Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

Juan Van Halen

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Hay momentos en los que se conjura la gracia, el duende, la grandeza y el azul y producen una serie de sensaciones, que se convierten en espléndida vida vivida, si no en sentida poesía. Uno de esos momentos mágicos, guiados por las alas de un ángel, tuvo lugar el pasado lunes, día 20 de mayo, en la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, ¡famosa Torre de los Lujanes! Allí, a las siete y media, se reunía un conjunto de personalidades y amigos para celebrar al poeta Juan Van-Halen Acedo-onmis honor et gloria-, notario mayor de la luz guadarrameña y zahorí de las sombras.

La “Matritense”, cuyo emblema es “Socorre enseñando”, decana de las asociaciones culturales de Madrid, fue creada por Carlos III en 1775. Su sede, histórica por tantas razones, -prisión de Francisco I tras la batalla de Pavía, vencido por el emperador Carlos- abrió con la bendición de Campomanes y su sexto presidente fue Jovellanos. Madrid, sus instituciones públicas, saben que ahí tienen una joya y deberían cuidarla, porque la cultura, la historia, el arte, la poesía son de todos, aunque no todos las cuiden, y no debería vivir al aire de las ideologías, del poder y de la mendicidad.

López de Arenosa, T. Paredes, G. De Luis con Anson

 

Juan Van-Halen- ¡sería una renuncia explicar qué representa! -es muchas pasiones en una, un horizonte de almas en una blanca alma, muchos corazones en un desbordado y noble corazón. Entre tantos afanes y destinos, ha presidido durante veinte años la prestigiada Asociación de Escritores y Aristas Españoles. Ante su renuncia, la AEAE le agradece con un gesto intelectual y emotivo su dedicación y sus valores, al tiempo que se presentaba el retrato que le ha hecho José Sánchez Carralero, ilustre catedrático de la UCM y vicepresidente de la AEAE, por sobre todo, pintor, ¡maître Carralero!.

El profesor Carralero, probado paisajista de alcurnia y retratista de abolengo lo ha efigiado con el doble acierto de unir el parecido a una pintura mollar. No puedo dejar de citar a Rafael Martínez Díaz, hablando de Carralero, que ha heredado las virtudes cromáticas y felices de su maestro. El retrato es un asunto muy traidor, porque si se parece, el espectador dice que es muy bueno, pero si no, por feraz que sea la pintura se menosprecia. El retrato de Van-Halen, óleo sobre lienzo, 81×65 el bastidor, óvalo de 73×61 cm.  realizado por Carralero, es una ambueza de rica pintura y se parece al retratado, en trance con sus sueños. De modo que, ¡miel sobre hojuelas!

Esa imagen colorida y doliente de Van-Halen se va a unir a una galería de magníficos retratos de la AEAE, conviviendo con otros de Benlliure, Manuel Benedito, Marceliano Santa María, José Garnelo, Juan Comba, Enrique Segura y otro del propio Carralero. Conozco otros retratos de Van-Halen, los de Álvaro Delgado, los de José Gabriel Astudillo, Grau Santos, cada uno con los caprichos del pincel que lo pintó. Creo que éste de Carralero aúna la altivez del político y la sensación augural del poeta, la solemnidad del prócer y la inocencia del imbele.

Retrato de J. Van-Halen de J.Sánchez-Carralero

 

Abrió la sesión Manuel Rodríguez Alcayna, presidente de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, saludando a la concurrencia y concediendo la palabra al alcalde de Madrid, Excmo. Sr. D, José Luis Martínez-Almeida, que presidió el acto. Martínez-Almeida destacó la labor de servidor público del homenajeado, recordando su paso por el Senado y por la Presidencia de la Asamblea de la Comunidad de Madrid, aireando anécdotas personales e incidiendo en la calidez humana de Van-Halen más allá de su prestigio de tribuno, de académico y literato plural.

Tras sus palabras, el burgomaestre con ayuda de Carralero, descubrieron el cuadro, cubierto hasta ese momento y situado a la derecha del estrado, entonces se produjo una ovación atronadora, que arreciaba con el abrazo de los maestros Carralero y Van-Halen. Fue un momento emotivo, con sensaciones distintas para cada uno de los que aplaudían; rebosantes los artistas, ante la imagen epítome de una andadura: una vida en un icono.

En la mesa, también el presidente de la Asamblea de Madrid, Excmo. Sr. D. Enrique Ossorio, que recordó la vieja amistad dentrambos, así como su afición a los libros de historia, comentando algunos de los títulos de la autoría de Van-Halen como Memoria secreta del hermano Leviatán, su preferido, y aclarando que, en muchos apartes, tras las sesiones de la Cámara, trataban de temas históricos, cuando los demás creían que conspiraban.

El ilustre senador, J. Van-Halen, dando las gracias

 

Gonzalo de Luis, columna vertebral de la AEAE y su Secretario General, leyó el acta en la que se acordó este evento y dio paso a María José López de Arenosa y José Luis Morales, que hicieron la laudatio compartida del polímata Van-Halen. López de Arenosa, que hace su tesis doctoral sobre la obra periodística de Van-Halen, con voz argéntea nos ilustró de sus andanzas fedatarias, corresponsal de guerra y cronista de las bellezas y miserias del orbe, así como sus crónicas de Vietnam y su paso por cabeceras: El Alcázar, Arriba, ABC, La Razón, amén de numerosas revistas, radios y televisiones.

José Luis Morales, estudioso de la obra vanhaliana y poeta, hizo una visita guiada por su conspicuo jardín lírico con parada y fonda en el soneto. Van-Halen es un maestro del soneto, un virtuoso, lo ha ensayado en todos los metros silábicos. Decir eso en la patria de Garcilaso, Quevedo, Góngora y Lope, es mucho decir. Morales, taxonómico y sajelador, no sólo estableció su canon, sino que le dedicó un soneto hermosísimo a su amigo y maestro, ruiseñor de las choperas de Torrelodones y muñidor de sus estíos.

La tarde discurría estuosa de elogios y aprecios, en un salón repleto, tanto que, incluso algunos asociados, tuvieron que seguir el acto fuera de la sala. En esto, tomó la palabra Luis María Anson, Real Academia Española, que, con su solercia para la voz idónea y su portentosa memoria, émulo de Borges, le propuso a Juan un diálogo, de periodista a periodista, que luego fue un monólogo maravilloso, cenital, orientalista, tibar, apolíneo.

Carralero, J. Lamo de Espinosa, Alcayna, Ossorio, Anson,  Mª J. López de Arenosa

 

Van-Halen confesó que “Anson era la persona que más le había ayudado” y detalló todas las referencias que la había proporcionado para su viaje a Vietnam y en otros. Entonces, Anson comenzó a desnudar el libro vanhaliano Cuaderno de Asia, recordando lo que cantaban los versos del poeta y lo que no habían contado. Recordó versos del emperador Le Thanh Tong, algunos opacados por el tiempo, y hermoseó el esplendor de la Bahía de Ha Long, donde liban las libélulas que se mecen en la Montaña Poema.

La sensibilidad se activaba como las caliptras de las raíces de las plantas que beben del rocío. La temperatura subió cuando Anson recitó versos del libro fundacional de Vietnam en su lengua original, sedosa y mágica como un yatagán hecho de megueces. Y vertía al español, con voz de jazmín, esas sentencias que ritualizan la belleza oriental. Le había oído, en otras ocasiones, breves poemas de la dinastía Tang, pero nunca ese énfasis con el que sonaba el vietnamita de terciopelo perla en la Torre de los Lujanes.

Y rememoró el Ramayana, y piropeó al Taj Mahal, “un poema en mármol”; y habló de la epopeya de Manás de Kirguistan, de los haikus de Basho, de Rizal, de Tagore; recitó a Darío y a Juan Ramón Jiménez: “Tú me mirarás llorando/ -será el tiempo de las flores-/ tú me mirarás llorando/ y yo te diré: no llores….”. Y siguió con los poemas de la tierra y el viento de Mao Tsé Tung. La ovación al soberbio monólogo de Anson fue honda y persistente, ardiente y suculenta, alerta y afanosa. ¡Qué memoria, que seguridad, qué sabor oral, qué gentil certería, qué oro purificado en su crisol!

Carralero y Van-Halen se abrazan ante el retrato del poeta

 

Como colofón, el senador, sentado en silla curul, agradecía el homenaje. Un Van-Halen, sonriente, tratando de sobreponerse a la emoción, daba las gracias a la Real Sociedad Económica Matritense -él fue el fundador de su revista Torre de los Lujanes!-, a cuya institución pertenece, y a la AEAE, y recordaba a todas las personas que habían sido importantes en su trayectoria, ante todo, poética: Luis María Anson, su cómplice; Luis Alberto de Cuenca, Carlos Murciano, José Luis Morales, sus antólogos; Chus Visor, Ángel González, Alberti…

Todos lo saben, pero reiteraré que la Asociación de Escritores y Artistas Españoles fue fundada en 1871, con la venia real, y que tuvo peso intelectual y artístico determinante, siendo presidida por varios premios Nobel, presidentes de Gobierno y egregios escritores y artistas como, José de Echegaray, Jacinto Benavente, Emilio Castelar, Canalejas, Benlliure, Benedito, Núñez de Arce, el arquitecto Luis Cervera Vera, Juan Van-Halen y ahora el preclaro cervantista y poeta castellano José López Martínez.

Rodríguez Alcayna, J.L. Martínez-Almeida, E. Ossorio, L.Mª Anson y G. de Luis

 

Y dicho todo esto, uno se pregunta: ¿dónde está la prensa, de qué informan los medios audiovisuales, en qué consiste el periodismo hoy? Porque, con la excepción de Telemadrid, no he visto la noticia en otras cabeceras. Los lectores tienen derecho a que sus respectivos diarios les informen de lo que ocurre, considerando eventos de cierta altura intelectual, vital y ciudadana. Y yo les aseguro que esta fue, no sólo un homenaje a un poeta, con ser importante, sino un ofrecimiento a la inteligencia, la belleza y la bondad del ser: un epinicio pindárico. Pero, mal se aviene el don con el turuleque.

Pero, a pesar de estas carencias de nuestra actualidad, de esa frivolidad enfangada, empecinada, que nos vulgariza, seguiremos leyendo a los poetas orientales, continuaremos admirando la sensibilidad de los nacidos en esas tierras que se asoman al Pacífico; persistiremos en  admirar la destreza artística de Carralero, en leer a Anson; aprenderemos de memoria lo sonetos de Van-Halen, porque en ese cosmos se vive de otra manera y se respira distinto aroma al que desprende la jifa gansteril , hortera, de la política hodierna.

 

Tomás Paredes

Presidente de H. AICA Spain

J.G Astudillo, Juan Soler, Van-Halen y J.L.Morales

Recordando… Hermenegildo Anglada Camarasa

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Hermenegildo Anglada Camarasa

ANGLADA CAMARASA, Hermenegildo      P     1911 (F)     11.set.1872      POLLENSA           PARIS/BARCELONA             7.jul.1959

 

Socio Fundador

Retrato de Anglada-Camarasa obra de Gamonal, publicado en La Esfera, el 8/7/1916

 

Hermenegildo Anglada Camarasa nació el 11 de septiembre de 1871 en Barcelona.

Hijo de un pintor-decorador de carruajes que murió cuando el futuro artista sólo tenía siete años, su hogar estuvo en constante debate entre los que querían impedir que el niño siguiera una incipiente vocación pictórica y los que le alentaban.

Con vocación artística muy temprana, estudió pintura con José Planella y Tomás Moragas primero y con Modesto Urgell después, en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona.

Sus huidas de la incomprensión familiar, especialmente la de su madre, le llevaron a menudo a retirarse al bosque, especialmente desde 1888 a la localidad de Arbucias, en la comarca gerundense de La Selva, pintando paisajes y participando activamente en las veladas promovidas por el escritor, periodista y político Víctor Balaguer, autodenominado “El trovador de Montserrat”.

En 1894 realizó su primera exposición individual en la Sala Parés de Barcelona.

Al comenzar el siglo XX estableció su residencia y abre estudio en París, asistiendo a la Academie Julian, con el maestro René Prinet. Son años de estudio y preparación que aprovecha intensamente con el maestro Jean-Paul Laurens y Benjamin Constant.

Además, estudió en la Academie Colarossi, una escuela de arte fundada por el escultor italiano Filippo Colarossi, que estaba situada en 10 rue de la Grande-Chaumière en París.

Creada en el siglo xix como una alternativa a la escuela oficial, la Ecole des Beaux Arts, que, a los ojos de muchos prometedores jóvenes artistas de la época, se había vuelto demasiado conservadora, fue junto con la Academie Julian las únicas que aceptaban estudiantes femeninas y les permitían dibujar modelos de desnudo masculino.

Descubrió los espectáculos y cafés del París nocturno como tema entonces preferente de su obra; los traducía con un criterio cercano a la estética de los Nabis —formados como él en la Académie Julian—, primando la luz y un color suave, difuso e irisado, muy por encima del trazo y de la forma, personal aportación suya al posimpresionismo internacional.

Distintas fotografías del pintor

 

Su nueva exposición individual en Barcelona, en la Sala Parés, de 1900, fue muy importante para él, para el Modernismo catalán y de rebote para la renovación pictórica general: tuvo por fin un éxito en casa, y la exposición supuso un gran impacto. Santiago Rusiñol le compró dos pequeñas pinturas y el joven Pablo Picasso, dio su giro definitivo hacia posiciones artísticas innovadoras precisamente tras ver esta singular exposición barcelonesa.

En 1901 participó en la Exposición Internacional de Dresde, coincidiendo con los también socios de la AEPE Ignacio Zuloaga y Francisco Iturrino, obteniendo renombre mundial con sus obras.

En 1904 una estancia en Bretaña reaviva momentáneamente su antigua tendencia al paisajismo, pero es a raíz de un breve viaje estival a Valencia el mismo año que se produjo una novedad importante en su obra: Anglada sintetizó en su arte influencias del decorativismo del folclore valenciano, tratado más como explosión de color que como anecdotismo folclórico, sin dejar tampoco los temas gitanos.

El 4 de marzo de 1905 contrajo matrimonio con la pintora francesa Isabelle Beaubois, a la que conocía desde 1899 y con la que estudió en la Academia Julian, que ayudó al artista español cuando éste pasaba sus peores momentos económicos, poco antes de lograr su éxito mundial.

Granadina

 

Los padrinos de su boda serían el pintor y maestro René Prinet y el pintor Louis Girardot, además de los hermanos René Marie (pintor y compositor) y del también pintor Carlos de Avezac de Castéra, éstos últimos serían los primeros coleccionistas de la obra de Anglada Camarasa.

Se desconocen las circunstancias de la ruptura de la pareja. Después, cuando Isabelle se unió

con el compositor y pianista Enrique Montoriol Tarrés, cuñado del dramaturgo Josep Pous i Pagès, continuó discretamente su carrera pictórica, de la que sólo han quedado escasas referencias.

Isabelle pasó el invierno de 1913-14 en Barcelona, pintando, obras que estaban destinadas a París, donde entre 1907 y 1927 participó en los Salones de Automne, de la Societé Nationale, de los Independents y en el de Artistes Françaises. El crítico Romano Jori las pudo ver en privado, e hizo un gran elogio, aunque subrayó que eran españoladas e insistió varias veces en que se trataba de obras que parecían hechas por un hombre. Las tres reproducciones que Jori publicó acompañando su artículo, permiten ver un tratamiento fuerte de los temas gitanos que recuerdan a los que Anglada hacía unos años antes.

En esa época Isabelle participó, como en mínimo un par de veces, en exposiciones de arte barcelonesas, como en la VI Internacional de Arte de 1911 y la de Arte Francés de 1917, sin que quede constancia de que hubiera expuesto antes, en los años de su matrimonio con Anglada. En esa época, ya firmaba como Isabel Beaubois-Montoriol.

Paisaje con casa

Andares gitanos

 

Regresando a Hermenegildo, en 1907 obtiene la Medalla de Oro de la Bienal de Venecia y en 1910, la Medalla de Oro de la Bienal de Buenos Aires.

Aparte de su obra, Anglada tuvo en París una constante actividad didáctica, con alumnos luego tan destacados como María Blanchard, Amadeu de Sousa Cardoso o Charles Ginner. Con todo, hasta 1914 sus exposiciones en toda Europa e incluso en América continuaron ininterrumpidamente: Múnich, Venecia (VI, VII y XI Bienales), París (Salon National, d’Automne y des Orientalistes), Barcelona, Berlín, Bruselas, Londres, Zúrich, Buenos Aires, donde obtuvo el Gran Premio en 1910, Roma, Gran Premio 1911, Praga y Moscú. El citado Gran Premio de Roma lo tuvo que compartir con otros artistas, entre los que estaban Klimt, Hammershoi, Mestrovic, Mancini, Zorn y Zuloaga, lo que irritó profundamente a Anglada que había sido el artista más votado por el jurado.

Sus estancias en la isla de Mallorca de Anglada Camarasa se hicieron cada vez más frecuentes gracias a su amistad con la rica terrateniente Simone Martini, con la que mantuvo una relación formal.

Almendros

 

La singularidad de su trabajo se reforzó a partir de 1913 cuando estableció allí su residencia, hasta donde le acompañó su aventajado discípulo Tito Cittadini,  y fue seguido por el pintor mallorquín Joan Fuester Bonnin. En 1916 se fundaba la Escuela de Pollensa.

