Jesús Lozano Saorin recibió la Medalla de Honor de la AEPE

Emocionado y agradecido, ante la mirada de su mujer y su hija Alicia

 

En un acto celebrado el 8 de mayo de 2026 en la sede institucional de la AEPE, el acuarelista Jesús Lozano Saorin recogió la “Medalla de Honor”, que le fue otorgada de manos de su Presidente, José Gabriel Astudillo, en reconocimiento a su aportación extraordinaria al mundo del arte.

Fueron muchos los amigos y admiradores que quisieron acompañar a Saorin en este acto, como el director de la Galería Virtual Artelibre, con sede en Zaragoza, José Enrique González, Sergio Lledó, Director del Museo Pedro Quesada de Crevillente, y otros ilustres galardonados con la Medalla de Honor, como Soledad Fernández, además de los miembros de la Junta Directiva, Paloma Casado y Carmen Bonilla Carrasco.

Abrió el acto el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, quien tras dar la bienvenida, dio la palabra a la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, que realizó un perfil humano del artista, resaltando el homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores, y haciendo especial hincapié en los valores humanos que rodean a la persona de Jesús Lozano Saorin.

Como en otras ocasiones, por lo entrañable de las palabras que a modo de introducción realizó Mª Dolores Barreda Pérez, palabras que emocionaron no sólo al homenajeado, sino a todos los asistentes, y por la encendida defensa de su perfil humano, reseñamos a continuación la intervención de la Secretaria General:

Jesús Lozano Saorín: Voz del tiempo y la luz  

Queridos socios y amigos, distinguidos invitados, amantes del arte y de la cultura:

Hoy nos reunimos para rendir homenaje a un creador cuya obra ha elevado la acuarela a un territorio de profunda emoción y extraordinaria excelencia técnica. Celebramos la vida y la trayectoria de Jesús Lozano Saorín.

Jesús nació el 10 de julio de 1957 en Jumilla (Murcia), donde pasó su infancia y parte de su adolescencia. Desde muy pequeño mostró una sensibilidad prodigiosa hacia el dibujo y el color, inclinación que nacía de manera espontánea, sin precedentes artísticos en su familia, pero con una fuerza interior irrefrenable. Sus primeros apuntes representaban objetos cotidianos del hogar: pequeños universos que él convertía en protagonistas silenciosos.

A los 12 años comenzó a pintar al óleo, iniciando un camino autodidacta sostenido por la constancia y la pasión. Aquella temprana experimentación no solo fortaleció su técnica, sino que cimentó una decisión vital: dedicarse a la pintura con absoluta entrega.

En 1981 contrajo matrimonio con la jumillana Antonia Oliva González, con quien formó una familia junto a sus tres hijos: Pilar, Jesús y Alicia.

Tres años más tarde, en 1984, Saorín se trasladó a Elche (Alicante), ciudad que se convertirá en el centro de su madurez artística, en su estudio vital, en su refugio creativo, y donde vive y trabaja. 

Fue en Elche donde, en 1987, encontró la técnica que daría forma definitiva a su voz artística: la acuarela. En ella descubrió un medio capaz de armonizar la sutileza y el rigor, la translucidez y la fuerza expresiva.

Desde ese momento, la acuarela dejó de ser una técnica para convertirse en un destino. Saorín fue adentrándose en ella con disciplina y devoción, depurando un estilo que hoy se reconoce instantáneamente: un realismo minucioso, casi hiperrealista, donde cada objeto, cada sombra, cada superficie parece contener una historia escondida. 

Su obra captura fragmentos de la memoria material: viejos lavabos, alacenas, balanzas, puertas desgastadas, estancias en silencio. Elementos a menudo olvidados que, bajo su mirada, se transforman en símbolos del paso del tiempo, en metáforas de la vida misma.

Jesús Lozano Saorín no se limita a reproducir la realidad; la reviste de dignidad, profundidad y resonancia emocional. Sus acuarelas no solo representan objetos: los iluminan desde dentro, revelando la belleza inadvertida de lo cotidiano. Esta sensibilidad lo ha llevado a ser reconocido como uno de los más destacados maestros de la acuarela española contemporánea. 

Su trayectoria expositiva es amplia y prestigiosa. Desde su primera muestra en 1982 en Jumilla, pasando por hitos como la exposición “Los 100 mejores de la Acuarela Española” en la Casa de Vacas de Madrid en 1991, la itinerante “Diez pintores alicantinos en Latinoamérica”, o su participación en bienales nacionales e internacionales en Barcelona, Nueva York, Bruselas, México, Italia y Egipto. Su obra ha sido acogida en museos, colecciones públicas, fundaciones y numerosas publicaciones especializadas, reflejo del alcance y la admiración que su trabajo ha suscitado a lo largo de décadas. 

No solo ha sido creador, sino también formador y difusor del arte. Ha impartido clases en la Asociación de Bellas Artes de Elche, así como talleres, cursos y conferencias en distintos lugares de España. Además, ha ejercido como jurado en diversos certámenes de pintura y ha comisariado exposiciones de carácter nacional, aportando a cada una de estas labores la misma seriedad, profesionalidad y sensibilidad que caracteriza su obra.

En el ámbito humano, Jesús Lozano Saorín se distingue por una humildad profunda y silenciosa. Trabaja desde la honestidad y la independencia artística, sin dejarse arrastrar por modas ni exigencias ajenas.

Cada una de sus acuarelas nace de la necesidad interior de crear, del placer de dialogar con la luz y con el tiempo.

Su estudio en Elche es un espacio donde se escucha el murmullo sereno de los años, donde los objetos se transforman en confidencias y donde la acuarela, bajo su mano, alcanza una transparencia que parece trascender la materia.

Además, conviene recordar que Jesús Lozano Saorín no solo ha destacado por su excelencia artística, sino también por su profundo compromiso con las instituciones que defienden y promueven las Bellas Artes en España. En 1991 ingresó como socio de la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE), una de las entidades artísticas más antiguas y respetadas del país.

Desde aquel momento, su pertenencia a la AEPE no ha sido un gesto formal, sino una constante declaración de lealtad, respeto y entrega. Saorín ha honrado a la Asociación con una trayectoria ejemplar, manteniendo siempre su vínculo activo, participando en sus iniciativas, difundiendo sus valores y representándola con la dignidad que su arte encarna.

Su nombre se ha convertido, con los años, en sinónimo de compromiso: compromiso con la institución, con sus compañeros artistas, con la tradición pictórica española y con la responsabilidad cultural que supone formar parte de una organización histórica como la AEPE.

Esa fidelidad —serena, discreta, inquebrantable— es uno de los rasgos que mejor definen su dimensión humana. Saorín ha sido un socio que nunca ha buscado protagonismo, pero cuya presencia ha sido siempre un pilar; un artista que ha acompañado a la Asociación en sus retos y en sus celebraciones, sosteniéndola con su apoyo continuo, con su prestigio y con su ejemplo.

