Emilio Pina Lupiánez: el cupón de la ONCE

¿Coincidencia? O ¿Me ha traicionado el subconsciente? No lo sé. Pera esta obra de Emilio Pina Lupiáñez titulada “El cupón de la ONCE”, al igual que la de Juan José Vicente Ramírez, de la que habláramos el mes pasado, me ha transportado a otros tiempos pasados de mi vida, en este caso en concreto a mi niñez.

¿Se acuerdan de aquellas ilustraciones de los libros de matemáticas, conocimiento del medio, y demás asignaturas? ¿Quién no le ha pintado un bigote, un sombrero, o cualquier otra cosa a esas ilustraciones en medio de una clase no muy entretenida en el colegio? Pues bien, en este caso, la obra me ha transportado al colegio, a aquellas tediosas clases de matemáticas en las que las ilustraciones de los libros servían de apoyo para las explicaciones, y en algunas ocasiones, ya sea por aburrimiento o por mera venganza por no gustarme las matemáticas, me dedicaba a pintarles bigote o cambiarles el peinado a aquellas ilustraciones.

Este óleo sobre lienzo que cuelga de una de las salas de la sede de la AEPE, es igual que las ilustraciones de aquellos libros. Los dibujos de los personajes que aparecen en la obra están tan simplificados como en las ilustraciones de los libros de primaria, es decir, se impone la línea sobre el color.

El dibujo es una parte muy importante en una obra, y curiosamente, a menudo pasa desapercibida. Puede ser porque a la hora de apreciar un cuadro nos sea más llamativo el color que la línea. Pero como  bien dicen muchos eruditos de ésta materia, “si el dibujo está bien hecho, el resto es coser y cantar”; lo cual, en parte, es cierto, ya que como podemos ver en esta obra, el autor con tan solo “4 líneas”, ha sido capaz de representar diferentes personajes haciendo diferentes acciones y gestos.

En esta pieza, el color no es tan importante como la línea, tal y como se ha mencionado anteriormente,  pero no por eso no hay que nombrarlo. En el lienzo de 46 centímetros de altura por 61 centímetros de anchura, predominan las tonalidades marrones. Éstas están trabajadas de una manera bastante plana, apenas se aprecian matices de color, así como tampoco apenas se encuentra rastro de las huellas de los pinceles. Estas características cromáticas, recuerdan, en cierta manera, a las obras de Pop Art, aunque en este caso, los colores a los que recurre el artista no son chillones, como los que se utilizaban en este movimiento modernista de los años sesenta y setenta del siglo XX. Esto hace que la obra de Emilio Piña Lupianez sea más cálida, transmita serenidad, y le quita el toque artificial que tienen estas obras modernas.

La temática de la obra tiene un carácter social, tal y como se intuye por su título, El cupón de la ONCE. Este tipo de temáticas, también era común en el Pop Art, en el que recurrían a imágenes de cultura popular (anuncios, cómic, ilustraciones de libros, etc.), para llegar al mayor número de personas posibles. Se trata de una serie de personas de diferentes edades y actitudes que están haciendo cola delante de un puesto de la ONCE para comprar un boleto de lotería. Resulta curioso, ya que podría decirse que el espectador de la obra se ha convertido en alumno y la obra en un libro de primaria, en donde enseña lo que todos deberíamos hacer más a menudo, pero por diferentes motivos no lo llevamos a cabo.

Es importante mencionar, que el artista madrileño Emilio Pina Lupianez ganó el certamen de Guadalajara, organizado por la AEPE, con ésta obra en el 2014.

itziar
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