Por Mª Dolores Barreda Pérez
Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes
de la Asociación Española de Pintores y Escultores
Desde el año 2021, esta sección ha recogido las biografías de los que fueron directores de la Gaceta de Bellas Artes de la Asociación Española de Pintores y Escultores, pero también de algunos de sus más estrechos colaboradores, redactores, y en definitiva, la de aquellos que de una forma u otra, dejaron huella en nuestra publicación.
Hoy llegamos a un punto en el que era imprescindible y necesario, reseñar a quien es la memoria viva de nuestra entidad, encargado de recoger el legado histórico que acumula y sin cuyos desvelos y anotaciones, los 115 años de historia acumulados quedarían sumidos en el olvido y el desconocimiento.
Se trata de Fernando de Marta y Sebastián, autor de la “Historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores. 1910-1993. Ocho décadas del arte en España”, que vio la luz en 1994, y que ha representado la piedra angular sobre la que he articulado mi labor investigadora, sirviendo como fuente primordial de inspiración y como marco de referencia para la organización cronológica y documental en todas las biografías y estudios que he publicado hasta la fecha.
Socio de esta entidad centenaria desde hace más de cincuenta y cinco años, y su bibliotecario durante cuatro décadas completas, Fernando de Marta ha sido mucho más que un miembro destacado: ha sido un pilar silencioso, constante y generoso. Su nombramiento como Socio de Honor de la AEPE no es solo un título, sino el reflejo de una vida entera entregada con lealtad, cariño y un sentido del deber que hoy conmueve al recordarlo.
Por todo ello, merece esta publicación, que deseo se convierta también en un homenaje sincero, afectuoso y lleno de admiración hacia quien lo ha dado absolutamente todo por esta casa. A él se debe, sin sombra de duda, este reconocimiento que ahora se le ofrece con gratitud y respeto.
Fernando de Marta y Sebastián
MARTA Y SEBASTIAN, Fernando de P 1971 27.feb.1945 ZARAGOZA ZARAGOZA/MADRID
Socio de Honor de la AEPE
Fernando de Marta y Sebastián nació el 27 de febrero de 1945 en Zaragoza.
Su familia residía en Calatayud, por lo que se trasladó a Zaragoza para cursar estudios de ingeniería, pese a su predilección por las Bellas Artes.
Su afición artística siempre estuvo latente desde muy temprana edad, destacando su facilidad para el dibujo y su pasión por el paisaje y la figura. A partir de los años cincuenta se convirtió en un paisajista que ha sabido evolucionar de manera autodidacta.
En 1969 se traslada a vivir a Madrid, comenzando su andadura artística de una manera más continua, ingresando en 1971 en la Asociación Española de Pintores y Escultores y participando desde entonces en el Salón de Otoño y en cuantos certámenes realizaba la entidad y otras instituciones.
En 1975 presentó en la Galería Liria de Madrid su primera exposición individual, que llevó dos años más tarde a Zaragoza, a la prestigiosa Sala Bayeu, de la entonces Caja de Ahorros de Zaragoza, Aragón y Rioja.
En 1988 entró a formar parte de la Junta Directiva de la Asociación Española de Pintores y Escultores, asumiendo el cargo de Bibliotecario, atraído por otra de sus pasiones: la historia del arte.
Casado y padre de dos hijas, la familia, la pintura y la Asociación Española de Pintores y Escultores han sido los ejes centrales de su vida, consagrando muchas horas de esfuerzo impensable para documentar la publicación del libro de la AEPE.
Las recompensas obtenidas acreditan su labor pictórica: Mención Honorífica Universitaria. Zaragoza 1964; Tercer Premio Universidad de Zaragoza 1967; Primer Premio GESO y Segundo Premio GESO en óleo y dibujo; Tercera y Primera Medalla FINI; Primer Premio de Pintura COPITI 1980; Segundo Premio de Pintura COPITI 1984; Segundo Premio de Pintura COPITI 2001; Premio Especial COPITI 1987; Segundo y Primer Premio Villa de Almonacid de Zorita; Accésit Certamen Cajamadrid 1988; Accésit Círculo Catalán de Madrid 1988 ; Segundo Premio Círculo Catalán de Madrid 1991; Accésit Salón de Primavera Adafa 1997; Segunda y Primera Medalla del Salón de Otoño de Artistas Figurativos Aragoneses de Zaragoza; Primer Premio Certamen Ron Bacardí 1990; Accésit Villa de Parla 1993; Primer Premio Villa de Parla 1994; Tercera Medalla del Salón de Otoño AEPE 1980; Segunda Medalla del Salón de Otoño AEPE 1984; Primera Medalla del Salón de Otoño AEPE 1995; Premio Ramón Estalella 1980; Caballete de Oro Galería Xaloc 1987; Premio Santiago de Santiago 1989; Mención Exposición de San Isidro de los años 1980, 1993 y 1998; Premio El Corte Inglés 1984; Segundo Premio Certamen de Minicuadros 1991; Primer Premio de Tema Jardines 1993; Premio Fundación Amigos de Madrid del Salón de Otoño 1995.
Artista muy prolífico, ha realizado 46 exposiciones individuales y ha participado en 294 colectivas, estando su obra presente en museos y colecciones públicas y privadas, en los Museos Provinciales de Huesca, Teruel y Zaragoza, en el Museo del Dibujo de Larrés, Huesca, en el Museo del Grabado de Fuendetodos, Zaragoza, el Museo de Albarracín, Teruel, en los Salones Nobles del Gobierno de Aragón, en los Museos de Salamanca, Segovia, Cáceres, Ávila, en el Museo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en el Museo de Santa Cruz de Toledo, en el Museo de la Ciudad de Madrid y en el Museo de Calatayud, al que en el año 2015 realizó una importante donación de más de 80 obras (pinturas, dibujos, bocetos y documentación) en un acto de generosidad típica de su persona.
El parterre
El Rastro
Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores en 2010, ha participado en todas las ediciones del Salón de Otoño desde 1972 hasta 1997, excepto en los años 1977, 1978, 1992 y 1996.
Su obra se compone de óleos de formatos medios, pincelada suelta y amplia con dibujo firme, muchas veces abocetado. Paisajes serenos, austeros, que transmiten emoción a través de una paleta sobria de colores suaves que a lo largo de los años ha ido ganando en cromatismo, atmósferas y luces.
Paisaje
Andorra
Miraflores
Su trabajo de historiador le ha llevado a dictar distintas conferencias sobre temas artísticos y técnicos relacionadas con el libro “Historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores. 1910-1993 – 8 décadas del arte en España, Madrid, 1994, pero también acerca de artistas como Julián Moret o Pedro G. Camio.
Autor de numerosos artículos, algunos vieron la luz en la Gaceta de Bellas Artes, así como en publicaciones y revistas especializadas, y de otros estudios como “Pinilla de Molina, en la Historia y en la memoria”, publicado en 2005.
Fernando de Marta es uno de esos pintores de paisaje emocional.
La obra de Fernando de Marta y Sebastián no se entiende plenamente sin atender a su condición de historiador. Su pintura, tan íntimamente ligada al paisaje y a la memoria del territorio, nace de la misma raíz que su labor investigadora: una voluntad profunda de preservar, de comprender, de dar testimonio. En él, el historiador y el pintor no conviven: se alimentan mutuamente.
Su mirada histórica no es fría ni distante; es una mirada que escucha. De ahí que sus lienzos parezcan escritos con la misma paciencia con la que se consulta un archivo antiguo. Cada estación de tren, cada caserío, cada horizonte detenido en la luz tiene algo de documento vivo, de página rescatada del tiempo. Fernando de Marta no pinta solo lo que ve: pinta lo que sabe, lo que ha estudiado, lo que ha comprendido en profundidad. Y esa comprensión se traduce en una pintura que no describe, sino que revela.
Como historiador, ha sabido reconstruir vidas, épocas y contextos con rigor y sensibilidad. Como pintor, ha sabido traducir ese conocimiento en atmósferas que respiran verdad. Sus paisajes no son meras estampas: son capítulos silenciosos de una historia mayor. Sus vías férreas, tan características, funcionan como metáforas de un tiempo que avanza y, al mismo tiempo, permanece. Sus pueblos y tejados, tratados con una delicadeza casi arqueológica, parecen hablarnos de generaciones que pasaron sin estridencias, dejando una huella que él rescata con respeto.
En Fernando de Marta, la historia se convierte en luz, y la pintura en memoria. Su obra es, en el fondo, un acto doble de amor: hacia el pasado que estudia y hacia el paisaje que pinta. Y en esa unión, tan poco frecuente, reside la singularidad de un creador que ha sabido mirar el mundo con la precisión del historiador y la emoción del artista.
Me consta que para recopilar la información contenida en el libro de la AEPE, tratado más bien diría yo, ha tenido que pelear seriamente con miles de documentos almacenados en la entidad, darles un sentido, un contexto y traducir las hojas manuscritas de manos no siempre bien legibles, para dar forma a los cientos de miles de datos que en él se vuelcan.
Este importante trabajo ha venido a poner orden también en los fondos custodiados en la institución, y por eso Fernando de Marta ha sido la piedra angular de la misma, que a través de un trabajo escrupuloso y lento, ha conseguido preservar la historia de nuestra entidad, proporcionándonos una ventana maravillosa al pasado esplendoroso de otras épocas, que viene a hacer comprensible el presente y a justificar el futuro de la Asociación Española de Pintores y Escultores.
Alameda
Bodegón
Guadalajara
Fernando es un hombre amable, alegre y confiado a quien me unen lazos de amistad y de admiración intelectual por su saber e inteligencia, por su curiosidad profunda e insaciable, por su trabajo y las incansables horas de soledad empleadas en la búsqueda y recopilación de datos y hechos, entre libros y papeles de importancia histórica incalculable como queda demostrado.
Quisiera decir de él palabras justas que pudieran transmitir la deuda y el agradecimiento que esta Asociación Española de Pintores y Escultores tiene con él, sobre todo después de haber tenido el privilegio de tratarlo personalmente e incluso trabajar e intercambiar datos en algún momento debidos a su pluma.
Ha sido justo, pues, incluir una nota biográfica del artista, en la que especificar su vida y su obra. Una relación que pregonamos, como su mejor alabanza, junto a nuestra más sincera felicitación por los logros conseguidos, por el legado que nos deja, en la grata seguridad, en nombre de todos los amantes del arte y de la historia y en el mío propio, de la acogida más afectuosa que cuantos consulten sus obras dispensarán hacia su persona.




























