Pedro María Trapero Sánchez-Real

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Pedro María Trapero Sánchez-Real

TRAPERO SANCHEZ‑REAL, Pedro M.     P   <1968      2.jun.1918   NAVALCARNERO    MADRID     8-feb-2005

Secretario General de la AEPE

 

 

Pedro Maria Trapero nació en Navalcarnero, Madrid, el 2 de junio de 1918.

Hijo de Juan Trapero Arribas, relojero natural de Aguilafuente, Segovia, y de Sabina Sánchez-Real, de Valdeiglesias, Madrid.

Pasó su niñez en su localidad natal, donde comenzó a dibujar los paisajes vividos en el pueblo de su padre y los rostros de su familia.

Con gran interés por el arte, realizó algunos trabajos de restauración para la Iglesia parroquial de la Asunción de Navalcarnero, formándose en el taller de pintura de José Santamaría, aunque otras fuentes hablan de José Santa Marina.

Autorretrato

 

Tras la Guerra Civil se estableció en Madrid, completando su formación con visitas al Museo del Prado y con el estudio en el taller del maestro lucense y socio de la AEPE, Manuel Castro-Gil, quien le introdujo en el mundo del grabado.

En 1951 contrajo matrimonio con Mª Almudena Rico Sandoval.

Entre sus galardones figura la Medalla de Bronce del Círculo de Bellas Artes (1949), la Primera Medalla del Salón de Otoño de Madrid (1969) y el Premio del Ayuntamiento de Madrid.

Árboles

La Vera

 

En los años siguientes comenzaría a experimentar con la pintura y el grabado vitrificados, una actualización de la técnica del esmaltado empleada en el Antiguo Egipto y en la Edad Media. Sus producciones vitrificadas le proporcionarían justa fama entre los críticos y amantes de la pintura.

Realizó unas cuarenta exposiciones individuales, figurando en numerosas colectivas en España y en el extranjero.

En 1996 presentó su muestra dedicada a Goya en el Ateneo de Madrid.

En el año 1979 realiza las ilustraciones dedicadas a Cuenca del libro ‘Acercamiento a Cuenca’ escrito por Renán Flores Jaramillo y presentado al año siguiente en el Club 24 de Madrid.

Su pintura no se detuvo en ningún género determinado, cultivando el paisaje rural y urbano, interiores, bodegones, etc.

Elogio del vino, del 52 Salón de Otoño

Imagen para el recuerdo, del 54 Salón de Otoño

Casas de Cuenca, del 49 Salón de Otoño

Atardecer en Mallorca

Aldeana

Toledo

 

El Marques de Lozoya escribió sobre él: ‘Denota una delicada sensibilidad para captar la poesía de los vetustos paisajes urbanos, cargados de humanidad. Hay además, un solidó y sabio oficio que acierta a dar a las cosas contornos y calidades exactos”.

Falleció en Madrid, el 8 de febrero de 205. En 2010 la Taberna artística los elefantes (exJamete) de Cuenca, organizó una exposición de sus obras.

El conjunto, del 53 Salón de Otoño

 

Pedro María Trapero Sánchez-Real y la AEPE

Secretario administrativo de la AEPE de 1984 a 1987

Secretario de la Junta de 1988 a 1989

Contador de la Junta Directiva de la AEPE de 1979 a 1983

Asistió como secretario al Festival de Bagdag de la AEPE de 1988

Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:

XXII Salón de Otoño de 1948: En la taberna

XXXIX Salón de Otoño de 1968: Castilla y Nocturno

40 Salón de Otoño de 1969: Pescadores

41 Salón de Otoño de 1971: Albarracín y Rincón de la Alberca

46 Salón de Otoño de 1978: Capea

49 Salón de Otoño de 1981: Casas de Cuenca

50 Salón de Otoño de 1983: Toledo

51 Salón de Otoño de 1984: El retablo

52 Salón de Otoño de 1985: Elogio del vino

53 Salón de Otoño de 1986: El conjunto

54 Salón de Otoño de 1987: Imagen para el recuerdo

 

Recordando… Ángel García Díaz

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Ángel García Díaz

GARCIA DIAZ, Angel     E    1910(F168)        MADRID             MADRID

Socio Fundador de la AEPE

 

 

Ángel García Díaz nació en Madrid, el 19 de diciembre de 1873, en la calle de la Madera número 14.

Con vocación temprana, con tan solo 15 años, remitió obras a la Exposición Universal de Barcelona de 1888.

Sí se sabe que tuvo contacto con el taller de damasquinado de Eusebio Zuloaga, cercano a la casa paterna y con cuyo hijo, el ceramista Daniel Zuloaga, socio de la AEPE, Ángel García colaboró al comienzo de su carrera artística.

Entre 1889 y 1895 estudió escultura en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, dependiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde coincidió con los pintores Eduardo Chicharro y Fernando Álvarez de Sotomayor, de su misma generación, con quienes fundaría en 1910 la AEPE.

Simultáneamente, acudió como aprendiz a los talleres de Elías Martín Riesco y Ricardo Bellver, autor del Ángel caído, en el madrileño parque del Retiro, que influyó notoriamente en las primeras obras de Ángel García.

En la Exposición Internacional de 1892 recibió una Mención de Honor por Retrato del Excmo. Sr. D. Ramón Vigil, obispo de Oviedo y Giotto adolescente.

Repetiría galardón en las exposiciones nacionales de 1895 y 1897, siendo de esta época su primer encargo de envergadura, la ornamentación del Ministerio de Fomento en la glorieta de Carlos V, luego Ministerio de Agricultura, actualmente de Medio Ambiente.

En 1897, con veinticuatro años, ya había realizado los modelos que pasaría a cerámica Daniel Zuloaga, entre ellos las alegorías La Minería y La Industria en las fachadas laterales, y las enjutas orlando la bóveda de la escalera principal en el interior. Fue el comienzo de una carrera que aportaría numerosas piezas a edificaciones singulares.

Azulejos del Ministerio de Fomento

Cariátides del Instituto Cervantes

 

En 1898 contrajo matrimonio con Julia Morales Atienza, con quien tuvo ocho hijos, de los cuales Rafael también se dedicó a la escultura ornamental.

En 1900 obtuvo la Pensión Piquer de Escultura, permaneciendo con su familia tres años en Roma y dos más en París.

Durante el pensionado modeló los remates ecuestres para el puente de María Cristina en San Sebastián, con los cuales consiguió la Segunda Medalla en Escultura en la Exposición Nacional de 1904.

Para el arquitecto Julio Martínez Zapata ejecutó en 1913 un notable relieve sobre la entrada a la madrileña Casa de Socorro Municipal del distrito de Centro.

En 1906 logró la Primera Medalla de Escultura Decorativa en la Exposición Nacional con las parejas de Mineros que adornan los torreones de la Escuela de Minas de Madrid, proyectada por Ricardo Velázquez Bosco, con quien ya colaboró en el Ministerio de Fomento.

Con él también llevaría a cabo la obra escultórica de la Fundación de la Duquesa de Sevillano, conocida como Condesa de la Vega del Pozo, en Guadalajara, así como el ornato del palacio ducal en dicha ciudad.

Ángel García participaría desde su inicio en las obras de la Fundación, entre 1885 y 1916, destacando la cripta del imponente panteón del monumento funerario de aire modernista que llevó a cabo entre 1916 y 1921.

Una de las figuras del monumento, que presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1920, titulada Jota, obtendría una condecoración.

 

Casino de Madrid

 

Entre 1908 y 1916 también llevaría a cabo las esculturas en el Asilo para Institutrices en la calle de Castelló en Madrid, actual colegio del Pilar, por encargo de la Duquesa de Sevillano.

Con Martínez Zapata trabajó en el Puente de la Reina Victoria, frente a la ermita de San Antonio de la Florida, inaugurado en 1909, realizando los osos de las farolas, símbolo de Madrid.

Angel García Díaz conoció a Palacios gracias a su maestro Velázquez Bosco, y su colaboración con el gran arquitecto fue donde su arte encontró la mejor expresión de la unión entre la escultura y la arquitectura.

El edificio del Palacio de Comunicaciones en Cibeles, hoy sede del Ayuntamiento, que ambos construyeron entre 1907 y 1919, es casi una gran escultura modelada cuidadosamente pieza a pieza.

En el Patio de Carterías fue instalado, en un barracón, un gran taller de escultura donde se desarrollaron todas las ornamentaciones a partir de dibujos de Palacios y de Ángel García Díaz, que éste convertía en figuras de yeso. Al parecer llegó a haber ciento treinta operarios que transformaban la obra en piedra caliza de Colmenar y Petrel.

Edificio Adriática

 

En Correos realizó una extensa estatuaria, así como en el cercano Banco Español del Río de la Plata, en la calle de Alcalá esquina con Barquillo, también según proyecto de Palacios, sede del actual Instituto de España, con las formidables parejas de cariátides en el chaflán, y si bien ambos proyectos aparecen firmados por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi, fue Palacios -magnífico dibujante- el encargado del ornato. La relación del arquitecto gallego con Ángel García fue muy fructífera.

El artista también recibió otros encargos municipales, como la restauración de la Fuente de la Fama, de Pedro de Ribera, en 1911 cuando iba a ser trasladada al Parque del Oeste y que actualmente se encuentra en los Jardines del Arquitecto Ribera en la calle de Barceló.

En 1909 construyó su propia vivienda y taller de escultura, según proyecto arquitectónico de su amigo Palacios, que estaba ubicada en la esquina de la calle Ríos Rosas con Alonso Cano, derribado completamente después de la guerra. Este taller sería uno de los más grandes de un escultor en Madrid, junto con el de Mariano Benlliure.

Escudo de mármol de la sede del Colegio de Notarios de Madrid

 

También formaría equipo con él para el concurso del monumento a las Cortes de Cádiz de 1911, así como en la Virgen de la Roca, de diecisiete metros de altura, construida cerca de Bayona; suyas son la cara y manos en mármol de la Virgen, así como el boceto original en arcilla, siendo la última colaboración con Palacios el remate con pegasos que no se llevó a término para la sede del Círculo de Bellas Artes en 1924.

