Tosia Malamud Backal

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Tosia Malamud Backal

MALAMUD BACKAL, Tosia              UCRANIA             MEXICO D.F.

 

Tosia Malamud Backal nació el 17 de marzo de 1923 en el poblado de Vinnystsya, una localidad situada al centro-oeste de Ucrania, a orillas del Bug meridional, perteneciente por aquel entonces a la Unión Soviética.

Fue la hija menor del matrimonio judío formado por Isaac Malamud y Liza Backal.

Debido a la situación político-económica, su familia se vio forzada a huir de Ucrania cuando Tosia apenas tenía 4 años, llegando a México en 1927.

Su padre fundó la primera imprenta en yidis (centro de estudios de la Torá y del Talmud) en México, lo que posibilitó que desde pequeña estuviera rodeada de escritores, poetas e intelectuales de la comunidad judío-mexicana.

Su vocación por el modelado en barro se manifestó formalmente durante sus estudios de secundaria.

En 1940 ingresó en la Academia de San Carlos de la Ciudad de México, cuando contaba con tan solo 16 años de edad y en contra de los deseos de sus padres, quienes no veían la escultura como una profesión adecuada para una mujer.

En 1943 fue la primera mujer en graduarse específicamente como escultora en la Academia de San Carlos de la Ciudad de México.

Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, lugar en el que definió su estilo.

Tosia Malamud junto a su esposo Sergio Nudelstejer

 

Fue discípula de grandes maestros de la Escuela Mexicana de Escultura como Fidias Elizondo, Arnulfo Domínguez, Ignacio Asúnsolo y Luis Ortiz Monasterio, y también de los pintores Francisco Goitia, Luis Sahagún y Benjamín Coria.

En 1944, tras terminar sus estudios, contrajo matrimonio con Samuel Rubinstein, con quien tuvo dos hijos: Ethel y Mauricio.

Su experiencia con la maternidad y la crianza influyó de manera directa en su producción artística, convirtiéndose en uno de los temas más recurrentes y aplaudidos de sus colecciones de esculturas en bronce y piedra

Durante los primeros años de la infancia de sus hijos, Tosia puso su carrera en una pausa parcial. Trabajaba de manera improvisada en el pasillo de su casa aprovechando los momentos de luz natural. Fue hasta 1952 cuando consiguió su propio estudio formal para poder separar la vida familiar de la creación escultórica. Su matrimonio con Rubinstein terminó en divorcio en 1967.

Su interés artístico la llevó a conocer a gran parte de los miembros del Salón de la Plástica Mexicana, en el que ingresaría en 1967.

Foto familiar junto a sus padres y hermano

Tosia con sus hijos

 

Fundado en 1949, el SPM agrupaba a unos 400 artistas consagrados de diversas generaciones y corrientes, pintores, escultores, grabadores y fotógrafos como Diego Rivera, Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Gerardo Murillo “Dr. Atl”, Rufino Tamayo o Juan O’Gorman.

La escultora judío-mexicana mantendría un estrecho vínculo con el salón, donde exhibiría su obra en múltiples ocasiones a partir de su primera exposición individual en 1954, con la que consolidó su fama y a partir de la cual, recibió encargos del gobierno y el IMSS para la realización de esculturas monumentales para hospitales y avenidas, consagrándose como la máxima retratista escultórica del ámbito intelectual.

Como era común entre los miembros destacados del Salón de la Plástica Mexicana, Tosia realizó múltiples viajes a Europa para nutrirse de las corrientes vanguardistas europeas y supervisar el montaje de sus propias exposiciones en galerías de todo el mundo.

España fue un destino primordial debido a la fama mundial de sus talleres de fundición de bronce. La escultora pasó temporadas en nuestro país supervisando los procesos técnicos de fundido de varias de sus obras monumentales y de mediano formato, buscando acabados y pátinas que en esa época eran difíciles de conseguir en los talleres mexicanos.

Su obra figuró en muestras colectivas organizadas en colaboración con delegaciones culturales y centros de arte en ciudades como Madrid y Barcelona. Estas exhibiciones buscaban trazar un puente entre las vanguardias latinoamericanas y la plástica española. Sus piezas, enfocadas en la síntesis de la figura humana y la maternidad, tuvieron una recepción crítica muy favorable por distanciarse del rígido academicismo.

 

Diversas piezas de su autoría (principalmente bustos de retratística y bronces estilizados de pequeño formato) fueron adquiridas por particulares o pasaron a formar parte de los fondos de instituciones culturales y galerías privadas en España.

Este intercambio no solo enriqueció su técnica, sino que consolidó su estatus como una de las artistas mexicanas con mayor proyección en el circuito europeo de su tiempo.

Mujer tocando el arpa

Penélope

Mujer reclinada

 

En 1979 se casó con el escritor y periodista Sergio Nudelstejer. Él no solo fue su pareja, sino también su gran aliado profesional. Solían compartir un espacio de trabajo dividido a la mitad (mitad oficina periodística y mitad estudio de escultura) y Nudelstejer terminó siendo el coautor del libro biográfico definitivo de la artista.

Tosia Malamud participó en más de 40 exposiciones individuales y su obra forma parte de colecciones en países como Estados Unidos, Israel, España, Bulgaria y los Países Bajos.

A diferencia de la rigidez de la escuela clásica, el trabajo de Tosia se caracterizó por dotar de vida y dinamismo a materiales inertes como el bronce, el mármol, la madera y la piedra.

Amantes

Couple Embracing, pintura

Desolación

 

Centró gran parte de su producción en la maternidad, la niñez, la familia y el cuerpo femenino, utilizando en muchas ocasiones líneas estilizadas y elementos del arte abstracto.

Fue considerada la mejor retratista escultórica de México. Logró plasmar los rasgos y la psicología de grandes personalidades de la ciencia y la cultura, como el escritor Dostoievski, el pensador Albert Einstein y el compositor Franz Liszt.

Madre e hijo

Nino arrodillado con su padre

 

Tosia Malamud falleció el 16 de julio de 2008 en la Ciudad de México, a la edad de 85 años, siendo recordada como una figura pionera de la plástica mexicana.

Autora de piezas icónicas en espacios públicos de la Ciudad de México, tales como “El beso”,  labrada en piedra chiluca, se exhibe de manera permanente en el jardín escultórico del Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México; «La Familia» y “Maternidad”, ubicadas en las instalaciones principales y hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social; y «Penélope», una de sus esculturas monumentales en bronce más representativas ubicada en el Paseo de la Reforma.

El análisis de la obra de Tosia Malamud revela a una artista puente, es decir, una creadora que supo fusionar la solidez formal del nacionalismo mexicano con la fluidez y el humanismo de las vanguardias europeas.

Retrato de Alejandro Otero

Retrato de Benito Juárez

 

Su producción artística se define por tener al ser humano como eje central de su obra. Y es que a diferencia de los muralistas y escultores de su época, enfocados en la épica revolucionaria o la política, Tosia volcó su mirada hacia la intimidad y la emoción humana. Sus grandes temas fueron la maternidad, la infancia, la fragilidad, el amor y el cuerpo femenino. Su enfoque no era político, sino profundamente humanista y universal.

Y aunque comenzó con una formación estrictamente clásica y figurativa, su obra evolucionó hacia una notable síntesis de la forma. Fue una estilización hacia la abstracción que la llevó a la simplificación, eliminando los detalles superficiales para concentrarse en las líneas esenciales del cuerpo. Posteriormente, se observa en su obra una geometrización, en la que sin llegar a la abstracción total, muchas de sus piezas juegan con curvas alargadas, huecos y siluetas estilizadas que dialogan con el espacio vacío.

Venusiano Carranza

Manuel Hidalgo y Costilla

 

Cabe destacar el dinamismo y la dualidad de materiales que utiliza Malamud, ya que poseía una gran maestría técnica para trabajar materiales pesados y rígidos como el bronce, el mármol, la piedra y la madera. Su gran logro estético fue dotar de movimiento y ligereza a la materia inerte. Lograba que la piedra chiluca o el bronce fundido sugirieran la suavidad de la piel, la torsión de un torso o la calidez de un abrazo.

Como retratista, fue un referente en México. Su metodología no buscaba la réplica fotográfica del rostro, sino capturar el espíritu y la mente del personaje. En sus célebres bustos (como los de Einstein o Dostoievski), jugaba con texturas inacabadas y rugosas en el bronce para reflejar el temperamento, la genialidad o el drama interno de los pensadores.

Dos propuestas para El beso

 

Tosia entendió que la escultura monumental debía integrarse orgánicamente con la arquitectura y el espectador. Sus piezas públicas (en hospitales del IMSS o en el Paseo de la Reforma) abandonan el pedestal militar o heroico tradicional; están diseñadas a una escala humana para que la gente interactúe, camine a su alrededor y cohabite el espacio de manera natural.

Tras el fallecimiento de la escultora, se organizaron importantes muestras y homenajes póstumos para conmemorar su legado.

En 2009, se llevó a cabo la Exposición-Homenaje «Tosia. A través de la vida. In Memoriam» (2009): Organizada por el Salón de la Plástica Mexicana. Durante la inauguración de esta muestra retrospectiva se presentó formalmente su libro biográfico definitivo: Tosia Malamud: La materia tras la forma, editado por el entonces CONACULTA y coescrito por los investigadores y críticos de arte Sergio Nudelstejer y la Dra. María Teresa Favela Fierro.

El libro analiza a profundidad cómo Tosia asimiló la transición entre la Escuela Mexicana de Escultura (de corte nacionalista y figurativo) y las corrientes vanguardistas o abstractas internacionales.

Homenaje a Matisse

Liberación

Fachada de la aerolínea brasileña Varig ubicada en el Hotel Fiesta Americana de Reforma

 

Contiene además la crónica de su vida y migración, detallando su travesía familiar desde Ucrania, su inserción en la comunidad intelectual judía de México, y las dificultades de género que enfrentó para estudiar en la Academia de San Carlos.

Se acompaña de un catálogo fotográfico de obra, con reproducciones de alta calidad de sus piezas más importantes, incluyendo sus famosos bustos y retratos escultóricos (como los de Einstein y Dostoievski), así como sus obras de gran formato en espacios públicos. Un inventario de colecciones con registro exhaustivo que rastrea el destino de sus piezas, las cuales forman parte de colecciones permanentes del Museo de Arte Moderno de México, el Instituto Nacional de Bellas Artes, el Museo Betzalel en Jerusalén y la Universidad de Tel Aviv.  Y añade testimonios y semblanzas, reuniendo cartas, textos críticos de la época y memorias personales compartidas por colegas, amigos del medio artístico (como el escultor Pedro Cervantes) y sus propios familiares.

En 2016 tuvo lugar la exposición Retrospectiva «Tosia. Ayer y hoy», montada en la galería de las oficinas centrales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la Ciudad de México, institución con la que colaboró estrechamente creando esculturas para sus hospitales.

José Mª Morelos y Pavón

Fanny Wisniak

Madre e hijo

Maternidad

 

Madame

 

Más recientemente, en 2023, al cumplirse los 100 años de su nacimiento, diversas instituciones culturales federales y el propio Salón de la Plástica Mexicana, dedicaron jornadas de memoria digital y conferencias para recordar su papel como la primera mujer escultora egresada de la Academia de San Carlos.

En la actualidad, su presencia ha centrado un diálogo artístico en el Museo del Prado, que ha llevado a cabo el proyecto audiovisual y pedagógico sobre «Coincidencias y disidencias: Corporalidades» en el Museo del Prado, donde se analiza de forma comparativa cómo el pintor barroco francés Nicolás Poussin plasmaba el desnudo femenino en el lienzo frente a cómo la mexicana Tosia Malamud lo esculpía en el siglo XX, uniendo las colecciones y la historia de ambos lados del Atlántico.

Monumento a Einstein

Pareja

Madre e hijo

 

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