Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

La crítica se ha degradado hasta ausentarse

 

 

Y sin crítica, no hay primavera. La crítica araña, descubre, incita, cuestiona, afirma o rechaza, zarandea, debate, orienta, ordena. El orden facilita la vida, ahorma el proceso del objetivo. Unas relaciones sociales sin crítica se asientan en el desorden, en la arbitrariedad, en la autocracia, en las sevicias de los más poderosos, en la ciénaga.

¡Y no digamos en las manifestaciones materiales o espirituales, que dimanan del hombre! Sin crítica sólo hay voluntarismo, imposición, prepotencia, confusión, egestad, mixtificación, corrupción, desorientación. En 1991, J.M. Oviedo publica Breve historia del ensayo hispanoamericano, todo un aviso a navegantes.

De sólito, el crítico se hace, poco a poco, en el desarrollo de su labor. Salvo excepciones tan dignas como la de José Miguel Oviedo, nadie se inicia con la idea clara de ejercer la actividad de crítico literario, de arte, musical, de cine, teatro….Hay quien comienza a pintar y acaba escribiendo de arte, quien estudia música y no se atreve a componer y se dedica a comentarla. Hay un evidente menosprecio del crítico y se le identifica con aquella persona que no se ha atrevido con la creación ex nihilo y se ha quedado en los aledaños. No siempre es así, por fortuna.

 José Miguel Oviedo

A lo largo de la historia ha habido críticos que han explicado con elegancia y claridad, rigor y vigor, el propósito del autor para enriquecer la vida intelectual. Y en distintas épocas. No es que cualquiera tiempo pasado fuere mejor, no. Sucede que han existido autores que han construido su mundo expresivo a través de la crítica. Por citar a alguno, lo haré con los más incontestables, con los que se han ganado el respeto del prestigio, tales Edmund Wilson, Eduardo Lourenço, George Steiner, Harold Bloom-este muy endeble fuera de la lengua anglosajona y el yiddish-, Julio Ortega, Robert Hughes…

Ahora, en España estamos en los huesos, a la intemperie, en precario. El crítico, cumple diversos servicios, pero no puede dejar de ser puente entre el creador y el espectador. Tiene que ser riguroso, exigente, brillante en sus lecturas; subjetivo, riguroso, didáctico, analizando la técnica, sajelando la sensibilidad y situando la obra y el autor en el espacio y el tiempo. El crítico debe leer a los críticos, está obligado a conocer su medio.

La Filosofía busca la verdad a través del rigor conceptual y la razón lógica. La poesía es revelación, indaga las querencias de la naturaleza humana por medio de la belleza, la emoción y el ritmo del lenguaje. El ensayo ordena. La historia relata lo que no se puede improvisar. El teatro propicia la libertad de expresión y de pensamiento. La crítica analiza, estructura, se expone con la osadía del vidente.

Edmund Wilson

José Miguel Oviedo es un ejemplo a ponderar y seguir, un modelo. Oviedo es con toda probabilidad el mejor crítico literario de Hispanoamérica y más allá, no sólo en su tiempo, porque su obra le mantiene en pinganitos. Nació en Lima, 1934, fue compañero de colegio y de pupitre de Mario Vargas Llosa.  Se doctoró en la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde fue catedrático de Literatura y desde allí marchó a la Universidad del Pensilvania donde fue jefe de departamento de Lenguas Romance.

Comenzó escribiendo crítica literaria en los periódicos, siendo un revulsivo para su generación y otras posteriores. Posee una dilatada bibliografía, pero no tantos libros de crítica, cuyos textos están diseminados por diarios y revistas. Los últimos años de su vida estuvo enfermo, ausente y murió en Filadelfia en 2019.

El 24 de febrero de 2020 se le tributó un homenaje en el Instituto Cervantes de Madrid, propiciado por la Cátedra Vargas Llosa y en el que tomaron parte: Luis García Montero, Juancho Armas, la profesora Eva Valero, el crítico peruano Efrain Kristal y Mario Vargas Llosa. También dijo unas palabras Alonso Ruiz Rosas y agradeció el acto la hija de J. M. Oviedo.

El director del Cervantes presentó y participó, intentando gallear donde no podía, preso de sus carencias. Juancho, sobreactuando, relató algunas anécdotas y vivencias en tono bronco. La profesora, en su línea académica, tradicional y obsoleta. El Sr, Kristal quiso dejar claro lo que le debía y las veces que frecuentó a Oviedo. En su turno, Vargas Llosa, tras referir su amistad desde la infancia, dijo: “He visto que nadie ha hablado de la obra más importante de José Miguel Oviedo, la Historia de la Literatura Hispanoamericana, en cuatro volúmenes”, puede contrastarse la información en youtube.

 Tapa de Historia de la Literatura Hispanoamericana, v. IV

Me dio un vuelvo el corazón y me pregunté, ¡cómo todos estos no se meten debajo de la silla! El caso es que ipso facto percibes quién le ha leído y quien le ha hojeado. Si vas a homenajear a un crítico y no comentas lo más importante de su obra, ¿qué estás haciendo, sino deturpar su imagen? Mario Vargas Llosa, sin que el auditorio le diera mayor importancia, dictó una lección magistral sobre la crítica y el crítico J.M. Oviedo.

Hay que tener unos conocimientos y un juicio en estado de proceridad para redactar esos cuatro volúmenes, Alanza Editorial, 1995, que se pueden leer de corrido, escritos con sencillez y pulcritud. José Miguel Oviedo tenía un don que la permitía ser elegante sin parecer rebuscado, directo y asequible sin caer en lo trivial. No vasta con leer mucho, importa más saber leer y retener lo preciso y fundamental de lo que se lee y, sobre todo, saber relacionar esos conocimientos con solercia, facilitando la dicha de un criterio límpido, por su arriesgado rigor, expresado en un estilo noble.

La cualidad de crítico, y su calidad, solo depende de la dimensión de su obra. Los medios promocionan a sus críticos- por lo común reseñistas-; las asociaciones a sus miembros, pero el único título válido lo otorga la entidad de su obra. No es lo mismo el escritor, poeta, gacetillero, que hace un comentario crítico, que quien se dedica a la crítica. ¿Por qué es fundamental la obra de Oviedo? Por su conocimiento contrastado, por su criterio, por la estructura de sus análisis, por la belleza cercana de su manera, por convertir lo complejo en sencillo, por tantas acciones…

 Eduardo Lourenço

En enero de este año, Taurus publicaba: AMÉRICA EN SUS POETAS. Una cartografía lírica del continente de Edgardo Dobry. ¡Bueno, todo lo opuesto a Oviedo! Dobry, poeta, crítico y profesor, proyecta un libro en exceso pretencioso, arbitrario, que se convierte en canto al neobarroco, a sus amigos y compatriotas, sin respetar las calidades y más atento a lo que se lleva.

La edición es fea. ¿Dónde está el Taurus de poco ha? En la introducción, el autor dice: “Este libro no pretende construir un canon, ni discutir o suscribir alguno de las ya constituidos”. Sin embargo, en la contratapa del libro, leemos: “…el aclamado profesor y poeta Edgardo Dobre forja en el fascinante recorrido de este ensayo un canon renovado de la poesía americana; un árbol genealógico de los últimos doscientos años que hunde sus raíces en insólitas correspondencias a través de todo el continente”. Una pretensión que no se cumple. La ambición pone el carro delante de los bueyes.

Hay capítulos que cumplen su objetivo: los estudios de Poe, Whitman, Girondo, Vallejo, Rosario Castellanos…y otros desbordados y reiterativos como los de Ashbery, Kózer, Tamara Kamenszain- resulta extravagante su insistencia en esta experimentalista y su jaleo al lenguaje inclusivo-, Néstor Perlongher, Samoilovich, Sergio Raimondi, Aurelio Major. ¡Diez capítulos al neobarroco, cero a Brasil, cita a Paz, pero no lo estudia; lo mismo con Neruda! ¡Ni mención de J.M. Oviedo!

George Steiner

Un ensayo crítico ha de ser riguroso, veraz, fundado, dibujando la excelencia creativa y desechando la mediocridad; subjetivo, pero de un subjetivismo capaz de transmitir objetividad. Aristóteles, Ética a Nicómaco, explica lo que es la epiqueya, la contención y la valoración. Un crítico no es un juez, sino un aguaitador del misterio creativo y debe desvelar lo que potencia una obra o lo que la desnuda y la deja a merced de sus vergüenzas. Y eso no lo hace Dobry a caballo de sus ínfulas.

En Los valores literarios, Azorín considera el crítico como un artista que dialoga con los textos. El crítico debe observar la realidad, no negar la realidad, y deducir. Se trata de sintetizar las sensaciones de nuestra percepción de lo concreto, depurando la vorágine de nuestra sensibilidad. Hay críticos que en lugar de aprehender lo que escrutan, hablan de ellos mismos. Sin autocrítica jamás se llega a donde uno quiere estar. Es imprescindible la autocrítica, no he visto a nadie que sea tan autocrítico como J.M. Oviedo en Una locura razonable; memorias de un crítico literario, 2014, volumen de crítico, que no de crítica.

La voz del crítico se teje, no se improvisa, no es azarosa. Hay que mirar mucho, leer, y saber dónde ponemos los ojos. Hay obras que ningún crítico debería obviar, desconocer: The Wound and the Bow/ La herida y el arco de Edmund Wilson; Después de Babel, 1975, de George Steiner; O Labirinto da Saudade d Eduardo Lourenço, El impacto de lo nuevo, 1980, de Robert Hughes; o las críticas de José Miguel Oviedo, que Vargas Llosa recomendaba recoger en varios tomos.

No se trata de aconsejar nada, sino de hacer ver la dimensión de la crítica, la fuerza y el resplandor de textos que enriquecen nuestra vida intelectual, mostrándonos perfiles, luces, perspectivas, que sin esos textos no hubiéramos conocido ni imaginado. En determinadas circunstancias la crítica puede molestar, pero si no estamos preparados para la autocrítica y reconocer nuestras limitaciones, todo será en vano, pura frivolidad.

José Miguel Oviedo

                                                                                                                   Tomás Paredes

                                                                                               Presidente H. de AICA/Spain

 

 

 

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

 

 Blanca Varela:

«Una silenciosa algarabía del corazón»

 

Lo que pasa nos sitúa en un espacio. Ahí estamos, más allá de fantasías. Ese espacio es hoy de banalidad, degradación, deleznable. Ha desparecido, o no se manifiesta, el pensamiento. A cualquiera cosa se llama poesía, pintura, reflexión, pensamiento. El nivel es tan bajo que, desde el suelo, no hay perspectiva. Pensar es el proceso mental que realizamos para descubrir la claridad. No la verdad, pues la publicidad la ha roto hasta dejarla irreconocible. Para Heidegger pensar es un aprendizaje, buscamos lo que no sabíamos: aprendemos a ver, diferenciamos el resplandor de la entidad de la luz. ¡Blanca Varela, “porque alguien tiene que pensar la vida”!

Vivimos un mundo y unas relaciones socio-culturales artificiales. Si el hombre deja de pensar, ¡y está pasando!, se acaba todo. Todo lo relacionado con nuestra dignidad, nuestra libertad, nuestro compromiso vital. Sin pensamiento activo no hay libertad y sin libertad sólo hay esclavitud. Respecto a ideologías vivimos una insufrible polarización, pero, en torno a la vida emocional, estamos en época de absoluta renuncia. El hombre ha dimitido, para ser manejado, tal un pelele, por oligarquías desnaturalizadas, por bandas de truhanes zafios y rufianes.

