Eduardo Naranjo recibe la “Medalla de Honor” de la AEPE

En un acto celebrado el pasado día 26 de febrero en la sede institucional de la AEPE, el genial artista y máximo representante del realismo mágico, recogió la “Medalla de Honor”, que le fue otorgada de manos de su Presidente José Gabriel Astudillo, en  reconocimiento a su producción artística, que no tiene comparación posible con la obra de ningún otro artista a nivel mundial, y también por su talento, por la extraordinaria calidad de su técnica y pinceles, personalísimo estilo realista y y a la revitalización lograda del espíritu clasicista”.

Repleta de asistentes, entre los que se encontraban numerosos socios y amigos,los también Medalla de Honor de la AEPE, Julio López Hernández y Tomás Paredes,  así como diferentes entidades colaboradoras de la Asociación Española de Pintores y Escultores, transcurrió un acto emocionado en el que a modo de introducción, la Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Mª Dolores Barreda Pérez, realizó un breve recorrido por la trayectoria artística y profesional del reconocido pintor de talla internacional, haciendo especial hincapié en lograr un bosquejo resumido de cómo es Eduardo Naranjo, y no sólo de su biografía, con datos y fechas frías y distantes, sino introduciendo a los presentes en la vida, el pensamiento y un poquito en el alma mágica del artista.

Por su parte, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, recordó a todos que su arte está caracterizado por el personal estilo que ha hecho de este pintor un referente para las nuevas generaciones creadoras.

Hizo además referencia al homenaje espontáneo, nacido del corazón de todos los que forman la Asociación Española de Pintores y Escultores, no sólo por distinguir al genial pintor en su vertiente artística, sino especialmente por los valores humanos que siempre han rodeado a la persona de Eduardo Naranjo.

José Gabriel Astudillo lo reflejó muy acertadamente cuando expresó que este pintor, realista en extremo y maestro de la realidad modificada, une a su habilidad y al talento, altas virtudes humanas, como la calidez, rotunda y sincera, la naturalidad de su vida cotidiana, la proximidad, la complicidad con cuantos pasan por su vida, su espontaneidad y sentimiento, no exentos de delicadeza y de ternura, su labor paciente, fecunda, ejemplo fiel de la entrega a sus pinceles

Pero además, Eduardo Naranjo –añade- mantiene un profundo respeto hacia la obra y estilo de los demás artistas y creadores, un trato amable y cortés, grandes dosis de honestidad reflejada en sus acciones y palabras,… todo ello no son más que la demostración tangible de la grandeza de su alma, de la generosidad de su corazón y de la rectitud de sus sentimientos”.

Y sobre todos estos valores, Astudillo destacó el del compañerismo, “del que sus propios amigos pueden dar buena fe y que junto a su cordialidad son los valores que más enriquecen su vida. Por eso, para esta Asociación Española de Pintores y Escultores es un honor otorgar esta distinción a un excelente pintor y a una extraordinaria persona”.

Tras la imposición de la Medalla de Honor, el homenajeado dirigió unas palabras a los asistentes al acto, agradeciendo la distinción de la que era objeto y recordando su participación en los Salones de Otoño que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, y que con el tiempo, ahora le viene a distinguir a pesar de que en su momento, también lograra algunos galardones.

Recuerdos muy poderosos y actuales que ha ido atesorando en su memoria a lo largo de los años, y que consiguieron emocionar al público allí congregado por la sensibilidad que transmitían las vivencias que de esta forma quiso compartir con todos.

Para finalizar el acto, Eduardo Naranjo aseguró que siempre estará muy cerca de la centenaria entidad, y que formará parte del Jurado del 51 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura que se ha convocado ya, para apoyar a la Asociación Española de Pintores y Escultores y colaborar con los artistas y creadores.

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De izquierda a derecha: la Secretaría General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, Tomás Paredes, Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte y Medalla de Honor de la AEPE, Eduardo Naranjo y José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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De izquierda a derecha: Julio López Hernández, Medalla de Honor de la AEPE,  la Secretaría General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez,  Eduardo Naranjo,  José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Tomás Paredes, Presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte y Medalla de Honor de la AEPE, y Juan Manuel López-Reina, Vocal de la AEPE

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De izquierda a derecha: Juan de la Cruz Pallarés, Vicepresidente de la AEPE, Julio López Hernández, Medalla de Honor de la AEPE,  la Secretaría General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez,  Eduardo Naranjo y José Gabriel Astudillo López, Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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Discurso del Presidente, José Gabriel Astudillo López

       Eduardo Naranjo, miembros de la Junta Directiva, autoridades asistentes, queridos socios y amigos, bienvenidos todos y gracias por vuestra presencia en este acto que me honro presidir.

