Asumo la presidencia con honor y gratitud

José Gabriel Astudillo López

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

 

Queridos socios, queridos amigos, queridos amantes del arte:

Hoy me dirijo a vosotros con un profundo sentimiento de respeto, gratitud y emoción para comunicaros que el pasado día 26 de mayo, y de forma automática, quedé proclamado Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Conforme al proceso electoral establecido en nuestros estatutos, y al no haberse presentado otra candidatura, continuaré al frente de esta institución, no como fruto de una circunstancia meramente formal, sino como expresión serena y elocuente de la confianza depositada en mi persona, en mi trayectoria y en mi firme compromiso con la AEPE.

Esta proclamación encierra un significado que trasciende lo administrativo: es, ante todo, un reconocimiento colectivo. Un reconocimiento a años de entrega silenciosa, de trabajo constante y de defensa incansable del arte y de los artistas. Un reconocimiento a la custodia del legado de nuestra centenaria Casa común, como sabéis que me gusta llamar a la AEPE, manteniendo viva su esencia y proyectándola con dignidad hacia el futuro.

La AEPE no es únicamente una institución: es una historia compartida, un espacio de encuentro, un refugio para la creación y un testimonio vivo de la vocación artística de generaciones. Y es precisamente en esa continuidad donde este momento adquiere toda su relevancia: en la serenidad de quien permanece, en la confianza de quienes acompañan y en la certeza de un camino que sigue adelante sin renunciar a sus raíces.

Comienza así un nuevo periodo que no parte de cero, sino que se asienta sobre lo construido. Un tiempo que invita a renovar la ilusión, a reforzar el espíritu de unidad y a seguir trabajando, con responsabilidad y entusiasmo, por el lugar que las Bellas Artes, que la propia AEPE, merecen en nuestra sociedad.

Asumo esta nueva etapa al frente de la Asociación Española de Pintores y Escultores con la profunda convicción de que ningún proyecto se construye en soledad. La Junta Directiva que me acompañará en este camino es un equipo formado por personas comprometidas, generosas y profundamente vinculadas al arte y a los valores que sustentan nuestra institución.

Cada uno de sus miembros aporta no solo su experiencia y conocimientos, sino también su entusiasmo, su tiempo y su vocación de servicio gratuito y desinteresado. Juntos conformamos un grupo cohesionado, unido por un mismo propósito: fortalecer la AEPE, dignificar la figura del artista y amplificar la presencia de las Bellas Artes en nuestra sociedad.

Una Junta que nace con una clara voluntad de continuidad y, al mismo tiempo, de renovación. Continuidad en la defensa de nuestros principios, en el respeto a nuestra historia y en el cuidado del legado que hemos recibido; y renovación en la mirada, en los proyectos y en la capacidad de adaptarnos a los tiempos sin perder nuestra esencia.

Entre nuestros objetivos se encuentra la voluntad de seguir impulsando el reconocimiento de nuestros artistas, fomentar espacios de exposición y encuentro, consolidar colaboraciones institucionales y abrir nuevas vías de difusión que acerquen el arte a todos los públicos. Queremos una AEPE viva, activa, presente, capaz de dialogar con su tiempo y de proyectarse con ambición hacia el futuro.

Trabajaremos para reforzar nuestra visibilidad, para estrechar lazos con otras entidades culturales y para continuar promoviendo iniciativas que pongan en valor el talento y la creatividad de nuestros socios. Al mismo tiempo, seguiremos apostando por la recuperación y difusión de grandes figuras de nuestra historia, como venimos haciendo en el actual Año Miguel Blay o el Año Garnelo… ejemplos de compromiso con la memoria y la excelencia artística.

Sabemos que los retos son muchos, pero también lo es la ilusión con la que afrontamos esta etapa. Contamos con vosotros, con vuestra participación, con vuestras ideas y con vuestra pasión por el arte. Porque la AEPE somos todos, y entre todos seguiremos construyendo su futuro.

En resumen: un equipo al servicio del arte y un compromiso con el futuro.

Que este nuevo comienzo sea, por tanto, no solo una continuidad, sino también un impulso. Un impulso que nos recuerde que el verdadero valor de nuestra Asociación reside en las personas que la integran: en cada artista que crea, en cada socio que apoya, en cada mirada que comprende el arte como un bien esencial.

Desde la Junta Directiva queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todos vosotros, por vuestra confianza, por vuestro compromiso y por formar parte de esta gran familia que es la AEPE.

Con gratitud, con responsabilidad y con entusiasmo renovado, comenzamos este camino.

Un afectuoso abrazo,

Llevamos 116 años haciendo arte

116 años de pasión por el arte

116 años haciendo cultura en España

Recordando… Godofredo Buenosaires

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Godofredo Buenosaires

BUENOSAIRES VICENT, Godofredo     E.A.AD 1959        dic.1895          CASTELLON PLANA         CASTELLON/IRUN

 

Estampa, 1928

 

Godofredo Buenosaires Vicent nació el  19 de diciembre de 1895 en Castellón de la Plana.

Hijo del tintorero Godofredo Buenosaires y de Rosa Vicent, que vivían en la Ronda del Mijares. Fue bautizado en Santa María, al igual que su hermana Rosa.

En la carpintería de Antonio Artola, tío del poeta Bernardo Artola, muy cerca de su casa, cumplió su primer trabajo desde los nueve años, después de su inicial formación en las Escuelas Pías y en la entonces Escuela del Real.

El profesor y político Carlos Selma también le ayudó a aprender cuentas y escritura al dictado.

Godofredo Buenosaires en 1924, La Esfera

 

Sus horas extralaborales las dedicaba a la formación artística en el estudio de Vicente Castell, siendo compañeros los artistas Adsuara, Porcar, Sanchís Yago, Pérez Dolz, Tomás Colón, Ortells, Armiño… muchos de ellos, socios de la AEPE.

Después ya pasó a la Escuela de Artes y Oficios y consiguió ingresar como aprendiz en el taller de los Viciano, donde comenzó una vida de aprendizajes permanentes y deslumbramientos por sus propias capacidades.

Aprendía arte religioso, imaginería, talla en madera, modelado y pintura, dorado. Y era un gozo para él poder consultar aquellos viejos libros con ilustraciones de arte y grabados, de uso diario entre los operarios del taller. Y un acontecimiento cuando se realizó la crestería del púlpito de Santa María, proyecto de Ros de Ursinos.

En 1915 fue destinado al campamento de Artillería en Valencia, donde permaneció tres años y tres días, sin permisos a causa de la guerra europea de 1914, con dificultades para ver siquiera un día a su novia, Julia Reboll Esteve, con quien contrajo matrimonio el 30 de mayo de 1924, en La Sangre y con quien no tuvo descendencia. Fueron sus padrinos su cuñado Antonio Príncipe y su tía Pepita Arrufat, estableciendo su vivienda en la calle Trinidad, donde además abrió el taller, admitiendo alumnos al tiempo que su esposa se especializaba en diseño de moda.

Incorporado al taller de Tomás Viciano, estuvo dos años, pasando también al del tallista Rafael Lasala, estableciéndose después por su cuenta.

Gaceta de Bellas Artes, 1956

 

Trasladó su casa estudio a la calle Benicarló, en la que vivió hasta su muerte, repleta de cuadros, ánforas, vajillas, un nenúfar, frutas cerámicas primorosas, animales artísticos, múltiples dibujos sobre láminas, yesos clásicos y modelos diversos, muestras de dibujo lineal pulcro y rozando la perfección, acuarelas, planos de fábricas y de hornos…

Allí fundó en 1920 la conocida como “Casa Buenosaires”, establecimiento especializado en el arte decorativo en muebles, que la prensa de la época calificó como de “exquisito gusto” la casa que presenta el gran “ebanista y escultor tallista”.