La política que hacen los políticos actuales es un reflejo de nuestra sociedad, no un calco exacto. Hay circunstancias y sucesos que no son equivalentes. La política está henchida de mafias irredentas, que, bajo aspectos distintos, coinciden en su objetivo: vivir de los que trabajan, amordazar a los que piensan y dirigir voluntades a través del poder y su propaganda. La sociedad es plural y posee mecanismos, que pueden adormecerse, pero que despiertan de tiempo en vez. ¡Y en despertar estamos!

 

Retrato de Blanca Varela por F. de Szyszlo, c.1947

 

Conocí a Blanca Varela en 1997, en la “Resi”. Tenía una hermana que vivía en Madrid y sus estancias en la capital no fueron escasas. El 4 de octubre de 2002, apareció, en El Punto de las Artes, una entrevista que le hice en la que identificaba la poesía como “una silenciosa algarabía del corazón, un ejercicio de libertad”. Más existencialista que surrealista; estaba, está su obra determinada por el dolor y la ternura.

Una señora elegante, con porte, sin adustez; entre jazmín y aliaga; sedosa, pero, dura. Una claridad seclusa y rescatada por la actitud, hablaba como si hiciere una confidencia. Ángel inca de la luz y torrente de intimidad con alas. Tímida y rilkeana, nefelibata atenta a lo concreto. Había sufrió golpes fuertes en su vida y supo procesar el dolor en un hortus conclusus en el que cultivaba flores de sangre, que teñían su existencia. Nada le podía sorprender ya, salvo los efectos del día a día. Arrastraba una tristeza que sólo borraba la alegría de una sonrisa, el sabor de la dignidad a través de la palabra.

Limeña de cuna, estudió en San Marcos y, aunque escribió desde niña, allí fue donde se inició en la poesía, a la sombra de Sebastián Salazar Bondy, formando parte de la generación de los 50 de Perú: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Carlos Germán Belli, Washington Delgado, Alejandro Romualdo…Participó en la tertulia de la Peña Pancho Fierro, comandada por Alicia y Celia Bustamnate, asistiendo José Mª Arguedas, que influyó de forma notable en la obra vareliana; César Moro, Westphalen, Sérvulo Gutiérraz, Leonor Vinatea o Fernando de Szyszlo, con quien matrimonia en 1949.

Foto icónica de Baldomero Pestana de la poeta en Lima

 

Vino a la vida en un hogar en el que se escribía, se cantaba, se soñaba. Su madre, Esmeralda Gonzales Castro, escritora, cantautora, periodista, construyó valses criollos y melodías bajo el pseudónimo de Serafina Quinteras. Es mucho lo que le quedó de ella, porque andando el tiempo, 1997, confesaría en una entrevista a Víctor Rodríguez Núñez:”…mi inspiración mayor es poder escribir una poesía que se pueda cantar”.

Antes comienza a colaborar en Las Moradas, la revista de Westphalen y de Szyszlo. Y tras la boda, a París, donde por Jacques Lanzman conoce a Sartre y S. de Beauvoir, con quien intimará. Octavio Paz los introduce en el mundillo artístico de los Michaux, Giacametti, Léger, Tamayo, Breton, Carlos Martínez Rivas, José Bergamín: en la capital del Sena vive dos años sola, por las espantadas desleales de Szyszlo.

Fotografía realizada por Tomás Paredes en la Residencia de Estudiantes, en 2002

 

En el 57 se trasladan a Florencia, coincidiendo con Gerado Chávez, Tilsa Tsuchilya y otros compatriotas. Duran poco, se van a Washington, donde estarán hasta 1960, viven de traducciones y trabajos periodísticos. Deambulando por aquí y por allá, hasta el regreso definitivo (?) a Lima en 1962: “el tiempo es un árbol que no cesa de crecer”.

El matrimonio anduvo a trancas y barrancas, Szyszlo era muy enamorador. Se separaron en los ochenta, divorciándose en 1989. En sus memorias, La vida sin dueño, Alfaguara, 2017, Szyszlo no se siente orgulloso de su comportamiento con la poeta. Hay que añadir que, en 1996, su hijo Lorenzo fallece en un accidente aéreo, Vuelo 25 de Faucett Perú, en Arequipa. Acumulando dolores, cosechando heridas, se hizo resistente. Pero al final la vida cede y en 2006 tuvo un accidente vascular que la privó del habla. En silencio, sabiendo, murió en marzo de 2009 a los 82 años. Sus cenizas fueron sembradas en las aguas de la bahía de Paracas: “Amor, / paisaje que el tiempo corrige sin tregua”.

Su libro inicial, fue revisado, titulado y prologado por Octavio Paz, Ese puerto existe, 1959. En ese prólogo, asegura Octavio Paz: “Blanca Varela es una poeta que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga en su canto. Con el instinto del verdadero poeta, sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el amor, el tiempo y la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia”.

Fernando de Szyszlo es el pintor más internacional de Perú del s. XX, junto con Gerardo Chávez, siendo tan distintos. Era un personaje encantador, cuando expuso en Madrid, estuve con él y con Vargas Llosa, su amigo. Le hice una entrevista, en El Punto de las Artes, 18 de marzo de 2005. Quería hacerme un obsequio y yo le pedí el Libro de barro de Blanca Varela. Se emocionó y me dijo que me lo enviaría si lo encontraba. Cuando viajé a Lima a presentar el gran catálogo de la obra de Gerardo Chávez, ya tenía una cita para verme con él, pero el día anterior a mi llegada, se produjo la infausta noticia de su muerte, junto a la de su segunda esposa, Lila Yabar, 9 de octubre de 2017.

Retrato pop de Blanca Varela

 

De su obra, ocho libros, toda la poesía de Blanca Varela está en edición de Galaxia Gitenberg/Círculo de Lectores, Donde todo termina abre las alas, 2001, con prólogo de Adolfo Castañón y epílogo de Antonio Gamoneda ¡Qué manía de mezclar agua y aceite!

Dentro de su enigmático cosmos, el libro más esplendoroso es El libro de barro, Ediciones del Tapir, Madrid, 1993.  También Canto Villano es muy representativo y Ejercicios materiales. Perfumada de surrealismo, introduce en la poesía del continente americano un sabor existencialista y una elegancia ungarettiana. Transita la intimidad, la desnudez, el desencuentro, para resistir una realidad hiriente, “y de pronto la vida”.

José Miguel Oviedo, el crítico más creativo, cree su poesía “pura y misteriosa”, ejerciendo “una insurrección cotidiana”. Para Abelardo Oquendo, “…esta poesía se alimenta de pérdidas, es una chispa que brota del choque de dos manos por coger una chispa”. Para mi amigo, el maestro Julio Ortega, es una poesía “que no rinde sus encuentros, que no accede al diálogo y que, indefectiblemente, aparece y huye”.

 

Es una de las poetas más finas, exquisitas y poderosas del siglo XX, en Hispanoamérica. Tiene más que ver con los poetas peruanos de los 40 que con los de su generación. Es una isla, un cúmulo impreciso de sensibilidad, arañado por la rudeza de los que no saben medir su fuerza. Hablaba en tono de susurro, como viniente del dolor, hecha a pasar de puntillas, a estar tras el visillo, pero con la lucidez de un volcán silente a punto de inaugurar su canto irreductible del fuego.

Fernando de Szyszlo ante una de sus obras

 

Su obra, va más allá de la lírica, hizo crítica de cine, con el pseudónimo de Cosme; de arte, columnas de pensamiento para diarios. Para Albert Camus, pensar es “querer crear un mundo”. Pero su potencia, enmascarada, rehuyendo plantar cara, ajena al narcisismo, está en la poesía. No existen poetas elitistas, sino menospreciados por la ignorancia, que es letal. Ha sido traducida al francés, inglés, portugués, alemán, ruso, italiano. No es fácil el acceso a su poética, pero, muchas puertas se abren solas cuando se decide entrar.

Es coautora de la antología Las Ínsulas Extrañas, con Sánchez Robayna, Eduardo Milán y José Ángel Valente, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2002. Una publicación que levantó gran polvareda crítica, siendo muy atacado Valente.

Tapa de la edición de Galaxia

 

Blanca Leonor Varela Gonzales, Blanca Varela, nació el 10 de agosto de 1926 en Lima. Siempre quiso ser peruana, siempre escribió en español. El próximo diez de agosto se cumple el centenario de su nacimiento. No es una obra en peligro, nunca lo va a estar, pero al aire de esta efeméride, veo oportuno recordar su entidad y alentar su presencia, que nunca ha estado a la altura de su dimensión. ¡Una poesía mollar, límpida, que no se deja mezclar, genuina de un ángel cobijado en las estancias más hondas del prodigio!

Fue agasajada a destiempo y de modo burdo. ¿No pudo nadie remediar la astracanada? Obtuvo el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo, en 2001. ¡Muy tarde! Pero es que, cuando ya no podía hablar y su comprensión estaba dañada le otorgaron el Premio I de Poesía Ciudad de Granada, 2006, con torpes declaraciones del portavoz del jurado, y al siguiente año, el XVI Premio Reina Sofia de Poesía Iberoamericana. ¡Qué falta de tacto de los organizadores de esos galardones!

                                                                                                                 Tomás Paredes

                                                                                               Presidente H. de AICA Spain

 

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

¡Nadie somos demasiado buenos!

 

 

La bondad es una forma de inteligencia y la inteligencia es la máxima aspiración de la belleza. Así, la bondad resulta el estadio más elevado de la belleza. En ocasiones, escuchamos: ¡fulano o zutano es demasiado bueno! Nunca somos demasiado buenos, ya es muy complicado ser bueno, de modo que… La bondad se ha consensuado como <natural inclinación a hacer el bien>. Pero, eso es generalista y ambiguo en exceso.

La bondad no es una actitud religiosa, ni moral. Es aptitud humana y, en consecuencia, es una decisión de nuestra inteligencia respecto a nuestro desarrollo existencial, que hay que cultivar, convirtiéndola en permanente. Es tal la sensibilidad, o se posee o se carece de ella. No podemos ser sensibles a ratos o a capricho. ¡Atención a las palabras! Ludwig Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas, pág. 109, escribe: “La filosofía es una lucha contra el embrujamiento de nuestro entendimiento por medio del lenguaje”.

Ludwig Wittgenstein

 

El bien se arracima en acciones éticas que generan impacto positivo en el otro, o en el grupo, sin esperar beneficio. Por asimilación se puede equiparar al mecenazgo, ayuda desinteresada, diferente al patrocinio, aportación que espera un retorno productivo. Son dos acciones fantásticas, pero distintas. La idea del bien es un concepto platónico. Platón lo ubica en la cúspide de su teoría de las ideas y lo identifica con el sol. ¡Cómo no va a ser una iluminación generativa el hecho de un bien en favor del prójimo!

La inteligencia no se explica desde un aserto expletivo, sino en acciones positivas concretas. Y exige ciertas características inmanentes. Es decir, un narcisista, un demagogo, una persona sometida a consignas, obedeciendo a ideologías, las que sean, per se, no puede ser bueno. Está incapacitado para ello por mucho que trasvista su proceder. Está condenado al servilismo por encima de todo, porque si no lo hace, estará fuera de ese círculo, grupo o mafia. Los gregarios tienen una función determinada, no pueden destacar, tienen que colaborar en la beatificación del patrón.

