Álvaro García Santamaría

El día 2 de abril, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la AEPE, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «Humedad y materia», nos presentará el socio Álvaro García Santamaría.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento ha demostrado por hacer real esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, colgará en próximas fechas el web el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra del artista.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva emocionante cita.

La muestra, nos la presenta así el propio artista:

Esta obra nació como fruto de una experiencia cotidiana, que a mi parecer suele darse en el arte con más frecuencia de la que pensamos. Esto es, surgió en un momento concreto, en la vida de una persona (yo), mientras disfrutaba viendo una película de los años ochenta, titulada: Tras el corazón verde (Romancing the Stone, 1984). En este film encontré una serie de planos, que me inspiraron a la hora de realizar todas las pinturas que presento, había un juego cromático y formal muy atractivo, lo cual me llevó a realizar una serie de óleos que guardaran una estética formal similar entre ellos, para así crear una unidad.

Estos cuadros se apoyan en imágenes reales, registradas en fotogramas, suponiendo así un soporte visual a mi obra, totalmente diferenciada y personal.

El primer lienzo empezó con una mayor fidelidad para con la imagen inspiradora, sin embargo, a medida que trabajaba con el pincel, más consciente era del cambio de rumbo que se estaba gestando en unas obras, que aunque figurativas, cada vez empezaban ha establecer un diálogo más claro con la abstracción, sin llegar totalmente a esta. A todo ello, cabe mencionar conceptos tales como, el cine, la fotografía o las últimas obras de Claude Monet.

El cine, como pulsión inspiradora, ese séptimo arte que a su vez se encuentra entre mis grandes placeres. Pero este no existiría sin su antecesora fotográfica, elemento esencial en su creación. Ambas artes nos conducen a la antesala del siglo XX, momento crucial para la pintura, donde un grupo de artistas de caballete sin saberlo, tienden un puente hacia el arte del futuro… Tal y como dijo un profesor mío de universidad: Son los últimos artistas antiguos y los primeros modernos. No obstante, cabe destacar la figura de Claude Monet, en tanto que impulsor de la modernidad, pues es de todo el grupo impresionista, quien se atreve a dar un paso adelante, desligando cada vez más su pintura de las pretensiones naturalistas: Y Monet descubrió que la pintura era bella en sí misma, independientemente de lo que representara (Pablo López Raso, Director Académico de Grados en Diseño y Bellas Artes, Catedrático de arte Contemporáneo, Universidad Francisco de Vitoria).

Y aquí llegamos a uno de los puntos clave de esta exposición, la idea de pintura como elemento independiente de toda narración o construcción figurativa, la pintura como fin en sí misma. Pues si bien es cierto que esta parte de una imagen fotográfica, con elementos identificables de la naturaleza, a medida que se han encontrado las tonalidades, los contornos y las formas, ha derivado en unos planteamientos muy diferentes de los que tenía (yo) al principio en mente, algo que sin duda entronca con uno de los muchos aspectos que forman parte de la experiencia de la creación artística, la idea preconcebida de la obra, frente al desarrollo natural e imprevisible de la misma.

Para acabar, debo decir que desde mi punto de vista, la obra de arte es una criatura viva en continuo diálogo con el artista que la acomete…

Orart – Aranguren – Lozano

El día 16 de marzo, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la AEPE, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «De lo figurativo a lo abstracto», nos presentarán los socios Catalina Orart, Inmaculada Aranguren y Juanjo Lozano.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento han demostrado por hacer real esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quienes desean mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, colgará en próximas fechas el web el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra de los artistas.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva emocionante cita.

 

La muestra, nos la presentan así los propios artistas:

En la obra de Juanjo Lozano se aprecia un profundo dominio de la técnica y una exquisita manera de tratar los temas, mostrando una clara intención de hacer trascender la realidad, con ese punto de nostalgia de lo vivido, de lo soñado desvelando la belleza oculta de las cosas. Consigue envolver a la persona que observa la obra en un ambiente que parece entretejer el tiempo.  Y lo consigue por el tratamiento especial de la atmósfera diseccionando realmente todo lo que le rodea. Así consigue una emoción que apetece en el detalle más superfluo.
La obra abstracta de Inmaculada Aranguren se caracteriza, de una parte, por la sobriedad en la elección de la gama de colores, jugando con los efectos delante / atrás. Por otro lado, busca la sencillez en las formas, yendo a lo esencial de las mismas, predominio de geometría y líneas puras. Todo en equilibrio. En definitiva, se trata de un lenguaje sobrio, sencillo y directo que transmite serenidad, armonía y paz.

Catalina Orozco De la Torre Catalina Orart desarrolla un estilo propio, en una búsqueda constante de la Luz, para poderla reflejar en quien la contempla. Esa búsqueda artística persigue que los cuadros emanen luz propia, incluso dejando muchas veces el reflejo del blanco del lienzo. Con acabados estilo “esfumato” que hace que la pincelada se desvanezca en el lienzo. Un estilo que siempre está fluctuando entre la composición del arte abstracto y el detalle del arte figurativo. Una obra que transmite a aquellos que la observan un diálogo etéreo.

Guillermo Murat

El día 2 de marzo, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la AEPE, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «Sensaciones», nos presentará el socio Guillermo Murat.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento ha demostrado por hacer real esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, colgará en próximas fechas el web el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra del artista.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva emocionante cita.

La muestra, nos la presenta así el propio artista:

La pintura es un instante, un reflejo de un momento de la vida que se puede plasmar en una tela, un soporte…

Eso es la pintura para mí, un instante vivido que deseo trasladar a mis cuadros, respetando el ambiente que lo rodeaba en ese momento preciso.

Murat es mi nombre artístico y aunque soy autodidacta pues no pude estudiar Bellas Artes como hubiera sido mi deseo, durante toda mi vida he sentido la llamada del arte y especialmente de la pintura.

A pesar de mi ocupada vida dando vueltas por el mundo durante más de 25 años, siempre que he tenido un momento libre, lo he dedicado a dibujar y pintar. El vivir en diferentes países me ha permitido conocer museos, artistas y costumbres que han enriquecido mi vida, la cual intento plasmar a través de mi pintura. En estos últimos años, más relajados laboralmente, he podido asistir a la Escuela de Bellas Artes de Bruselas y de Madrid, para pintar modelo vivo y compartir con otros pintores técnicas y tendencias.

La muestra que expondré se compone de 14 cuadros de distinto formato, usando la técnica del óleo sobre tela. Son cuadros realistas, con un punto de impresionismo. La componen instantes vividos de paisajes costumbristas y algunas piezas sobre figura humana, retrato y apuntes de modelos.

Velázquez, Sorolla y Sargent son una fuente recurrente de inspiración para mí y sobre todo el maestro Fortuny, quien, aunque desgraciadamente falleció joven, dejó un inmejorable legado y modelo para muchos artistas como yo.

Estaré con vosotros del 2 al 14 de en la ASOCIACIÓN DE PINTORES Y ESCULTORES ESPAÑOLES, en Sala Eduardo Chicharro. Calle Infantas 30 de Madrid. Os espero.

 

Exposición virtual de Juan Jiménez

De forma simbólica, inauguraremos la exposición virtual de la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la AEPE, del socio Juan Jiménez, titulada “La Gran Mascarada ¿Quién es quién?”.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento ha demostrado por hacer real esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, a partir del 26 de febrero colgará  de esta web el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra del artista.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva emocionante cita.

La exposición nos la presenta así María Tecla Portela Carreiro

“La Gran Mascarada ¿Quién es quién?. Retratos con mascarilla”

Decimos “mascarilla” creemos que como diminutivo de “máscara”, pero se nos antojan tan diferentes que ni siquiera los sinónimos vienen a ser los mismos… Como tampoco lo son los sentidos figurados que, desde antiguo, han venido adquiriendo nuestros vocablos… Pues “antifaz”, “careta” y -en su caso- “excusa”, “pretexto” o “disimulo”, no se igualan a “cubreboca”, “tapabocas”, “barbijo” – que, tan bello y acendrado, casi casi se nos hace el barbuquejo de un sombrero…- o, más laboratorial, si así vale- “nasobuco”… No, no es lo mismo. Podríamos buscar, si hiciesen al caso, “camuj”, “carátula”, “embozo” o “rebozo” o “rebocillo”, “carantamaula” … qué sé yo, y adjudicarle a cada uno su preciso lugar lógico, etimológico, semántico, sentimental creo que también, sí; sentimental, que es lo que hace uno cuando recupera una prenda antigua o un término en desuso. Y respiraríamos, si pudiésemos, si nos dejasen…

Ahora todos nos hemos puesto mascarilla, o –para ser más exactos – nos la han puesto, o nos la han impuesto… los virus, las circunstancias, tampoco sabemos muy bien qué ni quién porque también van embozados, aunque con el poco estilo de los embozos de hogaño.

Nos hemos dado cuenta de que nos cuesta incluso reconocernos los unos a los otros, tapadas que están nuestras risas, nuestras sonrisas, en las caras y en los espíritus. Y de que nos reconocemos a nosotros mismos solamente volviéndonos hacia dentro, reencontrándonos con un alma a la que no siempre prestamos la atención debida. Sí, y levantamos los ojos, a veces para reír, a veces para lamentarnos, a veces para soñar en voz alta, otras precisamente para dejar soñar, quién sabe lo que cada alma necesita en cada momento de soledad y aislamiento.

Juan Jiménez no se despeina – y no porque carezca de cabellera, sino porque no pierde su aplomo castizo- ni con mascarilla. Es un maestro de la línea, un creador de trazos y sentires, y – pintor de paisajes, desnudos, animalejos y otros suspiros– descubre que el alma se refleja en los ojos y no importa –como diría alguien con su estilo– que no se vean las morisquetas… porque lo que habla, en realidad, son las miradas, esas que devuelven lo que las almas cargan, soportan y, tantas veces, arrastran.

Descubrir quién es quién detrás de un rostro cuasi velado no es difícil porque el trazo de Juan logra retratar la chispa de alma que reflejan los mirares, las visiones de otras almas, la empatía que no podemos percibir en el gesto completo de un rostro del que nos hurtan los hoyuelos y el gracejo, el encogimiento del duelo, la expresión de la pena, la mueca del cansancio, los visajes de la contrariedad…

Una mascarada es un festín, “un festín o sarao de personas enmascaradas” como también es “una comparsa de máscaras”. Y un festín es esta galería de retratos que nos regala Juan, captando chispas de almas que se cuelan por las rendijas para salir al aire y respirar lo que se pueda. Y también es “una farsa”, una “acción realizada para fingir”. Aunque ahora, precisamente ahora, las almas nos mostramos como somos –más o menos amables, más o menos bruscas, depende de cada una, o de la hora del día, quién lo sabe- ya no nos interesa ni disimular, ni fingir, ni aparentar lo que no somos, nos conformamos con ser, o eso pensamos. A la farsa se nos lleva tal como se nos impone la mordaza, no vamos por jolgorio o divertimento, no, esta vez no. Por eso Juan Jiménez consigue retratarnos así, con la sonrisa o la tristeza que traducen nuestros ojos…

¿A que en un recorrido por esta galería de personajes somos capaces de reconocer a casi todos los que conocemos de algo o, por lo menos, reconocer algún destello del alma de los que desconocemos?

Nos reencontramos, los unos a los otros y a nosotros mismos. Y Juan Jiménez retrata nuestra propia conciencia, una autoconciencia recobrada. Absolutamente desenmascarados.

Samuel Pires

El 16 de febrero, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la AEPE, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «La belleza de lo cercano», nos presentará el socio Samuel Pires Antunes Rodrigues.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento ha demostrado por hacer real esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, colgará en próximas fechas el web el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra del artista.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva emocionante cita.

La muestra, nos la presenta así el propio artista:

Samuel es ingeniero de telecomunicaciones, pero estudió pintura en la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Lisboa, en Taller del Prado, en Estudio Berlín en Madrid y en Next Art en Lisboa.

En su trabajo busca la belleza de lo cercano, basándose en su propia percepción del mundo y en su investigación del proceso creativo.

Su obra es intensa y con textura. Aplica y elimina la pintura en capas sucesivas para encontrar belleza y transmitir la belleza en los matices del trabajo terminado.

En su trabajo más reciente hace un estudio de la pintura contemporánea, buscando la belleza en lo cercano. “La belleza siempre me ha fascinado y encuentro grande equilibrio y belleza sin tener que alejarme de las cosas, si miras muy cerca te será más fácil encontrar belleza.”

En su proceso actual comienza con fotografías de elementos muy cercanos, “No hay que mirar en la distancia para encontrar belleza.” luego estructura la forma en pequeños dibujos y encuentra el equilibrio que desea en la composición. Añade y retira pintura de sus cuadros para que poco a poco ganen matices de fondo y vayan ganando interés a través de la textura, para alcanzar la belleza que busca.

Transforma, de forma recurrente, sus vivencias y experiencias en pintura. Su percepción es única y desea compartirla con el deseo de que su obra no sea vista a través de su discurso, pero a través de las percepciones del espectador. “Mi obra, como cualquier otra, debe ser vista desde la perspectiva de quien mira y no desde mi punto de vista. La influencia de un discurso filosófico en una obra de arte transforma su percepción. Solo debemos encontrar nuestras propias sensaciones cuando miramos arte y así podemos sentir las emociones que nos generan, sean del tipo que sean y así poder encontrar su belleza.”

“La mejor forma de percibir el arte es siempre el nuestro.”

Convocado el certamen «Goya. 275 Aniversario del nacimiento»

La Asociación Española de Pintores y Escultores,  ha convocado el certamen artístico “Goya. 275 aniversario del nacimiento”, con el que homenajear  a quien fuera uno de los más grandes artistas de la historia. Siempre innovador, consiguió adelantarse a todos y cada uno de los movimientos pictóricos que aparecieron en Europa, desde el romanticismo al surrealismo, pasando por el impresionismo y el expresionismo, motivo por el que es considerado como el Padre del Arte Contemporáneo.

La exposición, a la que podrán concurrir todos los artistas residentes en España que lo deseen y que se celebrará de forma física en la Sala de Exposiciones “Eduardo Úrculo”, de la Junta Municipal del Distrito de Tetuán, se celebrará del 7 al 29 de abril de 2021.

Recordemos que la AEPE ha venido celebrando distintas exposiciones temáticas dedicadas a la memoria de Cervantes, El Greco, Leonardo da Vinci, Galdós,… como forma de homenajear a artistas cuya memoria no puede perderse y sirvieron y servirán por siempre, de inspiración al mundo y a los artistas.

En esta mismo idea, surge ahora el homenaje sincero a Francisco de Goya, que sitúa una vez más a la Asociación Española de Pintores y Escultores en una generadora de primera fila de acontecimientos culturales que se desarrollan en toda España, gracias a una calidad insuperable, a una participación entusiasta y a un montaje espectacular en el que tanto los organizadores como los participantes, ganamos en prestigio, arte y maestría.

Cada autor podrá concurrir al certamen con cuantas obras originales desee. El tema girará en torno a Goya: su obra, vida, personajes, colores… y la técnica será libre.

El certamen incluye las secciones de pintura (dibujo, grabado y acuarela) y escultura El tamaño mínimo será de 50 x 50 y el máximo de 150 x 150. Cada obra presentada llevará al respaldo el nombre del autor, domicilio, el título, la técnica empleada y las medidas.

Se otorgarán los siguientes premios: MEDALLA DE PINTURA FRANCISCO DE GOYA, dotada con Medalla y Diploma de la AEPE, la MEDALLA DE ESCULTURA FRANCISCO DE GOYA, dotada con Medalla y Diploma de la AEPE y Distintas MENCIONES DE HONOR, dotadas con Diploma. El Jurado de Calificación podrá conceder las Menciones de Honor que estime convenientes. El jurado, que designará la concesión y orden de los premios, seleccionará las obras para la exposición y estará facultado para dirimir cualquier eventualidad no prevista en las bases, estará formado por expertos de reconocido prestigio.

Toda la información está ya disponible en esta misma web, pestañas “Otras exposiciones”, Subpestaña “Goya” y en la pestaña “Certámenes”, subpestaña “Bases”.

 

Bases Goya. 275 aniversario del nacimiento

 

Imagen visual obra de Mª Dolores Barreda Pérez

 

 

Goya. 275 Aniversario del nacimiento

Del 7 al 29 de abril de 2021

Sala de Exposiciones “Eduardo Úrculo”

Junta Distrito de Tetuán

Plaza Donoso, 5. 28029 Madrid

De lunes a sábado: De 9 a 21,30 h.

Metro: Ventilla (línea 9)

Bus: 177, 42

Narciso Lafuente

El día 2 de febrero, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la AEPE, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «Una vida de estampación», nos presentará el socio Narciso Lafuente.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento ha demostrado por hacer real esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, colgará en próximas fechas el web el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra del artista.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva emocionante cita.

La muestra, nos la presenta así el propio artista:

Muestra retrospectiva que reúne los trabajos de estampación realizados a lo largo de mi vida. Las técnicas de los trabajos son: xilografía, litografía, grabado en hueco y serigrafía. En estas obras se ha priorizado la investigación y experimentación. La temática de las estampaciones es variada ya que están realizadas durante treinta y cinco años.

En las obras más recientes hay una apropiación de imágenes aprehendidas de la vida cotidiana para proporcionarle un sentido artístico, no pretende reproducir las imágenes fielmente, busca la estética de las formas que al yuxtaponerse unas con otras se producen unas nuevas, aunque también hay elementos reconocibles. Se aprecia una profusión de elementos que llenan toda la obra, dándole un sentido próximo a lo que en el arte se denomina “horror vacui”. Vivimos en una sociedad de consumo y todos estamos inmersos en esta cultura. Este concepto de espacio saturado refleja algo similar a un manto, de fenómeno consumista, que lo cubre todo.

La obra no pretende reflejar el realismo de los objetos, es una huella, es la sombra que se produce en su proceso de creación cuando se utiliza la electrografía (fotolitos) y en los siguientes pasos de impresión serigráfica. Estas huellas son, como sombras interpretables, que tienen el sentido que cada espectador les otorgue mediante el desciframiento y la interpretación. Al reproducir las imágenes, como dice Donald Kuspit: “Los matices de detalle se han perdido, los contrastes de forma se han desdibujado: lo que sobrevive es una muda denotación de original”.

Seguimos adelante…

   Empezamos un nuevo año. En nuestra mente está librarnos por fin de esta pesadilla que es el coronavirus, pero que aún vamos a tardar en desterrar de nuestras vidas.

     Como es habitual en nuestra entidad, comenzamos a preparar los proyectos expositivos en los que todos encontraréis cabida para el año 2021 y que confiamos poder celebrar de forma casi casi, normal.

     Al menos en este sentido trabajamos. Otra cosa será que realmente debamos transformarlos, como hemos tenido que hacer en otros momentos en los que la pandemia se ha recrudecido, y celebrarlos de forma virtual, que tanto éxito ha tenido, por otra parte.

     Como comprobaréis, convocamos todos o casi todos los certámenes que tan buena acogida están teniendo y preparamos algunos más, contando siempre con que las administraciones local, autonómica y nacional, nos apoyen y colaboren de una u otra forma.

     Y os apoyamos, esa es la principal tarea que nos hemos impuesto. Hemos remodelado nuestra página web, que acumula una media de 10.000 visitas semanales, para hacer más visible la presencia de los artistas y sus obras en una gran Galería Virtual a la que os hemos invitado a participar como medio de daros la visibilidad que todo gran artista necesita.

     Una gran galería de obras en constante transformación y que también queremos viralizar en redes sociales, para aportar esa presencia de la que siempre os hablo.

     Un gran escaparate  abierto veinticuatro horas al día en el que podéis mostrar vuestro magnífico trabajo, haciendo gala de ese talento que todos tenéis y del que siempre presumo como Presidente de esta centenaria entidad.

     Hay nuevas convocatorias, con sorpresas y un gran empeño en que salgan adelante, aunque nunca dependa del todo de nosotros, sino de la evolución de esta plaga que nos ha cambiado a todos la vida tan radicalmente.

     No puedo dejar de agradecer vuestra colaboración, pero os pido una participación extra en los certámenes que celebraremos, porque sin vosotros, esta entidad que ha logrado sobrevivir 110 años, no tiene razón de ser. Más fuertes que nunca, trabajamos para vosotros y por eso os pido vuestra comprensión e implicación en esta casa común como me gusta llamar a la Asociación Española de Pintores y Escultores.

José Gabriel Astudillo López

Presidente de la AEPE

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

EDUARDO LOURENÇO, EL PENSAMIENTO

¡Un gigante del pensamiento! Portugués, iberista, europeísta convicto y confeso. Filósofo, ensayistas, crítico, docente, conferenciante, el intelectual más importante de este siglo en Portugal. Algunos nombres pudieren sonar más, caso de Manoel de Oliveira, del Premio Nobel José Saramago, del político Mário Soares, el del arquitecto Siza Vieira, pero ninguno de ellos estructuró un sistema de pensamiento, como el esculpido por el Dr. Eduardo Lourenço, siempre con Portugal al fondo.

Eduardo Lourenço de Faría (São Pedro de Rio Seco 1923- Lisboa 2020), fallecía el día 1 de diciembre, a los 97 años de edad. Analista conspicuo de Fernando Pessoa y de la identidad portuguesa, a través de la saudade. Licenciado en la Universidad de Coimbra, 1946, y profesor de esa Universidad, huirá de la dictadura de Salazar, ocupándose como lector en instituciones europeas, convalidando estudios en la Universidad de Burdeos.

Eduardo Lourenço y Tomás Paredes, Lisboa 2019

 

Profesor, en distintas épocas de su vida, de las Universidades de Hamburgo, Heidelberg, Bahía, Montpellier, Grenoble y Niza. Residió durante largos años en Vence, Provenza. La mayor parte de su obra está escrita en portugués, aunque también lo hizo en francés. La Sorbonne, 2011, en colaboración con la Fundação Gulbenkian, organizó un Coloquio Internacional en su homenaje, que fue publicado en libro: Eduardo Lourenço et la passion de l’humain, Editions Convivium lusophone, París 2013.

En 1981, conferencia sobre “Pessoa y Kierkegaard”, en el homenaje que rindió la Fundación March a Pessoa, en Madrid. Ciudad a la que tantas veces vino, a debatir o de paso de sus continuos viajes por Europa. Le acompañé al Ateneo de Madrid, donde se habló de Eugenio de Andrade, a la Feria del libro, a la Revista de Occidente, en la que colaboró con reiteración, siempre manifestando su admiración por Ortega y Gasset. Conocía nuestros clásicos al dedillo, como el pensamiento y la poesía de Miguel de Unamuno.

Autor de Heterodoxias, Tempo e Poesía, O Labirinto da Saudade, O Esplendor do Caos. Pessoa Revisitado, Portugal como destino, O canto do signo, es el pensador más influyente de su lengua. No sólo de Portugal y del portugués; su larga estancia en Francia donde fue maître à penser, le dio la ocasión de difundir su pensamiento en Europa, cuya importancia ha resaltado en diversos medios y en el libro Nós e a Europa, ou as duas razões.

También está presente en Iberoamérica, tras años en Brasil, cuyo magisterio generó una feraz bibliografía. Hay varios de sus títulos en nuestra lengua: Europa y nosotros: o las dos razones, Huerga y Fierro, Madrid 2001; Pessoa Revisitado, Pre-Textos, Valencia 2006; La muerte de Colón: metamorfosis y fin de Occidente como mito, Editora Regional de Extremadura, Badajoz 2010; A Cerca de Fernando Pessoa, Universidad de Antioquia 2013; Del colonialismo como nuestro impensado, Universidad de los Andes, y, en esa misma institución, en ebook, El laberinto de la saudade. Psicoanálisis mítico del destino portugués, traducción y prólogo de Pablo J. Pérez López.

Es el Ortega y Gasset portugués, pues hay muchas similitudes en sus maneras de pensar y de expresarse, en asuntos que han debatido, en el hurmiento que han hecho germinar. Ortega deambula entre la filosofía y la crítica, entre la razón y el pensamiento, entre la sobriedad y la brillantez poética, siempre en la proceridad. Lo mismo ocurre con el doctor Eduardo Lourenço y su fabulosa obra, que ahora edita completa, en VI gruesos volúmenes, la Fundaçao Gulbenkian.

Su campo de pensamiento es amplio: en lugar de honor, el hombre y sus circunstancias; el tiempo, la poesía: Camões, Pessoa, Antero de Quental, Eugenio de Andrade, Sophía de Mello, Osorio; la belleza, el caos y todas las edades y temperaturas de la saudade. El arte, con su obra Le miroir imaginaire: Essais sur la peinture, Editions de l’ Escanpette, 2000.. Ha incentivado la lectura de la poesía portuguesa con clara maestría. Lo prueban infinitas páginas, la Correspondencia con Jorge se Sena y otras publicaciones. Está traducido al español, francés, inglés, alemán, italiano, flamenco y checo.

Doctor honoris causa de las Universidades de Bolonia, Río de Janeiro, Nova de Lisboa, Coimbra. Entre los galardones recibidos: Premios Casa da Imprensa y Jacinto de Prado Coelho; 1986, P. Nacional de la Crítica por Fernando, Rei da nossa Baviera; Premios Europeo de Ensayo Charles Veillon, Antonio Sergio y D. Dinis; Premios Camões, Pessoa, Vergilio Ferreira; premio Extremadura a la Creación, Premio Lello.

En 1989, agregado cultural de la Embajada de Portugal en Roma. Caballero de la Orden de las Artes y Las letras y Caballero de la Legión de Honor, en Francia. En 2009, Orden de Número de Mérito Civil del Reino de España. Consejero de Estado en Portugal, desde 2016. Y a pesar de tantas distinciones: llano, sencillo, asequible, generoso, límpido, ejemplar, ético. Su letra, limpia y fina como una huella, era de cristal y requería una mirada atenta, como su pensamiento.

Fue clave en la creación del Centro de Estudios Ibéricos de Guarda, su tierra natal, el 27.XI.1999, con motivo del octavo centenario de la ciudad. Un premio anual, que lleva su nombre, reconoce la labor de personas destacadas en fomentar las relaciones entre España y Portugal. Ha sido un referente de dignidad y saber, como evidencia su legado.

El 23 de mayo de 2019, día de su 96 cumpleaños, se le hizo entrega del Premio Livraria Lello, instituido para reconocer a los humanistas de nuestro tiempo. Le acompañaron: Antonio Costa, Primer ministro; Aurora Pedro Pinto y Carlos Magno. El galardón estaba simbolizado por un trofeo, diseñado por Siza Vieira. Por la tarde, en los jardines de la  União das Cidades Capitais da Lingua Portuguesa, en Lisboa, se inauguró una enorme escultura de Eduardo Lourenço, autoría de Leonel Moura.

Corto de estatura, pero con la fuerza de un titán. Simpático, cordial, se expresaba con la firmeza que proporciona la limpieza ética y la procura estética. Hablaba un español correcto, conocía nuestra cultura literaria y filosófica y le gustaba venir a Madrid, donde conversábamos sobre el Conde de Salinas y Camões, Villamediana y nuestro barroco común, con un conocimiento que para sí quisieran algunos de nuestros intelectuales. Pero, España no le correspondió en igual grado, ni a la hora de su desaparición. Sólo he visto una pobre referencia en un artículo atribulado de José María Lassalle.

Cuando hace un año, Emilia de Dios y yo, fuimos a visitarlo a Lisboa, pasamos una tarde deliciosa, oyendo sus susurros y bisbiseos, que envolvían una eterna claridad y una permanente preocupación por el hombre y su destino. Abominó de esos rebrotes populistas y nacionalistas, que siempre han traído a Europa merma de libertades y penurias.

No sólo Portugal ha perdido un intelectual genuino, con su ausencia perdemos todos. Nos queda lo que ha escrito, un inmenso caudal de pensamiento, que requiere muchas horas de lectura y mucho agradecimiento ¡Las cabezas de oro no envejecen ni desaparecen nunca, pueden estar ocultas un lapso de tiempo, pero son eviternas, en ellas nunca se pondrá el sol!

 

                                                                                                                 Tomás Paredes

 Miembro de AICA

Las Medallas de la AEPE: Eduardo Chicharro

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

      Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla Eduardo Chicharro

del Salón de Otoño

 

En 1962 se creó la Medalla Eduardo Chicharro y se nombró un jurado especial para ella, ya que esta medalla tenía reglamentación propia, cuya documentación no ha podido encontrarse, si bien conocemos estos datos por notas sueltas. Esta distinción se adjudicaba entre los poseedores de una Primera Medalla, bien fuera en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes o en los Salones de Otoño.

En la Asamblea General Extraordinaria celebrada en la Asociación de Pintores y Escultores el 28 de junio de 1963, se presentó y admitió la propuesta de que quienes optasen a la “Medalla Eduardo Chicharro” tuvieran derecho a presentar más obras que aquellos que optaban a premios menores, en forma parecida a como bastantes años atrás se hacía ya con quienes eran Socios de Mérito o Socios de Honor, con el doble fin de homenajear a esos artistas y mantener así un alto nivel de calidad en el Salón de Otoño.

En 1966 se propuso que los galardonados con la “Medalla Eduardo Chicharro” pudieran optar al “Premio Princesa Sofía”, creado dos años antes, y que inicialmente se reservaba como premio especial para las Primeras Medallas de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes.

