El pintor Luis Moro y el Premio Cervantes Antonio Gamoneda, presentan sus litografías en la sede de la AEPE

El pintor segoviano de fama internacional ha realizado junto al poeta Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2006, este trabajo que se presenta el martes 9 de junio, a las 20 h. en la sede de la Asociación Española de Pintores y Escultores

            La presentación correrá a cargo de los Presidentes de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo López, y del Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, Tomás Paredes Romero, y contará además con la asistencia de numerosas personalidades del mundo de la cultura española, como el galerista y editor Rodrigo Juarranz.

            Para la presentación mundial de este trabajo, los autores han elegido Madrid, y a una entidad que se fundó hace ahora 105 años de la mano de grandes artistas como Chicharro, Sorolla, Blay y Cecilio Plá, para seguir una tradición de la que la Asociación Española de Pintores y Escultores es ya veterana, ya que entre sus actos societarios siempre se ha realizado este tipo de trabajos introductorios de los mejores artistas del momento.

            En esta ocasión, se trata de una carpeta de litografías que bajo el título de “Un animal oculto”, presenta tres poemas originales de Antonio Gamoneda y tres litrografías de Luis Moro, coeditadas por el galerista Rodrigo Juarranz, que cuenta con una larga trayectoria en el mundo del arte y cuya pasión y tenacidad le empujan a descubrir nuevos valores y a llevar la obra de grandes artistas por ferias y galerías de todo el mundo.

            La colaboración entre Antonio Gamoneda y Luis Moro es la primera para el pintor segoviano, si bien el poeta ha colaborado ya antes con artistas como Luis Mateo Díez, José Maria Merino, Albert Agulló, Álvaro Delgado, Antoni Tàpies,  Bernardo Sanjurjo, Amaya Bozal y Juan Carlos Mestre.

            La obra de Luis Moro (Segovia, 1969), fuertemente arraigada en la cultura hispana, tiene una amplia proyección internacional. A sus treinta y cuatro años cuenta con más de treinta exposiciones individuales, de las cuales aproximadamente la mitad se han realizado fuera de los límites de nuestro país.

            Su obra ha recibido el reconocimiento de organismos públicos, como el encargo de la realización de las medallas para el campeonato mundial de Atletismo sub-21 (2004) celebrado en Grosetto (Italia) y la elección de uno de sus cuadros por la fundación Don Juan de Borbón de Segovia como regalo de bodas al príncipe de Asturias. Otras propuestas artísticas dignas de mención dentro de la obra del segoviano son los carteles para los festivales de Jazz de Umbría en Italia o la exposición inaugural de la Casa de España en Roma.

            Entre 1991 y 2015 ha realizado numerosas exposiciones en ferias, museos y galerías de Paris, Bruselas, Madrid, Roma, Milán, Praga, Gonju, Shangai, Berlín, Austin, Nueva York, México…

            Ha recibido numerosos premios, entre los que cabe citar los Premios Nacionales de Pintura y Grabado, Certamen Juvenil de Artes Plásticas entre 1985 y 1989,  Premio Internacional de Pintura Benidorm 1987, Premio Liceo Español de Paris 1991, Beca Casa de Velázquez 2002 (Madrid-Francia), Beca Conaculta, Artresd, México 2012, SMART Grant, CAM, San Antonio, USA, 2013…

            Su dibujo es exquisito, cuidado, fundamental, cada vez más decantado y esencial, con una soltura y elegancia soberbia, aporta la fuerza y síntesis que sale de las ideas clarividentes y de la mano suelta y entrenada. Y el color, sutil y contenido, es cada vez más diáfano y transparente, libre de pesos y manchas que en otro tiempo daban a sus obras consistencia y dramatismo, fuerza y referencia.

            La pintura de Luís Moro siempre ha asumido el reto de contarnos una historia, de ser soporte de un relato, nunca se ha agotado en formalismos cerrados. Crea a lomos de los grandes relatos míticos y su obra es una constante metamorfosis de razones y pasiones, de azules y transparencias, de pegasos y hormigas. Con admirable coherencia e inevitable desbordamiento va creando su micro-macro-cosmos, su bestiario, repleto de metáforas y microorganismos, de tormentas y magias, de arenas y de aguadas.

            Reconocido en España y admirado en diferentes países por su afición a pintar el mundo animal, recurre a nombres como: artrópodos, crisálidas, alados, papaloapan, y metamorfosis, para identificar su obra y sugerir el tema.

            Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) es Doctor Honoris causa por la Universidad de León, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1988, Premio Cervantes en 2006, Premio Quijote en 2009, Medalla de Oro de la ciudad de Pau, Medalla de Plata del Principado de Asturias, Premio “Leteo”, Medalla de Oro de León y Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes.

            Desde que publicara su primer libro en 1960, ha publicado ya 17 libros de poemas, 28 de ensayo, 4 de relatos y siendo innumerables las traducciones y la cantidad de trabajos de otro tipo que se le conocen.

            Antonio Gamoneda ha definido la poesía en uno de sus ensayos: «Es arte de la memoria en la perspectiva de la muerte». Su recepción crítica siempre ha sido favorable desde que el poeta comenzó a publicar:

“Prieto y denso es el verbo de Antonio Gamoneda, como salido apenas del silencio para quedar con él, para volver a él ni bien se profiere, verbo como desprendido del erial, de la contemplación de un paisaje desolado, como nacido de la fría extensión para dejar su melancólica constancia del despojamiento…La poesía de Antonio Gamoneda tiene la desnudez de la existencia.”

“Antonio Gamoneda se ha convertido en guía y modelo de los poetas más jóvenes, que valoran su sabiduría lingüística y su apertura hacia las tradiciones de la modernidad, apertura que nace de la asunción de la propia historia personal y colectiva.”

“Voz probada e inmersa y sumergida, pues, en el paso mismo de los años, en la variabilidad alucinógena de la circunstancia histórica hispana, doblada en el acontecer espacioso de una “vida de poeta” seguida por Gamoneda; pero voz también que ocupa con autoridad su lugar en el vasto campo de unas letras españolas, y que en él toma sus posiciones, ejecutando la conquista de su espacio y figura más propia en una callada estrategia cuyo secreto es la demora, el silencio (y hasta un cierto exilio), y ello hasta verse en la actualidad respaldada por todas las instancias de legitimidad de que quepa hacer inventario […].”

“Tres son los puntales, repetidos por el poeta insistentemente en [sus] escritos, sobre los que se alza la estatura de su pensamiento poético: – La naturaleza autorreferente de la palabra poética –intrarreferente, dice él también–, cuya significación y cuya realidad no atraviesan hacia una referencia exterior. – El desencadenante de naturaleza musical del lenguaje poético (‘El pensamiento poético es un pensamiento que canta’). – El hecho de que sólo sea posible que el lenguaje poético entre en la inteligibilidad bajo la condición de imágenes sensibles.”

“Gamoneda no desarrolla propiamente un relato, ni siquiera cuando anuncia que va a hacerlo; los hechos se fragmentan en sensaciones, en detalles aislados de su contexto, transportan ecos de tiempos anteriores. La mirada está sometida a un núcleo obsesivo que la absorbe, la dirige de forma centrípeta hacia lo que el poeta llama interiorización. Sólo cuentan los sucesos interiorizados –escasos, hirientes– y éstos ofrecen su terca recurrencia, sus metamorfosis, su permanecer…Es una suerte peculiar de forma autobiográfica: no narrativa ni tampoco referencial de modo directo; pero sí tejida en la constancia de las imágenes y de los núcleos de interés, de los elementos que se tornan emblemáticos, de las figuras y personajes relevantes. Se trata de una dinámica minimalista y reiterativa…que se impone en la lectura conjunta de la obra.

            Para Luis Moro la pintura está llena de animales y hombres lanzados en una pintura plenamente consciente de las propias posibilidades expresivas, se entremezclan en una vorágine de formas siempre tensas, casi neuróticas, a través de diversas modalidades técnicas, donde todo está invadido por el ansia de descubrir los límites del lenguaje con el cual habla al mundo. Un ímpetu de vida animista mueve a Luis Moro en la pintura, en una fusión interior entre animales y hombre, entre objetos y elementos naturales. La narración surge así, comprometida en la linealidad, fragmentada, desordenada, subordinada a la atención hacia aquel resplandor de vitalidad que a toda costa es necesario recrear.

            Elementos zoomorfos se mezclan con otros geométricos en un espacio escenográfico. Es, entre otras cosas, el conocimiento de la naturaleza lo que impera en su obra, y es este conocimiento indispensable para el artista, como nos recuerda Don Juan Antonio Ramírez en “La Metáfora de la Colmena”. Así, Luis Moro parece seguir las pautas de San Agustín:

“la belleza es el resplandor de la verdad; como el arte es belleza, sin verdad no hay arte. Para encontrar la verdad se deben conocer bien los seres de la creación”

            No ve los objetos vivos con el interés de un científico en el laboratorio sino como un paseante en el campo. No es el microscopio sino la lupa su herramienta de trabajo. Introduce la naturaleza en el museo pero de una forma novedosa.

            Así como Picasso considera que al nombrar el objeto lo hace existir, Moro al pintar las cosas las conserva:

“Soy un testigo de la naturaleza presente que tengo la obligación de conservarla para el futuro”

            En su obra aparecen artes tan diversas como la pintura, la escultura y el grabado. Domina todas ellas, habiendo obtenido premios tan importantes como el Nacional de escultura, en el certamen juvenil de artes plásticas de 1986. Su producción artística nos muestra desde las técnicas tradicionales, hasta elementos más modernos y actuales como la impresión digital sobre seda, que ha sido presentada por ña Galería Rodrigo Juarranz en las dos últimas ediciones de ESTAMPA, feria internacional de arte del grabado y la obra múltiple.

            Animales y hombres lanzados en una pintura plenamente consciente de las propias posibilidades expresivas, se entremezclan en una vorágine de formas siempre tensas, casi neuróticas, a través de diversas modalidades técnicas, donde todo está invadido por el ansia de descubrir los límites del lenguaje con el cual habla al mundo.

            Un ímpetu de vida animista mueve a Luis Moro en la pintura, en una fusión interior entre animales y hombre, entre objetos y elementos naturales. La narración surge así, comprometida en la linealidad, fragmentada, desordenada, subordinada a la atención hacia aquel resplandor de vitalidad que a toda costa es necesario recrear.

Fecha: 9 de junio de 2015. 20 h.

Lugar: Sede de la Asociación Española de Pintores y Escultores

C/ Infantas, 30, 2º Drcha. 28004 Madrid

cartelillo

invitación Luis Moro

luis moror  antonio

Luis Moro                                                               Antonio Gamoneda

rodrigof asd tomas y jog

Rodrigo Juarranz                       Tomás Paredes y José Gabriel Astudillo

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