Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

EDUARDO LOURENÇO, EL PENSAMIENTO

¡Un gigante del pensamiento! Portugués, iberista, europeísta convicto y confeso. Filósofo, ensayistas, crítico, docente, conferenciante, el intelectual más importante de este siglo en Portugal. Algunos nombres pudieren sonar más, caso de Manoel de Oliveira, del Premio Nobel José Saramago, del político Mário Soares, el del arquitecto Siza Vieira, pero ninguno de ellos estructuró un sistema de pensamiento, como el esculpido por el Dr. Eduardo Lourenço, siempre con Portugal al fondo.

Eduardo Lourenço de Faría (São Pedro de Rio Seco 1923- Lisboa 2020), fallecía el día 1 de diciembre, a los 97 años de edad. Analista conspicuo de Fernando Pessoa y de la identidad portuguesa, a través de la saudade. Licenciado en la Universidad de Coimbra, 1946, y profesor de esa Universidad, huirá de la dictadura de Salazar, ocupándose como lector en instituciones europeas, convalidando estudios en la Universidad de Burdeos.

Eduardo Lourenço y Tomás Paredes, Lisboa 2019

 

Profesor, en distintas épocas de su vida, de las Universidades de Hamburgo, Heidelberg, Bahía, Montpellier, Grenoble y Niza. Residió durante largos años en Vence, Provenza. La mayor parte de su obra está escrita en portugués, aunque también lo hizo en francés. La Sorbonne, 2011, en colaboración con la Fundação Gulbenkian, organizó un Coloquio Internacional en su homenaje, que fue publicado en libro: Eduardo Lourenço et la passion de l’humain, Editions Convivium lusophone, París 2013.

En 1981, conferencia sobre “Pessoa y Kierkegaard”, en el homenaje que rindió la Fundación March a Pessoa, en Madrid. Ciudad a la que tantas veces vino, a debatir o de paso de sus continuos viajes por Europa. Le acompañé al Ateneo de Madrid, donde se habló de Eugenio de Andrade, a la Feria del libro, a la Revista de Occidente, en la que colaboró con reiteración, siempre manifestando su admiración por Ortega y Gasset. Conocía nuestros clásicos al dedillo, como el pensamiento y la poesía de Miguel de Unamuno.

Autor de Heterodoxias, Tempo e Poesía, O Labirinto da Saudade, O Esplendor do Caos. Pessoa Revisitado, Portugal como destino, O canto do signo, es el pensador más influyente de su lengua. No sólo de Portugal y del portugués; su larga estancia en Francia donde fue maître à penser, le dio la ocasión de difundir su pensamiento en Europa, cuya importancia ha resaltado en diversos medios y en el libro Nós e a Europa, ou as duas razões.

También está presente en Iberoamérica, tras años en Brasil, cuyo magisterio generó una feraz bibliografía. Hay varios de sus títulos en nuestra lengua: Europa y nosotros: o las dos razones, Huerga y Fierro, Madrid 2001; Pessoa Revisitado, Pre-Textos, Valencia 2006; La muerte de Colón: metamorfosis y fin de Occidente como mito, Editora Regional de Extremadura, Badajoz 2010; A Cerca de Fernando Pessoa, Universidad de Antioquia 2013; Del colonialismo como nuestro impensado, Universidad de los Andes, y, en esa misma institución, en ebook, El laberinto de la saudade. Psicoanálisis mítico del destino portugués, traducción y prólogo de Pablo J. Pérez López.

Es el Ortega y Gasset portugués, pues hay muchas similitudes en sus maneras de pensar y de expresarse, en asuntos que han debatido, en el hurmiento que han hecho germinar. Ortega deambula entre la filosofía y la crítica, entre la razón y el pensamiento, entre la sobriedad y la brillantez poética, siempre en la proceridad. Lo mismo ocurre con el doctor Eduardo Lourenço y su fabulosa obra, que ahora edita completa, en VI gruesos volúmenes, la Fundaçao Gulbenkian.

Su campo de pensamiento es amplio: en lugar de honor, el hombre y sus circunstancias; el tiempo, la poesía: Camões, Pessoa, Antero de Quental, Eugenio de Andrade, Sophía de Mello, Osorio; la belleza, el caos y todas las edades y temperaturas de la saudade. El arte, con su obra Le miroir imaginaire: Essais sur la peinture, Editions de l’ Escanpette, 2000.. Ha incentivado la lectura de la poesía portuguesa con clara maestría. Lo prueban infinitas páginas, la Correspondencia con Jorge se Sena y otras publicaciones. Está traducido al español, francés, inglés, alemán, italiano, flamenco y checo.

Doctor honoris causa de las Universidades de Bolonia, Río de Janeiro, Nova de Lisboa, Coimbra. Entre los galardones recibidos: Premios Casa da Imprensa y Jacinto de Prado Coelho; 1986, P. Nacional de la Crítica por Fernando, Rei da nossa Baviera; Premios Europeo de Ensayo Charles Veillon, Antonio Sergio y D. Dinis; Premios Camões, Pessoa, Vergilio Ferreira; premio Extremadura a la Creación, Premio Lello.

En 1989, agregado cultural de la Embajada de Portugal en Roma. Caballero de la Orden de las Artes y Las letras y Caballero de la Legión de Honor, en Francia. En 2009, Orden de Número de Mérito Civil del Reino de España. Consejero de Estado en Portugal, desde 2016. Y a pesar de tantas distinciones: llano, sencillo, asequible, generoso, límpido, ejemplar, ético. Su letra, limpia y fina como una huella, era de cristal y requería una mirada atenta, como su pensamiento.

Fue clave en la creación del Centro de Estudios Ibéricos de Guarda, su tierra natal, el 27.XI.1999, con motivo del octavo centenario de la ciudad. Un premio anual, que lleva su nombre, reconoce la labor de personas destacadas en fomentar las relaciones entre España y Portugal. Ha sido un referente de dignidad y saber, como evidencia su legado.

El 23 de mayo de 2019, día de su 96 cumpleaños, se le hizo entrega del Premio Livraria Lello, instituido para reconocer a los humanistas de nuestro tiempo. Le acompañaron: Antonio Costa, Primer ministro; Aurora Pedro Pinto y Carlos Magno. El galardón estaba simbolizado por un trofeo, diseñado por Siza Vieira. Por la tarde, en los jardines de la  União das Cidades Capitais da Lingua Portuguesa, en Lisboa, se inauguró una enorme escultura de Eduardo Lourenço, autoría de Leonel Moura.

Corto de estatura, pero con la fuerza de un titán. Simpático, cordial, se expresaba con la firmeza que proporciona la limpieza ética y la procura estética. Hablaba un español correcto, conocía nuestra cultura literaria y filosófica y le gustaba venir a Madrid, donde conversábamos sobre el Conde de Salinas y Camões, Villamediana y nuestro barroco común, con un conocimiento que para sí quisieran algunos de nuestros intelectuales. Pero, España no le correspondió en igual grado, ni a la hora de su desaparición. Sólo he visto una pobre referencia en un artículo atribulado de José María Lassalle.

Cuando hace un año, Emilia de Dios y yo, fuimos a visitarlo a Lisboa, pasamos una tarde deliciosa, oyendo sus susurros y bisbiseos, que envolvían una eterna claridad y una permanente preocupación por el hombre y su destino. Abominó de esos rebrotes populistas y nacionalistas, que siempre han traído a Europa merma de libertades y penurias.

No sólo Portugal ha perdido un intelectual genuino, con su ausencia perdemos todos. Nos queda lo que ha escrito, un inmenso caudal de pensamiento, que requiere muchas horas de lectura y mucho agradecimiento ¡Las cabezas de oro no envejecen ni desaparecen nunca, pueden estar ocultas un lapso de tiempo, pero son eviternas, en ellas nunca se pondrá el sol!

 

                                                                                                                 Tomás Paredes

 Miembro de AICA

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