El arte naif en España, por José Gabriel Astudillo López

IX Art Naif Festival

Entre el 10 de junio y el 19 de agosto de 2016, se está celebrando el IX Festival de Arte Naíf en la Galería Szyb Wilson de Katowice (Polonia). Se trata de un evento único en Europa que el año pasado exhibió más de 1.500 pinturas y esculturas de 367 artistas de más de 30 países de todo el mundo.

Esta enorme exposición siempre ha tenido una gran popularidad y repercusión no sólo entre los visitantes procedentes de la región de Silesia, en la que se encuentra la ciudad de Katowice, sino también entre foráneos y turistas procedentes de Polonia y de toda Europa, siendo más de 30.000 los visitantes que participaron en los diferentes eventos del festival

Cada año un país o región es invitado especial de la edición, siendo la del 2016, de forma especial, España, habiéndole precedido África, Francia, Cuba, Mongolia, Israel, Argentina, Balcanes y Escandinavia.

La organización del evento corre a cargo de la Fundación Eko-Art Silesia, con la Galería Szyb Wilson a la cabeza, al frente de la cual se encuentran Karolina Luksa y Monika Paca, Directora del Festival y Presidenta de la Fundación, quienes se dirigieron a la Asociación Española de Pintores y Escultores, como la más alta autoridad artística representante de España, solicitando de nuestro Presidente, José Gabriel Astudillo López, un estudio-análisis-resumen de lo que ha sido la pintura naif en España.

Muy gustosamente realizó el encargo el Presidente, en un breve texto que reproducimos literalmente y por el que ha recibido las más altas felicitaciones de comisarios y representantes de la comunidad artística internacional.

El catálogo cuenta además con otro texto de Amparo Martí, alma máter del arte naif en España.

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EL ARTE NAIF EN ESPAÑA

«La novena edición del Art Naif Festival que celebra la Galería Szyb Wilson de Katowice (Polonia) se ha ganado a pulso convertirse en el evento más importante del arte naïf de toda Europa.

Este año además, esta gran exposición se convierte en un encuentro especialmente emocionante por tener como país invitado a España, motivo de orgullo para mí, que desde estas líneas y como Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, debo representar a los artistas y aficionados a este arte etiquetado injustamente como “ingenuo”.

La participación española promete llevar la energía y temperamento mediterráneo, el propio sol de España, al país que fuera cuna de genios inmortales como Copérnico, Chopin, Marie Curie, Fahrenheit, Juan Pablo II o Tamara de Lempicka…

La histórica ciudad minera de Katowice, que posee una de las mayores áreas metropolitanas de Europa, es una ciudad cosmopolita que gozó en los años 30, del colorido que le brindaron los llamados artistas naïf del “Grupa Janowska”, en representaciones místicas y surrealistas que vienen ahora a adquirir un gran protagonismo al convertirse en anfitriones de honor de la gran fiesta naïf que representa este festival.

Comentaba que es un orgullo para mi poder presentar unas líneas acerca de la tradición y de la pintura naïf en España, partiendo siempre de la opinión más autorizada del Doctor Vallejo Nájera, primer estudioso y apasionado del tema que fue quien se encargó de exponer y recoger de forma muy acertada en sus libros, el concepto de arte naïf y la gran cantidad de nombres que reciben estos artistas y este arte… “Arte Naïf, Arte Ingenuo, Arte Insito, Artistas Domingueros, Artistas Innatos, Primitivos Contemporáneos, Artistas Felices, Arte Espontáneo, Arte Autodidacta, Genios Visionarios y Extravagantes …”, sin embargo, de todos ellos el más utilizado es el término Naïf, “… deformación ortográfica del naïf francés (plural naïves) que significa literalmente nativo, indígena y que en lenguaje coloquial se ha generalizado a ingenuo”.

Frente a tanto nombre y denominación lo único importante y real es que este campo del arte del siglo XX, que llega, continúa y sigue su transformación en pleno siglo XXI, tiene calidad en sus obras, belleza, armonía, orden y hasta “felicidad plástica”, y siendo así, poco importa que se etiqueten como ingenuas, rústicas, naïf o no, sólo baste saber que son creaciones que alcanzan la universalidad y la belleza.

Imposible entrar en debates y cuestiones filosóficas acerca del naïf puro, de su nacimiento, de su ingenuismo aldeano, pues ya decía el crítico Antonio Manuel Campoy que quizás fuera preciso revisar lo que de común se entiende por naïf puro, teniendo en cuenta que incluso Henri Rousseau, culto, oficinista, músico y pintor, invita con su obra, perentoriamente al naïf.