Otras obras destacables son las esculturas en mármol que realizó para la iglesia de San Manuel y San Benito, proyectada por Fernando Arbós y construida entre 1903 y 1910;  la ornamentación de la escalera del Casino de Madrid en la calle de Alcalá, que llevó a cabo hacia 1911, y el escudo para el Colegio Notarial de Madrid de 1927.

Foto Archivo de la Villa Madrid Casa Estudio de Ángel García Díaz

Escuela de Minas de Ríos Rosas

Iglesia de San Manuel y San Benito

 

Formando equipo con el arquitecto José María Lorite, en 1915 se presentó al concurso para el monumento a Cervantes en la Plaza de España de Madrid. Pese a que el proyecto recibió, junto con otros dos, la Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII, supuso una gran decepción para el escultor, quien consideró siempre su propuesta muy superior a la ganadora de Coullaut Valera y Martínez Zapatero, escultor y arquitecto, respectivamente.

Otras obras de Ángel García Díaz son las del Colegio del Pilar, en la calle de Castelló, suyos son los ángeles de las fachadas laterales, las figuras del pabellón acceso y la fachada de la iglesia en la calle Príncipe de Vergara, y la ornamentación del Edificio Adriática, en Callao; el conjunto funerario para los restos de la Condesa de la Vega del Pozo;  el monumento al Sagrado Corazón de Jesús en Béjar, 1928; el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, en Valdepeñas de Jaén, 1928; el busto del doctor Jaime Vera colocado en la fachada del colegio del mismo nombre, 1930.

Con la muerte de su esposa, en 1929, comenzó el declive del artista.

Desde la década de 1930 hasta aproximadamente 1945 se dedicó a esculpir escudos, frisos y capiteles para diversas sucursales del Banco de España, destacando la de Albacete, que realizaría en 1935.

En 1933 fue nombrado titular de la cátedra de Escultura Decorativa y Ornamentación en la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado.

Durante la Guerra Civil, fue separado de su cargo docente, reintegrándose a la cátedra pasada la contienda.

Instituto Cervantes de Madrid

 

El empuje de la arquitectura moderna, paulatinamente desornamentada, supuso una merma en los encargos a Ángel García, quien hubo de vender su gran estudio en 1936, perdiéndose desgraciadamente casi todas sus maquetas y documentos.

Se trasladó a uno más pequeño, en la calle de Modesto Lafuente.

El fallecimiento de su amigo Antonio Palacios en 1945, contribuiría a su tristeza y decaimiento. En sus últimos años no tuvo apenas trabajo y sí muchos problemas económicos.

Tras jubilarse permaneció ligado a la enseñanza como profesor con carácter gratuito hasta su muerte, ocurrida el 15 de julio de 1954, en su último taller del número 47 de la calle de Lope de Vega de Madrid.

Palacio de Comunicaciones de Madrid

 

La escultura de Ángel García Díaz está repleta de imaginación desbordante, inmersa entre lo grotesco, macabro, fantasmagórico y surrealista, despertando atención y admiración por igual. Sus trabajos fueron determinantes en la grandiosidad de aquellos magnos edificios de arquitectura irrepetible. Consiguió un gran prestigio entre los arquitectos, trabajó con los más notables, pero una desconsideración por parte de sus compañeros escultores.

Aquellos escultores, escayolistas y ceramistas de la época modernista eran conscientes de que sus trabajos en la decoración artística de fachadas iban a quedarse en el anonimato, incluso hasta el extremo de no existir datos en no pocos casos acerca de a quienes pertenecen tales o cuales obras.

Ángel García Díaz fue en su tiempo un artista reconocido y considerado por la prensa un «insigne” y laureado escultor, pero por varias razones cayó en el olvido y hoy día es prácticamente un desconocido.

Al parecer firmó muy pocas obras, huía de la prensa, y fue más un bohemio que una persona ambiciosa.

Lazarillo de Tormes

Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, Valdepeñas de Jaén, 1928

Casa de socorro

Colegio del Pilar

 

Ángel García Díaz y la AEPE

Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:

I Salón de Otoño de 1920: Aurora, Crisálida, Virgen de las Nieves, Virgen del Pilar y Jesús.

Junto a Antonio Palacios, con la obra Virgen de la Roca

VI Salón de Otoño de 1925: Riente

Oso del puente de la Reina Victoria

Pila de agua bendita de la Capilla Real de Sevilla

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes: Epílogo de una historia compartida

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

Epílogo de una historia compartida

Desde noviembre de 2021, en la Asociación Española de Pintores y Escultores he venido publicando, de forma ininterrumpida y con periodicidad mensual, una sección dedicada a reconstruir la historia de la Gaceta de Bellas Artes a través de quienes la hicieron posible: sus directores, redactores y colaboradores.

A lo largo de estos meses, el lector ha podido recorrer más de un siglo de historia editorial, desde los primeros responsables de la publicación hasta quienes, en distintas etapas, asumieron la tarea —siempre exigente— de dar forma, continuidad y sentido a una revista que es hoy parte inseparable del patrimonio cultural de la propia AEPE.

Han sido un total de 48 semblanzas en las que descubrir la biografía de artistas maravillosos y a veces olvidados como Ceferino Palencia Álvarez Tubau, Manuel Villegas Brieva, Joaquín Llizo, Bernardo González de Cándamo, José Garnelo y Alda, José Pinazo Martínez, Ramón Pulido, Francisco Llorens, Cándido Medina Queralt, Lorenzo Aguirre, Francisco Pompey, Tomás Gutiérrez Larraya, Francisco Blanco, Pedro García Camio, Bernardino de Pantorba, José Francés, Jesús María Perdigón, Ángel Vegué, Fernández Balbuena, José Subirá, Enrique Estévez Ortega, Ricardo Baroja, Esteve Botey, Emilio Romero Barrero, Julio Moisés, Julio Vicent, Juan Adsuara, Guido Caprotti, Enrique Pérez Comendador, Emilio García Martínez, Carlos Casado, Luis Rubio Verano Aguirre, Luis Benedito, Miguel Lucas San Mateo, Fructuoso Orduna, Julián Moret, Emiliano Martín Aguilera, Santiago Camarasa, Luis Gil Fillol, Javier Tassara, Antonio Méndez Casal, Cecilio Barberán, José Prados López, César Fernández Ardavín, Rafael Pellicer, Ramón Ferreiro Lago, Miguel Carrión, Francisco Prados de la Plaza, Luis Brihuega, Carlos San Román, Manuel de Íñigo, Edmundo Lloret, Emilio Pina, Isidoro Herránz Constenla, José Luis del Palacio, Agustín Romo, Antonio de Santiago, Fernando de Marta, Antonio Otiñano y Juan de la Cruz Pallarés.

Quedaron en el tintero otros muchos nombres de artistas de quienes se ha perdido su memoria por completo, haciendo imposible esbozar al menos una mínima biografía. Nombres anónimos que quedan recogidos en el libro de Fernando de Marta: “Historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores, 1910-1993, 8 décadas de arte en España”, Madrid, 1994, que ha sido base del trabajo minucioso que he afrontado.

En 116 años de historia de la Gaceta de Bellas Artes, han sido muchas las personas que han trabajado y colaborado en la publicación. La mayoría de los que tenemos constancia, personajes ilustres tanto de la cultura nacional como internacional, vienen recogidos en la página web del portal buscador de la gaceta, organizados en diferentes grupos según su profesión (artistas, cargos en instituciones, conservadores, escritores, historiadores, ingenieros/arquitectos, juristas, médicos, músicos, pedagogos), para hacer más fácil su búsqueda.

https://gacetadebellasartes.es/periodistas-y-colaboradores/

Nombres míticos como Jacinto Benavente, Enrique Bonet, Emilio Carrere, Ernestina de Champourcin, Eugenio D’Ors, Wenceslao Fernández Flores, Lafuente Ferrari, Manuel Machado, Martínez Sierra, Gabriela Mistral, Julián Moret, Amado Nervo, Ortega y Gasset, Wifredo Rincón, Ángel del Río,  Javier Rubio Nomblot, Tomás Paredes, Unamuno, Pedro Corral, Rafael Flórez, Elías Tormo, Manuel de Arte Retamino, Luis Pérez Bueno, Aureliano de Beruete, Carmen de Burgos, Julio Camba, Narciso Sentenach, Emile Verhaeren, Santiago Ramón y Cajal… la lista sería interminable.

En casi cinco años, hemos puesto nombres a una cabecera, aunque no se trataba únicamente de identificar a los responsables de la publicación, sino de intentar comprender el contexto, las circunstancias y el compromiso personal de quienes sostuvieron la voz de la Asociación Española de Pintores y Escultores en cada momento histórico.

Este recorrido alcanza ahora su punto final.

No porque la historia concluya —nunca lo hace—, sino porque la sección ha llegado a su presente.

Y en ese presente, la dirección de la Gaceta de Bellas Artes recae en quien ha sido, precisamente, la autora de estos artículos. Una circunstancia que introduce una lógica excepción: no corresponde cerrar esta sección con un texto dedicado a quien la ha escrito y la dirige en la actualidad.

Lejos de ser una ausencia, esta decisión responde a un criterio de coherencia y de respeto hacia el propio enfoque de la sección. Si el propósito ha sido siempre analizar, contextualizar y poner en valor la labor de otros, resulta natural que ese ejercicio no se proyecte sobre quien lo ha llevado a cabo. La historia, en ese punto, debe quedar abierta.

Porque, en realidad, ese es el sentido último de este trabajo.

La serie Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes no solo ha permitido recuperar nombres, fechas y trayectorias. Ha puesto de manifiesto algo más profundo: la continuidad de un proyecto colectivo que ha sabido adaptarse a los cambios, resistir las dificultades y mantener viva una publicación durante más de un siglo. Cada director, cada redactor, cada colaborador ha sido un eslabón necesario en esa cadena.

