Las Medallas de la AEPE: Santiago de Santiago

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

Premio Santiago de Santiago

del Salón de Otoño

 

Desde 1967 el escultor Santiago de Santiago concede un premio con su nombre en el Salón de Otoño, consistente en una escultura de su creación.

El altruismo es una virtud extraordinaria. Un mecenazgo como el que lleva realizando más de 53 años ya Santiago de Santiago, sólo puede ser expresión de su generosidad personal orientada al apoyo de la cultura, del arte y específicamente, a la escultura. Por eso creo que debemos ensalzar esta iniciativa y fortalecer el desarrollo de una acción que se ha consolidado en el tiempo y ha adquirido rango de  institución.

El mecenazgo ejercido por Santiago de Santiago nunca se ha improvisado porque requiere un terreno fértil que lo propicie y que encontró abonado en nuestra centenaria institución.

El escultor lleva más de medio siglo motivando a los jóvenes, a los amantes de la escultura, a implicarse en esta técnica artística, contribuyendo a tal fin con su esfuerzo, su tiempo y sus recursos.

Por eso, Santiago de Santiago merece el reconocimiento de la Asociación Española de Pintores y Escultores, de la que llegó a ser Vicepresidente y en la que estuvo muy implicado, y de la sociedad en general, porque su labor de mecenazgo sobrevive bajo el amparo de lo que significa el arte, por encima de su rentabilidad y rédito mediático y social.

Podemos ver también su ejemplo como la creación de una cultura de la generosidad, cargada con el dinamismo ennoblecedor de la naturaleza humana que rodea al propio artista.

Ser mecenas no equivale a tener mucho dinero y decidir invertirlo en arte. Que ésa sea la tendencia actual no significa que no sigan existiendo mecenas realmente comprometidos con el arte, que no se mueven por vanidad ni por interés, sino por sincera voluntad de mecenazgo. Hoy traemos a la actualidad a una de esas figuras, Santiago de Santiago, un mecenas que ha hecho de la escultura, del difícil arte de la escultura, toda su vida.

 

Santiago de Santiago

 

SANTIAGO HERNANDEZ, Santiago de   E   <1957  1925.jul.  1925  NAVALESCURIAL  MADRID

Vicepresidente de la AEPE

Premio Princesa Sofía 1971

 

El escultor, pintor y poeta Santiago de Santiago nació en Navaescurial, provincia de Ávila, el 25 de julio de 1925.

Santiago es celoso de su intimidad y de su vida. Sí, celoso digo. Pese a las infinitas páginas de sociedad en las que aparece, quienes le conocemos desde hace ya tantos años, sabemos que es sólo una portada de su vida.

Su verdadera intimidad yace protegida por un breve y escueto currículo oficial, en el que se destaca únicamente su carácter autodidacta y sus estudios de escultura en Francia, Italia y Japón.

En su propia web, solo se mencionan la infinidad de premios que ha recibido, los monumentos que tiene ubicados por toda la geografía nacional y también por México, Dinamarca, Japón, Checoslovaquia, Rusia, Grecia, etc, además de una larga lista de exposiciones realizadas a lo largo de su trayectoria artística.

Pero nada más allá.

Para afrontar una biografía de este tipo hay múltiples recursos, sobre todo porque la mayoría de los artistas que dan nombre a las Medallas de la Asociación Española de Pintores y Escultores, fueron socios fundadores y lejano queda ya su recuerdo.

Pero con Santiago de Santiago es diferente. Me puede el cariño y el recuerdo de haber compartido con él experiencias y de pensar que, pese a todo, nada “conozco” de su vida.

Caigo en el dilema de que mi opinión personal pueda desplazar la balanza que intento mantener equilibrada a la hora de estudiar a cada artista, procurando ofrecer a los lectores, datos precisos y objetivos, alejados de sentencias propias.

