Pura Vázquez de la Varga

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

Pura Vázquez de la Varga

VAZQUEZ DE LA BARGA, Purificación       P       1920       MADRID      MADRID

 

Mujeres españolas revista bisemanal 1930

 

Pura Vázquez de la Varga nació en Madrid, en 1902.

Vivía en la Calle Espoz y Mina, 6, duplicado.

Según confesaba ella misma, fue discípula de Cecilio Pla y de Sorolla.

Pese a que en muchas crónicas figure que comenzó a pintar en 1922, no es cierto, sobre todo teniendo en cuenta que ya en 1920 concurrió al I Salón de Otoño de la AEPE con dos obras.

Una de las dos obras presentadas al I Salón de Otoño de 1920

 

En 1924 concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes, mereciendo un dibujo del semanario Buen Humor, en el que se publicaba un epigrama:

La autora, para evitar

A la modelo el sonrojo,

Esperó para pintar

Que hubiera cerrado el ojo”.

Buen Humor. Semanario satírico. Sobre la Exposición Nacional de BBAA de 1924

 

Como vimos en la Gaceta de Bellas Artes de diciembre de 2020, algunos periódicos de la época hacían una crítica a los cuadros y esculturas presentados a la Exposición Nacional de Bellas Artes, apuntes cómicos que comentaban de forma irónica escenas, que describen los cuadros, muchas de ellas en prosa, pero con abundantes rimas, que lo mismo se ríen crudamente del tema tratado, como del pintor, de algún fallo en la ejecución… o aplauden también cuando se merece.

En 1929 realizó una exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que fue recogida en algunos periódicos de la época como El Socialista, que en su sección de Notas de arte, publicaba: “Las Exposiciones del Círculo de Bellas Artes”, por Emiliano M. Aguilera … “la pintura de una joven y bella muchacha, Pura Vázquez de la Varga, que usufructúa con el señor Rossi el Salón de Exposiciones del Círculo de Bellas Artes. Me interesa, antes de discurrir acerca de los cuadros de la señorita de Vázquez de la Varga, reiterar una afirmación: para mí, la juventud de un artista no puede imponerme benevolencia. Ni la juventud ni la belleza, en el caso de tratase, como en la ocasión presente, de comentar la labor de una mujer… Pura Vázquez, a quien yo, acaso erróneamente, considero como alumna de la Escuela de San Fernando, sabe muchas cosas de gran interés para una pintora. Sabe dibujar muy correctamente, sabe disponer con gusto las personas u objetos que traslada a sus lienzos, sabe hacer grata su pintura, logra calidades muy estimables y aún magistrales con frecuencia… Sabe lo preciso para llegar a realizar cuadros admirables y de gran interés. Ahí están, en el Círculo de Bellas Artes, ese lienzo titulado “Dominadora”, de auténtico empaque artístico, y esas notas de Marruecos, tan sabiamente iluminadas, para demostrar este aserto. Y allí están, igualmente, media docena de retratos demostrando que Pura Vázquez cultiva con fortuna este género. Expone actualmente la señorita de Vázquez de la Varga un cuadro que, no pasando de regular, promete –conocidas las aptitudes de su autora- otro excelente. Se titula el cuadro en cuestión “Gato y gata”. Aparece en este lienzo una mujer desnuda tendida sobre un amplio diván; compone una graciosa actitud y guarda el incógnito. Cerca de ella, un lustroso gato se acurruca. Una piel atigrada, que cubre en parte el diván, evoca la idea de sensualidad que preside la concepción del cuadro. Al fondo, un ventanal y un cortinón. El símbolo de sensualidad, de caricia, está hoy plenamente obtenido en este cuadro. En él hay trozos bellísimos. La cabeza de la modelo, sus manos y algunos otros trozos del cuerpo están muy bien construidos. Empero… Al lado de otros de la señorita de Vázquez de la Varga, desmerece. Pero ninguno como él acusa el temperamento artístico de esta joven pintora”.

