El Museo Reina Sofía incorpora a su colección 2 obras de Rafael Botí

El MNCARS, que ya contaba en su colección con dos obras del pintor cordobés Rafael Botí, (De la sierra de Córdoba, 1922 y Bodegón de los papeles, 1928), incorpora en 2019 las obras pictóricas El Bidasoa en Fuenterrabía I, 1925 y Árboles del Botánico (Madrid), 1933.

El 1935, el Estado español adquirió la pintura de Botí, De la sierra de Córdoba (también denominada la Casa maldita), que obtuvo una mención en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1924 y fue premiada en 1929 en la Exposición Regional de Arte Moderno de Granada.

Posteriormente, el hijo del pintor, Rafael Botí Torres donó al Museo Reina Sofía -en 2002- Bodegón de los papeles, fechado en 1928.

Tal como asegura Jaime Brihuega, debido a los avatares de su extensa biografía, la figura del cordobés Rafael Botí corre paralela a la totalidad del curso del arte español del siglo XX.

Desde sus inicios en Córdoba bajo el magisterio de Julio Romero de Torres hasta el estallido de la guerra civil en 1936, Botí participa decididamente en el proceso de renovación de la plástica española del primer tercio de la pasada centuria. De estos años datan los dos cuadros que recientemente ha donado el hijo del pintor a la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Durante la década de 1920, de la cual es buen ejemplo la pintura El Bidasoa en Fuenterrabía I (1925), su estilo, en palabras de Paloma Esteban, conservadora del Museo reina Sofía, se va configurando de manera personal gracias a la utilización de un cromatismo cada vez más definido y de una estética basada las enseñanzas del cubismo de Vázquez Díaz, que en esta misma composición se revelan tanto en el colorido y la estructuración formal como en el propio tema tratado, tan querido para el pintor onubense.

Cuando en 1929 y en 1931 viaja a París pensionado por la Diputación de Córdoba, Botí entra en contacto con los últimos movimientos de vanguardia, así como con muchos de los pintores españoles de la denominada Escuela de París. Conoce ahora de primera mano las creaciones de los fauvistas y los nabis, experiencias plásticas que, en opinión de la conservadora, se materializan en composiciones posteriores como la segunda de las obras objeto de estas líneas, Árboles del Botánico (Madrid) (1933), en la que destaca el color y la originalidad en la visión. Ambas obras, de relevancia en la trayectoria de Rafael Botí, refuerzan la producción del artista cordobés en la colección del Museo Reina Sofía.

SOBRE RAFAEL BOTÍ

El cordobés Rafael Botí diversificó desde muy joven sus estudios, aprendiendo dibujo con Julio Romero de Torres en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, modelado con Victorio Chicote, Historia del Arte con Ricardo Agrasot, y música en el Conservatorio Superior con Cipriano Martínez Rücker. En 1917 se traslada a Madrid, perfeccionando su aprendizaje tanto en la Escuela de San Fernando como en el Conservatorio Superior de Música y entrando a formar parte ese mismo año de la Orquesta Filarmónica de Madrid, y en 1930 de la Orquesta Nacional de España.

A partir de 1918 asiste como discípulo al taller de Daniel Vázquez Díaz, celebrando su primera exposición individual en 1923, en el Círculo de la Amistad. En 1931, desde la Agrupación Gremial de Artistas Plásticos, de la que es cofundador, contribuye a la promoción de un manifiesto de vanguardia con la finalidad de renovar a la vida artística nacional. El Ministerio de Cultura le concede en 1980 la Medalla de Plata al Mérito en las Bellas Artes, galardón que iría seguido en 1992 de la concesión del Premio Especial del Jurado en los Premios Nacionales de Artes Plásticas. En 1998 la Diputación de Córdoba constituye la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí.

 

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