No fue hasta 1972 cuando la AEPE propuso al Ayuntamiento de Madrid que la “Medalla Eduardo Chicharro” y la “Medalla Mateo Inurria” tuvieran una asignación económica, dotando a cada una con 25.000 pesetas que fueron aumentando o disminuyendo con el pasar del tiempo, dependiendo siempre del presupuesto asignado.

Con el cambio de milenio, la dotación económica del Ayuntamiento de Madrid fue retirada y pese a las múltiples peticiones realizadas en este sentido, no ha sido escuchada la reclamación que la AEPE viene haciendo desde hace tantos años.

Autorretrato

 

Eduardo Chicharro Agüera

CHICHARRO AGUERAS, Eduardo    P   1910(F )   17.jun.1873  MADRID   MADRID   24.may.1949

 

Fundador de la AEPE

Presidente de la AEPE

Director General de Bellas Artes

Director de la Academia de España en Roma

Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

La carrera artística de Eduardo Chicharro se desarrolló con extraordinaria brillantez, siendo quizás el artista más galardonado de su tiempo, desde sus inicios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando hasta en los distintos certámenes nacionales e internacionales en los que participó.

Pese al éxito que el pintor disfrutó en vida, los historiadores del arte del siglo XX español lo han olvidado deliberadamente, por no formar parte de las corrientes de vanguardia.

Lo olvidan también intencionadamente, y le roban así su mérito y gloria propias, cuando en su biografía apuntan primero, y como hecho más destacado de su vida, el ser el progenitor del poeta Eduardo Chicharro Briones, a quien por supuesto, no se le niega su importancia, pero que gana siempre a costa de empequeñecer la figura de su padre.

Eduardo Chicharro fue un pintor “fin de siglo”, como la gran mayoría de los artistas que fundaron la Asociación Española de Pintores y Escultores y en los que encajan diversas corrientes artísticas como la denominada generación del 98, el realismo social, el simbolismo… Sensibilidades que no tienen por qué ser opuestas, excluyentes o contradictorias, pero en ningún caso se puede menoscabar la importancia de estos artistas, que no encuentran hueco en el Museo del Prado, ni en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía…

Un hueco merecido por ser grandes pintores y maestros reconocidos pero que por no tener obra en estos grandes museos, vagan en el limbo del olvido y la ignorancia.

Autorretrato, presentada al XXV Salón de Otoño

 

Eduardo Chicharro y Agüera nació en Madrid, en la Corredera Alta de San Pablo, el 17 de junio de 1873. Era hijo de Hijo del vidriero y decorador Eduardo Chicharro Serrano, fallecido prematuramente en 1875, y de la pintora santanderina Adela Agüera y Venero, que ya participara en las exposiciones del Círculo de Bellas Artes de Madrid de 1893 y 1897, y en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1899, a la que presentó la obra titulada “Un rincón de Asturias”.

Autorretrato, 1920

 

En este ambiente artístico, Eduardo fue educado con una exigente formación artística. Su madre le recordaba que su padre era artesano y un gran vidriero, y pese a que falleció cuando él solo contaba con dos años, su recuerdo seguía vivo en la pasión por el arte que compartía también con su madre, que buscó como primeros profesores para el infante a Antonio Eusebi, grabador, y al pintor Raimundo Mateos.

El más conocido Autorretrato del artista

 

Cuando se matriculó como alumno en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, ya había recibido su primera instrucción en la Escuela de Artes y Oficios de la misma ciudad.

En medio de una época de cambios continuos y fluir artístico, Chicharro supo aunar sus conocimientos con todo lo novedoso del momento, si bien su postura se basaba en la disciplina, el trabajo duro, una gran tenacidad, una singular laboriosidad y una extraordinaria fe en su propio arte.

Eduardo Chicharro, obra de Ramón Casas

 

Además, su madre le inscribió en las clases de Dibujo Lineal, de Adorno y de Figura que se impartían en el Centro de Fomento de las Artes. Comenzó sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios y en el taller de Manuel Domínguez, y allí coincidió con Marceliano Santa María, socio fundador también de la AEPE,  estableciendo con él una gran amistad que se mantuvo de por vida. Con quince años, ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes, la actual Academia de San Fernando, donde destacó rápidamente.

Adela Agüera y Venero, madre del artista

 

Fue en ella donde recibió clases de Carlos de Haes en Paisaje, que le impresionó fuertemente por su manera de innovar en la pintura, de Alejo Vera en Dibujo del Natural, de Dióscoro Teófilo de la Puebla, de Colorido, quien al corregirle le decía: “Para poner colores como usted los pone, mejor están en la paleta”, de Luis de Madrazo, de Jaime Morera y de José Moreno Carbonero.

Allí obtuvo muchos premios y diplomas, como el premio metálico de Colorido y Composición de 1896 (cuando tenía 23 años) que ya le daba derecho al título de profesor de dibujo.

Entre tanto, se presentó a varias de las convocatorias de Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, consiguiendo una Mención de Honor en la de 1896 y la Segunda Medalla en la de 1898.

Viajó por esas fechas a Granada e instaló un pequeño taller en los mismos Palacios Nazaríes.

Los modelos

 

Tras esta experiencia estudió en el taller de Sorolla, que consideró a Chicharro como uno de sus mejores y más brillantes discípulos.

En 1900 viaja a Italia tras obtener el primer puesto y la beca de la Academia. Allí coincidió con Manuel Benedito y con Fernando Álvarez de Sotomayor, constituyendo entre los tres la generación más brillante de pensionados de la era alfonsina.

Chicharro aprovechó la beca para viajar a Cerdeña, mientras sus compañeros eligieron el norte de Francia, Bélgica y Holanda. Roma significó el definitivo abandono de sus incipientes preocupaciones realistas en pos de una visión ensoñada de los viejos mitos literarios, que plasmó en sus lienzos con una estética que osciló desde la inicial influencia de Sorolla hasta un mayor apego a la simplificación del dibujo y a una ejecución en la que también pesa, paradójicamente, el ejemplo de Zuloaga.

Dama

 

Estos viajes le van a permitir completar su estilo sólido y estructurado, basado en una brillante composición y en un profundo conocimiento del color.

Durante varios años viajó por toda Europa, regresando a Madrid, debido a su delicado y prematuro estado de salud, convirtiéndose en uno de los protagonistas esenciales de la vida artística madrileña.

En 1904 consiguió la Primera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes con “Los amores de Armida y Reinaldo”. A partir de entonces ya es considerado un maestro joven. En adelante se dedica a pintar escenas costumbristas del Madrid de la época, lo que se ha venido llamando “madrileñismo”, tendencia a la que recurren la mayoría de los pintores del momento.

Capilla de Nuestra Señora de la Soledad

 

Vive en Asturias un tiempo para pasar a Ávila tras su boda con María Briones Tardat, en 1904. Allí pasarán largas temporadas. Se trata de un período durante el cual elabora obras de carácter popular, representando muchos modelos sociales. A pesar de ese retiro en Ávila sigue presentándose a certámenes por todo el mundo.

El poema de Reinaldo y Armida

 

Obtiene Medalla de Oro de segunda clase en la Exposición de Munich de 1905 y la Primera Medalla en la Exposición Internacional de Barcelona en 1907. En la línea prerrafaelista se encuentra “Las tres esposas”, que presentará en la exposición Nacional de Bellas Artes de 1908, obteniendo de nuevo la Primera Medalla.

 

Dos versiones de «Reinaldo y Armida»

 

En 1910 funda en su estudio de Madrid la Asociación de Pintores y Escultores, que también preside en varias ocasiones.

En 1912 pinta “Dolor”, con el que obtiene la Primera Medalla de Oro de la Exposición Artística Internacional de Munich de 1913 y un año después, en 1914, recibe la Medalla de Oro en la Exposición de Bellas Artes de Berlín.

Los críticos le reconocen como uno de los pintores mejor dotados para el profesorado y reclamaron para él, en 1912, la dirección de la Academia de España en Roma, cargo que le concedió el Gobierno y que ejerció hasta 1925.

«Durmiendo al niño» y «Bodegón con pescado»

En su segunda estancia en Italia adoptó un gran interés por el color. A partir de aquí comienza a componer en profundidad, le importa la técnica, lo anecdótico y pierde en cierto modo la estilización de sus figuras.

Allí comenzó a ejecutar lo que se considera su obra maestra, “Las tentaciones de Buda”. Siempre sintió mucho interés por la cultura india y viajó a París para aprender más de ella. Aparte de demostrar unos grandes conocimientos pictóricos, anatómicos y animales, quienes observaban la obra, pensaban que Chicharro había estado años en la India hasta llegar a entender la filosofía y la obra del poeta Rabindranath Tagore, en la que se inspiró para su realización y que obtendrá en 1922, la Medalla de Honor de la Exposición Nacional de Bellas Artes.

«Pigmalión»

 

Un par de años antes, había sido elegido académico electo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Eduardo Chicharro logra nuevos éxitos. Su fama trasciende fronteras y los museos y coleccionistas de todo el mundo adquieren sus obras.

En 1926, Chicharro deja la Academia de Roma y se establece definitivamente en España, ejerciendo como profesor de Dibujo del Natural y de Colorido en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid.

En 1928 realiza su primera exposición monográfica bajo el título “Mujeres”, en la Sala Vilches de Madrid. Bernardino de Pantorba escribe en la Gaceta de Bellas Artes …”Lo que más admiramos en esta galería de mujeres es la sencilla facilidad con que están resueltas todas ellas. Dentro de gamas, por lo general, claras, con la luz de frente, para fijar mejor el carácter, las figuras mantienen la línea movida, rítmica, expresiva, y el color armoniosamente acordado. En algunas, la simplicidad de ejecución es pasmosa. Sobre el propio tono del lienzo, la curvada línea dice cuanto el autor quiere; el rostro y los brazos surgen de unas pinceladas de color muy diluido, puestas magistralmente, sin esfuerzo… las dificultades de los escorzos están vencidas; las telas, tratadas con suma destreza, y los fondos, hallados con gran acierto de entonación. Pintura, en fin, de la buena casta, de la que se asienta en las dos bases perennes: firmeza de dibujo y armonía de color; decorativa, sin retorcimientos de forma, sin extravagancias, sin trucos; clara, fluida, elegante, expresiva”…

En 1930 consigue la cátedra de Dibujo del Natural en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado.

En los comienzos de la Segunda República, el gobierno le nombra Director del Museo de Arte Moderno, un nombramiento que duró solo 22 días. En 1932 era designado Inspector General de las Escuelas de Artes y Oficios Artísticos. Tres años después, es nombrado Director General de Bellas Artes.

Durante la Guerra Civil vuelve a centrarse en la pintura y trabaja en Ávila, Segovia y Burgos.

«El alguacil Araujo»

«Figuras»

 

Cuando finaliza la contienda regresa a Madrid, a la antigua casa de la plaza de San Bernardo, al estudio de la calle de Bárbara de Braganza, a las clases en la Escuela Superior de Bellas Artes, a las reuniones de la Academia de San Fernando, a la Asociación de Pintores y Escultores, a las clases particulares, a las Exposiciones y los Salones de Otoño.

En 1943 será nombrado Director de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En la primavera del año 1944 celebra una gran exposición de 40 obras en el Museo Nacional de Arte Moderno.

Junto a su familia, pasa largas temporadas de verano en Ávila. Es en esta ciudad castellana, llena de abolengo, es donde encuentra los motivos que caracterizan una gran parte de su producción, haciendo una excelente interpretación del ruralismo noventayochista.

El realismo social, un tema que también conforma su producción y que repite en fechas muy distantes con escenas que muestran el mundo de los afectos en la intimidad del hogar y con otras escenas familiares sencillas.

«Dolor»

 

Sus bellos desnudos, que plasma en numerosos cuadros de éste género, se encuadran en el realismo, pero con un aire auténticamente renovado que hace que sus figuras sean de las más interesantes de nuestro panorama artístico.

Un género importante en su producción son los retratos, donde va a dar muestras también de su habilidad pictórica y capacidad para captar la psicología de los modelos.

Sus últimas obras están marcadas por el regionalismo y el reencuentro con la Castilla profunda, pero manteniendo siempre una austeridad compositiva con personajes estáticos, de contornos precisos y rígida mirada, que continúan conservando un cierto gusto por el primitivismo prerrafaelita y el simbolismo.

«Gitana», «El tío Carromato» y «Las tentaciones de Buda»

 

Durante su vida demostró poseer un gran conocimiento del dibujo, al que en ocasiones dio más importancia que al color, y siempre estuvo ávido de aprender más. Destacan en su estilo el realismo, el naturalismo y la preocupación por la atmósfera, teniendo siempre presente la luminosidad de Sorolla y el gusto por la composición decorativa. Nunca se le pudo reprochar que no buscase las armonías del color y los tipos expresivos o fantasías de extraña visualidad sin caer en la vulgaridad realista.

Se ha dividido su obra en cuatro períodos, aunque ninguno de sus lienzos es exclusivo de uno u otro. Se habla de una etapa costumbrista hasta 1900, de otra decorativa hasta 1912, de un período realista hasta 1930 y de un otro más psicológico que se prolonga hasta sus últimos días.

Entre sus discípulos más notables se cuentan su propio hijo, el pintor y poeta Eduardo Chicharro Briones, el muralista mexicano Diego Rivera y Pablo Sansegundo Castañeda.

A las nueve menos cuarto de la mañana del 24 de mayo de 1949, fallecía en su casa de Madrid, a causa de una bronconeumonía, que le tenía postrado en el lecho desde hacía más de un mes. Fue enterrado al día siguiente en la Sacramental de San Justo de la capital.

«Mujer de perfil con quimono» y «Perséfone»

 

En 1955, en la Gaceta de Bellas Artes José Prados López lo recordaba así: …”genial en su producción, en su alargada juventud pictórica, en sus enseñanzas, en su propio verbo pedagógico, en su sencillez incomparable… horas antes de morir, sentenciaba: “Si yo volviera a vivir mis nuevos setenta y cinco años, desembocaría fatalmente en el clasicismo griego”… inquietud por lo mejor, por la superación, que es inteligencia y superioridad, inquietud por alcanzar las concreciones más altas; inquietud por esa sed de ideal y por el reconocimiento noble y humilde de no haber llegado a metas superiores… pensando en esto no hay más remedio que sonreír ante la mediocridad que nos rodea; ante el cinismo y el impudor de tanto mentecato del arte, que se cree genio porque logró un premio por turbios caminos de mala amistad o favoritismo circunstancial, al socaire de unas modas absurdas, ajenas al arte, que lo alzaron sobre pedestales de barro que el tiempo destruirá y hundirá en el olvido… Chicharro está pregonando su propia gloria en esa continuidad de belleza que no se apaga nunca, por más que luchen los ignorantes y los ineptos de todas las capillitas de la publicidad que hemos soportado y que aún estamos soportando… este hombre tiene derecho a sonreír desdeñosamente desde la otra vida, de la ignorancia, de la incapacidad y de la podredumbre de los “genios” actuales que siguen los “ismos” más disparatados”…

«El desplante», «Odalisca» y «Muchacha de Ávila»

 

El arte de Eduardo Chicharro. Por Manuel Prados López

Es sabido cómo tuvo que trabajar, en sus comienzos, sometido a una disciplina tradicional de persistencia en el dibujo, de la cual el maestro nunca renegó por anticuada. Y a nadie se le oculta que Chicharro no era un rutinario, sino el pintor más extraño a la rutina…

En la Escuela de San Fernando, donde ingresó no como un niño prodigio, sino como un muchacho trabajador y perseverante, que llevaba bien aprendido lo fundamental de su carrera, el estudiante discrepó de los tópicos pedagógicos al uso; pero no se rebeló contra la autoridad de ninguno de sus profesores, ni consideró innecesario ningún consejo, por distante que estuviese del propio sentimiento. Al contrario, Chicharro siguió siendo voluntariamente alumno de la Escuela, después de poseer el título que lo emancipara de la rectoría del dómine oficial…

Chicharro no se distingue como estudiante. ¿Cómo se muestra tan estudioso en las asignaturas fundamentales para el pintor y en las indispensables para una formación artística ancha y profunda? Es que Chicharro se siente pintor: nada más y nada menos que pintor, desde el principio de su carrera…

«Los Pieles Rojas» «Joven con peineta»

 

No es que desdeñe ningún conocimiento útil: es que necesita todo su tiempo para pintar, para aprender a pintar, para conocer todos los antecedentes de la pintura en el mundo, para estudiar a los dignos de estudio, para compararse con colosos, para valorizar y revalorizar en su concepto las grandes figuras españolas, para aprender su oficio con minuciosidad de artesano, con pasión de alquimista y con un desvelo artístico ejemplar. Él es un pintor: nada más y nada menos que un pintor español del siglo xx. Sabe a cuánto le obliga su existencia y su presencia en un momento crucial de la pintura española: cuando Rosales desaparece. Al empezar a pintar descubre que sus trabajos de adolescente, penosos, repetidos, poco estimulantes de la ilusión artística, no han de ser ineficaces, ni negativos, sino de una positiva vigencia para los arios de aprendizaje, los de magisterio, los del éxito y los de la gloria. Claro que su experiencia se irá formando en la eliminación de ciertas normas y ciertos preceptos ramplones, consuetudinarios o simplemente empíricos. Chicharro es un pintor luminoso, superdotado, inteligente, analítico, evolutivo, enemigo del empirismo por propia estimación y por puro amor a la pintura y a lo español en pintura; esto es, a la pintura española. A pesar de ello no adula la memoria de los pintores españoles de fama mundial, sino que los estudia con un raro amor de artista, con un amor nuevo y casi doloroso. Luego viaja mucho y con talento: siempre observador, siempre comparando y comparándose. En ocasiones se reconoce sumamente pequeño. Otras veces se siente impulsado por la grandeza que lo impresiona. Estudia, estudia siempre: estudia como cuando copiaba ojos, narices y bocas con una vocación de servicio a la dificultad. Estudia, aunque ya liberado de preceptivas ahormadoras. Siente la necesidad de aprender «directamente» lo que nadie le ha enseriado, ni le enseñará, con palabras habladas o escritas. Chicharro ha guardado en su cerebro y en su corazón todo lo aprendido con más o menos morosidad, con más o menos reparos. Sabe lo que es cierto y lo que no lo es: entrevé la verdad y busca sus razones. Cuanto ha seleccionado de lo aprendido es puesto, fielmente, al servicio de la verdad artística española. Así y no de otro modo había de cooperar al engrandecimiento del arte español un pintor como Chicharro —nada más y nada menos que pintor—, que no podía contentarse con aprender mucho de pintura, ni aun siquiera con dominar su oficio, ni con descubrir combinaciones, efectos, síntesis, sino que tenía que proyectar la propia luz al pasado y al futuro español, servir de nexo, enseñando lo aprendido y experimentado, en la historia de nuestra pintura. Para ello había de ser, además de maestro eminente, maestro de maestros. O lo que es igual, no le bastaba ser «nada más que pintor»; necesitaba ser también «nada menos que pintor».

«La familia del anarquista» y «Las uveras»

 

Eduardo Chicharro y la Asociación de Pintores y Escultores. Por José y Manuel Prados López

El maestro Chicharro era un hombre sencillo, enemigo de exhibiciones, sin aparato social ni protocolario, de vida solitaria e íntima, con gustos al margen de la vulgaridad…. Sus pasiones eran la pintura, las antigüedades y los libros. Gastaba en ello sumas considerables de dinero, de ese dinero que otros hombres destinan al placer material, intrascendente y frívolo…. Siempre con sed de cultura, de conocimientos… que le elevaron a la cumbre de la autoridad técnica e histórica… y tuvo también ilusiones magníficas con la misma fuerza y hondura que tienen unos amores humanos. Una de ellas fue la Asociación de Pintores y Escultores de España. Él la fundó, a ella consagró sus años, por ella luchó y sufrió, con ese fanatismo y adhesión con que se mira al hijo del amor.

El 24 de abril de 1910, se reúnen en el estudio de Chicharro de la calle Ayala, 28, un plantel de artistas notables alrededor del maestro, que contaba con 37 años… Blay, Plá, Baroja, Marinas, Benedito, Sotomayor, Pinazo, López Mezquita, Santamaría, Moreno Carbonero, Muñoz Degrain, Benlliure, Pradilla, Inurria, Romero de Torres, Coullaut Valera… y muchos que fueron y son aún maestros del arte de España.

Allí Chicharro les explicó su deseo, aportando sugerencias y llenando a sus compañeros de su propio entusiasmo. Y así fue como entre los maestros y los jóvenes discípulos, más tarde maestros también, se fundó la Asociación de Pintores y Escultores, en la idea de ser adalides de reivindicaciones artísticas…

Para Chicharro, la entidad fue la preocupación máxima de su vida… fue su primer Presidente en abril de 1910, y murió siendo su Presidente también… ocupó la presidencia en varias ocasiones, siendo Presidente Honorario y Delegado de la Asociación en Roma.

«Boyaderas indias”

 

Jamás volvió la espalda ni rehuyó su ayuda a la entidad. La Asociación de Pintores y Escultores fue uno de los mayores amores de la vida de Chicharro, por la que luchó con entereza y carácter, sintiéndose respetado hasta por sus enemigos.

Muchas fueron las victorias conseguidas al frente de la entidad, todas al servicio del arte y de los artistas, sus compañeros, y nunca en su propio provecho. Muchas han sido las vicisitudes por las que la Asociación atravesó; muchas las mejoras logradas por otros presidentes, pero las más grandes realidades conseguidas, los momentos de mayor prestigio, las más nobles sugerencias en pro de la cosa artística, tuvieron su máxima eficacia en los años en que Chicharro se sentaba en el sillón presidencial, sobre todo en los de iniciación, cuando el maestro estaba rodeado de los más altos prestigios del arte nacional.

Aquella primera Junta Organizadora proclamó en su primer artículo –que no ha cambiado desde entonces- que la Asociación de Pintores y Escultores se formaba para conseguir la unión de todos los artistas profesionales de la pintura, escultura, grabado y artes decorativas, profesores de enseñanza de las artes y protectores de las mismas, con la aclaración de la defensa por todos los medios legales de sus intereses materiales y artísticos… exposiciones personales y colectivas y relación cordial y práctica con todos los organismos artísticos del mundo…

“Retrato del Conde de Romanones” y “Melancolía”

 

… y seis meses más tarde, el comisario general de las Exposiciones de Bellas Artes encomendaba a la Asociación los proyectos de Reglamento de dichas exposiciones y de la de Artes Decorativas… el Círculo de Bellas Artes pide a la Asociación un representante para la Exposición Internacional de Artes Gráficas y distintas distinciones y deferencias de los organismos artísticos españoles y extranjeros para con la Asociación, que fueron fruto de la labor sistemática del maestro Chicharro, que luchó toda su vida para que la entidad que él fundara tuviera la máxima autoridad en el ambiente del arte, dentro y fuera de España…

Chicharro no descansa en su labor presidencial por sumar nuevas ventajas para sus amigos los artistas. Consigue que se dicte una Real Orden con fecha 12 de julio de 1912, que declara a la Asociación de Pintores y Escultores de Utilidad Pública, con carácter de Benéfica y Honores de Corporación Oficial y continúa en sus trabajos por conseguir los derechos de propiedad de los artistas. Y en el mayor auge de su prestigio, cesa como Presidente por tener que encargarse de la dirección de la Academia de España en Roma, si bien se marcha contento de haber puesto los cimientos de una gran Asociación, encauzada hacia fines prácticos y en manos del gran Sorolla, segundo Presidente del organismo soñado por todos.

… desde Roma, sigue ayudando y velando por la Asociación… pidiendo el reconocimiento de la personalidad de la entidad, exigiendo como corporación oficial artística que esté representada en Juntas, Patronatos, Exposiciones Nacionales e Internacionales, como tiene derecho reconocido por la Real Orden…

“Frente al espejo” y “Retrato del Martínez Cubells”

 

… en 1915 muere en Madrid la madre del maestro y la Asociación le escribe a Roma para expresarle su condolencia colectiva… aplaude el I Congreso de Bellas Artes que organiza la Asociación en 1918, bajo el Patronato del Rey y que cuenta con los grandes maestros del arte, socios de la entidad, participando con distintas proposiciones que se presentan al Congreso y que son la base del sistema cultural actual, tales como: la creación de una escuela-taller para escultores; exposiciones de escultura con independencia de la pintura; la creación de direcciones en las galerías de escultura de los museos antiguo y moderno; la creación de una Junta Asesora de la Dirección General de Bellas Artes; la creación de plazas de modelado y vaciado en las Escuelas de Artes y Oficios; la creación de un museo moderno de escultura, la creación de nuevos museos provinciales…

En 1920 se realiza uno de los acontecimientos mayores que la Asociación tiene en su haber práctico y artístico, en bien de los artistas españoles: la fundación de los Salones de Otoño por iniciativa de Juan Espina y Capo. El éxito fue definitivo. Allí se originó una grata y simpática mezcolanza de maestros y discípulos… unos Salones de Otoño que hoy conservan el mismo espíritu de comprensión y cordialidad que iniciara en su primera exhibición… porque vinieron a dar cabida a ese ejército de artistas jóvenes cuyas condiciones económicas o limitación de conocimientos les impedía colgar sus obras en las Exposiciones Nacionales o particulares… por eso los Salones de Otoño han tenido y seguirán teniendo un porcentaje mediocre que contrastará siempre con las obras maestras… por eso son una necesidad y una justicia para ese sector en lucha, que sueña y que se inquieta, que se atreve con todas las audacias y que ensaya todas las rebeldías… por eso ha habido obras de atrevimiento y de ensayo que la Asociación ha amparado siempre, sin encasillarse en tradicionalismos sistemáticos, ya que todos sus asociados son iguales, sin fronteras de ideales ni de técnicas, ni de tendencias…. La Asociación de Pintores y Escultores, fundando los Salones de Otoño, cumplió uno de los mejores fines societarios de su reglamento y, artísticamente, realizó una labor meritísima en favor de los artistas modestos que no tienen cabida en otras exposiciones oficiales. Este fue el pensamiento del maestro Chicharro, que toda su vida tuvo la idea fija de la ayuda cordial y sincera para sus compañeros. Este fue su propósito primero al fundar la Asociación y a este fin supeditó, en todo momento, sus afanes camaraderiles, muy especialmente para la juventud, tal vez porque él no conoció nunca, desde sus principios, la escasez ni la modestia material en su arte. Por eso es justo e importante resaltar esta virtud del gran pintor, algo desconocida de muchos.

Eduardo Chicharro y la AEPE

Al XIII Salón de Otoño de 1933 concurrió con el óleo “Desnudo”, situada en la Sala IV, identificada con el Nº 34.

Al XVIII Salón de Otoño de 1944 presentó un óleo titulado “La Modelo”, que se expuso en la Sala III, con el Nº 81.

En el XXIII Salón de Otoño de 1949, y con motivo del reciente fallecimiento del artista, se le dedicó una Sala de “Homenaje al Maestro Chicharro, Fundador y Presidente electivo hasta su muerte de la Asociación de Pintores y Escultores”, en la que se exhibieron cinco obras: “Tres edades”, “El Idiota”, “La Mantilla negra”, “La pintora Yugo” y “Gosyescas”.

El XXIV Salón de Otoño de 1950 dedicó una “Sala Retrospectiva del Maestro Chicharro”, la Sala V, que contó con quince cuadros: “La Casa de Misericordia”, “Desnudos”, “La Venus de la Rosa”, “La costurera”, “El regalo”, “Beldad marroquí”, “Beldad mejicana”, “India”, “Princesa rusa”, “Manto hindú”, “Mantellina abulense”, “Nostalgia”, “El libro rojo”, “Marcela” y “Moza de Ávila”.

En el XXV Salón de Otoño de 1952, con motivo de las bodas de plata del certamen, se incluyó un recuerdo en forma de “Sala de Maestros”, en el que se colgó un “Autorretrato” del fundador de la Asociación, Eduardo Chicharro.

En el XXXIII Salón de Otoño de 1962 se preparó una Sala de Presidentes, Fundadores y Primeras Medallas, la Sala V, en la que se expusieron cinco óleos del Maestro Chicharro: “Mujer italiana”, “Retrato de la esposa del pintor”, “La Cofradía del Resucitado”, “Retrato de la hija del pintor” y “El telar”.

En el XXXIV Salón de Otoño de 1963, y con motivo de la creación de la “Medalla Eduardo Chicharro” como homenaje al fundador y Presidente, en la Sala XII se colgó el óleo “Mujer de Ávila”.

En el XXXVII Salón de Otoño de 1966 , en la Sala XII, “Sala de Maestros”, se exhibió la obra “Muchacha abulense”.

En el XXXVIII Salón de Otoño de 1967, en la “Sala de Maestros”, Sala XI, se colgó el óleo “La ofrenda”.

En el XXXIX Salón de Otoño de 1968, la “Sala de Maestros”, Sala IX, colgó la obra “El regalo”.

En el 50 Salón de Otoño de 1983 se incluyó una “Sala Homenaje a los artistas que hicieron posible el I Salón de Otoño en 1920”. Con este motivo, se exhibieron dos obras del maestro Chicharro: “Autorretrato” y “Fetiche”.

Obras expuestas en el Salón de Otoño, en distintas ediciones

«El Chamarilero»

«Escena»

En su toma de posesión como académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, junto a Eugenio Hermoso

 

Firmas autógrafas del maestro

«Retrato en grupo»

 

«Retrato de una dama con mantilla»

 

«Predicadores del bien y del mal» fotografia de Chicharro y Gregorio Priego

«Il penduto» fotografia de Chicharro y Gregorio Priego

Placa de su casa en la Plaza Vázquez de Mella de Madrid

 

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad