Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

 

 

Sóror Juana Inés de la Cruz, la inteligencia

 

Inteligencia diáfana; sobre todo, inteligencia. Sin ella no hubiera tenido el talento fascinante para hacer cuanto hizo. Sin capacidad de aprender y conocer no hay pensamiento que desarrollar. El lector se preguntará, ¿qué interés tiene una monja jerónima del XVII, mexicana, poeta, envuelta en la leyenda?, ¿qué importa hoy una religiosa que dedica su vida a intentar conocer a Dios? Veamos si soy capaz de expresar su modernidad, el interés de su obra y el de su vida sincrética.

“Prácticamente toda la información que circula entre los lectores sobre la poetisa mexicana, la monja Sor Juana Inés de la Cruz, es de facto errónea, libremente inventada o equívoca, deformada por las distintas corrientes críticas, entre las tradicionalistas y las modernizadoras”. Así comienza el ensayo de Emil Volek, La mujer que quiso ser amada por Dios: Sor Juan Inés en la cruz de la crítica, Editorial Verbum, Madrid 2016. Entre sus estudiosos están: Menéndez Pelayo, Alfonso Reyes, Lezama Lima, Octavio Paz, Karl Vossler, Pfandl, Darío Puccini, José Gaos, Xirau…

Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana nace el 12 de noviembre de 1651 en San Miguel de Nepantla, en la hacienda de Panoaya entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl. Ella fue otro volcán, un géiser de claridad, de lava de proceridad, hasta el momento de su extinción,1695, en México. Poeta, pintora, compositora, astrónoma, ecónoma, gastrónoma, campeona del esdrújulo y “monstruo” del Barroco. Con fecha 14.VII.1945, el Congreso del Estado de México cambió el nombre del municipio, por el de Nepantla de Sor Juana Inés de la Cruz.

El 28 de junio pasado, tuvo lugar en Madrid, Instituto Cultural de México, el taller literario, “VIAJE POR LA OBRA DE SOR JUANA. La décima musa mexicana”, impartido, con acierto, por el profesor de la UNAM, Jorge Gutiérrez Reyna. Participé en él, obtuve buena impresión e idea clara de cómo ven los mexicanos a su eterna musa. Y cómo era de esperar, la ven con un chovinismo acendrado, exacerbado, comprensible.

Gutiérrez Reyna, con manifiesta solercia, desarrolló un encuentro eficaz y ameno, lene. Comentó una breve antología de villancicos, sonetos y romances, no sin exigir antes la lectura de Respuesta a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz. A partir de ahí, retomé mis lectura y libros de la jerónima y la bibliografía generada, lo que propicia estas líneas.

En 1980, aseguró Antonio Alatorre: “…con excepción de Garcilaso, ningún poeta de los siglos de oro fue tan reeditado como Sor Juana…Lo que fueron Góngora y Lope en sus tiempos, eso fue Sor Juana en los suyos. Ella los <resume> a los dos; tuvo la fama del primero y la FAMA del segundo”. Sin recortar un ápice la gloria de la monja, el especialista peca de euforia. Sor Juana, cumbre del Barroco, musa de América, mayor poeta novohispana, pero es imposible constreñir a Lope y Góngora en una sola voz.

 

Sor Juana Inés de la Cruz (Juan de Miranda)

 

Fue una niña prodigio hasta convertirse en un genio de Occidente, puente entre el mundo indígena y Europa, entre la Religión y la Ciencia. Estrella azul de oro, que nunca conoció el mar. Luego de transitar el follaje áspero, pretencioso, de sus críticos, exégetas y escoliastas, mi impresión es que deben de leerla al margen de esa farragosa selva que han tejido unos y otras, con el afán de aprovechar su talento vívido para justificar circunstancias hodiernas, lo que no siempre es correcto, ni pertinente, para no desviarnos de su obra y acabar hablando de la importancia del agua para la navegación.

De padre desconocido, en un principio, la educó su abuelo. Criolla, accede a la alta sociedad virreinal por su inteligencia. Entra en la comunidad carmelita, pero la deja para profesar de monja jerónima en el Convento de Santa Paula, 1668. Y en ese convento pasó toda su vida. Tenía una esclava y criados, recibía en el locutorio, pero jamás abandonó esa casa. Allí terminó su vida a causa de una epidemia de peste.

Mujer deslumbrante, hechizó por su intelecto y sus dotes, por la luz de su razón. Le aplicaron diversos apelativos: “el Argos de los entendimientos”, “San Agustín de las mujeres”, Minerva de América”, “Fénix de América”; “Décima musa”, como Safo, y “Musa décima”. En el s. XVIII inicia su instalación en la oscuridad, prolongada al XIX.

En 1910, Amado Nervo con su Juana de Asbaje la desempolva. Ayudaron a ello Menéndez Pelayo, Alfonso Reyes y, con más verecundia, el gongorismo reivindicado por la vanguardia y los poetas del “veintisiete”. En 1982 Octavio Paz publica un denso ensayo y abre un cauce, que transitará una tropa descomunal de especialistas, casi todos perezosos, caprichosos, sectarios y fabulistas.

En el Romance 51, versos 13-20, pareciera que adivinaba este guirigay demoledor:

                                                     “…No soy yo la que pensáis

                                                       si no es que allá me habéis dado

                                                       otro ser en vuestras plumas,

                                                      y otro aliento en vuestros labios,

                                                       y diversa de mi misma

                                                       entre vuestras plumas ando,

                                                      no como soy, sino como

                                                      quisisteis imaginarlo”.

Es difícil encontrar un poeta mayor que haya suscitado una bibliografía tan apabullante como la de Sóror Juana. Sin exagerar un añico, hay especialistas para cada pliegue de su hábito, para un soneto, un cuarteto, una frase, una línea, un verso. Y no digamos en torno a su vida y el carácter de su sexualidad.

La crítica tradicional la hagiografía, la modernizadora la exhibe como la cumbre del feminismo, las relaciones lésbicas y con todo un cúmulo de invenciones y enredos ridículos y lamentables. No hay pruebas de nada, decir que mantuvo una relación homosexual con la condesa de Paredes de Nava, es desconocer tantas cosas, que uno se cuestiona la estabilidad mental y el conocimiento de muchos osados publicistas.

Sé que resulta muy chispeante para los frikis, decir que se trata de una monja de clausura, feminista, lesbiana, no creyente y adelantada a su tiempo, secuestrada en su convento y sujeto de las mayores glorias y aberraciones. Pero, todo esto es confuso, pútrido, tósigo, mendaz y en buena parte falso.

Con toda probabilidad, aparte de algunos sonetos soberbios y romances enjundiosos, su obra maestra sea Primero sueño, una silva en heptasílabos y endecasílabos, y Respuesta a la muy ilustre sor Filotea de la Cruz, en prosa. Bien es cierto que, como cima del Barroco, su lectura no es fácil, pero se acaba sintiendo con gozo y emoción. Hay más obra, pero la fundamental es la citada.

Sor Juana Inés de la Cruz por Tania Janco

 

¿Quién no conoce el soneto del retrato, “Este que ves, engaño colorido” o “Esta tarde. mi bien, cuando te hablaba”? ¿Quién no ha oído alguna vez la redondilla: “Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión/ de lo mismo que culpáis”? Sabía latín, nahuatl, congolés y hace al español mágico; pintó el arco de bienvenida del marqués de Mancera; componía villancicos y su música, pergeñó dos tratados de música, uno perdido- El caracol- y otro que se conserva; escribió poemas, enigmas, autos alegóricos, teatro, cartas filosófico-teológicas. Conocía al dedillo a nuestros renacentistas y luciérnagas de los siglos de oro: Garcilaso, Cetina, Fray Luis, Lope, Góngora, Quevedo y Calderón.

Sus hermanas la nombraron ecónoma y administró el convento de forma sobresaliente, con pingües ganancias. Hizo un libro de gastronomía y vendían pitanzas que preparaban. Por sus encargos recibió suculentas sumas en monedas de oro. Defensora pertinaz de la libertad en su carta Atenagórica, criticando el sermón del P. Vieira; luchó denodadamente por demostrar la igualdad entre hombres y mujeres: “la inteligencia no tiene sexo”. Su razón es una columna jónica para la ética, la estética y el Barroco.

Su obra es una cumbre, pero demasiados, sin comprenderla, pretenden asimilarla a las circunstancias actuales. Y claro, el México virreinal se parece a hoy como un huevo a una patata. Para los jesuitas era insoportable que una mujer pensara y lo hiciera con tanta brillantez, luminosidad y belleza, y eso produjo choques.

Como ejemplo de las interpretaciones, una alusión a Primero sueño: Ezequiel Chávez lo relaciona con Hölderlin; Emilio Carilla con el romanticismo alemán y el surrealismo; Ramón Xirau con Gorostiza y O. Paz. Octavio Paz con Huidobro, Gorostiza y Stephane Mallarmé. Elías L. Rivers con Jorge Guillén; Emil Volek con César Vallejo; Lezama Lima con el barroco americano mágico. Otros con Góngora.

En los años ochenta s. XVII era la estrella de la poesía e intelectualidad novohispana, vigilada por los jesuitas y enclaustrada, pero estrella poderosa. Fue amiga de las virreinas, todos los prohombres civiles y eclesiásticos acudían en busca de su consejo y veneraban su pluma; entretanto, ella iba tejiendo una obra germinal que se publicó en Madrid, 1689, por orden y a costa de la condesa de Paredes, su dedicataria.

Su vida íntima ha suscitado fuerte interés cinematográfico. Desde 1935, un largometraje de Ramón Peón: Tránsito a los jardines de Venus. En 1939, El secreto de la monja de Raphael J. Sevilla, denuncia amoríos de la jerónima con el marqués de Pontevedra, Hernando Álvarez y Santaella. En 1978, Constelaciones de Alfredo Joskowicz, debate entre Sor Juana, Sigüenza y Góngora y un pícaro. 1988, documental de Nicolás Echevarría. En 1990, Yo, la peor de todas de María Luisa Bemberg, basada en propuestas de Octavio Paz, donde se muestra de forma explícita su lesbianismo, afirmando que los poemas amorosos responden a una relación real, sin prueba alguna. Aún, Las pasiones de Sor Juana de Antonio García Molina, 2004, con guion de Olivia de Montelongo, disperso, dispar y disparatado.

Sor Juana Inés de la Cruz por Yurihito Otsuki

 

Sor Juana Inés de la Cruz por Yurihito Otsuki

 

Inmensa escritora, artista y técnica, virtuosa del lenguaje, princesa del esdrújulo, su capacidad intelectual le distingue y su talento le ayuda a realizarse con solidez. Genio de niña superdotada, monja audaz, replicante de fuste y artista consumada. Excelsa creadora en lengua española, no necesita parangones con Safo, ni Ovidio, ni con Vallejo, para ser una poeta sublime de la estirpe gongorina más pura.

Para poder acceder con holgura a Góngora fue preciso Dámaso Alonso y sus colegas. Sor Juana tuvo peor suerte, llegaron Ludwig Pfandl enfocándola desde una perspectiva freudiana y las feministas hablando a tontas y locas, consumando la ceremonia de la confusión. También Octavio Paz llegó a conclusiones inesperadas, él que defiende que los poetas no tienen biografía, cayó en la trampa de alterar la de Sóror Juana.

Sor Juana Inés de la Cruz por Miguel Cabrera

 

Las creaciones de las grandes almas no se extinguen. El poeta crea la materia del milagro y lo eterniza. El escultor establece el alma de la forma. Ella anheló un alma que comprendiera todo el conocimiento científico como llave que abriera el secreto de Dios; quiso conocerlo y ser amada por Él: su faceta mística. En La tentación de existir, asegura Emil Cioran: ·El místico siempre se desvirtúa al expresarse, pero nunca tanto como el erudito desvirtúa al místico al comentarle”.

Ya asegura Antonio Machado en el Retrato (“-quien habla solo espera hablar a Dios un día-“). Mística de clausura, buscaba a Dios, se atrevió a rectificar al P. Antonio Vieira, se enfrentó a la jerarquía jesuítica, fue amiga de tres virreinas – ¿todas eran lesbianas?, pues a todas escribió poemas de amor-; un genio que estudió, trabajó sin descanso y que al final obligan a apartarse de la escritura. Los beneficios de la venta de su biblioteca los dedica a los indios pobres. Acabará cuidando a otras hermanas apestadas, se contagia y fallece.