El inicio del siglo XX en España estuvo determinado por una serie de factores que influyeron de manera determinante en la configuración del arte; se superaron dificultades de toda índole y se incorporaron vanguardias que ya habían triunfado en otras capitales del arte, e incluso se formulaban nuevos planteamientos artísticos.

Coletazos de aquellos primeros planteamientos estéticos llegaban a España. Artistas como Tápies, Tarrats, Millares, Saura y otros muchos, sin grandes esperanzas de éxito o de ser reconocidos, ensayaban nuevas formulaciones y nuevos rumbos en duros momentos en los que el arte moderno era aún más denostado que en los años veinte y treinta del pasado siglo.

El lastre del academicismo del siglo XIX pesaba aún, pero también había excepciones como Picasso, Juan Gris, Gargallo, Torres-García, Miró, Julio González, Luis Fernández… que al aún con poco peso específico en el contexto internacional y al margen del movimiento surrealista de Dalí, Miró, Buñuel y ocasionalmente Picasso, intentaban plantear propuestas que terminaron de configurar las corrientes del arte moderno en España.

El movimiento vanguardista topaba con innumerables dificultades para crecer y desarrollarse, y en una sociedad tan llena de artistas, las propuestas del arte naïf, como tantas otras de diferentes estilos minoritarios, se diluyeron ante la indiferencia cultural de un país poco propenso a reconocer el arte colorista.

Pero hablar del arte naïf en España requiere reflexionar primero sobre la persona que dedicó sus desvelos y su amplísima trayectoria artística a la promoción de este tipo de arte: Amparo Martí.

A su amistad con Fernando Zóbel y a su influencia, debemos la pasión que empezó a sentir por el naïf, pasión que dura aún hoy en día, si bien fue a raíz de conocer los dibujos de Boliche, llenos de fantasía, ingenuidad y frescura, cuando quedó fascinada por este tipo de arte.

En 1975, en la Galería Durán surge la oportunidad de dedicar de forma permanente al arte naïf, una sala de exposiciones en la que expondrá el importante artista Miguel García Vivancos, aunque en aquellas fechas el naïf resultara aún un arte extraño, difícil e incomprendido en España.

Sin embargo, esta muestra fue la chispa que desencadenó su cada vez mayor actividad en pro del naïf, descubriendo valores y promocionando a artistas como María Pepa Estrada, Rosario Areces, Isidoro Carrascal, Mercedes Barba…

Con el gran doctor Vallejo Nájera escribirá dos libros sobre el naïf y llevará a la Casa de España de París la mítica exposición “Nueve pintores naïf españoles”, que además de un gran éxito, contribuyó a abrir las puertas a este tipo de arte y a promocionar a los pintores españoles fuera de nuestras fronteras.

Junto a Nuno Lima de Carvalho creó el Salón Ibérico de Arte Naïf, estimulando el nueve auge de los naïf españoles, y sentando las bases de la creación del Museo de Arte Naïf de Jaén.

En el año 2000 organizó el Certamen de Arte Naïf Español, que con el tiempo, y dado el éxito de la iniciativa, se convirtió en certamen internacional, si bien en la actualidad ya no se celebra, pero sentará las bases de un verdadero encuentro internacional para los amantes del arte “feliz”.

Hablar del arte naïf requiere también reflexionar sobre quién es un pintor naïf y quien es sólo un pintor mediocre. También en este aspecto Amparo Martí fue precursora, pues a su empeño por descubrir a artistas unió sus esfuerzos por hacer de la calidad la premisa a la hora de “etiquetarlos” convenientemente.

El pintor naïf no se ajusta a una lógica ni a una formación académica al uso, quizás no sepa expresarse pictóricamente, pero por un extraño don, sabe contar cosas interesantes y reflejar la belleza y la vida de forma ordenada y tremendamente real. Y eso es lo que Amparo Martí consiguió explicar sin necesidad de ordenar tesis ni doctorados.

La mayoría de los pintores naïf son comunicadores, saben dar un mensaje y contar un relato de forma encantadora, autodidacta, con un arte original, sin copiar a nadie y es de esta forma como inventan su propio arte, tan significativo y peculiar en cada uno de ellos y tan identificativo de sus personalidades.