Por la prensa de 1924 también sabemos que en la Exposición del Mueble de Barcelona, en el Concurso de Carteles anunciadores del Real Moto Club, su fabricación fue premiada, siendo clientes del artista el Banco de Castellón así como edificios particulares y de estilo moderno. “Es tan perfecta la imitación de metales, piedras, etc.. que más que aplicación sobre madera parece una parte sola todo el mueble por la perfección que en él se observa; no puede haber nada que iguale el trabajo moderno de esta Casa y la patente que el Sr. Buenosaires ha hecho de su construcción es exclusiva, porque no hay estilo alguno parecido en los muebles ni en los decorados. Cuanto se pida artístico en artes decorativas lo realiza el Sr. Buenosaires: objetos de arte en madera, bronce, marfil, portland, cemento, alabastro, ornamentación en relieves de estilo aplicados a la industria del mueble; en todo puede verse el ingenio artístico y la novedad en la construcción. En toda España está acreditada esta importantísima Casa que abastece a los principales almacenes y comercios en general dedicados a la venta de objetos artísticos y hoy, que el arte es distintivo de una moderna habitación, es la Casa del Sr. Buenosaires la indicada para satisfacer el más exigente deseo. Quepa la satisfacción pues, al Sr. Buenosaires de ser un artista que ha llegado a la realización de un ideal, de una quimera largo tiempo sonada y es que en nuestro país se puedan fabricar muebles y objetos de arte con una solidez, un gusto y un refinamiento no superado por el extranjero, y sienta como nosotros sentimos que es la patria, es el arte también, quienes tienen por galardón el tener artistas como él que sabrá mantener siempre en primer lugar la industria nacional en el mundo”.

 

Marca y muebles de la Casa Buenosaires, 1924

 

Fue vocal de artes gráficas del Ateneo de Castellón y propició la organización de exposiciones, entre ellas la que sirvió de homenaje a Juan Adsuara al inaugurarse la estatua del pintor Ribalta.

La Diputación Provincial de Castellón le concedió una beca de tres meses. Con ese motivo, a principios de 1928 recibió el homenaje de sus amigos y compañeros del Ateneo de Castellón, con motivo de su marcha a Francia, donde se brindó por los artistas de Castellón y del Ateneo.

Ese mismo año, Godofredo regaló a la Diputación de Castellón un precioso proyecto de fuente para jardín, que reproducía un cervatillo llevando sobre el lomo un canastillo para flores. La obra fue muy elogiada, siendo felicitado el autor.

En julio de 1928 el matrimonio salió para París, donde tenían algunos familiares residentes en la ciudad francesa y donde el artista ostentó la representación del Ateneo en todos los actos de carácter artístico.

 

Jardines románticos de Versalles, del 30 Salón de Otoño

 

En la Exposición Universal de Barcelona de 1929 obtuvo la Medalla de Plata por sus trabajos de ornamentación de arte en relieve policromado, que le entregó personalmente el rey Alfonso XIII.

Viajó por Roma, París, Venecia y Pompeya, siempre con su esposa, regresando a París, donde permanecería desde 1928 a 1939.

 

Catedral de Pisa, del 34 Salón de Otoño

Cesta de frutas del 35 Salón de Otoño

Fruto de oro de Guipúzcoa del 31 Salón de Otoño

 

En 1934 regresó a Castellón a pasar una corta temporada con su familia, recogiendo la prensa el hecho y citando que “Buenosaires ha logrado abrirse camino en París, cosa difícil dado el sinnúmero de artistas que acuden a la villa Lumiére, lo cual prueba el talento de nuestro paisano”.

En 1935, obtuvo el Premio de Cerámica y Vidrio del Conservatorio de Artes y Oficios de París (Conservatoire des Arts et Metiers), por sus trabajos de decoración aplicada a la industria de la tierra y el barro y cerámica y vidrio, así como en las artes ornamentales.

En 1939 regresaron a Castellón, permaneciendo tres meses hasta trasladarse a Madrid, donde ostentó el cargo de Jefe de la Sección de Cerámica en la Casa Grande, factoría de arte religioso, escultura y orfebrería de Félix Granda.

 

Cristo en la cruz, cerámica, del 39 Salón de Otoño

Entierro de Cristo, cerámica, del 33 Salón de Otoño

Virgen y Cristo, del 32 Salón de Otoño

Descendimiento de la cruz, del 36 Salón de Otoño

 

En 1944, dirigió en Alcora la fábrica del Conde de Aranda y en 1946 ya consiguió una Primera Medalla en Artesanía, que le empujó para aceptar, por consejo de su amigo Manuel Benedito, socio de la AEPE, la dirección artística de Porcelanas del Bidasoa, en Irún, en 1949 y donde más tarde incorporó a su paisano el escultor Tomás Colón.

La Patronal de Irún quiso montar en su escuela una sección de Cerámica y fue requerido para fundarla y organizarla. Luego siguió en ella al adoptarla la Organización Sindical bajo el título de Escuela Sindical Profesional.

En 1963 se jubiló y trasladó definitivamente a Castellón, donde montó su casa-estudio en el que se dedicó a impartir sus enseñanzas.

En 1969 realizó una exposición de porcelanas y cerámica decorativa en la Sala Derenzi de Castellón. Una muestra de veintiséis obras de temática variada, aunque una mitad eran retratos de castellonenses famosos, y 34 platos de los más variados estilos y épocas.

 

Monumento a Ribalta, Castellón, del 34 Salón de Otoño

No son gigantes sino molinos de viento del 35 Salón de Otoño

 

Gonzalo Puerto escribía al respecto diciendo que “La magnífica producción del maestro en arte cerámico supera todo análisis crítico por riguroso que sea. La loza y la porcelana han sido para el exquisito artista un medio de expresión de sus inquietudes artísticas que son muchas. Unas veces con suaves formas y predominio del dibujo y el color punto otras con mayores rotundidades y simplificación en la gama cromática. Pero siempre con singular pulcritud, perfecta en todos los sentidos: forma, color, dibujo y volumen. El arte de fabricar objetos de barro decorados de todas clases y técnicas no tiene secretos para Godofredo Buenosaires. Primero sus estudios y realizaciones en España y Francia, luego su permanencia al frente de la resurgida fábrica que fundara el Conde de Aranda en Alcora a principios del siglo VXIII, y finalmente su labor directora en la Real Fábrica de Porcelanas del Bidasoa, en Irún, le han proporcionado la preparación necesaria para realizar una tarea verdaderamente magistral, sólo posible cuando se dominan todas las técnicas de la artesanía y arte del barro descubiertas por los hombres, desde los tiempos prehistóricos, hasta nuestros días”.

Tibor, del 38 Salón de Otoño

 

Por una entrevista publicada en el diario Mediterráneo con este motivo, firmada por Gonzalo Puerto, sabemos que era un hombre lejos de la vanagloria, que apenas hacía vida social porque su mayor felicidad eran su casa y su taller. Y respondía así a varias preguntas:

“¿Esperaba un éxito tan rotundo? El éxito ha venido sin buscarlo. Siempre he deseado aportar mi obra al final de mis largos años de labor, como castellonense que soy, ser útil en mi modesta recopilación de datos técnicos, en conjunto y aplicados a la cerámica artística.

¿Qué tipo de producción prefiere? La artística. En escultura y pintura, por ejemplo, Luca Dellarrobia y Bernardo Pallisy, los que han influido en mi obra. En todas las ramas de cerámica existen en la industria, las tierras cocidas, para la construcción, la loza común en servicio de mesa, loza fina en objetos de regalo y de adorno para muebles, el gres, en aparatos de laboratorio y adorno, en porcelana, servicio de mesa y bibelots de arte.

En futuras exposiciones, ¿qué proporción guardará la obra original y la inspirada en viejas escuelas? En las futuras exposiciones siempre estará presente el puntal de lo clásico, la inspiración original será fortalecida por la insistencia creadora por nuevas técnicas.

En su exposición hay obra original y también obra inspirada en pretéritas escuelas ¿Por qué? En el conservatorio de París, en sus laboratorios, allí está la obra original y también inspirada del arte Persa y Asirio como el Arte Hispano-Árabe de nuestra Alhambra porque… nuestro arte levantino lleva sangre en las venas.