Por ello, al rendirle homenaje hoy, celebramos también a un miembro leal, a un defensor silencioso pero firme de la comunidad artística, a un creador que ha entendido que el arte no se construye solo en el estudio, sino también en la pertenencia, en el compañerismo y en la responsabilidad colectiva.

Hoy, en este homenaje institucional, reconocemos no solo al pintor brillante que ha dado prestigio a la acuarela española, sino al hombre íntegro, al maestro generoso, al poeta de los objetos, al guardián del tiempo.

Saorín nos recuerda que la belleza no siempre se encuentra en lo extraordinario, sino en aquello que permanece quieto, humilde y olvidado, esperando una mirada que lo rescate del silencio.

Jesús Lozano Saorín ha construido un legado que trasciende su obra: un legado de sensibilidad, dedicación y verdad.

Celebramos su vida, su arte y su contribución invaluable a la cultura.

Jesús Lozano Saorín no pinta escenas: pinta memorias.

No pinta cosas: pinta el alma del tiempo.

Y por eso hoy, con admiración y gratitud, lo celebramos.

Que este homenaje sea reflejo de la admiración, el respeto y la gratitud que su trayectoria inspira”.

Tras esta biografía, tomó la palabra el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, quien se dirigió al artista y a los asistentes con las siguientes palabras:

Queridos amigos y socios, querido Jesús:

La Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE), fiel a su vocación centenaria de custodiar y promover el arte en nuestro país, ha decidido otorgar la Medalla de Honor al maestro acuarelista Jesús Lozano Saorín. Con este gesto, no solo se reconoce la grandeza de un artista excepcional, sino que también queda honrada la propia Asociación Española de Pintores y Escultores, que vuelve a situarse a la altura moral e histórica de las instituciones que entienden la cultura como un patrimonio vivo.

Que sea la AEPE quien dé este paso no solo dignifica al artista, sino que también refuerza el prestigio de la propia institución, que demuestra —una vez más— que su compromiso con el arte no es formal ni ceremonioso, sino auténtico, profundo y lleno de responsabilidad histórica.

La Asociación Española de Pintores y Escultores vuelve a demostrar así que el verdadero compromiso con la cultura consiste en reconocer la excelencia mientras aún late en las manos que la crean.

En un tiempo en el que los reconocimientos y homenajes tienden a llegar tarde, con una lentitud que hiere, cuando la voz del artista ya no puede escuchar el agradecimiento que le debemos, la AEPE reivindica un gesto tan necesario como admirable: honrar en vida a quienes ennoblecen nuestro patrimonio artístico. Queremos así recordar a toda la sociedad, que los grandes maestros deben ser reconocidos cuando pueden sentir la gratitud de su comunidad artística y del público.

La AEPE ha elegido así un camino distinto, más noble, más justo, celebrando la grandeza, mirando al maestro a los ojos y agradeciéndole su legado en unos momentos en que sus manos están creando, mostrándonos la belleza, enseñándonos, conmoviéndonos.

Este gesto no es únicamente un homenaje; es una lección moral y cultural. Es la afirmación de que el arte necesita instituciones valientes, capaces de suplir con generosidad y responsabilidad los vacíos que hoy, por desgracia, aquejan a tantos creadores.

Que una entidad centenaria como la AEPE tome la iniciativa de reconocer su trayectoria no solo hace justicia al artista, sino que también pone en evidencia una carencia: estos honores y reconocimientos públicos, que deberían emanar con naturalidad desde las propias instituciones del Estado, encuentran en la sociedad civil —una vez más— a quienes no se resignan al olvido ni a la indiferencia. Por eso la AEPE se alza como faro, recordándonos que la cultura vive en quienes la sostienen día a día, en los propios artistas y creadores como los que hoy nos reunimos aquí, para afirmar y demostrar que honrar a un artista es honrar a la sociedad misma.

Este acto viene así a suplir los vacíos de reconocimiento que hoy afectan a tantos creadores, en un contexto en el que el Estado, con demasiada frecuencia, se retrasa en rendir los honores que corresponden a quienes engrandecen nuestra identidad cultural.

Lozano Saorín, maestro y referente indiscutible de la acuarela contemporánea, ha elevado esta técnica a cotas de sensibilidad, transparencia y rigor, convirtiéndola en un lenguaje capaz de emocionar desde la transparencia, la luz y la verdad, que lo sitúan entre los grandes. Jesús Lozano Saorin encarna esa excelencia que merece ser proclamada sin demora.

Su obra, que trasciende fronteras y escuelas, encarna una dedicación absoluta al oficio y una mirada capaz de transformar la realidad en emoción contenida. Su dominio de la acuarela, su mirada depurada, su capacidad para transformar la transparencia en emoción, la luz en verdad y la disciplina en belleza, lo sitúan en la estirpe de los grandes.

Por ello, esta Medalla de Honor que hoy te entregamos, es mucho más que un premio o un galardón: es un acto de responsabilidad cultural, es un acto de justicia, un reconocimiento solemne a una trayectoria ejemplar, un gesto de gratitud colectiva y una declaración de principios. Es un ejemplo para el resto de las instituciones culturales y un recordatorio de que los artistas necesitan reconocimiento ahora, en estos tiempos, cuando su labor sigue iluminando nuestra vida colectiva.

Hoy, la AEPE reafirma su grandeza histórica. Hoy, el maestro Lozano Saorín recibe el abrazo agradecido de quienes reconocen en él a uno de los pilares de nuestra acuarela contemporánea.

Honor, pues, para el maestro.

Y honor, también, para esta institución que, fiel a su espíritu fundacional, sigue recordándonos que la cultura es un deber, un compromiso y un acto de respeto hacia quienes la engrandecen.

Muchas gracias”.

 

A continuación, el Presidente entregó la Medalla de Honor a Jesús Lozano Saorin, junto al Diploma acreditativo, que recibió emocionado. El artista, que en algunos momentos se mostró nervioso y agradecido y quiso corresponder dirigiéndose a todos con las siguientes palabras:

Autoridades, señoras y señores, muy buenas noches. Estimados miembros de la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Recibir esta Medalla de Honor, el mayor reconocimiento que concede nuestra institución, constituye uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Es un verdadero privilegio que acojo con humildad y profunda gratitud. Este reconocimiento adquiere para mí un valor extraordinario, pues pone de relieve toda una trayectoria dedicada a mi gran pasión: la pintura.

Anteriormente, tuve también el honor de recibir el reconocimiento más importante que se concede en España a una obra artística: el Premio Reina Sofía, impulsado y promovido por esta entidad. Esta nueva distinción llega como un verdadero broche de oro; un galardón al que no es posible postularse, pues se otorga por decisión directa. No es un reconocimiento menor, pues viene de la mano de la agrupación más prestigiosa y longeva de nuestro país. Sinceramente, me ha colmado de satisfacción.