Mallorca se había convertía en una especie de colonia de artistas para el paisaje mallorquín y para España ya que acuden multitud de artistas a instalarse para pintar su paisaje.

Quizás uno de factores que hace que Mallorca se convierta en una colonia de artistas sea la llegada en el siglo XIX de George Sand y Fréderíc Chopin que se instalan en la Cartuja de Valldemosa.

 

Gitana con niña

 

En este lugar como es conocido, George Sand escribe “Un invierno en Mallorca” relatando su estancia allí. Durante la etapa del Modernismo y el último tercio del siglo XIX empiezan a llegar artistas como Santiago Rusiñol que fue un referente junto a otros artistas trabajando el paisaje de la isla.

Republicano convencido y masón, en 1914 viajará a Moscú, donde contactará con la intelectualidad de la época, siendo admirado por el escritor Máximo Gorki y el director teatral Vsévolod Meyerhold, hasta el punto de que el segundo, realizó en San Petersburgo una escenografía basada en la obra del pintor catalán.

En 1916 mantenía su domicilio en España, en la calle Provenza, 185, 2º, 1ª de Barcelona.

A iniciativa de la AEPE, en 1916 realizó una exposición en el Palacio del Retiro de Madrid de sus obras más representativas.

 

Los enamorados de Jaca

 

En 1917 formó parte de la Junta ejecutiva encargada de organizar la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese año, junto a los socios de la AEPE Álvarez de Sotomayor, Manuel Benedito, Eduardo Chicharro, López Mezquita, Anselmo Miguel Nieto, Joaquín Mir, Mongrell, Pinazo Martínez, Rodríguez Acosta, Romero de Torres, Verger, Zaragoza, Zubiaurre y Zuloaga, entre otros.

Entre 1924 y 1936 expuso en Pittsburgh, Washington, Nueva York, Chicago, Des Moines, Los Ángeles, Dallas, Filadelfia, San Diego, St. Louis, Boston, Cleveland y Providence, así como en Buenos Aires, Barcelona (Exposición Internacional de 1929), Londres (1930, donde apareció una gran monografía sobre su figura) y Liverpool.

En 1931 Hermenegildo contrajo matrimonio con su sobrina-nieta Beatriz Huelin Rocamora, treinta años menor que él y la única que le dio descendencia.

La duquesa de Dúrcal

Torero

 

El matrimonio tuvo dos hijos, un pequeño que falleció en plena guerra civil y minó considerablemente la saludo de su madre, y Beatriz.

Cuando estalla la guerra civil, sorprende a su familia en la ciudad de Barcelona, donde su padre se encontraba exponiendo sus últimas obras.

El gobierno republicano lo utilizó como elemento disuasorio y dada la importancia del personaje en aquella época y dado que era considerado dentro de la izquierda como todo un referente, hablaron con él y se decidió que fuera a vivir al Monasterio de Santa María de Montserrat  durante un periodo de casi dos años.

Allí pintó muchos cuadros y algunos de ellos resaltando un onirismo propio de algunas de sus obras de paisaje más destacadas.

Dada su afinidad con la izquierda española, la familia se trasladó más tarde a la ciudad francesa de Pougues-les-Eaux, donde son acogidos por el amigo y compañero, el artista Carlos Baca-Flor.

Vivieron después en un hotel, con la intención de viajar con destino a los Estados Unidos, donde su padre tenía importantes amistades y coleccionistas.

Interior de un café-concert

 

Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial trunca sus planes, permaneciendo en la ciudad francesa hasta 1947, cuando la familia regresa a Port Pollensa, en Palma de Mallorca.

Allí retomará su temática de paisaje. Enamorado de la naturaleza, compró unos terrenos y una casita de pescadores, una finca llamada “El pinaret”, donde cultivaba su huerto y se ocupaba de sus flores, viviendo una etapa de felicidad tardía en la que ya apenas pintaba debido a su avanzada edad.

Realizó entonces algunas exposiciones importantes en Barcelona (sobre todo las de 1948, 1952 y 1955), Palma de Mallorca, Pittsburgh (1950), Buenos Aires (1955), y expuso por primera vez en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, en 1954 fuera de concurso, donde fue colmado de honores oficiales (Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, Académico de Honor de San Fernando yel  Premio Juan March.

Falleció el 7 de julio de 1959 en Puerto de Pollensa, Mallorca.

Hacia 1960 y tras el fallecimiento de su padre, su única hija Beatriz, junto a su madre y su marido, comienza a idear la realización de un museo en memoria de Hermenegildo Anglada Camarasa, en el que poder reunir sus trabajos y mostrarlos al público, ayudando a la difusión de su arte.

Baile gitano

La novia de Benimamet

 

De esta manera, en 1967 nacerá el Museo Anglada Camarasa, en el Port de Pollenca.

En 1988 la Fundación La Caixa adquirirá este fondo museístico para exhibirlo junto a su exposición permanente en el Gran Hotel de Palma.

Beatriz tiene ya continuadora en la labor de investigación y catalogación de la ingente obra de Hermenegildo Anglada-Camarasa. Se trata de su nieta, Silvia Pizarro.

Conocido por la utilización de un cromatismo singularmente mágico, fugaz y efímero, Camarasa hará de la figura femenina y el paisaje los principales motivos de su repertorio artístico.

Su característica obra diferenciada por el uso de colores saturados y texturas etéreas parecían formar paisajes de ensueño y figuras inmateriales que mostraban sutilmente la irracionalidad del contexto que le tocó vivir.

La huerta de Pollenca

Isabelle Beaubois por Carlos Baca-Flor

El Llegada de la romería del arroz

 

Influenciado durante su estancia en París por Toulousse Lautrec y la representación del espectáculo, por la aplicación del color al modo de Degas y la representación de la figura femenina como hizo Gustav Dlimt, Camarasa creó una pintura muy particular con la que se distinguió de los demás artistas de su época, una pintura que también incluyó una parte del bagaje artístico que adquirió frecuentando los círculos de artistas hispanohablantes.

Su obra alcanzó la fama internacional a través de diversas exposiciones que realizó por toda Europa, siendo uno de los artistas que representaría la vida al más estilo baudelairiano, o lo que algunos han llamado la «efervescencia finisecular».

Gran parte de su obra está adscrita al modernismo y, en lo concerniente a tal estilo artístico, los valores cromáticos quedan en ella supeditados a lo suntuario y ornamental, con abundancia de motivos orientalizantes, un tratamiento artificioso de la luz y densos empastes.

Isabelle Beaubois

La gitana de las granadas

Sevillana

                

Sonia de Klamery de pie

 

Hermenegildo Anglada Camarasa y la AEPE

Ingresó en la AEPE como Socio Fundador en octubre de 1911, teniendo su domicilio en París, 9 rue Ganneron.

El 11 de abril de 1912 se eligieron los Jurados para las diversas secciones de la Exposición Nacional de 1914. Los expositores votaron como jurado en la sección de escultura a Hermán Anglada, que obtuvo 5 votos. Sin embargo, no consiguió el número suficiente y finalmente no fue designado como jurado, pero sí como sustituto del jurado en tercer lugar.

En la Junta Directiva del 30 de junio de 1915 se decidió dirigir una carta al Socio Fundador Anglada-Camarasa “proponiéndole traiga a Madrid las obras que tiene reunidas en el Palacio de Bellas Artes de Barcelona, para ser expuestas en esta corte, haciéndole presente que la Asociación se encargará incluso de la organización de dicha exposición”.

En la Gaceta de Bellas Artes del 15 de junio de 1916 se da cuenta de que “La Asociación de Pintores y Escultores se dirigió el año último al pintor Anglada, en ocasión de hallarse éste de celebrando una exposición de sus obras en Barcelona, para rogarle viniese a Madrid a repetir aquella exposición y ofreciendo su modesto concurso para la realización de la misma. Después de algunas negociaciones que el pintor ha tenido que realizar para poder exponer muchas telas que no son ya de su propiedad, ofrece ahora un conjunto de 34 cuadros de diversos tamaños entre ellos uno de seis metros por seis, otro de cinco por cinco, tres por dos, etcétera, hasta los de dos por uno y medio metros. El Círculo de Bellas artes y la Asociación patrocinan esta Exposición Anglada, que se instalará en seis salones del Palacio de Bellas Artes del Retiro y habrá de inaugurarse del 20 al 25 del corriente. Hace mucho tiempo que hay grandes deseos de conocer la obra del pintor catalán, cuya firma se cotiza tan alta en el mercado mundial y cuyos grandes prestigios son motivo de legítimo orgullo para los españoles”.

En la Gaceta del 1 de julio de 1916, la portada informa de la reunión de la Junta Directiva del 15 de junio, en la que el Secretario informa de haberse recibido una carta del pintor Anglada Camarasa, con la que el artista contesta, reproduciendo íntegramente la carta, que dice así: “Sr. D. José Mª López Mezquita. Madrid. Distinguido amigo y compañero: Correspondiendo a la solicitud que en nombre propio y como presidente de la Asociación de Pintores y Escultores de Madrid, me dirigió para que les remitiera mis obras para una exposición en esa capital, me cabe el placer de comunicarle que desde este momento quedan aquellas a su disposición para que puedan realizar su idea, que en tan alto grado me honra. No contesté antes a la petición que me dirigió usted en nombre de la selecta entidad de su digna presidencia, porque aguardé poderles complacer de un modo definitivo a su deseo. Para ello he tenido que combinar fechas con otras entidades artísticas americanas que, igualmente solicitaban mi obra. Sirvales esto de explicación para perdonarme el involuntario retraso. Quedan, pues, libres durante todo el mes de junio las obras que expuse en el Palacio de Bellas artes de Barcelona, cedido por el excelentísimo Ayuntamiento de mi ciudad natal. Más tarde, me sería probablemente imposible realizar en Madrid esa exposición, que yo mismo ansío con tanto agrado. El conjunto de obras que tengo ahora disponible representa lo más seleccionado de mi labor en los doce últimos años, y pasada esta oportunidad sería muy difícil poder reunir un número de ellas representativo de mi arte. Ustedes verán pues, si hayan modo de realizar el propósito cuanto les agradezco su solicitud y cuanto practiquen para llevarla a término. A usted más especialmente, me es grato testimoniarle mi agradecimiento, aprovechando esta oportunidad para hacerlo y para reiterarle mi amistad y consideración más distinguida. Le estrecha la mano su atento servidor, H. Anglada Camarasa”.

Como la AEPE no tenía medios materiales para llevar a cabo la muestra, acordó dirigirse al Círculo de Bellas Artes, solicitando su apoyo, al Ministro de Instrucción pública y Bellas Artes y al director general del ramo para la concesión del Palacio del Retiro.

La contestación positiva del Círculo de Bellas Artes hizo posible que por iniciativa de la AEPE el día 26 de junio de 1916 se inaugurara la exposición Anglada Camarasa en el Palacio del Retiro. Una muestra de 29 cuadros y tres grandes dibujos, incluyendo cuatro grandes lienzos: Valencia, El tango de la corona, Los enamorados de Jaca y Aldeanos de Gandía.

Con el número del 15 de octubre de 1916 de la Gaceta de Bellas Artes, los socios de la AEPE recibieron los folletos de las conferencias dadas en la Exposición por José Francés y Federico García Sanchiz.

Puesta de Sol – La Fortaleza

Paisaje

Los ópalos

Sonia de Klamery echada

Gruta en el fondo del mar

Paisaje de montaña, Pollenca

Pinos en Formentor

Monasterio de Montserrat

Girasoles

Novia valenciana

Entre las rosas

El tango de la corona

El Arte Puro frente a Otroarte

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria General

Secretaria Perpetua de la AEPE

 

La disputa sobre la clasificación de las artes es una controversia que lleva siglos en el aire, paralela a la definición propia de arte, cuya acepción original y más vasta sería el producto o proceso de la aplicación de un conocimiento con un conjunto de habilidades, si bien de forma amplia, arte es una habilidad utilizada para producir un resultado estético.

Comúnmente, entendemos arte creativo o arte puro como la habilidad utilizada para expresar la creatividad del artista o para captar la sensibilidad estética del público. Si la habilidad se usa para crear objetos con un uso práctico, en lugar de pinturas o esculturas sin una función práctica que no sea una obra de arte, se considera como artes decorativas, artes aplicadas y artesanía, en lugar de bellas artes.  De igual manera, si se utiliza de forma comercial o industrial, se considera diseño en lugar de arte.

En la antigua China se clasificaron primero como las Seis Artes: ritos, música, tiro con arco, equitación, caligrafía y matemática china, reduciéndose con posterioridad a cuatro: música, estrategia militar, caligrafía y pintura.

En Grecia, las musas representaban cada una de las ramas de tekné, “arte”, relacionadas con las letras, con los lenguajes musicales o gestuales y no con las artes visuales.

Sarcófago de mármol con el concurso entre las Musas y las Sirenas, III cuarto del siglo III d.C. Romano. Mármol, Pentelic. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

 

En las universidades de la Europa cristiana medieval se enseñaban las siete artes liberales, divididas en dos categorías: el Trivium comprendía la filosofía, gramática, lógica y retórica, mientras que el Quadrivium atendía la música, aritmética, gometría y astronomía. Las artes mecánicas se agrupaban como las Bellas Artes, e incluían la arquitectura, la escultura, la pintura y la orfebrería.

No será hasta el Renacimiento, en que el artista comienza a firmar sus obras y a ser reconocido como tal, cuando se adquiere el sentido más moderno de las Bellas Artes, combinando el arte del diseño a las artes del volumen, es decir, escultura y arquitectura, con las de la superficie, el dibujo, la pintura y el grabado, apareciendo ya las expresiones artes plásticas y artes gráficas.

El ilustrado Kant categorizó las artes en las de la imagen (pintura, escultura y arquitectura), las del habla (elocuencia y poesía) y las de las sensaciones (música y el arte de los colores).

La modernidad alemana de Hegel describió las cinco artes principales: arquitectura, escultura, pintura, música y poesía, clasificación que tuvo especial repercusión en Francia, que reconoció y enumeró las artes tal y como hoy en día se conocen: arquitectura, escultura, pintura, música, literatura, artes escénicas, cine, artes mediáticas y cómics.

Cabría hablar también de las artes que no se limitan a formas clásicas, pictóricas, plásticas o musicales relacionadas con la visión, el tacto, la audición y el sentido del equilibrio, es decir, las que se ocupan de los sentidos químicos como el olfato y el gusto. De esta manera, se incluirían los perfumes, un verdadero arte el de su creación, pues redunda en la estética fragante, la abstracción olfativa, las formas olfativas, la manipulación del humor por los olores… sin olvidar las artes gustativas tan de moda en la actualidad, conocidas por la reciente eclosión gastronómica con los nuevos adelantos, la innovación y experimentación, que hacen que los cocineros sean considerados también como artistas.

Hoy en día, las disputas sobre la clasificación del arte continúan inabarcables. Arte es todo lo que quieran llamar arte, porque como decía Tolstói, “lo que hace que algo se convierta en arte es cómo lo experimenta su audiencia, no la intención de su creador”.

Entonces, en la actualidad, ¿Quién dice qué es arte o no lo es? Lo dicen las galerías, las pocas galerías que aún perviven y hacen de este arte su medio de vida, por lo que son los primeros interesados en hacer de cualquier cosa una obra de arte, al menos, de cualquier cosa que se pueda vender.

Cartel de Salustiano para la Semana Santa de Sevilla 2024

 

De esta manera, pasamos de las Artes Mayores, Artes Primeras, Principales, Clásicas, Visuales, Bellas Artes, como se las ha venido denominando de forma tradicional, al Arte Actual, llamado también conceptual, nacido a principios del siglo XX.

En el todo vale que vivimos, el arte que defendemos desde la Asociación Española de Pintores y Escultores se diferencia del arte actual en la calidad y la duración, en la belleza y el contenido.

La maestría y la técnica de un oficio tan sabio como el que realizan aún los pintores y escultores, sobrevivirá a los daños y azares del tiempo, porque la pericia con que están hechas sus maravillosas obras, los colores, lienzos, maderas y mármoles, son duraderos y reales, son vividos y surgen del talento con un único fin: crear belleza.

Constato que en la actualidad la belleza está mal vista, se considera superflua y superficial. Por supuesto, si no es la propia belleza y el postureo o el culto al cuerpo que arrasa en nuestra sociedad.

Una lástima eso de mantener en la casa unas paredes desnudas buscando modernos conceptos de diseño contemporáneo minimalista. La belleza de un cuadro o una escultura, sobra. Un gran error cotidiano al que no se da importancia alguna, cuando es bien sabido que desde Platón hasta Nietzsche, la belleza era considerada como algo tan valioso para la existencia humana como lo son la verdad, la justicia o la bondad. Aunque, cómo considerar la verdad o la justicia como algo valioso en los tiempos que corren… en los que abundan la mentira, la injusticia y el artificio impostado. Hasta esos valores se han perdido ya.

Pero además, el arte actual se jacta de su temática y su contenido, despreciando el oficio, la belleza y la creación; pensando sólo en la idea, las más de las veces una idea política, como no podía ser de otra manera. Visto así, hasta podría colar, pero es que esas ideas son muchas veces ligeras y frívolas, sin hondura ni peso intelectual, olvidando que la obra es una creación estética para elevar el espíritu e iluminar la condición humana.

