Arte en espacios públicos. Patrimonio y responsabilidad

El pasado 24 de enero, en el Museo Lázaro Galdiano, se celebró la Jornada “Arte en espacios públicos, patrimonio y responsabilidad de todos”, de la mano del Instituto de Arte Contemporáneo, Asociación de Derecho del Arte, Fundación Profesor Uría, y el Museo Lázaro Galdiano.

En una ocasión anterior, asistí a un curso sobre derecho del arte organizado por una  de estas entidades, la Fundación Profesor Uría, que me encantó, no solo por la temática, sino por como estuvo organizada la jornada, y fue un factor que me animó aún más a asistir a estas últimas charlas.

Tal y como el título de la jornada dice, se abordó la temática del arte en espacios públicos, desde diferentes puntos de vista, el constitucional, el de las administraciones públicas y el de la ciudadanía, principalmente.

Los representantes de las diferentes entidades organizadoras de la Jornada, al inicio de las conferencias

Tras abrir la jornada con la presentación de las diferentes entidades organizadores, el abogado del Estado en excedencia y socio de Uría Menéndez Daniel Sarmiento. Explicó que los artículos 20 y 44 hacen importante a la Constitución española, frente a otras de otros territorios europeos. En concreto el artículo 44 defiende que las entidades públicas promocionarán el arte al que todo el mundo tiene derecho; y el 20 reconoce el derecho a la promoción artística y científica. Este tipo de artículos no son comunes en otras constituciones.

Después, una artista, una urbanista, un artista y teórico, y un gestor cultural y comisario, intentaron crear una definición sobre qué es el arte público, y por qué es necesario para la ciudadanía. Se trata del arte que propulsa la administración pública, y que la buena gestión de estas representaciones está ligada a una buena política pública. Coincidieron en que el estilo de arte público que más les gusta a los ciudadanos es el inspirado en los años 60, que hace partícipe a los viandantes y pueden interactuar con él, en vez de los bustos o esculturas.

Para terminar las sesiones de la mañana, se trató el 1,5 % cultural con figuras como el Director General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, MECD, Luis Lafuente; el Director General de Arquitectura Vivienda y Suelo, Antonio Aguilar; y Mara Rincón de Acción Cultural. En esta ocasión, los ponentes, hablaron sobre la situación del 1,5 por ciento cultural en España, y como, desde las distintas administraciones se llevaba a cabo esta labor. Nada más terminar la ponencia de cada uno de los conferenciantes, el público comenzó a hacerles preguntas al respecto, preguntas que no eran fáciles de contestar pero que supieron enfrentarse a ellas y salir airosos de la situación.

En las charlas de la tarde, se expuso la situación del arte público en otros países, principalmente, Francia y Estados Unidos. En concreto, en el caso de Estados Unidos, se habló del plan Percent for Art Program, una iniciativa del alcalde de Nueva York, Edward I. Koch, que impulsó en el año 1982. Esta iniciativa defendía que a partir de ese momento un 1% del presupuesto de todos los proyectos de construcción financiados por la ciudad se destinases a obras de arte público, realizadas de manera específica para dichos espacios y su entorno. Finalmente, esta iniciativa se puso en marcha en el año 1983, y desde entonces se han llevado a cabo cerca de 340 proyectos.

Fue una buena jornada, desde luego recomendable para cualquier agente del mundo del arte (artistas, comisarios, historiadores, etc.). El único aspecto con el que todos deberíamos tener más cuidado es con el del arte en espacios públicos en otros países. Nuestros propósitos como cultura son específicos e intransferibles, y no existe motivo alguno para suponer que son los mejores. Es insostenible esa orgullosa actitud que nos lleva a considerar a orientarles y africanos como europeos incompletos; y es igualmente absurda la pretensión de los norteamericanos de imponer su American way of life, o nuestra idea de querer ser como ellos o como los franceses, en este caso. Está bien estudiar su modelo, pero no hay que imponerlo en nuestro país.

Reflexiones sobre el Arte Contemporáneo

¿Qué es el arte contemporáneo? ¿Cumple las mismas funciones que el arte de otras épocas? Antes de comenzar a entrar en materia, deberíamos aclarar qué es el arte en sí. Antiguamente, era un artesano que hacía bien la obra y cobraba, como los trabajadores de otros gremios. Actualmente, según muchas fuentes como la Real Academia de la Lengua, el arte es la manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros[1].

Desde mi punto de vista, es una buena definición, pero incompleta, ya que no tiene en cuenta aspectos importantes que también deberían estar incluidos en la explicación, como son, la necesidad que tiene el arte de tener un espectador para que la obra esté totalmente completa; los sentimientos, pensamientos o sensaciones, tanto buenos como malos, que este medio de comunicación transmite; y el objetivo del arte que consiste en quedar grabado en la memoria del visitante. El poeta Eugenio Montale (1896-1981) define este impacto en el espectador como la “segunda vida del arte”.

Como en muchas otras expresiones artísticas, literarias, etc. existen diversos movimientos, y el arte no podía ser menos; así surge el arte contemporáneo, el que se crea hoy en día. Cuando un estilo artístico se impone, los artistas se adhieren a él, dándose así una fase de trabajo acumulativo. Durante este proceso, surgen múltiples artistas, que van aportando novedades al movimiento. De hecho, las innovaciones de muchos de ellos son tales que dan pie a la creación de movimientos nuevos.

Un claro ejemplo de ello es Miguel Ángel Buonarroti. No cabe duda de que fue un brillante artista, al igual que otros muchos renacentistas. Pero en concreto, su aportación al mundo del arte con sus Sibilas de la Capilla Sixtina, fueron uno de los motivos por los que se encendió la mecha del manierismo.

Sibila Délfica de la Capilla Sixtina[1]

A lo largo de la historia, no todo podía pasar por arte, existían una serie de características que debían de cumplir y era el público el que decidía lo que era y lo que no era arte.

Aunque desgraciadamente, en el arte actual la situación ha cambiado. Todo comenzó con el marchante de arte Daniel-Henry Kahnweiler. Él junto con Marcel Duchamp fueron los que dieron la vuelta a la tortilla, es decir, a partir de entonces los marchantes, galeristas, etc eran los que conferían valor a las piezas y además su peso económico aumentaba o disminuía dependiendo de la galería, las críticas que tuviera o quién comprara esa obra. Esta complejidad del arte, se pudo ver ya en los Salones de Otoño de París de 1978, lo que más tarde se llamaría posmodernidad.

Así pues, éste fue el desencadenante. Como dice Mario Vargas Llosa, en el arte actual “todo vale”, y existe una ausencia de criterios para poder juzgar las piezas[1].  Luis Racionero en su libro “Los Tiburones del Arte”, añade: con esta ausencia de criterios, es muy difícil saber si algo es bueno, malo o mediocre, el único criterio válido actualmente para juzgar el arte es a través de “su segunda vida”.

Un claro ejemplo de esta situación es el vaso de agua medio lleno que se vendió en ARCO por 20.000 € en el año 2015[2]. No cumple la definición de arte como tal, no transmite ningún tipo de sentimiento, pensamiento o sensación, ni tampoco se queda grabado en la retina, como lo podría hacer una obra de Joaquín Sorolla. Tan solo es arte porque lo dicen diferentes agentes del mercado del arte.

Otro ejemplo muy parecido es el del artista británico, Damien Hirst, y su obra “The Dream” (“El sueño”). De hecho, su obra hizo que dos mundos se juntaran, la especulación financiera y el arte. Este artista británico organizó una subasta en el 2008 en Sotheby´s en la que se vendía su obra, ahorrándose así las comisiones de los galeristas. Esta subasta tuvo una característica particular, y es que el propio Hirst y sus amigos pujaron en el evento para subir sus precios.

“The Dream”, una de las obras que Damien Hirst subastó en Sotheby´s en el 2008

Otra de las características del arte actual es la inaccesibilidad a la población, es decir, no es lo mismo “comprender” una obra de Velázquez que una de Hirst. De este modo reducen el target, el público objetivo.

Todo esto no quiere decir que el arte contemporáneo sea malo, ni mucho menos. Lo único que demuestra, es cómo ha cambiado la situación del arte actual y cómo las obras que más visibilidad tiene son, por lo general, las de mayor coste económico. Y como ya hemos mencionado anteriormente, el precio lo fijan las galerías, críticos, etc.

Existen un gran número de artistas contemporáneos muy buenos tanto a nivel nacional como internacional pero que, por desgracia, en muchas ocasiones están a la sombra de artistas que manipulan el mercado del arte, como en el caso de Damien Hirst, o de obras que no cumplen ningún tipo de criterio.

Me encanta el arte, de cualquier estilo o tendencia, pero creo que este tipo de casos “dañan” la imagen del arte. El arte debería de ser accesible a todo el mundo, y con ello no quiero decir que las entradas a museos, exposiciones, etc sean gratuitas. Uno de los problemas fundamentales del arte actual, consiste en hacer creer a quienes no lo entienden o no se emocionan con él, que son unos ignorantes y que solo “unos pocos intelectuales” son los que lo comprenden. El arte debe provocar emociones en cualquiera y tiene que ser accesible a todos, de ahí que sean necesarios una serie de criterios definidos fijos para valorar las obras.

Esta situación provoca un profundo desinterés del público hacia el arte. E incluso en ocasiones, lleva a hacer comentarios como “Bellas Artes, la carrera de pinta y colorea”, o “Pintas una línea en un cuadro y titulas el cuadro “Soledad”” o “Eso lo puedo pintar yo con los ojos cerrados”.

Vivimos un tiempo complicado en el que se intenta masificar la cultura, hacer llegar el arte al público. Pero… ¿Realmente lo estamos haciendo bien? Desde mi humilde punto de vista, creo que no.

[1] DÍAZ DE QUIJANO, Fernando, “Luis Racionero: “El arte contemporáneo es una enorme maniobra de propaganda””, en: El Cultural; 4 de marzo de 2015. [En línea] URL <

https://www.elcultural.com/noticias/letras/Luis-Racionero-El-arte-contemporaneo-es-una-enorme-maniobra-de-propaganda/7481 > (Última revisión: 17/01/2018)

[2] H. RIAÑO, Peio, “Medio vaso de agua por 20.000€”, en: El Confidencia; 26 de febrero de 2015. [En línea] URL < https://www.elconfidencial.com/cultura/2015-02-26/medio-vaso-de-agua-por-20-000-euros_718416/ > (Última revisión: 17/01/2018)

[1]WIKIPEDIA, “Síbila Délfica”, en: Wikipedia. [En línea] URL < https://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%B3veda_de_la_Capilla_Sixtina#/media/File:DelphicSibylByMichelangelo.jpg > (Última revisión: 17/01/2018)

[1] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. [En línea] URL <https://dle.rae.es/?id=3q9w3lk > (Última revisión: 17/01/2018)

Daniel Rod: Cristalografías XXIV

Marcelo Daniel Rodríguez, más conocido en el mundo del arte como Daniel Rod, es un uruguayo que a muy pronta edad se interesó por el arte, principalmente por el dibujo. Con el paso de los años ha ido experimentando diferentes etapas pictóricas.

En el año 2010 se muda a España, eligiendo Madrid como ciudad de residencia.  Participa activamente en la vida artística de la capital española tanto de una manera libre, como a través de la Asociación Española de Pintores y Escultores. De hecho, el 7 de noviembre del 2017, presentó su obra titulada Cristalografías XXIV (tinta sobre papel de 91 x 62 cm) al II Salón de Dibujo de la AEPE celebrado en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural Nicolás Salmerón de Madrid. En dicho certamen, ganó la Medalla de Dibujo Marceliano Santamaría Sedano.

A primera vista, sin prestarle atención al título, se diría que se trata de un iceberg o un témpano de hielo, es decir una gran masa de hielo flotante desprendido de un glaciar o una banquisa, que sobresale en parte de la superficie del mar. Pero su título hace referencia a otra cosa. La cristalografía, es la ciencia que se dedica al estudio y la resolución de estructuras cristalinas. Prácticamente todos los minerales adoptan formas cristalinas cuando se forman en condiciones favorables, y la cristalografía es el estudio del crecimiento, la forma y la geometría de éstos.  Por lo tanto, conocidos estos datos, la manera de ver la obra cambia por completo.

Esta pieza, se podría relacionar con una metáfora acerca de la vida. La parte superior de la obra podría verse como una montaña rocosa, con distintos picos, con distintas dificultades en el camino de la vida hasta llegar a la cima, que sería el sueño, el objetivo, por el que tanto se ha luchado desde el momento en el que comenzamos a tener uso de conciencia. La que podríamos denominar como la parte física, es decir, en la que estamos presentes tanto de cuerpo y alma e interactuamos con otras personas.

En cambio, la parte de la obra oculta, que parece sumergida en un líquido, trasmite tranquilidad. La tranquilidad y serenidad que te da el silencio cuando te sumerges en el agua y  puedes abstraerte de todo lo que está a tu alrededor, dando así prioridad a nuestros pensamientos y sentimientos. Esta es la que sería el mundo espiritual, en la que el cuerpo no importa, únicamente, tiene importancia todo lo que nos transmiten nuestro cerebro y nuestro corazón, solo estamos nosotros con nosotros mismos

Ambos aspectos están relacionados, la vida comienza con el mineral en bruto, aún no está transformado. El tiempo, es el que nos hace que ambos mundos crezcan y aprendamos a convivir con los dos.

A través de un dibujo tan básico, ha logrado crear un macro-contenido en el que resume todas sus experiencias y pone de manifiesto su propio estilo personal.

Cristalografías XXIV, tinta sobre papel (91 x 62 cm)

Miau Du: Pájaro azul

Otro año más, se volvió a celebrar la fiesta del arte, evento que marca la agenda cultural española desde 1920. La afluencia, tanto de participantes al concurso, como de asistentes a la inauguración, fue impresionante. El 27 de octubre a las 7 de la tarde se presentó la 84 edición del Salón de Otoño.

En esta fiesta del arte, término con el que la Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Mª Dolores Barreda Pérez, se refirió al antiquísimo Salón de Otoño, se le otorgó la Medalla de Pintura Eduardo Chicharro, una de las más prestigiosas medallas que entrega la AEPE, y que lleva, además, el nombre de uno de sus fundadores, a Miao Du, por su obra titulada Pájaro azul (un óleo sobre tabla de 114 x 146 cm).

La artista Miao Du (pseudónimo M. Angie), nació en la capital china en 1959. Cursó sus estudios en la Academia de Bellas Artes de Beijing. Con el paso del tiempo se trasladó a España, en donde volvió a estudiar bellas artes en la Universidad Complutense de Madrid, y en 2011 entró en el taller del popular pintor Antonio López. Se trata de una artista muy activa, no solo se dedica a producir obra u organizar exposiciones, sino que también ejerce como gestora cultural, organizando encuentros con artistas chinos y españoles para que juntos desarrollen actividades artísticas y que aprendan de culturas diferentes.

Su labor como artista plástica comenzó a reconocerse en el 2007, cuando ganó su primer premio, “Quinto Premio: Día Mundial de la Arquitectura, premio Pizarro III Certamen CCM Pintura Rápida Ciudad de Toledo”.

Desde entonces no ha parado de recibir distintos reconocimientos, el último ha sido la Medalla Eduardo Chicharro del 84 Salón de Otoño. Pájaro azul, es una obra que destaca por su simpleza, con pocos elementos ha logrado expresar mucho e insinuar, aspectos que logran enganchar al visitante. Se trata de tres personajes situados en el medio y en el margen derecho de la tabla. Los tres están en un estado relajado, sentados en lo que parece un banco de piedra (el fondo no está representado de una manera tan realista), disfrutando de lo que parece ser uno de los primeros días de primavera. Podría tratarse de uno de los barrios “bohemios” del mismísimo Madrid, en el que con los primeros rayos de sol la gente sale a la calle a hacer actividades al aire libre.

La mujer que se encuentra más próxima al margen izquierdo está sujetando entre sus piernas un bongó, que en ese momento no está tocando porque ha hecho una pausa para fumarse un cigarro. La segunda chica, está sentada en una posición totalmente informal, y mirando al primer personaje descrito. El tercer personaje, en cambio, es un hombre, que está observando un pájaro azul. Lo está mirando de manera atónita, como si llevase mucho tiempo sin ver un animal así. A pesar de su pequeño tamaño, podría decirse que el pájaro es el personaje principal, por su color, extraño para un pájaro, y porque la mirada del personaje de mayor tamaño de la representación lleva al espectador a fijarse en el animal. Miao Du, únicamente se ha detenido a representar de una manera más detallada las figuras que se encuentran en el primer plano (los tres personajes, el pájaro y la bicicleta), ya que el segundo plano no es tan nítido. Aun así, ha logrado atrapar al espectador, haciendo que éste se detenga durante un buen rato a examinar la tabla, intentando reinterpretar la pieza. Se trata de un buen trabajo, que bien merecido tiene la Medalla de Pintura Eduardo Chicharro de la AEPE, galardón que es difícil conseguir, y tenerlo es un gran privilegio.

¡Enhorabuena Miao Du!

Ricardo Montesinos Mora: Lavanderas de la Virgen del Puerto.

En el amplio patrimonio de la Asociación Española de Pintores y Escultores, nos encontramos con una obra de Ricardo Montesinos Mora, un reconocido pintor que ha participado en un gran número de exposiciones, tanto individuales como colectivas, (Salón de Otoño, Galería Durán de Madrid, Galería Carmen Andrade, o Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura, entre otros muchos) y reconocimientos, como el Premio El Corte Inglés del Salón de Otoño (1983), el Honorífico Premio Reina Sofía (2010), o la Medalla de Oro Antonio Casero.

La obra de la que vamos a hablar se titula Lavanderas de la Virgen del Puerto. Está dentro de la secretaría de la Asociación Española de Pintores y Escultores. Se trata de un cuadro que refleja a la perfección las características típicas de su obra. El pintor y paisajista madrileño cultiva una pintura basada en las emociones, de raíces clásicas sobre todo en el carácter formar, y que muestra un dominio y conocimiento magistral de la luz y del color.

Es la representación de la ermita de la Virgen del Puerto de Madrid, está situada en el paseo de la Virgen del Puerto, en las inmediaciones del Palacio Real. Obviamente, no es el paisaje actual de esa zona, es de hace bastante tiempo. Se trata de un paisaje natural que apenas está explotado. En el margen inferior de la obra está el río Manzanares, en donde un grupo de lavanderas limpian todo tipo de prendas. El terreno que lo abraza es bastante árido en comparación con el del tercer plano, que está lleno de vegetación. En el margen izquierdo, escondido entre la espesura, se aprecia la ermita de la Virgen del Puerto, construido por Pedro de Ribera entre 1716 y 1718, en las inmediaciones del Palacio Real. Detrás de este edificio, se puede ver un esbozo de lo que podría considerarse como el Palacio Real o los inmuebles de la ciudad de Madrid. Todo ello protegido bajo un cielo encapotado que poco a poco parece que se está despejando, dando pasó así a la luz del sol.

Es un paisaje realista, representa el Madrid de antaño, con un detallismo impresionante (tanto en el tratamiento del dibujo como en el del color), que especialmente se puede apreciar en la manera en la que ha trabajado la vegetación, las lavanderas y las construcciones. Se trata de un minucioso trabajo a través del cual Ricardo Montesinos Mora muestra su cariño y añoro por el Madrid de antaño, característica típica del pintor madrileño.

David Rus: Desesperadamente inteligente

David Rus, autor de este dibujo sobre papel (30 x 21 cm), ha dejado plasmado una vez más el estilo figurativo que le caracteriza. Como dice él “necesito ver lo que voy a pintar”. No se puede discutir que se trata de un trabajo realista, pero hay un aspecto muy importante que necesita el autor: la necesidad de ver lo que va a plasmar en la obra, independientemente de que una vez terminado el trabajo deje de existir.

En este sentido, el trabajo de observación y de selección de motivos, es esencial. De hecho, durante el primer paso, a David Rus le surgen una serie de preguntas como “¿Qué voy a pintar ahora?”, entre otras.

El artista, nunca elige imágenes que deje indiferente al observador, siempre logra que las obras atrapen a los espectadores, y que estos no se cansen de verlas en ningún momento, e intenten descifrar la historia que las obras albergan entre sus pinceladas.

En este caso, en su obra titulada “Desesperadamente inteligente”, se trata del retrato de un gorila. En esta imagen, el aspecto más importante es la mirada, se trata de una mirada intensa que no deja de observar al espectador. A través de ella se podría decir, incluso la edad del animal, un animal adulto, triste, bien porque le han privado de su libertad y ahora se encuentra cautivo, o bien debido a su avanzada edad. En todo caso se trata de una mirada lánguida, que expresa todo el sufrimiento, experiencias, aprendizaje, etc. que ha obtenido a lo largo de su existencia. Este aspecto no es algo casual, es algo que el autor ha trabajado con mayor intensidad intencionadamente.

A día de hoy, la figura de este animal está relacionada, en concreto desde 1985, con el grupo denominado Guerrilla Girls. En 1985, El MOMA de Nueva York celebró una exposición de arte contemporáneo titulada “An Internacional Survey of Painting and Sculpture”. De las 169 obras de artistas que participaron en la exhibición solo 13 fueron hechas por mujeres artistas. Esto conllevó a que un nuevo grupo denominando Guerrilla Girls se manifestara en frente del museo contra la desigualdad. El objetivo de este grupo era mostrar su sentimiento de frustración al comprobar que a finales de siglo las diferencias entre los sexos persistían y las mujeres artistas continuaban sin tener ningún tipo de reconocimiento.

Existen una serie de características por las que se diferenciaban del resto de grupos. Sus verdaderos nombres se desconocen, son totalmente anónimos (de hecho, en las intervenciones públicas usan como pseudónimos nombres de mujeres artistas fallecidas), se trata de mujeres de diferentes edades y procedencias étnicas. Sus rostros los ocultan bajo unas máscaras de simios, en concreto de gorilas. Estos antifaces están inspirados en el personaje del gorila King Kong, que utilizan como símbolo de dominio masculino.

Generalmente, este animal es mostrado feroz, agresivo y dominante, valores que adoptaron las Guerrilla Girls para su causa. Pero en realidad se trata de una criatura muy tranquila, que comparte una estrecha relación con los seres humanos tanto por su apariencia como por su comportamiento. De hecho, el carácter agresivo y dominante del que le dotamos los humanos, es debido a su similitud con nosotros, tanto por su fisionomía como por su inteligencia, es decir, la mente humana tiende a temer lo que expone a su verdadera identidad.

La imagen de los gorilas en la historia del arte es más antigua de lo que creemos. Es un tótem muy común en diferentes tribus africanas. Simboliza el liderazgo no agresivo, compasión, inteligencia, nobleza, dignidad, fuerza, responsabilidad, solidaridad y amor a la comunidad; además del compañerismo, la entrega y los valores familiares.

De hecho, cuando un gorila entra en la vida de cualquier ciudadano africano, es una señal para que éste levante la cabeza y reconozca la nobleza dentro de él mismo, ya que el gorila transmite en sí honor y dignidad.

Esto muestra la manipulación por parte de muchos medios, que hacen que la manera con la que vemos muchas cosas, en este caso animales, sea totalmente incorrecta.

En el mundo desarrollado, se han utilizado, primero en el cine y después en el arte, para transmitir agresividad, ferocidad y liderazgo. Los gorilas son un símbolo típico del arte africano, que como hemos dicho antes representan valores como honestidad y nobleza.

Marina Olalla: Silos. Tricomía

El grabado consiste en usar diferentes técnicas de impresión, pero todas ellas tienen en común un aspecto muy importante, sin el que nunca se podrían llegar a hacer las planchas o matrices, y esa característica es el dibujo. Antes de empezar a hacer esa superficie rígida en la que se alojará la tinta hasta ser estampada sobre papel, es esencial el dibujo, porque sin él no se podría tallar la matriz.  Pero realmente, el dibujo es un paso fundamental en otras técnicas, se podría decir que son los pilares del arte, es un paso que el artista debe dominar a la perfección antes de pasar a la siguiente fase.

Marina Olalla es una artista madrileña que se formó en la Universidad Complutense de Madrid y que fue integrante, a lo largo de 11 años, de la Junta Directiva de la AEPE. Ha participado en un sinfín de exposiciones individuales, colectivas y ferias de arte, y a través de esta constante presencia en el mundo del arte, y obviamente, por su trabajo, ha conseguido un gran número de premios y reconocimientos a lo largo de su trayectoria profesional.

En su obra, muestra un gran interés por esas construcciones diseñadas para almacenar el grano y otros materiales a granel llamados silos. Esta atracción por los elementos que son parte del ciclo de acopio de la agricultura se ha transformado en una investigación que combina imágenes sacadas de fotografías, apuntes o de la propia imaginación de la artista.

Se puede decir que Marina intenta actualizar estos solitarios rascacielos de antaño, testimonio de un pasado agrícola, buscándoles salidas, reconstruyéndolos o adaptándolos al presente. Pero su investigación va más allá, de la mera forma y estética de las construcciones, también se centra en la función y el habitar de los silos. Estos gigantes no solo son unos almacenes de grano, un depósito de comida y una solución para la hambruna, sino que se pueden transformar y convertir en viviendas, o centros de cultura, entre otras muchas funciones que le llevan a reflexionar sobre el uso que se les puede dar a estas construcciones que, a día de hoy, muchas de ellas se encuentran abandonadas. Para ello, busca embellecer, modernizar tanto el exterior como el interior de los silos, destacando por encima de toda la luz, que ayuda a la percepción de los volúmenes y las formas de las construcciones.

La artista, trabaja cuatro técnicas en concreto, el dibujo, la fotografía, el collage y el grabado. En este caso, nos centraremos en el grabado, ya que la obra titulada “Silos, Tricromía” (490 x 685) está hecha con esta técnica. En ella se aprecia el vínculo de conexión entre la matriz y el papel, que se unen para grabar una obra que perdure a lo largo del tiempo.

Refleja claramente el tema principal de su producción artística, y los objetivos que se ha propuesto. Es más que evidente el predominio de la línea sobre la mancha. De hecho, en ocasiones, usa la línea como sustituto de los borrones de color, por ejemplo, a la hora de hacer los claroscuros. Además de mostrar un gran dominio del dibujo y la perspectiva, que le ha ayudado enormemente a dar profundidad al grabado.

Las dos protagonistas, los silos, representados de una manera totémica, imponente (en el margen derecho del papel), junto a las vías del tren, que se encuentran a mano izquierda, muestran al espectador la situación en la que se encuentran éstas antiguas construcciones agrícolas, además, las vías del tren, vacías, ningún tren pasa por ellas, ayudan a resaltar lo descuidados que se encuentran los silos.

Por otro lado, el uso del contraluz, resalta la forma de los silos, y, de hecho, refuerzan el aspecto imponente que les ha dado Marina en este caso, como si se tratara de dos construcciones góticas, enormes, con el único objetivo de imponer al visitante y recordarle que se encuentra en una construcción importante merecedora de respeto.

Mª Carmen de la Calle Llubra: Tornado

El 16 de mayo inauguró en la sala de exposiciones Eduardo Chicharro de la AEPE Mª Carmen de la Calle Llurba, su exposición titulada “Solo el cielo lo sabe”, que, tal y como indica el encabezamiento, el único y el indiscutible protagonista es el cielo.

La madrileña ha escogido un tema tan antiguo como el mundo, pero a la vez, sorprendentemente a día de hoy sigue siendo un desconocido. Se trata de la atmósfera, esfera aparentemente azul y diáfana que rodea la tierra en la que están las nubes y en donde se ven parte de las estrellas más importantes, como el Sol. Es un aspecto abordado por diferentes religiones a lo largo de la historia, como por ejemplo en el cristianismo que defiende que las almas de los justos, allí gozarían de felicidad completa junto a la presencia de Dios; mientras que los infieles se encontrarían en el infierno, situado en las mismas entrañas de la tierra, sufriendo un sinfín de desgracias.

Lo que no cabe duda es que el ser humano desde siempre ha sentido una gran atracción por el cielo, bien fuese por desconocimiento, porque lo relacionamos con el término de grandeza o libertad, o por su gran capacidad de destrucción, entre otros muchos motivos. Pero lo que sí se sabe a ciencia cierta es el gran interés que tiene Mª Carmen, por este aún misterio.

Hay una obra, que en mi humilde opinión me ha llamado fuertemente la atención entre todos los espaciosos lienzos que componen la exposición, y es la titulada “Tornado”, un óleo sobre lienzo de 120 x 50 cm. Es muy interesante como a través de una forma tan simple ha llenado de dinamismo el lienzo y de contenido narrativo. Este tornado, que puede dar lugar a infinidad de historias, es el único elemento de la composición, el protagonista que ocupa el 85% de la superficie y que únicamente deja a la luz el poco terreno que aún no ha desbastado.

Esta masa de aire impetuosa y giratoria, generalmente conlleva un oscurecimiento del cielo, en este caso, todo lo contrario, da la sensación de que el terror se está terminando, dando pie a la calma. Además, podría decirse que no es la representación de un tornado, como tal, sino del “lado amable” de este fenómeno atmosférico, es decir, de un pequeño tornado inofensivo que está llegando a su fin, y que más que desbastar todo lo que encuentra a su paso, está haciendo una pequeña e inofensiva exhibición para el espectador, que parece estar observándolo a través de una “ventana rectangular”, el lienzo, a salvo de cualquier peligro que pueda darse.

En realidad, en muchos de los cuadros que conforman la muestra, este factor denominado catástrofe natural, se repite, de tal manera que la artista ha representado el lado más sereno de estos fenómenos atmosféricos sin olvidar en ningún momento de lo que éste puede llegar a hacer.

Aun y todo, es asombrosa la facilidad y el cariño con el que ha representado la bóveda terrestre, un tema que a simple vista es bastante básico, pero en realidad no es así. También sorprende, cómo unas figuras tan simples son capaces de condensar tanta vitalidad y dinamismo.

Luis Bea Pelayo: Carnaval

Luis Bea (Madrid, 1878-1963) es un fotógrafo y pintor español, destacado en el ámbito del retrato y del paisaje. En el año 1925, muere su hermano y hereda el título de Marqués de Bellamar. Ingresa en la Academia Hispano-Americana en Cádiz, institución que más tarde, en 1928 le reconocerá como académico de San Luis de Zaragoza.

No era para nada frecuente encontrar obras suya en las Exposiciones Nacionales, ya que solo participó en 1924 con dos retratos. Se conocen dos donaciones suyas de obras al antiguo Museo de Arte Moderno y al Museo del Prado.

A través del también pintor español, Eduardo Chicharro, se relacionó con la colonia de artistas españoles residentes en París, ciudad donde Luis Bea también estuvo viviendo durante una etapa de su vida. Entre los pintores que conoció en la capital francesa, se encontraban Joaquín Sorolla y Manuel Benedito.

También ejerció de coleccionista de arte a lo largo de muchos años, hasta que en 1948 tomó la decisión de donar su importante colección pictórica al Museo de Bellas Artes cordobés. Entre las obras que otorgó a dicho museo había tanto piezas hechas por él mismo (como por ejemplo un corpus), como pinturas de otros artistas españoles y franceses contemporáneos a él. Cabe destacar que gracias a este obsequio que le hizo al museo cordobés se dio a conocer una nueva faceta de Luis Bea: la de viajero y gestor cultural, además de las que ya se conocían de artista y coleccionista.

Fue una figura muy importante en la historia de la Asociación Española de Pintores y Escultores, ya que no solo fue Socio Fundador, sino que también fue miembro de la Junta Directiva durante los primeros años de la AEPE.

En las paredes de tan popular asociación, se puede apreciar una de sus obras, y por coincidencias de la vida se trata de un retrato, campo en el que él era destacado.

La obra hecha sobre papel y trabajada con lápiz normal y de colores, muestra a una mujer en un único plano, ya que en el fondo solo se ve el papel y en la zona de la cabeza, el autor ha pintado unas líneas blancas para resaltar la oscuridad del cuello del abrigo. Podría decirse que la única zona terminada de la obra es el rostro de la mujer y la máscara que porta en la mano. El resto, manos y vestimenta, están coloreados con “garabatos”, dando a entender que se trata de un boceto.

Gracias a la máscara de carnaval que sostiene la modelo en su mano izquierda y a la nota que el autor ha escrito en el margen inferior derecho de la obra (el nombre del autor y el título del dibujo Carnaval 1936 Hotel Ritz), sabemos que se trata de una mujer disfrazada.

No solo por el abrigo, típico de la moda en los años veinte (ancho, liso y con los cuellos y el puño de pelo) que tapaba por completo los deslumbrantes vestidos que llevaban debajo las mujeres, sino que también por el rostro con el que posa la mujer, podría existir una referencia al concepto de “femme fatale” (mujer fatal) que surgió en el siglo XIX, gracias a las obras de diversos escritores y pintores.  Esta palabra francesa hace referencia a un personaje tipo, que por lo general se trataba de una villana que usaba su sexualidad para atrapar al desventurado héroe. Actualmente, este concepto ha evolucionado a un arquetipo visto como un personaje que constantemente cruza la línea del bien y del mal, actuando sin escrúpulos, sea cual sea su voluntad.

La mujer está representada en el momento en el que recurre al arma más básica de la seducción, la mirada. A través de este sensual examen visual de su víctima, intenta que su objetivo haga lo que ella quiere. Podría decirse que su recurso está respaldado por su postura, la mano derecha en la cadera y en la izquierda, la máscara.

CODERCH & MALAVIA SCULPTORS: Hamlet

El 3 de marzo de 2017 se inauguró la exposición del prestigioso concurso convocado por la AEPE, el 52 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura. Sus orígenes se remontan al Salón de Otoño (evento también convocado por la misma entidad), en donde hasta el 10 de enero del 2014 era un premio de dicho acontecimiento, y no es hasta esa fecha cuando se decide convertirlo en un concurso aparte. Esta iniciativa del Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, no sería del todo posible sin el patrocinio de Google.

El misterio del ganador no se resolvió hasta el día 14, en el que S.M. la reina Doña Sofía entregó el premio a: Joan Coderch y Javier Malavia Tabares, si bien se presentan a los certámenes como Coderch & Malavia Sculptors.

Joan Coderch nació en el año 1959 en Casteller del Vallés (Barcelona), y más tarde, se mudó a la capital de la provincia, Barcelona para estudiar Bellas Artes y especializarse en escultura, estudios que finalizó en 1979.

Su compañero, Javier Malavia, nació en 1970 en Oñati (Guipúzcoa), y estudió la misma carrera que su compañero, pero en una universidad española diferente: la Facultad de Bellas Artes de San Carlos en Valencia, terminando sus estudios en 1993.

Los artistas se conocieron en la empresa de porcelana Lladró, donde los dos formaron parte del equipo de escultores de dicha compañía y aprendieron a trabajar tan delicado material, a la vez que llevaban a cabo demostraciones de su trabajo por todo el mundo. No es hasta el año 2015, cuando deciden embarcarse en un proyecto conjunto.  Los dos se sentían especialmente interesados por la escultura figurativa, el ser humano es el elemento central de su discurso estético. Partiendo siempre de modelos naturales, sus esculturas realizadas en bronce exploran diferentes actitudes humanas frente a la vida y que el espectador descodificará según sus propias vivencias estableciendo una relación singular que proporcionará una experiencia personal.

A pesar de su corta trayectoria artística, esta pareja de escultores ha participado en un gran número de exposiciones colectivas e individuales, habiendo sido seleccionados en varias ocasiones y en otros logrando el reconocimiento. Algunas de sus obras forman parte de colecciones prestigiosas europeas, americanas y asiáticas.

El título de la obra que presentaron al 52 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura es Hamlet (173 x 42 x 37 cm), un tema que sin duda puede dar mucho que hablar, debido a las dudas sobre la autoría de las obras de Shakespeare, y por la cercanía de ciertos aspectos muy humanos que aborda la tan popular obra de teatro, como: la ira, la locura, la venganza, la corrupción moral, el incesto, la muerte o el honor, entro otros.

A primera vista, se ve la principal característica de Coderch & Malavia: el ser humano como elemento central del discurso estético. Se trata del propio príncipe Hamlet, el hijo del rey asesinado. Este crimen lo llevó a cabo Claudio, el tío paterno del joven infante, que asesinó al monarca vertiendo veneno en su oído mientras el rey dormía.

Pero en esta ocasión no aparece representado con la vestimenta típica de una persona perteneciente a la realeza, aparece con una especie de corona hecha con una serie de elementos afilados y sostenidos con una cuerda que le tapa los ojos, impidiéndole ver. Las muñecas y el cuello los tiene adornados con unos elementos ornamentales, y viste un tipo de muda. La figura es de pequeño tamaño, y se encuentra sobre una especie de peana, un tanto rudimental. A pesar de que todos sepamos la trama de la historia, la obra no termina de aclarar el momento exacto de la historia que aborda, lo que da pie especular.

Una de ellas podría ser, que se trata de la representación del momento en el que a Hamlet se le aparece el fantasma de su padre y descubre la verdad. Éste se postra ante la aparición, principalmente como su hijo, sin olvidar quien es, pero sobre todo como un primogénito que descubre que su padre ha sido asesinado (de ahí que la figura esté prácticamente desnuda).

En cuanto a su posición, a primera vista parece de sumisión, pero cuando nos empezamos a fijar transmite todo lo contrario, una tensión y una firmeza impresionante, que hace que pueda confirmar el momento de la historia que ésta hipótesis defiende.

El último elemento que da pie a pensar en ese momento de la trama es la corona, se trata de una corona un tanto arcaica, hecha con una especie de elementos planos pero muy afilados, sujetos a la cabeza del chico mediante una cuerda que no le deja ver, haciendo alusión a la idea de lealtad. El joven siempre va a saber que su familia es lo primero, es decir, le debe lealtad al clan, en este caso, a su padre, que, por coincidencias de la vida, también es su rey.

Por otro lado, no podemos obviar la peana, también cumple una función. Además de sujetar la obra y formar parte de ella. Este elemento estructuralmente bastante rudimentario y que alza a la pequeña figura, ayuda a crear esa tensión y firmeza de la obra.  Estos dos elementos juntos hacen de la pequeña obra algo imponente y digno de admirar.

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