María Negroni, con poesía inicial muy fina, se ha demasiado y el que mucho abarca poco aprieta. No embargante, en un librito lleno de sorpresas, Pequeño mundo ilustrado, nos define algo mágico y real con una consigna memorable: “Todo narcisista fue antes un ser abandonado”.

Portada del libro Pequeño mundo ilustrado, de María Negroni

 

Sin dignidad no hay persona, ni entidad de ser. La dignidad ahorma la personalidad. La dignidad está directamente relacionada con los principios humanistas, con el respeto a los derechos humanos, con la decencia, con la limpidez. Se puede servir a un tiempo a Dios y al diablo, pero eso dista muy mucho del bien y la bondad. No debemos confundir la astucia con la inteligencia. Hay quien vive surfeando y se va salvando, sin tener en cuenta la libertad, ni el respeto a los otros. La pillería ayuda a ir tirando, pero es ajena a la dignidad de la persona, a la transparencia que exige la bondad.

Es cierto que, muchos congéneres no se plantean estas cuestiones y aspiran a vivir y medrar de cualquier manera con tal de flotar como un corcho. Y lo consiguen. ¿Puede ser un embustero, bueno? ¿Y un servil, adulador o seguidista? De toda evidencia, no. En la presentación del nuevo fiasco del “Reina Sofía”, dijo el ministro de Cultura, Ernest Urtasun: “Lo que presentamos hoy es una apuesta de gran trascendencia”. Se refería a la colección que pretende mostrar el arte surgido en España entre “1975 y el presente”. No sé si el Sr. Urtasun es más sectario que ignorante o más estulto que servilón.

Alguien que haya sido testigo del arte de ese tiempo, o lo haya estudiado con atención, verá que en esa nueva colectiva de cientos de cuadritos, no se refleja la historia, ni la realidad a la que se alude. Sin entrar en el desastre de montaje, ni en la torpeza de la selección. La crítica se ha dedicado, en mayoría, a atizar a Borja-Villel, a excepción de Fernando Castro y Ángela Molina, que atizan a Segade y su corte interminable de colaboradores. ¿Hace falta tanta gente para este resultado excéntrico y extemporáneo?

Cuando se comienza a ver el menú, que nos han preparado los nuevos genios de la museografía, uno va de susto en sobresalto, dando tumbos a cada capítulo, aburriéndose cada vez más hasta anhelar que aquello acabe y salir corriendo a respirar. Ya, desde el ascensor, la panorámica nos va dando aire. No se trata de números, ni de cuántas mujeres u hombres hay, sino de falta de empatía con el arte. ¿De verdad, ese conjunto triste resume los últimos cincuenta años del arte surgido en España y Latinoamérica?

La fechoría comienza con una fotocopia de Hermano lobo, un Genovés d’art pompier, un Concha Jérez y una obra del realismo social de Rafael Canogar. ¿Y no ha hecho nada más Canogar en cincuenta años, puesto que sigue ahí, vivito y trabajando? Picasso fallece en 1973, pero aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ahí está presente con los grabados que vandalizaron los Guerrilleros de Cristo Rey en Theo en 1975. ¿En eso que vemos ha gastado el dinero público el “Reina Sofia”? ¡Vaya fiasco!

Gran parte de las reseñas, corta y pega de las notas de presentación del museo, reclaman la presencia de Jaume Plensa. No resto un ápice del interés de su obra, sobrevalorada y tan comercializada. No se trata de un nombre sólo. ¿No tiene el MNCARS un buen Sicilia del final de los ochenta, un gran Gordillo, algo de la Escuela de Madrid, alguna huella de realismo? El antefinal, una abundancia injustificada de gallegos, desconcierta con una ceremonia de la confusión. ¿Qué ha costado este innoble ejercicio de frustración e intento de originalidad?

Ángela Molina, El País 7.III.26, asegura: “La nueva presentación de las colecciones del Reina Sofía liquida los tres lustros de Manuel Borja-Villel al frente del museo, una etapa que lo situó en un circuito internacional de debate y cultura crítica”. Y líneas más abajo remata: “La apuesta de Segade delata la persistente adolescencia de la institución, no la madurez que llegó a conquistar”. ¿En qué fuentes apoya esta opinión? El caso es que, tras esta guerra de afectos y desafectos, la casa sigue sin barrer y el “Reina” continúa siendo una entelequia que el Sr. Urtasun ve como “una apuesta de gran trascendencia”.

Platón, Jusepe Ribera, 1637

 

La incompetencia, el fracaso de gestión del ministro de Cultura es incontestable, con cifras elocuentes. España ha generado cultura para el ámbito internacional, en varios y largos tramos de su historia, dejar esa fuente de energía existencial y económica en manos tan torpes y sectarias es un puro disparate. ¿Qué ha hecho el Sr. Urtasun con el Estatuto del Artista, la reforma del INAEM, las subvenciones de la Fundación Gitana, la Ley del Cine, el IVA al 21% a las galerías? Sus obsesiones: la tauromaquia, el cambio climático, la igualdad y la descolonización de los muesos, tampoco parecen resueltas a pesar de su grosera tenacidad contra los toros.  En Luciérnagas apunta Rabindranath Tagore: “El sectario cree / que posee el mar / en su estanque privado”.

En entrevista a Manuel Borja-Villel, El País 12.II.26, afirmaba el insigne historiador: “El museo actual está basado en la violencia, la precariedad y la jerarquía […]Cuidar las instituciones es cuestionarlas. Y no podemos olvidar qué es lo que cuidamos: estructuras coloniales, basadas en la rapiña sistemática”. Borja-Villel tuvo ocasión de llevar a cabo algunas de estas consignas, pero los resultados no han sido brillantes, ni consistentes. Además, cuando habla de descolonizar, no hace referencia alguna a los bienes de Sigena, secuestrados por el MNAC, en contra de una resolución del T.S. Borja-Villel es un extraordinario estratega, sabe cómo articular redes de cobijo y suele dejar peones por donde pasa, pero no es un pensador y eso deturpa sus aspiraciones.

Tapa libro Rabindranath Tagore

 

Hay que distinguir el buenismo de la bondad. El buenismo es una actividad ingenua, que trata de evitar la responsabilidad, el sentido común o la evidencia de la realidad. No es lo mismo aspirar a la belleza a través de la inteligencia que emitir ocurrencias para eludir la responsabilidad, simulando lo que no se es. ¡Bastante castigo tiene aquel que miente, sistemáticamente, sin inmutarse, sabiendo que carece de dignidad; y si no lo sabe, peor aún, porque entonces, además de malo, es tonto!

 

Tomás Paredes

Presidente H. de AICA Spain

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

¿De qué se informa?

 

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La información siempre es crítica, pero no debe de ser sectaria. Cuando es partidaria deja de informar y se convierte en propaganda. La crítica ha desaparecido, insisto. En Madrid la oferta de actos culturales es enorme, ¡albricias!, pero hay muchos medios audiovisuales y, sin embargo, todos coinciden en lo mismo, por competir, más que por cultura. Traigo hechos que han acaecido esta semana, con éxito de asistencia, pero a los que no se ha dedicado ni una línea, en la era de la comunicación, el reseñismo, la inmediatez.

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 CENTENARIO DE EDUARDO ROLDÁN

En 2026, se celebra el centenario de varios artistas influyentes en la segunda mitad del siglo pasado en España. ¿Qué sepa, ningún tipo de recordatorio oficial para ninguno! Entre ellos, Eduardo Roldán, Madrid 1926-Aranjuez 2017. Y en Aranjuez, Sala Cultura de Postas, se ha inaugurado una exposición de sus obras y un programa de conferencias, recitales y conciertos. ¡Pues nada, silencio absoluto!

Eduardo Roldán, expresionista brillante, colorista visceral, radical en la crítica y las ideas, construyó un mundo fulgurante en el que se pelean heridas, rabias y emociones. Su gran valedor fue Francisco Umbral, que lo ponía en pinganitos adunia, escribiendo en Mortal y Rosa: “la materia que lo devora es la materia con que él pinta”.

Su delirio cromático se inscribe en la sensibilidad de la corte de los neobarrocos, también llamados neobarrosos y aún, neorrabiosos. Retuerce la pintura, en blanco y negro, o en colores, hasta que sangra, en canto dolorido, que se incrusta en el regazo de la desazón sangrando. No es el De Kooning español, porque el abstracto americano era eso y lírico, en tanto que nuestro Roldán es trágico, invasivo, violento, con jirones de carne y dientes al albur de sus sensaciones: un remolino detenido.

Expuso sin asiduidad, más bien solitario, pero eso no quita para reconocer el fulgor colorido de su expresionismo insumiso. Ni para silenciar su potencia entre tanto furtivo como ahora hay. Roldán pertenece a la tradición española, que parte de Goya, con las libertades ya aceptadas en su tiempo. Armoniza los grises con maestría y deconstruye con solercia las formas para ahormar una figuración deconstruida, explosiva, más que caótica, testimonio del caos social de su vivencia.

1990 personaje – esperpento (66×51) óleo sobre tabla

1970 autorretrato (100×80). Óleo sobre tabla

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DIMITRI  PAPAGUEORGUIU, 1928-2016

 

Con motivo de “el día mundial de la lengua griega”, la Embajada de Grecia en España, ha propuesto una exposición de su obra y un recordatorio a los diez años de su muerte. La muestra se titula: La poesía griega en el arte de Dimitri. Porque, este maestro del grabado, que formó a tantos artistas españoles, que se hizo tan castizo, es un traductor e introductor de la poesía griega contemporánea en el español.

Tradujo a Odysseas Elytis, antes del Nobel de Literatura y lo trajo a Madrid y realizó un viaje iniciático con él a Toledo a ver al Greco. Y fue amigo de Yannis Ritsos, lo tradujo. Y de Yorgos Seferis. Construyó, con los poemas de estos grandes, libros hermosísimos, deslumbrantes, únicos, acompañados de sus grabados. También de Sarantis Antiocos, que participó en la velada. El rubro del homenaje no es muy fiel, porque ellos están presentes en su arte gráfico, pero él los vertió al español y los difundió en ediciones de bibliófilo y en otras comunes.  Y en recitales en su taller, avispero de poetas.

Vino a Madrid, tras el duende de García Lorca, pero se hizo imprescindible en el arte de grabar y en las relaciones hispano-helenas. Manuela Armada, su mujer, pintora, le hizo un retrato, que aflora inocencia y ese pizco de pillería simpática que derrochaba. Sus medios, trabajo y pasión por la poesía. Fue profesor de la Facultad de Bellas Artes de la UCM.

¡Que te robe protagonismo la lengua griega es un honor! Intervinieron: el embajador, Excmo. Sr. Apostolos Baltas, Antón Alvar, Alfredo Silván Rodríguez y Sarantis Antiocos. No se habló mucho de su amistad con Ritsos, pero ahí están sus libros Claro de luna y Canciones llanas de la amarga tierra.  Ni de su relación con Elytis, el primero en traducir La bondad en el sendero de los lobos, y más, luego fue una avalancha de versiones, pero Dimitri estuvo ahí en el inicio, donde todo es más difícil y desierto.

Allí no cabía un alfiler, pero después, ya ven. Nada. ¿Merece tanta dedicación y el manejo de tanta belleza el menosprecio? ¡La libertad está ahí, allá cada cual con lo que elija! Una sociedad culta tiene posibilidad de ser libre; una sociedad ignorante, chabacana, está presta para ser confundida, abusada, manipulada.

Yannis Ritsos y Dimitri Papagueorguiu

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RAFAEL PÉREZ HERNANDO

 

Es un galerista y dirige la galería de arte homónima, en Madrid, Calle de Orellana, cabe la Plaza de París. Se diría un hombre despistado, ajeno, pero no, está muy atento a lo concreto y apunta los instantes con precisión majestuosa, poniendo monedas de oro sobre una pobre estameña. ¡Entre la realidad más severa y la candidez, sus textos!

Rafael ha publicado su segundo libro, el otoño pasado, nadie me había informado, ni lo he visto referenciado en parte alguna hasta ahora. El libo se titula Deja que las velas se apaguen solas y lo edita la prestigiosa editorial Pre-Textos. Los que han visitado su galería saben que muestra una línea de arte sobria, mínimal, ebria de soledad, de silencios. Un buen ejemplo es su exposición actual, obras emotivas de Din Matamoro y juegos monocromáticos de Regine Schumann.

¿Aforismos, líneas de pensamiento, versos, apuntamientos, referencias desnudas, realida seca? A veces tiene algo de heraclitiano y otras de bagatela; percepciones y sensaciones esenciales, escuetas, frías. Lo más evidente es la conexión de lo que escribe con lo que expone en su espacio. No conozco otro caso. Cuando leo sus notas pienso en la pintura de Giorgio Griffa, Cao, Sabine Finkenauer, Ofelia o, sobre todo, en Hernández Pijuan.

¿Después de tres o cuatro meses no hay un rincón de papel o de pantalla que dedique un párrafo a este libro, singular, extraño, en los huesos, a la intemperie de todo? ¿Hacia dónde se dirige esta sociedad iletrada, sectaria, decapitada, discapacitada, absurda y materialista? Su primer libro, Las higueras necesitan compañía, 2023, es del mismo sesgo. ¡Algo debe de tener el agua cuando la bendicen! Rafael, galerista y escritor.

 

Tapa del libro de Rafael Pérez Hernando

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ROMERAL, EL DÍA QUE MURIÓ RETIJA

 

Al llegar, le vi de luto, chaqueta y corbata negra. Y pregunté quién había muerto: “Hoy ha fallecido Retija y no puedo dejar de sentirlo”. Su actitud, me sacudió. ¡No empezaba mal la velada! Retija era un cantaor de La Solana, lo conocí en los noventa en La Soleá, tenía una voz candeal y lavanda. Era menudo y cantaba liviano tras un día de trabajo en el andamio. De menestral se metamorfoseaba en jilguero, al anochecer, y encendía su cante de antorcha manchega, que alumbra. Cuando un cantaor muere algún ostugo del mundo se oscurece y crece el silencio, zaguán del antro del olvido.

La Tertulia Peñaltar, Casa de Ávila, rendía homenaje a José Luis López Romeral, el pintor Romeral, por sus cincuenta años de exposiciones y tras un rosario de celebraciones en 2025: Toledo, Madrid, Trujillo, Alcázar, Valdepeñas, Melque, San Martín de Montalbán, Getafe…. Pintor y flamencólogo, en la órbita de Francisco Moreno Galván. El acto lo dirigía el acuarelista Pablo Reviriego.

Enseguida tomó la palabra Romeral y, tras los agradecimientos, fue desgranando, con mágica sencillez, su vida, desde su infancia al presente. Y mostrando los cuadros que dibujan su andadura plástica. Contó anécdotas, citando a personas de su consideración y recitó algún poema propio: todo en un tono de intimidad y de nobleza que conquistó la sala, que estaba a rebosar. Habló tan divinamente que nadie quería que terminara

Más que charla profesional fue una confesión, que iba hechizando oído y corazón de los oyentes. Todo olía a sábanas blancas aromadas de membrillo en una casa de pueblo donde se fraguó el horizonte de su decencia. Y así se percibía, como una oración, una plegaria agradecida y que se agradece, porque toca las hebras de nuestra sensibilidad. Y asohora, aquel rincón común se convertía en un palacio ahíto de majestad y de dignidad. La grandeza, de sólito, emerge de la sencillez, en la autenticidad genuina de las almas que identifican la libertad de ser para la vida, la naturalidad sin afectación.

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DIMENSIÓN DE CARMEN PALLARÉS

 

Dimensión que se agiganta, inconmensurable, infinita. ¿Cómo se mide la esencia de la poesía, de la poeta? En la férvida longitud de su canto conspicuo, en el ritmo armónico de libros como Camino de mi palacio, 2012, o El sol azabache de la melancolía. Carmen Pallarés es una poeta oculta, seclusa, silenciosa, pero inmensa. Ella ha elegido con tesón hurtarse al espejo, pero yo la he buscado hasta en el azogue y me maravilla esa capacidad suya de llegar a la proceridad como si nada.

Carmen Pallarés es crítico de arte, pintora sutil,crea playas para que las gaviotas dibujen en la arena la cartografía del misterio. Autora de monografías, artículos de periódico y, ante todo, poeta, con vocación de alcanzar el infinito, tras la luz, como la copa de los árboles. Carmen es canto, transparente como el agua, como el aire; huele a limpio, a manzana conservada entre el grano, frágil, quebradiza pero más duradera que el bronce.

Abedul Ediciones edita su librito -por la extensión, 35 pp.-Recordarte, una elegía a la muerte de su madre, más bien canto místico de amor espiritual en la órbita yepesiana. No está escrito en verso, pero es poesía; no prosa poética, como se dice con desdén, sino poesía en versículos largos, barrocos, que se alargan a lomos de una ola seductora. A veces, uno piensa que está leyendo a Fray Luis, un castellano tibar, un lenguaje de los ángeles. La frase se va estirando, zigzagueando, reptando como sierpe de nardo sobre un lecho de camelias. Nos quedamos sin aire, llenos de música; embebidos, sorprendidos por la meguez de su escritura.

En la Noche Oscura su corazón late como pulso del tiempo, donde el amor se cobija al socaire del cataclismo. Y cita a Rumí, porque su plegaria enciende un pueblo de aromas sufíes. Y habla de Dios, y de la fe, y la creencia, y reina un perfume del sándalo que le ha regalado Tagore. No conozco una despedida de esta pulcritud, ni un canto a la madre que frise su belleza. No se puede citar un versículo, porque un pétalo nunca prefigura la hermosura de la rosa. ¡No lo olviden, Recordarte, impresionante Carmen Pallarés!.

Y puedo seguir, pero no quiero abusar del espacio ni del lector. El martes 24, en la Casa de Segovia, el maestro Carlos Muñoz de Pablos dio una lección magistral sobre el Patrimonio, la vidriera y su arte. Fue una perfomance sensacional, ante unos sesenta afortunados, pero ¿ahí se queda todo? Al tiempo, páginas y páginas para la nueva colectiva del “Reina Sofia”, sin orden ni concierto, un juego irreverente, en el que el Sr. Urtasun, enciclopédica ignorancia y carencia de sensibilidad, ve un “acontecimiento cultural de primera magnitud para España”. ¡Terra leviter super nos requiescat!

Tapa del libro de Carmen Pallarés

Tomás Paredes

Presidente H. de AICA Spain

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

¿Qué está pasando con la crítica?

¡Estará buena la breve tribu que venera a Robe Iniesta! Antes del deceso, silencio, cuando no menosprecio. Ha sido morir y todos se han desbocado a hacerlo suyo, desde el psicópata al más baboso de los mercenarios, un maratón oportunista y caricaturesco. ¡No guarden inquina sus adeptos, es un signo más de nuestra decadencia, intelectual y emotiva! De ausencia de crítica, autocrítica, dignidad. ¡Un panorama repugnante! Los plañideros no deben ignorar que se han retratado.

Conviene remarcar que no todas las canciones son poesía, las canciones son eso, canciones y, a veces, ni eso. La proceridad de la canción está en que se la apropie el pueblo, ahí está su grandeza, si además tiene algunas gotas de poesía, miel sobre hojuelas, ocurre con Sabina, Krahe o Chicho. Pero, ninguno de ellos son Édith Piaf, Bob Dylan o Brassens. Manuel Machado, ese gigante torturado, escribió esta joya:

LA COPLA

Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo,
ya nadie sabe el autor.

Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.

Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad.

La crítica ha desaparecido, en muchos campos. Yo me muevo entre la literatura y el arte, pero el mal se ha extendido y la ruina crítica es expansiva. Nuestra cultura, en español, no es que esté para sacar mucho pecho, pero han existido hombres de pensamiento crítico evidente, avalado por sus juicios, como Américo Castro, Unamuno, Ortega y Gasset, José Gaos, Nicolás Gómez Dávila, Borges, Octavio Paz, Dámaso Alonso…

¿Existen hoy mentalidades semejantes a las de Heidegger, Russell, Popper, Gottlob Frege, Hannah Arendt, Roland Barthes o Eduardo Lourenço? Me temo que no, por mucho que alguno defienda a este o aquel correligionario. Son tiempos de vacas flacas en el arte y la literatura, en el pensamiento. O en plan más doméstico, ¿hay hoy algún Lafuente Ferrari, Manuel Sacristán, Gaya Nuño, Gonzalo Sobejano, García Yebra, Julio Caro, Ramón Carande o P. Custodio Vega? No será fácil encontrarlo.

Manuel Machado

 

¿Qué ha pasado con la crítica? No es que esté en crisis, sino que se ha diluido. Cada vez son menos los espacios para la crítica en los medios audiovisuales, pero eso no es óbice para que un pensamiento crítico sea expresado, porque hay más posibilidades que nunca en el cuérnago electrónico. Se va a una rueda prensa donde se presenta una exposición, un libro, una obra teatral, y al día siguiente vemos repetida, en los diferentes medios, la misma opinión que se ha transmitido a los convocados. Hay alguno que cambia cuatro cosas para aparentar que hace; otros, ni se molestan. ¿Qué se hizo del espíritu crítico?

La crítica es una acción del intelecto que razona un juicio, analizando de forma objetiva las características de algo o a alguien; un examen razonante, que ahorma un juicio, un criterio que se expresa en público. En el Romanticismo prevaleció el poder de la emoción y la subjetividad. Reaccionando, T.S. Eliot, una crítica ejemplar, exigía rigor intelectual, condición de objetividad y correlato objetivo. Mas, Baudelaire defendía una crítica apasionada, parcial, subjetiva, poética, buscando la belleza en lo moderno.

¿Por qué no? Me quedo con lo bueno de una y otra, en tanto en cuanto sea crítica constructiva. Una crítica puede ser negativa, pero no debe ser hiriente, faltona, inmoral, destructiva. Para opinar el primer requisito es tener opinión. El juicio se edifica con varios elementos: información, debate, conocimiento, ponderación y conclusión. Alguno cree que la intuición es un soplo romántico. No, la intuición está hecha de buen juicio, razonamiento, búsqueda de entidad y de los copos que nieva el pensamiento mágico.

Ortega y Gasset

 

He formado parte de cientos de jurados, conozco su desarrollo y respeto el fallo de sus deliberaciones, claro, sabiendo que se adopta el juicio de la mayoría. En los concursos públicos nacionales, al beneficiarse alguien de dinero público, debería existir una transparencia, que no hay, y saber quién ha propuesto al candidato y cómo se ha llegado al veredicto.