Sor Juana Inés de la Cruz, Autorretrato

 

¿Por qué hay que leer a Sóror Juana? Por su visión, por placer intelectual, por hambre de descubrir la belleza; para aprender a defender la libertad, para desarrollar pensamiento, para afinar la percepción. Para desenmascarar el feminismo frívolo de memes y memas, para conocer y respetar la Historia, nuestra historia. Para entender la mística que busca conocer a Dios. Para saborear la poesía, para participar de una fiesta esplendorosa de la lengua y la inteligencia. Para conocer la grandeza en la sobriedad, la abundancia en la ascética, la conquista del mundo desde un ostugo.

Cabe estas líneas aparecen unos retratos de la poeta, todos ellos cuestionables, pues en las artes plásticas también el hechizo ha sido descomunal. Traigo aquí el famoso y dudoso “Autorretrato” de El Escorial, las imágenes de época de Juan de Miranda y Miguel Cabrera; y las más actuales de Tania Janco, como tapa del libro de 1995, y las de Yurihito Otsuki. ¡En todo es la jerónima un hechizo sorprendente, no dejen de participar de su gloria y de su halo, es decir, de leerla y de aprehenderla!

                                                                                                                   Tomás Paredes

                       Presidente H. de la Asociación Española de Críticos de Arte /AICA Spain

 

Restauración de una escultura de Margarita Sans Jordi

Representa al General Domingo Batet Mestres

 

Forma parte del patrimonio de la AEPE, gracias a la donación de su nieto,  Julio Batet Rodríguez -Roda

 

Por Por Amalia Cicard Soto

Experta en Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural

 

 

El Busto del General Domingo Batet Mestres, realizado por la escultora Margarita Sans Jordi, llegó al taller de Restauración de la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE) en el pasado año 2021, gracias a la donación de su nieto, Julio Batet Rodríguez –Roda.

Ejecutado en escayola, el vaciado ha sido policromado con un tono verdoso oscuro que imita el  bronce. Sans Jordi fue de los primeros miembros pertenecientes a la AEPE, por lo que ha resultado una labor enternecedora revivir el patrimonio heredado por los propios integrantes de esta institución.  Su obra en la actualidad se ha relegado al olvido y se difunde poca información sobre su recorrido como artista destacada  de la escuela catalana.

Por ello resulta oportuno, restaurar parte de su legado y dar la oportunidad a otros de descubrir su obra. Esa pieza retrata el busto del general Domingo Batet Mestres: figura militar, republicano condenado a fusilamiento por órdenes de Franco.  Vinculado a la Guerra de Cuba(1895-1898). Juez del expediente Picasso, juicio que evaluó los desastres militares ocurridos durante la guerra de Marruecos.

Margarita Sans Jordi junto a su obra. Fuente: Biografía de Margarita Sans Jordi. Publicado por AEPE

 

 

El General Domingo Batet Mestres. Fuente: Centro Documental de la Memoria Histórica, Salamanca.

 

Junto a estas líneas,  el general saludando a su pelotón

La pieza no contaba con alteraciones que supusieran un riesgo para su estabilidad. Se observaron diversidad de faltas de policromías que impedían la correcta lectura del conjunto. De igual manera, eran notables algunas faltas volumétricas que habían alterado la morfología original de la pieza. Mostraba abundante suciedad superficial en forma de acumulación de polvo. Debido a la tipología estriada de la superficie, el polvo se acumuló e impregnó en los surcos y perfiles complejos de la obra. Existían otros depósitos en forma de concreciones de color blanquecino. Al parecer se trataban de manchas de escayola por la naturaleza porosa de la suciedad. Se encontraba adherida a la superficie, sobre todo en las zonas hundidas de la obra.

 

A la izquierda, detalle de falta de volumétrica. Ubicada en la zona de la ceja derecha. En el medio, detalle de falta de material en la esquina inferior derecha de la escultura. A la derecha, detalle de concreciones y polvo acumulado en perfiles de la obra. Ubicado en hombro derecho por la vista trasera. Fuente: Amalia Cicard

 

En líneas generales el tratamiento de restauración consistió en estabilizar los deterioros de la pieza para impedir su avance y en restituir la completa visibilidad del bien. Para ello se realizó una limpieza superficial de las partículas de polvo a base de paletinas de pelos suaves y pinceles.  Seguido de una limpieza mecánica de algunas concreciones de coloración blanca que existían sobre la obra. Esta fase se acometió con especial cuidado, procurando no desprender partes inestables de la policromía. Posteriormente se consolidaron las zonas con riesgo de desprendimiento con una resina sintética en muy baja concentración y aplicando varias manos del producto.

La tarea más laboriosa durante el proceso de restauración fue la reintegración cromática de la diversidad de faltas de policromía ubicadas en la vista posterior del busto.  Se reintegró con una técnica de puntillismo que pudiera ser discernible para los profesionales en conservación y no cometer un falso histórico.  De igual manera se reintegró volumétricamente las zonas con pérdida de material con un estuco sintético de secado al aire.  Finalmente se aplicó un barniz de retoques en spray  para proteger y conservar la obra del ambiente circundante.

 

Reintegración cromática de la esquina inferior de la obra. Progresión del tratamiento. Fuente: Amalia Cicard

 

De modo que la pieza ha adquirido su visión original, siempre respetando el paso natural del tiempo y sin pretender restaurar la pieza como si acabara de salir del taller de la artista. La pátina del tiempo se ha conservado protegiendo la dignidad de la edad de la pieza.

 

Vista trasera del busto. Antes de ser restaurado. Fuente: Amalia Cicard

Vista trasera del busto. Después de ser restaurado. Fuente: Amalia Cicard

Vista frontal del busto. Antes  de ser restaurado. Fuente: Amalia Cicard

Vista frontal del busto. Después de ser restaurado. Fuente: Amalia Cicard

 

Donación de un busto de Margarita Sans Jordi

Representa al General Domingo Batet Mestres

Gracias a la generosidad de su nieto,  Julio Batet Rodríguez -Roda

 

El pasado mes de diciembre, Julio Batet Rodríguez-Roda contactó con nuestra entidad haciéndonos llegar su inquietud por el futuro de tres esculturas que poseía en su domicilio, y que buscaba de alguna manera poder preservar.

Nadie mejor que la Asociación Española de Pintores y Escultores para custodiar un legado de grandes artistas, miembros a su vez de la entidad, como son Margarita Sans Jordi y Victorio Macho.

Junto a la donación de las obras, que ya se encuentran convenientemente inventariadas en el patrimonio de la institución, nos hizo llegar un texto que no nos resistimos a publicar de forma íntegra, agradeciendo una vez más y desde estas líneas, su gesto altruista y confianza en la AEPE.

 

Donación a la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

El general Domingo Batet Mestres fue hijo de Domingo Batet Rosich y Ventura Mestres Sugrañes. Nació el 30 de agosto de 1872 en Tarragona.

El general Batet se casó con Elvira Martínez de Larrea con la que tuvo dos hijos: Domingo y Elvira Batet Martínez.

Domingo Batet Martínez casó en primeras nupcias con Antonia López López con la que tuvo dos hijos: Domingo y Elvira Batet López. Elvira falleció a los pocos meses de nacer.

Casó más tarde con Carmen Rodríguez-Roda Compaired y fruto del matrimonio fueron sus cuatro hijos: Carmen, Reyes, Julio y Juan Ramón Batet Rodríguez-Roda.

La donación que hago a la Asociación Española de Pintores y Escultores colma mis deseos de que se perpetúen dos bustos que están repletos de recuerdos positivos para mí. Dos bustos: General Domingo Batet Mestres, realizado por Margarita Sans Jordi, y Benito Pérez Galdós, nominado por Victorio Macho.

Dono ambos sin apoyo de documentación alguna.

El busto del general Batet siempre se ha atribuido a Margarita Sans Jordi.

Nací en Torrelavega en el año 1949. Mis padres fueron Carmen Rodríguez-Roda Compaired y Domingo Batet Martínez. Desde que vi la luz en esa ciudad de La Montaña, esos bustos fueron compañeros y alimento de mi imaginación. En la biblioteca familiar han estado siempre las obras completas de Galdós y, ya en la adolescencia, era muy corriente que curioseara, de vez en cuando, en toda la documentación que mi padre tenía de mi abuelo, el general Domingo Batet Mestres.

Mis padres nos educaron en un ejemplar distanciamiento de ideologías. Mi padre falleció en 1968 con 66 años cumplidos. A la edad que tenía yo cuando él falleció, no me permitió ocasión idónea para platear preguntas. En 1970 me ausenté de Madrid, en donde vivíamos desde 1963.

Mi padre, Domingo Batet Martínez, tenía la documentación del general Batet. Cuando falleció, 27 de mayo de 1968, mi madre quedó afectada y tuvo que solicitar la incorporación en Magistratura del Trabajo, después de casi veinticinco años de excedencia. La situación económica familiar era mala a causa de unos problemas de mi hermano mayor, con los que el patrimonio familiar quedó muy reducido.

El cuñado de mi padre, Francisco Carbó Cotal, y su hijo, Francisco Carbó Batet, presionaron a mi madre para que les entregara la documentación completa que tenía del general Batet con el fin de escribir una biografía. Viuda reciente tuvo que luchar por sus hijos, solicitar el regreso al trabajo para solucionar problemas… y la presión de enviar toda la documentación a su cuñado. Aprovechó la venida a Madrid de un hermano suyo, Celestino Rodríguez-Roda Compaired, para encargarle le llevara presencialmente esos documentos a Francisco Carbó Cotal. No se firmó ningún documento de entrega y recibí y siempre negaron la entrega, afirmando que la documentación siempre la habían tenido ellos. La depositaron en el Archivo Maciá-Tarradellas ubicado en el monasterio de Poblet. La intención era que el monje benedictino de Monserrat, Hilari Raguer, escribiera la biografía del general, pues se dedicaba a la investigación histórica.

Mi madre solicitó a Hilari Raguer que indagara la autoría del busto del general Batet.

Mi madre falleció hace veintiún años. Recuerdo que ordenando los documentos que se quedaron en casa en la anterior «donación» a mis primos, hallé algunos preciosísimos. Uno de ellos es la estampa manuscrita por el jesuita Serapio Leturia, confesor y asistente de mi abuelo en el penal de Burgos al que acompañó los días antes y hasta el momento del fusilamiento. Es una estampa «suscipe, sante Pater» en cuyo reverso escribió las últimas palabras de mi abuelo.

Encontré un trozo de folio en el que mi madre había escrito algo como: «Parece ser que la autora del busto es Monserrat San Jordi o nombre parecido».

Esto es todo lo que puedo aportar para sustentar mi donación.

La razón de que la escultura esté vestida con el uniforme francés es a causa de las posibles represalias que temía la artista, lo que motivó que la escultora lo vistiera con uniforme y capa del ejército francés, pero sin dejar de reseñar con claridad, la Cruz Laureada de San Fernando del ejército español.

El busto de Galdós está más relacionado con la familia de mi madre. Su padre, Julio Rodríguez-Roda Hacar, fue ingeniero de caminos, canales y puertos. Entre sus obras (ferrocarril Ceuta – Tetuán, ensanchamiento del Puerto de Castellón, ensanchamiento de la ciudad de Tetuán y otras), destaca el el ensanchamiento del Puerto de la Luz y de las Palmas. Mi madre nació en Melilla, y la familia residió tiempo en Las Palmas. Ahí uno yo la relación del busto de don Benito Pérez Galdós.

Tengo documentos preciosos en los que admiro la figura del general Batet, un militar auténtico, sin antecedentes militares en su familia. Sí tuvo mucha admiración por el general Prim, paisano suyo. Escritores hay (Santos Juliá) que afirman que fue muy apreciado por generales rebeldes con la República: Mola (paisano, amigo y traidor más tarde), Cabanellas, Queipo de Llano. Y afirma que era un conservador republicano, ferviente católico y apolítico. Esto último me parece importante, pues, desde la ejemplar Transición española, hay formaciones políticas de izquierdas y republicanas que han conseguido casi adueñarse de su figura. Juliá afirma que Franco no firmó el indulto al general Batet, porque Queipo se negó al indulto del general Campins que le solicitó Franco. Como militar siempre ofreció un alto nivel profesional y un gran respeto a los gobiernos legalmente constituidos.

Siendo capitán general de la IV División Militar, Cataluña, abortó la proclamación del Está català por parte de Lluís Companys, en octubre de 1934, con el mínimo derramamiento de sangre. Ostentando la capitanía general de la VI División Militar, Burgos, puso peros a la sublevación militar, dirigida en principio por Mola y luego por Franco, por lo que fue hecho prisionero. Es el único caso que siendo detenido el 18 de julio de 1936, no fue fusilado hasta el 18 de febrero de 1937, me refiero al tiempo transcurrido.