El taller lo tiene en la planta baja del edificio en una de cuyas viviendas reside con su esposa Juliette.¿Colman sus deseos las instalaciones de que dispone? Un modesto local como estudio siempre resulta pequeño, falta de sitio que hay que añadir a medida que aumenta la obra, hasta convertirlo en Museo.

¿Cuál es su técnica predilecta? ¿Por qué? Todas las técnicas referidas anteriormente, me son predilectas en su empleo, dándome lugar descubriendo según la materia empleada, y la nueva herramienta, digamos una nueva técnica… porque es propio de la evolución, la mejora…

En su larga vida profesional, ¿Qué obra le ha producido mayores quebraderos de cabeza? Mi mayor quebradero ha sido ser responsable al frente de la perfecta industria artística, hacer cien obreros especialistas en las diferentes secciones artísticas como dibujo, modelado, pintura… lo que debían conocer en todo conjunto, para ser buenos ceramistas.

¿Cómo enjuiciaría el panorama provincial y el nacional de la cerámica artística? No cabe duda que el panorama provincial en la industria está resuelto por la azulejería; en cuanto al artístico, esto es otra cosa. Si desaparece la artesanía no habrá cerámica artística solo habrá estampado, calcomanía, serigrafía, muy bien presentados por cierto. Pero ¿quién y dónde puede haber estos artesanos hoy? Hay problemas de aprendizaje y de economía, habiendo dejado perder el nombre internacional de Alcora en cerámica artística, se ha perdido mucho también en lo nacional… hay que crear escuelas y sacar chicos debajo de tierra, esto es, de la arcilla.

¿Qué pregunta desearía que le formulara? ¿Cómo se puede hacer un especialista en cerámica? Porque ningún chico de los muchos que yo he interrogado quiere estudiar cerámica. Porque no quiere pasar una vida de amor al arte. Debería haber forma de estimularles y así habría siempre ceramistas”.

 

Jesús cae por tercera vez, del 36 Salón de Otoño

Jesús encuentra a su madre, del 34 Salón de Otoño

Jesús es condenado, del 34 Salón de Otoño

La Verónica encuentra a Jesús, del 36 Salón de Otoño

 

En julio de 1970, los antiguos discípulos de Godofredo Buenosaires le rindieron un homenaje en un restaurante de Peñíscola: Joaquín Vidal, Antonio Vidal, José García, Vicente Seguer, Emilio Rosell, Jaime Blasco, José Felip, Félix Peris, Juan Diago, Manuel Hernández, Isidro Reboll, Antonio Príncipe, Francisco Germán y Rafael Marmaneu.

En 1972 volvió a exponer sus cerámicas en la Sala Derenzi de Castellón. 30 obras y 29 platos con perfiles, esmaltes, coloraciones y granos en piezas realizadas con técnicas muy diversas: persa, asiria, japonesa, griega, hispano-árabe, Buen Retiro y Alcora.

Gonzalo Puerto escribía en Mediterráneo que Godofredo Buenosaires “Cultiva el arte clásico y está siempre muy ponderado en la decoración. En su obra hay honduras, armonía y bellas cualidades artísticas, un dominio absoluto de las formas y los colores, una técnica expertísima. Abarca todas las especialidades: cerámica, gres, mayólica… se necesitan unas cualidades especiales: afición, arte, oficio, técnica, espiritualidad, paciencia, todo lo reúne. Y además domina el dibujo, fundamento que actúa y está presente en toda obra plástica. El artista sabe que el dibujo es el medio más fascinador de expresar las ideas y con trabajo tenaz e ilusionado llegó a la maestría. En sus obras hay relieves de técnica griega, obras inspiradas en otras que existen en el Museo del Louvre, retratos medallas en relieve, medallones de estilo clásico de la primera época de Alcora, medallones de porcelana estilo Alcora, platos de técnica persa y otros de técnica japonesa. La exposición es de alto nivel, pero hay piezas maravillosas y algunas francamente excepcionales por el arte que contienen y las innumerables dificultades técnicas que necesitó superar el ceramista”.

En 1972 participó en la exposición homenaje a los pintores castellonenses celebrada en el salón de actos de la Diputación provincial de Castellón, con tres cerámicas y una acuarela. Las cerámicas rendían homenaje al músico José García, al poeta Bernardino Artola y al rey Don Jaime.

El 30 de mayo de 1972 recibió un homenaje de la juventud castellonense que tuvo lugar en el la sala Derby Lord, “por su brillante y limpio historial y por su castellonerismo que simboliza el tesón, la fe, la vocación, la laboriosidad y la inteligencia al servicio de un alma exquisita de gran artista y de un gran corazón. Espejo donde pueden mirarse los jóvenes con todos los pronunciamientos favorables”.

Los éxitos de Buenosaires en las comarcas de San Sebastián le permitieron que su fama recorriera toda España, con premios en exposiciones y prestigio como artista y científico, artesano y maestro de varias generaciones, que lloraron conmocionados su muerte en accidente de circulación el 10 de octubre de 1974, a los 78 años, en Valencia.

 

porcelanas biscuit del 37 Salón de Otoño

 

En diciembre, su vida puso a disposición de la Diputación Provincial de Castellón toda la obra que conservaba de su marido en su museo-taller “con el fin de que seleccionara las piezas dignas de figurar en el Museo Provincial, cumpliendo así la voluntad del difunto”.

La Sociedad Castellonense de Cultura publicaría en diciembre de 1974 la biografía de Godofredo Buenosaires, obra de Gonzalo Puerto, fruto de las entrevistas que le realizó en vida.

En abril de 1975 el Ayuntamiento de Castellón dedicaría una calle a nombre de “Ceramista Buenosaires”, para perpetuar su memoria, mientras la Sala Derenzi realizaba una exposición homenaje póstumo de sus obras.

En 1976, la Diputación Provincial de Castellón ratificó el contrato de aceptación de la donación por parte de su viuda, de 32 piezas de cerámica, 7 acuarelas, un mueble de madera labrada, una escultura en escayola y varias medallas y trofeos, todo ello con destino a su exposición en el Museo Provincial.

 

Plato, del 38 Salón de Otoño

Terracotas, del 39 Salón de Otoño

 

En 1977 la Diputación Provincial de Castellón concedió la Medalla de Plata a su viuda, Julia Reboll Esteve, como prueba de gratitud por la donación del valioso legado, inaugurándose una exposición homenaje al maestro.

En 1980 el Ayuntamiento de Castellón propuso fundir un busto del ceramista que se fijaría a la entrada de la calle que lleva su nombre.

En 1985, tras la reorganización del Museo de Bellas Artes de Castellón, las obras del artista ocuparon el segundo piso del inmueble, un selecto grupo de obras con dos bustos y seis platos de porcelana.

Sus obras están expuestas en el Museo, Ayuntamiento, Diputación y multitud de casas particulares de Castellón.

1972, Mediterráneo

 

Premios:

Primera Medalla de Cerámica de la Exposición de Artesanía de Castellón de 1946.

Tercera Medalla de Acuarela del XXX Salón de Otoño de 1959.

Tercera Medalla de Arte decorativo del XXXIII Salón de Otoño de 1962.

Primera Medalla de Arte decorativo del XXXV Salón de Otoño de 1964.

En 1974, a propuesta de la Obra Sindical Artesanía, la Dirección de la Obra Nacional nombró “Artesano distinguido 1974” a Godofredo Buenosaires por la “dilatada y brillante ejecutoria de este hombre en el campo del arte y de la artesanía, que le hacen sobradamente acreedor a esta importante distinción”.

