Inaugurada la exposición «Pradilla y la pintura. Contexto de una obsesión»

El Museo de Zaragoza acoge una exposición temporal sobre el pintor aragonés Francisco Pradilla, con motivo del centenario de su fallecimiento. La muestra, titulada «Pradilla y la pintura. Contexto de una obsesión», recoge las diferentes etapas del artista aragonés, desde su formación temprana en Zaragoza y Madrid, su posterior paso por Roma, su fase como director del Museo del Prado y el reconocimiento de su obra, hasta su obsesión por la reina Juana I de Castilla y sus últimos trabajos. La exposición estará abierta al público hasta el próximo 15 de septiembre.

La muestra incluye una treintena de piezas entre obra gráfica, óleo y escultura, y exhibe cuadros que ya se exponen en el Museo, como el autorretrato del propio autor realizado en 1887 –y que hoy ha presidido la presentación de la exposición– o el cuadro de La reina Juana la Loca recluida en Tordesillas con su hija (depósito del Museo Nacional del Prado), pintado en 1907 y que constituye uno de sus principales ejemplos como artista. De hecho, la muestra se acompaña de un audiovisual que profundiza en este lienzo.

La exposición sobre Francisco Pradilla ofrece un recorrido por los hitos biográficos y pictóricos del artista y se estructura en tres apartados: el primero está centrado en la producción artística del autor, siendo una muestra representativa de todas sus etapas, géneros y técnicas; la segunda se aproxima a la obra de maestros, compañeros, discípulos y amigos para descubrir cómo era el ambiente artístico de la época y conocer en mayor profundidad la trayectoria vital de nuestro protagonista a través de las personas con las que se relacionó; la tercera, y última, se centra en la obsesión del pintor por la reina Juana I de Castilla a lo largo de toda su carrera y trata de aproximarnos a la figura de esta monarca.

La exposición cuenta con una selección de obras de Pradilla procedente de los fondos del Museo de Zaragoza, como Estudio de caballo para el cuadro El suspiro del moro o Doña Pilar Villanova y también de otros autores como Retrato del doctor Lera, tallado en mármol por Ponciano Ponzano, Retrato de Santiago Ramón y Cajal de Joaquín Sorolla o Retrato de Pradilla de Alejandro Ferrant. Destacan los depósitos del Museo del Prado en esta institución, es el caso del citado lienzo La reina Juana La Loca recluida en Tordesillas o Paisaje de Capri, ambos de Pradilla. La exposición cuenta con obras de otras instituciones como La campana de Huesca, de José Casado del Alisal de Museo de Huesca o Doña Juana la Loca del Museo Nacional del Romanticismo. Completan la muestra obras de la colección descendientes de Pradilla; Vista de Zaragoza, de Juan José Gárate, prestada por la Diputación Provincial de Zaragoza o La Reina doña Juana la Loca: estudio histórico, de Antonio Rodríguez, de la Universidad de Zaragoza, entre otras.

Francisco Pradilla

Nacido un 24 de julio de 1848 en Villanueva de Gállego y fallecido en Madrid un 1 de noviembre de 1921, fue un gran pintor, director de la Real Academia de España en Roma y del Museo del Prado.

Aprendió con dos pintores decoradores en Zaragoza. En 1863 se trasladó a Madrid, donde estudió a los antiguos maestros. En 1874 fue pensionado en la primera promoción en la Academia de España en Roma junto a Casto Plasencia, Jaime Morera y Alejandro Ferrant y Fischermans, continuando después su estancia en Roma. Su primer cuadro de importancia fue El rapto de las sabinas para las oposiciones a la pensión de la Academia española en Roma, al que siguió en 1878 Doña Juana la Loca, como trabajo de dicha pensión. Por este colosal cuadro obtuvo medalla de honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes (España) de 1878 y una medalla de honor en la Exposición Universal de París de 1878.

Por encargo del Ayuntamiento de Zaragoza, realizó los cuadros de Alfonso I el Batallador y de Alfonso X el Sabio. Se superó con la realización de La rendición de Granada (3,3 x 5,5 m) de 1882, que destaca tanto por la limpieza de la caracterización como por la viveza de la representación y la grandeza del estilo. El cuadro ganó el primer premio en una exposición de Múnich de 1893. Otras obras de este autor de gran interés son: El suspiro del moro, La lección de Venus al amor, y Vendimia en las lagunas Pontinas.

Además de estas composiciones, Pradilla también tiene obras más pequeñas sobre la vida del pueblo, del tipo que realizó Mariano Fortuny. En el Museo Carmen Thyssen Málaga se encuentra Lavanderas gallegas (1887), en el que el artista realiza una escena costumbrista compuesta por un grupo de mujeres que se afanan en lavar la ropa en el campo.

Cabe anotar que fue el director de la Real Academia de España en Roma, si bien por poco tiempo, pues renunció al decepcionarse por los engorrosos trámites burocráticos que dificultaban su gestión y le impedían dedicarse a pintar; sin embargo, el 3 de febrero de 1896 aceptó el puesto de director del Museo del Prado, siendo sustituido dos años después por el hasta entonces subdirector, el pintor Luis Álvarez Catalá, que contaba con el apoyo institucional de la reina María Cristina.

Falleció el 1 de noviembre de 1921 en Madrid, dejando una extensa obra tras de sí.

El «Año Pradilla en Aragón»

Se celebrarán tres exposiciones en la Lonja, en el Museo de Zaragoza y en Villanueva de Gállego, su localidad natal

Aragón se va a volcar con el centenario de la muerte de Francisco Pradilla (Villanueva de Gállego,1848-Madrid,1921). La comunidad acogerá durante los próximos meses tres exposiciones impulsadas por distintas administraciones para conmemorar el fallecimiento del «mejor pincel aragonés solo por detrás de Goya», según ha subrayado este martes en la presentación de los actos el presidente Javier Lambán.

Javier Lambán, junto a Frinnette Reynoso, Wifredo Rincón y el consejero Faci, en el Museo de Zaragoza

 

 

La que más obras del artista exhibirá (hasta un total de 200 piezas) será la antológica que organizará el Ayuntamiento de Zaragoza en la Lonja entre octubre y enero, mientras que el Museo de Zaragoza acogerá una exposición entre mayo y septiembre que planteará un diálogo entre su pintura y sus contemporáneos aragoneses, al tiempo que se sumergirá en su obsesión por la reina Juana I de Castilla. Por su parte, la localidad natal del pintor (Villanueva de Gállego) va a reformar el actual centro Pradilla armando un nuevo discurso expositivo para que pueda visitarse de forma permanente.

Según ha explicado Lambán, la muestra del Museo de Zaragoza incluirá tanto la pintura de retrato que tanta fama le dio, como pintura de género. Reunirá una treintena de piezas entre obra gráfica, óleo y escultura, e incluirá cuadros que ya se exponen en el museo (doce pinturas y un dibujo), como el autorretrato del propio autor realizado en 1887 o el cuadro de ‘La reina Juana la Loca recluida en Tordesillas con su hija’, pintado en 1907 y que constituye uno de sus principales ejemplos como artista.

Así, esta exposición se divide en tres ámbitos, el primero hace una incursión en el terreno de los artistas que, de una manera u otra, formaron parte de su vida: maestros, compañeros de estudios, discípulos y seguidores, pero ante todo amigos como Unceta, Gascón de Gotor, Gárate, Barbasán… La segunda parte, núcleo de la exposición, muestra una selección de obras de Pradilla procedente de los fondos del Museo de Zaragoza y de otras instituciones como el Museo del Prado, el Museo del Romanticismo de Madrid, la DPZ o el Museo de Huesca, y, por último, habrá un espacio dedicado a Juana la Loca, verdadera protagonista de muchas de las obras del pintor aragonés.

El Ayuntamiento de Zaragoza ya está preparando una antológica con 200 obras del artista en la Lonja que coincidirá con las Fiestas del Pilar. El encargado de organizarla es Wifredo Rincón, especialista en Pradilla y comisario de la mayoría de las exposiciones que se han celebrado hasta ahora sobre él. «Va a haber cuadros de hasta cuatro metros y vamos a recibir piezas del Museo del Prado, el Museo del Romanticismo de Madrid, el Thyssen, el Museo Nacional de Arte de Cataluña y de muchas colecciones particulares», ha destacado Wifredo Rincón, que ha apuntado que la muestra tendrá pintura, acuarela y dibujo.

Para conmemorar el centenario de Pradilla, el Gobierno de Aragón se ha aliado con el Ayuntamiento de Villanueva de Gállego, localidad que vio nacer a Pradilla en 1848, y con el que se ha organizado un completo catálogo de actos que no solo pasan por la pintura, sino también por la literatura o la música. Los actos del centenario arrancarán con la celebración de una nueva edición del Concurso de Pintura Francisco Pradilla.

Desde este año, la sala de exposiciones situada en la Hermandad Sindical se transformará en Espacio Pradilla, donde se podrán ver en próximas fechas obras del autor de titularidad municipal (ocho lienzos y 35 acuarelas), y que verá ampliado su espacio expositivo, dentro de una jornada que inaugurará la nieta del pintor, Inés Pradilla.

Asimismo, se desarrollará un ciclo de conferencias, en dos líneas diferentes: la primera, la artística, que contará con el historiador del arte experto en el pintor, Wifredo Rincón; la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza Concha Lomba y el conservador del Museo del Prado Javier Varon; y otra línea de contexto histórico con los vecinos de Villanueva Carlos Urzainqui y Ramón Ortiz.

Además, el municipio organizará la realización de dos murales de arte urbano inspirados en la obra del pintor en la fachada trasera del ayuntamiento y en una nave municipal, obra del dúo creativo Fratelli Moca y la artista Pilar Tena, También se proponen representaciones escénicas, divulgativas y publicitarias, un concurso literario y otro artístico sobre la obra de Pradilla, la creación de un cómic sobre su vida, a cargo del ilustrador Chesus Calvo y otras actividades vinculadas con la Universidad San Jorge.

Además, se plantea la celebración de un concierto para finales de año con la Unión Musical de Villanueva y el escultor José Gabriel Astudillo realizará tres fundiciones en bronce de un busto de Pradilla. Una de ellas se colocará en Villanueva de Gállego, frente a la que fuera casa del exdirector del Museo del Prado, mientras que las otras se regalarán a Zaragoza y Madrid.

La imagen del centenario ha corrido a cargo del prestigioso diseñador Isidro Ferrer, que cuenta con dos premios del Ministerio de Cultura, al libro mejor editado y a las mejores ilustraciones infantiles y juveniles.

Villanueva de Gállego, Francisco Pradilla y yo

Por Wifredo Rincón García

Instituto de Historia, CSIC,

 Madrid

 

El expresidente de la AEPE es el mayor especialista en la figura de Francisco Pradilla

 

Inspirándome en Juan Ramón Jiménez y en su poética obra de todos conocida, titulo así este texto que redacto a petición de mis queridos amigos María Dolores Barreda Pérez y José Gabriel Astudillo López ―Secretaria y Presidente, respectivamente, de la Asociación Española de Pintores y Escultores―, para la Gaceta de Bellas Artes con motivo de mi nombramiento como “Hijo Adoptivo” de Villanueva de Gállego, localidad zaragozana en la que nació el 24 de julio de 1848 el célebre pintor Francisco Pradilla Ortiz. En el mismo pleno municipal celebrado el 11 de marzo de este año 2021 y, con motivo de la celebración del centenario de su muerte en Madrid, el 1 de noviembre de 1921, el artista fue nombrado “Hijo Predilecto”. Los dos nombramientos fueron hechos por al Ayuntamiento de Villanueva de Gállego a propuesta de Frinnette Reynoso García, Concejal de Cultura.

El motivo de esta distinción fue ―y copio de la comunicación que se me hizo llegar con el acuerdo municipal― por mi «dilatada carrera académica y de investigación en la historia del arte, en especial por ser uno de los mayores especialistas en Francisco Pradilla y su colaboración con las iniciativas municipales relacionadas con el ilustre pintor».

Siempre me habían impresionado los dos famosos cuadros de Pradilla, Doña Juana la Loca y La Rendición de Granada, numerosas veces reproducidos y, poco a poco, fui tomando conciencia de la importancia del pintor en la historia del arte, conociendo en primer lugar sus obras existentes en el Museo y en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Concluida ya mi carrera de Geografía e Historia en la Universidad de Zaragoza y orientado hacia el estudio de la historia del arte, a finales de 1979 ―o tal vez en los primeros meses de 1980―, cuando colaboraba con el equipo de investigación del recién inaugurado Museo e Instituto de Humanidades “Camón Aznar” de Zaragoza, tuve la fortuna de que se presentase en el citado centro un coleccionista levantino que traía la fotografía de un dibujo y la fotocopia de una carta de Pradilla, documentos que me regaló, al saber que estaba interesado en investigar la obra del citado pintor.

En aquellos momentos ―defendida la tesina de licenciatura y concluidos los cursos de doctorado― me enfrentaba a la elección del tema sobre el que iba a versar mí tesis doctoral en historia del arte. El que iba a ser, y finalmente fue, mí director, el Dr. José Luis Morales y Marín, en aquellos momentos Secretario del citado Museo “Camón Aznar”, me propuso que la hiciera sobre la vida y la obra de Francisco Pradilla, autor del que se exponían algunas de ellas en el museo. Después de sopesar los “pros” y los “contras” de esa opción me decidí por elegir un tema vinculado más directamente al arte zaragozano: La escultura del siglo XIX en Zaragoza (1808-1908). La investigación sobre Pradilla excedía mis posibilidades por la amplitud de su obra plástica y lo disperso de la documentación sobre el artista que residió una gran parte de su vida en Madrid y en Roma.

Guardadas la fotografía y la fotocopia de la carta en una carpeta de mi archivo, allí permanecieron hasta 1985 cuando ya residía en Madrid y era becario postdoctoral en el Departamento de Historia del Arte del Centro de Estudios Históricos del CSIC. Convocada en el mes de abril una plaza de “Colaborador científico” ―nombre que en aquellos momentos recibía el puesto de funcionario actualmente denominado “Científico titular”― en el mismo departamento del que era becario, tuvo lugar la oposición durante los días 10 y 11 de octubre, plaza que afortunadamente gané. El segundo ejercicio consistía en presentar un proyecto de investigación a desarrollar por el candidato que ganase la plaza. Y, claro, yo elegí a Francisco Pradilla, su vida y su obra, ¡al que ya tenía ganas! Por cierto que durante el desarrollo de la oposición el presidente del tribunal el Dr. Antonio Bonet Correa me puso en la pista del cuadro El suspiro del moro, que poco después localicé.

El primer resultado científico de mi investigación sobre el pintor aragonés fue el artículo titulado “Francisco Pradilla y la pintura de historia” que apareció en la revista Archivo Español de Arte (número 235, 1986, pp. 291-303), publicada por el que ya era mi Departamento de Historia del Arte del CSIC, al que sigo vinculado desde que tomé posesión de mi plaza el 1 de febrero de 1986.

Esta “deuda” contraída con Pradilla me indujo a profundizar en el estudio de su vida y obra dando lugar, un año más tarde a la monografía Francisco Pradilla, publicada por la Editorial Antiqvaria de Madrid, que fue presentada en el salón de actos del Centro Cultural Conde Duque de Madrid el 5 de marzo de 1987, convirtiéndose en el primer estudio sobre su obra que veía la luz. Debo dejar constancia en este momento de la deuda que tengo con otros autores aragoneses que se ocuparon anteriormente del autor y, entre ellos, destaco a los aragoneses Anselmo Gascón de Gotor, Enrique Pardo Canalís, Julián Gállego Serrano y José Camón Aznar, autor este último de numerosos textos, siempre brillantes, en los que puso de manifiesto la importancia de este artífice, no solo como “pintor de historia” sino también como paisajista, pintor de retratos y de obras de temática costumbrista. La maquetación del libro fue llevada a cabo por el diseñador Emilio Aguilar Lastras, a quien no quiero dejar de recordar en estos momentos.

El 12 de marzo del mismo año 1987 ―al día siguiente de la presentación del libro en la sala de música del Palacio de Sástago, de la Diputación Provincial de Zaragoza―, tuvo lugar su presentación en el salón de actos del Ayuntamiento de Villanueva de Gállego, siendo esta mi primera aproximación a esta localidad.

La publicación de esta primera monografía tuvo como efecto el contacto de la entonces directora del Museo Municipal de Madrid, Dra. Mercedes Agulló y Cobo, proponiéndome el comisariado de una exposición sobre Pradilla para el mes de octubre de ese año. Aceptado el encargo, me puse a seleccionar las posibles obras que pudieran figurar en la muestra que debió retrasarse por la decisión del Ayuntamiento de Zaragoza de organizar otra exposición sobre Pradilla en La Lonja con motivo de las fiestas en Honor de Nuestra Señora del Pilar. Coincidió esta muestra, comisariada por Ana García Loranca y J. Ramón García Rama, con la publicación de una segunda monografía sobre Pradilla, debida a estos mismos investigadores, a cargo de la entonces llamada Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja

La exposición comisariada por mí en el Museo Municipal de Madrid se inauguró a mediados de noviembre de 1987 y fue clausurada avanzado el mes de enero de 1988, exponiéndose dos centenares y medio de obras del artista, con notable éxito. La revista Correo del Arte, en la convocatoria de la IV edición de sus premios, me concedió el Premio a la “Mejor exposición de 1988”.

La preparación de esta muestra me permitió conocer, además de las obras conservadas en museos y centros oficiales, otras muchas que estaban en propiedad de nietos y biznietos del artista y de numerosos coleccionistas privados, personas todas ellas con las que he mantenido una estrecha relación a lo largo de estas cuatro últimas décadas.

Seguí profundizando en la biografía y en la obra de Pradilla, para lo que también aproveché distintos viajes fuera de España, particularmente a Londres, Roma y Nueva York, añadiendo nuevas obras a las ya conocidas. Entre ellas debemos destacar, a mediados de 1992, el “hallazgo” de los dos monumentales retratos de los Marqueses de Linares, que fueron expuestos en el Museo Romántico de Madrid (1992) y en el edificio del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (1993). En la actualidad se encuentran en el palacio de Linares de Madrid, sede de la Casa de América, en la sala para la que fueron pintados en 1888, edificio en el que también se conservan otras obras del artista.

En 1998, coincidiendo con la celebración del 150 aniversario del nacimiento de Pradilla, participé en los actos celebrados en su Villanueva de Gállego natal y también, por iniciativa de Ricardo Centellas Salamero, comisarié entre junio y septiembre de ese año una exposición de dibujos de Pradilla en la sala de exposiciones del Consorcio Cultural Goya-Fuendetodos, en el pueblo natal de Francisco de Goya y Lucientes, uniéndose así a los dos “Franciscos”, considerados como las “mayores glorias” del arte aragonés.

Un año después, en 1999 publiqué mi segunda monografía sobre Francisco Pradilla; en esta ocasión a cargo de Aneto Publicaciones de Zaragoza y por ello quiero manifestar mi afecto y reconocimiento, tanto a Javier Arbués Villa como a María Luisa Torralba Biescas, responsables de la editorial, así como a la empresa Grafur, dirigida por José Manuel Furones Sendín, tristemente desaparecido, que llevó a cabo la magnífica edición del volumen, de gran formato y peso (cuatro kilogramos) en el que, además de su vida y de una aproximación a su actividad plástica, se catalogaron 1100 de sus obras.

Nuevas publicaciones tuvieron lugar a lo largo de los siguientes años al igual que me ocupé de otras exposiciones sobre su obra, destacando aquí la celebrada en mayo de 2001 en la galería madrileña Lvis Burgos, Arte del siglo XX, donde fue presentada una colección inédita de obras de Pradilla ―nueve óleos y una acuarela― que había pertenecido al coleccionista bilbaíno Ramón de Aburto y que entonces salió a la luz. En ese mismo año tuvo lugar otra exposición antológica en la Sala de exposiciones del Ayuntamiento de Logroño, patrocinada por Cajalón Rioja.

En Villanueva de Gállego su sala de exposiciones “Francisco Pradilla” albergó durante el mes de abril de 2003 la muestra titulada Pradilla en las colecciones privadas, comisariada por mí, y organizada por el Área de Cultura de su Ayuntamiento, en la que figuraron cuarenta y cinco obras de Pradilla, algunas de ellas propiedad del mismo Ayuntamiento que, desde hace años, viene adquiriendo obras del que desde el mencionado día 11 de marzo de 2021 es su “Hijo Predilecto”. Interesante proyecto para el que conté con la colaboración de las concejalas María Luisa Orobia Ortiz e Irene Vicente Guillén y la coordinación de J. Antonio Monzón.

Una última exposición vamos a destacar, la celebrada en los meses de marzo y abril de 2006 en sede de la Caja Rural de Aragón en Zaragoza. Debo recordar y agradecer el encargo de esta muestra a Carmen Bartolomé Estaún, entonces Secretaria General de la institución bancaria. También a Eduardo Capapé García que intervino en la coordinación y en el montaje de la misma y en la edición de su precioso catálogo.

 Siempre atento a la aparición de nuevas obras de Francisco Pradilla, llegamos ya a este año 2021 en el que, con motivo de la celebración del primer centenario de su muerte, el Ayuntamiento de Zaragoza me encargó comisariar una exposición, de carácter antológico, que tendrá lugar a partir de principios de octubre en el magnífico espacio expositivo que constituye el edificio de La Lonja de Zaragoza, ejemplar de la arquitectura aragonesa de mediados del siglo XVI y magnífico cofre para guardar los dos centenares de obras del pintor aragonés que integrarán la muestra.

También Villanueva de Gállego celebrará esta efeméride de Pradilla programándose lo que se ha dado en llamar el “Año Pradilla”, que se extenderá entre mayo de 2021 y mayo de 2022, con una serie de actividades entre las que destacamos el concurso de pintura “Premio Pradilla” que, con carácter anual, se viene celebrando desde 1988; el “Espacio Pradilla” donde se expondrán las obras del artista que figuran en la colección municipal, y otras muchas actividades que serán presentadas en una rueda de prensa que se celebrará en los primeros días del mes de mayo. Como desde hace ya tantos años, también me encuentro vinculado a estas celebraciones aunque esta ocasión tiene un matiz distinto pues, junto a lo puramente profesional como historiador del arte preocupado por la obra de Pradilla, se junta el cariñoso regalo de mi nombramiento por parte de Villanueva de Gállego como “Hijo Adoptivo” de la localidad, uniéndome así más al maestro Pradilla, al que admiro profundamente.

Las Medallas de la AEPE: José Villegas Cordero

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de los galardones en los que se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

Medalla de Pintura José Villegas Cordero

Del Salón de Arte Realista

En el año 2015, la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores creó el Salón de Arte Realista, en contraposición del Salón de Arte Abstracto, que se ha convertido ya en una de las más esperadas convocatorias de la centenaria entidad, nacido para hacer de este arte una continua experiencia creadora que aporta todo tipo de conocimientos y la belleza de otra realidad, que sólo está en las manos de los artistas.

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales. En el caso del Salón de Arte Realista, y como en el resto de las ocasiones con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, se instituyeron los premios: Medalla de Pintura José Villegas Cordero y Medalla de Escultura Juan Cristóbal.

JOSE VILLEGAS CORDERO

VILLEGAS CORDERO, José     P     1910(F069)       26.ago.1844     SEVILLA     MADRID    9.nov 1921

José Villegas Cordero nació en Sevilla, el 26 de agosto de 1844, y falleció en Madrid, el 9 de noviembre de 1921.

José Villegas Cordero en un retrato aparecido en la Revista de Bellas Artes de 1921

Hijo de un modesto barbero que vivía en la calle Mercaderes, cerca de la iglesia del Salvador, asistió al Colegio de San Fernando, en el barrio del mismo nombre de Sevilla, donde veía a los pintores que allí iban a obtener apuntes del natural. Pese a la oposición del padre, José llenaba de dibujos y de manchas de color las paredes, las puertas y las ventanas de su casa, de forma que comenzaron a acudir a él distintos personajes con encargos decorativos, muestras para tiendas, medallones para camas.

Autorretrato

En 1862 entró como aprendiz en el taller de José María Romero, pintor de retratos de la burguesía y aristocracia sevillana y también creador de escenas costumbristas y de pinturas religiosas,  teniendo como maestros a Eduardo Cano y a Federico Rubio en anatomía, para el que el infantil alumno llegó a ilustrar una obra del famoso cirujano, en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, destacando enseguida merced a sus innatas dotes artísticas. Su hermano Ricardo, cinco años menor que él, también fue un gran pintor orientalista.

Autorretrato

Deseoso de llegar a Madrid para complementar su formación, en 1867, tras cuatro años de estudios sevillanos, llegó a la capital y logró entrar en el estudio de Federico Madrazo, estableciendo amistad como otros pintores como Fortuny, de quien se sentía como su “discípulo predilecto”.

Autorretrato

En Madrid, acudía al Museo del Prado para estudiar a Velázquez, al que copió con especial delectación, adquiriendo para su técnica la espontaneidad. El sentido de la luz y el uso del color del gran maestro.

Tras distintas estancias en Sevilla y Madrid, organizó una excursión a Marruecos, viajando con Fortuny, empapándose de la pintura orientalista tan de moda en el momento.

Autorretrato

Tras algunos viajes más, logró realizar su sueño de llegar a Roma, acompañado por los pintores Rafael Peralta y Luis Jiménez Aranda, siendo  bien recibido por artistas españoles como Eduardo Rosales, que le ofreció compartir su estudio y que un año después, al regresar el maestro madrileño a España, pasó a ocupar él solo.

Autorretrato

Con estudio propio, su carrera despegó llegando a obtener una fama pareja a la que allí disfrutaba Mariano Fortuny, a quien admiraba profundamente y a quien había conocido años antes en Madrid.

Logró también rápidamente encontrar coleccionistas y anticuarios que se interesaron por sus obras, obteniendo una clientela internacional que compraba directamente sus pinturas en su estudio a precios satisfactorios, que se elevaban a medida en que sus creaciones eran premiadas en las sucesivas exposiciones internacionales a las que se fue presentando. Los principales marchantes parisinos le ofrecieron ventajosos contratos para trabajar para ellos.

Autorretrato

La pintura de Villegas en Roma era la que dictaba la moda en aquellos momentos, generalmente de pequeño formato, ejecutada con una técnica preciosista en la que trataba temas históricos, escenas costumbristas, paisajes o retratos.

Autorretrato

También le pedían mucho temas orientalistas, que Villegas pudo realizar con gran maestría gracias a los bocetos que había atesorado en Marruecos, así como ciertas obras de «pintura de género».

A la muerte de Fortuny en 1874, se convirtió en el pintor español más popular en Roma, el mejor considerado y más cotizado de la ciudad.

La muerte del maestro

Algunas de sus obras de aquella época pudieron verse en Sevilla gracias a las Exposiciones regionales y en Madrid gracias a las Galerías Bosch y Hernández.

En 1878 el Senado le encargó un lienzo de tema histórico sobre La entrevista de Hernán Cortés con Moctezuma y a pesar de que después le retiró el encargo, a Villegas ya le había interesado la pintura histórica, realizando obras de excelente factura como La paz de Cambray y La última visita de don Juan de Austria a Felipe II.

Desnudo masculino

A partir de 1877 residió con frecuencia en Venecia, abordando temas y vistas del canal para ambientar cuadros y ahondando además en temas inspirados en el Renacimiento italiano. Muchas de las obras concebidas en este período fueron a parar no solo a Europa, sino a las colecciones de grandes millonarios norteamericanos, alcanzando todas ellas precios astronómicos.

Casado con Lucia Monti, a quien retrató en diferentes ocasiones.

Dos de los retratos de Lucía Monti 

La buena marcha de su economía permitió a Villegas construirse un chalet-estudio en Roma, de fantasiosa estética morisca, un suntuoso palacete en el Parioli romano que se convirtió en un célebre cenáculo para la sociedad del momento, y en el cual se reunían artistas y coleccionistas en famosas veladas. Por desgracia, el palacete sería demolido en la década de 1950.

En la década de los 90 el pintor continuaba con representaciones de personajes eclesiásticos y con el siempre presente tema costumbrista. de esta época es su renombrado cuadro La muerte del torero, que vendió por 100.000 pesetas del momento.

El confidente

En 1898 fue nombrado director de la Academia Española de Bellas Artes de Roma, haciendo valer su cargo para exigir rigor en los ejercicios, aplicación del pensionado y la obligatoriedad de una estancia en París. Esta dirección hizo que perdurara su prestigio en Roma hasta su regreso a España en 1901.

Ya en Madrid, fue nombrado director del Museo del Prado y también de inmediato académico de Bellas Artes de San Fernando, incorporándose al mundo literario y artístico, convirtiéndose en una de las principales figuras de la intelectualidad, al tiempo que se le consideró el pintor de moda.

Clérigos

Como Director del Museo del Prado realizó realizando en el mismo tan grandes cambios que lo convirtieron, bajo sus 17 años de dirección, en uno de los principales museos del mundo: dio presencia a la escultura en la pinacoteca, dotando de calefacción al edificio y protegiendo al Museo contra el fuego. Dimitiría del cargo en 1918, a raíz del hurto de varias piezas del Tesoro del Delfín cometido por un empleado del museo.

Tras pintar a Alfonso XIII, su faceta de retratista le valió fama en la alta sociedad madrileña, siendo muy demandado este tipo de trabajos que aumentaron su prestigio.

El triunfo de la dogaresa

En los últimos años de su vida Villegas padeció una afección visual que le dejó casi ciego y le apartó de la práctica de la pintura desde 1918 hasta la fecha de su muerte en 1921, viviendo durante ese tiempo recluido.

Tuvo como alumnos aventajados a Luis Menéndez Pidal, que también fuera Socio Fundador de la Asociación Española de Pintores y Escultores y a Justo Ruiz de Luna.

En el embarcadero. Sevilla desde Triana

La pintura de Villegas de sus últimos años derivó en el simbolismo, al que llegó sin duda con notable retraso, concibiendo el famoso Decálogo, un conjunto de doce pinturas en las que representó los diez mandamientos de la ley de Dios más un prólogo y un epílogo, logrando efectos de una gran belleza que refuerzan el contenido narrativo de las escenas.

La siesta

La producción pictórica de Villegas es muy numerosa y en ella trató todos los géneros pictóricos como los temas de historia, el paisaje, escenas costumbristas, casacones y retratos.

Villegas se destaca por su esfuerzo en obtener en sus obras una máxima naturalidad en la descripción de los gestos y actitudes de los personajes, siendo minucioso y preciso en la descripción arquitectónica de los escenarios de sus obras, de los vestuarios y de los objetos.

La vuelta del rebaño

El subyugante ambiente urbano de la ciudad de Venecia fue también motivo de inspiración para Villegas, pero la modalidad pictórica que más renombre le proporcionó fue la de asuntos costumbristas, con la que alcanzó un notable éxito de crítica y de público. La moda por temas de inspiración española tan en boga en Europa hizo que Villegas alcanzara con ella un excepcional resultado, merced a la calidad y el virtuosismo que plasmaba en este tipo de pinturas, alcanzando gran éxito en temas taurinos.

Realizó también con gran fortuna temas populares de inspiración italiana, escenas protagonizadas por personajes como obispos o cardenales, representaciones de carácter orientalista y retratos.

Limosna en Sevilla

Mujeres en la ventana

José Villegas Cordero y la AEPE

Socio fundador de la Asociación de Pintores y Escultores en 1910, ocupó el cargo de Vicesecretario en 1913.

En 1914, en la Junta General Extraordinaria celebrada el 24 de mayo para la elección de la nueva Junta, fue elegido Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores, cargo que finalmente no aceptó por ser Director del Museo del Prado y ser estatutariamente incompatible.

Sus obras colgaron en el III Salón de Otoño de 1922, en la Sala XII del Recuerdo, en donde figuraban sólo obras de artistas fallecidos, junto a Fortuny, Jiménez Aranda, Eugenio Lucas, Madrazo o Pradilla entre otros. Fueron las siguientes:

475.- “Apunte” (gouache)

476.- “Apunte” (gouache)

477.- “Dibujo a pluma”

478.- “En la playa de San Sebastián”

479.- “Un rincón del Retiro” óleo

480.- “Los sueños de Don Quijote” (dibujo)

Terraza en Biarritz

Mujeres en el jardín

Las Parcas

Plaza de San Marcos

Retrato de Lucía Monti

Retrato de mujer sevillana

Retrato de Ricardo Villegas Cordero, hermano del pintor

Retrato del Cardenal

Decálogo. La Fatiga

Webgrafía y Bibliografía

http://dbe.rah.es/biografias/5779/jose-villegas-cordero

http://www.memoriademadrid.es/doc_anexos/Workflow/2/143640/hem_revistabellasartes_19211201.pdf

Pérez Calero, Gerardo (2008). «Arte y Coleccionismo: obras selectas españolas del siglo XIX en la Fundación coruñesa María José Jove». Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte (21): 204. ISSN1130-5762.

Diccionario de Arte, Pintores del siglo XIX, Editorial LIBSA, 2001. 

CASTRO MARTÍN, Ángel: Vida y obra de José Villegas Cordero (1844-1921), Caja Sur, Sevilla-Córdoba 2001. 

CASTRO MARTÍN, Ángel: José Villegas. Retrospectiva (1844-1921), IberCaja, Zaragoza, 2005. 

CASTRO MARTÍN, Ángel: José Villegas. 1844-1921 , Fundación Caja Navarra, Pamplona, 2004. 

MENA, José María de (1996). «Drama y misterio del pintor y académico Villegas (En el Centenario del comienzo de su «Decálogo»)». Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (83): 395-414. Consultado el 16 de agosto de 2017.

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

www.gacetadebellasartes.es

www.salondeotoño.es

Francisco y Miguel Pradilla, juntos en una exposición en Pozuelo

«FRANCISCO Y MIGUEL PRADILLA.

LA TRADICION DE LA PINTURA NATURALISTA” EN EL ESPACIO CULTURAL MIRA DE POZUELO

El próximo día 18 de octubre y hasta el 25 de noviembre, en el Espacio Cultural Mira, (Camino de las Huertas nº 42),  del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (Madrid), se inaugurará la exposición titulada “Francisco y Miguel Pradilla. La tradición de la pintura naturalista”, que es la primera muestra en la que padre e hijo confluyen con sus creaciones vistosas y tan diferentes de estilo y sensibilidad.

Comisariada por Sonia Pradilla Sánchez, biznieta y nieta de los autores, y por su prima Soledad Cánovas del Castillo Sánchez, Doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, será ésta la primera vez en la que las generaciones actuales podrán conocer la obra inédita de Miguel Pradilla, pues  desde que falleció en 1965 no se ha vuelto a celebrar ninguna muestra de sus creaciones.

Se presentará además un conjunto destacado de pinturas, dibujos y acuarelas procedentes de colecciones privadas y museos como el Museo Carmen Thyssen de Málaga , el Museo de Zaragoza , el Museo de Goya (también en Zaragoza) y el Museo de Historia de Madrid.

En 2015 se cumplieron 50 años del fallecimiento de Miguel Pradilla y los 100 años  del de Francisco, que en el 2021 celebrará el centenario de su muerte.

Para saber más de Miguel Pradilla, puede visitarse la web www.miguelpradilla.es en donde descubrir la interesante biografía de este polifacético pintor que destacó además en su primera juventud como un gran deportista de élite en diversas especialidades deportivas (automovilismo, motociclismo, natación,  atletismo,…) y fue miembro de la  Junta Directiva de la Sociedad Gimnástica Española, antecedente del Comité Olímpico Español

Los horarios de la exposición serán: de lunes a sábado , de 11 a 14 horas y de 17 a 20 horas y los domingos de 11 a 14 horas. Se publicará un catálogo con la reproducción de las obras expuestas.

“Cabañas lacustres del Lago de Frondi”, óleo de Francisco Pradilla

“Lagunas Pontinas, Terracina 1935“, óleo de Miguel Pradilla

 

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