Esta Medalla de Honor, que recibo hoy, no solo distingue mi trayectoria artística, sino que fortalece aún más mi vínculo con esta comunidad de creadores, con quienes comparto vocación, desvelos, sacrificios y alegrías desde hace varias décadas.

En este momento, deseo expresar mi más profundo agradecimiento a nuestro Presidente, D. José Gabriel Astudillo López, por sus generosas palabras, así como a la Secretaria General, Da. Mª Dolores Barreda Pérez, por la excelente semblanza que ha realizado de mi trayectoria. Mi gratitud se extiende a todos los miembros de la Junta Directiva por haber considerado que mi labor merecía tal distinción.

Con vuestra encomiable labor habéis logrado ilusionar, impulsando numerosos proyectos que hacen cada día más necesaria vuestra implicación. Gracias a nuestra Asociación, que con sus 116 años de historia supera ampliamente el siglo de existencia manteniendo siempre viva la llama de la creación y consolidando ese espacio imprescindible donde pintores y escultores nos encontramos para dialogar sobre un arte que no es superfluo, sino algo mucho más profundo: una necesidad interior, un antídoto contra el olvido; pues el arte es, en su esencia, es lo que distingue al ser humano y lo eleva. Al volver la mirada atrás, recuerdo los años de aprendizaje, las caídas y los reinicios, las búsquedas obstinadas de lo real, de la verdad.

Confieso que soy autodidacta porque la vida no me dio otra elección. Tal vez por eso mi pintura conserve cierta pureza, nacida de un camino de autoaprendizaje, guiado únicamente por la intuición y la perseverancia. Siempre he rehuido de las tendencias, he preferido ser un espíritu libre que, como las aves, aprendió a volar por sí mismo. Sigo persiguiendo ese sueño mantenido en el tiempo: atrapar, aunque sea por un instante, la verdad de la pintura. En este empeño he comprendido que pintar es siempre una tensión viva entre lo visible y lo invisible, entre lo que vemos y lo que subyace bajo la forma de expresión artística. El Arte es una pasión que exige riesgos entrega y dedicación.

No quiero dejar de recordar en este día a mis padres, a mi esposa, a mis hijos y a toda mi familia, quienes han compartido conmigo ausencias, renuncias y anhelos. Con su paciencia y comprensión han sostenido mi trabajo; por ello, esta distinción que recibo hoy les pertenece también a ellos

Del mismo modo, le pertenece a este gran colectivo, los miembros de la Asociación Española de Pintores y Escultores, que ha sido y sigue siendo un referente y un hogar para todos nosotros.

Quiero dedicar también este reconocimiento a los que hoy comienzan, a todos ellos les digo: no renunciéis jamás a vuestra pasión; cuidad con valentía la libertad de expresaros lejos de modas; buscad siempre la excelencia y la verdad, porque en ellas reside la autenticidad de la creación. El camino es complicado y, para superarlo, tendréis que poner todo vuestro empeño, constancia y el mayor ímpetu del que seáis capaces.

Debo confesarles que acepto esta Medalla de Honor no como un final en mi camino, sino como un estímulo, que me alienta a seguir luchando.

Muchas gracias por este honor, y por el regalo de su compañía en una noche tan especial. Buenas noches.

El acto finalizó con la firma de Jesús Lozano Saorin en el Libro de Honor de la AEPE, bajo la atenta mirada del Presidente, José Gabriel Astudillo y Mª Dolores Barreda Pérez.

Tras la foto final de algunos de los asistentes, se brindó por el artista con un vino de Jumilla especialmente traído al acto por el homenajeado.

 

Laura Moret presenta sus obras en senderos de materia

Junto a Vicente Ortí y Vanesa Valero

Vicente Ortí se alía con Laura Moret y Vanesa Valero para dar vida a ‘Senderos de Materia’ y presenta esta muestra escultórica donde la materia se convierte en huella.

El reconocido escultor valenciano explora nuevos materiales de la mano de dos de sus discípulas, nuestra asociada Laura Moret y la artista Vanesa Valero, con el objetivo de trazar los caminos de la materia

¿La materia inerte puede albergar vida? Para los artistas Vicente Ortí, Laura Moret y Vanesa Valero en la materia reside memoria, tiempo y cuerpo. Y para mostrar su particular visión al mundo han creado la exposición ‘Senderos de Materia’. Bajo la atenta dirección de la comisaria Rosa Ulpiano, la muestra pretende enseñar el lugar donde la materia se convierte en huella, donde el territorio se vuelve cuerpo y donde la mirada se transforma en experiencia compartida.

La exposición está compuesta por un total de 7 obras inéditas. El artista internacional Vicente Ortí, centra las tres piezas expositivas que llevan su firma en el disfrute desde la vista y el tacto. Y es que, la sordera que sufrió siendo un niño aporta a sus obras una sensibilidad especial para provocar estos dos sentidos.

Por su parte, Valero, encarna en sus piezas la necesidad de pertenencia a un lugar. Valero propone una cartografía del ser y del territorio como metáfora del sitio en que habitamos, a través de obra gráfica y reproducciones de exaduro que exploran la memoria del lugar habitado y abandonado.

Finalmente, Moret imprime en su propuesta transcendencia. Trabaja con alabastro para crear piezas escultóricas que invitan a la introspección. Bajo la referencia a John Berger en su obra Maneras de ver, Moret desarrolla una serie de óculos donde la translucidez de la piedra y su dureza encarnan la dualidad entre fragilidad y fortaleza de nuestra mirada, tanto exterior como espiritual.

Y es precisamente el alabastro de Moret el que sirve como nexo de unión de las tres propuestas formando una delgada línea donde huella, territorio y mirada se transforman en experiencia compartida.

Sobre Moret (Valencia, 1974)

Escultora y artista multidisciplinar. Cursa pintura en la Escuela de Artesanos y en el Círculo de Bellas Artes de Valencia, diseño en Barreira A+D y Grado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Pertenece a la AEPE (Asociación Española de Pintores y Escultores) y a Acumova. Discípula en pintura de Álex Alemany y Eloy Morales, y en escultura de Alfonso De La Ossa y Vicente Ortí. Ha sido alumna de José Esteve Edo, destacando sus trabajos en bocetos. Ha realizado exposiciones individuales por toda España y participado en colectivas por Italia y Francia.

 

 

Noesis

Verse

Laura Moret, Vicente Ortí y Vanesa Valero

 

Laura Moret

Senderos de materia: Entre la forma esculpida y el territorio representado

Palacio de la Colomina CEU

C/ Almudín, 1. Valencia

Del 4 de mayo al 15 de junio de 2026

De lunes a viernes: de 9 a 20 h.

Saorin en la Muestra Internacional de pintura realista contemporánea en Zaragoza

«Mimesis Iberia» en colaboración con la Galería Atelier Geraldes da Silva

El viernes 2 de mayo José Enrique González, director de la Galería Artelibre, inauguró la Exposición Internacional e Itinerante de Pintura Realista Contemporánea “Mimesis Iberia”.

La muestra, organizada por dicha galería en colaboración con la Galería Atelier Geraldes da Silva (Oporto, Portugal) se presentó en la Sala de Exposiciones de la Agrupación Artística Aragonesa y, posteriormente, viajará a la ciudad de Oporto.

 “Mimesis Iberia” nace con la vocación de tender un puente artístico entre España y Portugal a través de una pasión común: el arte con verdad. Este ambicioso proyecto reúne a grandes referentes del realismo y la figuración en una celebración de la técnica y la sensibilidad compartida; una muestra dedicada al arte contemporáneo que se consolida como un lenguaje pictórico basado en la tradición del oficio, la observación y la fidelidad a lo real.

Lejos de anclarse en el pasado, esta corriente demuestra su plena vigencia y capacidad de renovación en el presente. Porque amar el arte es creer en su capacidad para unir miradas, culturas y corazones en un horizonte compartido. No se pierdan esta cita con el realismo contemporáneo: en cada obra late una historia, en cada trazo una verdad y en cada artista, un compromiso ineludible con el arte auténtico.

En esta edición participan destacados creadores: 15 de ellos procedentes de Portugal y 15 de España.

Entre las piezas expuestas hay una obra de Jesús Lozano Saorin, que el artista ha seleccionado especialmente para esta ocasión, se trata de la acuarela “Quemador quemado” (150 x 70 cm), realizada en el 2001.

Los visitantes podrán adquirir el catálogo oficial de la muestra, donde se reproducen las obras de los artistas participantes.

 

Saorin

Participa en «Mimesis Iberia»

Encuentro realista – España y Portugal

Sala de Exposiciones de la Agrupación Artística Aragonesa – Zaragoza

C/ Mariano Lagasca, 23, Zaragoza

Fechas: Del 30 de abril al 16 de mayo.

Inauguración: Viernes 2 de mayo a las 20:00 h.

Horario de visitas: Lunes a sábado, de 18:00 a 21:00 h

 

Inaugurada la exposición de Alberto Gómez Ascaso

Organizada por la AEPE, en el C.C. Juan Genovés

de Moncloa, hasta el  28 de mayo

El 6 de mayo de 2026, tuvo lugar el acto de inauguración de la exposición organizada por la Asociación Española de Pintores y Escultores, titulada «Arquitectura de las sensaciones», del socio Alberto Gómez Ascaso, en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Juan Genovés, perteneciente a la Junta Municipal del Distrito de Moncola-Aravaca.

La exposición podrá visitarse hasta el 28 de mayo, en horario de lunes a viernes no festivos de 10 a 14 y de 16’30 a 20’30 h. en la C/ Travesía del Caño, 5 28023 Madrid, en Moncloa.

Al acto de inauguración han asistido el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, acompañado de la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, y de la Vocal de la Junta Directiva, Carmen Bonilla Carrasco, así como numerosos socios y amigos que fueron pasando a lo largo de la tarde por la sala.

 

Catálogo Alberto Gomez Ascaso

 

 

 

 

Alberto Gómez Ascaso

Exposición de escultura “Arquitectura de las sensaciones»

Asociación Española de Pintores y Escultores

Del 6 al 28 de mayo de 2026

CC Juan Genovés

C/ Travesía del Caño, 5

28023 Madrid

L-V no festivos de 10-14 y de 16’30-20’30 h.

 

 

 

Inaugurado el 63 Certamen de San Isidro

En el CC Clara del Rey-Museo ABC, hasta el 16 de mayo

El 4 de mayo de 2026, en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Clara del Rey – Museo ABC del distrito Centro, se inauguró la exposición de las obras seleccionadas en el 63 Certamen de Artes Plásticas de tema madrileño “San Isidro”, que tradicionalmente organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, para el que se han seleccionado 25 obras, de entre más del centenar presentadas, y en la que participan reconocidos autores con diferentes estilos y con unas propuestas siempre renovadas sobre la hermosa ciudad de Madrid, coincidiendo con sus fiestas patronales.

El acto de inauguración y entrega de premios ha estado presidido por el Concejal del Distrito Centro, Carlos Segura, a quien acompañaba el Concejal del Distrito de Moncloa-Aravaca, Borja Fanjul, así como por el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, acompañado de la junta directiva: Juan Manuel López Reina, Mª Dolores Barreda Pérez, Paloma Casado y Carmen Bonilla Carrasco.

El Jurado en esta ocasión ha estado formado por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE y Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, actuando como Presidente y Secretaria del Jurado, respectivamente, ambos con voz y sin voto; y como Vocales, los directivos: Juan Manuel López-Reina; Paloma Casado y la socia elegida al azar que en esta ocasión ha sido Marta Argüelles Sangro, otorgándose los siguientes premios:

MEDALLA de Pintura ANTONIO CASERO SANZ

Magdalena España. Ayuntamiento de Madrid. Acuarela / papel. 81 x 100

 

MEDALLA de Escultura LUIS BENEDITO VIVES

Juan Antonio González Sáiz – Juanchi. Sin título. Maderas ensambladas. 50 x 32 x 18

 

MENCIÓN DE HONOR

Timoteo D. Rozas. Panorámica de Madrid. Mixta / lienzo. 60 x 130

 

MENCIÓN DE HONOR

Raymundo Harras. Dos majas en la Pradera de San Isidro. Óleo / lienzo. 120 x 120

MENCIÓN DE HONOR

Jesús Antonio Rubio. Luz de primavera. Mixta / madera. 100 x 100

Los artistas seleccionados en esta ocasión para integrar la exposición del 63 Certamen de Artes Plásticas San Isidro de Tema Madrileño de la AEPE, son:

Alcalá-Zamora (Pablo Alcalá-Zamora González) – Atarraya (Luis Manuel Díaz Díez) – Alejandro Aynós (Alejandro Aynós Romero) – Concha Corral (Concepción Corral López) – P. Cortés (Pilar Cortés López) – Timoteo D. Rozas (Timoteo Díaz Rozas) – Dupont (Mariluz López Dupont) – Magdalena España (Magdalena España Luque) – Elisa Reyes (Elisa Reyes Expósito Rodríguez) – Ramón Ferrer (Ramón Ferrer Fernández) – Germán (Germán Gutiérrez Muñoz)- J. Pedro Gómez (J. Pedro Gómez Gómez) – Juan Antonio González Sáiz – Juanchi (Juan Antonio González Sáiz) – Daniel Mass Lorenzo – Antonio Municio (Antonio Municio Gutiérrez) – Julio Nuez (Julio Nuez Martínez) – Odín Manuel (Odín Manuel Fuentes Martínez) – Raymundo Harras (Manuel Ortega Moreno) – Jesús Antonio Rubio (Jesús Antonio Rubio Escudero) – Alfonso Sánchez (Alfonso Sánchez García) – David Sánchez (David Sánchez Sánchez) – Carmen Belén Serrano Serrano – Zárate (Mª Luisa Martínez de la Pascua de Zárate)

En esta misma web, en la pestaña Certámenes y premios, subpestaña Certamen de San Isidro, se puede ver toda la información de esta muestra, con las fotografías de las obras, el catálogo digital y las fotografías de la inauguración.

