Entrevista a Eduardo Naranjo

Por Lucía Sánchez

Eduardo Naranjo, pintor extremeño, máximo representante del realismo onírico actual de la pintura contemporánea española. Ha sido galardonado en numerosas ocasiones y ha llegado a ser uno de los primeros artistas occidentales en exponer en China en vida.

De su reciente exposición el recién rehabilitado Palacio de Gaviria, ¿qué datos ha recogido de ésta? ¿salió satisfecho?

Decir en primer lugar que se hizo todo con tanta premura, que la única forma posible de que se llevase a cabo fue por aquella por la que optamos; y es que estuviese formada por obra realizada en esta última década y de la que yo conservo a mi disposición, sin tener que pedirla prestada, pues no daba tiempo a mucho más. Soy enemigo de las prisas y me hubiera gustado haber podido estar más presente en la organización y tener más tiempo para realizar algunas pruebas de imprenta, por ejemplo. Sin embargo, al final, estoy muy satisfecho porque ha sido una exposición muy bien concebida y muy visitada. Mi intención era abrir las puertas de mi estudio a todos los visitantes, acompañándole por el recorrido expositivo, explicándole el significado y génesis de cada obra.

¿Qué temas o aspectos le interesan para la realización de sus obras actualmente?

Uno, aunque no lo quiera va variando, no somos los mismos siempre, evolucionamos. Con lo que tu obra lo hace contigo, llevándote por tus pensamientos, eso sí, cuando somos sinceros y no nos dejamos guiar por las modas. La obra es como la vida misma. Para mí lo único que me importa es que mis obras funcionen y me gusten.

Existe una constante en su obra por los autorretratos, ¿Qué cree que mueve y ha movido a los artistas ha autorretratarse a lo largo de la historia?

Bueno sí, soy uno de los pintores que más se ha autorretratado. En mi caso, me he sentido muy atraído siempre por el autorretrato, no sé muy bien por qué; a parte de la causa más obvia, que es, que nosotros mismos somos los modelos que tenemos más cercanos, y es lo más cómodo (no tenemos que “machacar” a nadie para que nos pose y demás). Pero ahondando más en la cuestión, pienso que quizás sea, ese deseo de conocerse a uno mejor, más en profundidad; porque cuando uno se autorretrata, en el fondo, lo que está haciendo, es un análisis profundo sobre sí mismo, hasta tal punto de que te ves envejecer, no solo entre un autorretrato y otro, si no en el transcurso de la elaboración de un mismo autorretrato. La diferencia con mi último autorretrato, el que estuvo en el Palacio de Gaviria, es que, con él, – y no lo he hecho premeditadamente, sino que ha sido una conclusión que he sacado después -, siento un precedente, en cuanto a que aparezco completamente desnudo y de frente, y le eche valor, porque no hubiera sido lo mismo este autorretrato con 20 años o 30…, pero ya con 73 años, creo que lo único que podía salvarlo era que fuese buena pintura, para que resultara menos ofensivo y se me “perdonara” que a esa edad mostrará mi desnudez.

Por otra parte, no creo que haya tantos artistas que nos hayamos autorretratado; Goya, Van Gogh… ambos dos grandes sufridores y seres atormentados, y puede que ese sea un factor.

¿Cómo crees que influye la constante exposición a imágenes e información a la que nos vemos sometida hoy en día (TV, redes sociales, internet…), no solo en la creación de arte y la cultura, sino también en su consumo?

De todo esto yo me he librado, rara vez yo miro en Internet o atiendo a mi móvil. Yo he vivido la transición, un extremo y otro, y creo que hoy en día hay mucha dependencia de todo esto y, sin embargo, en los medios televisivos e informativos, ya no se hace eco del arte y es una pena. No se muestra ninguna cultura o arte en la TV (que es la que más se consume en este país, la caja tonta).

¿Qué opinas del mercado del arte actual?

Está muy mal, muy mal, porque la crisis ha afectado mayormente a aquello que no es vitalmente necesario, como es comer, vestir, etc. El arte siempre ha sido el último capricho, pero claro si hoy faltan otras cosas, pues es difícil que se invierta en él. En cuestión de arte va a costar mucho, ¿qué paso con ese coleccionismo que estaba surgiendo en los años 80 y 90? Nacieron nuevos jóvenes coleccionistas, que hoy han desaparecido.

En la época en la que usted empezó a crear su obra, ¿cree que los artistas de su generación lo tuvieron más fácil para hacerse un hueco en el mundo del arte, que los que quieren iniciarse hoy en día?

El arte está completamente parado, jóvenes artistas muy valiosos se están yendo fuera; cosa que ha ocurrido toda la vida: Picasso, Gris…, todos los artistas famosos lo hicieron en busca de un reconocimiento que aquí no había. Pero hoy son muchos más, y lo malo es que tampoco fuera van bien las cosas. Hoy un artista lamentablemente lo tiene muy difícil. Es una pena, que los que están en el poder no apoyen más el arte. Tendríamos que apoyar más nuestro arte, pero claro para eso hay que valorarlo, ¿no?, pero hay un complejo de inferioridad que parece que va ser perpetuo e indeleble en este país nuestro, y eso hace que, si no eres bendecido en el extranjero, muchas veces aquí ni reparan en ti.

Concretamente en mi caso me tocaron unos años muy buenos. Salían artículos en la prensa anunciando los grandes eventos culturales. Por ejemplo, mi exposición del año 93 en el Centro Cultural de Villa recibió más de 250.000 visitantes – yo me quedé perplejo-, pero es compresible en cierto modo, porque el mismo día que se inauguraba ya lo estaban dando en los telediarios. La gente iba a las exposiciones, hoy está todo muy paralizado.

¿Qué conocimientos extrae de su experiencia en China dando clases y exponiendo sus obras?

Para mí lo más positivo ha sido precisamente eso, las lecciones y los cursos que di a gente ya graduada en Bellas Artes, en la Academia de Arte de Pekín, y en la Universidad de Arte de Hangzhou, ésta última, una ciudad preciosa. La verdad es que ha sido una experiencia muy bonita, y creo que también positiva para la mayoría de estos alumnos, que la mayoría de ellos habían oído hablar de mi obra. Y también ha sido muy importante para mí, el interés tan grande, casi devoción con la que han seguido mi obra, y han visitado mis exposiciones, recreándose en cada pintura o dibujo. Algo insólito, que allí me conocen y me admiran más que aquí.

¿Se plantea realizar nuevos proyectos artísticos o alguna retrospectiva próximamente?

Por ahora no me planteo realizar ningún proyecto expositivo, prefiero estar centrado en mi obra y estar tranquilo. No sé si quizás en un futuro no muy lejano, esta última exposición se lleve a mi tierra, Extremadura, al Museo de Bellas Artes Provincial de Badajoz. Pero por aquí (Madrid), no me atrae mucho la idea, dado lo parado que esta todo. Por supuesto que yo sigo realizando nueva obra, ¡no podría vivir sin hacerla!

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