Estamos haciendo historia en esta Asociación Española de Pintores y Escultores. De sobra conocéis que en 2015 hemos cumplido ya 105 años.

Estamos construyéndola sobre las huellas que deja el paso de quienes estáis formando parte de este recorrido y colaboráis y apoyáis a esta entidad centenaria.

Por eso, es necesario seguir sumando el prestigio de todos los que nos apoyáis, para seguir haciendo historia con vuestro trabajo, vuestros méritos, vuestra creatividad y en definitiva, con vuestro arte.

Todos los que estamos aquí reunidos también estamos haciendo historia con la concesión de la Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores a un gran artista, de sobresaliente prestigio, cuyo bosquejo vital nos ha introducido la Secretaria General hace un momento, y que tanto está apoyando a nuestra institución.

Con esta Medalla queremos reconocer y aglutinar méritos y sobre todo, distinguir, a quienes han realizado una extraordinaria aportación al mundo del arte. Y creo que es unánime la opinión que todos albergamos acerca de la aportación que tú has hecho como artista, y también a nivel humano, al arte.

Tu obra es de todos. Ojala y fuera materialmente de todos y cada uno de nosotros, pero no me refiero a eso, ya lo sabéis.

Tu obra es de todos porque trasciende, porque nos hace pensar, nos hace sentir, nos hace formar parte de la idea creativa, y nos hace identificarnos también como parte de un gran país que sabe compartir su cultura con el resto del mundo. Y en ese sentido, debemos agradecerte que hayas hecho patria y hayas emocionado igualmente al resto del mundo.

Sabemos de las dificultades que has podido encontrar a lo largo del camino que te ha traído hasta aquí. Pero los sacrificios que has realizado, las alegrías que has experimentado, el singular significado que para ti tiene el conjunto de tu producción y experiencia artística y profesional, son hoy ejemplo para muchos artistas y creadores, para muchos de nuestros socios. Por eso, el ejemplo de tu vida nos interesa a todos.

Esta Medalla pues, reconoce una vida, un camino personal que nos transmite en tus obras, una referencia visible en la que nos ofreces, al revivirlas y contemplarlas, ser también artistas. Nos ofreces, así, una posibilidad de acción que trasciende el mero disfrute y nos permite, fundiéndonos en la dinámica de tu propia fuerza, también mejorar y sentirnos un poco más artistas.

Tu vida es ya algo esencial de nuestra cultura, de nuestro arte; en ti reconocemos algo nuestro y encontramos referencias para expresarnos y comunicarnos.

La Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores es un modo de confirmar, de reafirmar, que el arte y la pintura están presentes en nuestras vidas y son necesarias para nuestro espíritu. Que más allá de espectáculos de masas en los que nos limitamos a ser espectadores, tus pinturas nos invitan a formar parte de un universo mágico y real lleno de belleza y realismo.

Así pues, pasaré a enumerar algunas de las razones por las que te has hecho acreedor de nuestra Medalla:

Por creer en el arte, por hacer del arte tu vida, por amar el arte por encima de todo, por crear efectos maravillosos que son capaces de dejarnos desconcertados, aturdidos y agradablemente maravillados.

Porque tu producción no tiene comparación posible con la obra de ningún artista a nivel mundial, y también por tu talento, por la extraordinaria calidad de tu técnica y pinceles.

Y junto al talento, por las más altas virtudes humanas que también aúnas, como la calidez, rotunda y sincera, la naturalidad de tu vida cotidiana, la proximidad, la complicidad con cuantos pasan por tu vida, por tu espontaneidad y sentimiento, no exentos de delicadeza y de ternura, por tu labor paciente, fecunda, ejemplo fiel de la entrega a tus pinceles.

Por tu temperamento apasionado, con reacciones vehementes en un fondo de natural bondad, por tu caballerosidad, tu amable y franco humorismo, por la ternura y entrega total de tus mejores afectos.

Por todo esto, que es sólo una muestra de lo que podríamos glosar acerca de ti y de tu obra, te has hecho merecedor de esta Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores, que a partir de este momento te distingue como defensor del mundo del arte y la creación.

Desde hoy, te sentimos ya parte de esta Asociación Española de Pintores y Escultores; y así queremos que te sientas tú, como uno más de nosotros.

Dar es siempre recibir. La Asociación te entrega la Medalla y a cambio recibe el honor de contar contigo, entre sus miembros más preclaros.

No hay Medalla que pueda hacerse de la aleación del cariño, la amistad y el agradecimiento, con la que simbólicamente está hecha la Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Permitidme que disfrute del honor de entregársela a D. Eduardo Naranjo.

Queridos amigos, cuando se instituye un premio, que supone el máximo reconocimiento a su destinatario, por su trayectoria profesional y humana, no solo se encumbra a quien lo recibe, también se enaltece a quien lo otorga.

Eduardo, ya formas parte de la historia de esta Asociación Española de Pintores y Escultores. Una historia escrita también con el esfuerzo y la ilusión de los hombres y mujeres que trabajan día a día haciendo arte.

Recibe en nombre de todos nosotros el abrazo y el elogio unánime de esta Asociación Española de Pintores y Escultores, a partir de hoy, tu casa.

Gracias en nombre de todos sus socios.

Palabras de Introducción del acto de imposición de la Medalla de Honor de la AEPE, de la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez

         Señoras y señores, queridos socios y amigos, muy buenas tardes a todos y bienvenidos a esta, que es vuestra casa.

Celebramos hoy el acto de imposición de la Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores a D. Eduardo Naranjo.

Este es un acto sincero y sentido que lo único que pretende es homenajear a un gran artista, a una gran persona.

Eduardo Naranjo nació en la pacense localidad de Monesterio, donde conoció al que fuera su maestro, el pintor Eduardo Acosta Palop, con una larga trayectoria al frente de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios de Sevilla, donde nuestro homenajeado estudió hasta los años 60, en que se traslada a Madrid, e ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

A estas alturas de su formación, ya ha sobresalido en distintas disciplinas y conseguido distintas becas y los más importantes premios en certámenes juveniles y los de “Retratos” y “Dibujo” que le concede la Real Academia.

En 1961 realiza su primera exposición en las salas del Ateneo de Sevilla, compuesta por paisajes de evocadora belleza y plasticidad.

Pero Eduardo busca algo más, y guiado por una etapa expresionista, estudia pintura mural y grabado de la mano de Villaseñor y Luis Alegre, siendo becario de Pedro Mozos y Germán Calvo.

Entre 1966 y 1968 concurre a los Salones de Otoño que organiza esta Asociación Española de Pintores y Escultores con los cuadros titulados “En la noche”, “Movimiento sísmico”, “Los Sanfermines” y con dibujos y obra gráfica, obteniendo con el grabado titulado “Triste homenaje”, la Tercera Medalla.

Su segunda muestra exhibe obra expresionista y neo-figurativa,  hasta que descubre y comparte vivencias con los impresionistas y el arte más vanguardista del momento, pero es también cuando descubre la pintura cubista y el neoclasicismo de Picasso, que tanto le inspirará para crear su última etapa expresionista y la subjetiva abstracción geométrica.

Es en los setenta cuando inicia su etapa realista, que dura hasta nuestros días, y donde presentará su primera muestra en la Galería Loring de Madrid, a la que seguirán otras exposiciones que cuentan con el respaldo de crítica y público, como la importantísima que realizó en la Galería Biosca y presentó Antonio Manuel Campoy.

Elegido mejor artista plástico del año 1979, el Círculo de Bellas Artes le distingue con su medalla y poco después se publica una primera monografía con textos de José Hierro, Paco Nieva, Fisac, Vallejo Nájera, Martín Descalzo, Beraza…

Siendo ya plenamente reconocido como uno de los grandes de la pintura española, participa en múltiples exposiciones y protagoniza excelentes reportajes que dan a conocer su obra en revistas de todo el mundo.

Designado Académico Electo de la Real Academia de las Artes y de las Letras de Extremadura, Hijo preclaro de su Monesterio natal, Medalla de Oro de Extremadura, Académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, de la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, de la Real de Córdoba, Cruz al Mérito Militar por su contribución a las Artes y al Ejército,… son muchos los premios recibidos a lo largo de los años en reconocimiento de su fantástica obra.

Su faceta de grabador queda plasmada en múltiples trabajos como el libro “La Constitución Española”, junto a Genovés, Pepe Caballero, Miró… o “Poeta en Nueva York”, de García Lorca, y los grabados “Tauromaquia”, sólo por mencionar algunos, y en cuanto a su inquietud por el teatro se manifiesta en escenografías, ambientaciones y vestuario en obras como “La casa de Bernarda Alba” o Hazme de la noche un cuento”.

Mítica es ya la exposición retrospectiva de 1993 en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, y en la que tanto tuvo que ver nuestro Presidente, de la que estoy segura ambos se sienten tremendamente orgullosos, ya que fue visitada por más de 250.000 personas.

Es mucho lo escrito sobre Naranjo y su obra, en prosa y en verso, con una amplísima bibliografía y gama de conferencias en multitud de idiomas.

En la reciente visita que nos hizo a esta casa, nos contaba su viaje a China y Taiwán, en donde se han publicado muchos libros a él dedicados, lo que no hace más que corroborar la emotividad que se desprende de cuanto brota de su alma y de sus manos, lo intenso de su pintura, la emoción de su contemplación y la grandeza de su personalidad.

Su obra se encuentra repartida por todo el mundo, y si me permitís la comparación, es algo así como el Pau Gasol del equipo español de Arte que ha colonizado al mundo…

De muy temprana vocación, magníficamente dotado para el arte, imaginativo, Eduardo Naranjo es considerado el máximo representante del realismo mágico onírico actual. Su obra está llena de verismo, belleza y poesía.

Sus cuadros son inquietantes, de un dibujo perfecto, trascendente e ilusorio, envueltos en una luz especial y un colorido austero.

El suyo es un realismo metafórico, fantástico e imaginativo que se abre a la vida y evoluciona sabiamente hacia lo esencial y poético.

Nunca olvida que, además de los genes, es el lugar y lo que en él vivimos lo que nos dota de una sensibilidad especial, por eso lleva en su alma grabada su tierra natal y sus gentes.

Como el “Abel Sánchez” de Unamuno, advierte del pecado capital de España, que es la envidia, pero que él ha afrontado con total naturalidad y ha sabido desarmarla y convertirla en aliada ventajosa que juega a su favor.

Nunca ha entendido el eterno y absurdo complejo de inferioridad que hace que en España se ensalce sólo lo de fuera y a lo nuestro se le haga la vida imposible.

Artista al margen de las modas y de escasísimas muestras personales, es emotivo, capaz de mostrar cuanto brota de su alma y de sus manos.

Cree que un artista debe tener talento y amar el arte por encima de todo y debe guardarse de la soberbia, esencial como arma de superación personal, válida aunque duela a los demás y tienda a ser confundida, porque lleva a elegir el arte no por amor, sino como meta para lograr sólo dinero y reconocimiento.

La mayoría de sus obras, al verlas de nuevo, le siguen emocionando porque a pesar del tiempo, continúan transmitiendo quien fue cuando las pintó y quien sigue siendo al contemplarlas.

Cree en las musas, en su inspiración, pero sólo tras un concienzudo planteamiento de trabajo al final del cual el “duende” te ilumina y aporta esa personal magia a la obra.

Defensor de la formación académica, y de la base del dibujo para todo verdadero artista. Ama el dibujo, es básico y esencial en su obra, y aunque reconoce que actualmente no es necesario saber dibujar para hacer determinadas creaciones, si bien se reafirma en que es el dibujo el alma que da forma a todo cuanto sale de las manos del artista: “Dios nos dibujó, y se nota”, ha llegado a decir. Como se nota entre los artistas, sea cual sea su estilo o tendencia, quién dibuja y quien no.

Está convencido de que el sueño mayor de todo artista es conceder verdad y vida absoluta a lo representado. Su mayor satisfacción y compensación cuando muestra una obra, es comprobar que motiva a los demás, que les causa amor u odio, pero que no les deja indiferentes. Y cree que el más rotundo gesto de amor hacia una obra es querer poseerla y adquirirla.

La verdadera aspiración de un artista tiene mucho mas que ver con su obra: con la bella obra que tiene en mente y continuamente, se le resiste: es decir, con aquella tan de largo soñada y casi acariciada y que, sin embargo aún le queda por hacer.

Así he querido resumir, tan dificilmente ha habido que resumir, un pequeño bosquejo de cómo es Eduardo Naranjo, y no sólo de su biografía, con datos y fechas frías y distantes.

Sólo he querido introducirles en la vida, el pensamiento y un poquito en el alma mágica de este gran artista que es Eduardo Naranjo, para compartir con todos la belleza que emana de sus pinceles y su gran espíritu, porque su cordialidad van a tener todos oportunidad de descubrirla cuando realice su intervención.

Eduardo, sólo queremos que sea ésta una muestra de la profunda admiración que todos los socios y amigos aquí reunidos, sentimos por su trabajo y los méritos para la concesión de esta Medalla que hoy orgullosamente te distingue.

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