Crítica de Arte: «Atardecer en la Gran Vía», por Cristóbal Rodríguez-Sahagún

Por:

Irma González Collazo: Graduada en Historia del Arte por la USC, especializada en mercado del arte.

Ariadne Irene Vaiopoulos del Ama: Graduada en Conservación y Restauración por la UCM, especializada en mercado del arte.

 

“ATARDECER EN GRAN VÍA”

POR CRISTOBAL RODRÍGUEZ-SAHAGÚN ALESSANCO

II MEDALLA DOWN MADRID DEL 85 SALON DE OTOÑO DE LA AEPE

Cristobal Rodríguez-Sahagún Alessanco. Atardecer en Gran Vía. Óleo sobre lienzo. Medalla de Pintura Down Madrid

 

Tonalidades de un cielo púrpura se funden a manchas con el ajetreo taciturno de Madrid. Esta mirada personal de una de las partes más emblemáticas de la ciudad, solucionada a base de pinceladas sueltas con una vista aérea de una de las partes más emblemáticas de la capital española. Los habitantes y visitantes se mueven cual motas vibrantes, del mismo modo, los coches avanzan por la Gran Vía dejando tras su paso, simples haces lumínicos. Con una sola mirada, envuelve al observador en el caos y ruido, propio del núcleo urbano.

En cierto modo, evoca a eso sutiles toques de pincel que empleaba Pissarro antaño, cuando representaba sus adoradas escenas de la vida parisina en Boulevard de Montmartre, 1897. La obra realizada por Cristóbal Rodríguez lleva a cabo un trabajo de profunda inspiración con el resultado obtenido por su antecesor impresionista. No solo por plasmar una de las calles principales de cada ciudad sino por la forma en que lo desarrolla.  Una posible interpretación revela la obra del artista actual como momento previo al paisaje nocturno, que acoge como su musa. Ambas obras pueden interpretarse como estudios de sensaciones lumínicas. El modo de representar las luces, bebe de una forma directa de esas pinturas parisinas tan representativas de finales del siglo XIX.

Camille Pissarro. The Boulevard Montmartre at Night, 1897

Resulta sencillo pensar que ese instante en el que el sol se oculta dejando paso a la noche, y con ella, silencio y oscuridad plena, hecho que, en verdad, provocará un cambio de ambiente. El atardecer es sinónimo de calma, pero el artista anticipa que lo que se avecina es lo contrario

La tonalidad varía de la zona inferior del lienzo a la superior, se enfría.  La gama más gélida del cielo da paso al tono anaranjado, propio del crepúsculo, y reflejada en los edificios y luces que conforman la escena. Con todo, permite la presencia de colores fríos en algunos tejados, eclipsados por la calidez de la composición.

Aporta al espectador una mirada opuesta respecto a la obra, también presente en la exposición, Vista de Cibeles de Antonio Téllez de Peralta, a través de una vista aérea del mismo punto urbano en el que, en este caso, la vista de la urbe se transforma dando paso a la deshumanización, al silencio, de una ciudad caracterizada por el constante ir y venir de sus habitantes y turistas curiosos. Mientras que en la primera existe un continuo fluir, del que la paleta cromática se hace eco, en contraposición, el trabajo de Téllez de Peralta congela un instante en el tiempo de un Madrid idealizado. Es inevitable la sensación de realidad provocada por una interpretación realista sujeta a tendencias de artistas como Rafael o David, en su época. Pero no es posible obviar la existencia del matiz naturalista implícito en el realismo, obteniendo como representación más fidedigna, la composición de Cristóbal, liberada de utopías.

Antonio Téllez de Peralta. Vista de Cibeles. Óleo sobre tabla

Es, por lo tanto, una obra que traslada inconscientemente al público a un día cualquiera del Madrid veraz, provocando múltiples sensaciones. Puede ser observada durante largo rato, imaginando miles de historias, momentos que podrían estar ocurriendo en esta bella estampa. Produce una sinestesia generada por la gran masa, por los coches, dando lugar a sonidos inexistentes que escapan de cada pincelada. No es un simple paisaje vacío pero bonito, combina a la perfección la estética con el sentimiento plasmado en el procedimiento pictórico desarrollado y en la conmoción subjetiva que es capaz de generar.

En conclusión, es una obra pictórica que a primera vista podría pasar desapercibida, pero en un momento de hondo análisis y meditación, muestra como el arte actual no difiere tanto de la producción anterior, con la cual sigue dialogando. La inspiración profunda en el movimiento impresionista sumado a las vivencias personales del autor ha dado lugar a una labor con carácter, propia de cualquier artista del París del XIX.

José Gabriel Astudillo (AEPE) y José Luis Rodríguez (Down Madrid), entregaron a Cristóbal Rodríguez-Sahagún la Medalla de Pintura Down Madrid del 85 Salón de Otoño

 

Imagen 1: Catálogo del LXXXV Salón de Otoño de la Asociación Española de Pintores y Escultores. Pp: 29

Imagen 2: Página web de la National Gallery of London. https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/camille-pissarro-the-boulevard-montmartre-at-night

Imagen 3: Catálogo del LXXXV Salón de Otoño de la Asociación Española de Pintores y Escultores. Pp: 93