A tres bandas: Julio López – Astudillo – Barreda

Por Mª Dolores Barreda Pérez

«A tres bandas» es una conversación informal de estudio, entre Julio López Hernández, José Gabriel Astudillo López y Mª Dolores Barreda Pérez.

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Ayer era un día desapacible, triste y lluvioso en Madrid. Nada que ver con el cálido y acogedor ambiente que se respiraba en el estudio del escultor Julio López, con quien tuvimos la suerte de entrevistarnos y el honor de compartir una tarde de inolvidable charla.

Nos recibió con los brazos abiertos, con una eterna sonrisa que mira picarona por encima de las gafas y con su bata azul de trabajo gastada, con lamparones y manchas que guardan todas y cada una de las historias del trabajo que atesoran.

Nos dio una entrañable bienvenida, como si ya nos conociera de toda una vida, y la rendida admiración que constantemente de nosotros brotaba, nos impidió poder articular palabra por espacio de algunos minutos.

Estábamos en su particular templo, en el santa sanctórum de un hombre que ha vivido la escultura y la ha hecho suya, y la ha dominado y amoldado a su particular imaginación, despertando en quienes la contemplamos un sin fin de emociones que culminan con las explicaciones que para cada obra nos brinda.

Pese a los primeros momentos de estupor, la curiosidad nos puede y la mirada vuela entre bustos, bajorrelieves y medallones que se encuentran repartidos por un estudio sencillo, en el que cada cosa tiene su sitio y cada sitio tiene mil y una cosas.

Un gigantesco Cristo cuelga de la pared. Cuando me intereso, Julio vuela a coger un cuaderno para leerme las impresiones y recuerdos que ha escrito acerca de esa escultura.

Y claro, no es sólo que te cuenten la historia de una escultura, es que te dediquen unos recuerdos y vivencias tan personales que te sitúan ante un artista transparente, abierto como un libro para el que cada hoja es una añoranza y un gran tesoro.

Su mujer, sus hijas, sus nietos… la familia está muy presente, con alegría, con sensaciones y mensajes tiernos, repletos de fotografías que congelan las imágenes de “unos días en los que no queríamos que crecieran”…

Se ríe. Julio ríe y sonríe abiertamente cuando expresamos nuestra admiración y pregunto, tímidamente al principio, el por qué de algunas cosas. Brazos y piernas por doquier, manos, muchas manos, que abiertas o cerradas, son el reflejo de la vida misma. 

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Nos quiere enseñar su particular “museo”. Es un privilegio rondar las estancias en las que se hacinan cuerpos, libros, efigies, bocetos, unos maravillosos dibujos de García Lorca, o bajorrelieves esculpidos de reflejos prerrafaelistas y mirada quieta y relajada que se extienden por los libros como si fueran espejos….

Todas aquellas esculturas, todo ese ingenio, toda esa desbordante imaginación y su voz que todo lo llena, mientras explica curiosidades, anécdotas de cada obra, su primigenia ejecución, la evolución más lógica, todo aquello nos dejó compartir con él, haciéndonos copartícipes de su vida.

Nos sentamos a charlar exhaustos, no por el paseo o el recorrido del museo, sino porque las sensaciones se entrecruzan, las palabras no se ordenan ante tanta belleza y la grandeza de un alma que reconoce sus propias limitaciones y la limitación que a todos impone la vida actual, duele y pesa un poco al abordar aquellas obras no realizadas por falta de medios o abandonadas por exceso de trabajo.

Cordial, como él es, intento estructurar la entrevista, la conversación y empezar a centrarme en lo que debo hacer y no en las miles de ideas que mi mente traza. Pero es que me mira fijamente y ríe, esperando expectante a que empiece…

Y sin más, comenzamos a charlar.

Después de todo lo que hemos visto no sé si hace ilusión un premio más…

Mucho, Muchísimo. En realidad yo tengo muy pocos premios, pero la verdad es que los premios cuando no se persiguen, gustan más y los agradezco más, y este no lo he perseguido, me lo habéis dado por un reconocimiento desde la lejanía, que es aún más bonito.

Nos lo dice un Premio Nacional de Artes Plásticas….

Ya, pero esos premios te los dan porque te conocen mucho, y es una gran parafernalia, pero yo creo que aquí lo habéis hecho a tis ban dooooo (lo dice mirándonos por encima de las gafas) que yo era alguien (ríe abierta, francamente divertido)… y me encanta, me gusta mucho lo que habéis hecho.

No sabes cómo me alegra ver ese entusiasmo…

Creo que era algo que la Asociación Española de Pintores y Escultores tenía que hacer…

Yo os diré que en mis tiempos de formación y posteriormente en el auge de mi carrera, la Asociación Española de Pintores y Escultores era lo más, lo más de lo más, era la entidad de referencia, era la única primordial que había en España.

Sí, lo cierto es que son 104 años de historia llena de grandes artistas y al servicio de los artistas, y los premiaba y reconocía….

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Me gusta, me gusta mucho, la Asociación Española de Pintores y Escultores, por lo que he visto, tiene aún un algo de limpio y puro, aún, sin viciar, que me gusta… porque otro tipo de premios que me puedan dar los valoraré, pero siempre sabré que son más circunstanciales, que te los dan por un escalafón alto y este tipo de cosas…. pero creo que aquí os habéis saltado el escalafón (una gran carcajada brota de su garganta y vuelve a mirarme por encima de las gafas) y lo habéis hecho de corazón y a mí me parece que eso es mucho más bonito y por tanto lo valoro más.

La verdad es que llevábamos muchos años que no se daba a nadie la Medalla de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores….

Según los datos que tenemos sólo la han concedido a cuatro personas en 104 años de vida, a Eduardo Martínez Vázquez, a Pedro García Camio, a Lorenzo Aguirre Sánchez y a José Cruz Herrera…

Porque yo creo que esto estaba anquilosado, no como ahora, que parece que está vivo y muy vivo… 

Pues eso es lo que nosotros hemos querido reconocer y hacer, un homenaje a un maestro del siglo XX y del siglo XXI…

Y después de ver esto, creo que ha sido una decisión más que acertada….

Para mí ya os comentaba que en mi etapa de formación, cuando estaba iniciando mi andadura, aquellos hombres de la Asociación Española de Pintores y Escultores eran la meta del arte… los más grandes, lo mejor que había… aquellos hombres eran algo grande… y también se premiaba de una forma más bonita que se hace hoy en día, sí, porque antes se daban auténticos homenajes. Ahora ya no se hacen homenajes a los artistas, les darán premios muy sustanciosos en cuanto a lo económico, pero homenajes como los de antes, ya no se dan.

Eso es cierto, ahora son grandes premios pero que se dan casi siempre a los mismos artistas y sólo a los que ya están encumbrados.

Si pero la idea de homenajear a un artista se ha perdido por completo. Según he podido leer en la historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores eso se hacía antes más a menudo, porque se hacía una cena – homenaje y acudía todo el mundo, personalidades, otros artistas, público en general, era algo bonito porque cada uno se pagaba lo suyo y sólo querían compartir ese momento tan especial y dedicarle al artista homenajeado un rato de pausada admiración…..

Pero es que yo creo que antes era distinto, había muchísimos escultores, y muy reconocidos y se veía mucho su trabajo….

Es verdad, pero es que antes los escultores trabajaban casi siempre por encargo, porque no había una venta fácil, ni había una clientela, no era para nada como ahora, por eso el tipo de escultura que había no era la que plasmaba el pensamiento nuevo de los jóvenes artistas… Antes lo que había eran obras que tenían una utilidad inmediata, esculturas de utilidad inmediata o artistas que hacían una determinada cosa que era necesaria hacer; porque era para rendir público homenaje a alguien o algo realmente importante, por eso estos hombres respondían a los encargos, a la demanda, y eran buenos escultores, aunque a algunos les faltaba eso, les faltaba el tema personal.

Quizás los artistas actuales tienen muy presente que para ser fácilmente identificables tienen que ser únicos y tener una temática personal y única y parece que tienen más ideas que antes….

