Inaugurado el 63 Certamen de San Isidro

En el CC Clara del Rey-Museo ABC, hasta el 16 de mayo

El 4 de mayo de 2026, en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Clara del Rey – Museo ABC del distrito Centro, se inauguró la exposición de las obras seleccionadas en el 63 Certamen de Artes Plásticas de tema madrileño “San Isidro”, que tradicionalmente organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, para el que se han seleccionado 25 obras, de entre más del centenar presentadas, y en la que participan reconocidos autores con diferentes estilos y con unas propuestas siempre renovadas sobre la hermosa ciudad de Madrid, coincidiendo con sus fiestas patronales.

El acto de inauguración y entrega de premios ha estado presidido por el Concejal del Distrito Centro, Carlos Segura, a quien acompañaba el Concejal del Distrito de Moncloa-Aravaca, Borja Fanjul, así como por el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, acompañado de la junta directiva: Juan Manuel López Reina, Mª Dolores Barreda Pérez, Paloma Casado y Carmen Bonilla Carrasco.

El Jurado en esta ocasión ha estado formado por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE y Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, actuando como Presidente y Secretaria del Jurado, respectivamente, ambos con voz y sin voto; y como Vocales, los directivos: Juan Manuel López-Reina; Paloma Casado y la socia elegida al azar que en esta ocasión ha sido Marta Argüelles Sangro, otorgándose los siguientes premios:

MEDALLA de Pintura ANTONIO CASERO SANZ

Magdalena España. Ayuntamiento de Madrid. Acuarela / papel. 81 x 100

 

MEDALLA de Escultura LUIS BENEDITO VIVES

Juan Antonio González Sáiz – Juanchi. Sin título. Maderas ensambladas. 50 x 32 x 18

 

MENCIÓN DE HONOR

Timoteo D. Rozas. Panorámica de Madrid. Mixta / lienzo. 60 x 130

 

MENCIÓN DE HONOR

Raymundo Harras. Dos majas en la Pradera de San Isidro. Óleo / lienzo. 120 x 120

MENCIÓN DE HONOR

Jesús Antonio Rubio. Luz de primavera. Mixta / madera. 100 x 100

Los artistas seleccionados en esta ocasión para integrar la exposición del 63 Certamen de Artes Plásticas San Isidro de Tema Madrileño de la AEPE, son:

Alcalá-Zamora (Pablo Alcalá-Zamora González) – Atarraya (Luis Manuel Díaz Díez) – Alejandro Aynós (Alejandro Aynós Romero) – Concha Corral (Concepción Corral López) – P. Cortés (Pilar Cortés López) – Timoteo D. Rozas (Timoteo Díaz Rozas) – Dupont (Mariluz López Dupont) – Magdalena España (Magdalena España Luque) – Elisa Reyes (Elisa Reyes Expósito Rodríguez) – Ramón Ferrer (Ramón Ferrer Fernández) – Germán (Germán Gutiérrez Muñoz)- J. Pedro Gómez (J. Pedro Gómez Gómez) – Juan Antonio González Sáiz – Juanchi (Juan Antonio González Sáiz) – Daniel Mass Lorenzo – Antonio Municio (Antonio Municio Gutiérrez) – Julio Nuez (Julio Nuez Martínez) – Odín Manuel (Odín Manuel Fuentes Martínez) – Raymundo Harras (Manuel Ortega Moreno) – Jesús Antonio Rubio (Jesús Antonio Rubio Escudero) – Alfonso Sánchez (Alfonso Sánchez García) – David Sánchez (David Sánchez Sánchez) – Carmen Belén Serrano Serrano – Zárate (Mª Luisa Martínez de la Pascua de Zárate)

En esta misma web, en la pestaña Certámenes y premios, subpestaña Certamen de San Isidro, se puede ver toda la información de esta muestra, con las fotografías de las obras, el catálogo digital y las fotografías de la inauguración.

 

 

63 Certamen de San Isidro

Asociación Española de Pintores y Escultores

4 a 16 de mayo de 2026

Sala de Exposiciones

CC Clara del Rey – Museo ABC

C/ Amaniel, 29

28015 Madrid

L-S 9 a 21 h.

Metro: Ventura Rodríguez (línea 3), Plaza de España (líneas 3, 10), San Bernardo (líneas 2, 4). Bus: Líneas 1, 2, 3, 21, 44, 133, 138, 147, 148, C1, C2, C03, M2

María de Francisco Salces en la revista Espacio y Cultura 

Del mes de marzo de 2026

 

La obra ‘Sakura’ de la socia de la AEPE María de Francisco Salces, aparece en la contraportada de la Revista ‘Espacio y Cultura’ de marzo de 2026.

La revista Espacio Cultura correspondiente a marzo de 2026, con 78 páginas en español y que incluye contenidos enfocados en la cultura visual y el arte, con publicación física y digital incluyó en el pasado mes de marzo, la obra «Sakura» de María de Francisco Salces.

María De Francisco Salces, nacida en Madrid, sus comienzos se remontan a 1995. Años más tarde en la ciudad de Londres es donde realiza su primera exposición, y realmente descubre y es consciente de su vocación artística asistiendo a ‘Putney School of Art donde logra desarrollar su creatividad.

Posteriormente se traslada a su Estudio en Madrid y centra su trabajo en el campo de la abstracción expresionista desarrollando su obra en formatos de mayor tamaño

La pasión por el color ha sido siempre una constante en su vida. Ya en sus inicios artísticos realistas manifestaba dicha intensidad en paisajes y marinas.  Se sorprende de la inspiración que capta en sus viajes y en cada obra revela y transmite impresiones y emociones conjugando sensiblemente figuras y trazos coloristas en constante evolución.

Estimular los sentidos es su mayor fuente de inspiración, la libertad para crear es infinita.

La improvisación constituye un reto continuo disfrutando cada instante el diálogo establecido con cada pieza artística. Pintar es como escribir poesía sobre un lienzo

Ha mostrado su obra en Galerías de Arte en España, Estados Unidos, Reino Unido, Grecia y Portugal, así como en Ferias y Corporaciones realizando exposiciones individuales y colectivas. Sus creaciones han sido reconocidas y premiadas en varias ocasiones y presentes en diversas publicaciones, artículos y televisión

También ha participado en subastas benéficas y vendido obras en España y en el extranjero a coleccionistas. Colabora con destacados estudios de decoración de interiores. Parte de su obra la realiza por encargo.

XXVII Certamen de Pintura Rápida Nicole Nomblot

Cuenta con la colaboración de la AEPE

 

El próximo día 30 de mayo de 2026, tendrá lugar la edición número 27 del Certamen de Pintura Rápida Nicole Nomblot, que tiene como protagonista a la villa de El Romeral “Patio de La Mancha”.

Hay tres premios: el primero de 800 €, el segundo de 400 y un tercero elegido por votación popular, de 300 €. Además, el Premio de la Asociación Española de Pintores y Escultores, dotado con Medalla y Diploma.