El Socialista, 1929

 

En Mundo Gráfico se recogía también la exposición, así como en La Libertad y El Liberal, medio por el que sabemos que “En vista del creciente y extraordinario éxito de la Exposición de obras de la ilustre pintora madrileña, que se celebra en el Círculo de Bellas Artes, se ha acordado prorrogarla”…

Mundo Gráfico, 1929

 

En El Heraldo de Madrid de marzo de 1929 se hace una larga reseña: ….”la joven pintora que, a pesar de su juventud, a pesar de ser una chiquilla, ha logrado en el cultivo del arte muy interesantes resultados. El cuadro representando una hermosa mujer tocada con blanca mantilla, que preside por estos días el salón, basta para considerar a esta señorita como una estimable pintora. El cuadro en cuestión –y como este otros varios que se exhiben a su alrededor- tiene una elegante factura, posee gracia, es grato a la retina y ostenta admirables calidades. Algunos retratos firmados por la señorita Vázquez de la Varga nos dicen que ésta domina este género, y algunos paisajes, muy bien ambientados y muy bien de luz, demuestran que la señorita Vázquez de la Varga es igualmente una buena paisajista. Sus notas de Marruecos tienen una calidad en la luz inmejorable. Carece Purificación de personalidad; a sus años, esto no puede contristarla. Contados son los artistas que recién iniciada su juventud se han acreditado de personales. Empero la señorita Vázquez de la Varga debe recapacitar ahora, ante estos óptimos resultados, y con la seguridad de que tiene indiscutibles dotes de artista, seguridad que le dan esos resultados, debe procurar afirmar una personalidad”.

 

Pura Vázquez de la Varga en 1929 en su taller, del Archivo Moreno

 

En La Esfera firmó José Francés, quien fuera Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores, un extenso artículo que incluía dos fotografías de obras de la artista, en el que se leía: …”la retratista fue la señorita Pura Vázquez de la Varga. Discípula de Cecilio Pla –que tan excelente maestro y orientador estético de buenos pintores actuales ha sido- la señorita Vázquez de la Varga tiene verdadero temperamento pictórico. Ve el color y la forma en un sentido clasicista que no excluye simpáticas aspiraciones de modernidad, aunque las refrena todavía cierto temor a desatender las solicitaciones de los temas habituales. Exhibía cerca de sesenta obras de diverso mérito y distinta época… El artista se deja ganar por el gozo instintivo de llenar todas las paredes, y cuelga, junto a obras estimables, obras que no lo son tanto. Nada habría perdido la señorita Vázquez de la Varga con eliminar de su exposición algunos estudios, y hasta cuadros de su época de aprendizaje. Reducida a unas proporciones más modestas en apariencia, pero más conscientes de la actual capacidad, en realidad, la exposición de la señorita Vázquez de la Varga habría tenido otro aspecto menos inseguro y codicioso. Habría sido esa exposición discreta y ponderada a que debe aspirar todo artista en sus comienzos, cuando todavía hay puntos débiles y vulnerables que no conviene ofrecer al ataque del compañero o del crítico. No se crea, sin embargo, que naufragase plenamente en la cantidad numérica la calidad estética. Había una serie de retratos muy notables en el conjunto, y a ella podían añadirse varios lienzos de la colección de cuadros marroquíes, vistos con valentía cromática y enérgico trazo. En mi humilde opinión, la señorita Vázquez de la Varga será una buena pintora de retratos. Tal vez lo sea ya. Y sin que se pueda negar interés y mérito positivos a sus figuras femeninas –el retrato, por ejemplo, de la notable escritora Melchora Herrero es un acierto de elegante sobriedad de parecido fisonómico y de buen gusto- es en la interpretación de la figura masculina donde mejor expresa su arte y su talento la señorita Vázquez de la Varga. Concienzudamente dibujados, desdeñando fáciles éxitos tonales, limitándose a grises finos y a negros enérgicos, estos retratos viriles están logrados de un modo sencillo y agradable, sin caer en adulación al modelo, procurando por el contrario, desentrañar su espíritu a través de la honrada interpretación de los rasgos faciales. Abundaban los lienzos de tal clase en la exposición; pero sobresalían los del padre de la artista y los de los doctores Martín Fernández, Ripollés y Martín Muñoz. Por último, ya se dice que en la colección de figuras, paisajes y ambientes marroquíes no faltaban tampoco laudables resultados de luz y color. Las figuras de chiquillos estaban tratadas con singular ternura y gracioso atractivo pictórico”.

La Esfera, 1929

 

En febrero de 1930, Mujeres Españolas, revista semanal, publicaba en su portada un dibujo de la artista, así como una fotografía con el título “La notable artista madrileña Pura Vázquez de la Varga acude a nuestra invitación enviándonos su interpretación de Dulcinea”.