Cuando sus tropas detuvieron a Lluís Companys, el general Batet le dijo: «Por la violencia jamás se logran los ideales, aunque estos sean justos».

En 1921, siendo coronel, lo nombran Juez especial en los actos del Annual, lo que se conoció como el expediente Picasso. Desde el momento de su nombramiento pide ser cesado en su responsabilidad, y que sean nombrados jueces del cuerpo jurídico, dado que su nombramiento no se ajustaba al código de justicia militar, y, por tanto, era nulo. Viajó a Madrid y se entrevistó con el subsecretario de Guerra, general Barrera, que lo escuchó y regresó al mando de su regimiento. Pero mientras comenzó su tarea en condiciones calamitosas y con constantes trabas en su desempeño. Dejó escrito: «En mi cometido, no se me dejaba obrar en perfecta libertad, pues, según quién era el culpable, se creía injustamente no encontrarle culpabilidad».

Últimamente se está resucitando el enfrentamiento de las dos Españas irreconciliables, que parecían reconciliadas en la Transición. El general Batet, en aquella época, no tenía cabida en ninguna de las dos Españas. Los catalanistas lo repudiaban por no obedecer a Companys el 6 de octubre de 1934. Las izquierdas no lo querían. Las derechas lo repudian pues lo consideraban afecto a Companys —pues defendían que actuó inducido por sus subordinados— y que no fue lo suficientemente duro durante la noche del 6 de octubre de 1934. Y la misma derecha lo acusó de traición al no secundar desde Burgos el levantamiento contra la República.

Todo esto para destacar algo mi admiración por una personalidad tan equilibrada y que dejó escritas a mano, momentos antes de su fusilamiento, unas cartas a sus hijos y a su cuñada María Martínez de Larrea. A sus hijos (mi padre) les decía ideas como esta: «Sed siempre buenos ciudadanos y cumplid siempre con vuestro deber, cualquiera que sean las circunstancias que os depare el destino. Seguid mi ejemplo, y no cuente, para vosotros, el fin que he tenido».

Pido disculpas por haberme alargado tanto. No haber conocido a mi abuelo y no haberlo disfrutado algunos años, ahora se me va haciendo duro. En realidad no conocí a mis abuelos Domingo y Elvira, ni a mi abuelo Julio. Solo disfruté en contadas ocasiones de mi abuela Carmen.

San Sebastián de los Reyes, 14 de diciembre de 2021

Julio Batet Rodríguez-Roda

 

El General Domingo Batet Mestres. Archivo de la familia Batet

Recordando… Álvaro Alcalá Galiano y Vildósola

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Álvaro Alcalá Galiano y Vildósola

 

Continuando con la saga de artistas que estamos recogiendo a lo largo de estos meses, hoy recordamos a uno de nuestros más ilustres socios. Recuperamos así su memoria, para que no duerma en el olvido.

 

Álvaro Alcalá Galiano y Vildósola

 

 

ALCALA‑GALIANO VILDOSOLA, Alvaro        P            1910 (F)        21.may.1873   BILBAO         MADRID/BILBAO     PARACUELLOS 27.nov.1936

Conde del Real Aprecio

 

Socio Fundador de la Asociación de Pintores y Escultores

Vicepresidente de la AEPE

Presidente de la AEPE

Socio de Honor

 

Jesús Ygnacio Dionisio Álvaro María de la Santísima Trinidad Alcalá Galiano y Vildósola nació en Bilbao, el 21 de mayo de 1873.

Era hijo único de Mercedes Vildósola y Coste, natural de Bilbao, y de Jesús Alcalá-Galiano Eguía, hijo a su vez del Barón de Bellera, Dionisio Salvador Alcalá-Galiano Bermúdez, el famoso marino de la Batalla de Trafalgar al que nohay que confundir con el político.

Tampoco hay que confundir a Álvaro Alcalá Galiano Osma, el literato y escritor, con su primo, el pintor Álvaro Alcalá Galiano que es el que nos ocupa.

Nacido en el seno de una familia aristocrática, ostentó el título de Conde del Real Aprecio, el de Mayordomo de Semana del Rey Alfonso XIII y el de Maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza.

 

 

En la localidad francesa de Ciboure, de donde era su abuela materna, Matilde Privat de Coste, pasó largas temporadas en su niñez, donde le gustaba pintar paisajes y en donde el entonces director de la Escuela de Bellas Artes de París, M. Gervex, le propuso trasladarse a la capital francesa para formarse junto al maestro M. Bonat.

Por esos mundos. 1903

 

Rechazada la propuesta por sus padres, su juventud transcurrió en Bilbao, donde recibió clases de su primer maestro, Adolfo Guiard, el introductor del impresionismo en el País Vasco, que tras pasar por Barcelona y París se estableció en Bilbao, abriendo un taller en la calle Correo, 23.

El progreso en sus estudios artísticos hace que su familia decida que los amplíe en Madrid, comenzando su formación como discípulo de Jiménez Aranda primero, cuando el artista contaba con 18 años de edad, aprendiendo el vigor y la escrupulosidad del dibujo, y posteriormente bajo la tutela de Joaquín Sorolla, quien fuera Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores, destacando como uno de sus más notables alumnos. Con Sorolla descubrió el color impetuoso, se enamoró del aire libre y la factura amplia.

Así pasó de la enseñanza de un gran dibujante a la de un gran colorista, uniendo de forma fiel  y equilibrada ambas, buscando para sus obras problemas de dibujo y de color, armonías de líneas y de tonos.

 

Autorretrato

 

Entre dos maestros, Alcalá Galiano supo demostrar su personalidad independiente de las naturales influencias y empezó a pintar con independencia de criterio.

Colaboró en las páginas del diario ABC y de Blanco y Negro, con dibujos muy del gusto de la época, en un medio en el que se sentía muy a gusto, puesto que siempre se declaró profundamente monárquico y de derechas, lo que le costaría la vida.

Centrado en escenas costumbristas o de género, no descuida la construcción de las formas por atender a los cambiantes efectos de la luz, ni abandona éstos para ocuparse solamente de aquella.

 

Aldeano

Viejo bretón

Muchacha

La carta

 

Viajó por multitud de países en los que visitó museos y pinacotecas “para estudiar la técnica de cada autor, comparando estilos, procedimientos, manías, todo lo que entra en la compleja personalidad de un artista, todo lo que él lleva al lienzo”… Así lo destacaba La Correspondencia de España en 1903, cuando informaba a los lectores de cómo los periódicos franceses, tan parcos de elogios con los artistas extranjeros, aireaban por esos días el nombre de un magnífico pintor: Álvaro Alcalá Galiano.

 

El maestro en su estudio trabajando

 

En el artículo, firmado por Manuel Bueno, se asegura que “no es un maestro, pero está en vías de serlo… hay en Alcalá Galiano cierta poesía en la visión de las cosas, que recuerda el temperamento de Puvis y cierta franqueza de procedimiento que quizá haya aprendido de Sorolla… Carezco de títulos para extender credenciales de genio a nadie. No he podido sustraerme, sin embargo, al sano impulso de ponderar lo que vale un artista joven a quien ya cita con calientes elogios la prensa extranjera. Es un compatriota nuestro que honra… un artista destinado a tener extensa nombradía… Alcalá Galiano es un temperamento, es joven, es laborioso y renueva en el trabajo esas consoladoras alegrías que no comprenden todos. Su firma se cotiza ya a buen precio en el mercado. Y sobre todo: hay muchos, yo entre ellos, que creen en él. Y si su fe desmayara, la que nosotros hemos puesto en su talento le conduciría al triunfo definitivo”.

 

Sobre cubierta, puerto de Volendam (Holanda)

 

La primera vez que expuso fue a los veintiún años, en 1894 y en el Salón que el Círculo de Bellas Artes tenía entonces en la calle de la Libertad. Presentó cuatro cuadros, de los cuales fueron objeto de críticas satisfactorias “Tipo vizcaíno” y “Vieja de Mondéjar”.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1897 obtuvo la Tercera Medalla por su obra “El rancho”, igual recompensa que la obtenida en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1899, mientras que en la de 1901, logró la Segunda Medalla.

Alrededor de 1900 viajó por la Bretaña francesa, Holanda y Alemania, ampliando sus estudios y conocimientos y desarrollando su técnica paisajista y mural. Allí pintó con entusiasmo y uno de esos lienzos, el titulado “Sobre cubierta”, ganó la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de 1901.

 

Después de la vendimia

 

A partir de estas fechas, sus obras forman parte de grandes exposiciones colectivas repartidas por toda la geografía nacional, como la del Salón Amaré de 1903, junto a nombres como Sorolla, Moreno Carbonero, Muñoz Degrain, Garnelo, Beruete, Pradilla, López Mezquita, la Exposición Anglo latina celebrada en Londres, la Exposición de Pintura Española de Argentina, que celebraba José Pinelo…

En 1902, en su estudio madrileño de la calle Villanueva, hizo una exposición con veinte cuadros que había traído fruto de ese viaje, con pintorescos tipos holandeses y bretones, que mereció buenas reseñas por parte de los críticos, que manifestaron que Alcalá Galiano …”ha sabido conservar el carácter propio de nuestra pintura interpretando un ambiente tan distinto a ella”… o …”que es la fe de vida de un vigoroso temperamento”…

En 1903 participó en la Segunda Exposición de Arte Español celebrada en los salones de Durand-Ruel de París, reseñando la crítica que …”este joven artista, continúa distinguiéndose por la sinceridad de su arte… pinta sin contorsiones, sin esfuerzos, sin incoherencias; el esfuerzo, la incoherencia queda para el taller en donde trabaja lleno de fe y con ardiente entusiasmo. Su espíritu se abre a las sanas influencias de la pintura moderna, en la que estudia lo que hay de sólido y fundamental, sin olvidar nunca lo que se debe a la vieja escuela española”…

 

Limpiando sardinas

 

 

Distintas imágenes e ilustraciones de semanarios, revistas y diarios con dibujos del artista

 

En 1905 su estudio estaba situado en la calle Sacramento de Madrid, donde el artista presentó las dos obras que había realizado para la Diputación de Vizcaya. Composiciones decorativas que fueron merecedoras de un generalizado aplauso entre la crítica y los propios artistas, al considerarlas dos composiciones de …”valentía de las líneas y riqueza de tonalidades, vibrante de luces, animación y alegría… por las que recibió muchas y muy merecidas felicitaciones”…

 

El rapto

 

Alentado por sus recientes éxitos, el artista regresó a Bretaña y Holanda, surgiendo ahí las primeras obras importantes y valiosas, las más conocidas y celebradas: “Lavanderas bretonas”, “Viejos marinos holandeses”, “Las barcas del heno” y “La fiesta del mar”, que expuso en el Salón de París de 1910 y con la que obtuvo la Tercera Medalla.

Ese mismo año, logró la Segunda Medalla en la Exposición Universal de Buenos Aires.

En 1916 consigue el Gran Premio de Honor de la Exposición Internacional de Panamá y no será hasta 1920, cuando logra la ansiada Primera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes, por el lienzo titulado “La senda”, que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.

El 23 de febrero de 1908, en el Palacio Chávarri de Bilbao, el artista contrajo matrimonio con María Isabel Chávarri Aldecoa, hija del acaudalado empresario y político Benigno Chávarri, Marqués del mismo título, con quien tuvo tres hijos: Alfonso, Alberto e Isabel.

 

LA CONVERSACION

Imagen del Calendario de la Unión Española de Explosivos de 1923

 

En la década de los años veinte, Alcalá Galiano centró su atención en la decoración, pintando un techo y un friso destinado a la mansión madrileña de Tomás Allende, donde hizo cinco paneles para la capilla, representando la llegada de San Carlos Borroneo a Milán y otros episodios de la vida del santo.

Concluida la obra, Alcalá Galiano emprendió la realización de los techos del Palacio de Justicia de Madrid, hoy sede del Tribunal Supremo, surgido de la reforma del antiguo monasterio de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María, más conocido como las Salesas Reales, que en 1915 había sufrido un pavoroso incendio.

Pintó allí seis techos, dos de grandes dimensiones, con distintas composiciones alegóricas de las leyes humanas y la Ley Divina, figuras que simbolizan la Verdad, la Riqueza, el Progreso y el Delito.

En ellas, mantuvo el credo realista, bien documentado en cuanto al carácter e indumentaria de los personajes y su agrupación similar a los cuadros de género. Pintados al óleo, sin estilizar la línea, sin descuidar la perspectiva aérea, sus decoraciones se ven animadas y luminosas, en las que penetra a menudo la luz del sol, repartiendo reflejos y dando a los motivos su máxima vistosidad.

