Javier Sierra, profeta en su tierra

Ayer descubrió una placa en el parque que ya lleva su nombre

El colaborador de la Asociación Española de Pintores y Escultores y periodista y escritor Javier Sierra, inauguró en la tarde de ayer la placa que da su nombre al Parque del Olmo, en el barrio del Carrel de la ciudad turolense que le viera nacer y en la que pasó su infancia.

La placa, que ha intentado aunar la estética de la típica cerámica de la ciudad de Teruel con la más formal representación de su imagen, gracias a un medallón en bronce obra del artista José Gabriel Astudillo López, resume en su texto un mensaje de su última novela El Fuego Invisible, con la que consiguiera el Premio Planeta 2017, sobre la identidad de los escritores, con un claro mensaje que invita a todos los paseantes a imitar su imaginación.

El texto completo de la placa reza así: “Este parque está dedicado a Javier Sierra, escritor turolense que vivió siete años en este barrio, entre 1978 y 1985. Aquí aprendió a mirar al cielo. ¡Hazlo tú también! “Los escritores son una especie de oteadores de lo invisible. Su trabajo, cuando es noble, consiste en actuar de intermediarios entre este mundo y los otros”. El fuego invisible. Premio Planeta de novela 2017”.

En este “emotivo acto”, como el propio escritor ha comentado, estuvo acompañado de la Alcaldesa de Teruel, Emma Buj, otros miembros de la corporación municipal y representantes de los vecinos del barrio del Carrel, de quienes partió la iniciativa  “debido a su buena trayectoria profesional, por lo que se hacía necesario hacerle un reconocimiento y dónde mejor que aquí, en el barrio donde él nació y pasó su infancia y parte de su juventud”, como explicaba Julio Pérez, presidente de la asociación de vecinos del Barrio del Carrel.

El Ayuntamiento de Teruel, atendiendo la propuesta vecinal, ha llevado a cabo los trámites necesarios para que ese parque incluya el nombre de Javier Sierra, Premio Planeta 2017 e Hijo Predilecto de la Ciudad de Teruel.

Por su parte, Sierra se mostró encantado con la iniciativa y reconoció que sentía una ‘profunda emoción, no sólo por el hecho de que den mi nombre a ese lugar sino porque allí aprendí algo que es fundamental en la vida de un niño: aprendí a montar en bicicleta’. Ese espacio de la capital turolense fue rehabilitado hace algo más de un año atendiendo una demanda vecinal para convertirlo en un parque con juegos infantiles y elementos de gimnasia para los mayores.
‘Esto me ha devuelto al barrio, me ha convertido otra vez en un chico de este barrio, y eso es maravilloso’, concluyó el escritor».

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