Unos meses más tarde, La Correspondencia de Valencia publicaba una entrevista firmada por Fidel Cabeza, que se reprodujo también en El Adelanto de Salamanca y en El Diario de Córdoba, bajo el título de “Charlas de actualidad”, en la que descubrimos que comenzó a pintar en 1922, con Joaquín Sorolla, un “hombre modesto que tanto bien hizo a todos los jóvenes artistas de España”. Pura Vázquez es una mujer joven, simpática. Alegría cascabelera… Tiene mucho trabajo, “siempre más de lo que puede hacerse”… Cree que la pintura de España “es muy recia, de un colorido admirable por la limpieza de paleta y la simplificación de colores. Nuestra pintura no tiene que envidiar a la de ningún otro país”. A la pregunta de si cree que la mujer triunfará en la pintura, responde que “puede hacer mucho si se dedica a estudiarla en serio y se deja de florecitas, etc, etc, poniéndose a dibujar en serio, ya que la mujer posee una sensibilidad más agudizada que el hombre”. Prefiere a Sorolla, “más intenso”.  Soltera aún, confiesa no creer en la existencia del hombre perfecto y en cuanto al feminismo, cree que “la mujer nunca debe dejar de ser mujer. Parecerse al hombre nunca debe, porque entonces nos hemos caído”.

Mujeres españolas revista bisemanal 1930

 

En el Blanco y Negro de noviembre de 1931, en la información relativa al XI Salón de Otoño, se reseña que hay una sala dedicada a Pura Vázquez, (no porque hubiera una sala entera dedicada a ella, sino porque concurrió al Salón de 1931 con un total de 18 pinturas al óelo), “pintora simbolista que hubo ya de exponer hace unos meses en el salón del Heraldo; pintora de un esoterismo entre humanitario y místico… Ala que ara la tierra… Luz que de un triángulo astral vierte gotas de plata o de alma célica por los peldaños de una escalinata fantasmal que del Más Allá desciende hasta nosotros… Fulgor de cruz nacarada entre el oleaje proceloso de un torvo mar en tormenta”.

Retrato de señora

 

En 1942 presenta una exposición en La Coruña, donde se reseña que es discípula de Sorolla y que la artista estaba trabajando en diversas obras en las que se plasmaban paisajes de pazos y tipos populares gallegos. Una tendencia que ya había manifestado en otra colección sobre temática marroquí que había realizado con anterioridad.

En 1942 firma el “Retrato del padre Nicolás Sancho Moreno” que posee en su colección de obras el Ayuntamiento de Alcañiz, en Teruel. Esta obra forma parte del grupo de retratos protocolarios u oficiales de la colección municipal, fue realizada para conformar la “galería de alcañizanos ilustres” del salón de sesiones del Ayuntamiento de Alcañiz. En ella se presenta al autor de la conocida Descripción histórica, artística… de Alcañiz (1860) con el hábito cisterciense para subrayar el alto cargo que ocupó en la Orden de San Bernardo: prior (el último) del Real Monasterio de Rueda, uno de los más antiguos y célebres de Aragón.

Retrato del Padre Nicolás Sancho Moreno

Retrato de Concepción Falci

 

El encargo de la obra se hizo a la pintora Purificación Vázquez de la Varga el mismo año 42, así como otros dos retratos de los esposos Concepción Faci y Julián de Santapau, los tres según encargo de Emilio Díaz, Alcalde de Alcañiz y principal responsable del legado del matrimonio, circunstancia que facilitó el pago de estas obras. Se dio además la circunstancia de que la artista, tras recibir este triple encargo, decidió entregar gratuitamente el “Retrato del padre Nicolás Sancho Moreno”.

La correspondencia entre Emilio Díaz y Purificación Vázquez de la Varga aporta numerosos detalles sobre los encargos, como es el hecho de que Abelardo Álvarez Estrada fuera quien le proporcionara el nombre de la artista al Alcalde de Alcañiz, tras haber visto sus obras “en la Exposición de Bellas Artes, dedicadas a pazos y a las maruxiñas”, y comenta que “cobrará 3.000 pesetas por cada uno”.

La artista se tomó muy en serio el encargo, preguntando sobre las “medidas exactas que debían tener, el color de los ojos, cabellos y pies de estos señores; y cuantos datos complementarios le dicte su buen juicio que puedan serme útiles para su mejor realización”.

Serán ”lienzos pintados al óleo, que deberán tener unas dimensiones de 0’75 mts. por 1’05 mts. con una faja blanca en la parte baja en la forma y leyenda que se indica en la fotografía”. También precisa que “en cuanto a la fotografía del padre Nicolás Sancho, ha sido sacada de un grabado antiguo y es lo único que podemos ofrecerle como modelo”.