 

 

63 Certamen de San Isidro

Asociación Española de Pintores y Escultores

4 a 16 de mayo de 2026

Sala de Exposiciones

CC Clara del Rey – Museo ABC

C/ Amaniel, 29

28015 Madrid

L-S 9 a 21 h.

Metro: Ventura Rodríguez (línea 3), Plaza de España (líneas 3, 10), San Bernardo (líneas 2, 4). Bus: Líneas 1, 2, 3, 21, 44, 133, 138, 147, 148, C1, C2, C03, M2

María de Francisco Salces en la revista Espacio y Cultura 

Del mes de marzo de 2026

 

La obra ‘Sakura’ de la socia de la AEPE María de Francisco Salces, aparece en la contraportada de la Revista ‘Espacio y Cultura’ de marzo de 2026.

La revista Espacio Cultura correspondiente a marzo de 2026, con 78 páginas en español y que incluye contenidos enfocados en la cultura visual y el arte, con publicación física y digital incluyó en el pasado mes de marzo, la obra «Sakura» de María de Francisco Salces.

María De Francisco Salces, nacida en Madrid, sus comienzos se remontan a 1995. Años más tarde en la ciudad de Londres es donde realiza su primera exposición, y realmente descubre y es consciente de su vocación artística asistiendo a ‘Putney School of Art donde logra desarrollar su creatividad.

Posteriormente se traslada a su Estudio en Madrid y centra su trabajo en el campo de la abstracción expresionista desarrollando su obra en formatos de mayor tamaño

La pasión por el color ha sido siempre una constante en su vida. Ya en sus inicios artísticos realistas manifestaba dicha intensidad en paisajes y marinas.  Se sorprende de la inspiración que capta en sus viajes y en cada obra revela y transmite impresiones y emociones conjugando sensiblemente figuras y trazos coloristas en constante evolución.

Estimular los sentidos es su mayor fuente de inspiración, la libertad para crear es infinita.

La improvisación constituye un reto continuo disfrutando cada instante el diálogo establecido con cada pieza artística. Pintar es como escribir poesía sobre un lienzo

Ha mostrado su obra en Galerías de Arte en España, Estados Unidos, Reino Unido, Grecia y Portugal, así como en Ferias y Corporaciones realizando exposiciones individuales y colectivas. Sus creaciones han sido reconocidas y premiadas en varias ocasiones y presentes en diversas publicaciones, artículos y televisión

También ha participado en subastas benéficas y vendido obras en España y en el extranjero a coleccionistas. Colabora con destacados estudios de decoración de interiores. Parte de su obra la realiza por encargo.

XXVII Certamen de Pintura Rápida Nicole Nomblot

Cuenta con la colaboración de la AEPE

 

El próximo día 30 de mayo de 2026, tendrá lugar la edición número 27 del Certamen de Pintura Rápida Nicole Nomblot, que tiene como protagonista a la villa de El Romeral “Patio de La Mancha”.

Hay tres premios: el primero de 800 €, el segundo de 400 y un tercero elegido por votación popular, de 300 €. Además, el Premio de la Asociación Española de Pintores y Escultores, dotado con Medalla y Diploma.

El tema será EL ROMERAL y su entorno.

Se admitirá una sola obra de técnica libre por autor, sobre tela, madera o papel (para acuarelas) con medidas no inferiores a 50 x 50 cm.

La categoría infantil no tiene límites de tamaño, pero su obra tiene que presentarse montada sobre soporte rígido.

Los aspirantes al premio se presentarán entre las 9:00 y las 11:00 de la mañana, con un lienzo en blanco montado sobre bastidor, o una tabla preparada en blanco, o un papel blanco para acuarelas o dibujo montado en soporte rígido, para su numeración y sellado en la Casa de la Cultura de El Romeral (calle Rey Juan Carlos I).

Tendrán de plazo hasta las 16:00 horas para entregar su obra sin firmar, exponiéndose a continuación los lienzos en la Casa de la Cultura para que el jurado dictamine el fallo a partir de las 17:00 horas del mismo día.

El fallo del jurado es inapelable y cualquiera de los premios puede declararse desierto.

Podrán concurrir pintores nacionales o extranjeros, sin límite de edad, excepto para la categoría infantil, que será de 14 años.

Las obras premiadas con dinero pasaran a ser propiedad de los patrocinadores.

La Asociación Cultural Romeral Vivo se reserva el derecho de comprar el cuadro correspondiente a la mención honorífica por el importe asignado al tercer premio, en cuyo caso quedaría también a disposición del patrocinador.

Bases XXVII CERTAMEN DE PINTURA RÁPIDA

 

Anfisa Zinchenko-Patsuk

El 3 de julio de 2026, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la Asociación Española de Pintores y Escultores, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «La vida entre cortas pinceladas», nos presentará la socia Anfisa Zinchenko-Patsuk.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento han demostrado por hacer esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, aquí mismo puedes consultar el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra de los artistas.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva y emocionante cita.

La muestra nos la presenta así la propia autora:

«La vida entre cortas pinceladas»

Homenaje a mi madre Raisa

Mi exposición «La vida entre cortas pinceladas» es una etapa especial e importante en mi vida artística. Es mi primera exposición individual en Madrid. Anteriormente, mis obras solo se han presentado en proyectos colectivos. Por eso, este evento tiene para mí un profundo significado personal.

En la exposición presentaré alrededor de 18 obras creadas durante los últimos cinco años. Estas pinturas reflejan diferentes etapas de mi búsqueda interior y artística. En ellas se puede ver una variedad de géneros, estilos y técnicas. Sin embargo, la figura y el paisaje ocupan un lugar central en mi trabajo.

Algunas de las obras nacen de la observación de la realidad. Otras surgen de la imaginación y la fantasía. Para mí es importante unir lo visible con lo interior.