¿Arte conceptual? No, yo lo llamaría arte actual, mejor aún Otroarte, distinto. Si es por hablar de conceptos, mejor es remitirse a los de Goya, Leonardo, Miguel Ángel… lo de ahora es otra cosa, Otroarte. Un arte que impacta, sólo eso. Quizás impacta también por la pobreza de sus ideas.

Retrato de Carlos de Inglaterra, realizado por Jonathan Yeo

 

Hoy en día todos son artistas. Cualquiera puede ser un artista. Televisiones hay que nos enseñan a elefantes pintando un cuadro, o a una vaca lechera también. Por lo tanto, ya no digo eso de que cualquier persona puede ser un artista, no, solo digo ya cualquiera.

Abandonamos así la idea del talento, de la genialidad, del conocimiento, la técnica, la experiencia, la creatividad y el buen gusto en aras de una idea, un concepto o una ocurrencia simpática y llamativa que es presa de telediarios y es apoyada por curadores y galeristas, que  ávidos de hacer su agosto, apoyan estas mamarrachadas y objetos, llamándolas arte.

El reflejo en el público es de una simplicidad tan abrumadora, que no alimenta su mente, ni su corazón ni su espíritu. Son tan efímeras en su recuerdo que no son tenidas siquiera en cuenta.

Y así, aparecen nuevas controversias cuando el verdadero arte aparece públicamente, como el cartel de la Semana Santa de Sevilla, maravillosa obra donde las haya, o del reciente retrato del rey Carlos de Inglaterra, que son tratadas únicamente por el impacto que generan, sin analizar la belleza de la obra, las horas de trabajo, el talento de sus creadores, el concepto que las inspira, que estas sí lo tienen y mucho, y su contenido.

Por eso creo que habría que utilizar otra palabra diferente a arte para referirnos a instalaciones, performances,  happening, vídeoarte, arte multimedia, acción poética, poesía visual, body art, land art, videoesculturas, videoambientes, videocreación, video mappping  y cualquier otra expresión de nuevo cuño que, no lo dudemos, aparecerá.

El Arte o Arte Puro que defendemos, no tiene nada que ver con este Otroarte. Y como al igual que la sociedad, los términos y definiciones cambian, el lenguaje también cambia y no podemos seguir obstinados defendiendo que se llame igual a algo que en esencia, ha nacido diferente.

Palabras hay que día a día se inventan y reinventan, admitimos extranjerismos y anglicismos de todo tipo, denominamos con nombres absurdos términos que ya tienen una palabra en nuestro idioma… volvemos a los eufemismos, siempre a cuenta de los eufemismos…

Entonces, inventemos una palabra para referirnos a todo eso que llaman arte al margen del Arte Puro, y llamemos a las cosas por su nombre. Así no seguiremos escuchando eso de que en el arte, todo vale… ¿no será que se refieren entonces a Otroarte?

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Emiliano Martín Aguilera

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

Emiliano Martín Aguilera

AGUILERA, Emiliano M.           Cr          1936           MADRID

Emiliano Martín Aguilera en una fotografía publicada por Ahora 17/3/1933

 

Emiliano Martín Aguilera nació en Madrid, el 9 de abril de 1905.

Estudió con Besteiro en la Universidad Central, obteniendo notas brillantes.

En 1916 escribía para revistas como Vida manchega, y ya en 1920 para Los Muchachos.

A partir de 1927 se hizo habitual en las páginas de El Heraldo de Madrid, así como en otras publicaciones como Transporte, Almanaque de El Socialista o Informaciones, pero también en medios como La Libertad, El Liberal, España en… El Imparcial, La Voz, La Tierra, Nuevo Mundo, El Sol, Ahora, Algo…

En 1921 comenzó sus estudios superiores y en 1929 se licenció en Derecho, aunque sin ejercer la abogacía, ya que desde muy joven se inclinó por el mundo periodístico.

Entre 1928 y 1931 fue redactor, redactor jefe y director de Renovación, órgano de las Juventudes Socialistas, a cuyo Comité Nacional perteneció como miembro de la Agrupación Socialista de Madrid.

Redactor literario en El Socialista, estaba igual de cómodo como cronista de estrenos que como crítico de arte.

En 1931 fue designado como miembro del Patronato del Museo Municipal de Madrid, poniendo su enorme capacidad de trabajo y su empeño en el servicio de la difusión de la cultura.

Durante la guerra civil fue secretario del Consejo de Dirección del Ministerio de Economía y delegado del Ministerio en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de París en 1937.

Posteriormente, trabajó de abogado de la Asesoría Jurídica del Comité de Industrias de Guerra de Cataluña y de la Subsecretaría de Armamento del Ministerio de la Guerra.

Finalizada la guerra se exilió en Francia, residiendo en Montauban (Tarn et Garonne), ciudad al norte de Toulouse, donde trabajó para el Museo Ingres.

Desde 1943 comenzó a colaborar en las revistas Lecturas y Destino de Barcelona con el seudónimo “Ignacio de Beryes” y en publicaciones en la editorial Iberia de Barcelona con ese mismo nombre y con otros como “Marcelo Abril” o “Juan Manzanares”.

Regresó a España, residiendo primero en Madrid y desde 1951 en Barcelona, donde fue nombrado director de la Editorial Iberia de Barcelona, puesto que conservó hasta su jubilación, poco antes de su fallecimiento.

Son muy numerosos los artículos que sobre pintura salieron de su pluma, lo que le hizo prolífico autor, ya que publicó cerca de un centenar de libros, muchos con admirables fotografías, presentados a todo lujo por varias editoriales.

Dedicó libros a los grandes pintores como Goya, Tiziano, Tintoreto, Vicente López, Rosales, Sorolla, Zuloaga, El Greco, Chicharro, Castro Gil… y otros muchos y estudios dedicados a Isadora Duncan, Moratín, Larra, Feijoo, Saavedra Fajardo, Schweizer…

Tiene biografías con notas ampliatorias de los autores: Perrault, De Foe, Brillat-Savarin, Franklin, Aristóteles, López de Gómara, Pascal, Goethe, Esopo y Fedro, Chateaubriand, Aristófanes, Vasario, Ariosto, Fernando de Rojas, Confucio, W. Irving, Beaumarchais, Colomela, Gautier, Q-C Rufo, Tolstoi, P.Rivadeneyra, Dickens, Petrarca, F. de Avellaneda, R. de Alarcón, Humboldt, Pérez Rosales, Sócrates, Schiller, Ruskin, B. Metge, Condesa d’Aulnoy, Tucidides, Nepote, Descartes, Aristóteles, Stendhal, Platón, Gayo, Petronio…. Publicadas todas ellas por la Editorial Iberia de Barcelona.

Aguilera, como firmaba, o M. Aguilera, puso entusiasmo y muchas horas de trabajo en la publicación del libro “El pensamiento político de Julián Besteiro”, de Adrés Saborit.

El 30 de junio de 1975 falleció en Barcelona, cuando iba a darse un baño, de forma repentina al sufrir un síncope.

La muerte de su esposa hacía tiempo, había agravado sus dolencias congénitas, puesto que arrastraba varias enfermedades que al perder a su compañera de vida le dejaron física y moralmente derrumbado.

El exilio que compartieron juntos, fue un momento de gran sufrimiento y para cuando regresó a España había perdido peso alarmantemente, por lo que resultaba difícil reconocerle físicamente.

Trabajador infatigable, quienes le conocieron destacaban su buen corazón, generosidad y altruismo.

 

Beatriz Anglada Huelin

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

Beatriz Anglada Huelin

ANGLADA HUELIN, Beatriz         P      27.ago.1923     PALMA  MALLORCA   PUERTO POLLENSA

Beatriz Anglada pintando en 1955

 

Beatriz Anglada-Camarasa Huelin nació el 27 de agosto de 1933 en Palma de Mallorca.

Hija única del Socio Fundador de la AEPE, Hermenegildo Anglada Camarasa y de su sobrina-nieta y tercera esposa, Beatriz Huelin Rocamora.

El matrimonio tuvo dos hijos, Beatriz y un pequeño que falleció en plena guerra civil.

Cuando estalla la guerra civil, sorprende a su familia en la ciudad de Barcelona, donde su padre se encontraba exponiendo sus últimas obras en la galería La Pinacoteca. Por ese motivo se verán abocados a vivir en Montserrat primero, trasladándose más tarde a la población francesa de Pougues-les-Eaux (Nièvre), donde son acogidos por el amigo y compañero, el artista Carlos Baca-Flor.

Vivieron después en un hotel, con la intención de viajar con destino a los Estados Unidos, donde su padre tenía importantes amistades y coleccionistas.

Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial trunca sus planes, permaneciendo en la ciudad francesa hasta 1948, cuando la familia regresa a Port Pollenca, en Palma de Mallorca.

Dsicípula de su padre, con un tipo de pintura en la que está plenamente influida por él, y a la que imprime una gran luminosidad.

Desde pequeña y a pesar de las condiciones adversas, dibujó o pintó todos los días al lado de su padre, que la animaba a expresarse libremente, y pudo participar siempre del ambiente artístico que la rodeaba.

Ya en Mallorca, entusiasmada con la luz mediterránea, se dedicó a plasmar el paisaje que la rodeaba y temas florales, casi siempre al óleo y otras veces en acuarelas.

Como recuerda la propia artista, su padre le decía ¡No abandones, pinta!, pero jamás insistió ni ejerció la docencia conmigo«.

Paisaje de Pollenca

Jardín

El torrente

 

En 1957 presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes la obra “La montaña de cristal”.

Realiza distintas exposiciones en la galería de arte La Pinacoteca, de Barcelona y en Mallorca.

Sus obras muestran sensibilidad y una gran sintonía con el motivo representado, cromatismo, sentido decorativo y equilibrada composición.

La crítica destaca esa capacidad de plasmar la cercanía del tema, la jugosidad del color o la frescura de sus flores.

Beatriz contrajo matrimonio con el teniente de aviación Alfonso Pizarro, quien la animó siempre a continuar su carrera pictórica.

Hacia 1960, junto a su madre y su marido, comienza a idear la realización de un museo en memoria de su padre, en el que poder reunir sus trabajos y mostrarlos al público, ayudando a la difusión de su arte.

De esta manera, en 1967 nacerá el Museo Anglada Camarasa, en el Port de Pollenca.

En 1988 la Fundación La Caixa adquirirá este fondo museístico para exhibirlo como exposición permanente del Gran Hotel de Palma.

Las gestiones y desvelos le valdrán a Beatriz el Premio Ramón Llull  que concede el gobierno balear.

También en 1988 recibió el Premio Rotary Mallorca Artes Plásticas por su obra.

Beatriz tiene ya continuadora en la labor de investigación y catalogación de la ingente obra de Hermenegildo Anglada-Camarasa. Se trata de su nieta, Silvia Pizarro.

Distintas fotografías de la artista

 

Exposiciones individuales

Galerías Costa, Palma, 1956, 1961, 1970

Círculo de Bellas Artes, Madrid, 1958

La Pinacoteca, Barcelona, 1959, 1972, 1977, 1982

Sala Toisón, Madrid, 1974

Galerías Danús, Palma, 1977, 1978, 1980

Galeria Bennàssar, Pollença, 1979, 1983

Hotel Formentor, Pollença, 1985, 1993, 1996

Galería Bearn, Palma 1992

Exposiciones colectivas

Real Círculo Artístico, Barcelona, 1957

Fundación Rodríguez Acosta, Granada, 1958

Certamen Internacional de pintura, Pollença, 1965, 1971, 1972, 1973

 

Agradezco muy sinceramente las notas y aportaciones realizadas por Silvia Pizarro para elaborar esta biografía

 

Formentor

Mallorca

Olivos en Mallorca

 

AÑO ALCALÁ-GALIANO: En el 150 aniversario de su nacimiento

Por Begoña Alcalá-Galiano Ferrer

Nieta y especialista en su obra

De Holanda a la Bretaña Francesa: 1900 – 1906

 

En este capítulo, en el que se celebra el aniversario del nacimiento del pintor bilbaíno, Álvaro Alcalá-Galiano, nacido el 21 de mayo de 1873, vemos que simultanea sus visitas a Volendam, con otras a la costa de la Bretaña Francesa, quizá en busca de lugares más cálidos y seguramente atraído por otra importante colonia de artistas, que se localiza, en Pont-Aven.  

En esta población muy cercana a varias localidades, pobladas de artistas, como son Concarneau, o Quimper, se creó L’Ecole de Pont-Aven, cuyo iniciador fue el famoso pintor Paul Gauguin junto con Paul Serussier.

 En la fotografía se muestra al famoso pintor impresionista Paul Gauguin 1848-1903 junto a su pareja , la javanesa Annah.

En torno a 1900, la escuela, fue conocida como Laboratorio de Arte Moderno, ya que sus creadores, post-impresionistas, hicieron un uso diferente del color y tenían un estilo de pintura que los distinguía del impresionismo, el llamado Sintetismo, llevado a la práctica por Paul Gauguin a finales del S.XIX. Su objetivo era sintetizar tres características:

La apariencia exterior de las formas naturales

Los sentimientos del artista acerca de su objeto y

La pureza del color y de la forma.

Pues bien, Alcalá-Galiano viaja allí y se ubica en Concarneau, a unos veinte kilómetros de Pont-Aven.  La cercanía a esta villa ofrece a los jovenes románticos, amantes de los pintores parisinos, la posibilidad de alojarse en un buen número de hoteles asequibles y de conocer a multiples y famosos artistas, sobre todo americanos.

Allí se crea la colonia artística de Concarneau. La pintura en este lugar tiene ciertas influencias como son:

  • las corrientes más importantes de la época
  • los pintores al aire libre
  • el triunfo del Naturalismo y de los pintores de la vida familiar y
  • la influencia de la Academia.

A la expresión, academicistas, van unidos nombres de famosos pintores y profesores de escuelas de Bellas Artes franceses como J.P. Laurens o Tony_Robert Fleury, que dejan su impronta en la Escuela de Concarneu.

En esa escuela  los alumnos encuentran las ventajas de un gran progreso técnico unido a la belleza de sus paisajes, que la villa amurallada,  ofrece a los pintores; un precioso telón de fondo para sus lienzos, con un gran puerto, muy abierto al mar  donde pueden pintar los barcos y a sus habitantes, en sus tareas diarias y en las celebraciones veraniegas.

Los pintores de Concarneau sobre las rocas

La ruta de los pintores en Concarneau

De sus visitas a Concarneu se recogen un buen número de obras del pintor Álvaro Alcalá-Galiano. Entre ellas destaca la obra titulada Bendición del mar en Bretaña, con la que obtiene varios premios.

En abril de 1903 presenta tres obras: Interior de Paimpol, Escenas bretonas y En el Puerto, en el II Salón de la Asociación de Artistas Españoles en la galería Durand Ruel de Paris.

Y en el mes de mayo de ese mismo año, en el Salon de la Societé des Artistes Françaises, se celebra otra exposición a la que acuden varios artistas españoles, entre ellos Alcalá-Galiano y su antiguo maestro, el célebre Joaquín Sorolla.

Mostramos aquí una reseña de la publicación Correspondencia de España,el 2 de mayo de 1903

Las obras españolas son muy elogiadas por el público y crítica y muy especialmente obtienen éxito los cuadros de Sorolla, Alcalá-Galiano…

La obra de Alcalá-Galiano, de gran formato, presentada a dicha exposición y titulada, la Bendición del Mar, es premiada con una Tercera medalla y es adquirida por el Ayuntamiento de Paris, tras su presentación en la exposición.

Cuando se presentó en el Salón de Paris, el cuadro recibió muchos y grandes elogios de la prensa extranjera, desde Le Figaro, Kölner Zeitung,L’ouvre d’Art International L’Europeen..hasta de New York Herald.

Impresionado por el éxito de su compatriota, el articulista Manuel Bueno envía desde París una extensa crónica, que aparece en el diario madrileño La Correspondencia de España del 14 mayo 1903, de la que se recogen, a continuación, algunos párrafos.

Los periódicos franceses, tan parcos de elogios con los artistas extranjeros, han aireado estos días el nombre de un compatriota nuestro que ya había conseguido singularizarse aquí como pintor de fecunda vena creadora. Hablo de Álvaro Alcalá Galiano, que en pocos años ha emprendido y ha realizado una obra enorme.

Primero disciplinó sus facultades a la sombra del genial Sorolla, luego viajó, hizo dilatadas peregrinaciones por los más singulares museos del mundo, estudió la técnica de cada autor, comparó estilos, procedimientos… todo lo que entra en la compleja personalidad de un artista.

                                                                       ***

Un par de docenas de pintores españoles contribuyen a dar realce a este Salón, dejando el nombre de nuestra patria a la altura que le corresponde en el dominio del arte.

La bendición del mar en Bretaña, de Álvaro Alcalá Galiano, es un hermosísimo pedazo de pintura. En la paleta del artista no debían hallarse colores, sino rayos de sol; tal es la intensidad luminosa de aquel lienzo, que, colocado admirablemente en el sitio de honor de una sala, parece iluminarla toda ella.

                                                                      ***

La joven escuela, que cada día tiende más a imponerse, suele incurrir en el defecto de obsesionarse en tal grado por el color, que desdeña todo lo demás y sólo tiende a pegar manchas sobre manchas y a producir, no una pintura, sino la ilusión de una pintura, lo cual le basta.