Pero me puse a investigar a Santiago, y no hallé referencias personales de ningún tipo, sino datos de inauguraciones de exposiciones, de monumentos, de homenajes… y tras mucho rebuscar, al fin hallé una semblanza, parte de la cual voy a reproducir, por ser lo más parecido a una biografía que he podido encontrar.

Se publicó en La Estafeta Literaria del 1 de mayo de 1976, bajo el título de “El sino y la vocación de Santiago de Santiago”. Firmaba el artículo, Luis López Anglada, y dejando a un lado la parte más literaria, decía así:

“Santiago, joven andariego por las encrucijadas de la gran ciudad, dudaba entre el mundo mecánico y exacto de la ingeniería o el apasionante misterio de la clínica y la disección. Vestía ya, mozo talludo, el uniforme de soldado en el madrileño regimiento de Saboya… cuando cayó en sus manos un manual de quiromancia. Curioso y divertido, Santiago de Santiago miró sus propias rayas y analizó, según lo que había leído, el misterio de sus palmas. Sí… se le abrió un sueño de piedras que tomaban apariencias humanas, barros que se moldeaban entre sus dedos, modelos que ofrecían a sus ojos la gracia de sus curvas femeninas. Luego, una profecía de estancias reales, de visitas anunciadas con las etiquetas que marca el protocolo, la gloria de su nombre repetido una y otra vez por todas las tierras del mundo. Aunque horóscopos y buenaventuras no fueran a torcer una vida hacia rumbos distintos, si sirvieron para despertar en el joven soldado una nueva vocación. ¿Por qué no probar en los caminos del arte? Él había visto la perfección del cuerpo sobre las losas de las aulas clínicas y había aprendido la armonía de la materia en sus estudios ingenieriles. ¿Por qué no probar a llevar la belleza a cuerpos y formas que esperaban invisibles en la dureza de la roca?

Santiago de Santiago se entregó con pasión a su nueva aventura. Trabajó incansablemente hasta lograr el oficio que nunca había pensado poseer. Él, poeta a ratos, había escrito unos versos que le servían como lema:

“Lo único que vale

Es

La fuerza de tu Humanidad…”

Y aquella fuerza no había de faltarle, como tampoco un asombroso talento para asimilar rápidamente técnicas y enseñanzas que pronto dieron fruto en obras que comenzaron a despertar, primero la curiosidad y en seguida la admiración de quienes visitaron sus primeras exposiciones.

En el 84 Salón de Otoño, Santiago de Santiago otorgó personalmente el premio que lleva su nombre

 

Unos años han bastado para que el nombre de Santiago de Santiago se haya consagrado en nuestro mundo artístico como el de uno de nuestros más eminentes escultores. Su estudio, es una muestra de la categoría de este artista, que hace apenas quince años ni siquiera había imaginado que iba a recibir un día a lo más importante de la sociedad madrileña de nuestro tiempo. Bustos de escritores, artistas, aristócratas, se repiten en un prodigio de interpretación y perfecta armonía. Un día Santiago de Santiago se vio honrado con la visita de los que poco tiempo después ocuparían el trono de España, y de las manos del escultor salieron los bustos de sus augustas personas, vinculando, ya para siempre, la obra del artista a la historia de nuestro tiempo.

Cualquiera podría pensar que este hombre, al que el éxito ha sonreído de manera inusitada, puede haberse instalado en las fronteras de los inasequibles, o se podría pensar en la posibilidad de que –como ocurrió tantas veces entre los artistas –  un viento de vanidades se impusiera sobre su humana condición. El cronista puede dar fe de que Santiago de Santiago es un hombre pleno de cordialidad, entregado de todo corazón a su trabajo y dispuesto siempre a charlar amigablemente con quienes le visitan…. Este hombre que ha sabido hacer surgir de sus manos el milagro de la obra escultórica y ha dado vida y pasión al barro y a la piedra, a veces se deja llevar por una ilusionada vocación de poesía, y se basta a sí mismo para glosar, en los catálogos de sus obras, con versos propios, su propia razón de artista.