Y esa cadena continúa.

La Gaceta de Bellas Artes no es únicamente un testimonio del pasado, sino una herramienta viva al servicio de los artistas y de la cultura. Su permanencia es, en sí misma, una prueba del compromiso sostenido de la Asociación Española de Pintores y Escultores con la difusión del arte y el pensamiento artístico.

Cerrar esta sección es, por tanto, una forma de abrir otra etapa: la de seguir escribiendo, desde el presente, las páginas que algún día formarán parte de esa misma historia.

Porque si algo ha quedado claro en este recorrido es que la Gaceta de Bellas Artes no pertenece a una sola persona, ni a una sola época. Pertenece a todos aquellos que, ayer y hoy, han entendido que la cultura se construye con continuidad, con memoria y con responsabilidad.

Y esa tarea —como la propia historia— no tiene final.

Alcanzamos así el final de este trayecto compartido. Y llegados a este punto, siento la necesidad de detenerme un instante y mirar atrás, no con nostalgia, sino con gratitud. Gratitud hacia todos aquellos que, a lo largo de los años, habéis habitado estas páginas con vuestra mirada atenta y paciencia generosa.

Gracias por acompañarme entre nombres y fechas, por recorrer biografías, por deteneros en los detalles quizá minuciosos, a veces silenciosos, de la historia del arte y de quienes la construyen.

Gracias por sostener, con vuestra fidelidad, el pulso de esta sección, incluso cuando el camino se volvía denso de datos o exigente en memoria.

Porque si algo ha dado verdadero sentido a estas líneas no ha sido solo lo contado, sino el hecho de saberme leída, comprendida, acompañada. En esa complicidad discreta, casi invisible, ha latido siempre la esencia de la Gaceta de Bellas Artes.

A todos vosotros, que habéis estado ahí —con paciencia, con curiosidad, con afecto—, mi más hondo y sincero agradecimiento. Sin vosotros, estas palabras no habrían encontrado nunca su destino.

Muchas gracias

Carlota Fereal de Ferrari

Por Mª Dolores Barreda Pérez

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Carlota Fereal de Ferrari

FEREAL DE FERRARI, Carlota      P    1942      BARCELONA          MADRID         1956

Carlota Fereal en la ópera Circe. 1902

 

Carlota Fereal Cuendías nació en Orán, Argelia, el 23 de enero de 1879.

Hija del periodista y libretista musical italiano Cesare Fereal Molinari, instalado en Madrid desde 1886, y de Isabelle Cuendías Germillan, hija del liberal madrileño Manuel Cuendías, que fuera catedrático de inglés y francés en el Instituto de San Isidro de Madrid, exiliado a Francia y que falleció en Orán dos años después del nacimiento de Carlota.

En 1898 la prensa del momento destacaba: “Muy pocos días hace, el martes último, sonaba por primera vez en los periódicos madrileños el nombre de una joven, casi una niña, que principiaba la críticaa del arte bajo el más lisonjero porvenir. Entre loa distinguidos artistas que el lunes tomaron parte en el concierto celebrado en la embajada de Italia, cantó una joven que llamó extraordinariamente la atención. Esta se llama Carlota Fereal y es hija de un notable poeta y publicista italiano avecindado hace más de doce años en Madrid. Conociendo como conocíamos al padre, ignorábamos, sin embargo, las facultades artísticas de la hija. Diez y siete años cuenta solamente la señorita Fereal. Sólo por afición empezó a dedicarse al canto; hoy no sólo es una risueña esperanza, sino que sin exageración puede afirmarse que es una verdadera artista. Bien nos demostró anoche, en la reunión á que nos invitó su padre, cantando de un modo admirable el aria de Santuzza da la ópera Cavallerla rusticana, la romanza del tercer acto de Aida, el arte de La Traviata y oí raconto de la ópera Garin, de nuestro insigne Bretón, de que es autor de la letra el padre de la gentil artista, el poeta César Fereal. Cantó acompañada por el joven pianista don Ricardo Montes. A la novel artista y á su maestro el vechio y simpático Pousini felicitaron de corazón los concurrentes. Adelanto, pues, y a aprovechar el brillante porvenir con que brinda el arte á la señorita Fereal, que si no es una artista perfecta por su excesiva juventud llegará á ser con el estudio y el trabajo cantante de indiscutible valor”.

En febrero de 1901, a los 22 años de edad, Carlota debutó como soprano en la ópera La Boheme de Puccini que se estrenó en la ciudad portuguesa de Oporto. La prensa lo recogía así: “Nos telegrafían de Oporto que nuestra hermosa compatriota Carlota Fereal, ha debutado en aquel teatro de ópera con la Boheme, obteniendo) un legítimo triunfo. El público la colmó de aplausos y la hizo repetir al raconto, y en la entusiasta ovación de que fue objeto la distinguida tiple se llenó el escenario de camelias”.

El 7 de mayo de 1902, en la inauguración del Teatro Lírico de Madrid, fue parte del estreno de la ópera mitológica en tres actos Circe, de Ruperto Chapí. Carlota interpretaría el personaje femenino principal, alcanzando un gran éxito de público y con excelentes críticas de prensa.

Y pese al triunfo, Carlota se retiró de la escena musical tras el fallecimiento de su padre, ocurrido en 1904.

Revista Y, 1945

 

Comenzó entonces a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, siendo discípula de Manuel Ramírez Ibáñez, uno de los Socios Fundadores de la AEPE.

En 1901 participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes con el bodegón titulado Frutas, con el que consiguió una Tercera Medalla, junto a la también socia de la AEPE, Adela Ginés.

Frutas, Tercera Medalla en la Exposición General de Bellas Artes de 1901

 

La prensa lo recogía así: “El cuadro de frutas de Carlota Fereal, que figura en la actual Exposición de Bellas Artes de Madrid, ha sido premiado por el Jurado; y aún sin tener en nuestro grabado la magia del color, se advierte en el claroscuro la manera delicada con que está tratado el asunto, así como la trasparencia y el jugo de las uvas, manzanas y granadas caí-

das de la volcada canastilla. La Srta. Fereal, verdadero temperamento artístico, pues no ha mucho que obtuvo legítimos triunfos en la escena como artista lírica, peca en nuestro concepto de modesta al limitarse á pintar inanimados modelos, y debe, puesto que puede, acometer obras de mayor empeño donde luzcan con mayor brío la firmeza de su dibujo y la varonil manera de poner el color”.

En esta época, simultaneaba su afición pictórica con su faceta como cantante, cosechando críticas como la aparecida en La Ilustración española y americana en 1902: “Tiene Carlota Fereal arrogante figura, gran belleza y verdadera elegancia en la escena, con la particularidad, digna á nuestro juicio de especial mención, de que en su modo de vestir, como en su manera de interpretar artísticamente el personaje, resplandece siempre la honesta distinción de la señorita”.

Vendedora, Exposición General de Bellas Artes de 1906

 

En la Exposición del Círculo de Bellas Artes de 1903 obtuvo premios.

En 1906 participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes con cuatro lienzos, entre los que se encontraba una pareja de retratos femeninos costumbristas del mismo tamaño: Peinándose (antes del trabajo), y Vendedora.

En 1908 participó en la Exposición de Zaragoza de Arte Moderno con “unas vigorosas notas de color” y en la Exposición del Círculo Artístico de Barcelona.

Antes del trabajo, presentada al 24 Salón de Otoño

 

El 4 de mayo de 1908, con 29 años, contrajo matrimonio en la Iglesia del Carmen de Madrid, con Emilio Luis Ferrari, hijo del poeta, periodista y académico Emilio Ferrari, abogado jefe de la Casa de Socorro de Buenavista, con quien tendría varios hijos, uno de ellos, Emilio César Ferrari Fereal, fue profesor de Canto Lírico y Dramático en el Conservatorio Superior de Música de Madrid.

La artista, que hasta entonces residía en la calle Salud, 13 de Madrid, se trasladó junto a su marido a la calle Almagro, 32.

En 1910 presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes cuatro obras: Estudio de Asturias, Iglesia de San Martín de Laspra (Asturias), Capilla de la escuela de San Martín de Laspra (Asturias) y Apuntes, que a juicio del crítico José Ramón Mélida, estaban “muy bien de luz, de color y de factura”.

En 1911 participó con un imponente tríptico al óleo titulado Redención, en la I Exposición Nacional de Artes Decorativas, que fue premiada con la Primera Medalla de Oro al año siguiente en la Exposición Regional de Valladolid, celebrada en el Colegio Mayor Santa Cruz.

En 1912 concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes con dos obras: Rincón de Asturias y Lilas.

En 1928 participó en la Exposición que la Real Academia de la Concepción de Valladolid realizó en el Ateneo de aquella ciudad, obteniendo Diploma de segunda clase.

Retrato de niña, del 25 Salón de Otoño

Retrato, del 25 Salón de Otoño

 

Tras un largo paréntesis en el que Carlota se dedicó a cuidar de sus hijos, en 1941 participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes con el cuadro titulado Lilas, haciendo constar que su domicilio se encontraba en la calle Almagro, 32, 2º derecha.

Un año más tarde lo haría al XVI Salón de Otoño con un Rincón de Marín y un Bodegón.

En 1943 concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes con la obra Bodegón y al XVII Salón de Otoño.

Los siguientes años, volvió a presentar obra al XVIII Salón de Otoño de 1944, a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1945, con la obra Frutas y rosas y al XIX Salón de Otoño de ese mismo año.

