Por Mª Dolores Barreda Pérez
LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA
ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES
Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.
Rosa Ruiz Martínez
RUIZ MARTINEZ, Mª Rosa P 1935 MADRID VALENCIA/MADRID
No ha sido posible localizar una fotografía de la artista
Mª Rosa Ruiz Martínez nació en Madrid. Según distintas fuentes, sería en 1903 o en 1908.
En Madrid vivía en la calle Samaniego, 2, en 1929, año en que presentó un par de bodegones al Salón de Otoño, que la prensa calificó de “muy notables”.
Presentó la obra titulada Muchachas valencianas a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934. En Las Provincias, en la sección de arte y bajo el título de Los pintores valencianos en la Exposición Nacional de Bellas Artes, se podía leer: “Sala XII. Madrileña, pero domiciliada en Valencia y en su ambiente artístico, por lo que hablo de ella aquí, es la pintora María Rosa Ruiz Martínez, que presenta un cuadro, Muchachas valencianas. Ha sido colgado este cuadro haciendo simetría con el llamado Pastoral, de un señor García Vázquez, al cual el Jurado de pintura ha otorgado Primera Medalla, con escándalo y alboroto justísimos en los medios artísticos. El cuadro de María Rosa Ruiz Martínez no hubiera podido aspirar nunca, en un orden de equidad y de buen sentido distributivo de recompensas, a Primera Medalla; pero el hado irónico quiso colocarle junto al esperpento aquel de Pastoral y al esperpento hermano –engendro de la misma indigencia artística- titulado Carpintero, del propio señor García Vázquez. Y de la comparación la obra de la pintora Ruiz Martínez sale exaltada hasta las cumbres de la Medalla de Honor. El espectador ingenuo e ignorante de estas trapisondas del favoritismo se preguntará, al ver colgada de Pastoral la cartela de Primera Medalla, por qué a Muchachas valencianas no se le ha dado una recompensa mayor. Lo cual -claro es- no es un elogio de la obra dulzoncita y floja de la señora Ruiz Martínez, grata a la vista nada más”…
En 1935 presentó dos obras, Mendigo y Bodegón a la Exposición de Bellas Artes de la AEPE que tenía las mismas prerrogativas que el Salón de Otoño, en el Palacio de Cristal del Retiro En el ABC podía leerse “que acreditan una gran agilidad de su arte y sabios recursos de su paleta”.
Participaría además en el XV Salón de Otoño de 1935.
Presentó la obra titulada Estudio, a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1936 que la prensa solo calificó como de “estimable”.
En Valencia vivía en la calle Cirilo Amorós, 79.
Entendemos que pasaba temporadas en la capital y las alternaba con su domicilio en Valencia.
Discípula de los socios de la AEPE Luis Menéndez y de Pura Vázquez.
En 1942 expuso Flores y bodegones en el Salón Vilches de Madrid. A propósito de la misma, en el ABC se podía leer: “Ayer tarde se inauguró la exposición de pinturas de la notable artista Rosa Ruiz Martínez, que ya ha figurado en otros certámenes, aunque de manera aislada en donde obtuvo un resonante éxito como expositora. Consta la exposición de treinta y dos obras, que merecieron el unánime aplauso de la numerosa concurrencia que desfiló por ella. Oportunamente nuestro crítico de arte dedicará a la exposición los juicios que ella merece. Nosotros nos limitamos a subrayar el valor artístico de Rosa Ruiz Martínez, quien ha conseguido en esta exposición poner de relieve, con toda la espiritualidad y belleza de que es capaz, una labor tan prolija como interesante en su colección de bodegones, floreros y retratos que, como antes decimos fueron elogiadísimos, así como el interesante y admirable juicio del ilustre crítico que ha prestigiado el seudónimo Luis Fontes, recogido en el catálogo”.
Bodegón con jarra y libros
Y efectivamente, días más tarde, el crítico Cecilio Barberán reseñaba así la muestra en el ABC: “La excelente personalidad de pintora que hay en Rosa Ruiz Martínez se pone al servicio de la pintura de los motivos más gratos compatibles con la delicadeza femenina: las flores y los bodegones. Son estos los que con preferencia pinta esta notable artista, y con los que consigue una destacada personalidad dentro del concepto del arte moderno. El secreto de la belleza de esta pintura de bodegones suya estriba en cómo están estos asuntos realizados. Su técnica no es otra que la de un apurado estudio de calidades, en donde estas se plasman, no de la manera densa, insistida del bodegón clásico, sino con una transparencia y ligereza de color que acusa la más exigente depuración.
Esto, que no deja de entrañar un difícil problema, como todo aquel que depura y ennoblece el realismo de las cosas, lo consigue Rosa Ruiz en sus cuadros, acusándose serenamente las más ricas calidades que sirven de motivo a sus obras: flores y cerámicas, platas y vidrios, sedas y frutas. Y de aquí la selecta calidad de las cosas que pinta y los recios perfiles del arte grato y moderno que está presente en sus floreros y bodegones.
Las treinta y dos obras que expone diría que se en cuanto a valoración genérica, se mantienen en un nivel igual; ahora que olvidan esta uniformidad, superándola, algunos cuadros tan bellos como el de flores, que figura con el número 17 en el catálogo, y el Bodegón con cristal y cerámica, trozos de pintura de diafanidad y realismo maestro, en donde la quietud de las cosas, sus calidades y su composición nos dan la obra perfecta en su género.
Rosa Ruiz Martínez cultiva también el retrato; un concepto de estilización muy bella preside el de la señora de Acuña, que expone y un estudio de carácter es el del Tío Sento. Ahora que las mayores devociones de su arte las capta aquel otro aspecto de su pintura, ya destacado, en donde está presente su gran delicadeza y su fina sensibilidad”.
Por su parte, Antonio de Las Heras escribía en La Hoja Oficial del lunes: “Cuando se entra en el salón Vilches, donde tienes puestos sus cuadros la pintora Rosa Ruiz Martínez, se vienen a los ojos treinta y dos obras allí colgadas, que todas reclaman por igual una detenida atención. Acaso sea la colocación tan próxima entre ellas el único reparo que hemos de poner a esta exhibición, porque cada lienzo tiene un contenido y una fuerza de irradiación al exterior, que sería conveniente una mayor lejanía para que el visitante pudiera dedicarse aisladamente a con la contemplación de cada uno. Treinta y dos obras, condominio de los bodegones y las flores, tema femenino, que la autora aparece recrearse con una delectación bien sentida y expresada. El tema del hogar, con su mejor adorno pletórico, está tratado de una manera que la modernidad y la tradición van de la mano para conseguir el logro de la obra artística. Rosa Ruiz Martínez, que viene precedida de la aplauso del público y crítica extranjeros, no encontrará regateo por parte de los madrileños, porque su labor hecha con gran solvencia de oficio y una fina sensibilidad de pintora, tiene el mérito del valor y la calidad conseguidos al mismo tiempo que se adivina una vocación firme que la conducirá a una producción de más alto vuelo y mayor envergadura. La unidad es una de sus principales características, unidad en el sentimiento que anima la paleta de esta distinguida artista para crear con una limitación de temas una gran variedad de efectos pictóricos, que la sitúan en un puesto destacado entre los cultivadores de este género lleno de intimismo en la pintura”.
Bodegón presentado al IX Salón de Otoño de 1929
En 1942 participaba también en el XVI Salón de Otoño. En el ABC podía leerse al respecto: “Acuden a este Salón de Otoño obras pictóricas de la mujer, que por su interés solicitan la mejor atención. Lo hace, en primer término, el envío de Rosa Ruiz Martínez. Esta, en su cuadro Estudio, aborda y resuelve felizmente una figura de mujer a contraluz, y en su bodegón Libros, nos muestra un trozo de pintura de excelentes calidades”…
Jarrón con flores
En 1943 formó parte de la Exposición femenina de pintura y escultura que organizó la Asociación de Escritores y Artistas, en su salón de la calle del Rollo de Madrid. En la muestra, participaban también otras socias de la AEPE como Rosario Velasco, Margarita Frau, Amparo Figueroa, Aurora Lezcano…
En 1944 expone en el Salón Vilches de Madrid, publicando el ABC la siguiente reseña: “La nueva obra de Rosa Ruiz Martínez. Esta notable pintora expone hoy en Madrid veinticuatro nuevos cuadros que revelan un gran avance en su carrera.
Su nueva obra tiene aspectos de alto virtuosismo. Este aparece en sus composiciones de naturaleza muertas. Después de abordar con acierto los más varios géneros, el retrato, el paisaje, la pintora nos muestra su obra de bodegones, en donde se sedimentan valores de gran sobriedad. Rosa Ruiz Martínez pinta en sus naturalezas muertas lo escueto y realista, pero dentro de una atmósfera, de una concepción de profundidad y dimensión que nos hace recordar trozos de la buena pintura clásica.
La justeza y la poesía de la verdad es el distintivo de estos lienzos. Le bastaría a esta artista haber pintado solo sus bodegones La llave, Libros y Antaño, para merecer el calificativo de excelente pintora. ¡Qué riqueza, dentro de la sobriedad, la de estos lienzos!
De los otros cuadros que expone anotamos Levantina, Vitalidad y Viejo alcalde, obras de empeño, en donde el artista pone de manifiesto las grandes dotes que la abordan adornan”.
En 1944 vivía en Madrid, en la avenida Reina Victoria, 8.
En julio de 1944 una noticia sorprende a la prensa: “El Ministro Secretario General del Movimiento, José Luis Arrese, acompañado de José Luis Estrada, de su secretaria particular y del socio de la AEPE Jacinto Alcántara, jefe de protocolo de la Secretaría General, visitaron el estudio de la artista, contemplando las últimas producciones realizadas por la excelente pintora, así como las que estuvieron expuestas en la pasada temporada en el Salón Vilches. De todas ellas, hizo Arrese un cumplido elogio, quedando complacidísimo de la visita”.
Nostalgia
En 1945 participó en el Salón de Primavera de Mallorca que organizó la AEPE en la ciudad balear.
En 1946 obtuvo el título de Socio de Mérito como recompensa en el Salón de Otoño de ese año.
En 1945 expuso en Madrid, en las Galerías Atenea: “La fuerza temperamental de Rosa Ruiz Martínez queda patente en todas sus obras, lo mismo en las figuras que en los bodegones no obstante, en estos últimos temas, es en donde ha con seguido mayor complejidad, en los cuales el carácter de los objetos que le han servido para componerlos, están captados con pincelada segura, enérgica y con una sana idea del conjunto; esta cualidad no deja de existir también en sus figuras, algunas de las cuales, como por ejemplo: «Viejo alcalde”, «Tio Sento» y otros, son muy apreciables y si bien no reúnen la complejidad de sus bodegones, hay que tener en cuenta el gran número de dificultades que hay que vencer para salirse airoso en la figura”.
Una de aquellas obras, titulada Jarrón con flores, se encuentra depositada en el Palacio del Marqués de Bermejillo, sede actual del Defensor del Pueblo de España, en Madrid.
En 1945 presenta las obras Nocturno y Viajera a la Exposición Nacional de Bellas Artes, que según el diario ABC, “se resuelven con original y bello impresionismo”.
También en 1945 expuso en la Galería Atenea de Barcelona.
En 1946 participó en la exposición de artistas españoles e ingleses que a iniciativa del profesor Starkie, director del Instituto Británico, se celebró en los salones de aquel centro, junto a multitud de socios de la AEPE como Milagros Daza, Amparo González Figueroa, Mariana López Cancio, Mª Ángeles López Roberts…
En 1947 participó en el XXI Salón de Otoño.
Nocturno. ABC 1945
En 1947 realizó una exposición de obras en la Sala Estilo de la calle Jovellanos de Madrid. Francisco Pompey escribía acerca de ella en el diario Pueblo: “En el Salón Estilo se echibe la colección de floreros que la ya conocida artista Rosa Ruiz Martínez no ofrece en esta ocasión como una nueva prueba de su talento. Algunos de los cuadros son dignos de tomarse en cuenta, no por lo realizado como concepción estética, pues están con mucho retraso, con relación a la época actual, sino por el noble esfuerzo que en una mujer representa el enfrentarse con el terrible problema de la pintura. No obstante, nos permitiremos la libertad de aconsejarle medite ante la Naturaleza, pues en ella podrá encontrar nuevas y fecundas posibilidades de un arte “viviente”, en el cual pueda expresarse con más libertad el lenguaje femenino”.
En 1948 participó en el XXII Salón de Otoño y en el XXIII Salón de Otoño de 1949.
En 1949 formó parte de una exposición celebrada en Madrid, junto a otros artistas como Paula Millán Alosete.
En 1952 una de sus obras se exhibió en la exposición que la AEPE organizó en el Salón Cano, con el tema de figura.
En 1953, Miquelarena reseña en el ABC que quince lienzos de la artista se exponen en uno de los salones del Club Español, y que “han despertado un singular interés en Londres. Nuestra compatriota presentó varios cuadros de flores, dos retratos y algún bodegón”.
En 1972 expuso en Navarra.
Desde entonces, nada se sabe de ella.
Falleció en 1989.
Bodegón presentado al IX Salón de Otoño de 1929
Rosa Ruiz Martínez y la AEPE
Participó en las siguientes ediciones del Salón de Otoño:
IX Salón de Otoño de 1929: Bodegón y Bodegón, óleos
XIV Salón de Otoño de 1934: Retrato y Jarro de Andújar
XV Salón de Otoño de 1935: Apunte, Apunte y Estudio
Exposición de Bellas Artes de 1935: Bodegón
XIX Salón de Otoño de 1945: Retrato
XX Salón de Otoño de 1946: Flores
XXI Salón de Otoño de 1947: Flores
XXII Salón de Otoño de 1948: Florero y Florero
XXIII Salón de Otoño de 1949: Estudio







