Otro gran Jurado para el 85 Salón de Otoño

El día 9 de octubre tuvo lugar la reunión del Jurado de selección y calificación de la edición número 85 del tradicional Salón de Otoño organizado por la Asociación Española de Pintores y Escultores, el más antiguo y prestigioso certamen de los que se convocan en España.

El Jurado en esta ocasión ha estado formado por los artistas Eduardo Naranjo, Alejandro Aguilar Soria, Paula Varona, Ricardo Sanz, así como por Tomás Paredes, Presidente de la Asociación Nacional de Críticos de Arte, y por la también Crítica de Arte Rosa Martínez de Lahidalga, actuando como Presidente del mismo José Gabriel Astudillo López y como Secretaria Mª Dolores Barreda Pérez, Presidente de la AEPE y Secretaria General respectivamente, ambos con voz pero sin voto y en representación de la Asociación Española de Pintores y Escultores, entidad organizadora del certamen.

De izquierda a derecha: Tomás Paredes, José Gabriel Astudillo, Alejandro Aguilar Soria, Ricardo Sanz, Paula Varona, Rosa Martínez de Lahidalga, Eduardo Naranjo y Mª Dolores Barreda Pérez

Tal y como comenta José Gabriel Astudillo, “No puedo dejar de agradecer a los miembros del Jurado, todos ellos directamente implicados en este proyecto común que supone la Asociación Española de Pintores y Escultores, la encomiable labor que han realizado. Han sido ellos, artistas e intérpretes de la belleza, quienes han venido a considerar las obras de otros artistas y a valorar de la más adecuada forma, la voluntad, constancia, conocimiento y capacidad de esfuerzo de cada una de las creaciones presentadas”.

“Son ellos –continúa- quienes entienden y comparten la sensibilidad del creador de cada pieza. Desde la serenidad y la reflexión, han sido capaces de vislumbrar lo mejor de cada artista, que estarán presentes en la exposición de las obras premiadas y seleccionadas del 85 Salón de Otoño”.

Y es que todos los miembros de este Jurado, forman parte de la centenaria entidad, que ha querido recuperar los orígenes y el espíritu de los primeros Salones de Otoño, en el que eran los artistas quienes estimaban y dirimían sobre las obras de otros artistas.

Ha sido un enorme esfuerzo el realizado, ya que la elevada participación ha hecho más complicada la selección de las obras que finalmente se expondrán en la “Casa de Vacas” del madrileño Parque del Buen Retiro, del 1 al 25 de noviembre próximos, si bien habrá que esperar hasta el día 7 de noviembre, fecha en que tendrá lugar el fallo del Jurado y entrega de premios, para conocer las obras galardonadas.

Como ya viene siendo la tónica habitual en los últimos años, el número de esculturas presentadas ha estado muy equiparado al número de pinturas, con lo que se confirma la “recuperación” de esta disciplina y el auge que está teniendo en el mundo del arte actual en España, con el pleno triunfo de dos esculturas en otras importantes convocatorias de la centenaria entidad como es el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura.

Otra característica de la presente edición ha sido la calidad de las obras presentadas al concurso, lo que confirma también la buena “marcha” del arte en España y la posibilidad de promoción de los artistas más jóvenes, que han destacado por su originalidad e ímpetu, haciéndose un hueco entre los galardonados.

El criterio de Jurado ha estado basado en la calidad de factura y ejecución de la obra, en lo que respecta al tratamiento de los soportes y los materiales expresivos utilizados, pero también en los niveles de autenticidad y de expresividad formal y en la capacidad de proyección estética de cada una.

Para la calificación final, el Jurado no se ha ajustado a un criterio de espacialidad o de trayectoria, sino que ha atendido especialmente a la calidad de las propuestas plásticas de todas y cada una de las piezas presentadas, puesto que cada obra ha sido observada y analizada en sus diferentes escalas de representación, de facturas y proposiciones estéticas.

Las obras  seleccionadas y premiadas conforman, a criterio del Jurado, un amplio espacio de existencia y confrontación de temáticas, tendencias, técnicas expresivas y formas de comunicación artística, cuya finalidad fundamental es en definitiva ofrecer a un público un espectro de probabilidades varias y actuales dentro de la práctica artística nacional.

El Jurado afirma además que todo este trabajo ha sido una excelente oportunidad para reunir en un mismo espacio un conjunto notable de artistas, y celebra además la realización de un evento tan importante esperando que pueda propiciar un marco de reflexión teórica y crítica y una percepción global de la actividad artística desarrollada actualmente.

La composición del Jurado, que se ha mantenido en secreto hasta este momento, procura que el resultado de sus deliberaciones sea lo realmente importante, es decir, los artistas y las obras premiadas. Esta es la forma en la que la Asociación Española de Pintores y Escultores pretende diferenciarse de otros certámenes, basados en la  escenificación del prestigio y de la profesionalidad declarada mediante la publicación de sus integrantes.

Desde la AEPE, se destaca la capacitación de los miembros del Jurado, puesto que estiman que los propios artistas son quienes mejor pueden juzgar el trabajo de otros artistas, aportando además la “justicia” que supone tener el poder de elegir, de influir en la vida de otros artistas, de animarlos a seguir luchando por sus sueños y conseguir cambiar el gusto artístico de la sociedad.

Pero sobre todo, la entidad destaca cómo los artistas miembros del Jurado comprenden y opinan sobre la obra que están juzgando, sin infravalorarla o menospreciarla, teniendo en cuenta siempre el respeto a las bases de la convocatoria, que determinan la credibilidad, calidad y prestigio del concurso.

Y más allá de toda norma, el juicio propio y libre de cada miembro, que han evaluado con razón y conocimiento de causa el esfuerzo y el trabajo de sus compañeros de profesión, rindiendo cuentas de la total transparencia del fallo del Jurado que sirva para animar a la participación en futuras convocatorias.

Por eso, cabe destacar el enorme esfuerzo que está realizando la Asociación Española de Pintores y Escultores por hacer del ya tradicional Salón de Otoño un referente en la vida artística española, ya que como asegura Astudillo,” lo principal del Salón de Otoño “es el descubrimiento de los jóvenes valores y la posibilidad que les brinda nuestra convocatoria de hacerse visibles ante la crítica especializada y la opinión pública en general, siendo una plataforma de descubrimiento de nuevas promesas, espíritu con el que nació el Salón de otoño y con el que perdura en la actualidad”.

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