En España hay autores destacados del arte naïf que han escrito la historia de este género, y si bien incluirlos a todos es una tarea muy complicada, sí podemos destacar a los más representativos.

Miguel García Vivancos es una figura mítica de quien André Breton escribiera “El duende que Vivancos manifiesta en su pintura, es el don del que se place por descubrir el arte por sí mismo; es la invirginal consagración de la vida acaso vencida de antemano, pero junto a la posibilidad de recomenzarla cada vez”.

Vicente Pérez Bueno fue al decir de Aguilera Cerni uno de los mejores, llegando a afirmar que “la gran mayoría de la pintura naïf existente en los grandes museos europeos es netamente inferior a la de Pérez Bueno”, que pinta con fervor escenas que ha visto en el cine, en la calle, naturalezas muertas, una corrida de toros, los lugares que le son familiares.

Higinio Mallebrera pese a llegar tarde al mundo del arte, significó el renacimiento de la esperanza; dibuja magníficamente, poniendo especial importancia y cuidado en el sombreado y la perspectiva; un modo muy peculiar que crea un mundo propio, inconfundible y de enorme fuerza y expresión. Para Vallejo Nájera, “Mallebrera es uno de los pintores más importantes del mundo naïf y rompe con su sola presencia algunos de los tópicos más frecuentes sobre lo naïf”.

Mari Pepa Estrada es una artista impecable y original que destaca que “Hay que ser mayor para volver a lo ingenuo, porque es necesario haber sufrido y amado muchísimo para retornar a la nostalgia, a la poesía y a la añoranza”, declaraba en una de sus últimas entrevistas.

Lorenzo Aparicio, conocido como “El Boliche”, impresionó muy favorablemente a los artistas de su época, que compraron sus dibujos repletos de extrañas configuraciones espirales simétricas en maravillosas composiciones de color.

Isidoro Carrascal marcó un estilo visionario, con temas absolutamente originales, ya que poseía una intuición mágica para la armonía de color, resultando su pintura un recipiente en el que rebosar apaciblemente, la poesía.

Rosario Areces “Rosario”, protagonizó el cuento de la “Cenicienta” por gracia del crítico de arte Anatole Jakosvsky, quien la lanzó al mercado internacional de arte naïf en unas obras que siempre empieza por el cielo, con el color añil de protagonista, en cuadros festivos, divertidos y especialmente sentidos.

Manuel Moral es, según los especialistas indican, el prototipo de artista naïf puro, ya que se trata de un autor sin estudios de pintura que refleja en su obra la vida cotidiana, usando una perspectiva distorsionada, estructuras y personajes esquemáticos y un vivo uso del color. Varias de sus obras dan nombre a una sala a él dedicada en el Museo Internacional de Arte Naïf de Jaén, único en España dedicado a este estilo.

Mercedes Barba está considerada una de las pintoras históricas del naïf, y una de las más cotizadas por su singular lenguaje artístico. En sus obras plasma sus recuerdos, sus vivencias, la alegría el color y las historias de su larga vida, con referencias religiosas personales, que hacen muy característico su estilo y personalidad.

Basi López realiza cuadros de colorido chillón y armónico, como decía Vallejo Nájera, “tenían garra y un atractivo indiscutible”, mientras que para Amparo Martí lo diferente de esta artista es “la gran intuición de sus temas, la alegría que reflejan”.

Fernando Roche gozó siempre del reconocimiento académico y de proyección internacional debido quizás a su vida dedicada íntegramente a la creación artística, cuyo resultado, aparentemente sencillo y realizado con materiales toscos, refleja su estado de ánimo y su visión crítica del mundo que le rodea. En su obra conecta la cultura clásica y el mundo ilustrado con los problemas cotidianos y la forma de vida contemporánea. Sin olvidar su condición de alfarero su producción artística ha sido cada vez más creativa y experimental.

No es este trabajo, ni pretendo que lo sea, un tratado de autores naïf, aunque ha sido imposible no incluir a los más representativos. Camino que emprendieron a solas primero, apoyados y auspiciados por Amparo Martí y por Juan Antonio Vallejo Nájera, y que abrieron las puertas a otros muchos artistas que han seguido sus pasos, con diferente estilo, con diferente arte y pasión, pero con la misma ilusión y dedicación que ellos.

