Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

La pluralidad del arte:

Tres exposiciones memorables

 

(CANOGAR, CALLERY, VILLENEUVE)

 

 

En un librito de aforismos, Piedra para mi tiempo, 1919, dice Lucien Blaga: “Con las plumas de otro puedes adornarte, pero no puedes volar. Eso poca gente lo sabe, pero no lo ignoran los pájaros”. ¡Aviso para críticos, artistas, curadores, furtivos!

¡Que el arte es plural, poca gente lo advierte, pero no lo deben ignorar ni sus amantes, ni creadores, ni intermediarios! Tenemos la manía de etiquetar, compartimentar y establecer un orden para el arte que resulta imprudente, rutinario, que frena su desarrollo y deturpa su libertad. Hemos pasado del “arte es lo que yo digo que es arte” al “arte es lo que el mercado dice que es arte”. ¡Y los profesionales sin inmutarse!

El arte es plural, como la sociedad, como la vida, como el paisaje, como el mar a pesar de su aparente igualdad ¡Las aguas son semejantes, pero todos los mares distintos! Nada mejor para probarlo que estos escolios a tres exposiciones distantes, memorables, que se pueden contemplar en Madrid, octubre/noviembre 2021: Rafael Canogar en Galería Álvaro Alcázar(galeria@galeriaalvaroalcazar.com) , Simon Callery Galería Rafael Pérez Hernando(info@rphart.net) y Charles Villeneuve en Casa de Vacas, parque del Retiro(charlvilleneuve@gmail.com).

Las tres son excepcionales, diversas, incomparables, con contenidos que producen sensaciones incontroladas, que conmueven, emocionan y reconfortan el espíritu. Las dos de galerías privadas con escasos visitantes, la de Casa de Vacas con 92.193 espectadores. Aunque el número de asistentes no sea determinante de calidad.

A pesar del desprecio que están sufriendo las galerías privadas de arte, son necesarias. Con toda probabilidad las galerías necesitan cambiar, adaptarse al ahora (alguna lo hace ya), pero, de momento, cumplen una función: la de poner en contacto al público con lo que van generando los artífices plásticos.

Estás líneas son homenaje a José de Castro Arines (Tuy 1911-Madrid 1997), crítico de arte, recordando sus crónicas del panorama expositivo de Madrid en su tiempo. No voy a considerar todas las exposiciones actuales, sino tres destacables: una, la consagración de la pintura mediante la pintura pura; otra, la recuperación de un sesgo arqueológico y telúrico de la pintura a través de telas desgarradas y cosidas. La tercera, manifestación de belleza y sensibilidad imbricando virtuosismo, maestría y talento plástico.

Los misoneistas pueden tener virtudes, igual que defectos los filoneistas. Para los que se postulan líderes de la modernez, los materiales duros son reaccionarios y los procesos viejunos y extemporáneos. Nada más absurdo, reaccionarios son aquellos que manipulan el pasado imponiendo sus criterios al margen de la sensibilidad y la inteligencia. Fidias hizo de la piedra un milagro para la eternidad. ¿Es Jan van Eyck un reaccionario por inventar y difundir la pintura al óleo? Antes que Rafael Sanzio, Alberto Durero pintó a la acuarela creando una técnica gloriosa a la que se suma con desparpajo Charles Villeneuve.

RAFAEL CANOGAR


Canogar, Toledo 1935, es el más internacional de los artistas españoles vivos. Se formó con Vázquez Díaz, cofundó el grupo El Paso y ha desarrollado una obra impresionante, hija de su búsqueda incansable y de la experimentación; continua con una alta exigencia autocrítica para no caer en el academicismo. Para conocer el grado de internacionalidad de un creador no hay más que ver sus cotizaciones en el mundo y los museos e instituciones donde está presente: Canogar supera la prueba con holgura.

Son datos objetivos, los interesados pueden buscar y verán sus obras en más de ciento cincuenta instituciones de cinco continentes. Es verdad que El Paso le dio visibilidad, pero no lo es menos que su obra ha crecido al margen de aquella estética y que su iconografía es tan feraz, tan plural, que alcanza una densa complejidad.

Durante la pandemia, se aisló en Marbella y, en absoluta soledad, dio un nuevo giro a su quehacer, sin cejar nunca en la inquietud de expresar la pintura a base de pintura, sin repetirse. Y creó una amplísima serie de trabajos abstractos, que pueden verse como paisajes donde el cielo y la tierra se abrazan, se consuelan la luz y la oscuridad, se miran las aguas y los vientos. Recurrió al metacrilato, pintándolo por ambas caras, y obtuvo un resultado espléndido: un canto en el que el horizonte se hace íntimo y remoto al tiempo, surcos que airean la tierra, abren el sol o afloran la luz de la noche. También telas y papeles surcados por el esplendor. Es complicado decir más con tan pocos elementos.

Hay obras decadentes al margen de la edad de sus autores y obras que rezuman descaro adolescente en creadores provectos. ¿Cuándo entra en decadencia un autor? Cuando se expresa con torpeza, repitiendo fórmulas que, aun siendo propias, ya experimentó. El caso de Canogar es llamativo, no sólo por su noble aspecto físico, sino por su capacidad creativa, por su constante frenesí para reinventar la pintura con la rebeldía de su trazo.

Rafael Canogar es una personalidad que desborda el oficio. Pintor, escultor, grabador, escritor, habla y escribe con solercia y con solvencia. Es un hombre ponderado, inteligente, sagaz. Nunca le he oído levantar la voz, ni perder la compostura, para defender aquello que creyere digno de defensa o aclaración. Es un caballero toledano con algo de azoriniano, elegante, capaz y al día, como un sempiterno amanecer.

Toda esta pintura se expuso a principios de año en el Museo Infanta Elena de Tomelloso, como deferencia a la labor cultural que hace Rafael Torres Ugena en el orbe Virgen de las Viñas. Ahora se muestra en la Galería Álvaro Alcázar, con una presencia imponente y rubro Orígenes: un espacio hermosísimo, amplio, techos altos, luminoso, dedicado entero a la exhibición de esta entrega con la que Canogar se reafirma, retrocede para avanzar, retomando aquellos Orígenes de Lezama Lima, donde se inventaba un nuevo cosmos lirico y poético ¡Pintura rimbaudiana adolescente!

Hay piezas magistrales, en su esencia, en su despojamiento, como Pivote, Fausto, Axial, Barda, Calima, Atavío, Éxodo, Péndulo…La pintura se desnuda y engrandece, se hace naturaleza y se muestra como un canto de vida y esperanza. No precisa ni un dato de apoyo quien pinta con esta majestuosa sencillez y probidad, con esta belleza sensual y tal capacidad de ensoñación ¡Canogar ha regresado a donde siempre ha permanecido!

Armazón Acrílico sobre metacrilato 200 x 150


Cruzada Acrílico sobre metacrilato 255 x 150

 

 

Fausto Acrílico sobre metacrilato 150 x 150

Leyenda Acrílico sobre metacrilato 255 x 155

 

 

S.P 38 Acrílico sobre metacrilato 70 x 50

 

SIMON CALLERY

 

Rafael Pérez Hernando es un galerista especial, siempre dispuesto a sorprendernos con lo que muestra y cómo lo exhibe: montajes propios, sobrios, elegantes, limpios. Su estética preferida es ascética, ática, sorda, tierna, genuina, de ebria sensibilidad. Ahí está su compromiso con Griffa, Viallat, Saytour, Hernández Pijuán, Beatriz Olano, el más puro Lamazares. Ahora incorpora por vez primera la obra de Simon Callery.

Que Simon Callery, Londres 1960, sea aquí un absoluto desconocido, no quiere decir que no haya desarrollado un lenguaje particular, ni que su obra no esté en el Btitish o en la Tate Gallery, o que tenga una andadura internacional, exponiendo en Zurich, Bélgica, París, Los Angeles, Turin y por supuesto, adunia en Londres y otros enclaves ingleses.