El tema será EL ROMERAL y su entorno.

Se admitirá una sola obra de técnica libre por autor, sobre tela, madera o papel (para acuarelas) con medidas no inferiores a 50 x 50 cm.

La categoría infantil no tiene límites de tamaño, pero su obra tiene que presentarse montada sobre soporte rígido.

Los aspirantes al premio se presentarán entre las 9:00 y las 11:00 de la mañana, con un lienzo en blanco montado sobre bastidor, o una tabla preparada en blanco, o un papel blanco para acuarelas o dibujo montado en soporte rígido, para su numeración y sellado en la Casa de la Cultura de El Romeral (calle Rey Juan Carlos I).

Tendrán de plazo hasta las 16:00 horas para entregar su obra sin firmar, exponiéndose a continuación los lienzos en la Casa de la Cultura para que el jurado dictamine el fallo a partir de las 17:00 horas del mismo día.

El fallo del jurado es inapelable y cualquiera de los premios puede declararse desierto.

Podrán concurrir pintores nacionales o extranjeros, sin límite de edad, excepto para la categoría infantil, que será de 14 años.

Las obras premiadas con dinero pasaran a ser propiedad de los patrocinadores.

La Asociación Cultural Romeral Vivo se reserva el derecho de comprar el cuadro correspondiente a la mención honorífica por el importe asignado al tercer premio, en cuyo caso quedaría también a disposición del patrocinador.

Bases XXVII CERTAMEN DE PINTURA RÁPIDA

 

Anfisa Zinchenko-Patsuk

El 3 de julio de 2026, en la Sala de Exposiciones «Eduardo Chicharro» de la Asociación Española de Pintores y Escultores, tendrá lugar el acto de inauguración de la exposición que bajo el título de «La vida entre cortas pinceladas», nos presentará la socia Anfisa Zinchenko-Patsuk.

Muestra que es posible gracias a la inquietud que en todo momento han demostrado por hacer esta exhibición, facilitando el material y aportando la ilusión propia de quien desea mostrar al mundo sus obras.

Con este motivo, aquí mismo puedes consultar el catálogo digital elaborado con tal motivo, así como una galería de obra de los artistas.

Todo ello puede seguirse además por el canal de la AEPE en Youtube y por las redes sociales en las que tiene presencia la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Sin duda estamos ante una nueva y emocionante cita.

La muestra nos la presenta así la propia autora:

«La vida entre cortas pinceladas»

Homenaje a mi madre Raisa

Mi exposición «La vida entre cortas pinceladas» es una etapa especial e importante en mi vida artística. Es mi primera exposición individual en Madrid. Anteriormente, mis obras solo se han presentado en proyectos colectivos. Por eso, este evento tiene para mí un profundo significado personal.

En la exposición presentaré alrededor de 18 obras creadas durante los últimos cinco años. Estas pinturas reflejan diferentes etapas de mi búsqueda interior y artística. En ellas se puede ver una variedad de géneros, estilos y técnicas. Sin embargo, la figura y el paisaje ocupan un lugar central en mi trabajo.

Algunas de las obras nacen de la observación de la realidad. Otras surgen de la imaginación y la fantasía. Para mí es importante unir lo visible con lo interior.

Cada pintura es una vida entera expresada en pinceladas breves. Cada pincelada es respiración, movimiento e impulso. En ellas se contienen emociones, vivencias y estados. Cada obra cuenta su propia historia. En mis pinturas intento capturar el tiempo. El instante que se escapa. El momento en el que existimos.

Me interesan las emociones, las imágenes y los caracteres. Intento transmitir el alma de lo que represento. Para mí, la pintura es una forma de sentir y de hablar sin palabras.

Mis obras son una especie de ventanas al mundo. Un mundo que observamos. Y del que, en cierta medida, formamos parte.

Les invito a visitar la exposición. A detenerse un instante. A sentir y vivir estos momentos breves pero profundos conmigo.

Que cada uno encuentre en estas obras algo propio — algo familiar, olvidado o recién nacido en su interior.

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

 

 Blanca Varela:

«Una silenciosa algarabía del corazón»

 

Lo que pasa nos sitúa en un espacio. Ahí estamos, más allá de fantasías. Ese espacio es hoy de banalidad, degradación, deleznable. Ha desparecido, o no se manifiesta, el pensamiento. A cualquiera cosa se llama poesía, pintura, reflexión, pensamiento. El nivel es tan bajo que, desde el suelo, no hay perspectiva. Pensar es el proceso mental que realizamos para descubrir la claridad. No la verdad, pues la publicidad la ha roto hasta dejarla irreconocible. Para Heidegger pensar es un aprendizaje, buscamos lo que no sabíamos: aprendemos a ver, diferenciamos el resplandor de la entidad de la luz. ¡Blanca Varela, “porque alguien tiene que pensar la vida”!

Vivimos un mundo y unas relaciones socio-culturales artificiales. Si el hombre deja de pensar, ¡y está pasando!, se acaba todo. Todo lo relacionado con nuestra dignidad, nuestra libertad, nuestro compromiso vital. Sin pensamiento activo no hay libertad y sin libertad sólo hay esclavitud. Respecto a ideologías vivimos una insufrible polarización, pero, en torno a la vida emocional, estamos en época de absoluta renuncia. El hombre ha dimitido, para ser manejado, tal un pelele, por oligarquías desnaturalizadas, por bandas de truhanes zafios y rufianes.

La política que hacen los políticos actuales es un reflejo de nuestra sociedad, no un calco exacto. Hay circunstancias y sucesos que no son equivalentes. La política está henchida de mafias irredentas, que, bajo aspectos distintos, coinciden en su objetivo: vivir de los que trabajan, amordazar a los que piensan y dirigir voluntades a través del poder y su propaganda. La sociedad es plural y posee mecanismos, que pueden adormecerse, pero que despiertan de tiempo en vez. ¡Y en despertar estamos!

 

Retrato de Blanca Varela por F. de Szyszlo, c.1947

 

Conocí a Blanca Varela en 1997, en la “Resi”. Tenía una hermana que vivía en Madrid y sus estancias en la capital no fueron escasas. El 4 de octubre de 2002, apareció, en El Punto de las Artes, una entrevista que le hice en la que identificaba la poesía como “una silenciosa algarabía del corazón, un ejercicio de libertad”. Más existencialista que surrealista; estaba, está su obra determinada por el dolor y la ternura.

Una señora elegante, con porte, sin adustez; entre jazmín y aliaga; sedosa, pero, dura. Una claridad seclusa y rescatada por la actitud, hablaba como si hiciere una confidencia. Ángel inca de la luz y torrente de intimidad con alas. Tímida y rilkeana, nefelibata atenta a lo concreto. Había sufrió golpes fuertes en su vida y supo procesar el dolor en un hortus conclusus en el que cultivaba flores de sangre, que teñían su existencia. Nada le podía sorprender ya, salvo los efectos del día a día. Arrastraba una tristeza que sólo borraba la alegría de una sonrisa, el sabor de la dignidad a través de la palabra.

Limeña de cuna, estudió en San Marcos y, aunque escribió desde niña, allí fue donde se inició en la poesía, a la sombra de Sebastián Salazar Bondy, formando parte de la generación de los 50 de Perú: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Carlos Germán Belli, Washington Delgado, Alejandro Romualdo…Participó en la tertulia de la Peña Pancho Fierro, comandada por Alicia y Celia Bustamnate, asistiendo José Mª Arguedas, que influyó de forma notable en la obra vareliana; César Moro, Westphalen, Sérvulo Gutiérraz, Leonor Vinatea o Fernando de Szyszlo, con quien matrimonia en 1949.

Foto icónica de Baldomero Pestana de la poeta en Lima

 

Vino a la vida en un hogar en el que se escribía, se cantaba, se soñaba. Su madre, Esmeralda Gonzales Castro, escritora, cantautora, periodista, construyó valses criollos y melodías bajo el pseudónimo de Serafina Quinteras. Es mucho lo que le quedó de ella, porque andando el tiempo, 1997, confesaría en una entrevista a Víctor Rodríguez Núñez:”…mi inspiración mayor es poder escribir una poesía que se pueda cantar”.

Antes comienza a colaborar en Las Moradas, la revista de Westphalen y de Szyszlo. Y tras la boda, a París, donde por Jacques Lanzman conoce a Sartre y S. de Beauvoir, con quien intimará. Octavio Paz los introduce en el mundillo artístico de los Michaux, Giacametti, Léger, Tamayo, Breton, Carlos Martínez Rivas, José Bergamín: en la capital del Sena vive dos años sola, por las espantadas desleales de Szyszlo.

Fotografía realizada por Tomás Paredes en la Residencia de Estudiantes, en 2002

 

En el 57 se trasladan a Florencia, coincidiendo con Gerado Chávez, Tilsa Tsuchilya y otros compatriotas. Duran poco, se van a Washington, donde estarán hasta 1960, viven de traducciones y trabajos periodísticos. Deambulando por aquí y por allá, hasta el regreso definitivo (?) a Lima en 1962: “el tiempo es un árbol que no cesa de crecer”.

El matrimonio anduvo a trancas y barrancas, Szyszlo era muy enamorador. Se separaron en los ochenta, divorciándose en 1989. En sus memorias, La vida sin dueño, Alfaguara, 2017, Szyszlo no se siente orgulloso de su comportamiento con la poeta. Hay que añadir que, en 1996, su hijo Lorenzo fallece en un accidente aéreo, Vuelo 25 de Faucett Perú, en Arequipa. Acumulando dolores, cosechando heridas, se hizo resistente. Pero al final la vida cede y en 2006 tuvo un accidente vascular que la privó del habla. En silencio, sabiendo, murió en marzo de 2009 a los 82 años. Sus cenizas fueron sembradas en las aguas de la bahía de Paracas: “Amor, / paisaje que el tiempo corrige sin tregua”.

Su libro inicial, fue revisado, titulado y prologado por Octavio Paz, Ese puerto existe, 1959. En ese prólogo, asegura Octavio Paz: “Blanca Varela es una poeta que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga en su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”.

Fernando de Szyszlo es el pintor más internacional de Perú del s. XX, junto con Gerardo Chávez, siendo tan distintos. Era un personaje encantador, cuando expuso en Madrid, estuve con él y con Vargas Llosa, su amigo. Le hice una entrevista, en El Punto de las Artes, 18 de marzo de 2005. Quería hacerme un obsequio y yo le pedí el Libro de barro de Blanca Varela. Se emocionó y me dijo que me lo enviaría si lo encontraba. Cuando viajé a Lima a presentar el gran catálogo de la obra de Gerardo Chávez, ya tenía una cita para verme con él, pero el día anterior a mi llegada, se produjo la infausta noticia de su muerte, junto a la de su segunda esposa, Lila Yabar, 9 de octubre de 2017.

Retrato pop de Blanca Varela

 

De su obra, ocho libros, toda la poesía de Blanca Varela está en edición de Galaxia Gitenberg/Círculo de Lectores, Donde todo termina abre las alas, 2001, con prólogo de Adolfo Castañón y epílogo de Antonio Gamoneda ¡Qué manía de mezclar agua y aceite!

Dentro de su enigmático cosmos, el libro más esplendoroso es El libro de barro, Ediciones del Tapir, Madrid, 1993.  También Canto Villano es muy representativo y Ejercicios materiales. Perfumada de surrealismo, introduce en la poesía del continente americano un sabor existencialista y una elegancia ungarettiana. Transita la intimidad, la desnudez, el desencuentro, para resistir una realidad hiriente, “y de pronto la vida”.

José Miguel Oviedo, el crítico más creativo, cree su poesía “pura y misteriosa”, ejerciendo “una insurrección cotidiana”. Para Abelardo Oquendo, “…esta poesía se alimenta de pérdidas, es una chispa que brota del choque de dos manos por coger una chispa”. Para mi amigo, el maestro Julio Ortega, es una poesía “que no rinde sus encuentros, que no accede al diálogo y que, indefectiblemente, aparece y huye”.

 

Es una de las poetas más finas, exquisitas y poderosas del siglo XX, en Hispanoamérica. Tiene más que ver con los poetas peruanos de los 40 que con los de su generación. Es una isla, un cúmulo impreciso de sensibilidad, arañado por la rudeza de los que no saben medir su fuerza. Hablaba en tono de susurro, como viniente del dolor, hecha a pasar de puntillas, a estar tras el visillo, pero con la lucidez de un volcán silente a punto de inaugurar su canto irreductible del fuego.

Fernando de Szyszlo ante una de sus obras

 

Su obra, va más allá de la lírica, hizo crítica de cine, con el pseudónimo de Cosme; de arte, columnas de pensamiento para diarios. Para Albert Camus, pensar es “querer crear un mundo”. Pero su potencia, enmascarada, rehuyendo plantar cara, ajena al narcisismo, está en la poesía. No existen poetas elitistas, sino menospreciados por la ignorancia, que es letal. Ha sido traducida al francés, inglés, portugués, alemán, ruso, italiano. No es fácil el acceso a su poética, pero, muchas puertas se abren solas cuando se decide entrar.

Es coautora de la antología Las Ínsulas Extrañas, con Sánchez Robayna, Eduardo Milán y José Ángel Valente, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2002. Una publicación que levantó gran polvareda crítica, siendo muy atacado Valente.

Tapa de la edición de Galaxia

 

Blanca Leonor Varela Gonzales, Blanca Varela, nació el 10 de agosto de 1926 en Lima. Siempre quiso ser peruana, siempre escribió en español. El próximo diez de agosto se cumple el centenario de su nacimiento. No es una obra en peligro, nunca lo va a estar, pero al aire de esta efeméride, veo oportuno recordar su entidad y alentar su presencia, que nunca ha estado a la altura de su dimensión. ¡Una poesía mollar, límpida, que no se deja mezclar, genuina de un ángel cobijado en las estancias más hondas del prodigio!

Fue agasajada a destiempo y de modo burdo. ¿No pudo nadie remediar la astracanada? Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo, en 2001. ¡Muy tarde! Pero es que, cuando ya no podía hablar y su comprensión estaba dañada le otorgaron el Premio I de Poesía Ciudad de Granada, 2006, con torpes declaraciones del portavoz del jurado, y al siguiente año, el XVI Premio Reina Sofia de Poesía Iberoamericana. ¡Qué falta de tacto de los organizadores de esos galardones!

                                                                                                                 Tomás Paredes

                                                                                               Presidente H. de AICA Spain

 

Recordando… Víctor Morelli Sánchez Gil

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Víctor Morelli Sánchez Gil

MORELLI SANCHEZ GIL, Victor        1910(N )        1860             LA CORUÑA             MADRID         20.abr.1936

 

Socio Fundador de la AEPE

 

 

Era hijo de Vicenzo Morelli Bartolami y Pastora Sánchez Gil y Taboada, Víctor Morelli Sánchez Gil nació en La Coruña, el 19 de septiembre de 1860.

Sus padres, clase media de la época, le dieron una buena educación. Cantaba con tono de barítono, era algo poeta, tocaba el violín y el piano y era un tirador excelente

En abril de 1878 ingresó como soldado voluntario con premio en el Regimiento de Infantería de Murcia, de guarnición en La Coruña, siendo en agosto ascendido a cabo y en enero del año siguiente a cabo primero.

Pasó por numerosos destinos, casi siempre asimilándose en Madrid, pero sobre todo dedicándose a la pintura, en la que empezó por mejorar su situación económica, pero que acabó convirtiéndose en uno de los mejores pintores de su época de temas bélicos y retratos militares.

Víctor Morelli fotografiado con uniforme militar

 

Al ser admitido como alumno en la Academia de Infantería, fue destinado al Batallón de Escribientes y Ordenanzas, presentándose en la Academia de Toledo en el mes de septiembre de 1880 y siendo examinado de las asignaturas de primer curso, que superó, por lo que pasó al segundo.

Tras destacar en sus estudios, en julio de 1882 fue promovido a alférez y destinado al Regimiento de Asia, en Barcelona, donde estudió dibujo y pintura en el taller de José Serra Porsón.

Encontrándose de guarnición en el castillo de Figueras, salió en agosto del año siguiente formando parte de una columna destinada a sofocar la sublevación de la guarnición de Seo de Urgel.

Fue baja en su destino en junio de 1884 al haber solicitado pasar a la situación de reemplazo en Barcelona, manteniéndose en ella durante un año, hasta pasar agregado al Cuerpo de Ingenieros Militares, con destino en el 4º Regimiento de Zapadores Minadores, en Barcelona.

 

Batalla de Treviño

Ataque a un convoy en Alpens

 

Volvió al Arma de Infantería en mayo de 1886 al ser trasladado al Batallón de Cazadores de Barcelona, del que en noviembre pasó al Regimiento de La Albuera.

Durante los años que residió en Barcelona realizó frecuentes viajes a Italia, abandonando la Ciudad Condal en marzo de 1887 al pasar al Cuerpo de la Guardia Civil, con destino en la Comandancia de Málaga, de la que en agosto fue trasladado a la de Barcelona, en la que se le dio el mando de la Línea y Sección de Badalona, que abandonó al haber sido suprimida en marzo de 1889, pasando a servir en Barcelona, donde a su incorporación se le concedieron seis meses de permiso para Granada y Madrid. Tras mandar durante unos meses la Línea de Sabadell, retornó a la de Badalona.

En febrero de 1891 se trasladó a Madrid como ayudante del General Daban,  por haber sido destinado a la Comandancia Sur, de la que en mayo pasó a la Norte, prestando también sus servicios en la Inspección General del Cuerpo, en la que se mantendría agregado tras su ascenso a primer teniente en 1892, y en la que continuaría los años siguientes.

 

Retrato de dama

 

Durante su estancia en Madrid estudió en el Círculo de Bellas Artes y formó parte del grupo de copistas del Museo del Prado. En Madrid se codeaba con otros oficiales, algunos hijos de la alta burguesía, que disponían de medios para estar casi siempre en las primeras filas de teatros y saraos, cosa que él, con su paga de entre 30 y 40 duros no se podía permitir.

Se le concedió en 1899 licencia para viajar a Holanda, Alemania, Francia e Italia y un año después para reponerse de una enfermedad en Milán.

En 1901 pasó a formar parte de la plantilla orgánica de la Inspección de la Guardia Civil y en noviembre de 1903 obtuvo el empleo de capitán, con el que sirvió en varios destinos hasta que en 1905 volvió a la Inspección, en la que cesó en diciembre de 1912 al haber sido destinado a la Comandancia de Gerona, en la que un mes después alcanzó el empleo de comandante, no incorporándose a su destino por haber sido nombrado profesor de dibujo del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro.

En 1910 fue uno de los socios fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Ascendido a teniente coronel en enero de 1916, fue destinado en comisión al Ministerio de Estado, pero continuó agregado al Colegio, en el que fue baja en el mes de agosto.

Estudio

Obra presentada al I Salón de Otoño

 

Obtuvo el empleo de coronel en diciembre de 1918 y continuó en comisión en el Ministerio de Estado, prestando sus servicios en la Sección Colonial, en la que a partir de 1920 continuó de plantilla y en la que cesó en septiembre de 1922 al pasar a la situación de reserva por edad, con un haber mensual de 900 pesetas. En el mismo mes de 1924 obtuvo el retiro, conservando el mismo haber. Recibió el empleo de general inspector honorario de la Guardia Civil en diciembre de 1931.

Revista Hispania

En 1897 había ingresado en la Orden Civil de Beneficencia por haber salvado la vida a un hombre que había sido atropellado por un tren, en 1903 fue nombrado caballero de la Real Orden de Carlos III, en 1910 recompensado con una Mención Honorífica por haber inventado un criptógrafo y en abril de 1932 se le concedió la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco como premio a servicios especiales. Otro de los honores que se le confirió fue el ser nombrado gentilhombre de cámara de S.M. el Rey.

Prestigioso pintor de batallas y más tarde de paisajes y retratos, recibió numerosos premios nacionales, exponiéndose obras suyas en los Museos del Prado y de Bellas Artes de La Coruña –estos últimos realizados con ocasión de sus veraneos en su casa de Almeiras– y en los militares del Ejército, de las Academias de Caballería de Valladolid, de Intendencia de Ávila y de Suboficiales de San Lorenzo de El Escorial, del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro y de la Dirección General de la Guardia Civil.