Una inmensa lista de nombres que incluiría a Domingo Angulo Andrés, con sus característicos personajes históricos en obras y composiciones, Manuel Aragón “Manuelo”, Mª Dolores Casanova, Argimiro España, José María Fino, Tomás de la Fuente, Felipe Martín Jiménez, Faustino del Rey Camarena, Fernando Rodríguez “Fernando”, Carmen Rovira “Carme”, Manuel Sánchez Fernández, Antonia Soria Peraja, Domingo Uriarte, Pepa Calvo, Juan Guerra, El Guijo, Juan Romero, Isabel Villar,  Carmen Población, Evaristo Navarrete, Isidoro Carrascal, Maripí Morales, Pilar de Arístegui, Marta Figueroa “Jacoba”, José María Martínez Pardo, Chus Pérez de Castro “Población”, Carmen Ramírez, Esperanza Ridruejo “San Martino”, Belén Saro, Isabel Villar, Marta Vierna, Óscar Borras, Rosario Ripoll, Amalia Fernández de Córdoba, Inés Arias, Juan Borrás, Manolo Arce, Yiyo Moro, Pepa Santos, Joseph Mir, Laura Esteban, Cristóbal Martín, Marisa Norniella, Tito Lucaveche, Carmen Vivó , Ana María Abadal , Estela Benavides , Gracia Risueño , Manuel Gómez Arce,  Jaime Díaz Rittwagen, y un larguísimo etcétera de nombres que indican la buena salud del arte naïf en España, en la actualidad.

Mención aparte merece uno de los más ilustres miembros de la Asociación Española de Pintores y Escultores que ha conseguido cosechar grandes éxitos y es un referente a nivel internacional, como es Evaristo Guerra.

Evaristo Guerra, tal y como explica Manuel Calderón “es un pintor naïf que ha depurado su técnica cuadriculada, que ha renunciado a un cierto puritanismo ingenuo y se ha quedado con la frescura del color… Esa repetición continua del mismo elemento hace su de pintura un ejercicio visual, casi de hipnosis… adoptando con más intensidad los modos del puntillismo… con pinceladas imperceptibles, efectos visuales que degradan con más lentitud los colores… y convierten a las telas en un reloj de arena, silencioso y frágil”…

El escritor José Hierro califica y sustantiva los paisajes de Evaristo Guerra como “una pirotecnia vegetal”, mientras que Luis María Ansón dice de su pintura que “es el autorretrato del alma del pintor”, y para todos cuantos le conocemos y gozamos de su amistad, su obra no es más que el reflejo de su propia alma, que rebosa de sensaciones y de alegría y de color y de la vida misma, tan vivida en su particular mundo interior.

Es un orgullo contar con artistas de su talla, y analizar que las expectativas del arte naïf en España son lisonjeras y prometedoras, y que la diversidad de planteamientos y criterios que hoy en día se observan en las esferas del arte, pasan por entender una realidad artística multidisciplinar y multicultural.

El discurso naïf actual atraviesa una etapa de crítica hacia la realidad del hombre moderno; guarda así ciertas similitudes con el discurso vanguardista que se rebela contra la sociedad y sus injusticias; pero a diferencia de ellas, el naïf huye y se distancia de la innovación tecnológica y de lo que implica, y por ello, construye una realidad paralela que consiga reflejar el idealizado mundo de magia y ensueño.

Con la revisión del movimiento hippie que vivimos, podríamos afirmar que el naïf actual es la representación de la eterna búsqueda de la felicidad, de la libertad, de la vida sana y armoniosa, tranquila y ordenada, planteada en un entorno natural y épico, lleno de luz, plena de savia fresca y vivida.

Y en esa búsqueda tan reflejada en los temas, se llega a una simplificación de técnica y de representaciones, más propia del lenguaje fotográfico que del estilo pictórico en sí, porque lo que se pretende es reflejarlo todo, que toda la realidad observada entre en el mismo lienzo, tal cual lo hace la mirada ensimismada de un ávido curioso por empaparse de una estampa.

Por eso mismo los artistas naïf actuales afinan mucho más sus obras y plasman la realidad a golpe de color, sencillez, espontaneidad, imaginación, con plena consciencia del acto creador que realizan, de una manera individualista, pero que llega a la globalidad. Son obras que parecen fáciles pero que encierran una riqueza detallista que desborda cualquier imaginación, y desde luego, nada ingenuas ni infantiles.

Larga y próspera carrera auguro para los naïf que despuntan en España y para cuantos crean y viven y hacen de la felicidad plástica un mundo al que invitarnos y en el que poder encontrar un remanso de paz en este mundo de locos….

catálogo IX Art Naif Festival Katowice

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