Saorín en la Exposición “Grandes Maestros del Realismo Internacional en 20 x 20”

Se celebra en el Palacio de Einaudi de Chivasso, en Turín

El socio Jesús Lozano, Saorín, participa una vez más en una de las grandes exposiciones internacionales, organizada por el director de la Galería Artelibre y del Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM), José Enrique González.

Lo hace con la acuarela titulada «Objetos con duende”, junto a más de 200 obras, de artistas diferentes y realizadas con diferentes técnicas, pero dentro del realismo e hiperrealismo contemporáneo; con la particularidad de que todas han sido realizadas en las mismas dimensiones, 20 X 20 cm.

La exposición se inaugura el 4 de diciembre y permanecerá abierta al público hasta el 9 de enero de 2022, en el Palacio Einaudi, situado en la Piazza d´Armi, 6 de Chivasso, Turín (Italia).

Las obras que componen esta magna muestra, fueron realizadas exprofeso para conmemorar la creación de la Galería Arte Libre, por Jose Enrique González y forma parte de la itinerancia de la misma.

Se expusieron por primera vez el año 2019, con 165 artistas del mundo entero, del 7 de marzo al 5 de abril, en la sala de exposiciones de la “Fundación de la Caja Rural de Aragón – Fundación Bantierra”, de Zaragoza. Y posteriormente en el Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM), de Barcelona, del 12 de julio al 1 de septiembre. Exposiciones de las que se editaron sendos catálogos, así como, invitaciones y cartel.

Por motivos de la pandemia se pospuso la actual, y entre tanto se realizó este mismo año en dos tandas una “Exposición Puente”, en Galería “Arte Roma”, en la Plaza San Miguel núm. 13, Zaragoza. La primera estuvo compuesta de 90 obras, celebrada del 5 de junio al 15 de julio, y la segunda de otras tantas obras, del 17 de julio al 4 de septiembre, de ambas se realiza un cartel e invitaciones.

Muy posiblemente ésta será mostrada en otras ciudades europeas, pues algunas ya han mostrado interés…

Llega el 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Una nueva edición del concurso que promete ser apasionante

 

La Asociación Española de Pintores y Escultores termina de anunciar la convocatoria del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura 2022, en la que todos los artistas del mundo están llamados a participar con sus trabajos en las disciplinas de pintura y escultura.

El certamen es posible gracias a la inestimable ayuda de Google y supone una oportunidad única de mostrar sus creaciones y triunfar con una obra, más allá de un extenso currículo o trayectoria profesional.

Con fecha 1 de diciembre de 2021, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, y la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, firman las bases que habrán de regir en la convocatoria del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, cuya exposición de obra premiada y seleccionadas acogerá como viene siendo tradicional, la madrileña Casa de Vacas del Parque del Buen Retiro, del 3 de marzo al 3 de abril de 2022.

Como viene siendo habitual, la gala de entrega del Premio contará con la asistencia de S.M. la Reina Doña Sofía, Presidenta de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, cuyo apoyo incondicional a la centenaria entidad es motivo de orgullo para la institución que ha cumplido ya 111 años de existencia.

Tras la excelente acogida de la 56 edición del certamen, que tuvo lugar el pasado mes de septiembre y contó con 50.293 visitantes, un récord para el propio centro municipal en los 24 días que estuvo abierta al público la muestra, a finales de enero quedará abierto el periodo para presentar trabajos a la nueva convocatoria.

El Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura es un certamen destinado a promover en España estas dos disciplinas artísticas, mediante la difusión cultural de las obras y el descubrimiento de nuevos talentos.

La incansable labor de fomento de la libertad de creación, la especial dedicación a la protección del patrimonio cultural y el progreso espiritual e intelectual que aporta nuestra institución a la sociedad española a través del arte universal de la creación plástica y la capacidad de generar encuentros artísticos y espacios para el arte en un proyecto absolutamente necesario en la sociedad actual, son la definición del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura que llega a su edición número 57.

El certamen, abierto a la participación de cualquier artista del mundo, está dotado con 10.000 euros, siendo el único premio internacional de estas características que se concede en el mundo y se ha convertido ya en una referencia indiscutible en el ámbito de las artes plásticas.

 “Queremos premiar la creatividad, la pasión por la belleza y el trabajo al servicio de los seres humanos. Queremos que una obra original sea admirada en todo el mundo y que produzca una emoción muy profunda en quienes la contemplan. Y que todo eso sea de la mano de nuestra Asociación Española de Pintores y Escultores”, declara José Gabriel Astudillo, su Presidente.

Y junto a la AEPE, Google quiere, un año más, poner de manifiesto su compromiso con el impulso del arte como medio de expresión y comunicación.

Gracias a la estructura y dinámica abierta de participación, a la transparencia en su desarrollo y a la imparcialidad del jurado, el premio se ha consolidado como uno de los más prestigiosos galardones de nuestro país.

Las  obras  se  presentarán  únicamente  por  correo  electrónico a administración@apintoresyescultores.es  hasta el 4 de febrero de 2022.

Toda la información está disponible en la página web de la AEPE, pestaña “Certámenes y Premios”, Subpestañas “Bases de Certámenes” y en “57 Premio Reina Sofía”.

 

 

 

V Concurso de Pintura Rápida Museo de Aeronáutica y Astronáutica

El Museo de Aeronáutica y Astronáutica y la Fundación de Aeronáutica y Astronáutica Españolas (FAAE) han convocado el V Concurso de Pintura Rápida Museo de Aeronáutica y Astronáutica, con la finalidad de fomentar y estimular los valores artísticos y creativos, divulgando a la vez el interés por nuestra cultura aeronáutica.

El certamen tendrá lugar en las instalaciones del Museo de Aeronáutica y Astronáutica, el sábado 18 de diciembre de 2021, en las instalaciones del Museo de Aeronáutica y

Astronáutica, situado en la Autovía A-5, km 10,700; 28024 Madrid. El concurso se desarrollará entre las 9  y las 14’30 h.

Como en años anteriores, habrá tres modalidades:

  1. Adultos: a partir de 18 años (incluidos)
  2. Juvenil: de 13 a 17 años (ambos incluidos)
  3. Infantil: de 6 a 12 años (ambos incluidos)

El estilo y la técnica serán libres y la temática girará en torno a la cultura aeronáutica, su patrimonio y sus protagonistas, partiendo siempre de la pintura al aire libre en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica.

Se establecen tres categorías de premios:

Categoría adultos:

Primer premio: dotado con 1.500 euros y diploma.

Segundo premio: dotado con 1.000 euros y diploma.

El jurado podrá conceder hasta un máximo de tres accésit dotados con un diploma cada uno y una bolsa con obsequios del museo.

Categoría juvenil:

Primer premio: dotado con material de arte y pintura por valor de 400 euros y diploma.