Su modo de trabajo es de arqueólogo de campo, extiende sus telas en yacimientos y ahí las impregna de naturaleza, historia y antigüedad. Allí, sobre el terreno excavado, las tinta y agujerea, las rasga, las cose, las remienda hasta conseguir un icono que relaciona el proceso ¡Un mosaico arcaico y de ahora mismo, iluminado de cromías silenciosas!

Simon Callery trabaja “para que la pintura vuelva a ser lo que era y, como resultado, obtener una mejor conciencia de nosotros mismos”. No es malo el propósito, ni fácil. Para que el arte nos transforme, ha de interesarnos, hemos de necesitarlo, contemplarlo. Ahora no se dan esas circunstancias en la sociedad. O se dan con escasez. Nuestros coetáneos prefieren el espectáculo, el entretenimiento, antes que el arte, que cuestiona.

El espectador verá, en Rafael Pérez Hernando, un montaje depurado, escueto, con cinco piezas mayores y cinco formatos breves frontales. Lienzos desgarrados, con grandes o pequeños agujeros, cosidos y remiendos, con cuatro caras: anterior, posterior y dos interiores, formando una suerte de túnel o ámbito o útero; el haz y el envés. Y gamas de colores sufridos, intensos, callados, verdes militar, tierras, tintos, cobrizos, ocres pardos.

Es como una máscara terrosa, impresión de restos de los terrenos excavados; cartografía arqueológica de vida y prehistoria. Acaso vestigios positivados de otras civilizaciones, signos y formas, sobre la piel de unas lonas, que empapa de pintura al temple. Al ver estas piezas me han venido a la mente algunos nombres- Rivera, Farreras, Fontana, Burri- de creadores muy distintos, que también se ligaron al misterio de la naturaleza con hurmiento, con magia, con don, experimentales.

Simon Callery, vive y trabaja entre Londres y Turín, es un excavador de yacimientos del sentido, un arqueólogo del espíritu. Busca y descubre en los orígenes, saca a luz lo que no sabe que encuentra y nos hace tomarnos en serio lo que aparenta una obviedad. Un arte diferente, que agarra, que sujeta la mirada y que nos hace pensar. No parece brillar, pero tiene luz, es como leer a Homero a través de Odysseas Elytis, o el Cantar de Mio Cid revisitado por Claudio Rodríguez.

Graduado en arte en el Cardif College, desde 1992 ha intervenido en veinte y siete individuales y en cientos de colectivas, como ArtNow’19 en la Tate Gallery. Becario de diversas instituciones de Inglaterra, Italia, India o Francia, forma parte presente de prestigiosas colecciones europeas y norteamericanas.

Dark Green Pocket Painting, 2020. Tela, pintura al temple, hilo y madera. 54 x 40 x 10 cm

 

Nesscliffe 19 Vertical, 2020. Tela, pintura al temple, lápiz, hilo y madera. 242 x 105 x 28 cm

 

Red Mantle, 2020. Tela, pintura al temple, cuerda, hilo y madera. 220 x 180 x 25 cm

 

Simon Callery en el sitio arqueológico de Nesscliffe (UK) en 2019

 

CHARLES VILLENEUVE

Se define a sí mismo como un artesano que comenzó trabajando la madera como ebanista, estudiando después diseño y como remate, arquitectura. Por tanto, arquitecto, diseñador, ebanista y pintor. Pero cuando contemplamos su obra, asohora, vemos que se trata de un virtuoso del dibujo y la acuarela. Pareciera que pinta el rumor del agua y el bisbiseo del viento, que hace titilar la luz, que espejea como un arcano.

Durante el mes de octubre ha expuesto en Casa de Vacas del Retiro, con éxito descomunal: 92.193 visitantes. Cuando lean estas líneas, ya no podrán ver sus obras, pero entren en internet y youtube y se asombrarán con los videos y referencias visuales de su trabajo. Ha causado conmoción su imaginario y, sobre todo, su proceso de ejecución. Él ha montado la exposición, así como las vitrinas y el mobiliario, diseñado y hecho por él mismo.

Charles Villeneuve, Nantes 1971, pertenece a una familia de ebanistas y artesanos y en ella se forma. Pero, quiere ir más allá, hace diseño y Arquitectura. Comienza a trabajar como arquitecto, pero lo que le satisface es la pintura. Deja todo lo demás y se consagra a la acuarela a través de sus evidentes dotes de dibujante. Una estancia formadora, en la Casa de Velázquez, le ligan a Madrid y desde los inicios de siglo reside entre nosotros, exponiendo regularmente.

A todo esto, le precede la obtención del Premio Nacional de Arquitectura de la Academie de Beaux Arts de París, en 1997, lo que antes fuera el Prix Roma. Luego ha obtenido numerosos galardones, que no voy a referir, pues internet está repleto de sus referencias. Si voy a comentar su sensibilidad y osadía, su chispa creativa, su capacidad de crear nuevas sensaciones al espectador.

¿Qué hace de Charles Villeneuve un artista diferente? Su obra, claro; su dibujo, su maestría al componer grandes panorámicas, con una sutileza y elegancia manifiestas. Su material, el papel y la acuarela. Su procedimiento, pintura del natural. Toma infinitos apuntes in situ, en cuadernos que exhibe, y luego en el estudio, con la morosidad del tallador de diamantes, da vida a esas enormes instantáneas, que subyugan. Paisajista urbano, a modo, pero también de interiores, retratista y calígrafo chino madrileño ya.

No trata de poner la pintura a merced de la acuarela, sino de hacer realismo con la ductilidad de la acuarela. A menudo vemos pintura a la acuarela con un carácter obsoleto, enmarañado y confuso. Hay algunos acuarelistas que han rescatado esta técnica del amaneramiento, del torpe manoseo, del aburrimiento, es el caso de Juan Díaz o de Charles Villeneuve, gigante y riguroso.

Con él, la acuarela se limpia, se poetiza, se atreve, vibra, aspirando a la perfección y la belleza ¿No es eso al arte? Villeneuve, en este trabajo de los últimos años que ha presentado en Madrid, alcanza un nivel difícil de igualar. Su pulcritud, su valentía, su acierto, sus novedosas soluciones hacen de su obra un idiolecto que le distingue y le ensalza. Une al rigor de sus formas la sensación mágica de los ambientes, que transforma en vistas espectaculares maravillando al espectador.

Grand Paris in progress Crédito Juan Carlos Dongil García

 

Grand Paris in progress Crédito Juan Carlos Dongil García

 

Grand Paris in progress Crédito Juan Carlos Dongil García

 

Grand Paris in progress Crédito Juan Carlos Dongil García

 

London Acuarela y tinta sobre papel 56 x 200

 

Paris. Rive Gauche Acuarela y tinta sobre papel 80 x 71

 

COLOFÓN

He reunido en este texto tres estéticas distintas, pero en su fin no tan diferentes. Canogar hace magia de la pintura con la pintura. Callery nos provoca una sensación arqueológica con una exquisita manera de entender el temple. Y Villeneuve renuncia a toda retórica para decir con la acuarela que el paisaje lo hacemos nosotros y nos acompaña en nuestros movimientos como una sutil sombra poemática, para demostrarnos que no hay técnicas caducas o modernas, sino arte o artificio ¡Y logra hacer del gris un paraíso!

¿Acaso alguien puede asegurar que el arte es sólo figurativo? O ¿abstracto, conceptual? ¿Es por ventura la rosa sólo roja? ¡Que unos trazos gestuales de óleo o acrílico nos sugieran sensaciones semejantes a las que nos producen unas telas agujereadas o una vista del Sena a la acuarela, no sólo es posible sino natural! ¿Es, o no, plural el arte?  ¿Quién se apasiona con Velázquez no lo puede hacer con Rothko o con Manolo Rivera? ¡El aroma de la rosa no esta condicionado por un color! Y que ningún crítico sienta la tentación de pensar que un autor ha tenido suerte porque él escriba de su obra, muy al contrario, la suerte es del crítico que sigue encontrando obras que le motiven, le conmuevan y le fuercen a compartir sus sensaciones ¡Ya saben con las plumas de otro no se puede volar!

                                                                                                                   Tomás Paredes

                   Presidente de H. de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

 

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