 

1970, Mediterráneo

1977 Medalla de Plata a su viuda, Julia Reboll Esteve

 

Godofredo Buenosaires y la AEPE

Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:

28 Salón de Otoño de 1957: Frutero de Bidasoa

29 Salón de Otoño de 1957: El mar de Venecia

30 Salón de Otoño de 1959: Jardines románticos de Versalles

31 Salón de Otoño de 1960: Pescadería “Gran Canal” de Venecia

32 Salón de Otoño de 1961: Cristo y la Virgen y Parque Ribalta de Castellón

33 Salón de Otoño de 1962: Entierro de Cristo y Un rincón del parque

34 Salón de Otoño de 1963: Catedral de Pisa, Monumento a Ribalta, Jesús es condenado y Jesús encuentra a su madre

35 Salón de Otoño de 1964: Cesta de frutas y No son gigantes, sino molinos de viento (Cerámica)

36 Salón de Otoño 1965: Jesús cae por tercera vez, Descendimiento y La Verónica encuentra a Jesús

37 Salón de Otoño de 1966: Cuatro retratos en porcelana y El profesor de arte rupestre

38 Salón de Otoño de 1967: Cinco platos decorados y un tíbor (Cerámica)

39 Salón de Otoño de 1968: Virgen de Lledó, Cristo en la cruz, Retrato, Retrato y Retrato

41 Salón de Otoño de 1971: Rapto de Europa

42 Salón de Otoño de 1972: Relieve medalla cerámica

Mural cerámico de La Virgen de Lledó

Parque Ribalta de Castellón, del 32 Salón de Otoño

Un rincón del parque de Castellón, del 33 Salón de Otoño

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Juan de la Cruz Pallarés

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

Juan de la Cruz Pallarés García

PALLARES GARCIA, Juan de la Cruz            2012          07.jul.1955      LORCA (Mu)                     MADRID

vicepresidente de la AEPE

 

 

Juan de la Cruz Pallarés García nació en Lorca, Murcia, en 1955.

Pintor, restaurador y jurista, formado en Bellas Artes y Restauración en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia.

Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Práctica Jurídica.
Funcionario de la Administración General del Estado.

Ha cultivado diversos estilos, incluyendo realismo y cubismo, con especial reconocimiento por sus composiciones taurinas.

 

 

Su obra se caracteriza por un lenguaje visual que oscila entre lo figurativo y la experimentación técnica.

La trayectoria artística del autor se desarrolla a lo largo de más de tres décadas, marcada por una presencia constante en certámenes nacionales y espacios culturales de referencia.

Desde sus primeras exposiciones en los años ochenta en Murcia, Sevilla, Valencia, Benalmádena  y Madrid, su obra ha sido reconocida por su solidez y coherencia, obteniendo premios y selecciones en destacados concursos de ámbito estatal.

Durante los noventa y dos mil su producción se exhibe con regularidad en centros culturales de Lorca y Águilas, así como en muestras colectivas y temáticas que consolidan su presencia en el panorama artístico regional.

 

 

Su participación en proyectos vinculados a entidades históricas como el Paso Blanco o instituciones como Caja Murcia y la CAM evidencia un diálogo continuo con el patrimonio y la tradición local.

La última década recoge importantes reconocimientos, como la incorporación de obra al Fondo del Liceo Lorquino y en el XXXII Certamen de Pequeño Formato de la AEPE en Madrid, culminando con su exposición en el Centro Cultural del Ayuntamiento de Lorca y su participación en eventos como la Feria DEARTE Contemporáneo.

Su recorrido muestra un compromiso sostenido con la pintura y una evolución personal que atraviesa distintas etapas sin perder su identidad artística.

Una de sus colecciones más personales, titulada Polimorfismos, explora la capacidad de las formas para transformarse y coexistir en un mismo plano visual.

 

 

Utiliza predominantemente el acrílico sobre lienzo, técnica con la que logra texturas vibrantes en retratos y paisajes.

Además de sus figuras humanas, ha trabajado series de paisajes que reflejan tanto su Murcia natal como panoramas urbanos e industriales.

Su obra puede consultarse en plataformas internacionales como Google Arts & Culture o en Artelista, donde se destaca su destreza en el retrato contemporáneo.

En el catálogo de la exposición que realizó en el Centro Municipal de las Artes de Alcorcón podía leerse acerca de su obra: “Juan de la Cruz Pallarés tiene muchos estilos, realista, cubista, surrealista,figurativo…  Creo recordar haber visto también entre sus obras algún collage y otras técnicas como el ensamblaje.

Pero no tiene un estilo único y claro, porque el estilo no es algo que se utiliza o se escoge, sino que es el producto de su manera de pensar, ver, ser y sentir, y todo eso es lo que hace que su estilo sea tan propio.

En su obra hay cambios y significaciones simbólicas, científicas, sociales, pero básicamente, hay sentimientos y sensaciones que se desbordan con una tremenda imaginación que le lleva a reunir formas y materiales de una manera magistralmente ordenada en un caos natural.

Expresionista en algunas formas, cubista en otras, su entelequia se resume en pintar lo que le nace y como le pide su fantasía, con colores atrevidos, acordes, a veces surrealistas, pero siempre llamativos y bien armonizados.

Para ver la pintura de Juan de la Cruz Pallarés no es básico entender de pintura, porque la pintura, el buen arte, se siente y toca nuestra fibra interior, que te dice que ahí hay algo, que te llena. La belleza que el corazón encuentra al mirar sus obras, es una emoción que será distinta en cada uno de los espectadores, pero que en ningún caso nos dejará indiferentes, ya que Juan sabe bien cómo atraer la atención del espectador y cómo crear una armonía pictórica única”.

 

Juan de la Cruz Pallarés y la AEPE

En 2014 accedió al cargo de Vicepresidente de la AEPE, haciéndose cargo de la edición de la Gaceta de Bellas Artes.

Con ese motivo, la Secretaria General le hizo una entrevista en la que hablaba de la renovación de la publicación:

Antes de Director es socio. ¿Cómo veías entonces la publicación? Como un instrumento de información necesario. Cualquier institución de este tipo debe tener una herramienta de comunicación y conexión con sus asociados y con quienes tengan interés en sus actividades.

¿Qué novedades presenta la renovada edición de la Gaceta de Bellas Artes respecto a la anterior? Efectivamente se ha introducido alguna novedad ya que es imprescindible actualizar las ediciones adaptándolas al momento en que se edita, maximizando los medios disponibles. Las novedades más relevantes son la racionalización de la información y su estructuración en epígrafes lógicos.

¿Cuáles son las fuentes de información de las que se nutre la revista? ¿Contáis con redactores o colaboradores? Hoy los canales de consulta e información general son, por decirlo de manera rotunda, apabullantes. La Gaceta, entre otros, acudirá a esos medios. Léanse publicaciones especializadas, la ofertada a través de  instituciones públicas y privadas y, recientemente, las que intentamos obtener mediante colaboraciones con entidades de otros países.  Respecto a redactores y colaboradores, son los propios socios y amigos de la Institución, junto con la dirección gestora y personal administrativo de la propia Asociación, quienes colaborarán siguiendo las nuevas directrices en la selección de noticias, informaciones y propuestas, que considere de interés común.

¿Qué tipo de contenidos van a tener cabida en la nueva “Gaceta de Bellas Artes”? La revista se inicia, como en anteriores ediciones, con un Saluda del Presidente, quien comentará las novedades, proyectos y demás cuestiones de interés general para los socios. Distintos epígrafes desarrollarán las temáticas de “TALLERES Y CURSOS”, “CONFERENCIAS Y ENTREVISTAS”, “CONCURSOS Y CERTAMENES”, y el de “SERVICIOS DE LA ASOCIACION», a través de éste último se pone a disposición de los asociados el tórculo, la Asesoría Jurídica y la novedosa oferta de ESPACIOS EXPOSITIVOS dentro de la Sede, de la que estamos seguros, será de gran aceptación. Por último, estrenamos el «PORTAL DEL SOCIO», el «ESPACIO PARA PUBLICIDAD» y un nuevo apartado de «RESEÑAS HISTORICAS DE LA AEPE», referidas a acontecimientos acaecidos en el ya largo caminar de nuestra Asociación.

 

 

¿Cuáles van a ser, a partir de ahora los valores diferenciadores de la “Gaceta de Bellas Artes”? La periodicidad seguirá siendo mensual e intentaré que, en las sucesivas publicaciones, la información sea breve pero suficiente, variada en ofertas de interés y participativa, donde los socios puedan opinar en el ámbito de los intereses propios y  de la Asociación.

