Entrevista a Paula Varona

 

 

Por Marina de Blas

 

Paula Varona, nacida en Málaga en 1963, es una pintora que ha sabido captar, a lo largo de los años y los viajes que ha ido haciendo, el encanto de cada rincón de cada ciudad que ha visitado. Muchas de sus obras son descritas como luz, espacio, placer y paz; y, sin duda, te transportan hasta ese lugar y momento exactos que con tanta destreza ha sabido plasmar sobre el lienzo.

 

Para comenzar, me gustaría preguntarte en qué momento decidiste estudiar arte o convertirte en artista, ¿fue algo que siempre tuviste claro desde pequeña?

Es algo que siempre he querido.  Cuando tuve que ingresar en la universidad mi padre me dijo “¿Hija qué quieres estudiar?”, yo le dije que Bellas Artes, y recuerdo que él me dijo “Estudia una carrera como Dios manda”, siempre me decía eso. Y yo le decía que estudiaría lo que quisiera, y que luego me dedicaría a lo que pudiera; que me dejara ser feliz al menos los años de carrera.

¿Qué consejos podrías darle a alguien que esté empezando en el mundo del arte o que quiera empezar a estudiar arte?

Que luche por sus sueños, que trabaje y que confíe en sí mismo; me parece que es importantísimo confiar en uno mismo, y no dejarse llevar por los demás y por las tendencias. Creo que lo que falta ahora mucho es la creatividad y la imaginación; y también el trabajo y la constancia. Porque la gente no trabaja, muchos de los trabajos no son pensados ni trabajados; para ponerte a hacer un cuadro, además de pintarlo, tienes que pensar qué es lo que quieres, cómo lo quieres y de qué forma lo quieres. No puedes estar improvisando constantemente. Hay veces que piensas que un cuadro te va a salir fenomenal y quizás no te sale tan bien como otros que tú no eres tan consciente de ello.

¿Cuál es la principal motivación que te lleva a pintar?

Es algo innato. Necesito pintar todos los días, es una necesidad. Sufro a veces pintando, pero necesito pintar constantemente.

El hecho de ser mujer dentro del arte, ¿qué ha supuesto dentro de tu trayectoria artística?

Pues por ejemplo, yo firmo como P. Varona, porque ahí no se sabe si es Pablo, Pedro o Paula. Esa ambigüedad te da el margen de que la gente no te juzgue por ser mujer sino por ser artista, porque yo creo que sí que se juzga ese aspecto.

Además también creo que la mujer transmite algo diferente a los hombres; no mejor o peor, pero de alguna forma somos diferentes. Quizás las mujeres captamos cosas con una sensibilidad diferente, aunque también hay hombres artistas con una gran sensibilidad, pero las mujeres percibimos cosas que a veces los hombres no, y eso se refleja en las obras.

Además de las grandes ciudades, también has pintado mucho el paisaje marítimo, si tuvieras que elegir entre un paisaje u otro, ¿por cuál te decantas? ¿Por qué?

Yo nací en Málaga y me crie en esa zona, he cruzado mucho el Estrecho y he pasado mucho tiempo paseando por la playa, en la arena, en las rocas; además también tengo mucha familia de marinos, entonces eso está dentro de mí. Pero quizás si tuviese que decantarme por uno de los dos elegiría el paisaje urbano, porque llevo muchos años viviendo en la ciudad; pero a mí pintar una marina me emociona, la huelo, la siento.

¿Cómo es el proceso creativo que llevas a cabo para pintar tus cuadros?

Antes de empezar pienso qué es lo que quiero pintar. Una vez que sé qué es lo que quiero pintar pienso cómo lo voy a pintar, y después de ver cómo lo voy a pintar, decido qué proceso voy a seguir y qué tamaño voy a utilizar. La idea del cuadro que quiero hacer está muy determinada por el formato del lienzo. Nunca me pongo a pintar a ciegas, siempre llevo a cabo un estudio previo. En cuanto a los materiales que utilizo, siempre empleo óleo, porque estoy especializada en ello. Al final el óleo te da una transparencia, unos colores y una pureza que no te lo da el acrílico. Yo siempre digo que es como tener un vaso de cristal y uno de plástico; esa es mi sensación, hay mucha gente a la que le encanta el acrílico, pero a mí me gusta el óleo, es una opción entre muchas.

¿Qué ciudad de las que has pintado te ha resultado más difícil de captar?

Ninguna, porque las que he pintado ha sido porque las sentía, y cuando las sentía era porque quería pintarlas. Eso sí, lo que más he pintado ha sido Madrid, porque es la que más he vivido; en Madrid creo que llevo 25 años o 30, son muchos años.

¿Te ves influenciada por algún movimiento artístico en general? ¿Crees que en tu obra se reflejan los pensamientos de algún otro artista o alguna otra corriente?

No, siempre he seguido mi propia línea y nunca he seguido ningún movimiento, cosa que de alguna forma hace que te sientas un poco fuera. Pero no creo que eso sea malo, al contrario, marcas una diferencia y la gente cuando ve mis cuadros sabe que son míos; mientras que de otros nunca saben muchas veces de quién son. No es ni mejor ni peor, pero al menos tengo mi propia personalidad. Todos tenemos un ADN, y de igual forma que todos tenemos un ADN nosotros tenemos que pintar tal cual sentimos, vemos y somos. Si tú pintas como eres tú y como sientes, todo el mundo sabrá que la obra es tuya, y no necesitas firmar ni decir que es tuyo, la gente lo ve; pintes una marina, pintes una ciudad, o pintes gente. De hecho ahora estoy empezando a pintar mucha figura, cosa que antes no hacía.

¿Y cómo está siendo ese cambio hacia una pintura que antes no llevabas a cabo?

Pues está yendo muy bien. Son momentos en la vida en los que vas evolucionando y vas creando unos vínculos que quieres expresar a través de la pintura. Yo al principio no pintaba gente, luego comencé a pintar figuras que podrían ser cualquier persona, y últimamente he pintado figuras que son mi familia. Es como una época de alguna manera dulce, una etapa de mi pintura y de mi vida. Antes me negaba a pintar gente porque pensaba que tenías que pintar su alma más que la figura en sí, y ahora lo consigo. Tienes que estar preparado y maduro para enfrentarte a ello.

¿Alguna vez has pensado en el proceso del paso del tiempo sobre tus obras? ¿Cómo te enfrentas al envejecimiento de los materiales que utilizas?

Sí lo he pensado, pero sé que envejecen bien porque siempre he sabido que tenía que utilizar buenos materiales. Dentro de lo que cabe, excepto algún accidente, hasta ahora nadie ha tenido que restaurar un cuadro mío. Puede que con los años por el polvo o por fuerzas que no puede controlar la persona que haya adquirido el cuadro, una obra pueda sufrir algún tipo de cambio, pero por lo general yo creo que con el tiempo hasta los colores de las obras se van asentando. He visto cuadros de hace 30 años míos y están perfectos. Además, las capas que yo doy de pintura son muy finas, y no generan grietas con los cambios de temperatura o humedad.

Centrándonos ahora en la Asociación Española de Pintores y Escultores de la que eres socia, ¿podrías contarnos cómo fue tu primer contacto con la Asociación y qué fue lo que te llevó a formar parte de ella?

Yo quería estar vinculada de alguna forma con los pintores que hay ahora en Madrid y en España, porque es una manera de estar todos comunicados y de saber lo que ocurre y cuáles son las tendencias; que no quiere decir que las vayas a seguir o no, pero tienes que conocer lo que está pasando y ser consciente de lo que está ocurriendo en el momento, me parece importantísimo.

¿Qué piensas sobre la función que desempeña la AEPE dentro del mundo y el mercado del arte? ¿Crees que es necesaria la creación de más asociaciones similares?

Yo creo que no se trata de cantidad, sino de calidad; y la AEPE es una asociación que lleva muchísimos años y sigue aún consolidada y lo lleva muy bien. Reúne todas las tendencias y creo que hace un trabajo ejemplar. Yo estoy encantada de ser socia y partícipe de todo lo que pueda llegar a ocurrir; y también de poder dar mi opinión, ya sea acertada o errónea. Me gusta saber qué es lo que está surgiendo ahora dentro del mundo del arte y llegar a conocer por qué se presenta lo que se está presentando.

Para finalizar, ¿podrías hablarnos sobre tu próximo proyecto?

Ahora mismo estoy con un proyecto fantástico. Es una serie de cuadros que estoy pintando de museos. Yo normalmente siempre he pintado exteriores, y ahora estoy en una línea de interiores, pero necesito que sean museos porque tienen que ser espacios amplios, en los espacios angostos me ahogo. He pintado la Tate Modern, el Guggenheim de Nueva York, el Museo del Prado… Y ahora estoy pintando la National Gallery de Singapur.

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