No es que hubiera menos ideas, es que su indagación en el ser, se limitaba a que si les mandaban hacer un personaje histórico, y sí, asimilaban los estudios que tenían, porque sabían cómo hacer la obra, su ejecución, qué material usar, algo mucho más formal, pero desde un plano de lejanía que evitaba incorporar sus propios sentimientos y esa mirada personal de las cosas… y esa, es una conquista del arte moderno…  y aunque también tenían cosas muy bonitas, pues les faltaban otras, pero es como ahora nosotros, que también tenemos unas cosas buenas y nos faltan otras….

Ha sido un gran avance los materiales más variados, más versátiles, quizás hasta más económicos y al alcance de un artista que puede así afrontar otro tipo de temas…

Si, sí, eso es cierto, ahora hay una diversidad y una libertad absoluta y un panorama que se ha abierto y ofrece más cosas para trasladar los ideales de tu creatividad, aunque eso también puede ser bueno y peligroso.

Peligroso porque estamos haciendo obras que nadie entiende, algunas estéticamente cuestionables y que las miras y no cabe más que preguntarte, y esto ¿qué es? Y ¿qué dice?…

Hombre, a mí, yo creo que lo bonito, a mi me parece que cuando hablamos de una obra, tiene siempre que tener un grado de utilidad, que la demande alguien, no sólo tú, aunque te pueda apetecer mucho, pero hay que buscar que guste a alguien más que a ti mismo y satisfaga a alguien más que a tu propio ego, y sobre todo, que sea necesaria para algo, y eso se da en algunos momentos de la historia del arte con mucha fortuna, y en otros, no tanto

Madrid está llena de monumentos necesarios para recordar a grandes hombres, grandes obras,… pero ahora ya no se hace esto….

Pero porque estábamos sufriendo últimamente una desavenencia entre la apetencia del artista, apetencia personal, la que busca algo, grande, y lo que quería la sociedad… en España se produjo una ruptura de esa unión y era difícil encontrarlo… en el medievo si existía… en el gótico, las necesidades religiosas, el poder económico pagaba una obra para que fuera gozo y disfrute de todos los demás, de la sociedad entera, no era un coleccionismo privado…

Las grandes catedrales, los enormes retablos explicativos….

Todo eso engrandecía el arte, aunque también se daba la exigencia de que los temas tenían que ser para eso, pero ahora hemos perdido esa condición y tenemos un tema unitario, nos encontramos en una soledad absoluta y tenemos que rascar en nuestra interioridad para sacar a flote algo, pero bueno, yo creo que se saca….

Una llamada de teléfono nos saca de la conversación al menos por un momento, pero Julio corta rápido y se sienta otra vez. Se le ve a gusto, se le nota animado, metido en faena, pasando un rato agradable, como todos.

Pues la Asociación Española de Pintores y Escultores de su mejor momento….

Yo la recuerdo que era el más alto reconocimiento de los artistas, que trabajaban con gran nobleza, era algo grande, y recuerdo también que no había una intromisión tan poderosa de un comercio especializado en arte, las galerías eran unas galerías que vendían de una manera más circunstancial y puntual, pero esa infraestructura de conexiones internacionales, de valores que superan su propio precio y se ponen unos precios mas arriba, unas galerías que establecen una conexión con las otras y hay una propaganda enorme… pues todo eso no existía y entonces la Asociación Española de Pintores y Escultores pues estaba obligada a reconocer no solamente los valores, porque si no los descubrían ellos no los descubría nadie….

Estamos hablando del talento…. y de una Asociación que nació también para eso….

Efectivamente, del talento, y si no lo hacía la Asociación Española de Pintores y Escultores, pues no lo hacía nadie, porque entonces no había infraestructura para hacer propaganda en este sentido, no había nada… las galerías, pues las galerías si vendían algo era porque coincidían, porque habían unido un artista con un comprador, y así funcionaba esto… pero ahora el coleccionismo solo intenta invertir, no actúa…

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No gasta nunca en balde…

Y eso creo que arrolla el espíritu de la Asociación Española de Pintores y Escultores….

Así que tu recomendación es volver a lo puro, a lo primitivo, a cómo era antes la entidad…

Si, yo creo que la crisis te obliga a volver a lo puro, te obliga a replantearte muchas cosas…

Es que esto ha cambiado mucho desde entonces…..

