Firmas con sello de lujo: Tomás Paredes

Cruzeiro Seixas y sus relaciones con España

 

Con la muerte de Cruzeiro Seixas, a veinticinco días de su centenario, desaparece un histórico del surrealismo, poco conocido. Hoy, cualquier nombre determinante de la cultura, ni en Portugal, ni en España, ni en lugar alguno, tiene la presencia y el reconocimiento que debiera. La cultura está en retroceso y de ello nos alertaba Cruzeiro en entrevistas y textos, en mi última visita antepandemia.

Hay obra gráfica suya entre nosotros, algunas esculturas múltiples, pero escasas traducciones de su poesía, que es la gran desconocida de su poliédrica obra, de su ingente y genuina sensibilidad. Pintor y poeta, hizo de la carta un monumento.

Cruzeiro Seixas fue para mi más que un poeta, que un artista. Una figura tutelar, padre, hermano, amigo, un colega con el que jugar a muchos juegos maravillosos, siempre en un ámbito humanista, cultural, límpido, feraz y enriquecedor. Cruzeiro era un laberinto de ternura, que te atrapaba y del que no podías salir sin el socorro de su fantasía ícara. Detestaba parecer, era un volcán de seda, que fascinaba con armonía, sin distorsiones.

Cruzeiro Seixas fotografíado por Joao Prates

 

Cruzeiro: caballero, honesto, generoso, amigo, un ser libre y alado como un pájaro. Nació para volar y la vida le llevó en un barco encantado por muchos mares y puertos de África, Asia y Europa. La imaginación le hizo conocer mundos mágicos, que el transformó en poemas, dibujos, pinturas, objetos y sonrisas. Sonreía con cordialidad: acogedor, afable, íntimo, dulce, elegante, coqueto. Nunca altivo. Incluso cuando ya casi no veía, cuidaba su compostura y presencia.

En los cincuenta, residiendo en Lisboa Francisco Aranda, hizo gran amistad con Mario Cesariny, a la que más tarde se unirían Artur do Cruzeiro Seixas y Manuel Rodríguez. Amistad que sólo se quebraría con la muerte. Cuando Mario o Cruzeiro venían a Madrid, se alojaban con Aranda, en su casa de Carlos III. Aranda, estudioso del cine es autor de Luis Buñuel. Biografía crítica, 1964, y de El surrealismo español, 1981.

¡El azar haciendo siempre trabajos delirantes! Gumersindo Yuste, por gestión de Álvaro Perdigão, tuvo una exposición en Estoril, Galería da Junta do Turismo. Amigo íntimo, me pidió que le acompañara y allá que nos fuimos, con la coincidencia de que la fecha en la que entramos en Portugal, era el 25 de abril de 1974, día en que estalló la Revolução dos Cravos. Ni que decir tiene lo que aquello fue y lo que supuso para nosotros, un tanto sorprendidos por los acontecimientos. La exposición se inauguraba el 27 de abril y así se hizo. En 1976, volvió a exponer Yuste en ese espacio, que a la sazón dirigía Artur do Cruzeiro Seixas, y allí regresamos y lo encontré por vez primera.

No volví a saber de él hasta 1986, después de la llegada definitiva a Madrid de Eugenio Granell, amigo suyo y de Cesariny. Por medio de Granell tomé conciencia de su talento  y de su obra. Lo vi en distintas ocasiones con Cesariny, Eugenio y Amparo Segarra.

Desde el principio, me ocupé de que, en El Punto de las Artes, aparecieran referencia de sus exposiciones, comentarios a sus libros, los actos que oficiaba con los diferentes grupos surrealistas del mundo. Sobre todo, exposiciones individuales y de grupo en Portugal, España, París, Londres, de lo que él me informaba puntualmente.

Pero el contacto mayor se produjo cuando la Galería de Sao Bento de Antonio Prates, vino a la Feria de Estampa y cuando abrió el Centro Portugués de Serigrafia, CPS, y se la Galería António Prates en Lisboa. António y João Prates lo trajeron a Arco, Estampa y a la galería que António Prates inauguró en Madrid, C/ Blanca de Navarra, y trataron de acercar su obra a los coleccionistas.

Tomás Paredes visitó a Cruzeiro Seixas justo antes de la pandemia

 

En esos años yo viajé con frecuencia a Lisboa y nos vimos y comenzamos a mantener una correspondencia, con cartas, postales y envíos de libros, siempre con sus característicos dibujos y pinturas. La persona de contacto era João Prates, que se ocupó de él como una especie de familiar, con cariño y con respeto manifiestos. También María João Fernandes, poeta y hada, que tanto ha aportado al entendimiento de su obra. Y más tarde, Carlos Cabral Nunes y Nuno Espinho da Silva, gestores de Perve.

Gustaba la escultura de Andrés Alcántara y escribió la presentación de uno de los catálogos de su exposición en Lisboa, para otro hizo un poema. Con Alcántara y João Prates estuvimos, en muchas ocasiones, en los restaurantes de A Madragoa, en su casa Rua da Rosa. Es justo señalar que a Cruzeiro le gustaba coleccionar, que consideraba el coleccionismo indispensable, tanto como la lectura.

Por diligencia de João Prates conoció a Luis Moro, a quien estimaba y que también tiene textos y cartas de Cruzeiro. Luis Moro le visitaba e hizo un libro con Cruzeiro y se frecuentaron hasta que Luis puso rumbo a México. Aún, una relación ancha y cordial con Juan Barreto y Fátima Rueda, a su vez muy cercanos a Amparo, Eugenio Granell y Natalia Fernández Segarra.

Perfecto E. Cuadrado, lusista tenaz y total, profesor de la Universidad de Les Illes Balears, es su testamentario y la persona que ha ordenado su legado y regido el Centro del Surrealismo de Vila Nova de Famalicão, donde se encuentra el mayor acervo de Cruzeiro Seixas. Ha publicado la Correspondencia Cesariny-Cruzeiro, ha comisariado sus exposiciones y ha estado en todo el análisis y lanzamiento al mundo del surrealismo portugués. Traductor de sus versos e investigador de la andadura creativa de Cruzeiro.

Contacto importante mantuvo con Juan Carlos Valera, poeta y editor conquense. Menú-Cuadernos de Poesía realizó una edición facsimilar de tres libros de Mario Henrique Leiría, que el poeta dejó a Cruzeiro, quién pidió a J. C. Valera su edición, que se llevó a cabo con participación de Granell, Raúl Perez, Saura, Jaguer, Antonio María Lisboa, Jules Perahim, Jose Pierre, Isabel Meyrelles, Carlos Calvet y J. C. Valera.

Cruzeiro Seixas participó en las siguientes ediciones conquenses: Dados, Poemas de I. Meyrelles, Homenaje a Philip West, Homenaje a PHASES, Cadavre Exquis y Africa, quince poemas de Cruzeiro Seixas, con serigrafia y collages del poeta y traducción de J.C. Valera. Y Valera ya ha puesto en marcha la exposición de la historia de Menú, en la que participará la obra de Cruzeiro y una huella fértil para su centenario.

En 2001, la Fundación Eugenio Granell de Santiago de Compostela montó una muestra antológica de Cruzeiro Seixas. Y ese mismo año, “La Estirpe de los Argonautas” editó en Mérida, Galería de Espejos, una preciosa edición de poemas de Cruzeiro, al cuidado y traducción de Perfecto A. Cuadrado, que ya había publicado You Are Welcome to Elsinore. Poesía surrealista portuguesa, selección y traducción, Edicións Laiovento, Santiago de Compostela, 1996.

Y no puedo dejar de mencionar a mi enciclopédico amigo, Xosé Antón Castro- catedrático, aventurero y marino- que escribió sobre Cruzeiro y Cesariny en aquella muestra conjunta de la Xunta de Galicia, 2010, y en otras circunstancias. Algún día tendremos que ocuparnos de que Antón Castro, ¡el auténtico!, deje de ser clandestino y airee la novela de su vida, su amor al mar y su rigor determinante en el arte.

Cruzeiro adoraba a Mario Cesariny, le admiraba, le respetaba; cuando estuvieron enfadados, no se hablaban, pero el respeto quedó intacto. Cruzeiro no daba importancia a nada de lo que hacía, poniendo siempre por encima de todo a O Mario. Y siempre que alguien refería algo de su poesía, él la situaba por debajo de la Mario. Y esa actitud se ha convertido en una idea recibida, en un tópico, que precisa debate.

¡No desdeñen la poesía de Cruzeiro Seixas, es importante y luminosa! Su condición de secreta, su edición tardía -excepto Eu falo en chamas, 1986-, han rebajado u opacado su interés, lo que es absolutamente injusto. Sus pinturas son formatos breves, lo que no les resta interés, pero no alcanzan el misterio de su poesía; Ediçoes Quasi publicó, en 2002, tres gruesos volúmenes de su poesía y otro está por salir. Ahora Porto Editora lanza una nueva edición de sus Poesías Completas.  Si, era un surrealista integral, genial en sus objetos, pero eso no empecé la mágica belleza de su poesía.

En 2012, la revista surrealista DERRAME, de Santiago de Chile, en su nº 8, dedicó un especial a la obra de Arturo Cruzeiro Seixas, “una de las figuras más importantes y señeras del surrealismo portugués”, según la propia publicación chilena.

Participé en la presentación del Catálogo razonado de su obra seriada o múltiple, en el Centro Portugués de Serigrafía, Lisboa, con el Excmo. Sr Presidente de la República de Portugal, María João Fernandes, el autor y António Prates. Fue un acto memorable, pero aún lo fue mucho más la cena que siguió, en un barcito de enfrente, con unos cuantos amigos, y en la que Cruzeiro Seixas recitó a Camões, Lope de Vega, Juan de Yepes, Pessoa, Cesariny…con una cabeza y un corazón deslumbrantes, hechiceros.

El 15 de noviembre, próximo pasado, el diario ABC publicaba una hermosa necrológica de Cruzeiro Seixas escrita por Juan Manuel Bonet, poeta y bibliógrafo de fuste, que sabe de sus libros y pinturas. Bonet conoce bien la obra de Cruzeiro y en doble vertiente lusófona, dominando los ambientes portugués y brasileiro. Cruzeiro está editado también en Brasil.

Estas líneas quieren celebrar la existencia de un ser maravilloso, que tuvimos la fortuna de conocer y disfrutar ¡Cruzeiro ha sido un milagro y los milagros se veneran y nos guardan!

Tomás Paredes

                                                                                                               Miembro de AICA

Fabrica-dos-Espelhos

 

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