Mª Carmen de la Calle Llubra: Tornado

El 16 de mayo inauguró en la sala de exposiciones Eduardo Chicharro de la AEPE Mª Carmen de la Calle Llurba, su exposición titulada “Solo el cielo lo sabe”, que, tal y como indica el encabezamiento, el único y el indiscutible protagonista es el cielo.

La madrileña ha escogido un tema tan antiguo como el mundo, pero a la vez, sorprendentemente a día de hoy sigue siendo un desconocido. Se trata de la atmósfera, esfera aparentemente azul y diáfana que rodea la tierra en la que están las nubes y en donde se ven parte de las estrellas más importantes, como el Sol. Es un aspecto abordado por diferentes religiones a lo largo de la historia, como por ejemplo en el cristianismo que defiende que las almas de los justos, allí gozarían de felicidad completa junto a la presencia de Dios; mientras que los infieles se encontrarían en el infierno, situado en las mismas entrañas de la tierra, sufriendo un sinfín de desgracias.

Lo que no cabe duda es que el ser humano desde siempre ha sentido una gran atracción por el cielo, bien fuese por desconocimiento, porque lo relacionamos con el término de grandeza o libertad, o por su gran capacidad de destrucción, entre otros muchos motivos. Pero lo que sí se sabe a ciencia cierta es el gran interés que tiene Mª Carmen, por este aún misterio.

Hay una obra, que en mi humilde opinión me ha llamado fuertemente la atención entre todos los espaciosos lienzos que componen la exposición, y es la titulada “Tornado”, un óleo sobre lienzo de 120 x 50 cm. Es muy interesante como a través de una forma tan simple ha llenado de dinamismo el lienzo y de contenido narrativo. Este tornado, que puede dar lugar a infinidad de historias, es el único elemento de la composición, el protagonista que ocupa el 85% de la superficie y que únicamente deja a la luz el poco terreno que aún no ha desbastado.

Esta masa de aire impetuosa y giratoria, generalmente conlleva un oscurecimiento del cielo, en este caso, todo lo contrario, da la sensación de que el terror se está terminando, dando pie a la calma. Además, podría decirse que no es la representación de un tornado, como tal, sino del “lado amable” de este fenómeno atmosférico, es decir, de un pequeño tornado inofensivo que está llegando a su fin, y que más que desbastar todo lo que encuentra a su paso, está haciendo una pequeña e inofensiva exhibición para el espectador, que parece estar observándolo a través de una “ventana rectangular”, el lienzo, a salvo de cualquier peligro que pueda darse.

En realidad, en muchos de los cuadros que conforman la muestra, este factor denominado catástrofe natural, se repite, de tal manera que la artista ha representado el lado más sereno de estos fenómenos atmosféricos sin olvidar en ningún momento de lo que éste puede llegar a hacer.

Aun y todo, es asombrosa la facilidad y el cariño con el que ha representado la bóveda terrestre, un tema que a simple vista es bastante básico, pero en realidad no es así. También sorprende, cómo unas figuras tan simples son capaces de condensar tanta vitalidad y dinamismo.

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