Ya… yo antes, vendía más, ahora vendo mucho menos, como creo que les pasa a todos los artistas hoy en día, y pienso… ¿qué es lo que pasa? pues que a lo mejor mi obra no es ya necesaria, ya no tiene una utilidad inmediata, es una entelequia, una especie de diletantismo para mi y para los que les gusta mi obra… a lo mejor esta bien si llegas al alma de las personas, y entonces sí, pero eso, hay que saberlo y eso es muy complicado….

Ahora lo que se ve es que se está generando una serie de productos bancarios raros, en los que llegan de pronto quince o veinte señores, ponen un capital, se lo dan a un gestor, que normalmente suele ser un despacho de abogados, y son estos quienes hacen las inversiones, principalmente en obras de arte, de manera que lo que ellos buscan es que si yo he puesto cuatro, pues dentro de cinco años me den ocho, y eso sólo se lo puede dar hoy en día el arte,

Porque ese arte está pensado como moneda, no como disfrute del alma y goce del espíritu….

Claro, es decir, no hay banco ni fondo de inversión ni producto bancario que sea mejor que una obra de arte, es así de alucinante,  y eso se está produciendo en estos momentos…

Ya, lo que pasa es que se termina convirtiendo en una especie de especulación donde nadie aprecia realmente la obra del artista, sino que la obra de ese artista es algo que me va a rentar el doble de lo que yo he invertido…

A mi eso me apena muchísimo, que la gente invierta no por el puro disfrute de la obra de arte, sino por lo que voy a sacar de ella…

Pero es que ese es un papel del artista y en estos tiempos el que menos cuenta es el artista…

Porque es el fondo de inversión el que capitaliza lo que vale esa obra, y eso te rompe todos los esquemas…

La prueba está en este artista… este que ha hecho la calavera de diamantes y que no sé ahora cómo se llama….

Creo que Hirst….

Damien Hirst…

Eso es, pues este, la calavera que se ha hecho, se ha valorado por una auténtica millonada, impresionante, y la ha sacado a subasta y la ha comprado él mismo… para que los precios se mantengan y no pueda bajar nunca de precio…

Es decir, él está promocionando su propia obra y a este respecto yo pienso una cosa… los Girasoles de Van Gogh, pues igual, no sé si recordáis que la obra la compró una empresa, pero no para sus oficinas o para su dueño, o para exhibirla en su sede central, la compró para regalarla luego a un museo…  y con eso lo que se hizo fue una propaganda enorme y así su negocio prosperaba…

Claro, es que pagar más que nadie por los Girasoles, era hacer un gran negocio en su propio beneficio…

En realidad es la mayor publicidad que pueda hacer una marca de sí misma…  

Y los hay que lo hacen sin necesidad de regalarlo luego…

Hablo de tanto museo que se está abriendo por cientos de poblaciones en todo el mundo, intentando vender, vamos, promocionar, el arte….

Este verano pasado he vuelto a viajar a Centroeuropa, he pasado por Francia y Alemania y volví a ver unas obras que me impresionaron mucho… y volví a ver el Retablo de Isenheim, de Matthias Grünewald, en Colmar….

No recuerdo….

Sí, es esta que son cinco dípticos, con la crucifixión….

Ah, sí, muy colorista….

Una obra apabullante, preciosa…

De enorme belleza…

Una obra tan maravillosa e increíble… es pavorosa y recordé cómo surgió,  que se lo encargaron a este autor una asociación de médicos, fíjate,  que querían que sirviera de compañía a enfermos terminales, que se morían, enfermos de enfermedades contagiosas, de la piel, que les provocaban unos dolores tremendos, terribles, y para que les acompañaran en ese dolor pues encargan a este hombre esa exaltación del dolor de Cristo…

 Si, es un políptico, tiene cinco escenas…

Pues lo instalaron en Colmar, en una región francesa, y no ha salido de allí, no lo han prestado nunca a nadie, siempre ha estado en su lugar… en el mismo lugar, ahora sí, alrededor de esa obra han montado un gran museo, y ahora tienen muchísimo turismo… pero hasta hace unos 25 años, cuando yo tuve ya la oportunidad de verlo y no era aún museo, pues lo vi casi, casi, como cuando estaba en su estado medieval…

Qué maravilla ver una obra de esa forma, sin agobios ni gente alrededor hablando….

Y ahora piensas que no se hizo para negociar con él, porque no se puede mover y ahí está clara esa función… ¿quién puede negociar con eso? Nadie. Eso es un acierto, porque es una obra maravillosa con una utilidad increíble que elude y sortea todos los afanes de especulación, que está incólume… yo creo que no se puede hacer mejor, y yo creo que eso es lo que falta ahora un poco, que el arte ha perdido esa función… pero claro, si no fuera así tampoco se encargaría a nadie nada…. (ríe a carcajadas),  el dilema es ese, que estamos en esa trampa…

Voy a tener que ir a cambiar el ticket de la hora, maestro…

Pero tenías que haber metido el coche aquí y no pasaba esto…

No hay problema, ahora mismo vengo….

Mientras cumplimos con las normas municipales, y antes de retomar nuestra charla, me fijo en la obra que está encima de la mesa, el bajorrelieve – medalla que realiza Julio del último Premio Cervantes, la escritora, periodista y ensayista mexicana Elena Poniatowska.

 Un bajorrelieve delicado en el que se aprecia con todo detalle un retrato fiel, elegante, maravillosa y primorosamente tratado… se hace raro verlo de color grosella, del color de la cera a la que ya ha pasado un primer trabajo y que ahora trata de perfilar antes de fundirlo.

Sonríe mientras me mira cómo observo relajadamente y sin prisas la obra de arte…  y no tengo palabras, me parece algo tan bello que no cabe hablar. Me explica la diferencia entre ese tipo de medallas y las que hizo, por ejemplo, para la Universidad de Alcalá o para el Museo del Prado, cuyo bajorrelieve cuelga de la pared a tamaño original.

Es impresionante, enorme, grandioso… se aprecian las facciones de la cara de Juan de Villanueva y sus manos, que sostienen un pergamino, y se distinguen perfectamente las letras y la firma del maestro…

Aquí se ve tu firma muy estéticamente reducida, a lo Durero…

No son siempre iguales, porque dependen del espacio que tengo y del tamaño de la obra, pero sí… son mis pequeños guiños….

Volvemos a la conversación, nuevamente sentados. Se escucha el aire moviendo los árboles del jardín y haciendo crujir las estructuras de madera del estudio. Pero se está bien. No hace nada de frío y la charla vuelve a comenzar, como al principio.

El año pasado formaste parte del Jurado del Salón de Otoño, fue un honor para la Asociación Española de Pintores y Escultores…

Y para mí también…

¿Cómo lo viste, cuál es tu valoración, las obras presentadas, la función que el Salón tiene?

Pues yo lo vi todo muy bien, sobre todo en el sentido de que los participantes no es que sean creadores atrapados en el pasado y todo eso…  y no tengan la mirada puesta en lo moderno y en lo que se está haciendo ahora, no, no, porque lo había… había muestras de gente que estaba haciendo propuestas bastante avanzadas, muy nuevas… y así lo comentamos Antonio y yo

¿Antonio López?

 Sí, sí, mientras veíamos las obras presentadas, lo hablábamos, que había cosas que se veía que eran muy actuales y muy reales, del arte que se está haciendo ahora…

Y visto desde dentro ¿el concurso?

Luego me gustó mucho, mucho, que no fuera como en otros concursos que hay, que se rigen pues por un curriculum o por una trayectoria profesional y que tienes que haber hecho muchas exposiciones y tener un reconocimiento de crítica y público detrás, respaldando el premio que te van a dar, como si estuvieran justificándolo, o como si hiciera falta justificarlo… no, no… yo lo que vi, era inicialmente puro… y eso me encantó, me gustó mucho, (recalca) y mi recomendación es que debéis de insistir en ese camino que ya no sigue ninguna organización hoy… porque ya nadie hace eso así… todo es una gran parafernalia, tenéis que insistir en eso, en el camino que lleváis, con unos premios que no son muy fuertes, ni muy numerosos, pero que hay una propaganda detrás, aunque no sea enorme, apoyando el concurso, porque es muy interesante que esa gente que no tiene a nadie detrás, al que va por libre, al que desde su arte y su estilo trabaja fuera de cualquier circuito comercial, se le de un apoyo, porque es gente desasistida de apoyos de galerías y toda esa parafernalia…. yo vi allí algo muy desinteresado y muy bonito y eso, francamente, me gustó mucho.

En realidad, el Salón de Otoño nació con esa idea, dar cabida a los que estaban fuera de los circuitos oficiales del arte….

Efectivamente, el Salón de Otoño siempre estaba fuera de las Exposiciones Nacionales y con ese mismo espíritu, y era el que ayudaba a dar los primeros pasos, y en ese sentido sí seguís haciéndolo así, haciéndolo bien, me parece realmente bien, y que esa línea es necesario conservarla y desde este camino, tenéis todo mi apoyo…

Pues dicho así, y abusando de tu generosidad, me gustaría pedirte que formaras parte también este año del Jurado del Salón de Otoño, sería un gran honor para nosotros…..

Pues yo encantado, porque me lo pasé muy bien y me gustó mucho aquella reunión en la que todos comentábamos lo que veíamos y en la que todos actuamos con la mayor sinceridad y en donde me sentí muy a gusto porque no sientes presiones, ni valoraciones interesadas, y la verdad es que lo comentamos allí todos los que estuvimos… vosotros… y Antonio López y Tomás Paredes, Alma Ramas…. y el otro señor, que no recuerdo el nombre, el de Maxam…

Rafael López-Sors…

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Eso, y que nos gustó a todos mucho la sinceridad y espontaneidad de la selección de obras y premios…

Es muy importante que nos digas esto porque a nuestros socios, a todos los que se presentaron el pasado año al Salón de Otoño, a todos los que piensen participar en la próxima convocatoria, les gustará conocer la opinión de los que juzgan su obra, y cómo juzgan esa obra y cualquier detalle relacionado con la visión del jurado…

Pues que sepan que lo hacemos desde el respeto, siempre con el máximo respeto, y con una visión abierta en la que nada hay que digamos que no nos gusta a priori… y que miramos y remiramos las propuestas, porque hay cosas muy atractivas y nosotros como Jurado no nos cerramos a ninguna… luego ya están los criterios de gusto personal, pero ahí ya…. cada uno escoge lo que más le gusta….

Es que el alma también opina…

Y la sensibilidad personal….

Y los recuerdos y sensaciones que a primera vista una obra te produce…

Y los colores, la forma, el tamaño….. cada obra es un mundo y hay que dedicar un tiempo a cada uno de esos mundos, a cada obra, como hicimos, para explorar ese mundo…

José Gabriel te entregó el viernes la Medalla de Honor y al cogerla, lo primero que hiciste fue mirarme y sonreír….

Es que me disteis una medalla, no un trofeo… dijimos que a mi no me gustan los trofeos, porque pueden ser de cualquier cosa, representar mil y una cosas, pero no son específicos para premiar a alguien, o para darle un homenaje…. pero me disteis una medalla, y claro… me gustan las medallas….

Ya comentamos que ésta es de Fructuoso Orduña, que también fue Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores…

Y era un buen escultor….

Ya hablamos el otro día de las obras que tiene en el Ramiro de Maeztu…

Si, pero me gustaría saber tu opinión de la medalla, como experto y renovador de la disciplina medallista…

Qué voy a decir…es una medalla hermosa, diseñada de forma conceptual, está bien diseñada si, por un buen escultor, con un gran sentido del relieve, pero con una representación que es muy funcional, es decir, se ve que está pensada para ser un premio. Lo que es asombroso es que la Asociación Española de Pintores y Escultores la haya mantenido viva en el tiempo…

104 años…

Pues es increíble que la haya mantenido todos estos años, cuando este tipo de trofeos suelen olvidarse muy a menudo…

Tiene mérito…

Tiene un gran mérito…      

Pero para mi las medallas tienen unas connotaciones vitales mucho más atrayentes… yo las veo como otra cosa… después de tantos años de experiencia y con el conocimiento de su trayectoria, de su nacimiento de cómo empezó, para lo que servía…  porque pensar que las medallas se hicieron para la boda de un señor, lo cual es tan significativo y entraña tanto significado y tanto simbolismo… que es lo que le da a la medalla la gran proyección artística que debe tener…

Es que se hacían para conmemorar algo, un acontecimiento o un gran acto…

Sí, sí, fíjate, con motivo de una boda, Leonello Pisanello realizó una medalla en la que incluyó en el anverso el bajorrelieve de Leonelo, su perfil, su cara, son medallas no acuñadas, sino fundidas, el símbolo de esa medalla, el retrato por un lado y en el reverso… pone una cosa muy bonita, que es un león, por Leonello, encarna en un león, y un cupido que enseña a leer al león, un león aprendiendo a leer, y es así como rinde un precioso homenaje a la mujer, que es también la que mantiene la llama de la cultura en el medievo y en el renacimiento… la encargada de que el hogar tenga todo su peso… y si le pides a una medalla todas esas atribuciones, las medallas de los premios pues suelen ser así, el conocimiento con un símbolo, se presenta la pintura, la escultura y ya esta….

Si, pero contigo la medalla adquiere otra dimensión, otro relieve, otra categoría…

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Es que no es sólo una representación formal de algo, hay que ponerle sentimiento y darle vida… en fin…

Insuflarle alma….

Claro… pero por eso te digo que la medalla de Orduña es fiel… aunque  lo mismo hay que hacer ya otra….  (ríe a carcajadas, picarón)

Y tal y como está la cosa de mal en todos sitios ¿cómo lo hacemos, maestro?

Pues yo propondría lo siguiente… en el próximo Salón de Otoño incluiría una disciplina que fuera la de medallas, y que si se hacen pues el premio fuera que la elegida se convirtiera en la medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores….

Pues eso es algo que debe decidir el Presidente, la Junta….

El Presidente está aquí y dice que lo que diga el maestro, que para eso entiende…. (reímos todos a mandíbula batiente)

Me refiero a que así le dais un carácter más oficial, respaldando algo presentado con un fin concreto, y que además tendría una buena acogida… yo creo que sí, que tendría buena acogida porque esa era una de las cosas que antes existían, que había, porque la Fábrica de Moneda y Timbre mantenía un premio para esto y ahora ya se lo han cargado…

Parece mentira que la propia Fábrica de la Moneda no tenga un concurso de medallas….

Antes había un concurso llamado Tomás Francisco y Prieto, que premiaba la creación de las medallas y se reconocía con el premio a unos artistas consagrados y a otros no conocidos, y no se confundían, cada uno tenía su espacio… y se daban unos premios… yo tengo un accésit y luego tengo el Premio Tomás Francisco Prieto, pero eso se vino abajo y lo que han hecho es que el gran premio de la Fábrica de Moneda y Timbre para que se haga una medalla, se lo dan a un artista reconocidísimo, muy famoso y con una medalla muy bien pagada, y yo creo que eso es un gran error, que así no funcionan las cosas, y así no se cultiva la creación del género de la medalla…

Ni se incentiva ni promociona….

Que por cierto, el premio del pasado año fue para un arquitecto….

Si, eso es lo de menos… puede ser para un pintor y un escultor… no es tanto el tipo de artista al que le den el premio como el concepto de medalla que se quiera hacer… sólo comercial porque se pueda vender mejor…. es así, es un asco como funciona todo, pero es así…. (ríe otra vez)

Un teléfono suena…. y otro más…. es como si se hubieran puesto de acuerdo para poner punto y final a esta agradable conversación.

Yo sigo mirando a mi alrededor cada uno de los detalles del estudio mientras ellos hablan… y miro el reloj y descubro que se nos han pasado más de dos horas de charla… en un minuto.

Ayer fue un día desapacible, triste y lluvioso en Madrid. Pero justo antes de finalizar la charla, descubrí y reparé en que había salido el sol.

También fuera del estudio.

Martes 25 de febrero de 2014

Entrevista a Julio López. Febrero 2014

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