Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Antonio Otiñano

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

 

Antonio Otiñano Martínez nace en Lezáun, Navarra, el 9 de mayo de 1956. Cuando tiene tres años la familia se traslada a Ágreda, Soria, y posteriormente a Madrid,  donde llega con seis años y en donde fijará su residencia.

Muy pronto comienza a sentir la fascinación que le producen los libros y las artes plásticas, fascinación que trasladará a las páginas en blanco tanto para escribir como para dibujar, las dos disciplinas, junto con la de la lectura, que le acompañan en mayor o menor medida a lo largo de su vida.

Aunque no tiene la intención de seguir, por circunstancias familiares se matricula en Arquitectura, donde se entrega fundamentalmente a la asignatura relacionada con el dibujo artístico y el análisis de formas. Finalmente consigue matricularse en la Facultad de Ciencias de la Información, rama de Periodismo, en la Universidad Complutense de Madrid. Ya en segundo curso uno de sus profesores le lleva a trabajar, en prácticas, al diario Ya, donde hace tanto labores de redactor como de maquetista, labores que junto con el diseño gráfico, le acompañarán durante su vida profesional.

Tras un largo intervalo, en el que deja la carrera universitaria, para dedicarse, entre otras actividades a la realización de carteles, a la literatura y a la pintura, hace el servicio militar en Zaragoza y vuelve a Madrid en la primavera de 1981; comienza a trabajar en el Instituto de Cuestiones Internacionales (INCI), presidido por Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate, retomando la carrera y finalizando los dos cursos que le quedaban.

Desde el año 1982 y hasta 1985 trabaja también para la emblemática revista La Luna de Madrid. Formando parte del equipo de redacción que la pone en pie y que la afianza dentro de lo que se llamó en aquella época la Movida. No fue una revista de periodistas profesionales, o de grupos mediáticos, sino una revista de artistas, con una redacción abierta a colaboradores que, en una gran medida, desinteresadamente participaban en el producto que se hacía. Allí se ocupó de la sección de Madrid y de una adenda, que más tarde se publicó junto con la revista, sobre las actividades sanas y malsanas de la ciudad. Trataba de transmitir el ritmo del corazón de Madrid en aquel momento.

En el año 1985 deja la revista y, al poco tiempo, el Real Automóvil Club de España (RACE) le contrata para que se encargue de su boletín informativo y del área de prensa. Posteriormente, en el año 1992 monta un estudio propio de comunicación en la calle Sagasta de Madrid y trabajará por libre para diferentes empresas y agencias de publicidad, ocupándose de la redacción o del diseño, o de ambas cosas a la vez, de publicaciones, folletos y carteles. Además, dedica así más tiempo a la realización de cuadros y dibujos que tendrá la oportunidad de exponer en Madrid en varias ocasiones.

En la primera mitad de 1995, Antonio Otiñano y José Antonio Prieto Acha, diseñador gráfico y productor de cine, que venían haciendo trabajos en común muy a menudo desde hacía varios años, reciben la propuesta de recuperar la histórica revista de La Gaceta de Bellas Artes. La propuesta la hace Alfonso Fernández, fotógrafo y editor, que propone que sea Antonio Otiñano quien se ocupe de la dirección de la publicación, y  que José Antonio Prieto se haga cargo de la dirección de Arte, mientras que él mismo se encarga de la dirección económica.

Estudian y realizan un proyecto para la revista y lo presentan a la Asociación Española de Pintores y Escultores, presidida en ese momento por Wifredo Rincón, resultando aceptado. En junio de 1995 verá la luz el primer número.

La pretensión era hacer una revista digna, que pudiera ser viable económicamente, que estuviera acorde con las formas gráficas de su tiempo y que informara a los socios y a los lectores en general de la actividad artística, tanto en lo que se refiere a las exposiciones temporales como a la creación de los artistas coetáneos, lo que se hacía fundamentalmente con una gran entrevista; en definitiva, se trataba de que estuviera en consonancia con la historia, la actividad y los objetivos de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

La idea era constituir un proyecto abierto que con el tiempo fuera creciendo en páginas y en contenidos. Pero en 1998, por distintas circunstancias, Antonio Otiñano y José Antonio Prieto dimitieron de sus cometidos, quedando la revista en manos de Fur Printing, S.L., empresa que había sustituido desde hacía algunos meses a Alfonso Fernández en su labor de editor.

Durante esta época, la publicidad la coordinó María Teresa Martín y contó con la colaboración de María Correas, en todos los números, y entre otros, María Castillo, Margarita Hernando de Larramendi, María Sánchez o Victoria Cansinos Capote.

El primer número, con treinta y seis páginas a todo color, salía a la calle a finales de mayo, haciéndose la presentación oficial en el C. Cultural Casa de Vacas de la Junta Municipal de Retiro de Madrid el día 7 de junio. Antonio Otiñano, como director de la Gaceta, manifestó su deseo de seguir el mismo espíritu de información y de unión de todos los artistas que la animó en su nacimiento en 1910.

El segundo número salió en julio, ya que, inicialmente, se hacía bimestral. Repetidamente se invitó a todos los socios a suscribirse ya que los costes hacían imposible incluirla en los presupuestos, que hubieran quedado muy seriamente afectados. Aun siendo el órgano de difusión de la Asociación, se pretendía distribuirla también entre los no socios, galerías, etc, ofreciendo a los asociados una bonificación sobre el precio de suscripción. Tal como se había previsto, salieron a la luz este año cuatro números, con muy buena presentación, que tuvieron una buena acogida entre los socios.

La nueva época de la Gaceta de Bellas Artes publicó un total de 14 números entre  1995 y 1998.

En 1998 Antonio Otiñano comenzó a trabajar en la Promotora General de Revistas S.A., del Grupo PRISA, primero como maquetista y luego como jefe de equipo encargado de algunas de las revistas que allí se editan.

En 2002 pasará a trabajar como director de Arte en la empresa de producciones digitales DIGIBÍS, más centrada en el terreno digital y las nuevas tecnologías, donde realiza una labor de comunicación a través de la escritura y de la composición gráfica.

 

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