Lola González Rodríguez

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

Lola González Rodríguez

GONZALEZ RODRIGUEZ, Lola      P     1934    CANARIAS    MADRID Calle Cardenal Cisneros, 23, Madrid

 

La única fotografía que se tiene de la artista

 

Dolores González Rodríguez, conocida como Lola, era natural del municipio tinerfeño de Valverde del Hierro, en el que tiene dedicada una calle a su memoria y donde nació el 2 de febrero de 1890.

Hija de Manuel González Cejas, era la mayor de una familia de siete hermanos: Luciano, Salomé, Manuel, Jesús, Jorgina y Felipa, destacando desde muy niña su afición al dibujo y la pintura.

Prima hermana suya era la poetisa grancanaria Pino Valido Rodríguez.

En 1903 ya logró un Primer Premio en la sección de dibujo de plano a plano sombreado, en la Clase Especial de Señoritas, según informaba El Guadalete.

En 1907 fue Premio de Honor del curso de la Clase Especial de Señoritas, sección del antiguo, de la Academia de Bellas Artes de Santo Domingo, recibiendo el Primer Premio en el año 1908.

Siendo muy niña, la familia se traslada a vivir a Las Palmas de Gran Canaria, donde cursará estudios de Bellas Artes, teniendo como maestro al profesor de Bellas Artes de la Real Academia de San Fernando de Madrid, Federico Valido Guerra.

En 1915 la familia emprende su traslado a la capital cubana, en la que ingresa en la Academia Nacional de Bellas Artes de San Alejandro, recibiendo premios y distinciones en todas las asignaturas.

Allí tiene como maestros a los pintores cubanos Leopoldo Romañach Guillén, considerado uno de los grandes maestros cubanos de la plástica de los siglos XIX y XX.

En 1916 consigue Premio en Dibujo Elemental de la Academia de Bellas Artes de San Alejandro.

En 1924 en La Gaceta de Tenerife, aparece un artículo titulado “El triunfo de una paisana”, que recoge la admiración artística que en La Habana está cosechando Dolores y por el que sabemos que tenía …”excepcionales condiciones para la pintura… discípula predilecta del maestro Romañac… el colorido de sus cuadros, la precisión en las líneas, son especialidades de ella… el dibujo en la figura, la composición artística de sus obras es insuperable”…

En 1925 realizó su primera exposición individual en la Asociación de Pintores y Escultores de Cuba, institución nacida en el año 1916, donde presenta medio centenar de telas, algunas de las cuales son consideradas como de “una espléndida y rotunda justificación del Salón inaugurado”, recibiendo numerosas felicitaciones del público y la crítica.

En 1927 se traslada a Nueva York, estudiando dibujo en la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York, situada en Manhattan, y teniendo como profesor a George Bridgman, maestro de otros estudiantes como Will Eisner o el ilustrador Norman Rockwell.

La popularidad de la Liga de Estudiantes está más que justificada, ya que a sus clases asistieron artistas como Pollock y otros vanguardistas que alcanzarían la fama en los años 40.

Por esos años, la Hispanic Society of America, tan conocida en España gracias a los encargos que realizara a artistas como Sorolla y Benlliure, adquiere algunas de sus obras.

Allí realizó una exposición individual en el International Housse de Nueva York, una especie de “Residencia de Estudiantes” a la americana, fundada en 1924 donde se daban cita estudiantes de todo el mundo gracias al mecenazgo de John. D. Rockefeller Jr. y por el que han pasado desde ganadores del Premio Nobel, jefes de estado, autores premiados, cantantes, actores y directores ejecutivos, hasta maestros, médicos, propietarios de pequeñas empresas, líderes comunitarios y voluntarios en todo el mundo.

En 1928 expuso en los Salones del Diario La Marina de La Habana. Una muestra de la que se ocupó su hermano y en la que la crítica comentó que la “señorita González tiene buena vista, dibuja mucho y maneja los colores admirablemente. Las flores que pinta son iguales a las que se ven en la casa Lang-withe y Cº y si pintara una vajilla cual las que detalla La Copa, se vería brillar la loza finísima con mucha naturalidad… “Contemplación” es otro cuadro magnífico… un derroche de luz y colorido admirablemente manejado. Aquella agua se mueve, se ondula, da reuma… por eso solo quiero felicitar a la ya ilustre pintora y a su insigne maestro que ha dado a la humanidad una discípula digna de su portentoso cerebro”.

En febrero de 1929 expuso nuevamente en el Diario La Marina de La Habana, donde envió desde las Canarias unos lienzos que demostraban que Lola González “sigue siendo la artista admirable del pincel que sabe ver y plasmar las cosas en el lienzo tal y como son. En sus cuadros deja plasmados la naturaleza tal y como la ven los sabios y los ignorantes. Los paisajes que ha mandado de Canarias son verdaderamente admirables por su técnica y colorido. Hay pueblos inundados de luz donde se contemplan sembrados, casas, montañas, arroyos, carreteras polvorientas, etc. Tal y como la naturaleza nos los presenta a nuestra vista. Ello indica que la ideal artista sigue viendo bien y, lo que es más difícil, trasladando al lienzo lo que contempla con asombrosa veracidad, que es lo que la hace ser tan admirada en todas partes donde exhibe sus lienzos. Reciba la señorita González mi entusiasta felicitación en el lejano y simpático Madrid donde está dando cima a sus estudios”.

Son años de continuos viajes en los que llegó a Madrid, donde terminó sus estudios de arte mientras estaba domiciliada en la Calle Rafael Calvo, 28, 3º, hasta que en 1930 regresa a Cuba.

En 1931 expuso en el Salón Dardo de Madrid, donde también exponía otro artista canario que en aquella época vivía en la capital de España, Guillermo Sureda.

En 1933 presentará obra al XIII Salón de Otoño, y también al XV de 1935, en el que Luis de Galinsoga reseñará en el ABC que …“Otra artista canaria, Dolores González, muestra un gran sentido decorativo y una excelente técnica del color”.

Nada sabemos de ella en los años de la contienda nacional, pero en 1943 participó en la  Exposición de Artistas de la provincia de Tenerife que se celebró en Madrid, en el Museo de Arte Moderno, y estaba formada por 156 cuadros de 30 artistas, entre los que se encontraba Dolores González Rodríguez, además de 18 esculturas de 4 artistas diferentes.

Concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1945 y participó en la Exposición Regional de Bellas Artes del Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria en sus ediciones de 1946, 1956 y 1958.

Exhibió sus obras de forma individual en el Museo de Arte Moderno de Madrid en 1948.

Su obra estuvo presente en la Exposición de Homenaje a Canarias celebrada en el Museo Municipal de Madrid en mayo de 1963

Comenta su biógrafo que murió soltera y sólo le obsesionaba su quehacer pictórico. Amena, de agradable conversación, afable y sencilla, de porte señorial, de constante amor a su tierra, a su isla, y la de ser herreña.

Falleció el 25 de marzo de 1972 en Madrid, a los 82 años de edad.

Uno de sus cuadros, titulado La violetera y donado por la artista, se conserva en el Casino de Valverde.

El Cabildo Insular de El Hierro publicó un libro titulado “Dolores González Rodríguez, una pintora herreña”, obra de José Ayala Zamora

Firmaba todas sus obras con el nombre de “Lola González”.

La hortelana, presentada al XV Salón de Otoño de 1935

 

Lola González Rodríguez y la AEPE

Al XIII Salón de Otoño de 1933 presentó dos obras: Desnudo y Huerfanitas madrileñas.

Al XV Salón de Otoño de 1935: La hortelana y Bodegón

 

La violetera, Casino de Valverde

España: el país de los eufemismos

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria General

Secretaria Perpetua de la AEPE

 

Según la RAE, el eufemismo “es la manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión directa sería dura o malsonante”.

De unos años a esta parte, los que manejan los hilos de la nueva sociedad que ya han creado, han presupuesto que para los individuos que presumen de incultura, que ahora está eso muy de moda, una expresión directa sería ofensiva, despectiva, agresiva y de mal gusto. Lo presuponen con ojos malsanos en la actitud a la hora de decirlo, no en lo que realmente se está diciendo.

Y lo han hecho poco a poco, de manera que ya para casi todos, resulta ofensiva la verdad y hay que suavizarla para no ofender. Porque como digo, todo está basado en la supuesta ofensa que significa.

Decía en un artículo anterior, que el negro es negro igual que el gordo es gordo. El problema es que ahora ya al negro, no le suena bien que le llamen negro, a pesar de que sea ese su color. Y el gordo ya no quiere que se le llame gordo, aunque en lo más interno de su ser sea consciente de que lo es.

Nos han creado un complejo moral tan bien diseñado, que ahora ya nos molestamos por cualquier cosa, llegando a situaciones surrealistas en las que el uso del lenguaje se ha acomodado a la llamada “corrección política”.

El nuevo lenguaje así nacido, suaviza las palabras y se basa en disfrazar la idea a base de expresiones que no hacen más que generar ambigüedad innecesaria, nos impiden ser directos, ralentizan la conversación y hacen hueco el lenguaje. Pero lo más importante de todo es que cambiar las palabras no cambia la realidad expresada con ellas.

Llamar negro a un negro se ha convertido en racista, por eso lo llaman persona de color, persona de piel oscura… pero la realidad es que es un negro. Otra cosa es el tono utilizado para decirlo, que es el que genera rechazo.

Una revisión del lenguaje nacida como algo contracultural que debía acallar valores machistas y racistas, pero que ha venido a degenerar en prohibiciones absurdas, groseras, intolerables, puritanas y en lo que es peor, un nuevo lenguaje que empobrece el nuestro y una nueva incultura de la intolerancia que se ha adueñado de la sociedad.

Lo políticamente correcto se ha vuelto la norma en la progresía de España y usar eufemismos para ellos, viene a decir que queremos ser amables y menos agresivos en nuestras expresiones, en lugar de decir la verdad con el lenguaje de toda la vida, porque nos han hecho creer que ese lenguaje daña. No han dejado de repetirnos que hay que ser sensibles con grupos, sexos, géneros y colectivos, y que el lenguaje utilizado hasta ahora es soez y vulgar.

Y nos lo dicen los que han normalizado el insulto y las palabras malsonantes desde la tribuna del Congreso, que debía ser el último y principal reducto de las expresiones y opiniones verdaderas de la realidad del país.

Hemos normalizado los insultos y palabras malsonantes frente a la extrema censura de actitudes y formas de manera desproporcionada. Por eso, llamar hijo de puta a cualquiera, ya no ofende, pero sí lo hace llamar “mono” a un jugador de fútbol; la demencial justificación de un partido político que llama a “normalizar” el insulto porque es algo de lo más normal que está en redes sociales, me parece infame, sobre todo ahora que como vemos en el Congreso de los Diputados, nuestros representantes lo han institucionalizado. Ellos, que deberían ser un ejemplo de ética y moralidad para todos los ciudadanos (me niego a decir la ciudadanía), usan y abusan de actitudes que solo refuerzan el acoso, el odio y nos llevan a una mediocridad indecente, que es en la que está envuelta la sociedad.

Decía que los progresistas nos dan lecciones diarias de eufemismos. Lo hacen desde todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde el parlamento a la prensa, y a fuerza de  suavizar una realidad extrema, terminan por no definir correctamente esa realidad.

Pero los eufemismos inventados por la clase política adquieren categoría supina al esforzarse cada día por llamar de formas tan distintas y dispares, a la pura y cruda realidad.

Empezó con la llegada de la democracia y se disparó con la llegada de Rodríguez Zapatero al poder, y sus recordados “brotes verdes”. Ahora ya es un arte con el gobierno de Sánchez.

Hemos pasado por “desaceleración transitoria”, “crecimiento negativo”, “rescate”, “apoyo financiero”, “préstamos con condiciones muy favorables”, “línea de crédito”, “recargo complementario temporal de solidaridad”… para evitar llamar crisis económica lo que sufrimos.

Y con la veda ya abierta, el eufemismo pobló todos los sectores imaginables. Y así, pasamos de los órganos de dirección a “espacios representativos de la voluntad colectiva”, de toque de queda a “restricción de movilidad nocturna”, de peaje a “sistema de tarificación”, de antidisturbios a “unidades de intervención policial”, IVA por “gravamen adicional”, de la inflación a la “reacomodación de precios”, de emigración por “movilidad exterior”, de fuga de cerebros por “falta de oportunidades laborales”, de restricción de la movilidad nocturna” por toque de queda, de separación o divorcio por “cese temporal de la convivencia”, de austeridad a “sobriedad y moderación”, de homosexuales a “gays”, de discapacitados a “personas con capacidades diferentes”, de azafatas a “auxiliares de vuelo”, de inmigrantes a “indocumentados”, “presos políticos”, a los políticos presos no por sus ideas sino por los actos ilícitos que cometieron valiéndose de las facilidades de sus cargos,  “persecución política”, en consecuencia, a hacer justicia, “desprolijidades”, a los hechos de corrupción, “desvío de fondos”, al robo perpetrado por algún funcionario, “solidario” es todo esfuerzo que se hace con el dinero de los otros, de “gesto de generosidad” o “proceso de normalización” para decir amnistía, de “relator”, “verificador”, “mediador” y “acompañante del proceso” para desinar al intermediario, “España multinivel” o “España plurinacional” por crisis de Cataluña, de la gota fría a un “episodio o dana”… y una lista interminable que no es más que un instrumento de manipulación social.

Este gobierno del progreso, como se autodenomina, se alimenta de eufemismos porque sabe que lo que vende no tiene ningún fundamento moral o intelectual, y manipulando el lenguaje como lo hiciera en su momento Hitler, genera toda una colección de símbolos al servicio de una ideología, una “neolengua” al estilo de lo narrado por George Orwell en “1984”.

Pero esto, que ya es una normalidad en España, se ejerce a todos los niveles de la vida, no solo política, sino social y cultural. Y por supuesto, a nivel artístico y disparatado.

No hace falta poner ejemplos actuales, todos hemos leído críticas de arte que servirían para múltiples artistas con idénticas frases huecas y banales, sin consistencia ni sentido, pero traigo aquí una publicada en 1925 en esta misma Gaceta de Bellas Artes, como ejemplo hilarante de cómo no decir nada, y decir mucho a la vez. Un puro eufemismo que espero disfrutéis como lo he hecho yo.

Lectura de un proyecto de Ley en el Salón de Sesiones (detalle). 1908, por Asterio Mañanós

 

Se trata de un artículo de Cándido Rouco titulado “Exposición de Artistas ibéricos”. Sin más referencias al autor, fallecido prematuramente en 1927, que colaboró con la Gaceta de Bellas Artes con 24 trabajos, la mayoría de ellos de crítica de teatro y poesía y con otros medios como la revista “Gran Mundo” y “Almanaque Ilustrado Hispanoamericano”, el artículo en cuestión es un gran eufemismo de la crítica de arte del momento, aplicable a la actualidad y con un especial humor.

A título de curiosidad, y con la advertencia que al publicarse se incluyó, y que decía “(Aún cuando no somos conformes con alguno de los juicios emitidos en el artículo que sigue, lo publicamos siguiendo nuestra norma de absoluta imparcialidad)”, merece la pena reproducirlo y que cada uno saque sus propias conclusiones.

I Exergo preliminar.

Perfectamente.

¿Qué es lo que vamos a comentar dedicando nuestra profunda crítica a esta arquiforme exposición de artistas exotéricos?¿El ipsipilismo heteróclito, ignoscente y casi cosmofórmico de una protoplasmación ultraeficiente de los modernos cánones estéticos? ¿La pluscuamperfectización emnimoda, energésica y subintracordial del actual pimpampuntismo artístico? Porque, ibchwankerweiner Kraunbusche und landzwreschgrigan Haufskarijeen chbruberg liga, como claramente ha dicho el insigne Whtsgtz (pronuúnciese Wtgz). Y, siendo así, ¿qué de particular tiene que unchferglerunchsk Kameliche wankrinchaunlingen? (Escribo para doctos, no para el vulgo). Por consiguiente nada de vacilaciones y apechuguemos con la tarea, insistiendo en la pregunta: ¿De qué se trata? ¿De una clepsimosis ictrónica, de una zodiacalidad caótica, de una haunkykaariwiska, o de una manera, como tantas otras de demostrar que se tiene tiempo sobrante?

Vamos a verlo inmediatamente.

II ¿Hay quórum?

En esta sugerente Exposición de artistas histéricos, ¿puede afirmarse, realmente, que hay quórum?

-Hay quórum- contestaría sin vacilar el ilustre crítico parisioide Monsieur Joseph Français.

Esto, naturalmente, en el caso de que Monsieur Français sepa lo que quiere decir quórum.

-Hay quórum- corroboraría, ipso facto, el no menos ilustre, no menos crítico, no menos parisioide, Monsieur Jean de la Chene.

Esto, en el supuesto, claro está de que Monsieur de la Chene conozca el significado de la palabra quórum.

Pero acontece que Monsieur Joseph Français se mueve en una esfera artísticamente muy reducida, y moinsieur Jean de la Chene tiene la voz un poco tomada. Pulsemos, pues, la opinión de otros críticos de más voz y de más esfera, mientas la señorita del cuarto contiguo al mío pulsa el piano, y los señores organizadores de esta Exposición de artistas pretéritos pulsan el contrabajo a toda orquesta.

-Tal vez no hay quórum- replicaría, dubitativo, el eminente esteta polaco Ptrchwksky (Pronúnciese Pthkky).

-No hay quórum porque no me convidan a comer- razonaría, por último otro as de la crítica, cuya biografía ha honrado las páginas de la gran Revue Moderne, de París.

En resumen, que el pobre filisteo que estas líneas leyere se va a quedar como yo, esto es: sin saber si en esta magna Exposición de artistas esféricos hay quórum o deja de haberlo.

Y es lo que el pobre filisteo se dirá y se preguntará conmigo:

-Si hay quórum, bien está, y todo sea por el amor de Dios; pero, si no hay quórum ni centellas divinas, ¿a qué demonios conduce el cultivo de la guacanada pictórica por sistema?

III Tomemos una entrada, y entremos a ver.

Otro distinguido crítico, cuyo apellido corresponde exactamente a la denominación de un mes primaveral, hace reseña, sintetizada, de la formidable Exposición de artistas quiméricos:

“Allí sonríe Fulano, sonríe Zutano, sonríe Mengano y sonríe Perengano. Mahoma no sonríe, por la sencilla razón de que Mahoma no ha pintada nada para la Exposición que nos ocupa”.

-En efecto- convengo yo. –Y sonríe, además, el público, dedicando conjuntamente su sonrisa a los señores mencionados por el crítico y a la literatura del crítico mencionado.

Pero demos nombres: Barradas, Dalí, Maroto, Bores, Aida Uribe, Cossío, Fernando, Urcelay, etc., etc. Ejusdem fúrfuris.

(¡Caramba! ¿Habrá quórum?)

Adelante.

Barradas. Francamente, a mí con la pintura de Barradas me sucede lo mismo que con la prosa de D. José Francés, es decir, que la considero simplemente deplorable. Sin embargo, ello no puede constituir un obstáculo serio para el triunfo del citado pintor, si se tiene en cuenta que el escritor aludido disfruta de un alto puesto en nuestra literatura, se le ha elegido recientemente académico de Bellas Artes y hasta hay quien le cree una esperanza de la Patria.

¡Estaríamos frescos si no triunfaran más que los que valen! ¿Qué sería entonces, del Sr. Hernández Catá?

¿Y del Sr. Menéndez Pidal?

¿Y de…?

Más, no divaguemos, y expliquemos claramente por qué pinta Barradas, cómo pinta Barradas, qué pinta Barradas y con qué, en fin, pinta Barradas.

Pues, bien; Barradas pinta por la obvia conclusión de que le da la gana. Y asunto terminado.

¿Cómo pinta? Como Dios le da a entender, a la buena de Dios, a lo que saliere. Él sigue el precepto del escultor del cuento: si sale con barbas, San Antón, y si no, el marrano. ¡Le van a dar lo mismo!

¿Qué pinta? De todo un poco. Poliformidad, poliformidad; tal es lema de su bandera.

¿Con qué pinta? Según. Los albañiles, por ejemplo, conforme sagazmente observa el crítico del primaveral apellido, los pinta o, mejor dicho, los construye con cemento y ladrillo. Otras cosas las resuelve con manteca, y otras, con trapos. Según, ya digo. O más bien, ya dice el crítico.

Y, una vez dilucidados estos arduos puntos para la Historia de la Pintura… de Barradas, analicemos lo que hace García Maroto, otro ultra-estético de los del quórum. Otro que tal baila, vamos.

Ante todo, Maroto no presenta: ausentiza. Eso es: ausentiza el dibujo, ausentiza el color, ausentiza, en suma, todo lo que signifique molestarse. Maroto persigue exclusivamente la psiquificación hiperplasmática de lo incognoscible; para lo cual, como fácilmente se comprenderá, sobra todo lo que no sea intraestatismo folicular, versopea iridescente y prurito exhibicionista.

Dalí, por su parte, tiende a exultar la Pintura, como tiende a exultarla Fernando, y como Bores tiende, asimismo, a exultarla. A este concepto hay que otorgarle toda la atención que requiere, porque así, a primera vista, parece que dichos tres, más que a exultarla, es a insultarla a lo que tienden. Pero, no, repito. Si nos fijamos bien notaremos que en sus lienzos hay agnagnórisis, vertiginosis, suprafilia y demás cosas tan abstrusas como hiperestésicas, cabalísticas e hilarantes.

No dejaré de ocuparme de buena gana y particularmente de cada uno de los artistas que aquí se reúnen; pero, la verdad, el espacio de que dispongo es breve y he consumido demasiado investigando acerca del quórum. Por lo cual no me queda más remedio que dar por finalizada mi crítica, aunque no sin censurar el premio, un tanto caro, que a las entradas han puesto los organizadores de esta, por última vez citada, Exposición de Artistas radio-ibéricos. Cierto que así la gente podrá decir de ella lo que vulgarmente se dice del chocolate de a peseta: más barato, podrá ser; peor, ¡imposible!”

Cándido Rouco, 1925

Firmas con sello de lujo. Tomás Paredes

 

Dylan Thomas, 70 años después

1953 fue un año ajetreado y fatídico para el poeta. El 31 de marzo aparecía en los EE.UU. Collected Poems. El 9 de abril debuta en el programa televisivo Home Town Swansea, estando por vez primera en la pantalla de la BBC. El 21 inicia gira por EE.UU., tercer viaje. El 14 de mayo Dent publica en tierras americanas The Doctor and The Devils, guion cinematográfico, y presenta, en el auditorio Kaufmann de Nueva York, Under Milk Wood, pieza radiofónica.

El 2 de junio lleva a cabo su segunda grabación con Caedmon Records y el 3 regresa a Londres, día siguiente a la coronación de la Reina Isabel II. El 10 de agosto, BBC TV retransmite su única aparición en solitario en pantalla, lectura de A Story. En septiembre marcha a Laugharne, Gales, acompañado del profesor Bill Read y el fotógrafo Rollie Mckenna. El 9 de octubre se reúnen en Londres con Harry y Cordelia Locke, para viajar a EE.UU. Dylan irá sin Caitlin MacNamara.

El 19 de octubre Dylan llega a Nueva York, cuarto viaje, para hacer otra gira y trabajar con Stravisnky en un guion. Díez días luego, celebra una lectura en el City College, será la última vez que se le vea en público. El 5 de noviembre sufre una crisis etílica en el Chelsea Hotel. Es trasladado al Hospital St.Vincent. Comunican por telegrama a Caitlin su hospitalización. El 9 de noviembre, 12’40 horas, Dylan Thomas muere, mientras una enfermera le aseaba, en presencia del poeta John Berryman. Tenía 39 años.

 

Dylan Thomas

 

Tras recibir el telegrama, Caitlin se traslada a Londres para coger el primer avión, pero se marcha al Soho y bebe hasta emborracharse. El fotógrafo John Deakin quiso consolarla y le lanzó una botella a la cabeza, que pudo esquivar. La llevaron al avión, donde siguió bebiendo. Cuando llegó al Hospital neoyorquino, al ver a Dylan en coma, se lanzó sobre él y comenzó a arañarle la cara y quitarle los tubos de oxígeno, en un ataque de pánico. Hizo añicos y pisoteó la imagen de una Virgen que había en la habitación, entrando en un estado neurótico, que precisó camisa de fuerza y llevarla al Sanatorio Rivercrest, donde recibiría la noticia de la muerte de su marido.

El día 10 le dan el alta y se aloja en casa de Rose y David Slivka, amigo del poeta, que le había hecho una mascarilla tras su fallecimiento. Se organizó una misa en memoria de Dylan a la que asistieron los tres y muchos personajes conocidos como Tennessee Williams, e.e.cummigns, William Faulkner, Berryman, Ruthven Todd. Tras pelearse con la embajadora británica, Caitlin logró los visados necesarios para repatriar el cuerpo de Dylan, que fue embarcado a bordo del SS United States.

Durante el viaje, su delirio aumentó y Caitlin, poseída por los acontecimientos, profería insultos, gritos y blasfemias. Siguió bebiendo y se puso a bailar frenética. La tripulación estaba sorprendida y horrorizada. Pero, ignoraba que ella era bailarina y que utilizaba la danza como terapia; con el nerviosismo, no dejaba de danzar con contorsiones poco ortodoxas. Los pasajeros protestaron y los médicos tuvieron que ponerle, de nuevo, una camisa de fuerza para apaciguarla. Cuando se le pasó el ataque, se sentó cabe el féretro y no se movió de allí, imbele, hasta tocar puerto. Thomas fue inhumado en Laugharne el 25 de noviembre.

Dylan y Caitlin MacNamara

 

Su muerte generó toda clase de sospechas y bulos. Se ha escrito novelas y hecho películas especulativas. Para unos, se trata de un suicido, debido a un estado depresivo. Para otros, una consecuencia de su vida al límite, después de beberse no sé cuántos whiskies o cervezas. Aún, alguno piensa que fue víctima de una negligencia médica, al inyectarle una dosis de cortisona y medio gramo de morfina a un mix de anfetas y alcohol. Comenzaba a ser una leyenda, pero, tras su muerte, se convirtió en un mito.

En 1952 graba un L.P. para la Caedmon Records con cinco poemas, pero se queda corto y añade A Child`s Christmas in Wales y se convierte en el éxito de Reading Volume I, que vendió cuatrocientas mil copias; seguirían más L.P. Fue musicado por varios cantantes. Robert Allen Zimmerman, acabó llamándose Bob Dylan en su honor. En 1967, The Beatles incluyen a Dylan Thomas en la portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

En el obituario que publicó The New Yotker de Lou Reed, afirma Patti Smith: “Antes de dormirme busqué el significado de la fecha 27 de octubre, que era el cumpleaños de Dylan Thomas y Sylvia Plath”. Oficialmente, Lou Reed falleció el día 27 de octubre de 2013, a causa de un problema hepático tras haberle realizado un trasplante de hígado.

Un poeta de culto, no por todas estas circunstancias, sino debido a la dimensión de su poesía. Nos ha dado mucho más de lo que recibió. Nos ha dejado un legado universal y eterno a cambio de una vida a salto de mata y menosprecios adunia. En poesía no hay ranking, ni puntuaciones, pero está entre los poetas más brillantes del siglo XX en Inglaterra y más allá. Pamela Hansford recuerda la impresión acre que tuvo el día que conoció a T. S. Eliot: “<Me ha tratado…Me ha tratado…como si yo fuese un chico minero aspirante a poeta”>, le confesó Dylan.

Mascarilla de Dylan Thomas obra de David Slavki

 

En El Mapa del Amor, 1939, de uno de sus poemas, transcribo esta estrofa:

“Ruina, recodo de errores, cruz dejada caer,

abajo el mar amontonado y la sombra de pilares de agua,

sopesada en sudario roqueño, es mi altiva pirámide;

donde, envuelta en lino esmeralda y punzante viento

la cabeza del héroe yace raída por todas las leyendas,

 llega el anatomista del amor con mano de guante solar

y encierra al palpitante corazón en un diamante”. 

Nació en Swansea, Gales, 27 de octubre de 1914; estudió en el colegio en el que su padre era profesor. Mas, en lugar de ir a la Universidad, entró en un periódico y comenzó haciendo reportajes y críticas. A los veinte años ganó el Poetry Book Prize y eso le otorgó la condición de poeta y le abrió puertas. De carácter polémico, se fingió enfermo para esquivar el frente y así librarse de la guerra.

Trabajaba con el oído. Era su voz el imán, el talismán, poseía una voz deslumbrante, que se adherida al corazón de los oyentes; eso le dio plenitud de poeta oral y de chamán lírico. Es verdad que se creía un genio, pero leyendo algunos poemas de sus escasos libros, uno termina acariciando su genialidad, que asombró a cuantos le escuchaban. Un caso semejante a Oroza. En The Observer, Vita Sackville-West, escribió: “Resulta difícil expresar en pocas palabras la calidad de la poesía del Sr. Thomas, pues es, en el sentido literal del término, original […] Estos versos no son la descuidada y exuberante expresión que hace estallar la presa de la imaginación; al contrario: están cuidadosamente trabajados, son una extraña mezcla de vigor y virtuosismo”.

Para algunos, compulsivo bebedor de cerveza, que daba sablazos a los amigos y vivía de gorra. Para otros, genio que supo iluminar las palabras con un sonido y un esplendor desoído. Rechazaba la propiedad privada, pero se arrastraba ante sus protectoras para que le compraran una casa. Tenía la impronta de una estrella del rock y al tiempo rehuía presentarse a nombres importantes. ¡Fascinante, dipsómano, seductor, contradictorio, artero, ángel y demonio! Kingsley Amis lo retrata como “un hombre sumamente grosero”. Para su mujer, la escocesa Caitlin MacNamara,”Dylan era un cabronazo”.

Sus libros mayores: The Map of love, Deaths and Entrances, The Portrait of the Artist as a Young Dog, Under Milk Wood, 1954, y su correspondencia de interés. Ante todo, poeta, bardo de voz ardiente que conmovía los cimientos del ser; pero escribió críticas, cuentos, prosa testimonial, guiones radiofónicos y cinematográficos. Lo que no está nada mal para una vida desordenada, regada de alcohol y excesos y muy corta. El arte es una aspiración misteriosa, una obsesión perfeccionista; la moral, una conducta.

El primero en darle un trabajo, George Orwell. No fue poeta social, sino un ruiseñor universal. Admiraba a Harpo Marx, a quien decía parecerse, y le gustaba imitarlo. En un libro le asimilaban a los surrealistas y firmó “de ninguna manera superrealista”. En su visita a Hollywood coincidió con Shelley Winters y Marilyn y quiso conocer al creador de Charlot, pero fue a su casa completamente borracho, lo que molestó a Chaplin.

Han pasado setenta años de su muerte. Y su culto crece en cuanto a traducciones. Se ha vertido completo al español, con diversos títulos y editoriales varias, traducciones de Esteban Pujals, Piri Lugonés, Patricio Canto, Jorge Ferrer-Vidal, Ignacio Álvarez, Jori Oliver, Juan Ángel Cotta, Miguel Martínez-Lage, Patricia Cruzalegui, Marcelo Covián, Margarita Ardanaz Morán, Álvarez de Castro, Niall Binns y Vanesa Pérez-Sauquillo.

Existen numerosas ensayos y estudios biográficos, he manejado tres, pero al final el más completo y mejor construido resulta el de George Tremlett, libero de viejo de Laugharne, Dylan Thomas. Amparado por la gracia, traducción de Juan Abeleira, Circe, Barcelona 1996. No soy partidario de recomendar bibliografía, sólo la obra del poeta, pero Tremlett da muchas pistas para llegar a la intrincada soledad de Thomas.

El culto, lustroso; la lectura, pobre. Aún se sigue opinando y leyendo de oídas, con ideas recibidas. ¡A Thomas hay que leerlo! Muchos se acercarán a él, buscando el bohemio de vida al límite, el raro, el borracho desafecto a tradiciones, al Rimbaud de Cwmdonkin Drive. Da igual, lo importante es acercarse a este poeta gigante y bajito: los beneficios, infinitos; el esfuerzo, mínimo; el esplendor, absoluto. No es comparable a Eliot, Auden, Pound, Spender, a nadie. ¡Un riachuelo fresco y limpio que nace en las alturas y discurre por el barrizal sin enturbiarse, frente a guas estancas, fertilizadas, fósiles!

                                                                                                                    Tomás Paredes

                                                                                          Presidente de H. de AICA Spain

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: Guido Caprotti Pachetti

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

Guido Caprotti Pachetti

CAPROTTI PACHETTI, Guido       P             <1922    5.may.1887       MONZA (Italia) MADRID/VALMASEDA  5.set.1966

Vocal de la Junta Directiva

Socio de Mérito

Socio de Honor

 

Autorretrato

 

Guido Caprotti Pachetti nació el 5 de octubre de 1887 en Monza, ciudad italiana cercana a Milán.

Era el hijo pequeño del matrimonio formado por Gerardo Caprotti y Claudia Pacchetti, que contaba además con otros dos hijos varones.

Su padre era íntimo amigo del compositor Giuseppe Verdi, uno de los más famosos compositores de todos los tiempos, autor de Rigoletto, El trovador, La traviata, Aida, Nabucco,…

Además, era pariente del pintor Giovanni Boldini, del que todos conocemos su famoso retrato de Verdi, gran retratista que vivió casi toda su vida en París.

La familia Caprotti creció en este ambiente artístico en el que los estímulos terminarán fomentando la inclinación de Guido por la pintura.

En su Monza natal comienza su formación artística báscia, una ciudad repleta de referencias que influirán desde el primer momento en su carrera, llegando al punto de firmar y hacerse llamar Guido Caprotti da Monza, muy al estilo italiano de añadir la ciudad de origen al apellido.

En Milán comenzará sus estudios de arquitectura, hasta que Mosé Bianchi, el pintor y grabador considerado el antecesor del divisionismo, caracterizado por su interés por la pureza del color y el estudio de la luz, descubre sus dotes artísticas.

Autorretrato

 

Animado por el maestro, abandona la carrera de arquitectura y pasa a la Academia de Bellas Artes de Brera, uno de los centros de enseñanza artística más importantes de Europa por el que han pasado artistas como Jacques-Louis David, Antonio Canova, Medardo Rosso o Marino Marini.

Con profesores como Cesare Tallone, uno de los principales representantes del naturalismo lombardo, el joven Caprotti se consideraba su discípulo predilecto.

Atraído por la figura humana, estudia la luz y el color del paisaje y conoce al que será su más entrañable amigo, Anselmo Bucci, uno de los fundadores en 1922 del movimiento “Novecento” italiano, en el que los artistas se orientan hacia el pasado para crear un “clasicismo moderno” basado en la pureza de las formas y la armonía de la composición.

Guido Caprotti junto a su hijo Óscar y su nieto Edgar

 

Tras sus estudios, en 1908 obtiene el diploma de profesor de dibujo, y pese a los deseos de su maestro Tallone de ocupar su lugar en la Academia de Brera, Caprotti rechazará la oferta pedagógica que cree no va en su naturaleza inquieta.

En 1910 obtiene el premio de la Fundación Bozzi-Caimi por un óleo titulado La superviviente. Además, logra el premio “Francisco Hayez” (pintor autor del famoso cuadro El beso), de la Academia de Brera, y del Premio de Roma de la misma institución, dividido en dos modalidades, retrato y desnudo, que le concedía una beca para un viaje de estudios de dos años a la capital italiana. Guido Caprotti fue el único artista que consiguió el premio en ambas categorías de forma simultánea.

Un año más tarde, logró la Medalla de Plata de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Turín y en 1912, obtuvo la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes de la Academia de Brera de Milán, de la que sería nombrado Socio de Honor.

En 1914 celebró su primera exposición personal de casi cincuenta obras, que supuso un rotundo éxito y en la que vendió toda la producción.

En la inauguración de su exposición, ABC

 

Animado por los resultados, viaja por toda Europa, siendo invitado a exponer en Bélgica, Inglaterra, Alemania o Rusia, donde estuvo un año entero pintando paisajes.

En París entrará en contacto con las nuevas tendencias y establecerá amistad con otros artistas como Renoir, Degas o Rodin.

Allí afina sus retratos, que se convierten en obras elegantes y sugestivas, con influencias internacionales del postimpresionismo y divisionismo.

Conocido ya a nivel internacional, durante la Primera Guerra Mundial visitará España, admirando ciudades como Toledo, Segovia, Burgos, Murcia, Elche y Ávila, ciudad a la que llegaría por casualidad en 1916, tras dejarlo un tren bloqueado por una intensa nevada en la ciudad de Santa Teresa, donde hubo de permanecer tres días antes de reanudar el viaje.

Allí visitó la imponente muralla y fue testigo del silencio y la tranquilidad de la que se enamoró, prolongando su estancia en la misma hasta el año 1936, cuando estalla la Guerra Civil.

Ávila acogió con simpatía al pintor, siendo autorizado por el alcalde para trabajar en el viejo edificio del Alcázar, ya desaparecido, un antiguo palacio que en otros tiempos ocuparan Sorolla, Zuloaga o Eduardo Chicharro, todos ellos Socios Fundadores de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

Zuloaga y Caprotti

 

Su primer gran cuadro de temática abulense, Los ojos de la noche, lo presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1917. A partir de entonces pasará la mayor parte de su tiempo trabajando en su estudio, pasando su pintura a reflejar el ambiente castellano.

En 1918 realiza su primera exposición en España, inaugurada por la Infanta Isabel, conocida popularmente como la Chata, en la que presenta 49 pinturas realizadas a lo largo de sus viajes por las ciudades españolas.

El éxito de la muestra le valió que la ciudad de Ávila le nombrara Hijo Adoptivo ese mismo año.

Pese a residir en Ávila, mantenía domicilio y taller en Madrid, primero en la calle Villanueva, 29 y después en la calle Goya, 6, donde recibía a clientes, amigos y compañeros.

Los ojos de la noche

 

Empapado en el ambiente artístico madrileño, presentó obras a los Salones de París, Londres o Nueva York, continuando sus viajes por Europa.

En 1920 contrajo matrimonio con Laura de la Torre Hernández, hija del arquitecto Félix de la Torre y de Laura Hernández. De gran formación, pues había estudiado en Alemania e Inglaterra, con ella compartió el amor por el arte, ya que Laura se dedicaba al arte de las miniaturas.

El matrimonio tuvo tres hijos: Laura y los gemelos Óscar y Edgar, este último jugador del Real Madrid de baloncesto en los años cuarenta, y alternaba su residencia entre Ávila, Madrid y la villa vizcaína de Balmaseda.

Guido Caprotti por López Mezquita

 

En 1920 Alfonso XIII le concede la distinción de Comendador de la Orden de Isabel la Católica.

Cuatro años después, al rey Victor Manuel III le nombraría Gran Oficial de la Orden de la Corona de Italia.

Embajador del arte italiano en España, sus buenas relaciones artísticas con Francia le valieron que fuera nombrado delegado de ese país en algunas exposiciones internacionales.

En 1930 el matrimonio adquirió el Palacio de Superunda que convirtió en su residencia, cercana a la que fuera Casa de Santa Teresa, que había sido utilizado como albergue militar, pero que restauró y rehabilitó gracias a sus estudios de arquitectura.

El estallido de la Guerra Civil le sorprendió en Madrid, obligándolo a un accidentado exilio. Su casa de Ávila fue utilizada por el bando nacional mientras su casa estudio de Madrid era saqueada por el bando republicano y finalmente bombardeada, viendo también cómo su finca de Balmaseda era devastada por los milicianos.

Por tierras de Castilla

 

Tras la guerra, regresa a Ávila y recupera la normalidad en su trabajo.

Más de cien de sus cuadros fueron destruidos o vendidos durante la guerra, e incluso descubre que un individuo llamado “Targel” los vende como suyos tras haber sustituido la firma del pintor.

A partir de 1940, tras continuas restauraciones de su casa, sigue viviendo en su palacio de Ávila, pasando el verano en Vizcaya y, los meses más crudos del invierno, se traslada a Madrid.

Retoma sus viajes por Europa y sus exposiciones, impartiendo conferencias y participando en multitud de actos de carácter cultural.

En junio de 1942 inaugura su exposición personal más completa y representativa de su carrera en el Museo de Arte Moderno de Madrid, una muestra que recoge obras de su primera etapa italiana, de temática abulense, retratos, bodegones y dibujos.

La ofrenda del pan

 

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando le nombra académico correspondiente en el extranjero, y el Ayuntamiento de Ávila le otorgará la Medalla de Oro de la ciudad.

Después de este éxito aumenta su presencia en exposiciones y muestras individuales. Incluso en noviembre de 1942 inaugura una exposición en Barcelona en la que, además de sus obras, se muestran también algunas miniaturas de su esposa, Laura de la Torre.

También se exponen algunas de las esculturas de su hijo, Oscar Caprotti, entre las que destaca el “Busto de mi madre”. A partir de ahora, el pintor italiano incluirá obras de su familia en todas sus exposiciones personales.

Óscar Caprotti modelando y dos de sus esculturas

 

En septiembre de 1949, Caprotti viaja por primera vez a México. Allí queda impresionado por la obra de los artistas del país, especialmente por el arte de los muralistas que le recordaba a los fresquistas italianos del Quatrocento.

Desde este momento, Caprotti sentirá la necesidad de difundir el arte mexicano alrededor de todo el mundo, e incluso consigue que en la Comisión Bienal de Venecia se dediquen dos salas a obras del país americano. Gracias a este logro, en 1950 es nombrado Miembro Correspondiente del Ateneo de Ciencias y Artes de México, además se le concede la Cruz y Placa General de División Ignacio Comonfort, la Orden Civil de México y la Gran Cruz del Águila Azteca.

Esta época coincide con continuos viajes por distintos países como Venezuela, Cuba, Haití y Estados Unidos.

La fuente

 

A su regreso a España, vuele a Ávila y alterna frecuentes viajes a su Monza natal, de donde traería un saquito de tierra del Santuario delle Grazie, que quiso le sirviera de cabecero en su tumba, a modo de almohada.

En 1959 vuelve a México, donde realiza un gigantesco mural de 16 por 4 metros de largo que sería su primer y último mural.

Procesión de Santa Teresa

 

Cuando se encontraba a punto de terminar su obra, sufrió una aparatosa caída que le produce una grave lesión de rodilla de la que nunca terminó de recuperarse.

La muerte le sorprendió en Balmaseda, Vizcaya, tras sufrir una bronconeumonía que le ocasionó una secuela de infarto, falleciendo el 5 de septiembre de 1966. Su cuerpo es trasladado a Ávila donde será enterrado el 7 de septiembre en el cementerio de la ciudad, en una tumba decorada únicamente con su mano derecha, esculpida por su hijo Óscar. Allí descansa junto al resto de su familia.

Ofrenda

 

Quien le conocía aseguraba que era humilde, sincero y trabajador diario convencido de los beneficios que aporta el esfuerzo.

En mayo de 1982, el Ayuntamiento de Ávila tomó la decisión de dedicar una calle en su recuerdo, ubicada cerca de la urbanización de las Hervencias. Además, puede visitarse una exposición de sus cuadros en el Palacio de Superunda-Caprotti de la misma ciudad.

Como curiosidad, añadiremos que su hijo Óscar era escultor y también socio de la AEPE. Piloto de rallyes, fue un gran deportista y campeón de España de motonáutica.

Parte de su obra se encuentra en el Museo del Palacio Superunda-Caprotti, acompañando a la colección de su padre y de su madre, Laura de la Torre, que como hemos mencionado, era miniaturista.

Mercado

 

 

Guido Caprotti y la AEPE

Inscrito en la Asociación Española de Pintores y Escultores en 1922, llegó a ser Vocal de la Junta Directiva en 1929, 1930, 1931 y 1934.

Socio de Mérito en el Salón de 1922.

Socio de Honor en de 1930

Escribió en la Gaceta de Bellas Artes algunos artículos sobre artistas italianos, reproduciéndose en sus páginas más de una decena de sus obras.

Participó en los siguientes salones:

III Salón de Otoño de 1922:

51.- Retrato de Madame T.S. óleo, 2,34 x 1,24

52.- El Cristo de los Dolores, Córdoba, óleo, 0,95 x 1

X Salón de Otoño de 1930:

66.- Don Miguel de Unamuno, óleo, 1,08 x 1,37

XII Salón de Otoño de 1932:

29.- Herminia la cantora, óleo, 1,26 x 1,10

30.- La voz de las tinieblas. óleo, 2,50 x 2,40

31.- Estudio de desnudo, óleo, 1,23 x 0,92

XIII Salón de Otoño de 1933:

27.- Reflejos, óleo

44.- Pura sangre, óleo

XVI Salón de Otoño de 1942:

20.- La fuente, óleo

Su hijo Óscar, participó en los siguientes salones:

XX Salón de Otoño de 1946: Niño

XXV Salón de Otoño de 1952: Lidia y Desnudo

La voz de las tinieblas

Retrato

Marqués de Piedras Albas

Laura de la Torre

Invierno

 

Herminia la cantaora

Estudio de desnudo

Ermita de Las Vacas

El Cristo de los Dolores

Algunas imágenes de la casa estudio del pintor en Ávila

Aixa

Dominicos

Monjas

Leda y el cisne

 

El Museo Guido Caprotti

Por Mª Dolores Barreda Pérez

El Palacio de Superunda – Museo Guido Caprotti

 

El Palacio de Superunda, situado en la plaza Corral de las Campanas de la capital abulense, alberga el Museo de Guido Caprotti, cercano al Convento carmelita de Santa Teresa de Jesús.

Situado dentro del recinto amurallado, próximo a las puertas del Matadero y del Rastro, junto a otros edificios de destacado valor artístico e histórico. El palacio, de corte italiano, fue construido en el siglo xvi. En 1595 el cantero Juan Vela realizó las obras de la fachada. Fue habitado por los condes de Superunda, de quienes adquirió el actual nombre.

De bellas proporciones y de planta cuadrada, el edificio consta de semisótano, dos plantas y dos torreones en los extremos de la fachada principal que rompen su carácter horizontal. La organización de la fachada, aunque en conjunto es simétrica, no lo es en detalle, pues la portada está bajo uno de los torreones laterales. Los vanos se reparten de manera clara y ordenada: tres balcones en la parte superior y bajo ellas, dos pequeñas ventanas enrejadas y la puerta principal y una ventana en cada torreón; en la fachada lateral se sigue el mismo ritmo de ventanas.

La decoración de la fachada principal se reduce a sencillas molduras en los huecos y escudos, rematando las ventanas de la segunda planta. Interiormente posee un patio central en torno al cual se disponen las distintas dependencias. Es cuadrado con dos alas cerradas y otras dos abiertas arquitrabadas y con columnas dóricas. Del patio arranca la escalera claustral y a él se accede por un amplio zaguán con las puertas de acceso descentradas.

El 23 de diciembre de 1992 fue declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento.

El Palacio de Superunda fue la primera residencia del artista, que primero alquiló y que después compraría en los años 20, tras su matrimonio con Laura de la Torre.

La restauración realizada recientemente, con una perfecta integración de modernidad y clasicismo, ha posibilitado que el Palacio de los Superunda se convierta en la sede de la colección Guido Caprotti, compuesta por la obra pictórica de Guido, las miniaturas de las Reinas realizadas por su mujer, Laura de la Torre y esculturas de su hijo Óscar, bustos y retratos en su mayoría,

Además, también se exhiben dos obras de Joaquín Sorolla que representan a los suegros del pintor, Laura Hernández y Félix de la Torre.

En las salas de la planta noble del edificio, se encuentran muebles de capilla, pianos, tapices, pertenecientes a la vivienda del pintor.

Palacio de Superunda – Museo de Guido Caprotti

Pl. Corral de las Campanas, 3

05001 Ávila

Entradas: General: 3 euros. Reducida: 1,5 euros.

Horario de apertura invierno ( a partir del 1 de noviembre a 29 de marzo): de 10 a 18 h.
Lunes cerrado salvo 20 y 27 de febrero

Horario de verano; del 30 de marzo al 30 de junio -1 septiembre al 28 de octubre de 10 a 20 h.

Lunes abierto salvo 23 y 30 de octubre

Del 1  julio al 31 de agosto: de 10 a 21 h. Lunes abierto

 

 

Recordando… Pedro Antonio

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Pedro Antonio

MARTINEZ, Pedro Antonio       P       1923       1886           PULPI(ALMERIA)          MADRID

Socio de Honor

 

Pedro Antonio Martínez Expósita nació en la localidad almeriense de Pulpí, en la barriada del Convoy, el 29 de noviembre de 1886.

Hijo de una familia humilde, su padre Antonio Martínez Quesada era trabajador jornalero, su madre María Expósito, natural de Cuevas del Almanzora.

Pedro Antonio quedó huérfano de madre a los 7 años, se dedicaba a las tareas del campo en la pedanía de Convoy, al pastoreo de ovejas y cabras y al reparto de agua que realizaba con su padre.

La pintura era su vocación, pero no pudo desarrollarla plenamente hasta que en 1909, cuando contaba con 25 años, su paisano Emilio Zurano Muñoz, influyente protector y escritor,  conoció sus cualidades artísticas y decidió apadrinarlo, llevándoselo consigo a Madrid. Emilio Zurano, supo alentar y ayudar al incipiente artista, se ocupó de su formación y le buscó maestros en la pintura.

Retrato de Zurano

 

Comenzó su aprendizaje con Eduardo Chicharro, Fundador y Presidente de la AEPE, hasta 1912, cuando esté se traslada a Roma para encargarse de la dirección de la Academia  de Bellas Artes de aquella ciudad.

Continuaría su formación bajo la dirección de José María López Mezquita, que marcará su orientación hacia la pintura de casta española.

Exposición de los artistas Pedro Antonio y Francisco Soria Aedo en Miami, 1934

 

En su etapa de enseñanza, conocerá a su inseparable amigo el pintor granadino y socio de la AEPE, Francisco Soria Aedo, con el que compartirá estudio. Los dos serán fieles al estilo de su maestro, compartirán estudio e irán juntos a la mayoría de exposiciones por distintas ciudades de Europa como Oslo, Bruselas o Pitsburgo.

Durante su primera etapa en Madrid vive en el domicilio de Emilio Zurano, y es hacia 1920 cuando se independiza conociéndose 2 domicilios.

El artista en su estudio

 

En 1916 presentó dos obras a la Exposición Internacional de Panamá, obteniendo Medalla de Plata por el cuadro Cabeza de niña.

Pedro Antonio se presentará desde entonces a la mayoría de certámenes de pintura, con variedad de retratos y obra costumbrista.

Desde sus comienzos firmaba únicamente con su primer apellido, Martínez, pero, a partir de 1922, comenzó a rubricar como Pedro Antonio, nombre artístico con el que se le conoce.

En la Exposición Internacional de Bellas Artes de 1929 fue premiado con la medalla de segunda clase por el cuadro titulado Dos artistas, adquirido por el Estado para el Museo de Arte Moderno y, actualmente, en el Museo del Prado.

Concurrió a los Salones de Otoño de Madrid prácticamente desde sus comienzos en 1920, llegando a ser socio de honor en 1924.

 

Pedro Antonio con Francisco Soria Aedo y otros artistas en su estudio

 

En 1929 el socio de la AEPE Bernardino Pantorba, lo visitó para obtener los datos que luego reflejaría en su libro de Artistas Andaluces; contaba entonces  Pedro Antonio con 43 años, lo describe como “hombre modesto y callado, sencillo y respetuoso, de gran tesón; enamorado de su arte y su trabajo, sus cuadros son numerosos y de gran tamaño”.

En 1930 inició un periodo de viajes y exposiciones por América, exponiendo en Cuba, Estados Unidos, Río de Janeiro, Sao Paulo, Buenos Aires.

Catálogo de la exposición de Buenos Aires de 1931

 

En 1932 estableció su residencia en Nueva York, con continuos viajes entre España y Buenos Aires, donde vendía gran parte de su obra.

Al comienzo de la Guerra Civil en España, aún se encuentra en América y fija su residencia en San Pablo, donde sigue su vida profesional, participando y obteniendo premios en los Salones Paulistas, realizando exposiciones en Rio de Janeiro… nunca más volverá a España.

En 1945 Pedro Antonio triunfaba en Nueva York.

Desnudo

 

En sus últimos años, ayuda y pinta en la parroquia de los Agustinos de San Pablo.

Viejo, pobre, solo y añorando su tierra natal, es acogido por la familia de la también pintora Lucília Fraga, con la que convive hasta que muere el 2 de junio de 1977, con casi 91 años.

Antonio  López Pallarés, alcalde de Pulpí, intentó sin éxito repatriarlo, pero falleció en los prolegómenos de las diligencias.

Buen retratista y fácil dominador del color y de la anatomía femenina, obtuvo en la ciudad de los rascacielos el favor de una sociedad pudiente que absorbía desde 1940 toda su producción.

“Hombre modesto y callado, sencillo y respetuoso”… para José Prados López, Secretario Perpetuo de la AEPE, “para su gran estética mediterránea, no hay secretos de color, en el que su paleta es abundosa y múltiple, como es infinita la gama de sus matices cuando nos revela esa espiritualidad que tienen los ojos de hondura de las mujeres de su tierra nativa”.

Bernardino de Pantorba nos dice que “Pedro  Antonio es un retratista formado, de gran solidez pictórica. Lo que prefiere el artista para sus lienzos es el joven modelo femenino,  ataviado  con frecuencia a la usanza española. Trata esas figuras con honrado realismo, huye del panderetismo… Sus desnudos son limpios, casto; pretextos para el pincel fije bellezas de forma, de color y  de calidades. Lo que el glorioso Rembrandt llamaba <el goce de pintar> se percibe aquí claramente. Pedro Antonio ha nacido para ese goce, y con él dará, al arte de su patria perdurables obras”.

Algunas exposiciones a las que acude con sus óleos:

  1. Exposición Nacional de Panamá, sección española de Bellas de Bellas Artes; presenta: “Paquita” y “Cabeza de Niña”.
  2. Primer  Salón de otoño, “Joven desnuda”, “Retrato de D. Emilio Zurano “y “Cabeza de Niña”, entre otras.
  3. Exposición   Nacional de Bellas Artes; “Las dos amigas” y “Tipos Andaluces”.
  4. Exposición Nacional  de Bellas Artes; solo presenta: “Dos Artistas”. Con este cuadro gana  la Segunda Medalla.
  5. Quinto Salón de Otoño, presenta: “Baco Dormido”, “Baco con uvas”, y “En Reposo” y “Leyendo”. En esta fecha nombran a Pedro Antonio Socio de Honor de los Salones de Otoño.

1925 o 1926. Sexto Salón de Otoño: “Retrato de Señora”.

  1. Séptimo  Salón de Otoño.  Expone: “Corriendo”, “El Príncipe”, “Andaluz”, “Bodegón”.
  2. Exposición de Artistas Andaluces del Círculo de Bellas Artes.

En 1930 y 1933, acude al Salón de Otoño.

Gracia madrileña

Intimidad

 

Está representado en el Museo del Prado; Sección del SXIX.

Distintos juicios críticos sobre su obra, coinciden en su gran calidad como retratista. Destacan  la expresión, su  independencia, el estudio completo  de la  anatomía y su formación.

El pulpileño José Guirao Cabrera , Director del Museo   Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en el folleto dela I Muestra de Pintores Locales, celebrada en Pulpí en 1995, expresa esta conclusión sobre Pedro Antonio: “ Lo importante es que hizo  aquello que quiso hacer con su vida, gracias a su esfuerzo”.

El Ayuntamiento de Pulpí cuenta con 8 de sus obras.

En 2021 su ciudad natal inauguró una sala permanente con su nombre en el Espacio Escénico de Pulpí, que recoge las obras del pintor que el Ayuntamiento ha ido adquiriendo.

En 2022 el Ayuntamiento de Pulpí realizó un programa de actividades en las que reprodujo a gran tamaño las ocho obras de su propiedad, que colocó por las principales calles del municipio, para el disfrute de vecinos.

La dama de las rosas

La gitana de las rosas

 

Pedro Antonio y la AEPE

Al IV Salón de Otoño de 1923 presentó

Gitana

La dama de los ojos verdes

Al V Salón de Otoño de 1924

Baco, dormido

En reposo

Leyendo

Al VI Salón de Otoño de 1925

Muchachas leyendo

Después del baño

En el tocador

Retrato

Al VII Salón de Otoño de 1927

Cosiendo

El príncipe

Andaluza

Bodegón

Al VIII Salón de Otoño de 1928

Viendo la procesión

Niño turco del pollo

Gracia madrileña

Don Emilio Zurano

Andaluza

Al IX Salón de Otoño de 1929

Dama del abanico

Natalia la gitana

Joven orando

La de los ojos verdes

Al X Salón de Otoño de 1930

Modistillas madrileñas

Al XII Salón de Otoño de 1932

En el tocador

Dama de Elche

Desnudo

Cuento de gitanas

Mantillas blancas

Segoviana

Al XIII Salón de Otoño de 1933

Una cabeza de niño

 

Encarnación Bustillo Salomón

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

Encarnación Bustillo Salomón

BUSTILLO SALOMON, Encarnación          P             1936                      VILLARCAYO (BU)           MADRID

 

 

Encarnación Paula Bustillo Salomón nació el 7 de junio de 1876 en Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, provincia de Burgos.

Era hija de Adelaida Salomón San Martín y de Rafael María Fermín Bustillo y Pereda, abogado que se trasladó con la familia a Valladolid, donde Encarnación comenzó sus estudios básicos y artísticos.

Años después, viajaría a Madrid para completar sus estudios en la Escuela Central de Artes y Oficios, donde alcanzó primeros premios y recompensas, convirtiéndose en discípula de los socios de la AEPE Marceliano Santamaría, Fernanda Francés y de Gessa, de quien obtuvo una poderosa influencia y el gusto por los cuadros de flores y las naturalezas muertas.

También realizó estudios de piano en el Conservatorio madrileño.

Desconocemos más datos de la artista de esta época, pero es probable que antes de finalizar el siglo contrajera matrimonio con Rufino Zatón Villamor, que llegara a ser Vicepresidente de la Sociedad Benéfica Burgalesa de La Habana, donde residía el matrimonio, creada en 1893.

También es probable que tuviera con él una hija, con la que regularmente viajaba a España, pues así queda publicado en los registros marítimos, y que debió de fallecer siendo niña.

En la Habana, creó una clase de dibujo y pintura para las jóvenes del Centro Español de Dependientes, “donde sin emolumento alguno inicia a no pocas jóvenes de la sociedad cubana”.

En 1901 presenta unas flores y frutas a la Exposición Nacional de Bellas Artes y Artes Decorativas.

En 1903 será una de las artistas que participan en la Exposición de Pintura Feminista celebrada en el Salón Amaré, del que se puede leer más en el artículo que con tal motivo publiqué en la Gaceta de Mayo de 2022.

Una muestra en la que participaron alrededor de cuarenta pintoras, entre las que destacaban las socias de la AEPE como Julia Alcayde, Elena Camarón, Fernanda Francés, Marcelina Poncela y Encarnación Bustillo entre otras.

 

Las camareras de la Virgen

 

La noticia que apareció en el Boletín de la Sociedad Castellana de Excursiones hablaba sobre la participación de dos castellanas en esta primera exposición feminista, Marcelina Poncela y Encarnación Bustillo Salomón, de la que decía Bustillo que «las flores y caza muerta que ahora exhibe son obra de una paleta castiza y de un estudio sincero que hacen predecir sucesivos adelantos en su carrera».

A la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904 presentó un óleo, y a la de 1906 el cuadro titulado “Caza muerta”. La prensa ya reseñaba a la artista, diciendo que “El primer nombre burgalés con el que tropieza la vista al repasar el catálogo es, por cierto, un nombre femenino, poco menos que desconocido en Burgos, a pesar de corresponder a una artista que revela poseer condiciones poco comunes y ha sido premiada en anteriores Exposiciones. Me refiero a Encarnación Bustillo Salomón, natural de Villarcayo y discípula de Dña. Fernanda Francés. Presenta tres hermosos cuadros, exactas interpretaciones del natural, tanto en color como en el dibujo (…) En la segunda sección de Arte decorativo (pintura aplicada a la industria) expone cinco bellísimos trabajos (…) En todos estos trabajos demuestra Encarnación Bustillo no escaso ingenio y detenido estudio de las obras clásicas”.

También se presentó a la Exposición Regional de Valladolid de 1906, logrando la Segunda Medalla con el cuadro “Cesta de uvas”.

En 1907 participó en la Exposición del Círculo de Bellas Artes.

En 1909 concurrió a la Exposición Agrícola y de Labores de la Mujer que se celebró en el Parque Palatino de la Habana, donde “llamaron la atención, siendo celebradísimos, los trabajos que ha presentado la señora Encarnación Bustillo y Salomón de Zatón. Son dignos de celebración”. Otro medio comentaba que …” la señora Bustillo domina el dibujo y el colorido, y la pintura decorativa no tiene secretos para ella”…

Gitana

 

En Cuba, vivía en la capital, “en la calle Bernaza, 47, altos, donde recibía encargos de arte de todas clases”. En medios posteriores se dice que … “En Cuba, donde vivió largo tiempo, creó la cátedra de pintura en el Centro Español de la Habana”, de la que era profesora.

En la Exposición Nacional de Cuba de 1909 obtuvo la Medalla de Oro con el cuadro titulado “Flores”, y en la misma exposición un año más tarde, la Medalla de Plata con la obra “Caza”.

En la Habana queda obra suya realizada por encargo: una casulla pintada para la capilla de la Quinta llamada de la Concepción en el Centro de Dependientes.

 

Bodegón de caza

 

En 1912 fallece su esposo. Un tiempo después, Encarnación contrajo nuevas nupcias con Víctor Gómez García, natural del Valle de Soba, en Cantabria, con el que tendrá dos hijos: José y Miguel.

La familia disfrutaba los veranos en Santander.

En la Exposición Nacional de Panamá de 1913 logró la Medalla de Plata, y en la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese mismo año, obtendría la Tercera Medalla en la sección de Arte Decorativo.

A este respecto, El Globo publicaba una nota en la que se leía …”La obra premiada es un soberbio Paravent, imitación de tapiz, que pone de realce los méritos y el arte de la artista, premiada en varias Exposiciones nacionales y extranjeras. Al conocer la obra presentada, creemos muy justo el premio alcanzado, pudiendo augurar a la señora Bustillo muchos y señaladas triunfos en el divino arte de la pintura”.

Su triunfo y reconocimiento entre el público y la prensa llegaron con la obra titulada “Las camareras de la Virgen”, que presentó a la Exposición Nacional de 1915 y con la que consiguió una Medalla de Tercera Clase. Una obra que mereció ser reproducida en grabado en uno de los números de la famosa Ilustración artística.

 

Maternidad

 

La obra fue calificada por la prensa favorablemente, ya que reconocían que …”Con esta asunto ingenuo y real, Encarnación Bustillo ha pintado un cuadro de ambiente místico y poético. Todas las figuras de las jóvenes aldeanas están trazadas con firmeza en el dibujo; la agrupación es acertada y el colorido sobrio. Con Las camareras de la Virgen corrobora tan distinguida artista que posee una técnica clásica y que maneja el color con maestría y dominio perfecto”.

Otros medios comentaban que …”Los tipos son de una naturalidad acabada y revelan una técnica de rara corrección… y “Lola” es un retrato de señora, en el que encontramos ciertos rasgos de los pintores de nuestra época clásica”.

Esa obra la presentaría también a la Exposición Nacional de Panamá de 1916, obteniendo un gran triunfo que traspasó fronteras, siendo requerida en Uruguay.

 

Bodegón de ostras

 

La guerra europea impidió que enviara sus obras a Londres, para ser expuestos en uno de los salones artísticos de la capital.

Según declaró la artista en alguna entrevista concedida a la prensa, era admiradora de Romero de Torres, Hermoso y Zuloaga, entre los pintores modernos. De los antiguos, era del gusto de los venecianos y primitivos flamencos, de Rivera, el Españoleto, al que considera colosal.

En 1919 participa en la Exposición de Bellas Artes de Santander, organizada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, junto a otros muchos socios de la AEPE.

Envía obra a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926, y a la de 1930, que no pasó desapercibida por la prensa del momento, que publicó una fotografía de la artista.

 

Estampa, 1930

 

En 1936, su esposo viaja con sus dos hijos a Cuba, alejándolos del combate, donde estudiarán Ingeniería y Derecho y donde José contraerá matrimonio con Paulina Martinó, con quien tuvo dos hijos: Josefina y Carlos José; mientras que Miguel lo hará con Sara Mola Pereda, teniendo también dos hijos: Sarita y Vivian. Miguel llegó a ser socio del bufete Gómez Bustillo y Abadín de la Habana, trabajo que compaginó con su pasión por la Entomología.

Tras la revolución cubana, las familias se establecieron en Miami, donde fallecerían José y Paulina, mientras que Miguel y Sara regresaban a España.

En 1943 presenta obra a la Exposición Nacional de Bellas Artes, y a la de 1945 lo hará con la obra titulada “Vendedora de pescado”, que la prensa calificaría de “una estampa de recio tipo”, publicando el diario Y, una breve entrevista a la artista, acompañada de una fotografía de la autora y otra de una de sus obras.

Retrato

 

Breve interviú que reproducimos: —“-¡Hombre, un periodista! ¡Cuánto placer en recibirle! Encarnación Bustillo nos acoge con una cordialidad fabulosa. Puede decirse que toda ella es simpatía. Y habla, habla, habla… —Yo nací en Villarcayo, provincia de Burgos, y he sido discípula de don Marceliano Santamaría. ¡Gran muestro! En Villarcayo, desde que era así de pequeñita —y para demostramos lo «así» de pequeñita que era extiendo el brazo a media altura— entró en contacto con el arte, no sólo con la pintura, sino también con la música. El piano y la pintura eran mis dos entretenimientos favoritos. —¡Qué opinión tiene de su propia obra?  —Pues, verá usted. El cuadro que expongo en la Nacional, que titulo «Vendedora de pescado», no es el que más me gusta. Yo prefiero «Camareras de la Virgen», que representa a unas chicas que piden limosna para la Madre de Dios. —¿Entramos en el capítulo de premios, doña Encarnación? —En España he tenido varias menciones honoríficas y fui tercera medalla en la Exposición del año 1921. Y en Cuba, donde he vivido largos años, obtuve medalla de oro y de plata. —¡Qué pinta preferentemente? —La figura, pero no me gusta hacer retratos, porque la experiencia demuestra que la gente no queda conforme ni aun cuando el retrato es una fotografía. También me agrada muchísimo hacer bodegones. —Y de la pintura modernista, ¿qué opina usted? —No me gusta el modernismo. De. todos los pintores habidos y por haber, me quedo con Goya y Velázquez, con Zuloaga y Santamaría. Y sobre Goya y Velázquez, Zuloaga y Santamaría, ya fuera de interviú proseguimos la charla”.

En 1946 participó en el Primer Salón Femenino de las Bellas Artes, iniciativa que trataba de abrir hueco a las artistas femeninas, normalmente excluidas. El Salón fue un éxito, la crítica lo consideró representativo del momento y Encarnación Bustillo participó en la modalidad de retrato.

A la de 1948 también presentó obra, que la prensa calificó de “Excelente”.

Una imagen de la artista en los últimos años de su vida

 

Encarnación falleció en Madrid el 5 de febrero de 1966, en su domicilio de la calle Trafalgar, nº 103-105. Su esposo lo haría un año después, el 11 de julio de 1967.

Burgos la honra con una calle que lleva su nombre.

Aunque le gustaba pintar bodegones con flores y frutas, sus obras de mayor envergadura se enmarcan en una pintura regionalista muy del gusto de la época, que se desarrolla con gran fuerza desde finales del siglo XIX, coincidiendo con planteamientos plásticos cercanos al Regeneracionismo y la Generación del 98. Su participación en certámenes y exposiciones trataba tanto la pintura de caballete como piezas de artes decorativas.

Firma de la artista

 

Encarnación Bustillo Salomón y la AEPE 

En 1936 se inscribió como socia de la Asociación Española de Pintores y Escultores de Madrid, participando años después en más de dieciséis ediciones del Salón de Otoño, quedando registrado su nombre y obras presentadas en los catálogos editados por la citada asociación.

Al XIV Salón de Otoño de 1934 presentó: Flores; Isabelilla

Al XV Salón de Otoño de 1935: Naturaleza muerta

En el XVI Salón de Otoño de 1942 concurrió con: La florista

Al XVII Salón de Otoño de 1943: Aldeana en el mercado

Al XVIII Salón de Otoño de 1944: Flores amarillas; Lilas; De la fuente

Al XIX Salón de Otoño de 1945: Pintura; Cesta de Flores

Al XX Salón de Otoño de 1946: Flores

Al XXI Salón de Otoño de 1947: Muchacha con cerezas

Al XXII Salón de Otoño de 1948: Frutas; Margaritas

Al XXIII Salón de Otoño de 1949: Flores

Al XXIV Salón de Otoño de 1950: Bodegón; Flores

Al XXV Salón de Otoño de 1952: Flores; Bodegón

Al XXVI Salón de Otoño de 1954: Naturaleza muerta

Al XXVII Salón de Otoño de 1955: Caza muerta

Al XXVIII de 1957: Bodegón de frutas

Al XXIX Salón de Otoño de 1957: Flores; Bodegón

Al XXX Salón de Otoño de 1959: Bodegón de frutas

Al 42 Salón de Otoño de 1972: ¿????

Vendedora de pescado

 

La gran mentira. No entiendo al mundo actual… ni ganas

Mª Dolores Barreda Pérez

Secretaria General

Secretaria Perpetua de la AEPE

Confieso que tengo miedo.

Todo está cambiando a una velocidad vertiginosa y nada podemos hacer al respecto. No depende de nosotros, pero nos afecta a todos.

Recuerdo siempre a mi madre decir que mi abuelo se quejó un día de lo mismo. El día en que Carrero Blanco estalló por los aires, ya vaticinó que nos quedaban cosas increíbles por ver, espantos que le helaban la sangre. A él, que había sobrevivido a una guerra civil.

Ahora soy yo la que piensa lo mismo. Me veo hablando y comentando las últimas noticias con el mismo tono con que imagino que lo haría él. No me reconozco. Manifiesto mi postura de incredulidad absoluta ante los acontecimientos que vivimos y me sorprendo cuando se me hace un nudo en la garganta presa de la inquietud y la zozobra.

Lo cierto es que no entiendo nada de lo que ocurre. O a lo mejor es que sé que todo se reduce, como ocurre siempre, a un único tema. El dinero.

Quienes nos manejan y mueven como hilos a su antojo, nos van dejando caramelos para entretenernos mientras llevan a la práctica su plan, perfectamente diseñado y ejecutado, en el que no tenemos nada que decir y mucho menos nada que hacer, que ellos ya no hayan previsto.

Lo malo es que esto ocurre en todos los ámbitos de la vida, no solo en el económico.

El sistema financiero está terminando de implantar su nuevo modelo, con la pérdida de libertades que conlleva, con el dirigismo total al que nos avoca y que determinará no sólo qué compramos, sino cuándo y dónde, qué vemos, qué opinamos, qué votamos, qué hacemos y en definitiva, ordenará nuestra existencia hasta casi decirnos con quién queremos y deseamos pasar nuestras vidas.

La política es, cada día más, un conjunto de mentiras con el que manipular a los ciudadanos para detentar el poder en beneficio de unos pocos. El despotismo ilustrado moderno se cumple a la perfección: todo para el pueblo, por el pueblo, pero sin el pueblo. Nada más que decir.

Cualquiera que me conozca sabe que soy una persona de acción, franca, directa, quizás por eso me consideren brusca, pero hay que ser resolutivo y hacer, más que hablar. La sociedad actual se esconde tras un completo y grandísimo eufemismo con el que disimular y mirar hacia otro lado con palabras menos dañinas que la verdad. No puedo con eso.

Asumir los problemas de la sociedad, los errores, edulcorándolos con palabras que no hieran la sensibilidad de nadie, no hace más que enmascarar la gran mentira en la que vivimos y con la que nos manejan.

 

Un negro es un negro, igual que un viejo o un gordo. ¿De verdad soy la única que piensa que al negro no tiene por qué molestarle que alguien le diga que es negro? Porque no hieren las palabras, sino los tonos y actitudes con que se dicen. Si el negro no se molesta porque se le llame negro, ¿A quién le molesta entonces? ¿Al blanco, al chino, al indio…? ¿Por qué hace falta disfrazar la palabra negro por otro término que no hiera?

Los inventores de eufemismos nos toman por idiotas. Creen que no podemos asumir la realidad de ser negro, o de ser gordo, o de ser lo que de verdad sea cada uno. Pero lo malo de todo es que en realidad, es verdad. No podemos asumir a los pobres que en cada semáforo nos ponen la mano para que les demos dinero (iba a decir para que les demos una ayuda, pero sería un puro eufemismo también porque lo que quieren es dinero).

Hemos llegado a  un punto en el que la mentira se premia y se normaliza, de manera que la verdad no importa, como tampoco los valores, la ética y la justicia. No pienso hablar del conflicto catalán porque creo que en el mundo que conocía, no tendría cabida; en este es de lo más normal la amnistía, el referéndum, el insulto, la traición, la manipulación…

Y pensaremos, ¿Pero es que existe algún político que no mienta? Pues francamente, no. ¿Algún medio de comunicación que denuncie esas mentiras? Tampoco. Entonces, ¿Qué estamos viviendo? La gran mentira.

A todos los niveles y en todos los ámbitos.

Atónita me deja comprobar que hoy en día solo importa el éxito social, aparentar o parecer tener, el postureo, el hábito (conforme te veo, te trato)… no entiendo que un asesinato, que es un acto de maldad absoluta, cueste solo 15 años de cárcel, ni por qué sale tan barato matar, robar y asesinar; ni que lo que dicta la ley no sirva para según qué casos y quiénes; que los asesinos, delincuentes y corruptos lleguen a estar en el parlamento y sean representantes del pueblo y sean elevados a la categoría de héroes sociales; no entiendo que se vea todo a través del móvil, grabando cada detalle de una puesta de sol en lugar de disfrutarla en vivo y en directo; que bajo el pretexto de la comunicación, se esté generando un aislamiento cada vez mayor de las personas, que prefieren conocerse por una red social y chatear, antes que verse cara a cara; no comprendo la cultura de usar y tirar, el consumo desmedido, frente a la del aprovechamiento que todos hicimos desde niños, donde todo se reaprovechaba; no puedo con el egoísmo personalista frente al intelecto y los valores, la competitividad desmedida, la envidia, la mediocridad, la apatía de la gente ante el arte, la belleza, la música, la ciencia, la incultura plena; tanta y tanta incultura… no entiendo vivir en la molicie del ocio permanente a la que nos están llevando, la falsa felicidad que aportan las redes sociales o la que acaba en las tiendas y las compras, la cultura de la improvisación, la de que si haces algo mal, no pasa nada, no hay problema; la deslealtad, la infidelidad, la soledad a la que nos avocan las nuevas tecnologías, la desforestación, el aislamiento de pueblos y parajes, el falso feminismo incapaz de denunciar el maltrato de las mujeres sometidas en el nombre de dios, los cupos, las igualdades forzadas, no entiendo nada de lo que pasa a mi alrededor y me siento tan ajena a ella, que me parece estar viviendo en una serie de televisión o en una película cuya trama está de lo más interesante pero es terriblemente inquietante…

No entiendo las justificaciones de los bandos, ni cómo se mira a otro lado para no ver realidades para las que se inventan continuamente eufemismos.

 

 

La guerra duele. Por muy lejos que sea. Por muy lejana que la veamos. Ya sea en oriente o en occidente. Lo malo es que parece que solo duele porque a los de aquí nos toca el bolsillo, suben los precios de todo y eso sí repercute en nuestras vidas. Si no, la seguiríamos viendo como algo ajeno a nosotros. Pero ya se han encargado de explicarnos que sí nos afecta, por motivos económicos.

Quedarse solo en esta lectura es algo infantil y pobre. Con eso juegan. No son guerras únicamente económicas. Son mucho más. Son guerras que inciden directamente en un modo de vida y unos valores que son los que hasta ahora seguíamos y están desapareciendo. La ética, la moral, la justicia, la responsabilidad… todo queda ya como algo antiguo.

La guerra de Ucrania es en realidad una guerra contra Occidente donde se impone cada vez más la supresión de las libertades ciudadanas y los derechos civiles a favor de una tiranía dictatorial bajo la excusa de una patria.

La guerra de Israel es también una guerra contra Occidente, contra un estilo de vida, contra una religión, contra unos valores en los que la ley la imparten instituciones judiciales independientes y responsables (o al menos eso creíamos), no religiosos amparados en la doctrina contenida en su libro sagrado, ajustada en todo momento a la religión.

Impensable justificar la matanza de bebés decapitados, de rehenes de todo tipo, me da igual que sean ancianos, mujeres o jóvenes, como si son solo de hombres de mediana edad (otro eufemismo normalizado), de atentados sangrientos en nombre de dioses, de conflictos armados en los que sólo importa al final la economía. Veo en televisión a un señor pro palestino manifestándose en la Puerta del Sol de Madrid, que al ser preguntado por la matanza de los israelitas solo contesta: “¡Que se jodan!”. No me lo puedo creer. ¿A ese punto hemos llegado? A la infamia y la sinrazón.

Que se defienda a los animales con una fiereza exacerbada frente a la justificación de la muerte de seres humanos me trastoca, me hiere el pundonor. A mí, que consideraba a mi perro casi como a un hijo, otro gran eufemismo de la “gran sustitución”, con el que estamos suplantando a las personas con animales de compañía. El egoísmo implícito en esta acción global denota hasta qué punto la sociedad actual se ha rebajado y nos ha restado humanidad. Hemos humanizado a los animales y animalizado a los humanos. Nos molesta ver cómo matan a un toro, pero asistimos impasibles a una ejecución en vivo y en directo, sintiéndolo como algo ajeno a nosotros, distante y lejano, casi como una película.

Y todo esto que ocurre a nuestro alrededor, que vemos lejano, pese a que nos afecte, está cambiando el mundo y no lo hace poco a poco, sino con una vertiginosa aceleración que a mí, personalmente, me causa asombro, miedo, duda, incredulidad, que me preocupa y exalta hasta caer en la cuenta de que, tras 21 siglos de historia más o menos conocida, ahora recontada y reescrita…. nada cambia en el mundo y que el dinero sigue siendo el motor de la vida. Yo lo fiaba al amor, pero la realidad, la cruda realidad, se impone.

Pero una vida y un estilo de vida que hay que defender. La Occidental, donde gozamos de mayor libertad comparada con otros lugares y continentes culturales del mundo. Y aunque nos guste siempre criticarnos y queramos ser solidarios con otros pueblos, se nos olvida que ellos vienen a nuestra cultura a imponer sus valores y a aprovechar lo que de ellos puedan, pero no a integrarse en una convivencia pacífica y civilizada, ya que su idiosincrasia cultural-política-económica-religiosa choca de plano con nuestra estructura democrática y social.

Me da la impresión de estar viviendo en una serie de ficción que nunca acaba, con infinitas temporadas de capítulo cortos y a cada cual más increíble.

 

Y si hablamos de arte, pasa tres cuartas de lo mismo. Las galerías se ensañan con los artistas, sólo buscan su dinero. Les exprimen hasta la última gota montando negocios que hacen pasar por galerías de arte, inventando exposiciones multitudinarias, montando ferias vanas y huecas en lejanos países donde nadie va a comprobar la digna exhibición de las obras, cobrando por adelantado, alquilando por metros cuadrados un espacio compartido hasta en las sillas que de tan efímero, no dura más allá de la inauguración, a la que asisten sesenta, setenta personas que no son más que los artistas y sus acompañantes, reunidos todos en minúsculos recintos abarrotados de mercancía.

Al día siguiente, la exposición habrá pasado sin pena ni gloria, sin inversores ni crítica especializada. Se habrá convertido en un renglón más del curriculum de cada expositor, olvidando que un artista no se mide por líneas o exposiciones. Conozco yo a más de cuatro que ni siquiera exponen porque la obra va directa a los particulares sin mediar una sola muestra expositiva.

Los actuales alquilaparedes vienen solo así a apaciguar el ego artístico, de ese que precisamente sobra en este gremio, y se aprovechan de las ilusiones de quienes ven en la exposición una forma de hacerse visibles al público. Nada más lejos de la realidad. Exponer en estos negocios no hace más que llenar los bolsillos de algunos por precios que rozan la extorsión.

Esos negocios no mueven clientela como lo hacían las galerías de toda la vida. No mueven contactos, no invierten en promesas, jóvenes valores o talentos futuros, no suelen mover un dedo más allá de colgar las obras en las paredes, que a veces ni eso hacen, y es el propio artista quien debe afrontarlo además de pagar por hacerlo.

Es como abrir un restaurante esperando que el cliente venga con todos los ingredientes y cocine allí mismo su receta, y además luego, pague la cuenta y deje todo limpio. No tiene mucho sentido, ¿no? O es que soy yo sola la que ve otra gran mentira en ello.

Mezclar estilos, técnicas y autores en un mismo espacio sin ningún tipo de nexo común, solo responde a un gabinete de antigüedades en el que todo vale y todo se cuelga mientras se pague, y no vamos a darle más vueltas ni pedirle peras al olmo, que lo mismo ni los que alquilan entienden de arte y solo ven en el arte el negocio que cada quince días les da de comer.

Respetable negocio, por supuesto, cada uno se busca las lentejas como puede, pero no para llamarlo entonces Galería, al menos no el concepto que de ella teníamos antes de esta Gran Mentira.

Y con las galerías virtuales que también proliferan, ocurre lo mismo, ofrecen visibilidad online a precios desorbitados, asegurando la venta de obras que de ningún modo resultan venderse, y tanto más ocurre con el nuevo descubrimiento que alguien ha hecho para cobrar cantidades ingentes de dinero por exhibir durante unos segundos tu obra en Picadilly o en Times Square, o en cualquier gran pantalla de una gran ciudad, cuando gestionarlo uno mismo cuesta solo 38 euros.

Sería mejor que lo llamaran sala de exhibición en lugar de galería, pero como todo está al revés de como yo lo entendía, pues así vamos.

En la Asociación Española de Pintores y Escultores ofrecemos visibilidad clara y diáfana.

En primer lugar, los socios pueden participar en certámenes y salones diseñados para todos los estilos y técnicas, con reconocimientos honoríficos de prestigio. Si no recibes uno, puedes estar seleccionado para participar con tu obra en la exposición, por el módico precio de 15 euros. La exposición física, conlleva un catálogo digital que se puede descargar online y que ven miles de personas, las que a diario entran en nuestra web que se enorgullece de no contener publicidad y tener una permanencia media de 12 minutos por sesión. Todo un logro.

En cada certamen, con su correspondiente entrada en la web, se detalla el nombre de los seleccionados y ganadores, se publica una nota de prensa de la inauguración y, además del catálogo, se presenta una galería de obras de la convocatoria.

La exposición pasa después a engrosar la entrada que la AEPE mantiene en Google Art and Culture, dando mayor visibilidad a los participantes en una plataforma única y reconocida a la que muy pocos acceden.

Además, cualquier socio nos puede remitir información acerca de sus exposiciones, que requiere de una redacción y tratamiento que hacemos de forma totalmente gratuita al publicarla y que aporta también visibilidad al artista.

Y por si fuera poco, mantenemos en la web una Galería virtual en la que los socios que así lo desean, publican diez obras que ofrecemos al mundo, literalmente, puesto que la Galería virtual es una de las páginas más visitadas de nuestra web.

En los últimos años, estamos logrando que nuestros socios realicen exposiciones en centros culturales relevantes, intentando conjuntar las disciplinas de pintura y escultura, posibilitando que sean más artistas los que puedan disfrutar de las mismas. Nos ocupamos de la organización, les aportamos carteles, catálogos virtuales, invitaciones… servicios que costarían una gran cantidad de dinero y que a ellos les resulta totalmente gratuito.

Y encima, ofrecemos también otros servicios, gratuitos, como asesoramiento jurídico, la utilización de tórculos, conferencias, presentaciones de libros, exposiciones de socios en nuestra Sala “Eduardo Chicharro”, y nos da para restaurar nuestro patrimonio, para mantener cuatro puestos de trabajo con los que llevar adelante toda esta actividad, y apoyar incondicionalmente a cuantos a nosotros acuden buscando mil formas de hacer arte.

Pero muchos prefieren, como digo, sumar líneas al curriculum por precios desorbitados.

No entiendo al mundo actual, nada, de verdad… y hoy, ni ganas tengo de entenderlo.

“Están locos estos romanos”…

Exposición «La historia del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid»

 Por Elías Barragán 

Estudiante de Bellas Artes en la Universidad Rey Juan Carlos

Prácticas en el Departamento de Patrimonio, Exposiciones y Documentación de la AEPE

 

En la Casa Palacio Manuel Godoy de Villaviciosa de Odón de Madrid

Con obras de Elías Barragán

 

Casa Palacio Manuel Godoy en Villaviciosa de Odón, Madrid

 

Desde el pasado mes de mayo, se puede visitar la exposición que sobre la historia de los bomberos en el mundo, y en particular de la Comunidad de Madrid, se encuentra expuesta en varias salas de la Casa Palacio de Manuel Godoy de la población madrileña de Villaviciosa de Odón.

El centro se puede visitar los sábados y domingos entre las 10,30 y las 14,30 horas en el mencionado Palacio de Godoy situado en la calle Arrollo nº12, junto a la Parroquia de Santiago Apóstol.

La extensa colección de trajes, equipos de protección, herramientas y demás enseres que forman el entorno habitual de estos profesionales, cumplimentados con paneles explicativos de la evolución que los mismos han tenido desde que a comienzos del siglo I de nuestra era, tras un impresionante incendio en la ciudad de Roma el emperador Augusto creó el primer servicio de extinción de incendios con el nombre de “los vigiles” y que otorgan la denominación actual al cuerpo de bomberos italiano “Vigili del Fuoco”.

La muestra, en su mayor parte proveniente de la colección particular de D. Carlos Espín, propone un recorrido a través de distintos tipos de trajes de protección, una extensa colección de cascos de diversas partes del mundo, medallas, escudos representativos, linternas, cinturones y mosquetones, etc.

La colección, se complementa con una exposición de dibujos y pinturas que representan diversas situaciones en las que intervienen los bomberos de la Comunidad de Madrid, tanto en acciones de revisión de materiales, intervención en incendios urbanos e industriales, así como en incendios forestales.

Las obras, realizadas por Elías Barragán, están compuestas por dibujos al grafito sobre papel, y pinturas al óleo sobre lienzo o madera que ponen el foco en la figura humana, mostrando

acción y movimiento, pero también reflejan estados de ánimo, a veces de frustración cuando en una intervención no se consiguen los objetivos previstos y la naturaleza se muestra con toda su energía para hacernos sentir vulnerables.

En algunas de las obras se representan mediante diversas situaciones el orden en el que se desarrollan las funciones encomendadas a los distintos componentes que intervienen en el equipo de trabajo, todas estas tareas básicas que se reconocen en la mayoría de los siniestros, están asignadas de forma previa por sistema con la suficiente flexibilidad para variar en función de las necesidades específicas de cada caso.

La colección expuesta pretende mediante el recorrido expositivo tener una función docente para trasladar a los visitantes no solo el entorno físico de los equipos intervinientes sino hacer llegar mensajes de prevención y autoprotección, que puedan servir para en caso de emergencia tener unas pautas de acción que ayuden tanto a evitar el siniestro, su posible evolución, la repercusión que pueda provocar en las personas, así como a comunicarse con los servicios de emergencia.

 

ESPECIAL SALÓN DE OTOÑO. Fructuoso Orduna, autor de la Medalla de la AEPE

ESPECIAL SALÓN DE OTOÑO

Fructuoso Orduna

Autor de la Medalla de la

Asociación Española de Pintores y Escultores

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

ORDUNA LAFUENTE, Fructuoso    E    1922   23.ene.1893    RONCAL(Na)    MADRID    27.ago.1973

 

El escultor Fructuoso Orduna era el séptimo de ocho hermanos, y ya desde muy temprana edad manifestó su habilidad para trabajos de carpintería y afines.

Tras pasar su infancia en su localidad natal de El Roncal, en 1906 emprendió su carrera en Zaragoza primero en un taller marmolista que abandonó a los pocos días por el estudio del también escultor Dionisio Lasuén, quien fuera director de la Escuela de Artes e Industrias de Zaragoza, publicista de temas artísticos y que implantara en Zaragoza la fascinante arquitectura modernista.

El Sol, 10 de junio de 1922

 

Con Lasuén aprende los rudimentos artísticos del oficio, compaginando su labor de aprendiz con estudios, primero en la Escuela Elemental de Artes Industriales y más tarde, en la Escuela Superior.

En 1914, con veintiún años, se trasladó a Madrid para proseguir su formación en la Escuela de Artes y Oficios, entrando a trabajar en el estudio de Mariano Benlliure, con quien permanecería durante tres años.

Montó su estudio en la calle Atocha de Madrid, consiguiendo en mayo de 1917 de la Diputación de Navarra, una pensión de cuatrocientos duros con la que comenzó a realizar bocetos y estudios previos.

 

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1920 logró una de las medallas de tercera clase por el bronce “Busto de Roncalés”, un retrato de su padre, con el que la Diputación de Navarra amplió su ayuda, logrando trasladarse a Italia y establecerse en Roma.

Busto de Roncalés

 

Allí modeló el grupo Post nubila Phoebus, con el que logró en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1922, una primera medalla.

Post nubila Phoebus

 

Establecido definitivamente en España, al finalizar 1923 expuso individualmente en el Palacio de Bibliotecas y Museos, Salón del Museo Moderno, una muestra de su labor, con carácter de auténtica selección y estenográficamente concebida por Mariano Benlliure, con la que obtuvo una gran acogida por parte de la crítica.

En 1924 contrajo matrimonio con Carmen Ballestero, momento que fue todo un acontecimiento en la Asociación, y con quien tuvo a Pilar, su única hija, aunque desgraciadamente quedó viudo muy pronto.

Monumento funerario de la familia Fierro

 

En los años treinta, dosificó su presencia en exposiciones celebradas dentro y fuera de España y recibió multitud de encargos de esculturas urbanas y algunas piezas de imaginería popular en distintas ciudades repartidas por toda España.

Busto de Julián Gayarre

Fotografía del Busto de Julián Gayarre con dedicatoria de Fructuoso Orduna a su amigo Valerio Labari. Roncal 1917

Monumento a Julián Gayarre

 

Cuando en diciembre de 1935 Orduna realizó una exposición en su propio estudio, era ya un maestro pleno, no ajeno a lo moderno, pero firmemente vinculado al clasicismo aprendido en Roma.

Relieves del Instituto Ramón y Cajal donde se puede apreciar el parecido en cuanto a posturas y poses del personaje femenino con el de la Medalla de la AEPE

 

Aunque aún participó en algunas muestras, se dedicó a atender encargos y asumir honores, formando parte de jurados en certámenes y exposiciones.

Busto del Doctor Medinaveitia

 

Antes de 1936 se había presentado a las oposiciones de profesor numerario de figuras de la Escuela de Cerámica. En 1939 reunió los nombramientos de vocal del Patronato de la Criptoteca y Museo de Reproducciones Artísticas, Presidente de la Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores y vocal del Patronato del Museo Nacional de Arte Moderno. Desde 1940 fue profesor de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado, de Madrid. En 1942 el Círculo de Bellas Artes de Madrid le distinguió como Socio de Honor y fue nombrado Académico de Número de la Real Academia Española de Bellas Artes de San Fernando en mayo de 1962.

Retrato de mi esposa

 

En los años 40 fueron muchos los encargos oficiales de estatuas ecuestres y otros bustos para distintos organismos oficiales así como una ecuestre de Alfonso XIII para la Ciudad Universitaria de Madrid que no llegó a realizarse o como el encargo de labrar seis estatuas en piedra para el campo de deportes del Instituto “Ramiro de Maeztu” de Madrid, que representan respectivamente al Pelotari, Arquero, Discóbolo, Remero, Hondero y Corredor. También en 1947 repetiría el tema del Discóbolo para el estadio del Real Madrid, a la vez que estampó en lámina de bronce el perfil de su presidente, Santiago Bernabéu.

Después llegarían el monumento a Julián Gayarre, la imagen de Jesús Nazareno de la Catedral de Huesca, una Inmaculada, otra de San Fermín de los Navarros, San Francisco Javier…

Su producción final, situada en la década de los sesenta, se centró en bustos de bronce, como el de Sarasate, el de José María de Huarte, o el del Duque de Ahumada, realizado en 1969, que es su última obra y se conserva en Pamplona.

Cabeza de niña

 

Fructuoso Orduna fue un escultor tenaz, laborioso y perfeccionista. Abordó todos los temas y no desdeñó ningún material, piedra o madera, bronce o mármol.

Busto de Guillermo Schultz

 

En sus retratos practicó una marcada fidelidad al personaje. Fue un realista expresivo, aunque con perfectible evolución, que va desde la minuciosidad y detallismo de sus primeros trabajos hasta una integrada suavidad formal.

Parco en el movimiento, se mostró especialmente preocupado por la corporeidad y la arquitectura constructiva de las figuras. La acentuación de músculos, tendones y huesos, y en general de las formas, especialmente en los años veinte y aún treinta, se puede atribuir a su formación en el clasicismo italiano, pero sin olvidar su tierra de origen, ya que en Navarra es muy acusada la huella que en las postrimerías del siglo XVI y buena parte del XVII, dejó el romanismo miguelangelesco.

A su muerte, la RABASF dedicó un homenaje que protagonizó Juan Luis Vassallo, quien dijo de él que: “Fue Orduna un hombre de llana sencillez y verdadera modestia, sin que ello debilitara su recio temperamento, que le hacía expresarse rotunda y claramente y siempre con absoluta fidelidad a su sentir. En su obra ha quedado bien patente la impronta de su carácter, tesón y honradez profesional. Su ecuanimidad y rectitud inspiraban a todos la mayor confianza. No es extraño, por tanto, que entre nosotros gozase de general simpatía, que él supo ganarse con su amor a la Corporación y respetuoso afecto a sus compañeros Académicos”.

Cristo de la Hermandad de la Pasión de Pamplona

 

De él también habló Enrique Pérez Comendador, Director de la Escuela Española de Bellas Artes de Roma, en estos términos: …”irrumpe Orduna con su navarra contextura física y moral, sólida, noble y fuerte como todos lo habéis conocido…pese a su carácter entero, reacio a la sumisión, al halago y a la intriga… Ante el modelo vivo estudiaba la forma humana con fidelidad y buscaba una sumaria concisión característica del todo y las partes. Ponderaba y equilibraba las masas, percibiéndose en todo un dibujo afirmativo, tanto que a veces las formas quedaron como desposeídas de esa envoltura vital que las da morbidez y tibieza. En esta línea ardua llegó Orduna a un academicismo con voluntad de equilibrio en la composición, de nobleza y estatismo en las actitudes…A través de la diversidad técnica y temática civil o religiosa, monumental, imaginera o de retratista, ya trátese de la materia pétrea o de la dúctil arcilla que la pericia artesana y el fuego metamorfosean en broncínea presencia tensando y revivificando las formas, podemos percibir, si abarcamos en conjunto la obra de Orduna, unidad en el concepto, continuidad en la técnica y la inalterable serenidad que la anima desde su primera obra laureada  hasta sus últimas producciones”…

Fructuoso Orduna vestido de gala en su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

 

Fructuoso Orduña y la AEPE

Tercera Medalla en la Exposición Nacional de 1920.

Primera Medalla en la de 1922 con la obra Post Nubila Phoebus.

En enero de 1924 recibió un banquete homenaje en el Palace Hotel.

Designado Jurado en la Exposición Nacional por la Asociación de Pintores y Escultores en 1924, 1930 y 1940. También en el Concurso para la Medalla de Madrid convocado por el Ayuntamiento en 1935.

Jurado en la Exposición de la Asociación en 1930, y en mayo de 1935.

Socio de Honor en el Salón de Otoño de 1925.

En 1926 modeló la Medalla de la Asociación para la Exposición Nacional.

Vocal de la Junta directiva en 1926 y 1927, 1934 y 1935.

Tesorero en 1939.

Presidente de 1940 a 1943. Bajo su presidencia se trató con el Gobierno un sistema de pensiones que resolviera el problema de muchos artistas y entre otros proyectos estaba el pedir una pensión para los artistas galardonados en las exposiciones nacionales, proyecto bastante laborioso para el que la junta se entrevistó repetidas veces con el Ministro y el Director General, para subsanar la injusticia que suponen la indigencia de muchos artistas en los últimos años de sus vidas y desveló la necesidad de que todos los artistas medallados al cumplir los sesenta y cinco años cobraran del Estado una pensión y formando un comité que diera patente de profesionalidad a los artistas no medallados que soliciten las pensiones citadas.

En 1932 formó parte del comité de estudio de la Federación de Artistas promovida por la Asociación.

Participó en dos ediciones del Salón de Otoño:

En el VI Salón de Otoño de 1925, su inscripción rezaba: “natural de Roncal (Navarra); reside en Madrid, Modesto Lafuente, 39”, y presentó dos obras, un mármol bajo el título de “Retrato” y un bronce titulado “Cabeza (Juez de Roncal).

En el XI Salón de Otoño de 1931 figuraba su domicilio en la calle Ríos Rosas, 31, y se hacía constar que era Socio de Honor de Salones anteriores. Para éste, participó presentando un “Relieve dedicado al Instituto Ramón y Cajal”, un “Retrato del escritor Ezequiel Endériz” y otro “Relieve dedicado al Instituto Ramón y Cajal”.

 

El grupo escultórico «Los Atletas» 

En la plataforma de acceso al polideportivo Antonio Magariños, proyectado por los arquitectos Antonio Vázquez de Castro y José Luis Íñiguez de Onzoño en 1957 y acabado de construir en 1965, se colocaron en esta última fecha agrupados sobre un pedestal único los Atletas que Fructuoso Orduna Lafuente había labrado hacia 1942 para puntuar el perímetro del campo de baloncesto del Instituto Ramiro de Maeztu, obra de Carlos Arniches y Martín Domínguez realizada entre 1926 y 1933 para la Institución Libre de Enseñanza, y reconvertida en «instituto modelo» tras la Guerra Civil.

Estas seis esculturas (1,80 x 2,60 x 1,70) responden a las influencias de la estatuaria fascista italiana, inspirándose especialmente en las figuras de sesenta atletas que rodean el llamado Estadio de Mármol del Foro Mussolini, construido en Roma entre 1927 y 1932 según un proyecto del arquitecto Enrico del Debbio.

         

Grupo de atletas del Instituto “Ramiro de Maeztu” de Madrid

El grupo es una agrupación de seis esculturas independientes sobre un pedestal prismático común, que estaba situado a la derecha de la rampa escalonada de acceso al polideportivo Antonio Magariños. Las figuras, de piedra arenisca blanca, representan a seis atletas ejerciendo seis modalidades deportivas diferentes, y en distintas posturas.

En la cara frontal, de izquierda a derecha, se representaban: un lanzador de piedra con honda, un remero y un saltador de pértiga, mientras que en la cara posterior, y en el mismo orden parecen hallarse representados un lanzador de peso, un lanzador de martillo, y un jugador de pelota.

Todas las figuras se representaban desnudas y en posturas que armonizan el movimiento con cierta serenidad clásica, estando talladas con un modelado realista pero idealizado, que delata su época de ejecución en las expresiones de los rostros y cortes de pelo, que recuerdan a los atletas que inmortalizó la cineasta del régimen nazi, Leni Riefenstahl, en su película Olympia sobre las olimpiadas de Berlín de 1936.

Las estatuas se encontraban ya muy deterioradas a principios del siglo XXI por la calidad deleznable de la piedra arenisca, pero sobre todo, por las agresiones vandálicas, que produjeron múltiples roturas y desperfectos en todas las figuras. En el plinto de una de ellas aún se apreciaba casi borrada la firma del escultor en letra romana incisa: ORDVNA.

El grupo escultórico fue destruido el 17 de julio de 2013, al parecer de forma accidental, durante la realización de unas obras, quedando cuatro de las seis estatuas originales seccionadas en varios trozos.

En la Gaceta de Bellas Artes de marzo de 2015, en la biografía que sobre los Presidentes de la AEPE hiciera su director, Juan de la Cruz Pallarés, ya se hablaba del grupo escultórico Los atletas y de su destrucción parcial accidental, pero nada más se supo del mismo.

En junio de 2019, al abordar la biografía de Fructuoso Orduna en la Gaceta de Bellas Artes, antes de comenzar a ver cada una de las Medallas que otorga la Asociación Española de Pintores y Escultores, mantuvo una conversación con José Asensio Laguna, Director General del Club Estudiantes de Baloncesto en donde su ubicaba el grupo, que nos confirmó que el mismo, fue retirado en el año 2017 por el Departamento de Patrimonio de la Comunidad de Madrid para su restauración, puesto que la propiedad del conjunto corresponde a esta administración.

Hablamos entonces ya con la Dirección General de Bellas Artes de la Comunidad de Madrid, que nos indicó que revisaría en sus archivos la actual ubicación del conjunto monumental, así como los planes que al respecto había, sobre una posible restauración, y desde entonces, a pesar de las numerosas llamadas realizadas y de otras gestiones, no hemos vuelto a tener noticias del asunto.

Desconocemos si existe aún el grupo, si está olvidado en algún almacén, si está completo, con los siete atletas, o con los cuatro, o en última instancia, con los que queden aún «sanos», si está fragmentado y, en fin, si ese es el respeto que se debe a los artistas, en este caso, al escultor Fructuoso Orduna.

Aunque como todos bien sabemos, nadie levantará la voz por este artista, y menos aún por su obra, a la que desde estas líneas, lanzo un requiem en toda regla por su eterno y olvidado descanso.

 

Estatua de Papiniano

 

 

Proyecto de banco decorativo

Boceto del monumento irrealizado a Fray Diego de Estella

Cristo en la Cruz

Desnudo, «Sorprendida»

Obras de Fructuoso Orduna en la ciudad de Madrid

Además del grupo Los Atletas, en Madrid se conservan otras esculturas del autor como la Estatua a Alfonso XIII, situada en la Avda Complutense de la Ciudad Universitaria, como homenaje del Ministerio de Educación Nacional y la Junta de la Ciudad Universitaria al rey en agradecimiento al esfuerzo e interés del monarca en la creación de la misma.

Con este fin en 1943 fue encargada la realización de la estatua al escultor Fructuoso Orduna, quien entregó dos originales en yeso tres años más tarde, uno de los cuales fue rápidamente descartado por sus descomunales dimensiones y destruido poco después por las dificultades que presentaba para su almacenaje; el otro original entregado corresponde a la estatua que existe actualmente, que durante muchos años permaneció almacenado por la paralización del proyecto hasta que, en 1988, el rector de la Universidad Complutense, Gustavo Villapalos, retomó la propuesta y, gracias a una subvención, consiguió que se realizara el vaciado en bronce de la estatua.

Su inauguración tuvo lugar el 28 de septiembre de ese mismo año, y a la misma acudieron, entre otros, los Condes de Barcelona, quienes presidieron el acto con sus hijas Dª Pilar y Dª Margarita, la hija del ya fallecido escultor, Pilar Orduna, el rector de la Universidad Complutense, que leyó un pequeño discurso, y otras personalidades universitarias.

La escultura está realizada al más puro estilo clásico y reproduce la figura completa del rey Alfonso XIII, de pie, con la cabeza erguida mirando al frente, el rostro serio, la mano derecha abierta con un ademán de ofrenda y la izquierda sobre el torso sosteniendo un cetro rematado con una flor de Lis y vestido con una túnica y una capa larga que se pliega sobre los brazos y en la parte trasera, abierta en la parte frontal y cerrada sobre el pecho con una cinta ornamentada.

En el cinturón que frunce la túnica, se lee la inscripción: AXIII, y en el suelo, y frente a la estatua, una pequeña placa metálica incluye la inscripción: FRUCTUOSO ORDUNA / S.M. El Alfonso XIII. La pieza central del pedestal contiene en su cara frontal una inscripción grabada, apenas perceptible, en la que se lee: LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE / A DON ALFONSO XIII / MCMLXXXVIII.

Como propietario de la obra, figura la Comunidad de Madrid, igual que la escultura Escosura, situada en la Escuela de Ingenieros de Minas de la Calle Ríos Rosas, 21 (obra del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, que data de 1925 y fue erigida al ingeniero de minas madrileño Luis de la Escosura Morrogh (1821-1904).

Sobre un pedestal cúbico de granito con el apellido ESCOSURA inscrito en el frente seguido por una placa metálica moderna, grabada con la siguiente leyenda; LUIS DE LA ESCOSURA (1821-1904) / Ingeniero de Minas y Profesor de Química Analítica. / Director de la Escuela de Minas de Madrid (1882-1900), / periodo en el que construyó este edificio / del que fue su principal artífice. Y coronado por una cornisa moldurada de piedra caliza, aparece la figura en bronce del homenajeado vestido con camisa, chaleco y corbata de lazo, y cubierto con una bata de laboratorio desabrochada, sentado con las piernas cruzadas sobre un banco de granito en el que apoya la mano derecha, mientras que con la opuesta sostiene un libro que descansa en su pierna izquierda, con el título QUÍMICA / ANALÍTICA escrito en relieve en la portada; pudiendo leerse la firma del escultor F.Orduna / 1925, incisa en el extremo inferior derecho de la bata.

   

En el mismo emplazamiento pero a la izquierda de la puerta principal, se ubica la escultura erigida en 1925 al ingeniero de minas alemán Luis Guillermo Schultz Schreizer (1800-1877), también sobre un pedestal cúbico de granito con el apellido SCHULTZ inscrito en el frente seguido por una placa metálica moderna, grabada con la siguiente leyenda; LUIS GUILLERMO SCHULTZ (1800-1870) / Ingeniero de Minas que contribuyó al conocimiento geológico / de Asturias y Galicia. / Impulsó la reforma de las Escuelas de Minas / de Almadén y Madrid, de las que fue Director (1853-1857) / y la creación de la Escuela de Minas de Mieres (1854) y coronado por una cornisa moldurada de piedra caliza, descansa la figura en bronce del homenajeado, vestido con traje y corbata de lazo, sentado sobre un banco de granito, mirando al frente, y sosteniendo una piedra en la mano izquierda, y el martillo con que va a golpearla en la diestra; pudiendo leerse la firma del escultor: F.Orduna / 1925, incisa en el borde inferior de la chaqueta.

Y ya por último, y esta vez de propiedad municipal, encontramos una lápida situada en la Calle Pavía 2, en los Jardines del Cabo Noval.

En diciembre de 1953, una asociación denominada «Tertulia Navarra» encargó a Fructuoso Orduna, la realización de una lápida a Gayarre para instalarla en la casa donde murió en la plaza de Oriente, número 6. La dueña del inmueble no permitió su instalación, y fue el Ayuntamiento de Madrid quien propuso su instalación en los jardines del Cabo Noval, cerca de la casa donde nació, adosada a un monolito.

En el año 1990, se instaló una lápida al mencionado músico en la casa donde nació, patrocinada por el pueblo de Navarra.

Se trata de un monolito de granito con una lápida adosada en bronce, termina por la parte central superior en semicírculo donde aparece el busto en perfil del tenor en bajo relieve y en un tondo,  en la parte inferior lleva la inscripción tallada en la que se lee: JULIAN GAYARRE / NACIO EN RONCAL – NAVARRA / Y / MURIO EN ESTA VILLA / MDCCCXC / HOMENAJE DEL / EXCELENTISIMO / AYUNTAMIENTO DE MADRID, se remata por los laterales con pilastras que sujetan los escudos de El Roncal  a la izquierda y el de Madrid antiguo, a la derecha. Está firmada y fechada en el ángulo inferior derecho: Orduna / 1954.

 

 

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