Bernardino de Pantorba: Día oscuro

José López Jiménez (Sevilla 1896 – Madrid 1990), conocido popularmente como Bernardino de Pantorba, fue un hombre polifacético, aunque principalmente se le conoce como historiador. Lo que no todos saben es que abordó diferentes aspectos del arte, además del de cronista, también fue investigador, crítico de arte y pintor.

El hijo del pintor Ricardo López Cabrera vivió durante ocho años con su familia en Argentina, donde se inició en la pintura de la mano de su padre y participó en varias exposiciones colectivas. No es hasta 1920 cuando regresa a España y se instala en Madrid, en donde a lo largo de su vida llegaría a pintar medio millar de retratos y más de ochocientos paisajes, por los cuales se le reconoció artísticamente.

Poco es lo que hay escrito sobre su obra, pero se sospecha que debió de ser un pintor de la escuela realista, capaz de pintar exquisitos paisajes y un fino dibujante. Al no haber una biografía en la que se hable sobre su faceta como pintor, y por qué el que dio a conocer a tantos pintores, no fue capaz de darse a conocer a sí mismo como pintor, se especula con la idea que, dedicado al estudio de los grandes artistas, debió de sentirse incapaz de igualarlos y decidió orientar su vida artística por el derrotero de la crítica de la obra de los demás, dejando el pintar reducido a un pasatiempo privado.

Lo que es cierto, es que sus escritos llegaron a un punto en el que, si los artistas españoles no aparecían en ellos, no eran nadie. También era muy común ver que todas las galerías y anticuarios tenían un ejemplar de sus libros, para comprobar si las obras de los artistas estaban reconocidas por Bernardino de Pantorba o no.

Por suerte, en la sede de la Asociación Española de Pintores y Escultores, en concreto en el despacho del presidente, cuelga de sus paredes una tímida obra de Bernardino de Pantorba, titulada Día oscuro, ejemplo a través del cual se puede conocer esta desconocida faceta de este conocido cronista.

Como bien se ha dicho anteriormente, Bernardino de Pantorba fue conocido principalmente por uno de los temas más recurridos a lo largo de toda la historia del arte, los paisajes.

Se trata de la representación de un paisaje natural. En medio de la naturaleza se aprecia una serie de casas. Por el tipo de vegetación, abundante y verde, podría decirse que se trata de un paisaje típico del norte de España, lleno de hierba, árboles y todo tipo de vegetación.

En el tercer y cuarto plano, hay unas montañas picudas e imponentes, que parecen estar vigilando el pequeño pueblo que en sus faldas se halla, como la muralla y las almenas de un castillo, vigilando que nadie se adentre en el muro y descubra esos “caseríos” o “baserris”, como se les suele llamar en el País Vasco, rodeados de un oasis de vegetación.

En este caso, el cielo nublado también es una característica esencial. Las nubes parecen que abrazan a ese pequeño paraíso natural lleno de paz y de belleza. Además, el tratamiento de este esponjoso elemento, transmite la sensación de movimiento,  podría decirse incluso que podemos saber el tiempo que hace en el momento en el que Bernardino de Pantorba plasmó esta imagen en el lienzo. Un día nublado y con un gélido viento, en los que poco a poco el sol va venciendo a las nubes. Y uno de esos días en los que un rayo de sol es capaz de calentar absolutamente todos los huesos de nuestro cuerpo, ayudándonos a combatir esa corriente que nos hiela hasta las orejas.

Los árboles en un primer plano, parece que carecen de importancia, pero realmente, estos elementos son los que aportan ese punto realista a la composición. Además, parece que son parte de esa muralla que protege a los “baserris” de los enemigos.

Se aprecia una gran influencia impresionista, como bien puede ser la pincelada suelta o la ausencia del color negro, los impresionistas evitaban ese tono, ya que defendían que no existía. En su lugar, recurre al violeta y al verde oscuro, transmitiendo así una serie de sensaciones, a menudo contradictorias unas con otras, como, por ejemplo: estabilidad, energía, magia, misterio, nostalgia, romance, melancolía, tristeza o incluso frustración.

Gracias a la Asociación Española de Pintores y Escultores tenemos un ejemplo de la tan poca conocida faceta artística de este famoso cronista español, gracias al cual conocemos a un gran número de artistas españoles como internacionales.

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