Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria del Jurado del 56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Fue una reunión entrañable la del 6 de julio de 2021. Una tarde-noche intensa de más de seis horas, en las que hubo anécdotas, criterios, argumentos y debates de todo tipo, que giraban en torno a todas y cada una de las obras que se habían presentado al 56 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA que convoca la Asociación Española de Pintores y Escultores con la colaboración de Google.

Y entre descanso y respiro, también hubo tiempo de comentar las impresiones de cada uno de los miembros del Jurado respecto a lo que estaban viendo y sintiendo.

Esto es lo que comentó

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria del Jurado

del 56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores

Secretaria Perpetua de la AEPE

Miembro de AECA

 

 

«Vigilar todos y cada uno de los detalles de la organización de un premio de tanta relevancia y prestigio como el Reina Sofía no es tarea fácil. La reunión del Jurado para la selección y calificación del Premio, tampoco lo ha sido.

A pesar de no tener voto, mi preocupación constante ha sido garantizar que las obras se mostraran de la manera más digna posible, en condiciones de luz y cercanía, con un Jurado completamente entregado a debatir todas y cada una de ellas, y justificar además su decisión.

Hemos escuchado todo tipo de opiniones y ha sido una labor muy gratificante, por lo que de didáctico ha tenido, técnica y artísticamente. Oír a grandes maestros de la pintura y la escultura opinar de forma tan abierta y con tanta sensibilidad, es algo que siempre marca una gran diferencia porque sus críticas y consideraciones son siempre positivas y logran desvelar detalles y concepciones que de otra forma, quedarían ocultas o sin resaltar.

Lo que sí quisiera destacar es la calidad y variedad de los argumentos expuestos y esgrimidos a la hora de analizar todas y cada una de las obras presentadas al certamen.

De esta forma, lo importante realmente ha sido la obra, que ha ocupado el centro de toda la atención en cada momento.

La transparencia ha presidido la reunión y las bases han marcado un camino que no se ha abandonado en ningún momento.

La autoría, más allá de las firmas y estilos “reconocibles” en algunos casos, ha sido desconocida  para el jurado, primando siempre la técnica y el estilo, y los datos más básicos de cada obra reseñados por los propios autores.

He podido ver la emoción, también la admiración, en los rostros de un jurado entregado y dispuesto, que tiene presente cómo puede afectar su decisión a la vida de muchos artistas, y eso también me ha conmovido profundamente.

Estoy segura de que la exposición de obras seleccionadas va a sorprender a los propios artistas y al público y crítica en general, porque hay mucha variedad de estilos y sobre todo, mucha calidad.

Son obras soberbias que hablan de un tiempo difícil que a todos nos ha afectado y cuya visión también nos puede llegar a cambiar».

El Jurado del 56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

El Jurado de las emociones

del 56 Premio Reina Sofía

de Pintura y Escultura

 

El pasado día 6 de julio de 2021 tuvo lugar la reunión del Jurado de la edición número 56 del PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA que convoca la Asociación Española de Pintores y Escultores y que cuenta con la excepcional colaboración de la internacional GOOGLE, que quiere así, un año más, poner de manifiesto su compromiso con el impulso del arte como medio de expresión y comunicación.

En esta ocasión el Jurado ha estado presidido por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, actuando como Secretaria del mismo, Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y que ha contado con los Vocales Josetxo Soria Checa, el pintor del realismo mágico Eduardo Naranjo, el artista multidisciplinar Alejandro Aguilar Soria, autor de la imagen visual del Premio, el escritor y Premio Planeta, Javier Sierra, Tomás Paredes, Crítico de Arte y miembro del Comité de Premios de AICA, la pintora Paula Varona, el retratista Ricardo Sanz, Dolores Chamero Moyano, Directora del Centro Cultural Casa de Vacas, y Wifredo Rincón García, del Instituto de Historia, CSIC, especialista en la pintura de Francisco Pradilla y ex presidente de la AEPE.

De izquierda a derecha: Wifredo Rincón, Paula Varona, Tomás Paredes, José Gabriel Astudillo, Ricardo Sanz, Dolores Chamero, Eduardo Naranjo, Javier Sierra, Josetxo Soria, Alejandro Aguilar Soria y Mª Dolores Barreda Pérez

 

El 56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura viene avalado por un jurado capacitado, que ha obrado con justicia artística, primando la calidad de las obras presentadas, y la comprensión propia de quien entiende el oficio creador, respetando las bases del certamen pero con un juicio propio que ha permitido evaluar las obras sabiendo que con su elección, se influirá en la vida de muchas personas, en la vida artística de España, seleccionando lo mejor para un certamen con tanto prestigio y carácter.

Tal y como ha comentado el Presidente del Jurado, José Gabriel Astudillo, “el jurado ha conseguido reunir obras en torno a un concepto de plástica dinámico, fomentando la confrontación entre el arte y el público al que se destina, creando un clima donde la obra seleccionada es lo primordial, no el autor como tal, o como acaparador de premios y exposiciones, de currículos inflados y accesorios burócratas. Cada obra ha sido defendida de forma particular y expresa, argumentando su estética y sus vicios, apreciando su arte, pero no de forma complaciente y superficial, valorando el esfuerzo creativo y las genialidades contenidas”.

Además, continúa Astudillo, no se ha buscado la complicidad ni la superficialidad, sino el argumento sincero de los artistas con una obra que testimonia su verdad estética, entendiendo que su concepción final se ha basado en la suma de conocimientos que dan como resultado una obra única y auténtica, fruto de la disciplina, la honestidad y la valentía creativa”.

Si hay algo que va a caracterizar la 56 edición del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura será la variada confrontación de propuestas y estilos de autores jóvenes y veteranos, con una calidad artística y una profundidad de ideas fruto de los momentos difíciles vividos, que también se han dejado notar en el mundo de la creación.

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura es un certamen destinado a promover en España estas dos disciplinas artísticas, mediante la difusión cultural de las obras y el descubrimiento de nuevos talentos.

La incansable labor de fomento de la libertad de creación, la especial dedicación a la protección del patrimonio cultural y el progreso espiritual e intelectual que aporta nuestra institución a la sociedad española a través del arte universal de la creación plástica y la capacidad de generar encuentros artísticos y espacios para el arte en un proyecto absolutamente necesario en la sociedad actual, son la definición del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura que llega a su edición número 56.

De la selección de obras realizada saldrá la obra premiada y una serie de finalistas, que han merecido la especial atención del Jurado, y todo ello podrá verse en la exposición que se celebrará como viene siendo tradicional, en la Casa de Vacas del Parque del Buen Retiro de Madrid, del 2 al 26 de septiembre de 2021, cuando tendrá lugar el fallo del jurado y entrega del Premio en un acto que presidirá S.M. la Reina Doña Sofía, Presidenta de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, cuyo apoyo incondicional a la centenaria entidad es motivo de orgullo para la institución que ha cumplido ya 111 años de existencia..

El PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA está dotado con 10.000 euros a una única obra, que ha sido elegida de entre las casi 400 presentadas a la edición número 56, habiendo sido seleccionadas para la ocasión un total de 72 obras, 48 pinturas y 24 esculturas, todas ellas de gran calidad, que reúnen conceptos y estilos muy diferentes.

 

 

A pesar de no tener voto, como Presidente del Jurado he querido defender todas y cada una de las obras presentadas, darles voz a través de su propia imagen, para lograr que fueran analizadas de forma detallada y tuvieran una oportunidad que puede cambiarle la vida a muchos artistas

José Gabriel Astudillo López

 

He podido ver la emoción, también la admiración, en los rostros de un jurado entregado y dispuesto, que tiene presente cómo puede afectar su decisión a la vida de muchos artistas, y eso también me ha conmovido profundamente. Estoy segura de que la exposición de obras seleccionadas va a sorprender a los propios artistas y al público y crítica en general, porque hay mucha variedad de estilos y sobre todo, mucha calidad

Mª Dolores Barreda Pérez

 

La AEPE está haciendo una labor impagable. Desde Google esperamos seguir apoyando el certamen para que sea tan exitoso como ha sido en sus ediciones anteriores. Ese es nuestro compromiso con una institución tan prestigiosa

Josetxo Soria Checa

 

Me ha llamado mucho la atención la alta calidad de las obras presentadas, y eso nos hace darnos cuenta de que en España siempre ha habido muy buenos pintores y escultores

Eduardo Naranjo

 

Es innegable cómo se ha afianzado el premio y la alta participación lograda, una recompensa de cómo y hasta qué punto se involucra la organización, y cómo responden ante eso mismo los artistas con sus obras, y la sensación es muy hermosa y estimulante

Alejandro Aguilar Soria

 

Me gusta defender siempre aquellas obras que tienen un mensaje detrás, pero quizá es mi visión particular del arte, que creo debe transmitir algo, algún mensaje, y que además debe apoyarlo en la provocación de emociones, en no dejar indiferente al espectador

Javier Sierra

 

Valoro como extraordinario lo que está haciendo la AEPE en el mundo del arte y la cultura, porque en estos momentos, hacer que un premio de la importancia del Reina Sofía no se posponga como está pasando en todo tipo de ámbitos, tiene ya de por sí un enorme valor

Tomás Paredes

 

Creo que la AEPE está haciendo un esfuerzo titánico y brutal, porque en los peores momentos siempre se ha mantenido firme y ha estado luchando porque el arte siga adelante, no ha parado de mover el arte ni un solo día. Yo apoyo y me siento parte de este gran esfuerzo. Es todo un orgullo

Paula Varona

 

Hemos visto un poco de todo, muy variopinto y aunque cada uno tiene su opinión, como en otros muchos temas, ha habido discusiones sanas y didácticas, muy gratificantes, que le han dado otro interés y otra vida muy especial. Y las votaciones han sido muy reñidas y justificadas

Ricardo Sanz

 

Estoy muy orgullosa de ser parte de este jurado porque el Premio Reina Sofía es uno de los más prestigiosos que ahora mismo hay en España, y formar parte de él me hace sentir parte del arte y la cultura. La AEPE está haciendo un trabajo espectacular moviendo a tantos artistas y tan prometedores

Dolores Chamero

 

El certamen tiene una gran variedad de temática, no está encajado en un tópico ni en una técnica solo, por lo tanto, eso es muy interesante. Que siga manteniéndose con esta variedad de temática es lo que hace que un premio de esta importancia se mantenga en el tiempo. El esfuerzo que está haciendo la AEPE por el arte en los difíciles momentos que atraviesa la cultura en España es maravilloso

Wifredo Rincón

 

56 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

Exposición: del 6 al 26 de septiembre de 2021

Casa de Vacas del Parque del Retiro

Paseo de Colombia, s/n

28009 Madrid

De lunes a domingo de 10 a 21 horas

Metro: Retiro (línea 2)

Bus: 2, 20, 28

BICIMAD: Estación 102 (calle Alcalá, 95), estación 60 (Plaza Independencia, 6)

Las Medallas de la AEPE: Roberto Fernández Balbuena

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla Roberto Fernández Balbuena

del Salón de Otoño

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales.

Con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, para el Salón de Otoño se sustituyeron los premios de primera, segunda y tercera medalla, reservados únicamente a los socios, otorgándoles el nombre de los grandes maestros fundadores de la centenaria institución.

La Asociación Española de Pintores y Escultores instituyó en el año 1999 para la disciplina de dibujo, el Premio Roberto Fernández Balbuena para los Salones de Otoño que hasta día de hoy se mantiene bajo el nombre de Medalla de Dibujo Roberto Fernández Balbuena.

Fue en el 84 Salón de Otoño de 2017 cuando se establecieron los premios: Medalla de Pintura Joaquin Sorolla y Bastida, Medalla de Escultura Mariano Benlliure y Gil, Medalla de Pintura Cecilio Pla y Gallardo, Medalla de Escultura Miguel Blay y Fabregas, Medalla de Pintura Marcelina Poncela de Jardiel y Medalla de Escultura Carmen Alcoverro y Lopez.

 

Roberto Fernández Balbuena

 

FERNANDEZ BALBUENA, Roberto  P  1922  19.nov.1890  MADRID   MEXICO  12.feb.1966

Director en funciones del Museo del Prado

Director de la Gaceta de Bellas Artes

Vocal de la Junta Directiva

 

Fotografía del artista aparecida en La Esfera, el 12 de octubre de 1929

 

Roberto Fernández Balbuena nació en Madrid el 29 de Noviembre de 1890.

Hijo del militar Gustavo Fernández Rodríguez Bastos y Harizmendi, natural de Ribadavia, nacido en  1841, General de Ingenieros de la Armada y Académico de la Real Academia de Ciencias, y de Socorro Balbuena Iriarte, natural de la localidad leonesa de Ardoncino.

El matrimonio tuvo diez hijos: Concepción (fallecida a temprana edad); Carmen (Superiora de las Hermanas de la Caridad, Gran Cruz de Beneficiencia); Asunción; Consuelo (casada con el arquitecto Lorenzo Gallego); Félix (notable oftalmólogo), que como Gustavo y como Roberto, había heredado un notable talento para la pintura y el dibujo. Félix era algo más que un notable pintor, era, además, muy buen retratista y escultor; José, Manuel (Ingeniero de Minas, Director de Minas de Río Tinto y Director General de Cristalera Española, casado con Emilia Fernau); Gustavo (Arquitecto, número uno de su promoción, casado con su prima Asunción Balbuena); Roberto (Arquitecto de la misma promoción que su hermano Gustavo, número dos de la promoción y notable pintor casado con Elvira Gascón); Silvio (casado con Carmen Martínez) y Socorro.

El matrimonio y los hijos, pasan los veranos en Ardoncino (León), donde queda familia y buenos recuerdos para todos.

Desde niño, Roberto muestra un gran talento para el dibujo y la pintura, al igual que su hermano Gustavo, con quien siempre mantuvo una relación más estrecha.

Con él, estudia el bachillerato en el Instituto Cardenal Cisneros, y ambos ingresan en 1905, en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, en la que obtienen el título de Arquitecto, en 1914, con los números uno y dos de su promoción.

La obra arquitectónica de Gustavo es ingente. Llega a ser Arquitecto Jefe de Urbanismo de la capital de España, urbaniza las riberas del Manzanares y el Paseo de la Virgen del Puerto, contribuye decisivamente al trazado de la Ciudad Lineal… Hay muchas obras suyas catalogadas en Madrid.

De 1916 a 1919 Roberto reside en Roma, pensionado por la Real Academia de Bellas Artes.

El artista en 1914

 

El artista en 1950

El artista poco antes de su fallecimiento

 

A su regreso, colabora con su hermano Gustavo en multitud de trabajos arquitectónicos para la capital, como el concurso del proyecto para el edificio del Círculo de Bellas Artes de Madrid (1919), y levantando diversas viviendas en los parques urbanizados del ensanche de la capital.

Publica dibujos y artículos en la Revista Arquitectura, de la Sociedad Central de Arquitectos. fundada en 1918 por Gustavo.

En 1923 consigue la plaza de profesor de Dibujo Geométrico en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, donde coincidió con su futura esposa, la también pintora Elvira Gascón, e imparte clases como auxiliar de proyectos en la Escuela de Arquitectura hasta el inicio de la Guerra Civil.

Remitió sus obras a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y fue premiado con la Tercera Medalla en 1924 y con la Segunda en la edición de 1926, por el lienzo propiedad del Museo del Prado, En el claustro.

Estos éxitos artísticos le animan a dedicar más tiempo a la pintura, su auténtica vocación.

Roberto amaba y valoraba sobremanera a su hermano mayor, le estimaba y admiraba personal y profesionalmente.

En noviembre de 1931, Gustavo se suicidó arrojándose al mar desde un barco frente a las costas mallorquinas de Andraitx. Tenía 42 años y había alcanzado el éxito profesional y personal.

«Autorretratos» correspondientes a distintas etapas de su vida artística

 

La orfandad derivada del suicidio de su hermano distanció a Roberto de la arquitectura, mientras se entrega a la fascinación del arte. Son años en los que se entrega por completo a la pintura.

En 1936 el gobierno le nombra Presidente de la Junta Delegada de Incautación y Salvamento del Tesoro Artístico Nacional, siendo el responsable de poner a salvo 20.000 pinturas, 12.000 objetos preciosos, centenares de tapices y más de un millón de libros. A pesar de que los bombardeos no alcanzaron ninguna obra de arte, era evidente que el Prado estaba en peligro. El gobierno de la República decide entonces evacuar los tesoros de la gran pinacoteca española, encomendándole organizar el traslado.

En 71 camiones cargados por milicianos y a 15 kilómetros por hora, los grandes maestros de la pintura viajan a Valencia, de ahí a Cataluña y, finalmente, a Ginebra, donde se montaría una exitosa exposición en el verano del 39 con las joyas de la colección antes de su devolución a España, cinco meses después del fin de la Guerra Civil.

En 1937 es nombrado Secretario de la subsección de Arte Contemporáneo del Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Público y, en 1938, desempeña el puesto de Subdirector del Museo del Prado, prácticamente Director en funciones, ya que su titular, Pablo Picasso, nunca llegó a tomar posesión del cargo.

En 1939, el gobierno de la República le nombra Comisario de la Exposición Universal de Nueva York y agregado cultural en la Embajada de Suecia, impartirá conferencias en las que explicará la evacuación del Museo.

 

Fotografía de su esposa, la también pintora Elvira  Gascón tomada por el propio Roberto

 

El artista pintando

 

Al finalizar la guerra emprende el exilio y llega a Francia, donde, junto a José Bergamín, organiza la acogida de los exilados españoles en países simpatizantes con la República.

Desde Francia se exilió en México llegando en la expedición del barco Veendam, junto a otros miembros de la JCE, arribando a Nueva York el 17 de mayo de 1939. Desde allí los miembros de la expedición viajaron a México en autobús entrando a través de Nuevo Laredo.

En 1939 llega a México con otra veintena de arquitectos, entre los que se encuentran Félix Candela y Octavio Botella, y se dedicará a la docencia como profesor de dibujo en el Colegio Juan Ruiz de Alarcón y en la Academia Hispano-Mexicana.

En 1940, cuando consigue nacionalizarse mexicano, participará en la Exposición de Pintores Españoles que se celebra en la Casa de la Junta de Cultura Española y realiza diversas obras arquitectónicas, como la rehabilitación de un edificio para Casa de la Cultura Española (1940); un proyecto, con Ovidio Botella y Arturo Sáenz de la Calzada, para el concurso de la Casa de España (1940); edificios para Almacenes SYR en Monterrey (1948) y México D. F. (1949).

A finales de los años 40 Roberto Fernández Balbuena logra adquirir una cámara de fotos Hasselblad, y con ella toma cientos de fotografías que han permanecido ocultas. Negativos de 6 x 6, que forman un testimonio muy singular de la visión de un arquitecto y pintor, que ya cumplidos sus 50 años descubre la magia de la fotografía.

Comparte esta afición con Juan Rulfo, quien también inmortaliza los mismos paisajes, en los mismos paseos, que eran sus excursiones familiares.

Esta actividad se convierte en su cuaderno de apuntes, y crea composiciones con objetos cotidianos, llenos de intimidad, donde la gama de grises y la luz dotan de una magia extraordinaria a estas obras. También fotografía árboles milenarios, cactus, edificios y jardines. Cables de luz, esquinas y nubes. Nubes llenas de nostalgia.

En 1949, junto a Octavio Botella, funda la empresa constructora TASA (Técnicos Asociados), con la que proyecta, con Juan Rivaud, el Rancho Cortés, en Cuernavaca (1949), primera obra de TASA; y la planta de Canada Dry, en México D. F. (1950).

En 1960 abandona TASA para dedicarse sólo a la pintura, y al año se le expide la Cédula Profesional de Arquitecto.

En México lleva a cabo, con éxito, varias exposiciones entre los años 1942 y 1963.

En la Asamblea Mundial por la Paz, celebrada en 1955 en Helsinki, utilizará su experiencia y conocimientos sobre el traslado de las obras del Museo del Prado, para defender la salvaguarda del patrimonio artístico en tiempos de guerra, dando a conocer los informes que había redactado en esa época, en los que detallaba el delicado estado en el que se encontraban algunas obras maestras, como Los borrachos, Las lanzas, La fragua de Vulcano y Las Hilanderas, de Velázquez, o Las tres gracias, de Rubens.

Conversando con sus alumnos

 

Roberto Fernández Balbuena fotografiado por el escritor Juan Rulfo

 

De paseo, junto a su esposa Elvira

 

Gracias a Guadalupe Fernández Gascón, hija del leonés, conocemos la documentación imprescindible, al haber donado al Instituto de Patrimonio Cultural de España, las transparencias que su padre utilizó en la conferencia en Estocolmo, para ilustrar desde los camiones utilizados en la ‘operación Ginebra’, a cómo se embalaron las pinturas.

El 12 de febrero de 1966, cuando preparaba una exposición retrospectiva de su extensa obra, falleció en México, a la edad de 76 años.

En 1991, Madrid le dedica una exposición homenaje con la obra exhibida procedente de la muestra montada en México, en marzo del mismo año, con motivo del centenario de su nacimiento.

Su obra y la de su esposa, la también pintora leonesa Elvira Gascón, estuvieron presentes en la exposición 60 años de Exilio Español  que se celebró en el año 2000 en México.

Roberto había conocido a Elvira en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, de la que era profesora desde 1935, y coincidieron además en la Junta Delegada de Incautación, Protección y Salvamento del Tesoro Artístico, en la que ella  colaboró como auxiliar técnico desde 1937.

Ambos habían marchado a México, donde contrajeron matrimonio a los pocos días de su llegada, oficiando la ceremonia el Obispo de México D.F.

Fruto del matrimonio, nacieron dos hijas, Guadalupe y Elvira. Guadalupe se casó con José Manuel de Rivas Cheriff (un sobrino de Azaña) y tuvieron tres hijos: José Manuel, Guadalupe y Francisco, mientras que Elvira se casó con Fernando Fernández y tuvieron una hija: Julieta.

Desde su llegada a México, Elvira multiplicó su actividad como ilustradora de prensa. Suyas fueron las portadas de las primeras ediciones de El llano en llamas (1953) y de Pedro Páramo (1955), semilla fundacional del realismo mágico.

Al poco tiempo de su estancia en México ya era una reconocida ilustradora preferida por autores muy prestigiados. La crítica calificó su trabajo como “maravillosos poemas gráficos”. Pintó murales y obras de caballete al óleo, hizo esmaltes, grabados, carteles, folletos, programas de mano e ilustró artículos en periódicos y más de 210 libros de reconocidos escritores como Alfonso Reyes. Entre los años 50 y 60,   participó en 25 exposiciones individuales y 45 colectivas, además continuó con la ilustración y el dibujo.

Bodegón con jarra morada

Bodegón con limones

 

Bodegón

Bodegón con jarra


Entierro

 

Gitana

 

Perfil humano

Amigo de grandes intelectuales y artistas como Giorgio de Chirico, Juan Rulfo, Juan José Arreola y Augusto Monterroso.

Juan Manuel Bonet en su “Diccionario de las vanguardias en España”, señala que Roberto Fernández Balbuena “practicó una figuración post-cubista y post-Vázquez Díaz, tímidamente renovadora, con algunos bodegones cercanos al realismo mágico”.

El  escritor mexicano Juan José Arreola, dijo de él que “era intransigente con lo que no podía aceptar y era profundamente sincero”. Y sobre su obra artística aseguró que “a Roberto le gustaba que la luz besara cada una de las superficies del cuadro. Su paleta era realmente iridiscente: azules, verdes y morados que eran como cada una de las escamas de los tejos de luz de las alas de las mariposas”. El poeta le dedicó unos versos:

Nada tiene que ver

que tú hayas muerto,

antes te costó sufrimiento

ver cómo el mundo se acabó

en el treinta y nueve

Antonio Sáenz de la Calzada lo definió como “ese espíritu colmado de inquietudes y entusiasmo, dotado de una aguda y finísima sensibilidad siempre alerta y estremecida, que lo mantenía casi continuamente en vilo”.

Su hija Elvira recuerda que «A mi padre le gustaba pintar con unas galletas saladas untadas con paté y un caballito de tequila a su alcance, o con una toronja sacadita en gajos y bañada en  ron, que le gustaba que yo le preparara, mientras escuchaba flamenco». Decía que no le gustaba Manolo Caracol, y lo decía con su energía habitual, “¡No y no!; yo vengo de Juan Breva y paso por Don Antonio Chacón y me encuentro con la que consagra el cante que es La niña de los peines”. Roberto, “era intransigente con lo que no podía aceptar y era profundamente sincero, por lo que podía resultar terrible; él era colérico pero no tenía odio a nadie, sólo desprecio a algunos”, decía.  Pienso en su añoranza de España y en su seguro dolor por la ausencia y por la circunstancia que le tocó vivir, mientras veo sus cuadros. Pero nada hay de trágico ni de triste en su pintura. De su obra joven a su madurez hay una clara evolución pero sigue siendo el mismo pintor mirando el mundo de la misma manera. Nada de la negrura que reflejan las obras de otros artistas españoles exiliados de la época. Si acaso en su época mexicana hay algo de nostalgia. Tal y como decía Arreola: “Roberto pintaba realmente gozoso y a veces llegaba del gozo al frenesí… A Roberto le gustaba que la luz besara cada una de las superficies del cuadro… Su paleta era realmente iridiscente: azules, verdes y morados que eran como cada una de las escamas de los tejos de luz de las alas de las mariposas…” Así son sus cuadros”.

Jorge J. Crespo de la Serna destacó de él: “Muchos han escrito sobre él y sobre su bonhomía. Modesto hasta la humildad, amigo de sus amigos, todos los que le recuerdan lo hacen entrañablemente. Señalan su sencillez, su generosidad y su cordialidad sin límites. Su casa era cada semana un lugar de reunión obligatoria. Su simpatía avasalladora y su vitalidad atraían amigos irresistiblemente. “Era un hombre bueno, uno de esos justos que lo reconcilian a uno con el género humano… Si te has ido del mundo visible, Balbuena amigo, queda de ti un recuerdo imperecedero”.

Desnudo

Desnudo de Pitsburg

Desnudo

Desnudo

 

En la Gaceta de Bellas Artes de abril de 1932, escribía el crítico de arte José Prados López, quien fuera después Secretario de la AEPE, nombrado Secretario Perpetuo de la entidad, acerca de la obra de Roberto que “Roberto es el gran señor de la pintura que sabe unir en su paleta lo antiguo y lo moderno con ponderada prudencia, viendo el color a través de su temperamento individualista. Su mano le tiembla siempre de emoción extraordinaria camino de sus rectificaciones, condicionadas a su inquietud maravillosa. Incorporado, por propia convicción, a la manera valiente de la modernidad de las ideas y a las múltiples facetas de la nueva cultura, supo detenerse a tiempo para analizar minuciosamente sus sentimientos. Sus lienzos acusan de un modo definitivo esa autocrítica severa de su modalidad… huye de la pincelada ampulosa porque huye siempre se lo falso. Su gran tortura es el logro de la simplificación; por este anhelo es capaz de pintar varias veces un mismo lienzo… Ama los grandes planos y las luces honradas de los horizontes amplios: por eso consigue, aunque con más esfuerzo, lo que otros no logran con el minucioso y artificioso detalle o con la vaguedad insolente de los ignorantes”.

 En el claustro

 

Mesa de café

 

Roberto Fernández Balbuena y la AEPE

Socio de Mérito en el Salón de Otoño de 1923 y Socio de Honor en el de 1924.

Fue director de la Gaceta de Bellas Artes.

Pronunció alguna conferencia en la entidad en 1925.

Jurado en el XIII Salón de Otoño de 1932.

Vocal de la Junta directiva el 27 de julio de 1929 y 1930. Secretario provisional en septiembre de 1930.

La Asociación instituyó en 1999 para la disciplina de dibujo, el premio con su nombre en los Salones de Otoño que hasta día de hoy se mantiene.