Defina la nueva Gaceta de Bellas Artes en pocas palabras Me remito un poco a la respuesta anterior, considerando que la participación activa será la brújula que apunte hacia dónde deberé dirigir los contenidos, considerando que sus miembros, como  ya he dicho, son el principal soporte de la AEPE y su razón de ser.

¿Qué de especial podremos encontrar en el próximo número? Entiendo que será identificable un nuevo modo de exponer la noticia al epigrafiar por contenidos y también la denominada Reseña Histórica de la Asociación, de la que en sucesivas publicaciones veremos su aceptación.

¿Es consciente de ser continuador de una larga trayectoria de artistas y periodistas que hicieron de la “Gaceta de Bellas Artes” un referente en el mundo artístico español? Sí, lo soy. Aceptar la dirección de La Gaceta lleva implícito el esfuerzo de mantener, al menos, el mismo nivel de calidad y cantidad de información que han tenido los socios hasta ahora e intentar mejorarla en el presente y futuro.

Sus palabras denotan entusiasmo… Por supuesto. El principal y único interés de La Gaceta es lograr la satisfacción de todos nuestros socios, quienes serán parte activa en el contenido de la revista que aspira, a partir de ahora, a ver cumplidas nuestras pretensiones de ser el medio de información e instrumento de apoyo de referencia de todos los artistas españoles, cubriendo y complementando todas las actividades y necesidades propias de nuestra profesión. De manera que es evidentemente un orgullo estar al frente de este atractivo proyecto y poder encargarme de garantizar la consecución de los nuevos objetivos que nos hemos marcado.

¿Cómo le gustaría que los socios vieran la nueva revista? Mi interés y cometido es que La Gaceta constituya un soporte de calidad en la información, que ofrezca a los socios una ayuda para el desarrollo de sus actividades profesionales y culturales.

 

 

La Junta Directiva de la AEPE

El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, nos presenta a los miembros de la nueva Junta Directiva de la AEPE, que inician esta etapa con ilusión, compromiso y vocación de servicio.

La nueva Junta Directiva de la AEPE asume esta responsabilidad con profundo sentido del deber, compromiso y respeto hacia la trayectoria de nuestra asociación.

Inicia así esta nueva etapa con ilusión renovada y con la firme voluntad de dar continuidad al valioso trabajo desarrollado hasta ahora, incorporando a su vez nuevas perspectivas y líneas de actuación que contribuyan al fortalecimiento y proyección futura de la AEPE.

Los miembros de la Junta Directiva quieren poner de manifiesto su plena disposición al servicio de todos los socios, desde la cercanía, la escucha activa y el diálogo permanente.

Su propósito es trabajar con rigor, responsabilidad y espíritu de colaboración, fomentando la participación y reforzando los lazos que nos unen como colectivo.

Asumen así este reto con humildad y con el convencimiento de que, con el esfuerzo conjunto y la implicación de todos, seguiremos avanzando en la consolidación de una asociación sólida, dinámica y comprometida con sus fines.

El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores y su Junta Directiva agradecen sinceramente la confianza depositada en ellos y os invitan a acompañarles en esta nueva etapa que comienzan con esperanza y determinación.

PRESIDENTE

José Gabriel Astudillo López

VICEPRESIDENTE y

TESORERO

Juan Manuel López-Reina Cosso

 

SECRETARIA GENERAL

Mª Dolores Barreda Pérez

 

VOCALES

Carmen Bonilla Carrasco

Juan Ramón Luque Ávalos

Delia García Laredo

 

BIBLIOTECARIO

Fernando de Marta y Sebastián

 

 

Rosa Ruiz Martínez

Por Mª Dolores Barreda Pérez

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Rosa Ruiz Martínez

RUIZ MARTINEZ, Mª Rosa         P     1935       MADRID       VALENCIA/MADRID

 

No ha sido posible localizar una fotografía de la artista

 

Mª Rosa Ruiz Martínez nació en Madrid. Según distintas fuentes, sería en 1903 o en 1908.

En Madrid vivía en la calle Samaniego, 2, en 1929, año en que presentó un par de bodegones al Salón de Otoño, que la prensa calificó de “muy notables”.

Presentó la obra titulada Muchachas valencianas a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934. En Las Provincias, en la sección de arte y bajo el título de Los pintores valencianos en la Exposición Nacional de Bellas Artes, se podía leer: “Sala XII. Madrileña, pero domiciliada en Valencia y en su ambiente artístico, por lo que hablo de ella aquí, es la pintora María Rosa Ruiz Martínez, que presenta un cuadro, Muchachas valencianas. Ha sido colgado este cuadro haciendo simetría con el llamado Pastoral, de un señor García Vázquez, al cual el Jurado de pintura ha otorgado Primera Medalla, con escándalo y alboroto justísimos en los medios artísticos. El cuadro de María Rosa Ruiz Martínez no hubiera podido aspirar nunca, en un orden de equidad y de buen sentido distributivo de recompensas, a Primera Medalla; pero el hado irónico quiso colocarle junto al esperpento aquel de Pastoral y al esperpento hermano –engendro de la misma indigencia artística- titulado Carpintero, del propio señor García Vázquez. Y de la comparación la obra de la pintora Ruiz Martínez sale exaltada hasta las cumbres de la Medalla de Honor. El espectador ingenuo e ignorante de estas trapisondas del favoritismo se preguntará, al ver colgada de Pastoral la cartela de Primera Medalla, por qué a Muchachas valencianas no se le ha dado una recompensa mayor. Lo cual -claro es- no es un elogio de la obra dulzoncita y floja de la señora Ruiz Martínez, grata a la vista nada más”…

En 1935 presentó dos obras, Mendigo y Bodegón a la Exposición de Bellas Artes de la AEPE que tenía las mismas prerrogativas que el Salón de Otoño, en el Palacio de Cristal del Retiro En el ABC podía leerse “que acreditan una gran agilidad de su arte y sabios recursos de su paleta”.

Participaría además en el XV Salón de Otoño de 1935.

 

 

Presentó la obra titulada Estudio, a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1936 que la prensa solo calificó como de “estimable”.

En Valencia vivía en la calle Cirilo Amorós, 79.

Entendemos que pasaba temporadas en la capital y las alternaba con su domicilio en Valencia.

Discípula de los socios de la AEPE Luis Menéndez y de Pura Vázquez.

En 1942 expuso Flores y bodegones en el Salón Vilches de Madrid. A propósito de la misma,  en el ABC se podía leer: “Ayer tarde se inauguró la exposición de pinturas de la notable artista Rosa Ruiz Martínez, que ya ha figurado en otros certámenes, aunque de manera aislada en donde obtuvo un resonante éxito como expositora. Consta la exposición de treinta y dos obras, que merecieron el unánime aplauso de la numerosa concurrencia que desfiló por ella. Oportunamente nuestro crítico de arte dedicará a la exposición los juicios que ella merece. Nosotros nos limitamos a subrayar el valor artístico de Rosa Ruiz Martínez, quien ha conseguido en esta exposición poner de relieve, con toda la espiritualidad y belleza de que es capaz, una labor tan prolija como interesante en su colección de bodegones, floreros y retratos que, como antes decimos fueron elogiadísimos, así como el interesante y admirable juicio del ilustre crítico que ha prestigiado el seudónimo Luis Fontes, recogido en el catálogo”.

Bodegón con jarra y libros

 

Y efectivamente, días más tarde, el crítico Cecilio Barberán reseñaba así la muestra en el ABC: “La excelente personalidad de pintora que hay en Rosa Ruiz Martínez se pone al servicio de la pintura de los motivos más gratos compatibles con la delicadeza femenina: las flores y los bodegones. Son estos los que con preferencia pinta esta notable artista, y con los que consigue una destacada personalidad dentro del concepto del arte moderno. El secreto de la belleza de esta pintura de bodegones suya estriba en cómo están estos asuntos realizados. Su técnica no es otra que la de un apurado estudio de calidades, en donde estas se plasman, no de la manera densa, insistida del bodegón clásico, sino con una transparencia y ligereza de color que acusa la más exigente depuración.

Esto, que no deja de entrañar un difícil problema, como todo aquel que depura y ennoblece el realismo de las cosas, lo consigue Rosa Ruiz en sus cuadros, acusándose serenamente las más ricas calidades que sirven de motivo a sus obras: flores y cerámicas, platas y vidrios, sedas y frutas. Y de aquí la selecta calidad de las cosas que pinta y los recios perfiles del arte grato y moderno que está presente en sus floreros y bodegones.

Las treinta y dos obras que expone diría que se en cuanto a valoración genérica, se mantienen en un nivel igual; ahora que olvidan esta uniformidad, superándola, algunos cuadros tan bellos como el de flores, que figura con el número 17 en el catálogo, y el Bodegón con cristal y cerámica, trozos de pintura de diafanidad y realismo maestro, en donde la quietud de las cosas, sus calidades y su composición nos dan la obra perfecta en su género.

Rosa Ruiz Martínez cultiva también el retrato; un concepto de estilización muy bella preside el de la señora de Acuña, que expone y un estudio de carácter es el del Tío Sento. Ahora que las mayores devociones de su arte las capta aquel otro aspecto de su pintura, ya destacado, en donde está presente su gran delicadeza y su fina sensibilidad”.

Por su parte, Antonio de Las Heras escribía en La Hoja Oficial del lunes: “Cuando se entra en el salón Vilches, donde tienes puestos sus cuadros la pintora Rosa Ruiz Martínez, se vienen a los ojos treinta y dos obras allí colgadas, que todas reclaman por igual una detenida atención. Acaso sea la colocación tan próxima entre ellas el único reparo que hemos de poner a esta exhibición, porque cada lienzo tiene un contenido y una fuerza de irradiación al exterior, que sería conveniente una mayor lejanía para que el visitante pudiera dedicarse aisladamente a con la contemplación de cada uno. Treinta y dos obras, condominio de los bodegones y las flores, tema femenino, que la autora aparece recrearse con una delectación bien sentida y expresada. El tema del hogar, con su mejor adorno pletórico, está tratado de una manera que la modernidad y la tradición van de la mano para conseguir el logro de la obra artística. Rosa Ruiz Martínez, que viene precedida de la aplauso del público y crítica extranjeros, no encontrará regateo por parte de los madrileños, porque su labor hecha con gran solvencia de oficio y una fina sensibilidad de pintora, tiene el mérito del valor y la calidad conseguidos al mismo tiempo que se adivina una vocación firme que la conducirá a una producción de más alto vuelo y mayor envergadura. La unidad es una de sus principales características, unidad en el sentimiento que anima la paleta de esta distinguida artista para crear con una limitación de temas una gran variedad de efectos pictóricos, que la sitúan en un puesto destacado entre los cultivadores de este género lleno de intimismo en la pintura”.

 

Bodegón presentado al IX Salón de Otoño de 1929

 

En 1942 participaba también en el XVI Salón de Otoño. En el ABC podía leerse al respecto: “Acuden a este Salón de Otoño obras pictóricas de la mujer, que por su interés solicitan la mejor atención. Lo hace, en primer término, el envío de Rosa Ruiz Martínez. Esta, en su cuadro Estudio, aborda y resuelve felizmente una figura de mujer a contraluz, y en su bodegón Libros, nos muestra un trozo de pintura de excelentes calidades”…

Jarrón con flores

 

En 1943 formó parte de la Exposición femenina de pintura y escultura que organizó la Asociación de Escritores y Artistas, en su salón de la calle del Rollo de Madrid. En la muestra, participaban también otras socias de la AEPE como Rosario Velasco, Margarita Frau, Amparo Figueroa, Aurora Lezcano…

En 1944 expone en el Salón Vilches de Madrid, publicando el ABC la siguiente reseña: “La nueva obra de Rosa Ruiz Martínez. Esta notable pintora expone hoy en Madrid veinticuatro nuevos cuadros que revelan un gran avance en su carrera.

Su nueva obra tiene aspectos de alto virtuosismo. Este aparece en sus composiciones de naturaleza muertas. Después de abordar con acierto los más varios géneros, el retrato, el paisaje, la pintora nos muestra su obra de bodegones, en donde se sedimentan valores de gran sobriedad. Rosa Ruiz Martínez pinta en sus naturalezas muertas lo escueto y realista, pero dentro de una atmósfera, de una concepción de profundidad y dimensión que nos hace recordar trozos de la buena pintura clásica.

La justeza y la poesía de la verdad es el distintivo de estos lienzos. Le bastaría a esta artista haber pintado solo sus bodegones La llave, Libros y Antaño, para merecer el calificativo de excelente pintora. ¡Qué riqueza, dentro de la sobriedad, la de estos lienzos!

De los otros cuadros que expone anotamos Levantina, Vitalidad y Viejo alcalde, obras de empeño, en donde el artista pone de manifiesto las grandes dotes que la abordan adornan”.

En 1944 vivía en Madrid, en la avenida Reina Victoria, 8.

En julio de 1944 una noticia sorprende a la prensa: “El Ministro Secretario General del Movimiento, José Luis Arrese, acompañado de José Luis Estrada, de su secretaria particular y del socio de la AEPE Jacinto Alcántara, jefe de protocolo de la Secretaría General, visitaron el estudio de la artista, contemplando las últimas producciones realizadas por la excelente pintora, así como las que estuvieron expuestas en la pasada temporada en el Salón Vilches. De todas ellas, hizo Arrese un cumplido elogio, quedando complacidísimo de la visita”.

 

Nostalgia

 

En 1945 participó en el Salón de Primavera de Mallorca que organizó la AEPE en la ciudad balear.

En 1946 obtuvo el título de Socio de Mérito como recompensa en el Salón de Otoño de ese año.

En 1945 expuso en Madrid, en las Galerías Atenea: “La fuerza temperamental de Rosa Ruiz Martínez queda patente en todas sus obras, lo mismo en las figuras que en los bodegones no obstante, en estos últimos temas, es en donde ha con seguido mayor complejidad, en los cuales el carácter de los objetos que le han servido para componerlos, están captados con pincelada segura, enérgica y con una sana idea del conjunto; esta cualidad no deja de existir también en sus figuras, algunas de las cuales, como por ejemplo: «Viejo alcalde”, «Tio Sento» y otros, son muy apreciables y si bien no reúnen la complejidad de sus bodegones, hay que tener en cuenta el gran número de dificultades que hay que vencer para salirse airoso en la figura”.

Una de aquellas obras, titulada Jarrón con flores, se encuentra depositada en el Palacio del Marqués de Bermejillo, sede actual del Defensor del Pueblo de España, en Madrid.

En 1945 presenta las obras Nocturno y Viajera a la Exposición Nacional de Bellas Artes, que según el diario ABC, “se resuelven con original y bello impresionismo”.

También en 1945 expuso en la Galería Atenea de Barcelona.

En 1946 participó en la exposición de artistas españoles e ingleses que a iniciativa del profesor Starkie, director del Instituto Británico, se celebró en los salones de aquel centro, junto a multitud de socios de la AEPE como Milagros Daza, Amparo González Figueroa, Mariana López Cancio, Mª Ángeles López Roberts…

En 1947 participó en el XXI Salón de Otoño.

Nocturno. ABC 1945

En 1947 realizó una exposición de obras en la Sala Estilo de la calle Jovellanos de Madrid. Francisco Pompey escribía acerca de ella en el diario Pueblo: “En el Salón Estilo se echibe la colección de floreros que la ya conocida artista Rosa Ruiz Martínez no ofrece en esta ocasión como una nueva prueba de su talento. Algunos de los cuadros son dignos de tomarse en cuenta, no por lo realizado como concepción estética, pues están con mucho retraso, con relación a la época actual, sino por el noble esfuerzo que en una mujer representa el enfrentarse con el terrible problema de la pintura. No obstante, nos permitiremos la libertad de aconsejarle medite ante la Naturaleza, pues en ella podrá encontrar nuevas y fecundas posibilidades de un arte “viviente”, en el cual pueda expresarse con más libertad el lenguaje femenino”.

En 1948 participó en el XXII Salón de Otoño y en el XXIII Salón de Otoño de 1949.

En 1949 formó parte de una exposición celebrada en Madrid, junto a otros artistas como Paula Millán Alosete.

En 1952 una de sus obras se exhibió en la exposición que la AEPE organizó en el Salón Cano, con el tema de figura.

En 1953, Miquelarena reseña en el ABC que quince lienzos de la artista se exponen en uno de los salones del Club Español, y que “han despertado un singular interés en Londres. Nuestra compatriota presentó varios cuadros de flores, dos retratos y algún bodegón”.

En 1972 expuso en Navarra.

Desde entonces, nada se sabe de ella.

Falleció en 1989.

Bodegón presentado al IX Salón de Otoño de 1929

 

Rosa Ruiz Martínez y la AEPE 

Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:

IX Salón de Otoño de 1929: Bodegón y Bodegón, óleos

XIV Salón de Otoño de 1934: Retrato y Jarro de Andújar

XV Salón de Otoño de 1935: Apunte, Apunte y Estudio

Exposición de Bellas Artes de 1935: Bodegón

XIX Salón de Otoño de 1945: Retrato

XX Salón de Otoño de 1946: Flores

XXI Salón de Otoño de 1947: Flores

XXII Salón de Otoño de 1948: Florero y Florero

XXIII Salón de Otoño de 1949: Estudio

 

 

Supercopa de Cultura: Ministros 3, Arte 0

Informe oficial: los tres ministros de Cultura

coinciden… en que ya si eso mañana”

 

Analizamos la gestión de los tres últimos Ministros de Cultura porque, sinceramente, alguien tenía que documentar este fenómeno casi paranormal: tres responsables públicos capaces de pasar por sus cargos sin dejar rastro, como si hubieran sido programados para permanecer en modo “ahorro de energía” permanente.

Su legado conjunto —que cabe cómodamente en un post‑it sin usar ambas caras— merece un estudio comparativo simplemente por lo extraordinario del logro: nunca antes tres personas distintas habían hecho tan poco y, aun así, habían generado tantos informes, ruedas de prensa y fotografías inaugurales sin inaugurar nada. Si la inactividad fuera un arte, estos tres serían patrimonio inmaterial.

España tiene un ministerio de Cultura. O al menos eso debe decir el rótulo de la puerta giratoria que cambia de dueño más rápido que una taquilla de festival.

En ella, los tres ministros han dejado su huella… o, mejor dicho, sus huellas dactilares: porque obra, obras, lo que se dice obras, han quedado más bien pocas. Porque si uno revisa lo que han hecho los últimos tres ministros, empieza a sospechar que el cargo venía con un botón rojo que decía “NO TOCAR NADA IMPORTANTE”.

Bienvenidos al repaso más ácido y oscuro de Uribes, Iceta y Urtasun: tres ministros, tres promesas y un destino común: decepcionar con estilo progre.

José Manuel Rodríguez Uribes: 1 año, 5 meses y 29 días

Alias: “El Ministro del Apocalipsis Cultural

Slogan no oficial: “La cultura puede esperar, yo también”

Uribes empezó fuerte. En plena pandemia, cuando todo el sector esperaba un plan de rescate, él salió a decir una frase digna de manual de autoayuda: “Entre la vida y el cine, elijo la vida”. Lo dijo él… no me lo estoy inventando.

El sector entendió: “La cultura que espere. Ya si eso… luego vemos.”

Mientras Francia y Alemania tiraban millones desde helicópteros, aquí las ayudas llegaron con retraso, como un tren regional de los años 80… como el AVE a Extremadura… como el AVE en general. Finalmente, soltó 76,4 millones de euros, pero solo después de recibir críticas que podían escucharse desde Saturno.

Y sobre las reformas prometidas… Bueno, aquí viene lo bonito:

Estatuto del Artista: NO.

Ley del Cine: NO.

Ley de Mecenazgo: NO.

Acuerdo con la baronesa Thyssen: NO.

Su legado legislativo cabe entero en un Post‑it. En letra grande.

Cuando salió, solo dejó una frase grabada en la historia cultural:  “Bueno, por lo menos no incendio nada.” Y eso, visto lo visto, casi cuenta como logro.

Miquel Iceta: 2 años, 4 meses y 9 días.

Alias: “El Ministro de los Grandes Anuncios y los Pequeños Resultados

Slogan no oficial: “Prometer es gratis, legislar es caro”

Iceta entró como un torbellino bailongo, anunciando que España estaba lista para ser una “superpotencia cultural”. Una frase que suena a Marvel… pero con presupuesto de serie autonómica y local… un eslogan hermoso… digno de un videoclip.

Prometió:

Una Ley del Cine moderna

La revolución del INAEM

Una edad dorada del audiovisual

¿Y qué entregó?

La Ley del Cine quedó en anteproyecto, también conocido como “borrador que se enseña pero no se firma”.

La reforma del INAEM siguió en pausa larga, como los trámites de una administración en agosto.

Y la superpotencia cultural… bueno, seguimos esperando el rayo gamma cultural.

Eso sí: lanzó el Bono Cultural Joven, una tarjeta mágica  que muchos jóvenes usaron… cuando lograron usarla… que funcionaba… a veces. Dependiendo del día. Y del comercio. Y de la orientación de los astros. Problemas técnicos, comercios que no la aceptaban, confusiones varias: el bono tuvo más bugs que un videojuego mal testeado.

Entre tanto, Iceta tuvo que lidiar con:

El caso Rubiales y las críticas por quedarse corto.

Ataques a museos por activistas: una cultura manchada literal y metafóricamente.

El veto a Plácido Domingo, reconocido por el propio ministerio como tardío.

Iceta pasó más tiempo apagando fuegos mediáticos que encendiendo motores culturales. Iceta fue, en resumidas cuentas, el ministro del tráiler, no de la película. Un ministro más cercano al teaser hype que al estreno final.

Ernest Urtasun: 2 años, 6 meses y lo que nos queda de días…

Alias: “El Ministro del Titular Fácil

Slogan no oficial: “El ministro del titular bonito y la factura pequeña”

Urtasun llegó con el aura del “progresismo elegante” y un mensaje solemne: “Vamos a devolver el patrimonio expoliado del franquismo”… casi parecía la trama de National Treasure 3.

Y vaya si lo devolvió: de un inventario de 5.126 piezas, devolvió… 8. Sí, 8. Ni una decena. Ni siquiera para llenar una pared mediana de Ikea. Y es que hay una gran diferencia entre “Vamos a recuperar el patrimonio” y “Hemos devuelto los que cabían en un maletín”.

También prometió ayudas por la DANA. Y las anunció: 1 millón € por aquí, 1 millón € por allá… Pero a día de hoy, aún no hay datos sobre cuántas se dieron realmente y cuántas ayudas llegaron a manos de alguien. Un misterio digno de Expediente X… La transparencia brilla… por su ausencia.

Luego está Cine Escuela, su proyecto estrella. Fase piloto en… tres colegios. Tres. No es un programa: es un focus group.
Y la Unidad contra las violencias machistas del sector cultural: Compuesta por dos profesionales. En un año, 55 llamadas. Es decir: Una unidad más pequeña que la plantilla de un after de barrio. Un servicio que funciona, sí, pero con plantilla nivel “startup en un garaje”.

Eso sí: eliminó el Premio Nacional de Tauromaquia. Una medida simbólica, barata y perfecta para generar titulares sin gastar recursos. Una medida valiente, simbólica, divisiva y… sobre todo, barata.
Pragmático… si uno es muy fan del marketing político.

Si existiera un western sobre estos tres ministros, se llamaría: “Los tres jinetes que cabalgaron hacia ninguna parte.” Los tres mosquiministros de la cultura: uno no hizo nada, otro lo dejó a medias y el último inauguró titulares.

Los tres anunciaron promesas épicas: Uribes prometió sostener el sector cultural… y lo sostuvo con esparadrapo. Iceta prometió convertirnos en superpotencia… y nos dejó en potencia. Urtasun prometió devolver la memoria histórica… y devolvió ocho cuadros.

Uribes sobrevivió a la pandemia… pero la cultura sobrevivió a pesar de él. Iceta prometió un Hollywood ibérico… y entregó trámites. Urtasun habla de memoria histórica… pero devuelve obras como quien devuelve libros a la biblioteca: de una en una y sin prisa.

Los tres tienen algo en común: Hicieron menos de lo que prometieron. Y prometieron más de lo que hicieron. Muchas palabras, pocos hechos, abundantes titulares y reformas que brillaron más por lo que anunciaban que por lo que concretaban. Los tres mosquiministros lo intentaron.

En Cultura, donde todo es relato, ellos fueron maestros de la narrativa sin desenlace. En Cultura, como en el teatro, lo importante no es anunciar la obra… sino estrenarla. Cualquiera diría que, más que ministros, fueron becarios con despacho.

La sátira termina aquí. La realidad, por desgracia, sigue igual.

En definitiva, el balance conjunto de estos tres Ministros de Cultura —auténticos campeones de la nada y finalistas eternos de la Liga de la Inacción— demuestra que, si algo han conseguido, ha sido perfeccionar el arte de no ocuparse del arte. Su legado hacia los artistas podría resumirse en una postal: “Saludos desde la indiferencia”. Durante sus mandatos ficticios, los creadores no solo no recibieron apoyo, sino que ni siquiera recibieron señales de vida. El único contacto ministerial con el mundo artístico fue, en el mejor de los casos, una visita protocolaria para hacerse la foto… sin mirar las obras expuestas, no fuera a ser que aprender algo los obligara a trabajar.

Mientras los artistas luchaban por sobrevivir, estos ministros se especializaron en proyectos tan revolucionarios como no abrir convocatorias, no actualizar presupuestos y no responder emails, convirtiendo la inactividad en su principal aportación cultural.

Así, podemos afirmar que en la batalla por no hacer nada por el arte, estos tres ministros no solo participaron… la ganaron con una rotunda superioridad. Un trío histórico que no pasará a la historia, salvo como ejemplo perfecto de que, a veces, el vacío también ocupa espacio.

Dicen que ha habido avances. Lo dicen mucho. Lo dicen los tres. Lo repiten despacio, con sonrisa grave y verbo institucional, como si al reiterarlo lo suficiente acabara transfiriéndose dinero a nuestras cuentas. Estatutos, derechos, marcos legales, reconocimientos simbólicos. Una sopa de palabras tan espesa que casi podría alimentar… si no fuera aire caliente.

Desde el taller, esos avances se perciben con claridad quirúrgica: no existen. O existen del mismo modo que existen los unicornios administrativos: sobre el papel, con logotipo, pero incapaces de pagar el alquiler.

Nos dedicamos a crear. Esa actividad elevada, casi mística, que según los discursos oficiales es un “pilar fundamental de la sociedad”. Un pilar, eso sí, fabricado en cartón piedra, que debe sostenerlo todo sin pedir absolutamente nada a cambio. El artista ideal es barato, silencioso, resiliente y agradecido. Si además pasa hambre con dignidad, mejor.

El Estatuto del Artista es la obra cumbre del arte conceptual aplicado, el gran tótem de los últimos años. Se habla de él como de un hito histórico. Una conquista. Un antes y un después… de qué me suena a mí eso… pero es sólo un después sin ingresos. No paga el alquiler del taller. No paga materiales. No paga transporte, almacenaje, seguros, tiempo ni desgaste. No protege de la intermitencia real, la de verdad, la que te obliga a encadenar trabajos basura para poder seguir “creando”.

Y me reafirmo en  la idea de que es una obra maestra del arte conceptual contemporáneo: totalmente abstracta, profundamente simbólica, absolutamente inútil en la vida material. Eso sí, cuando seamos ancianos, reconocidos o definitivamente inofensivos, quizá sirva para compatibilizar algo con una pensión. El sistema siempre ha sido muy generoso con los artistas… cuando ya no estorban.

Así es que… sí, se ha legislado sobre el artista para no tener que legislar a favor del artista.

En cuanto a las subvenciones, no son más que hambre con dossier. Las ayudas públicas existen. No como herramienta de sostenimiento, sino como ritual de selección ideológica y administrativa. No están pensadas para el creador que trabaja, sino para el creador que justifica. El que domina el idioma cofinanciado, la memoria técnica, el marco conceptual y la autohumillación fiscal. El que escribe mejor de lo que pinta o esculpe. Porque solicitar una subvención implica semanas de trabajo gratis, sabiendo que probablemente no te la darán y que si te la dan, llegará tarde, mal y con condiciones absurdas.

Las ayudas no permiten vivir. Permiten simular políticas culturales. Funcionan como premios simbólicos a los ya integrados, no como soporte a un tejido creativo real. Son pues, un método eficaz para que el artista no cree: el tiempo invertido en formularios se resta directamente a la obra. Es eficiencia institucional pura y dura.

En España se vive el glamour extractivo de exponer sin cobrar.  A veces te llaman de una institución. Te exponen. Te legitiman. Salen fotos. Hay vino barato en la inauguración. Cobrar es opcional. Porque el prestigio es moneda simbólica y el artista, al parecer, puede alimentarse de reconocimiento. Comprar obra no es una obligación; es una delicadeza. Como pagar honorarios. Como crear continuidad. Como hacerse cargo de algo más que del relato.

Las instituciones cuentan historias. Los artistas pagan la factura.

Las adquisiciones públicas se venden como logros. Pero son operaciones puntuales, estratégicas y narrativas. No crean mercado, no sostienen trayectorias y no afectan al conjunto del sector. Y, casualmente, dejan fuera a todo lo que no encaja en el discurso curatorial correcto, aprobado y moralmente homologado. Por lo tanto, se compra discurso. La obra, a veces. La vida del artista, nunca.

El abandono del mercado primario es notorio y deliberado, y eso le conviene a la cultura progre. Galerías que cierran. Otras que sobreviven alquilando paredes. El riesgo económico pasa íntegro al artista, que lo hace todo y pierde siempre. Produce, invierte, guarda, transporta, promociona y fracasa. Solo. Eso no es romanticismo. Es explotación estructural maquillada de libertad creativa. Comprar arte contemporáneo sigue siendo un capricho excéntrico, no un valor cultural fomentado. No hay incentivos útiles, ni fiscalidad real, ni protección frente a abusos. Pero hay muchas mesas redondas.

Y qué decir del escaparate con candado de la internacionalización… ese gran chiste final. Un mantra que beneficia siempre a los mismos nombres, en los mismos circuitos cerrados. El resto estamos internacionalizados en redes sociales, enviando dossiers a direcciones que no responden. No hay acceso real, no hay acompañamiento y no hay continuidad. Es un escaparate perfecto… sin puerta de entrada.

Ningún ministro quiere tocar el tema de las rentas básicas, los espacios públicos de producción, los pagos obligatorios por exposición, la red estable de encargos, la protección real frente a la intermitencia.

Nada de eso interesa lo suficiente como para convertirse en política. Abordar cualquiera de estos temas conllevaría un compromiso… que no se va a asumir. Claro está que podrían anunciarlo y luego no hacerlo, como todo lo que está pasando en la vida política actual. No importaría.

Después de tres ministros de cultura en seis años, no ha habido logros que afecten directa y sostenidamente a la vida material del artista, sino sólo retórica, escenografía y autocelebración institucional.

El epílogo sin vaselina se reduce a que el artista sigue creando a pesar del sistema, soportando un modelo que necesita su trabajo pero no está dispuesto a sostener su existencia.

Eso sí, cuando vuelva a leer que “la cultura es un pilar fundamental del país”, asentiré educadamente y me reiré un buen rato.

Los artistas seguimos creando a pesar del sistema. Sobrevivimos a pesar del sistema. Existimos a pesar del sistema.

El arte, como siempre, lo hacemos nosotros. Los logros… esos ya se los reparten otros.

 

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria General

Secretaria Perpetua de la AEPE

Miembro de AECA

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