El 2 de diciembre de 2026, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la Asociación Española de Pintores y Escultores, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «De maestría y ternura», nos mostrará la obra del que fuera escultor socio de la entidad, Eduardo Rodríguez Osorio.
Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento ha demostrado su familia y amigos por hacer esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.
Con este motivo, aquí mismo puedes consultar el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra de los artistas.
Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.
Sin duda estamos ante una nueva y emocionante cita.
Tareixa Taboada, Artista, profesora y crítica de arte, nos presenta así la obra:
Bajo el título de la exposición “De maestría y ternura en la obra de Rodríguez Osorio”, la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la Asociación Española de Pintores y Escultores, acoge una veintena de esculturas en diferentes acabados (bronce, piedra, madera y terracota), pertenecientes a toda su época creativa (1948-1994), caracterizada por un trabajo constante y de perfeccionamiento dentro de su sentir por el arte. Cada una de ellas explora la identidad, la naturaleza y la memoria del escultor, quien con maestría trabajó los diferentes materiales para darles una nueva vida y recrear su mundo interior y vitalista ligado siempre a su tierra, a Galicia.
Eduardo Rodríguez Osorio fue uno de los escultores gallegos más destacados del siglo XX, maestro imaginero de la intrahistoria del arte ibérico tanto por su obra de estudio como pública por la docencia que desempeñó a lo largo de su vida.
Su quehacer nos conduce a un mundo evocador, así obras como “O Conto”, “Vella Cismando”, y “Espantallo” o, sobre todo, sus Maternidades, nos transportan a una realidad cargada de remembranzas. La cotidianidad del mundo rural, la “galleguidade” y la maternidad se dan la mano en la concepción del universo escultórico de este artista.
El escultor explora los pliegues del cuerpo humano con un cerramiento de contornos que se aparta del detalle accesorio, concentrándose en la fortaleza de la simetría, en la masa pletórica, en la pureza estructural de las formas robustas y compactas. El retrato anónimo de la humanidad se convierte en símbolo, la indeterminación de los rostros en vacías concavidades, una síntesis orgánica y conceptual.
Con una trayectoria profesional que se extiende por más de cuatro décadas, Eduardo Rodríguez Osorio consolidó su estilo y su voz en el panorama artístico nacional. A lo largo de su carrera, obtuvo numerosos premios y expuso sus creaciones en galerías de arte y espacios culturales, dejando una huella distintiva en cada una de sus presentaciones.
Osorio fue un gran maestro del retrato, más de cien cabezas modelaron sus manos, algunas de las cuales forman parte del fondo cultural de museos y organismos oficiales. Por ello, esta muestra se completa con un apartado de fotografía documental del escultor modelando retratos de ilustres personajes del mundo de la cultura, como el busto de Camilo José Cela, Celso Emilio Ferreiro, Ramón Menéndez Pidal, Manuel Castro Gil, Antonio Bonet Correa, etc. Y fotografías de obra pública como el monumento a Félix Rodríguez de la Fuente en Poza de la Sal, Burgos, a la Cabra Hispánica en Gredos, Ávila, al Perro Guía en A Coruña, entre otros enclavados en diferentes ciudades y poblaciones de España.
Su proteico legado constituye un hito en la interpretación contemporánea de la escultura gallega del siglo XX, un discurso plástico que se articula en equilibrio entre tradición y vanguardia.
Esta muestra ofrece una oportunidad única para sumergirse en el universo creativo de este artista que ha sabido fusionar la tradición con la modernidad, de observar su quehacer de formador de imágenes y volúmenes a partir de un trozo de madera, barro o piedra para comunicarnos sus emociones plásticas.