* En el I Salón de Otoño de 1920, se inscribió como “Fernández Valbuena, D. Roberto; natural de Madrid; reside en París, Francia, rue La Fontaine, 14”, y presentó dos obras:

265.- “Retrato”, óleo, 1,43 x 1,21

266.- “Paisaje”, óledo, 1,07 x 0,87

* En el III Salón de Otoño de 1922 ya aparecía como residente en Madrid, en la calle Claudio Coello, 32, y presentó:

103.- “Paisaje”, óleo, 1,30 x 0,98

104.- “Marina”, óleo, 0,67 x 0,67

* Al IV Salón de Otoño de 1923

91.- “Estudio de retrato”, óleo, 1,34 x 1,18

* En el V Salón de Otoño de 1924 apareció ya como Socio de Mérito de Salones anteriores, y en el mismo, participó con las obras:

108.- “En la ribera”, óleo, 0,91 x 1,11

109.-“La Madonnina”, óleo, 0,90 x 0,90

110.- “Domingo”, óleo, 1,35 x 1,35

111.- “La gallina ciega”, óleo, 1,54 x 1, 72

* En el VII Salón de Otoño de 1927 participó constando en el catálogo como Socio de Honor de Salones anteriores, presentando cuatro obras sin titular:

286.- 1, óleo, 1,33 x 1,36

287.- 2, óleo, 1,23 x 1,25

288.- 3, óleo, 1,22 x 1,36

289.- 4, óleo, 1,28 x 2,15

* En el IX Salón de Otoño de 1929 se inscribió como residente en Madrid, en la calle Serrano, 73, y presentó  siete

obras, cinco de ellas bajo el mismo título, si bien eran diferentes:

63.- “Sobre la mesa de pino”, óleo, 0,98 x 0,98

64.- “Sobre la mesa de pino”, óleo, 0,82 x 1,09

65.- “Sobre la mesa de pino”, óleo, 0,92 x 0,92

66.- “Sobre la mesa de pino”, óleo, 0,96 x 0,79

67.- “Sobre la mesa de pino”, óleo, 0,96 x 1,11

68.- “Naturaleza muerta” , óleo, 1,22 x 1,60

69.- “Claroscuro” , óleo, 0,96 x 0,96

Al XII Salón de Otoño de 1932

345.- “Boceto”,  óleo

346.- “Retrato” , óleo

347.- “Estudio” , óleo

 

Círculo de Bellas Artes de Madrid

 

Planchando

 

Paisaje

 

Ahuehuete, fotografía de Roberto Fernández Balbuena

 

Desnudo con fanal

 

Desnudo en el campo

 

Desnudo en el mar

 

Desnudos luz sombra

 

Desnudo y libros

 

El matrimonio con amigos

 

Laboratorio

 

Leñadores y bueyes

 

Morucha

 

Mujer azul

Paisaje

 

Pueblo en perspectiva

 

Sardineras

 

Aída Uribe

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Aída Uribe

URIBE, Mª Aída       P       1923       MADRID

 

 

María Aída Uribe es una artista que no llegó a tener la trascendencia de otras muchas, pero estuvo de actualidad tras exponer en distintos lugares de prestigio.

Fue una pintora de cierta modernidad.

Nada sabemos de su nacimiento, más que por las reseñas en la prensa, que lo sitúan en Guatemala, pero también en Colombia. Las referencias a este respecto, varían de un país a otro sin que haya sido posible verificar ninguno de los dos.

La única constancia expresa es que en 1918 se encontraba ya en España, y ese mismo año expuso en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, como así lo atestiguan los recortes de la prensa de la época, que simplemente la mencionan en una muestra compuesta por obras de los artistas Nicolás Raurich, Juan Luis López, Vázquez Díaz, Gutiérrez Larraya, Juan José, Adelardo Covarsi, Enrique Ochoa, Ernesto Gutiérrez, Milada Sindlerova, P. Isern y José Planes.

En 1922 presentó obra a la Exposición Nacional de Bellas Artes.

Al IV Salón de Otoño de 1923, presentó dos paisajes vascos, un bodegón y el apunte de unas barcas, un “buen paisaje”, como lo describió La Libertad, titulado “Berriatúa”

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1924 participó en la sección de artistas americanos, como pintora guatemalteca que exhibió dos paisajes titulados «Zarauz» y «Parque del Oeste», que la crítica encontró “brillantes de colorido y simples de factura”.

En otros medios se la nombra como una de los artistas vascos participantes en la Exposición Nacional, junto a grandes artistas como Zubiaurre, Maeztu, Baroja… destacando que “es una pintora joven en cuyo porvenir artístico hay que poner esperanzas. Expone solamente un paisajito, pero es muy fino y muy apacible de emoción”.

En el catálogo oficial figuró que la artista vivía en la Calle Sacramento, 19 de Zarauz, pero en la inscripción del IV Salón de Otoño de 1923, figuraba su domicilio en la calle Sacramento, 10 de Madrid. Contrastado el dato con el Ayuntamiento de Zarauz, la localidad vasca nunca ha contado con ese nombre en su callejero, por lo que deducimos que es un error en la hoja de inscripción, que debió recoger la Calle Sacramento de Madrid, sin explicar que su lugar de residencia en ese momento era Zarauz.

Participó en la primera muestra de la Sociedad de Artistas Ibéricos de 1925. Con este motivo, la revista de vanguardia Alfar, editada en La Coruña por Julio J. Casal entre 1923 y 1926, publicó también una crítica sobre Aída Uribe, en un momento estético en la que la relacionaba con la nueva figuración en sus distintas vertientes, al hilo de lo que también ocurría en Europa con el Novecento italiano y la Nueva Objetividad alemana.

Acerca de ella, se comentaba que era una artista paisajista guatemalteca asentada en Madrid y en Guipúzcoa, citándola en la relación de artistas que participaron en el evento, donde su trabajo se habría visto en una sala contigua a la principal, en la que habían reunido a los que todavía no tenían obra suficiente para mostrar grandes series.

Según Francisco Alcántara describió en El Sol, Aída Uribe “es de Guatemala, y sus luminosos paisajes cántabros suelen aparecer hace tiempo en nuestras Exposiciones. En esta de los Ibéricos tenía cuatro de laderas verdes y arboledas bañados en luz, acordes a la renovación estética del movimiento”.

«Naturaleza en silencio» el cuadro de Aida Uribe  que  apareció en La Esfera, en julio de 1927

 

Sin embargo en otro medio se comenta que …“ Aída no toca en el radicaliano colindante con el sistema cubista, pero lucha por individualizarse con rectitud de propósitos”.

Y hay aún un artículo firmado por Fritz, en el que refiriéndose a esta muestra se dice que …”Hay en esta Exposición una segunda parte de artistas que son los que, llamándose a sí mismos renovadores, revolucionarios y avanzados, agregan a sus obras el apellido de impresionistas, cubistas, expresionistas, etc., y tienen como una gloria el confundir con elementos desusados ante la vista a la crítica y al público que ellos creen honestamente burgueses. A estos grupitos pertenecen las obras firmadas por Bores, Sáenz de Tejada, Benjamín Palencia, Moreno Villa, Dalí, Santa Cruz, Ferrant, Ucelai, Urrutia, Prada, Pelegrín, Aída Uribe, Fernández Balbuena, Peinado, Cossío, Maroto, Planes”…

Expuso en el Lyceum Femenino de Madrid en 1927, consiguiendo multitud de reseñas en la prensa del momento.

Antonio Espina, en La Gaceta Literaria, escribió sobre la paisajista guatemalteca Aída Uribe, discípula de Ángel Larroque, refiriendo que era una “artista refinada y un poco tímida”, cuyos paisajes no aportaban nada nuevo en la técnica, expresada a veces con toques puntillistas, y otras de apretada energía; …”pintura de alma transparente y serena, dotada de una “suavidad intimadora”, capaz de sosegar el alma del ajetreo del mundo exterior; En algún lienzo, breve dispersión de puntillismo; en otros, apretada energía. Pero energía delicada, llena de precauciones y de un encanto que surge hasta en los apuntes de naturalezas muertas. Dediquemos un sincero elogio a Aída Uribe, A sus paisajes. Y a sus «Tulipanes”, «Margaritas » y «Claveles».

José Francés, quien fuera Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores, escribió en La Esfera que por el salón del Lyceum habían pasado muestras tan interesantes como…. el arte de Aída Uribe…

Algunos medios de la época citaban el brillante éxito obtenido por la artista en esta exposición, que además estaba siendo muy visitada por el público.

El Imparcial refería que la muestra había estado compuesta por “Veintidós paisajes y cuatro bodegones, todos al óleo… Moderna sin exceso, la autora entiende el paisaje un tanto a la manera de Regoyos; en alguno de sus bodegones parece recordar el concepto que de este género tiene Juan de Echevarría. Las obras no son grandes; hay en ellas una visión grata y fina del color, y en cuanto a la ejecución, están construidas de suerte que no se diría pintura hecha por manos de mujer. El plano en que se desarrollan las exposiciones del Lyceum antes exige la alabanza que la censura. La labor, por lo tanto, de cultura artística allí realizada, resulta de verdadero interés. Las expositoras femeninas trabajan, cada cual según sus convicciones y arte, con simpático empeño. Aplaudámoslas, por ser de justicia, galanterías, aparte”. A. V. y S.

Por su parte, La Voz relataba que ….”aparece ante el público madrileño en ese saloncillo, sino por primera vez, si menos en forma más completa y cabal, otra pintora, la señorita Aída Uribe, dotada de delicada y Serena sensibilidad para la pintura del paisaje. Expone una notable colección de paisajes, vizcaínos y madrileños, principalmente, en los que campea fervoroso sentimiento la luz difusa y clara. Algo influida por Darío de Regoyos, por quien tiene gran admiración, y aquí y allá, de una manera leve y discretísima, por Vázquez Díaz, la personalidad de esta pintora salta pronto a la vista. Hay siempre en sus paisajes una noble quietud y gracia que complace tanto a la vista como al espíritu. El sentimiento poético y encalmado de la naturaleza corre parejas en tales obras con una fina percepción de las armonías cromáticas y un sentido noble de la composición formal. Otro talento artístico femenino que convendrá no olvidar”.

Además, el miembro de la Asociación de Pintores y Escultores Francisco Alcántara, comentaba en el diario El Sol que …” Aída Uribe expone después de dos o tres años de retraimiento. Desgracias de familia alejaron temporalmente a esta notable artista guatemalteca de la vida activa de las exposiciones. Presenta ahora veinticuatro paisajes de la región cántabra, de Castilla la Vieja y de Madrid. También presenta tres o cuatro floreros. Cuando empezó a exponer en Madrid era una chiquilla, y su estilo paisajístico, todo luz y candor, el apropiado a su edad. Han pasado algunos años, y hoy trata los mismos temas que antaño, con igual sorprendente luminosidad y candor infantil. Si se tiene presente que es en la estación veraniega cuando Aída Uribe estudia el paisaje, encuéntrase explicación para esa sistemática luminosidad pero aun con tal explicación resulta poco explicable la luz de aurora de estos paisajes de Aída, luz que debe ser más subjetiva que de la realidad, puesto que anima con iguales exaltaciones rosadas o levemente cárdenas, paisajes de muy diversas localidades. Ahora que, según parece, va a dedicar su tiempo a la pintura, irá matizando su congénita luminosidad exquisita con esas notas que tanto gustan a la pintura, cuales son, por ejemplo, el tono de la luz de Madrid y de Castilla en general, tan distinto del de la luz en la región cántabra. Entre los cuadros que expone resultan de los más notables los titulados «Ondárroa«, «Orillas del Manzanares», «Carretera de Zarauz«, «Almendros en flor», «Caserío vasco» y «Claveles».

«Ondarroa» apareció en el catálogo del IV Salón de Otoño de 1923

Ondarroa” fue publicado en Gran Vida en 1927

Gran Vida escribía que …”Aída Uríbe nos ha demostrado recientemente ser artista de delicada sensibilidad con sus obras, de una gran finura de color y de una luminosidad que podríamos denominar exquisita, porque sin ser tenue es intensa y a la vez suave. Su labor, completamente moderna, pero sensata, posee cierta idealidad en muchos momentos, y por su colorido, sobre todo en los bodegones, hay algún punto de contacto con Echevarría. Como él, nuestra amiga, al tocar este asunto, ha gustado del deleite del color, ha logrado obtener esas tonalidades tan delicadas y como si dijéramos espirituales. Como él, lo mismo en este tema que en el paisaje, ama el color sin estridencias ni arrebatos. Dirías que se recrea plácidamente en él. Esta artista ha dado su primer paso con acierto. De quien así empieza hay razón para esperar mucho más”.

Por último, La Esfera se hizo eco de esta exposición, publicando incluso una fotografía de la misma, en donde se leía …”cuadro Naturaleza en silencio… recientemente expuso en el Club Femenino Lyceum, la joven y notable pintora colombiana Aída Uribe, una serie de paisajes y naturalezas en silencio, que ratificaron la importancia de esta artista, ya destacada en Exposiciones generales españolas. Uno de aquellos cuadros es el que reproducimos ahora y en el que se aprecian la delicadeza, finura y sensibilidad de la señorita Uribe, llamada a adquirir sólido prestigio en la pintura hispanoamericana”.

En el Socialista, firmaba una nota Emiliano M. Aguilera en la que decía que “Aída Uribe pertenece a ese sector de paisajistas que busca gradaciones de color y de forma en la naturaleza, y que tomando ciertos detalles de ésta, “componen” sus obras. Aída Uribe puede estar satisfecha de su labor. Esta demuestra bien a las claras que su autora ha obtenido óptimos resultados en la línea de conducta artística que se ha marcado. “Ondárroa”, únicamente, bastaría para poner de manifiesto el feliz éxito logrado por la señorita Uribe en su empresa. De este cuadro podríamos decir que es una armonía elíptica, en la que la forma y el color siguen esa dirección sin perder paralelismo. Dentro de la escuela a que se ha afiliado, Aída Uribe adquirirá prestigio, porque está muy bien impuesta en las normas que ha consagrado la escuela en cuestión”.

Amiga de la pintora paisajista Nicasia de Madariaga Rementeria, a quien visitaba con frecuencia en su casa de Mañaria que todos conocían como la Casa de los Artistas, a la que solían acudir otros muchos como los hermanos Baroja o la pintora polaca y socia de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Victoria de Malinowska.