Entregando un busto a los Emperadores de Japón

 

Santiago nos va mostrando sus esculturas. La mano se va hacia la caricia de la piedra pulida con enamorado afán de creador. No es un aventurero en los caminos de la vanguardia. Ha tenido la prudencia de afianzarse en una manera de ser que le entronca con los grandes escultores de nuestro tiempo, pero sin cerrar los ojos a la tradición, que gusta de no deformar las imágenes ni de abstraer en formas ideales la realidad de la materia….

Santiago de Santiago sabe que dentro de la piedra hay algo más que forma y geometría. Sus manos, al transformar la materia, le infunden el espíritu que él sabe que existe en todo lo creado, el soplo divino del Creador que hizo la tierra y los cielos”…

En otra escueta versión de su vocación artística, se lee:

“Cumplía el servicio militar cuando cayó en sus manos un libro sobre la quiromancia, de esos que explican la adivinación por las rayas de la mano. Le interesó tanto que no solo lo leyó, sino que lo estudió en sus ratos libres. Y se examinó a fondo las manos. En sus rayas y montes planetarios estaba escrito su destino de escultor!!!

Las características eran claras, destacadas, definitivas… afortunadamente, en ese momento, la influencia del libro era más fuerte que el lógico escepticismo que un “descubrimiento” así produce. Quiso comprobar la base que pudiera haber en aquella señal y se puso a prueba: modelaba cera, barro, escayola; arañaba la piedra con cualquier instrumento cortante… y descubrió con sorpresa que tenía una cierta facilidad para conseguir las formas. Facultad innata que años después haría exclamar al marqués de Lozoya: “Parece como si las manos de Santiago tuviesen el poder de transmitir la vida. He visto cómo, con una rapidez inverosímil, la masa amorfa del barro se anima como si el escultor hubiera infundido espíritu en ella”.

En el XLIV Salón de Otoño, que visitaron los entonces Príncipes de Asturias, don Juan Carlos y doña Sofía

 

Estudió anatomía en la Facultad de Medicina de Madrid y escultura en Francia, Italia y Marruecos.

El destino que estaba escrito en las rayas de su mano… se ha cumplido”.

Desde el principio de su actividad artística, presentaba sus obras en su estudio, que también mantenía una escuela de modelado por la que han pasado multitud de artistas de toda España. En las presentaciones, siempre contaba con la presencia de lo más selecto de la intelectualidad, así como con numerosísimas personalidades del arte y la cultura, además de otras autoridades y personajes públicos de la escena española que gozaban de gran popularidad.

En la inauguración de un busto al rey Balduino, en presencia de su viuda, la reina Fabiola de Bélgica, y de S.M. doña Sofía

 

En los años 80, creo su propio Estudio-Museo, ubicado en su famoso domicilio de la calle Eduardo Aunós de Madrid, donde exhibe una exposición permanente de su obra y en el que impone además, de manera regular,  La Orden del Torsón de Santiago, una distinción obra del propio escultor, creada con el propósito de poder premiar a aquellas personas que realizan una importante actividad en beneficio de la humanidad.  “El corazón anida en el torso; un gran corazón necesita un gran torso, de ahí el Torsón”, explica el propio Santiago de Santiago.

En octubre de 1990, el entonces Concejal Presidente de la Junta de Retiro, José Gabriel Astudillo López, y la Directora de Casa de Vacas, Mª Dolores Barreda Pérez, realizaron una exposición monográfica en el centro Casa de Vacas del Retiro en la que se presentaban los proyectos y maquetas de las obras que dos años después se instalaron en el Museo al Aire Libre de Tortosa, que inauguró el entonces Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón.

