«Invitadas» del Museo del Prado y la AEPE

A finales del 2020, el Museo del Prado inauguró la exposición “Invitadas”, que se podrá visitar hasta el 14 de marzo del 2021, una reflexión sobre el modo en el que los poderes establecidos propagaron el papel de la mujer en la sociedad a través de las artes visuales, desde mediados del siglo XIX hasta el reinado de Alfonso XIII.

En aquellos años, el Museo del Prado se convirtió en el centro de compra y exhibición artística de España, desempeñando así un papel fundamental en el mundo del arte.

Para poder aportar al espectador una visión lo más amplia posible del sistema artístico de la época, la exposición está ordenada a través de episodios particularmente significativos del sistema artístico español, lo que genera un conjunto de escenarios que ayuda a reflexionar sobre la sociedad del momento.

En todas las secciones las mujeres que aparecen son, en contadas ocasiones, las protagonistas por voluntad propia y rara vez ocupan el lugar que desean, tan solo eran invitadas incómodas en el mundo artístico.

El Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores ha aportado valiosísima información que está ayudando a reflejar la situación de la mujer en el arte, así como un sinfín de artistas destacados de primer orden que formaron parte de sus filas y que han luchado por la igualdad de condiciones entre ambos sexos en el campo de las artes. La importancia de éstos en la lucha por la igualdad de la mujer en el arte, aparece reflejada en el catálogo que el Museo del Prado ha editado con motivo de la exposición.

No obstante, tal y como se puede comprobar, resulta que las fuentes primarias no quedan reflejadas en los textos, que no mencionan siquiera no ya al Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba”, sino a la propia entidad, que cuenta con más de 110 años de historia y es de obligada consulta en la historia del arte de España desde el siglo XX hasta nuestros días.

Ilógicas resultan además las escasas referencias bibliográficas que aporta el catálogo, lo que resta seriedad a una muestra que según sus organizadores, ha sido preparada con tanto celo e ilusión, y sin embargo no corresponde a las fuentes originales.

La seriedad que debe demostrar el Museo del Prado a la hora de llevar a cabo iniciativas tan importantes como ésta, contrasta vivamente con la pobreza de textos en los que debería dejar constancia y público reconocimiento de las instituciones y los artistas que han hecho posible que hoy admiremos a tantos fantásticos artistas.

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