A mí, en concreto, me gustaría saber quién ha propuesto al premio Velázquez de este año, qué miembros del jurado conocían su obra y qué razones hay para designar a Patricia Belli y no otros candidatos. Respeto la decisión de premiar a Patricia Belli, a quién felicito, pero tengo derecho a saber el cómo y el qué. Esta petición no deturpa la obra de la artista galardonada, sino que la afianzaría.

Sucede igual con el Premio Cervantes, a quién he leído, mas, del mismo modo, importa saber qué miembros del jurado habían leído a Gonzalo Celorio. Y lo mismo con el Premio Nacional de las Letras: está bien que den una alegría a María Victoria Atencia, pero, ¿si es tan importante, por qué hay que esperar a que cumpla 93 años para reconocerla? ¡La dinámica de este Ministerio de Cultura es bastante proterva! No digo que yo conozco y los demás ignoran, no, sólo pretendo que haya transparencia.

José Gaos

 

Los Premio Nacionales, el Cervantes, el Reina Sofia de Poesía Iberoamericana y el Velázquez evidencia una manipulación política que los descategoriza, los enerva, los hunde. Enseguida saldrá el oportunista de turno, con este o aquel nombre, y claro que hay aciertos, pero, mucho más, caprichos compensatorios de no se sabe bien qué. Y no cuestiono a los premiados, pero señalo arbitrariedades dañinas e innecesarias. ¿Cuántos Premio Cervantes son antesala de la muerte del autor? ¡Repásese el historial y se verá!

Para formar parte de un jurado hay que estar bien formado. No vale un me gusta, hay que fundamentar la opinión. El jurado ejerce una crítica determinante, elige a uno y rechaza a otros; de los que selecciona, debe de tener conocimiento suficiente para decantarse. En arte plástico, tienes la obra delante -bueno, ahora no, salvo el Salón de Otoño y el Premio Reina Sofia de la AEPE y algún otro, todo es digital, frívolo, a la ligera, impropio-, pero en literatura, tienes que ir leído, con bagaje, con oficio, con criterio construido.

Eduardo Lourenco

 

¿En qué consiste el criterio?  Criterio, del gr. criterion=juzgar, es discernimiento y juicio para conocer la realidad de algo o alguien. No se tiene mucho o poco criterio, se tiene o se carece de él. Con los años se va adormeciendo y si no se percibe su muerte, su ausencia, es que se carece de criterio. Sin buen juicio, sin criterio no hay justicia. Y un fallo aspira siempre a hacer justicia.

El criterio está por encima de los gustos, las preferencias, las filias y las fobias, las circunstancias, los intereses. La simpatía por algo o alguien no puede obnubilar nuestro juicio acerca de su realidad. El juicio no es “una facultad del alma” como asegura el DRAE, sino una muestra de nuestro criterio.

Juan de Valdés (Cuenca c.1494-Nápoles 1541), humanista, erasmista, luterano, gentilhombre de capa y espada del papa Clemente VII, excelso escritor español, estricto gramático antinormativo, escribió una obra fundamental, Diálogo de la lengua, 1535, aunque no vio la luz hasta 1737, cuando Gregorio Mayans y Siscar lo publica como anónimo. En esa obra magna, asegura Juan de Valdés:

 -“Si yo uviese de escoger, más querría con mediano ingenio buen juicio, que con razonable juicio buen ingenio.

-¿Por qué?

-Porque hombres de grandes ingenios son los que se pierden en heregías y las falsas opiniones por falta de juicio. No ay tal joya en el hombre como el buen juicio”.

 

El humanista Iacopo Bonfadio llamaba a Juan de Valdés, el “compiuto uomo”, su prestigio fue extraordinario y su talento avanzado, avezado, claro, meridiano, limpio, pulcro. Acusaba Antonio de Nebrija de exceso de andalucismos y de oscuridad. Su defensa del juicio, lo que construye el criterio, es idónea, vanguardista, preclara. No confundir con Juan de Valdés Leal, siglo siguiente, pincel maestro del barroco.

No hay inspiración, hay talento expresivo y pensamiento, diafanidad y lejanía de tergiversación. La función del crítico está en rescatar del pasado lo que no debe desaparecer, ni opacarse; y del presente, lo mismo. No está tanto en exornar, como en distinguir; en adornar como en poner en claro el porqué de su dimensión, pues importa más el juico que el ingenio, como quería Juan de Valdés.

Ramón Carance

 

La ausencia de crítica, su perversión, conducen a una cosecha editorial ancha, blanda, débil, sin hurmiento; a un tropel de obras plásticas, cuyo único aval es estar colgadas en las paredes de una galería de arte. La adulación, el sahumerio bobalicón y servil lleva a la caricatura y al ridículo.  El exceso genuflexo de elogios a los que están por encima – y no quiero ni pensar en la política- no es más que un autorretrato del que lo realiza, una confesión lamentable e indigna, un servilismo del peor jaez.

Casi todas las traducciones son alabadas por los reseñistas de turno, que a menudo desconocen la lengua original de las que son vertidas. Hoy, todo el mundo publica – arribistas, trepas, laboteros, bocachanclas, mafiosos, burlangas, reyes- y están en su derecho, pero ese arrebato bochornoso exige una crítica correctora, que no existe. Detrás de una súplica, de sólito hay siempre una mentira. Tras cada elogio desmedido, gratuito, se agazapa una indignidad, un signo inaudito de dependencia.

Patricia Belli

                                                                                                                  Tomás Paredes

                                                                                              Presidente H. de AICA Spain

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

David de Almeida, imagen de un esteta  

Es preciso adelantar que David de Almeida parecía un actor de cine, antes que cualquier otra cosa; un galán de película, un dandi. ¡Buena planta, bien parecido, adecuada indumentaria, cadencia, presencia, naturalidad! Afable, cortés, sonriente, caballeroso sin afectación, con algo de flema inglesa o de distancia.

He dicho parecía, la primera impresión de su imagen. Otra cosa es lo que era, con rasgos a veces coincidentes y otros no. De piel blanca tirando a rosada, sencillo, campechano, mollar, cariñoso, enamoradizo, elegante. No importa dónde ni ante quién siempre su compostura era distinguida, armónica, lúcida, tranquila, incluso lúdica.  Y un esteta, del griego aiscetés. que percibe por los sentidos. En el DRAE, esteta es quien “considera el arte como un valor esencial”, un versado en estética o un cultor de la belleza.

Se tenía por un hombre de izquierdas. Me parecía más bien un liberal, sin dogmas, sin ataduras, libre para decidir y opinar, para relacionarse. No hablaba adunia de política, pero actuaba de una forma que determinaba su conducta, su epiqueya. Relacionaba entre sí a sus amigos, creando lazos de fidelidad. Estuve en reiteradas ocasiones con él, acompañado de José Saramago y Rogério Ribeiro, Cisela, João Prates, Mónica…

A pesar de esa impronta de dandi, de señor refinado que no se mancha las manos, que trabaja con la palabra y el pensamiento, resulta que sí que trabajaba con las manos y que se manchaba de pintura, de tintas, en traje de faena, una suerte de mono blanco, porque hasta para eso era coqueto, o limpio, o pulcro. Visto en ropa de calle, en su día a día, uno no se hacía la idea de cómo se transformaba en el taller o realizando un grabado.

 

Otra paradoja: pareciera que sólo era grabador, o sólo pintor, cuando era mucho más.  Porque le apasionaba la fotografía, porque practicó una escultura, nunca bien difundida, escasa pero intensa, donde deja ambuezas de sensibilidad y lisura, asociada con el canto de un pájaro, con una meguez, con un verso corto pero inmenso. Asiduo de la poesía, de poetas que musican los gestos, los signos y escriben sobre transparencias.

Hizo varios libros, con mucho mimo y creatividad, en colaboración, entre otros con José Saramago, Premio Nobel de Literatura. Tampoco debemos ocultar su obra pública, la única expuesta a todos: sus pinturas parietales de los Metros de Lisboa y Sao Paulo; Macao, Sao Pedro do Sul o el Memorial José Saramago.

Le conocí en 1989, cuando hizo una magnífica exposición en la galería Tórculo de Madrid y escribí acerca de la belleza de su creatividad. Era una obra sutil realizada con pasta de papel, blanca como la nieve, con incrustaciones de hilo de cobre, que lloraba en un verde veronés produciendo una sensación emotiva. Desde entonces nos vimos con frecuencia en Madrid, Lisboa, Marbella, Betanzos, Porto, Cascais, Peso da Régua…

 

Junto a João Prates la amistad se intensificó, se clarificó.  J. Prates, director del CPS, ingeniero y artista, fotógrafo y hacedor de libros, persona sensible y fiable, colabora con obra y con todo tipo de apoyos hacia el nombre de David, de quien fue amigo y seguidor, confidente y protector, editor y ángel. Y lo sigue siendo, respetuoso guardián de sus esencias. Suyas son las fotografías que aquí se exhiben cabe este texto.

¿Minimalista? Si, pero algo más. Enamorado perene del papel. Comenzó con acrílicos sobre arpilleras, monocromas, pero cuajadas de signos de vida y de silencio. En un principio fue el blanco, luego iba compartiendo espacios con el negro y otros colores de fondos, comprometido con la sobriedad, con la soledad, la elegancia. Fue adjuntando, a modo de collage, otros elementos de hierro, cobre, zinc, madera quemada, acero, latón, en piezas espléndidas de 2011; arcilla, cartones, papeles… Y unas rarezas, ya en 2004, de telas y bambúes, desnudas escenografías para la inauguración de una plegaria.

¿Qué determina la obra de Almeida? La pureza, la limpidez, la esencialidad. Su pasión por el papel atañe al grabado, pero también al amor por los libros propios y ajenos. Gran lector, estaba al tanto de lo que se publicaba, pero es también importante referirse a los libros que ahormó, como dibujante y grabador, colaborando con poetas y escritores. En 1988, puso sus dibujos a la poesía de Egito Gonçalves, O mapa do tesouro, editado por Campo de Letras, Porto, en su colección “Aprendiz de Feiticeiro”.

 

 

El más relevante fue Os poemas possiveis de José Saramago con estampas de Almeida. Con unos textos míos y sus serigrafias armó Cadencia, edición de cien ejemplares, Centro Portugués de Serigrafía, Lisboa, 2011, propuesta diseñada y concebida por João Prates. Sin menospreciar las tarjetas que diseñó para recitales y encuentros de poesía.

En España tuvo grandes admiradores y conocedores de su obra como Antonio Lorenzo, Monir, Gonzalo Cabo, Luis Feito, Jesús Núñez, Juan Carrete, José Luis Morales y Marín, J. Mª. Luna, Antonio Maura, Paco Farreras, a quien a su vez admiraba David, que forjó una exposición de su obra en Lisboa y defendía su trabajo a donde fuere.  Julio A. Zacchrisson, que fue un maestro del grabado, valoraba y ensalzaba su trabajo por su perfección técnica y su poética andradiana. Tenía mucho de Branco no branco de Eugenio de Andrade.

Me regaló muchas cosas, libros, pinturas, la esculturilla de Pessoa, aquella famosa y primera en el género de Brito. Pero nada tan importante como su amistad, su confianza, su cariño y aquella sonrisa que prometía un paraíso. Tuvo un alto sentido del pudor, que le hizo conducirse con señorío y con solercia, con distinción, con lisura. Cuando hubiera cumplido ochenta años, le recordamos y lo damos a conocer a otros para que, a través de su obra, las nuevas generaciones se hagan una idea del vuelo de su aspiración.

 

 

David de Almeida, hijo de herrero, nació en Sao Pedro do Sul el 7 de noviembre de 1945 y falleció en Lisboa, 2014. Eso quiere decir que el pasado 7 de noviembre era su aniversario. Para incidir en esa efeméride, un grupo de amigos y colegas, capitaneados por Saskia Moro, hemos concurrido a este homenaje cuyo contenido se muestra en la sede de la Sociedade Nacional de Belas Artes, Rua Barata Salgueiro, 36, 1250-044, Lisboa, hasta el 6 de diciembre. Después, se expondrá en Árvore, Cooperativa de Actividades Artísticas, de Porto.

Entre los promotores: la Sociedade Nacional de Belas Artes, las Fundaçoes Gulbenkian, José Saramago y Jorge Alvares; AICA Spain, Centro Portugués de Serigrafia, C.C. São Lourenço, Atelier D. de Almeida y las hijas del artista. Mas, el peso de la convocatoria lo ha llevado Saskia Moro, la comisaria de este emociónate encuentro. Saskia Moro, Londres 1967, doctora en Bellas Artes por la Universidad Complutense, con un pie en Madrid y otro en Lisboa, pintora y grabadora, un dilatado historial de exposiciones y premios; trabajó con David y tuvo fuertes lazos de amistad y de aprendizaje con el maestro.

Entre las obras originales de David de Almeida, de distintas épocas y técnicas, se han ubicado las de los amigos: dos piezas realistas, barrocas, en mármol blanco de Vitor Ribeiro. Un calatorao soberbio, la Esfinge Atlántica de Alcántara, cabe otras esculturas de Paulo Neves y Rui Matos. Pinturas de aquella pareja maravillosa formada por Rogério Ribeiro, ya desaparecido y Cisela Björk, pintora y persona a la altura de su excelencia. Obras de Jaime Silva, retratos y miscelánea de Antonio Homem Cardoso; mi admirado y viejo amigo Diego Moya, José Brito, Francisco Providencia, José Emidio y joyería artística de Inés Almeida.

 

 

 Una mágica fotografía del chileno Roberto Santandreu, mago de la imagen con misterio, del retrato de Francisco Ariztía; los grabados do mestre Marçal y dos obras de la comisaria, Saskia Moro, donde pone de manifiesto la dimensión de su contención y la sutileza de su técnica. Saskia es el arcángel del azul que fluye, sus celajes nos elevan al disfrute de la armonía lírica.

Con la bienvenida de Jaime Silva, SNBA, y Saskia Moro, a la inauguración asistieron: Ana, Sonia e Inés Almeida; Rui Penedo, Pilar del Río, J.A. Pinto Ribeiro, antiguo  ministro de Cultura; el compositor y galerista António Prates, la doctora Emilia de Dios, Carmo Lourenço, Ana Barata, Antonio Maura, Humberto Marçal, la celista  Irene Lima, el gran Vítor Ribeiro, Roberto Santandreu, el director de la Casa de América Latina, Manolo Gordillo, Cisela Björk, Alexandra Silvano, José Brito, Marie Huber, Mena y João Prates, José Moura, la poeta Lauren Mendinueta, António Homem Cardoso, Diego Kovadloff & Alejandro Erlich Oliva…

David de Almeida paseó la elegancia de su quehacer por cuatro continentes y su obra, vista con ojos del presente, no ha perdido ni un pizco de frescura y actualidad. ¡Cuándo una obra conserva la actualidad y la latencia, adquiere el valor de lo clásico, que tiene que ver con lo que está bien hecho! Propuesta pintiparada para repasar la fertilidad de su existencia y la proceridad de su trabajo: una visión sutil del arte a través de una obra instalada en la dimensión, la riqueza espiritual y la solercia.

                                                                                                                   Tomás Paredes

                                                                                                    Presidente H. AICA Spain

 

 

El 30 de octubre se inaugura el 92 Salón de Otoño

Celebrando la gran gala de las Bellas Artes de España

La Casa de Vacas del madrileño Parque del Buen Retiro acogerá el día 30 de octubre, a las 19 h. la gran gala de fallo del jurado, entrega de premios e inauguración de la exposición de las obras premiadas y seleccionadas en el 92 Salón de Otoño que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, el certamen más antiguo y prestigioso de los que se organizan en España.

La muestra incluye un total de 70 obras, de entre más de 300 presentadas.

La gala contará con la asistencia del Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, el Vicepresidente de la entidad, Juan Manuel López-Reina, la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez,  así como del resto de miembros de la Junta Directiva, Paloma Casado, Carmen Bonilla Carrasco, Fernando de Marta y Manuel Díaz Meré.

Además, asistirán los miembros del Jurado de esta edición Eduardo Naranjo, Alejandro Aguilar Soria, Paula Varona, Ricardo Sanz, Soledad Fernández, Tomás Paredes, Mª Dolores Chamero, así como de los responsables de las distintas entidades colaboradoras del 92 Salón de Otoño, José Luis Manzanares, Gerente de Tritoma, José Luis Domínguez, Concejal de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Getafe, Daniel Martín Hernández, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Móstoles, Miguel Ángel y Marisa Codina, de la Fundición Codina, Alan Hernández, Director General de Inmobiliarias Encuentro, Rosa María López-Maroto, Directora y Legataria del Memorial Museo D. Santiago de Santiago, Juan Luis Olleros, Presidente de la Agrupación Española de Acuarelistas, Begoña Alcalá-Galiano, así como Ignacio Egea, Presidente de la Fundación Down Madrid y Elena Escalona.

Organizado por la Asociación Española de Pintores y Escultores, el primer Salón de Otoño nació en 1920 como un acto de rebeldía frente a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, dando cabida a todas las tendencias, todos los estilos y todas las vanguardias.

105 años después, el Salón de Otoño cumple su edición número 92 y se enorgullece de tener una historia por la que han pasado casi 40.000 artistas, desde Picasso a Sorolla, de Gutiérrez Solana a Dis Berlin, de Alberti a Antonio López… y en el que se han otorgado alrededor de 2.400 premios.

Los artistas seleccionados en el 92 Salón de Otoño han sido:

Pablo Alcalá-Zamora (Pablo Alcalá-Zamora González)
Myriam Alcaraz (Myriam Alcaraz Ludeña)
Javier Alemany (Javier Alemany de la Peña)
Jorge Alvar (Jorge Pablo Alvar Ezquerra)
Alberto Artigas Azcoaga
Atarraya (Luis Manuel Díaz Díez)
Jimena Aznar (Jimena Aznar Rodríguez-Pardo)
Miguel Barbero (Miguel Barbero Llorente)
Mª Ángeles Bret (Mª Ángeles Bret Franco)
Carmela del Casar (Carmela del Casar Ximénez)
Rui Chen (Rui Chen Chen)
Eva Contreras (Eva Contreras Francisco)
Eloy Cordero (Eloy Cordero Padrón)
Jorge Cortés (Jorge Cortes González)
Leovigildo Cristóbal Valverde
Fiona Olimpia (Laura Fiona Cunilles Mula)
Dabrowska (Carmen Dabrowski Pernas)
Carmen Durán (Carmen Durán Sanz)
Federico Echevarría (Federico Echevarría Sainz)
Magdalena España (Magdalena España Luque)
Carmen Espinosa (Carmen Espinosa Soto)
Paz Esteban (Mª Paz Esteban Vacas)
Ramón Estévez Abeytua
Andrés Galián Vivancos
Angar Jiménez (Ángel García Jiménez)
Luis Javier Gayá (Luis Javier Gayá Soler)
Alberto Gómez Ascaso
José Manuel Gómez Lorenzo
Vicente Hernaiz (Vicente Hernaiz Pascual)
Ana Hernando (Ana Mª Hernando Torres)
Juan Luis (Juan Luis Barud Dabrowski)
Joaquín Calvo (Miguel Joaquín Calvo)
Sophie Justet
Andrii Kovalyk
Ricardo Lamenca (Ricardo Lamenca Espallargas)
Luis F. Lancho (Luis Francisco Lancho Jiménez)
Pablo Linares Amor
Juan Manuel López-Reina (Juan Manuel López-Reina Coso)
Marchante Serra (Yolanda Marchante Serra)
Martínez Porras (José Antonio Martínez Porras)
Adolfo Manuel Merino Mareque
Carlos Montero (Carlos Montero Viso)
Luz Mari Morales (Luz Mari Morales Abiega)
Laura Moret (Laura Moret Escrig)
Pedro Muñoz (Pedro Muñoz Mendoza)
Elena Muñoz Martín
Catalina Orart (Catalina Orozco de la Torre)
Javier Ortas (Javier Ortas González)
Francisco Ortega Guzmán – FOG (Francisco Ortega Guzmán)
Paisano (Juan Manuel Paisano Tena)
José María Pinto Rey
Félix Quiroga (Félix Quiroga Cubas)
Rafamarinas (Rafael Marinas Piña)
Gracia Ramírez Juan
Ricky Reese (Ricardo Reese)
Ricardo Renedo (Ricardo Renedo Herranz)
Marcial Rincón (Marcial Pérez Gutiérrez)
Ro. Rosado (Rosa Rosado Maqueda)
Juan Rodríguez Rodríguez
David Sánchez (David Sánchez Sánchez)
Charo Santamarina (Rosario García-Santamarina)
José Antonio Urosa (José Antonio Urosa Moujadami)
Chantal Valeriani
José Valladares (José Valladares Moreno)
Ron Zohar

 

 

92 Salón de Otoño

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

30 de octubre – 23 de noviembre de 2025

Casa de Vacas

Parque del Buen Retiro de Madrid

Pº de Colombia, 1. 28009 Madrid

De lunes a domingo, de 10 a 21 h.

Metro: Retiro (Línea 2)

Bus: 2, 20, 28

BICIMAD: Estación 102 (C/ Alcalá, 95) y Estación 60 (Plza. Independencia, 6)

 

 

 

 

 

 

Un jurado de grandes artistas

Para el 92 Salón de Otoño

El jurado del 92 Salón de Otoño de la Asociación Española de Pintores y Escultores se reunió el pasado día 1 de octubre para elegir las obras premiadas de esta edición y las obras seleccionadas para la exposición del certamen, cuya inauguración tendrá lugar el jueves 30 de octubre de 2025, a las 19 h. en la madrileña Casa de Vacas del Parque del Buen Retiro.

El Salón de Otoño, que celebra este año su edición número 92, es el certamen artístico más antiguo y prestigioso de los que se convocan en España, nació en 1920 con el objetivo de promover y difundir la creación pictórica contemporánea en todas sus expresiones y apoyar a los jóvenes artistas de la mano de los grandes maestros del arte.

En esta edición, el jurado ha estado compuesto por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE,  Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, actuando como Presidente y Secretaria del mismo, ambos con voz y sin voto, y ha tenido como vocales a los artistas Eduardo Naranjo, Alejandro Aguilar Soria, Paula Varona, Soledad Fernández y Ricardo Sanz, contando también con Tomás Paredes, Presidente de Honor de la Asociación Española de Críticos de Arte y Mª Dolores Chamero, Directora del Centro Cultural Casa de Vacas.

Tras revisar una por una las obras presentadas al certamen, el jurado se ha encargado de analizar y seleccionar meticulosamente las piezas galardonadas con los 20 premios que incluye el Salón, específicos de pintura, escultura, acuarela, grabado, dibujo, así como la Medalla Down Madrid, reservada a los artistas de este colectivo.

Un total de 70 obras de una amplia variedad de técnicas y estilos, han resultado seleccionadas para la exposición, de entre las cuales saldrán las obras premiadas, cuya autoría se revelará en el transcurso del acto de inauguración, cuando se celebre la gran gala de las bellas artes de España, en un acto que se ha convertido ya en imprescindible en el calendario cultural y artístico de España.

El 92 Salón de Otoño cuenta con la colaboración de Tritoma Gestión Cultural, del Ayuntamiento de Getafe, el Ayuntamiento de la Villa de Móstoles, de la Fundición Codina, Inmobiliarias Encuentro, Santiago de Santiago, la Agrupación Española de Acuarelistas, la familia Alcalá-Galiano, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, contando además con un premio especial reservado a los artistas Down Madrid, consistente en una Medalla.

La Asociación Española de Pintores y Escultores lleva 115 años abanderando la creación y exhibición artística española a lo largo de décadas gloriosas de pintura y escultura nacional e internacional. Con más de 9.000 actos culturales a sus espaldas, es una referencia obligada en la realización de muestras y exhibiciones. La AEPE es también pionera en la edición de una revista artística con 115 años de historia como es la Gaceta de Bellas Artes, brindando sus socios a otras instituciones en las que han ejercido cargos de suma importancia, como Directores del Museo del Prado, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, del Círculo de Bellas Artes, del Ateneo, de la Academia de España en Roma, del Museo de Arte Moderno, hoy Museo Reina Sofía, de la facultad de Bellas Artes…

 

De izquierda a derecha: Eduardo Naranjo, Tomás Paredes, Soledad Fernández, Dolores Chamero, Paula Varona, Mª Dolores Barreda Pérez,

José Gabriel Astudillo López, Ricardo Sanz y Alejandro Aguilar Soria

 

 

Toda la información del 92 Salón de Otoño la tienes en esta misma web, pestaña Certámenes y Premios.

 

 

 

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

¿Somos tan cultos como nos creemos?

 

Con toda evidencia, no. Es alarmante constatar el bajo nivel cultural de nuestra sociedad, desde las élites a las bases. ¿En qué fundamento esta conclusión? En los programas de las televisiones, en la prensa escrita, en el lodazal de internet, en las conversaciones cotidianas, en las preferencias mayoritarias de nuestros congéneres, en los libros que glorifican las ventas, en la polarización, en la chabacanería general, en los opinadores sin porqué, en el escaso y pobre lenguaje de comunicación…

No se trata de pesimismo, ni de negativismo. Pero, el sueño maravilloso de la vida (Quevedo), se merece otros soñadores, otra actitud humana. T.S. Eliot identificaba la cultura con aquello que hace que la vida merezca la pena ser vivida. Podemos pretender que todas las personas sean cultas, legítimo, pero no ocurre, la realidad es muy otra. Esta desafección cultural del momento es sintomática. Se ha perdido el sentido del pudor, del honor, del pundonor, la frescura de la naturalidad, la sencillez de la decencia.

¿Quién es una persona culta? Aquella que demuestra una amplia y sajelada comprensión del mundo, fundamentando sus razones gracias el desarrollo inteligente de sus facultades. Quien genera y tiene pensamiento, el que mantiene un deseo constante de aprender. No se trata de tener información, de ser un erudito, sino de saber conducirse en las circunstancias y cuestiones que plantea la vida, acertar en las interrelaciones de los elementos existenciales y contrastar las conclusiones.

Desarrollar la inteligencia, ejercitarla, pensar, corregirse, con sano acento crítico. Saber no es reunir datos, sino mantener la actitud acorde con tu aptitud; relacionar conocimientos y sentimientos con criterio. La sensibilidad se tiene, o se carece de ella; cuando se posee hay que cultivarla, exponerla, comprometerse para que se active y estilice. ¡Y qué hacemos con los sicarios, los gregarios, los servilones, los comprados!

Estoy construyendo una obra, que me exige conocimiento, pensamiento, decisiones críticas, de ámbito universal. Dadas su extensión y complejidad, me obliga a lecturas constantes, a consultas a colegas y especialistas, a revisiones, a estar en estado de centinela con lo que rodea cada tema. Si la obra tiene interés o no, se verá al final del proyecto y lo manifestarán sus lectores, si los hubiere.

Vengo indagando acerca del mundo oriental, el sur asiático, India. Y en concreto sobre la poesía en India durante el siglo XX y sus bordes. Y he podido comprobar cuánto desconocía yo y la ignorancia casi general sobre ese inmenso mundo. En España, en Europa, no interesa de modo manifiesto, con la excepción del Reino Unido, por razones obvias de colonización, donde hay publicaciones, ediciones y bibliografía suficiente.

Lo de España y el español es de traca, sobre todo en la poesía. Conocía: INDIA. Poesía Contemporánea, edición a cargo de Alfredo Villaverde y Shyama Prasad Ganguly, Ediciones Libertarias S.L., Madrid 1994. He releído esta breve antología, que pone algún orden en esa selvática sociedad; he vuelto a Tagore, Arun Kolatkar y referencias sueltas, pero todo muy en precario, pasando de puntillas. El resultado de las consultas, sin entrar en detalles, han sido desolador, misérrimo. ¡El desconocimiento es oceánico, la bibliografía inexistente, los especialistas fallidos!

Madre india, obra de R. Tagore

 

¿Cómo es posible que individuos que tienen una alta representación intelectual, que ocupan puestos de responsabilidad, que se tienen por doctos y cultivados, ignoren tanto de un casi continente como es la India?  Todos mencionan a Rabindranath Tagore, sin mucho convencimiento, pero poco más. ¿Hay intelectuales? ¿Dónde están?

 La rebelión de 1857 inicia el camino de la independencia del yugo inglés, que culmina en 1947. La República de la India o Bharat, consta de 28 estados y ocho territorios con una superficie de 3.287.265 km2, desde las cumbres del Himalaya al océano Índico. En ese espacio habitan 1.437 millones de personas, el país más poblado del mundo. La Constitución de 1950 reconoce dos lenguas oficiales: hindi e inglés y veintidós cooficiales. En reajustes posteriores las lenguas han tenido un influjo determinante.

Rabindranath Tagore

 

Un hermoso y vasto espacio de la tierra donde el colorido trata de tapar las diferencias sociales y los hedores. Pero, ¿cómo menospreciar un conglomerado humano cuyo pájaro nacional es el pavor real y su animal simbólico el tigre? La India es desequilibro cómplice, la no violencia de Mahatma Gandhi, el loto sagrado, el baniano, las vacas sacralizadas, la purificación en río contaminado, el misticismo y su fascinante, aromada, inabarcable y espiritual poesía. Se desgajaron Pakistán y Ceilán, la “lágrima de la India”, hoy Sri Lanka, donde el cingalés y el tamil son mayoritarios.

El reinado de Tagore, premio Nobel de Literatura en 1913, es indiscutible. Juan Ramón Jiménez y Cenobia Camprubí se prendaron de su obra y lo tradujeron del inglés y todos le hemos leído a través del filtro juanrramoniano.“Sé como el sándalo que perfuma el hacha del leñador que le hiere”. ¿Quién no ha leído, Ofrenda lírica, La luna nueva, El cartero del rey, Pájaros errantes, El asceta…?.

Rabindranath Tagore (1861-1941), poeta bengalí, también escribió en inglés; músico, pedagogo, filósofo, dramaturgo, pintor. En 1883 se casó con Mrinalini Devi, que tenía diez años. Fue un constante animador de la independencia, un polímata que extendió su fama al mundo, sobre todo a partir de 1913. Entre sus obras más conocidas: Hogar y el mundo, Gora,…Tagore muere en 1941 dejando una legado feracísimo y maravilloso.

Jibanananda Das

 

En España fue muy leído, gracias a Juan Ramón Jiménez y otras traducciones. La mejor de Gitanjali, la de Manuel Díaz Gárriz, En el XX era una estrella del mundo, ahora ha decaído, no se lee apenas. Pero, es el clásico del bengalí. Para situarnos con posibles de claridad en este bosque tupido de lenguas, creencias y tradiciones, hay que acometer la entrada a través de las lenguas; las principales son: hindi, inglés, bengalí, malayalam o malabar, punyabí, urdu, odia u oriya, télegu, gujarati, kannada, marathi, tamil, asamés…

Es preciso tener en cuenta los años de agitación independentista donde el acaloramiento político partidario ensombrece algunas obras. Desde 1857 se venía gestando un sentimiento de rechazo a los ingleses y eso creó nucleos revolucionarios muchas veces silenciados con las cárceles o la muerte. Voy a destacar a determinados autores cuya labor contrastada se ha destacado en el siglo XX, entrada la modernidad del verso libre, rompiendo una estricta tradición conservadora.

En lengua hindi hay que mencionar cumbres, ignoradas con rigor por los occidentales, nosotros, con valores estéticos y creativos excepcionales, como Suryakant Tripathi “Nirala”, Kunwar Narayan, Gajanand Madhar Muktibodh o Manglesh Dabral. Entre los poetas nativos que se han expresado en inglés: Nissim Ezekiel, Jayanta Mahapatra, Don Moraes, Shiv K. Kumar o Arun Kolatkar, el único traducido al español por David Puig, Kala goda/ Poemas de Bombay, Kriller 71 Ediciones, 2020, en gustosa edición.

El bengalí tiene una honda tradición y producción importante, lengua materna de Tagore, que también escribió en inglés. En ella se han escrito obras de consideración como las de Amiya Chandra Chakravarty, que fue secretario de Tagore; Jibanananda Das, uno de los más renombrados poetas bengalíes. Subhash Mukhopadhyay, Sankha Ghosh o Kabita Sinha la poeta que levantó la bandera en defensa de las mujeres.

En malabar o malayalam es de justicia mencionar a G Sankara Kurup, más conocido por Mahakavi G, con su galardonada antología Odakkuzhal / La flauta de bambú, 1950. Balamani Amma, conocida como “la poeta de la maternidad”, por los temas que frecuentó, falleció en 2004, padeciendo alzheimer desde 1999.  Kavalam Ayyappa Paniker, llamado Ayyappa Paniker(1930-2008), cuya obra Kurukshethram, 1960, fue un libro crucial en el devenir de la poesía malabar.

Nissim Ezekiel

Amrita Pritam

La lengua punyabí o panjabí, región del Punjab, con más de 100 millones de hablantes, es tonal y se escribe con un alfabeto gurmukhi, vinculado a la religión sij. Mohan Singh, que se tiene por el padre la literatura moderna punyabí. Amrita Pritam(1919-2005) nacida en el actual Pakistán y fallecida en Delhi, la poeta más considerada de esta lengua. Shiv Kumar Batatvi, tachado de romántico por su lírica amorosa.

El urdu es la lengua oficial de Pakistán y una de las cooficiales de la India. Es la lengua nativa de 70 millones de individuos y la segunda de 160 millones. Tiene influencia del persa y del árabe y se escribe de derecha a izquierda con caligrafía nastaliq. Mirza Ghalib (1797-1869) Escribe en persa y urdu, pero sienta las bases del urdu moderno, a través de sus cartas y sus ghazales, que los extiende mucho más allá de lo tradicional. Faiz Ahmed Faiz, Muhammad Iqbal, Ahmed Faraz, N.M. Rashed, Akhlaq Mohammed Khan, cuyo pseudónimo es Shahryar; Shamsur Rahman Faruqi(1935-2020).

Poemas de Bombay de Kolatkar

Tapa antologia de poesía

 

Parece suficiente la apertura de esta ventana a una inmensidad. Suerte de esbozo, que espero sea corregido y aumentado por aquellos que sepan más que yo de este mundo interminable de misterio y de belleza. Más que instruir, deseo advertir sobre un tesoro, crear inquietud en saber lo que hace inigualable ese palacio repleto de joyas preciosas. No busco especialistas, ni tragalibros, ni citadores digitales, sino curiosidad intelectual, sensibilidad, acciones que coadyuven a que esta vida merezca la pena ser vivida.

Cuando llueve, todo el que no se guarece, se moja. Los albañales partidarios, sectarios, están destruyendo la convivencia, haciéndonos olvidar lo fundamental para debatir el grado de fetidez de la basura. ¿Hay intelectuales? ¿Por qué no se manifiestan? Los mediocres no pueden conducirnos sino a su mediocridad, no tienen otro horizonte. “Ognuno sta solo sul cuor della terra / trafitto da un ragio di sole:/ ed é subito será”.

 

Tomás Paredes

                                                                                              Presidente H. de AICA Spain

Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

 

Esto no es una necrológica, ¿O sí?: Gerardo Chávez

 

En la mañana del domingo 22 de junio fallecía el maestro Gerardo Chávez, uno de los principales creadores plásticos peruanos y una personalidad desbordante siempre batallando en pro de la cultura y de su querido Perú. Vivió más de treinta años en Europa, sobre todo en París, y regresó de forma intermitente, circunstancia que le convierte en un artista internacional, pero menos conocido de lo que debiera en su tierra natal y muy valorado en Europa.

En el imaginario colectivo- ¡Edgar Morin!- se le tiene por uno de los surrealistas conspicuos y sin dejar de serlo, es mucho más que eso. Su etapa surrealista es genuina, feraz, fantástica, onírica, aunque prefiero encuadrarlo en la cima de lo real maravilloso, en sintonía con la visión de Alejo Carpentier. Su andadura ha sido larga -ha muerto a los 87 años-, tiene varias etapas, todas ellas con una impronta personal, haciendo dialogar el esplendor con el misterio, lo telúrico con la imaginación, lo ancestral con lo porvenir, el erotismo y lo chamánico.

Gerardo Chávez, alto, canducho, sonriente, era un hombre dotado para vivir: empático, optimista, simpático, seductor, generador absoluto de entidad, no sólo es un artista de renombre internacional, uno de los grandes nombres del arte en Latinoamérica, sino un inquieto activista cultural. En su Trujillo natal creó un Museo del Juguete, el primer Museo de Arte Contemporáneo del Perú, la I Bienal de Arte Contemporáneo…y estaba en vías de abrir un Museo Arqueológico. Y todo ello a sus expensas, con la base de su colección personal, no solo de pintura moderna sino también de piezas arqueológicas.

Paredes y Gerardo Chávez en su estudio limeño

 

Juan Manuel Bonet, a la sazón director del Instituto Cervantes, me propuso para presentar una gran monografía sobre su obra y una antológica con motivo de sus ochenta años en el Museo Nacional de Lima, octubre de 2017. Aunque le conocía de París, aquella ocasión ahormó mi admiración por su sencilla complejidad y una amistad que se prolongó hasta que un accidente cardiovascular le retuvo en el hospital del que ya no saldría con vida.

Edmundo Gerardo Chávez López nació en Trujillo, 17.XI.1937, pero creció en Paiján, y pronto quedó huérfano de madre, en una familia de veintitrés hermanos, por lo que a los nueve años comenzó a buscarse la vida en todo tipo de empleo ocasional. Tuvo siempre pasión y facultades para el dibujo, y desde chico quiso ser pintor, emulando a su hermano Ángel que alcanzó cuotas de prestigio.

Siguiendo a Ángel Chávez, marcha a Lima y en 1953 entra en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se forma, licenciándose en 1959, año de su primera individual en Lima, al tiempo que participa en la Bienal de París. Siempre becado en atención a su brillantez. Inquieto, vitalista, decide embarcarse para Europa en compañía de Tilsa Tsuchiya y Alberto González Basurco. Nápoles, Pompeya, Roma, Florencia, donde pasa dos años y comienza a despegar, ayudándose de su guitarra en los bares para vivir.

La Tamalera, 1959

 

En una exposición en Roma, le compran obras Negusleco, Kirk Douglas y Anthony Quinn al tiempo que Matta le invita a ir a Paris. Lo que hace el intrépido soñador peruano con ganas de comerse el mundo. Se establece en la capital de Francia, donde Roberto Matta será su guía y protector compartiendo con Wifredo Lam su padrinazgo. Lam le presenta a Alejo Carpentier y a André Breton, que le propone ilustrar los Cantos de Maldoror, obra que realiza, que encanta a Bretón, pero que no llega a publicarse por la muerte del papa del surrealismo. Poco antes de la pandemia, Francesc Miralles al tener noticia de esta obra me hizo que propusiera una expo conjunta de las ilustraciones al Conde de Lautréamont de Chávez y Dalí, lo que enloqueció al maestro de Trujillo, pero vino la peste y todo lo empecinó.

En París, congregó en su lenguaje un cierto expresionismo, que se fue aclarando y decantando con cierta influencia de Matta para llegar a la década de los setenta donde logra un idiolecto entre mítico y erótico, imaginativo, dando vida a una fauna surreal, enigmática y con una impronta soberbia. Los pasteles grasos sobre tela se convertirán en una proceridad, que dio pie a la monografía que le dedicó Alain Bosquet, 1976 y a un puñado de exposiciones determinantes. Paul Anka fue uno de sus coleccionistas.

De la serie de los carruseles

 

En 1976, en compañía de Joaquín Roca Rey y de Jorge Eduardo Eielson representa al Perú en la Bienal de Venecia. Un año luego, expone en la galería Desbrieres, obteniendo un éxito escandaloso, que le llevará a exhibiciones en Ámsterdam, Bruselas, Milán…En el 68 participa en los movimientos de mayo y después regresa a Trujillo, pero las condiciones no son las deseables y vuelve a París.

Ávido de aprender, como una esponja seca de agua, viaja a la Isla de Pascua, visita las cuevas de Altamira y las de Tasili recogiendo el eco de los primitivos en sucesivas etapas. En el 81 realiza otra muestra deslumbrante en el Museo de Arte Italiano con repercusión internacional. Seguirán sus series de los reyes, los carruseles y cierta recuperación del indigenismo con su monumental La procesión de la papa.

Tras la creación de los museos, en 2006 formalizó una Fundación con su nombre para ocuparse de su obra propia y su legado. En 2009 fue nombrado Gran Oficial de la Orden del Sol y obtuvo la medalla del Congreso de la República, así como el nombramiento de Caballero de las Artes y las Letras en Francia.

En octubre de 2017, junto al académico y embajador Harry Belevan, Luis Novais y Élida Román presentamos la gran monografía que celebraba su 80 aniversario. Unas semanas inolvidables, que anduve de la radio a la televisión y la prensa escrita hablando del maestro, sirviéndome para tomar el pulso de su influencia y de su importancia para la historia del arte y para las siguientes generaciones de pintores. Entonces, la notoriedad alcanzaba a partes iguales a Gerardo Chávez y a Fernando de Szyszlo, que muere el mismo día que llego a Lima, 9 de octubre de 2017, con quien tenía concertada una cita para visitarle.

Harry Belevan y Gerardo Chávez

 

Se estableció una campaña en pro de denominar con el nombre de Szyszlo al Museo Nacional, algo que Chávez no vio acertado, oponiéndose, y se distanciaron por esta circunstancia. Poco tiempo después hizo una gran exposición en México y en 2022 publicó su autobiografía Antes del olvido, donde Chávez reflexiona sobre su existencia y su cosmos, con envidiable fluidez, con llaneza y simpatía, mostrando un talante que la adustez de Szyszlo no poseía, como se aprecia en La vida sin dueño.

Su obra ha cautivado a cientos de apasionados en Europa y ambas Américas, expuso en varias capitales de EE.UU. Y a poetas, filósofos, críticos; la amplísima bibliografía que analiza su obra cuenta con las firmas de Juan Manuel Ugarte Eléspuru, A. Bosquet, Carlo Giacomozi, Mario Vargas Llosa, Edouard Glisant, Daniel Lefort, Manuel Scorza, César Miró, Patrick Waldberg, Damián Bayón, Jacques Meuris, Roger Otahi, Matta, David Sobrevilla, Élida Román, Alberto Tauro del Pino, Luis Enrique Tord, Renzo Modesti, Jean- Domimique Rey, Silvano Martini, Jerome Peignot, Jacques Baron…

Repetía adunia: “La belleza es algo que va a salvar al hombre”. Era un creyente, no en sentido religioso, sino en el más fieramente humano; amaba el arte de los otros, no era envidioso, era un hombre confiado, hecho a sí mismo, emprendedor, constructor de caminos, liberal, con gran atención a la justicia social.

Pastel graso sobre lienzo

 

Dibujante consumado -se percibe en sus dibujos autónomos, en sus pinturas y en los libros en colaboración con Joyce Mansour-. Aquí reproduzco la plaquette l’autre coté, 1984. Pero, también en Trous Noirs, poema de Mansour. Puso sus mágicos trazos en Wari Nayra, poemas escritos en aymara. Y en Sonetos del viejo amador de Arturo Corcuera. Y en las Poesías de Manuel Scorza. Pintor de grandes recursos, escultor, grabador. Y poeta. Le insistí en que publicara los poemas, mas sin éxito, en todo caso aparecen como pequeños milagros en el ensayo de Bosquet y en otros textos.

Su obra ha interesado a varios cineastas, que han intentado reflejar su mundo. En 1976 la tv. francesa, en el programa “Pintores de nuestro tiempo”, bajo la dirección de Michel Lancelot le dedica un corto. En 1981, el cineasta peruano Gilberto Zapata realiza un cortometraje de su vida y obra con rubro “El transparente habitado”. Es muy complejo elegir una pieza, una etapa, cuando realizó tantas obras maestras a lo largo de una vida plena de aciertos, de duende, de gracia con los colores y las formas, que nos llevan de la lírica poética al lado trágico del hombre, de los tiovivos a los mitos incas, de lo enigmático a lo sublime. ¡España le debe una antológica para responder a su cariño!

Si sus inicios están comprometidos con la belleza y la sutileza, alternó épocas oscuras, expresionistas, con ese milagro de sus pasteles grasos y el retrato de la idiosincrasia de su peruanidad. Pasarán los años y seguirá creciendo su obra y nunca olvidaremos su sonrisa. Despertará América y tomará por bandera su obra descomunal, fantástica, emocionante, mágica, mistérica, donde el hombre danza con el dolor y la alegría, con la miseria y la grandeza. ¡Cuándo Perú descubra a su creador más proteico, más incomparable, le pondrá en el altar donde se venera la expresividad más inteligente!

A Bibiana, a Gerardo Amador, a todos los más cercanos, mis condolencias. Y al pueblo entero del Perú. Se ausenta un grande de la creatividad y sólo podemos honrarle conociendo su orbe infinito y difundiendo sus virtudes humanas y plásticas. ¡Sit tibi terra levis, maestro, amigo, creador de mundos que enriquecen la vida para siempre!

 

                                                                                                                    Tomás Paredes

                                                                                                    Presidente H. AICA Spain

Tapa de la monografia de Bosquet

Plaquette con Joyce Mansour

Amantes

El ogro

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