 

Paisaje

 

Realizó también tres paneles históricos en el Ministerio de Marina, que recogen con el dinamismo bélico de las líneas, la poderosa sinfonía de los colores que alcanza, en algunos puntos, intensidad de himno patriótico, como fue definida por la prensa del momento.

Sus figuras simbólicas, tanto del Palacio de Justicia como del Ministerio de la Marina, continúan la tradición insuperable de este género con nubes, escorzos, piernas y brazos desnudos, túnicas flotantes, perfiles griegos, atributos mitológicos…  Las líneas, mórbidas y los colores, pomposos, con fuertes contrastes de sombra y luz.

En 1923 le fue concedida la Cruz del Mérito Naval por sus trabajos en el Ministerio de Marina.

Ese mismo año, fue elegido para ilustrar el famoso calendario de la Unión Española de Explosivos, que se distribuía por toda España.

 

Acantilados

Marina nocturna

Firma autógrafa

 

En 1924 en su estudio, reunió una exposición de marinas de la que se hizo eco la prensa de la época, como en este texto de Concha Espina en el que leemos …”magnífica colección de sus obras, entre las cuales faltan muchas adquiridas por los museos y salones insignes, o viajeras por el mundo… nunca habíamos recibido plenamente la influencia de sus marinas, lienzo que nos acercan a los arenales de nuestro país… cuadros veraces, tan sensibles, donde el refinamiento del colorido, el empuje y la emoción del asunto, adquieren una sublimidad incomparable… no le detienen fatigas ni peligros en los viajes temerarios. Espíritu aventurero de la indómita Vizcaya… nos transmite el sentimiento de la mar con un arte viril y español que no tiene semejanza”…

 

Fotografías de los techos del Palacio de Justicia aparecidas en la Gaceta de Bellas Artes de octubre de 1924

 

En 1928 el gobierno francés nombró Caballero de la Legión de Honor al ilustre pintor, en agradecimiento a las Exposiciones de Arte francés que, siendo Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores, organizó en el Palacio del Retiro, tal y como aparece publicado en El Imparcial del 14 de octubre.

A su mano de dibujante se deben las primeras imágenes que se conocen de las pinturas rupestres de la cueva de Santimamiñe, situada en la localidad vizcaína de Cortézubi, en donde se han hallado restos y pinturas rupestres datados en el Paleolítico Superior, y que está considerada como un icono de la cultura vizcaína y su principal yacimiento prehistórico.

 

Bretonas

Pescador

Gitanos conversando

Canal en Bretaña

Paisaje

Pueblo andaluz

 

Álvaro Alcalá Galiano vivió en la Calle Don Ramón de la Cruz, número 15 y en la Calle Almagro, 40 de Madrid.

Amante de las artes y la cultura, fue el impulsor de la creación del Ateneo de Bilbao, del cual fue su primer Presidente.

 

La senda

 

Álvaro Alcalá Galiano y Vildósola se encontraba detenido en noviembre de 1936, en la cárcel de San Antón de Madrid por pertenecer a la organización política de derechas Acción Española, de tendencia abiertamente antimarxista.

Allí se prestaba más atención a los civiles con antecedentes sociopolíticos, sacerdotes y religiosos, y se determinaba si un preso vivía o moría.

El día 27 de noviembre de 1936, la autoridad carcelaria llamó a los presos que aparecían en la lista, uno a uno, y les fue despojando de sus pertenencias. Álvaro Alcalá Galiano fue uno de ellos. Atado por las manos, fue subido a un vehículo de dos pisos de color verde del servicio público de transportes de Madrid.

La expedición fue escoltada hasta la madrileña localidad de Paracuellos del Jarama, por milicianos pertenecientes a las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia, que eran quienes integraban los pelotones de fusilamiento junto a los milicianos comunistas adscritos a la checa de la calle Marqués de Riscal.

Así fue cómo el 27 de noviembre de 1936, Álvaro Alcalá Galiano fue fusilado en Paracuellos del Jarama.

En 2006 una exposición en Igorre, donde la familia conserva la casa, reunió un conjunto de cuadros de tema vasco y con personajes y vistas del valle de Arratia, escogidas de colecciones particulares, sobre todo de sus descendientes, y sirvió para preparar otra exposición antológica en Bilbao y Madrid, que nunca se llegaron a celebrar.

Álvaro Alcalá Galiano firmó innumerables artículos a lo largo de su vida, bajo el pseudónimo de Juan de Eguía.

 

Vendedoras de frutas

Veleros

 

Hay obras del artista en multitud de instituciones como en el Ayuntamiento de París, la Diputación Foral de Bilbao, la Casa de Juntas de Gernika, la Colección Fundación MAXAM (Unión Española de Explosivos), Madrid, el Ministerio de Marina, Madrid, el MNBA-Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, el MNCARS-Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, el Museo ABC, Madrid, el Museo Arqueológico Nacional, Madrid, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Bilbao, el Museo de Bellas Artes de Santander, Santander, el Museo Nacional del Prado, Madrid o el Museo San Telmo, Donostia-San Sebastián.

Díptico Unidos por el pensamiento

 

Álvaro Alcalá Galiano y la AEPE

Socio Fundador de la Asociación de Pintores y Escultores.

En 1914 es elegido Vicepresidente de la Asociación, cargo que ocupará hasta 1926.

Donó obra para el festival benéfico que organizó la AEPE en 1915.

Perteneció al Comité ejecutivo del I Congreso Nacional de Bellas Artes que convocó la AEPE en 1918 y presentó además una ponencia.

Fue jurado de distintas convocatorias de la institución, en los Salones de Otoño y en Exposiciones Nacionales, como la de 1922, en el Concurso Nacional de Arte decorativo de 1926, en la Bienal de Venecia…

Fue también Vocal representante de la Asociación en la Comisión Técnica para la Exposición de Arte español en la XV Bienal de Venecia.

Tras haber sido Presidente accidental en varias ocasiones, en 1927 es elegido Presidente de la AEPE.

En 1928 formó parte del Comité para la Exposición del arte francés e italiano y del libro alemán.

Fue nombrado Socio de Honor del Salón de Otoño de 1925.

Participó en los Salones de Otoño de 1920, 1921, 1922 y 1925.

Al I Salón de Otoño de 1920 presentó la obra

949.- Vendedora de manzanas, óleo

Al II Salón de Otoño de 1921 concurrió con

11.- La playa de San Fausto (Galicia), óleo, 1,10 x 0,90

En el III Salón de Otoño de 1922 estuvo presente con la obra

5.- Playa desierta, óleo, 1,03 x 1,20

Al VI Salón de Otoño de 1925 concurrió con

8.- El molino del brujo (Bretaña), óleo, 137 x 108

9.- Viejo pescador (Holanda), óleo, 116 x 96

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Cándido Medina Queralt

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

La  Gaceta de Bellas Artes 1921-1922

La revista recogía un resumen de la Gaceta de Madrid, en noticias relacionadas con el mundo del arte, sobre todo en materia de docencia, incluyendo los movimientos del profesorado de dibujo en las escuelas y facultades de España, lo que entonces tenía todo el sentido del mundo ya que el profesorado formaba un núcleo muy numeroso de socios de la entidad.

Por estos años se llevó a cabo la creación de una biblioteca en la sede de la Asociación, solicitando a sus miembros, distintas entidades y asociaciones, su colaboración en forma de donación de libros, dándose cuenta de los llegados en los números sucesivos, como la importante donación que realizó la Real Academia Nacional de Medicina.

Por su parte, la Dirección General de Bellas Artes concedió a la Asociación de Pintores y Escultores, con destino a su biblioteca, una importante colección de pruebas de aguafortistas, desde Goya, así como ocho tomos, lujosamente encuadernados, del Quijote del Centenario, ilustrado por Jiménez Aranda, donación de sus hijos.

En la Junta General del 24 de febrero de 1921 se eligió Secretario a Cándido Medina Queralt, encargándole también de la dirección de la Gaceta, si bien dos meses después, en abril de 1921, presentó su dimisión como encargado de la misma.

 

Cándido Medina Queralt

MEDINA QUERALT, Cándido       D.P       1920             BARCELONA         MADRID

Secretario de la AEPE

 

Con escasos datos acerca de su vida personal, más allá de su nacimiento en Barcelona, según dejó consignada en su ficha de inscripción en la Asociación de Pintores y Escultores, Cándido Medina Queralt vivía en Madrid, en la calle Argumosa, número 4.

En algunos documentos encontrados relacionados con su trabajo y profesión, se describía a sí mismo como “Ingeniero de la Internacional Institución Electroténica”, una escuela libre de ingenieros mecánicos electricistas, fundada en 1903 en Valencia, por Julio Cervera que daba títulos propios de ingeniero mecánico, electricista y mecánico-electricista, denominados libres. Fue una de las primeras experiencias de educación a distancia de todo el mundo. En 1908 pasó a llamarse Institución de Enseñanza Técnica, ofreciendo cursos en disco. Publicaba además la revista Electricidad y Mecánica, que estuvo en el mercado desde 1905 hasta al menos 1920.

Cabe destacar que Julio Cervera, que trabajó en 1899 durante tres meses con Guillermo Marconi y su ayudante, George Kemp, obtuvo ya sus primeras patentes en telegrafía sin hilos antes de finalizar el año.

Según el profesor Ángel Faus, una de las patentes más destacadas de Cervera es la del telemando de equipos y sistemas, antecesor del mando a distancia, atribuyéndole también la invención del primer sistema técnico de la radio.

Julio Cervera según últimas investigaciones realizadas, desarrolló la radio once años antes que Marconi. Cierto es que el italiano inventó antes que Cervera la telegrafía sin hilos, pero para transmitir señales, no sonido. Cervera transmitió la voz humana -y no señales- sin hilos entre Jávea, Alicante, e Ibiza en 1902, lo que significó la conexión de dos puntos alejados cerca de 85 kilómetros.

Decíamos que Cándido Medina Queralt firmaba como Ingeniero de la Internacional Institución Electroténica, y además como Constructor de Obras.

 

Anuncios aparecidos en la prensa de la época

 

Con pequeños guiños a la arquitectura y al arte, era gran aficionado al dibujo, como aseguraba el Anuario del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración de 1899.

En 1902 se presentó a las oposiciones para alguna de las plazas de Catedrático de Caligrafía de Instituto en diferentes centros educativos de España, si bien no se ha podido confirmar si la consiguió finalmente.

En 1904 comenzó a publicar artículos en algunos diarios y revistas especializadas como La Construcción Moderna, la más importante y con mayor tradición en el ámbito de la arquitectura española y principal plataforma de opinión de sus profesionales en el primer tercio del siglo veinte, cuyos contenidos versaban sobre edificios públicos, privados y religiosos, fábricas y materiales de construcción, proyectos urbanísticos y obras y saneamiento público, abastecimientos de aguas, congresos internacionales de arquitectura, artículos técnicos e informaciones de carácter corporativo, notas bibliográficas y de actualidad, arte y arqueología. Un gran aporte de la revista eran sus ilustraciones, especialmente las fotografías de edificios construidos en la época, tanto españoles como extranjeros.

También publicaba en la revista El Constructor, especializada en ingeniería civil y sanitaria, construcción, obras públicas, arquitectura y decoración, urbanismo y automovilismo y mecánica, que se publicaba con la colaboración de ingenieros, arquitectos, directores de empresas de construcción y fabricación de materiales, carpinteros y maestros de obras, entre otros profesionales. Publicaba artículos dedicados a trabajos de albañilería, cubiertas, herrería o carpintería, propagando materiales modernos (uralitas, pavimentos, asfaltos, cementos, hormigones, cerámicas, estructuras metálicas, tuberías) o maquinaria (ascensores, montacargas, calefacción, etc.).

 

La inauguración del Salón de Otoño de 1922, donde aparece el Ministro y el Director General de Bellas Artes junto a los organizadores, de la AEPE, entre los que se encontraría sin lugar a dudas el Secretario de la AEPE

 

En 1903 figura como Director de la Academia Politécnica Caballero de Gracia, 26, tercero, según se anunciaba en el Boletín Minero y Comercial, Revista ilustrada y en El Defensor de los Pueblos.
En 1904 La Construcción Moderna daba cuenta de la siguiente noticia “El Mundo Industrial.- Hemos recibido el número primero de una interesante revista que, con dicho título, ha empezado a publicarse en esta corte bajo la dirección de D. Cándido Medina Queralt… Devolvemos el saludo que a la prensa dirige, y deseámosla vida larga y próspera”.

En 1910 se encargó de organizar la obra de la Casa de los Actores, realizada por la Asociación de Actores, que abrió sus puertas junto al Teatro Español, y en donde estuvo ayudado por el arquitecto Francisco Reynals Toledo, cuyas obras realizadas en Madrid se caracterizaban por su estilo modernista, y con quien había también dirigido la obra de instalación del Casino de Madrid en todo lo relacionado con la decoración, mobiliario…

 

El Director General de Bellas Artes inaugura  el II Salón Otoño de 1921, en donde estaría el Secretario de la AEPE

 

En 1916 presentó una patente denominada “Escenometal”, un nuevo sistema patentado de Escenario metálico incombustible, que  firmó  como Ingeniero de la Internacional Institución Electrotécnica, Constructor de Obras, tal y como recogió la revista Electricidad y mecánica.

Un año después, la misma revista declaraba que “el invento realizado por el Ingeniero de esta Escuela, D. Cándido Medina Queralt y el artista dramático Arturo de La Riva, titulado “Escenometal”… hoy tenemos la satisfacción de comunicar que el 27 de diciembre fue firmado el contrato para la instalación del mismo en el magnífico “Teatro Pereda”, en construcción, en Santander. Al dar cuenta de dicho contrato, felicitamos calurosamente a los inventores, y en especial, a nuestro muy querido amigo Cándido Medina”.

Según se lee en La Correspondencia de España del 30 de julio de 1919  “las salas de butacas, las galerías, telares, los peines y otros servicios escénicos, han sido construidos en metal con arregglo a la nueva patente denominada “Escenometal”, de la cual hasta la fecha, el teatro Pereda de Santander es el segundo de España que la ha utilizado. Suple con grandes ventajas al maderamen en los escenarios. Con el objeto de dotar al teatro de las mejores condiciones de incombustibilidad, además de utilizarse en él es Escenometal, en la construcción del coliseo se ha empleado, casi en su totalidad, el hormigón armado, y la cabina del cina va situada detrás del muro posterior del escenario”…

 

Patente Escenometal

 

Por El Pueblo cántabro, de julio de 1924, sabemos que veraneaba en Santander junto a su mujer, lo cual denota una posición económica desahogada.

Sin muchos más datos que aportar, más que el gran número de conferencias de temática arquitectónica que impartió a lo largo de su carrera, como curiosidad destacamos que el año 1927 lo dedicó por entero a esta actividad.

 

Un recodo de Miera. Fotografía del Archivo Moreno. Con esa obra participó en el I Salón de Otoño de 1920. En la fotografía de abajo, la misma obra recogida en el catálogo del I Salón de Otoño

 

Cándido Medina Queralt y la AEPE

En  1921 es nombrado Secretario General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, puesto que ejerció hasta 1922, junto con el de Director de Gaceta de Bellas Artes, para la que escribió distintos artículos sobre paisajistas catalanes.

Participó en el Salón de Otoño de 1920 con cuatro óleos titulados: “Recodo del Miera” (0,78 x 1,26), “Paisaje de Cuenca” (0,87 x 0,96), “En la carretera de Mirones” (0,88 x 0,97) y “La presa” (0,56 x 0,85).

En el Salón de Otoño de 1921 lo hizo con dos óleos: “La marina. Ribadesella”, óleo de 1,30 x 0,78 y “Costa cantábrica”, un óleo de 1,20 x 1,00.

 

Matilde Calvo Rodero

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

Matilde Calvo Rodero

CALVO RODERO, Matilde            P            1918             MADRID        MADRID

 

Matilde Calvo Rodero fue una pintora, escultora y maestra del grabado y la encuadernación que nació en Madrid, en 1899.

Hija de María Anunciación Rodero Domínguez (1874-1961) y de Gaspar Cástor Calvo Rodero, quien fuera subdirector de Tabacalera en Madrid. El matrimonio tuvo seis hijas y un hijo: Josefa, Carmen, Matilde, Rosalía, Isabel (maestra superior y socia de la Real Sociedad Española de Historia Natural, nombrada mecanógrafa-calculadora del Instituto Geográfico y Catastral), Pilar (maestra de la Sección Primera del Instituto-Escuela, cronista de moda y decoración, discípula de José Planés entre 1939 y 1941, que ingresó en la Escuela de Bellas Artes en 1942 y participó en numerosas muestras, siendo reconocida con una tercera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid) y Rafael.

La familia Calvo Rodero vivía en la calle Juan de Mena, número 16, muy próxima al Museo del Prado.

La desahogada situación económica de la familia permitió una esmerada educación y formación de las hijas, lo que denotaba la amplitud de miras del matrimonio.

En 1915 estaba matriculada en la Escuela de San Fernando cursando cuatro o cinco materias al año, reincidiendo en Perspectiva, Anatomía, Paisaje, Dibujo del Antiguo y Ropajes.

En 1918 se matriculó en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado. Fueron años de aprendizaje provechosos, sobre todo por su entrega al estudio y práctica de las materias en las que obtuvo altas calificaciones y reconocimientos.

En 1918 y 1919 logró el Premio en Pintura decorativa.

En 1919 obtuvo el Premio en Estudios del colorido  la Medalla y premio metálico en Grabado en dulce.

Durante su formación, conoció a Victorina Durán, a la que uniría algo más que una estrecha amistad y con quien compartió estudio de arte, ubicado en una terraza del primer número de la calle Ventura de la Vega, esquina a la Carrera de San Jerónimo, financiado por el padre de Calvo.

En 1920 participó en el Primer Salón de Otoño de Artistas Independientes fundado por la Asociación de Pintores y Escultores.

En el curso de 1922-23, se matriculó en la Escuela de San Fernando, formando parte de una promoción en la que estaban alumnos como Milagros Tercero, Encarnación Rubio y Gómez, Ana María Gómez González Mallo de Viveiro, luego conocida como Maruja Mallo, Matilde Calvo y Rodero, María Luisa Pérez Herrero, Victorina Durán Cebrián, Jesusa Torres Cañamares, Ana María Jiménez Cerra y Antonia Rodríguez Navarro, casi todas ellas, miembros de la Asociación de Pintores y Escultores, así como Rosa Chacel o Timoteo Pérez Rubio.

En esa época, sus amigas la bautizaron como “la princesa del dólar”, ya que solía ayudar a aquellos compañeros que no tenían posibilidad de comprar materiales, como hacía con Gregorio Prieto, miembro también de la AEPE.

Además de la titulación como artista, prolongó sus estudios unos meses para obtener el título universitario de profesor de Dibujo, que le permitiría en el futuro ejercer la docencia oficial y ganarse la vida con el arte.

Matilde pasaba los veranos en Galicia, Cantabria y Portugal, y realizaba amplias excursiones por la sierra madrileña junto a su amiga Victorina Durán.

En 1922 concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes, siendo propuesta para los premios de grabado por la obra “Jardín romántico”,  tal y como recogió el diario El Sol.

Por su parte, la Revista de Bellas Artes del mes de junio, dedicó una página que incluía un aguafuerte, a la “notable artista, pintora y grabadora, discípula de la Escuela de San Fernando de Madrid. Matilde Calvo Rodero ha presentado unas pruebas de aguafuerte en la actual Exposición Nacional, que merecen la atención de los que gustan seguir los comienzos de los que practican el grabado al aguafuerte. Esta joven e inteligente artista nació en Madrid el año 1899, siendo por lo tanto, muy simpático el que en tan poco tiempo se haya manifestado tan notablemente, lo mismo en pintura que en el grabado. En los pocos años que lleva de vida, ha hecho verdaderos progresos como alumna en la Escuela de San Fernando, habiendo obtenido premios en las clases de Arte decorativo, en la de Estética del color, y medalla y premio en la de Grabado en dulce; ha asistido a los dos Salones de Otoño de Madrid, en los cuales se distinguió, como así en una particular que celebró en el Salón del Ateneo de Madrid; y en la actual Exposición Nacional ha obtenido, aunque modesto, el premio de una Bolsa de viaje.

La técnica de esta señorita artista se manifiesta de una manera agradable de ejecución, de una forma de rayar sus grabados algo a lo de los dibujantes que manejan mucho el carbón para hacer ilustraciones, y por ello vemos en sus aguafuertes una tonalidad en la que predominan sombras planas sobre el rayado; también puede ser esta tendencia de no dejar el rayado limpio y concreto, a la influencia de ciertas tendencias, hoy puestas en moda por algunos aguafortistas, equivocados desde luego en este concepto, y que, en Matilde Calvo no es sino una inocencia de aprendizaje que sabrá dejar, a medida que siga trabajando. Aparte de esas influencias, natural cuando se está en los primeros años, esta artista nos demuestra con sus trabajos un temperamento nada común en el sexo a que pertenece… esta artista, por el contrario, ella busca, se ve en sus actuales obras, la manera de tener un carácter propio que exprese su estado de alma, indudablemente de artista muy aceptable.”

Otros diarios del momento también destacaron los aguafuertes que la artista presentó a la Exposición Nacional.

En 1923 se presentó al concurso de aguafuertes del Círculo de Bellas Artes, donde coincidió con prestigiosas firmas en esta técnica como Castro Gil, Pedraza Ostos, Espinós Gisbert o Pilar Zamora. Así lo recogía La Moda elegante de principios de ese año.

En marzo de 1923 concurrió al Concurso Nacional de Pintura relacionada con las Artes Industriales, donde logró premio de 1.000 pesetas por su proyecto de friso cerámico en la sección “Cerámica sobre superficie plana, esmaltes y vidriería”.

Rafael Doménech, miembro de la AEPE, concedió el 5 de junio de 1923 a Matilde Calvo Rodero los diplomas de Estudio de los Métodos y Procedimientos de Enseñanza de Dibujo y del Arte en los centros de Enseñanza primaria y secundaria del Extranjero.

En 1924 se presentó al Concurso de dibujos para alfombras que organizó la Casa de Suárez, cuyo propósito era la creación de nuevos motivos para las alfombras de nudo. Pese a no lograr ningún premio, la prensa del momento destacaba que el jurado estimó como de mérito y recomendó por encontrar en ellos aciertos indudables, los trabajos de Matilde Calvo Rodero y Victorina Durán.

Ese mismo año presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes un tapiz que la prensa destacó sucintamente, pero con el que ganó una Bolsa de viaje y 500 pesetas en la sección de Arte Decorativo.

En 1925 ganó un premio de 1.000 pesetas en el Concurso Nacional de Arte Decorativo, al que presentó un proyecto de fuente para jardín en colaboración con Enrique González Edo, siendo recogido por los diarios y revistas.

 

Firma autógrafa de la artista

 

Acudió también a la Exposición Internacional de Artes Decorativas celebrada en París en 1925, y a la Exposición Nacional de Arte Decorativo, Arquitectura y Grabado de París, donde consiguió Diploma de Honor y Medalla de Plata con siete encuadernaciones artísticas en piel de las obras Vita Nova, Manon Lescaut, La dama de las camelias, Tratado de técnica ornamental, La luna nueva, Hernán y Dorotea y Salomé.

Reproducción aparecida en Gran Vida, 1927

 

También presentó obra a la Exposición Nacional de Artes Decorativas de 1926, reseñando la prensa de la época “la obra bien ejecutada y bien compuesta de Matilde Calvo Rodero, su cubierta de cuero repujado con aplicaciones”… o “merecen consideración las trece encuadernaciones y otros dos fragmentos de zoculada de Matilde Calvo Rodero, que acreditan sus condiciones de excelente docoradora”.

En diciembre de 1926 realizó una exposición junto a Victorina Durán en el Club Femenino Liceum, ya que fueron fundadoras de la institución fundada por María de Maeztu. Se trató de una colección de objetos y cuadros: batiks, aguafuertes, óleos, marcos, carpetas de escritorio, muñecos, tarjetones de pergamino, almanaques, limpiaplumas y cubiertas de libros. Los diarios destacaron que eran “en su mayor parte cubiertas para libros y encuadernaciones de excelente gusto”, de “dos artistas ya conocidas en los centros artísticos por haber sido laureadas en diferentes concursos nacionales. Matilde es una excelente grabadora que une al conocimiento de la técnica una fina intuición para el adorno”… “artistas cuya incesante actividad nos permite con frecuencia podernos recrear en sus obras, dignas siempre de elogio, porque demuestran un depurado sentido estético”… “Las numerosas obras que exponen en encuadernaciones en tela y cuero, en tapices y marcos, prueban que las artistas están dotadas de sensibilidad exquisita y tienen una apreciación sutil y opulenta de su arte. La esplendidez de colorido y la elegancia de línea que caracteriza muchas de las obras exhibidas muestran cuan bien saben sentir color y forma. Con no menos exquisita técnica aparecen ejecutadas las aguafuertes que avaloran y enriquecen la exposición”…

Jardín romántico, aguafuerte

 

En 1927 participó en la III Exposición Internacional de Artes Decorativas de Monza. Por aquella época mantenía estrechas relaciones con el Museo de Artes Industriales, actual Museo Nacional de Artes Industriales (denominación primera del actual Museo Nacional de Artes Decorativas), y con su círculo de artistas, diseñadores e intelectuales como Rafael Doménech, Pérez Dolz, Muñoz Dueñas, Victorina Durán… socios de la AEPE. De hecho, el Museo participó en la Exposición de Monza, y su director y equipo técnico formaron parte de la comisión organizadora de la del 25, recibiendo en sus colecciones parte de lo mostrado en el pabellón español.

 

Empleados en el Museo Nacional de Artes Industriales, 1921. De izq. a der.: sentados, Gregorio Muñoz Dueñas y Rafael Doménech; de pie, Francisco Pérez Dolz, Matilde Calvo Rodero, Lluís Montané, Luis Fernández, Victorina Durán y Rigoberto Soler. MNAD

 

En 1926 concurrió junto  a Victorina Durán, al Premio Guadalerzas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, creado en memoria de su fundador, Emilio Nieto, marqués de Guadalerzas y académico de número. En él se convocaba a los artistas a presentar sus obras en “Tapas de cuero repujado, con colores y matices metálicos, apropiadas para guardar estampas y dibujos, siendo reconocidas con el primer accésit, dotado de 1500 pesetas, por la obra con el lema “Córdoba”.

 

Castillo, grabado

 

En 1928 su amiga Victorina Durán apoyó como secretaria de la Escuela del Hogar, junto a José Moreno Carbonero, Socio Fundador de la AEPE, el nombramiento de Matilde Calvo para la plaza de “Trabajos en ante y cuero-batik”.

En el Concurso Nacional de Arte Decorativo y Grabado de 1929 consiguió el Premio de encuadernación, dotado con 1.500 pesetas.

 

Grabado de Matilde Calvo Rodero

 

Con elogios recibió la prensa su participación en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1930, refiriéndose a ella como “admirable artista y mujer de gran inteligencia, hace alardes de buen gusto y de sutilísima sensibilidad con sus cubiertas y encuadernaciones en piel, pergamino y cuero, sabiamente repujadas, pirograbadas, pintadas o policromía. Meter dentro de ellos un libro es una desdicha para el autor, porque no se sabe hacer otra cosa que mantenerlo cerrado y admirar las tapas que hace con sus monos de hada Matilde Calvo Rodero”. En esta ocasión, por las obras expuestas, logró Tercera Medalla y 1.000 pesetas.

 

Patio de los leones de la Alhambra, Granada. Grabado, 35 x 31

 

En 1930, con su plaza de profesora de la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer, fue pensionada durante dos meses por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas para perfeccionar su técnica de encuadernación en París.

Allí perfeccionó sus técnicas de preparación de los libros en rústica para ser encuadernados, en la restauración de las páginas rotas, montado y restaurando grabados, y otros trabajos como encuadernación en papel y piel, la preparación de las pieles, la encuadernación completa en piel, montado de aplicaciones en marfil, plata y otros materiales en la encuadernación en piel, además de estuches, dorados y títulos

En el Salón Internacional del Libro de Arte de París de 1931 ya se la trataba como de “maestra del arte de encuadernar, confirmando sus relevantes aptitudes y fama”.

 

Encuadernación en piel blanca pirograbada aparecida en El Imparcial  en 1931

 

En 1934 participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes y dos años después, en 1936, en el Concurso de Artes Gráficas (que incluía las técnicas de encuadernación, tipografía, litografía y fotograbado) convocado por la Cámara del Libro de Madrid, consiguió el primer premio con los trabajos presentados bajo los lemas “Wizani» y «Rubalyat».

Tras la contienda, Matilde se dedicó básicamente a la enseñanza, aunque continuó exponiendo sus piezas como en 1946, cuando participó en el I Salón Femenino de Bellas Artes organizado por el semanario Domingo y patrocinado por la Dirección General de Bellas Artes junto a artistas como Rosario de Velasco, Ángeles Santos y Marisa Roësset, todas ellas miembros de la AEPE.

 

Encuadernación de libro de Poe

 

Encuadernación de libro de Ricardo Wagner

Encuadernación de libro Fairy Book

 

En 1948 seguía trabajando en la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer y fue promocionada con un sueldo o gratificación anual de 6.000 pesetas.

Falleció en Madrid, en 1982, a los 83 años.

En noviembre de 2015 la Pieza del Mes en el Museo de Artes Decorativas fue una encuadernación suya.

 

Matilde Calvo Rodero y la AEPE

Al I Salón de Otoño de 1920 presentó la obra:

137.- Panneau con seis apuntes de viaje, óleo, 0,79 x 1,10

Al II Salón de Otoño de 1921, en el que figuró inscrita como natural de Madrid, vive en Juan de Mena, 16,  presentó el óleo

51.- Bodegón, estudio en rojos, 1,16 x 0,97

Al III Salón de Otoño de 1922 presentó tres obras:

46.- Bodegón, óleo, 0,76 x 0,63

47.- Panó con cuatro apuntes, óleo, 82 x 0,72

48.- Panó con cuatro apuntes, 0,55 x 1,25

 

 

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

 

 

 Juan Martínez en su acmé

 

Roberto Velázquez, en los años que fue director general de Fundación Telefónica, tuvo la genial idea de iniciar una colección de obras de arte, formada por los testimonios icónicos de pintores y escultores españoles, que vivieron en el extranjero y que no regresaron a España o lo hicieron con timidez, con sordina. Unos eran exiliados políticos, otros económicos, algunos culturales.

Resulta que, unos pocos de esos autores lograron una visibilidad internacional y con ello su presencia no corría peligro. Es el caso de Picasso, Miró, Dalí, Gris, Domínguez, Palencia, Clavé. Otros, con menos proyección, no caían en el olvido, pero acababan como en un limbo, aun siendo excelentes artistas, porque no dejaban de ser extranjeros en sus países de residencia y casi desconocidos o ignorados aquí, entre nosotros.

Durante el tiempo en el que fue responsable de aquella institución, Roberto Velázquez, con un cuidado exquisito y muy bien aconsejado por expertos, adquirió para la institución obras de Ginés Parra, Viñes, Vilató, Subirá-Puig, Vázquez Díaz, Bores, Peinado, Clavé….En fin, había una larga lista en la que figuraban Guansé, Úbeda, Ángel Duarte, Pere Pagés, Manuel Torres, Valls, Juan Martínez, Blasco Mentor, Segovia, Pradal, Díaz-Ronda….Pero hubo cambios en la dirección de Telefónica y aquello se congeló y nunca más se supo.

No era un asunto baladí para el patrimonio español relacionado con la cultura, en lo que tenemos un déficit notable, vergonzoso. Alguien, en algún momento, debería estudiar en profundidad y con los datos que haya, esta actitud y la figura de Roberto Velázquez, aparentemente en la sombra, pero un personaje extraordinario y con una capacidad de gestión espléndida.

Bois Decoupe

 

Juan Martínez es un pintor y escultor español que vive en Suiza desde1969. Nacido en Navas de San Juan, Jaén, emigró con sus padres a Barcelona, donde estudió Arquitectura, y dese allí se marchó a Suiza, completando su formación en la Escuela de Bellas Artes de Lausanne, lo que hoy es el Espace Arlaud, donde realizó en 2019 una muestra antológica de su obra, muy visitada, comisariada por Françoise Jaunin.

Después de los periodos de pandemia y aislamiento, vuelve con una doble manifestación: una exhibición de su obra reciente y el estreno de un documental, después de varios años de rodajes y distintas vicisitudes. Ambas iniciativas han constituido un acontecimiento en Suiza, que debe, cuanto menos, ser conocido y valorado en España.

Con rubro Le refus du miroir – lo que el espejo nos muestra, lo que el espejo esconde-, la galería Numaga de Colombier(numaga@bluewin.ch), cantón de Neuchâtel, muestra una amplia selección de sus obras más recientes. Para ellas, para intentar acercarnos el arcano de su magia, ha escrito un texto clarificador e inspirador Nicole Gonet.

En primer lugar, hay que referirse al montaje de la obra, en una galería histórica, con la que expone desde hace varios lustros. Un ostugo donde el arte tribal africano cuenta con presencia importante. No todos los espacios están atentos a este punto, pero mostrar la obra con gusto, con sentido, como sucede en esta ocasión, facilita su acceso al espectador y facilita la percepción de su hurmiento. Es como una marca de la casa, como sucede en Madrid con la galería de Rafael Pérez Hernando, siempre exquisito en su manera de presentar el arte.

La obra de arte requiere un esfuerzo del contemplador, no podemos establecer un juicio con un vistazo de pasada. Y la pintura de Juan Martínez es, con toda probabilidad más exigente, porque no es un producto decorativo, sino un grito de nieve en las tinieblas. En El misterio de la creación artística, 1938, arguye Stefan Zweig: “Nunca comprendemos una obra con solo mirarla. Donde no preguntamos, nada aprendemos, y donde no buscamos, no encontramos nada”.

Difícil tarea

 

Se trata de un conjunto de formas que, aunque se identifican dentro de su icnografía, son distintas a lo que venía haciendo. Están sus huellas dactilares y las de su impronta mística, sus formas aerodinámicas, su imbricación pintura-escultura, sus reducciones, pero hay muchas novedades. En una gama sobria, escueta, dominada por el blanco/negro, por los grises, con valientes toques de color, se establece una deriva biomórfica, resuelta con una elegancia absoluta: hay un abrazo de la tradición y el vanguardismo, de lo estático y de lo cinematográfico.

Son imágenes generadas por la sensación, por la crítica, por la preocupación existencial de este creador desasosegante, que mueve a la intranquilidad, que fuerza a preguntarnos constantemente. Su obra, al límite de la abstracción y la figuración, de la confrontación de ética y estética, del hastío y la esperanza, nos interroga. Nos produce placer, porque está envuelta por la emoción y el misterio, pero nos sacude, nos pregunta, nos zarandea, ante todo, para que tomemos conciencia del suelo que pisamos.

Esa suerte de cortina traslúcida encubriendo al ser, velando sus angustias. Formas sinuosas, sensuales, incendiadas de vida, nos hablan a un tiempo del dolor y del amor, de su ausencia; de la necesidad, de la urgencia en recuperar la alianza de la razón y los sentidos. Pretende ser frío, refrescar la subida del fervor, pero no siempre lo consigue, por algo que está en el germen del arte: el razonamiento mágico sobrepasa al lógico y el sentimiento genera otra deriva.

Hay novedades, pero todas dentro de un sentido general de su expresión. Y también hay recuperaciones: esas figuras vestidas de los grandes armarios, esas túnicas misteriosas con tanto dentro, esa querencia de hacer visibles sus obsesiones, esa tristeza que se vuelve trágica. Esa decisión de crítica severa bajo el manto de la estética preciosista.

Nageur

 

La obra de Juan Martínez – madreras, telas, papeles- es la materialización de la memoria de un solitario, reflejos de su entidad. Sin concesión alguna al espectáculo de las modas, sin dejar nunca de ser él mismo. Sin permitir una anécdota, yendo directo al miajón, al meollo de lo que somos o creemos ser. Está en el acmé de su desarrollo, en la plena madurez que rezuma plena libertad.

Rafael Canogar, repite una y otra vez que “todo arte es político”.  Y es probable que así sea, pero en unas obras cuesta descubrirlo, percibirlo, más que en otras. Hay propuestas que nos lo ponen fácil: su obra de crítica social, la de Canogar, realista; la pintura dramática de Juan Barjola; o la pintura existencial de Juan Martínez.

Junto a esta exposición de Numaga, en el cantón de Neuchâtel, en el Théâtre de Colombier, el pasado 11 de junio, se estrenó una película sobre su vida y obra, sobre el desarrollo de su creatividad y de su existencia. Se trata de Un portrait de Juan Martínez l’intranquille, film de Fréderic Gonseth y Catherine Azad, con la participación de Françoise Jaunin, que ya comisario aquella magna exposición de Lausanne.

No he visto aún la película y por tanto no puedo decir nada sobre el contenido de la misma. Sé poco más o menos de algunos episodios que en ella se contemplan, pero no tengo perspectiva alguna sobre su dimensión. Mas, que un cineasta prestigioso se decida a hacer un documental sobre la génesis y desarrollo de una obra plática y los avatares de su autor, ya es importante ¡Qué a un español, porque sigue manteniendo el pasaporte y siendo español, le hagan en Suiza este homenaje, es una noticia importante y merece un agradecimiento por nuestra parte, por chiquito que uno sea!

Tao o dao

 

Esa película pasará por la televisión suiza y recorrerá diversos certámenes cinematográficos, porque sus autores piensan que tiene la entidad suficiente como para ser distinguida. Sería un error gravísimo que no pasara por las televisiones españolas, pero dada la atención que aquí se presta a la cultura, me malicio que no será fácil.

María Zambrano incluyo su pintura en objeto de sus ensayos. Otro de los rotundos valedores de su obra fue el escritor mexicano Carlos Fuentes, que la presentó, apoyó y difundió. O Francisco Calvo Serraller, numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que escribió los catálogos de sus exposiciones en Sevilla, Málaga, Jaén y Oviedo. El filósofo Rogelio Blanco, Agustín Gómez Arcos y yo mismo, en diferentes circunstancias y países.

Capítulo especial merece la mención de los libros especiales, de bibliógrafo, algunos de ellos diseñados por Miguel Ramos Morente, que ha realizado con Antonio Gamoneda, Juan Gelman, José Manuel Caballero Bonald y José-Flore Tappy. De especial relevancia, dentro del elevado nivel de todos ellos, es Antídotos, poemas de Caballero Bonald, dibujos de Juan Martínez, editado por el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga, 2008.

 

O Tombeau, poemas de José-Flore Tappy y grafismos y pinturas de Juan Martínez, Editions Empreintes, Lausanne 2018. Además, tuve el privilegio de oír ese hondo poema, recitado por el excelente poeta Jacques Roman, en el Espace Arlaud a la sazón de su determinante antológica, 2019. José-Flore Tappy es la gran dama de la poesía suiza actual, en cualquier lengua, con su imponente figura que recuerda la imagen, entre dolorida y adusta, de Ana Ajmátova, a la que ha traducido al francés.

Martínez cuenta con una amplísima e intensa bibliografía de las plumas citadas y de otras y una gran presencia en galerías privadas y en espacios públicos. Es necesario recordar que fue uno de los nombres descubiertos y promocionados por Juana Mordó y que luego ha expuesto, sobre todo, en galerías alemanas y suizas, con notable asiduidad. Su obra está presente en museos como el Guggenheim de Nueva York, el Benaki de Atenas, Berlín, México D.F., Sevilla, Universidad de Málaga, Fundación Maeght.

 

Finalizando con el asunto que iniciaba estas líneas, es verdad que los museos españoles, o las instituciones, no se ocupan con regularidad de los creadores plásticos españoles, ni residentes aquí ni establecidos fuera. El Estado de las Autonomías ha conseguido que sus museos estén más atentos a lo local que a la calidad o a la perspectiva histórica. Los museos nacionales, por descontado, están en otra cosa y así nos podemos encontrar en el ”Reina” un norteamericano que nadie conoce en su país, o en Alcalá 31 a un joven que balbucea, antes que un artista español contrastado por la dimensión de su desarrollo.

Scaled

 

En Madrid tenemos varios centros expositivos nacionales, autonómicos y locales. Pero no están por la labor que debieran realizar, están en el postureo más ineficaz y arbitrario, pretenden ser muy guais, no sé si lo consiguen. El Reina Sofia de picos pardos por el mundo marginal y transversal. A la consejera de Cultura y Turismo de la CAM se le da más bien el turismo, o eso parece, que la cultura y su promoción: el arte no puede competir con el tapeo. Y de la concejala de Almeida no digamos, lo suyo es la moda y el photocall. De modo que, ¡cuánto se echa de menos a personas como Roberto Velázquez y sus iniciativas trascendentes!

 

 Tomás Paredes

                                 Presidente H. Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

 

 

 

Recordando… El Museo Pérez Comendador-Leroux

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

El Museo Pérez Comendador-Leroux

 

Fachada del Museo Pérez Comendador-Leroux, en la Casa de los Dávila en Hervás, Cáceres

 

El 25 de octubre de 1986 se inauguró en Hervás, Cáceres, el Museo Pérez Comendador-Leroux, tras la donación del legado escultórico y pictórico del matrimonio Pérez Comendador-Leroux, realizada por Roger Lecourtier Morel al Ayuntamiento de la localidad. El museo está instalado en la Casa de los Dávila, rehabilitada por la Diputación de Cáceres, en un entorno arquitectónico declarado conjunto histórico en 1969 con la colaboración del propio Enrique Pérez Comendador, miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando

El museo está ubicado en una antigua casona de finales del XVIII y principios del XIX, construida por la familia de Miguel de Arce Soto y Quiñones y Pedro Lumeras Quiñones, y contaría con la posible intervención de arquitectos salmantinos que trabajan en Hervás en el último cuarto del XVIII como Nicolás Rodriguez, Juan de Sagarvinaga o Jerónimo Garcia de Quiñones.

Situada en el centro de la población, el edificio de planta rectangular presenta fachada principal y posterior a los jardines que en un primer momento lo formaba una amplia extensión dedicada a jardín, cocheras, parrales, huerta y prados. En 1969 fue incluida en la Declaración del Conjunto Histórico de Hervás, acompañando al Barrio Judío y a otros edificios de los siglos XVI al XVIII.

Junto a la obra de Comendador, la pintura de Magdalena Leroux Morel nos propone un viaje por las ciudades conocidas y sentidas por el matrimonio de artistas: París, Sevilla, El Cairo, Madrid, pueblos y ciudades de la geografía extremeña: Cáceres, Plasencia, Badajoz, Hervás, Aldeanueva del Camino… y Roma, una y otra vez en la obra de ambos, convirtiendo al Museo Pérez Comendador-Leroux- integrado en la Red de Museos de Extremadura – en parada obligada de la ruta cultural de la Vía de la Plata.

Se suman a los fondos del Museo otras obras de amigos del matrimonio, casualmente también todos ellos miembros de la Asociación de Pintores y Escultores, como Eugenio Hermoso, Alfonso Groso o Zuloaga.

Los fondos museísticos se abren además a jóvenes artistas extremeños que han expuesto en la Sala de Exposiciones temporales del Museo, que completa su oferta cultural con otros servicios y actividades culturales como la Biblioteca Pública A. Arrojo Muñoz, la Escuela Municipal de Música, talleres, cursos de verano dedicados a la plástica y a la música…

 

 

Recordando… Madelein Leroux Morel

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

El matrimonio

Madelein Leroux y

Enrique Pérez Comendador

El matrimonio

 

Continuando con la saga de artistas que estamos recogiendo a lo largo de estos meses, hoy recordamos a uno de nuestros más ilustres socios, Enrique Pérez Comendador, casado con otra artista desconocida, la francesa Madelein Leroux. Recuperamos así su memoria, para que no duerman en el olvido.

 

Madelein Leroux Morel

Autorretrato

 

Nació en la calle Notre Dame de Champs en Montparnasse, París, el 30 de junio de 1902, de una familia de descendientes bretones afincados en París, fruto del matrimonio entre Auguste Leroux y Jenny Clotilde Morel, del que nacieron además otros dos hijos: André y Lucienne.

Su hermana Lucienne Leroux (1903-1981), siguió los pasos de Madeleine, ya que fue alumna de su padre y Ferdinand Humbert (1842-1936) en la Escuela de Bellas Artes de París, compitió por el Premio de Roma de 1926 donde obtuvo una mención por su «Ninfa dormida», luego presentada sin éxito en 1927. Obtuvo una Medalla de Plata en el Salón de Artistas Franceses en 1924 y una Medalla de Pata en la Exposición Internacional de París de 1937. Fue residente de la Casa de Velázquez de Madrid en 1935. Pintora de composición, de influencia clásica, su toque es a veces más neoimpresionista («En el río», 1920). España fue una gran fuente de inspiración para ella. Se dedicó a la docencia en Dijon, al este de Francia, y luego en la región de París.

En una fotografía de 1922

 

Su hermano André (París 1911-Nogent sur Marne 1997) fue también pintor.

Su padre, Auguste Leroux, al igual que su tío Georges Paul, que era también pintor, fue un destacado artista y profesor de la Escuela Superior de Bellas Artes de París, que decoró con algunas obras los mosaicos de la Basílica del Sagrado Corazón de París.

August Leroux

 

En este ambiente artístico creció Madeleine, que al igual que sus hermanos, fue alumna de su padre y de Ferdinand Humbert, en la Escuela de Bellas Artes de París.

En 1923 expuso en el Salón de los Artistas Franceses y en 1926 logró la Medalla de Oro en el Salón de los Artistas Franceses.

Segundo gran Premio de Roma en 1927, consistente en una beca del gobierno francés, por su obra «Stylite»

En 1929 la Casa Velázquez gestionada por el gobierno francés, la pensionó para que completara su formación en Madrid, donde estudió a los grandes maestros españoles como Velázquez, Zurbarán y Goya.

La artista en 1932

 

En la exposición de trabajos de los artistas becados que se celebró en la Casa de Velázquez en febrero de 1931, la artista presentó un par de docenas de trabajos, vistas y paisajes de lugares españoles y alguna figura femenina popular, tal y como recogen el ABC, que reseña que el escultor Mariano Benlliure adquirió una de sus obras, y el diario La Voz.

En esa exposición participó también su hermana Lucienne, becada también en la Casa de Velázquez, como reseña el Blanco y Negro del 22 de febrero de 1931.

Ese año presentó obra al Salón de Otoño.

Es en esta época cuando conoce al que se sería su marido, el escultor Enrique Pérez Comendador, con el que se casará el 22 de abril de 1931, en París y que recogieron medios como La Época y Ahora.

Presentó obra a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1932, como recoge el Blanco y Negro de la época.

En mayo de ese mismo año, realizó una exposición en el Círculo de Bellas Artes, a la que asistió el embajador francés, y quedó inmortalizada con una fotografía en el Blanco y Negro del 19 de mayo, y a la que presentó óleos, acuarelas y dibujos.

Madelein Leroux ante un retrato obra de su marido, Enrique Pérez Comendador

 

El ABC del 5 de junio de ese año, anunciaba ya que en su próximo número incluiría  reproducciones en color de la obra “El Castillo de Alcañiz”, de Madeleine Leroux.

Pero fueron los diarios Ahora y La Voz, los que publicaron la misma fotografía de la artista con motivo de la exposición.

Madeleine Leroux en la inauguración de su exposición en el Círculo de Bellas Artes, en 1932

La Voz, 1932

 

Amiga de la también socia de la Asociación de Pintores y Escultores Rosario de Velasco, en junio de 1932 firmaba la convocatoria para un homenaje a esta artista, junto a personalidades como Concha Espina, José Gutiérrez Solana, Juan de la Encina, Antonio Méndez Casal o Matilde Marquina.

El diario Ahora dedicó una página con dos fotografías de sus obras, que firmaba Gil Fillol, a la “pintora españolizada”, en la que se reseña que “Madeleine Leroux ha sido pensionada en la Casa de Velázquez. Pero su retina venia demasiado cargada de pintura de Montmartre para dejarse impresionar por las frondas tranquilas de la Moncloa… Madeleine Leroux venía de París a la Casa de Velázquez; pero a nosotros sus primeros cuadros, sus paisajes y figuras, no nos daban la impresión de cuadros franceses, sino de cuadros de Montmartre, que es otra cosa. Como Mari Cassat, la ninfa del impresionismo, que llenaba de ternura femenina las ásperas composiciones de Renoir, Madeleine Leroux había dado a aquella pintura dislocada y turbulenta una gentileza y una gracia de que eran incapaces los asiduos expositores de Montmartre. Acusaba, además, su obra una personalidad que no es frecuente entre los jóvenes colocados en un medio artístico uniforme. En los primeros momentos, no obstante, la Moncloa, con su magnífica ejecutoria de parque natural, con su limpio cielo, con su arboleda majestuosa y su horizonte goyesco, no parecían sugerirle una interpretación de nuestro arte. Los apuntes de entonces seguían siendo reflejo demasiado directo del naturismo pictórico importado a la tendencia impresionista por los imitadores de Monet, de Sisley, de Pissano. Sisley, especialmente, aparecía con sobrada frecuencia en las notas de monasterios castellanos… En el Círculo de Bellas Artes ha celebrado recientemente una Exposición la pintora Madeleine Leroux. Junto a cuadros de su pensionado en la Casa de Velazquez figuraban otros, hechos bajo la influencia inmediata del ambiente español. (Si pudiéramos hablar a estas alturas de escuelas regionales, diríamos más propiamente castellano.) Madeleine Leroux se ha convertido. Sin renegar de aquellas enseñanzas que animaron su formación artística de ímpetu moderno, ha visto renovada su sensibilidad en una dirección netamente española. Artista de talento, espíritu bien cultivado, más asequible por ello a las emociones de la Naturaleza, ha sabido trocar la dulce melancolía gris de las imágenes parisienses por esta suculenta alegría del color, característica de nuestros jugosos paisajes. Pero insistamos: en la obra actual de Madeleine Leroux no hay rectificaciones caprichosas. No existe esa especie de domesticidad del arte, que nos proporciona  muchas veces la sensación equivocada de temperamentos fácilmente adaptables. Lo que hay es sinceridad, emotividad, franqueza de expresión. Por eso mismo, el tránsito es poco perceptible. Entre los cuadros del pensionado y los de ahora se ha filtrado el sentimiento español, de un modo que tal vez a la propia pintora haya sorprendido. Suavemente, silenciosamente. «No pierden estos lienzos de hoy la fuerza de dibujo y la manera constructiva, que son las mejores aportaciones de la pintura nueva. Y en cambio se enriquecen con gamas y tonalidades coloristas acordes con nuestras tradiciones. Podemos decir que Madeleine Leroux ha españolizado su arte. Y, al mismo tiempo, ha traído al concepto del paisaje español la sobriedad y robustez de tendencias que Montmartre, por exceso de apresuramiento, estaba malogrando”.

Por el ABC de mayo de 1934 sabemos que la artista inauguró en París una exposición de obras ejecutadas en España, en el Ofice National Espagnol du Tourismo, de la que “habla con gran elogio la crítica parisién. Exhibe 16 óleos, 13 acuarelas y ocho dibujos de figura, paisaje y naturaleza muerta. De esta exposición se ocupa Mr. Fouqueray con entusiasmo en Le Journal, como labor de artista que ha comprendido y abordado en el espíritu del paisaje y del ambiente españoles, plantando su caballete frente a los temas vivos de los que ha sabido recoger una emoción delicada. Esta joven e ilustre pintora ha recorrido para preparar los trabajos de esta exposición, diversos ambientes, tales como Segovia, Alcañiz, Hervás, Valverde, Carmona, Sevilla, Paracuellos, Candelario y la Sierra de Guadarrama. Al acto inaugural asistió selecta concurrencia francesa y española, que elogió calurosamente la distinción y acierto logrados”.

Jerez de los Caballeros. Museo de Sevilla

 

En 1935 participó en la exposición de obras de antiguos alumnos de la Casa de Velázquez que se celebró en el salón de la calle Faubourga Saint Honoré.

En Madrid vivió en la calle del General Pardiñas, 118,  en la calle Zurbano, 34.

Falleció en 1984.

Expuso sus obras en varios países del mundo junto a las de su marido, y actualmente pueden encontrarse dos en el Museo de Bellas Artes de Sevilla y en distintas colecciones particulares, aunque muchas de ellas, se encuentran en el Museo Pérez Comendador-Leroux de Hervás.

Chinas peinándose. Exposición Nacional de Bellas Artes de 1941

 

Sus últimos años de vida los dedicó precisamente a la creación de esta casa museo, que no pudo ver terminada, pero que finalizó su sobrino Roger Lecourtier Morel en 1986.

Vista de Roma

Un parque

Parque

Monasterio de El Parral

 

La merienda, 1934

Catedral de Segovia, presentada al Salón de Otoño de 1931

 

Madeleine Leroux y la AEPE

A pesar de no ser, como su marido, socia de la AEPE, participó en los siguientes salones:

*XI Salón de Otoño de 1931, con las obras:

33.- Paisaje mediterráneo, óleo, 0,89 x 1,07

35.- El Castillo de Alcañiz, acuarel93 x 0,76

36.- La Catedral de Segovia, óleo, 0,59 x 0,69

*Al XV Salón de Otoño de 1935,  en la Sala VIII donde exponían sus obras los pensionados de la Casa de Velázquez, presentó la obra:

134.- Porte de Toledo

Calle mediterránea

Maceta de flores

Busto de Madeleine Leroux de la Fundación Capa

Lámina del Blanco y Negro de 1930

Bodegón de Navidad, del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Recordando… Enrique Pérez Comendador

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

El matrimonio

Madelein Leroux y

Enrique Pérez Comendador

El matrimonio

 

Continuando con la saga de artistas que estamos recogiendo a lo largo de estos meses, hoy recordamos a uno de nuestros más ilustres socios, Enrique Pérez Comendador, casado con otra artista desconocida, la francesa Madelein Leroux. Recuperamos así su memoria, para que no duerman en el olvido.

 

Enrique Pérez Comendador

 

PEREZ COMENDADOR, Enrique P.E.   1920   17.nov.1900   HERVAS (Ca)  MADRID

Socio de Mérito de la AEPE

Socio de Honor de la AEPE

Vocal de la Junta Directiva de la AEPE

Director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma

 

Enrique Pérez Comendador nació en Hervás, Cáceres, el 17 de noviembre de 1900, fruto del matrimonio entre Ángel Pérez Neila y Enriqueta Camila Comendador.

De niño asistió a la escuela de su localidad natal hasta que su padre consiguió trabajo en una fábrica de harinas en Sevilla, trasladándose toda la familia a orillas del Guadalquivir. Allí estudió con los Salesianos y en el Colegio de San Ramón y a los catorce años ingresa en la Escuela de Artes, Industrias y Bellas Artes logrando el título de Perito Aparejador.

Su interés por el arte le llevó a ingresar como aprendiz, por intermediación de un tío suyo jesuita, en el taller del escultor y Socio Fundador de la Asociación de Pintores y Escultores, Joaquín Bilbao Martínez, actividad en la que se mantuvo hasta los diecinueve años.

Fotografía de un jovencísimo Enrique Pérez Comendador

 

Se traslada entonces a Madrid tras conseguir una beca del Ayuntamiento de Sevilla y de la Diputación de Cáceres, que le permitió viajar por España y por Italia y Francia.

Por esos años, conoció al duque del Infantado, que se convirtió, durante unos años, en su protegido, y para él realizó retratos de su familia.

En 1920 logró la Primera Medalla Regional de Badajoz.

En Madrid entabló amistad con otros colegas como Miquel Blay y Jacinto Higueras, además de con pintores como Moreno Carbonero o Javier de Winthuysen, todos ellos socios de la Asociación de Pintores y Escultores.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1924, con sólo 24 años de edad, obtiene la Tercera Medalla de Escultura.

Trabajando en el Parque de María Luisa de Sevilla

 

En 1925 ganó el concurso para erigir un monumento a Gabriel y Galán en Cáceres.

En 1929 fue galardonado con la Medalla de Oro de la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

Ese mismo año, conoció a la pintora francesa Madeleine Loroux Morel, que por entonces se encontraba pensionada en la Casa Velázquez de Madrid.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1930 logra la Segunda Medalla de Escultura.

Trabajando en la escultura de Francisco Rodríguez Marín

 

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1932 consigue la Primera Medalla de Escultura.

Contrae matrimonio con Madelein Leroux en París en 1932, cuando contaba con treinta y un años.

En 1934 logra el Gran Premio de Roma y obtiene una pensión para la Academia de España en Roma, por lo que se instaló en la capital italiana durante más de cinco años, en los que estudió el arte clásico que influenció su obra, sobre todo el desnudo femenino, pero también la escultura etrusca y la pintura al fresco.

Viajó también por Grecia, Inglaterra, Austria y Francia.

En 1935 ganó el Premio Nacional de Escultura.

Trabajando en su estudio

 

En 1941 se instala en Madrid, donde trabajó como profesor de Modelado del Natural y Composición Escultórica en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta 1970.

Tras desempeñar distintos cargos como miembro del Patronato del Museo de Arte Moderno de Madrid (1942-1950); comisario de la Exposición Oficial de Arte Español en El Cairo y Alejandría (1950); miembro del Patronato del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid (1960-1967) y consejero Nacional de Educación (1966-1970), en 1969 fue nombrado director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma, puesto en el que permaneció cinco años.

En 1975 obtuvo el Premio Barón de Forna de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Vasco Núñez de Balboa, Madrid

 

Su actividad académica fue muy intensa: en 1934, fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla (Premio de Honor en 1967); en 1950, correspondiente del instituto de Francia de París; en 1954 numerario de la Academia Nacional de San Lucas de Roma; en 1955, numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, ingresando en 1957; en 1962 correspondiente de la Academia Nacional de Bellas Artes de Lisboa; en 1963 correspondiente del Instituto de Cultura Hispánica de Madrid; en 1964 correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y en 1968, correspondiente de la Bellas Artes de San Telmo de Málaga y de la de Bellas Artes San Jorge de Barcelona.

Entre otras distinciones, recibió la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo; Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio; Encomienda de la Orden del Mérito Civil y la Cruz de la Corona de Talía. Asimismo, fue distinguido como Hijo Predilecto de Hervás; Hijo Adoptivo de Sevilla y miembro de honor de la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Chile.

Monumento a Ramón Gómez de la Serna, Las Vistillas, Madrid

 

En su localidad natal, se halla el Museo Pérez Comendador-Leroux, instalado en un importante edificio histórico del siglo XVIII, que custodia una parte importante de la obra de este matrimonio de artistas.

El conocido como “el escultor de la hispanidad”, falleció en Madrid, el 2 de marzo de 1981, a los ochenta años de edad.

En su obra, el clasicismo adquirido tras su paso por Roma, se une al regionalismo-costumbrismo que había cultivado, principalmente, en su primera época, adquiriendo sus obras, con el paso del tiempo, una monumentalidad que le acercan a una visión épica de los modelos. Además de monumentos de personajes históricos y retratos de personalidades de su tiempo, Pérez Comendador realizó imaginería para el culto de la Semana Santa. La figura humana, pues, centró toda su actividad artística.

 

Su inclinación hacia la estética del mundo clásico queda atestiguada por la rotunda sobriedad de sus esculturas, siempre equilibradas, comedidas y alejadas de cualquier abigarramiento.

Dentro de la producción de Comendador destaca la retratística, pues efigió a más de cien personajes.

El arte de Pérez Comendador destaca sobremanera por el concienzudo estudio fisonómico y expresivo de sus trabajos y por  la maestría en el dibujo y en la composición de la pieza.

Del extenso artículo que sobre el artista apareció en la Gaceta de Bellas Artes de abril de 1936, firmado por Javier Tassara, destacamos: “… se dejó influenciar más fácilmente por el arte parisino que la gracia italiana, y su arte de los primeros tiempos era un arte en el que predominaba la concisión de líneas y volúmenes… pero a pesar de su gusto moderno, bajo una sumaria estilización ponderada y magnífica, se advertía un sentido tradicional y castizo, un modo y manera a lo español, una reminiscencia grata de la escuela sevillana, que más tarde culminó en varias obras de temas cristianos…. Pérez Comendador es uno de los escultores españoles que mejor conoce la técnica de la escultura en sus diversas manifestaciones y materias. En su obra ni hay preferencia temática, ni le es dilecto éste o el otro procedimiento. Madera, bronces, terracotas, piedra, mármoles… y siempre la misma pasmosa seguridad, idéntico dominio, pareja facilidad para el logro inmediato y seguro. Además, no le es ajeno nunca el procedimiento adecuado al tema que requiere la materia propicia para su expresión plástica; “su materia” con la manera justa. El arte del escultor sabe cuándo hay que tallar y cuándo el modelado es la precisa modalidad imprescindible. Ya lo he dicho: Rodin modeló una adolescente; pero talló en mármol una vieja… Su arte, robusto y recio; su modelado, caricioso; su personalidad se destaca más en algunas otras obras… Si la materia, la forma y el motivo no es obstáculo para logros estéticos de fina calidad, el tamaño no supone dificultad alguna para Pérez Comendador”

 

Retrato de José Hernández Díaz

 

Enrique Pérez Comendador y la AEPE

Autorretrato

 

En Madrid, vivía en la calle Daniel Urrabieta, núm. 3, en la Colonia del Viso.

Socio de Mérito en el Salón de Otoño de 1925 y Socio de Honor en el Salón de 1930.

Vocal de la Junta Directiva de la AEPE en 1931

*Al V Salón de Otoño de 1924 presentó:

Retrato de mi padre

Cabeza de estudio

*Al VI Salón de Otoño de 1925 llevó:

Retrato

Cabeza de mujer

Boceto

Mochuelo

Pájaro

*Al IX Salón de Otoño de 1929:

Cabrerillo conquense

*Al X Salón de Otoño de 1930 presentó:

Joaquín Bilbao

Macarena

Sevillana

Busto

*Al XI Salón de Otoño de 1931 presentó:

Cabeza

Retrato

Retrato

Maja

Monumento a Pedro de Valdivia, Chile

 

San Pedro de Alcántara, Cáceres

 

Auguste Leroux

Pizarro

 

 

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad