El 19 de mayo de 2026, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la Asociación Española de Pintores y Escultores, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «Heredera de una larga y hermosa tradición pictórica», nos presentará la socia Sofía Pastor.
Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento han demostrado por hacer esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.
Con este motivo, aquí mismo puedes consultar el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra de los artistas.
Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.
Sin duda estamos ante una nueva y emocionante cita.
La muestra nos la presenta así por José Miguel Muñoz Jiménez, gran amigo, doctor en Hª del Arte y artista:
“Heredera de una larga y hermosa tradición pictórica”
“SOFÍA PASTOR Y LA NUEVA FIGURACIÓN”
Muchas veces me he preguntado el por qué de un claro rechazo, por parte de la crítica, hacia los pintores figurativos, académicos, digamos incluso que realistas, contemporáneos a nosotros. Cierto es que, en este primer tercio del siglo XXI, cuando ya ni se piensa, ni se pinta, ni se escribe, ni se crea, ni se excava en la arqueología, etc., sino que sólo se lleva la performance, la instalación, lo conceptual y el no arte, parece que poco sitio merece aquellos creadores que se aferran a la imitación de la naturaleza, que decía Aristóteles que era el arte…
….Contemplo con atención la obra bella, clara, sincera y bien fundamentada en lo técnico de Sofía Pastor y de otros pocos idealistas de la neofiguración, para así reconciliarme con el mundo, con la vida y con la misma PINTURA. Sofía estudió la carrera de Historia del Arte, todavía cuando acababa la disciplina de alcanzar la madurez gracias a un apretado número de excelentes maestros en la universidad española y, al tiempo, quiso cursar los estudios de Bellas Artes, para así conocer de cerca los entresijos y técnicas de cada una de sus manifestaciones. Después se volcó en la santa tarea de ser profesora de bellas artes o de dibujo, en la enseñanza media española. Ella, como tantos otros hicieron antes, aprendió por su devoción histórico-artística a valorar y analizar las aportaciones de grandes pintores del pasado, que nunca quisieron renunciar a la buena mano, al buen color, a la “cocina” correcta que al fin y al cabo nos legaron los maestros del pasado.
Así, se perciben en sus maravillosos cuadros el legado, y la influencia de muchos otros pintores que desde la segunda mitad del siglo XIX supieron que su maestro de modernidad no era otro que un tal Velázquez, acompañado de Ticiano, Rubens y Rembrandt. Pero mujer de su tiempo, también sabe que los grandes maestros del paisaje romántico, como los del paisaje de interior doméstico del norte, supieron completar la base del realismo barroco por medio de la consagración de lo cotidiano, que está presente en lo que nos rodea: los hijos, la casa, el jardín, el paisaje inmediato.
Y así yo, desde su mismo punto de vista, veo cómo ella ha sabido leer a Sorolla y a los grandes maestros del luminismo nórdico: Kröyer, Thaulow, Zorn, Carl Larsson…; también a los rusos como Repin o la increible Zinaida Serebriakova; asimismo a los americanos europeizados Whistler o Sargent; por qué no a lo mejor de Hopper, y sobre todo al silencioso Hammershøi.
…..Con Sofía Pastor me ocurre como con el poema de Larsson dedicado a su muy delineada obra “Fiesta del cangrejo de río” (1897): cuando vemos sus cuadros recuerdo esos versos. “Vivir… En praderas y valles, en bosques, en lagos, en el salón de las hojas verdes, ves ¡Éso es vivir!”









