Ana Wienken

El 17 de abril de 2026, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la Asociación Española de Pintores y Escultores, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «Ana Wienken», nos presentará la socia.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento han demostrado por hacer esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, aquí mismo puedes consultar el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra de los artistas.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva y emocionante cita.

La muestra nos la presenta así Antonio Maura Barandiarán

“Ana Wienken y sus floraciones imaginarias”

A veces un jarrón de azaleas, un ramillete de buganvillas o un conjunto de tulipanes encaramados a una verja son tan sólo eso: flores perdidas en un cuarto de estar, en un parque o en un espacio determinado de nuestra realidad, cuyo aroma o visión nos gustaría poder conservar durante tanto tiempo como nos fuera posible. Sabemos que las vidas se desvanecen como los olores que esparcen estas formaciones florales, como esas vasijas que iluminan un rincón de la casa o esos macizos en el pequeño jardín que, de repente, se han vuelto íntimos o acogedores. Otras veces, no son su presencia, sino sus recuerdos los que afloran a nuestra mente: fragancias que se evaporan, pero cuyo rastro queda perdido en los paisajes de la memoria como senderos en un paisaje indeterminado. Seguir el curso de esos aromas es, entonces, seguir un rumbo hacia un pasado desconocido y tal vez imposible, de un recuerdo intangible, de un anhelo indeterminado e inalcanzable.

Las obras de Ana Wienken me han sugeridos estas imágenes, porque son lienzos en los que se reflejan un conjunto de azaleas, buganvillas, hortensias, floreros y tiestos con peonías, siemprevivas y geranios, composiciones que están en un aposento donde un cuadro pintado sirve de espejismo de su presencia o, tal vez, de su ausencia. A veces el colorido es tal que nos asombra con sus perfumes imposibles, con esos aromas provocados por tonalidades rosadas, verdes y blancas, que brotan de un fondo indeterminado como vagos espacios del recuerdo.

Pero, también están esas pequeñas y ocasionales piezas abstractas en las que todo lo que se ha dicho hasta aquí queda en suspenso, pues es el resultado más acerado, más concreto de lo que hemos visto y la comprobación de que las pinturas eran apenas una ensoñación de colores, tonos y fragancias imaginarias. Estos cuadros—los figurativos y los abstractos—son apenas testigos de un anhelo, rastros de lejanos paisajes que se remontan a tiempos que están más allá de nuestros recuerdos, más allá de una memoria que no fue capaz de retenerlos, pues se hallan en aquellos lugares que sólo puede iluminar el arte: el espacio imposible donde se vislumbra una belleza siempre inalcanzable.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad