Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

 

 

Sóror Juana Inés de la Cruz, la inteligencia

 

Inteligencia diáfana; sobre todo, inteligencia. Sin ella no hubiera tenido el talento fascinante para hacer cuanto hizo. Sin capacidad de aprender y conocer no hay pensamiento que desarrollar. El lector se preguntará, ¿qué interés tiene una monja jerónima del XVII, mexicana, poeta, envuelta en la leyenda?, ¿qué importa hoy una religiosa que dedica su vida a intentar conocer a Dios? Veamos si soy capaz de expresar su modernidad, el interés de su obra y el de su vida sincrética.

“Prácticamente toda la información que circula entre los lectores sobre la poetisa mexicana, la monja Sor Juana Inés de la Cruz, es de facto errónea, libremente inventada o equívoca, deformada por las distintas corrientes críticas, entre las tradicionalistas y las modernizadoras”. Así comienza el ensayo de Emil Volek, La mujer que quiso ser amada por Dios: Sor Juan Inés en la cruz de la crítica, Editorial Verbum, Madrid 2016. Entre sus estudiosos están: Menéndez Pelayo, Alfonso Reyes, Lezama Lima, Octavio Paz, Karl Vossler, Pfandl, Darío Puccini, José Gaos, Xirau…

Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana nace el 12 de noviembre de 1651 en San Miguel de Nepantla, en la hacienda de Panoaya entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl. Ella fue otro volcán, un géiser de claridad, de lava de proceridad, hasta el momento de su extinción,1695, en México. Poeta, pintora, compositora, astrónoma, ecónoma, gastrónoma, campeona del esdrújulo y “monstruo” del Barroco. Con fecha 14.VII.1945, el Congreso del Estado de México cambió el nombre del municipio, por el de Nepantla de Sor Juana Inés de la Cruz.

El 28 de junio pasado, tuvo lugar en Madrid, Instituto Cultural de México, el taller literario, “VIAJE POR LA OBRA DE SOR JUANA. La décima musa mexicana”, impartido, con acierto, por el profesor de la UNAM, Jorge Gutiérrez Reyna. Participé en él, obtuve buena impresión e idea clara de cómo ven los mexicanos a su eterna musa. Y cómo era de esperar, la ven con un chovinismo acendrado, exacerbado, comprensible.

Gutiérrez Reyna, con manifiesta solercia, desarrolló un encuentro eficaz y ameno, lene. Comentó una breve antología de villancicos, sonetos y romances, no sin exigir antes la lectura de Respuesta a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz. A partir de ahí, retomé mis lectura y libros de la jerónima y la bibliografía generada, lo que propicia estas líneas.

En 1980, aseguró Antonio Alatorre: “…con excepción de Garcilaso, ningún poeta de los siglos de oro fue tan reeditado como Sor Juana…Lo que fueron Góngora y Lope en sus tiempos, eso fue Sor Juana en los suyos. Ella los <resume> a los dos; tuvo la fama del primero y la FAMA del segundo”. Sin recortar un ápice la gloria de la monja, el especialista peca de euforia. Sor Juana, cumbre del Barroco, musa de América, mayor poeta novohispana, pero es imposible constreñir a Lope y Góngora en una sola voz.

 

Sor Juana Inés de la Cruz (Juan de Miranda)

 

Fue una niña prodigio hasta convertirse en un genio de Occidente, puente entre el mundo indígena y Europa, entre la Religión y la Ciencia. Estrella azul de oro, que nunca conoció el mar. Luego de transitar el follaje áspero, pretencioso, de sus críticos, exégetas y escoliastas, mi impresión es que deben de leerla al margen de esa farragosa selva que han tejido unos y otras, con el afán de aprovechar su talento vívido para justificar circunstancias hodiernas, lo que no siempre es correcto, ni pertinente, para no desviarnos de su obra y acabar hablando de la importancia del agua para la navegación.

De padre desconocido, en un principio, la educó su abuelo. Criolla, accede a la alta sociedad virreinal por su inteligencia. Entra en la comunidad carmelita, pero la deja para profesar de monja jerónima en el Convento de Santa Paula, 1668. Y en ese convento pasó toda su vida. Tenía una esclava y criados, recibía en el locutorio, pero jamás abandonó esa casa. Allí terminó su vida a causa de una epidemia de peste.

Mujer deslumbrante, hechizó por su intelecto y sus dotes, por la luz de su razón. Le aplicaron diversos apelativos: “el Argos de los entendimientos”, “San Agustín de las mujeres”, Minerva de América”, “Fénix de América”; “Décima musa”, como Safo, y “Musa décima”. En el s. XVIII inicia su instalación en la oscuridad, prolongada al XIX.

En 1910, Amado Nervo con su Juana de Asbaje la desempolva. Ayudaron a ello Menéndez Pelayo, Alfonso Reyes y, con más verecundia, el gongorismo reivindicado por la vanguardia y los poetas del “veintisiete”. En 1982 Octavio Paz publica un denso ensayo y abre un cauce, que transitará una tropa descomunal de especialistas, casi todos perezosos, caprichosos, sectarios y fabulistas.

En el Romance 51, versos 13-20, pareciera que adivinaba este guirigay demoledor:

                                                     “…No soy yo la que pensáis

                                                       si no es que allá me habéis dado

                                                       otro ser en vuestras plumas,

                                                      y otro aliento en vuestros labios,

                                                       y diversa de mi misma

                                                       entre vuestras plumas ando,

                                                      no como soy, sino como

                                                      quisisteis imaginarlo”.

Es difícil encontrar un poeta mayor que haya suscitado una bibliografía tan apabullante como la de Sóror Juana. Sin exagerar un añico, hay especialistas para cada pliegue de su hábito, para un soneto, un cuarteto, una frase, una línea, un verso. Y no digamos en torno a su vida y el carácter de su sexualidad.

La crítica tradicional la hagiografía, la modernizadora la exhibe como la cumbre del feminismo, las relaciones lésbicas y con todo un cúmulo de invenciones y enredos ridículos y lamentables. No hay pruebas de nada, decir que mantuvo una relación homosexual con la condesa de Paredes de Nava, es desconocer tantas cosas, que uno se cuestiona la estabilidad mental y el conocimiento de muchos osados publicistas.

Sé que resulta muy chispeante para los frikis, decir que se trata de una monja de clausura, feminista, lesbiana, no creyente y adelantada a su tiempo, secuestrada en su convento y sujeto de las mayores glorias y aberraciones. Pero, todo esto es confuso, pútrido, tósigo, mendaz y en buena parte falso.

Con toda probabilidad, aparte de algunos sonetos soberbios y romances enjundiosos, su obra maestra sea Primero sueño, una silva en heptasílabos y endecasílabos, y Respuesta a la muy ilustre sor Filotea de la Cruz, en prosa. Bien es cierto que, como cima del Barroco, su lectura no es fácil, pero se acaba sintiendo con gozo y emoción. Hay más obra, pero la fundamental es la citada.

Sor Juana Inés de la Cruz por Tania Janco

 

¿Quién no conoce el soneto del retrato, “Este que ves, engaño colorido” o “Esta tarde. mi bien, cuando te hablaba”? ¿Quién no ha oído alguna vez la redondilla: “Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión/ de lo mismo que culpáis”? Sabía latín, nahuatl, congolés y hace al español mágico; pintó el arco de bienvenida del marqués de Mancera; componía villancicos y su música, pergeñó dos tratados de música, uno perdido- El caracol- y otro que se conserva; escribió poemas, enigmas, autos alegóricos, teatro, cartas filosófico-teológicas. Conocía al dedillo a nuestros renacentistas y luciérnagas de los siglos de oro: Garcilaso, Cetina, Fray Luis, Lope, Góngora, Quevedo y Calderón.

Sus hermanas la nombraron ecónoma y administró el convento de forma sobresaliente, con pingües ganancias. Hizo un libro de gastronomía y vendían pitanzas que preparaban. Por sus encargos recibió suculentas sumas en monedas de oro. Defensora pertinaz de la libertad en su carta Atenagórica, criticando el sermón del P. Vieira; luchó denodadamente por demostrar la igualdad entre hombres y mujeres: “la inteligencia no tiene sexo”. Su razón es una columna jónica para la ética, la estética y el Barroco.

Su obra es una cumbre, pero demasiados, sin comprenderla, pretenden asimilarla a las circunstancias actuales. Y claro, el México virreinal se parece a hoy como un huevo a una patata. Para los jesuitas era insoportable que una mujer pensara y lo hiciera con tanta brillantez, luminosidad y belleza, y eso produjo choques.

Como ejemplo de las interpretaciones, una alusión a Primero sueño: Ezequiel Chávez lo relaciona con Hölderlin; Emilio Carilla con el romanticismo alemán y el surrealismo; Ramón Xirau con Gorostiza y O. Paz. Octavio Paz con Huidobro, Gorostiza y Stephane Mallarmé. Elías L. Rivers con Jorge Guillén; Emil Volek con César Vallejo; Lezama Lima con el barroco americano mágico. Otros con Góngora.

En los años ochenta s. XVII era la estrella de la poesía e intelectualidad novohispana, vigilada por los jesuitas y enclaustrada, pero estrella poderosa. Fue amiga de las virreinas, todos los prohombres civiles y eclesiásticos acudían en busca de su consejo y veneraban su pluma; entretanto, ella iba tejiendo una obra germinal que se publicó en Madrid, 1689, por orden y a costa de la condesa de Paredes, su dedicataria.

Su vida íntima ha suscitado fuerte interés cinematográfico. Desde 1935, un largometraje de Ramón Peón: Tránsito a los jardines de Venus. En 1939, El secreto de la monja de Raphael J. Sevilla, denuncia amoríos de la jerónima con el marqués de Pontevedra, Hernando Álvarez y Santaella. En 1978, Constelaciones de Alfredo Joskowicz, debate entre Sor Juana, Sigüenza y Góngora y un pícaro. 1988, documental de Nicolás Echevarría. En 1990, Yo, la peor de todas de María Luisa Bemberg, basada en propuestas de Octavio Paz, donde se muestra de forma explícita su lesbianismo, afirmando que los poemas amorosos responden a una relación real, sin prueba alguna. Aún, Las pasiones de Sor Juana de Antonio García Molina, 2004, con guion de Olivia de Montelongo, disperso, dispar y disparatado.

Sor Juana Inés de la Cruz por Yurihito Otsuki

 

Sor Juana Inés de la Cruz por Yurihito Otsuki

 

Inmensa escritora, artista y técnica, virtuosa del lenguaje, princesa del esdrújulo, su capacidad intelectual le distingue y su talento le ayuda a realizarse con solidez. Genio de niña superdotada, monja audaz, replicante de fuste y artista consumada. Excelsa creadora en lengua española, no necesita parangones con Safo, ni Ovidio, ni con Vallejo, para ser una poeta sublime de la estirpe gongorina más pura.

Para poder acceder con holgura a Góngora fue preciso Dámaso Alonso y sus colegas. Sor Juana tuvo peor suerte, llegaron Ludwig Pfandl enfocándola desde una perspectiva freudiana y las feministas hablando a tontas y locas, consumando la ceremonia de la confusión. También Octavio Paz llegó a conclusiones inesperadas, él que defiende que los poetas no tienen biografía, cayó en la trampa de alterar la de Sóror Juana.

Sor Juana Inés de la Cruz por Miguel Cabrera

 

Las creaciones de las grandes almas no se extinguen. El poeta crea la materia del milagro y lo eterniza. El escultor establece el alma de la forma. Ella anheló un alma que comprendiera todo el conocimiento científico como llave que abriera el secreto de Dios; quiso conocerlo y ser amada por Él: su faceta mística. En La tentación de existir, asegura Emil Cioran: ·El místico siempre se desvirtúa al expresarse, pero nunca tanto como el erudito desvirtúa al místico al comentarle”.

Ya asegura Antonio Machado en el Retrato (“-quien habla solo espera hablar a Dios un día-“). Mística de clausura, buscaba a Dios, se atrevió a rectificar al P. Antonio Vieira, se enfrentó a la jerarquía jesuítica, fue amiga de tres virreinas – ¿todas eran lesbianas?, pues a todas escribió poemas de amor-; un genio que estudió, trabajó sin descanso y que al final obligan a apartarse de la escritura. Los beneficios de la venta de su biblioteca los dedica a los indios pobres. Acabará cuidando a otras hermanas apestadas, se contagia y fallece.

Sor Juana Inés de la Cruz, Autorretrato

 

¿Por qué hay que leer a Sóror Juana? Por su visión, por placer intelectual, por hambre de descubrir la belleza; para aprender a defender la libertad, para desarrollar pensamiento, para afinar la percepción. Para desenmascarar el feminismo frívolo de memes y memas, para conocer y respetar la Historia, nuestra historia. Para entender la mística que busca conocer a Dios. Para saborear la poesía, para participar de una fiesta esplendorosa de la lengua y la inteligencia. Para conocer la grandeza en la sobriedad, la abundancia en la ascética, la conquista del mundo desde un ostugo.

Cabe estas líneas aparecen unos retratos de la poeta, todos ellos cuestionables, pues en las artes plásticas también el hechizo ha sido descomunal. Traigo aquí el famoso y dudoso “Autorretrato” de El Escorial, las imágenes de época de Juan de Miranda y Miguel Cabrera; y las más actuales de Tania Janco, como tapa del libro de 1995, y las de Yurihito Otsuki. ¡En todo es la jerónima un hechizo sorprendente, no dejen de participar de su gloria y de su halo, es decir, de leerla y de aprehenderla!

                                                                                                                   Tomás Paredes

                       Presidente H. de la Asociación Española de Críticos de Arte /AICA Spain

 

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

 

 

 Juan Martínez en su acmé

 

Roberto Velázquez, en los años que fue director general de Fundación Telefónica, tuvo la genial idea de iniciar una colección de obras de arte, formada por los testimonios icónicos de pintores y escultores españoles, que vivieron en el extranjero y que no regresaron a España o lo hicieron con timidez, con sordina. Unos eran exiliados políticos, otros económicos, algunos culturales.

Resulta que, unos pocos de esos autores lograron una visibilidad internacional y con ello su presencia no corría peligro. Es el caso de Picasso, Miró, Dalí, Gris, Domínguez, Palencia, Clavé. Otros, con menos proyección, no caían en el olvido, pero acababan como en un limbo, aun siendo excelentes artistas, porque no dejaban de ser extranjeros en sus países de residencia y casi desconocidos o ignorados aquí, entre nosotros.

Durante el tiempo en el que fue responsable de aquella institución, Roberto Velázquez, con un cuidado exquisito y muy bien aconsejado por expertos, adquirió para la institución obras de Ginés Parra, Viñes, Vilató, Subirá-Puig, Vázquez Díaz, Bores, Peinado, Clavé….En fin, había una larga lista en la que figuraban Guansé, Úbeda, Ángel Duarte, Pere Pagés, Manuel Torres, Valls, Juan Martínez, Blasco Mentor, Segovia, Pradal, Díaz-Ronda….Pero hubo cambios en la dirección de Telefónica y aquello se congeló y nunca más se supo.

No era un asunto baladí para el patrimonio español relacionado con la cultura, en lo que tenemos un déficit notable, vergonzoso. Alguien, en algún momento, debería estudiar en profundidad y con los datos que haya, esta actitud y la figura de Roberto Velázquez, aparentemente en la sombra, pero un personaje extraordinario y con una capacidad de gestión espléndida.

Bois Decoupe

 

Juan Martínez es un pintor y escultor español que vive en Suiza desde1969. Nacido en Navas de San Juan, Jaén, emigró con sus padres a Barcelona, donde estudió Arquitectura, y dese allí se marchó a Suiza, completando su formación en la Escuela de Bellas Artes de Lausanne, lo que hoy es el Espace Arlaud, donde realizó en 2019 una muestra antológica de su obra, muy visitada, comisariada por Françoise Jaunin.

Después de los periodos de pandemia y aislamiento, vuelve con una doble manifestación: una exhibición de su obra reciente y el estreno de un documental, después de varios años de rodajes y distintas vicisitudes. Ambas iniciativas han constituido un acontecimiento en Suiza, que debe, cuanto menos, ser conocido y valorado en España.

Con rubro Le refus du miroir – lo que el espejo nos muestra, lo que el espejo esconde-, la galería Numaga de Colombier(numaga@bluewin.ch), cantón de Neuchâtel, muestra una amplia selección de sus obras más recientes. Para ellas, para intentar acercarnos el arcano de su magia, ha escrito un texto clarificador e inspirador Nicole Gonet.

En primer lugar, hay que referirse al montaje de la obra, en una galería histórica, con la que expone desde hace varios lustros. Un ostugo donde el arte tribal africano cuenta con presencia importante. No todos los espacios están atentos a este punto, pero mostrar la obra con gusto, con sentido, como sucede en esta ocasión, facilita su acceso al espectador y facilita la percepción de su hurmiento. Es como una marca de la casa, como sucede en Madrid con la galería de Rafael Pérez Hernando, siempre exquisito en su manera de presentar el arte.

La obra de arte requiere un esfuerzo del contemplador, no podemos establecer un juicio con un vistazo de pasada. Y la pintura de Juan Martínez es, con toda probabilidad más exigente, porque no es un producto decorativo, sino un grito de nieve en las tinieblas. En El misterio de la creación artística, 1938, arguye Stefan Zweig: “Nunca comprendemos una obra con solo mirarla. Donde no preguntamos, nada aprendemos, y donde no buscamos, no encontramos nada”.

Difícil tarea

 

Se trata de un conjunto de formas que, aunque se identifican dentro de su icnografía, son distintas a lo que venía haciendo. Están sus huellas dactilares y las de su impronta mística, sus formas aerodinámicas, su imbricación pintura-escultura, sus reducciones, pero hay muchas novedades. En una gama sobria, escueta, dominada por el blanco/negro, por los grises, con valientes toques de color, se establece una deriva biomórfica, resuelta con una elegancia absoluta: hay un abrazo de la tradición y el vanguardismo, de lo estático y de lo cinematográfico.

Son imágenes generadas por la sensación, por la crítica, por la preocupación existencial de este creador desasosegante, que mueve a la intranquilidad, que fuerza a preguntarnos constantemente. Su obra, al límite de la abstracción y la figuración, de la confrontación de ética y estética, del hastío y la esperanza, nos interroga. Nos produce placer, porque está envuelta por la emoción y el misterio, pero nos sacude, nos pregunta, nos zarandea, ante todo, para que tomemos conciencia del suelo que pisamos.

Esa suerte de cortina traslúcida encubriendo al ser, velando sus angustias. Formas sinuosas, sensuales, incendiadas de vida, nos hablan a un tiempo del dolor y del amor, de su ausencia; de la necesidad, de la urgencia en recuperar la alianza de la razón y los sentidos. Pretende ser frío, refrescar la subida del fervor, pero no siempre lo consigue, por algo que está en el germen del arte: el razonamiento mágico sobrepasa al lógico y el sentimiento genera otra deriva.

Hay novedades, pero todas dentro de un sentido general de su expresión. Y también hay recuperaciones: esas figuras vestidas de los grandes armarios, esas túnicas misteriosas con tanto dentro, esa querencia de hacer visibles sus obsesiones, esa tristeza que se vuelve trágica. Esa decisión de crítica severa bajo el manto de la estética preciosista.

Nageur

 

La obra de Juan Martínez – madreras, telas, papeles- es la materialización de la memoria de un solitario, reflejos de su entidad. Sin concesión alguna al espectáculo de las modas, sin dejar nunca de ser él mismo. Sin permitir una anécdota, yendo directo al miajón, al meollo de lo que somos o creemos ser. Está en el acmé de su desarrollo, en la plena madurez que rezuma plena libertad.

Rafael Canogar, repite una y otra vez que “todo arte es político”.  Y es probable que así sea, pero en unas obras cuesta descubrirlo, percibirlo, más que en otras. Hay propuestas que nos lo ponen fácil: su obra de crítica social, la de Canogar, realista; la pintura dramática de Juan Barjola; o la pintura existencial de Juan Martínez.

Junto a esta exposición de Numaga, en el cantón de Neuchâtel, en el Théâtre de Colombier, el pasado 11 de junio, se estrenó una película sobre su vida y obra, sobre el desarrollo de su creatividad y de su existencia. Se trata de Un portrait de Juan Martínez l’intranquille, film de Fréderic Gonseth y Catherine Azad, con la participación de Françoise Jaunin, que ya comisario aquella magna exposición de Lausanne.

No he visto aún la película y por tanto no puedo decir nada sobre el contenido de la misma. Sé poco más o menos de algunos episodios que en ella se contemplan, pero no tengo perspectiva alguna sobre su dimensión. Mas, que un cineasta prestigioso se decida a hacer un documental sobre la génesis y desarrollo de una obra plática y los avatares de su autor, ya es importante ¡Qué a un español, porque sigue manteniendo el pasaporte y siendo español, le hagan en Suiza este homenaje, es una noticia importante y merece un agradecimiento por nuestra parte, por chiquito que uno sea!

Tao o dao

 

Esa película pasará por la televisión suiza y recorrerá diversos certámenes cinematográficos, porque sus autores piensan que tiene la entidad suficiente como para ser distinguida. Sería un error gravísimo que no pasara por las televisiones españolas, pero dada la atención que aquí se presta a la cultura, me malicio que no será fácil.

María Zambrano incluyo su pintura en objeto de sus ensayos. Otro de los rotundos valedores de su obra fue el escritor mexicano Carlos Fuentes, que la presentó, apoyó y difundió. O Francisco Calvo Serraller, numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que escribió los catálogos de sus exposiciones en Sevilla, Málaga, Jaén y Oviedo. El filósofo Rogelio Blanco, Agustín Gómez Arcos y yo mismo, en diferentes circunstancias y países.

Capítulo especial merece la mención de los libros especiales, de bibliógrafo, algunos de ellos diseñados por Miguel Ramos Morente, que ha realizado con Antonio Gamoneda, Juan Gelman, José Manuel Caballero Bonald y José-Flore Tappy. De especial relevancia, dentro del elevado nivel de todos ellos, es Antídotos, poemas de Caballero Bonald, dibujos de Juan Martínez, editado por el Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga, 2008.

 

O Tombeau, poemas de José-Flore Tappy y grafismos y pinturas de Juan Martínez, Editions Empreintes, Lausanne 2018. Además, tuve el privilegio de oír ese hondo poema, recitado por el excelente poeta Jacques Roman, en el Espace Arlaud a la sazón de su determinante antológica, 2019. José-Flore Tappy es la gran dama de la poesía suiza actual, en cualquier lengua, con su imponente figura que recuerda la imagen, entre dolorida y adusta, de Ana Ajmátova, a la que ha traducido al francés.

Martínez cuenta con una amplísima e intensa bibliografía de las plumas citadas y de otras y una gran presencia en galerías privadas y en espacios públicos. Es necesario recordar que fue uno de los nombres descubiertos y promocionados por Juana Mordó y que luego ha expuesto, sobre todo, en galerías alemanas y suizas, con notable asiduidad. Su obra está presente en museos como el Guggenheim de Nueva York, el Benaki de Atenas, Berlín, México D.F., Sevilla, Universidad de Málaga, Fundación Maeght.

 

Finalizando con el asunto que iniciaba estas líneas, es verdad que los museos españoles, o las instituciones, no se ocupan con regularidad de los creadores plásticos españoles, ni residentes aquí ni establecidos fuera. El Estado de las Autonomías ha conseguido que sus museos estén más atentos a lo local que a la calidad o a la perspectiva histórica. Los museos nacionales, por descontado, están en otra cosa y así nos podemos encontrar en el ”Reina” un norteamericano que nadie conoce en su país, o en Alcalá 31 a un joven que balbucea, antes que un artista español contrastado por la dimensión de su desarrollo.

Scaled

 

En Madrid tenemos varios centros expositivos nacionales, autonómicos y locales. Pero no están por la labor que debieran realizar, están en el postureo más ineficaz y arbitrario, pretenden ser muy guais, no sé si lo consiguen. El Reina Sofia de picos pardos por el mundo marginal y transversal. A la consejera de Cultura y Turismo de la CAM se le da más bien el turismo, o eso parece, que la cultura y su promoción: el arte no puede competir con el tapeo. Y de la concejala de Almeida no digamos, lo suyo es la moda y el photocall. De modo que, ¡cuánto se echa de menos a personas como Roberto Velázquez y sus iniciativas trascendentes!

 

 Tomás Paredes

                                 Presidente H. Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

 

 

 

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

El milagro Marmurán

Así lo llamo, porque así es y así parece. No es un espejismo, es una realidad. Puede ser un oasis en el desierto, pero es presencia comercial, laboral, cultural, humanista. ¡Si no abrimos ventanas a la imaginación, a la creatividad, haremos cada vez más cerrados e irrespirables los ámbitos de nuestra convivencia! La sociedad se ha conformado de tal modo que todos los elementos que la hacen funcionar son precisos. Por eso los espacios donde se da a conocer la creación contemporánea son imprescindibles: las librerías, las galerías, los teatros, las salas de concierto, los centros culturales, los cines…

Un milagro es un suceso insólito, maravilloso. Un hecho no explicable a la luz del pensamiento lógico, de las leyes naturales, se atribuye a una intervención sobrenatural de origen divino o mistérico. En el mundo civil, milagro es un acontecimiento deslumbrante de difícil explicación: la mágica novela cervantina y la figura de Don Quijote; la poesía panteísta de Claudio Rodríguez; la pulcritud de la música de Erik Satie; una película de Visconti, un azulillo pintado, la flor del azafrán o un rincón para el arte en plena Mancha, donde pareciere que no hay sitio más que para el vino, el queso, el trabajo duro o el aburrimiento.

Las galerías de arte son ahora espacios invisibles, un ejercicio de riesgo en soledad, no sólo económico, sino vital y conceptual. Las galerías han ido perdiendo presencia y se han convertido en caprichos, bombas de acción retardada o en ostugos de resistencia. Esto en las capitales de población considerable, no quiero pensar en capitales modestas o las ubicadas en municipios agrícolas y ferroviarios, como lo está Marmurán.

¡Qué en España, en una villa ciudadrealeña como Alcázar de San Juan, con 31.000 habitantes, una galería de arte llegue a cumplir veintidós años de existencia, ya me dirán cómo calificar a este suceso insospechado! Casi nadie cree ya en los milagros, pero haberlos haylos: he aquí la prueba. De ahí el rubro de estas líneas.

Para todo hace falta una persona idónea. Ángel Maroto, alcazareño, que tiene bastante que ver con este prodigio, salió de Alcázar para trabajar en Madrid, comenzando su vida profesional en Biosca, galería de arte, en 1984, como chófer de don Aurelio y terminando como director gerente de la galería, a su cierre por fallecimiento del Sr.  Biosca, 1997. Cualquier amante del arte, activo en las últimas décadas, sabe la importancia de Biosca en el mundo del arte en España, en la segunda mitad del s. XX.

Ángel Maroto, por José Luis Romeral

 

Luego del cierre de la galería y la liquidación de los restos, Ángel Maroto vuelve a su pueblo, pero con el gusanillo del arte dentro y no tiene más remedio que inventarse una galería, en pleno corazón de la Mancha, con la idea de desarrollar todo lo que había aprendido durante doce años en Biosca y con el empeño de difundir y defender el arte que han hecho y hacen sus coterráneos.

Tras una larga reflexión, en marzo de 2000, ni corto ni perezoso, con moral a prueba de naufragio, Ángel Maroto se decide a abrir una galería y lo hace en la calle de Los Ángeles, una premonición de buen augurio, pues ponerse en manos de los ángeles, como hacen los artistas y poetas de rango, ya es una decisión determinante. Y lo hace con la idea de no desconectarse de los maestros que había conocido en Biosca y de acercarse a los nuevos valores.

“Marmurán”, es un acrónimo formado con las iniciales del nombre y apellidos del galerista. La muestra inaugural se titularía “Maestros del arte contemporáneo” y contó con las firmas de Juan Alcalde, Amalia Avia, Antonio Zarco, Agustín Úbeda, Antonio Guijarro, Juan Romero, Teresa Duclós, José Hernández, Evaristo Guerra, Agustín Redondela, Benjamín Palencia…

Cloweiller – Juan Romero – Romeral – Giana Prodan – José Fernando – Jesús Cobo – Pedro Quesada – Goyo Peño – Teruhiro Ando

 

Unos comienzos de plomo- mucho elogio y pocas ventas; buenas palabras y pocas acciones de mérito-, como corresponde a cualquier intento cultural, pero que no produce desaliento alguno al galerista. Sigue trabajando y, en 2007, se traslada a otro espacio, el actual, C/ Castellanos 37, ya con otra presencia más impactante y empaque de galería con solera.

En 2015, celebra su XVº aniversario, con renovadas expectativas. Entre tanto se han celebrado exposiciones colectivas, temáticas e individuales de Juan Alcalde, García Donaire, Agustín Úbeda, Rafael Alberti, Teruhiro Ando, Juan Romero, Pedro Quesada, Ángel Lizcano, Fernández Molina, Romeral, Gregorio Prieto…Asistiendo a ferias internacionales como las de Marbella, Ferco y DonostiArtean.

En el espacio Marmurán se han hecho tertulias, presentaciones de libros, lecturas de poesía, ciclos de conferencias, recitales de flamenco y otros encuentros culturales que han permitido tener un ámbito para la actividad cultural en este rincón de la Mancha, si es que en la diafanidad manchega es lícito hablar de rincones.

Ángel Maroto, Corredor Matheos – Santiago Ramos – Pepe Herreros

 

En 2020 se cumplía el vigésimo cumpleaños de esta empresa cultural, que continúa viento en popa, y estaba prevista su celebración, pero la situación de pandemia que vivíamos aconsejó retrasar toda concentración presencial hasta momentos más oportunos y felices. Por eso, ahora, y en comunión con otro espacio cultural de la ciudad, el Museo Municipal de Alcázar de San Juan, se propone una exposición homenaje a Marmurán en su XXIIº aniversario.

Y conviene decirlo sin ambages, ni titubeos, hay que celebrar a quien trabaja para la cultura, a quien la cuida y la genera, porque ésta siempre está en peligro, en precario. En un espléndido ensayo, “En torno a la poesía”, afirma el poeta griego, Premio Nobel de 1963, Yorgos Seferis: “No siento ninguna simpatía por la llamada torre de marfil y creo, por el contrario, que el arte es el medio más elevado que ayuda a los hombres a aceptarse entre ellos”. Cuando todo se polariza, es necesario mecanismos, todos los posibles, que permitan aflorar nuestra sensibilidad y que inciten a aceptarnos. Es probable que la sociedad española esté crispada y polarizada porque ve poco arte, porque no disfruta con el arte.

Ángel Maroto con José Corredor Matheos y Tomás Paredes

 

La muestra del XXIIº aniversario expone a los artistas con los que ha venido trabajando, o que ha expuesto, y que de algún modo forman la familia Marmurán; algunos ya desaparecidos como Farreras, Chillida, José Luis Sánchez, Alcalde, Arnau, Parra, Pepe Díaz, Cloweiller, Úbeda, Zarco, García Donaire, Herreros, Antonio Fernández Molina, Redondela, Eduardo Santos Murillo, Lizcano, J.L. Samper.

Más otros, gozosamente vivos y en marcha, como Juan Romero, Pedro Quesada, Jorge Lencero, Romeral, Teruhiro Ando, Nuria Cortina, Enrique Carrazoni, Laura Ríos, Andrés Escribano, Margarita Gámez, Huete, Morago, Áureo, Carlos Madrigal. Un conjunto, no sólo decoroso, sino excelente; una mezcla de generaciones y estilos que está siendo visitada con generosidad.

Ángel Maroto con Rafael Canogar y junto a Giana Prodan e Isidro Antequera

 

Un detalle, muy tribu de los artéfilos: la pieza reproducida en la tapa del catálogo, Barrio Latino, c.1980, óleo/lienzo, 27×35 cm, Juan Alcalde, es la primera que pintó el artista, tras enviudar, y la primera que compraron Ángel y Rosi, nada más llegar a Biosca, en 1984. Entonces supuso un sacrificio económico importante, pero aquella adquisición fue una declaración de principios de una vida que comenzaba cabe el arte. Juan Alcalde, al saber que era su primera adquisición, exclamó: ¡no será la última! ¡Cómo así ha sido!

¡Albricias, Marmurán ha logrado vivir XXII años, vendiendo, comprando, exponiendo, exponiéndose, acercando personas, estilos y mundos! Y, al tiempo, Ángel Maroto se ha convertido en un referente en el cosmos del arte, no sólo en Ciudad Real, sino en el país de El Quijote y más allá. Un marchante con criterio, que forma parte de jurados, que interviene en debates, que publica y edita catálogos, que escribe textos. Que se desenvuelve con desparpajo en un mundo de egos complicado ¡Un hito milagriento donde los haya!

Mesa coleccionistas, Pedro José Sánchez, Antonio Moreno, Ángel Maroto, Puri Paniagua y Antonio José Fernández-Caballero

 

Acompañando a la exposición del XXII aniversario, Museo Municipal de Alcázar de San Juan, abril a junio de 2022, Ángel Maroto, en colaboración con el Patronato Municipal de Cultura, ha organizado unas jornadas y encuentros que han sido todo un éxito. El primero congregó a los artistas Áureo, José Manuel Cañas, Nuria Cortina, Andrés Escribano y José Luis Romeral, ante una presencia ancha de colegas, críticos y gestores culturares.

El segundo encuentro, 14 de mayo de 2022, dedicado a la crítica de arte, contó con la presencia de Gianna Prodan, Julia Sáez-Angulo, Fernando Fernán-Gómez, José Fernando Sánchez Ruiz y yo mismo, como moderador. El tercero, el domingo 22 de mayo, ha reunido a coleccionistas y amigos del arte, tal Pedro José Sánchez, Antonio Moreno, Puri Paniagua, Antonio José Fernández-Caballero y Ángel Maroto ¡Parecía imposible, pero que el nombre de Alcázar de San Juan esté sonando en muchos rincones de España por esta iniciativa, reconforta!

Mesa artistas, Nuria Cortina, Aureo Gómez, Andrés escribano (no está en la foto), Ángel Maroto, José Manuel Cañas Reíllo y José Luis López Romeral

 

Para la clausura de estas jornadas, que parecían increíbles, y que han sentado doctrina y ejemplo, se ha realizado la acción poética-musical: El arte, la voz, la música y el silencio, coronada por el cante y el toque de Ricardo Fernández del Moral. Además del maestro, en la performance han intervenido: Fernando Fernán-Gómez, Manuel Luna “Macareno”, Paco Manzano, Ángel Maroto, Charo Moreno, Tomás Paredes, Pedro Quesada y Romeral.

El arte flamenco se pierde en los albores de la antigüedad, como dice Tomás Borrás, en el Preludio al cante de Fernando el de Triana, 1935: “desde Tartesos hasta la pretensa civilización laica y socializante de hoy, el cante jondo aparece y se desarrolla” en un ámbito entre Cádiz y Sevilla. Y desde sus patrias, por contagio tuvo tres vías de expansión: Málaga y Cartagena, una; Huelva, y la tercera: La Mancha.

Ricardo Fernández del Moral, Daimiel 1974, payo, cantaor que se acompaña él mismo a la guitarra, obtuvo en el LII Festival Internacional de las Minas de la Unión, la Lámpara Minera y varios premios más en los cantes por tarantas, malagueñas, soleares y tonás. Es un artista que conjuga con soltura la musa, el ángel y el duende, como demostró, en Alcázar, el domingo 29 de mayo en una acción que no sólo impresionó a la asistencia, sino que cambió la forma de presentarse ante un público que le venera. Por la limpieza de su voz redonda, por la lisura de su tono, por el don de su grandeza en los palos que desgrana con emoción y misterio.

Cartel de clausura de las Jornadas dedicadas  al XXII Aniversario de Marmurán

 

Algunos le comparan con Luis de Córdoba o con Miguel Poveda, por lo conseguido en La Unión, pero, no, no, es otro, Ricardo es un bosque de claridad donde no tiene espacio la noche. Tersa, densa, inmensa, íngrima, su voz dibuja en el aire la silueta del abrazo que se dan la fuerza y la ternura ¡No dejen de escucharlo, allá donde vaya, dejará un perfume limpio, hondo, originario, coruscante, levantisco, diferente!

                                                                                                                   Tomás Paredes

                       Presidente H. de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spaín

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

El creador ante el desconcierto

 

“Egolatría”, 2022, óleo sobre lienzo, 200×200 cm, Alamá

 

Estamos, en tiempos desasosegantes, desconcertados. Y, aunque es generalizado, quiero referirme a los creadores: al pintor, al escultor, al compositor, al poeta, al pensador, todos en el erial. Los artistas miran el horizonte y ven un muro negro, intentan abrir una brecha y qué observan al otro lado: furtivos con cabeza de anuro, buitres disfrazados de banqueros, políticos inanes, ratas al violín, mitrados demoniacos, periodistas palmeros, azoreros inquietantes, también algún coleccionista, ciudadanos activos: una sociedad en manos del azar.

Pero, a los artistas nadie les ha obligado a escoger el camino que han preferido. Sea por el motivo que fuere – existencial, caprichoso, casual- han elegido y lo que no pueden ignorar es que han elegido una vida dura, difícil, en soledad. La imagen del triunfador que derrocha, malrota, y se convierte en un dios fulero, es una idea ensoñada, equívoca y fraudulenta, pues, en su mayoría, esas vidas son de plástico, de oropel, pura filfa.

Ya conocen – por cierto, ¿han leído algún poema de Yorgos Seféris?- a Seféris para quien el camino actual de lo que entendemos por arte lo han establecido los poetas, pero sin que tengamos que resignarnos y estar de manos cruzadas, porque: “…para el creador auténtico siempre hay otro camino”. No vale instalarse en el lacerante ostugo de la queja. Cuanta más oscuridad más obligados estamos a buscar la luz, a inventar caminos ¡No todo está hecho, quedan miles de respuestas maravillosas por decir!

Yorgos Seféris

La guerra no es un arte, ni ahora, ni nunca, da lo mismo leer a Esquilo, -que participó en las guerras de Maratón, Salamina y probable en Platea, 479 a. d. C.- a Polibio, que a Juan Ginés de Sepúlveda o a Valle-Inclán. La guerra es un fracaso, que saca lo peor del hombre. A un orbe en descomposición, se une el sadismo de una guerra inventada por Putin, un asesino de oficio, que el mundo padecerá si no se le lleva ante un Tribunal Internacional que juzgue sus crímenes, su destrucción y que la Federación Rusa pague.

¿Y qué puede hacer el artista ante este horizonte de desolación y barbarie? Pues, trabajar, crear, dar su respuesta, enseñar que el hombre que es un mendigo, una bestia cuando pierde la cabeza, también pude ser un ángel. Escribir, pintar, componer, dejar constancia de su espíritu, de su presencia, que es más duradera que el bronce, como sabia Horacio: Exegi monumentum aere perennius, Oda XXX, Libro III.

El arte es como el amor, una promesa de perfección, una aventura por la belleza, un oasis en el desierto, una cima a conquistar, a encontrar, valorar y disfrutar. El artista no está en una carrera, sino en un camino que hay que hacer, que dura toda la vida. Si no, es capricho momentáneo, que nada tiene que ver con el compromiso humano con la creatividad. No sólo vale ponerle corazón, porque no hay corazón sin inteligencia.

Maurice Ravel (1875-1937), el gran compositor francés, repetía: “La inspiración consiste en sentarse a trabajar todos los días a la misma hora”. Los griegos resolvieron este asunto, echando mano de la mitología. Apolo, dios de la creación, vivía en el monte Parnaso rodeado de las musas, que bajaban a insuflar a los mortales los secretos de la creación artística.

Las musas son nueve: Caliope, Clío,Erato, Euterpe, Melpémone, Polimnia (pantomima), Talía, Terpsícore y Urania(astronomía). En la antigüedad, Safo, c. 600 a. d.C., llegó a ser considerada la décima musa, Platón dixit; algo que sucedió siglos después, a Sor Juana Inés de la Cruz, nombrada “Fénix de América” y también “décima musa”.

Las musas eran hijas de Zeus y Mnemósine, titánide hija de Gea y Uranio, la memoria, que desciende a la tierra a susurrar ideas a los humanos para alentar su creatividad. A partir del romanticismo, las funciones de artesano y artista se separan. Desde entonces el prototipo de artista individual, que se realiza desarrollando su genio es Beethoven (1770-1827). Cien años después, Gustav Maher (1860-1911), exclamaba: “cuando se intenta concebir una obra colosal, uno es un instrumento en manos del universo”.

No quiero desviarme, pero me apetecería, a los terrenos pantanosos de la inspiración. Pretendo concienciar y que cada cual se pregunte, se examine, se mire al espejo y resuelva qué relación tiene con el arte, cuál su cometido, su misión, si es que la hay. ¡Quién tiene hambre, ha de comer, no puede perder el tiempo en bizantinismos!

En las entrevistas de Joaquín Soler Serrano, “A fondo” en TVE, años 70, participó Jorge Luis Borges, que afirmaba: “La tarea del arte es esa, es transformar lo que se nos ocurre continuamente. Transformar todo eso en símbolos, transformarlo en música, transformarlo en algo que puede perdurar en la memoria de los hombres. Es nuestro deber y tenemos que cumplir con ello, o nos sentiremos muy desdichados”.

El creador no puede trabajar pensando si se va a vender o no, si gusta o va a ser rechazado, el arte no es un tuit que se lanza, a la espera de un zasca o un me gusta. El arte es un destello de inteligencia, trufado de técnica, talento, sensibilidad; de toda esa amalgama de sensaciones, emociones y misterio que ahorman la entidad de un artista.

 

Odysséas Elytis

En Crónica de una década escribe Odisséas Elytis: “He aquí la misión del poeta, hacer sensible, aunque sea por un momento, la presencia de la poesía. En los siglos pasados, desde Heráclito hasta Sade y hasta Rimbaud, sin saberlo, lo habían conseguido”. No es seguro que los creadores ignoren el alcance de lo que hacen. Otra cosa es que puedan sugerir extremos en los que no habían pensado, pero Wagner sabe lo que busca, igual que Wallace Stevens, Falla, Luis Cernuda o Theo Angelopoulos.

En el transcurso de una conferencia sobre Dante, afirma T.S.Eliot: “La misión del poeta, hacer comprender al pueblo lo incompresible….”  Yo prefiero hablar de sentir, porque hay sensaciones que sentimos y no comprendemos y no sólo, como reacción intelectual, sino somática. El artista se implica por entero en lo que realiza, se vuelca en lo que consigue, luego tiene que distinguir la sensación del pensamiento, la emoción de la sensibilidad, lo hondo de la ocurrencia.

T.S. Eliot

El artista es humano y depende de sus circunstancias, el arte es la sublimación del ser, sin mitificación alguna, por eso cuando estamos en la tarea de hacer algo sublime, espléndido, no podemos estar pendientes de otras cosas, sino metidos de hoz y coz en lo que estamos ejecutando. Cuando nos emocionamos, nos sentimos desbordados, sin preguntas. Cuando nos encanta el trino de un azulillo pintado, ¿acaso nos preguntamos algo, o nos dejamos llevar por el placer? Cuándo leemos a San juan de la Cruz, ¿qué hay más importante que ese vértigo estuoso de misticismo y sensualidad?

Tiempos duros, que no excusan desorientación o pereza. ¿Para quién crea el artista? Para nadie y para todos, para si y para la eternidad. El enorme poeta ninguneado, el grandullón y mollar Jesús Hilario Tundidor, en el frontis de su libro En voz baja, 1969, coloca este poema, “Borrachera”: “Con los ojos/ rojos, escribo/ para la inmortalidad. / Con los ojos/ blancos, escribo/ para nadie. / He dado mi vida/ por la claridad. / Con los ojos/ rojos, escribo, / sin embargo, / también para nadie”.

Jesús Hilario Tundidor

Flaubert estaba obsesionado con la forma. En unos pensamientos recopilados por su sobrina, Caroline Franklin-Grout, publicados por Louis Conard, 1915, asegura: ”No siempre hay que creer que el sentimiento lo es todo. En las artes, nada existe sin la forma”. Cuando hay sensaciones por comunicar, siempre habrá nuevas formas para su expresión. Para Hugo von Hofmannsthal: “El tiempo en que se vive otorga determinadas formas. Franquear el círculo de la fascinación y obtener formas nuevas, tal es el acto creador”.

“Vulcano”, serie Red, 2019, óleo, esmalte y resina/tela, 200×200, Alamá

Todos conformamos la sociedad, pero cada uno debe ejercer su cometido. Y el de los creadores es buscar nuevas formas para decir lo que aún no se ha dicho de manera idónea. Nada es definitivo, en tanto la vida fluya, y mucho menos en el mundo de la cultura, en el pensamiento. La dificultad nos exige un esfuerzo que debemos hacer sin ambages. O dedicarnos a otra misión gregaria ¡Para deslumbrar hay que tener luz!

El Rey Planeta, Homenaje a Velázquez, Felipe IV a caballo”, 2017, mixta/lienzo 200×200., Alamá

No hay mayor fracaso para el artista que no realizar lo que sueña. O sí, no intentarlo. No puede distraerse con acciones ajenas, con sucesos que no puede gobernar, tiene que buscar dentro de si y dar lo que tiene, si no lo consigue, se sentirá “muy desdichado”. No vale culpar a las circunstancias, somos nosotros los dueños de nuestro destino, de nuestros aciertos o nuestra inoperancia. Lo que ven, lo que sienten, tienen que transformarlo en algo que nos conmueva, en “algo que puede perdurar en la memoria de los hombres”. Es innoble que las mascaradas del tiempo arranquen al ser de la gloria.

“Canto XXXIV, Lucifer”, 2021, t. mixta/tela, 200x200cm., Alamá.

“Canto II, Dante, Si volse a Retro”, 2021, t. mixta sobre tela, 134×89 cm, Alamá

Para acompañar estas palabras he pedido a Jordi Alamá, Granollers 1986, unas imágenes de su obra. El día 7 de abril, inaugura en Barcelona su recreación del Infierno de Dante. Alamá es un ejemplo de talento, de acierto y de trabajo. Un hombre de nuestro tiempo, joven, tenaz, luchador y decidido que está tocando con sus nudillos a las puertas de la eternidad.

 

                                                                                                                  Tomás Paredes

                        Presidente H. de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

Alejandro Martínez García, 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Organizado por la Asociación Española de Pintores y Escultores 

y con la  especial colaboración de Google

 

Los finalistas son de Logroño y Valladolid

 

El Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, Santiago Saura, Concejal Presidente de la Junta Municipal de Retiro y Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, algunos miembros del Jurado como Javier Sierra, Tomás Paredes, Paula Varona, Ricardo Sanz y Dolores Chamero, así como la Junta Directiva de la centenaria entidad, presidieron el 3 de marzo, en la Casa de Vacas del madrileño Parque del Buen Retiro, el acto en el que se dio a conocer el fallo del Jurado y se llevó a cabo la entrega del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores y cuenta con la colaboración de Google.

De izquierda a derecha: Mª Dolores Barreda Pérez, Lola Chamero, José Gabriel Astudillo, Isidoro Moreno López, Alejandro Martínez García, César Orrico, Tomás Paredes, Santiago Saura, Paula Varona, Javier Sierra y Ricardo Sanz

 

El 57 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA recayó en el artista de Elda, Alicante, Alejandro Martínez García, con la obra titulada “SER XV”, óleo sobre papel de 180 x 120 cm, un retrato a gran formato que es en realidad un ejercicio de reflexión y búsqueda del interior, de gran riqueza plástica y armonía cromática, en una excelente fusión de abstracción y figuración en el que también está presente la naturaleza. El Jurado ha querido destacar de esta obra el perfecto dominio de la carnalidad de su paleta y la sensibilidad y espiritualidad que transmite la exaltación del color.

Alejandro Martínez García recogió el premio de manos de José Gabriel Astudillo y Santiago Saura

La obra ganadora que ha merecido el 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, «Ser XV», óleo/papel, 180 x 120

 

Además, el Jurado ha querido destacar en esta ocasión, solo dos obras finalistas.

La primera es la escultura titulada “Tiempo”, del logroñés César Orrico, un bronce a la cera perdida de 83 x 39 x 25 cm, que representa una figura femenina que fusiona la originalidad en la representación con los principios fundamentales de la escultura, partiendo de un tratamiento naturalista del cuerpo y a través de un modelado preciso y fluido. La obra, que denota un profundo conocimiento de la anatomía, está cargada de expresividad, movimiento y belleza, que rebosa sensualidad y vida.

 

César Orrico recoge su diploma como finalista del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Finalista del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura «Tiempo», Bronce a la cera perdida, 83 x 39 x 25 

La segunda finalista ha sido el óleo sobre lienzo de 150 x 150 cm, titulado “Refugio de montaña”, del vallisoletano Isidoro Moreno López, que cuenta con numerosos premios y que aúna la reciedumbre grave del paisajismo de Castilla con el resplandeciente luminismo del levante. Un paisajista que concentra lo mejor de los grandes maestros y en este caso ha sabido trasladar al lienzo, a través de una pincelada larga, empastada, decidida y reluciente, un  paisaje de montaña de agresivos y delirantes contrastes y pleno de belleza y sensibilidad.

Isidoro Moreno recoge su diploma como finalista del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

Finalista del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, «Refugio de montaña V», óleo/lienzo, 15 0x 150

Por su parte, el resto de autores seleccionados representan a artistas de toda la geografía nacional, teniendo también cabida la participación internacional con obras de autores mexicanos, chinos, alemanes…

Con todo, conforman una exposición de enorme calidad y excepcionalidad, puesto que presenta una variada producción en la que está presente lo mejor de cada artista, y que bien puede ofrecer una idea del enorme talento de los creadores españoles representados en la muestra.

El acto comenzó con la proyección de un vídeo de bienvenida en el que descubrir qué es y qué hace la Asociación Española de Pintores y Escultores. La Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, tomó la palabra para agradecer a todos su presencia y disculpar la asistencia de la Presidenta de Honor de la AEPE, S.M. la Reina Doña Sofía.

Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, abrió el acto del fallo del jurado y entrega del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura

 

En su discurso, José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores y Presidente del Jurado, quiso tener unas palabras de apoyo y solidaridad con el pueblo ucraniano, por el difícil momento que atraviesa y unirse a la condena de la barbarie que está sufriendo. Fueron unas emotivas palabras a las que se unieron todos los presentes.

 

José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, dirigiéndose a los asistentes

 

Tras unas sentidas palabras, destacó que “la limitación que determina el espacio disponible de exposición de obras condiciona también el número de las seleccionadas, que deberían ser más si atendemos a su calidad, pero no han podido superar las condiciones de una sala grandiosa y espectacular, como lo es la Casa de Vacas del madrileño Parque del Buen Retiro, que pese a lo que nos gustaría, tiene una superficie delimitada.

Para todos los artistas que han participado en esta edición, pese a no estar seleccionados, me gustaría tener unas palabras de reconocimiento, puesto que su valoración de sí mismos demuestra que están trabajando con ilusión y con ahínco, que se están esforzando cada día para que su arte llegue a ser apreciado como merece”.

Hizo también especial hincapié en la excelente labor que ha realizado el Jurado de esta edición, “no tengo palabras para expresar la satisfacción que me proporciona saber que han estado volcados y han aportado su saber y su sentir en una difícil elección que saben perfectamente, puede cambiar la vida de los artistas, con toda la responsabilidad que eso conlleva.

Han sido justos, apasionados y han sido ellos mismos frente a cada una de las obras participantes, expresando, defendiendo, apreciando con su sensibilidad y sello personal, cada matiz y cada detalle, que es lo que enriquece y aporta calidad a esta exposición de obras reunidas”.

Los miembros del Jurado asistentes al acto, de izquierda a derecha: Tomás Paredes, Paula Varona, Ricardo Sanz, Lola Chamero y Javier Sierra

 

Tal y como asegura Miguel Escassi, en nombre de Google y en el catálogo editado con motivo de la exposición, “el Premio Reina Sofía es un referente internacional imprescindible en el mundo artístico actual por la oportunidad que supone para los artistas de visibilizar su trabajo, y esa labor que realiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, canaliza el deseo de los artistas de poder llegar a mostrar todo su talento, por eso tenemos que mostrar nuestro profundo agradecimiento por el importante papel que realiza”.

Por su parte,  la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, quiso destacar “la excepcionalidad del premio por ser uno de los más importantes y prestigiosos de toda España, una plataforma única para el impulso de nuevos y jóvenes creadores, grandes promesas y futuros genios del arte, reunidos en una magnífica exposición cuya calidad salta a la vista”.

 

Santiago Saura, Concejal de Retiro, señaló en su discurso que «el Premio Reina Sofía que hoy entregamos en su 57ª edición, es una de esas citas culturales que desde la Junta Municipal de Retiro consideramos imprescindibles, ya que sirven para dar impulso y reconocimiento a nuestros artistas y por eso cada año cuenta con nuestro apoyo y lo va a seguir contando, como no podía ser de otra manera«.

«No hay mayor visibilidad para nuestros artistas, que facilitar este espacio emblemático que es Casa de Vacas, en pleno corazón del distrito, del Parque del Retiro, y del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio mundial el pasado 25 de julio de 2021«, añadió.

 

Santiago Saura, Concejal de Retiro, en un momento de su intervención

 

Los artistas seleccionados para la exposición han sido: Aracely Alarcón Morales, Guiomar Álvarez de Toledo, Teruhiro Ando, Beatriz Arteaga Pitzenbauer, Miguel Barbero, Luis Bascuñana Ramírez, Lorna Benavides Romero, Juan Manuel Bernardo Bueno, Joaquín Besoy Posada, José Manuel Cajal López (Cajal), Juan Jesús Calvo Rodríguez (Juanje), Maya Carbajal y Sandra Krysiak  (HANSEN & KRYSIAK), Lola Catalá, Gloria Cediel Lafuente, Leovigildo Jorge Cristóbal Valverde (Leovigildo Cristóbal Valverde), Javier de Mendoza Soler (Demendoza Sculpture),Fernando Devesa Molina, Francisco Escalera González, Magdalena España Luque, José Carlos Espinel, Rafael Pedro Fernández Prieto (Curiaqui), Diego Fernández , Jeny Fernández Pérez, Laura Fiona Cunillés Mulá (Fiona Olimpia), Soledad Flores García, José Manuel Galán Martin (Manuel Galán), Esperanza García, Susana García Bravo, Ángeles García González, Carmen  García Mesás (Nana Messás), Antonio Gómez Ruiz (Gómez de Salces), Juan Antonio González Saiz – Juanchi, Pablo Guerreiro Fernández, Ana Gutiérrez Mengual (Ana Gutiérrez), Cristina Iglesias Mauri (Cristina Jobs), Mariano Jerónimo Vilallonga López-Izquierdo (Mariano J. Vilallonga), Catalina Lanza (Cati Lanza), Coro López-izquierdo Botín (Coro López-Izquierdo), Juan Manuel López-Reina Coso, Jesús Martín Gómez (Jesús de Zafra), David Martínez Calderón (David Calderón), Alejandro Martínez García, Pepa Miranda, José Molares, Luz María Morales Abíega, Cynthia Morán Killeavy, Isidoro Moreno López, Laura Moret Escrig, Pilar Navamuel, Juan Núñez-Romero Cortés (Juan Núñez), Cristóbal Olmedo Aranda, Catalina Orozco de la Torre (Catalina Orart), Javier Ortas González, César Orrico Méndez, Juan Pérez Galiana (Galiana), Pilar Pérez Hidalgo, Mikel Pinto Muñoz, José María Pinto Rey, Agustín Pontesta Icuza (A. Pontesta), José Puente Jerez, Pablo Javier Redondo Díez (Odnoder), Ricardo Renedo  Herranz, Pablo Reviriego Moreno, Enrique Rodríguez García (Guzpeña), Pilar Sagarra Moor, Juan Saturio Santos, Austión Tirado, Francisco José Triviño Martínez (Paco Triviño), Pilar Vich Pérez, Beatriz Zerolo Durán (Bea Zerolo).

La entrega del Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura se viene realizando en un acto presidido por S.M. la Reina Doña Sofía, Presidenta de Honor de la AEPE, que este año no ha podido acompañarnos por motivo de agenda, pero que ha hecho llegar su más sincera felicitación a los seleccionados, finalistas y premiado y su más cordial enhorabuena a organizadores y artistas en general.

El éxito del acto de entrega del 57 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura estuvo repleto de guiños y pequeños gestos de la organización que se volcaron en una fiesta del arte de la que todos disfrutaron hasta la hora de cierre de la Casa de Vacas.

Por su parte, los miembros de la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Juan Manuel López-Reina, Alicia Sánchez Carmona, Antonio Téllez de Peralta, Paloma Casado y Carmen Bonilla Carrasco, Fernando de Marta, Ana Martínez Córdoba e Itziar Zabalza Murillo, atendieron los comentarios de los asistentes y departieron animadamente durante la velada.

Al finalizar el acto, la Secretaria General declaró convocada la edición número 58 del PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

La Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, dio por finalizado el acto declarando convocada la edición número 58 del PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

 

Más información,  fotografías del acto, catálogo digital y asistentes, es esta misma web, pestaña «Certámenes y premios», Subpestaña «Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura».

 

 

57 PREMIO REINA SOFIA DE PINTURA Y ESCULTURA

Del 3 de marzo al 3 de abril de 2022

Casa de Vacas

Parque del Buen Retiro de Madrid

Paseo de Colombia, s/n, 28009 Madrid

Entrada gratuita

Lunes a Domingo de 10 a 21 h.

Metro: Ibiza (L9), Retiro (L2)

Bus 1, 2, 9, 15, 19, 20, 28, 51, 52, 74, 146, 202

BiciMAD Estaciones: 60, 65

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

La crítica a la luz de Seferis

Yorgos Seferis es la columna exergónica que mantiene el tímpano del Partenón, donde Atenea y Poseidón luchan por el patrocinio de Atenas. Seferis, poeta de la casa, símbolo de felicidad, que aniquila el exilio. Cantor del sol, de la claridad del mar, del jazmín y la paloma; nos pone la Grecia eterna ante los ojos, la ilumina, la acerca, la desnuda con el tacto de quien hace una meguez a la virginidad o a un himno de Píndaro en Delfos.

Seferis recibiendo el Nobel en Estocolmo el 10 de diciembre de 1963

 

Yorgos Seferis, pseudónimo de Yorgos Stalianós Seferiadis, nació en Esmirna 1900, los turcos la arrancaron de Grecia y la familia tuvo que exiliarse tras perder su patria. Poeta, ensayista, diplomático, trashumante entre guerras, murió en Atenas, en 1971, en cuyo entierro los griegos cantaban su poema “Negación”, musicado por Mikis Theodarakis: “tuvimos sed al mediodía/ pero nos dieron agua salobre”.

Seferis, maestro de la generación griega de 1930, Premio Nobel de 1963, en la que se arraciman poetas deslumbrantes como Odisséas Elytis, Embirikos, Matsie Hadjilazaros, a la que Vilató hizo varios magníficos retratos; Gatsos, Engonopulos, Ritsos, Vretakos, que implantaron las bases del demótico. Una obra corta, hoy preterida, traducida al español por Pedro Bádenas de la Peña. ¡La sociedad que olvida u obvia la poesía se encamina a la egestad!

Odysséas Elytis

 

En su poesía se oye la profunda sonrisa del Egeo, un murmullo de almas y crepúsculos, las lágrimas de la fuente Castalia que saben a tomillo y el dolor del hombre que se siente extranjero, mutilado, imbele. Poeta puro, en la órbita de Paul Valery y Juan Ramón Jiménez. Con él compitieron W. H. Auden y Pablo Neruda, para el Nobel. Una poesía apotropaica, psoteriológica, trágica, pulquérrima, que bebe en el esplendor imaginero de Esquilo, el poeta que fascinaba a Francis Bacon.

El poeta, editor y diplomático mexicano Jaime García Terrés

 

Publicó ensayos bajo el marbete Dokimés. Tenemos la suerte de que se enamorara de ellos Jaime García Terrés, que mandó traducirlos al español y publicarlos en Fondo de Cultura Económica de México- la cultura siempre tendrá que venerar al FCE- Versión de Selma Ancira, se editan con rubro general: El estilo griego, 1988-1999, en tres volúmenes: I, Kavafis y Eliot; II, El sentimiento de eternidad y III, Todo está lleno de dioses.

En el segundo tomo, encuadernado en tapa dura, se inserta su ensayo, En torno a la poesía, que imbrica partes de “Diálogo sobre la poesía” y “Monólogo sobre la poesía”. En él habla con meridiana claridad de la función del poeta y la del crítico, de la poesía y la crítica, desde su óptica. Ese volumen se titula El sentimiento de eternidad, México 1992, y todas las citas que propongo son de las pp.127-159.

 

 

¿Qué fue de la crítica de arte?  Oímos, desde diferentes concepciones, que la sociedad está enferma. No lo creo. Que la crítica, reflejo del medio social en el que se desarrolla, está doliente. No me lo parece. Puede ser que ambas estén desnortadas, deturpadas, fumadas, anestesiadas, dirigidas. Es verdad que, desde cada edad, en cada sensibilidad los hechos se perciben de distinto modo, lo que nos lleva a visiones diferentes de un mismo suceso. El problema de la crítica es que se está mirando el ombligo y, cuando alguien actúa así, quiere decir que no puede ver lo que hay más allá de su ombligo.

Para Seferis “la crítica que no parte de las obras de arte para acercarnos a ellas ya no es crítica, sino filosofía, sociología o teología”. El poeta de Esmirna no quiere hacer sangre, pero no podemos llamar filosofía, teología o sociología a la simple palabrería sin contenido. ¿Existe algún crítico hoy del corte de Gaya Nuño, V. Sánchez Marín, Teresa Soubriet o J. Mª Moreno Galván? No, los tiempos son otros, pero hoy impera el reseñismo, el sahumerio, la reflexión inane y estulta.

Aún Seferis: “…la misión del crítico no es la de un simple exégeta[…] el buen crítico, para lograr su objetivo, debe descubrir un fragmento de verdad: debe presentar un conjunto de obras conocidas y nuevas, e iluminarlo de manera que sea diferente y complete la verdad que heredó de los antiguos.[…]el crítico crea una obra de sensibilidad, porque es el indicador de la sensibilidad de un mundo, cosa que puede ser- aunque sea sólo desde este punto de vista- tan importante como la obra de un poeta. Porque el crítico se convierte en la brújula de la sensibilidad de una época, aunque este no sea su único privilegio”. Pienso en Ortega y Gasset, en Eduardo Lourenço, en Ramón Faraldo, en Antonio Bonet Correa.

Francesc Mirallles, foto José Vicente Bernabeu

 

Le falta confianza y formación al crítico, en general. No tiene la sensación de lo que representa, por eso inventa una historia al margen. El crítico importa por la sensibilidad que descubre a otras sensibilidades. Y claro que hay enfoques y nombres: el trabajo de Juan Manuel Bonet es el más respetuoso con la tradición, el que relaciona los hechos de forma insuperable. Está Francesc Miralles, el que más se pega a la realidad que analiza con solercia, un maestro de lo concreto. Acaba de publicarse: Un reino nítido. La pintura de Marta Iglesias de Carmen Pallarés, editorial Síntesis. Un ejemplo de calidad, de intensidad, de belleza, la que nos deja la grandísima poeta Carmen Pallarés. Lean este libro que analiza, ubica, define y engrandece. Son más: José Jiménez, Jesús Cobo…

Un reino nítido, de Carmen Pallarés

 

Hay demasiados charlatanes en la feria, otros se denominan comisarios independientes (¿), porque no saben hacer crítica y hacen lo que pueden. También, bienintencionadas personas que creen que porque les gusta una actividad están capacitadas para escribir, desarrollar un pensamiento, identificar la sensación. Yo estoy por la libertad total, en todo, también por los filtros precisos para no convertir esa libertad en una insalvable confusión.

Para el autor de Leyenda: “La misión del crítico es, si se puede decir así, el papel de un zahorí. Encuentra en nosotros las nuevas fuentes de sensibilidad, las fuentes que hacen de los pantanos aguas que fluyen”.[…]La misión del crítico no es la de hacer justicia, sino la de integrar una forma de sensibilidad determinada. Esto no significa que el buen crítico sea un exaltado agresivo que sitúe el sentimiento por encima del juicio”.

Sobran histriones y narcisos en la crítica de arte, abundan aduladores y fabuladores, espontáneos y furtivos; hay que ceñirse a lo que analizamos. No debe ser la crítica soflama hagiográfica de lo que hace un autor, ni servil con los nombres conocidos. ¿Para qué sirven todas esas críticas que nadie lee de los suplementos de periódicos?  No valen ni como publicidad, porque, en su mayoría exhiben una redacción que tira para atrás. La consigna actual es que la crítica es una reflexión, y si, pero, sobre qué. Elytis reconoció su fracaso en la crítica, siendo uno de los poetas más brillantes, Premio Nobel Literatura de 1979, y que se quedaba boquiabierto ante el talento de Picasso.

Marsie au pull blreu  Vilató, 1.IV.1942,m óleo/lienzo, 81×65 cm. colec. X. Vilató

 

Todavía el poeta heleno: “Así como el poeta crea poemas, y con ellos alcanza su objetivo, el crítico no dispone de otro instrumento que su pensamiento crítico que, como tal, debe ser severo y preciso para alcanzar el resultado de orientar nuestra sensibilidad. Por otro lado, pensamiento humano y sensibilidad humana no significan verdad pura, sino amalgama de verdad y error”. Lo que nos permite rectificar.

Las nuevas tecnologías han traído muchas ventajas y algunos inconvenientes. Estamos llegando a términos inaceptables. No sólo ya no se ven físicamente las exposiciones que se comentan (¿), sino que un autor te pide un texto y te propone enviarte imágenes por correo digital. Pero, ¿esto qué es? La sensación que te produce el original no puede ser sustituida por nada. ¿Qué hemos hecho del contacto humano?

Portrait de Matsie Hadjilazaros, Vilató, 1947, óleol/ienzo, 65×54 cm , Benaki Museum de Atenas

 

Algunos premios, casi todos, promueven una selección digital con lo que se pierde el misterio del contacto. El arte tiene que ver con la sensibilidad, con la reacción de la contemplación, con la sensación que nos produce, con el impacto de un chispazo en nuestro espíritu. ¡Si no tenemos delante una obra que nos impresione de qué vamos a hablar, de la importancia del agua para la navegación? De los escaso concursos que resisten ortodoxos: Premio Reina Sofia de Pintura y Escultura y algún híbrido como Figurativas y Premio BMW de Pintura

La crítica ha sido suplantada por el precio, no por el valor. Importa lo más caro, no el criterio del crítico, convertido en palmero de una fiesta sin duende. Otros confunden las tareas de historiador, publicista, difusor, propagandista o vendedor con la del crítico y corresponde a los críticos demostrar con sus trabajos la entidad de lo que hacen.

Otra perversión: la hojita de sala. Entras a un museo y, asohora, te dicen los que tienes que ver y cómo. Accedes a una galería y la hojita de marras te cuenta qué ver y por qué debes ver sólo lo que la hojita te dice. El arte es realidad y sueño, materia y fantasía, misterio, emoción, sensibilidad, ¡si no somos capaces de descubrirlo es que aquello no es arte o que nuestra sensibilidad no está preparada para esa fiesta, ni para nada!

Para finalizar, el poeta sin patria, el dolorido y regañón Seferis exclama: “No siento ninguna simpatía por la llamada torre de marfil y creo, por el contrario, que el arte es el medio más elevado que ayuda a los hombres a acercarse entre ellos. Nada nos une más que una emoción estética común”.  Y en estos momentos de polarización, enfrentamientos, trileros y macarras, navajeros y cultores del odio, un poco de arte nos vendría bien a todos para unirnos, sin confusiones, en sentir una emoción estética.

¿Qué se hizo de la emoción del ser humano? La emoción la produce la sensación, es imprevisible, incontrolable, no se emociona alguien sin más. Un arte para la emoción y una crítica para emocionarnos, en un ámbito constructivo, eso es lo que reclamamos. Identificar sensibilidades, incitarlas, poner alas a nuestra pesantez con la magia de los artistas. En otro ensayo sobre Andreas Kalvos, el poeta del que no se tiene imagen, dice Seferis algo definitivo y maravilloso: “El don que tiene el arte es el de conducirnos hasta un punto en donde ya nada sabemos”. ¿Saber? ¡Sentir! ¡Hay quién dé más!

 

                                                                                                                  Tomás Paredes

                        Presidente H. de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Cultura y propaganda

 

Sigo en el charco de la cultura. Digo que está amenazada y me llaman catastrofista. Es como si presencias el derrumbe de un edifico, que te puede caer encima, y preguntas que está pasando, sin apartarte. Hemos pasado de la gracia de la fusión a la más absoluta desgracia de la confusión. Sin cultura nos asilvestramos, nos brutalizamos, oscurecemos la vida.

Fusión para el DRAE es el paso de un cuerpo sólido a líquido por la acción del calor. En segunda acepción, unión de dos o más presencias diferentes formando una sola, en especial ideas, interés o agrupaciones.  Hablamos de fusión, en cultura, cuando dos formas, o tiempos, distantes se mezclan para crear algo distinto. En música, un ejemplo maravilloso: la imbricación de jazz y tango que hace luminoso a Astor Piazolla. Hay otros, por citar un coetáneo, la escultura de Andrés Alcántara. El cine de Theo Angelopoulos, la poesía de Giorgos Seferis.

Odisséas Elytis

Astor Piazolla, el músico

 

Confusión, sustantivo derivado de confundir. Confundir es mezclar, perturbar, desordenar las cosas o los ánimos; equivocar, convencer, humillar, turbar. La confusión puede ser inocente, pero en general contiene un guiño al engaño, perversión; intención de deturpar, destruir lo consolidado o convenido. Los que pretenden destruir, comienzan por la confusión, como elemento desestabilizador, para que se cimbree el lugar donde apoyamos nuestros pies o lo que creíamos saber. Ocurre con el arte ahora.

Para acabar con la cultura, los que no la tienen, crean denodadamente confusión. Esta memez manifiesta del lenguaje inclusivo es uno de los arietes de derribo; que lo impulse una analfabeta, como demuestra ser la ministra Dª Irene Montero, no es más que una cruel evidencia de su inanidad, de su estulticia. La confusión avanza cuando se pretende presentar en igualdad cultura y espectáculo, ontología y entretenimiento, cultura y negocio, poesía y propaganda, mecenazgo y patrocinio ¡Lenguaje inclusivo, que torpeza bastarda!

Mecenazgo es compromiso con la cultura, generarla, sin exigir compensación económica. V. gr, la organización y desarrollo del Premio BMW de Pintura, desde su inicio, BMW ha querido participar en la difusión del arte en España y creó tres galardones, dotándolos de cuantías considerables; ha realizado exposiciones, publicado catálogos, pagado jurados, con la sola idea de fomentar el arte. Sin pedir nada a cambio. Otro caso, Google España en relación al Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura de esta casa. Patrocinio es establecer una ayuda esperando un beneficio social o económico.

Retrato de Osip Mandelstam de Silvia Cosío, Premio BMW de Pintura, 2021 y Vacíos, de Jorge Galleto, 54 Premio Reina Sofía

 

La cultura afecta, se relaciona, determina la entidad del ser; la propaganda es una acción lícita, siempre que sea legítima, y se propone el efecto de dar a conocer algo con el fin de atraer adeptos o compradores, DRAE. No es legítima la propaganda, si es engañosa, falsa, fraudulenta, obscena. No es discutible la relación de dependencia de una empresa con la publicidad, a más propaganda más recaudación y más beneficio. Los políticos lo traducen a votos: a más propaganda, más clientes, más obedientes.

La confusión llega a su cenit cuando nos intentan convencer, los que parecen querer lo contrario, de que todo es cultura y de que la propaganda es necesaria para la cultura. Son los topos antisistema que viven de lo contrario que defienden, luchan de boquilla contra el capital, para hacerse, si no capitalistas, ansiosos por llegar a serlo. La cultura no necesita más que seres humanos inquietos, que se pregunten a qué han venido a esta vida y en relación a qué construyen su andadura por ella.

La propaganda tiene fines, perfecto. Si una empresa, o un individuo, gasta su dinero para anunciar esto o aquello, nada que objetar. Otra cosa son los gobiernos, estatal, autonómico o municipal. Los políticos deberían gestionar, no gastar el dinero de nuestros impuestos, en vanaglorias personales o encubrir conductas ineficaces, delictivas y macarras. El nulo respeto al dinero público es escandaloso, antidemocrático. El Sr. Sánchez Castejón, como el gasto en publicidad no era suficiente, ha elevado un 32% los costes en propaganda. ¿Qué tiene que vendernos el Sr. Sánchez Castejón y sus secuaces? ¿Cómo es posible la complacencia general con los trileros?

La cultura no necesita propaganda, sino interés, entidad, densidad, claridad, legitimidad, audacia, luminosidad. Ya decía Federico García Lorca que la poesía no necesitaba adeptos, sino apasionados. Hay medios que se dedican a promocionar la cultura y que tienen que vivir de la publicidad, lo que es una anomalía, pero mientras esa publicidad sea legítima y la información no se adultere, nada que oponer. Para Odisséas Elyris: “la transparencia tiene mayor importancia en la vida que cualquier clase de líquido”, lo decía observando agua en un vaso de cristal.

En octubre del pasado año, pandemia mediante, durante veinte y tres días, expuso su obra el pintor y arquitecto Charles Villeneuve, Nantes 1971,  en Casa de Vacas del Retiro madrileño. Pues bien, sin publicidad alguna, sin promoción de nadie, sin propaganda, en ese corto lapso de tiempo, la muestra tuvo 92.193 espectadores. Además de vender todas las obras expuestas. Un hecho insólito, que no apareció en ningún periódico, para más inri y vergüenza de estos medios engolfados con la política y con los chismes.

Grand-Paris-in-progress. Charles Villeneuve. Credito Juan Carlos Dongil Garcia

 

Es terrible cuando se traviste la propaganda con las vestimentas de la cultura, utilizando a esta de modo partidista e ideológico. Y aquí están todos en la lista, y más veces lo que gobiernan sean del signo que fueren. La cultura es libre, y si no goza de libertad para expresare deja de serlo. Eso no quiere decir que todo lo que se hace en nombre de la cultura lo sea. La cultura no es ideología, ni endogamia, ni dogmatismo. Se repite la idea de que la cultura es política, si el hombre es un animal político, lo que haga será político, relación a la polis, al ciudadano, pero sin tintes sectarios.

A todo esto, el ministro D. Miquel Iceta ha comparecido el día 23 de enero en el Senado, a petición propia, para explicar toda una fanfarria de medidas con sus correspondientes cantidades de gasto, para forzar el “renacimiento de la cultura y el deporte”. ¡Ahí es nada, el gobierno va a propiciar un “renacimiento de la cultura”! Ha prometido tantas cosas que, aunque solo ejecute algunas, sería un triunfo. Pero, veremos si no es un acto de propaganda monda y lironda. ¡Y, cuidado, si va a auspiciar un renacimiento del deporte, no sé si podremos aguantarlo!

Acaba de aparecer un libro, Horror en el hipermercado. Poesía y publicidad, Luis Bagué Quilez y Susana Rodríguez Rosique (editores), Universidad de Valladolid, 2021, que va en la misma dirección de lo que apunté de suso. Una suerte de antología de poemas y opiniones a fin de hermanar poesía y propaganda y de justificar a los comparecientes.

Uno de los autores, crítico de poesía (¿) del periódico independiente. Los antologados, opinadores, poetas de la capilla prisaria y todos con poemas (¿) y opiniones falaces y primarias, con la excepción de Aurora Luque, que se expresa sin ambigüedad alguna, rechazando esa coyunda de poesía y propaganda. Un libro que olvida otros ejemplos de poetas considerables. Pero, parece que siempre hay que repetir los mismos nombres: Elena Medel, Manuel Vilas, Beltrán, Luque…¡Si esa es la gran poesía actual, yo quiero cambiarme de lugar y de tiempo!

A los que llaman poeta a cualquiera, yo les recomendaría la lectura de Juan Ramírez Ruiz, Jacobo Fijman o Miltos Sajturis. A los que llaman escultura a los archiperres, les ruego que contemplen la obra de Alcántara. A los que llaman música al ruido, les sugiero que escuchen la armónica de Sonny Boy Williamson II, poeta, compositor, músico y ángel…

Existe una acción ejemplar de difusión cultural, bien alejado de la propaganda. ¡Si no lo han visto nunca, inténtelo, se lo agradecerán! Se trata de unos videos que difunde la Galería Estampa de Madrid, en los que Luis Mayo se da un paseo por la Dehesa de la Villa y presenta, con severa brevedad, un libro de artista, una escultura, una pintura. Es una forma entre cándida y campechana de invitar a cultura; una performance gloriosa, desenfadada, cordial, sencilla, generosa.

Luis Mayo, Madrid 1964, es profesor titular de la Universidad Complutense; activo docente entregado a su función, que pinta y expone con regularidad en galerías privadas e instituciones, que da cursos y recibe premios por su pintura; lector insistente, escritor, amante de la edición y generador de actividades culturales. Luis es amabilidad y hurmiento, un militante de la belleza y el arte allí donde esté. Vean esos videos, que monta su mujer, María José Gómez Redondo, profesora y excelente fotógrafa creativa, y se quedarán con una sonrisa de admiración con su labor, que pareciendo ingenua es importante.

Luis Mayo, tríptico después de Patinir. temple sobre tabla, tríptico de 73x30cm, 73x60cm y 73×30 cm 2021

 

Cuanta más sea la propaganda y menos la cultura, más ausencia de libertad para el ciudadano. A más propaganda, menos libertad de decisión. Estamos presos, poseídos por la propaganda. El consumismo no es más que un efecto de la misma. Nos dicen lo que tenemos que consumir- contamos con un campeón de la memez- y cuantas veces. Los que quieren equiparar cultura y consumo, están trabajando subrepticiamente a favor de la carencia de libertad. Algunos museos se encargan de numerar a sus visitantes, pero ninguno nos dice el tiempo de la visita ni la impresión que obtienen sus visitantes.

Cada vez veo menos lectores en el Metro. Cada vez hay menos lectores en las bibliotecas, donde van a utilizar los ordenadores. Se exigen cada vez más salas de estudio, pero para preparar exámenes y oposiciones. Ha desaparecido el cine de arte y ensayo: tanto salas, como pelis. Se ha expulsado a la música sinfónica. Las galerías sobreviven entre la soledad y la miseria. Las librerías agonizan. No se puede ver danza. Sólo el teatro y las exposiciones mediáticas cuentan con asistencia. ¿Es para echar las campanas a vuelo o estamos asistiendo a unas exequias? ¡Y, entre tanto, el Sr. Iceta está alumbrando pomposamente el “renacimiento de la cultura”!

Me despertaré engañada 100X150 impresión fotográfica sobre tela 2002 y Esperaré un logro más dulce 100X150 impresión fotográfica sobre tela 2002, María José Gómez Redondo

 

En su discurso de aceptación del Premio Nobel, afirmaba Odisséas Elytis: “si alguna certeza puede ofrecernos la poesía en los tiempos de “durftiger” (indigencia) que nos toca vivir, es, justamente, la de que nuestro destino, a pesar de todo, está en nuestras manos”. La propaganda sirve para el consumo, para el mercado consumista, para domeñar la sociedad gregaria. La cultura es lo opuesto, genera dimensión, debate, búsqueda. La propaganda es lucrativa y eso hace que tenga tantos novios. Pero, ¡si nuestro destino está en nuestras manos, qué hacemos callados y sometidos!

José Ángel Sánchez Asiaín, hasta hace poco citado y venerado, historiador y mago de la economía, bancario y académico, profesor universitario y calderoniano, decía que si las leyes de la oferta y la demandan alimentan el mercado, en los dominios de la cultura no era igual, pues en cultura la oferta crea demanda. Pero la mejor forma de ofertar cultura, no es la propaganda, sino permitir que surja con la mayor limpieza y libertad, porque ella sola se fortalece y regenera. La cultura es palingenésica, como podemos comprobar a lo largo de los tiempos. Es como un hermoso bosque que se tala una y otra vez y que siempre retoña y se rehabilita por su intrínseca necesidad de germinar.

La empresa del hombre es rebelarse, decir no a lo que le imponen contrario a la razón y la dignidad. Agitar, no la demagogia, sino los misterios que cuajan de belleza la vida y nos ayudan a vivirla, a sentirla. Vivir la vida implica compromiso existencial y oponerse a los truhanes, a los estafadores sociales, a los pseudointelectuales.

Desnudo», 2000, piedra de Colmenar, talla directa, 80x32x162 cm,  y «Dama de Elche», 2002, piedra de Tamajón, talla directa, 48x30x33 cm, Andrés Alcántara

 

No es lo mismo anunciar y prometer subvenciones, que motivar a los adolescentes en la escuela. No es igual crear el nombre de un banco que hacer poesía. Ni pintar que jugar con un programa industrial en un ordenador. No tiene las mismas consecuencias sentir una escultura de Pedro Quesada que ver programas banales en la tele. Es sintomático el destrozo de un soneto espléndido de Lope de Vega para anunciar una playa en tv. O utilizar unos versos de Juan Ramón Jiménez para que beban una marca de cerveza.

¿Dónde queda el decoro, la ética, la estética, la vergüenza, el comportamiento, el compromiso de una persona normal con la decencia? ¿Qué tiene que ver la poesía con Ikea, Coca-Cola, El Corte Inglés, Leroy Merlín o la Thermomix? ¡Elevemos un poco el listón, aunque sólo sea por vergüenza torera! Siento alipori y desazón y desconsuelo por este nivel tan elemental y primario de nuestras elites oficiales y oficiosa ¡Huyan de la propaganda y elijan según su criterio!

 

                                                                                                                   Tomás Paredes

                        Presidente H. de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

En el charco de la cultura

Hay una expresión, de cumplido tránsito en el habla coloquial, meterse en un charco, que vale por buscar una complicación, un lio, tratar algún asunto complejo. Meterse es un verbo pronominal o reflexivo, que indica movimiento y decisión, introducir o aventurarse a hacer, muchas veces con la connotación de atrevimiento o de falta de idoneidad para ello. Confío en no ser ejemplo.

Hay otras frases, que se emparentan con esta. Es habitual oír que alguien se mete, o pisa, todos los charcos, para indicar que entra al trapo en todos los temas discutidos, comprometidos, candentes. Además, están meterse en camisa de once varas, que no es lo mismo, pero tiene semejanzas; meterse en un berenjenal, meterse en boca de lobo…

Por cierto, meterse en un charco no lo recoge el Diccionario Fraseológico de Manuel Seco, quien falleció el 16 de diciembre. Manuel Seco, padre de todos los diccionarios de la Academia Española, es autor de obras fundamentales como Diccionario de dudas y Diccionario del español actual. Un lexicógrafo de lujo y un caballero. A su muerte, excepto una columna de Amorós en ABC, se le ha aplicado el silencio: claro signo de ignorancia de los medios y de los lectores que deben exigir calidad a sus medios. Comprar un periódico es un contrato por el que adquirimos información contrastada y fundamental a cambio de un precio. Si no es así, te están estafando.

Manuel Seco Reymundo

 

La cultura en la antigüedad era el canto mélico, la mitología, las artes, los saberes admitidos en célebres repertorios. Fueron Herder, de una parte, y de otra Kant quienes estructuraron el concepto de cultura que hemos venido admitiendo como válido hasta ahora, que se ha implantado el guirigay, la bazofia mental y la más cultivada ignorancia.

He decidido meterme en el charco de la cultura, porque está en peligro. Y sin cultura somos salvajes. La cultura en España y con referencia a Madrid, que es donde resido. En muchas autonomías la cultura agoniza -caso de Barcelona, no de Cataluña-, si no está solemnemente muerta, a excepción de Valencia, el influjo del Guggenheim de Bilbao, Málaga, Lindbergh en Coruña…

El artículo 44 de muestra Carta Magna, Constitución española de 1978, consta de dos epígrafes: 1.- Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho. 2.-Los poderes públicos promoverán la ciencia y la investigación científica y técnica en beneficio del interés general.

¡Papel mojado! Al menos en relación a la actividad que vemos del Ministerio de Cultura, de las Consejerías de Cultura autonómicas y de los concejales del ramo en los Ayuntamientos. ¡Por supuesto que siempre hay excepciones, pero tan escasas que…!

El primer problema está en saber qué refiere el vocablo cultura. Gustavo Bueno, abusado por unos y por otros, publicó en 1996, El mito de la cultura, tratando de explicarla desmitificándola con conocimiento de causa. La cultura hoy está considerada como lo más elevado, el estado supremo del hombre, el reino de la gracia, pero había que preguntar qué entiende cada uno por cultura, porque no todo es cultura.

Portada del libro « El mito de la cultura », de Gustavo Bueno

 

En realidad, hace relación a la agricultura, que labra y cuida la tierra para obtener feraces cosechas. Así, el cerebro virgen del ser humano es moldeado por los saberes, afectos y perspectivas de conocimiento, formando una mente para convivir y compartir. La cultura está determinada por aquello que modula, ahorma nuestra inteligencia con un cariz positivo, por la sensibilidad, por el medio. La gastronomía per se, no es cultura, puede serlo la forma de consumirla; el espectáculo no es cultura, el deporte no es cultura, el cine de masas no es cultura, el turismo no es cultura, y no por ello hay que denostarlos.

¡Nos quedamos sin cultura y eso envilece y asilvestra aún más al ser humano! Se ha puesto en pinganitos ese invento de las industrias culturales. No hay mayor aberración. La cultura tiene que ver con la organización de la vida y sus comportamientos, con la espiritualidad, no con la industria, ni con la cantidad, ni con la estadística. La cultura sublima la sensación, vehicula nuestra idiosincrasia, nos dispone a la eticidad, a la epiqueya, hace de cada hecho un acto enriquecedor.

En manifestaciones a Europa Press, 18.XI.21, el académico Félix de Azúa afirma: “Poner a Iceta en Cultura es como poner a Chiquito de la Calzada”. ”Tenemos uno de los Gobiernos más ignorantes de la Historia de España y ahí están los resultados”. Que yo sepa ni el Ministerio ni nadie han rectificado al Sr. Azúa y no seré yo quien lo haga.

Bodegón de Álvaro Delgado en la tapa del catálogo de su exposición de Conde Duque

 

No es admisible, aunque si posible, que un señor que no tenga un concepto claro de lo qué es cultura, dirija un Ministerio, que además lo es del Deporte. Cuesta un triunfo que te reciban y cuando lo consigues, si no vas a por una subvención, ni te escuchan. Tengo nombres y apellidos de damnificados. No hay promoción para el arte, sino migajas; sin embargo, para el cine rebosan las subvenciones, hasta tal punto que la Academia del Cine, por esta vía, hace exposiciones de actores y directores y de lo que le echen.

Los Premio Nacionales se ha convertido en un circo de jurados obedientes, para estar a bien con todos. Los últimos nombres agraciados con el Premio Velázquez, son una conmoción tenebrosa; como los del Cervantes, convertido en el Premio de los Difuntos. Los premios no son ni una jubilación, ni una beca, ni una compensación. Los premios son distinción a la excelencia, al talento, un reconocimiento. ¿Quién evalúa la eficacia de esta política caprichosa y nefasta, injusta y despectiva, arbitraria e ignorante? ¿Una sociedad tan ignara como sus mentores políticos? ¿No hay nadie que levante la voz?

Álvaro Delgado

 

¿Para qué sirve un Ministerio de Cultura? Si no es para agilizar los proyectos de los ciudadanos, que así se cultivan, y facilitar que la diversidad luzca sus mejores galas. ¿O hemos vuelto al Ministerio de Instrucción y Propaganda? ¿Quién cuida nuestro patrimonio material e inmaterial? ¿Para qué sirve la Dirección General de Bellas Artes? María Dolores Barreda, secretaria general de AEPE, hizo un listado de los premios nacionales y de trescientos sesenta y cuatro, sólo cinco eran parar el arte.

¿Podría explicar la consejera de Cultura, Turismo y Deporte -¡ahí es nada!- de la Comunidad de Madrid cuál es su objetivo cultural? La oposición, como tampoco tiene un concepto claro, se lanza a críticas personales en lugar de señalar las deficiencias. Marta Rivera de la Cruz está en manos de sus asesores, que pagamos todos, y que acomplejados hasta el tuétano, acatetados, sólo quieren ser modernos, “muy modernos”, pero la responsable de la inacción y de la ignavia es ella.

¿En qué consiste ser moderno? No en apoyar la creatividad de nivel existente o que surge, sino en apostar por ocurrencias vacías y estrambóticas con la pretensión de epatar a los pazguatos. La banalidad, la frivolidad, las ideas estereotipadas de igualdad, las idioteces de algún atrevido parecen distinguir la modernez de estos sujetos. La gente que no tiene nada que ver con el arte no debería tener nada que ver con el arte, ¿Me explico?, reza de una de los Pensamientos despeinados de Stanislaw Jerzy Lec (Lwöw 1909-Varsovia 1966). Sustituyan la palabra arte por cultura.

Retrato de Leopoldo María Panero , por Álvaro Delgado

 

La Comunidad de Madrid no tiene un proyecto cultural, la oposición mucho menos, pues de tenerlo evaluarían las carencias, en lugar machacar con consignas marujiles. ¿Qué hace Marta Rivera de la Cruz por Madrid en el ámbito cultural? Nada. Subvenciona a grandes museos, colabora con la Academia de Bellas Artes, programa la sala de Alcalá 31- con manifiesta arbitrariedad y desacierto- y preside no sé cuántos patronatos. ¿Cómo influye en la oferta cultural de Madrid? No influye. ¿Cómo se evalúan el gasto de esta Consejería y su idoneidad? Podría ser que se dedicara a la conservación del patrimonio histórico, pero tampoco.

En Madrid influyen las exposiciones de Mapfre, El Museo del Prado, Telefónica, cada vez menos el “Reina Sofía”, la colección del Thyssen, el museo Sorolla; para una franja joven de edad, Matadero, La Casa Encendida, cada vez menos. El tour del Bernabéu, que es más visitado que cualquier museo y pagando. Si la Sra. Ayuso deja a Madrid sin entidad cultural, consintiendo la ineficacia de la Sra. Rivera de la Cruz, lo pagará y restará atractivo a la Comunidad y a la ciudad.

El caballero, la muerte y el diablo, mixta s/papel pegado a fibrapán 164 x 130, 1998

 

En 2022 se celebra el centenario del nacimiento del pintor Álvaro Delgado, madrileño de Antón Martín, y pintor determinante del expresionismo español del s. XX. Paseó el nombre de Madrid por el mundo, fue creador de la “Escuela de Madrid”, miembro de varias Academias, el artista que más intelectuales inmortalizó. Bien, pues la Sra. Rivera de la Cruz, lo ignora, no contempla esta efeméride. Me consta que, hace unos meses le presentaron un proyecto sobre este centenario y para la Sra. consejera y su equipo de ilustres no había nada de interés, ellos quieren “cosas muy modernas”.

Y si miramos al Ayuntamiento de Madrid, igual: errático, sin rumbo, dejado de la mano de Martínez Almeyda y sin una idea de lo que hay que hacer. Y la oposición, de picos pardos, sin centrarse, escorándose al vapuleo ideológico general y a la descalificación sistemática. El Ayuntamiento hizo exposiciones magníficas- tiempos del denostado Álvarez del Manzano-, muy visitadas, en el Centro Cultural de la Villa, en Conde Duque. ¿Qué hace ahora, para qué sirven Centro-Centro y Conde Duque?

Portada del libro «Pensamientos despeinados», de Stanislaw Jerzy Lec

 

Las instituciones culturales públicas no deben estar secuestradas por las ideas personales de sus directores. Se deberían elegir para ellas, no personas por un determinado tiempo, sino proyectos e ideas, de modo que se pudiera contemplar una sucesión de brillantez en lugar de una decadencia sectaria. Y las propuestas que se seleccionaren no deberían estar pagadas en su totalidad, sino en parte, para obligar a tener los pies en la tierra, cosa que no sucede hoy. No se trata de doblegarse a lo comercial, pero tampoco a la mente de un iluminado o varios. No incluyo a los Museos Nacionales, pero si al resto.

En fin, los que se proclaman de izquierdas, auténticos o espurios, dicen que sí, que es cuestión de derechas e izquierdas. Y no es verdad, es cuestión de ignorantes y menos ignorantes. Lo que el ciudadano pide hoy, mayoritariamente, es libertad, gestión, menos impuestos, menos Estado, eficacia, seriedad, limpidez, gestión, gestión…y que cada cual piense como le venga en gana.

Lo que hace el ministro Iceta no es gestión, es contentar a los suyos y ponerse a favor de corriente. El Sr. Iceta es un generador de mediocridad. Quería desmantelar los Museos Nacionales y cuando se le han echado encima, se ha escondido como una comadreja asustada, como la tenista china, negándolo todo. ¿Y qué hace Marta Rivera de la Cruz? Nada, vegetar, vivir de lo que hacen otros. Aún, no se han dado cuenta estos dirigentes floreros y superfluos que el dinero público es de todos y que, si sus acciones no generan feracidad cultural, el dinero para sus juergas ideológicas y serviles se acabará.

Madrid es una meca del teatro de toda laya y condición, hecho a espaldas de las instituciones. Pero debería serlo de la edición, de la poesía, de la música, de las marionetas, de los concursos de pensamiento, de danza, del diseño, de la creatividad, de la performance… y no lo es. Hay espectadores, pero faltan ideas, programas, gestores.

Felipe II, por Álvaro Delgado

 

La lectura es importante para la cultura. Pero no se excita gastando dinero en propaganda para que se lea. Necesita otros planes y otros profesionales. No hay que dar subvenciones a libreros, editores y distribuidores, sino premiar con compras de material para bibliotecas a quienes mejores ideas exhiban. Hay que cuidar a los lectores y a los escritores, los intermediarios son necesarios, pero sin los primeros qué harían. Porque soy un asiduo de las librerías puedo decir esto.

La cultura es la semilla más fina del espíritu humano, la herencia más valiosa del hombre, sin mitificar nada, sólo hay que sembrar, dejarla crecer; regarla, abonarla, no pisotearla, mirar como emerge en todas direcciones, porque la cultura es plural como el arte, como los humanos. Indomable como el aire. La ideología es totalitaria, dogmática, sectaria. Las instituciones deben incitar a marchar, pero no exigir que sea en una dirección concreta. La cultura sirve para muchas causas, la incultura para ninguna, es yerma, baldía, vacía, huera. La cultura construye, nos hace progresar; la incultura es reaccionaria, genera caos y desasosiego.

Álvaro Delgado es un maestro del arte, más avanzado que toda esa patulea de modernos. ¡Que no se revise su obra en su centenario y en su ciudad indica en que estado se encuentra la cultura; muestra un gran desprecio a nuestra historia, caso de que se conozca, y una falta de respeto al presente y a las nuevas generaciones, que deben conocer lo que les precede, también lo de su tiempo, pero sin quemar el pasado!

   Tomás Paredes

                                Presidente H. Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Vilató,

100 Obras para un centenario 

 

Vilató en su estudio. Archivo Vilató

 

Al hablar de Vilató, de Javier Vilató, siempre recuerdo la escena de Zorba el griego en la playa con su amigo y jefe, éste le pide que le enseñe a bailar y Zorba – ¿has dicho bailar? – eleva los hombros y los brazos y le dice, ¡vamos!, y comienza el ritmo lento, cadencioso, misterioso, impresionante, de la música de Mikis Theodorakis.

O cuando estuvimos oyendo a Antonia La Negra, ella alzaba los brazos antes de entonar unos tangos y Vilató se levantaba como en un rapto ascensional. Javier le pidió a la vida que le enseñara a bailar y la vida le tomó de la mano, se puso las suyas en la cintura, y comenzaron a coreografiar los sabores, los amores, los dolores, los ardores y el duende de la existencia por alegrías.

Vitalista, seductor, abierto, auténtico, campechano, mollar, jugoso como una chirimoya o una granada, que tanto gustaba y pintó. La sonrisa delataba su carácter empático, amable, cordial, incisivo. Sólo le vi una vez enfadado, cuando nos mandó llevar al bronce un barro, que se había secado y al tratar de hacer el molde para la fundición, se abrió como como una flor y lo que era una mimosa cabeza de Ishikawa se redujo a un pequeño cúmulo de polvo. Alcántara lo había advertido, pero las catástrofes son caprichosas y fatalistas.

Hijo del doctor Juan Vilató y de Lola Ruiz Picasso, creció en la casa barcelonesa de los Picasso entre obras cubistas, en la Barcelona de los años treinta y desde niño su inclinación fue el arte. Quiso ser torero, pero dejó los trastos del toreo para tomar los pinceles con ahínco y construir una obra, que fue ahormándose con el tiempo y las circunstancias, hasta conseguir un lenguaje que le distingue y ensalza.

Femme debout, 1946-47, óleo/lienzo, 195×97 cm

 

Javier Vilató Ruiz (Barcelona 1921-París 2000) fue alumno de la vida, buscó denodadamente una expresión propia, ambientada entre las obras de Picasso que tenían en casa y luego voló hasta el borde de todos los acantilados. Tras la guerra, huye a Francia con su hermano Fin y Picasso, su tío carnal, tiene que rescatarles de los campos de refugiados que habían conformado los franceses.

Ante la invasión alemana, vuelve a España, donde le espera una larga “mili” y ya mediados los cuarenta con una beca del Gobierno francés regresa a París, donde se establece. En los cincuenta era una especie de cordón umbilical con el que el Maestro se relacionaba con el mundo, con sus visitas, con los españoles que querían conocerlo. Durante largos años su contacto fue asiduo y eso marca, en lo artístico y en lo personal.

Se han dicho tantas memeces sobre su estilo y sobre su trayectoria que merece un excurso el asunto de su influencia picassiana. Lo cierto es que sus mayores huellas estilísticas no vinieron del genio de Picasso, sino de Klee, Miró, siendo un consumado postcubista que emigró hacia una figuración biomórfica en la que construye su figura con la dislocación mágica de los miembros. Fue amigo de Wifredo Lam y eso se siente.

Y sin perder el hilo, pregunto: ¿quién no fue picassiano en los cincuenta/sesenta/setenta y aún? ¿Acaso Domínguez deja de ser un primera fila por su picassismo? ¿Y qué decir de Fernández, Viñes, Peinado, Bores, Clavé, por no citar sino a españoles? En 2016, en el Grand Palais se inauguró la muestra Picasso.manía, que daba cuenta de la gran influencia de Picasso en el arte posterior a su eclosión. Cuando a Barjola le acusaban de picassiano se sentía reconfortado y respondía: “es tanto lo que admiro a este hombre que me hacen un honor diciendo que tengo influencia de sus obras”. Vilató, fue el que más cerca lo tuvo y el que más luchó, no por alejarse de su sombra, sino por buscar ese icono que revelaba el ángel y la gracia que atesoraba.

Matsie au pull bleu, 1.I.1949, óleo de 81×65 cm

 

Tenía veneración por Picasso, como hombre y como artista; respeto, cariño, reconocimiento, sabiendo con quién se conjugaba. Cuando Kahnweiler quiso representarlo, no aceptó su invitación, no por miedo, sino por evitar confusiones.  En 1995, la Fundación Arte y Tecnología de Telefónica, en su sede madrileña, montó una de las mejores exposiciones que se han hecho de su obra: “Vilató. Colecciones europeas”. En la rueda de prensa de su presentación, ante tanta pregunta sobre Picasso, Vilató comentó: “Ayer murió un magnífico pintor español en Francia, en lugar de tanta preocupación por Picasso, alguien debería haberme preguntado por la vida y obra de ese artista excepcional”.

Vilató se inicia en la figuración, pero en seguida revela su ansia de renovación y con ecos cubistas, ya en 1939, deja constancia de una forma de hacer que tendrá normas singulares. Sigue hurgando en las estructuras cubistas, pinta excelentes retratos de la poeta griega Matsie Hadjilazaros, pasa por el divisionismo y luego, cuajado de ternura, se entrega a una figuración vanguardista y exquisita. Hay retratos de Marianne Torstenson que son un primor, pintura genuina, elegancia plástica y sensual espiritualidad.

En el catálogo de la exposición de Telefónica, hay textos magníficos de Juan Manuel Bonet, André Verdet, Douglas Cooper y uno, del abajo firmante, sobre el retrato. Telefónica además editó otro volumen de consideración sobre su Escultura. Quiero recordar la figura de Roberto Velázquez, director general de la Fundación Telefónica, que fue un gran admirador y difusor de la obra de Vilató. Y no sólo eso, inicio varias colecciones de interés plástico e histórico, convirtiéndose en el mejor momento de esta Fundación, que se fortaleció gracias a la inteligencia de Roberto Velázquez.

Le bikini rose, 1977, óleoi/tela, 100×81 cm

 

Vilató es un creador plástico de largo alcance, de entidad consistente, porque si es un pintor importante, en la escultura fue un innovador y en el grabado un maestro. Muralista variado, realizó obras con azulejos y en cobre repujado. Y no sólo eso, íntimo de poetas como Jacques Prévert, Andrée Chedid, Verdet, Hadjilazaros, Embirikos, Elytis, Althen, Porcia, Holguin, dibujó y grabó para libros de poemas que han quedado como luminarias de la bibliografía.

El Museo Casa Natal de Picasso de Málaga exhibe la exposición central de esta conmemoración, 61 obras, comisariada por su hijo Xavier Vilató; el Centre Pompidou de Málaga le dedica una sala con 9 obras. Museo del Grabado Español Contemporáneo de Marbella muestra su obra gráfica, con sus magistrales maneras negras. El Museu Picasso de Barcelona los “dibujos de teléfono” a los que tan asiduo era nuestro pintor. Y la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Almoradi, obras relacionadas con el paisaje levantino y con Lo Mompeán, donde Vilató veraneó los últimos treinta años de su vida.

Desde luego que el impulsor de todo esto ha sido su hijo Xavier, pintor y grabador de reconocido prestigio, con la colaboración de su hermana Adela y de la segunda esposa de Vilató, Marianne Torstenson. Pero no puedo dejar de felicitar a José María Luna, director del Museo Casa Natal de Picasso y de los otros museos municipales de Málaga- Centre Pompidou, Museo Ruso, etc- por su decisión y su clarividencia a la hora de organizar esta magnífica celebración.

Buste, 1980-81, óleo/lienzo, 73×60 cm

 

Tanto Barcelona, como Málaga y Marbella deben mucho a la familia Vilató Ruiz. Y más que a nadie a la figura de Javier Vilató, por hacer de puente entre instituciones y familia, cuando no existía relación, y por las piezas, objetos y recuerdos que donaron sin lucro alguno a las mencionadas instituciones malagueñas y barcelonesa. Esta era una ocasión de lujo para mostrar elegancia. Y ha sido el Ayuntamiento de Málaga, a través de su Alcalde y de José María Luna, quien más elegante se han mostrado.

La blouse blanche, 1981-83, óleo de 92×73 cm

 

Javier Vilató es un pintor, escultor y grabador de consideración de la segunda mitad del siglo XX y requería una revisión a los veinte años de su fallecimiento y a los cien de su nacencia. Y que quede bien claro, una cosa es su altruismo, y otra la dimensión de su obra. Y, sin un ápice de nacionalismo cutrero, manifiesto que en España no defendemos como debiéramos la obra de nuestros talentos plásticos. No se trata de encerrarnos, sino de abrirnos a todo, pero mostrando lo que tenemos de más valía. Y, ¡helas!, eso no lo sabemos hacer y no lo hacemos. ¿Dónde está el “Reina Sofia” en esta celebración?

Asistí a muchas de sus exposiciones y presentaciones, conocí a distintas personalidades de su mano, sé en los museos del mundo donde está representado, en las colecciones de Europa donde brilla, la bibliografía que generó y todo eso son elementos objetivos de su dimensión. Sus colegas: Guansé, Pierrette Gargallo, Subira-Puig, Segovia, Lucien Freud, por citar lo que he presenciado, hablaban de su obra con admiración. Igual sucedía con críticos, poetas, galeristas.

Nu assis, 1999, 81×65 cm, la última obra que pintó

 

A la exposición de la Casa Natal acompaña un cumplido catálogo con la imagen de las obras expuestas, textos institucionales y de Xavier, Minteguiaga-Guezala, el poeta Rafael Inglada y Germán Borrachero. Ahí está una síntesis de su vida y de su obra; desde las primeras piezas que pintó o esculpió al último cuadro que hizo, Nu assis, septiembre-diciembre de 1999, óleo sobre tela, 81×65 cm.

Les invito a ver esa exposición, a verlas todas claro, pero ésta y las piezas del Centre Pompidou son suficientes para disfrutar de un arte limpio, de un ejercicio de depuración hasta lograr su idiolecto. Vemos como lucha para salir de la figuración inicial, como se engancha al cubismo, haciéndole suyo, y como navega por el puntillismo hasta que las aguas se aclaran en las playas de Klee, para hacer una pintura intimista, poética, lírica, una meguez en las mejillas del espíritu.

Tocó todos los géneros, deshizo todas las formas para darles un sesgo nuevo, hizo del blanco un mundo donde cabe la sensualidad, la luz, el misterio, la emoción y la magia. Erotiza con inocencia, deconstruye para armonizar, colorea para traer tonos usados a la luminosidad. Diluye la luz en albura del óleo permitiendo una sonrisa en sus cuerpos de cal ardiente.

Hay en la exposición malagueña una tela pintada al alimón con Picasso. Creo que se puede ver la mano de uno y otro. Es Naturaleza muerta, s/t, 1947, óleo/lienzo, 81×65 cm. Se cuentan con los dedos de una mano las obras que Picasso hizo a cuatro manos- Max Jacob, Braque, Luis Fernández, F. Gilot y Vilató- Un honor que cupo a un selecto grupo de familiares y amigos, que resulta confortante y aleccionador.

En el retrato destacó Vilató con aire muy personal e incisivo. Entiendo que cien obras para cinco sedes obligan a una contención y estricta selección, por lo que son escasos los retratos expuestos, pero los hay. Era un profundo conocedor del retrato en la historia del arte, con predilección por los maestros renacentistas italianos y alemanes. Y eso se deja ver en muchos de su autoría.

Antes de pintar un retrato, hacia cientos de dibujos, sin exagerar, algunos serían menos, pero por hábito, dibujaba a su retratado con fragmentos de su rostro y perspectivas desde distintos ángulos. Los ojos, la boca, los pómulos, el pelo, la sonrisa; en fin, hacía un estudio exhaustivo que luego sintetizaba con los trazos de su pincel. Los hay en todos los formatos, pero siempre captando el carácter y la fisonomía de sus modelos: Marianne, maître Roger Huaert, la baronesa Alix de Rothschild, el marchante Joshua Araw; Carmen Juste, que tanto gustaba a Giacometti; Matsie Hadjilazaros en el Venaken Museum de Atenas; Portrait de Germaine, Marie-Pascal Widemann, Madame Simone Sandoz, Prof. Pierre Vidal-Naquet…

Había nacido en la misma fecha que su amigo Matta, diez años después, para dejar constancia en la historia de un arte con carácter y con poesía. Su obra no ha dejado de crecer desde su muerte y ahora reclama una mirada natural, amiga, clara, sonriente, como su vida. Fue un valiente ante la enfermedad y ejemplo de hombre de una pieza. Los que fuimos testigos de ello debemos recordarlo. Y agradecerlo. Hoy vuelvo a escuchar la voz de cobre y terciopelo de Manuel Agujetas, que tantas veces le cantó, entonando unos martinetes por su gloria.

Tomás Paredes

                   Presidente de H. de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

La pluralidad del arte:

Tres exposiciones memorables

 

(CANOGAR, CALLERY, VILLENEUVE)

 

 

En un librito de aforismos, Piedra para mi tiempo, 1919, dice Lucien Blaga: “Con las plumas de otro puedes adornarte, pero no puedes volar. Eso poca gente lo sabe, pero no lo ignoran los pájaros”. ¡Aviso para críticos, artistas, curadores, furtivos!

¡Que el arte es plural, poca gente lo advierte, pero no lo deben ignorar ni sus amantes, ni creadores, ni intermediarios! Tenemos la manía de etiquetar, compartimentar y establecer un orden para el arte que resulta imprudente, rutinario, que frena su desarrollo y deturpa su libertad. Hemos pasado del “arte es lo que yo digo que es arte” al “arte es lo que el mercado dice que es arte”. ¡Y los profesionales sin inmutarse!

El arte es plural, como la sociedad, como la vida, como el paisaje, como el mar a pesar de su aparente igualdad ¡Las aguas son semejantes, pero todos los mares distintos! Nada mejor para probarlo que estos escolios a tres exposiciones distantes, memorables, que se pueden contemplar en Madrid, octubre/noviembre 2021: Rafael Canogar en Galería Álvaro Alcázar(galeria@galeriaalvaroalcazar.com) , Simon Callery Galería Rafael Pérez Hernando(info@rphart.net) y Charles Villeneuve en Casa de Vacas, parque del Retiro(charlvilleneuve@gmail.com).

Las tres son excepcionales, diversas, incomparables, con contenidos que producen sensaciones incontroladas, que conmueven, emocionan y reconfortan el espíritu. Las dos de galerías privadas con escasos visitantes, la de Casa de Vacas con 92.193 espectadores. Aunque el número de asistentes no sea determinante de calidad.

A pesar del desprecio que están sufriendo las galerías privadas de arte, son necesarias. Con toda probabilidad las galerías necesitan cambiar, adaptarse al ahora (alguna lo hace ya), pero, de momento, cumplen una función: la de poner en contacto al público con lo que van generando los artífices plásticos.

Estás líneas son homenaje a José de Castro Arines (Tuy 1911-Madrid 1997), crítico de arte, recordando sus crónicas del panorama expositivo de Madrid en su tiempo. No voy a considerar todas las exposiciones actuales, sino tres destacables: una, la consagración de la pintura mediante la pintura pura; otra, la recuperación de un sesgo arqueológico y telúrico de la pintura a través de telas desgarradas y cosidas. La tercera, manifestación de belleza y sensibilidad imbricando virtuosismo, maestría y talento plástico.

Los misoneistas pueden tener virtudes, igual que defectos los filoneistas. Para los que se postulan líderes de la modernez, los materiales duros son reaccionarios y los procesos viejunos y extemporáneos. Nada más absurdo, reaccionarios son aquellos que manipulan el pasado imponiendo sus criterios al margen de la sensibilidad y la inteligencia. Fidias hizo de la piedra un milagro para la eternidad. ¿Es Jan van Eyck un reaccionario por inventar y difundir la pintura al óleo? Antes que Rafael Sanzio, Alberto Durero pintó a la acuarela creando una técnica gloriosa a la que se suma con desparpajo Charles Villeneuve.

RAFAEL CANOGAR


Canogar, Toledo 1935, es el más internacional de los artistas españoles vivos. Se formó con Vázquez Díaz, cofundó el grupo El Paso y ha desarrollado una obra impresionante, hija de su búsqueda incansable y de la experimentación; continua con una alta exigencia autocrítica para no caer en el academicismo. Para conocer el grado de internacionalidad de un creador no hay más que ver sus cotizaciones en el mundo y los museos e instituciones donde está presente: Canogar supera la prueba con holgura.

Son datos objetivos, los interesados pueden buscar y verán sus obras en más de ciento cincuenta instituciones de cinco continentes. Es verdad que El Paso le dio visibilidad, pero no lo es menos que su obra ha crecido al margen de aquella estética y que su iconografía es tan feraz, tan plural, que alcanza una densa complejidad.

Durante la pandemia, se aisló en Marbella y, en absoluta soledad, dio un nuevo giro a su quehacer, sin cejar nunca en la inquietud de expresar la pintura a base de pintura, sin repetirse. Y creó una amplísima serie de trabajos abstractos, que pueden verse como paisajes donde el cielo y la tierra se abrazan, se consuelan la luz y la oscuridad, se miran las aguas y los vientos. Recurrió al metacrilato, pintándolo por ambas caras, y obtuvo un resultado espléndido: un canto en el que el horizonte se hace íntimo y remoto al tiempo, surcos que airean la tierra, abren el sol o afloran la luz de la noche. También telas y papeles surcados por el esplendor. Es complicado decir más con tan pocos elementos.

Hay obras decadentes al margen de la edad de sus autores y obras que rezuman descaro adolescente en creadores provectos. ¿Cuándo entra en decadencia un autor? Cuando se expresa con torpeza, repitiendo fórmulas que, aun siendo propias, ya experimentó. El caso de Canogar es llamativo, no sólo por su noble aspecto físico, sino por su capacidad creativa, por su constante frenesí para reinventar la pintura con la rebeldía de su trazo.

Rafael Canogar es una personalidad que desborda el oficio. Pintor, escultor, grabador, escritor, habla y escribe con solercia y con solvencia. Es un hombre ponderado, inteligente, sagaz. Nunca le he oído levantar la voz, ni perder la compostura, para defender aquello que creyere digno de defensa o aclaración. Es un caballero toledano con algo de azoriniano, elegante, capaz y al día, como un sempiterno amanecer.

Toda esta pintura se expuso a principios de año en el Museo Infanta Elena de Tomelloso, como deferencia a la labor cultural que hace Rafael Torres Ugena en el orbe Virgen de las Viñas. Ahora se muestra en la Galería Álvaro Alcázar, con una presencia imponente y rubro Orígenes: un espacio hermosísimo, amplio, techos altos, luminoso, dedicado entero a la exhibición de esta entrega con la que Canogar se reafirma, retrocede para avanzar, retomando aquellos Orígenes de Lezama Lima, donde se inventaba un nuevo cosmos lirico y poético ¡Pintura rimbaudiana adolescente!

Hay piezas magistrales, en su esencia, en su despojamiento, como Pivote, Fausto, Axial, Barda, Calima, Atavío, Éxodo, Péndulo…La pintura se desnuda y engrandece, se hace naturaleza y se muestra como un canto de vida y esperanza. No precisa ni un dato de apoyo quien pinta con esta majestuosa sencillez y probidad, con esta belleza sensual y tal capacidad de ensoñación ¡Canogar ha regresado a donde siempre ha permanecido!

Armazón Acrílico sobre metacrilato 200 x 150


Cruzada Acrílico sobre metacrilato 255 x 150

 

 

Fausto Acrílico sobre metacrilato 150 x 150

Leyenda Acrílico sobre metacrilato 255 x 155

 

 

S.P 38 Acrílico sobre metacrilato 70 x 50

 

SIMON CALLERY

 

Rafael Pérez Hernando es un galerista especial, siempre dispuesto a sorprendernos con lo que muestra y cómo lo exhibe: montajes propios, sobrios, elegantes, limpios. Su estética preferida es ascética, ática, sorda, tierna, genuina, de ebria sensibilidad. Ahí está su compromiso con Griffa, Viallat, Saytour, Hernández Pijuán, Beatriz Olano, el más puro Lamazares. Ahora incorpora por vez primera la obra de Simon Callery.

Que Simon Callery, Londres 1960, sea aquí un absoluto desconocido, no quiere decir que no haya desarrollado un lenguaje particular, ni que su obra no esté en el Btitish o en la Tate Gallery, o que tenga una andadura internacional, exponiendo en Zurich, Bélgica, París, Los Angeles, Turin y por supuesto, adunia en Londres y otros enclaves ingleses.

Su modo de trabajo es de arqueólogo de campo, extiende sus telas en yacimientos y ahí las impregna de naturaleza, historia y antigüedad. Allí, sobre el terreno excavado, las tinta y agujerea, las rasga, las cose, las remienda hasta conseguir un icono que relaciona el proceso ¡Un mosaico arcaico y de ahora mismo, iluminado de cromías silenciosas!

Simon Callery trabaja “para que la pintura vuelva a ser lo que era y, como resultado, obtener una mejor conciencia de nosotros mismos”. No es malo el propósito, ni fácil. Para que el arte nos transforme, ha de interesarnos, hemos de necesitarlo, contemplarlo. Ahora no se dan esas circunstancias en la sociedad. O se dan con escasez. Nuestros coetáneos prefieren el espectáculo, el entretenimiento, antes que el arte, que cuestiona.

El espectador verá, en Rafael Pérez Hernando, un montaje depurado, escueto, con cinco piezas mayores y cinco formatos breves frontales. Lienzos desgarrados, con grandes o pequeños agujeros, cosidos y remiendos, con cuatro caras: anterior, posterior y dos interiores, formando una suerte de túnel o ámbito o útero; el haz y el envés. Y gamas de colores sufridos, intensos, callados, verdes militar, tierras, tintos, cobrizos, ocres pardos.

Es como una máscara terrosa, impresión de restos de los terrenos excavados; cartografía arqueológica de vida y prehistoria. Acaso vestigios positivados de otras civilizaciones, signos y formas, sobre la piel de unas lonas, que empapa de pintura al temple. Al ver estas piezas me han venido a la mente algunos nombres- Rivera, Farreras, Fontana, Burri- de creadores muy distintos, que también se ligaron al misterio de la naturaleza con hurmiento, con magia, con don, experimentales.

Simon Callery, vive y trabaja entre Londres y Turín, es un excavador de yacimientos del sentido, un arqueólogo del espíritu. Busca y descubre en los orígenes, saca a luz lo que no sabe que encuentra y nos hace tomarnos en serio lo que aparenta una obviedad. Un arte diferente, que agarra, que sujeta la mirada y que nos hace pensar. No parece brillar, pero tiene luz, es como leer a Homero a través de Odysseas Elytis, o el Cantar de Mio Cid revisitado por Claudio Rodríguez.

Graduado en arte en el Cardif College, desde 1992 ha intervenido en veinte y siete individuales y en cientos de colectivas, como ArtNow’19 en la Tate Gallery. Becario de diversas instituciones de Inglaterra, Italia, India o Francia, forma parte presente de prestigiosas colecciones europeas y norteamericanas.

Dark Green Pocket Painting, 2020. Tela, pintura al temple, hilo y madera. 54 x 40 x 10 cm

 

Nesscliffe 19 Vertical, 2020. Tela, pintura al temple, lápiz, hilo y madera. 242 x 105 x 28 cm

 

Red Mantle, 2020. Tela, pintura al temple, cuerda, hilo y madera. 220 x 180 x 25 cm

 

Simon Callery en el sitio arqueológico de Nesscliffe (UK) en 2019

 

CHARLES VILLENEUVE

Se define a sí mismo como un artesano que comenzó trabajando la madera como ebanista, estudiando después diseño y como remate, arquitectura. Por tanto, arquitecto, diseñador, ebanista y pintor. Pero cuando contemplamos su obra, asohora, vemos que se trata de un virtuoso del dibujo y la acuarela. Pareciera que pinta el rumor del agua y el bisbiseo del viento, que hace titilar la luz, que espejea como un arcano.

Durante el mes de octubre ha expuesto en Casa de Vacas del Retiro, con éxito descomunal: 92.193 visitantes. Cuando lean estas líneas, ya no podrán ver sus obras, pero entren en internet y youtube y se asombrarán con los videos y referencias visuales de su trabajo. Ha causado conmoción su imaginario y, sobre todo, su proceso de ejecución. Él ha montado la exposición, así como las vitrinas y el mobiliario, diseñado y hecho por él mismo.

Charles Villeneuve, Nantes 1971, pertenece a una familia de ebanistas y artesanos y en ella se forma. Pero, quiere ir más allá, hace diseño y Arquitectura. Comienza a trabajar como arquitecto, pero lo que le satisface es la pintura. Deja todo lo demás y se consagra a la acuarela a través de sus evidentes dotes de dibujante. Una estancia formadora, en la Casa de Velázquez, le ligan a Madrid y desde los inicios de siglo reside entre nosotros, exponiendo regularmente.

A todo esto, le precede la obtención del Premio Nacional de Arquitectura de la Academie de Beaux Arts de París, en 1997, lo que antes fuera el Prix Roma. Luego ha obtenido numerosos galardones, que no voy a referir, pues internet está repleto de sus referencias. Si voy a comentar su sensibilidad y osadía, su chispa creativa, su capacidad de crear nuevas sensaciones al espectador.

¿Qué hace de Charles Villeneuve un artista diferente? Su obra, claro; su dibujo, su maestría al componer grandes panorámicas, con una sutileza y elegancia manifiestas. Su material, el papel y la acuarela. Su procedimiento, pintura del natural. Toma infinitos apuntes in situ, en cuadernos que exhibe, y luego en el estudio, con la morosidad del tallador de diamantes, da vida a esas enormes instantáneas, que subyugan. Paisajista urbano, a modo, pero también de interiores, retratista y calígrafo chino madrileño ya.

No trata de poner la pintura a merced de la acuarela, sino de hacer realismo con la ductilidad de la acuarela. A menudo vemos pintura a la acuarela con un carácter obsoleto, enmarañado y confuso. Hay algunos acuarelistas que han rescatado esta técnica del amaneramiento, del torpe manoseo, del aburrimiento, es el caso de Juan Díaz o de Charles Villeneuve, gigante y riguroso.

Con él, la acuarela se limpia, se poetiza, se atreve, vibra, aspirando a la perfección y la belleza ¿No es eso al arte? Villeneuve, en este trabajo de los últimos años que ha presentado en Madrid, alcanza un nivel difícil de igualar. Su pulcritud, su valentía, su acierto, sus novedosas soluciones hacen de su obra un idiolecto que le distingue y le ensalza. Une al rigor de sus formas la sensación mágica de los ambientes, que transforma en vistas espectaculares maravillando al espectador.

Grand Paris in progress Crédito Juan Carlos Dongil García

 

Grand Paris in progress Crédito Juan Carlos Dongil García

 

Grand Paris in progress Crédito Juan Carlos Dongil García

 

Grand Paris in progress Crédito Juan Carlos Dongil García

 

London Acuarela y tinta sobre papel 56 x 200

 

Paris. Rive Gauche Acuarela y tinta sobre papel 80 x 71

 

COLOFÓN

He reunido en este texto tres estéticas distintas, pero en su fin no tan diferentes. Canogar hace magia de la pintura con la pintura. Callery nos provoca una sensación arqueológica con una exquisita manera de entender el temple. Y Villeneuve renuncia a toda retórica para decir con la acuarela que el paisaje lo hacemos nosotros y nos acompaña en nuestros movimientos como una sutil sombra poemática, para demostrarnos que no hay técnicas caducas o modernas, sino arte o artificio ¡Y logra hacer del gris un paraíso!

¿Acaso alguien puede asegurar que el arte es sólo figurativo? O ¿abstracto, conceptual? ¿Es por ventura la rosa sólo roja? ¡Que unos trazos gestuales de óleo o acrílico nos sugieran sensaciones semejantes a las que nos producen unas telas agujereadas o una vista del Sena a la acuarela, no sólo es posible sino natural! ¿Es, o no, plural el arte?  ¿Quién se apasiona con Velázquez no lo puede hacer con Rothko o con Manolo Rivera? ¡El aroma de la rosa no esta condicionado por un color! Y que ningún crítico sienta la tentación de pensar que un autor ha tenido suerte porque él escriba de su obra, muy al contrario, la suerte es del crítico que sigue encontrando obras que le motiven, le conmuevan y le fuercen a compartir sus sensaciones ¡Ya saben con las plumas de otro no se puede volar!

                                                                                                                   Tomás Paredes

                   Presidente de H. de la Asociación Española de Críticos de Arte/AICA Spain

 

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad