Restauración de la escultura «Retrato de José Prados López»

Por Marta Nieto Perea

 

Busto original en el estado que se encontraba, previo a la intervención y conservación

Busto original en el estado final tras su intervención

La pieza sobre la que se llevó a cabo la restauración está creada en piedra caliza con unos acabados perfectamente pulidos y unas medidas de 20×24’5x34cm. Se trata de un busto realizado por el artista Francisco González Macías datado a finales de los años 40 titulado José Prados López.

Francisco González Macías (1901- 1982) fue un escultor procedente de Béjar (Salamanca) quien amplió sus estudios de escultura tanto en la Escuela de Artes y oficios como en la escuela de Bellas Artes de San Fernando; ambas en Madrid, lugar donde pasó la mayor parte de su vida. Durante este periodo conoció al personaje que decide plasmar en su obra llegando a entablar una relación de amistad por la cual considera oportuno retratarle dotándole de una sensación de vida impactante.

Su relación de amistad no fue la única causa que llevo al escultor a realizar dicha escultura sino también la devoción de José Prados López por AEPE, lugar donde estuvo trabajando como secretario de la asociación desde la guerra civil hasta su fallecimiento en 1972[1].

Como publica María Dolores Barreda (Secretaria General de AEPE) en su artículo sobre Belleza serena en la revista Descubrir el Arte, número 234; la pieza preside el despacho del presidente de esta asociación estando colocada en lugar seguro y óptimo para su conservación; sin embargo, esto no evita la total aparición de los deterioros.

Nos encontramos la obra con una suciedad superficial evidente que no permite apreciar los detalles de la pieza y con la aparición de algunas manchas de pintura; a su vez, destaca una grieta que nos aporta información referente a una intervención anterior posiblemente debida a una caída o golpe que provocara la rotura del cuello de esta. En lo que a soporte se refiere encontramos salpicaduras y restos de cinta adhesiva en la zona inferior de la parte frontal de la base y en la superficie sobre la que está colocado el busto.

Muestra del proceso de limpieza

 

A la hora de comenzar con el tratamiento realizamos pruebas tanto físicas, utilizando únicamente una goma, como químico-físicas utilizando agua en cantidades minúsculas de forma que evitáramos al máximo la absorción de la pieza de este material, pero dándonos la posibilidad de retirar la suciedad superficial para, posteriormente, utilizar una goma retirando la suciedad mecánicamente. Nos decantamos por la limpieza químico-física puesto que realizando la limpieza de forma física no se nos retiraba la suciedad superficial. Las manchas de pintura serán retiradas mecánicamente con bisturí.

Una vez tenemos retirada toda la suciedad superficial del busto procedemos al soporte. Para este aplicaremos acetona sobre la superficie de los restos de cinta adhesiva facilitándonos la desadhesión de esta y permitiéndonos una retirada posterior con bisturí mucho menos dañina. Una vez extirpada toda la cinta adhesiva procedemos a la retirada de las salpicaduras ubicadas en la cara frontal y lateral derecha mecánicamente con bisturí.

Retirada del adhesivo mecánicamente

 

Finalizada la restauración dejamos unas pautas que indican que, a la hora de la conservación, la obra debe encontrarse en unas condiciones óptimas no expuesta a un calor extremo ni tampoco a factores ambientales externos como lluvia, sino que se aconseja que sea resguardada en un lugar aislado de estos agentes ambientales. En caso de limpiarla se recomienda que únicamente se pase un paño, totalmente seco, para retirar la suciedad posada sobre la obra.

La piedra, al ser un elemento bastante resistente no requiere medidas de conservación exhaustivas más que las ya mencionadas además del cuidado en su manipulación y la colocación de la pieza en un lugar estable que evite su rotura o fragmentación por caída o roce.

En el caso de seguirse estas indicaciones la obra quedará en un estado óptimo que permitirá su completa legibilidad y el alcance de su visualización a futuras generaciones.

Busto original previa intervención por el reverso

Busto original tras la realización de la intervención por el reverso

 

 

[1] Para más información sobre la historia de la fundación visitar: https://apintoresyescultores.es/historia/

Francisco González Macías

Autor de la escultura “Retrato de José Prados López”

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

GONZALEZ MACIAS, Francisco    P.E          1952    1901         BEJAR(Sa)  MADRID/SALAMANCA

 

Escultor e imaginero, socio de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Nació en Béjar, Salamanca, el 19 de diciembre de 1901.

De sus padres heredó el pequeño Francisco su sensibilidad artística. Su padre –Emilio González Gosálvez–, tejedor de pañería fina, pensionado por el Gobierno con una beca para ampliar estudios en París, y su madre –Josefa Macías–, que había asistido en su juventud a la clase de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios, estaba considerada como una de las mejores modistas de Béjar.

Siendo Francisco muy niño, comenzó a sentir vocación por el dibujo y la escultura y a los 9 años inicia su aprendizaje en la Escuela de Artes y Oficios de Béjar, con Ángel Nevado.

Trabajando como ebanista, su vocación le llevan a tallar esculturas que expone en los escaparates de Béjar y que son muy bien recibidos por el público y autoridades.

En 1924 contrajo matrimonio con Florencia Hernández Calvo.

 

La Diputación Provincial le otorgar una modesta pensión con la que marcha a Madrid, en donde frecuenta el estudio de Victorio Macho, asiste a la Escuela de Artes y Oficios y tiene a José Capuz como profesor en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Fascinado por los clásicos, admirador de Victorio Macho y Juan Cristóbal, en él dejan huella otros artistas como Clará, Planes, José Capuz, Ivan Mestrovic y Antoine Bourdelle.

En 1930 se presentó por primera vez a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid e ingresa como ayudante del escultor Juan Cristóbal, en donde se ocupa de reproducir en piedra las obras modeladas en barro por el escultor almeriense. Además, comienza a realizar trabajos escultóricos originales en la Casa “Santa Bárbara y Vila”, dedicada a la industria decorativa.

En enero de 1933 celebró su primera exposición en la Casa Charra de Madrid. Los críticos no dejaban de reconocer sus cualidades, llamando la atención su proyecto de mausoleo funerario en madera de caoba, obra de clara inspiración Art Déco.

El 4 de noviembre de 1933 se inauguró su segunda muestra en el Círculo de Bellas Artes, que le dio a conocer definitivamente en el panorama artístico madrileño y supuso la consolidación del artista como “uno de los positivos valores jóvenes del arte nacional”.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934 obtuvo una Tercera Medalla.

En enero de 1935 expuso en la prestigiosa Sociedad de Amigos del Arte, en el Palacio de la Biblioteca Nacional y la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas le concede una beca para ir a París y completar su formación.

En febrero de 1936 participa en la Exposición de Arte Ibérico al lado de otros escultores españoles de prestigio como Capuz, Clará, Adsuara, Casanova, Rebull, Apeles Fenosa, Granyer, Llauradó, Pérez Mateo, Viladomat y Eva Aggerholm, y en el Salón de los Artistas Independientes, en Toulouse, y en la exposición “L’Art Espagnol Contemporaine”.

El 23 de julio de 1936 aún en Madrid, en su estudio de la barriada de la Prosperidad, parte a París, en donde permanece durante la contienda hasta que el inicio de la Segunda Guerra Mundial lo anima a abandonar la capital francesa y regresar a España.

De vuelta en su estudio de Madrid, acuciado por la maltrecha economía, inició su actividad de imaginero.

En 1941 ganó una pensión de la Fundación Conde de Cartagena que le concedió la Academia de Bellas Artes de San Fernando, beca que él mismo pidió que fuese para Salamanca donde pensaba dedicarse a estudiar el arte del Renacimiento, con el fin de adentrarse en la escultura en madera policromada y poder así trabajar obras de imaginería religiosa. Poco después obtuvo por oposición el título oficial de profesor de Dibujo expedido por la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando, dedicación a la enseñanza que también constituía por esos duros años de la posguerra otra de sus aspiraciones.

Trasladado a Salamanca, en su estudio trabajaban también su sobrino Agustín, con otros operarios que sacaban de puntos los vaciados de escayola del maestro. Juanita, su hija mayor, que siempre merodeaba por el estudio, le servía en algunas ocasiones como modelo, como sus otras hijas, Asunción (“Chon”), Pepita y Flori.

Su principal ocupación se centra en la imaginería, que le llevará a desarrollar un intenso trabajo por muchas localidades españolas, si bien continúa también por entonces cultivando el retrato.

A comienzos de los años 50 el escultor decidió regresar definitivamente a su domicilio de Madrid y a su taller de la Carretera de Aragón, entregándose a la labor del retrato y a la ejecución de esculturas decorativas.

Numerosos trabajos le hicieron marchar durante dos años a Bilbao, manteniendo su estudio de Madrid, y a Gijón, donde recibe muchos encargos y en la que deja huella su notable virtuosismo en su casi decena de obras públicas y abundante obra privada. Afincado en Gijón, el Ayuntamiento le compra distintas obras que deposita en el Parque de Isabel la Católica. También para la villa, y dando prueba de su polifacético trabajo, realiza una maqueta de Gijón, hoy en el Museo Casa Natal de Jovellanos.

El 6 de octubre de 1982, a los ochenta años de edad, falleció el escultor en su domicilio de Madrid rodeado del cariño de sus hijas. Su último deseo fue que algunas de sus más características esculturas fuesen a parar a Béjar, lo que cumplieron sus hijas donando al Museo Municipal “Mateo Hernández” un importante conjunto de sus obras.

En el mes de octubre de 1984, se inauguró una completa muestra antológica de sus esculturas y dibujos en la Galería Varrón, en Salamanca, exposición que quiso ser, sobre todo, un recuerdo y un homenaje póstumo a la vida y la creación artística del inolvidable escultor bejarano.

Francisco González Macías y la AEPE

* En el XII Salón de Otoño de 1932, aparece inscrito como Francisco González Maciás, natural de Béjar (Salamanca). Reside en Madrid, Agustín Durán, 7, y presentó la obra en escayola “Desnudo de niña”.

* Al XV Salón de Otoño de 1935 concurrió con la escultura en escayola titulada “Niña dibujando”.

* Al XX Salón de Otoño de 1946 presentó las obras tituladas “Lechuza” (piedra) y ”Juani” (escayola).

* Al 24 Salón de Otoño de 1950 llevó las esculturas “Pío Baroja” (barro cocido) y “El Maestro Bretón” (escayola).

* Al 25 Salón de Otoño de 1952 concurrió con dos: obras “Niña” (piedra, con número de inscripción 11), y con otra “Niña” (piedra y número de inscripción 13).

* Al 26 Salón de Otoño de 1954 presentó la obra “Retrato de José Prados López” (“piedra de Escobedo”, nombre que recibe el excelente material calizo sacado en las canteras del Monte Collado, situado entre Camargo y Escobedo, en Cantabria).

* El 29 Salón de Otoño de 1957 fue especial para el escultor, puesto que como Invitado de Honor, dispuso de la Sala I, llamada “Sala de Francisco González Macías”, en la que expuso un total de 25 obras: “Pequeña madre” (piedra negra), “Niña dibujando” (piedra negra), “Niña del puchero” (piedra), “Niña en la arena” (piedra), “Niño travieso”, “Fraternidad” (mármol), “Clavileño” (barro cocido), “Florina escucha un cuento” (madera), “Interpretación de un dibujo infantil” (madera), otra “Interpretación de un dibujo infantil” (madera), “Dos hermanos” (madera), “Maternidad” (escayola), “Proménade” (escayola), “Juani” (escayola), “Chica del botijo” (escayola), “Retrato de don Tomás Bretón” (escayola), “Retrato de José Prados López” (piedra), “Retrato de don Francisco Enríquez y González Olivares” (barro cocido), “Pio Baroja” (barro cocido), “El pintor Abraido del Rey” (barro cocido), “Mr. Maurice Legendre” (barro cocido), “Lechuza” (piedra negra), “Gallo” (madera), “Cristo yacente” (escayola) y “Entrada en Jerusalem” (madera).

Capricho

 

Tomás Bretón

 

Pío Baroja

 

Desnudo de niña

          

Niña dibujando

Bibliografía

BRASAS EGIDO, José Carlos: Francisco González Macías. Vida y obra de un escultor bejarano. Centro de Estudios Bejaranos. 2010.

BLÁZQUEZ, Francisco Javier y MONZÓN, Luís: Semana Santa salmantina. Historia y guía ilustrada, Amarú Ediciones. Salamanca, 1992.

BRASAS EGIDO, José Carlos: El Arte Contemporaneo en Salamanca, en Salamanca, Ciudad Europea de la Cultura 2002, Caja Duero, Salamanca, 2001.

MORALES IZQUIERDO, Francisco: La ermita de la Vera Cruz de Salamanca. Arte y Arquitectura, Centro de Estudios Salmantinos. Salamanca, 2007.

Exposición Las Edades del Hombre. El contrapunto y su morada, Catálogo de la Exposición, Catedrales de Salamanca 1993-1994.

El Adelanto, 18-I-1933, 16-II-1933, 20-I-1933 , 31-V-1933, 21-IX-1933

PRADOS LÓPEZ, “Una visita al estudio del escultor González Macías”, La Gaceta Regional, 20- VIII-1954

Mª Dolores Barreda Pérez en la revista “Descubrir el Arte”

El pasado número 234 correspondiente al mes de agosto de 2018, la revista “Descubrir el Arte” publicó en la sección “Mi obra favorita”, la comentada por Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y miembro de AECA.

El motivo lo proporcionó la exposición que se ha llevado a cabo en Toledo a lo largo de los meses de mayo, junio y julio, titulada “EScultura”, que además comisarió y en la que se exhibieron más de 200 obras y que ha constituido, a juicio de la crítica y del público, una de las mejores muestras de escultura que se han podido ver en España en este año 2018.

La obra comentada ha sido la “favorita” de la Secretaria General, el busto en piedra de José Prados López, Secretario de la Asociación Española de Pintores y Escultores, obra de Francisco González Macías, que ha formado parte de la exposición y que se exhibe en la sede social de la centenaria entidad.

La revista Descubrir el Arte es una publicación de periodicidad mensual, referente cultural del arte nacional e internacional, líder en su segmento (arte y cultura), con una divulgación de gran calidad y despliegue fotográfico espectacular, que aborda con rigor en el tratamiento de los temas, con un amplio desarrollo de la información y en la que colaboran prestigiosos críticos, directores de museos y catedráticos especialistas en arte, etc.

Mª Dolores Barreda Pérez en la revista “Descubrir el Arte”

El pasado número 234 correspondiente al mes de agosto de 2018, la revista “Descubrir el Arte” publicó en la sección “Mi obra favorita”, la comentada por Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la Asociación Española de Pintores y Escultores y miembro de AECA.

El motivo lo proporcionó la exposición que se ha llevado a cabo en Toledo a lo largo de los meses de mayo, junio y julio, titulada “EScultura”, que además comisarió y en la que se exhibieron más de 200 obras y que ha constituido, a juicio de la crítica y del público, una de las mejores muestras de escultura que se han podido ver en España en este año 2018.

La obra comentada ha sido la “favorita” de la Secretaria General, el busto en piedra de José Prados López, Secretario de la Asociación Española de Pintores y Escultores, obra de Francisco González Macías, que ha formado parte de la exposición y que se exhibe en la sede social de la centenaria entidad.

La revista Descubrir el Arte es una publicación de periodicidad mensual, referente cultural del arte nacional e internacional, líder en su segmento (arte y cultura), con una divulgación de gran calidad y despliegue fotográfico espectacular, que aborda con rigor en el tratamiento de los temas, con un amplio desarrollo de la información y en la que colaboran prestigiosos críticos, directores de museos y catedráticos especialistas en arte, etc.

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