Por una entrevista realizada en 1945 concedida a la revista Y, sabemos que “he cantado con la compañía del Scala de Milán, recorriendo toda Europa, y soy también profesora de piano… he pintado siempre, porque me ha gustado más que nada. Lo que pasa es que estuve algún tiempo alejada del arte. Esto sucedió cuando mis hijos eran pequeños. Dejé de pintar hasta que los crié, porque me sentía madre más que ninguna otra cosa. En pintura cultivo el paisaje y los bodegones, lo mismo al óleo que a la acuarela. Mi maestro, mi gran maestro, fue el pintor Manuel Ramírez Ibañez. Me gustan Sorolla, Tiziano y Veronés. Tengo dos medallas regionales, obtenidas en Valladolid, en los años 1907 y 1912, y una segunda medalla, en Zaragoza. Nací en Oran; pero como vine a España al año de nacer, me considero netamente española. Además, estoy casada con un español”.

Apuntes de Ontes, del 19 Salón de Otoño

 

En 1946, concurre al XX Salón de Otoño y a su edición siguiente de 1947.

A la Nacional de 1948 llevó un Bodegón, y al XXII Salón de Otoño de ese año, igual que a la edición del XXIII Salón de Otoño y al XXIV de 1950.

Participaría también en el XXV Salón de Otoño de 1952, que sería el último envío de su obra, obteniendo Medalla.

Flores y frutas, del 16 Salón de Otoño

Redención, de la I Exposición Nacional de Artes Decorativas de 1911

 

Falleció en 1955 cuando contaba con 76 años.

En 1956 se celebró en la Asociación de Escritores y Artistas de Madrid una exposición póstuma de obras de la artista incluyendo el retrato de la pintora ejecutado por su maestro Manuel Ramírez.

En abril de 1956, en el diario Pueblo Julio Trenas dedicaba su columna a la artista bajo el título de La cantante pintora: “estos días se ha cumplido un año de la muerte de Carlota Ferreal de Ferrari. Feliz, elogiable idea, la de dedicar una muestra homenaje póstumo a la gran pintora que en su juventud fue asimismo cantante famosa. Carlota Fereal, tiple lírica, fue la voz que abrió cantando la ópera Circe de Chapí en el teatro lírico Nacional o Gran teatro, empresa que culminaba una campaña en pro de la apetecida ópera española llevada a cabo por los maestros Chapí y Bretón. Otras felices actuaciones e interpretaciones de la cantante cuentan quienes tienen memoria y las vivieron. Pero ella se retiró pronto de la escena. El hogar la llamó imperiosamente y su vocación en estética encontró cauce ininterrumpido exclusivamente en la pintura. Como pintora ilustre ha sido conocida durante muchos años entre los profesionales plásticos. Una vuelta acuriosada por la exposición de la calle del rollo nos sitúa ante un artista muy de su tiempo. Gustoso saber las exigencias del dibujo y la fugacidad impresionista del color, así como de nutrir el cuadro cuando de una composición se trata, de la posible anécdota. Recordemos este gran lienzo antes del trabajo, donde una modista ante su máquina de coser y después de aprender la fatigosa tarea, tiene coquetería y juventud suficientes para darse los últimos toques al rostro y al peinado. Hay también paisajes asturianos, vistos con pupila cariciosa y amable y flores. Esas flores que Carlota Ferial pintaba con tanta delectación, finura y gusto. Acaso acordándose de las que llegaban a su camerino los días de sus grandes triunfos como cantante”.

Calle de Estínez, del 23 Salón de Otoño

Cesto de frutas, del 17 Salón de Otoño

Bodegón de frutos y rosas, del 22 Salón de Otoño

 

 

Carlota Fereal y la AEPE

Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:

Al XVI Salón de Otoño de 1942: Rincón de Marín y Flores y Frutas

Al XVII Salón de Otoño de 1943: Cesto de frutas

Al XVIII Salón de Otoño de 1944: Iglesia de San Martín y Calle de Raíces (Avilés)

Al XIX Salón de Otoño de 1945: Apuntes de Ontes y Hórreos

Al XX Salón de Otoño de 1946: Una calle de Génova

Al XXI Salón de Otoño de 1947: Bodegón

Al XXII Salón de Otoño de 1948: Cabeza de estudio de doña Carmen Goya y Bodegón de frutas y rosas

Al XXIII Salón de Otoño de 1949: Calle de Estínez

Al XXIV Salón de Otoño de 1950: Paisaje de Galicia y Antes del trabajo

Al XXV Salón de Otoño de 1952: La Boheme, Retrato de niña y Retrato del poeta Ferrari

 

Iglesia de San Martín  del 18 Salón de Otoño

La incomodidad de la honestidad de la AEPE

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria General

Secretaria Perpetua de la AEPE

La Asociación Española de Pintores y Escultores y muchas organizaciones de carácter sindical o profesional comparten, en apariencia, un mismo objetivo general: la defensa de un colectivo. Sin embargo, los medios, las condiciones y el respaldo institucional de los que disponen unos y otros son profundamente distintos.

Siempre me he preguntado algo que no puedo formular en voz alta, porque incomodaría a muchos: si los sindicatos existen para defender a los trabajadores, ¿por qué dependen financieramente del Estado y no de sus propios afiliados?

La respuesta abre un debate incómodo sobre la legitimidad, la coherencia y el despilfarro de un sistema que hemos normalizado durante décadas.

Un sindicato se presenta como una organización independiente, nacida de abajo arriba, financiada por las cuotas de quienes libremente deciden afiliarse para proteger sus derechos laborales.

Pero en realidad esto no es así: gran parte de su estructura se sostiene gracias a subvenciones públicas, edificios cedidos gratuitamente, gastos estructurales asumidos por las administraciones y programas financiados con dinero de todos.

Es decir: nos obligan a pagar por organizaciones a las que no pertenecemos, incluso aunque no compartamos su ideología, su actuación o su utilidad real.

La paradoja es evidente: quien dice representar al trabajador no depende del trabajador, sino del poder político que lo financia.

Y cuando una organización depende del dinero del Estado, deja de ser incómoda para el Estado.

Sigo preguntándome: ¿por qué todos debemos pagar el mantenimiento de organizaciones que dicen representar solo a una parte de la sociedad?¿por qué se socializan los costes de estructuras que no se sostienen por la voluntad real de sus supuestos beneficiarios? ¿por qué se habla de “servicio público” cuando ese servicio no se financia como tal, ni se somete a las mismas exigencias de austeridad, neutralidad y utilidad real?

Si los sindicatos creen de verdad en su razón de ser, deberían poder sostenerse con las cuotas de sus afiliados, porque todo lo demás no es defensa del trabajador: es dependencia. Y esa dependencia la pagamos todos.

Los sindicatos cuentan habitualmente con financiación pública directa, en forma de subvenciones periódicas procedentes de las distintas administraciones. Disponen de sedes oficiales y edificios cedidos gratuitamente, donde desarrollan su actividad diaria sin asumir los costes que ello conlleva. Además, reciben apoyo económico para la organización de cursos, jornadas formativas y actividades, que en muchos casos son de pago para los asistentes, generando incluso ingresos adicionales.

Según datos oficiales del Ministerio de Trabajo, el Estado mantiene más de 430 inmuebles cedidos sin coste a sindicatos y organizaciones empresariales en toda España, muchos de ellos situados en zonas céntricas de grandes capitales, con gastos de IBI y rehabilitación asumidos con dinero público. A esta cesión patrimonial se suman subvenciones directas, algunas de ellas anuladas posteriormente por los tribunales por no haber sido concedidas mediante concurrencia pública, como dictaminó el Tribunal Supremo en 2024 en relación con ayudas millonarias a sindicatos y patronal.

También existe una diferencia fundamental en la naturaleza de la actividad formativa. Los sindicatos programan cursos subvencionados o parcialmente financiados que, aun así, suelen ser cobrados a los participantes.

El ámbito de la formación subvencionada ha sido, además, objeto reiterado de fiscalización. Informes del Tribunal de Cuentas han puesto de relieve irregularidades en la gestión de fondos, incluyendo subcontrataciones excesivas, cursos no impartidos, alumnos inexistentes y facturación inflada, obligando a devoluciones millonarias de dinero público. En algunos casos, estas prácticas han derivado en condenas judiciales, con sentencias firmes que acreditan el uso indebido de subvenciones destinadas a formación.

Mientras tanto, otras entidades —algunas envueltas en el prestigio histórico o en el barniz cultural— reciben financiación pública, disfrutan de sedes pagadas o sostenidas por el Estado y, aun así, cobran entrada a quienes desean cruzar su umbral. El Ateneo. El Círculo de Bellas Artes. Instituciones que se presentan como templos de la cultura, pero cuyo acceso está mediado por el pago, pese a estar sostenidas, directa o indirectamente, con fondos que salen del bolsillo de todos.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿por qué el ciudadano paga dos veces para acceder a la cultura? Una, con sus impuestos. Otra, en la puerta. Y nadie se sonroja.

 

La AEPE, por el contrario, es una entidad sin ánimo de lucro, que no recibe subvenciones estructurales, no dispone de un edificio propio cedido por la Administración, sino de una sede pagada y sostenida por sus propios socios y realiza toda su actividad gracias al esfuerzo desinteresado de sus socios, a las cuotas y al trabajo altruista de sus órganos directivos.

Cada exposición, cada certamen, cada edición del Salón de Otoño, del Premio Reina Sofía, del Certamen de San Isidro… se levanta sin respaldo económico oficial, asumiendo costes que otras entidades no tienen que afrontar.

Mientras los sindicatos funcionan con personal remunerado y estructuras administrativas estables, en la AEPE la gestión, la organización y la defensa de los artistas se realiza sin retribución alguna, por auténtica vocación y compromiso con el arte. Aquí no hay liberaciones, ni dietas, ni compensaciones económicas: hay dedicación, responsabilidad y amor al oficio.

La AEPE no mercantiliza su razón de ser: su labor principal no es la formación reglada, sino la promoción, visibilidad y dignificación del artista, ofreciendo espacios de exhibición y reconocimiento donde solo importa la calidad de la obra.

La comparación resulta reveladora: donde unos cuentan con respaldo económico, infraestructuras y visibilidad institucional, la AEPE cuenta con historia, prestigio y coherencia ética.
Donde unos dependen de fondos públicos, la AEPE mantiene su independencia absoluta.
Donde unos pueden programar actividades sin riesgo financiero, la AEPE asume cada proyecto como un acto de responsabilidad y resistencia cultural.

Y, sin embargo, pese a esta desigualdad de condiciones, la AEPE ha logrado algo excepcional: más de un siglo de existencia, 93 ediciones del Salón de Otoño, 61 del Premio Reina Sofía, 63 del Certamen de San Isidro… miles de exposiciones y actos culturales, más de 9.000 según el último recuento, y una contribución incuestionable a la historia del arte español, sin costar un solo euro al contribuyente.

Esta comparación no pretende desacreditar a nadie, sino poner en valor una realidad injustamente ignorada: si organizaciones ampliamente subvencionadas son consideradas imprescindibles, con mayor razón debería reconocerse la dignidad de una institución que ha sostenido el arte en España sin ayudas, sin privilegios y sin renunciar jamás a su independencia.

La AEPE no pide trato de favor.

Pide reconocimiento, respeto y justicia.

Porque defender el arte sin recursos, sin ayudas, sin sedes ni subvenciones es mucho más que una tarea: es un acto de valentía cultural y de dignidad cívica.

Hay instituciones que no se reconocen no por lo que hacen mal, sino por lo que hacen demasiado bien.

Son incómodas porque dejan en evidencia un sistema entero.

La Asociación Española de Pintores y Escultores es una de ellas.

Reconocer a la AEPE obligaría a reconocer algo mucho más incómodo: que sí se puede gestionar con rigor, que sí se puede ser independiente, que sí se puede servir a un colectivo sin vivir del presupuesto público.

Por eso no se la distingue y se la ignora.

Porque su sola existencia desmonta el relato.

Pertenecer a una institución así no es un problema.

Es un orgullo.

Orgullo de formar parte de una entidad que no se arrodilla, que no factura al Estado y que no vende su prestigio a cambio de ayudas. Orgullo de pertenecer a una institución incómoda porque es honesta.

En tiempos en los que casi todos piden, cobran o exigen, hay quien sigue trabajando sin pasar la factura a los demás.

Eso debería ser un mérito.

En España, parece ser un castigo.

La AEPE convoca el 93 Salón de Otoño

Cita imprescindible y referente del arte en España

 

El Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo López y la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, firman las bases del 93 Salón de Otoño, que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, el certamen artístico más antiguo y prestigioso de los que se convocan en España, una de las citas más emblemáticas del arte español y una firme apuesta por la promoción y difusión de la creación artística contemporánea.

La exposición se celebrará del 29 de octubre al 29 de noviembre de 2026 en la Casa de Vacas del Parque del Retiro de Madrid, un espacio de referencia cultural en la capital, donde volverán a encontrarse artistas, público y crítica en torno al arte.

Con más de nueve décadas de historia, la AEPE reafirma con esta nueva edición su firme compromiso con la promoción de las Bellas Artes, ofreciendo un espacio de encuentro para artistas, instituciones y público, en el que tradición y contemporaneidad dialogan en torno a la creación artística.

El Salón de Otoño se mantiene como un certamen abierto y plural, dirigido a artistas de cualquier procedencia, fomentando la libertad creativa y el intercambio artístico, que podrán concurrir con obras de pintura, escultura, dibujo, grabado y acuarela, siempre dentro del ámbito de las técnicas tradicionales.

El certamen continúa siendo una oportunidad única tanto para artistas emergentes como para creadores consagrados, permitiendo presentar varias obras y optar a un amplio programa de premios que incluyen exposiciones individuales, reconocimientos institucionales y prestigiosos galardones.

Uno de los pilares fundamentales del Salón de Otoño es el respaldo de entidades e instituciones que, edición tras edición, hacen posible este proyecto mediante su apoyo y compromiso con el arte y representan un apoyo esencial para la continuidad y crecimiento del Salón de Otoño, consolidando su papel como una de las grandes plataformas de difusión artística en España.

En esta 93 edición, la AEPE quiere destacar y agradecer especialmente la colaboración de los patrocinadores que dan nombre a los Premios de Libre Acceso, cuya aportación contribuye decisivamente a la proyección profesional de los artistas participantes:

Tritoma Gestión Cultural, los Ayuntamientos de Getafe y Móstoles, la reciente incorporación del Ayuntamiento de Leganés, la Fundición Codina, Inmobiliaria Encuentro, el Premio de Escultura Santiago de Santiago, la Agrupación Española de Acuarelistas y el Premio Extraordinario Álvaro Alcalá-Galiano. Y por décimo año consecutivo, el Salón de Otoño incluye la Medalla Down Madrid, como una iniciativa de inclusión y reconocimiento artístico dentro del certamen.

El acto de inauguración y entrega de premios tendrá lugar el 29 de octubre a las 19 horas, en el transcurso de una gala que se ha convertido ya en uno de los momentos más destacados del calendario artístico y cultural madrileño.

Los artistas interesados podrán enviar la documentación de sus obras hasta el 25 de septiembre de 2026, siendo el plazo de entrega presencial del 21 al 25 de septiembre.

Con esta nueva edición, la AEPE reafirma su papel como institución clave en la defensa, promoción y difusión de las Bellas Artes, consolidando el Salón de Otoño como un punto de encuentro imprescindible para el arte en España.

El 93 Salón de Otoño vuelve a situar a la AEPE como referente en la defensa y promoción de las Bellas Artes, fortaleciendo su vocación de servicio a los artistas y su compromiso con la cultura.

Puedes seguir esta convocatoria en esta misma web, pestaña Certámenes y Premios, Subpestaña Salón de Otoño, donde encontrarás toda la información disponible.

 

Bases 93 Salón de Otoño 2026

 

 

 

Carlos Montero Gil, ganador del III CPR Nocturna «Madrid de los Austrias»

Cerca de medio centenar de pintores en el certamen

convocado por la Junta Municipal de Centro y organizado por la AEPE

Un total de 43 pintores, aficionados y profesionales, participaron la pasada noche en la III edición del Certamen de Pintura Rápida Nocturna Madrid de los Austrias, organizado por la Junta Municipal de Centro y la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE) con el objetivo de fomentar la creación artística y contribuir a la promoción de la cultura madrileña y de la imagen visual, cultural, estética y artística del centro histórico de la ciudad.

El concejal del distrito de Centro, Carlos Segura, encargado de entregar los premios a los artistas ganadores, destacó “la capacidad de este certamen para convertir el espacio urbano en un taller creativo abierto, poniendo en valor el talento artístico en un entorno patrimonial único y acercando el arte a vecinos y visitantes de una forma directa y participativa”.

Enclaves emblemáticos como el Teatro Real, la Plaza Mayor, las Plazas de la Villa, Mayor, de Tirso de Molina, de la Cebada, de la Paja, de Cascorro, así como la calle de Bailén sirvieron durante cuatro horas de escenario al aire libre, donde los edificios, rincones, plazas y la vida cotidiana de sus gentes fueron reflejados en las obras de los participantes.

El jurado estuvo presidido por Carlos Segura, Concejal de Centro, y contó con José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, como Secretario, teniendo como vocales a los directivos de la AEPE Juan Manuel López Reina, Mª Dolores Barreda Pérez, Carmen Bonilla Carrasco, Delia García Laredo, Juan Ramón Luque Ávalos y a los Socios de Honor: Alejandro Aguilar Soria, Dolores Chamero y Luis Javier Gayá, técnicos expertos que valoraron la originalidad, innovación, creatividad, calidad artística y la dificultad en la técnica realizada.

El Concejal de Centro, Carlos Segura y el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, junto a los ganadores

 

El primer premio, dotado con 2.500 euros y medalla de honor de la AEPE, recayó en Carlos Montero Gil

 

El segundo, de 2.000 euros y diploma de honor de la AEPE, fue para Carlos Beizaga Capelletti

El tercer premio, dotado con 1.500 euros, para Gabriel Andrei

Asimismo, el accésit, con una dotación de 500 euros, fue otorgado a Manuel Molano López

 

Asamblea de proclamación del Presidente de la AEPE

26 de junio a las 19 h. en la sede social

La Asociación Española de Pintores y Escultores continúa avanzando en el proceso electoral convocado para la renovación de la Presidencia de la entidad, de acuerdo con lo establecido en sus Estatutos y conforme al calendario aprobado en la Asamblea General Ordinaria celebrada el pasado mes de abril.

Finalizado el plazo oficial de presentación de candidaturas, ha sido registrada una única candidatura a la Presidencia, que reúne todos los requisitos exigidos por la normativa interna de la Asociación.

La candidatura presentada está integrada por:

Presidente: José Gabriel Astudillo López

Junta Directiva:

Vicepresidente y Tesorero: Juan Manuel López-Reina Cosso

Secretaria General: Mª Dolores Barreda Pérez

Vocales:

Carmen Bonilla Carrasco

Juan Ramón Luque Ávalos

Delia García Laredo

Bibliotecario: Fernando de Marta y Sebastián

 

De acuerdo con el procedimiento electoral vigente, y en cumplimiento de las disposiciones estatutarias, el proceso culminará con la celebración de la correspondiente Asamblea General, en la que se procederá a la proclamación oficial de José Gabriel Astudillo López como Presidente de la AEPE para el próximo mandato.

La Asamblea tendrá lugar el próximo:

26 de junio de 2026
Sede social de la AEPE
19:00 horas en primera convocatoria / 19:30 horas en segunda convocatoria

El orden del día será el siguiente:

  1. Aprobación, si procede, del Acta de la Asamblea General Ordinaria celebrada el pasado día 13 de abril de 2026.
  2. Proclamación del Presidente y la Junta Directiva por él presentada.

Durante dicho acto se formalizará la proclamación del nuevo Presidente, una vez verificado el correcto desarrollo del proceso electoral.

La AEPE anima a todos sus asociados a participar en este importante momento de la vida institucional de la entidad, que simboliza no solo la continuidad de su actividad, sino también el compromiso colectivo con los valores que han definido a la AEPE a lo largo de su historia.

Con más de un siglo de trayectoria, la AEPE reafirma, a través de este proceso democrático, su vocación de servicio al arte, a los artistas y a la cultura, consolidando un modelo de gestión basado en la participación, la transparencia y el respeto a sus Estatutos.

 

 

Recordando… Godofredo Buenosaires

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Godofredo Buenosaires

BUENOSAIRES VICENT, Godofredo     E.A.AD 1959        dic.1895          CASTELLON PLANA         CASTELLON/IRUN

 

Estampa, 1928

 

Godofredo Buenosaires Vicent nació el  19 de diciembre de 1895 en Castellón de la Plana.

Hijo del tintorero Godofredo Buenosaires y de Rosa Vicent, que vivían en la Ronda del Mijares. Fue bautizado en Santa María, al igual que su hermana Rosa.

En la carpintería de Antonio Artola, tío del poeta Bernardo Artola, muy cerca de su casa, cumplió su primer trabajo desde los nueve años, después de su inicial formación en las Escuelas Pías y en la entonces Escuela del Real.

El profesor y político Carlos Selma también le ayudó a aprender cuentas y escritura al dictado.

Godofredo Buenosaires en 1924, La Esfera

 

Sus horas extralaborales las dedicaba a la formación artística en el estudio de Vicente Castell, siendo compañeros los artistas Adsuara, Porcar, Sanchís Yago, Pérez Dolz, Tomás Colón, Ortells, Armiño… muchos de ellos, socios de la AEPE.

Después ya pasó a la Escuela de Artes y Oficios y consiguió ingresar como aprendiz en el taller de los Viciano, donde comenzó una vida de aprendizajes permanentes y deslumbramientos por sus propias capacidades.

Aprendía arte religioso, imaginería, talla en madera, modelado y pintura, dorado. Y era un gozo para él poder consultar aquellos viejos libros con ilustraciones de arte y grabados, de uso diario entre los operarios del taller. Y un acontecimiento cuando se realizó la crestería del púlpito de Santa María, proyecto de Ros de Ursinos.

En 1915 fue destinado al campamento de Artillería en Valencia, donde permaneció tres años y tres días, sin permisos a causa de la guerra europea de 1914, con dificultades para ver siquiera un día a su novia, Julia Reboll Esteve, con quien contrajo matrimonio el 30 de mayo de 1924, en La Sangre y con quien no tuvo descendencia. Fueron sus padrinos su cuñado Antonio Príncipe y su tía Pepita Arrufat, estableciendo su vivienda en la calle Trinidad, donde además abrió el taller, admitiendo alumnos al tiempo que su esposa se especializaba en diseño de moda.

Incorporado al taller de Tomás Viciano, estuvo dos años, pasando también al del tallista Rafael Lasala, estableciéndose después por su cuenta.

Gaceta de Bellas Artes, 1956

 

Trasladó su casa estudio a la calle Benicarló, en la que vivió hasta su muerte, repleta de cuadros, ánforas, vajillas, un nenúfar, frutas cerámicas primorosas, animales artísticos, múltiples dibujos sobre láminas, yesos clásicos y modelos diversos, muestras de dibujo lineal pulcro y rozando la perfección, acuarelas, planos de fábricas y de hornos…

Allí fundó en 1920 la conocida como “Casa Buenosaires”, establecimiento especializado en el arte decorativo en muebles, que la prensa de la época calificó como de “exquisito gusto” la casa que presenta el gran “ebanista y escultor tallista”.

Por la prensa de 1924 también sabemos que en la Exposición del Mueble de Barcelona, en el Concurso de Carteles anunciadores del Real Moto Club, su fabricación fue premiada, siendo clientes del artista el Banco de Castellón así como edificios particulares y de estilo moderno. “Es tan perfecta la imitación de metales, piedras, etc.. que más que aplicación sobre madera parece una parte sola todo el mueble por la perfección que en él se observa; no puede haber nada que iguale el trabajo moderno de esta Casa y la patente que el Sr. Buenosaires ha hecho de su construcción es exclusiva, porque no hay estilo alguno parecido en los muebles ni en los decorados. Cuanto se pida artístico en artes decorativas lo realiza el Sr. Buenosaires: objetos de arte en madera, bronce, marfil, portland, cemento, alabastro, ornamentación en relieves de estilo aplicados a la industria del mueble; en todo puede verse el ingenio artístico y la novedad en la construcción. En toda España está acreditada esta importantísima Casa que abastece a los principales almacenes y comercios en general dedicados a la venta de objetos artísticos y hoy, que el arte es distintivo de una moderna habitación, es la Casa del Sr. Buenosaires la indicada para satisfacer el más exigente deseo. Quepa la satisfacción pues, al Sr. Buenosaires de ser un artista que ha llegado a la realización de un ideal, de una quimera largo tiempo sonada y es que en nuestro país se puedan fabricar muebles y objetos de arte con una solidez, un gusto y un refinamiento no superado por el extranjero, y sienta como nosotros sentimos que es la patria, es el arte también, quienes tienen por galardón el tener artistas como él que sabrá mantener siempre en primer lugar la industria nacional en el mundo”.

 

Marca y muebles de la Casa Buenosaires, 1924

 

Fue vocal de artes gráficas del Ateneo de Castellón y propició la organización de exposiciones, entre ellas la que sirvió de homenaje a Juan Adsuara al inaugurarse la estatua del pintor Ribalta.

La Diputación Provincial de Castellón le concedió una beca de tres meses. Con ese motivo, a principios de 1928 recibió el homenaje de sus amigos y compañeros del Ateneo de Castellón, con motivo de su marcha a Francia, donde se brindó por los artistas de Castellón y del Ateneo.

Ese mismo año, Godofredo regaló a la Diputación de Castellón un precioso proyecto de fuente para jardín, que reproducía un cervatillo llevando sobre el lomo un canastillo para flores. La obra fue muy elogiada, siendo felicitado el autor.

En julio de 1928 el matrimonio salió para París, donde tenían algunos familiares residentes en la ciudad francesa y donde el artista ostentó la representación del Ateneo en todos los actos de carácter artístico.

 

Jardines románticos de Versalles, del 30 Salón de Otoño

 

En la Exposición Universal de Barcelona de 1929 obtuvo la Medalla de Plata por sus trabajos de ornamentación de arte en relieve policromado, que le entregó personalmente el rey Alfonso XIII.

Viajó por Roma, París, Venecia y Pompeya, siempre con su esposa, regresando a París, donde permanecería desde 1928 a 1939.

 

Catedral de Pisa, del 34 Salón de Otoño

Cesta de frutas del 35 Salón de Otoño

Fruto de oro de Guipúzcoa del 31 Salón de Otoño

 

En 1934 regresó a Castellón a pasar una corta temporada con su familia, recogiendo la prensa el hecho y citando que “Buenosaires ha logrado abrirse camino en París, cosa difícil dado el sinnúmero de artistas que acuden a la villa Lumiére, lo cual prueba el talento de nuestro paisano”.

En 1935, obtuvo el Premio de Cerámica y Vidrio del Conservatorio de Artes y Oficios de París (Conservatoire des Arts et Metiers), por sus trabajos de decoración aplicada a la industria de la tierra y el barro y cerámica y vidrio, así como en las artes ornamentales.

En 1939 regresaron a Castellón, permaneciendo tres meses hasta trasladarse a Madrid, donde ostentó el cargo de Jefe de la Sección de Cerámica en la Casa Grande, factoría de arte religioso, escultura y orfebrería de Félix Granda.

 

Cristo en la cruz, cerámica, del 39 Salón de Otoño

Entierro de Cristo, cerámica, del 33 Salón de Otoño

Virgen y Cristo, del 32 Salón de Otoño

Descendimiento de la cruz, del 36 Salón de Otoño

 

En 1944, dirigió en Alcora la fábrica del Conde de Aranda y en 1946 ya consiguió una Primera Medalla en Artesanía, que le empujó para aceptar, por consejo de su amigo Manuel Benedito, socio de la AEPE, la dirección artística de Porcelanas del Bidasoa, en Irún, en 1949 y donde más tarde incorporó a su paisano el escultor Tomás Colón.

La Patronal de Irún quiso montar en su escuela una sección de Cerámica y fue requerido para fundarla y organizarla. Luego siguió en ella al adoptarla la Organización Sindical bajo el título de Escuela Sindical Profesional.

En 1963 se jubiló y trasladó definitivamente a Castellón, donde montó su casa-estudio en el que se dedicó a impartir sus enseñanzas.

En 1969 realizó una exposición de porcelanas y cerámica decorativa en la Sala Derenzi de Castellón. Una muestra de veintiséis obras de temática variada, aunque una mitad eran retratos de castellonenses famosos, y 34 platos de los más variados estilos y épocas.

 

Monumento a Ribalta, Castellón, del 34 Salón de Otoño

No son gigantes sino molinos de viento del 35 Salón de Otoño

 

Gonzalo Puerto escribía al respecto diciendo que “La magnífica producción del maestro en arte cerámico supera todo análisis crítico por riguroso que sea. La loza y la porcelana han sido para el exquisito artista un medio de expresión de sus inquietudes artísticas que son muchas. Unas veces con suaves formas y predominio del dibujo y el color punto otras con mayores rotundidades y simplificación en la gama cromática. Pero siempre con singular pulcritud, perfecta en todos los sentidos: forma, color, dibujo y volumen. El arte de fabricar objetos de barro decorados de todas clases y técnicas no tiene secretos para Godofredo Buenosaires. Primero sus estudios y realizaciones en España y Francia, luego su permanencia al frente de la resurgida fábrica que fundara el Conde de Aranda en Alcora a principios del siglo VXIII, y finalmente su labor directora en la Real Fábrica de Porcelanas del Bidasoa, en Irún, le han proporcionado la preparación necesaria para realizar una tarea verdaderamente magistral, sólo posible cuando se dominan todas las técnicas de la artesanía y arte del barro descubiertas por los hombres, desde los tiempos prehistóricos, hasta nuestros días”.