Segundo premio: dotado con material de arte y pintura por valor de 300 euros y diploma.

El jurado podrá conceder hasta un máximo de tres accésit, dotados con un diploma cada uno y una bolsa con obsequios del Museo.

Categoría infantil

Primer premio: dotado con material de arte y pintura por valor de 200 euros y diploma.

Segundo premio: dotado con material de arte y pintura por valor de 100 euros y diploma.

El jurado podrá conceder hasta un máximo de tres accésit dotados con un diploma cada uno y una bolsa con obsequios del museo.

Las obras ganadoras en primer y segundo lugar de la categoría adultos pasarán a ser propiedad del Museo de Aeronáutica y Astronáutica, cediendo sus autores al Museo de Aeronáutica y Astronáutica.

Aquí puedes consultar las bases

CONCURSO PINTURA RÁPIDA_BASES CONCURSO 2021 Aeronáutica

Y para más información:  https://ejercitodelaire.defensa.gob.es/EA/museodelaire/concursos.html

Recordando… La Tertulia del Café de Pombo

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

 

La Tertulia del Café de Pombo

José Gutiérrez Solana

1920. Óleo sobre lienzo. 161,5 x 211,5 cm

 

Hace unos años el Museo Reina Sofía lanzó un espacio web que permite explorar obras de su Colección con un zoom de gran definición con el que analizar trabajos de algunos artistas, como el famoso cuadro por todos conocido, del que fuera socio de la AEPE, José Gutiérrez Solana, titulado “La Tertulia del Café de Pombo”.

A raíz de esta información básica, realizo distintas búsquedas básicas de esa obra en la red y compruebo, que en ningún medio escrito aparece que el cuadro se presentó en el I Salón de Otoño que organiza la Asociación de Pintores y Escultores, celebrado en octubre de 1920, al que concurrió el socio José Gutiérrez Solana, inscrito así como natural de Madrid, donde reside, en la calle de Santa Feliciana número 5.

A este I Salón de Otoño presentó Gutiérrez Solana las obras 363- “La guerra” (1,30 x 1,16), 364- “Las peinadoras” (165 x 1,35), 365- “Los clowns” (1,20 x 1,16) y 366- “La tertulia del Café de Pombo” (1,85 x 2,35). En el catálogo editado con tal motivo, aparece una reproducción de la obra en blanco y negro.

En la prensa de la época encontramos algunas reseñas a la obra, como la aparecida en la revista Cosmópolis de diciembre de 1920, en la que Ballesteros de Martos firmaba un largo artículo en el que incluía lo siguiente: “Las tres notas salientes del Salón de Otoño las constituyen los envíos de Daniel Vázquez Díaz, Gutiérrez-Solana y Gustavo de Maeztu. Los tres artistas representan el único anhelo de independencia moral e intelectual que allí puede verse…. “La tertulia del Café de Pombo”, que por sus pretensiones podría ser una obra maestra, no prueba más que la impotencia técnica y la parvedad intelectiva del pintor. Ni son retratos, ni son interpretaciones más o menos personales de las psicologías de los personajes, ni hay en el cuadro nada que revele el sentimiento artístico. Es vulgar de composición y mísero de medios expresivos. Los personajes parecen muñecos de trapo inexpresivos que están esperando la mano experta del ventrílocuo para que los anime y los saque de su hieratismo un poco grotesco”.

En La Ilustración española y americana del 8 de diciembre de 1920, Ramón Rivas y Llanos se expresaba así: “Si Gutiérrez Solana hubiera nacido sesenta años antes hubiera vivido en la época del asfalto y sería un gran consumidor de este color, hoy proscripto… Sus cuatro cuadros «La guerra», «Las peinadoras», «Los clowns» y «La tertulia del café de Pombo» son oscuros lodos y sucios de color. El caso de este artista es verdaderamente curioso. Temperamento de pintor, fue víctima de predicaciones literarias que tuercen su camino lanzándole por una vía que no es la de pintura, y sin orientación fija va perdiendo sus cualidades. Es un ejemplo de retroceso lamentable. El Sr. Solana no se ha percatado que sin luz y, por consiguiente, sin color, no hay cuadro. Los que le metieron en las andanzas extraviadas en que se encuentra no estaban sin duda al tanto del movimiento pictórico actual, aun cuando lo estuvieran del literario, y así le ha salido a este artista, que pretende hacer literatura con los pinceles, y !a pintura no es literatura, es otra cosa”….

Y en La Esfera del 20 de noviembre de 1920, Silvio Lago expresaba: “Ante todo se destacan los envíos de Daniel Vázquez Díaz y de Gutiérrez Solana. “El cartujo”, de Vázquez Díaz, y “Las peinadoras”, de Solana, tan distintos de concepto y de finalidad, tan alejados de inquietud sentimental, son las sendas obras que mejor les definen a cada uno. Luego hay –en ellos siempre- los aciertos del apunte de la “Cabeza de Unamuno” y del espejo superior en “La tertulia del Café de Pombo”….

Pero más allá de todo esto, recordamos que el Café y botillería Pombo era un antiguo establecimiento que abrió sus puertas a principios del siglo XIX y estaba situado en la Calle Carretas número 4 de Madrid, junto a la Puerta del Sol, una calle que por entonces estaba repleta de librerías y tiendas ortopédicas.

En el siglo XIX y hasta la Guerra Civil, los cafés eran instituciones fundamentales en la vida cultural de Madrid y de otras ciudades españolas, por las tertulias que en ellos se realizaban.

Muchos autores hablaban ya en el siglo XIX de la botillería Pombo, la más antigua de Madrid, un local modesto conocido por su leche merengada y por el sorbete de arroz que servía, pese a que algunos platos elaborados con arroz producían diarreas, por lo que era apodado graciosamente en Madrid como «el café de los cagones».

En 1915 Ramón Gómez de la Serna decidió abrir en el local su tertulia literaria de los sábados por la noche, que bautizó como “La sagrada cripta del Pombo”, con el permiso de Eduardo Lamela, dueño del local, y atrajo allí a intelectuales y artistas que se reunían hasta la una de la madrugada.

El local, que tenía una doble entrada abierta a un gran salón, que daba paso a cinco salas y acceso a los sótanos donde se reuniría la tertulia, era de techo bajo, casi angustioso, y decoración modesta, cuya única fuente de calor eran las lámparas de gas, aunque disponía de espejos, dos grandes relojes, servicio de limpiabotas y mesas rectangulares de mármol para cuatro personas.

En 1920 José Gutiérrez Solana, tomando como modelo una fotografía de Alfonso Sánchez Portela, hijo del fotógrafo Alfonso, pintó el cuadro titulado “La tertulia del café Pombo”, que presentó en el I Salón de Otoño de la Asociación de Pintores y Escultores, celebrado en el Palacio de Exposiciones del Retiro, que se inauguró el 15 de octubre de 1920.

