Restauración del Cartel del XI Salón de Otoño de 1931

Por

Sara Alonso Jiménez, Marina de Blas García y Lucía Sánchez Díaz

 

Cartel anunciador del XI Salón de Otoño de 1931, obra original de Ramón Gutiérrez-Santos, técnica mixta sobre papel de 102 x 82 cms.

 

La pieza a tratar es una obra de gran formato (102 x 82 cm), datada de 1931, cuyo autor es Ramón Gutiérrez-Santos. Originariamente fue realizada mediante técnica mixta sobre papel. La obra se encontraba en un estado frágil, aunque estable.

Sin embargo, su intervención debía ser inmediata. El cartel fue reentelado[1] con una tela sin preparación mediante un método acuoso –desconocido- que no dio buenos resultados y dejó a la vista grandes manchas en la obra por mala ejecución de la técnica. Además, produjo un destensado que probablemente se acrecentó por la mala conservación de la obra.

Tras realizar un exhaustivo examen visual y una posterior documentación fotográfica, encontramos los siguientes daños, que para su mejor comprensión se dividen en dos grandes grupos:

  • Deterioros presentes en el anverso de la obra: suciedad superficial, manchas blancas, restos de adhesivo, lagunas, desgarros, levantamientos y arañazos.
  • Deterioros presentes en el reverso de la obra: suciedad superficial, presencia de cintas adhesivas, manchas de pintura y diferentes materiales, falta de un borde y desgarros.

El desconocimiento de la técnica y materiales empleados al realizar la obra hacen que sea necesaria la realización de pruebas de solubilidad para evaluar su sensibilidad al agua, y en función de ello utilizar o no métodos acuosos en el proceso de restauración.

La primera dificultad con la que nos encontramos es que el cartel resultó ser soluble tanto al agua como a cualquier disolvente, por lo que la protección de la capa pictórica mediante un empapelado[2] -algo que habría sido ideal-  quedó descartada. De esta forma, comenzamos a realizar una limpieza mecánica del reverso de la obra con gomas de borrar -Staedler Mars Plastic®, Milan 1420® y Faber Castell 949265®-. Este proceso permite eliminar la suciedad superficial y el polvo acumulado. (Figuras 1 y 2).

Figura 1. Limpieza del reverso

Figura 2. Limpieza del bastidor con goma borrar

 

A continuación, retiramos unas cintas de carrocero adheridas al reverso que “protegían” los bordes de los rotos o desgarros, y asentamos de nuevo el papel con levantamientos al lienzo mediante adhesivo Benkola®[3] (Figura 3) y los unimos mediante una sutura de hilos de lino adheridos al reverso con Beva film®[4] (Figuras 4, 5 y 6). También adherimos parches de lino con el mismo adhesivo a las zonas que presentaban ausencias matéricas del soporte.

Figura 3. Adhesión del papel con adhesivo Benkola®

 

Figura 4. Adhesión de rasgados mediante la sutura de hilos

 

Figura 5. Adhesión de rasgados mediante la sutura de hilos

 

Llegados al punto en el que el reverso está tratado, nos planteamos quitar o no el marco y el bastidor para poder tensarlo. No obstante, esto supondría romper el marco por las juntas de unión y cortar los bordes del soporte al retirar el bastidor, ya que se encontraban adheridos a éste. Finalmente, se decide colocar cuñas e ir tensando poco a poco golpeándolas con un martillo. El resultado es estupendo, y la obra recupera su tensado original.

Esta nueva resistencia mecánica de la obra nos permite pasar a intervenir el anverso con mayor seguridad. Se vuelve a limpiar la obra con las mismas gomas, esta vez por la capa pictórica. (Figura 6)

Figura 6. Limpieza del anverso con gomas de borrar

 

El último proceso de restauración es la reintegración de las faltas pictóricas de la obra. Se prepara una masilla con estuco tradicional -adhesivo orgánico de cola de conejo y yeso mate de dorador-, que ira aplicado sobre estas faltas y una vez seco, podremos reintegrarlas cromáticamente con acuarelas, mediante puntos que completen ópticamente la intervención en el conjunto de la obra. (Figuras 7 y 8).

Figuras 7 y 8. Reintegración cromática de las lagunas de la capa pictórica

 

El resultado final del tratamiento es bastante positivo, ya que se ha recuperado tanto la lectura global de la obra y su significado, como su estabilidad física.

Anverso del cartel ANTES de su intervención

Anverso del cartel DESPUES de su intervención

 

Reverso del cartel ANTES de su intervención

Reverso del cartel DESPUES de su intervención

 

Esta restauración ha sido realizada por Sara Alonso Jiménez, Marina de Blas García y Lucía Sánchez Díaz durante los meses de octubre y noviembre de 2018 en la Asociación Española de Pintores y Escultores, bajo la atenta supervisión de Itziar Zabalza Murillo, Asesora del Presidente y tutora de las alumnas, en un proyecto de la Secretaria General de la entidad, Mª Dolores Barreda Pérez.

 

[1] El entelado, forración o reentelado es una técnica de restauración de pintura sobre lienzo. Se realiza cuando la tela original de la obra ha perdido sus propiedades mecánicas. Se realiza adhiriendo una tela nueva, previamente preparada y con unas características especiales para que se adecue a la obra.

[2] El empapelado consiste en cubrir la superficie de la obra con un papel protector (normalmente papel japonés o papel de seda) encolado mediante un adhesivo apropiado a las características de este. Es un proceso totalmente reversible.

[3] Adhesivo especial para papeles pesados y vinílicos reforzado con resinas

[4] Adhesivo film acrílico.

 

 

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