El impecable trabajo del Jurado del 88 Salón de Otoño

El impecable trabajo del

Jurado del 88 Salón de Otoño

El pasado 5 de octubre de 2021, se llevó a cabo la reunión del Jurado de selección y calificación del 88 Salón de Otoño de la Asociación Española de Pintores y Escultores, el certamen artístico más antiguo y prestigioso de los que se convocan en España, que ya mantuviera su cita anual el pasado año, cuando nos encontrábamos en lo peor de la pandemia y que para este supone una renovación de intenciones y claro estímulo para el sector del arte.

En esta ocasión, el jurado ha estado formado por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, actuando como Presidente y Secretaria del mismo y ambos con voz pero sin voto, y teniendo como Vocales a los pintores Paula Varona y Ricardo Sanz, al escultor José Luis Fernández, a Mª Dolores Chamero Moyano, Directora del Centro Cultural Casa de Vacas y a Tomás Paredes, Presidente de Honor de AICA Spain.

De izquierda a derecha: Mª Dolores Barreda Pérez, José Gabriel Astudillo López, Dolores Chamero Moyano, Ricardo Sanz, José Luis Fernández, Tomás Paredes y Paula Varona

 

La reunión estuvo marcada por el impecable trabajo de revisión de todas y cada una de las obras presentadas al certamen, con el debate y la discusión que su selección o rechazo generaban, pero en el convencimiento de que el arte mismo triunfaba por encima de todo.

Un trabajo perfecto y detallado el que ha realizado el experto Jurado y que se mostrará al público a partir del día 28 de octubre de 2021, cuando se lleve a cabo el fallo del jurado, entrega de premios e inauguración de la exposición de obras seleccionadas y premiadas del 88 Salón de Otoño, en la Casa de Vacas del Parque del Buen Retiro de Madrid, que se prolongará hasta el 28 de noviembre.

El 88 Salón de Otoño, se mantiene en el panorama artístico español con la misma filosofía con la que nació, de forma firme y decidida, para apoyar y fomentar la creación de los pintores y escultores de España.

Como explica José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, “el mayor mérito de la convocatoria es su continuidad en el tiempo y su celebridad, y por supuesto, seguir existiendo pese a las múltiples convocatorias de premios caudalosos y opulentos que compiten en renombre y repercusión, pero no arrastran nuestra historia y nuestros logros”.

Las últimas ediciones –continúa Astudillo- han confirmado el nivel de calidad de obras y artistas, y sobre todo, de coherencia con la realidad artística española, reafirmadas por el elevado número de visitantes que las exposiciones han tenido. Pero si hay algo que caracteriza a este certamen, es el mantenimiento de su objetivo principal: acercar al público el mejor arte actual de la mano de sus creadores”.

Para el Jurado ha sido muy difícil realizar la selección de obras, en parte fruto de la exclusión por la falta de espacio disponible, porque si hay algo que debe quedar muy claro en este certamen, -subraya Astudillo- es la riqueza y abundancia de nuestros artistas, cada día mayor y con mayores ímpetus, con más fuerza y mejores ansias de llegar al gran público”.

A través de las 88 ediciones del Salón de Otoño se puede rehacer un completo estudio de la Historia del Arte Español de las ocho últimas décadas a través de las obras premiadas y seleccionadas, y de las tendencias observadas, que han formado parte de los sucesivos salones.

En esta edición han participado más de 200 artistas de muy diversos lugares de todo el territorio nacional, con una gran calidad, que ha hecho muy difícil el impecable trabajo realizado por el jurado.

En total se han concedido 16 premios que contemplan las disciplinas de pintura, escultura, dibujo, grabado y acuarela, y de los mismos, seis premios son específicos de escultura, lo que explica la altísima participación de artistas en esta disciplina que hasta hace unos años vivía momentos difíciles y francamente preocupantes.

Además, ha habido siete premios específicos de pintura, dos de acuarela,  y uno de dibujo, además de la Medalla de Pintura “Síndrome de Down”, que por quinto año consecutivo incluirá, junto a profesionales del sector, la obra de uno de los alumnos que asisten a clases de arte en Down Madrid y todos ellos, junto a las 69 obras seleccionadas, 50 pinturas y 19 esculturas, conformarán la exposición cuya entrega de premios tendrá lugar el próximo día 28 de octubre de 2021, a las 19 h.

No será hasta ese día cuando se den a conocer los premiados en una gala que reúne a grandes personalidades del mundo de las artes plásticas en España.

 

 

José Gabriel Astudillo López

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores y

Presidente del Jurado del 88 Salón de Otoño

«El impagable esfuerzo que están haciendo los artistas por demostrar su talento queda recompensado en este certamen, que contiene una variedad estética y técnica muy marcada, con obras increíbles y artistas entregados».

 

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y

Secretaria del Jurado del 88 Salón de Otoño

«Que hayamos tardado más de cuatro horas en visualizar todas las obras presentadas ha sido un gran trabajo del que estoy verdaderamente satisfecha. Va a ser una magnífica exposición».

 

Paula Varona

Vocal del Jurado del 88 Salón de Otoño

«Este año está todo muy claro y no hay tanto debate como en otras ocasiones. Lo que es bueno y de calidad, salta solo a la vista»

Ricardo Sanz

Vocal del Jurado del 88 Salón de Otoño

«En todo lo que hemos visto hay obras muy buenas, aunque también haya de todo. Pero las realmente buenas son indiscutibles».

 

José Luis Fernández

Vocal del Jurado del 88 Salón de Otoño

«Veo que hay un poco de todo, aunque los artistas deberían tener en cuenta lo que significa y lo que es el Salón de Otoño, al que desde siempre recuerdo como una muestra muy renombrada y prestigiosa. La escultura está bastante bien representada».

 

Mª Dolores Chamero Moyano

Vocal del Jurado del 88 Salón de Otoño

«Quizás no sea una selección tan pretenciosa como otras, pero es indudable el arte y la calidad de las piezas más representativas de estilos, tendencias y técnicas».

 

Tomás Paredes

Vocal del Jurado del 88 Salón de Otoño

«Lo cierto es que en las circunstancias en las que estamos, ya dice mucho que se presenten tantas piezas, porque en realidad, la situación del arte que vivimos es un poco dramática y al final afecta a todos, sobre todo a los artistas».

 

 

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

¿Es Óscar Domínguez un universo por descubrir?

      Escolios al estudio de José Carlos Guerra Cabrera

 

No pocos, al leer el rubro que antecede, sonreirán y me tacharán de ingenuo. ¡Cómo un pintor tan cotizado, con una obra que ha generado tan inmenso caudal de bibliografía, que ha tenido una vida novelesca y aventurera, un surrealista genuino posee aún algo por descubrir, seis décadas después de su muerte!

Y sí, hay mucho por descubrir y poner en claro en la vida y obra de Óscar Domínguez, a pesar de las variadas monografías que le han dedicado sus especialistas. ¡Si en España hubiere amor por el arte, visión de futuro y un poco de decencia intelectual, hace mucho que Óscar Domínguez se habría convertido en una estrella del firmamento arte, como lo son Picasso, Dalí, Miró, Warhol, Matisse o Magritte! ¡Ni un ápice menos!

José Domínguez

Aunque no ignoro la atención que le presta el TEA de Tenerife y las antológicas que se han hecho en España, quiero ir más lejos, pues ya deberían haber llegado a un acuerdo el Reina Sofía y el Centro Pompidou, con otras colaboraciones necesarias, para realizar un gran lanzamiento internacional, un gran evento cultural en torno a su obra. ¿Para qué sirve el Ministerio de Cultura?

Lo que de suso digo, lo que seguirá no es producto del capricho sino del conocimiento y, sobre todo, de la lectura de una obra monumental: Óscar Domínguez. Obra, contexto y tragedia, José Carlos Guerra Cabrera, Islas Canarias 2020. ¡Qué un libro de esta enjundia sea una autoedición, aunque colaboren instituciones del archipiélago, ya indica cómo estamos culturalmente y con qué infraestructuras de difusión cultural contamos!

¿Qué hace ese pobre y desnortado Ministerio de Cultura y Deporte? ¿Cultura y deporte? Es como mezclar agua y aceite. Ningún ministro del ramo ha hecho gran cosa, pero don Miquel de las Mercedes se dedica a repartir migajas entre los adeptos y a quedar bien con todo el mundo y con todas las lenguas oficiales, menospreciando la principal. El Ministerio de Cultura y Deporte no está interesado en potenciar y difundir la cultura que se crea en España, sólo se ocupa en conceder subvenciones para parchear agujeros y acallar descontentos. ¡El señor Iceta ha demostrado, en el lapso de su reinado, que lo más cerca que está del arte es cuando baila o lee a J. D’O en francés!

José Carlos Guerra

 

El libro que referencio, de José Carlos Guerra, es monumental -por formato, peso, extensión, hondura, contenido, imágenes, 456 pp. gran folio- Es apabullante por la cantidad y calidad de la información que exhibe, por la veracidad del detalle, por la investigación que ha exigido, por la seriedad que rezuma lejos del postureo crítico, por la totalidad que abarca tanto en los temas felices como en los controvertidos.

¿Y qué difusión se ha hecho a este trabajo excepcional y arriesgado? Por lo que he podido comprobar, escasa, localista y limosnera. A mis manos ha llegado por la mediación de Jorge Rodríguez de Rivera -encargado de realizar el catálogo razonado de la obra gráfica de Domínguez y amigo- que me lo recomendó y pidió a su autor que me lo enviare, lo que generosamente ha realizado. Pero no es el regalo contundente lo que propicia estas líneas, sino el influjo que desprende el libro y mi compromiso intelectual y estético. ¡Si te ponen un sol en las manos, no puedes desentenderte, sino gozar de su luz y compartirla con todos!

Arrivée de la Belle Époque. 1935. Escultura-objeto: figurilla femenina pintada de rojo, marco de madera y algodón. 45 x 20 x 5 cm. Colección particular

Don Quijote. 1949. Óleo sobre lienzo. 61,5 x 46 cm. Colección particular

José Carlos Guerra Cabrera (guerrajc@movistar.es), Canarias 1947, doctor por la Universidad de La Laguna, tesis: Los encargos pictóricos narrativos de las cofradías venecianas (1490-1535) Pintura, religiosidad y sociedad.  Catedrático de bachillerato hasta 2008, es autor de varios títulos entre ellos: Biografía de Marmaduke Rawdon. Un mercader inglés en Tenerife en el siglo XVII y este gigantesco estudio global acerca de la vida y obra de Domínguez.

Antes de adentrarnos en el terreno propio del caimán– apodo de Domínguez entre sus colegas y amigos- tengo que afirmar que el libro se lee con gran facilidad, cuál si fuere una novela de fluida narración, un argumento airoso trufado de fechas y datos técnicos, que te atrapa y no te deja. Lo he leído en tres sesiones consecutivas, porque Guerra te pone la miel en los labios y la succionas o se pierde. Es preciso matizar que la facilidad se trabaja y que está siempre aliada a la sencillez y por eso resulta majestuosa, convirtiendo en máxima expresividad la identidad de lo mínimo, en lo que fue maestro incomparable Azorín.

Es verdad que, en este ensayo, que participa de otros géneros, no están bien estudiadas las exposiciones colecticas en las que participó, como advierte el autor. Si, todas las personales. En ocasiones no se menciona la ubicación de la obra que se comenta, porque quizá se ignore el paradero. Hay algunas erratas, como una reiterada s final en el apellido de Szyszlo. Casi siempre se menciona a los mismos pintores españoles, o no, en su ámbito parisino y, por ejemplo, tuvo más relación con Javier Vilató- no Xavier-, Antonio Clavé y otros de lo que se cuenta. Se citan autobiografías y memorias, sin contrastar las citas.

Erotica. 1954. Óleo sobre lienzo. 230 x 156 cm. Colección particular

La famille. 1950. Óleo sobre lienzo. 85 x 112 cm. Colección particular

Dicho esto -que no es sustancial, ni empaña la luminosidad de la propuesta, ni deturpa su hurmiento- la obra es el gran archivo donde está todo Domínguez: su iniciación, lo que fue y lo que es, aunque más basado en el mundo de las últimas cotizaciones en subastas que en el lugar que ocupa en la memoria colectiva, que desde mi óptica no es el que debiera ocupar.

Óscar Domínguez (Tenerife1906-París1957), es uno de los sempiternos volcanes canarios, que desde 1929 se instaló en París, con perspectivas comerciales primero, que se disolvieron ante su inclinación apasionada hacia el arte, llegando a formar parte de la elite del arte contemporáneo, entre los años treinta y cincuenta del s. XX. Es un creador de amplios registros, ángel del objeto, pintor, escultor, grabador, escritor que hizo brillar su talento en el orbe surrealista.

No es un pintor más del entorno de Breton, es un genio peculiar que despliega una fantasía y una imaginación soberbias de las que se sirvió el Papa del surrealismo. Si en un principio su técnica no fue solvente, la fue afinando hasta convertirse en un maestro capaz de crear, copiar- con tal perfección que burló a los expertos- y poner luz donde sólo había oscuridad.

Su agitada vida no debe distraernos respecto a la dimensión de su obra plástica. Es una tentación adentrarnos en su compleja vida erótica, pero no debemos dejarnos llevar de lo anecdótico.  Se convirtió en icono surrealista, plástico, sexual, genial, comercial, etílico. Se codeó con Picasso, Paul Eluard, Breton, grandes marchantes, críticos de fuste, poetas, historiadores. Tuvo varias mujeres, comblezas o legítimas, siendo la última Marie-Laure Bischoffsheim, vizcondesa de Noailles. Plagió a Picasso, De Chirico, Miró y todo lo que se le puso en el camino. Un hombre de genio desbordado por encima de las convenciones que acabó suicidándose.


Le Minotaure amiral. 1951. Óleo sobre lienzo. 41 x 33 cm. Colección particular

Les siphons surréalistes. 1937. Óleo sobre lienzo. 100 x 73 cm. Colección particular

La obsesión de Domínguez con el suicido data de 1933. Ernesto Sábato comenta otra intentona en 1938. Falto de dinero, deprimido, alcohólico y acromegálico, el 31 de diciembre de 1957, mientras le esperaban para una cena de fin de año, se cortó las venas, poniendo fin a su vida. Es sintomático de la estrella abandonada que, casi todas las necrológicas que aparecieron en los periódicos franceses fueren anónimas. Le debemos una reparación a este genio por lo que construyó, no es admisible que quien había sido un ídolo muriese tan al desnudo, en precario, y sin un pizco de ternura.

Domínguez fue un surrealista convicto y confeso, natural, carismático; sus cartas son poemas surrealistas, como los títulos de sus obras. Y sus libros, Les deux qui se croisent, 1947. Todo ello está estudiado y editado, pero disperso y se cubre de lejanía y silencio.

No puedo desmenuzar el ambicioso contenido del libro, hay que leerlo. A pesar de su volumen, es un enorme placer. La sensación que produce es tan feraz, tan hermosa, que merece el esfuerzo de adentrarse en este Paraíso, que también tiene su Purgatorio y su Infierno. José Carlos Guerra ha escrito la Divina Comedia de Domínguez, que no sólo tuvo un Virgilio.

Violette Nozières. 1934. Óleo sobre lienzo. 81,5 x 100,3 cm. Colección particular.

Tauromachie. 1947. Óleo sobre lienzo. 70 x 100 cm. Galería de Moravia. Brno

Pero, ¿dónde está situado hoy Domínguez? En la frontera; a un extremo de los más grandes y en la cúpula de los regulares. Bien es cierto que el mercado, tan denostado siempre, es quien más le ha puesto en pinganitos. Estando ahí, no está en la primera línea y eso no es culpa de su obra sino de nosotros y de los vedetismos.

En contra de una corriente muy extendida y cansina, aberrante, que defiende que interesa más lo que se dice de la obra que la obra, yo defiendo la obra, por encima de todo, pues sin ella no hay nada. ¡Si nuestro autor ha sido la fuente de una grandísima bibliografía, cómo no está en el Olimpo? No pretendo insinuar que está olvidado, ni descubrir nada; si, que está mal valorado, sin el cariño ni la devoción que se presta a otros gigantes. Se ha escrito de él más que se ha expuesto y la fuerza del arte plástico entra por los ojos y sube al alma, o al cerebro, ocasionando un chispazo donde se origina la poesía.

Reitero mi agradecimiento al autor por dedicar su tiempo y su atención a poner en claro el caos dominguesco. Las páginas que dedica al pastiche y las copias son oportunas y deliciosas. Contemplen las imágenes que se adjuntan y los cientos de ellas que el libro contiene y se preguntarán conmigo: ¿si existe un genio plástico nacido entre nosotros, por qué no proclamarlo? ¡Qué la leyenda no opaque su esplendor!

 

Tomás Paredes

                                                              Presidente de H. de AICA Spain

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Jean Anguera

La escultura en una milonga y siete tangos

 

La escultura no habla, pero dice; no suena, pero tiene melodía y entrelaza los cuerpos hasta borrar los bordes y convertirlo todo en naturaleza. No se mueve, pero tiene ritmo. Así la escultura de Anguera, con Laure al fondo, dentro. En Para las seis cuerdas, escribe Jorge Luis Borges: Milonga para que el tiempo/ vaya borrando fronteras.

Portrait Jean Anguera par Laure de Ribier

 

La milonga es baile emparentado con el tango, de cuerpos que se funden, vivo vaivén y sentimiento desbocado. Y es música, que surge de la guitarra.  Y es cante de ida y vuelta. Pepa de Oro la popularizó en su Cádiz, 1904, cuando la hizo flamenca sin dejar de americar. Pepa de Oro la bailaba con su canto haciéndola lisura.

La milonga nace del gaucho, áspera, pero se torna ternura, meguez. De la arquitectura mozárabe de la guitarra surge un misterio pampero, que se abraza al corazón hasta que la percepción estalla en una orgía de sentires y emociones. Estas piezas de Anguera tienen algo de mineral, de cante, de naturaleza que se hinca de rodillas para ser; de abrazo telúrico y humano, de encuentro de sensibilidades.        

El primer tango de Anguera es con el destino, lo musica el exigente bandoneón de Astor Piazolla. Ser nieto de Pablo Gargallo y dedicarse a la escultura ya es un tango canalla, provocador y suicida ¡Valentía rayana en la heroicidad o canto a la más acendrada inocencia! Mas, lo que parecía atrevimiento es ya celebración, pues Anguera ha pasado de promesa a presencia, de iniciante a iniciador, de sombra a resplandor. Ha logrado sacudirse esa pesada carga de la tradición y aflorar un lenguaje actual y personalísimo.

2001 Homme replié sur lui-même

 

Decía Enrique Santos Discépolo que el tango es “un pensamiento triste, que se baila”. Visto y oído, es más que eso, el tango es un deseo que bracea hasta dar forma y ritmo al sentimiento. Una coreografía que desconsuela y embravece, que desespera y fortalece, que se rinde a la belleza y al pensamiento, como el arte.

Con el arte danza Anguera el segundo tango. Ese milagro esquivo tan difícil de asir, tan misterioso y determinante. No es lo mismo descubrir el desierto que nacer en el desierto, ni cantar que ser canto. Naces en un medio y te habitúas a un modo de vida, pero cuando vas creciendo tienes que elegir. Ya no puedes mirar hacia los lados, tienes que ver en ti mismo, en tu interior.  Y es cuando te obligas entre la posibilidad y tu querencia, entre el jazmín y la basura, entre la presencia o el pastiche.

Oyes la música del arte, como melodía de alfoz, y buscas de dónde procede y no lo encuentras. Y luchas por saber qué pasa en ti y sólo averiguas que quieres conquistar la expresión libre de tus sentimientos. El arte es una aspiración, cuyo camino nos transforma, que no se danza sola. El arte como el tango es cosa de dos, o de más: una llama que ilumina, rescoldo ardiente; ascuas, no ceniza. Somos lo que hacemos.

El tango, ese que suena a que la vida va en serio, letra de Borges o de Greco, es el tercero y Anguera lo dibuja con la escultura. Ahora que hemos logrado con ahínco no saber qué es la escultura, porque todo es susceptible de ser escultura, viene Anguera con sus túmulos, sus plegarias, sus poemas de plata envejecida, y nos reta y nos para y nos dice: ¡atención a la sensibilidad, aquí hay algo que orienta el espacio y lo habita!

2013 Homme assis, entre air et terre

 

Si los idiotas supieran bailar tango, este no existiría, se habría transformado en un ajetreo vulgar sin cadencia y sin trasmundo, en un rozamiento sin hambre y sin magia. Lo mismo sucede con los que juegan con la escultura como si no tuviere entidad propia. No, no todo es escultura, la escultura es cultura y la decoración entretenimiento.

La escultura no depende del material que la soporta, sino de su relación con el concepto escultórico, que concita el movimiento, la presencia, el proceso, la orientación del espacio, la fuerza de su latencia, el ritmo de su concepción, la sensación de la materia que se eleva por encima de su materialidad y se hace vuelo. No es más moderna una videoinstalación que una escultura en piedra, ni un haz de tubos fluorescentes que un bronce. La dimensión está en lo que nos hace sentir, en la emoción y el misterio que contiene, en ubicarnos en las almenas de su castillo y permitirnos respirar aire puro.

El cuarto tango es esta primera individual en Madrid, Galería Leandro Navarro, C/ Amor de Dios 1, tlf.: 914 298 955, abierta entre mayo y julio. Un conjunto- dibujo, pintura y escultura- que nos permite disfrutar, oír todo eso que enriquece el melancólico fraseo musical que identifica lo universal, con letra de Homero Manzi.

Cuando uno accede a bailar este tango no sabe muy bien dónde se halla, pareciera una secuencia de vestigios primitivos, una expresión ancestral del bronce, que simula piedra, herida por milenios y sus avatares. Hombres que andan erguidos, mujeres en el regazo de la tierra, cantos cenicientos que emergen de un infinito. Es la grandeza de la soledad existencial que se hace presencia, el Oriente fértil redivivo, un sabor a eternidad.

2016 L’homme approché

 

Breves montañas que son cuerpos; picachos que cabezas, senos que laderas por donde discurren formas de pasos silentes. Huellas, testimonios de antaño, de un tiempo anterior que muestra vitalidad y energía, como un grito sordo y exergónico; fragmentos misteriosos humanizados, coreografía para la geografía de la vida, un frenesí sosegado.

Esculturas y dibujos, que Anguera pone a transitar como en diálogo con el Giacometti más existencialista. La silla de Freud, desde la que se observa ese enigmático tango que se marcan la realidad y el sueño. El hombre marcha soledoso, cadencioso, tras una cometa que pretende jugar y que el viento le arrebata y la maneja.

Obras venales, que esperan una mirada singular, un espacio para enraizar. Piezas destinadas a acompañar un sentimiento, cuando la emoción aflora y se evidencia sin palabras, como un tangazo de Horacio Ferrer -siempre con un clavel en el ojal de la solapa-, como un clavel persa que crece entre la soledumbre.

Su lenguaje, el quinto tango, hecho de ritmo, personalidad, originalidad, presencia. Lo importante no es ser diferente, sino ser. Ser complementario en la pluralidad del arte. El arte es plural y se compone de infinitos micromundos que ahorman un cosmos cuajado de tiempo y presencia, que nunca dejar de ser contemporáneo. Aquí se ve a Heidegger, pero Anguera, probo, prefiere mentar su intuición, amando sin poder definir el amor.

Decir Anguera es mencionar el paisaje, la verticalidad de lo horizontal, la figuración de una naturaleza que se pliega a ser humanizada, la plenitud de la planitud, lo ascensional. ¿Por qué no recordar a El Greco? Anguera se identifica con el horizonte, con la gran llanura, con el camino de la esperanza, con el ascetismo, pero subiendo. Por eso tiene que experimentar La Mancha, inmenso espacio sin curvas, pasear por donde lo hicieren El Quijote, Cervantes, Azorín o Víctor de la Serna. Y Toledo, al entrelubricán, cuando el ruido deja paso a la pulcritud del abandono de la multitud y luce el joyel de sus misterios.

De la presencia y el lugar, la separación 1996

 

Cuando se descubre la obra de Anguera, surge un tango que nunca deja de bailarse. Se amarra uno a un deseo, que gira y se contorsiona sin descomponerse. Pareciera un ejercicio de golpes secos, pero es un dechado de armonía, de ductilidad, de sentimientos como una milonga de Eladia Blázquez, “si no me marra la cuenta”.

La escultura esencial, texto de Juan Manuel Bonet para esta exhibición es el sexto tango. Tango muy “agarrao” que danzan el poeta e historiador del arte y el escultor y que debiera ser recogido en libro. Por su intensidad, su belleza, por enseñar deleitando, por historiar y hacer crítica de arte a un tiempo, por poetizar y posibilitar la visibilidad de lo invisible. Por hablar del perfume de un arte, utilizando su propio aroma.

Bonet conoce bien la obra de Anguera y su entramado familiar. Aquí parte de la toma de posesión, numerario de la Academia de Bellas Artes de Francia, historiando sus relaciones con autores españoles o de ascendencia hispana; analiza el hurmiento angueriano; revisa la trayectoria de su madre, Pierrette Gargallo y deja constancia de la luminaria de su abuelo, Gargallo, que transitó del noucentisme al cubismo, derrochando gracia en sus terracotas, ternura en esas máscaras vanguardistas de cobre repujado.

Jean Anguera e Laure de Ribier

 

Y el séptimo tango es la progresión del mismo Jean Anguera, París 1953, que partiendo de un estado evidente de timidez arma una estructura emocional para la escultura moderna, enraizada en el mundo de la antigüedad, en aquel amanecer glorioso de las culturas mesopotámicas.

Tras estudiar Arquitectura, que no ha ejercido, y escultura con César, comienza a exponer en 1977, y, sin prisa, pone las bases de una obra profunda, existencial, misteriosa y germinal. Las obras actuales son de bronce, pero cuando le conocí estaba más tentado por la resina y otros materiales. Una estética que formaliza sus conceptos de hombre solitario en la vastedad del mundo, como una imagen virgiliana traducida al piano más místico de Erik Satie.

Anguera ha realizado numerosas individuales en capitales de Francia y España y obtenido distintos premios, entre ellos el de Simone y Cino del Duca. Hoy preside la Academie de Beaux Arts y tiene responsabilidad respecto a las instituciones artísticas francesas en Italia y España, pero su reto sigue siendo la escultura como eje de cultura; su idiolecto, originario y genuino, en el que consigna que el hombre es naturaleza y, en consecuencia, que la naturaleza jamás es ajena al hombre. Aquí se funden el alma, el espíritu y la materia como el oro en el crisol.

                                                                                                                   Tomás Paredes

                                                                                   Presidente de Honor de AICA Spain

 

Tomás Paredes, Vocal del Jurado del 56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Fue una reunión entrañable la del 6 de julio de 2021. Una tarde-noche intensa de más de seis horas, en las que hubo anécdotas, criterios, argumentos y debates de todo tipo, que giraban en torno a todas y cada una de las obras que se habían presentado al 56 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA que convoca la Asociación Española de Pintores y Escultores con la colaboración de Google.

Y entre descanso y respiro, también hubo tiempo de comentar las impresiones de cada uno de los miembros del Jurado respecto a lo que estaban viendo y sintiendo.

Esto es lo que comentó

Tomás Paredes

Vocal del Jurado

del 56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Crítico de Arte. Comité de Premios de AICA

Medalla de Honor de la AEPE

 

«Me encanta poder colaborar un año más con la Asociación Española de Pintores y Escultores y darle un poco de sentido a este premio, que se está encauzando muy bien.

En esta edición hay mucha concurrencia. Sin embargo, veo que en algo ha variado la estética, con algunas obras con las que sí ha habido una empatía, lo que es lo normal y ocurre en un jurado.

Me llama mucho la atención la cantidad de personas que se han presentado, tanto en pintura como en escultura. En todas ellas hay detalles en cada una, como no podía ser de otra forma. Algunas obras están bien pintadas, y en otras se nota que son menos profesionales.

La pandemia está presente, sí, y creo que ha variado en algo el certamen, es muy difícil decir en qué cosas ha variado, pero yo creo que hay una discontinuidad con lo que se ha hecho antes.

No hablamos de temas sociales, sino de temas oportunistas, porque a este premio que se llama Reina Sofía que se presenten retratos de la Reina Sofía y de sus nietas, me parece un poco oportunista. Y en otros temas también hay un poco oportunismo con los mantras que hay hoy en la sociedad.

Más que mis gustos, yo he apoyado lo que creo que está bien pintado y estéticamente tiene más nivel y emocionalmente. No quiere decir que yo apoye una cosa y que sea mi gusto propio o particular. Yo creo que en un jurado tienes que ver, tener la idea clara de que el arte es plural y entonces tienes ahí muchas estéticas que son diferentes y las puedes apoyar, y no quiere decir que te emocionen igual o que te gusten igual.

Me gusta apostar por obras que de verdad merezcan la pena y defender lo que crea que merece el premio.

Cualquier jurado tiene unas connotaciones diferentes, pero al estar formado por tantas personas, es mucho más abierto y plural. Representa a los que formamos parte de esto y serán los demás quienes tendrán que decir si lo que ven les parece mejor o peor, aunque sea muy difícil, porque claro, los jurados revisan infinidad de obras y ves todo lo que se ha presentado, pero el público no ve lo que se ha rechazado, por lo que es muy difícil la comparación.

Valoro como extraordinario lo que está haciendo la AEPE en el mundo del arte y la cultura, porque en estos momentos, hacer que un premio de la importancia del Reina Sofía no se posponga como está pasando en todo tipo de ámbitos, pues ya tiene un enorme valor. Además, pienso que todos los premios tienen un gran componente social, porque ayudan a los artistas premiados, les ayudan a seguir trabajando, a mantener la ilusión en su arte».

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

La reina Ana y su gato Laki

 

No, no se trata de un cuento de reinas, hadas y felinos de compañía. No estamos en la corte inglesa con reinas empolvadas y con peluca. Voy a hablar de arte. Ana es Ana Barriga, la reina del pop, y Laki, su obra más importante hasta el momento y más prometedora. Un gato que va a dar mucho que comentar, porque además de su sonrisa displicente, caza ratones. Ana venía dedicándose, con excelente aprovechamiento, a la pintura, pero ha roto la baraja y ha dicho: ¡aquí me planto, o sacamos el gato a pasear o le pedimos a Luis de la Pica que nos cante unas bulerías, como lo segundo es complejo, saco el gato de paseo!

Ana Barriga

 

Ana Barriga, Jerez de la Frontera 1984, antes de reina fue princesa, nereida a lomos de un unicornio que repartía juguetes y caricias. Y antes de enamorar con sus gatos y sus gestos se hizo técnico superior de Diseño de Mobiliario y de Artes Aplicadas. Se licenció en Bellas Artes en la Universidad de Sevilla y para rematar la puesta a punto, Máster de Arte Idea y Producción. Es decir, llega al glamour muy hecha, pertrechada y exigida, aseada y dispuesta, oliendo a limpio y con desparpajo.

Su presencia multicolor, lúdica, irónica, guay, podría hacernos pensar que se trata de una joven con la cabeza a pájaros. Nada más lejos de la realidad. Tras su mirada de seda y su sonrisa laki se esconde una mujer inteligente, rigurosa, centrada en su trabajo, con ideas y decisiones de quien quiere, no comerse el mundo, sino que el mundo no la engulla a ella. Sabe unir y administrar belleza, arte y eficacia; sabe que sabe cruzar el peligro sin arder, y eso la fortalece.

Antes de terminar la Facultad, en 2013, Ana se puso las pilas y comenzó a ser dueña de sus actos y sus obras. Es un ejemplo a seguir, que no tuerce el gesto ante las complicaciones. Tiene conciencia de su presente y de lo que hace y su intención es seguir pintando, no llegar, sino hacer un camino que engrandezca su presencia. Ya aseguraba Camus, el lúcido Albert Camus, en El hombre rebelde que “la verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente”.

Y ahí está la reina Ana, entregándolo todo al presente y en la generosidad más cercana y eficiente. ¿Ha visto alguien, de la rama que sea, una joven que se preocupe de sus colegas y que haya instituido una beca personal, y sin publicidad alguna, para un artista que comienza? Ahí está la reina Ana, siempre rodeada de sus becarios, de poetas, músicos, fotógrafos, regalando alegría con naturalidad pasmosa.

Nada de coleguillas, fumetas y demás ralea; su entorno es el poeta Constantino Molina, dimensión y ausencia de frivolidad, hurmiento y canción; León Benavente y su música que crece; José Carlos Naranjo, pintorazo de la noche; Peño, mágico con el barro y el fuego; El Niño de Elche, que ha escrito el texto de la actual exhibición; Laura Vinarós con miel y espliego en los ojos. Ana se envuelve en la melodía en la que danza el arte, la música, el cante y el canto.

Ana y sus galeristas

 

Un día perfeto, su actual exposición en We Collect, C/ Conde de Aranda 20, Madrid, teléfono 910 111 451, abierta hasta el 12 de julio, consta de tres pinturas gran formato, cuatro de medio, dos pequeñas, una breve escultura y la gran sorpresa: el Laki Kat. Obra suficiente como para ver qué hace y cómo lo hace. La escultura pequeña es un corazón de aluminio y laqueado cerámico para sahumar incienso. Primera virtud, el montaje: despojado, oportuno, límpido, mínimo, permitiendo que se pueda contemplar la obra con idoneidad.

LAKI KAT, 2021, resina, fibra de vidrio y madera, pintura de poliuretano y flocado; 186x100x105 cm, es pieza única y tiene un precio de 45.000 euros. El afortunado que la adquiera tendrá un símbolo pop, de hoy, una imagen que interrelaciona la actualidad, y un geiser de donde brota una idea de vida y de futuro ¡Y como el gato salga cantando flamenco, se va a liar! En el texto referido escribe El Niño de Elche: “La vida como constante acto creativo, el arte como constante acto vital, una fiesta constante con uno mismo, como el gato de Ana Barriga, ese que sabe que un día perfecto es en el que has podido apreciar el milagro diario que tiene guardado tu ángel para ti”.

LAKI KAT es un ensamblaje de piezas, tiene forma de gato sentado que sonríe relamiéndose. Pieza hecha a base de encajar pequeños objetos y formas: una nariz de payaso, un corazón, un elefantito, los bigotes, una sirena, un trébol de cuatro hojas, una rosa, el mar de Cádiz en unos ojos, muchos besos ocultos en las heridas. Son elementos de la obra de Ana Barriga: objetos infantiles, fetiches, juego, fragmentos, humor, ironía, emoción, pellizco y meguez, alegría, la sana alegría de Ana. Ya lo dice Constantino Molina: ¡no se puede robar la alegría!

 

Hay más que el gato Laki. Un día perfecto, pintura que da título a esta entrega, 160×260 cm, óleo, esmalte, rotulador sobre tela. Y 1 Mississippi, 2 Mississippi, 3 Mississippi, lienzo de 130×235 cm. Y otras pocas obras, que ocasionan esta algarabía lúdica de colores, una fiesta por alegrías que el tiempo canta ajeno a los miserables, porque como dice El Niño de Elche: “Ana Barriga no ha llegado a nuestro mundo para pintarnos una realidad materialista siempre subjetiva, sino para recordarnos la posibilidad imaginativa de nuestros corazones”.

Ana es un paraguas multicolor en el que nos podemos resguardar, en el que se cobijan muchos amigos, admiradores, coleccionistas, galeristas, gestores, porque si lo abre, lo mismo les guarece del sol que de la lluvia. Es así, es su carácter, filoneísta, diáfana, nadaísta, transparente, apasionada, altruista, nefelibata, las palmas abiertas para recibir, para abrazar, para aplaudir. Y es así porque funciona, pero funciona porque es así.

Nadaísta y puntera. En 1958, en Medellín, Colombia, Gonzalo Arango funda el NADAÍSMO, un movimiento existencial y literarios cuyo objetivo era no destruir el sistema establecido, sino desacreditarlo, para establecer una nueva forma de sentir. Fue como una suerte de huracán que pretendía limpiar una sociedad que apestaba a rancio, a feudalismo, a cera y sacristía. Es eviterno, porque sabemos cuándo nació, pero no tiene fin y se ha prolongado en el tiempo por países de Latinoamérica. Su más conspicuo representante, el poeta Jaime Jaramillo Escobar o X-504.

A veces, la música del color se mueve al compás de la armonía de las formas y la plenitud y es cuando aparece ella. A veces, el corazón reta a la inteligencia y ésta lo asume para ir donde la razón no reina. A veces, se consuma el milagro de la gracia y la aventura, de la empatía y el deslumbramiento, y emerge una sonrisa aromada de ángel. A veces, el arte es aburrido y se hace desafecto, pero entonces aparece la reina Ana para decirnos que no, que el arte no es aburrido, que el arte es esa cometa que juega con el destino para anunciarnos que la vida también es de otra manera, sin dejar de ser auténtica, comprometida.

Agasajando siempre la pintura y la vida que va en serio, Ana Barriga busca una transformación, no desde la reacción como muchos pretendidos revolucionarios, sino desde la promoción y acción de la efectividad y la excelencia. No sólo está dotada para la expresión plástica, sino que se ha formado para ello y ejecuta cada acción con un cálculo de ingeniera.

Una fiesta cromática, formal, conceptual, rítmica, su obra; salvaje y dulce como el cante de Agujetas. Una danza de formas que se abrazan para bailar una coreografía de claridades. Pero es que, contemplar cómo se mueve, cómo se orienta, cómo siente la vida entregándose, es un tango de Astor Piazolla bailado por una rebelión de arco iris en el azabache de una noche de misterio. Y como el arte es oxígeno para la vida, aquí tenéis una ayuda para respirar, un profundo aliento vestido de alegría, un clamor de presencias, una danza que no podéis dejar de bailar.

Hay galerías activas y otras que languidecen, espacios con mucha vida y otros moribundos. Amaia de Meñaka y Enrique del Río, dos jóvenes solventes profesionales, han sabido hacer de We Collect un ámbito dinámico y atractivo para el arte. Han acertado a proponer un proyecto triunfador, con algunos celebrando su primera exposición, en el que destaca el reinado de Ana y su emblemático gato.

                                                                                                                   Tomás Paredes

                                                                                    Presidente de honor de AICA Spain

Fotografías: Uxío da Vila

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Óscar Domínguez, el TEA y el Dr. Stepanek

 

Todos los lectores saben quién es Óscar Domínguez, uno de nuestros pocos artistas contemporáneos internacionales junto a Picasso, Miró, Dalí, Buñuel. Pero, por refrescar datos, recordaré que nació en la Laguna, Tenerife, en 1906. En 1927 marchó a París a formarse en el negocio familiar, pero dejó la economía y cogió los trastos de pintar y ya en 1929 realiza sus primeros cuadros surrealistas.

Oscar Dominguez photograph in Prague, Czechoslovakia, December 11, 1948. (CTK Photo/Alexandr Hampl)

 

 

Conoce a Breton y en 1934 forma parte del Movimiento Surrealista. Entrando en contacto con Picasso el año siguiente. Su dimensión creadora comienza a crecer y se convierte en un pionero del surrealismo, inventor de la decalcomanía, ilustra libros de los poetas más brillantes y escribe algunos textos y poemas. Está con la flor y nata del arte del París más radiante. Viaja con los Pintores Españolas de Paris a Praga, 1945, y allí conoce un éxito espectacular, exponiendo en los años siguientes en ciudades como Praga, Olomouc, Bratislava.

Oscar Dominguez v Olomouci – Bohdan Bloudek

 

Sigue su realidad imperiosa y comienza a medrar su leyenda de hombre juerguista, donjuán, pintor genial, falsificador y rompedor de tabúes, mezclado todo ello a una enfermedad degenerativa, lo que ocasiona un desborde existencial, que acaba con su suicidio el 31 de diciembre de 1957. Nunca olvidaré las referencias, que me dio Javier Vilató, que fue su amigo y al que regalaba lienzos para pintar, como hombre generoso, de humor, noble, inteligente y cariñoso, con una ternura ácida, de espinas y violetas.

Muchos menos sabrán lo que es el TEA, es decir el espacio público de Tenerife para difundir el arte: Tenerife Espacio de las Artes. Museo, centro fotográfico, expositivo y biblioteca, un vistoso edificio, diseñado por Herzog & Meuron, inaugurado en 1995, propiedad del Cabildo Insular de Tenerife, que dirige Gilberto González.

La entrada a las instalaciones del TEA

 

Y menos aún conocerán la personalidad y trayectoria del Dr. Stepanek. Pavel Stepanek, Kladno, República Checa, 1942, es historiador del arte, hispanista y catedrático de la Universidad Palacky de Olomouc y de la Carolina de Praga. Fue conservador de la Galería Nacional de Praga y diplomático de la República Checa en Venezuela, 1999-94.

Ha enseñado en varias universidades de España, México y Venezuela, colaborando en distintas publicaciones con asuntos de su especialidad que es el arte español de todas las épocas, la pintura latinoamericana. Ha comisariado exposiciones de pintura Barroca, del cristal de La Granja de San Ildefonso, el cubismo y varias de Óscar Domínguez. Entre su gran bibliografía, destaca el estudio Picasso en Praga, CSIC 2005, en cuya presentación participé. ¡A Pavel Stepanek le debemos muchas cosas los españoles y la cultura española!

Esta suerte de presentación aclara el rubro y asunto del que quiero informar: publicación del libro “Óscar Domínguez en Checoslovaquia”, TEA, editores Pavel Stepanek e Isidro Hernández Gutiérrez, conservador jefe de las colecciones del TEA y alma impulsora de todo este largo proyecto en torno a la figura de Óscar Domínguez. Ambos editores fueron comisarios de la exposición homónima que tuvo lugar en 2017.

Isidro Hernández, Pavel Stepanek y Marcela Tosal

 

En 2011 se programó el primer acto de esta empresa cultural, con la exposición “Óscar Domínguez. Una existencia en papel”, que se pudo ver en el TEA desde el 25.II al 10.X.2011. Una maravillosa muestra de la próspera relación de “EL Caimán” con el papel, libros, ilustraciones, dibujos, grabados, plaquettes; una riqueza fascinante de una imaginación desbordada y una mano de seda, primorosa, dulce, ácida, canalla, procaz y gloriosa para inventar iconos.

De aquel evento emergió el primer volumen de esta gesta, un libro, cuajado de reproducciones de libros aludidos, con textos de Isidro Hernández Gutiérrez, Juan Manuel Bonet con un recorrido puntillista e idóneo por el territorio Gaceta del Arte; Jean-Michel Gautier, François Letaillieur, Eliseo G. Izquierdo, Georges Sebragh, C. Brian Morris, Rose-Hélène Iché, J. I. Abeijón Giráldez, Gérard Durozoi, Alfonso Palacio y J. A. Dulce.

 

Miloš Kolèák

 

Aquellos años de intensa relación de Domínguez y Checoslovaquia dejaron un inmenso reguero de amistades, estancias, exposiciones, obras, que aún siguen investigando, sobre todo, El Dr. Stepanek, pero sin olvidar a Isidro Hernández. Llevan años con esta investigación, persiguiendo pistas, piezas, huellas y aún les queda mucho por hacer e identificar.

Fueron siete años, 1943-1949, coordenadas de esta relación, que se volvió idilio desde el 46 al 49, un periodo fructífero y feraz de nuestro gran surrealista. Las amistades y las obras crecieron a un ritmo vertiginoso y hoy hay en Chequia y Eslovaquia un caudal intenso de obras de Domínguez, algunas aún sin localizar, ni catalogar ¡Manes, Frantisek Halas, Zdenek Sklenar, Vitezslav Nezval, Jaromir Solc, Frantisek Bobecky, Jiri Kolar, Zykmund, Guderna y otros están ya ligados al mundo de la cultura y al de Domínguez! Aquí reproducimos la imagen de Domínguez abrazado a Jaromir Solc.

Conociendo a Pavel Stepanek- meticuloso, insistente, lúcido, conocedor- estoy seguro de que acabará apareciendo hasta el vaso en que bebía nuestro genial pintor, conocido internacionalmente, pero no siempre puesto en el lugar que merece. La gracia de sus imágenes, el ángel de su pincel, el descaro creativo, el humor de su osadía, el amor y la ironía, su ternura para la vida, que esta no le devolvió, le hacen un pintor distinto, de talento, un generador de imágenes que internacionalizan lo español.

Algunos le achacaron que era picassiano, pero. ¿quién no era picassiano en el tercio central del siglo pasado? Y eso, por no discutir, pues si hubiera que ir obra por obra, veríamos que es mucho más un homenaje al maestro, que una influencia. Un hombre tan vital, tan diáfano, con tanto humor y tanto amor, tan soñador y tan libre, lo más razonable que le ocurriera es que fuese copiado o sirviere de fuente para otros, no al revés. Como así sucedió con algunos pintores checos, Ladislav Guderna, el más evidente.

 

El catálogo de “Óscar Domínguez. Una existencia en papel”, 2011 que se pudo ver en el TEA desde el 25.II al 10.X.2011.

 

Con el mismo formato que su precedente, Óscar Domínguez. Una existencia en papel, el libro que referencio, Óscar Domínguez en Checoslovaquia” está conformado por cuatro estudios de Pavel Stepanek; “Óscar Domínguez, cabeza de toro” de Isidro Hernández Gutiérrez, “El frutero come-fruta. Humor y metamorfosis en la obra de Óscar Domínguez” de Fernando Castro Borrego, “Praga en la construcción del proyecto Gaceta del Arte” de María Isabel Navarro Segura, cerrando esta publicación coral la catalogación de las “Obras de Óscar Domínguez expuestas en Checoslovaquia” de Pavel Stepanek.

Cuando uno visita la Galería Nacional de Praga observa el poderío y le herencia de Picasso en los cubistas y en segundo orden la presencia de Óscar Domínguez. Pero eso vuelve a suceder en Bratislava, con su hervidero de iglesias cabe el Danubio; Olomouc, Ostrova, Brno. Junto a los textos, imágenes de obras y fotografías personales y de grupo, que ilustran lo que los especialistas historian. Es tal el cúmulo de datos e informaciones, que puede ser equívoco citar a unos pocos.

Cubierta del libro “Óscar Domínguez en Checoslovaquia”, TEA, editores Pavel Stepanek e Isidro Hernández Gutiérrez

 

 

Desde luego, en el caso particular español, no existe otra realidad paralela a la de Óscar Domínguez y Checoslovaquia. En escasos años consiguió un influjo determinante. Muchos artistas españoles han vivido en París, México, Nueva York, ninguno ha experimentado ese influjo recíproco con los lugares de residencia como Domínguez.

El Dr. Stepanek comenzó a investigar este acontecimiento, en 1965, cuando descubrió y se interesó por la exposición de 1946 de los Artistas Españoles de Paris, que organizó en Praga la Dra. Marie Hovorková. Exposición que se pudo ver en Madrid en 1993. Desde entonces ha promovido o participado en numerosas exposiciones y ha dejado su opinión en prensa de fuste.

Este tipo de publicaciones, que no suelen importar, porque son colectivas o tocan asuntos que parecieran secundarios, al cabo del tiempo resultan imprescindibles y se convierten en fuentes veraces de la historia. Óscar Domínguez es un artista complejo y brillante- pintor, grabador, escultor, escritor, generador de vida y de cultura- y nunca hay que dejar de explicarlo y difundirlo. De limpiarlo, porque hay episodios que deturpan su andadura y nada como este proyecto para ir completando, poco a poco, un retrato fiel, limpio, feraz, honesto y con dimensión, la figura del gran Domínguez.

Los museos no deben de ser iguales, ahora se parecen demasiado. Los museos han de tener su idiosincrasia, su particularidad, su pintor predilecto. Y el TEA no debe dormirse. Domínguez, a pesar de la dejadez de todos y de los líos, no es un pintor menor y tiene suficiente entidad como para ser emblema de una institución. El TEA debería ser el centro de estudio permanente de “El Caimán” y su mejor coleccionista, porque Domínguez no cesa de crecer y de significar. Del mismo modo que hay que rogar a Pavel Stepanek que no deje de adentrarse en el paraíso domingueo con la claridad y arrojo que le han llevado a la cima del hispanismo checo.

                                                                                                                Tomás Paredes

                                                      Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Gonçalo Ivo, y lo Spagnoletto al fondo

 

El arte, esa necesidad humana, esa combinación de formas y colores y luces en el caso de la pintura, no tiene patria, ni matria; tiene autor. El arte es presencia y, si carece de ella, no es nada. Gonçalo Ivo es pintor y nacido en Río de Janeiro en 1958. Pero si digo que es un pintor brasileño, ¿le identifico con idoneidad? No.

Desde inicios de febrero a los de abril tiene una amplia exposición individual de pintura y escultura en el nuevo suntuoso espacio de la galería Simões de Assis, Alameda Carlos Carvalho 2173 a, Curitiba (info@simoesdeassis.com).  Es obra reciente, 2017-2020, realizada en Nueva York y en Bethany para esta ocasión. Maderas, tablas, linos, cartones, papeles en variadas técnicas, con preferencia la témpera.

Gonçalo Ivo preparando la exposición para la galería Simöes de Assis

 

Si, nació en Brasil, pero ha vivido en París, muchos años, y en Madrid, Nueva York y en la Albers Foundation-Josef and Anni Albers de Connecticut. Ahora trabaja en su estudio de Teresópolis, junto a la biblioteca de su padre.  Hijo y albacea del poeta Ledo Ivo, pasaba muchas temporadas con su padre, le acompañó en célebres viajes y encuentros, hasta convertirse en un hombre ecuménico y políglota, aunque la lengua que mejor conoce es la de la pintura y luego la música.

Lêdo Ivo escribió una poesía figurativa, engarzando los asuntos populares y los metafísicos. Era una suerte de mago, que hacía sonreír las palabras y a las personas, desde una ascética y consumada sencillez. La sencillez está relacionada con la accesibilidad al ser, no con la simpleza. Lêdo era un hombre pequeño, grande, empático, que sin buscarlo era un generador de amigos. Tenía duende, estaba tocado por las alas de un ángel y por eso fue a morir a Sevilla, cabe el Guadalquivir con el coro de los cantos de Triana.

La pintura de Gonçalo Ivo es abstracta, o con más certeza, órfica. No aquel cubismo órfico que bautizó Apollinaire, en 1913, sino el orfismo que congregó a Delaunay, Léger, Duchamp y Kupka; el orfismo que ensambla luz y color, huyendo de perspectivas y referencias, aislándose de toda representación, con querencia geométrica, consiguiendo firmamentos de una belleza consumada, serena y grandiosa, íntima, genuina.

Cuando, en silencio, contemplo la pintura de Gonçalo, asohora, oigo la música de Bach o la de Gustave Holst y sus planetas. Y la de Monteverdi abriendo las esencias de los misterios órficos y la caja de las sensaciones. Otras veces, suena jazz y entonces las notas misteriosamente azules de la armónica de Sonny Boy Williamson II se acompasan con las notas de un piano o un clarinete hechicero, componiendo un mosaico de sensaciones y placeres que ponen dulce el corazón.

Una vista frontal de la galería Simöes de Assis con y de la exposición de Gonçalo Ivo

 

Si el arte no es emoción y misterio, si no nos altera y enriquece, si no hace que nuestros sentidos brinquen al compás de una armonía, es otra cosa, no es arte. Conmover con sólo el color y la luz, esa es la grandeza de la obra de Gonçalo Ivo. ¿De dónde salen los verdes esmeraldas, esos rojos cereza, los lapislázulis, el blanco roto? Con evidencia, de un sueño, de la paleta del autor, de su sensibilidad, de la ternura que se le escapa en su vivencia espiritual. Los colores son hijos del azar y de la magia, uno tiene previsto esto o aquello, pero un toque de tierra, de amarillo de Nápoles o de verde Veronés da al traste con todo, para liderar una sorpresa, una fusión fascinante, emotiva.

Los colores son como las fuerzas de la naturaleza, ingobernables ¿Quién domina los volcanes o los vientos? Sabemos de qué esta compuesto el aire, qué es el viento, pero cómo dominarlos. Los colores, igual. El añil se mece en una noche oscura y tristea; un topacio en el regazo del sol, enciende, o un siena en el otoño, recuerda. El color es un milagro in fieri, irrepetible, silencioso y guerrero, salvaje e imbele.

¿Qué es el orfismo? Lo que hace Gonçalo Ivo, renunciar a todas las tentaciones para concentrarse en las virtudes del color y de la luz. Soslaya la referencia del espacio para darle inmensidad, intensidad a sus cromías geometrizantes, esféricas; a la lluvia de pequeñas hojas de árboles sembrados en el viento. Al final la leve geometría desaparece para ofrecer un mosaico de sensaciones.

Orfeo deriva de personaje mitológico a dios de la música; augur y profeta, astrólogo y estratega. Poeta y músico de la Antigüedad, inventor de la cítara, añadió dos cuerdas más a la lira, en honor de las nueve musas. Píndaro lo llama “el padre de los cantos”. Hijo de Apolo y de Caliope, se enamoró de Eurídice y tras la catábasis la rescató de los ínferos, pero cuando quiso verla antes de dejar el submundo, Eurídice se desvaneció en el aire, despareciendo para la eternidad.

Una vista lateral de la galería Simöes de Assis con y de la exposición de Gonçalo Ivo

 

Ovidio, Eratóstenes, Esquilo en su desaparecida tragedia de Las basárides, Pausanias, Higinio nos dan opiniones diferentes de la desaparición de Orfeo, porque se quedó entre nosotros para unir música y poesía, luz y color, sonido y silencio, meguez y meditación, pincel y cálamo, espera y esperanza, azar y necesidad.

¿De dónde proceden estos colores aterciopelados, vibrantes, melosos, de Gonçalo Ivo? De su manera de buscar juguetes hermosos para el hombre y volarlos como vuelan los niños las cometas en la playa. De su pasión por la obra de José de Ribera. ¿Extraño? Ni por pienso. Ivo es un gran conocedor de la obra de Lo Spagnoletto, el maestro más importante del XVII, con sus rojos y azules mágicos, que hereda Ivo. Lord Byron asegura que Ribera pintaba con la sangre de los santos.

José de Ribera (Xátiva 1591-Nápoles 1562), llega a Italia en 1610. Y de primerísimo seguidor de Caravaggio se convierte en jefe de la escuela napolitana; en un grabador perfecto, admirado por Rembrandt; en el mejor dibujante de su tiempo y todavía; “de toda nuestra historia” afirma René Huygue. Firmaba “Hispanus Valentinus Setaben”, incluso “Partenope”. Pero, ¡y el color! Es Gonçalo Ivo quien lo celebra y lo perpetúa, quien lo cultiva y lo actualiza en esta fiesta selecta de su percepción sensible.

La Femme, 2020 têmpera e calcinação sobre madeira 173 x 33 x 33 cm

 

A Ribera se le tuvo por truculento y sombrío, pero superada esa mala fama que le orquestaron los franceses, comenzó a ser un seductor de las formas y del color. En sus primeros años se alaba su claroscuro, luego restaura la claridad. Esos rojos y azules de la Magdalena penitente, El martirio de San Andrés, La Purísima del convento de las Agustinas de Salamanca, La mujer barbuda, Sileno ebrio…Esos fuegos colóricos son los que arden en los lienzos de Ivo, dando vida a los mundos de sus cosmos.

La pintura y la música, como Orfeo. Porque Gonçalo es pintor, con un currículo impresionante, con un presente esplendoroso que es lo que vemos en esta exposición de Curitiba en Simões de Assis. Pero también está en la poesía, en el ensayo y en la música. Y no sólo de oyente, porque ha producido numerosos proyectos musicales, a distintos compositores e intérpretes.

Gonçalo Ivo es arquitecto y urbanista, formado por la Universidad Fluminense, pero además estudió con Iberé Camargo y Aluisio Carvão, Visitó adunia con su padre a Lygia Clark en su taller y es un contumaz visitante del Museos del Prado y otros templos del arte. Y su obra plástica no deja de crecer en tensión y poética, cada vez más sajelada, más limpia, más imponente, más inocente y carente de todo artificio como esa lluvia finísima reciente siempre cayendo y detenida.

Vuelve Gonçalo Ivo a Curitiba, en cuyo mueso ya expuso, y lo hace en plenitud. No quiero aquí repetir las colecciones donde mora, los museos y galerías donde ha expuesto, lo tienen en cientos de referencias, en internet, libros, películas. No quiero aquí sino llamar la atención sobre una obra desnuda, límpida, lúdica, lúcida en la que el color es todo: fuerza, fondo, forma, susurro, silencio y canción, plegaria, elegancia.

Cosmogonia “Africa”, 2020 óleo e folha de ouro, cobre e prata sobre linho 100 x 100 cm

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Zachrisson, en el Conde-Duque

 

Con rubro Julio Zachisson. Un artista entre dos orillas se muestra, en las salas del primer piso del Museo Contemporáneo de Madrid, Centro Cultural Conde Duque, una retrospectiva de la obra del artista panameño, residente en España desde el año 1961. El proyecto comisariado por Marcos Giralt Torrente y Denis Long, quiere explicar la diversidad que ahorma la dimensión estética de Zachrisson. Las magníficas fotografías que acompañan estas líneas son de la autoría del pintor Adolfo Asmat.

Julio Zachrisson (2013) © Asmat Chirinos-Zavala

 

 

Los cuarteles de Conde Duque se construyeron a partir de 1771 con planos y dirección de Pedro de Ribera. Y posee una de las tres puertas barrocas importantes de Madrid. El cuartel estuvo destinado a la guardia de corps y en épocas posteriores sufrió un abandono y deterioro notables. En 1969 fue rehabilitado bajo la mirada exquisita de Julio Cano Lasso, que le dio su nuevo esplendor. Todavía en 2006, con la dirección del arquitecto Carlos de Riaño sufrió una nueva readaptación, que es la que ahora conserva, C7 Conde Duque, Madrid.

Los dirigentes municipales, que no han querido reactivarlo o que han despreciado las posibilidades de Conde Duque, después de la etapa floreciente en que lo dirigió Luis Caruncho, no han sabido cómo hacerlo imprescindible. Le han cambiado varias veces de nombre y de objetivos, llegamos a la actualidad, sin saber si es centro cultural, museo, salas polivalentes de actividades diversas o espacio para el espectáculo ¡Es hora de renunciar a la improvisación y hacer de Conde Duque un fortín de la cultura, está en la mano de Almeida!

Como quiera que sea, para los interesados, la exposición Zachrisson- ningún cartel la anuncia en la entrada, ni después- está en el espacio del Museo Contemporáneo, subiendo las escaleras en el primer piso, de nuevo a la izquierda, en una sala angosta que no propicia el montaje que requeriría una obra tan singular como deslumbrante.

Pájaro azul. Óleo sobre lienzo- 100 x 81 cm © Asmat Chirinos-Zavala

 

Julio Augusto Norman Sigfrid Zachrisson Acevedo, Panamá 1927, estudia en su país, marcha a México donde se forma en grabado, en la Esmeralda, impregnándose del aroma de Tamayo; y desde ahí marcha a Italia, amplía estudios y en 1961 viene a Madrid para conocer el Museo del Prado, pero todo se concatena para quedarse entre nosotros. En 1966 conoce a su mujer Marisé Torrente y desde ahí a nuestros días ha bailado un tango apretando la cintura del arte.

Es verdad que los inicios de Zachrisson en Madrid le ligan al tórculo y a la obra gráfica, a la Calcografía y al grupo 15, siendo el maestro de Pepe Hernández y de otros. Mas, su lenguaje plástico se expande a distintos materiales y variadas técnicas, pues como se comprueba en la muestra conoce tan bien el grabado calcográfico, como la pintura, el dibujo, la escultura o la cerámica. Es hondo en todo, genuino, pero en la pintura pasiona.

Brujo culebrero. Óleo sobre lienzo-100 x 81 cm © Asmat Chirinos-Zavala

 

Las piezas más alejadas en el tiempo son los dibujos de 1960 y las más cercanas pinturas de 2003. Entre medias están los grabados desde 1963, la cerámica de los 70, las esculturas de los 80 y la pintura recorriendo toda su vida, desde 1970 al 2003. Y lo más importante: ver cómo construye un lenguaje y como se mantiene fiel y reconocible a una creatividad, una forma de vida y una manera pensar, transformado en el gran cronopio del icono, en una melodía fogosa de Charlie Parker.

A la exposición acompaña un catálogo de gran formato, con todas las obras reproducidas y con toda la información precisa de su ancho currículo. Con un texto introductorio de Juan Manuel Bonet que es una maravilla, por cómo va ligando la vida y el arte que han hecho de Zachrisson un artista especial y un mago de la imagen. No se puede escribir de Zachrisson sin mencionar la poesía y la música caribeñas, sin reproducir ese ambiente, que Bonet traslada al papel, con conocimiento y solercia, como pocos lo lograrían.

Julio Zachrisson (2010) © Asmat Chirinos-Zavala

 

La palabra Zachrisson tiene fuego, movimiento, ritmo. Es pétalo de azúcar caribeña, diamela de son y geometría, fiesta de cromías y de falenas ¡Julio es un ser de sed y calentura, dulce como la fruta madura y dulce, ascético como la soledad y la quena! Crepita sin arder y echa raíces en el viento. Irónico, zumbón, secluso, cariñoso, baila en el filo de la navaja de la oscuridad y camina, en secreto, por el jazmín inquebrantable de la ternura.

Zachrisson no es surrealista, ni cubista, ni manierista, encarna lo real maravilloso; es colorista, insólito, festivo, se cimbrea con la magia y la destreza del relámpago. Goya le tienta, le mira, le influye, pero sin olvidar su genuina pertenencia a América Latina. Maestro de grabadores, joya, jinjol y lujuria; caribe de plata tórrida, tibar, pítico, íngrimo, mágico, lúdico, es un verso de Rogelio Sinan cantado por Carpentier.

TABACO TAINO. Aguafuerte -papel Arches 91 x 63 cm-plancha 81 x 54.5 cm. Edición 30 ( 1995)© Asmat Chirinos-Zavala

 

¡Ya era hora! Con más de setenta exposiciones en ambas Américas y capitales de Europa. Premio Dibujo-Concursos Nacionales; Premios Castro Gil, Soberanía Nacional de Panamá, Aragón-Goya; Condecoración Vasco Núñez de Balboa de Panamá. ¡Ya era hora de que Zachrisson tuviera una exposición antológica y un catálogo acorde a su entidad plástica!

El montaje siendo correcto, no lo veo adecuado, porque está todo mezclado y hay demasiada obra. Es probable que, con menos cantidad de grabados y dibujos, las obras importantes hubieran respirado mejor. Igual sucede con la escultura y la cerámica. Se adoptan criterios de montaje que sin ser incorrectos no son idóneos. Pero, con todo, felicito al Ayuntamiento de Madrid por esta iniciativa y animo a visitarla- estará abierta al público hasta el mes de julio- porque su obra merece una atención, que a menudo se ha relegado.

BULLARENGUE- Óleo sobre lienzo- 100 x 81 cm © Asmat Chirinos-Zavala

 

Zachrisson nunca ha hecho mucho por sí mismo, ni se ha propuesto como ejemplo, pero eso no empece que sea hoy uno de los maestros vivos del arte latinoamericano, con Gerardo Chávez o Iturria. Zachrisson está en las colecciones del MoMA, en las de “Reina Sofía”, Museo de Ponce de Puerto Rico, BNE, Museum of Brooklyn, Instituto Panameño de Arte, Metropolitan Museum of Art, M. Bs As de Bilbao, Real Academia de San Fernando, Smithsonian Institution de Washington….

Debería haberse hecho un desplegable, algún tipo de documento para que el espectador, el visitante tuviera un recuerdo de lo que ha visto. Estamos en pandemia, sí, pero no creo que lo uno impida lo otro. Y un detalle, si alguien pretende comprar el catálogo, no puede porque hay que ir a una librería, calle Concepción Jerónima, a una distancia considerable de donde se exhibe la obra ¡Señora Levy, pónganse las pilas, la cultura hay que apoyarla no de boquilla sino con hechos y no con hábitos descatalogados!

De su obra han escrito Luis González Robles, Ángel Crespo, José Hierro, Raúl Chávarri, Marta Traba, Carmen Martín Gaite, Martínez Sarrión, A. Fernández Molina, Gonzalo Torrente Ballester, Juan Malpartida, Miguel Logroño, Castro Florez,  Edilia Camargo, Eberhard Schlotter, Ángela de Picardi, Torrente Malvido y yo mismo, entre otros.

¡Un artista entre dos orillas! Un pura sangre del arte con una estética que une el viejo y el nuevo mundo. Un idiolecto que contiene todos los ingredientes del realismo mágico, una obra que nos enriquece, que nos ensalza, que nos conmueve con su misterio y su emoción. Un mundo en el que hay que entrar para disfrutar, para enriquecerse, para entender que “el arte no sirve para nada, pero es imprescindible”, como repite el maestro Zachrisson

 ¡Qué chévere, Bullarengue, El brujo culebrero, Guaraguao, La saloma, Bijao, El duende, Pájaro azul, Burundanga! Obras que les van a transportar a otros mundos, apasionantes y estuosos, fascinantes, con duende, como es el mágico fabulador de tanta gracia. Sin pedirlo ni buscarlo, los dioses le han protegido siempre, ahora sólo falta que ustedes se introduzcan en ese cosmos elegante y se contagien de su calentura, los visitantes, los espectadores se lo agradecerán a sí mismos.

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Cruzeiro Seixas y sus relaciones con España

 

Con la muerte de Cruzeiro Seixas, a veinticinco días de su centenario, desaparece un histórico del surrealismo, poco conocido. Hoy, cualquier nombre determinante de la cultura, ni en Portugal, ni en España, ni en lugar alguno, tiene la presencia y el reconocimiento que debiera. La cultura está en retroceso y de ello nos alertaba Cruzeiro en entrevistas y textos, en mi última visita antepandemia.

Hay obra gráfica suya entre nosotros, algunas esculturas múltiples, pero escasas traducciones de su poesía, que es la gran desconocida de su poliédrica obra, de su ingente y genuina sensibilidad. Pintor y poeta, hizo de la carta un monumento.

Cruzeiro Seixas fue para mi más que un poeta, que un artista. Una figura tutelar, padre, hermano, amigo, un colega con el que jugar a muchos juegos maravillosos, siempre en un ámbito humanista, cultural, límpido, feraz y enriquecedor. Cruzeiro era un laberinto de ternura, que te atrapaba y del que no podías salir sin el socorro de su fantasía ícara. Detestaba parecer, era un volcán de seda, que fascinaba con armonía, sin distorsiones.

Cruzeiro Seixas fotografíado por Joao Prates

 

Cruzeiro: caballero, honesto, generoso, amigo, un ser libre y alado como un pájaro. Nació para volar y la vida le llevó en un barco encantado por muchos mares y puertos de África, Asia y Europa. La imaginación le hizo conocer mundos mágicos, que el transformó en poemas, dibujos, pinturas, objetos y sonrisas. Sonreía con cordialidad: acogedor, afable, íntimo, dulce, elegante, coqueto. Nunca altivo. Incluso cuando ya casi no veía, cuidaba su compostura y presencia.

En los cincuenta, residiendo en Lisboa Francisco Aranda, hizo gran amistad con Mario Cesariny, a la que más tarde se unirían Artur do Cruzeiro Seixas y Manuel Rodríguez. Amistad que sólo se quebraría con la muerte. Cuando Mario o Cruzeiro venían a Madrid, se alojaban con Aranda, en su casa de Carlos III. Aranda, estudioso del cine es autor de Luis Buñuel. Biografía crítica, 1964, y de El surrealismo español, 1981.

¡El azar haciendo siempre trabajos delirantes! Gumersindo Yuste, por gestión de Álvaro Perdigão, tuvo una exposición en Estoril, Galería da Junta do Turismo. Amigo íntimo, me pidió que le acompañara y allá que nos fuimos, con la coincidencia de que la fecha en la que entramos en Portugal, era el 25 de abril de 1974, día en que estalló la Revolução dos Cravos. Ni que decir tiene lo que aquello fue y lo que supuso para nosotros, un tanto sorprendidos por los acontecimientos. La exposición se inauguraba el 27 de abril y así se hizo. En 1976, volvió a exponer Yuste en ese espacio, que a la sazón dirigía Artur do Cruzeiro Seixas, y allí regresamos y lo encontré por vez primera.

No volví a saber de él hasta 1986, después de la llegada definitiva a Madrid de Eugenio Granell, amigo suyo y de Cesariny. Por medio de Granell tomé conciencia de su talento  y de su obra. Lo vi en distintas ocasiones con Cesariny, Eugenio y Amparo Segarra.

Desde el principio, me ocupé de que, en El Punto de las Artes, aparecieran referencia de sus exposiciones, comentarios a sus libros, los actos que oficiaba con los diferentes grupos surrealistas del mundo. Sobre todo, exposiciones individuales y de grupo en Portugal, España, París, Londres, de lo que él me informaba puntualmente.

Pero el contacto mayor se produjo cuando la Galería de Sao Bento de Antonio Prates, vino a la Feria de Estampa y cuando abrió el Centro Portugués de Serigrafia, CPS, y se la Galería António Prates en Lisboa. António y João Prates lo trajeron a Arco, Estampa y a la galería que António Prates inauguró en Madrid, C/ Blanca de Navarra, y trataron de acercar su obra a los coleccionistas.

Tomás Paredes visitó a Cruzeiro Seixas justo antes de la pandemia

 

En esos años yo viajé con frecuencia a Lisboa y nos vimos y comenzamos a mantener una correspondencia, con cartas, postales y envíos de libros, siempre con sus característicos dibujos y pinturas. La persona de contacto era João Prates, que se ocupó de él como una especie de familiar, con cariño y con respeto manifiestos. También María João Fernandes, poeta y hada, que tanto ha aportado al entendimiento de su obra. Y más tarde, Carlos Cabral Nunes y Nuno Espinho da Silva, gestores de Perve.

Gustaba la escultura de Andrés Alcántara y escribió la presentación de uno de los catálogos de su exposición en Lisboa, para otro hizo un poema. Con Alcántara y João Prates estuvimos, en muchas ocasiones, en los restaurantes de A Madragoa, en su casa Rua da Rosa. Es justo señalar que a Cruzeiro le gustaba coleccionar, que consideraba el coleccionismo indispensable, tanto como la lectura.

Por diligencia de João Prates conoció a Luis Moro, a quien estimaba y que también tiene textos y cartas de Cruzeiro. Luis Moro le visitaba e hizo un libro con Cruzeiro y se frecuentaron hasta que Luis puso rumbo a México. Aún, una relación ancha y cordial con Juan Barreto y Fátima Rueda, a su vez muy cercanos a Amparo, Eugenio Granell y Natalia Fernández Segarra.

Perfecto E. Cuadrado, lusista tenaz y total, profesor de la Universidad de Les Illes Balears, es su testamentario y la persona que ha ordenado su legado y regido el Centro del Surrealismo de Vila Nova de Famalicão, donde se encuentra el mayor acervo de Cruzeiro Seixas. Ha publicado la Correspondencia Cesariny-Cruzeiro, ha comisariado sus exposiciones y ha estado en todo el análisis y lanzamiento al mundo del surrealismo portugués. Traductor de sus versos e investigador de la andadura creativa de Cruzeiro.

Contacto importante mantuvo con Juan Carlos Valera, poeta y editor conquense. Menú-Cuadernos de Poesía realizó una edición facsimilar de tres libros de Mario Henrique Leiría, que el poeta dejó a Cruzeiro, quién pidió a J. C. Valera su edición, que se llevó a cabo con participación de Granell, Raúl Perez, Saura, Jaguer, Antonio María Lisboa, Jules Perahim, Jose Pierre, Isabel Meyrelles, Carlos Calvet y J. C. Valera.

Cruzeiro Seixas participó en las siguientes ediciones conquenses: Dados, Poemas de I. Meyrelles, Homenaje a Philip West, Homenaje a PHASES, Cadavre Exquis y Africa, quince poemas de Cruzeiro Seixas, con serigrafia y collages del poeta y traducción de J.C. Valera. Y Valera ya ha puesto en marcha la exposición de la historia de Menú, en la que participará la obra de Cruzeiro y una huella fértil para su centenario.

En 2001, la Fundación Eugenio Granell de Santiago de Compostela montó una muestra antológica de Cruzeiro Seixas. Y ese mismo año, “La Estirpe de los Argonautas” editó en Mérida, Galería de Espejos, una preciosa edición de poemas de Cruzeiro, al cuidado y traducción de Perfecto A. Cuadrado, que ya había publicado You Are Welcome to Elsinore. Poesía surrealista portuguesa, selección y traducción, Edicións Laiovento, Santiago de Compostela, 1996.

Y no puedo dejar de mencionar a mi enciclopédico amigo, Xosé Antón Castro- catedrático, aventurero y marino- que escribió sobre Cruzeiro y Cesariny en aquella muestra conjunta de la Xunta de Galicia, 2010, y en otras circunstancias. Algún día tendremos que ocuparnos de que Antón Castro, ¡el auténtico!, deje de ser clandestino y airee la novela de su vida, su amor al mar y su rigor determinante en el arte.

Cruzeiro adoraba a Mario Cesariny, le admiraba, le respetaba; cuando estuvieron enfadados, no se hablaban, pero el respeto quedó intacto. Cruzeiro no daba importancia a nada de lo que hacía, poniendo siempre por encima de todo a O Mario. Y siempre que alguien refería algo de su poesía, él la situaba por debajo de la Mario. Y esa actitud se ha convertido en una idea recibida, en un tópico, que precisa debate.

¡No desdeñen la poesía de Cruzeiro Seixas, es importante y luminosa! Su condición de secreta, su edición tardía -excepto Eu falo en chamas, 1986-, han rebajado u opacado su interés, lo que es absolutamente injusto. Sus pinturas son formatos breves, lo que no les resta interés, pero no alcanzan el misterio de su poesía; Ediçoes Quasi publicó, en 2002, tres gruesos volúmenes de su poesía y otro está por salir. Ahora Porto Editora lanza una nueva edición de sus Poesías Completas.  Si, era un surrealista integral, genial en sus objetos, pero eso no empecé la mágica belleza de su poesía.

En 2012, la revista surrealista DERRAME, de Santiago de Chile, en su nº 8, dedicó un especial a la obra de Arturo Cruzeiro Seixas, “una de las figuras más importantes y señeras del surrealismo portugués”, según la propia publicación chilena.

Participé en la presentación del Catálogo razonado de su obra seriada o múltiple, en el Centro Portugués de Serigrafía, Lisboa, con el Excmo. Sr Presidente de la República de Portugal, María João Fernandes, el autor y António Prates. Fue un acto memorable, pero aún lo fue mucho más la cena que siguió, en un barcito de enfrente, con unos cuantos amigos, y en la que Cruzeiro Seixas recitó a Camões, Lope de Vega, Juan de Yepes, Pessoa, Cesariny…con una cabeza y un corazón deslumbrantes, hechiceros.

El 15 de noviembre, próximo pasado, el diario ABC publicaba una hermosa necrológica de Cruzeiro Seixas escrita por Juan Manuel Bonet, poeta y bibliógrafo de fuste, que sabe de sus libros y pinturas. Bonet conoce bien la obra de Cruzeiro y en doble vertiente lusófona, dominando los ambientes portugués y brasileiro. Cruzeiro está editado también en Brasil.

Estas líneas quieren celebrar la existencia de un ser maravilloso, que tuvimos la fortuna de conocer y disfrutar ¡Cruzeiro ha sido un milagro y los milagros se veneran y nos guardan!

Tomás Paredes

                                                                                                               Miembro de AICA

Fabrica-dos-Espelhos

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

EDUARDO LOURENÇO, EL PENSAMIENTO

¡Un gigante del pensamiento! Portugués, iberista, europeísta convicto y confeso. Filósofo, ensayistas, crítico, docente, conferenciante, el intelectual más importante de este siglo en Portugal. Algunos nombres pudieren sonar más, caso de Manoel de Oliveira, del Premio Nobel José Saramago, del político Mário Soares, el del arquitecto Siza Vieira, pero ninguno de ellos estructuró un sistema de pensamiento, como el esculpido por el Dr. Eduardo Lourenço, siempre con Portugal al fondo.

Eduardo Lourenço de Faría (São Pedro de Rio Seco 1923- Lisboa 2020), fallecía el día 1 de diciembre, a los 97 años de edad. Analista conspicuo de Fernando Pessoa y de la identidad portuguesa, a través de la saudade. Licenciado en la Universidad de Coimbra, 1946, y profesor de esa Universidad, huirá de la dictadura de Salazar, ocupándose como lector en instituciones europeas, convalidando estudios en la Universidad de Burdeos.

Eduardo Lourenço y Tomás Paredes, Lisboa 2019

 

Profesor, en distintas épocas de su vida, de las Universidades de Hamburgo, Heidelberg, Bahía, Montpellier, Grenoble y Niza. Residió durante largos años en Vence, Provenza. La mayor parte de su obra está escrita en portugués, aunque también lo hizo en francés. La Sorbonne, 2011, en colaboración con la Fundação Gulbenkian, organizó un Coloquio Internacional en su homenaje, que fue publicado en libro: Eduardo Lourenço et la passion de l’humain, Editions Convivium lusophone, París 2013.

En 1981, conferencia sobre “Pessoa y Kierkegaard”, en el homenaje que rindió la Fundación March a Pessoa, en Madrid. Ciudad a la que tantas veces vino, a debatir o de paso de sus continuos viajes por Europa. Le acompañé al Ateneo de Madrid, donde se habló de Eugenio de Andrade, a la Feria del libro, a la Revista de Occidente, en la que colaboró con reiteración, siempre manifestando su admiración por Ortega y Gasset. Conocía nuestros clásicos al dedillo, como el pensamiento y la poesía de Miguel de Unamuno.

Autor de Heterodoxias, Tempo e Poesía, O Labirinto da Saudade, O Esplendor do Caos. Pessoa Revisitado, Portugal como destino, O canto do signo, es el pensador más influyente de su lengua. No sólo de Portugal y del portugués; su larga estancia en Francia donde fue maître à penser, le dio la ocasión de difundir su pensamiento en Europa, cuya importancia ha resaltado en diversos medios y en el libro Nós e a Europa, ou as duas razões.

También está presente en Iberoamérica, tras años en Brasil, cuyo magisterio generó una feraz bibliografía. Hay varios de sus títulos en nuestra lengua: Europa y nosotros: o las dos razones, Huerga y Fierro, Madrid 2001; Pessoa Revisitado, Pre-Textos, Valencia 2006; La muerte de Colón: metamorfosis y fin de Occidente como mito, Editora Regional de Extremadura, Badajoz 2010; A Cerca de Fernando Pessoa, Universidad de Antioquia 2013; Del colonialismo como nuestro impensado, Universidad de los Andes, y, en esa misma institución, en ebook, El laberinto de la saudade. Psicoanálisis mítico del destino portugués, traducción y prólogo de Pablo J. Pérez López.

Es el Ortega y Gasset portugués, pues hay muchas similitudes en sus maneras de pensar y de expresarse, en asuntos que han debatido, en el hurmiento que han hecho germinar. Ortega deambula entre la filosofía y la crítica, entre la razón y el pensamiento, entre la sobriedad y la brillantez poética, siempre en la proceridad. Lo mismo ocurre con el doctor Eduardo Lourenço y su fabulosa obra, que ahora edita completa, en VI gruesos volúmenes, la Fundaçao Gulbenkian.

Su campo de pensamiento es amplio: en lugar de honor, el hombre y sus circunstancias; el tiempo, la poesía: Camões, Pessoa, Antero de Quental, Eugenio de Andrade, Sophía de Mello, Osorio; la belleza, el caos y todas las edades y temperaturas de la saudade. El arte, con su obra Le miroir imaginaire: Essais sur la peinture, Editions de l’ Escanpette, 2000.. Ha incentivado la lectura de la poesía portuguesa con clara maestría. Lo prueban infinitas páginas, la Correspondencia con Jorge se Sena y otras publicaciones. Está traducido al español, francés, inglés, alemán, italiano, flamenco y checo.

Doctor honoris causa de las Universidades de Bolonia, Río de Janeiro, Nova de Lisboa, Coimbra. Entre los galardones recibidos: Premios Casa da Imprensa y Jacinto de Prado Coelho; 1986, P. Nacional de la Crítica por Fernando, Rei da nossa Baviera; Premios Europeo de Ensayo Charles Veillon, Antonio Sergio y D. Dinis; Premios Camões, Pessoa, Vergilio Ferreira; premio Extremadura a la Creación, Premio Lello.

En 1989, agregado cultural de la Embajada de Portugal en Roma. Caballero de la Orden de las Artes y Las letras y Caballero de la Legión de Honor, en Francia. En 2009, Orden de Número de Mérito Civil del Reino de España. Consejero de Estado en Portugal, desde 2016. Y a pesar de tantas distinciones: llano, sencillo, asequible, generoso, límpido, ejemplar, ético. Su letra, limpia y fina como una huella, era de cristal y requería una mirada atenta, como su pensamiento.

Fue clave en la creación del Centro de Estudios Ibéricos de Guarda, su tierra natal, el 27.XI.1999, con motivo del octavo centenario de la ciudad. Un premio anual, que lleva su nombre, reconoce la labor de personas destacadas en fomentar las relaciones entre España y Portugal. Ha sido un referente de dignidad y saber, como evidencia su legado.

El 23 de mayo de 2019, día de su 96 cumpleaños, se le hizo entrega del Premio Livraria Lello, instituido para reconocer a los humanistas de nuestro tiempo. Le acompañaron: Antonio Costa, Primer ministro; Aurora Pedro Pinto y Carlos Magno. El galardón estaba simbolizado por un trofeo, diseñado por Siza Vieira. Por la tarde, en los jardines de la  União das Cidades Capitais da Lingua Portuguesa, en Lisboa, se inauguró una enorme escultura de Eduardo Lourenço, autoría de Leonel Moura.

Corto de estatura, pero con la fuerza de un titán. Simpático, cordial, se expresaba con la firmeza que proporciona la limpieza ética y la procura estética. Hablaba un español correcto, conocía nuestra cultura literaria y filosófica y le gustaba venir a Madrid, donde conversábamos sobre el Conde de Salinas y Camões, Villamediana y nuestro barroco común, con un conocimiento que para sí quisieran algunos de nuestros intelectuales. Pero, España no le correspondió en igual grado, ni a la hora de su desaparición. Sólo he visto una pobre referencia en un artículo atribulado de José María Lassalle.

Cuando hace un año, Emilia de Dios y yo, fuimos a visitarlo a Lisboa, pasamos una tarde deliciosa, oyendo sus susurros y bisbiseos, que envolvían una eterna claridad y una permanente preocupación por el hombre y su destino. Abominó de esos rebrotes populistas y nacionalistas, que siempre han traído a Europa merma de libertades y penurias.

No sólo Portugal ha perdido un intelectual genuino, con su ausencia perdemos todos. Nos queda lo que ha escrito, un inmenso caudal de pensamiento, que requiere muchas horas de lectura y mucho agradecimiento ¡Las cabezas de oro no envejecen ni desaparecen nunca, pueden estar ocultas un lapso de tiempo, pero son eviternas, en ellas nunca se pondrá el sol!

 

                                                                                                                 Tomás Paredes

 Miembro de AICA

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