Villanueva de Gállego, Francisco Pradilla y yo

Por Wifredo Rincón García

Instituto de Historia, CSIC,

 Madrid

 

El expresidente de la AEPE es el mayor especialista en la figura de Francisco Pradilla

 

Inspirándome en Juan Ramón Jiménez y en su poética obra de todos conocida, titulo así este texto que redacto a petición de mis queridos amigos María Dolores Barreda Pérez y José Gabriel Astudillo López ―Secretaria y Presidente, respectivamente, de la Asociación Española de Pintores y Escultores―, para la Gaceta de Bellas Artes con motivo de mi nombramiento como “Hijo Adoptivo” de Villanueva de Gállego, localidad zaragozana en la que nació el 24 de julio de 1848 el célebre pintor Francisco Pradilla Ortiz. En el mismo pleno municipal celebrado el 11 de marzo de este año 2021 y, con motivo de la celebración del centenario de su muerte en Madrid, el 1 de noviembre de 1921, el artista fue nombrado “Hijo Predilecto”. Los dos nombramientos fueron hechos por al Ayuntamiento de Villanueva de Gállego a propuesta de Frinnette Reynoso García, Concejal de Cultura.

El motivo de esta distinción fue ―y copio de la comunicación que se me hizo llegar con el acuerdo municipal― por mi «dilatada carrera académica y de investigación en la historia del arte, en especial por ser uno de los mayores especialistas en Francisco Pradilla y su colaboración con las iniciativas municipales relacionadas con el ilustre pintor».

Siempre me habían impresionado los dos famosos cuadros de Pradilla, Doña Juana la Loca y La Rendición de Granada, numerosas veces reproducidos y, poco a poco, fui tomando conciencia de la importancia del pintor en la historia del arte, conociendo en primer lugar sus obras existentes en el Museo y en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Concluida ya mi carrera de Geografía e Historia en la Universidad de Zaragoza y orientado hacia el estudio de la historia del arte, a finales de 1979 ―o tal vez en los primeros meses de 1980―, cuando colaboraba con el equipo de investigación del recién inaugurado Museo e Instituto de Humanidades “Camón Aznar” de Zaragoza, tuve la fortuna de que se presentase en el citado centro un coleccionista levantino que traía la fotografía de un dibujo y la fotocopia de una carta de Pradilla, documentos que me regaló, al saber que estaba interesado en investigar la obra del citado pintor.

En aquellos momentos ―defendida la tesina de licenciatura y concluidos los cursos de doctorado― me enfrentaba a la elección del tema sobre el que iba a versar mí tesis doctoral en historia del arte. El que iba a ser, y finalmente fue, mí director, el Dr. José Luis Morales y Marín, en aquellos momentos Secretario del citado Museo “Camón Aznar”, me propuso que la hiciera sobre la vida y la obra de Francisco Pradilla, autor del que se exponían algunas de ellas en el museo. Después de sopesar los “pros” y los “contras” de esa opción me decidí por elegir un tema vinculado más directamente al arte zaragozano: La escultura del siglo XIX en Zaragoza (1808-1908). La investigación sobre Pradilla excedía mis posibilidades por la amplitud de su obra plástica y lo disperso de la documentación sobre el artista que residió una gran parte de su vida en Madrid y en Roma.

Guardadas la fotografía y la fotocopia de la carta en una carpeta de mi archivo, allí permanecieron hasta 1985 cuando ya residía en Madrid y era becario postdoctoral en el Departamento de Historia del Arte del Centro de Estudios Históricos del CSIC. Convocada en el mes de abril una plaza de “Colaborador científico” ―nombre que en aquellos momentos recibía el puesto de funcionario actualmente denominado “Científico titular”― en el mismo departamento del que era becario, tuvo lugar la oposición durante los días 10 y 11 de octubre, plaza que afortunadamente gané. El segundo ejercicio consistía en presentar un proyecto de investigación a desarrollar por el candidato que ganase la plaza. Y, claro, yo elegí a Francisco Pradilla, su vida y su obra, ¡al que ya tenía ganas! Por cierto que durante el desarrollo de la oposición el presidente del tribunal el Dr. Antonio Bonet Correa me puso en la pista del cuadro El suspiro del moro, que poco después localicé.

El primer resultado científico de mi investigación sobre el pintor aragonés fue el artículo titulado “Francisco Pradilla y la pintura de historia” que apareció en la revista Archivo Español de Arte (número 235, 1986, pp. 291-303), publicada por el que ya era mi Departamento de Historia del Arte del CSIC, al que sigo vinculado desde que tomé posesión de mi plaza el 1 de febrero de 1986.

Esta “deuda” contraída con Pradilla me indujo a profundizar en el estudio de su vida y obra dando lugar, un año más tarde a la monografía Francisco Pradilla, publicada por la Editorial Antiqvaria de Madrid, que fue presentada en el salón de actos del Centro Cultural Conde Duque de Madrid el 5 de marzo de 1987, convirtiéndose en el primer estudio sobre su obra que veía la luz. Debo dejar constancia en este momento de la deuda que tengo con otros autores aragoneses que se ocuparon anteriormente del autor y, entre ellos, destaco a los aragoneses Anselmo Gascón de Gotor, Enrique Pardo Canalís, Julián Gállego Serrano y José Camón Aznar, autor este último de numerosos textos, siempre brillantes, en los que puso de manifiesto la importancia de este artífice, no solo como “pintor de historia” sino también como paisajista, pintor de retratos y de obras de temática costumbrista. La maquetación del libro fue llevada a cabo por el diseñador Emilio Aguilar Lastras, a quien no quiero dejar de recordar en estos momentos.

El 12 de marzo del mismo año 1987 ―al día siguiente de la presentación del libro en la sala de música del Palacio de Sástago, de la Diputación Provincial de Zaragoza―, tuvo lugar su presentación en el salón de actos del Ayuntamiento de Villanueva de Gállego, siendo esta mi primera aproximación a esta localidad.

La publicación de esta primera monografía tuvo como efecto el contacto de la entonces directora del Museo Municipal de Madrid, Dra. Mercedes Agulló y Cobo, proponiéndome el comisariado de una exposición sobre Pradilla para el mes de octubre de ese año. Aceptado el encargo, me puse a seleccionar las posibles obras que pudieran figurar en la muestra que debió retrasarse por la decisión del Ayuntamiento de Zaragoza de organizar otra exposición sobre Pradilla en La Lonja con motivo de las fiestas en Honor de Nuestra Señora del Pilar. Coincidió esta muestra, comisariada por Ana García Loranca y J. Ramón García Rama, con la publicación de una segunda monografía sobre Pradilla, debida a estos mismos investigadores, a cargo de la entonces llamada Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja

La exposición comisariada por mí en el Museo Municipal de Madrid se inauguró a mediados de noviembre de 1987 y fue clausurada avanzado el mes de enero de 1988, exponiéndose dos centenares y medio de obras del artista, con notable éxito. La revista Correo del Arte, en la convocatoria de la IV edición de sus premios, me concedió el Premio a la “Mejor exposición de 1988”.

La preparación de esta muestra me permitió conocer, además de las obras conservadas en museos y centros oficiales, otras muchas que estaban en propiedad de nietos y biznietos del artista y de numerosos coleccionistas privados, personas todas ellas con las que he mantenido una estrecha relación a lo largo de estas cuatro últimas décadas.

Seguí profundizando en la biografía y en la obra de Pradilla, para lo que también aproveché distintos viajes fuera de España, particularmente a Londres, Roma y Nueva York, añadiendo nuevas obras a las ya conocidas. Entre ellas debemos destacar, a mediados de 1992, el “hallazgo” de los dos monumentales retratos de los Marqueses de Linares, que fueron expuestos en el Museo Romántico de Madrid (1992) y en el edificio del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza (1993). En la actualidad se encuentran en el palacio de Linares de Madrid, sede de la Casa de América, en la sala para la que fueron pintados en 1888, edificio en el que también se conservan otras obras del artista.

En 1998, coincidiendo con la celebración del 150 aniversario del nacimiento de Pradilla, participé en los actos celebrados en su Villanueva de Gállego natal y también, por iniciativa de Ricardo Centellas Salamero, comisarié entre junio y septiembre de ese año una exposición de dibujos de Pradilla en la sala de exposiciones del Consorcio Cultural Goya-Fuendetodos, en el pueblo natal de Francisco de Goya y Lucientes, uniéndose así a los dos “Franciscos”, considerados como las “mayores glorias” del arte aragonés.

Un año después, en 1999 publiqué mi segunda monografía sobre Francisco Pradilla; en esta ocasión a cargo de Aneto Publicaciones de Zaragoza y por ello quiero manifestar mi afecto y reconocimiento, tanto a Javier Arbués Villa como a María Luisa Torralba Biescas, responsables de la editorial, así como a la empresa Grafur, dirigida por José Manuel Furones Sendín, tristemente desaparecido, que llevó a cabo la magnífica edición del volumen, de gran formato y peso (cuatro kilogramos) en el que, además de su vida y de una aproximación a su actividad plástica, se catalogaron 1100 de sus obras.

Nuevas publicaciones tuvieron lugar a lo largo de los siguientes años al igual que me ocupé de otras exposiciones sobre su obra, destacando aquí la celebrada en mayo de 2001 en la galería madrileña Lvis Burgos, Arte del siglo XX, donde fue presentada una colección inédita de obras de Pradilla ―nueve óleos y una acuarela― que había pertenecido al coleccionista bilbaíno Ramón de Aburto y que entonces salió a la luz. En ese mismo año tuvo lugar otra exposición antológica en la Sala de exposiciones del Ayuntamiento de Logroño, patrocinada por Cajalón Rioja.

En Villanueva de Gállego su sala de exposiciones “Francisco Pradilla” albergó durante el mes de abril de 2003 la muestra titulada Pradilla en las colecciones privadas, comisariada por mí, y organizada por el Área de Cultura de su Ayuntamiento, en la que figuraron cuarenta y cinco obras de Pradilla, algunas de ellas propiedad del mismo Ayuntamiento que, desde hace años, viene adquiriendo obras del que desde el mencionado día 11 de marzo de 2021 es su “Hijo Predilecto”. Interesante proyecto para el que conté con la colaboración de las concejalas María Luisa Orobia Ortiz e Irene Vicente Guillén y la coordinación de J. Antonio Monzón.

Una última exposición vamos a destacar, la celebrada en los meses de marzo y abril de 2006 en sede de la Caja Rural de Aragón en Zaragoza. Debo recordar y agradecer el encargo de esta muestra a Carmen Bartolomé Estaún, entonces Secretaria General de la institución bancaria. También a Eduardo Capapé García que intervino en la coordinación y en el montaje de la misma y en la edición de su precioso catálogo.

 Siempre atento a la aparición de nuevas obras de Francisco Pradilla, llegamos ya a este año 2021 en el que, con motivo de la celebración del primer centenario de su muerte, el Ayuntamiento de Zaragoza me encargó comisariar una exposición, de carácter antológico, que tendrá lugar a partir de principios de octubre en el magnífico espacio expositivo que constituye el edificio de La Lonja de Zaragoza, ejemplar de la arquitectura aragonesa de mediados del siglo XVI y magnífico cofre para guardar los dos centenares de obras del pintor aragonés que integrarán la muestra.

También Villanueva de Gállego celebrará esta efeméride de Pradilla programándose lo que se ha dado en llamar el “Año Pradilla”, que se extenderá entre mayo de 2021 y mayo de 2022, con una serie de actividades entre las que destacamos el concurso de pintura “Premio Pradilla” que, con carácter anual, se viene celebrando desde 1988; el “Espacio Pradilla” donde se expondrán las obras del artista que figuran en la colección municipal, y otras muchas actividades que serán presentadas en una rueda de prensa que se celebrará en los primeros días del mes de mayo. Como desde hace ya tantos años, también me encuentro vinculado a estas celebraciones aunque esta ocasión tiene un matiz distinto pues, junto a lo puramente profesional como historiador del arte preocupado por la obra de Pradilla, se junta el cariñoso regalo de mi nombramiento por parte de Villanueva de Gállego como “Hijo Adoptivo” de la localidad, uniéndome así más al maestro Pradilla, al que admiro profundamente.

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