Cada pintura es una vida entera expresada en pinceladas breves. Cada pincelada es respiración, movimiento e impulso. En ellas se contienen emociones, vivencias y estados. Cada obra cuenta su propia historia. En mis pinturas intento capturar el tiempo. El instante que se escapa. El momento en el que existimos.

Me interesan las emociones, las imágenes y los caracteres. Intento transmitir el alma de lo que represento. Para mí, la pintura es una forma de sentir y de hablar sin palabras.

Mis obras son una especie de ventanas al mundo. Un mundo que observamos. Y del que, en cierta medida, formamos parte.

Les invito a visitar la exposición. A detenerse un instante. A sentir y vivir estos momentos breves pero profundos conmigo.

Que cada uno encuentre en estas obras algo propio — algo familiar, olvidado o recién nacido en su interior.

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

 

 Blanca Varela:

«Una silenciosa algarabía del corazón»

 

Lo que pasa nos sitúa en un espacio. Ahí estamos, más allá de fantasías. Ese espacio es hoy de banalidad, degradación, deleznable. Ha desparecido, o no se manifiesta, el pensamiento. A cualquiera cosa se llama poesía, pintura, reflexión, pensamiento. El nivel es tan bajo que, desde el suelo, no hay perspectiva. Pensar es el proceso mental que realizamos para descubrir la claridad. No la verdad, pues la publicidad la ha roto hasta dejarla irreconocible. Para Heidegger pensar es un aprendizaje, buscamos lo que no sabíamos: aprendemos a ver, diferenciamos el resplandor de la entidad de la luz. ¡Blanca Varela, “porque alguien tiene que pensar la vida”!

Vivimos un mundo y unas relaciones socio-culturales artificiales. Si el hombre deja de pensar, ¡y está pasando!, se acaba todo. Todo lo relacionado con nuestra dignidad, nuestra libertad, nuestro compromiso vital. Sin pensamiento activo no hay libertad y sin libertad sólo hay esclavitud. Respecto a ideologías vivimos una insufrible polarización, pero, en torno a la vida emocional, estamos en época de absoluta renuncia. El hombre ha dimitido, para ser manejado, tal un pelele, por oligarquías desnaturalizadas, por bandas de truhanes zafios y rufianes.

La política que hacen los políticos actuales es un reflejo de nuestra sociedad, no un calco exacto. Hay circunstancias y sucesos que no son equivalentes. La política está henchida de mafias irredentas, que, bajo aspectos distintos, coinciden en su objetivo: vivir de los que trabajan, amordazar a los que piensan y dirigir voluntades a través del poder y su propaganda. La sociedad es plural y posee mecanismos, que pueden adormecerse, pero que despiertan de tiempo en vez. ¡Y en despertar estamos!

 

Retrato de Blanca Varela por F. de Szyszlo, c.1947

 

Conocí a Blanca Varela en 1997, en la “Resi”. Tenía una hermana que vivía en Madrid y sus estancias en la capital no fueron escasas. El 4 de octubre de 2002, apareció, en El Punto de las Artes, una entrevista que le hice en la que identificaba la poesía como “una silenciosa algarabía del corazón, un ejercicio de libertad”. Más existencialista que surrealista; estaba, está su obra determinada por el dolor y la ternura.

Una señora elegante, con porte, sin adustez; entre jazmín y aliaga; sedosa, pero, dura. Una claridad seclusa y rescatada por la actitud, hablaba como si hiciere una confidencia. Ángel inca de la luz y torrente de intimidad con alas. Tímida y rilkeana, nefelibata atenta a lo concreto. Había sufrió golpes fuertes en su vida y supo procesar el dolor en un hortus conclusus en el que cultivaba flores de sangre, que teñían su existencia. Nada le podía sorprender ya, salvo los efectos del día a día. Arrastraba una tristeza que sólo borraba la alegría de una sonrisa, el sabor de la dignidad a través de la palabra.

Limeña de cuna, estudió en San Marcos y, aunque escribió desde niña, allí fue donde se inició en la poesía, a la sombra de Sebastián Salazar Bondy, formando parte de la generación de los 50 de Perú: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Carlos Germán Belli, Washington Delgado, Alejandro Romualdo…Participó en la tertulia de la Peña Pancho Fierro, comandada por Alicia y Celia Bustamnate, asistiendo José Mª Arguedas, que influyó de forma notable en la obra vareliana; César Moro, Westphalen, Sérvulo Gutiérraz, Leonor Vinatea o Fernando de Szyszlo, con quien matrimonia en 1949.

Foto icónica de Baldomero Pestana de la poeta en Lima

 

Vino a la vida en un hogar en el que se escribía, se cantaba, se soñaba. Su madre, Esmeralda Gonzales Castro, escritora, cantautora, periodista, construyó valses criollos y melodías bajo el pseudónimo de Serafina Quinteras. Es mucho lo que le quedó de ella, porque andando el tiempo, 1997, confesaría en una entrevista a Víctor Rodríguez Núñez:”…mi inspiración mayor es poder escribir una poesía que se pueda cantar”.

Antes comienza a colaborar en Las Moradas, la revista de Westphalen y de Szyszlo. Y tras la boda, a París, donde por Jacques Lanzman conoce a Sartre y S. de Beauvoir, con quien intimará. Octavio Paz los introduce en el mundillo artístico de los Michaux, Giacametti, Léger, Tamayo, Breton, Carlos Martínez Rivas, José Bergamín: en la capital del Sena vive dos años sola, por las espantadas desleales de Szyszlo.

Fotografía realizada por Tomás Paredes en la Residencia de Estudiantes, en 2002

 

En el 57 se trasladan a Florencia, coincidiendo con Gerado Chávez, Tilsa Tsuchilya y otros compatriotas. Duran poco, se van a Washington, donde estarán hasta 1960, viven de traducciones y trabajos periodísticos. Deambulando por aquí y por allá, hasta el regreso definitivo (?) a Lima en 1962: “el tiempo es un árbol que no cesa de crecer”.

El matrimonio anduvo a trancas y barrancas, Szyszlo era muy enamorador. Se separaron en los ochenta, divorciándose en 1989. En sus memorias, La vida sin dueño, Alfaguara, 2017, Szyszlo no se siente orgulloso de su comportamiento con la poeta. Hay que añadir que, en 1996, su hijo Lorenzo fallece en un accidente aéreo, Vuelo 25 de Faucett Perú, en Arequipa. Acumulando dolores, cosechando heridas, se hizo resistente. Pero al final la vida cede y en 2006 tuvo un accidente vascular que la privó del habla. En silencio, sabiendo, murió en marzo de 2009 a los 82 años. Sus cenizas fueron sembradas en las aguas de la bahía de Paracas: “Amor, / paisaje que el tiempo corrige sin tregua”.

Su libro inicial, fue revisado, titulado y prologado por Octavio Paz, Ese puerto existe, 1959. En ese prólogo, asegura Octavio Paz: “Blanca Varela es una poeta que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga en su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”.

Fernando de Szyszlo es el pintor más internacional de Perú del s. XX, junto con Gerardo Chávez, siendo tan distintos. Era un personaje encantador, cuando expuso en Madrid, estuve con él y con Vargas Llosa, su amigo. Le hice una entrevista, en El Punto de las Artes, 18 de marzo de 2005. Quería hacerme un obsequio y yo le pedí el Libro de barro de Blanca Varela. Se emocionó y me dijo que me lo enviaría si lo encontraba. Cuando viajé a Lima a presentar el gran catálogo de la obra de Gerardo Chávez, ya tenía una cita para verme con él, pero el día anterior a mi llegada, se produjo la infausta noticia de su muerte, junto a la de su segunda esposa, Lila Yabar, 9 de octubre de 2017.

Retrato pop de Blanca Varela

 

De su obra, ocho libros, toda la poesía de Blanca Varela está en edición de Galaxia Gitenberg/Círculo de Lectores, Donde todo termina abre las alas, 2001, con prólogo de Adolfo Castañón y epílogo de Antonio Gamoneda ¡Qué manía de mezclar agua y aceite!

Dentro de su enigmático cosmos, el libro más esplendoroso es El libro de barro, Ediciones del Tapir, Madrid, 1993.  También Canto Villano es muy representativo y Ejercicios materiales. Perfumada de surrealismo, introduce en la poesía del continente americano un sabor existencialista y una elegancia ungarettiana. Transita la intimidad, la desnudez, el desencuentro, para resistir una realidad hiriente, “y de pronto la vida”.

José Miguel Oviedo, el crítico más creativo, cree su poesía “pura y misteriosa”, ejerciendo “una insurrección cotidiana”. Para Abelardo Oquendo, “…esta poesía se alimenta de pérdidas, es una chispa que brota del choque de dos manos por coger una chispa”. Para mi amigo, el maestro Julio Ortega, es una poesía “que no rinde sus encuentros, que no accede al diálogo y que, indefectiblemente, aparece y huye”.

 

Es una de las poetas más finas, exquisitas y poderosas del siglo XX, en Hispanoamérica. Tiene más que ver con los poetas peruanos de los 40 que con los de su generación. Es una isla, un cúmulo impreciso de sensibilidad, arañado por la rudeza de los que no saben medir su fuerza. Hablaba en tono de susurro, como viniente del dolor, hecha a pasar de puntillas, a estar tras el visillo, pero con la lucidez de un volcán silente a punto de inaugurar su canto irreductible del fuego.

Fernando de Szyszlo ante una de sus obras

 

Su obra, va más allá de la lírica, hizo crítica de cine, con el pseudónimo de Cosme; de arte, columnas de pensamiento para diarios. Para Albert Camus, pensar es “querer crear un mundo”. Pero su potencia, enmascarada, rehuyendo plantar cara, ajena al narcisismo, está en la poesía. No existen poetas elitistas, sino menospreciados por la ignorancia, que es letal. Ha sido traducida al francés, inglés, portugués, alemán, ruso, italiano. No es fácil el acceso a su poética, pero, muchas puertas se abren solas cuando se decide entrar.

Es coautora de la antología Las Ínsulas Extrañas, con Sánchez Robayna, Eduardo Milán y José Ángel Valente, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2002. Una publicación que levantó gran polvareda crítica, siendo muy atacado Valente.

Tapa de la edición de Galaxia

 

Blanca Leonor Varela Gonzales, Blanca Varela, nació el 10 de agosto de 1926 en Lima. Siempre quiso ser peruana, siempre escribió en español. El próximo diez de agosto se cumple el centenario de su nacimiento. No es una obra en peligro, nunca lo va a estar, pero al aire de esta efeméride, veo oportuno recordar su entidad y alentar su presencia, que nunca ha estado a la altura de su dimensión. ¡Una poesía mollar, límpida, que no se deja mezclar, genuina de un ángel cobijado en las estancias más hondas del prodigio!

Fue agasajada a destiempo y de modo burdo. ¿No pudo nadie remediar la astracanada? Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo, en 2001. ¡Muy tarde! Pero es que, cuando ya no podía hablar y su comprensión estaba dañada le otorgaron el Premio I de Poesía Ciudad de Granada, 2006, con torpes declaraciones del portavoz del jurado, y al siguiente año, el XVI Premio Reina Sofia de Poesía Iberoamericana. ¡Qué falta de tacto de los organizadores de esos galardones!

                                                                                                                 Tomás Paredes

                                                                                               Presidente H. de AICA Spain

 

Recordando… Víctor Morelli Sánchez Gil

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Víctor Morelli Sánchez Gil

MORELLI SANCHEZ GIL, Victor        1910(N )        1860             LA CORUÑA             MADRID         20.abr.1936

 

Socio Fundador de la AEPE

 

 

Era hijo de Vicenzo Morelli Bartolami y Pastora Sánchez Gil y Taboada, Víctor Morelli Sánchez Gil nació en La Coruña, el 19 de septiembre de 1860.

Sus padres, clase media de la época, le dieron una buena educación. Cantaba con tono de barítono, era algo poeta, tocaba el violín y el piano y era un tirador excelente

En abril de 1878 ingresó como soldado voluntario con premio en el Regimiento de Infantería de Murcia, de guarnición en La Coruña, siendo en agosto ascendido a cabo y en enero del año siguiente a cabo primero.

Pasó por numerosos destinos, casi siempre asimilándose en Madrid, pero sobre todo dedicándose a la pintura, en la que empezó por mejorar su situación económica, pero que acabó convirtiéndose en uno de los mejores pintores de su época de temas bélicos y retratos militares.

Víctor Morelli fotografiado con uniforme militar

 

Al ser admitido como alumno en la Academia de Infantería, fue destinado al Batallón de Escribientes y Ordenanzas, presentándose en la Academia de Toledo en el mes de septiembre de 1880 y siendo examinado de las asignaturas de primer curso, que superó, por lo que pasó al segundo.

Tras destacar en sus estudios, en julio de 1882 fue promovido a alférez y destinado al Regimiento de Asia, en Barcelona, donde estudió dibujo y pintura en el taller de José Serra Porsón.

Encontrándose de guarnición en el castillo de Figueras, salió en agosto del año siguiente formando parte de una columna destinada a sofocar la sublevación de la guarnición de Seo de Urgel.

Fue baja en su destino en junio de 1884 al haber solicitado pasar a la situación de reemplazo en Barcelona, manteniéndose en ella durante un año, hasta pasar agregado al Cuerpo de Ingenieros Militares, con destino en el 4º Regimiento de Zapadores Minadores, en Barcelona.

 

Batalla de Treviño

Ataque a un convoy en Alpens

 

Volvió al Arma de Infantería en mayo de 1886 al ser trasladado al Batallón de Cazadores de Barcelona, del que en noviembre pasó al Regimiento de La Albuera.

Durante los años que residió en Barcelona realizó frecuentes viajes a Italia, abandonando la Ciudad Condal en marzo de 1887 al pasar al Cuerpo de la Guardia Civil, con destino en la Comandancia de Málaga, de la que en agosto fue trasladado a la de Barcelona, en la que se le dio el mando de la Línea y Sección de Badalona, que abandonó al haber sido suprimida en marzo de 1889, pasando a servir en Barcelona, donde a su incorporación se le concedieron seis meses de permiso para Granada y Madrid. Tras mandar durante unos meses la Línea de Sabadell, retornó a la de Badalona.

En febrero de 1891 se trasladó a Madrid como ayudante del General Daban,  por haber sido destinado a la Comandancia Sur, de la que en mayo pasó a la Norte, prestando también sus servicios en la Inspección General del Cuerpo, en la que se mantendría agregado tras su ascenso a primer teniente en 1892, y en la que continuaría los años siguientes.

 

Retrato de dama

 

Durante su estancia en Madrid estudió en el Círculo de Bellas Artes y formó parte del grupo de copistas del Museo del Prado. En Madrid se codeaba con otros oficiales, algunos hijos de la alta burguesía, que disponían de medios para estar casi siempre en las primeras filas de teatros y saraos, cosa que él, con su paga de entre 30 y 40 duros no se podía permitir.

Se le concedió en 1899 licencia para viajar a Holanda, Alemania, Francia e Italia y un año después para reponerse de una enfermedad en Milán.

En 1901 pasó a formar parte de la plantilla orgánica de la Inspección de la Guardia Civil y en noviembre de 1903 obtuvo el empleo de capitán, con el que sirvió en varios destinos hasta que en 1905 volvió a la Inspección, en la que cesó en diciembre de 1912 al haber sido destinado a la Comandancia de Gerona, en la que un mes después alcanzó el empleo de comandante, no incorporándose a su destino por haber sido nombrado profesor de dibujo del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro.

En 1910 fue uno de los socios fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Ascendido a teniente coronel en enero de 1916, fue destinado en comisión al Ministerio de Estado, pero continuó agregado al Colegio, en el que fue baja en el mes de agosto.

Estudio

Obra presentada al I Salón de Otoño

 

Obtuvo el empleo de coronel en diciembre de 1918 y continuó en comisión en el Ministerio de Estado, prestando sus servicios en la Sección Colonial, en la que a partir de 1920 continuó de plantilla y en la que cesó en septiembre de 1922 al pasar a la situación de reserva por edad, con un haber mensual de 900 pesetas. En el mismo mes de 1924 obtuvo el retiro, conservando el mismo haber. Recibió el empleo de general inspector honorario de la Guardia Civil en diciembre de 1931.

Revista Hispania

En 1897 había ingresado en la Orden Civil de Beneficencia por haber salvado la vida a un hombre que había sido atropellado por un tren, en 1903 fue nombrado caballero de la Real Orden de Carlos III, en 1910 recompensado con una Mención Honorífica por haber inventado un criptógrafo y en abril de 1932 se le concedió la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco como premio a servicios especiales. Otro de los honores que se le confirió fue el ser nombrado gentilhombre de cámara de S.M. el Rey.

Prestigioso pintor de batallas y más tarde de paisajes y retratos, recibió numerosos premios nacionales, exponiéndose obras suyas en los Museos del Prado y de Bellas Artes de La Coruña –estos últimos realizados con ocasión de sus veraneos en su casa de Almeiras– y en los militares del Ejército, de las Academias de Caballería de Valladolid, de Intendencia de Ávila y de Suboficiales de San Lorenzo de El Escorial, del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro y de la Dirección General de la Guardia Civil.

Guardia civil

Cavalcanti

Rocroi

 

Concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Barcelona de 1897, siendo premiado su cuadro La batalla de Treviño –de 4,5 por 7 metros– con la Medalla de Bronce, en la de 1899 obtuvo una Medalla de Tercera Clase por La defensa del Palacio Real y en la de 1901 mereció consideración y honores de Segunda Medalla la Defensa de un convoy.

Estuvo casado con Josefina Sanz Vives y a su muerte, ocurrida en Madrid el 20 de abril de 1936, en su domicilio de la Plaza de Santa Ana, nº 6, cuando contaba con 75 años. Sus restos fueron enterrados en el Cementerio de San Isidro.En la parroquia de San Sebastián, en la calle de Atocha, cerca de su casa, hay dos cuadros del pintor, regalados por su viuda. Esta parroquia era una de las dos de Madrid que conservaban el derecho de asilo a los perseguidos de la Justicia.

Retrato del General Palacio, del Ayuntamiento de Getafe

 

Los estudios de taller, su observación de las obras maestras, y la copia constante del natural le dieron una sólida base con la que encarar proyectos personales de mayor envergadura.
Coetáneo de José Moreno Carbonero, Agustín Querol o Santiago Rusiñol, todos ellos socios de la AEPE, como ellos, fue concurrente habitual de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y a distintos certámenes.

Alfonso XIII, con uniforme de campaña. Museo del Prado

 

Acceder a su obra no es tarea fácil, ya que se encuentra diseminada en colecciones particulares y por desgracia, mucha de la que se ha tenido constancia documental, está en paradero desconocido.

El Museo del Ejército cuenta con una amplia representación de su actividad retratística; son obra suya los retratos del general Castaños, del capitán general García y Salcedo, y del teniente general conde del Serrallo -ministro de la guerra y jefe de la casa militar del Rey Alfonso XIII- así como otros de varios militares de los momentos de tránsito de una o de otra centuria. Este museo también está en posesión de dos de los cuadros más significativos en la carrera de Morelli, como son: “La batalla de Castellfullit” y “Guardia civil a caballo”.

El Museo de la Academia de Caballería de Valladolid cuenta con su obra más reconocida: “La batalla de Treviño”. Un óleo de grandes dimensiones (3,90 x 6,40), medalla de bronce en la Exposición General de Bellas Artes de 1897.

La Academia de Intendencia de Ávila, y en La Coruña, el Museo de Bellas Artes y el Museo Militar, cuentan con obra del pintor.

Alfonso XIII, con uniforme de capitán general de Artillería. Museo del Prado

 

Víctor Morelli y la AEPE

Participó en el I Salón de Otoño de 1920 con la obra titulada Excmo. Sr. A.T.

Morelli, D. Víctor; natural de La Coruña; reside en Madrid, calle de Atocha, núm. 4 cuadruplicado. 502.-Еxcmo. Sr. A. T., oleo; 1,50 x 1,0о.

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