Por Mª Dolores Barreda Pérez
LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA
ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES
Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.
Carmina Llorca Verdugo
LLORCA VERDUGO, Carmina P 1960 1941 OSUNA(S)
Carmina Llorca en 1970, con IA
Carmina Llorca Verdugo nació en Osuna, Sevilla, en 1941, si bien residía en Tánger desde niña.
Su padre era periodista.
En 1943, en el Nuevo Club de Tánger y patrocinada por el Consulado General de España, cuando contaba con 14 años realizó su primera exposición de obras.
Un año más tarde, repitió exposición en el Casino Español de Tánger y después en el Casino Deportivo de La Línea de La Concepción.
En 1957, con solo 16 años, fue noticia en el diario Pueblo por su precocidad pictórica, al exponer cuarenta obras en las Galerías Cascorro de Madrid.
En la entrevista que le realizó la crítica Carmen Payá, la describe …”con su aire tímido y juguetón a la vez, sus calcetines blancos y ese no dar importancia a lo que hace… y precisamente en esa espontaneidad es donde está lo extraordinario de la joven pintora”.
Por el texto sabemos que un buen día cogió los pinceles y sin saber pintar, sin saber dibujo y sin haber visto obras de otros maestros, comenzó a plasmar con fuerza pictórica, todo lo que llevaba dentro, un “impresionismo” con un vigor y un poder de atracción singular.
Confiesa que en su familia no había pintores y que lo único que quiere es pintar. A veces toma algún apunte del natural, pero se centra en retener el paisaje o las figuras y luego ya en su casa, frente al lienzo, pinta todo a la vez, es decir, da color al mismo tiempo que dibuja. Y lo hace así porque pinta por las noches, ya que a otras horas no tiene tiempo, y puede tardar como mucho dos días en pintar un cuadro, muchos sólo dos horas.
En 1958 participó donando una de sus obras, en la Exposición pro damnificados por la riada de Valencia que tuvo lugar en los salones de la Sociedad Española de Amigos del Arte.
Ese mismo año participa en el Salón de Primavera de las Galerías Cascorro, junto a 18 pintores y tres escultores.
Un mes más tarde, las Galerías Cascorro celebraron un acto poético en honor de la artista.
Diario Pueblo , 1957
En 1958 obtuvo el primer premio del Concurso de pintura convocado por la Tenencia de Alcaldía de Arganzuela-Villaverde del Ayuntamiento de Madrid, por su obra titulada “Jardines del Viaducto”.
En 1959 inauguró una exposición en el salón de arte Los Madrazo de Madrid. La muestra se dividía en diversos conjuntos, bajo la denominación de “Paisajes de Tánger”, “Motivos marroquíes”, “Composición y figura”, “Arte decorativo” y “Bodegones y flores”.
En 1959 celebró una exposición en el Centro Artístico de Granada con 40 obras de paisaje y marinas que según la prensa eran “plenas de belleza”.
Tercera Medalla de Pintura del XXXI Salón de Otoño de 1960.
En junio de ese año, en el diario Pueblo, M. Sánchez-Camargo, en su Crítica de arte, hablaba de ella como una pintora que “encubre su inexperiencia en el expresionismo que elige para la captación de sus paisajes y tipos marroquíes”.
Obra presentada al 39 Salón de Otoño
Por un comentario en la Hoja Oficial del lunes de junio de 1960, sabemos que en esas fechas la artista ya es pintora diplomada.
En 1960, expuso en las Galerías Pallarés de Barcelona una serie de óleos y acuarelas sobre paisaje y alguna figura. Fernando Lience Basil escribía sobre ella en El Mundo Deportivo: “Su entusiasmo se hace patente y la honrada intención de traducir la copia está reflejada con sincero sentimiento. Al revertir la realidad, dadas sus preferencias de color por el negro y las tierras en el óleo la cromática adquiere un tono de gravedad fuertemente contrastado que con el agua desaparece, ya que allí se inclina más a los grises. Por esta causa, los resultados permiten medir dos actitudes de la pintora, que son más placenteros en la acuarela y de fuerte sabor barroco con la materia densa. Dentro de sus medios, se formula el propósito de dar rienda suelta a su temperamento, guiada por el esquema objetivo de los accidentes naturales, sometidos a los efectos de la intensidad lumínica que los tonifica. Su arabesco, parece estar dictado por el natural impulso de una formulación escolástica, en la que el carácter juega papel extraordinario, en la determinante concluyente, pues el término medio parece hallarse alejado de su proceder. Como los lugares donde plantó el caballete, son de la España meridional y África, su campo de experiencias lo hallo abonado para lograr los efectos apetecidos”.
Un año después, el mismo crítico comentaba, con motivo de la exposición que la artista estaba realizando en la Sala Alcón de Madrid, que Carmina Llorca “sigue caminos tradicionales… adolece de la falta de dibujo y la falta de extensos conocimientos técnicos… representante de esas ilusiones que luego en la realidad quedan frustradas, porque una cosa es querer, y otra, poder… a la buena voluntad de la expositora le hace falta largo aprendizaje”.
Por su parte, M. Sánchez Camargo escribía sobre esta muestra que “la artista sigue caminos tradicionales y adolece de la falta de dibujo y la falta de extensos conocimientos técnicos… A la buena voluntad de la expositora le hace falta largo aprendizaje”.
Madrugada en una comisaría, obra presentada al 39 Salón de Otoño
En 1963 logra el Premio Cajas de Ahorros del Sudeste de España en el XXXIV Salón de Otoño.
En 1965 inauguró una exposición de óleos sobre diversos géneros en la Sala Eureka de Madrid, que dirigía el crítico Gil Fillol, quien fuera uno de los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la Asociación Española de Pintores y Escultores, crítico de arte y ex subdirector del Museo de Arte Moderno.
Ese año inauguró también una exposición en la Galería de Arte Castilla de Valladolid. Luis Calabia afirmaba con este motivo que son “pinturas atrevidas y fantásticas que atraen el interés de los aficionados a tal estilo”.
Y también ese mismo año, participó en una exposición colectiva en los locales de Artesanía Española de Bilbao, junto a Francisco Domingo, Rober Lesmes y Camacho.
En 1970 residía en la ciudad francesa de Metz, al noreste de Francia, muy cerca de Luxemburgo.
A pesar de ello, ese año inauguró exposición en la Galería Eureka de Madrid, repitiendo sala en el año siguiente.
La última noticia que tenemos de ella se refiere al año 1973, cuando participó en la Exposición Antológica de Pintura al Aire Libre celebrada en el Palacio de cristal del Parque del Retiro.
A partir de entonces, se pierde su pista hasta el día de hoy.
En el Ayuntamiento de Madrid, figura inventariada una obra suya titulada “Jardines del viaducto”, firmada en 1958.
Obras presentadas al 34 y al 39 Salón de Otoño
Carmina Llorca y la AEPE
Participó en el XXXII Salón de Otoño de 1961: Exposición callejera
XXXIV Salón de Otoño de 1963: Tarde de otoño, Sensualidad y Madrugada en una comisaría
XXXV Salón de Otoño de 1964: Negro y Silla vacía
XXXVI Salón de Otoño de 1965: La familia y Curiosidad
XXXVII Salón de Otoño de 1966: La gitana, Hilando lino, Pueblo sobre el río Man, La ciega y Cabeza de negro
39 Salón de Otoño de 1968: Los desposeídos, La siesta, Picasso y Montoya y Carmina Prados López
XL Salón de Otoño de 1969: Oscuridad y Canción a medianoche
XLII Salón de Otoño de 1972: Invierno
Obras presentadas al 39 y 40 Salón de Otoño