Después, el cuadro pasó al Café de Pombo, donde presidió la “cripta” hasta el año 1937.

En el lienzo están retratados algunos de los integrantes habituales de la tertulia: Tomás Borras, periodista, comediógrafo, novelista y autor de cuentos, Manuel Abril, escritor, periodista y crítico de arte, José Bergamín, poeta, crítico, ensayista y autor teatral, Ramón Gómez de la Serna, anfitrión, Mauricio Bacarisse, poeta, novelista y ensayista, José Gutiérrez, pintor y autor literario, Pedro Emilio Coll, escritor venezolano, Salvador Bartolozzi, pintor y dibujante y José Cabrero Mons, pintor.

La mesa de reunión de la tertulia se conserva en el Museo Nacional del Romanticismo de Madrid.

La tertulia se mantuvo hasta el año 1936, en los inicios de la guerra civil española, y el local sobrevivió hasta el año 1942, en que cerró sus puertas para siempre.

El óleo sobre lienzo de Gutiérrez Solana fue un regalo del pintor a Ramón Gómez de la Serna, quien en 1947 lo donó al Estado español, quedando expuesto en el Museo Español de Arte Contemporáneo, hasta su traslado al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Café Pombo ,en la calle Carretas nº 4, cerca de la esquina con Sol

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Vilató,

100 Obras para un centenario 

 

Vilató en su estudio. Archivo Vilató

 

Al hablar de Vilató, de Javier Vilató, siempre recuerdo la escena de Zorba el griego en la playa con su amigo y jefe, éste le pide que le enseñe a bailar y Zorba – ¿has dicho bailar? – eleva los hombros y los brazos y le dice, ¡vamos!, y comienza el ritmo lento, cadencioso, misterioso, impresionante, de la música de Mikis Theodorakis.

O cuando estuvimos oyendo a Antonia La Negra, ella alzaba los brazos antes de entonar unos tangos y Vilató se levantaba como en un rapto ascensional. Javier le pidió a la vida que le enseñara a bailar y la vida le tomó de la mano, se puso las suyas en la cintura, y comenzaron a coreografiar los sabores, los amores, los dolores, los ardores y el duende de la existencia por alegrías.

Vitalista, seductor, abierto, auténtico, campechano, mollar, jugoso como una chirimoya o una granada, que tanto gustaba y pintó. La sonrisa delataba su carácter empático, amable, cordial, incisivo. Sólo le vi una vez enfadado, cuando nos mandó llevar al bronce un barro, que se había secado y al tratar de hacer el molde para la fundición, se abrió como como una flor y lo que era una mimosa cabeza de Ishikawa se redujo a un pequeño cúmulo de polvo. Alcántara lo había advertido, pero las catástrofes son caprichosas y fatalistas.

Hijo del doctor Juan Vilató y de Lola Ruiz Picasso, creció en la casa barcelonesa de los Picasso entre obras cubistas, en la Barcelona de los años treinta y desde niño su inclinación fue el arte. Quiso ser torero, pero dejó los trastos del toreo para tomar los pinceles con ahínco y construir una obra, que fue ahormándose con el tiempo y las circunstancias, hasta conseguir un lenguaje que le distingue y ensalza.

Femme debout, 1946-47, óleo/lienzo, 195×97 cm

 

Javier Vilató Ruiz (Barcelona 1921-París 2000) fue alumno de la vida, buscó denodadamente una expresión propia, ambientada entre las obras de Picasso que tenían en casa y luego voló hasta el borde de todos los acantilados. Tras la guerra, huye a Francia con su hermano Fin y Picasso, su tío carnal, tiene que rescatarles de los campos de refugiados que habían conformado los franceses.

Ante la invasión alemana, vuelve a España, donde le espera una larga “mili” y ya mediados los cuarenta con una beca del Gobierno francés regresa a París, donde se establece. En los cincuenta era una especie de cordón umbilical con el que el Maestro se relacionaba con el mundo, con sus visitas, con los españoles que querían conocerlo. Durante largos años su contacto fue asiduo y eso marca, en lo artístico y en lo personal.

Se han dicho tantas memeces sobre su estilo y sobre su trayectoria que merece un excurso el asunto de su influencia picassiana. Lo cierto es que sus mayores huellas estilísticas no vinieron del genio de Picasso, sino de Klee, Miró, siendo un consumado postcubista que emigró hacia una figuración biomórfica en la que construye su figura con la dislocación mágica de los miembros. Fue amigo de Wifredo Lam y eso se siente.

Y sin perder el hilo, pregunto: ¿quién no fue picassiano en los cincuenta/sesenta/setenta y aún? ¿Acaso Domínguez deja de ser un primera fila por su picassismo? ¿Y qué decir de Fernández, Viñes, Peinado, Bores, Clavé, por no citar sino a españoles? En 2016, en el Grand Palais se inauguró la muestra Picasso.manía, que daba cuenta de la gran influencia de Picasso en el arte posterior a su eclosión. Cuando a Barjola le acusaban de picassiano se sentía reconfortado y respondía: “es tanto lo que admiro a este hombre que me hacen un honor diciendo que tengo influencia de sus obras”. Vilató, fue el que más cerca lo tuvo y el que más luchó, no por alejarse de su sombra, sino por buscar ese icono que revelaba el ángel y la gracia que atesoraba.

Matsie au pull bleu, 1.I.1949, óleo de 81×65 cm

 

Tenía veneración por Picasso, como hombre y como artista; respeto, cariño, reconocimiento, sabiendo con quién se conjugaba. Cuando Kahnweiler quiso representarlo, no aceptó su invitación, no por miedo, sino por evitar confusiones.  En 1995, la Fundación Arte y Tecnología de Telefónica, en su sede madrileña, montó una de las mejores exposiciones que se han hecho de su obra: “Vilató. Colecciones europeas”. En la rueda de prensa de su presentación, ante tanta pregunta sobre Picasso, Vilató comentó: “Ayer murió un magnífico pintor español en Francia, en lugar de tanta preocupación por Picasso, alguien debería haberme preguntado por la vida y obra de ese artista excepcional”.

Vilató se inicia en la figuración, pero en seguida revela su ansia de renovación y con ecos cubistas, ya en 1939, deja constancia de una forma de hacer que tendrá normas singulares. Sigue hurgando en las estructuras cubistas, pinta excelentes retratos de la poeta griega Matsie Hadjilazaros, pasa por el divisionismo y luego, cuajado de ternura, se entrega a una figuración vanguardista y exquisita. Hay retratos de Marianne Torstenson que son un primor, pintura genuina, elegancia plástica y sensual espiritualidad.

En el catálogo de la exposición de Telefónica, hay textos magníficos de Juan Manuel Bonet, André Verdet, Douglas Cooper y uno, del abajo firmante, sobre el retrato. Telefónica además editó otro volumen de consideración sobre su Escultura. Quiero recordar la figura de Roberto Velázquez, director general de la Fundación Telefónica, que fue un gran admirador y difusor de la obra de Vilató. Y no sólo eso, inicio varias colecciones de interés plástico e histórico, convirtiéndose en el mejor momento de esta Fundación, que se fortaleció gracias a la inteligencia de Roberto Velázquez.

Le bikini rose, 1977, óleoi/tela, 100×81 cm

 

Vilató es un creador plástico de largo alcance, de entidad consistente, porque si es un pintor importante, en la escultura fue un innovador y en el grabado un maestro. Muralista variado, realizó obras con azulejos y en cobre repujado. Y no sólo eso, íntimo de poetas como Jacques Prévert, Andrée Chedid, Verdet, Hadjilazaros, Embirikos, Elytis, Althen, Porcia, Holguin, dibujó y grabó para libros de poemas que han quedado como luminarias de la bibliografía.

El Museo Casa Natal de Picasso de Málaga exhibe la exposición central de esta conmemoración, 61 obras, comisariada por su hijo Xavier Vilató; el Centre Pompidou de Málaga le dedica una sala con 9 obras. Museo del Grabado Español Contemporáneo de Marbella muestra su obra gráfica, con sus magistrales maneras negras. El Museu Picasso de Barcelona los “dibujos de teléfono” a los que tan asiduo era nuestro pintor. Y la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Almoradi, obras relacionadas con el paisaje levantino y con Lo Mompeán, donde Vilató veraneó los últimos treinta años de su vida.

Desde luego que el impulsor de todo esto ha sido su hijo Xavier, pintor y grabador de reconocido prestigio, con la colaboración de su hermana Adela y de la segunda esposa de Vilató, Marianne Torstenson. Pero no puedo dejar de felicitar a José María Luna, director del Museo Casa Natal de Picasso y de los otros museos municipales de Málaga- Centre Pompidou, Museo Ruso, etc- por su decisión y su clarividencia a la hora de organizar esta magnífica celebración.

Buste, 1980-81, óleo/lienzo, 73×60 cm

 

Tanto Barcelona, como Málaga y Marbella deben mucho a la familia Vilató Ruiz. Y más que a nadie a la figura de Javier Vilató, por hacer de puente entre instituciones y familia, cuando no existía relación, y por las piezas, objetos y recuerdos que donaron sin lucro alguno a las mencionadas instituciones malagueñas y barcelonesa. Esta era una ocasión de lujo para mostrar elegancia. Y ha sido el Ayuntamiento de Málaga, a través de su Alcalde y de José María Luna, quien más elegante se han mostrado.

La blouse blanche, 1981-83, óleo de 92×73 cm

 

Javier Vilató es un pintor, escultor y grabador de consideración de la segunda mitad del siglo XX y requería una revisión a los veinte años de su fallecimiento y a los cien de su nacencia. Y que quede bien claro, una cosa es su altruismo, y otra la dimensión de su obra. Y, sin un ápice de nacionalismo cutrero, manifiesto que en España no defendemos como debiéramos la obra de nuestros talentos plásticos. No se trata de encerrarnos, sino de abrirnos a todo, pero mostrando lo que tenemos de más valía. Y, ¡helas!, eso no lo sabemos hacer y no lo hacemos. ¿Dónde está el “Reina Sofia” en esta celebración?

Asistí a muchas de sus exposiciones y presentaciones, conocí a distintas personalidades de su mano, sé en los museos del mundo donde está representado, en las colecciones de Europa donde brilla, la bibliografía que generó y todo eso son elementos objetivos de su dimensión. Sus colegas: Guansé, Pierrette Gargallo, Subira-Puig, Segovia, Lucien Freud, por citar lo que he presenciado, hablaban de su obra con admiración. Igual sucedía con críticos, poetas, galeristas.

Nu assis, 1999, 81×65 cm, la última obra que pintó

 

A la exposición de la Casa Natal acompaña un cumplido catálogo con la imagen de las obras expuestas, textos institucionales y de Xavier, Minteguiaga-Guezala, el poeta Rafael Inglada y Germán Borrachero. Ahí está una síntesis de su vida y de su obra; desde las primeras piezas que pintó o esculpió al último cuadro que hizo, Nu assis, septiembre-diciembre de 1999, óleo sobre tela, 81×65 cm.

Les invito a ver esa exposición, a verlas todas claro, pero ésta y las piezas del Centre Pompidou son suficientes para disfrutar de un arte limpio, de un ejercicio de depuración hasta lograr su idiolecto. Vemos como lucha para salir de la figuración inicial, como se engancha al cubismo, haciéndole suyo, y como navega por el puntillismo hasta que las aguas se aclaran en las playas de Klee, para hacer una pintura intimista, poética, lírica, una meguez en las mejillas del espíritu.

Tocó todos los géneros, deshizo todas las formas para darles un sesgo nuevo, hizo del blanco un mundo donde cabe la sensualidad, la luz, el misterio, la emoción y la magia. Erotiza con inocencia, deconstruye para armonizar, colorea para traer tonos usados a la luminosidad. Diluye la luz en albura del óleo permitiendo una sonrisa en sus cuerpos de cal ardiente.

Hay en la exposición malagueña una tela pintada al alimón con Picasso. Creo que se puede ver la mano de uno y otro. Es Naturaleza muerta, s/t, 1947, óleo/lienzo, 81×65 cm. Se cuentan con los dedos de una mano las obras que Picasso hizo a cuatro manos- Max Jacob, Braque, Luis Fernández, F. Gilot y Vilató- Un honor que cupo a un selecto grupo de familiares y amigos, que resulta confortante y aleccionador.

En el retrato destacó Vilató con aire muy personal e incisivo. Entiendo que cien obras para cinco sedes obligan a una contención y estricta selección, por lo que son escasos los retratos expuestos, pero los hay. Era un profundo conocedor del retrato en la historia del arte, con predilección por los maestros renacentistas italianos y alemanes. Y eso se deja ver en muchos de su autoría.

Antes de pintar un retrato, hacia cientos de dibujos, sin exagerar, algunos serían menos, pero por hábito, dibujaba a su retratado con fragmentos de su rostro y perspectivas desde distintos ángulos. Los ojos, la boca, los pómulos, el pelo, la sonrisa; en fin, hacía un estudio exhaustivo que luego sintetizaba con los trazos de su pincel. Los hay en todos los formatos, pero siempre captando el carácter y la fisonomía de sus modelos: Marianne, maître Roger Huaert, la baronesa Alix de Rothschild, el marchante Joshua Araw; Carmen Juste, que tanto gustaba a Giacometti; Matsie Hadjilazaros en el Venaken Museum de Atenas; Portrait de Germaine, Marie-Pascal Widemann, Madame Simone Sandoz, Prof. Pierre Vidal-Naquet…

Había nacido en la misma fecha que su amigo Matta, diez años después, para dejar constancia en la historia de un arte con carácter y con poesía. Su obra no ha dejado de crecer desde su muerte y ahora reclama una mirada natural, amiga, clara, sonriente, como su vida. Fue un valiente ante la enfermedad y ejemplo de hombre de una pieza. Los que fuimos testigos de ello debemos recordarlo. Y agradecerlo. Hoy vuelvo a escuchar la voz de cobre y terciopelo de Manuel Agujetas, que tantas veces le cantó, entonando unos martinetes por su gloria.

Tomás Paredes

                   Presidente de H. de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

Renovando ilusiones

José Gabriel Astudillo López

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

 

La ilusión es la “chispa de la vida”, es lo que nos aporta color, calor, amor, sentido, alegría…

Recuperar la ilusión significa proponernos nuevos retos, otras metas que superar y que nos ilusionen.

Porque es la ilusión la que hace que cada momento de la vida sea especial y único.

Así lo afrontamos desde la Asociación Española de Pintores y Escultores. Y lo hacemos justo cuando va a acabar uno de los años más fructíferos para esta centenaria institución, en el que hemos derrochado actividad para manteneros activos e ilusionados.

Pero ahora, cuando comienza un nuevo año, es necesario renovar la ilusión y las ganas de pintar y esculpir, que nos va a motivar y hacer que disfrutemos desde el primer momento, de todo aquello que proyectamos.

Esa ilusión es la que buscamos en los pequeños instantes de trabajo solitario y decidido en cada nueva obra que vamos a crear. Se trata de desear conseguirlo y poner toda nuestra energía en que sea realidad.

Y es que la ilusión es lo único que nos hace disfrutar antes, durante y después de haber logrado cumplir nuestro deseo.

La ilusión con la que afrontamos un nuevo año cargado de actividad, la vivimos cada día mientras intentamos organizar nuevas exposiciones y certámenes para compartir con vosotros esa vida, esos deseos y esa “chispa”.

Es la que nos impulsa a trabajar cada día más para hacer de esta casa común una maravillosa ilusión compartida en la que todos y cada uno de vosotros sois tan importantes.

Es la que intentamos que os llegue al corazón para hacer de vuestro día a día algo emocionante y único, repleto de color y armonía, rebosante de alegría y satisfacción, en dos palabras, ilusión por crear.

Nuestra ilusión es tener metas, sueños, proyectos realistas y alcanzables, de forma que vivamos cada instante intensamente, con la ilusión de conseguirlo, disfrutando sabiendo que va a ser en beneficio del arte y de los artistas.

En nuestro interior creemos que todo es posible y nos emocionamos ideando actividades y nuevas convocatorias. Eso lo vivimos intensamente cada momento, sobre todo cuando inauguramos una nueva exposición y nos hacéis saber la alegría que os ha proporcionado, la ilusión que habéis puesto en ese trabajo, las ganas que teníais de mostrar al mundo vuestra creación.

Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones. Pese a la vida real, diaria, injusta, triste, en la que las decepciones nos acechan, junto a los problemas cotidianos, la desgana y la apatía… pero nos queda la esperanza de creer en la ilusión, de pensar que tenemos mucho que ofrecer y mucho más con lo que sorprender aún.

Por eso la propuesta de la Asociación Española de Pintores y Escultores para este nuevo año que comienza es renovar la ilusión, y para ello, os ofrecemos nuevos temas y detalles con los que recuperar los deseos, renovar proyectos y sueños y llegar a ellos plenos de satisfacción y felicidad.

Nuestras ilusiones son presentaros nuevos proyectos, que puedan dar sentido a vuestra vida artística. Con ellos queremos recordaros que merece la pena ser artista, que solo así podemos acercarnos un poquito más a lo que queremos conseguir en nuestras vidas y a cómo queremos sentirnos como creadores.

Nos gustaría vivirlo a vuestro lado, compartiendo la ilusión, aprendiendo, disfrutando, sintiendo que estamos en el buen camino para lograrlo.

Porque cada nueva actividad nos hace aprender y mejorar, y eso también forma parte de nuestra maravillosa vida de artistas, en la que día a día crecemos y nos sentimos plenamente satisfechos.

Por eso solo os pido que renovéis junto a nosotros la ilusión, que os emocionéis y sorprendáis con nuestras propuestas, que nacen sintiéndose mágicas solo para vosotros.

Que nos tengáis presentes en vuestras vidas, en vuestras creaciones, en vuestros corazones, sabiendo que todo lo hacemos por y para el arte, por y para los artistas, por y para los socios, el mayor orgullo del que puede presumir esta Asociación Española de Pintores y Escultores que me honra presidir y que todos sentimos ya como nuestra casa.

Nuestro mejor recuerdo también para quienes se fueron y ahora pintan desde el cielo esos maravillosos paisajes repletos de color y de vida, porque siguen estando en nuestro corazón y en nuestra alma, siguen siendo parte de nuestras vidas.

Y para todos, en nombre de quienes trabajamos haciendo que todo parezca tan sencillo y emocionante, una muy feliz Navidad y los mejores deseos para el año 2022.

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Ceferino Palencia Álvarez Tubau

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

La  Gaceta de Bellas Artes 1910-1911

Como hemos visto, el primer número salió bajo la dirección de Ceferino Palencia Tubau en calidad de Redactor-Jefe, pero ascendido a Director antes del segundo número, sin dejar de ser Redactor-Jefe.

El coste del primer número, en julio de 1910, fue de 160 pesetas, que se rebajaron a cien pesetas para el número de diciembre de 1910, a 85 pesetas en enero y a 75 pesetas en febrero, al parecer mediante una especie de contrato con la casa impresora.

También se bajó el sueldo al Director en enero de 1911, de 100 a 79 pesetas.

Se imprimía en «La Editora», situada en la calle de San Bernardo, número 19 de Madrid, vendiéndose por suscripción, a razón de 1,50 pts. al semestre, y de 2,50 pesetas la anualidad.

En febrero de 1911 se imprimía en «La Gaceta Administrativa», en la calle de Leganitos, número 54, estando la redacción en junio de 1911, en la calle de Serrano, número 47.

La nueva revista tenía como objetivos los que marcaban los Estatutos, pero también unas limitaciones que como ya hemos visto, quedaban expuestas de forma clara en el primer número, “no ocuparse en elogio ni en censura de ninguna obra de los asociados para evitar apasionamientos”.

La Gaceta recogió los Reglamentos de Exposiciones Nacionales, los de la Internacional de Roma, Congresos Artísticos Internacionales etc.

El primer número daba cumplida cuenta de la fundación de la Asociación de Pintores y Escultores, publicándose los estatutos reglamentarios y el listado alfabético de los socios fundadores y de los socios de número, donde se podían ver los nombres de los más ilustres y afamados artistas de la España del momento.

Figuraba también un extracto de los acuerdos de la “Gaceta de Madrid”, relativos a reglamentos de Exposiciones Nacionales, oposiciones y nombramientos oficiales, noticias generales de arte en España y de todo el mundo, que hoy en día constituyen una referencia indispensable para los investigadores de la historia del arte, la venta de cuadros en los principales países del mundo, una relación de concursos nacionales e internacionales,  exposiciones abiertas en España y en el extranjero, una sección de los libros y publicaciones de interés para los artistas, e incluso extensos artículos sobre las técnicas pictóricas más tradicionales que debía conocer todo artista.

En algunos números, historias en capítulos sobre el Arte Industrial de los tejidos, e importantes artículos como “Derechos de propiedad”, que ya eran fuente de preocupación e interés en la Asociación de Pintores y Escultores, el “Discurso de Adolfo Apolloni” leído ante la lápida conmemorativa de Mariano Fortuny, el robo de la “Gioconda” de Vinci, el Robo de la “Santa Ana” en el Prado o una primera comparativa entre la “Gioconda” de Madrid y la del Louvre.

Figuraban en los primeros números ya algunos anuncios locales e importantes internacionales de Londres, Bruselas, Dusseldorf y París.

A partir del número 5 se incluía un listado de modelos dividido en tres categorías: mujeres, hombres y niños.

También incluía interesantes artículos de opinión como el titulado “A propósito de la creación de un Museo de Artes Decorativas”, que firmaba Rafael Doménech y en el que se pedía la apertura de este museo específico y necesario para el patrimonio nacional. O sobre la nueva Escuela de Cerámica en un artículo de Francisco Alcántara, el que fuera su director y también socio de la AEPE.

Y por supuesto, información societaria de interés general, como actas de las Juntas generales o como la Memoria de gestión que en el número 6, correspondiente a diciembre de 1910, firma el Vicesecretario de la entidad.

El primer cambio de cabecera tuvo lugar con el número 8, del 15 de enero de 1911, año 1.

Ceferino Palencia fue el responsable de los quince primeros números de la revista, que incluía como dirección de la Administración la calle Ayala, número 26.

Entre junio y agosto, la redacción y administración de la revista pasó a calle Serrano núm. 47, lo que nos hace pensar que Ceferino Palencia, ante los cambios del local de oficinas, decidió trasladar la redacción a su casa.

En noviembre la redacción pasó a la sede social de calle Caños, hoy Caños del Peral, momento en el que dejó el cargo como Director de la revista, pues lo cierto es que, aunque la Gaceta siguió saliendo normalmente, el nombre de Ceferino Palencia desapareció de la cabecera precisamente en noviembre de 1911.

 

CEFERINO PALENCIA ALVAREZ TUBAU

 

 

Pintor, aguafuertista, historiador, crítico de arte, escritor, dramaturgo, ensayista y político madrileño nacido en 1882.

Era hijo del popular dramaturgo y empresario teatral español Ceferino Palencia (1859-Madrid 1928), nacido en Fuente de Pedro Naharro, provincia de Cuenca (al igual que el actual Vicepresidente de la entidad, Juan Manuel López Reina) y de la gran actriz María Tubau (Madrid, 1854- Madrid, 1914), cuyo nombre artístico teatral era María Álvarez Tubau, y que más tarde adoptaría como pseudónimo su hijo Ceferino, así como su hermano, el diplomático Julio.

La actriz María Tubau, madre de Ceferino

Ceferino Palencia, padre del director

 

Ceferino Palencia Álvarez Tubau estudió el bachiller en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid y derecho en la Universidad Central de Madrid. Una vez terminados sus estudios desempeñó diversos cargos públicos en la Segunda República: fiscal; juez del distrito de Buenavista; Gobernador de las provincias de Almería, Guadalajara, Teruel y Zamora; embajador de España en los Países Bálticos.

Como hombre público, ejerció su compromiso social, que desarrolló desde una inicial postura republicana, llegando a estar algún tiempo exiliado en Francia, en incluso encarcelado, durante la dictadura de Primo de Rivera y hasta su adscripción al PSOE.

Su relación con el mundo de la pintura se debe a su amistad con el fundador de la Asociación de Pintores y Escultores, Eduardo Chicharro, con quien estudió arte, coincidiendo ambos con el pintor mexicano Diego Rivera, afincado en España en esa época.

Se casó el 6 de julio de 1909 con la escritora, actriz y diplomática Isabel Oyarzábal, a quien conoció mientras ésta trabajaba como actriz teatral en la compañía de María Tubau y Ceferino Palencia con el sobrenombre de Isabel Aranguren.

El matrimonio tuvo dos hijos: Ceferino (1910) a quien todos llamaban Cefito y María Isabel, conocida como Marisa (1914) y pasó por varias crisis surgidas por la debilidad que al parecer sentía Ceferino por las faldas femeninas, y se trasladaba continuamente de residencia por motivos laborales; así, llegarían a vivir en Suecia, Finlandia, París, Nueva York…

Con su mujer escribió alguna obra como “El arte en la cocina y la cocina en el arte”.

Ceferino en una fotografía de 1938

 

Como pintor, realizó algunas exposiciones y se presentó a distintos certámenes nacionales. Participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1915, logrando la Tercera Medalla, Medalla de Bronce en la Internacional de Panamá y Tercera Medalla en la Nacional de 1924 en grabado y obtuvo el Premio Nacional de Pintura, en 1920 y el Premio Nacional de Grabado en 1924.

Ceferino Palencia caricaturizado por Tovar, 1921

 

Socio fundador (número 126) de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Presentó tres obras al III Salón de Otoño de 1922, en donde figuró inscrito como “Palencia y A. Tubau, Ceferino; natural de Madrid; reside en Villamagna, 2 cuadruplicado”: 221.- “Japoneses”, óleo, 0,66 x 0,80; 222.- “Servicio de té”, óleo, 0,66 x 0,80 y 223.- “Flores”, óleo, 0,57 x 0,53.

Naipes

 

Pierrot y Pierette

 

Paisaje, obra de Ceferino en una tarjeta postal

 

En el campo de la literatura también obtuvo grandes reconocimientos, como el Premio Nacional de Literatura, en 1930, estando entre sus obras más conocidas, una adaptación al teatro de El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde, alguna comedia y una monografía sobre Leonardo Alenza.

Realizó críticas de arte para La Época, El Debate, La Tribuna, La Jornada y otros diarios y pronunció variadas conferencias de tema artístico.

Ocupó importantes cargos en instituciones artísticas y educativas de gran prestigio a nivel internacional. En 1939 fue secretario del Museo de Arte Moderno de Madrid.

Durante la Guerra Civil Española se exilió como refugiado a México, de donde más tarde, en 1942, obtuvo la nacionalidad.

Ceferino y su esposa en México

 

Durante su estancia en el país sudamericano, ejerció de profesor de historia del arte en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM y en la Esmeralda del INBA.

El Director fotografiado en México

 

Cabe destacar, que además de ejercer como docente, realizaba algunas traducciones. También fue Vicepresidente del Ateneo Español de México.

Por otro lado, durante su estancia fuera de España, fue un asiduo colaborador de las revistas Las Españas y Novedades durante más de 30 años.  Además, participó en la creación del suplemento México en la Cultura.

Ceferino Palencia, Isabel, Elisa Morales y Bernardo Giner de los Ríos 27 de Enero, 1958, México

 

Publicó también libros especializados en historia del arte, y monografías sobre Pablo Ruiz Picasso, Leonardo Alenza o Rufino Tamayo (El Arte de Tamayo, Picasso y El Arte Contemporáneo en México), entre otras muchas publicaciones.

Falleció en México en 1963, a la edad de 80 años.

La familia Palencia Oyarzábal en la embajada de España en Suecia en 1938: Marissa, Cefito Palencia Oyarzábal, sentada la autora y Ceferino Palencia Álvarez-Tubau

 

Julia Alcayde de Montoya

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Julia Alcayde de Montoya

Autorretrato al pastel

 

ALCAIDE DE MONTOYA, Julia  P   <1920    GIJON   MADRID

 

Julia Alcayde Montoya nació el 22 de mayo de 1855 en Gijón. Era la menor de los tres hijos del matrimonio formado por Manuel Alcayde, militar profesional que llegó a General, y por Julia Montoya.

Siendo muy niña, la familia se trasladó a vivir a la capital, donde desarrolló toda su vida personal y profesional, si bien no perdió nunca el contacto con su tierra natal, regresando a Asturias siempre que le era posible.

En su juventud se sintió atraída por la poesía, logrando a lo largo de su vida conocer y tratar a famosos poetas como Zorrilla, Antonio F. Grilo o el pintor y periodista Octavio Picón, que además le dedicaron versos.

Su hermano Fermín, gran dibujante y pintor en horas de asueto, le inculcó la afición a la pintura y le enseñó los fundamentos técnicos del arte pictórico, aunque como su padre, era también militar y llegó a general como él. Gran amante de la pintura, dejó grandes cuadros que confirmaban su talento, dirigiendo la primera formación artística de Julia, que continuaría de forma autodidacta.

Su habilidad como dibujante hizo que ganara el primer premio del concurso de pintura que organizó el periódico “El Noroeste” de Gijón, lo que la llevó a frecuentar el estudio de Manuel Ramírez, que por entonces dirigía la Escuela de Artes y Oficios de Madrid.

Paisaje

 

Racimo de uvas

 

Gladiolos

Flores

 

Animada por su profesor, comenzó a presentarse a las exposiciones nacionales a partir de 1885, siendo la primera pintora asturiana en presentarse a las mismas y concurriendo desde entonces de forma regular y asidua a las mismas, así como a certámenes y muestras de arte.

Su desahogada posición económica hizo que pudiera dedicarse por entero a la pintura, siendo con Sebastián Cessa con quien se especializaría con el tiempo en los bodegones que marcarían su carrera en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1890, la reina María Cristina le compró un cuadro titulado Frutas.

En la Exposición Internacional de 1892 lograría la Medalla de Tercera Clase.

En 1893 participó en la Exposición Internacional de Chicago.

Fue la única mujer seleccionada para participar en la Exposición Internacional de Viena de 1894.

En la Exposición de 1895 conseguiría la Medalla de Tercera Clase.

En 1897, en la Exposición Nacional de Bellas Artes competiría con un jovencísimo Pablo Ruiz Picasso, que por aquel entonces tenía sólo 16 años, y cuya obra, Ciencia y caridad, obtuvo una Mención de Honor.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1899 obtuvo la Segunda Medalla.

En 1903 participó en la exposición del Círculo de Bellas Artes, consiguiendo la Primera Medalla, siendo la primera mujer en obtenerla en una institución que posteriormente la declararía “Socio de Honor”.

Julia con algunos familiares en 1905

 

En 1907 se presentó a las Exposiciones de Bellas Artes de Berlín y Múnich, donde logró un éxito notable, hasta el punto de que algunos museos de estas ciudades adquirieron obras suyas

Participó en la Exposición Internacional de Bruselas de 1910, en la Internacional de Buenos Aires de ese mismo año y en la de Roma de 1911.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1912 lograría también la Segunda Medalla.

Julia Alcaide votando en la Exposición Nacional de BBAA de 1912

 

En 1913 participó en la Exposición Internacional de Munich.

Participó en el Salón de Otoño de 1920, 1932 y 1933, y en el Salón de Pintura de Artistas Femeninas, celebrado en 1929.

Julia Alcayde llevó siempre una vida sencilla dedicada a la pintura.

Su última exposición tuvo lugar en 1935, cuando contaba ya con 80 años, a partir de la cual se retiró de la vida artística y social.

Su estado de salud comenzó a resentirse, y la profunda sordera que padecía la obligaron a permanecer en casa, ya que se veía obligaba a comunicarse por signos, pero esa sordera no impidió que dejara de pintar ni de exponer.

Permaneció soltera toda su vida y murió sin herederos el 18 de febrero de 1935 en su domicilio de la madrileña calle Columela, 10, perpendicular a la calle de Alcalá, frente al Parque del Retiro.

De ella escribió el poeta Antonio F. Grilo en la dedicatoria de su libro Ideales: “A la más bella y espiritual de las mujeres; a la Reyna de las artistas españolas, al pincel más inspirado de las frutas y de las flores; a mi niña mimada Julia Alcayde”.

A lo largo de su vida profesional recibió comentarios muy laudatorios por parte de la crítica aparecidos en prestigiosas revistas de la época como el Blanco y Negro, La Ilustración Española y Americana, ABC, El Sol, la revista Asturias, El Noroeste de Gijón, y en otros muchos periódicos y revistas.

El puesto de mi calle

Flores

Julia Alcayde está considerada como una de las mejores pintoras españolas de finales del siglo XIX y principios del XX, destacando por sus bodegones y escenas de caza, si bien también trabajó el paisaje con gran maestría, la escena costumbrista y el retrato.

Las composiciones de floreros y bodegones con los que se granjeó un sólido prestigio, la situaban a la altura de bodegonistas como Zurbarán, Gessa, Nonel o Juan Gris.

Su obra se enmarca en una reproducción fiel de la naturaleza y sus connotaciones climatológicas que se convirtieron en el sello diferenciador de la pintura asturiana de finales del siglo XIX.

Frutas. Museo del Prado

 

Es una de las primeras artistas asturianas de relieve y una de las máximas representantes del bodegón burgués.

Trabajó diversas técnicas: óleo, acuarela, cera, pastel y dibujo a lápiz, siempre dentro de una cierta unidad de estilo.

En su larga vida le tocó convivir con una constante sucesión de movimientos de vanguardia, desde el fauvismo al expresionismo, y, aunque en su etapa final se aprecia una cierta evolución técnica, en forma de una pincelada más suelta y atrevida, no se dejó influir decisivamente por ninguno de los movimientos artísticos de su tiempo.

Su obra se encuentra en museos como el del Prado, la Casa Museo de Jovellanos, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, en el Museo de Zurich y en el de Berna, en infinidad de instituciones públicas y numerosas colecciones particulares de España, Munich, Berlín, Berna, Zurich, Chicago, Buenos Aires o Suiza.

Naturaleza muerta. Museo de Cataluña 

Retrato de dama

 

Algunos de sus cuadros más significativos son: Bodegón de caza (1897), El puesto de mi calle (1899), Autorretrato (1903), Bodegón de uvas, Bodegón de fruta (1897), Ermita de San Saturio, Rincón de Carabanchel, Señora con mantilla, Retrato en azulFrutas, 1890 y, en cuanto a dibujos, El niño de la carretilla y Viejo molino, entre otros.

Estudio de flores

Gitana con pañuelo

 

Julia Alcayde y la AEPE

Al I Salón de Otoño de 1920 concurrió inscrita como Julia Alcayde, natural de Gijón, reside en Madrid, Calle Columela, 10, y presentó las obras

11.- En el campo, óleo, 1,47 x 1,23

12.- Bodegón, óleo, 0,99 x 0,74

13.- Higos, óleo, 0,72 x 0,65

Al XII Salón de Otoño de 1932 presentó una única obra:

126.- Primavera, óleo, 1,24 x 1,50

Al XIII Salón de Otoño de 1933 concurrió con la obra

295.- Bodegón

 

Naturaleza muerta

Retrato de joven con manto amarillo 

Obra presentada al I Salón de Otoño

 

Esquela aparecida en el diario ABC

 

Medalla conmemorativa de Julia Alcayde de artista desconocido

 

Retrato 

Retrato

 

Firma autógrafa de Julia Alcayde

 

 

Luis Moro presentó «Memoria»

El pasado 17 de noviembre, a las 19 h. en la sede de la Asociación Española de Pintores y Escultores, el pintor Luis Moro presentó la carpeta de grabados titulada «Memoria», que cuenta con poemas de María Zambrano y una introducción de Elena Poniatowska Amor.

La carpeta nació con la idea de conmemorar el 30 aniversario del fallecimiento de la poeta y filósofa española y contó con la presentación que llevó a cabo Mercedes Gómez Blesa, la filósofa, ensayista, investigadora y poeta experta en la obra de María Zambrano.

El acto fue presentado por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, que dirigió unas  palabras a los numerosos asistentes:

«Luis Moro es un leonés que con 9 años comenzó a pintar y ya con 15 logró su primer premio en España.

Su obra gira en torno al mundo animal diminuto y complejo, al mundo metafórico de crisálidas, paraísos y metamorfosis con los que sugerir el tema. De él se ha dicho que descubre una nueva realidad oculta a la mirada que de pronto, nos llena de inquietud por lo amenazante que puede resultar, pero que también desvela bellezas ocultas e inimaginables.

su obra tiene algo de botánica, biología, de medio ambiente y de microfauna. En sus pinturas nos muestra la naturaleza fruto de un fino sentido de la observación de detalles que de su mano, alcanzan otra fuerza y cobran vida.

Pero al mismo tiempo, son un despliegue de fuerza creativa envuelta en colores y trazos de paciente e ilustrada belleza, en los que la vida se abre paso a fuerza de expresiones.

Por eso no es extraño que haya mezclado la belleza de las imágenes con la belleza de la poesía, de la que tanto gusta nuestro común amigo Tomás Paredes. Por eso no resulta nada raro que se aliara con los maestros de la palabra para ilustrar unas carpetas deliciosas de contenido visual y formal.

Tuvimos la suerte de acoger su presentación en esta misma sede de la AEPE, con Antonio Gamoneda, el poeta español distinguido con el Premio Cervantes en 2006. Ya entonces pudimos ser testigos de cómo el pincel sirve de trazo a la palabra y de cómo la poesía envolvía cada dibujo y lo “reembellecía”.

Ahora es un placer para esta entidad centenaria, volver a servir de marco de presentación de la carpeta “Memoria”, para la que ha tomado como inspiración las palabras de María Zambrano, Premio Príncipe de Asturias y Premio Cervantes, una enamorada de la palabra y de la vida.

Pero esta vez Luis Moro ha ido más allá y ha reunido a otra “señora” de las letras, la Premio Cervantes, Elena Poniatowska, que en su texto introductorio nos explica el homenaje que con esta carpeta se rinde a quien honró a México con su amor y su talento.

Ante tantos genios de la palabra y del arte, esta institución que me honra presidir, no puede más que agradecer que hayan elegido esta casa para presentar tan formidable trabajo, porque si de algo podemos presumir desde la AEPE, es de reconocer el talento que artistas de todo tipo aportan al mundo de la creación, como venimos haciendo desde 1910.

Muchas gracias por vuestro esfuerzo y muy honrados de contar con vuestra presencia.

Muchas gracias«.

Después fue Mercedes Gómez Blesa quien disertó acerca de la conjunción de los poemas y la nota introductoria de dos grandes de las letras, destacando el trabajo realizado por el artista Luis Moro.

Además, pudo verse una obra audiovisual que ha realizado Luis Moro en colaboración con el Laboratorio audiovisual del Campus, inspirado en la esencia de las palabras de Zambrano, y en el que da vida a la paloma que representa la paz; a los gatos, sagrados, íntegros, independientes de espíritu y de forma de vida; y al agua como reflejo, tal y como dice Mercedes Gómez-Blesa «… el artista crea el espejo, esa agua ensimismada, en la que la realidad se contempla a sí misma con otra claridad más alba que la simple luz natural…».

MEMORIA recoge cuatro poemas de Zambrano, cuatro gráficas de Moro y texto introductorio de la Premio Cervantes de Literatura de Elena Poniatowska Amor, la carpeta seriada y firmada por el artista ha sido elaborada en el Taller 8A de la Ciudad de México.

Una obra audiovisual con animaciones, pinturas y stop motion de Moro en el que han colaborado Elena Poniatowska y Marifé Santiago Bolaños -filósofa y escritora- con recitado, voz en off y música de Four Hands Project.

El proyecto audiovisual realizado de manera conjunta con el Laboratorio audiovisual del Campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid (UVA, Segovia), Roberta Moraes, Artresd, GAM y Axertia International obtuvo una Subvención al desarrollo de proyectos y actividades culturales del Excmo. Ayuntamiento de Segovia.

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