Pero Pura solicitó además “alguna fotografía de Alcañiz “del castillo en lejanía o de otra de las muy bellas vistas de esa ciudad, para hacer con ellas algún fondo”.

Tras dos meses de trabajo, las tres obras se entregaron al Ayuntamiento de Alcañiz, que presumió de tener obra de “una pintora de reconocido prestigio en la época, discípula de Sorolla y especializada, precisamente, en el retrato”.

La Diputación de La Coruña adquirió a la pintora madrileña una obra en 1945. Se trata de un lienzo que refleja a una joven ansotana. Ya Sorolla había pintado a una anciana ansotana y a su nieta, vistiendo el traje típico de esa localidad. Para ello, contrató a esta peculiar pareja que, desde su tierra aragonesa, se había desplazado a Madrid para vender te de roca en 1911.

Cuadro de la Diputación de La Coruña

 

Sorolla que, por entonces, estaba realizando los bocetos para el encargo de la Hispanic Society, las fotografió a la puerta del convento de las Descalzas Reales y después las llevó a su estudio. Sabemos que se llamaban Sebastiana Puyó y Sebastiana Brun. Es posible que Pura Vázquez se inspirara en ellas, pues no creemos que llegara a viajar hasta el valle de Ansó.

Sebastiana Puyó y su nieta Sebastiana Brun fotografiadas en Las Descalzas

Sebastiana Puyó y su nieta Sebastiana Brun retratadas por Sorolla en su casa taller

 

En 1950 participó en la Primera Exposición de Pintores de África del Instituto de Estudios Africanos de Madrid. En el catálogo de la muestra, se dice …”en realidad hemos de llegar a una mujer, la única expositora africanista, Pura Vázquez de la Varga, para encontrar en su “Rifeña”, pese a una técnica débil, un rostro de intensidad notable, aureolada sólo por gradaciones blancas, sin olvidarnos de la delicada intimidad evocada en su “Rincón de Tetuán”…

 

En 1950 envía también la obra titulada “Sibila” a la Exposición Nacional de Bellas Artes.

En julio de 1974 participó en la exposición “El desnudo en la pintura”, que realizó la Galería de arte Atisha de Madrid, junto a otros artistas como Abeja, Rufino Alonso, María José Altuna, Leonardo Andrande, Francisco Bengoa, José María Calvo Delgado, José Luis Cantero Pastor, Clarós, Luis B. Caputo Demarco, María Sol Carrasco, Marta Durán, Mariano del Corral, Ángel Gainza, Juanjo, María Jesús Herrero Alonso, Rafael Lafuente, Juan Mas Ramón, Manuel Mingorance, Jorge Muñoz, Mariano Olcese, Celedonio Perellón, Carlos Pujol, Víctor Puyuelo, Rem, Jaime Rocamora, Concepción Salinero, Pilar Toscano y Mary Carmen Vargués.

Y tras esta reseña en prensa, se pierde su pista… tal vez para siempre.

Pintora de paisaje y de figuras, su técnica es ágil y triunfó lo mismo en las opulencias decorativas como en los sobrios toques de tipo moderno. Notable fueron su colección de paisajes de Marruecos, con acierto de luz y color, impresionismo vivaz, y sabe captar con presteza los cambiantes fugitivos de la atmósfera.

Pura Vázquez de la Varga y la AEPE

Concurrió al I Salón de Otoño de 1920 inscrita como Pura Vázquez de la Varga, natural de Madrid, donde reside, calle de Espoz y Mina, núm. 6 duplicado. Presentó dos obras:

733.- Carrera nacional, óleo, 2,35 x 1,68

734.- Benita (estudio), óleo, 0,70 x 0,43

Al XI Salón de Otoño de 1931 presentó un total de 18 obras que se exhibieron en la Sala XI:

325.- Sonidos, óleo

332.- ¿Un hombre?, óleo

318.- ¿Una mujer?, óleo

328.- Siglo XX, óleo

316.- La historia, óleo

317.- El beso, óleo

315.- Fecundación, óleo

326.- Esperanza, óleo

323.- Maternidad, óleo

322.- Amanecer, óleo

320.- Orfandad, óleo

319.- El pobrecito de Asís, óleo

331.- Cristo, óleo

330.- Dios, óleo

321.- La escalera del Pretorio, óleo

324.- La santa compañía, óleo

329.- Después de la marcha triunfal, óleo

327.- El tiempo, óleo

 

 

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad