Aurora Gutiérrez-Larraya y Díaz de la Campa

Por Mª Dolores Barreda Pérez

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LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

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Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

AURORA GUTIERREZ-LARRAYA Y DIAZ DE LA CAMPA

Aurora Gutiérrez-Larraya y Díaz de la Campa. Pintora. Calle Corredera Baja, 37.

Aurora Gutiérrez-Larraya nació en El Astillero (Real Astillero de Guarnizo), en la provincia de Santander, en 1880 y fue una encajera (puntaire o proyectista de puntas) y maestra cántabra, hermana del también pintor y escritor Tomás Gutiérrez-Larraya, Profesor de la Academia de Bellas Artes de San Jorge, Presidente de la Agrupación de Escritores Cinematográficos de Barcelona y fundador de la revista Filmes Selectos.

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Siendo muy niña llegó a Barcelona. De 1895 a 1904, estudió en la Escuela de Dibujo para niñas y adultas. De 1904 y hasta 1909, asistió en las clases de la Escuela Superior de Artes e Industrias y Bellas Artes de Barcelona, en donde encaminó su currículum para aplicarlo a la proyección de puntas a la almohada y a la aguja, bordados, estampados de tejidos y otras técnicas.

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Gracias a unos “proyectos de puntas de mérito excepcional y refinadísimo gusto”, ganó una bolsa de viaje de cuatro meses de estancia en Madrid, donde a principios de 1905, realizó una serie de trabajos sobre las puntas que se conservaban al Museo Arqueológico Nacional.

Además de las enseñanzas prácticas y teóricas, Aurora entró en pleno contacto con el espíritu renovador del Modernismo, influenciando su trabajo algunos de sus maestros como Joan Vacarisses, Fèlix Maestras, o Francesc Tomàs y Estruch, uno de los diseñadores de puntas, bordados, estampados y tapices de más renombre a principios del siglo XX. Además, asistía a las lecciones de dibujo impartidas por Josep Pascó.

Para ganarse la vida, Aurora se dedicó a formar chicas de numerosas familias de Barcelona, ya fuera en pintura y dibujo como en la práctica de labores artísticas. Por otro lado, diseñaba y ejecutaba las piezas que se le encargaban a título particular.

Participó en los centenares de exposiciones y ferias de industrias artísticas que se celebraban en todo el país. Así, por ejemplo, en 1904 participó en el concurso organizado por el Fomento de las Artes Decorativas, con unos proyectos para puntas; la primavera de 1906 en la Exposición de Bellas artes y en 1907 en la V Exposición Internacional de Bellas Artes e Industrias Artísticas, celebrada también en Barcelona.

En 1909, Aurora se traslada a Madrid para ampliar sus estudios de arte, impartiendo también clases de trabajos artísticos en el colegio del Sagrado Corazón. Continuó presentándose con éxito a concursos, muestras de arte y exposiciones de Bellas Artes, siendo galardonada, en la Exposición de Artes Decorativas de 1911 y participando en marzo de 1915 en el Salón de Arte Moderno, y en abril de 1918 en la Exposición del Salón del Ateneo.

Aurora se sumergió de pleno en la vida intelectual y artística de Madrid. En 1910 se fundó la Asociación de Pintores y Artistas, de la que enseguida formó parte, además de la Asociación de Dibujantes de Madrid, fundada en 1920.

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ABC del 1 de marzo de 1918. En el Ateneo de Madrid, exposición de cuadros de los artistas Aurora y Tomás Gutiérrez-Larraya, inaugurada ayer tarde

Pero en aquel mismo año, la artista falleció, quién sabe si en el momento más álgido de su carrera. Ejercía entonces como profesora de la «Escuela del Hogar y Profesionalidad de la Mujer». Antes, había trabajado como maestra en el Museo de Artes Industriales –después reconvertido en el Museo de Artes Decorativas.

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La Gaceta de Bellas Artes de Mayo de 1920 reflejaba así la defunción de Aurora Gutiérrez-Larraya

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La Gaceta de Bellas Artes del 15 de junio de 1920 recogía también esta reveladora noticia

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La Gaceta de Bellas Artes del 1 de julio de 1920 añadía

EXPOSICIÓN GUTIÉRREZ LARRAYA. Por JOSÉ FRANCÉS. Mundo gráfico.31/3/1915

Ha sido como un grato despertar de horrible pesadilla.

En el mismo salón Arle Moderno donde obtuvieron tal éxito de risa o de indignación, por parto del buen público burgués, los pintores íntegros, se ha inaugurado otra exposición de dos artistas que no son «íntegros» en la arbitraria acepción otorgada a ese vocablo por el señor Ribera y la señorita Gutiérrez Cueto.

Pero si no poseen esa «integridad» son en cambio admirables maestros en el arte decorativo tallándole modernísimas y prácticas aplicaciones.

El público, que acude todavía en masas nutridas imaginando hallarse con las cosas cubistas, se sorprende un poco al ver figuras humanas que recuerdan humanas figuras, paisajes que son paisajes, y varios objetos que recuerdan a otros usuales y corrientes con la ventajosa diferencia de que son más bellos y artísticos.

Pero como en el público abundan más los imbéciles que los sensatos—y de aquí el éxito de ciertas obras teatrales—no faltan los que pregunten: —Oiga usted. ¿Estos son los cubistas? —No, señor. Los cubistas se fueron para no volver. — ¡Ay, qué lástima! Entonces esto no me interesa… Otros, más astutamente imbéciles, se enteran antes de entrar al saloncito y cuando les dicen quo los «íntegros» ya no están allá dentro, dan la vuelta. Ellos venían a pasar un buen rato; no a perder el tiempo viendo obras bollas y perdurables.

Esa actitud del público es un poco desconsoladora. En apariencia, al menos. Luego, si se piensa que también a las plazas de toros y los mítines políticos acude enorme gentío, vemos que no es tan desconsoladora esta escasez; de papanatas, cretinos e indocumentados de la sensibilidad. Mejor todavía.

En la exposición «íntegra» lo de menos era ver las cosas expuestas. En esta exposición sería muy sensible que los antedichos papanatas nos privaran de contemplar y admirar tantas y tan varias exquisiteces como presentan los hermanos Gutiérrez Larraya.

No crean, sin embargo, los maliciosos que va poca gente a esta exposición. Todo lo contrario. Es también un éxito de público; pero público de buen gusto, no del otro que iba al salón de Arle Moderno «a pasar el rato». Los hermanos Aurora y Tomás Gutiérrez Larraya presentan muy cerca de noventa obras, demostrativas todas ellas de las aplicaciones prácticas del arte decorativo.

Aurora Gutiérrez Larraya es una artista cultí- sima, un espíritu refinado, que posee de modo insuperable, los secretos técnicos de muy diversas artes. En todas las exposiciones nacionales sus envíos se han destacado con mucho del de otras señoritas que aún creen arto decorativo vestir de “hoy-scont” a una muñeca, o bordarle unas zapatillas a su papá. Y no sólo se destaca la señorita Gutiérrez Larraya sobre esas señoritas tan españolamente cursis. AI fin y al cabo eso no sería gran mérito.

En la última exposición de Arle Decorativo, donde obtuvieron primeras medallas el señor Villegas Brieva y un fotógrafo, donde las Escuelas provinciales presentaban un espectáculo vergonzoso e indigno, acaso fueran los envíos de Aurora Gutiérrez Larraya los que nos hicieran vislumbrar un porvenir lógico, bien orientado, al arte decorativo español.

Además, en el Museo Nacional de Artes Industriales creado por el señor Doménech, la señorita Gutiérrez Larraya es una de las figuras principales y bajo sus expertas órdenes se va formando un grupo inteligentísimo de mujeres verdaderamente conscientes de lo que es el arte.

En esta exposición Aurora Gutiérrez Larraya ha querido demostrar cuan varios son sus méritos y presenta dos cueros (modelado uno y repujado el otro) dos peinetas, de carey y de asta; dos almohadones; una bandeja y un cenicero de bronce; un cuadro al temple y varios estudios para encaje y bordado.

Todo ello es de gran valor artístico; pero sobresalen el almohadón titulado Col holandesa, la peineta de carey Madroño, el cuero repujado Nuestro padre, el temple India que revela una sana y fiel sinceridad ante el natural y los Estudios en que la señorita Gutiérrez Larraya presenta estilizados ejemplos de flores y plantas que son un bello mentir al criterio de ciertos profesores de Escuelas artísticas para quienes el arte decorativo consiste en copiar de yeso o de catálogos de muebles alemanes….

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