Una de las esculturas de mayores dimensiones del Parque

 

Algunos Premios y distinciones

1957 Tercera Medalla del Salón de Otoño. Premio Marqués de Aledo; 1963 Primera Medalla de Artes Decorativas del Salón de Otoño; 1965 Medalla Mateo Inurria ; 1968 Premio Ayuntamiento de Madrid del Salón de Otoño; 1970 Premio Exaltación al Trabajo y Espiga de Oro de Valdepeñas; 1971 Premio Extraordinario “Princesa Sofía” del Salón de Otoño; Miembro de Honor de la orden “Gran Duque de Alba”; 1975 Segundo Premio Exposición Internacional del Deporte en las Bellas Artes; 1976 la Cruz Militar con distintivo Blanco de 1ª Clase; 1977 Medalla de Honor del Salón de Otoño; 1982 Medalla Oro y brillantes S.E.K.; 1990 Exposición en la “Casa de Vacas”, para la presentación del proyecto y obras del Museo al Aire Libre en Tortosa (Tarragona); Premio a la Exposición del Tercer Gran Premio Rodin; 1991Inauguración Monumento a “La Violetera” (Madrid); Monumento “Los Niños de la Bola” (Colegio San Ildefonso, Madrid); Inauguración del Museo al Aire Libre de Tortosa, con un Monolito central de 7,5 m. y cuarenta esculturas, más otras cuarenta y ocho esculturas repartidas por todo el Parque; 2001 Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo…

Distintos bustos obra de Santiago de Santiago

 

Estatuas y monumentos

“Amigos”, Plaza Federico Mahou (Madrid); al Niño, Jardines de San Francisco (Madrid); a Ruiz Jiménez (Jaén); a Manuel Salces (Santander); General Fernández Capalleja (Melilla); Siete monumentos a Rojas Navarrete en los diversos campamentos de Milicias Universitarias de España; a los Caídos, Regimiento de Transmisiones de El Pardo; a Gregorio Alcalá (Cuenca); a Gustavo Adolfo Bécquer (Madrid); a los Muertos de la Legión (Zaragoza); a Bimllenario de Lugo (Lugo); a Rubén Darío (Cádiz); a Rubén Darío (Ávila); a Rubén Darío (Segovia); a Rubén Darío (Alicante); a Fofó, Parque de Atracciones (Madrid); al Amor, Playa de Aro (Gerona); a Álvaro Iglesias (Madrid); a Goya, Piedrahita (Ávila); a Santiago Bernabéu (Madrid); a la Madre Soltera, Leganés (Madrid); Evasión, A.S.R. (Segovia); Cenit, A.S.R. (Segovia); Leil Voliv, A.S.R. (Segovia); a La Abuelita (Soria); al Colegial, Portland, Oregón (Estados Unidos); a la Labor Deportiva S.E.K. (Madrid); al Golf, Villamartín (Alicante); a Plutarco Elías Calles, Fundación P.R.I. (México D.F.); a Francisco de Goya, Fuendetodos (Zaragoza); Arzobispo Carrillo Acuña (Alcalá de Henares); Clara de Campoamor (Madrid); a Plutarco Elías Calles, Auditorio Nacional (México D.F.); “Los Niños de la Bola”, Colegio San Ildefonso (Madrid);  “La Salida”, Polideportivo de Aluche (Madrid); “D. Quijote” (México D.F.); “Quijote 2000”, Museo Cervantino (Guanajuato, México);  “Hospital San Rafael”; “Colegios S.E.K.”(Valencia); Universidad del Tepeyac (México); de S.A.R. el Príncipe de Asturias en Villaviciosa de Odón (Madrid); “La Salida”, León, Guanajuato (México);  “Amigos” (Oviedo); “Fuente España” (Santiago de Chile); “Mavi” (Oviedo);  “El Marqués del Duero” (Marbella); Mausoleo Lola y Antonio Flores; “Sol de España” y “Danza I” (Japón); 4 esculturas monumentales en Marbella; escultura monumental en “Parque España” (Japón);  “Proyección Faústica” a 8 mts. Colegio Internacional de Levante; a Benito Pérez Galdós (Santander); al actor Arturo Fernández para colocar en el Parque de Priañes (Oviedo); a “La Mujer Aguileña”, Águilas (Murcia); a “San Pedro”, San Pedro de Alcántara (Málaga); al “Caballero Templario Peregrino”, (Santiago de Compostela); “Los Angeles de Puebla” (México); “Colegios S.E.K” (Segovia); a Fernando VI. Aranjuez (Madrid); a Paco Rabal. Aguilas (Murcia); a Cervantes. Torrelavega (Cantabria); a Cervantes. Guanajuato (México); al Virrey D. Joaquín del Pino y Rozas. Baena (Córdoba); Dos Grupos Escultóricos. Alcorcón (Madrid); “Nacimiento y Creación de Navalcarnero”. Navalcarnero (Madrid); “Hola”. Coin (Málaga); a Isabel la Católica. Medina del Campo (Valladolid) y Alcalá de Henares; a Cervantes. Patras (Lepanto). Grecia; a la Guardia Civil. Mérida (Badajoz);  “Limpiabotas”.  Haro (La Rioja);  “Al Abulense Emprendedor”, Navaescurial (Ávila); “Piedad”. (Oviedo)….

