La obra de Aguilar Soria en la Casa de Vacas del Retiro

“Autorretrato” es una radiografía de la profesión de artista

 

La Asociación Española de Pintores y Escultores presentó ayer la exposición titulada “Autorretrato”, del artista Alejandro Aguilar Soria, que podrá verse hasta el próximo día 15 de agosto de 2018.

El éxito del acto vino resaltado por la excelente acogida de público con la que contó y que sobrepasó las expectativas iniciales, colapsando “literalmente” el aforo de la Sala de Exposiciones de la Casa de Vacas.

El acontecimiento reunió a socios, amigos y público en un acto que se desarrolló inicialmente en el Teatro de la Casa de Vacas, en donde Mª Dolores Barreda Pérez y José Gabriel Astudillo, Secretaria General y Presidente de la AEPE, presentaron al artista, que mientras explicaba a los asistentes el cómo, cuándo y por qué de esta exposición, proyectaba una serie de vídeos que acompañaban el recorrido de su obra.

Se presentó también el libro de artista titulado “Cuaderno de óleo”, una espléndida publicación que rinde homenaje a los 30 años de docencia de este genial autor, acerca de sus propias experiencias, conclusiones y técnica sobre el procedimiento pictórico y en el que queda reflejada la vida, personajes, anhelos y desvelos del propio Aguilar Soria.

El artista, que contó con la memorable asistencia de su madre, la también pintora Fernanda Soria y algunos de los miembros de su familia, no olvidó agradecer a todos cuantos han hecho posible la exposición, desde el propio Ayuntamiento de Madrid, pasando por la Asociación Española de Pintores y Escultores, así como a todos los relacionados con el estudio Larso, al Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte, Tomás Paredes, y muchos y reconocidos pintores y escultores como Ricardo Sanz, amigos, alumnos, admiradores y sorprendidos visitantes.

En total son más de doscientas las obras que conforman la exposición, una selección de los trabajos más significativos realizados en los últimos años por el artista español Alejandro Aguilar Soria, que lleva más de dos años sin realizar una muestra y que en esta ocasión aborda el difícil tema de la creación artística en una visión global, del propio artista.

Para José Gabriel Astudillo, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Alejandro Aguilar Soria “es uno de esos escasos artistas que ha sabido moverse en la frontera de lo moderno y la vanguardia más comprometida, siendo al tiempo respetuoso con la herencia de la pintura tradicional y clásica. Su enfoque es original y novedoso, puesto que aborda desde poesía experimental a los más atrayentes objetos de mercadotecnia, pasando por libros de autor, poesías visuales, óleos y acrílicos que hacen del autor un representante del genuino término de “artista” desde su más amplia concepción y dimensión polifacética, comparable a un genio creador como el propio Leonardo Da Vinci”.

“Aguilar Soria consigue ese mismo nivel de equilibrio, honestidad e interés desde el pensamiento contemporáneo. Su nombre debe equipararse a los de Dalí, Chirico o Magritte en su actitud y en su capacidad para hacer nuevo algo que, en realidad, siempre ha existido. Como todos los grandes, la pintura para él es la cima jerárquica de las artes y el dibujo, su gesto primordial”.

Alejandro Aguilar Soria (Madrid, 1962), se licenció en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, realizando también estudios de Arquitectura de Interiores y de Relaciones Públicas y Publicidad.

Desde su más tierna infancia convivió con artistas e intelectuales de primer orden que poblaban su casa y visitaban a su abuelo, Francisco Soria Aedo y a su madre, Fernanda Soria, artistas reconocidos e injustamente olvidados, de quienes aprendió la limpieza del trazo, el dibujo y la técnica colorista que tanta fuerza dan a sus obras. Su experiencia en estos años marcará profundamente su práctica artística posterior, clásica y vanguardista.

Docente en varias escuelas artísticas, ayudante de estudio de otros grandes maestros, reaccionó a las tendencias conceptuales propias de los años 80 y comenzó su andadura artística personal en una pintura completamente identificable con su personalidad curiosa y soñadora. Actualmente, y tras una etapa de galerista en la que el éxito le alejó de su verdadera pasión, dirige su propio estudio de pintura.

Artista multidisciplinar, su trabajo abarca un amplio espectro de formas expresivas: fotografía, instalación, dibujo, poesía visual, grabado, pero es la pintura la que ocupa la mayor parte de su producción.

El eje temático que unifica el trabajo de Aguilar Soria, son los símbolos, signos y pictogramas y su interrelación con entornos propios e imaginados.

En sus óleos y acrílicos, sus personajes, generalmente hombres y mujeres anónimos, con frecuencia se dejan ver con posturas y apariencia triviales, mudas y también misteriosas, con elementos tan caprichosos como la prolongación de sus miembros en objetos inusuales que se convierten en las claves ocultas que sugieren la relación de estas figuras entre sí y con el espectador.

Entre sus referencias: la noche, la ciudad, la historia del arte, el cine, la fotografía, la sociedad, la religión, la cultura, la muerte, el sexo, los animales, las imágenes icónicas y legendarias, etc. Cualquier aspecto que incida en la formación del ser contemporáneo tiene cabida en su repertorio de ideas y reflexiones.

Sin embargo, hay un común denominador en su trabajo, en su pensamiento y en su obra: el hombre actual idealizado. Aguilar Soria eleva a la máxima consideración la idea del hombre múltiple, el comunicador, el que todo lo ve y todo lo maneja, el cercano y apasionado, el que se minimiza con la naturaleza y el paisaje urbano, con las galaxias y los elementos.

Ha realizado importantes exhibiciones individuales entre las que destacan “Mapas Iconográficos”, en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla-La Mancha (Hellín. Albacete, 2009), “Icônes”, en la Galería D´Art du Rhône (Genève. Suisse, 2005), “Juegos”, en el Banking Credit Suisse (Madrid, 2001), “Exp. Multimedia”, en la Fundación C.M. (Madrid, 2000), ”Fractales”, en la Galería Elvira Carreras (Madrid, 1998), “Pictogramas”, en la Galería Laberinto (Granada, 1995), “Encuentros”, en el Museo del Arsenal (San Juan de Puerto Rico, 1984)…

Un amplio número de colecciones privadas e importantes  instituciones culturales tienen obra de este artista, siendo muchos los trabajos que ha exhibido en lugares tan excepcionales como el Museo de Las Escuelas de Luzón, ITIMUSEUM en Argentina, la Fundación Volpe Stessens de Buenos Aires, el Museo Manege de Arte Moderno de San Petersburgo, Sharjah Art Museum  de United Arab Emirates, la Biblioteca Nacional de Madrid, la Fundación Enzo Marini de Bolonia, el Circulo de Bellas Artes de Madrid, el Museo de Artes Decorativas de Madrid, etc.

Miembro del Salón de los XIII, Premio de Pintura “Eduardo Chicharro” del LXXIX Salón de Otoño de Madrid y el Primer Premio de la XXIV Exposición de Arte Animalista de la Academia de Arte y Letras de San Antón, tiene en su haber otras distinciones como el Gran premio Diógenes Taborda de la Fundación Volpe Stessens de Buenos Aires y el Premio de Pintura de la Sala Eureka de Madrid.

Para Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y miembro de AECA, “Autorretrato no es el fruto de una inflamada vanidad. Nada más lejos de Alejandro Aguilar Soria que hacer su propio retrato, sino radiografiar la profesión desde dentro, es decir, los desvelos, sinsabores, sufrimientos, glorias, triunfos y vanidades de los artistas.

Todo ello, a través de un recorrido en el que destaca claramente la genialidad de un creador que demuestra su desbordante imaginación, muy en la línea del surrealismo vanguardista de principios del XX pero completamente actualizado y renovado a través de personajes y situaciones nada convencionales.

Y es precisamente esa mezcolanza, esa fusión de la más tradicional pintura, entendida eso sí, como un dibujo base espectacular y una paleta de colores bien nutrida y soberbiamente mezclada, todo ello revitalizado por una visión actual onírica y sensual, en la que cobran vida las farolas, las puertas o las sillas, los monigotes de la lengua de signos y pictogramas animados que ha creado, fruto de una mirada reveladora y enigmática, soñados quizás algún día, y trazados al dictado de una mente siempre en ebullición, propia de un genio y de un loco, propia de un artista.

Uno comienza viendo los inicios del artista plástico, y llega a ver el desánimo que lo embarga, las primeras luces de un camino siempre difícil, los sinsabores de la envidia y la incomprensión, pero también situaciones cotidianas para todos los relacionados con este apasionante mundo, como la presencia de sus obras en certámenes y concursos, el rechazo, la indiferencia y por fin, la gloria de cuantos consiguen triunfar, con la degeneración mediática y de marketing que también conlleva la fama final.

También hay sitio para la soledad creativa, la individualidad intimista que da a luz obras e ideas con talento y reflejan la espiritualidad que esta profesión tiene más allá de las luces con las que a veces pueda deslumbrar. Y por supuesto, para la creación de obras en las que los sujetos son múltiples y se implican, como en el libro de autor que Aguilar Soria presenta y que sobrepasa cualquier propuesta materialista al compartir experiencias y secretos con los que sella una sincera comunión visual y creadora.

La muestra se compone de poesías visuales delicadas y atrevidas, rompedoras, inusuales, óleos, acrílicos y muchos, muchos guiños a la esencia de la creación artística, con piezas multifunción en las que destacan la versatilidad del uso y la idea innovadora de la que bien puede tomar nota cualquier artista con inquietudes que quiera comerse un mundo que Alejandro Aguilar Soria ya ha absorbido y vomita ahora en genialidades soberbias, fruto de una condición innata en él, acompañada de un extraordinario talento.

En esta exposición nada es fruto del azar, desde su recorrido hasta la disposición de las piezas, creando auténticas escenas que se convierten en poesía experimental, con guiños sumamente curiosos, en los que el artista demuestra su buen talante y su propia autocrítica en graciosos y detalles en los que merece la pena recapacitar y apreciar cada toque de genialidad que encierran”.

Exposición: “Autorretrato”

Artista: Alejandro Aguilar Soria

Del 19 de julio al 15 de agosto de 2018

De lunes a domingo, de 10 a 21 h.

Casa de Vacas del Parque del Buen Retiro

Paseo de Colombia, s/n

28009 Madrid

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