Tibor, del 38 Salón de Otoño

 

Por una entrevista publicada en el diario Mediterráneo con este motivo, firmada por Gonzalo Puerto, sabemos que era un hombre lejos de la vanagloria, que apenas hacía vida social porque su mayor felicidad eran su casa y su taller. Y respondía así a varias preguntas:

“¿Esperaba un éxito tan rotundo? El éxito ha venido sin buscarlo. Siempre he deseado aportar mi obra al final de mis largos años de labor, como castellonense que soy, ser útil en mi modesta recopilación de datos técnicos, en conjunto y aplicados a la cerámica artística.

¿Qué tipo de producción prefiere? La artística. En escultura y pintura, por ejemplo, Luca Dellarrobia y Bernardo Pallisy, los que han influido en mi obra. En todas las ramas de cerámica existen en la industria, las tierras cocidas, para la construcción, la loza común en servicio de mesa, loza fina en objetos de regalo y de adorno para muebles, el gres, en aparatos de laboratorio y adorno, en porcelana, servicio de mesa y bibelots de arte.

En futuras exposiciones, ¿qué proporción guardará la obra original y la inspirada en viejas escuelas? En las futuras exposiciones siempre estará presente el puntal de lo clásico, la inspiración original será fortalecida por la insistencia creadora por nuevas técnicas.

En su exposición hay obra original y también obra inspirada en pretéritas escuelas ¿Por qué? En el conservatorio de París, en sus laboratorios, allí está la obra original y también inspirada del arte Persa y Asirio como el Arte Hispano-Árabe de nuestra Alhambra porque… nuestro arte levantino lleva sangre en las venas.

El taller lo tiene en la planta baja del edificio en una de cuyas viviendas reside con su esposa Juliette.¿Colman sus deseos las instalaciones de que dispone? Un modesto local como estudio siempre resulta pequeño, falta de sitio que hay que añadir a medida que aumenta la obra, hasta convertirlo en Museo.

¿Cuál es su técnica predilecta? ¿Por qué? Todas las técnicas referidas anteriormente, me son predilectas en su empleo, dándome lugar descubriendo según la materia empleada, y la nueva herramienta, digamos una nueva técnica… porque es propio de la evolución, la mejora…

En su larga vida profesional, ¿Qué obra le ha producido mayores quebraderos de cabeza? Mi mayor quebradero ha sido ser responsable al frente de la perfecta industria artística, hacer cien obreros especialistas en las diferentes secciones artísticas como dibujo, modelado, pintura… lo que debían conocer en todo conjunto, para ser buenos ceramistas.

¿Cómo enjuiciaría el panorama provincial y el nacional de la cerámica artística? No cabe duda que el panorama provincial en la industria está resuelto por la azulejería; en cuanto al artístico, esto es otra cosa. Si desaparece la artesanía no habrá cerámica artística solo habrá estampado, calcomanía, serigrafía, muy bien presentados por cierto. Pero ¿quién y dónde puede haber estos artesanos hoy? Hay problemas de aprendizaje y de economía, habiendo dejado perder el nombre internacional de Alcora en cerámica artística, se ha perdido mucho también en lo nacional… hay que crear escuelas y sacar chicos debajo de tierra, esto es, de la arcilla.

¿Qué pregunta desearía que le formulara? ¿Cómo se puede hacer un especialista en cerámica? Porque ningún chico de los muchos que yo he interrogado quiere estudiar cerámica. Porque no quiere pasar una vida de amor al arte. Debería haber forma de estimularles y así habría siempre ceramistas”.

 

Jesús cae por tercera vez, del 36 Salón de Otoño

Jesús encuentra a su madre, del 34 Salón de Otoño

Jesús es condenado, del 34 Salón de Otoño

La Verónica encuentra a Jesús, del 36 Salón de Otoño

 

En julio de 1970, los antiguos discípulos de Godofredo Buenosaires le rindieron un homenaje en un restaurante de Peñíscola: Joaquín Vidal, Antonio Vidal, José García, Vicente Seguer, Emilio Rosell, Jaime Blasco, José Felip, Félix Peris, Juan Diago, Manuel Hernández, Isidro Reboll, Antonio Príncipe, Francisco Germán y Rafael Marmaneu.

En 1972 volvió a exponer sus cerámicas en la Sala Derenzi de Castellón. 30 obras y 29 platos con perfiles, esmaltes, coloraciones y granos en piezas realizadas con técnicas muy diversas: persa, asiria, japonesa, griega, hispano-árabe, Buen Retiro y Alcora.

Gonzalo Puerto escribía en Mediterráneo que Godofredo Buenosaires “Cultiva el arte clásico y está siempre muy ponderado en la decoración. En su obra hay honduras, armonía y bellas cualidades artísticas, un dominio absoluto de las formas y los colores, una técnica expertísima. Abarca todas las especialidades: cerámica, gres, mayólica… se necesitan unas cualidades especiales: afición, arte, oficio, técnica, espiritualidad, paciencia, todo lo reúne. Y además domina el dibujo, fundamento que actúa y está presente en toda obra plástica. El artista sabe que el dibujo es el medio más fascinador de expresar las ideas y con trabajo tenaz e ilusionado llegó a la maestría. En sus obras hay relieves de técnica griega, obras inspiradas en otras que existen en el Museo del Louvre, retratos medallas en relieve, medallones de estilo clásico de la primera época de Alcora, medallones de porcelana estilo Alcora, platos de técnica persa y otros de técnica japonesa. La exposición es de alto nivel, pero hay piezas maravillosas y algunas francamente excepcionales por el arte que contienen y las innumerables dificultades técnicas que necesitó superar el ceramista”.

En 1972 participó en la exposición homenaje a los pintores castellonenses celebrada en el salón de actos de la Diputación provincial de Castellón, con tres cerámicas y una acuarela. Las cerámicas rendían homenaje al músico José García, al poeta Bernardino Artola y al rey Don Jaime.

El 30 de mayo de 1972 recibió un homenaje de la juventud castellonense que tuvo lugar en el la sala Derby Lord, “por su brillante y limpio historial y por su castellonerismo que simboliza el tesón, la fe, la vocación, la laboriosidad y la inteligencia al servicio de un alma exquisita de gran artista y de un gran corazón. Espejo donde pueden mirarse los jóvenes con todos los pronunciamientos favorables”.

Los éxitos de Buenosaires en las comarcas de San Sebastián le permitieron que su fama recorriera toda España, con premios en exposiciones y prestigio como artista y científico, artesano y maestro de varias generaciones, que lloraron conmocionados su muerte en accidente de circulación el 10 de octubre de 1974, a los 78 años, en Valencia.

 

porcelanas biscuit del 37 Salón de Otoño

 

En diciembre, su vida puso a disposición de la Diputación Provincial de Castellón toda la obra que conservaba de su marido en su museo-taller “con el fin de que seleccionara las piezas dignas de figurar en el Museo Provincial, cumpliendo así la voluntad del difunto”.

La Sociedad Castellonense de Cultura publicaría en diciembre de 1974 la biografía de Godofredo Buenosaires, obra de Gonzalo Puerto, fruto de las entrevistas que le realizó en vida.

En abril de 1975 el Ayuntamiento de Castellón dedicaría una calle a nombre de “Ceramista Buenosaires”, para perpetuar su memoria, mientras la Sala Derenzi realizaba una exposición homenaje póstumo de sus obras.

En 1976, la Diputación Provincial de Castellón ratificó el contrato de aceptación de la donación por parte de su viuda, de 32 piezas de cerámica, 7 acuarelas, un mueble de madera labrada, una escultura en escayola y varias medallas y trofeos, todo ello con destino a su exposición en el Museo Provincial.

 

Plato, del 38 Salón de Otoño

Terracotas, del 39 Salón de Otoño

 

En 1977 la Diputación Provincial de Castellón concedió la Medalla de Plata a su viuda, Julia Reboll Esteve, como prueba de gratitud por la donación del valioso legado, inaugurándose una exposición homenaje al maestro.

En 1980 el Ayuntamiento de Castellón propuso fundir un busto del ceramista que se fijaría a la entrada de la calle que lleva su nombre.

En 1985, tras la reorganización del Museo de Bellas Artes de Castellón, las obras del artista ocuparon el segundo piso del inmueble, un selecto grupo de obras con dos bustos y seis platos de porcelana.

Sus obras están expuestas en el Museo, Ayuntamiento, Diputación y multitud de casas particulares de Castellón.

1972, Mediterráneo

 

Premios:

Primera Medalla de Cerámica de la Exposición de Artesanía de Castellón de 1946.

Tercera Medalla de Acuarela del XXX Salón de Otoño de 1959.

Tercera Medalla de Arte decorativo del XXXIII Salón de Otoño de 1962.

Primera Medalla de Arte decorativo del XXXV Salón de Otoño de 1964.

En 1974, a propuesta de la Obra Sindical Artesanía, la Dirección de la Obra Nacional nombró “Artesano distinguido 1974” a Godofredo Buenosaires por la “dilatada y brillante ejecutoria de este hombre en el campo del arte y de la artesanía, que le hacen sobradamente acreedor a esta importante distinción”.