Es pues, tan raro como laudable el caso de Alcalá-Galiano que, perteneciendo a esta escuela, posee, sin embargo, bastante sentido artístico y bastante conciencia para comprender que el color es a la pintura lo que la rima a la poesía,

                                                                      ***                Manuel Bueno

Se estima que existen tres versiones de esta obra que, tras su adquisición en París, se encuentra de nuevo en la Exposición Internacional del Arte Centenario de Buenos Aires en 1910.

Apenas había sido colgado en la Exposición, ya se lo disputaban entre el municipio de Liverpool, que deseaba adquirirlo para dicho puerto inglés y por otro lado la casa Wanamaker Store de Philadelphia, que fue la que finalmente la adquirió y transportó a los Estados Unidos.  Esto constata al menos la existencia de dos versiones de la obra conocida también como Paseo por el mar o La Fiesta del Mar.

      La Bendición del mar en Bretaña. Álvaro Alcalá-Galiano 1900-1906

Existen datos acerca de una tercera versión; es la que titulan sus propietarios, Paseo por el mar, que se encontraba en Sevilla en colección particular, disponible para la venta, en febrero de 2013.

Las tres obras parecen idénticas, aunque conviene remarcar que al no ser de gran calidad las imágenes conseguidas, no se puede certificar que sean una u otra versión y esto hace difícil asegurar esta apreciación.

El motivo de este cuadro es una procesión de barcos que se celebra por aquellos mares en verano y que también es representada por otros artistas.

Aquí se muestra la obra del pintor francés de Concarneau, Alfred Guillaud con un motivo muy parecido a la obra de A-G.

 

Otra de las obras importantes realizadas por Alcalá-Galiano en Bretaña es una obra de gran formato titulada Unidos por el Pensamiento, que fue presentada en el Salón de París de 1914.

Se trata de un tríptico de gran tamaño, formado por Pescadores en Bretaña, situado en la parte izda. de la obra, en la que se puede ver a tres pescadores bretones, realizando tareas en la barca.

Pescadores en Bretaña.  Álvaro Alcalá-Galiano 1,35 x 1,60 cm

 

La parte derecha del tríptico, la ocupa la obra que lleva por título Esperando a los seres queridos, y en ella se puede contemplar a tres mujeres sentadas en la playa.  Una de ellas observa el mar, la del centro cose mientras la tercera, reposa en actitud pensativa.

Conviene resaltar la similitud entre el ropaje de las mujeres bretonas con el de las mujeres holandesas de la época. Sin embargo esto no ocurre con la vestimenta de los hombres de ambos lugares.

Esperando a los seres queridos. Álvaro Alcalá-Galiano 1,30 x1,50 cm

En la parte superior de esta obra se observa El cielo, que al parecer, debió de extraviarse durante su traslado de vuelta a España desde París y hoy en día se encuentra en paradero desconocido.

Como anteriormente se dijo, el pintor tenía la costumbre de realizar fotografías y a veces las imprimía en tarjetas postales. Aquí se muestra una tarjeta postal que nos da idea de la imagen completa de las tres partes que conforman esta gran obra.

Unidos por el Pensamiento.  Bretaña. Álvaro Alcalá-Galiano (c.1906)

 

En octubre de 1916, este cuadro fue expuesto en la Exposición Nacional de BB.AA. de Panamá y fue merecedor del Diploma de Gran Premio.

A esta exposición acudieron un buen número de artistas españoles, entre ellos destacamos a los que obtuvieron los grandes premios de la exposición: Anasagasti, Benlliure, Chicharro, Cubells, Alcalá Galiano, Zubiaurre… según aparece en una reseña del diario español ABC del 13 de octubre 1916.

La siguiente obra de gran formato realizada por Alcalá-Galiano en Bretaña es la titulada Hoguera de San Juan en Bretaña, realizada en 1904-1905.

   

                  Hoguera de San Juan en Bretaña. Álvaro Alcalá-Galiano 1904-5  2,30x 2,87 cm  

El motivo de este cuadro recuerda una tradición conservada en Bretaña de alumbrar las grandes festividades que se celebran la noche de la víspera de la festividad de San Juan. Las velas participan en esta fiesta y su presencia le dan un carácter semi-religioso. Esta es una de las escenas que está interpretada aquí por el pintor Alcalá-Galiano. Mientras los sacerdotes del lienzo están ocupados en arrojar incienso a las llamas, unos viejos marinos en sus ropas de gala, con gesto grave y meditativo, se aíslan un tanto del festejo pensando en los que se llevó el mar.

Se trata de un óleo, magnífico y de grandes dimensiones 2,30 x 2,87m.  y que es presentado en La Exposición de Primavera de 1905 en Paris.

También se presenta en Bilbao en la exposición “Pintores Vascos ante el Gran Formato 1886-1991” celebrada en la Sala Recalde en Junio de 1991, con motivo de su inauguración, bajo el patrocinio del Gobierno Vasco y de la Diputación de Vizcaya.

Este cuadro fue seleccionado para aparecer en la reseña del diario El Correo entre las obras de Aurelio Arteta, Gustavo de Maeztu, Ramón Zubiaurre y otros afamados artistas.

Añadimos aquí una serie de cuadros de menor tamaño, también de estilo costumbrista pintados en Bretaña durante las sucesivas visitas realizadas por el pintor a esta región francesa.

Lavanderas en Bretaña o En qué sueñan las muchachas

Fragmento de Lavanderas en Bretaña

Esta obra se publica en una reseña sobre el pintor en la Revista Esfera escrita por el articulista Silvio Lago.

 

Paisaje de la Bretaña/Puerto de Concarneau  circa 1905 Álvaro Alcalá-Galiano

 

Molino del brujo en Bretaña. A. Alcalá-Galiano    

            

Antigua choza de leñador en Bretaña A.Alcalá-Galiano

Bretonas.   Álvaro .Alcalá-Galiano   92 x 71 cm.               

Paisaje Bretón   óleo 50 x 60 cm. Álvaro Alcalá-Galiano

 

Mercado en Bretaña.A. Alcalá-Galiano 159×48

  

Mercado en Bretaña. A. Alcalá-Galiano Circa 1906

 

Mercado exterior en Bretaña. A.Alcalá-Galiano Circa 1906

 

Con estas obras cerramos el periodo de gran producción artística del pintor Álvaro Alcalá-Galiano Vildósola en Holanda y en Bretaña.

AÑO ROMERO DE TORRES: En el 150 aniversario de su nacimiento

Por Juan José García López

Licenciado en Filosofía y Letras

Presidente de la Asociación Cultural Pro Casa Museo Julio Romero de Torres en Córdoba

 

Mayo en Córdoba

 

Hace unos días paseando por Córdoba, crisol de culturas, resplandeciendo con su gran pintor cordobés en este mes de mayo, Rafaé, Gertrudis, Catherine, Eustaquio y yo, nos encontramos en la Capilla de San Sebastián, actual Palacio de Congresos en la calle Torrijos, frente a la Mezquita-Catedral de Córdoba. Catherine, gran conocedora de los Sitios Culturales de la UNESCO, nos invitó a conocer este espacio, de los mejores conservados del antiguo Hospital de San Sebastián, sanatorio mayor de Córdoba entre los siglos XVI y XVIII. Las obras del hospital se emprendieron entre los años 1513-1516 por Hernán Ruiz I o el Viejo, autor local que se mueve entre el estilo gótico final e introduce los primeros atisbos del Renacimiento en la ciudad como iniciador de la saga de arquitectos más célebres de la ciudad. Este espacio diáfano se nos presenta como una iglesia de nave única con cubierta de bóveda de crucería estrellada ideal para recepción de congresos y usos culturales. Conserva aún la tribuna donde los enfermos seguían los oficios religiosos estando presidida por un retablo posterior barroco, procedente del desaparecido Hospital de S. Bartolomé. Entre todas las joyas artísticas, nos detenemos todos los allí reunidos, tanto que los viajeros turistas, al escuchar la disertación de Catherine sobre esta pintura «Purísima Concepción Inmaculada», se acercan para escuchar la historia de este cuadro pintado por Antonio del Castillo y Saavedra. Mi mirada palpitante y emocionada a cada suspiro al contemplar tan bella creación, y más al sentir los versos recitados por Gertrudis que anotó en un cuaderno el día del homenaje a Julio Romero de Torres en el cementerio de San Rafael, el pasado día 10 de noviembre, y dice así:

 «Cuando levantan, en las plazuelas,

arcos de aljófar los surtidores

y abren los patios, tras sus cancelas,

rutas a ensueños, coplas y amores;

trémulos de ansia, tañen vihuelas,

los encelados trasnochadores,

en esas calles, con callejuelas,

donde hay ventanas llenas de flores.

Córdoba entonces viste de encanto

De una promesa que hizo con llanto;

y entre el perfume del pebetero

que enciende Mayo para su planta,

porque haya gloria Julio Romero

llorando reza, suspira y canta.»

De Francisco Arévalo García (1891- 1962). La promesa. Manuscrito. S/F, gracias a José María por este recuerdo poético.

Antonio del Castillo, Purísima Concepción Inmaculada, expuesta en el Palacio de Congresos Córdoba –

Antiguo Hospital de San Sebastián. Segunda mitad del siglo XVII, Colección privada.

El Adiós a Julio Romero de Torres. Exposición celebrada en el Museo de Bellas Artes de Córdoba en el mes de mayo 2024

 

Comenzamos este mes de junio con esta obra magnífica del pintor cordobés Antonio del Castillo y Saavedra, representante del barroco cordobés del siglo XVII, desde que sé de su existencia, siempre me acerco para contemplarla cuando estoy en el centro histórico de Córdoba… sabiendo que para nuestro Julio Romero de Torres y su familia, tuvo gran influencia tanto que en 1930:

“Julio Romero de Torres – cincelado ya su perfil de medalla en la suprema serenidad de la muerte – duerme en el solar del pintor Antonio del Castillo, su dilecto amigo del Museo Cordobés, que rigiera su padre – pintor, como él, Rafael Romero Barros -, y que hoy rige su hermano Enrique, también pintor y fervoroso arqueólogo.” Estas frases aparecen en un artículo publicado en el Heraldo año 1930, más adelante podremos leer íntegramente.

Mayo florido de celebraciones entorno al fallecimiento de nuestro malogrado pintor español Julio Romero de Torres. La Chiquita Piconera viaja a Madrid, homenajes en Córdoba y Madrid, retransmisiones radiofónicas sobre este evento anual, sobre la vida y obra del pintor cordobés por Rtve y CanalSur, la prensa escrita y digital publicando la noticia, documentales sobre su vida artística, presentación en prensa sobre las Exposiciones a celebrar en otoño del presente año en Córdoba, apertura del patio de la casa en el Festival de los Patios, Cartelería en nuestras fiestas de mayo, en las cruces de mayo, y en la feria en sus casetas, todo dentro de  la magia del 150 Aniversario de su nacimiento el 09 noviembre de 1874.

En una tarde de sábado un poeta cordobés me dedicó este poema, él se llama Antonio Rodríguez, dice así:

Mujer y Pecado.

Arterias mesiánicas de pasadizos laberínticos,

esquinas centinelas de figuras pétreas,

repintados balcones en rosa, blanco y rojo,

y a sus pies, … ese manto adoquinado de requiebros indomables

que conduce cada noche al portón de los sustos.

Cuna y catre de lienzos paternos,

de bosquejos exuberantes y afónicos estremecimientos.

Piedras y hombres, …silencios y retratos.

Mujeres enlutadas por negros atuendos,

de subrepticias miradas que tranquean sin remedio,

las sonrisas quiméricas  del gesto inacabado.

Calles…  padre…  mujeres…,

tupieron la sibarita pretina que atrapó su cuerpo,

trabando la cincha a la gesta secular de su entelequia pía,

a la dirección de sus trazos, a su propio antojo,

a la arrinconada fantasía oculta,

… el símbolo ganó a la figura,

y ese hado inmortal, porque inmortales son los sueños,

trazó en deleite mezcolanza, la mujer… y el pecado.

El Adiós a Julio Romero de Torres. Exposición celebrada en el Museo de Bellas Artes de Córdoba en el mes de mayo, 2024.

Cuando regresamos al taller – estudio donde los lienzos se amontonan, los libros son columnas dóricas en equilibrio y las ideas fluyen, seguimos investigando en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional de España, acceso libre por internet, encontrando interesantes artículos periodísticos que se transcriben para vuestra lectura y conocimiento. De Los Debates a El Heraldo de Madrid hasta la Vida Galante, con sabrosos testimonios, obras inéditas y momentos históricos. Todo se intercala con fotografías alusivas a lo plasmado. Para aquellas personas que la lectura es necesaria, creemos que van a disfrutar mucho, y para personas que estén más en la onda radiofónica, queremos destacar la gran labor del periodista y escritor Alfredo Asensi Díaz, que amablemente nos ha atendido, y nos dice:

“El recuerdo-homenaje a Julio Romero de Torres en su 150 aniversario será variado a lo largo de 2024. Con este motivo, voy a publicar en mi facebook los 55 programas (radionovela) que escribí para Radio Córdoba (SER) y que fueron emitidos entre marzo/mayo de 2003. Participaron un total de 225 voces. Un hito único en la radiodifusión cordobesa, por no decir nacional. “

En próximos meses mostraremos estos programas “RadioNovela” junto con más proyectos culturales en homenaje a Julio Romero de Torres, su época histórica y su familia. Ahora si presentamos:

Prensa de la Época.

Los Debates (Madrid. 1897). 1/8/1898.

Ha fallecido en Córdoba el laureado y joven pintor D. Rafael Romero de Torres, que ha dejado numerosas obras pictóricas, muchas de ellas premiadas en exposiciones y concursos.

El Heraldo de Madrid, Jueves 24 de julio de 1930.

Rafael Romero de Torres, hijo del célebre pintor, levanta estos días el estudio de su padre.

Las obras que dejó el maestro no se venden, y a la desaparición del último descendiente quedarán de propiedad del Museo de Córdoba.

El Estudio del Maestro

La estampa del estudio de Romero de Torres, idéntica a cuando él la animaba, está muerta. Sin el calor del artista todo allí resulta apagado. No brillan en la vitrina con el fulgor de otras tardes los caireles de los trajes de torero de Lagartijo. La guitarra, rotas de pena las cuerdas, sin savia flamenca en las venas, no volverá a comentar el cuadro del «Cante hondo». «Pacheco», el galgo favorito, negro, lustroso y fino con nombre de bandido cordobés, pasea triste por el estudio su elegante indolencia racial. La mano sabia que pulsó la guitarra, que acarició la carne trigueña de las modelos al rectificar una «no sé», no volverá a palmotear jubilosa sobre el torso de Pacheco para devolverle una zalema. Y el can, auténticamente triste, con siniestro pesar de perro, tambalea su tristeza sobre el encerado brillante del estudio, donde rebota su silueta alargada.

Faltan las modelos, musas palpitantes del maestro, que en las jornadas invernales alguna vez nos hicieron el honor de un alto en la jornada, para en torno al brasero, presididos por la cordialidad señorial de Julio, beber unas cañas de manzanilla olorosa con aire de tio hospitalario.

¡ No sé por donde empezar !

Rafael Romero de Torres tiene de su padre la cortesía exquisita y la cordialidad desbordante que prende al interlocutor en las redes de una amistad estrecha. La pena honda del hijo, entre las paredes de este estudio que viene a levantar, angustia por lo desbordante. Habla el mozo con voz que a veces se ahoga en lágrimas:

– Sí, sí; hay que levantar el estudio. La idea de que esto quedara así, como museo de mi padre, era bonita, pero irrealizable. Nosotros vivimos en Córdoba, allí al lado del museo; mi madre quiere tutelar estas obras, y allí estarán.

– ¿No venden ustedes nada?

– En absoluto. He recibido tentadoras proposiciones de Europa y de América, y todas las hemos rechazado. Aquí hay muy poca labor; la mayoría, que estaba en Sevilla, se ha llevado ya a casa. Esto irá también.

– Córdoba quiso comprar…

– Efectivamente. Mis paisanos idólatras de mi padre y generosos hasta el despilfarro, pensaron en que la ciudad comprara todas sus obras; pero nosotros no hemos querido permitir el dispendio. Las obras de mi padre serán de Córdoba sin desembolso para la ciudad.

– ¿Cómo?

– Desde el mes que viene ya estarán en el Museo de allí expuestas al público, bajo nuestro cuidado, y al fallecimiento del último descendiente de mi padre quedará ese legado en beneficio del patrimonio artístico cordobés.

– ¿Cuándo calcula usted que terminará el desmantelamiento?

– Dentro de unos diez días.

Pasea nerviosamente por el estudio, recorre con la vista los lienzos colgados, y luego deja caer los brazos desalentado y exclama:

¡ No sé por donde empezar !

Un cuadro madrileñista inédito

Admiramos una vez más la obra del maestro. El cuadro publicado profusamente cuando murió, y en el que había trabajado un par de sesiones, y una cabeza de mujer en la que sólo pintó una sesión.

Luego Rafael Romero de Torres me enseña un cuadro de su padre, lo más madrileñista que salió de aquella paleta de privilegio, y que, como no lo expuso en Sevilla, lo conocen tan sólo contados amigos. Se titula «Nocturno». En el lienzo se representa una calle de Madrid, afluyente de la Plaza Mayor, en la que siete busconas de la peor estofa acechan al paso de los hombres… En los rostros de las busconas el pintor brujo plasmó soberbiamente los distintos estados de ánimo que informas sus vidas trágicas. Esperanzadas unas, hastiadas otras, viciosa aquélla y vencida, rota por el cansancio y la desesperación la del fondo, que duerme sentada en la acera…

La Generosidad del Pintor

Habla el hijo incansable de la bondad de su padre muerto. Al socaire de la charla prolongada surge esta anécdota.

«Un día se presentó al pintor en el estudio un bohemio, roto, deshecho, que llevaba por toda ropa interior un pedazo de toalla que le cubría el pecho, y enfundaba su desmedrada humanidad en un gabán raído. El desconocido dijo así:

– Soy escritor. Ya ve usted cómo estoy de vencido. Mi porte astroso me inutiliza…

Romero de Torres hizo ademán de ir a sacar dinero, y el bohemio le atajó:

– No quiero dinero. Usted no es rico, y sus diez duros nada me resolverán. Pero usted puede salvarme. Conozco a un señor rico que quier una obra de usted. Hágame un retrato mío, que yo venderé a ese señor. ¡ Le pido el socorro de unas horas de trabajo !

Romero de Torres, por toda contestación, dijo al bohemio:

– Siéntese.

Y en el acto estuvo trabajando sin descanso hasta que en la sesión terminó el cuadro, que, fresco y todo, se llevó el solicitante. A la media hora le pignoraba en mil quinientas pesetas.

Meses más tarde Vidal y Planas, que era el bohemio, estrenaba «Santa Isabel de ceres», y su primer cuidado era rescatar el retrato que tan generosamente le hiciera Julio Romero de Torres.

Así era el soberbio artista y gran señor cuyo estudio desaparece estos días de Madrid.

Firmado por Gerardo Ribas.

 

Nocturno. 1930. Óleo y temple sobre lienzo. 140 x 168 cm. Museo Julio Romero de Torres, Córdoba, (España).

Antes de transcribir la siguiente referencia, este mes hemos accedido al patio de la casa familiar gracias a la Diputación de Córdoba, que desde 2014 está realizando una inversión anual en mantenimiento y rehabilitación de estas zonas de la casa familiar. Desde aquí solicitamos la apertura del patio-jardín desde septiembre de este año hasta finales de año 2024 en merecido homenaje al nacimiento de nuestro pintor.

Ya si nos acercamos a esta penúltima referencia:

En la revista semanal ilustrada «La Vida Galante«, 26 de febrero de 1899. Sección «Germinal», pp. 207.

Esta sección que nuestro querido compañero Zamacois inauguró con el retrato de Arturo Reyes, y que bien a pesar nuestro tuvimos que suspender durante varios números, ahora la continuamos con el retrato del simpático pintor cordobés, Julio Romero de Torres.

A Romero le conocimos en Madrid hace algunos años. Es alto, delgado, moreno como un árabe, con la mirada inquieta y ardiente, el carácter expansivo y la conversación fácil, ligera, irresistible, de los naturales del mediodía. Pensando en él me he acordado muchas veces de aquel Lafontaine de que habla Daudet en uno de sus libros.

Romero de Torres tiene un alma de artista, llena de colores y de melodías; lo que una vez se pinta en la cámara obscura de su cerebro ya no se borra, y a esta relevante aptitud de su temperamento obedece al riquísimo colorido de sus lienzos, que como los de Gonzalo Bilbao, chorrean luz, alegría, juventud…

El cuadro que, a nuestro juicio, consagró a Julio Romero como artista de buenísima cepa, es ¡Mira qué bonita era!… Adquirido por el Estado y que obtuvo premio en la Exposición de 1891. Es una obra genial, un verdadero alarde de poesía dulce y melancólica.

Romero de Torres, como la mayor parte de nuestros artistas, es muy perezoso, y en vez de luchar por la gloria que tantas sonrisas le ha dispensado, vive en Córdoba tranquilo, tal vez sin afanes, malogrando una juventud hermosa que no vuelve.

– ¿Por qué no trabajas continuamente? – le hemos dicho. – ¡Oh, sí!… Hago cuanto puedo. – En España la vida de los artistas es muy ingrata, y al público casi le cautiva más la cantidad que la calidad de las obras… Fijate en lo que a los escritores les sucede. Aquel que no sea capaz de escribir, por lo menos, un artículo diario, es hombre muerto.

– Ya lo sé… ya lo sé… Desde el lunes de la semana próxima pienso cambiar de vida…

Esto nos lo decía en el café, reclinado en el diván y con la cabeza caída hacia atrás, en una actitud de pereza infinita.

A Julio Romero solo le falta un poquito de actividad, muy poca; porque de tener mucha… ya no sería Romero de Torres.

Ahora está preparando para la Exposición que ha de celebrarse en Madrid, un cuadro en el cual ha puesto muchas y muy legítimas esperanzas.

Por este esfuerzo enviamos a Julio Romero nuestro pláceme más entusiasta y más cordial: si con este nuevo cuadro no logra obtener un triunfo franco y decisivo, no importa, que no desmaye…

Romero de Torres es de los artistas que triunfan.

Firmado por R.

Julio Romero de Torres,  ¡Mira qué bonita era!, óleo sobre lienzo, 148 x 213 cm, 1895. Propiedad Estado Español.

Obra depositada en el Museo Julio Romero de Torres, Córdoba.

Y en este camino emprendido vamos a presentar este artículo tan descriptivo emocionalmente, que al principio hicimos referencia con un breve fragmento, espero que su lectura os sitúe.

Transcripción literal de El Heraldo de Madrid. 12/5/1930: LA ARISTOCRACIA POPULAR DEL ARTE

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La muerte en pleno triunfo de Julio Romero de Torres, el pintor de las mujeres.

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Córdoba llora la pérdida de su hijo predilecto

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Últimos días, últimas obras y últimos intentos del maestro.

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(Conferencia telefónica de nuestro redactor Sr. Olmedilla)

Córdoba 12 (4 t.) – No quise al llegar ayer tarde a Córdoba compulsar en las calles el dolor de su pueblo. Su pena, como su alegría, es austera, senequita. La gente circulaba por el Gran Capitán, por Gondomar, por las Tendillas y Claudio Marcelo confortándose con el sol refulgente del domingo, tonificando el alma, tal vez para ofrecerla hoy recta, sin lágrimas, en el homenaje que rendirá esta tarde a los restos mortales de su hijo predilecto.

Sólo en el balconaje de los Casinos – el Club Guerrita, La Amistad, el Conservador, el Mercantil, el de Labradores – y en los edificios oficiales – el Ayuntamiento, el Gobierno civil – se denunciaba a los ojos del viajero que la ciudad estaba de luto desde el sábado a las once y dos minutos de la noche.

Camino de la plaza del Potro encontré a Machaquito, que iba, como yo, al Museo provincial arqueológico de pinturas de la Escuela de Bellas Artes, donde nació y ha muerto el pintor de las mujeres.

– Vuelvo a la casa de Julio – me dijo el hombre de las estocadas – porque no sé separarme de él. Le quería desde niño; era el mejor de los nacidos. Tan bueno, tan noble, tan entero… Hemos perdido el mejor amigo del mundo.

– Pues ¡ y el artista ! – comenté en mi turno.

Machaquito se volvió hacia mí, frente a la estatua ecuestre de Gonzalo de Córdoba – un Gran Capitán con la cabez de Lagartijo que Mateo de Inurria había esculpido del natural aún vivo el gran torero -, y con magnífica sencillez me repuso:

– ¡Qué hombre! Del artista no podemos hablar los mortales; ya habla la fama.

Intimidad del dolor y de la gloria.

Julio Romero de Torres – cincelado ya su perfil de medalla en la suprema serenidad de la muerte – duerme en el solar del pintor Antonio del Castillo, su dilecto amigo del Museo Cordobés, que rigiera su padre – pintor, como él, Rafael Romero Barros -, y que hoy rige su hermano Enrique, también pintor y fervoroso arqueólogo.

Al pie del túmulo, que el pueblo ha cubierto de rosas y claveles de los jardines de las puertas de Córdoba, velan el cadáver, como las armas del héroe frente al cuerpo mortalmente herido en la batalla, el sillón de tijeras, la paleta y los pinceles, que recogieron sus últimos sueños de artista. El pueblo – la ciudad entera – ha desfilado junto al monumento en una peregrinación silenciosa e ininterrumpida. Los obreros y las mocitas cordobesas, extáticas y melancólicas en los lienzos de su juventud, han llevado brazadas de flores al maestro que supo decirlas piropos inmortales. La Sociedad de Plateros, el gremio de vinateros, el grupo Los Amigos de la plaza del Potro – eterna también en el fondo de sus mejores cuadros -, rivalizan en el triste honor de pasear a hombros el cadáver, y esta tarde, a las cinco, por toda la ciudad, camino del cementerio de San Rafael, patio de los Cordobeses, desde el alcalde D. Rafael Jiménez Ruiz, que le besó al morir, en nombre de Córdoba, y el gobernador civil D. Francisco Atienza, el primero que en nombre del Gobierno, se expresó al dolor, y periodista antes que nada, dió a España las primeras nuevas de la gran pérdida – esta «camisita»- la última de sus modelos, todo el mundo ha acudido a manifestarse en estas horas de dolor.

El caserón del Museo es grande, inmenso; pero no tiene – ni aún hoy, que es casa mortuoria – la quietud de camposanto de los museos. Mientras Enrique Romero de Torres lo poblaba de estatuas romanas, las mujeres de la casa – doña Francisca Pellicer, la viuda menudita y gimiente, que tuvo la gloria envidiable de ser, desde la mocedad del artista, amda única del pintor de las grandes y universales admiraciones femeninas: «Angelita», hermana de Julio, y las hijas de éste, Amalia y María de los Angeles – animaron con toda la gama de los colores y los aromas los patios y jardines del caserón familiar, rebosante de alegría serena, de vida lenta y suave.

Del comedor familiar – camilla grande, lámpara de cretona – hasta la capilla ardiente el dolor de la viudez y la orfandad se conforta con el triunfo primaveral de los arriates y la afirmación de grandiosidad de las obras de arte. Además, parece menos dolor, porque no lo agudiza la soledad.

Con aquellos familiares nombrados, hasta los otros hermanos del muerto, Rosario y Fernando, y los íntimos de la casa – media Córdoba -; y la otra media, el pueblo que invade la casona. Y España y América en millares de telegramas, que, como brazdas de flores de romero y campos de amapolas, cubren el rojo tapete de la camilla. El Gobierno, los reyes, políticos, las mujeres que pintara Julio, sus compañeras; las damas aristocráticas que pudieron permitirse el lujo de un retrato hecho por él, todos sus modelos de la corte; sus alumnos de la Academia de San Fernando, el Ateneo de Madrid, el de Sevilla, las diversas Corporaciones a que perteneció el finado; laso que vendían pinturas y pinceles; hasta los fondistas que le habían hospedado y los camareros de los colmados típicos y cafés de Madrid que él frecuentaba; los billeteros de lotería de la calle de Alcalá que provocaban el saludo del hombre glorioso a su paso: «Adiós don Julio»; los betuneros que le lustraban las botas de galantión o pinturero en sus días madrileños de febril trabajo por la fama, han hecho eco en sus corazones distantes a la pena de esta mujer, de estos hermanos, de estos hijos del grande hijo de Córdoba. Parece como si entre todos levantasen en vilo el dolor de la casa y éste se alzara ingrávido.

He pasado toda la noche con la familia, junto a Rafael, el hijo varón del maestro:

– ¡Pero es posible! ¡Por qué me han quitado a mi niño, a mi amigo! ¡Pobrecito mío!.

Gime sin llorar el muchacho, con expresiones diminutas de cariño para el padre, más conmovedoras que todos los gritos de desesperación.

– ¡Pobrecito! Ahora que me decía con alegría de chiquillo: «Cuando acabe de ponerme bueno, verás tú quién soy yo. Rafaelillo. Gracias a Dios que voy a poder pintar para mí. Dinero no nos sobra, pero ya podemos ir viviendo. Y yo pintaré lo que yo quiera. ¡ Para lo de América !.

Proyectaba una Exposición en Nueva York con los 15 ó 20 lienzos que le quedaron de la que actualmente celebraba en la Casa de Córdoba, de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, y otros que pintaría en este pueblo de amor y arte durante el verano. Había vuelto de Madrid a convalecer de una bronquitis que el 23 de diciembre último tuvo. En enero pintó aquí «La chiquita piconera» – último cuadro completo – y luego antes de caer de nuevo, el 3 de marzo con un cólico hepático, que ahora, al repetirse el 10 de mayo, le ha producido la muerte por colapso, hacía el retrato de la señorita Magdalena Muñoz Cobo, hija de los condes de Colomera, en su tenue de reina de los juegos florales de Córdoba.

No pudo terminarlo. La recaída duró unas tres semanas. Ahora llevaba cuatro o cinco días levantándose, yendo al jardín, donde charlaba con su hijo, leía a Lenin y Trotski. El jueves pasado los doctores Gimena y Carreto, señalaron una infección peligrosísima de las vías biliares, pronosticando entonces la inminencia del desenlace irreparable.

El sábado por la tarde, al volver Rafael de Sevilla de ultimar la venta del cuadro «María» – una niña con una manzana en la mano- a su admiradora peruana María Salcedo, en mil duros, Julio Romero de Torres tenía 41 grados de fiebre. Remitió algo ésta a las cinco y media de latarde, y el glorioso cordobés pudo hablar un rato con su hijo de lo de siempre: de su arte, de sus proyectos, de su gloria.

– Tengo la alegría – me dice el chico de Julio – de haberle hablado por última vez de lo que a él le era más grato. De sus admiradoras. Le conté lo que el Sr. Salcedo acababa de decirme en Sevilla. En el Perú le querían mucho; deseaban que fuera allá; que le preferían a todos los pintores del Mundo. El estaba, además, muy contento por el éxito de Sevilla. Acabábamos de vender cuatro cuadros más de esta última época, en 20.000 duros, para Buenos Aires.

– Bueno, chaval – fue lo último que Julio Romero de Torres dijo, fraternalmente, a su hijo, a su fraternal hijo -; bueno, Rafaelillo: te has portado bien. Ahora cuando nos instalemos en la huerta de Molero, y en plena sierra cordobesa, volverás a Sevilla a guardarme aquello – aquello son sus postreros lienzos, admirables -, y en cuanto cerremos esa Exposición, a organizar la de los yanquis…

Luego, como le molestase en los ojos el reflejo de una luz eléctrica que le daba desde un armario de luna de su alcoba, susurró ya en la postración final de su vida, una vida fecunda, que la consideraba en su promedio después de haber pintado más de cien lienzos.

«-Quitadme esa luz tan cruda; me hace daño. Además estropea la que todavía entre en el jardín, tan suave..».

Así, suavemente, queriendo velar con las palabras la fuerte luz cordobesa, tamizada prodigiosamente en sus cuadros con magistral pincel tantas veces, durante cuarenta años seguidos – tenía, al morir, cincuenta y dos y pintaba desde los doce -, entró en el colapso que paralizaría definitivamente su corazón de hombre puro.

Eran las nueve de la noche cuando enmudeció. Dos horas después su cuerpo, en plenitud de vida, empezaba a hacerse estatua inmortal, piedra firme y serena, ya para siempre símbolo del alma cordobesa.

Firmado por JUAN G. OLMEDILLA

El-Heraldo-de-Madrid-24-7-1930

Preparativos para el entierro.

Córdoba 12 (4 t). Todos los automóviles de alquiler han asistido espontáneamente al entierro, llevando lazos negros, como igualmente los autos particulares. Hasta ahora es imposible describir el número exacto de coronas recibidas. Hasta las dos de la tarde pasaron de ciento, entre ellas una de Belmonte y otra del novillero Torón.

A las cuatro de la tarde, momentos antes de empezar los funerales en la parroquia de San Francisco, se halla cortada la circulación, y en los alrededores del templo se agrupa un inmenso gentío, que hace imposible el tránsito por las calles afluentes al Museo. Se supone que de las terminación de los funerales hasta la organización de la comitiva se invertirán dos horas. En el recorrido que se ha trazado para la conducción del cadáver se invertirán tres horas.

Don Alfonso envía su pésame.

Córdoba 12 – Don Alfonso envió ayer dos telegramas de pésame: uno a la familia del ilustre muerto y otra al alcalde de Córdoba.

Dos leyendas de las fotografías en el artículo:

  1. Fuerte cabeza del artista, de castizo perfil andaluz, en el lecho fúnebre (Primera fotografía de Julio Romero de Torres, obtenida por nuestro notable corresponsal gráfico en Córdoba, Adolfo Torres).
  2. Julio Romero de Torres duerme el sueño último, rodeado de lienzos, en la misma sala del Museo Provincial de Córdoba donde soñó su infancia, su juventud y su madurez gloriosa de gran artista. Rodéanle varios amigos íntimos del maestro. Los restos de éste, amortajados en un sencillo sudario, reposan en ataúd de caoba con herrajes de platería cordobesa, sobre un túmulo de damasco que la piedad de la ciudad entera ha cubierto de flores. En primer término, a la izquierda, envuelta en velos de dolor una mujer del pueblo, que – aunque ha perdido la línea cimbreña de antaño – no es otra que la auténtica modelo de «La musa gitana», lienzo con el que se consagró hace cuatro lustros Julio Romero, que supo hacer inmortal su pobre carne de meretricio andaluz, al retratarla en toda su tristeza (Foto Adolfo Torres, Córdoba).

 

Julio Romero de Torres duerme el sueño último. 1930

 

Crónica de una musealización anunciada: Casa Natal Julio Romero de Torres.

2024 abril Prensa: Solicitud de fondos estatales al % Cultural entorno a 1.5 millones para la rehabilitación de la casa vivienda familia del pintor Julio Romero de Torres (1874-1930, Córdoba). 2024 mayo Anuncio en Pleno Diputación Córdoba, comienzo de obras en el año 2025.  2024 Apertura Jardín y Pabellón Pintor en el Festival de los Patios Cordobeses 02 al 12 mayo 2024. Actualmente 22 mayo 2024 Cerrado el patio jardín a la visita excepto si se solicita a Diputación, propietaria del bien cultural. 2024 abril y mayo, ruegos de la oposición política tanto en Ayuntamiento como en Diputación sobre el asunto del Convenio Administraciones por la Casa Museo Natal, y actividades paralelas a desarrollar entorno al 150 Aniversario Nacimiento Pintor Julio Romero de Torres. 2024 Celebración tanto en Córdoba como en Madrid del homenaje honra fúnebre al pintor cordobés.

Es una lástima que con motivo del 150 Aniversario Nacimiento no se inaugurará la remodelación de la casa familiar en homenaje al pintor y familia, todo esto a pesar de que las instituciones propietarias en sus respectivos plenos votaran a favor de la Rehabilitación en febrero y marzo año 2023; además del retraso histórico de más de 30 años del convenio de gestión.

Fachada de la Casa Familiar Julio Romero de Torres, reivindicación cultural para que sea Casa Museo Natal.

 

Seguimos dando las gracias a la Asociación Española de Pintores y Escultores por permitirnos presentar en este año 2024 este espacio dedicado al Año Romero de Torres, y donde un servidor intenta plantear motivos de lectura e investigación sobre la vida y obra artística de tan insigne creador humanista cordobés.

A medida que vamos escribiendo sobre esta conmemoración, van sucediéndose noticias destacadas. Ahora nos van a permitir aterrizar en un libro y un cuadro testamento pictórico de Julio Romero de Torres. Y tras caminar por el libro recomendado para su lectura, vamos a presentar la opinión de  artistas actuales con obras motivadoras.

La Chiquita Piconera se encuentra en Madrid en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza hasta el 28 de julio de 2024 en un viaje anunciado iniciático para la celebración del 150 aniversario del nacimiento del pintor Julio Romero de Torres. El cuadro, prestado por el Museo Julio Romero de Torres de Córdoba y con el apoyo del Ayuntamiento de Córdoba, puede verse hasta el 28 de julio dentro del recorrido de la colección permanente del museo, en la sala 45 dedicada a los realismos de entreguerras, junto a la obra de artistas como Pablo Picasso, Max Beckmann, Otto Dix, George Grosz o Balthus, entre otros.

En Córdoba se están preparando, con mucho esmero, los actos del otoño cultural dedicado a esta conmemoración natalicia. En relación a este acontecimiento se ha publicado en la editorial Utopía Libros, «La Chiquita Piconera y sus paradojas» escrito por José María Palencia. El autor del libro nos ha facilitado esta sinopsis:

“Este libro aborda, por primera vez de manera monográfica, el tema de la chiquita piconera, que se ha convertido en un icono, no solo de la pintura de su tiempo, sino también  de la ciudad de Córdoba. Y lo hace encuadrando la obra dentro de la temática de la pintura de prostitución en España, abarcando asuntos colaterales, como la relación que tuvo el pintor con los artistas y literatos españoles que pintaron y escribieron novelas relacionadas con el oficio más viejo del mundo. Habitualmente se piensa que solo existe una pintura relacionada con el motivo, cuando en realidad, a lo largo de su trayectoria, Romero de Torres realizó al menos tres, cada una de ellas con protagonistas distintas, de las cuales se dan detalles biográficos. Un libro que, por último, analiza toda la ficción que desde entonces se ha desarrollado sobre La chiquita piconera, así como las implicaciones y derivaciones que el tema está teniendo en nuestra sociedad actual como fenómeno de alienación de masas, en que, paradójicamente, ha llegado a alcanzar otros significados, entre otros, el de mujer fuerte o empoderada. Los capítulos del libro son los siguientes:

1.- Qué es y quién fue la chiquita pionera.

2.- Romero de Torres, la mujer, la prostitución y la pintura en la España de su tiempo.

3.- Iconografía del motivo.

4.- Las otras chiquitas piconeras.

5.- La difusión de la imagen de la chiquita piconera en la cultura contemporánea.

6.- La chiquita piconera en el cine y la literatura y de nuestro tiempo. “

Agradecemos al autor de este libro la explicación con estos textos anteriores, y exponemos ahora una breve biografía de José María Palencia Cerezo.

José María Palencia Cerezo (Córdoba, 1959) es graduado en Historia del Arte por la Universidad de Granada (1981). Ha desarrollado una intensa labor en el campo de la crítica y la historia de artística que se ha traducido en un significativo conjunto de publicaciones, especialmente relacionadas con su ciudad natal. En 1994 fue elegido miembro correspondiente de la Sección de Nobles Artes de la Real Academia de Córdoba, y Numerario en 2021, dedicándose de manera preferente al estudio y conservación las obras de arte en ella atesoradas, lo que se ha visto traducido en la publicación La colección de obras de arte de la Real Academia de Córdoba (2002). Desde 1999, es también Cronista Oficial de Hornachuelos.

Paralelamente, ha trabajado en el ámbito del Patrimonio Histórico- Artístico de Córdoba, que se ha traducido en su pertenencia a la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico-Artístico de Córdoba y en publicaciones como Setenta años de intervención en el Patrimonio Histórico- Artístico de Córdoba (1835-1905) (1995). Desde 1987 ha sido Asesor Técnico de Conservación e Investigación del Museo de Bellas Artes de Córdoba y Director entre 2013 y 2021, sobre el que ha realizado aportaciones fundamentales a su historia mediante publicaciones como Museo de Bellas Artes de Córdoba: colecciones fundacionales (1835-1868) (1997), Museo de Bellas Artes de Córdoba. Guía Oficial (2004), Enrique Romero de Torres (2006), La estela de Murillo en el Museo de Bellas Artes de Córdoba (2018), Dibujos de Antonio García Reinoso en el Museo de Bellas Artes de Córdoba (2020), Dibujos de Miguel Verdiguier en el Museo de Bellas Artes de Córdoba (2021), o Dibujos barrocos madrileños del Museo de Bellas Artes de Córdoba (2022), Dibujos madrileños y valencianos del siglo XVIII del Museo de Bellas Artes de Córdoba (2023) y Miscelánea de dibujos del Museo de Bellas Artes de Córdoba (2024).

Fotografía del libro La Chiquita Piconera y del Diario del Arte.

Artistas Actuales

Pepe Puntas, Cartel 50 Aniversario, inspirado en Julio Romero de Torres. Ayuntamiento de Córdoba.

Los increíbles, La Argentinita (1915), 2024, Homenaje a Julio Romero de Torres.

Miguel Ruíz, Miguel Ruíz, Naranjas, limones y algo más, 24 x 33 cm, grafito sobre papel. 2024

Pepe Puntas, artista de Córdoba:

«Es el rostro de una mujer cordobesa con ese halo de misterio que utilizaba Julio Romero, con marcadas facciones donde se adivina a una mujer decidida y fuerte.

El cartel fue realizado para celebrar el cincuentenario aniversario de la incorporación de la mujer al Cuerpo de la Policía Local de Córdoba».

Los increíbles y Carmen Chups, artistas de Córdoba:

“A mi siempre me ha fascinado la obra de Julio Romero de Torres. Como mujer y profesora estoy descubriendo la pintura en el Museo Julio Romero de Torres y el Museo de Bellas Artes Córdoba. A Julio Romero de Torres se le ha encasillado en la mujer morena, y él retrata a una mujer del mundo, el quería pintar a la mujer, a la mujer libre, que baila, que siente, se apasiona, llora, mujer con cabello rubio y moreno, mujer ejerciendo de Reina y de Madre. Este cuadro la Argentinita pintado en el año 1915, es un retrato de la bailarina y coreógrafa Encarnación López, nacida en Argentina, nacionalizada en España, junto con el poeta andaluz Federico García Lorca fundó en Madrid una compañía de baile andaluz, al ver este retrato por nuestro pintor cordobés Julio, los increíbles del aula específica del CEIP Hernán Ruiz han transmitido las emociones, la diversidad, la visibilidad, a través de una mujer que no es española que no es cordobesa. Los increíbles son Juan Bartolomé, David, Nathanael Antonio, David y Amador, ellos ven el cuadro a través del color, seleccionando en el aula tonos de colores, el dorado, las flores, la buganvilla, … Para mi, nos comenta Carmen Chups, Julio retrató a la mujer que siempre tiene esperanza, que mira al Sol, y que sabe desde siempre va a lucir ese Sol.

Se presentó el cuadro en diciembre del año 2023 en la Exposición Homenaje a Julio Romero de Torres organizada por el Colectivo por Córdoba, Cultura y Arte en el restaurante Nuevo Griss, y ahora estará presente esta pintura en la exposición «Ubuntu Con Plumas y a lo Loco» organizada por CEIP. Hernán Ruiz Proyecto más ➕️  Equidad Inclusión E Igualdad en el Centro Cívico Norte (Distrito Norte Sierra), del Ayuntamiento de Córdoba.”.

Miguel Ruíz, artista de Vilches (Jaén) nos plantea esta reflexión:

«El hecho de poder ver y disfrutar las obras de Julio Romero de Torres, es todo un honor para cualquier artista, pero el hecho de poder darle otra vida diferente a la vida que él le dió a sus personajes es lo más como artista. Siempre ha sido un referente por su estilo de pintura y por ser uno de los pintores andaluces más reconocidos. Siempre interpreto a mi estilo y a mi manera pero con todo el respeto del mundo obras que me llaman mucho la atención y que a primera vista me enamoran y está es una de ellas.»

Fotografía Festival de los Patios de Córdoba. Mayo 2024.

Como colofón presentamos un relato literario, espero sea de vuestro agrado.

¡ Ay, Carola ! ella tenía un sueño en la casa patio de su familia. Falleció en 1995 … en Sevilla está enterrada en el Cementerio de San Fernando… aparece siendo niña apoyada su cabeza en el regazo de una anciana en el cuadro famoso del pintor, hoy identidad del Festival de los Patios de Córdoba en 2024, «Mal de amores» 1905 «Procedencia. Colección Familia Romero de Torres- Museo BBAA», donde se hace presente la magia de sus pinceles dando luz a la ciudad.

Carola, la hija de Eduardo hermano mayor de Julio Romero de Torres. Nació en Córdoba en 1902 y toda su infancia y adolescencia, hasta la fecha de su matrimonio en 1929, vivió en casa del pintor, a quién estaba muy unida. La casa familiar Romero de Torres renace cada mes de mayo desde el año 2014 tras su rehabilitación integral por la administración pública propietaria La Diputación de Córdoba….en 10 días reluce sus esencias florales, testigos arqueológicos y pinturas de la Colección Artística Familia Romero de Torres propiedad de la administración pública La Junta de Andalucía.

En estos días de mayo nos invita a imaginar ¡¡ Cómo sería la vida de sus inquilinos ilustres andaluces en su callada silenciosa tarea de preservar el patrimonio de Córdoba y su provincia y Andalucía ! Cuánto le debemos honrar en este día 10 mayo del 2024 a toda la familia artística.

Carola sigue soñando junto con su prima María en ese deseo testamentario…. Aquí estamos presentes para seguir avanzando en esta misión cultural con la puesta en valor de la Casa Familiar Romero de Torres en Córdoba con la musealización y creación del Complejo Museológico Julio Romero de Torres con mayor impulso, decisión política cultural y fondos económicos para ser uno de los Centros Mundiales del Arte junto al Thyssen en Madrid, el MOMA en Nueva York ….

La Asociación AEPE en Madrid esta tarde a las 19h va a realizar una ofrenda fúnebre en el Parque del Retiro en el llamado Paseo Julio Romero de Torres, desde aquí los saludamos.

En la preparación de este texto, una tarde me acerqué a visitar el Patio Familiar, una joven llamada Lucía, tras conversar sobre el pintor, me entregó un papel con un texto, muy emocionada, me contó que ha sido la primera vez que entra en la casa, a su patio, al interior del Alma, mientras yo leía mi expresión se sorprendía y quise despedirme de ella, al girar la mirada ya no la volví a ver y ahora quiero compartir lo que nos dice:

«» Esta lucha debe comenzar por parte del pueblo cordobés, pues fue este quien apoyó a Julio desde el primer momento en su trayectoria profesional. Será solo así como dicho sueño se haga realidad, consiguiendo que, tanto él como sus descendientes, vean reconocido el esfuerzo de toda una vida, situando a esta familia de artistas en el panorama internacional. Se trata de una causa colectiva, de unos valores que deben ser transmitidos a las nuevas generaciones para que este principio no caiga en el olvido. «»

Quizás es muy extenso e intenso el contenido de este mes, os podemos adelantar que estamos conociendo obras inéditas del pintor Julio Romero de Torres, incluso en uno de los artículos publicados aquí, se cita el nombre de un cuadro que no se sabía.

Muchas Gracias por vuestra atención y apoyo.

Pd. En la penúltima revisión de este mes en contenidos, tuvimos el conocimiento de un proyecto educativo en Córdoba, consistente en aunar teatro, poesía, flamenco y fotografía tomando los cuadros de Julio Romero de Torres como punto de partida. Se realizó durante el año 2014, obteniendo el premio Joaquín Guichot por la Junta de Andalucía, a la mejor experiencia educativa, a un trabajo titulado POR AMOR AL ARTE, sobre Julio Romero de Torres, y se desarrolló en el colegio Ntra. Sra. de Linares, en el que ejercía en ese momento. Nos pusimos en contacto con la profesora Isabel Azañón, ahora todos los años lo que hace es dar a conocer las obras de Julio Romero de Torres a su alumnado, visitando el patio de la casa cuando está abierto en Mayo, y visitando los museos de Córdoba, donde recitan poemas delante de las obras, ella nos reflexiona: “Si nosotros no damos a conocer nuestro patrimonio, ¿quien lo va a hacer? “…. sobre la Educación, el patrimonio cordobés y Julio Romero de Torres con su familia, hablaremos en los siguientes meses con más detalle.

 

A vueltas con la cultura

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria General

Secretaria Perpetua de la AEPE

A vueltas con la cultura

 

El pasado mes de marzo, el Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, compareció ante la Comisión de Cultura del Senado para explicar las medidas, planes, ayudas y líneas de trabajo de su ministerio, una sesión que ha pasado desapercibida ante los acontecimientos diarios tan vertiginosos que vivimos, pero que analizamos ahora.

No podía faltar. Una de las primeras medidas que detalló fue la creación de una nueva Dirección General de Derechos Culturales. Ya sabemos, nuevo director general, nuevos funcionarios a su cargo, nuevos asesores y consejeros, y en definitiva, nueva burocracia muy bien pagada para progres de a tres mil euros al mes, con funciones de “diseño de políticas públicas”.

Sí, la nueva dirección trazará un Plan de Derechos Culturales que se nos presenta como una “hoja de ruta para la garantía y protección de los derechos culturales en España”, que debe ser que para eso no sirve ya la Constitución… bueno, para eso y casi ya, para nada.

¿Y qué competencias tendrá? De eso no se habla, sólo dice que garantizará la libertad de expresión (yo creía que eso ya lo teníamos garantizado), la promoción de condiciones dignas para el trabajo cultural (que no sé por qué pensaba yo que para eso estaban los sindicatos y el ministerio de trabajo), la igualdad de todos los ciudadanos al acceso equitativo de recursos y oportunidades culturales (mira que estoy tonta pensando en el artículo 14 de la constitución), la interconexión entre educación y cultura para fortalecer la presencia de ésta en el sistema educativo (ahí entramos ya en los jardines de la ley Celaá), y la vertebración territorial con la redistribución de recursos culturales para garantizar que todas las regiones dispongan de infraestructuras y apoyos necesarios (que entraría en contradicción con los presupuestos generales del estado y su “redistribución política” al albur de los gobernantes y sus pactos políticos y coaliciones).

En la comparecencia habló también del PITEC, el Plan de Impulso Territorial a los Equipamientos Culturales, para la cohesión cultural, reforzando aquellos que sean estratégicos independientemente de su propiedad.

Es decir, que si la comisión del PITEC, que estará formada por burócratas y lambones, determina que el Museo Nacional de Arte de Cataluña necesita reforzar su importancia respecto a otro museo, pues le lloverán los millones repartidos por el ministerio en base al Plan, sin tener en cuenta el dinero ya aportado por el Estado y resto de organismos públicos a dicha institución, convirtiéndose esa lluvia de millones en una carta de pago que favorece los pactos políticos del gobierno en el poder.

El ministro mencionó además otras acciones del Ministerio de Cultura para favorecer la cohesión territorial a través del PRTR, Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, agrupadas en el proyecto “Ecosistema Cultura Territorio”, todo muy verde y muy sostenible y con transición ecológica, destacando los trabajos del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) para impulsar la Comisión Interterritorial del Cine y el Audiovisual (C.O.M.I.C.A.), que cuenta con un grupo de trabajo para plantear y coordinar actuaciones conjuntas en el ámbito de la sostenibilidad en los rodajes…

Pues sí, ya salieron los del cine.

Así que nos enteramos de que hay otra Comisión del Cine creada, con vete tú a saber cuántos miembros chupando de la teta de la vaca del estado, que solo plantea y coordina actuaciones sostenibles… total, que tenemos un ministerio de transición ecológica que debe ser que no trata estos temas y por eso ha sido necesario crear la Comisión.

… y el impulso de los festivales de cine españoles en su doble transición verde y digital, con la celebración del Día del Cine Español y un programa de cine y espacio rural.

Busco en internet la COMICA (desde luego, no se han esforzado mucho en buscarle nombre), y encuentro en la propia página del Ministerio de Cultura, que se han creado los siguientes grupos de trabajo activos de la Conferencia Sectorial de Cultura:

Grupo de trabajo sobre estadísticas culturales; Grupo técnico de seguimiento de la estadística de museos y colecciones museográficas; Grupo técnico de estadística de financiación y gasto público en cultura; Grupo de trabajo sobre la participación de las Comunidades Autónomas en la Delegación española en el Consejo de Ministros de Educación, Cultura y Juventud de la Unión Europea; Grupo de trabajo de circo; Comisión de estudio sobre las posibilidades de intervención en materia de reventa de entradas para espectáculos culturales; COMICA: Comisión Interterritorial de Cinematografía y Audiovisual (constituida el 29/01/2019); Mesa de trabajo permanente de la Administración General del Estado y de las Comunidades Autónomas con el sector del videojuego en España (constituido el 15/12/2017); Grupo de trabajo sobre Cultura y Agenda 2030 (constituido el 16/12/2020); Grupo de trabajo para la coordinación de acciones culturales de todos los Caminos de Santiago en el marco del Xacobeo 2021 (constituido el 05/11/2020).

Nada dice de sus integrantes, que imagino serán altos funcionarios de carácter político y representantes de comunidades autónomas, o personas en quienes deleguen, con sus correspondientes anotaciones en las nóminas mensuales por formar parte de estas mesas de trabajo. Nada sabemos de la regularidad de sus reuniones, de los resultados de sus estudios, de sus planteamientos y coordinaciones sostenibles…

Sigue el ministro hablando de las Ayudas para la Creación Literaria, que apoyan la creación en cualquiera de las lenguas oficiales; la celebración de los foros anuales Cultura y Ruralidades y Cultura y Ciudadanía; la vertebración territorial como pilar de acción de la Dirección General del Libro, el Cómic y la Lectura; el Consejo de Cooperación Bibliotecaria; el servicio bibliotecario en línea eBiblio; las ayudas para la promoción de la lectura en el ámbito rural; el programa de animación lectora María Moliner…

Y respecto a la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, el ministro puso de relieve las acciones de sostenibilidad y transición ecológica el “Libro verde para la gestión sostenible del patrimonio cultural”, el “Protocolo español para la implantación de energías renovables en bienes del patrimonio cultural”; el cuidado y la inversión patrimonial que realiza el Ministerio a través del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), poniendo en marcha herramientas para favorecer la gestión transversal, salvaguarda, conservación, protección y difusión del patrimonio…

Por supuesto, un apartado especial para la protección de la diversidad lingüística en el mundo audiovisual, editorial y en los espacios de creación, producción y exhibición cultural, con la divulgación de obra y conocimiento de autoras que se expresan en gallego, catalán, euskera, aragonés y asturiano.

Y hasta aquí puedo leer. ¿Y los artistas? ¿Dónde están aquí los artistas reflejados? ¿Los intercambios artísticos? ¿El apoyo a nuestros artistas en el extranjero? ¿El fomento de la creación artística? ¿Las muestras y exposiciones?

Una comparecencia muy pobre que se ha olvidado de reseñar lo más básico que necesita la cultura y el arte de España.

A mi modo de ver y en primer lugar, reinstaurar las humanidades clásicas en la formación de las nuevas generaciones, de forma que se eduque en arte y en la necesidad humana del mismo.

Fundamental que se promulgue de una vez la ley de mecenazgo, el completo desarrollo de la Ley del Artista y la reforma del INAEM, Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, con la supresión de tanta burocracia duplicada.

Es urgente hacer del libro un auténtico objeto de cultura y no considerarlo como algo primitivo y contaminante, poco sostenible y sustituible.

Es apremiante fomentar acuerdos internacionales para que se apliquen a la Inteligencia Artificial las leyes de la robótica de Isaac Asimov y delimitar cuanto antes la edad a la que los niños pueden comenzar a usar un móvil.

Fomentar el respeto por la propiedad intelectual, la lucha contra la piratería.

Presumir de nuestro pasado cultural y artístico y fomentar nuestro presente, lo que ayudaría para llevar a cabo una proyección exterior del arte español en los institutos y agencias culturales de todo el mundo.

Es esencial hacer de España un referente cultural internacional de primer orden, exportando nuestra lengua a través de nuestro teatro en un mercado potencial de seiscientos millones de hispanohablantes.

El Ministerio de Cultura debería trabajar en la mejora de los instrumentos legislativos y administrativos que puedan contemplar la especifidad y necesidades de los artistas.

La recuperación del patrimonio musical español, de quienes lo investigan y preservan para su difusión.

Sería lógico también acabar con la corrección política, esa forma moderna de censura posmoderna incompatible con la creatividad, la libertad de expresión artística y la cultura que sólo nos lleva a la autocensura.

Por supuesto, la cultura debe ser independiente, sin partidismos, sin discursos de odio o rechazo, y debe ser igualitaria, defendiendo todas las manifestaciones artísticas pese a que no sean del gusto de ciertos sectores.

De todo esto y muchísimas cosas más, se ha olvidado el ministro, llenando su declaración de eufemismos acordes a la agenda 2030 que rige ahora nuestra sociedad.

Frente al lenguaje utilizado en las comparecencias y ruedas de prensa, repletas de eufemismos absurdos, he intentado ser lo más clara posible, resumiendo unas líneas básicas de acción. Porque, ¿me explica alguien eso de la vertebración territorial? ¿La cohesión cultural? ¿Resiliencia, transformación? ¿Sostenibilidad en los rodajes? ¿Gestión transversal?

Lo único claro al analizar este discurso, es que en España no hacemos más que crear comisiones y mesas de trabajo que se dedican a estudiar y estudiar programas sin ser el Ministerio de Educación. Más les valdría aprobar algo para variar, en lugar de seguir suspendiendo en tantas y tantas materias.

Con cerca de 800 asesores, el gobierno no tiene bastante nunca y crea nuevas direcciones generales, nuevos eventuales de elevadas nóminas y nuevos cargos de confianza de carácter político que vienen a engrosar la abultada nómina de incultos, que nos gobiernan y adoctrinan precisamente en cultura y en arte.

Lástima de España…

 

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

Un ramo de rosas para Antonio Ramos Rosa

 

 

El próximo octubre hará cien años que nació, en Faro, António Ramos Rosa: poeta caudaloso, luminoso, estuoso, suríada, que tan bien conocía y amaba a España, en donde tanto se le ignora. Es clamoroso el desconocimiento de los españoles de la creatividad lírica sucedida y que sigue ocurriendo en Portugal. Pasó sin pena ni gloria el centenario de Jorge de Sena; el del maestro, pensador de abolengo, Eduardo Lourenço; el de Eugenio de Andrade, como el de Mário Cesariny de Vasconcelos.

Recuerdo a Ramos Rosa, en una residencia de mayores, en Belem. Apareció como un ampo, lampo descomunal y desvencijado, al fondo de un pasillo oscuro, limpio y lúgubre. Ambuezas de escombros con un halo nemoroso, que nimbaba la jerarquía suprema de su dimensión. ¿Ángel, santo, loco, profeta, criatura liviana y mítica creada para dar testimonio del ser? Su “torpe aliño indumentario”, lo formaban una chaqueta desmesurada y unos pantalones mal atados con una soga, que producían una infinita ternura. Enjuto. enteco, melena apostólica y la curvatura irredenta de la edad final.

Antonio Ramos Rosa

 

¡Un castillo de claridad, en el cuenco de una meguez! Desde los ostugos de su gloria, irradiaba misterio en sus ojos desvalidos, desorbitados, puros, píos, limpios ¡Celesti sumus omnes semine oriundi! Me abrazó, tal si fuere un manojo de sarmientos, y habitado de iluminaciones me hablaba de un resplandor lejano y de un tropel de caballos de fuego, con su voz de piedra que resonaba en el firmamento al ritmo de un solemne galope.

Me lo presentó la poeta Joana Lapa allá por el fin de siglo. Estuve en la presentación de su antología que editó Círculo de Leitores. En un encuentro fantástico, acompañado de João Prates, que le era muy cercano, y de Alcántara, zahorí de los planos fecundos de la piedra. Aquel día recitó poemas de Alberti, de Lope de Vega, de Unamuno y me pidió un libro de Juan Gelman, que le envié. Se conocía al dedillo a Antonio Machado. Le acompañé en una exposición que hizo de sus dibujos en la Galería de São Bento. Era mollar y blanco como una brazada de nireve, como un relámpago en la oscuridad, como un velamen albo en el océano.

En distintas ocasiones quise enviarle alguna cosa que le hiciera ilusión, que le diera placer y que rompiera aquella rutina cuartelaria, quizá precisa, pero rígida. Un libro tal vez, un poeta nuevo, nada más. Austero, sobrio, ascético. Le llevaba rosas, que miraba como el que recibe una bendición. Su mujer, Agripina Costa Marques, poeta, pasaba allí el día con él, pero se iba al atardecer a dormir a su casa lisboeta. Para María Teresa Horta era O Poeta, no un escritor, que estuvo propuesto para el Nobel, sino O Poeta.

En su ciudad natal no llegó a acabar el bachillerato, pero asistía a la Alianza Francesa, donde aprendió francés y tomó contacto con la cultura de la nación vecina. Tuvo que trabajar pronto en una oficina y luego como profesor de lengua, pero no se veía en esas funciones. Lo dejó todo y en 1960 se establece en Lisboa e intenta vivir sólo de la literatura, traduciendo, escribiendo en periódicos. “A poesía tem de romper com os discursos que  a sociedade produz”, Incisões Obliquas.

Dibujo de Ramos Rosa

 

Comienza a publicar poemas en 1945, su primer libro, O grito claro es de 1958. Fundador y codirector de revistas: Aevore, Cassiopeya, Cadernos do Medio-Día. Colabora en revistas extranjeras, traduce a Paul Eluard, Malraux, Foucault. E inicia una desenfrenada edición de ensayos y poesía, que le llevará a alcanzar la centena de títulos: “la verdadera poesía nos emociona siempre como la revelación de algo misterioso y evidente al mismo tiempo. La imagen poética que no sepa crear este movimiento de correspondencias será nula poéticamente”.

Su poética surge en un mundo pospessoano, en época del neorrealismo y surrealismo, pero su voz fue alcanzando una entidad personal, originaria, genuina, única. Un timbre de rotunda sencillez, desnudo, a la intemperie. Es el poeta de la claridad, de la luz, del sol…con palabras claves que se repiten en su discurrir: respirar, aire, viento, fuego, blanco, agua, cuerpo, tierra, árbol; encender, lumbre, escribir, caballo y su galope… Repetía que “lo esencial es el acto de escribir”.

Persona angelical, imbele, frágil, propenso a las enfermedades, una de ellas le afectó de modo determinante. En la última ocasión que le visité, veía sombras entre las llamas, oía voces que se despeñaban del cielo y contaba estrellas en un lejano horizonte envuelto en la grandeza del azul. Los ojos prominentes, anunciaba una calántica de sonidos dibujados por aguas indomables. De vez en vez, una enfermera le daba unas pastillas, que aceptaba, y exclamaba. ¡este es mi alimento!

Tapa del libro Vogal viva

 

De su obra ha escrito Eduardo Lourenço: “Todo cuanto miramos de frente se torna esfinge. Fue lo real mismo lo que Ramos Rosa contempló hasta no poder distinguir la visión de lo visto. Devorado vivo deja a los pies del monstruo la blancura incorrupta de sus poemas. Poeta de lo elemental sin serlo nunca del elementarismo”.

Sus ensayos tuvieron y siguen manteniendo interés cenital en la mirada a la realidad y a la poesía: Poesía, Liberdade Livre, 1962, y A Poesía Moderna e a Interrogação do Real, 1980. Sostenía: “Lo que pretendo en arte es la simple lectura de lo que me está aconteciendo”. Más que pintar, dibujaba. Hacia rostros femeninos, evocadores, lacerados o dolientes. Era muy generoso, en cuanto se sentía a gusto trazaba a línea una cara en la esquina de un folio y te lo regalaba: hay repartidas una gran cantidad de ellas.

Entre sus libros, ¡hay tantos!: Viagem através de uma Nebulosa, Voz inicial, Ciclo do Cavalo, traducción al español de Ángel Campos Pámpano, Pre-Textos, 1985; en Volante Verde está el poema “A Festa do silencio”, como una caricia; Nomes de Ninguem, Terrear, O libro da ignorancia, O aprendiz secreto, traducido al español por Clara Janés en Visor; Incerto Exacto, Em Torno do Imponderável. Para Vergilio Ferreira la voz de Ramos Rosa era “la voz de una presencia en los límites de un mundo estricto”.

Breve estatura, perfil quijotesco, virado hacia dentro, distraído, ensimismado, tímido, depresivo, torrencial: el hombre que amaba las palabras, les susurraba hasta hacerlas aromar en verso, florecer en la conversación. Adoptó posición antisalazarista y en 1947 fue encarcelado. No utilizó la política, era un civil comprometido. Recibió varios galardones, rechazó uno estatal, aun estando presionado por la falta de economía. El CPS publicó Vogal viva, con auxilio de sus dibujos y de María João Fernandes.

Su obra suscitó un venero de ensayos y de escoliastas. Sobre su poesía han escrito María João Fernandes, reconocida crítico de arte, poeta, amiga; María Leonor Nunes, Paula Cristina Costa, cuya tesis doctoral versó sobre el poeta. Antonio Carlos Cortez, Catherine Dumas, Hélia Correia, María Irene Ramalho Santos, María Graciete Besse, y el pensador por excelencia, su coetáneo Eduadro Lourenço.

Eduardo Lourenço

 

Hospitalizado, ya el pie en el estribo, pidió recado de escribir a su hija y anotó: “Estou vivo e escrevo sol”, su verso más repetido. Moría, a causa de una neumonía, el 23 de septiembre de 2013, a pocos días de cumplir 89 años. Con motivo de su deceso, J.L. publicó una serie de artículos y evocaciones, entre ellas un texto brillante de Eduardo Lourenço, con rubro: ¡Todo um poeta!

Analiza el Doutor Lourenço la poesía en Portugal, tras la eclosión de Pessoa y sin que nadie se libre de su sombra, dos poetas construyen una aventura universal y distinta: Herberto Helder y António Ramos Rosa, que “compensou a sua depresiva vida real com uma poesía simultáneamente celebrante dos seus misterios claros, tornados oscuros pela interrogação obsesiva dessa mesma claridade. Na verdade, o coração é a esséncia da sua poesía vertiginosamente ocupada pelos mistérios da realidade- de toda, da mais trivial à mais enigmática. Em suma, toda ela não foi mais do que uma conversa sem fim com o poema como sua esfinge”.

Veneraba a Federico García Lorca, como crítico ejerció un harto magisterio, por sus juicios, sus incontables lecturas, pero no todos los aromas están en su perfume. Le impresionó José Regio, aquel que se molestó con Pessoa, porque cuando le citó para conocerlo, llegó tarde fingiendo ser Álvaro de Campos y disculpando la ausencia de Pessoa. No entendió José Regio aquel juego y nunca más volvió a decir una palabra sobre el dios lusitano.

A parte de los portugueses, admiró con pasión a Drummond de Andrade, Paul Eluard, San Juan de la Cruz, Juan Ramón Jiménez, Juarroz, Claude Esteban, pero sin que deturpen su resplandor, no de estrella, sino de sol del Algarve, grito del sur, que es “un desierto que llora mientras canta”, como quería Cernuda.

Su figura impresionaba, su fragilidad de hierro, su cabeza de filósofo heládico, su inquisitiva mirada, que se demoraba con lisura hasta convertirse en una aparición arcana, en un yatagán de seda. Sobrecogía en contraste a la venustez de la leve desnudez de su poesía. Sería bueno que, João Prates, poeta de la imagen, de sensibilidad selenita, en su centenario, diera a la luz todas las instantáneas que conserva del poeta, en distintas celebraciones; enriquecería su acervo y a todos los que no tuvieron la dicha de conocer en vida a este ser para la alegría, energía de claridad, escanciador de dichas en el simposio de la trascendencia.

                                                                                                                    Tomás Paredes

                                                                                                    Presidente H. AICA Spain

Recordando… Ulpiano Checa

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Ulpiano Checa

CHECA Y SANZ, Ulpiano     P   1910(N)      3.abr.1860    COLMENAR OREJA     PARIS/DAX(F)    16.ene.1916

Delegado de la AEPE en París

Ulpiano Checa fotografiado en 1889

 

Ulpiano Fernández-Checa y Sanz, conocido como Ulpiano Checa, nació el 3 de abril de 1860 en la localidad madrileña de Colmenar de Oreja, en el número 5 de la calle que en la actualidad lleva su nombre.

Desde muy pequeño manifestó tener cualidades para el mundo del arte y cuando contaba con trece años, José Ballester, propietario del Café de la Concepción, de la Corredera Baja de Madrid, se convirtió en su protector.

Ballester trasladó a la familia a Madrid, los instaló en su propia casa y pagó sus estudios, convirtiéndose en su mecenas.

Ulpiano sería amigo de su hijo, Eduardo Ballester Estrecha, con el que convivió durante los años de su estancia en Madrid, de 1875 a 1884.

Distintas fotografías de Ulpiano Checa y su autógrafo

El artista con su esposa e hijos en Toledo en 1895 y pintando en su estudio

 

Así, estudió en la Escuela de Artes y Oficios hasta que en 1875, ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la que estuvo hasta 1880.

Allí obtendría tres Medallas e perspectiva, dibujo de lo antiguo y ropajes y teoría e historia de las bellas artes, y dos becas para pintura de historia.

Sus buenas calificaciones le permitieron trabajar también como profesor adjunto de Pablo Gonzalvo entre 1879 y 1884.

Trabajó como ayudante del socio de la AEPE Manuel Domínguez Meunier, en la decoración del Palacio de Linares y también en la Basílica de San Francisco el Grande de Madrid, los dos proyectos decorativos más importantes de Madrid durante las últimas décadas del siglo.

Decoró además el Café de la Concepción de su protector, con hermosas vidrieras de motivos florales.

Interesado en el devenir artístico de la época, colaboró en el segundo centenario de la muerte de Calderón de la Barca, moviéndose dentro de los círculos culturales madrileños, y participando como socio fundador en el Círculo de Bellas Artes.

En 1884 obtuvo la pensión de número en la sección de pintura de historia en la Academia de Bellas Artes de Roma. Sus trabajos fueron muy destacados. Un año después, durante el último curso de su pensión, viajó a París y participó en el Salón de los Campos Elíseos  con El rapto de Proserpina, lo que provocó discrepancias dentro de la academia española.

 

Tras finalizar sus estudios, solicitó la pensión de mérito para la Academia en Roma, pero ésta recayó sobre Mariano Benlliure. Durante su estancia como pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, colaboró con la revista La Ilustración Española y Americana.

Checa fijó su mirada en París, que por aquellos años ya se había situado como el epicentro cultural europeo. En 1889 se estableció en la capital francesa y participó en la Exposición Universal de este año con el lienzo En la iglesia, que fue premiado con la Tercera Medalla.

Conoció a Matilde Chayé, mujer perteneciente a una familia acomodada de origen gascón y en 1890 contrajo matrimonio. Checa cambió su residencia definitivamente y vivió entre París y Bagneres de Bigorre, donde la familia Chayé, muy apreciada dentro de la comunidad, tenía una residencia.

Nunca olvidó sus orígenes, y regresó a España en diversas ocasiones para pasar temporadas de descanso y visitar a amigos y familiares en Colmenar de Oreja. Su espíritu inquieto y su posición económica le permitieron viajar por medio mundo y esto le convirtió en un artista de fama internacional.

En 1890 obtuvo su primer triunfo en el Salón de París, en el que participó en numerosas ocasiones, cuando presentó su célebre Carrera de carros romanos y consiguió la Tercera Medalla. Tanto el público como la crítica alabaron esta obra. Su nombre se hizo popular dentro de los círculos artísticos y se ensalzó como uno de los pintores españoles más prometedores de cuantos trabajaban en la capital francesa.

Un año después, el gobierno español le condecoró con la Orden de Carlos III.

 

La naumaquia

 

Presentó también obras a otros salones franceses de menor repercusión, como los de Lyon, Montecarlo, Rouen, Angers o Burdeos, y a otros europeos, africanos y americanos en Bélgica, Alemania, Barcelona, San Sebastián, Buenos Aires, Montevideo, Atlanta, Río de Janeiro, Argel, Túnez…

En pocos años se confirmó como uno de los pintores más influyentes del momento, y en 1894 el gobierno francés le condecoró con la Legión de Honor.

En 1895, realizó su primera exposición individual en Georges Petit, donde presentó, con éxito, cerca de sesenta obras. También en este año participó como miembro del jurado de la comisión moderna en el certamen organizado con motivo del centenario de la litografía.

En 1897 se adentró en otras manifestaciones artísticas como carteles, litografías, aguadas, plumillas, carboncillos…

Ese mismo año se publicó Espagne. Le Généralife. Sérénades et Songes, de Zacharie Astruc, de su gran viaje por España, que contenía ilustraciones de Checa.

Durante los meses de verano viajó a Colmenar y aprovechando su estancia pintó dos murales en el presbiterio de la parroquia de Santa María la Mayor. En el muro de la izquierda representó La Anunciación y en el de la derecha La Presentación de la Virgen. Años después realizó un tercer mural en el que representó un San Cristóbal.

En 1900 publicó su Tratado de perspectiva, y obtuvo una Medalla de Oro en la Exposición Universal de París  con Los últimos días de Pompeya, además de participar junto a Jules Cheret, Etienne Dinet y Edmond Grasset en la publicidad del pabellón de Andalucía en tiempo de los moros con una litografía; decoró además una gran cúpula del Buffet de la Gare – «Le trai Bleu» de la estación de tren de Lyon, en París, con cuatro grandes lienzos  para sus techos – hoy día, Monumento  Nacional «Art-Nouveau» y representando cuatro ciudades: Monte-Carlo, Toulon, Arles y  Montpellier.

En 1901 se encargó de diseñar el vestuario de la representación teatral de Quo Vadis? en París. En 1902, tras participar en la primera exposición de artistas españoles residentes en Francia, en la Galería de Artistas Modernos, partió para América, y viajó por Argentina y Uruguay, atendiendo asuntos económicos de su mujer, pero, tras conocer el importante mercado artístico que allí se estaba desarrollando, prolongó su estancia varios meses.

Los últimos días de Pompeya  (detalle)

 

Expuso en las galerías más importantes de Azul, Buenos Aires y Montevideo, retratando a los personajes más influyentes del momento. En Montevideo conoció a Juan Zorrilla de San Martín, quien le propuso ilustrar su libro Tabaré, que vería la luz en 1904. En 1905 viajó por Italia, donde pintó un gran número de obras, y un año después regresó a Buenos Aires para realizar el retrato del recién fallecido General Mitre.

Argelia fue uno de los destinos preferidos del pintor. Viajó con frecuencia, sobre todo durante la primera década del siglo. Además de documentarse para sus pinturas orientalistas, realizó obra y participó en diferentes exposiciones colectivas.

En 1910 enferma de uremia y aunque no deja de trabajar, su producción desciende. Continua cumpliendo con los envíos al Salón de París y dos años después, realiza una exposición individual en la Galería Imberti de Burdeos. Este mismo año recibió la condecoración de Nichan Iftikhar del gobierno de Túnez.

Tras estallar la Primera Guerra Mundial, ya enfermo, dejó París para instalarse en Bagneres de Bigorre primero, y a Dax poco después, donde murió el 5 de enero de 1916. Por expreso deseo del pintor, sus restos mortales fueron trasladados a Colmenar de Oreja, donde fue sepultado el día 20 del mismo mes.

Leda y el cisne

Desafortunado encuentro

El piel roja

 

Premios y condecoraciones

1887: Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes

1888: Segunda Medalla en la Exposición Internacional de Viena

1889: Tercera Medalla en la Exposición Universal de París

1890: Tercera Medalla en el Salón Oficial de París

1891: Caballero de la Orden de Carlos II de España

1894: Caballero de la Legión de Honor de Francia

1894: Medalla de Plata en la Exposición Universal y Colonial de Lyon

1895: Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Atlanta

1898: Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Dijon

1900: Medalla de Oro en la Exposición Universal de París

1900: Medalla de Oro en el Salón de Dijon

1912: Condecorado con la Orden de Nichan Iftikhar de Túnez

La obra de Ulpiano Checa se caracteriza por un uso estereotipado del color, del tratamiento de la luz y del uso del dibujo, que se compensan y pasan desapercibidos gracias al dinamismo que imprime a sus obras.

Se trata de un artista ecléctico que incorporó a su obra conceptos del impresionismo, el academicismo o el luminismo sin ahondar en ninguno de ellos.

Sus cuadros de historia usan incesantemente los caballos al galope como recurso para impactar al espectador por su movimiento suspendido. De sus pinceles salieron galopando hunos, bárbaros, pompeyanos, aurigas, franceses, árabes o reyes. También abusa del recurso de oponer un haz de luz cálido y uno frío, encontrándolo tanto en cuadros de historia como costumbristas o retratos. Se le ha adscrito al posromanticismo.

Diligencia nocturna

Entre dos oasis

 

Ulpiano Checa y la AEPE

En 1911, la Junta Directiva de la AEPE acordó nombrar representante de la misma en París al artista, con sede en rue Bayen, 33.

 

Inspiración de Hollywood

Ulpiano Checa está considerado como “gran maestro del dibujo” por el Museo Boijmans de Rotterdam, presentándolo junto a otros maestros españolas de la talla de Goya, Murillo, Alonso Cano o Velázquez en la exposición “Spanish Master Draw (1500 – 1900)“. En cambio, en España es el gran desconocido.

Ulpiano Checa llegó a Roma en plena eclosión de la pintura de historia. Allí descubrió el “merchandising”. Sus cuadros comenzaron a ser utilizados como arma de publicidad y a precios altísimos, los realizaba en óleo, acuarela, grabado, escultura, carteles… un “influencer” de la época, ya que su obra se puso de moda.

La beca de la Academia de España en Roma exigía al final de cada año a los pensionados, realizar varios envíos a España de una serie de trabajos obligatorios y presentar al público romano el fruto de su labor a través de la exposición de sus obras.

Muchos de estos ejercicios se concebían en torno a un tema propuesto por un comité de académicos, sobre el que los artistas debían de ahondar, estudiar y detallar de forma minuciosa en el caso de la pintura de historia.

Batalla

La invasión de los hunos

Carrera de cuádrigas

 

De esta manera, un cuadro o escultura se convertía en un ejercicio de documentación histórica sobre el que se iba creando un archivo gracias al que conocemos la indumentaria de las épocas propuestas: vestidos, telas, materiales, colores, vajillas, muebles, el arte decorativo de las escenas…

Eso ocurrió con Ulpiano Checa y su obra, traductora visual de las grandes novelas de romanos como Ben Hur, Espartaco o Quo Vadis en las que recrea cada detalle de los carros en movimientos, de los aurigas, de las posturas de los caballos, de las armas de los gladiadores, de la arquitectura del circo romano… además de los vestidos, peinados, aderezos y cualquier otra referencia que nos traslada directamente a una época que se recrea con una narración increíblemente minuciosa.

Baño en Roma

El centinela

La nube o la carga de la caballería mora

 

Hizo lo mismo con la obra “La caída de Waterloo”, basada en una escena de Los miserables de Víctor Hugo, que le valió la condecoración de la Legión de Honor de Francia.

En “La invasión de los bárbaros”, Checa se preguntó a sí mismo cómo se dibuja el final de una civilización, el fin del Imperio romano, cómo se recrea un paisaje sin una solo prueba gráfica hasta la fecha y sobre todo, que parezca real. Y eso se logra a través de la documentación de personajes, vestidos, ambientes, lugares… cuyo éxito fue, y sigue siendo aún, brillante.

Pero su aportación al mundo del Arte es más grande y basta con mirar algunos de sus cuadros, casi viñetas de cómic en algunos casos, para darnos cuenta de que esas escenas nos resultan familiares: en algunos de ellos están contenidos grandes fotogramas de la historia del cine, y es que sus imágenes del Imperio Romano inspiraron a cineastas como Cecil B. de Mille y Fred Niblo. De hecho, la famosa carrera de cuadrigas del ‘Ben Hur’ de Niblo, rodada en 1925, tuvo su referencia en uno de los óleos de Checa, algo que también sucede en la siguiente versión de esta historia, filmada por Willian Wyler y protagonizada por Charlton Heston en 1959.

También el italiano Mario Bonnard llevó a la pantalla en 1959 el cuadro ‘Los últimos días de Pompeya’, Medalla de la Exposición Universal de París de 1890, para el que Checa se inspiró en la novela de Edwer Bulwer-Lyton sobre la erupción del Vesubio, y, si observamos algunas escenas de emboscadas y tiroteos en distintos ‘western’ de grandes directores, en las que trabajan gran cantidad de figurantes para ofrecer más realismo, podemos ver también el espíritu de algunos de sus cuadros.

Manola

 

Y es que también se adelantó en el tiempo con su capacidad para el encuadre cinematográfico que se ve en cada una de sus obras: poderosos óleos donde hombres, animales y paisajes son combinados con tanta fuerza expresiva que “se salen del cuadro”. Con su técnica de imprimir mucha acción a sus obras, rostros de caballos exhaustos, cuadrigas, soldados, gladiadores, senadores y populacho, Ulpiano Checa logró que grandes directores de Hollywood consultaran sus obras antes de emprender superproducciones. En “La Naumaquia”, por ejemplo, revela una lucha naval simulada en los foros de Roma, en la que aparecen cientos de figuras que parecen que se mueven.

Ulpiano Checa también recreó otro mundo que ha encantado a la cinematografía: los indios americanos. Caballos desbocados, indios valientes a la carga. Su arte era tan dinámico que se le ha calificado como “el pincel que filmaba”.

El lazo de la pampa

El último de los pieles rojas

 

Mezcla de romanticismo y espíritu aventurero, sus cuadros también reflejan escenas de cargas de caballos moros en el desierto. Y es que viajó después a África. Quería poner carne y hueso a todas esas escaramuzas musulmanas de nuestra Historia, logrando unas bellísimas escenas donde los contrastes y la luminosidad del desierto reflejan mundos evocadores y atrayentes.

Premiado en numerosas ocasiones en su tiempo, Checa fue padre de un texto sobre perspectiva que se estudiada en las mejores escuelas de arte de la Francia de final de siglo y de principios del siglo XX.

Trabajó la escultura, el carboncillo, la ilustración gráfica, y en todas demostró ser un adelantado porque tenía una visión dinámica y muy moderna de las figuras animales o humanas, y de los colores. Algunas de sus primera ilustraciones, como el cartel de una exposición en París sobre los moros, revela un concepto que en muchos aspectos se utiliza en el comic moderno.

Perseguido y buscado, la alta sociedad de la época, los políticos y artistas se peleaban por conocerle y lo reclamaban en Europa, América y Latinoamérica. A nivel mundial, Ulpiano Checa fue tan conocido como Fortuny o Sorolla y sin embargo, en España es invisible.

Vaya en estas líneas nuestro pequeño homenaje y reconocimiento.

 

Juego de los cientos o consejo tardío

 La ninfa Egeria dictando a Numa-Pompilio las leyes de Roma

Torre de Colmenar de Oreja

Crepúsculo

Venecia

El Museo Ulpiano Checa

Su origen se remonta a 1945. Ese año el Ayuntamiento de Colmenar de Oreja acordó crear un museo municipal para custodiar obras de arte y otros objetos de interés y curiosidad local.
A partir de 1950 comienzan las negociaciones con Carmen y Felipe Checa, hijos del pintor que, conscientes del hondo cariño que su padre tenía a su ciudad natal, aceptaron la donación de una veintena de sus obras. Así, el 3 de abril de 1960 se abre el Museo Ulpiano Checa, que se ubica en la denominada Casa de los Siete Patios donde permanece en la actualidad, y que recibe nuevas donaciones de obras de Carmen Checa y de María Ballester, nieta de su protector.

Desde su inauguración ha ido incrementando sus colecciones hasta convertirse en el principal depositario de su obra.(en gran parte pintura histórica de finales del siglo XIX, pintura orientalista y obra de género).

Entre adquisiciones y donaciones ha ingresado casi un centenar de piezas que representan todas sus facetas artísticas. Además de adquirir óleos, carteles, acuarelas, grabados, libros ilustrados, dibujos y libros de referencia, ha tenido acceso a importante documentación cedida por los descendientes del pintor que, conscientes de la importancia de este proyecto, han colaborado con la institución de forma desinteresada.

En 1993 se realizó la primera ampliación, y en 2004 se inició la segunda, que ha incorporado casi mil metros en nuevas salas.  Además de triplicar los espacios expositivos se ha adaptado la institución a las nuevas funciones museológicas. El edificio ya cuenta con salas polivalentes para el desarrollo de actividades didácticas y culturales, biblioteca, almacén y zonas de servicio y descanso para los visitantes.

Museo Ulpiano Checa
C/ María Teresa Freire, nº 2
28380 Colmenar de Oreja – Madrid
Tlfno: +34 91 808 90 02
E-mail: museocheca@colmenarte.com
Horario de visitas al Museo:

HORARIO INVIERNO (Del 1 de septiembre al 31 de mayo)
De martes a viernes: De 10:30 a 13:30 y de 16:30 a 19 horas.
Sábados, domingos y festivos: De 10 a 14 y de 16 a 19 horas.

HORARIO VERANO: (Del 1 de junio al 30 de agosto)
De martes a domingo: (festivos incluidos):
De 11 a 14 y de 17 a 20 horas.

CERRADO
Todos los lunes.
Mes de agosto, cerrado por trabajos de conservación y mantenimiento.
25 de diciembre y 1 de enero

Días de acceso gratuito:

9 de marzo, aniversario de la apertura del museo.

18 de mayo, Día Internacional de los Museos.

Colmenar de Oreja: Museo de Ulpiano Checa

 

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