Junto a S.M. el Rey Don Juan Carlos y el Presidente de México

Distintos monumentos instalados por el mundo que nos dan idea de las proporciones de su obra

 

Una llamada que le cambió la vida

Los artistas, los grandes artistas de cualquier parte del mundo, viven de su trabajo, en la actualidad, al menos lo intentan. Pero cuando uno es artista, lucha por sobrevivir con mayor o menor éxito, y por llegar a ser parte de la historia y por dejar su huella creativa y de belleza en este mundo cada vez más atípico y variable.

Uno tiene que comer y recibe encargos de todo tipo. Le gustarán más o menos, pero se debe a ellos y a su arte. Como cualquier hijo de vecino, el artista también tiene su propia ideología, y es libre también de declararla o reservarla para él, pero el acto creador no reconoce doctrinas que no sean las puramente dictadas por el ansia de trabajar y crear, sin límites ni fondos ocultos.

A Santiago de Santiago le cambió la vida cuando en mitad de la noche, recibió tres llamadas de teléfono la madrugada del jueves 20 de noviembre de 1975. Las dos primeras no las cogió. En la tercera, ya despierto, levantó el teléfono. Eran las cuatro de la mañana. Al otro lado de la línea, un coronel de la Casa Militar le prevenía: el motivo de su llamada era un asunto de máxima urgencia, debía dirigirse al instante al hospital La Paz, donde el entonces Jefe del Estado, Francisco Franco, estaba ingresado: “no hay tiempo. Hay que hacer una mascarilla”.

Santiago de Santiago supo en aquel momento que aquella sería la última noche de Francisco Franco, así que recogió lo necesario – yesos, escayola, cincel- y puso rumbo al centro hospitalario. Dicen desde su entorno que cuando llegó, Franco  todavía estaba vivo. O al menos, eso le pareció a él, pues su cuerpo todavía desprendía calor. El cadáver se encontraba en una habitación de la primera planta del centro hospitalario.

De esta forma, el escultor fue una de las primeras personas en ver el cadáver de Francisco Franco, unas tres horas y media después del fallecimiento y ya a solas, obró como solo él sabía y tomó las medidas de la cara y de las manos del cadáver. Luego aplicó aceite y moldeó las facciones de la máscara con escayola sobre su rostro. Apenas tardó una hora. Finalmente, le limpió el rostro con alcohol y luego se marchó de allí.

Entre llamada y llamada no atendida, el coronel había estado intentando contactar también con otro escultor de prestigio: Juan de Ávalos, aquel republicano de izquierdas a quien también le cambió la vida haber ganado un concurso para hacer unas estatuas y realizar el conjunto escultórico del Valle de los Caídos. Él, que siendo artista, también tenía que comer y sobrevivir, quedó de la misma manera marcado ya por siempre y reprobado y ninguneado por la progre intelectualidad hasta nuestros días.

Juan de Ávalos se encontraba en esos momentos en su ciudad natal, Mérida, y fue avisado de urgencia, pero para cuando quiso llegar a Madrid ya era demasiado tarde.

Las páginas amarillas de la época, en sentido literal puesto que era donde se buscaban los teléfonos de los negocios o servicios que uno necesitaba y que hoy quedan tan lejos y son tan desconocidas para los jóvenes, tuvieron la culpa de todo. Allí aparecía, en el apartado de “Escultores”, casi al final de la lista, el nombre de Santiago de Santiago, con estudio y domicilio en la calle Eduardo Aunós de Madrid, y el teléfono.

Santiago de Santiago realizó así la mascarilla y las manos de Francisco Franco, un esbozo casi fidedigno de su rostro justo en el momento de la muerte. “Quedé sorprendido, confesó el escultor, de encontrarle tan natural. Las manos estaban como rejuvenecidas”.

Y a partir de aquel día, igual que le ocurriera en otros tiempos a Juan de Ávalos, todo fue ya diferente para Santiago.

En las imágenes se pueden ver a distintos miembros de la Casa Real posando para el artista: el entonces Príncipe de Asturias, S.M. Don Juan Carlos, Doña Sofía y Don Juan de Borbón

 

Santiago de Santiago y la AEPE

A principios de los años sesenta, Santiago de Santiago participó activamente en las actividades de la Asociación Española de Pintores y Escultores, formando parte por esa fecha, de la comisión organizadora del Salón de Otoño.

También fue jurado en distintas ediciones del Salón de Otoño.

En el XXXVII Salón de Otoño, se dedicó una sala especial de Honor a Santiago de Santiago, en la que expuso 23 escayolas, piedras, mármoles, maderas, bronces y terracotas.

En 1956 se fundó en el seno de la Asociación Española de Pintores y Escultores el Grupo Velázquez, presidido por José Cruz Herrera y formado por ocho pintores más: Antonio Casero, Enrique García Carrilero, Domingo Huetos, Antonio L. Pinero, Rogelio García Vázquez, José Pérez Gil, José Valenciano y Manuel Izquierdo Vivas y como único escultor, Santiago de Santiago. Un grupo que fue creciendo sobre todo en la década de los sesenta.

En el XLV Salón de Otoño de 1977, el jurado especial, compuesto por el Marqués de Lozoya, Luis Brihuega, D.Antonio Cobos, J. López Anglada, Francisco Prados de la Plaza y Miguel Carrión como secretario, se reunió el día 19 de setiembre y acordó conceder la Medalla de Honor por la obra realizada en el transcurso de su actividad artística al escultor Santiago de Santiago. Dicho Jurado tuvo carácter de extraordinario a efectos de la citada medalla, ya que, cabe recordar que, tanto para esta medalla como para el Premio Princesa Sofía se formaban jurados especiales y era necesario a los candidatos reunir determinadas condiciones.

Tercera Medalla del Salón de Otoño de 1957. Premio Marques de Aledo.

Primera Medalla de Arte Decorativo en el Salón de Otoño de 1963.

Premio Excmo. Ayuntamiento de Madrid en el Certamen de San Isidro de 1976.

Medalla Mateo Inurria en el Salón de Otoño de 1966.

Premio Excmo. Ayuntamiento de Madrid del Salón de Otoño de 1968.

Premio Especial Princesa Sofía del Salón de Otoño de 1971.

Medalla de Honor en el Salón de Otoño de 1977.

Vocal de la Junta Directiva desde 1960 a 1969;  Contador de 1970 a 1972; Relaciones Públicas entre 1973 y 1974 y Vicepresidente hasta 1987.

Participó en los siguientes Salones de Otoño:

XXVII Salón de Otoño de 1955: “Retrato del Excmo. Sr. D. Joaquín Ruiz-Giménez”.

XXVIII Salón de Otoño de 1957: “Retrato de Don Bernardo López”.

XXIX Salón de Otoño de 1957: “Busto de Mari Carmen” y “Fou-Fou”.

XXX Salón de Otoño de 1959: “Retrato de la Srta. Maruja Hernández” y “Figura”.

XXXI Salón de Otoño de 1960: “Íñigo”, “Pedrín” y “Carmiña”.

XXXIII Salón de Otoño de 1962: “Carmina”, “José Pedro”, “Rocío”, “Figura” y “Sirena”.

XXXIV Salón de Otoño de 1963: “Virgen de la Paz”, “Mujer y ciervo”, “Escena de caza”, “Wagner”, “Litz”, “S.A. el Príncipe Juan Carlos”, “Carmina”, “Bojou” y “Soledad”

XXXV Salón de Otoño de 1964: “S.A. el Príncipe Juan Carlos”, “S.A. la Princesa Sofía”, “Inmaculada” escayola, “Merche” mármol, “Regina O.” escayola, “Charo” bronce, “Busto” mármol y “José Pedro” mármol.

XXXVI Salón de Otoño de 1965: “Relieve”, “Ratoncín” terracota, “Cachorro” mármol, “Trueno” escayola, “Tamico”, “Estela” escayola, “Nicolás Trancho” bronce y “Retrato de niña” piedra.

XXXVII Salón de Otoño de 1966, Sala de Honor “S.M. Alfonso XIII”, “S.E. el Generalísimo Franco”, “Maite”, “Composición”, “Hermanas Sonante”, “Mari Carmen San José”, “Hebe”, “Trofeo”, “Nany”, “Don Manuel Conde”, “Mari Carmen”, “Cachorro”, “Covadonga”, “Torso”, “Virgen con el niño”, “Cándido (Mesonero Mayor de Castilla)”, “Martinete”, “Caly”, “Señora de León”, “Señora de Hernán Gómez”, “Maite” y “Yerma”.

XXXVIII Salón de Otoño de 1967: “Virgen y el niño” escayola, “Marta” escayola, “Sonia” escayola, “José Manuel” mármol y “Torso”.

XXXIX Salón de Otoño de 1968: “Señora de Salama”, “Señora de Rubio del Castillo”, “Grachya Barreiros Espínola”, “Maite Barreiros Espínola”, “Señorita Isabel Fierro Guerra”, “Tico Medina”, “M.P.”, “Terracota”, “Terracota”, “Inés”, “Carlos N. Barriopedro”, “Elena” y “Marta”.

XL Salón de Otoño de 1969: “Los siete elementos”, “Juan Belmonte”, “Grupo I”, “Holga”,  “Un grito en la noche”, “Marybel”, “Don Graciliano Barreiros”, “Sra. De Ferreiro”, “Nietos de D. Francisco Sullá”, “Unidad elíptica número II” y “Don Federico Galindo”.

XLI Salón de Otoño de 1971: “Los siete elementos”, “Perla Cristal” y “Figura”

XLV Salón de Otoño de 1977: “El amor salva”, “La ponzoña”, “Figura I”, “Figura II”, “Nueve sinfonietas”, “Mazasisi” y “Relax-1”.

XLVI Salón de Otoño de 1978: “Goya”, “Carmen” y “Milagros”

XLVII Salón de Otoño de 1979: “Rosa María” y “Escultura”

L Salón de Otoño de 1983: “Hebe-II” y “Espejo”

LXII Salón de Otoño de 1995: “J.L.”

«Maite», obra presentada al XXXVII Salón de Otoño

 

Busto presentado al XXXVI Salón de Otoño

 

Don Juan de Borbón

 

Obra presentada al XXXVII Saló de Otoño

Distintas obras características de su arte

Junto a José Gabriel Astudillo, Presidente de la AEPE, en el transcurso de la visita que le hizo a principios de año

 

 

 

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