 

1970, Mediterráneo

1977 Medalla de Plata a su viuda, Julia Reboll Esteve

 

Godofredo Buenosaires y la AEPE

Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:

28 Salón de Otoño de 1957: Frutero de Bidasoa

29 Salón de Otoño de 1957: El mar de Venecia

30 Salón de Otoño de 1959: Jardines románticos de Versalles

31 Salón de Otoño de 1960: Pescadería “Gran Canal” de Venecia

32 Salón de Otoño de 1961: Cristo y la Virgen y Parque Ribalta de Castellón

33 Salón de Otoño de 1962: Entierro de Cristo y Un rincón del parque

34 Salón de Otoño de 1963: Catedral de Pisa, Monumento a Ribalta, Jesús es condenado y Jesús encuentra a su madre

35 Salón de Otoño de 1964: Cesta de frutas y No son gigantes, sino molinos de viento (Cerámica)

36 Salón de Otoño 1965: Jesús cae por tercera vez, Descendimiento y La Verónica encuentra a Jesús

37 Salón de Otoño de 1966: Cuatro retratos en porcelana y El profesor de arte rupestre

38 Salón de Otoño de 1967: Cinco platos decorados y un tíbor (Cerámica)

39 Salón de Otoño de 1968: Virgen de Lledó, Cristo en la cruz, Retrato, Retrato y Retrato

41 Salón de Otoño de 1971: Rapto de Europa

42 Salón de Otoño de 1972: Relieve medalla cerámica

Mural cerámico de La Virgen de Lledó

Parque Ribalta de Castellón, del 32 Salón de Otoño

Un rincón del parque de Castellón, del 33 Salón de Otoño

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Juan de la Cruz Pallarés

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

Juan de la Cruz Pallarés García

PALLARES GARCIA, Juan de la Cruz            2012          07.jul.1955      LORCA (Mu)                     MADRID

vicepresidente de la AEPE

 

 

Juan de la Cruz Pallarés García nació en Lorca, Murcia, en 1955.

Pintor, restaurador y jurista, formado en Bellas Artes y Restauración en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia.

Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Práctica Jurídica.
Funcionario de la Administración General del Estado.

Ha cultivado diversos estilos, incluyendo realismo y cubismo, con especial reconocimiento por sus composiciones taurinas.

 

 

Su obra se caracteriza por un lenguaje visual que oscila entre lo figurativo y la experimentación técnica.

La trayectoria artística del autor se desarrolla a lo largo de más de tres décadas, marcada por una presencia constante en certámenes nacionales y espacios culturales de referencia.

Desde sus primeras exposiciones en los años ochenta en Murcia, Sevilla, Valencia, Benalmádena  y Madrid, su obra ha sido reconocida por su solidez y coherencia, obteniendo premios y selecciones en destacados concursos de ámbito estatal.

Durante los noventa y dos mil su producción se exhibe con regularidad en centros culturales de Lorca y Águilas, así como en muestras colectivas y temáticas que consolidan su presencia en el panorama artístico regional.

 

 

Su participación en proyectos vinculados a entidades históricas como el Paso Blanco o instituciones como Caja Murcia y la CAM evidencia un diálogo continuo con el patrimonio y la tradición local.

La última década recoge importantes reconocimientos, como la incorporación de obra al Fondo del Liceo Lorquino y en el XXXII Certamen de Pequeño Formato de la AEPE en Madrid, culminando con su exposición en el Centro Cultural del Ayuntamiento de Lorca y su participación en eventos como la Feria DEARTE Contemporáneo.

Su recorrido muestra un compromiso sostenido con la pintura y una evolución personal que atraviesa distintas etapas sin perder su identidad artística.

Una de sus colecciones más personales, titulada Polimorfismos, explora la capacidad de las formas para transformarse y coexistir en un mismo plano visual.

 

 

Utiliza predominantemente el acrílico sobre lienzo, técnica con la que logra texturas vibrantes en retratos y paisajes.

Además de sus figuras humanas, ha trabajado series de paisajes que reflejan tanto su Murcia natal como panoramas urbanos e industriales.

Su obra puede consultarse en plataformas internacionales como Google Arts & Culture o en Artelista, donde se destaca su destreza en el retrato contemporáneo.

En el catálogo de la exposición que realizó en el Centro Municipal de las Artes de Alcorcón podía leerse acerca de su obra: “Juan de la Cruz Pallarés tiene muchos estilos, realista, cubista, surrealista,figurativo…  Creo recordar haber visto también entre sus obras algún collage y otras técnicas como el ensamblaje.

Pero no tiene un estilo único y claro, porque el estilo no es algo que se utiliza o se escoge, sino que es el producto de su manera de pensar, ver, ser y sentir, y todo eso es lo que hace que su estilo sea tan propio.

En su obra hay cambios y significaciones simbólicas, científicas, sociales, pero básicamente, hay sentimientos y sensaciones que se desbordan con una tremenda imaginación que le lleva a reunir formas y materiales de una manera magistralmente ordenada en un caos natural.

Expresionista en algunas formas, cubista en otras, su entelequia se resume en pintar lo que le nace y como le pide su fantasía, con colores atrevidos, acordes, a veces surrealistas, pero siempre llamativos y bien armonizados.

Para ver la pintura de Juan de la Cruz Pallarés no es básico entender de pintura, porque la pintura, el buen arte, se siente y toca nuestra fibra interior, que te dice que ahí hay algo, que te llena. La belleza que el corazón encuentra al mirar sus obras, es una emoción que será distinta en cada uno de los espectadores, pero que en ningún caso nos dejará indiferentes, ya que Juan sabe bien cómo atraer la atención del espectador y cómo crear una armonía pictórica única”.

 

Juan de la Cruz Pallarés y la AEPE

En 2014 accedió al cargo de Vicepresidente de la AEPE, haciéndose cargo de la edición de la Gaceta de Bellas Artes.

Con ese motivo, la Secretaria General le hizo una entrevista en la que hablaba de la renovación de la publicación:

Antes de Director es socio. ¿Cómo veías entonces la publicación? Como un instrumento de información necesario. Cualquier institución de este tipo debe tener una herramienta de comunicación y conexión con sus asociados y con quienes tengan interés en sus actividades.

¿Qué novedades presenta la renovada edición de la Gaceta de Bellas Artes respecto a la anterior? Efectivamente se ha introducido alguna novedad ya que es imprescindible actualizar las ediciones adaptándolas al momento en que se edita, maximizando los medios disponibles. Las novedades más relevantes son la racionalización de la información y su estructuración en epígrafes lógicos.

¿Cuáles son las fuentes de información de las que se nutre la revista? ¿Contáis con redactores o colaboradores? Hoy los canales de consulta e información general son, por decirlo de manera rotunda, apabullantes. La Gaceta, entre otros, acudirá a esos medios. Léanse publicaciones especializadas, la ofertada a través de  instituciones públicas y privadas y, recientemente, las que intentamos obtener mediante colaboraciones con entidades de otros países.  Respecto a redactores y colaboradores, son los propios socios y amigos de la Institución, junto con la dirección gestora y personal administrativo de la propia Asociación, quienes colaborarán siguiendo las nuevas directrices en la selección de noticias, informaciones y propuestas, que considere de interés común.

¿Qué tipo de contenidos van a tener cabida en la nueva “Gaceta de Bellas Artes”? La revista se inicia, como en anteriores ediciones, con un Saluda del Presidente, quien comentará las novedades, proyectos y demás cuestiones de interés general para los socios. Distintos epígrafes desarrollarán las temáticas de “TALLERES Y CURSOS”, “CONFERENCIAS Y ENTREVISTAS”, “CONCURSOS Y CERTAMENES”, y el de “SERVICIOS DE LA ASOCIACION», a través de éste último se pone a disposición de los asociados el tórculo, la Asesoría Jurídica y la novedosa oferta de ESPACIOS EXPOSITIVOS dentro de la Sede, de la que estamos seguros, será de gran aceptación. Por último, estrenamos el «PORTAL DEL SOCIO», el «ESPACIO PARA PUBLICIDAD» y un nuevo apartado de «RESEÑAS HISTORICAS DE LA AEPE», referidas a acontecimientos acaecidos en el ya largo caminar de nuestra Asociación.

 

 

¿Cuáles van a ser, a partir de ahora los valores diferenciadores de la “Gaceta de Bellas Artes”? La periodicidad seguirá siendo mensual e intentaré que, en las sucesivas publicaciones, la información sea breve pero suficiente, variada en ofertas de interés y participativa, donde los socios puedan opinar en el ámbito de los intereses propios y  de la Asociación.

Defina la nueva Gaceta de Bellas Artes en pocas palabras Me remito un poco a la respuesta anterior, considerando que la participación activa será la brújula que apunte hacia dónde deberé dirigir los contenidos, considerando que sus miembros, como  ya he dicho, son el principal soporte de la AEPE y su razón de ser.

¿Qué de especial podremos encontrar en el próximo número? Entiendo que será identificable un nuevo modo de exponer la noticia al epigrafiar por contenidos y también la denominada Reseña Histórica de la Asociación, de la que en sucesivas publicaciones veremos su aceptación.

¿Es consciente de ser continuador de una larga trayectoria de artistas y periodistas que hicieron de la “Gaceta de Bellas Artes” un referente en el mundo artístico español? Sí, lo soy. Aceptar la dirección de La Gaceta lleva implícito el esfuerzo de mantener, al menos, el mismo nivel de calidad y cantidad de información que han tenido los socios hasta ahora e intentar mejorarla en el presente y futuro.

Sus palabras denotan entusiasmo… Por supuesto. El principal y único interés de La Gaceta es lograr la satisfacción de todos nuestros socios, quienes serán parte activa en el contenido de la revista que aspira, a partir de ahora, a ver cumplidas nuestras pretensiones de ser el medio de información e instrumento de apoyo de referencia de todos los artistas españoles, cubriendo y complementando todas las actividades y necesidades propias de nuestra profesión. De manera que es evidentemente un orgullo estar al frente de este atractivo proyecto y poder encargarme de garantizar la consecución de los nuevos objetivos que nos hemos marcado.

¿Cómo le gustaría que los socios vieran la nueva revista? Mi interés y cometido es que La Gaceta constituya un soporte de calidad en la información, que ofrezca a los socios una ayuda para el desarrollo de sus actividades profesionales y culturales.

 

 

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