En enero de 1944 participó en una exposición en la Sala Delsa de Bilbao, y con este motivo La Gaceta del Norte publicaba la siguiente reseña: “Una bilbaína aclimatada en Madrid, tiene una preferencia sentimental al lanzarse a exponer sus obras, meditadas y trabajadas con labor de años y elige Bilbao y ofrece a sus paisanos el fruto de sus obras de pintura con criterio honrado que escusa aparatosas presentaciones. Aída Uribe compone estos cuadros de contemplativa con los más simples elementos, ungidos de sentimiento y vibración íntima en los que el ambiente lo sugiere todo, sin necesidad de extremar ni buscar la composición hecha ni conformada porque no hace falta cuando se trata de aprisionar el sentido de los seres y de las cosas, raras veces perceptible en lo complicado y compuesto. Nada más sencillo y evocador que ese cuadrito de las afueras desoladas de la capital española allá donde termina lo urbano con un farol y una valla y empiezan a encenderse las luces vibrantes del sol campesino de Castilla calcinando las graveras que esconde el artificio de la urbe. Solo con ese cuadro aun habiendo otros más que acreditan a Aída Uribe como pintora de sentido y fuerza interior, creeríamos habernos, en efecto, con una artista que busca y halla los caminos de la emoción por los más honrados procedimientos. Nos gustan más los paisajes esos, sencillos, franciscanos, que sus bodegones y flores, en los que las calidades no se han logrado con la precisión que se exige en estos temas ingratos, que no tienen otra justificación en pintura. “Paisaje de la Casa de Campo” es otro de los cuadros bien vistos e interpretados con esa fina percepción que distingue a la distinguida pintora bilbaína Aída Uribe”. J. de I.

Tras esta última reseña, su rastro desaparece, no habiendo sido posible encontrarla en los distintos ayuntamientos del País Vasco, donde se supone que se afincó, ni tampoco confirmar su fallecimiento en España o su regreso al país de origen, que tampoco hemos podido constatar a través de las distintas embajadas.

 

Aída Uribe y la AEPE

Participó en el IV Salón de Otoño de 1923, en donde apareció inscrita como Uribe, María Aída; natural de Guatemala, reside en Madrid, Sacramento, 10, pral. Presentó cuatro óleos:

302.- “Ondárroa (Paisaje vasco)”, 0,79 x 0,93

303.- “Berriatúa (Paisaje vasco)”, 0,58 x 0,66

304.- “Naranjas y limones”, 0,57 x 0,45

305.- “Lanchas (Apunte)”, 0,19 x 0,27

Portada del Catálogo de la Exposición de Artistas Ibéricos de 1925 en la que participó la artista

Inaugurada la exposición de Antonio Téllez en la Sala de Usera

La Junta Municipal del Distrito de Usera continúa su actividad en la Sala de Exposiciones que se encuentra dentro de la sede municipal, que en el día de hoy ha inaugurado la exposición «Materia y color», que se puede visitar hasta el 9 de julio en la Sala de Exposiciones de la Junta Municipal de Usera, situada en la Avenida Rafaela Ibarra, 41, en horario de lunes a sábados de 10’30 a 13’30 y de 17 a 20 h (Domingos y festivos cerrado).

La muestra está protagonizada por las pinturas y esculturas de Antonio Téllez de Peralta, y el reducido acto que se ha llevado a cabo por motivos de la pandemia, ha contado con la presencia de Antonio Téllez de Peralta, así como de la Concejal Presidente de la Junta de Usera, Loreto Sordo, del responsable de los servicios culturales del distrito, del Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, del Vicepresidente, Juan Manuel López-Reina, de la vocal Paloma Casado, el Bibliotecario, Fernando de Marta y la Tesorera, Ana Martínez Córdoba, de José Luis Manzanares, Gerente de Tritoma Gestión Cultural, y de algunos amigos que no han querido perderse la exposición.

 

La presentación del catálogo ha corrido a cargo de Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, «Secretaria Perpetua» de la AEPE y Miembro de AECA:

«Antonio Téllez de Peralta es un artista multidisciplinar español que trabaja con distintas técnicas, principalmente óleo sobre lienzo en pintura, y múltiples materiales en escultura. Nacido en Badajoz en 1947, en 1964 se traslada a Madrid, donde se gradúa como Ingeniero Industrial y posteriormente obtiene el grado de Doctor.

Diplomado en Alta Dirección de Empresas, Diplomado por Oxford Institute for Energy Studies y Master en Trading Financiero, a lo largo de su dilatada carrera profesional ha sido primer ejecutivo en diversas empresas energéticas e industriales.

Atraído desde joven por la pintura y la escultura, comenzó trabajando con lienzos y materias, experimentando continuamente sobre la variación contemporánea de los materiales y las técnicas plásticas. En la década de los setenta, su vocación artística se acrecienta, graduándose en Bellas Artes y obteniendo después el título de Doctor con una investigación sobre el color y la materia como principales calificativos para objetos y formas, y su posterior interpretación en obras propias repletas de meditados cromatismos y funcionalidades.

Sin olvidar sus orígenes, es miembro del Club Senior de Extremadura y de la Asociación Española de Pintores y Escultores, que aúnan su amor por la tierra natal y su dedicación plástica y afán de colaboración en el desarrollo artístico y de progreso de una tierra a la que se siente profundamente orgulloso de pertenecer.

Su atracción por la escultura se convirtió en pasión gracias a su amigo y maestro, el catedrático José Luis Medina Castro, que le llevó a iniciar una meticulosa investigación personal y artística, en la que exploró los múltiples enfoques y vertientes con los que materializar su obra, que a menudo incluyen elementos innovadores.

Sus obras, basadas en la experiencia personal surgida de su actividad científica e industrial, y aplicadas a las artes plásticas, han dado como resultado la apertura de otra dimensión en la que abrir una serie de ventanas, reflejo de su pensamiento y percepción, consciente e inconsciente,  desde las que su expresión artística transforma el mundo interior y exterior, ofreciendo innumerables interpretaciones -objetivas y subjetivas- que hablan por sí solas de su arte, en el que vuelca su enorme motivación y satisfacción personal por la obra realizada.

Desde su taller situado en el madrileño distrito de Usera, desarrolla una intensa actividad que le ha llevado ya a participar en más de 70 exposiciones colectivas e individuales, a lo largo de los últimos años.

“Materia y color” es una muestra de solo algunas de las últimas obras de pintura y escultura realizadas con la misma pasión y afán como las que lleva a cabo en los últimos tiempos. Es una revisión de su fuerza expresiva y su creatividad, al servicio de su propio gozo y en la que podemos asistir a su enorme talento y forma de experimentar y evolucionar a través de pinturas y esculturas en las que se muestran claros los conceptos espaciales, metafísicos, con ideas… con temas universales pero con una interpretación muy personal.

La combinación de objetos industriales y químicos con los artísticos, hacen de su obra una peculiar narración de estilos que definen su personalidad e inquietudes.

Todas nacen del corazón, del frío análisis de su formación y sobre todo de una increíble creatividad y capacidad de trabajo, que no van a dejar indiferentes a ninguno de los que observen esas ventanas al aire , que dan forma a su alma y representan  sus inquietudes y anhelos más íntimos y delicados».

La Asociación Española de Pintores y Escultores ha editado un catálogo digital que se puede ver aquí mismo:

 

 

 

«Materia y color»

Pintura y escultura

Antonio Téllez de Peralta

Del 9 de junio al 9 de julio de 2021

Sala de Exposiciones de la Junta Municipal de Usera

De lunes a sábados: 10’30 a 13’30 y de 17 a 20 h
Domingos y festivos cerrado
Avenida Rafaela Ybarra, 41
28026 Madrid

Metro: Plaza Elíptica  (líneas 6, 11)

Bus: 6, 60, 81,78

 

 

Abierta al público la exposición del «XV Salón de Primavera de Valdepeñas»

Con las medidas de seguridad higiénica que determina la ley, pero con gran expectación y afluencia de público, que pasa por la sala en reducidos grupos, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, acompañado por algunos miembros de la Junta Directiva, como Alicia Sánchez Carmona y Carmen Bonilla Carrasco, visitó en la tarde del 4 de junio, la Sala de Exposiciones del Centro Cultural La Confianza de Valdepeñas, donde cuelga ya la exposición del “XV Salón de Primavera de Valdepeñas. Por tierras de Castilla La Mancha”.

La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo día 27 de junio, exhibe un total de 60 obras seleccionadas, con una temática variada y colorida como la que siempre reúne este salón.

Con las medidas de seguridad higiénica que determina la ley, pero con gran expectación y afluencia de público, que pasa por la sala en reducidos grupos, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, acompañado por algunos miembros de la Junta Directiva, como Alicia Sánchez Carmona y Carmen Bonilla Carrasco, visitó en la tarde del 4 de junio, la Sala de Exposiciones del Centro Cultural La Confianza de Valdepeñas, donde cuelga ya la exposición del “XV Salón de Primavera de Valdepeñas. Por tierras de Castilla La Mancha”.

La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo día 27 de junio, exhibe un total de 60 obras seleccionadas, con una temática variada y colorida como la que siempre reúne este salón.

El acto de inauguración y entrega de premios ha contado con la asistencia de la teniente de alcalde de Cultura y Turismo de Valdepeñas, Vanessa Irla,  quien ha recordado que la Asociación Española de Pintores y Escultores también organiza el Salón de Otoño en Madrid, que es de los más antiguos del país, junto con la Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, “algo para poner en valor”.

En cuanto a que el Salón de Primavera se celebrase el año pasado de manera online, ha dicho que “como casi todo. Echamos mano de las nuevas tecnologías para reinventarnos y que la cultura siguiera fluyendo. El arte es fundamental. Muchas personas viven del arte y el arte aporta mucho a nuestra vidas”.

Ha comentado que “la exposición hace un recorrido por las obras de arte y cada una de ellas nos evoca un estado de ánimo, nos hace evadirnos de nuestros problemas. El arte y la cultura sanan el alma”.

La teniente de alcalde ha indicado que hay que seguir apoyando a los artistas para seguir creciendo porque “sino crecemos culturalmente, no creceremos como nación ni como país”.

Recordemos que en el año 2006, se ideó una exposición en el marco incomparable que supone el Museo Municipal de Valdepeñas, un referente en el mundo del arte contemporáneo que bajo el título de Salón de Primavera de Valdepeñas, “Por tierras de Castilla La Mancha”, ha contado desde su inicio con la colaboración del Ayuntamiento de la localidad ciudadrealeña.

El Salón contó con distintos premios en metálico y honoríficos, hasta que en el año 2017, el XI Salón de Primavera estableció ya dos premios instituidos especialmente para honrar a los fundadores de la centenaria entidad y para terminar de reconocer la importancia que esta cita tiene en el calendario expositivo de la entidad: la Medalla de Pintura José Moreno Carbonero y la Medalla de Escultura Lorenzo y Federico Coullaut Valera.

En esta edición, y por problemas derivados por la covid 19, el Museo Municipal de Valdepeñas, que permanece cerrado, no ha podido acoger las obras de la AEPE, sin embargo, el Ayuntamiento de la ciudad ciudadrealeña ha puesto a disposición de nuestra centenaria entidad el gran Centro Cultural La Confianza.

Un edificio de estilo modernista realizado por el arquitecto ilicitano Marceliano Coquillat Llofriú (1865– 1924), que ocupó el cargo de arquitecto Municipal de Barcelona durante varios años y trabajó en Cataluña, Murcia y Alicante principalmente y que se inauguró en 1913. Por las características estilísticas de la edificación se corresponde con el Modernismo imperante en la época, siendo ejemplo importante de este estilo en la ciudad de Valdepeñas.

Son más de medio centenar de obras que teníamos la ilusión de haber podido comentar en persona, pero que de forma responsable, se pueden visitar desde hoy mismo.

Para quienes no pueden asistir, hemos preparado una galería de obra, el catálogo digital habitual y las fotografías que el propio Presidente nos hace llegar, tomadas poco después del montaje de la muestra, y que nos anima a remitir a la AEPE más fotografías, que los propios socios realicen en su visita, para ir subiéndolas a la página web y guardar así el mejor recuerdo de estas exposiciones tan atípicas.

El acta del jurado del “XV Salón de Primavera de Valdepeñas. Por tierras de Castilla La Mancha” es la siguiente: el Jurado está formado por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE, actuando como Presidente del Jurado y Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, en calidad de Secretaria del mismo, ambos con voz y sin voto; y como Vocales los directivos Juan Manuel López-Reina, Alicia Sánchez Carmona, Fernando de Marta Sebastián e Itziar Zabalza Murillo y acuerdan otorgar los siguientes premios:

MEDALLA DE PINTURA JOSÉ MORENO CARBONERO

Ana Muñoz. Enigma. Acrílico / tabla. 70 x 100

MEDALLA DE ESCULTURA LORENZO Y FEDERICO COULLAUT VALERA

Pilar Vich. Maternidad. Talla en piedra de Calatorao. 42 x 23 x 38

MENCIÓN DE HONOR

Conchi Artero. Marina. Acrílico / lienzo. 89 x 116

MENCIÓN DE HONOR

Juan Antonio González Sáiz – Juanchi. La transparencia de Cervantes. Maderas ensambladas. 97 x 62 x 32

MENCIÓN DE HONOR

Vicente Moya Gallego. El secreto de Aitana. Óleo / tabla. 81 x 116

MENCIÓN DE HONOR

Xisco Isern. Sin título. Escayola policromada. 40 x 29 x 17

MENCIÓN DE HONOR

Galiana. Don Quijote. Mixta / lienzo. 100 x 80

MENCIÓN DE HONOR

José Antonio de la Peña. El bocadillo. Bronce. 30 x 20 x 7

 

Recordamos que los artistas participantes en la muestra del “XV Salón de Primavera de Valdepeñas. Por tierras de Castilla La Mancha” son:

Joaquín  Alarcón González – Aracely Alarcón Morales (Aracely Alarcón) – Concepción Artero (Conchi Artero) – Juan Carlos Atroche Medina (Juan Carlos Atroche) – Jimena Aznar Rodríguez-Pardo – Juan Luis Barud Dabrowski – Joaquín Besoy Posada (Joaquín Besoy) – Carmen  Bonilla Carrasco (Carmen Bonilla) – Irene Cantalejo Martín (Irene Cantalejo) – Martina Cantero Jiménez (Martina Cantero) – Paloma Casado López (Paloma Casado) – Gloria Cediel Lafuente (Gloria Cediel) – Pilar Cortés López (P. Cortés) – Carmen Dabrowski Pernas (Maryla Dabrowska) – Elisa de la Torre Llorente (Elisa de la Torre) – Enrique Delgado Contreras – Magdalena España Luque (Magdalena España) – José Carmelo Esteban Gracia (Carmelo Esteban) – Rosa Mª Fernández Fernández – María de Francisco Salces (María de Francisco SALCES) – Mª Herminda Gago Blanco (Herminda Gago) – María García García (M. García García) – Paloma García Viladomat (Paloma Viladomat) – Federico García Zamarbide – Mª Dolores González de Mata (Loly de Mata) – Juan Antonio González Sáiz (Juan Antonio González Sáiz – Juanchi) – Ana Gutiérrez Mengual (Ana Gutiérrez) – Fernando Herranz Alonso (Alon) – Francisco Isern González (Xisco Isern) – Teiji Ishizuka – Antonio Izquierdo Ortega – Mª Ángeles Lázaro Guil  (Guil) – Pablo Linares Amor – Toñi López González (Aquafonía Toñi López) – Elisabeth López Sáiz (Elisabeth López) – Ana Martínez Córdoba (Ana Martínez) – Geanina Elisabeta Miler (Geanina Miler) – Rosa Moreno Moreno (RosiM Moreno Moreno) – Vicente Moya Gallego – Antonio Municio Gutiérrez (Antonio Municio) – Ana Muñoz Reyes (Ana Muñoz) – Fernando Peña Corchado (Leodegario) – José Antonio de la Peña García-Gadea (José Antonio de la Peña) – Juan Pérez Galiana (Galiana) – Victoria  Ramírez Escudero (Victoria Ramírez) – Pura Ramos Calderón (Pura Ramos) – Fernanda Regidor Fernández (Fernanda Regidor) – Mª Dolores Remesal Rodríguez (Lola Remesal) – Ana Reynolds Martínez (Ana Reynolds) – Reyes Rodríguez Pérez (Reyes Rodríguez) – Manolo  Romero – Mª Cristina Sánchez Estévez (Cristina Sánchez) – Mª Jesús Sánchez Gómez (Chus San) – Emilio Sotomayor Rodríguez (Emilio Sotomayor) – Arturo Tejero Esteban (Arturo Tejero) – Antonio Téllez de Peralta – Adela Trifán (Adelacreative) – José Antonio Urosa Moujadami (José Antonio Urosa) – Pilar Vich Pérez  (Pilar Vich)

El catálogo digital editado con tal motivo lo puedes ver y descargar aquí:

 

Catálogo del XV Salón de Primavera de Valdepeñas 2021

 

Y aquí tienes una galería completa de las obras:

 

y de la inauguración y exposición:

XV Salón de Primavera de Valdepeñas: «Por tierras de Castilla La Mancha»

Del 4 al 27 de junio de 2021

Inauguración Viernes 4 de junio, 19 h.

Centro Cultural La Confianza

Calle Real, 9, 13300 – Valdepeñas (Ciudad Real)

Horario: lunes a viernes: de 10 a 13 h. y de 17’30 a 20’30 h.

Sábados, domingos y festivos: cerrado

 

El 9 de junio se abre al público la exposición «Materia y color» de Antonio Téllez de Peralta

La Junta Municipal del Distrito de Usera continúa su actividad en la Sala de Exposiciones que se encuentra dentro de la sede municipal, que el día 9 de junio inaugurará la exposición «Materia y color», que se podrá visitar hasta el 9 de julio en la Sala de Exposiciones de la Junta Municipal de Usera, situada en la Avenida Rafaela Ibarra, 41, en horario de lunes a sábados de 10’30 a 13’30 y de 17 a 20 h (Domingos y festivos cerrado).

La muestra está protagonizada por las pinturas y esculturas de Antonio Téllez de Peralta, y el reducido acto que se llevará a cabo por motivos de la pandemia, contará con la presencia del autor en sala, así como del responsable de los servicios culturales del distrito, del Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, y de José Luis Manzanares, de Tritoma Gestión Cultural.

 

La presentación corre a cargo de Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, «Secretaria Perpetua» de la AEPE y Miembro de AECA:

«Antonio Téllez de Peralta es un artista multidisciplinar español que trabaja con distintas técnicas, principalmente óleo sobre lienzo en pintura, y múltiples materiales en escultura. Nacido en Badajoz en 1947, en 1964 se traslada a Madrid, donde se gradúa como Ingeniero Industrial y posteriormente obtiene el grado de Doctor.

Diplomado en Alta Dirección de Empresas, Diplomado por Oxford Institute for Energy Studies y Master en Trading Financiero, a lo largo de su dilatada carrera profesional ha sido primer ejecutivo en diversas empresas energéticas e industriales.

Atraído desde joven por la pintura y la escultura, comenzó trabajando con lienzos y materias, experimentando continuamente sobre la variación contemporánea de los materiales y las técnicas plásticas. En la década de los setenta, su vocación artística se acrecienta, graduándose en Bellas Artes y obteniendo después el título de Doctor con una investigación sobre el color y la materia como principales calificativos para objetos y formas, y su posterior interpretación en obras propias repletas de meditados cromatismos y funcionalidades.

Sin olvidar sus orígenes, es miembro del Club Senior de Extremadura y de la Asociación Española de Pintores y Escultores, que aúnan su amor por la tierra natal y su dedicación plástica y afán de colaboración en el desarrollo artístico y de progreso de una tierra a la que se siente profundamente orgulloso de pertenecer.

Su atracción por la escultura se convirtió en pasión gracias a su amigo y maestro, el catedrático José Luis Medina Castro, que le llevó a iniciar una meticulosa investigación personal y artística, en la que exploró los múltiples enfoques y vertientes con los que materializar su obra, que a menudo incluyen elementos innovadores.

Sus obras, basadas en la experiencia personal surgida de su actividad científica e industrial, y aplicadas a las artes plásticas, han dado como resultado la apertura de otra dimensión en la que abrir una serie de ventanas, reflejo de su pensamiento y percepción, consciente e inconsciente,  desde las que su expresión artística transforma el mundo interior y exterior, ofreciendo innumerables interpretaciones -objetivas y subjetivas- que hablan por sí solas de su arte, en el que vuelca su enorme motivación y satisfacción personal por la obra realizada.

Desde su taller situado en el madrileño distrito de Usera, desarrolla una intensa actividad que le ha llevado ya a participar en más de 70 exposiciones colectivas e individuales, a lo largo de los últimos años.

“Materia y color” es una muestra de solo algunas de las últimas obras de pintura y escultura realizadas con la misma pasión y afán como las que lleva a cabo en los últimos tiempos. Es una revisión de su fuerza expresiva y su creatividad, al servicio de su propio gozo y en la que podemos asistir a su enorme talento y forma de experimentar y evolucionar a través de pinturas y esculturas en las que se muestran claros los conceptos espaciales, metafísicos, con ideas… con temas universales pero con una interpretación muy personal.

La combinación de objetos industriales y químicos con los artísticos, hacen de su obra una peculiar narración de estilos que definen su personalidad e inquietudes.

Todas nacen del corazón, del frío análisis de su formación y sobre todo de una increíble creatividad y capacidad de trabajo, que no van a dejar indiferentes a ninguno de los que observen esas ventanas al aire , que dan forma a su alma y representan  sus inquietudes y anhelos más íntimos y delicados».

 

 

«Materia y color»

Antonio Téllez de Peralta

Del 9 de junio al 9 de julio de 2021

Sala de Exposiciones de la Junta Municipal de Usera

De lunes a sábados: 10’30 a 13’30 y de 17 a 20 h
Domingos y festivos cerrado
Avenida Rafaela Ybarra, 41
28026 Madrid

Metro: Plaza Elíptica  (líneas 6, 11)

Bus: 6, 60, 81,78

Las Medallas de la AEPE: Miguel Blay y Fábregas

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla Miguel Blay y Fábregas

del Salón de Otoño

 

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales.

Con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, para el Salón de Otoño se sustituyeron los premios de primera, segunda y tercera medalla, reservados únicamente a los socios, otorgándoles el nombre de los grandes maestros fundadores de la centenaria institución.

Fue en el 84 Salón de Otoño de 2017 cuando se establecieron los premios: Medalla de Pintura Joaquin Sorolla y Bastida, Medalla de Escultura Mariano Benlliure y Gil, Medalla de Pintura Cecilio Pla y Gallardo, Medalla de Escultura Miguel Blay y Fabregas, Medalla de Pintura Marcelina Poncela de Jardiel y Medalla de Escultura Carmen Alcoverro y Lopez.

Miguel Blay y Fábregas

BLAY Y FABREGAS, Miguel        E    1910(F)      4.set.1866      OLOT (Ge)    MADRID   22.ene.1936

Socio Fundador de la AEPE

Presidente de la AEPE

Director de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid

Director de la Academia de Bellas Artes de España en Roma


Miguel Blay retratado por Joaquín Sorolla

 

Fue uno de los escultores más importantes del panorama artístico español de fines del siglo XIX y comienzos del XX. En su obra están presentes la diversas corrientes de la escultura de su época de las que Blay participó: el realismo, el modernismo y el simbolismo.

Miguel Blay Fábregas nació el 8 de octubre de 1866 en Olot, Gerona, de familia modesta; su padre fue albañil y su madre costurera. Aunque no poseían estudios, y a pesar del sacrificio económico que les supuso, siempre respetaron y apoyaron las inquietudes artísticas de su hijo.

Desde muy joven observaron en él actitudes artísticas y talento, por lo que con 14 años, permitieron que fuera a las clases que impartía el pintor José Berga y Boix, en la Escuela Pública de Dibujo de Olot.

Además, Blay entró como aprendiz en el taller de imaginería religiosa El Arte Cristiano que dirigía su maestro, junto a los hermanos Joaquín y Marian Vayreda y que estaba dedicado a la construcción, decoración y venta de esculturas religiosas, siguiendo las pautas francesas del denominado “Art de Saint Sulpice”.

Miguel Blay en una fotografía de 1908

 

Allí trabajó de imaginero hasta los veintiún años, haciendo también otras labores como botones y como modelo en el Centro Artístico.

El apoyo a la vocación artística que siempre tuvieron sus padres y la oportunidad de estudiar rodeado de artistas y trabajar en el taller, fueron determinantes en la vida del artista, que en 1887 encontró el apoyo de sus maestros, que le proponen como candidato a una beca de ampliación de estudios artísticos que finalmente consigue para pasar tres años en París.

Allí asiste a la Académie Julian, donde siguió las clases con el escultor Henri-Michel-Antoine Chapu, conocido sobre todo por su faceta medallística, y tras un intenso trabajo, ingresó en la Real Escuela Especial de Bellas Artes, dirigida por el escultor Paul Dubois.

Miguel Blay en una fotografía de 1915

 

Prorrogada un año más la beca de estudios, un año después decidió trasladarse a Roma para continuar su formación, compartiendo taller con el pintor argentino Carlos Baca-Flor. Desde Roma, envió la obra Los primeros fríos, con la que obtuvo el Primer Premio de la Exposición Internacional de Bellas Artes de 1892 de Madrid y que le supuso el primer gran reconocimiento. El grupo, obra precoz realizada a los veintiséis años, se convertiría en una obra de referencia para el escultor.

Después de un paréntesis de unos meses en Olot con la familia, Blay regresó de nuevo a París, donde permaneció doce años más. Allí, en 1895 Miquel Blay contrajo matrimonio con Berthe Pichard, de cuya unión nacieron cinco hijos, Jaime, Jorge, Margarita y Berta lo hicieron en la capital francesa y el más pequeño, Miguel, más tarde, en Madrid, donde falleció con apenas 8 años.

Miguel Blay en una fotografía de 1916

 

Conforme crece la familia, Blay tiene muy presentes las preocupaciones económicas, ya que estaba muy comprometido con su familia y su oficio.

La segunda etapa parisina de Miquel Blay fue la más rica en realizaciones de libre creación y las que presentan un aire renovador de manera unificada. En estos años participa regularmente en todas las ediciones del Salón de la Société des Artistes Français, y acude también a las Exposiciones de Bellas Artes de Madrid y Barcelona, donde consiguió diversos premios y galardones como el Gran Premio de la Exposición Universal de 1900 o el nombramiento, al año siguiente, de Caballero de Honor de la Legión Francesa.

Las esculturas de Miquel Blay de este período están claramente influenciadas por estéticas francesas, un rastro de las cuales permanecerá para siempre impreso en su obra, más o menos diluido y, que de alguna manera, determinará parte del carácter del escultor.

Las obras de estos años presentarán progresivamente y en paralelo ciertas características personales que asimismo se mantendrán en las obras futuras: robustez en la complexión de las figuras, serenidad y nobleza en la expresión y equilibrio y moderación tanto en el movimiento como en las influencias estilísticas.

En 1921, Miguel Blay en su estudio,  trabajando en el alto relieve destinado al monumento erigido a Alfonso XII, en el Retiro

 

En esta etapa aparece en Blay una tipología de personajes que se repetirá con frecuencia en composiciones posteriores. Por un lado, la figura femenina, desnuda o con un velo, que mantiene una estética simbolista y que el escultor utilizará como personificación de ideales o de aspectos inmateriales y, por otra parte, la figura masculina -a menudo de un rudo obrero- que servirá para representar aspectos reales o cualidades humanas y modelada con un tratamiento más realista que la figura anterior.

Junto a las obras de libre creación, Blay modela también durante estos años retratos y bustos, así como otros encargos que le proporcionaban los ambientes aristocráticos y burgueses de la capital francesa;  escultura funeraria, encargos de escultura monumental, especialidad en la que trabajará regularmente a partir de su regreso a España en 1906.

Instalado en Madrid, se dedicará sobre todo a la escultura pública y a la docencia y continuará presentando obras a las exposiciones de Bellas Artes.

En 1907 es nombrado Hijo Adoptivo de París.

 

El contacto con su Cataluña natal se mantiene desde su taller de la calle Lista donde Blay empieza en 1907 el relieve alegórico La Canción Popular para decorar la fachada del Palau de la Música Catalana que se estaba construyendo en Barcelona y que se colocaría en el edificio en 1909.

Los conceptos escultóricos que regirán las obras monumentales de Miquel Blay aparecerán teorizados en el discurso de entrada de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando titulado El monumento público que el escultor pronunció el 22 de mayo de 1910. Días después de su entrada en la Academia, Miquel Blay era nombrado profesor con carácter interino de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, función en la que realizó una buena labor pedagógica elevando el nivel de las enseñanzas. Posteriormente fue profesor numerario y desde 1918 hasta 1926 ejerció como director de la misma.

Retrato de Miguel Blay

 

La tipología monumental más utilizada por Blay será la de la columna, estructurando a su alrededor distintos núcleos escultóricos. Al repertorio de personajes descritos en la etapa anterior se añaden ahora figuras de niños y adolescentes, generalmente desnudos, con atrevidas y espontáneas posturas que aportarán calidez y viveza a las composiciones monumentales. Junto con la escultura monumental y, a veces, como complemento de ésta, cultivará también el relieve. De esta técnica cabe citar la calidad de sus realizaciones, siempre reflejo de la especial delicadeza y sensibilidad del escultor.

Entre los trabajos de escultura pública realizados estos años por Blay en Madrid cabe citar el relieve La Purificación para el Monumento de Alfonso XII del Parque del Retiro, el Monumento al doctor Alejandro San Martín, el Monumento a doctor Ramón de Mesonero Romanos, el Monumento al doctor Cortezo, el Monumento al Conde de Romanones de Guadalajara, el magnífico Cristo de la Paz de la iglesia del Sagrado Corazón de los Jesuitas de Gijón y el Monumento a Pi i Margall de Barcelona.

También en América Latina se abrió paso el escultor, realizando entre otros en Argentina, el proyecto del Monumento a la Independencia de la República Argentina, el Monumento al doctor Ramón Santamarina de El Tandil, el Monumento a Mariano Moreno de Buenos Aires, el Relieve del Club Español de Buenos Aires, el Monumento a San Francisco Solano de Santiago del Estero, el Monumento a los Fundadores de la Facultad de Medicina de Buenos Aires,  el Relieve en memoria de Juan Ponce de León de Puerto Rico, y otros en Montevideo como el Panteón Silvestre Ochoa del Buceo, el Monumento a José Pedro Varela y en colaboración con Mariano Benlliure, el Monumento a Vasco Núñez de Balboa de Panamá.

Una fotografía  y el busto de Miguelito, el hijo que murió cuando contaba con 8 años

 

Una larga lista de nombramientos y distinciones se añadirán al currículum del escultor durante estos años en Madrid; Vicepresidente de la Asociación de Pintores y Escultores de Madrid, Vocal del Patronato del Museo Nacional de Arte Moderno, miembro del Consejo de Instrucción Pública, Presidente de la Junta Consultiva para el Fomento de las Relaciones Artísticas con América, Oficial de la Legión de Honor, Comendador de la Legión de Honor, miembro correspondiente de la Academia Provincial de Bellas Artes de BarcelonA, de la Academia de Bellas Artes y Ciencias de Toledo, de la Academia de Bellas Artes del Instituto Francés y Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII.

En 1925 fue nombrado por la Corporación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma en sustitución de Eduardo Chicharro, cargo que ocupó hasta 1932, regresando luego de nuevo a Madrid, donde falleció en 1936.

Miguel Blay retratado por Ramón Casas

 

«Solidez y belleza. He aquí, en dos vocablos, expresado todo el ideal que encierra el programa que ha de cumplir un escultor». Así lo aseguró Miguel Blay y Fábrega en su discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1910.

Fotografía del maestro trabajando en su estudio

 

Blay modeló en Roma para Cataluña los grupos escultóricos de la fuente monumental de la Plaza de España de Barcelona, que había de ser inaugurada para la Exposición Universal de 1929 y el Panteón Nebot-Moreno de Lérida. De entre las realizaciones de estos últimos años están los grupos escultóricos del Palacio de Justicia de Madrid, la escultura Cuba del Monumento A Cuba del Parque del Retiro, realizado en colaboración con Mariano Benlliure, Francisco Asorey y Juan Cristóbal y el grupo de la fachada del Banco Vitalicio de Madrid.

Miguel Blay en 1936

Retrato del escultor obra de Carlos Baca-Flor

 

A la lista de distinciones personales se añadirán ahora los títulos de Socio de Honor de la Insigne Artística Congregazione dei Virtuosi al Pantheon in Roma, miembro correspondiente de la Hispanic Society of America, académico correspondiente de la Reale Insigne Accademia di San Luca de Roma y Presidente del Centro Catalán de Madrid.

El 16 de enero de 1936, cuando contaba con sesenta y nueve años, el artista sufrió un derrame cerebral y desde aquel día, guardó cama hasta que una semana después, un ataque acabó con su vida mientras estaba rodeado de todos los suyos, en su residencia de  Madrid, situada en la finca La Masía, en la carretera de Maudes (Chamartín).

Antes de la hora prevista para el traslado de sus restos, se congregaron en el patio central y las habitaciones de la casa, infinidad de significadas personalidades, especialmente artistas, que querían manifestar con cariñosa expresión todo el sentimiento que invadía al Arte español por la pérdida de tan singular valor artístico.

 

Esteve Botey, Mezquita, Estévez Ortega, Ortells, Sorolla, Stuyck, Benedito, Gonzalo Bilbao, Garnelo, Benlliure, Capuz, Moreno Carbonero, Marceliano Santa María, Vázquez Diaz, Higueras, Bañul …

La capilla ardiente estaba instalada en el salón-despacho, adornado con piezas escultóricas del artista. El cadáver, amortajado con un simple sudario, conservaba una dulce serenidad, descansando en un modestísimo ataúd, por su expresa voluntad. A la cabecera, un Crucifijo de talla, sublime, inspiración del escultor, rodeado el lecho mortuorio de multitud de coronas y ramos de flores.

La comitiva se organizó, presidiendo el duelo los hijos del artista, Jorge y Jaime, junto al Conde de Romanones, José Francés y por la Asociación de Pintores y Escultores los señores Moisés y Estévez Ortega…

Era un día lluvioso y triste aquel en que sus amigos y discípulos acompañaron sus restos hasta el cementerio de San Lorenzo y San José, donde descansan sus restos. En medio de una honda impresión, los hijos arrojaron las primeras paletadas de tierra y los discípulos cubrieron de flores la tumba, elevando todos una plegaria por su alma.

Finalizado el acto, Mariano Benlliure realizó unas declaraciones en las que aseguró que “Estoy muy apenado, muy emocionado. Miguel y yo éramos más que amigos y compañeros: éramos hermanos. Habíamos vivido juntos nuestra bohemia en Italia y en Francia. Cuando lo vi esta mañana, por última vez, en su lecho de muerte, no pude detener las lágrimas. Yo, su amigo, su compañero, su hermano, era el más fervoroso admirador de su arte… Desaparece con Blay una gran figura del arte contemporáneo español”.

Juan Adsuara por su parte, asentía “Don Miguel fue mi primer maestro, y luego mi compañero de Claustro en la Escuela de Pintura y Escultura. Yo lo quería y lo admiraba mucho. Blay, en su época, fué un innovador, muy constructivo, dentro del sentido impresionista de la escultura. A él se deben las modalidades de la escultura francesa, de puro sentido clásico, trasplantadas a nuestra escultura”.

José Blanco Coris expresaba que era “Otro gladiador del clasicismo que sucumbe, dejando una estela perdurable en la Historia de la escultura española al perpetuar en el mármol y el bronce con el cincel mágico de sus manos las figuras de Federico Rubio, Mesonero Romanos, Pi y Margall, Muñoz Degrain y tantos otros hombres ilustres que, como Miguel Blay, honran la patria, las chanclas y las bellas artes”.

Jacinto Higueras  exponía que “Miguel Blay ora un gran escultor. Su arte, que le hizo ocupar uno de los primeros puestos, tenía la huella- de la influencia francesa de aquella época, que ya pasó. Yo lo admiraba, sinceramente, por varias razones, entre ellas porque sabía interpretar como nadie fielmente, con gran justeza, el original que tenía delante”…

Su muerte fue sentida puesto que dejaba una extensa obra realizada y otra a medio concluir, que podía verse por sus amplios estudios en barro, en yeso, en mármol… en la Gaceta de Bellas Artes de febrero de 1936, su director y periodista Estevez Ortega dedicó un artículo sentido en el que destacaba los “tres amores de Blay: Cataluña, Francia y la Religión… en su arte, la influencia francesa fue poco a poco desapareciendo hasta conseguir su robusta personalidad… la muerte misma le sorprendió trabajando en su taller. Con el entusiasmo, capacidad y talento bien probados, no desmentidos nunca… Contó con la gloria popular, la devoción de la crítica y la gloria oficial, como se ha visto ahora con el triste caso de su muerte, acompañando a sus restos mortales hasta la postrer jornada una inmensa multitud de todas clases sociales, políticos y escritores, artistas, gente sencilla del pueblo, que arrostraron las inclemencias de una mañana gris de lluvia violenta y acompañaron el cadáver hasta el cementerio, queriendo así expresar el dolor por la pérdida del gran escultor que en vida no había hecho más que granjearse amistades y admiración por todas partes. Descanse el gran catalán y artista en paz. Bien ganado el reposo tras una actividad ejemplar. Su obra merece el eterno comentario y perdurabilidad. A ella volveremos otro día, más sereno el ánimo, contristado por la muerte del amigo queridísimo”.

Gil Fillol elogiaba también al escultor en el diario Ahora, resumiendo su trayectoria artística y destacando que “…Al lamentar la desaparición de un valor representativo debemos llorar también la muerte de un gran artista que, además de obras eminentes, deja ejemplos, lecciones y enseñanzas para los escultores actuales”.

«Los primeros fríos»

 

Hombre leal y bondadoso, deja en cuantos le conocieron vivo recuerdo de simpatía. Blay era hombre sencillo, bueno, austero. Fue estimado por todos.

Dibujante apretadísimo, hombre que modela extraordinariamente, no era un genio al uso. Se encaraba con la forma humana sin miedo y sin picardía. Analizaba, estudiaba, maceraba el barro entre las manos, ansiosas de fijar la estructura del modelo.

«Margheritina»

 

Tenía un conocimiento sólido, profundo, de la anatomía, un grandísimo amor a la forma, que usaba con monumentalidad por un lado, y patetismo por otro, basados en la costumbre segura de dibujar.

Sus desnudos son sublimes, soberbios, de fuerte modelado, concienzudos. Buscan y persiguen la belleza, que logra presentar sin necesidad de mayores adornos que los propios del cuerpo humano.

«Mujer y flores»

«Sensitiva»

Miguel Blay y la AEPE

     Como venimos viendo a través de las distintas biografías de los socios fundadores, la Asociación de Pintores y Escultores Españoles nació por iniciativa personal de Eduardo Chicharro.

     Para redactar el Manifiesto Fundacional, contó con la ayuda incondicional del escultor Miguel Blay y del pintor Cecilio Pla, siendo los tres quienes redactaron los primeros Estatutos a los que también ayudó Manuel Villegas.

     Esa primera Junta Organizadora se organizó teniendo como Presidente a Eduardo Chicharro, como Vicepresidente a Miguel Blay y a Cecilio Pla, como Contador.

     Como hemos visto en otras biografías anteriores, el Acta Fundacional la firmaban además de los tres impulsores (Chicharro, Blay y Pla), más de 180 nombres de los más aclamados y reconocidos artistas de principios de siglo.

     Desde aquella Junta Constituyente celebrada el 24 de abril de 1910, permaneció en el cargo hasta abril de 1914, en que fue nombrado Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, y pese a su negativa, desempeñó el cargo hasta el mes de noviembre, en que fue elegido Presidente José María López Mezquita.

     Pese a su estrecha vinculación con la AEPE, era mucho el trabajo que soportaba en otras instituciones y en su propio taller, por lo que nunca estuvo al margen de las actividades societarias, a las que apoyó en todo momento, ni lejos de sus amigos fundadores, con los que mantenía una fuerte relación de amistad y compañerismo.

     De esta manera, no participó en los Salones de Otoño, aunque sí donó obra para el festival que organizó la entidad mientras vivía en Madrid, primero en la calle Pinar, Nº 10 y más tarde en Maudes, Nº 2.

«Piedita Iturbide niña»

«Al ideal»

«Alegoría de la justicia»

«Eclosión»

 

Dos imágenes del Monumento a Pi y Margall

 

Detalle del Monumento a Alfonso XII


Lápida conmemorativa a Cervantes

 

Nelly Harvey

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Nelly Harvey

 

HARVEY, Nelly                   P   1918                         LONDRES     MADRID

 

 

Según aseguran las biografías de la artista, Nelly Harvey nació en Londres en 1877.

Sin embargo, y tras una larga investigación, puedo asegurar que no fue en ese año y que tampoco fue en Londres.

Sabemos seguro que falleció el 31 de diciembre de 1961 en Madrid, siendo enterrada en el Cementerio de La Almudena, y que el 27 de abril de 1970, sus restos fueron trasladados a la Sacramental de San Isidro de Madrid.

En el expediente se hace constar expresamente que falleció a los 91 años de edad, si bien no se detalla el día y el mes de nacimiento, que correspondería a 1870, que estaba soltera y que el traslado lo solicitó una señora, sin que consten más datos acerca de la misma, en calidad de hija adoptiva.

Autorretrato

 

Sin embargo, en los registros familiares ingleses consultados, figura como Nelly a secas, y no como Nelly Ellen, y como fecha de nacimiento la de 1873, en Barton, una localidad situada en el condado de Lancashire, cerca de Manchester. En esos registros figura además que en 1881 era impresora, imaginamos que sería aprendiz, por la temprana edad en la que se data, o incluso que ese dato sea haya incluido posteriormente, de un oficio relacionado con la familia a través de su tío Harry Baverstock.

Nelly Harvey era la segunda hija del fabricante de botas irlandés Thomas Harvey y de la modista de Haddnham, en el condado de Buckinghamshire, al oeste de Londres,  Susan Baverstock, casados el 28 de junio de 1868 en la Iglesia de St. Mary de Manchester, donde residían, matrimonio que tuvo tres hijos: Matilda, Mary Ann y Nelly.

Al fallecer su padre en 1881, su madre se casó en segundas nupcias el 7 de diciembre de 1881 en la Iglesia de St. Michael de Hulme, Manchester, con el viudo Henry Counsell, que era tendero y aportaba al matrimonio tres hijos anteriores: Harry, Albert y Arthur.

Su abuelo materno William Baverstock era pintor… de casas y su tío Harry Baverstock, como hemos dicho ya, era impresor.

En las biografías oficiales del pintor escocés Sir George Frederick Harvey, miembro de la Royal Scottish Academy, se asegura que “su sobrina Nellie o Nelly Harvey (1865-1949)”, era también pintora. Sin embargo, podemos deducir que al no coincidir ni la fecha de su nacimiento, ni la de su muerte con la artista que nos ocupa, ambos no eran parientes, pese a arrastrar ese error en textos y biografías de forma continua, que demuestra que no se han contrastado estos datos base.

El padre de Nelly, Thomas Harvey, nació en Irlanda, en 1839, mientras que Sir George Frederick Harvey, que se supone es tío de Nelly, nació en Stirling, al norte de Escocia, en 1806.

Después de estudiar detalladamente la biografía de Sir George Frederick Harvey, deducimos que es pura coincidencia que una sobrina suya, de nombre Nellie Harvey, de Stirling (Escocia), y aficionada a la pintura, se tome por error por la pintora Nelly Harvey, ya que en el curso de la investigación, he hallado otras coetáneas de igual nombre, Nelly Harvey, en distintos lugares de Inglaterra como Clackmannshire, en Escocia, en el condado de Dorset, en Midlothian, en Essex, en Cheshire, en la capital inglesa e incluso en Dublín, todas ellas de fechas muy similares y algunas aficionadas también a las bellas artes.

Miss Nelly Harvey pintando en su estudio

 

No sabemos cómo fue su salto del condado de Lancashire hasta Múnich, donde se asegura que se formó en su Academia de la mano del restaurador de su pinacoteca, obteniendo sus primeros reconocimientos y de quien recibió el encargo de copiar en el Museo del Prado las grandes obras de los pintores venecianos como Tiziano, Tintoretto, el Veronés…

Perfeccionó después sus estudios en Roma, visitando Italia, Berlín, Francia y Nueva York.

Lo cierto es que en 1906, el New-York Daily Tribune la sitúa en Nueva York, destacando que Miss Nelly Harvey acaba de ser acogida como miembro de la Tribune Sunshine Society de Nueva York, frecuentada por la alta aristocracia de la ciudad norteamericana.

En 1908 aparece activa en España, fijando su residencia en Madrid, desde donde efectúa viajes de estudio por distintas ciudades españolas.

Ese mismo año participa en Salón de Otoño y al igual que hiciera en el continente americano, frecuentó la alta sociedad madrileña, alcanzando pronto fama como copista del Museo del Prado, en donde realizó copias de Velázquez, Rubens y El Greco, y seguidamente como retratista.

Los primeros retratos que pintó fueron el del Embajador británico en España, Maurice Bunsen, que desempeñó su cargo entre 1906 y 1913 y el de Madame de Lermontoff, esposa del Consejero de la Embajada de Rusia, que estuvo en España destinado hasta principios de 1912.

Posteriormente marchó a vivir a Múnich en compañía de su madre durante un par de años.

A partir de 1911 se suceden los viajes a Nueva York.

En la gran manzana realizó una exposición de sus retratos en abril de 1912, en la prestigiosa y aristocrática galería Knoedler, que cerró el año 2011, tras 165 años de historia, como así lo recoge el periódico neoyorkino The Sun.

El mismo diario recogería sus posteriores exposiciones en la misma galería en abril del año siguiente, por lo que es de suponer que enviara periódicamente obras a la célebre galería.

Galería Knoedler & Co. en una fotografía de principios de siglo

 

Después de residir en París y en Nueva York, en 1914 decidió instalarse definitivamente en Madrid, abriendo un estudio y otro taller contiguo, para impartir clases a sus discípulos, en la calle Españoleto, 10.

En 1915 participa en la Exposición Nacional de Bellas Artes con el Retrato del torero Vicente Pastor.

Desde Madrid, enviaba regularmente sus obras a otras capitales extranjeras.

Gran admiradora de El Greco y de Goya, viajó también por Burgos, Segovia, Ávila y Toledo.

Fotografía de Miss Nelly Harvey en 1916 aparecida en La Esfera

 

En 1916 llevó a cabo una exposición de cuarenta obras en el Salón Iturrioz, que incluía numerosos retratos de aristócratas, como el del poeta Ramón Goy de Silva, paisajes de Melilla y Toledo, una copia de un cuadro de Reynolds, y diferentes retratos de los Marqueses de Belvis de las Navas, Duque de Santo Mauro, Francisco Pérez, Señora de Salamanca, Conde de Sedano y Marques de Belpuig. Esta exposición fue visitada por la Infanta Isabel.

La Infanta Isabel visitando la exposición de Miss Nelly Harvey

 

De la exposición nos queda la página que le dedicó La Esfera el 23 de diciembre de 1916 en la que, además de analizar su faceta de copista del Prado, se comenta que “los cuadros propios, estos retratos que a pesar de cierto convencionalismo un poco involuntariamente adulador, advertido en sus envíos a la Exposición Nacional de 1915, supimos adivinar… Advertíase enseguida que Miss Nelly Harvey “no siente el paisaje”. Aun siendo notas fugaces, imprecisas, hechas en lienzos de pequeñas proporciones, les falta la fuerza expresiva que tienen en cambio los retratos. Carecen de personalidad y les sobra tal vez un poco de literatura. Prueba de esta indiferencia instintiva, de lo que pudiéramos llamar incompatibilidad temperamental de Miss Nelly Harvey con el paisaje es que, a pesar del ejemplo de los maestros ingleses del siglo XVIII o de los venecianos del XVI y XVII tan amados por ella, prescinde de los fondos de paisaje en sus retratos y les arranca todo el vigor o todo el dulce encanto sin preocuparse apenas de la composición ni de elegir otro fondo que una tonalidad neutra.

Otro comentario que nos sugiere el arte de Miss Nelly Harvey es su preocupación por los procedimientos. Le inquietan !os diversos medios que puede emplear un artista en sus obras. Así puede afirmarse que pinta cada cuadro de un modo distinto y que tan pronto emplea finas transparencias, veladuras delicadísimas, como da una viril impresión con gruesos de color, con grandes masas sobriamente resueltas. La misma variedad de modelos ratifica este deseo latente de no anquilosar, de no amanerar su estilo.

Así, pues, nadie podría decir que este retrato del militar español curtido por el sol de África—y que es una de las mejores obras de Miss Nelly Harvey —ha sido ejecutado por la misma mano que se complació en las ternuras, suavidades y delicadas gamas del retrato de Doña Paquita de Salamanca. Ni que pudo ser pintado con tal identificación de la literatura exquisitamente emocional del autor de Sirenas Mudas, el admirable retrato del poeta Goy de Silva y olvidar de pronto esta sugestión estética para hacer los otros de un torero o de un general condecorado con innúmeras cruces. Y pasar de la sensual melancolía de este prodigioso boceto de retrato —en que se ve una mujer llena de crepusculares nostalgias— al dulcemente apasionado Retrato de mi madre.

Esta flexibilidad del temperamento artístico de Miss Harvey, esta diversidad de conocimientos técnicos, es lo que acusa la supremacía de su pintura y lo que ha dado lugar á tantos retratos de positivo mérito como la ilustre pintora inglesa expuso recientemente en el Salón Iturrioz.

En ningún momento podrá decirse de su arte que tiene como única expresión los efectos de su temperamento femenino. Miss Nelly Harvey, que algunas veces tiene delicadezas y ternuras de mujer, pone otras en sus lienzos alardes de un temperamento viril y enérgico. Siempre sabe rendirse a la soberanía del Arte”.

Nelly Harvey supo relacionarse con la nobleza y la aristocracia de su época, incluso con la realeza, y en mayo de 1917, retrató a la reina Victoria Eugenia, que posó para ella en el Palacio de Oriente y posteriormente al canónigo del Palacio Real don Plácido Verde.

Retrato de S.M. la Reina Victoria Eugenia de 1917

Retrato de S.M. la Reina Victoria Eugenia realizado en 1921 para la legación de España en Lisboa

 

A este propósito, la revista Blanco y Negro del 5 de agosto de 1917 dedicaba una página en la que se reproducía el retrato de S.M. en un artículo firmado por Rodolfo Gil en el que decía que “en sus retratos hay una inconfundible fuerza interna que, huyendo del artificio, plasma y perpetúa en el lienzo la verdad psicológica de la expresión. Sus retratos de hombre dijéranse obras del realismo español en su mejor época. Y por lo que toca a sus retratos femeninos, forman preciada serie y, contemplándolos, se puede por ellos proclamar a miss Harvey pintora de todas las elegancias aristocráticas… este de la Reina de España, que a fe es de los mejores retratos que se han hecho de S.M. doña Victoria Eugenia. Ni en la figura ni en el fondo ha querido recoger la artista la ostentación de la majestad; es un retrato de la Reina para la Reina, y precisamente aumenta su encanto este su sesgo de intimidad, que no esfuma en la actitud la propia gallardía de la realeza. Muy bien de entonación y de estupendo parecido, el busto de nuestra Soberana, de loable precisión artística, es un acierto indiscutible. Nunca se pudo aplicar más propiamente la frase popular “Está hablando”. Toda el alma de la augusta señora irradia de su gentilísima cabeza, que corona el oro de sus rizos…. Afianzan esta impresión de elegante naturalidad la tonalidad clara y suave del vestido…. Y la exquisita discreción de posar con discretas joyas… Nelly Harvey puede estar satisfecha”…

No fue esta la única vez que retrató a S.M. la Reina Victoria Eugenia, ya que para la Legación de España en Lisboa, pintó otro retrato de ella que mereció elogios y críticas muy positivas.

A principios de marzo de 1918, la pareja formada por la pintora, grabadora e ilustradora figurativa francesa, que estuvo estrechamente asociada con la aparición del arte moderno, Marie Laurencin y su marido, el barón Otto van Watjen, se instalan en Madrid.

Marie Laurencin pasa entonces mucho tiempo con su compañera y amiga, la artista Nelly Harvey, sobre todo en el Museo del Prado, donde estudia con la ayuda de la inglesa, a Velázquez, el Greco y Goya, pintores que ambas veían como sus únicos ejemplos.

En 1924 expuso en el Foaais Udstillingen de Copenhague, obras como el “Retrato del Pastor Jensen”, hecho recogido por la prensa del momento, como la crónica que desde París realizó Andrés Meller, en la que destacaba que sus retratos “tienen una factura de gran solidez, dibujo correcto, sobrio y muy vigoroso, siendo el modelado de un gran relieve”…

Copia del Retrato del marqués de Mirabel realizado por Van Dyck

Distintas copias realizadas por Nelly Harvey del Museo del Prado

 

El 12 de diciembre de 1925, en La Voz de la Mujer, revista mensual dirigida por Celsia Regis, aparece una reseña de la artista en relación a la Exposición Nacional de Bellas Artes, de la que se dice: «Hace años que reside en España la distinguida pintora inglesa Nelly Harvey. Ha venido atraída por nuestros clásicos de la pintura, y de ellos ha procurado incorporar determinados valores técnicos y estéticos. En las obras que expone, y especialmente en los retratos, su arte ha ganado en tintas gríseas y en sobriedad colorista. Hay en su obra un equilibrio cromático muy simpático y un cierto britanismo que se funde muy bien con los elementos hispanos que ha adquirido.»

La artista fotografiada en 1925 por el diario Región

 

En agosto de 1925 leemos un amplio reportaje de la artista en el diario Región, en el que se asegura que “ha realizado ya exposiciones exitosas en Munich, Londres, París, Berlín, Dusseldorf, Copenhague, Nueva York, Madrid y Barcelona”.

Por el periódico de la época La Nación, de mayo de 1928, sabemos que acostumbraba a celebrar reuniones en su estudio de la carretera de Chamartín, …”que recuerda los clásicos salones franceses… El estudio está en la parte alta de un pequeño chalet, rodeado por jardín espeso de frutales y de gazón… la gran habitación de trabajo, cuajada de lienzos prodigiosos y el pequeño salón anexo, donde se toma el oloroso té… el tema principal de la causerie fue la admiración y comentario de las obras de la gran pintora. No parecen óleos la mayoría; son casi todas como cromos ingleses delicadísimos de composición y de color…. Estos viernes de la notable artista son de los que hacen grata fecha en las tardes de la season. Aramis”.

En 1930 presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes los retratos de la Sra. de V. y de Julián Valdepares.

También en febrero de 1930 expuso su obra en la Exposición de Pintura y Escultura del Círculo de Bellas Artes de Madrid, junto a otros muchos artistas socios de la Asociación de Pintores y Escultores como Julio Moisés, Nicanor Piñole, Cecilio Pla, Pérez Rubio, Verdugo Landí y Rafael Botí.

Nelly Harvey en 1930 en su estudio

 

En 1946 presentó obras en la Exposición del Instituto Británico de artistas españoles e ingleses.

En 1951 participó en la Exposición de Buenos Aires, antecedente de la I Bienal Hispanoamericana de Arte, donde se mostraron gran número de obras de artistas consagrados y académicos, y una pintura figurativa con influencias y maneras más cercanas a la modernidad.

A la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1952 presentó las obras “Las dos hermanas” y “Retrato de María de Bustemante”.

Por su estudio pasaron multitud de artistas que aprendieron el arte del retrato, como la pintora jerezana Maruchi Molinero.

A partir de esa fecha, su huella se pierde irremediablemente.

Falleció el 31 de diciembre de 1961, a los 91 años de edad.

El Museo del Prado posee la obra titulada “Susan Baverstock”, (la madre de la artista) un óleo sobre lienzo fechado en 1906, de 129,5 x 86 cms, donación de Dolores Fernández en 1968 con destino al Museo de Arte Moderno, pero que se encuentra depositado en el Museo de Jaén.

Retrato de Susan Baverstock, su madre. Colección Museo del Prado, en depósito en Jaén

 

Su obra está presente en multitud de colecciones privadas españolas y americanas.

Sus retratos denotan una mano diestra, un pincel fino y de buena casta, pese a tener cierto aire adulador con sus modelos, su aspiración por dejar satisfechos a los personajes que retrata es la clave para lograr nuevos clientes.

Muchos de ellos se ven rejuvenecidos y hermoseados, con una pintura de buen tono, agradable a la vista, algo hueca de contenido en la que se ve que la autora es una hábil retratista e intenta profundizar en el carácter de sus modelos.

Paisaje

 

De técnica espontánea, fácil, con oficio, si bien el retrato es un género que limita las posibilidades creativas del artista, ya que debe mantener el parecido con el sujeto del natural, las obras de Nelly Harvey no son una mera reproducción de los rasgos, sino que influye mucho la sensibilidad de la propia artista, que interpreta los rasgos más diferenciables a su gusto y en las características del arte del tiempo en que lo realiza.

La artista sabía que un buen retrato debe captar la emoción, el alma y la esencia de la persona, y lo cierto es que todas las mujeres, los cientos de mujeres y de hombres y niños por ella retratados, se reconocieron en sus obras y se gustaron.

El retrato de Miss Nelly se convirtió en un apasionante objeto de estudio porque concentraba en sí la mayoría de las funciones de la pintura, sobre todo el dominio de la anatomía humana, que la artista ejercía con sutileza y habilidad, sabiendo plasmar sutiles diferencias de los personajes, identificables en todo momento.

En sus retratos, fieles reflejos de la época en que están hechos, se ven reflejados aspectos como la riqueza y el poder del ambiente aristocrático en el que se movía la artista, que a través de la vanidad de la época logró hacer de sus trabajos un símbolo de posición social.

Pese a lo que se pueda creer, realizar un buen retrato lleva un tiempo considerable y requiere varias sesiones de posado, ya que la artista no utilizaba (como ahora se hace) fotografías de las que copiar, y con un estudio previo de la postura del sujeto, que revela su estado emocional y físico, así como la vestimenta. Más que un retrato en sí, era un hecho “social” que Nelly supo aprovechar, pues a sus dotes artísticas unía una gran simpatía y “don de gentes”, de manera que un encargo llevaba a otro en una época en la que era habitual retratarse entre las clases pudientes.

Y sabía además, que en un encargo, el artista tiene que ser justo con quien paga, defendiendo el cuadro y al personaje, siendo correcto y elegante, y a la vez elevando esa imagen a la categoría de arte.

Y nadie como Nelly Harvey supo hacer del retrato un objeto social imprescindible y bello.

De los cientos de retratos que hizo a lo largo de su longeva vida, nos queda el testimonio único y espléndido, pese a ser en blanco y negro, que recogió el Archivo de Arte Español Mariano Moreno, con casi doscientas fotografías de retratos de la artista, que ante la imposibilidad de recoger en estas líneas, hemos incluido en esta página web en tres grandes galerías dedicadas a los retratos de mujeres, de hombres y de familias, y en los que el lector podrá apreciar el arte que encierran todos y cada uno de ellos.

 

Nelly Hervey y la AEPE

En el I Salón de Otoño de 1920 apareció inscrita como Harvey, Miss Nelly; natural de Londres (Inglaterra); reside en Madrid, calle del Españoleto, número 10, y al mismo presentó las obras:

370.- “Retrato de la Señora de V”, óleo 0,74 x 0,67

371.- “Retrato del Conde de S.” óleo, 0,76 x 0,66

372.- “Bodegón de fruta”, óleo, 0,70 x 0,61

373.- “Estudio de una mora”, óleo, 0,56 x 0,46

374.- “Apunte de la Sierra de Gredos”, óleo, 0,46 x 0,36

375.- “Apunte de la cuesta de África”, óleo, 0,36 x 0,28

Al II Salón de Otoño de 1921, en el que figuró inscrita de la misma forma, llevó la obra:

139.- “Retrato de D. Fernando Jaizaga”, óleo, 0,93 x 0,81

En el V Salón de Otoño de 1924 mereció la calificación de Socio de Honor, y concurrió con las obras:

162.- “Retrato de la Señorita M. M.”, óleo, 0,90 x 0,75

163.- “Muchacho de Dinamarca”, óleo,0,86 x 0,75

164.- “Muchacha con un gato”, óleo,0,95 x 0,75

165.- “Bodegón”, óleo, 0,66 x 0,56

Al VI Salón de Otoño de 1925, en donde ya consta como Socio de Honor de Salones anteriores, presentó los siguientes trabajos:

154.- “Retrato de la Sra. de P.”, óleo, 118 x 100

155.- “Retrato de la Srta Dª. Isabel de C.”, óleo, 84 x 72

156.- “Bodegón de flores”, óleo, 107 x 85

157.- “Bodegón de frutas y flores”, óleo, 100 x 102

158.- “Vista de Garucha”, óleo, 45 x 55

En el VII Salón de Otoño de 1927, figuró inscrita como que residía en Madrid, “Villalabor”, calle de Vicente Perea (Prosperidad), y presentó dos óleos:

318.- “Retrato de la Sra. Doña Isabel de la T.”, 90 x 75

319.- “Bodegón de flores”, 65 x 55

Al VIII Salón de Otoño de 1928 presentó un único óleo:

147.- “Retrato de la señora V.”, óleo, 0,90 x 0,80

Al IX Salón de Otoño de 1929 presentoó dos obras:

96.- “Retrato de Alvarito Miláns del Bosch”, óleo, 0,75 x 0,62

97.- “Retrato de la señora de W.”, óleo, 1,09 x 0 ,93

En el X Salón de Otoño de 1930 apareció inscrita como Srta. Nelly Harvey, natural de Londres, vive en Madrid, calle de Vicente Perea, Villa Labor, Carretera de Chamartín (Socio de Honor de Salones anteriores). Y presentó las obras:

139.- “Carlitos”, óleo,0,93 x 0,82

140.- “Retrato del Sr. Rieu-Vernet”, óleo, 1,03 x 0,81

141.- “Puente de Alcántara, Toledo”, óleo, 0,50 x 0,43

Al XI Salón de Otoño de 1931

253.- “Retrato de la señora de F.”, óleo, 0,89 x 0,90

267.- “Retrato de Florence Chester”, óleo, 1,04 x 0,90

285.- “Retrato del Señor de H.”, óleo, 1,48 x 1,20

Al XII Salón de Otoño de 1932

157.- “Retrato del Señor G. Ch.”, óleo, 0,94 x 0,82

172.- “Retrato de la señora M.”, óleo, 1,30 x 1,00

203.- “Bodegón de flores”, óleo, 0,45 x 0,36

Al XIII Salón de Otoño de 1933

6.- “Retrato del niño Jolin Dijón”, óleo

24.- “Retrato de la Señorita M. de R.”, óleo

Al XIV Salón de Otoño de 1934

140.- “Retrato de José Criado”

Al XVI Salón de Otoño de 1942

“Retrato de Nelly Schultes”

“Retrato”

“Marie Sol”

Al XVII Salón de Otoño de 1943

“Retrato de Queeny de C.”

Al XVIII Salón de Otoño de 1944

“Retrato de Don Juan J. de P.V.”

 

Abierta al público la exposición del «58 Certamen de San Isidro»

Con las medidas de seguridad higiénica que determina la ley, pero con gran expectación y afluencia de público, que pasa por la sala en reducidos grupos, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, acompañado por algunos miembros de la Junta Directiva, como Antonio Téllez de Peralta, Paloma Casado, Carmen Bonilla Carrasco y Ana Martínez Córdoba, ha visitado esta tarde la Sala de Exposiciones “La Lonja”, del Centro Cultural Casa del Reloj de la Junta del Distrito de Arganzuela, donde cuelga ya la exposición del “58 Certamen de Artes Plásticas San Isidro de tema madrileño”.

 

La muestra, que podrá visitarse hasta el próximo día 28 de mayo, exhibe un total de 56 obras seleccionadas, además de un artista invitado como es Manuel de Íñigo, con una temática en torno a la ciudad de Madrid, que ha tenido tanta tradición y es siempre fuente de inspiración para artistas.

El Certamen de San Isidro de la Asociación Española de Pintores y Escultores es una convocatoria tradicional en la AEPE, que este año llega a su edición número 58 y suele siempre coincidir con las fiestas patronales de la ciudad de Madrid.

Ha venido siendo denominada indistintamente como exposición de temas madrileños o de San Isidro, que es su nombre oficial, puesto que las fechas han sido siempre más o menos coincidentes con las populares fiestas de Madrid y el tema casi siempre obligatorio “Madrid en su sentido más amplio”, aunque en alguna ocasión solamente recomendado.

Son más de medio centenar de obras que teníamos la ilusión de haber podido comentar en persona, pero que de forma responsable, se pueden visitar desde hoy mismo.

Para quienes no puedan asistir, hemos preparado una galería de obra, el catálogo digital habitual y las fotografías que el propio Presidente nos hace llegar, tomadas poco después del montaje de la muestra, y que nos anima a remitir a la AEPE más fotografías, que los propios socios realicen en su visita, para ir subiéndolas a la página web y guardar así el mejor recuerdo de estas exposiciones tan atípicas.

El acta del jurado del «58 Certamen de San Isidro», es la siguiente: el Jurado está formado por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE, actuando como Presidente del Jurado y Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, en calidad de Secretaria del mismo, ambos con voz y sin voto; y como Vocales los directivos Juan Manuel López-Reina, Alicia Sánchez Carmona, Fernando de Marta y Ana Martínez Córdoba y acuerdan otorgar los siguientes premios:

MEDALLA DE PINTURA ANTONIO CASERO SANZ: Agustín González. La gran nevada de Madrid. Óleo / tabla. 85 x 130

MEDALLA DE ESCULTURA LUIS BENEDITO VIVES: Jesús Pérez Hornero. Pasado y Presente. Sintética / chapa de acero forjado en frío y roble. 54 x 54 x 33

MENCIÓN DE HONOR: Aracely Alarcón. Catedral de la Almudena. Óleo / madera. 100 x 100

MENCIÓN DE HONOR: Karfer Eguia. Centro Financiero BBVA. Óleo / lienzo. 81 x 65

MENCIÓN DE HONOR: M. García García. Menina. Resina y metal. 39 x 21 x 17

MENCIÓN DE HONOR: Juan Layos Pantoja. Casa Allende. Óleo / tabla. 110 x 72

MENCIÓN DE HONOR: Julio Nuez. Casa del Reloj. Hierro soldado y lacado óxido / madera. 76 x 76 x 31

MENCIÓN DE HONOR: Julián Peinador. Primavera en el Retiro. Mixta / lienzo. 73 x 92

 

Recordamos que los artistas participantes en la muestra del «58 Certamen de San Isidro» son:

Joaquín Alarcón González – Aracely Alarcón Morales (Aracely Alarcón) – Francisco E. Bertrán Hernández (Paco Bertrán) – Carmen Bonilla Carrasco (Carmen Bonilla) – Alfonso Calle García (Alfonso Calle) – Martina Cantero Jiménez (Martina Cantero) – Paloma Casado López (Paloma Casado) – Ignacio Cenarro Campos (Ignacio Cenarro) – Mari Luz Dupont (Dupont) – Carmen Durán Sanz (Carmen Durán) – Magdalena España Luque (Magdalena España) – Carmen Espinosa Soto (Carmen Espinosa) – José Carmelo Esteban Gracia (Carmelo Esteban) – Karlos Fernández Eguia (KarferEguia) – Rosa M. Fernández Fernández – María García García (M. García García) – Ángeles García-Quismondo – Manuel Gascón Roldán (Manuel Gascón) – J. Pedro Gómez Gómez (J. Pedro Gómez) – Agustín González Salvador (Agustín González) – Juan Antonio González Sáiz (Juan Antonio González Sáiz – Juanchi -) – Argentina González Tamames – Fernando Herranz Alonso (Alon) – Manuel de Íñigo Camús (Manuel de Íñigo) – Antonio Izquierdo Ortega – Mónica Jimeno Romero (Mónica Jimeno Arte) – Juan Layos Pantoja – Pablo Linares Amor – Carlos V. Losa Revuelta (Carlos Losa) – Antonio Lucas García (Antonio Lucas) – Juan Ramón Luque Ávalos – José Luis Martín de Blas Aguado (José Luis Martín de Blas) – Mª Luisa Martínez de la Pascua de Zárate (Zárate) – Santiago Morollón Quejido (Santiago Morollón) – Antonio Municio Gutiérrez (Antonio Municio) – Julio Nuez Martínez (Julio Nuez) – Ángel Núñez García – Catalina Orozco de la Torre (Catalina Orart) – María Padial Gallego (Mani Padial) – Julián Peinador de Juana (Julián Peinador) – Jesús Pérez Hornero – Paloma Ramírez-Montesinos Vizcayno (Paloma Ramírez-Montesinos) – Ana Reynolds Martínez (Ana Reynolds) – Juan Antonio Romero Pérez (Juan Antonio Romero) – Nuria Ruiz de Alegría – Guillermo Sanz Murat (Murat) – Jorge Andrés Segovia Gabucio (Jorge Segovia Gabucio) – Emilio Sotomayor Rodríguez (Emilio Sotomayor) – Arturo Tejero Esteban (Arturo Tejero) – Antonio Téllez de Peralta – José Valladares Moreno – Gregorio de la Vega Hernáiz – Begoña Zamora Maroto  (Begoña Zamora)

 

El catálogo digital editado con tal motivo lo puedes ver y descargar aquí:

 

Catálogo digital del 58 Certamen de San Isidro 2021

 

Por supuesto, también incluimos una galería de obras:

 

Y fotografías y vídeos de la exposición:

 

 

58 Certamen de San Isidro de tema madrileño

 Del 6 al 28 de mayo de 2021

Sala de Exposiciones La Lonja

Centro Cultural Casa del Reloj

De lunes a sábado: De 10 a 14 h. y de 17 a 20 h.

Domingos y festivos cerrado

Paseo de la Chopera, 6-10

28045 Madrid

Metro: Legazpi (líneas 3, 6)

Bus: 62, 6, 78, 148

 

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