Guardia civil

Cavalcanti

Rocroi

 

Concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Barcelona de 1897, siendo premiado su cuadro La batalla de Treviño –de 4,5 por 7 metros– con la Medalla de Bronce, en la de 1899 obtuvo una Medalla de Tercera Clase por La defensa del Palacio Real y en la de 1901 mereció consideración y honores de Segunda Medalla la Defensa de un convoy.

Estuvo casado con Josefina Sanz Vives y a su muerte, ocurrida en Madrid el 20 de abril de 1936, en su domicilio de la Plaza de Santa Ana, nº 6, cuando contaba con 75 años. Sus restos fueron enterrados en el Cementerio de San Isidro.En la parroquia de San Sebastián, en la calle de Atocha, cerca de su casa, hay dos cuadros del pintor, regalados por su viuda. Esta parroquia era una de las dos de Madrid que conservaban el derecho de asilo a los perseguidos de la Justicia.

Retrato del General Palacio, del Ayuntamiento de Getafe

 

Los estudios de taller, su observación de las obras maestras, y la copia constante del natural le dieron una sólida base con la que encarar proyectos personales de mayor envergadura.
Coetáneo de José Moreno Carbonero, Agustín Querol o Santiago Rusiñol, todos ellos socios de la AEPE, como ellos, fue concurrente habitual de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y a distintos certámenes.

Alfonso XIII, con uniforme de campaña. Museo del Prado

 

Acceder a su obra no es tarea fácil, ya que se encuentra diseminada en colecciones particulares y por desgracia, mucha de la que se ha tenido constancia documental, está en paradero desconocido.

El Museo del Ejército cuenta con una amplia representación de su actividad retratística; son obra suya los retratos del general Castaños, del capitán general García y Salcedo, y del teniente general conde del Serrallo -ministro de la guerra y jefe de la casa militar del Rey Alfonso XIII- así como otros de varios militares de los momentos de tránsito de una o de otra centuria. Este museo también está en posesión de dos de los cuadros más significativos en la carrera de Morelli, como son: “La batalla de Castellfullit” y “Guardia civil a caballo”.

El Museo de la Academia de Caballería de Valladolid cuenta con su obra más reconocida: “La batalla de Treviño”. Un óleo de grandes dimensiones (3,90 x 6,40), medalla de bronce en la Exposición General de Bellas Artes de 1897.

La Academia de Intendencia de Ávila, y en La Coruña, el Museo de Bellas Artes y el Museo Militar, cuentan con obra del pintor.

Alfonso XIII, con uniforme de capitán general de Artillería. Museo del Prado

 

Víctor Morelli y la AEPE

Participó en el I Salón de Otoño de 1920 con la obra titulada Excmo. Sr. A.T.

Morelli, D. Víctor; natural de La Coruña; reside en Madrid, calle de Atocha, núm. 4 cuadruplicado. 502.-Еxcmo. Sr. A. T., oleo; 1,50 x 1,0о.

Julia Relinque Ferrater

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Julia Relinque Ferrater

RELINQUE FERRATER, Julia              P      <1969          14.ene.1933            MADRID         MADRID

 

Julia Relinque Ferrater nació en Madrid, el 14 de enero de 1933.

Su familia veraneaba en Los Caños de Meca.

Allí conoció a su marido, militar de tradición histórica en la ciudad de Vejer, con quien vivió en Madrid, pero siempre manteniendo los vínculos con Los Caños de Meca.

Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y en la Academia de Eduardo Peña.

Profesora de Bellas Artes, mantenía un estudio en los años 80 (C/ Carranza, 12) con infinidad de discípulos que reconocieron en ella la importancia del color y las formas.

En el XL Salón de Otoño de 1969 obtuvo la Segunda Medalla de Figura, “en una figura que supera en mucho a su propio paisaje escenográfico”.

 

La artista Julia Relinque en distintos momentos de su vida

 

En 1969 expuso en la Galería Toisón de la madrileña calle Arenal, bajo el título de “Figuras y paisajes”, apareciendo en el diario Pueblo una reseña de su obra: “Es de apreciar la valentía con que Julia Relinque acomete los temas difíciles y acata los escorzos de una figuración que no se para en barras ni se conforma con cualquier cosa. De haberse conformado la pintura de Julia Relinque a esos pequeños apuntes de paisaje que veo en esta exposición, mi elogio no hubiera tenido reservas, porque esas manchas de color son excelentes. Pero esta pintora busca la dificultad de los temas arduos, y ahí su pintura se queda todavía insuficiente, corta de expresión, pese a la exuberancia de color y de trazo que hay en ella. Porque Julia Relinque pinta con pasión, esa “Pasión razonable” sin la cual no parece que pueda haber obra de arte posible”.

Por su parte, en el ABC, Antonio Manuel Campoy escribía: “Julia Relinque parece proyectarse como pintora en varias maneras, a cada una de las cuales corresponde un concepto diferente. Paisajista, compositora de figuras, de escenas, pone en cada uno de sus cuadros fuerza expresiva y un vivísimo sentido del color”.

En 1971 participó en la I Bienal de Pintura de León y en el Concurso Nacional de Pintura.

La Dirección General de Bellas Artes adquirió su dibujo “El extraño mundo de los recuerdos” de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1972, con destino al Museo de Arte Contemporáneo.

En 1972 participó en la II Bienal de pintura Félix Adelantado de la Escuela de Artes y Oficios.

En 1972 expuso en la Asociación de Artistas de La Coruña un total de 24 obras.

Paisaje

Hombre con niña

 

En 1973 expuso en Madrid. En el ABC de las Artes escribía A.M. Campoy: “La pintora, sin desposeerse de su inicial sentido del color, se preocupa ahora por la captación de un mundo que, si ya no es literal, ofrece diversas claves de interpretación social. Creo que estamos ante otra versión del realismo nuevo, acentuada aquí con elementos de misterio que, en definitiva, informan de poesía sus composiciones. Gusta de los valores matéricos, y hay cuadros en los que se dirían predominar valores de modelado. Julia Relínque nos sorprende de la mejor manera (Estudios Peña)”.

En 1974 expuso en Madrid nuevamente en la Galería Toisón, y el diario Pueblo le dedicaba estas líneas: “Se advierte en esta pintura la pasión de pintar; se delata en ella el afán de aprisionar en el color una imagen que ha pasado a ser ya un estado de alma y que, a partir de ahí, puede serlo ya todo: realidad soñada, abstracción, mancha de color, pomo de luz… Esta pintora, que ha dado ya buena cuenta de ese difícil ejercicio que es definir sin trampa ni cartón, es decir, sin acartonar la figura humana, acomete ahora el paisaje con la misma sed de llegar a saciarse en la verdad de la pintura. Cada vez, a cada nueva exposición que veo de su obra, advierto un mayor desempeño de la realidad que nunca tiranizó su obra, pero que la tenía sujeta a su rigor. Esa realidad persiste pero ya es solo un punto de partida para su gran aventura del color que ahora envuelve a todas sus significaciones del paisaje. Ya sé que cualquier profecía en arte es arriesgada, pero declaro que no me sorprendería ver diluirse del todo en la más pura abstracción a esa porción de realismo que todavía se advierte en la apasionada pintura de Julia Relinque”.

En 1976 expuso en la Galería Orfila de Madrid, destacando la revista de Bellas Artes: “Después de varios años sin ver ninguna obra de Julia Relinque contemplamos una exposición en la galería Orfila. Grata contemplación por cuanto se trata de una muestra de importancia, con cuadros en los que la artista se ha propuesto una superior síntesis dentro de composiciones complicadas y ha abordado lo que pudiéramos llamar intencionalidad. La pintora aparece ahora como antes como un testigo transmisor de realidades y de emociones. El cambio que han visto algunos espectadores y teóricos del arte en la producción de esta artista, me parece un cambio lógico, y en la línea que empezó a marcar hace años con sus paisajes muy ambientados y muy sabiamente resueltos. Era la situación de la artista frente a un mundo sereno, bello, tranquilo. Ahora se pone, se sitúa la pintora frente a temas más tristes, más dramáticos, más injustos y es natural que la transmisión emocional sea diferente. Lo puramente plástico permanece inalterable, eso sí, con gratos resultados de superior maduración pictórica”.

Calle de pueblo

Pareja

 

Por su parte, el diario Pueblo destacaba: “Julia Relinque se ha situado al otro lado de la muerte. La forma sólo un espectro que aparece y que irradia en ondas sucesivas su vibración de la vida que ha perdido. Hay un estremecimiento de muerte en esa fase de la obra de Julia Relinque. La pintora ha desertado del paisaje y de la figura real para comunicarnos su sospecha de otro mundo que solo se hace visible por el espíritu. Ya es sensación de algo y no evidencia de algo su pintura. Los cuerpos diluyen su contorno al desenfocar la realidad, se disipan en grises y ocres desmayados, abandonan su fisonomía y se conforman a ser bultos de luz, espectros. Y a su obra no se deja mirar con ojos de verdad, sino de sospecha. Y la mirada se obliga a poner la sensibilidad en juego, para iniciarse en el mensaje esotérico que encierra esta pintura. No de otro modo puede atravesar la mirada el velo de misterio que cubre a esas siluetas fantasmales. Julia Relinque ha renunciado al color para entrar en la clausura de unos grises y azules apagados. Ha renunciado también a la sensualidad que tuvo su pintura para disciplinarse en unos bultos de luz donde apenas sí cuaja una forma tangible. Solo una obra de mucha consistencia anterior y de muy sensible vida interior podía establecerse en este reino apenas visible sin caer en un tenebrismo superficial”.

Blanco y Negro aportaba otro punto de vista: “En arte no hay generación espontánea, hay indagaciones y respuestas, escribe Javier Villán presentando esta quinta exposición individual de Julia Relinque en Madrid. Y en este camino de preguntas al prójimo y a sí misma, Julia Relinque ha llegado a establecer un diálogo desolador, que ahora narra con bello lenguaje, volviendo la espalda a su mundo anterior, más próximo a la Naturaleza. Aunque cabría preguntarse si estos paisajes interiores, si estas vivencias, no son también Naturaleza –cruel- y si su momento no se corresponde con una situación, con un estado de ánimo. En cualquier caso, la pintura no sufre alteración. Es, técnicamente, buena. Cualquiera de las direcciones que apunta –al movimiento, el onirismo- es válida y sólo espera una decisión de la pintora. Una elección. Julia Relinque parece encontrarse en un cruce. ¿Qué artista puede escapar a estas etapas cuando trabaja con sinceridad?”.

En 1981 obtuvo el Premio Nacional de Dibujo “Antonio del Rincón”, de la institución Marqués de Santillana.

Ese mismo año, participó en el Gran Premio de Pintura de la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Madrid, con la presencia de pintores iberoamericanos.

Paisaje de la sierra madrileña

Paisaje en amarillos

 

Y en noviembre de 1981 participó en la VI Bienal de Pintura Provincia de León, celebrada en el Palacio de la Diputación.

En 1983 expuso en la Galería Margall de Oviedo y en la Sala Ramón Durán de Madrid.

En 1985 expuso en la Sala de Cultura de Vejer, junto a Francisco Prieto.

En 1987 expuso en Serrano Cinco, Centro de Arte y Antigüedades de Madrid. El ABC recogía unas impresiones de las obras de la artista: “Julia Relinque ha gustado siempre de diversificar sus posibilidades de pintora a través de géneros muy varios y maneras muy distintas. Entre todas ellas hemos de elegir, por un lado, sus estudios del natural y paisajes, y por otro lado –seguro que el que más interesa- su vuelo imaginativo, que cristaliza en composiciones cargadas de un eros surreal y llenas también de símbolos, y ello sin olvidar la primera materia de estos mundos, la pintura. Julia Relinque debe prolongar esta gran oportunidad suya, adentrarse del todo en una experiencia pictórica casi infrecuente hoy y para la que está bien dotada”.

En 1988 expuso en Zayas Club de Madrid. A propósito de la exposición, Antonio Manuel Campoy firmaba en ABC la siguiente crítica: “No es que Julia Relinque vulnere la esencia unitaria de su obra, sino que, en cada caso, la pintora elige la técnica y la manera idónea que mejor van a un cuadro, y así cuando conviene a la expresión de los representado, esta se proyecta en un dibujo pulcro y meticuloso, en una paleta llena de luz, en un clima nocturno. El paisaje exige lo suyo, lo suyo la composición fantaseada. Lo contrario daría lugar a una uniformidad solo epidermicamente alterada por los asuntos. Pero Julia quiere dotar a cada una de sus obras de una personalidad distinta. Claro que el espectador puede, a su vez, elegir el camino de la pintora que más le afecte y le encante. Uno de ellos, el más personal tal vez, es el camino de esa noche silente que se prestigia de misterio en algunos cuadros. Se diría que esta es la expresión más fiel de la pintora ( que así se fuga a la libertad de su quehacer, olvidándose de su magisterio). El poeta Abel Beire creyó ver una insospechada lírica crueldad en esta niña que acupunturan agujas inquietantes. Pero son agujas mágicas, mágicas agujas de amor. Los nocturnos sí que son crueles para la memoria y el presentimiento”.

Participó en el IX Salón de Pequeño Formato de la AEPE de 1988, que se celebró en la Galería Infantas de Madrid.

El último retrato inconcluso que pintó la artista

Paisaje

 

En 1989 expuso en la Sala Barquillo de Caja de Madrid, firmando una reseña Antonio Manuel Campoy, en el diario ABC, que hablaba en estos términos de la muestra: “Ahora, como en otras ocasiones, reencontramos el mundo diverso de Julia Relinque (madrileña, profesora de Bellas Artes), un mundo solo relacionado entre sí por la sensibilidad y la pericia de la pintura y que podría agruparse en tres o cuatro maneras de entender la realidad, entre ellas, y tal vez emblematizándola, la de su fantasía, elemento este tan real como el paisaje mirado o como el de bodegón dispuesto. Porque, en arte sobre todo, el dato fantástico forma tanta parte como de lo real como el dato objetivo, como los sueños forman parte tan esencial de nuestro acontecer. No hay visión, por realista que quiera ser, que no tenga su correspondiente ingrediente imaginativo, y este ingrediente, en algunos casos, forma parte del cortejo figurativo más estimable de Julia Relinque, que es capaz, por otra parte, de pormenorizar los elementos de una composición determinada, con un oficio tan depurado como el que ella tiene. Pero tal vez sea dentro de una nueva figuración ( siempre hay una nueva figuración, como hay una nueva abstracción) donde la pintora parece proyectarse mejor y con más originalidad, ya se trate de paisajes casi enteramente soñados, ya sean paisajes a punto de abstraerse en su ignición. Se ha dicho que el paisaje es un estado de alma, y así es como hay que entender los paisajes de Julia Relinque: como ocasiones plásticas que se corresponden a los estados de su alma, que unas veces miran las cosas como son y otras veces las transforman en aspiraciones. Pintura cuya originalidad reside en su no querer dejar de ser así, en su evolución gradual, sin saltos, aunque lo cierto sea que esta exposición supone un gran paso respecto a las anteriores. Puede hablarse, con toda propiedad, de una pintura personalizada, Julia Relinque sin lugar a dudas”.

En 1991 formó parte de la Exposición – Homenaje a Joaquín Vizcaíno, Marques de Pontejos, en la Galería de la Caja de Ahorros de Madrid.

En 1993 realizó una exposición en la Galería Xeito de Madrid.

En 1994 participó en la muestra colectiva Crear en España, que reunía a 40 artistas españoles en Casa de Bastidas, coordinada por el arquitecto Tonny Prat Ventó.

 

 

En 1995 el Centro Cultural Buenavista del Ayuntamiento de Madrid, acogió una exposición de los alumnos de la Escuela Julia Relinque, que contó con muy buena acogida de público y crítica, recogiendo trabajos de Esmeralda Hernández, Rosario Santos, Paloma Saldaña y Antonio Luengo.

En 1995 es nombrada Cofrade de Honor por la Cofradía del Santísimo Cristo del Consuelo y María Santísima del Sacromonte.

En 1997 expuso en la Caja San Fernando de Sevilla, en la Sala San Fernando-Jerez.

Paisaje

Pueblo

 

Para la Asociación de Amigos del Palacio de Boadilla del Monte dotó un premio de pintura con su nombre en los años 80 del siglo XX.

Para el Certamen de Pintura Rápida de Ávila, convocado por el Hogar de Ávila en Madrid, estableció el Premio de Pintura «Julia Relinque» que se otorgó desde el año 1984.

Tiene obra en la colección de Novacaixagalicia, en el Museo Municipal de Orense, fechada en 1995.

Consta representación de su obra en colecciones privadas de Canadá, Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón, República Dominicana, España…

Artista inquieta e incesante investigadora, se sumerge en la búsqueda de nuevas técnicas, materiales, pigmentos minerales… Su trayectoria artística queda reflejada en sus distintas etapas y estilos, paisajista, retratista, conceptualista, impresionista y esas obras figurativas, con una grandísima carga onírica, que le ha concedido un hueco importante dentro de los artistas contemporáneos del siglo XX.

Retrato de Mujer

Paisaje

 

Tras su fallecimiento en 2017, un año más tarde su familia donó todas sus obras, así como objetos personales vinculados a su vida artística como el caballete, las paletas, fotografías, premios, libros, etc. al Ayuntamiento de Vejer, para su exhibición permanente en el Museo de la Casa Marqués de Tamarón, donde una de las salas está dedicada a ella debido a su vinculación con esa localidad gaditana que consideraba su “pueblo” y en donde realizó varias exposiciones a lo largo de su vida.

A día de hoy, tristemente tenemos que hablar de cómo el Ayuntamiento de Vejer ha retirado todo rastro de la artista, olvidando en un almacén la obra y los objetos que la familia con tanta sensibilidad, donó para el disfrute de sus vecinos.

Las Salas dedicadas a la artista en el Museo de la Casa Marqués de Tamarón de Vejer tal y como se montó para su exhibición permanente

 

El entonces Alcalde de Vejer, José Ortiz Galván, del Partido Popular, firmó la acogida de una donación que prometió exhibiría de forma permanente en el Museo de Vejer. El actual Alcalde, Antonio González Mellado, del Partido Socialista, demostrando una incomprensible insensibilidad, ha desmontado la exposición permanente, lo que ha levantado un sentimiento de indignación evidente en la familia. Y es que situaciones como esta tocan la fibra ética y emocional de lo que significa el arte.

No sólo se trata de la ruptura de un pacto de confianza. Una donación no es una simple transacción de objetos; es un acto de generosidad basado en la confianza de que la institución preservará y honrará el legado del artista. Cuando el Ayuntamiento retira la obra sin una justificación clara o una alternativa de visibilidad, rompe ese vínculo, enviando a todos los ciudadanos un claro mensaje en el que se demuestra que la generosidad de un vecino no tiene un valor duradero para su administración.

Tratar la obra de una artista local como un mueble que se quita y se pone reduce el arte a simple hecho decorativo. El arte es, ante todo, memoria e identidad. Al esconder la obra, se está silenciando la voz de la artista y privando a toda la comunidad de conocer su propia historia cultural. Es, en esencia, una forma de «invisibilización» institucional. El arte es memoria viva, no un inventario.

Tan desalentador es, que cualquier otra persona que esté considerando donar patrimonio a su administración local más cercana, al propio estado, desistirá. Si el público ve que los legados familiares terminan acumulando polvo en un almacén oscuro a los dos años, dejarán de donar. Esto empobrece los fondos públicos y condena a que obras valiosas acaben en el mercado privado o en el olvido, actuando así como un desincentivo para futuros mecenas.

En cualquier caso, la falta de sensibilidad hacia el componente humano es definitorio de un equipo de gobierno, de un partido, de una persona, de un político.

Detrás de cada obra de Julia Relinque hay una vida de trabajo y una familia que, en lugar de vender las piezas, decidió compartirlas con todos. Retirarlas sin más es una falta de respeto al esfuerzo de la creadora y al duelo de la familia, que buscaba en el museo un lugar de reconocimiento y permanencia para su ser querido.

Las instituciones públicas tienen el deber no solo de «guardar» cosas, sino de promover la cultura. Mantener obras en un depósito sin planes de rotación ni exposiciones itinerantes es una gestión pasiva que no cumple con el fin social de un museo público. La responsabilidad cultural de un Ayuntamiento que trata así a una de sus ilustres vecinas es una negligencia institucional y una falta de altura política, una traición al patrimonio local, es una cuestión de miopía cultural, de desprecio al legado humano y una clara malversación de intenciones que habla de la escasísima ética de los gobernante de Vejer.

Ahí queda nuestra queja como entidad cultural de primer orden y en apoyo a la familia que tan generosamente ha actuado.

Julia falleció en 2017 en Chiclana y descansa para siempre mecida por las aguas de la Bahía de Trafalgar.

Julia Relinque y la AEPE

Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:

XXXVIII Salón de Otoño de 1967: Flores y Bodegón

39 Salón de Otoño de 1968: Casa Beger

40 Salón de Otoño de 1969: Desnudo, Vejer en silencio, Tierras de Granada, Sierra de Granada y Olivos de Granada

41 Salón de Otoño de 1971: Intimidad, Drama artístico, Reposo y Nuevos horizontes

Desde estas líneas, mi más sincero apoyo y agradecimiento a su hijo, Emilio Alonso Relinque, y a su nieta, Alba Alonso Olariaga, por las facilidades para realizar esta biografía.

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Antonio Otiñano

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

 

Antonio Otiñano Martínez nace en Lezáun, Navarra, el 9 de mayo de 1956. Cuando tiene tres años la familia se traslada a Ágreda, Soria, y posteriormente a Madrid,  donde llega con seis años y en donde fijará su residencia.

Muy pronto comienza a sentir la fascinación que le producen los libros y las artes plásticas, fascinación que trasladará a las páginas en blanco tanto para escribir como para dibujar, las dos disciplinas, junto con la de la lectura, que le acompañan en mayor o menor medida a lo largo de su vida.

Aunque no tiene la intención de seguir, por circunstancias familiares se matricula en Arquitectura, donde se entrega fundamentalmente a la asignatura relacionada con el dibujo artístico y el análisis de formas. Finalmente consigue matricularse en la Facultad de Ciencias de la Información, rama de Periodismo, en la Universidad Complutense de Madrid. Ya en segundo curso uno de sus profesores le lleva a trabajar, en prácticas, al diario Ya, donde hace tanto labores de redactor como de maquetista, labores que junto con el diseño gráfico, le acompañarán durante su vida profesional.

Tras un largo intervalo, en el que deja la carrera universitaria, para dedicarse, entre otras actividades a la realización de carteles, a la literatura y a la pintura, hace el servicio militar en Zaragoza y vuelve a Madrid en la primavera de 1981; comienza a trabajar en el Instituto de Cuestiones Internacionales (INCI), presidido por Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate, retomando la carrera y finalizando los dos cursos que le quedaban.

Desde el año 1982 y hasta 1985 trabaja también para la emblemática revista La Luna de Madrid. Formando parte del equipo de redacción que la pone en pie y que la afianza dentro de lo que se llamó en aquella época la Movida. No fue una revista de periodistas profesionales, o de grupos mediáticos, sino una revista de artistas, con una redacción abierta a colaboradores que, en una gran medida, desinteresadamente participaban en el producto que se hacía. Allí se ocupó de la sección de Madrid y de una adenda, que más tarde se publicó junto con la revista, sobre las actividades sanas y malsanas de la ciudad. Trataba de transmitir el ritmo del corazón de Madrid en aquel momento.

En el año 1985 deja la revista y, al poco tiempo, el Real Automóvil Club de España (RACE) le contrata para que se encargue de su boletín informativo y del área de prensa. Posteriormente, en el año 1992 monta un estudio propio de comunicación en la calle Sagasta de Madrid y trabajará por libre para diferentes empresas y agencias de publicidad, ocupándose de la redacción o del diseño, o de ambas cosas a la vez, de publicaciones, folletos y carteles. Además, dedica así más tiempo a la realización de cuadros y dibujos que tendrá la oportunidad de exponer en Madrid en varias ocasiones.

En la primera mitad de 1995, Antonio Otiñano y José Antonio Prieto Acha, diseñador gráfico y productor de cine, que venían haciendo trabajos en común muy a menudo desde hacía varios años, reciben la propuesta de recuperar la histórica revista de La Gaceta de Bellas Artes. La propuesta la hace Alfonso Fernández, fotógrafo y editor, que propone que sea Antonio Otiñano quien se ocupe de la dirección de la publicación, y  que José Antonio Prieto se haga cargo de la dirección de Arte, mientras que él mismo se encarga de la dirección económica.

Estudian y realizan un proyecto para la revista y lo presentan a la Asociación Española de Pintores y Escultores, presidida en ese momento por Wifredo Rincón, resultando aceptado. En junio de 1995 verá la luz el primer número.

La pretensión era hacer una revista digna, que pudiera ser viable económicamente, que estuviera acorde con las formas gráficas de su tiempo y que informara a los socios y a los lectores en general de la actividad artística, tanto en lo que se refiere a las exposiciones temporales como a la creación de los artistas coetáneos, lo que se hacía fundamentalmente con una gran entrevista; en definitiva, se trataba de que estuviera en consonancia con la historia, la actividad y los objetivos de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

La idea era constituir un proyecto abierto que con el tiempo fuera creciendo en páginas y en contenidos. Pero en 1998, por distintas circunstancias, Antonio Otiñano y José Antonio Prieto dimitieron de sus cometidos, quedando la revista en manos de Fur Printing, S.L., empresa que había sustituido desde hacía algunos meses a Alfonso Fernández en su labor de editor.

Durante esta época, la publicidad la coordinó María Teresa Martín y contó con la colaboración de María Correas, en todos los números, y entre otros, María Castillo, Margarita Hernando de Larramendi, María Sánchez o Victoria Cansinos Capote.

El primer número, con treinta y seis páginas a todo color, salía a la calle a finales de mayo, haciéndose la presentación oficial en el C. Cultural Casa de Vacas de la Junta Municipal de Retiro de Madrid el día 7 de junio. Antonio Otiñano, como director de la Gaceta, manifestó su deseo de seguir el mismo espíritu de información y de unión de todos los artistas que la animó en su nacimiento en 1910.

El segundo número salió en julio, ya que, inicialmente, se hacía bimestral. Repetidamente se invitó a todos los socios a suscribirse ya que los costes hacían imposible incluirla en los presupuestos, que hubieran quedado muy seriamente afectados. Aun siendo el órgano de difusión de la Asociación, se pretendía distribuirla también entre los no socios, galerías, etc, ofreciendo a los asociados una bonificación sobre el precio de suscripción. Tal como se había previsto, salieron a la luz este año cuatro números, con muy buena presentación, que tuvieron una buena acogida entre los socios.

La nueva época de la Gaceta de Bellas Artes publicó un total de 14 números entre  1995 y 1998.

En 1998 Antonio Otiñano comenzó a trabajar en la Promotora General de Revistas S.A., del Grupo PRISA, primero como maquetista y luego como jefe de equipo encargado de algunas de las revistas que allí se editan.

En 2002 pasará a trabajar como director de Arte en la empresa de producciones digitales DIGIBÍS, más centrada en el terreno digital y las nuevas tecnologías, donde realiza una labor de comunicación a través de la escritura y de la composición gráfica.

 

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