Adelina Labrador González

Por Mª Dolores Barreda Pérez

.

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

.

ADELINA LABRADOR GONZALEZ

LABRADOR GONZALEZ, Adelina   P.G         1948          1910 MADRID              MADRID

 

Pintora, restauradora, miembro de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Adelina Labrador González nació en Madrid en 1910. Abulense de corazón, mantuvo una estrecha vinculación con Ávila y con Zorita de los Molinos.

Hija del militar José María Labrador Santos (Ávila), nieta del general Enrique Labrador y de la Fuente (Málaga), y de Adelina Santos Pérez. Su madre, María de la Concepción González Rodríguez-Arce (Ávila) era hija de Claudio González Llorente (Ávila), farmacéutico y político y de Juana Rodríguez-Arce Blanco (Villacastín). Esa rama de la familia emparentaba además con el político abulense Celedonio Sastre, que llegara a ser alcalde de Ávila y a quien se debe la creación de una comisión que llevó a la Santa Sede la petición de nombrar a Santa Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia.

Estudió en el madrileño Colegio de monjas de San José de Cluny antes de pasar a la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Amplió sus estudios en el Instituto Superior de Bellas Artes de París, donde fue la primera mujer que obtuvo la categoría de «Muy Excelente».

Pasó la Guerra Civil en Barcelona, junto a su madre, en donde realizó distintas colaboraciones meteorológicas, dibujando mapas del tiempo junto al también abulense, Arturo Duperier.

Tras la contienda, y ya en Madrid, ingresó en la Asociación de Pintores y Escultores, donde fue reconocida como Socia de Mérito.

Adelina Labrador, que se autodefinía como «impresionista simplemente», fue discípula, entre otros grandes maestros, del abulense Eduardo Martínez Vázquez.

Desarrolló su obra pictórica por numerosos países europeos, como Austria, Italia, Francia, Bélgica, Escocia y Holanda.

Realizó distintas exposiciones a lo largo de su vida, como la que presentó en la Sala Caja de Ahorros de Vitoria en abril de 1946; en la Sala Vilches de Madrid en febrero de 1947 y en las Galerías de Arte Macoy de Zaragoza en abril de 1948.

El Diario de Burgos publicaba el 2 de mayo de 1948 un artículo bajo el título de “Dos cuadros de Burgos expuestos por Adelina Labrador”, en el que se hablaba así de la pintora: “Adelina Labrador, la joven pintora madrileña, ha expuesto sus obras este mes en Zaragoza y el éxito artístico y de venta ha sido extraordinario, esplendoroso. La Prensa local ha hablado encomiásticamente de los lienzos y de su autora que, al regresar a Madrid, ha reunido en su domicilio a un grupo de amigos, críticos, artistas y escritores. La reunión fue acogedora, familiar, y los allí presentes han sido obsequiados exquisitamente, las atenciones …. Si el cronista no pudo acudir a la ciudad del Pilar para deleitarse en la contemplación de los cuadros expuestos por Adelina Labrador, ha visto, la otra tarde, parte del envío efectuado a Zaragoza, pues bastantes obras pasaron a ser propiedad de los amantes de la estética aragonesa…. y la visita ha encerrado además la sorpresa de que había allí dos paisajes de nuestro amado Burgos, que resplandecen como un viril sobre patinados oros cincelados por Arte: “Monasterio de las Huelgas” dice la robustez de la torre emergiendo sobre un mar de trigales, bajo transparente cielo azul y “Santa Clara” nuestros silenciosos claustros en una tarde plácida, llena de encanto callado, su gerente, en esas horas en que las sombras son dulces y la paz indeciblemente fascinadora. Las dos pinturas, que también figuraron en la capital que baña el Ebro, tienen firmeza de dibujo y de ejecución, captación de calidades cromáticas inherentes a Castilla –que no es sólo la parda y desabrida del tópico inventado por la generación del noventa y ocho- y la seguridad de pincelada muestra a una notabilísima artista, cuya originalidad y técnica no son, por fortuna, relamidas y buscadas, como en ciertas pinturas femeninas que vimos últimamente, donde todo era blando, vulgar, débil, sin atractivos de ninguna clase. Hay unos bodegones de colorido discreto, sin estridencias, de composición acabadísima y fortaleza de ejecución, plenos de calidades y claroscuro perfecto. Acaso exista alguna influencia de Solana en la joven artista y ello es su mejor elogio. Y la ponderación de su estética equilibrada y serena, fundidas las pinceladas en un todo armónica, indica una vida dedicada íntegramente al arte y a desentrañar los misterios de la técnica, pues no rehúye los problemas, sino que se los plantea para resolverlos valientemente. … Paisajes de Segovia, de Ávila, de Bilbao, armonías de luz y color junto a las piedras de sus monumentos. Y una cabeza de mujer donde la profundidad psicológica corre parejas con la corrección de dibujo, los difíciles escorzos y las calidades conseguidas sin aparente esfuerzo… José María Zugazaga.

Obtuvo la Segunda Medalla del Salón de Otoño de 1948, como así lo recoge la Hoja Oficial del lunes del 15 de noviembre de ese año.

Concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1950, tal y como detalla Manuel Prados López en su obra así titulada, en la que comenta:  …”Ya se comprende que en un comentario general a una Exposición como esta es forzoso omitir nombres y títulos. Pero por muy obligado que ello sea, no queremos dejar sin cita obras que justifican esencialmente el prestigio del certamen. Así, recordamos:…. «Tierras doradas», de Adelina Labrador” …

En la Hoja Oficial del lunes del 19 de febrero de 1951, encontramos una reseña firmada por Sánchez-Camargo, en la que se lee: “Adelina Labrador….esta pintora traduce en muchos de sus lienzos lo que le impone el sexo: sensibilidad”…

En los siguientes años, presentó su obra en las exposiciones que tuvieron lugar en el Salón Cano de la capital en los años 1954, 1956 y 1958.

En 1960 publicó el libro titulado “Ávila: fuente de inspiración para todos los artistas”, publicado por la Fundación Gran Duque de Ávila y realizó las pinturas murales al fresco de la cúpula de la Iglesia de San Antonio de Ávila, así como los sótanos del Torreón del Palacio del Marqués de Velada.

Realizó además distintas labores de conservación y restauración en el Monasterio de El Escorial y en la Catedral de Santiago de Compostela, además de la Catedral de Ávila, la Basílica de San Vicente y otras muchas iglesias de aquella ciudad.

Como conservadora, cabe destacar especialmente su trabajo en el Museo del Marqués de Cerralbo, el Museo Sorolla y en El Prado de Madrid, donde intervino distintas obras religiosas.

Así lo corrobora la Revista de archivos, bibliotecas y museos de 1958: …”Mención especial merece la restauración de los lienzos murales del denominado Salón Chaflán, uno de los más expresivos del gusto decimonónico, decorado todo él por los artistas Juderías Caballero y Soriano Fort. La parte más afectada, no sólo por la metralla, sino por constantes filtraciones de agua, fue el ángulo sudeste, decorado con el lienzo de Máximo Juderías, titulado «Invierno», el cual requirió una delicada y paciente labor de restauración, escrupulosamente llevada a cabo por la pintora Adelina Labrador, entonces alumna de la clase de restauración de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, dirigida por el profesor de dicha clase Sr. Núñez Losada (véase fotos núms. 7 a 10)”…

En la revista Casas Reales en Monasterios y Conventos Españoles, escrito por Fernando Chueca también leemos: “Clara y sucintamente traza Quadrado la historia del convento de Santo Tomás. Adelina Labrador González, la completa así: “En Ávila hicieron los Reyes Católicos para los Dominicos un convento, que fue también residencia real. En él platicaron largamente con Torquemada, y se fraguó, tras lo del niño de la Guardia, la expulsión de los judíos de España”…

En los años sesenta, estudia enfermería en la capital y se vincula al Instituto Católico de París en Madrid, donde impartirá clases de francés, así como en el Colegio San José de Cluny de Pozuelo de Alarcón, en Madrid, en las que compaginará con las de dibujo.

Una de sus últimas muestras fue la que tuvo lugar en la Sala de Exposiciones de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, en el Torreón de Lozoya, junto a Rosario de Novales Mantilla de los Ríos, en agosto de 1980.

 

Tras su jubilación estableció su residencia en Ávila, ciudad en la que falleció el 7 de septiembre de 1999.

Gran admiradora de Velázquez, El Greco y los grandes pintores españoles, siempre los tuvo presentes en su obra, que destaca por su costumbrismo y el paisaje, especialmente de Ávila en sus últimos años.

Sus obras están expuestas en edificios y entidades oficiales, así como en colecciones privadas de Estados Unidos, y Alemania.

Adelina Labrador y la AEPE

* Al XVI Salón de Otoño de 1942 presentó dos óleos titulados “La Maliciosa” y “Pinos del Guadarrama”.

* En el XVII Salón de otoño de 1943 participó con las obras que tituló “Oriental”, “Lectura” y “Otoño”.

* Al XVIII Salón de otoño de 1944 sólo llevó un óleo titulado “Bazar”

* En el XIX Salón de Otoño de 1945 concurrió con las obras tituladas “Día gris”, “Atrio de las Descalzas”, “Hoz del Júcar”, “Nocturno” y “Labrador castellano”.

* En el XX Salón de Otoño de 1946 encontramos también una obra suya titulada “Virgen”.

* Al XXI Salón de Otoño de 1947 presentó un único óleo titulado “Bodegón Serrano”.

* Presente también en el XXII Salón de Otoño de 1948, al que lleva tres obras: “Puerta de Alfonso VI (Toledo)”, “Claustro de San Juan de los Reyes” y “Barrio de Toledo”.

* Al XXIII Salón de Otoño de 1949presentó una única obra titulada “Bodegón”.

* Con el óleo titulado “Barrio de la Sinagoga” concurrió al XXIV Salón de Otoño de 1950.

* En el XXV Salón de Otoño de 1952 presentó la obra titulada “Ávila”.

* Tras un paréntesis, presentó el óleo “Plaza de la Alberca” al XXXI Salón de Otoño de 1960.

* Al XXXIII Salón de Otoño de 1962 llevó dos óleos: “Estío” y “Desnudo”.

* El XXXIV Salón de Otoño de 1963 fue el último en el que participó, con el lienzo “La antigua fragua”.

 

Exposiciones:

Sala Caja de Ahorros de Vitoria. (2 de abril de 1946).

Sala Vilches, Avda. José Antonio, nº 22, Madrid. (Del 31 de enero al 15 de febrero de 1947): Bodegones: Serrano (Ávila); Música antigua; Libros y candelabro; Romántico; De la verbena (Madrid); Frutas; Manzanas; Bazar; Oriental; Luz de velón; Rosas blancas; Gladiolos; Contraluz; Queso de Urbia; Florero; Retablo. Paisajes: Castilla (Ávila); Calle de la Muerte y la Vida (Ávila); Fuente del Teso (Ávila); Sta. María de Gracia (Ávila); Los Cuatro Postes (Ávila); Santa Clara (Burgos); Recogiendo la mies (Burgos); San Lesmes (Burgos); Santa María (Vitoria); Armentia (Vitoria).

Galerías de Arte Macoy, D. Alfonso I Nº 1, Zaragoza. (Del 6 al 16 de abril de 1948): Paisajes: Pinares de Gredos; Contraluz; Santa María (Vitoria); Camino de Lacua (Vitoria); Santa Ana (Ávila); Plazuela castellana; Paseo de Ronda; La Catedral; Murallas; El Júcar (Cuenca); Lluvia en el Júcar (Cuenca); El Cristo del Amparo (Cuenca); Día Gris (Cuenca); Las Huelgas (Burgos); Atardecer (Burgos); Somo (Santander); Alrededores de Madrid; Ría de Bilbao; Arrechavaleta (Álava) Bodegones: Romántico; Frutas; Azulón (pato); Manzanas; Castañuelas y abanicos; Rosas; Margaritas; Crisantemos; Libros y candelabro; Vino; Oriental; Cabeza de mujer.

Salón Cano, Carrera de San Jerónimo nº 38, Madrid. (Del 22 de diciembre al 2 de enero de 1954): Puente de San Martín (Toledo); Ciudad Amurallada (Ávila); Contraluz; Otoño en el Acueducto (Segovia); Paisaje; Arco de San Andrés (Segovia); Río chico; El Alcázar (Segovia); Luz de mañana (Ávila); Desde los Cigarrales (Toledo); Rincón Teresiano (Ávila); Mirando a la Sierra (El Pardo); Puerta de San Juan (Segovia); Arco de San Vicente (Ávila); Majuelo en otoño; Niebla en El Pardo; San Justo (Segovia); Barbechos; La viña.

Salón Cano, Calle San Jerónimo nº 38, Madrid. (Del 30 de abril al 12 de mayo de 1956): Barbechos y rastrojeras; Campos de trigo; Cigüeñales en el valle; El espantapájaros; Era castellana; Niños en la era; “Tinás” Plazuela del pueblo; Horno (Pedro Bernardo); Pueblo serrano (Pedro Bernardo); Casa del correo (Serranillos); El covacho (Serranillos); Casas (Serranillos); La Pedriza; Por tierras de Santa Teresa; Cigüeñas en la torre; Invierno; Arco de San Vicente; Calle de los Telares; Arroyo Vacas; Cubos y árboles; Murallas; Arco de la Santa; Cabreras; Perdices.

Salón Cano, Carrera de San Jerónimo nº 38, Madrid. (Del 21 de abril al 3 de mayo de 1958): Plaza de La Alberca; Las Espeñitas; Peña de Francia; Peña del Huevo; Desde mi huerto; Barrio Nuevo; Entrada el pueblo; Hórreos Combarros; Tierra de morenas; Jardín en otoño; Campo de Castilla; Atardecer en la fuente; Lejanía en las murallas; Siembra; Campo de amapolas; Crucero castellano; Amanecer; Encinas.

Sala de Exposiciones de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, Torreón de Lozoya, junto a Rosario de Novales Mantilla de los Ríos (Del 12 al 14 de agosto de 1980).

 

Encinas

Árboles

Bodegón con sombrero abulense

Bodegón con motivos abulenses

Boceto del Convento de Gracia

Ávila. Vista de la ciudad

Ávila. Convento de Santa Ana

Fuente del Teso

Las murallas

Molino de la Losa

Molino del Adaja

San Pedro de madrugada

Sierra del zapatero

Vista de las murallas desde el norte

Vista de Ávila

Bibliografía y webgrafía

Labrador González, Adelina. “ÁVILA: fuente de inspiración para todos los artistas. Diputación Provincial e Institución “Gran Duque de Alba”, Ávila, 1964. Col. Temas abulenses.

Pensamiento Alavés. 3 de abril de 1946 

Prados López, José. Revista Mujer, nº 134. Año 1948 – Adelina Labrador.

Ruiz-Ayúcar, Juan. Diario de Ávila. Octubre de 1999.

Diario de Burgos de avisos y noticias: 31 de marzo de 1948; 2 de mayo de 1948

Hoja Oficial del lunes: 1948 noviembre 15  22 enero de 1951, 19 de febrero de 1951, 4 de enero de 1954

www.flickr.com/photos/avilas/5071852427 

Eduardo Duque en internet

José Luis Pajares http://www.avilas.es/ 

https://www.facebook.com/Adelina-Labrador-168331229928081/

https://esacademic.com/dic.nsf/eswiki/37465

https://www.flickr.com/search/?text=%22Adelina%20Labrador%22

Marisa Roesset Velasco

Por Mª Dolores Barreda Pérez

.

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

.

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Marisa Roesset Velasco

ROESSET VELASCO, Marisa. P. 1912. 06. mar. 1904 MADRID. MADRID 18.nov.1976.

Pintora española que nació en Madrid en 1904, en el seno de una familia de artistas y que cultivó el retrato y los temas religiosos, fundiendo con una técnica de vanguardia, una fina espiritualidad.  Amiga del krausismo, pero católica y apostólica.

.

Autorretrato

.

Miembros de su familia y grandes influencias en su vida fueron su tía María Roësset Mosquera, que firmaba como MaRo (1882-1921), y sus sobrinas pintoras, esscritoras, escultoras e ilustradoras Marga Gil Roësset (1908-1932), Marisa Roësset Velasco (1904-1976) y Consuelo Gil Roësset (1905-1995).

Aprendió a dibujar de la mano de su tía María Roësset, disciplina que fue la base fundamental de toda su obra, sus dibujos realizados con apenas diez años ya sorprendieron por su depurada calidad técnica.

De sus catorce años se conservan, un bellísimo pastel a modo de autorretrato, y varias acuarelas en las que demuestra que ya dominaba también esa técnica, según cuenta la que más tarde fue su compañera Lola Rodríguez Aragón en el libro “La mujer en el arte español 1900-1984”.

Alumna en la madrileña Escuela de Bellas Artes de San Fernando, del que fuera Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, Fernando Álvarez de Sotomayor, así como de José María López Mezquita y Daniel Vázquez Díaz, socios también de la institución.

Compartió aula con otras figuras que el tiempo reconoció grandes artistas como Salvador Dalí, Victorina Durán o Lucía Sánchez de Saornil, Marisa se especializó en el retrato y puso especial énfasis en el estudio de la pintura religiosa, una decisión valiente ya que no era un género muy apreciado en aquellos momentos y aunque el retrato sí era muy considerado, el enfoque que impuso en sus obras ya demostraba ideas muy avanzadas para su época. Nunca perteneció a corriente artística concreta porque siempre buscó en la pintura su propia identidad como mujer y como creadora sin atenerse a cánones.

.

Retrato de una amiga

.

Se dio a conocer en el Liceum Club Femenino, en una exposición que resultó ser un éxito, destacando especialmente por las críticas favorables de su obra titulada “Rezando el Rosario”.

Junto a la pintora alemana Gisela Ephrussi, expuso en el Palacio de Bibliotecas y Museos Nacionales de Madrid entre los que destacaron sus lienzos “Marinero Vasco”, “Hanny y Guki”, “Bolas”, “La Playa”, “Gitana” y otros dos autorretratos.

.

.

Este acontecimiento se vio reflejado en la Gaceta de Bellas Artes del 15 de diciembre de 1929, en donde G.C. (presumiblemente Pedro García Camio) firma una crítica de la exposición en la que se afirma que “la Srta. Roësset es ya bastante conocida en el mundo del Arte. Debutó en la Exposición Nacional de 1924 con un autorretrato que mereció la tercera medalla y que ahora figura en la Galería de Arte Moderno de Madrid. Más tarde, expuso telas de temas variados en diversos certámenes artísticos, y, últimamente, en la Exposición Internacional de Barcelona, el Jurado le adjudicó también una tercera medalla. Lo interesante de la pintura de la Srta. Roësset, está en la continua evolución de su manera de ver e interpretar la Naturaleza; aún más lo sería si esta evolución no hubiera obedecido un poco a la influencia de los diversos maestros que ha tenido. Es probable que la gran facilidad y dominio de la paleta que ya posee la joven artista, hayan favorecido esta pequeña debilidad suya, que, desde luego, ahora ha desaparecido completamente, como lo revelan sus últimas obras.  Su pintura, antes bituminosa y algo sucia, se ha ido poco a poco limpiando e inundando de luz; en la clara visión del aire libre se ha concentrado todo el esfuerzo colorístico de la joven artista. El “Cuadro para el cuarto de una niña” es, a mi juicio, la mejor tela de las expuestas; en él, las gamas de color son exquisitamente buscadas y conseguidas; la composición tiene una gracia purísima, y la personalidad de la Srta. Roësset se afirma rotundamente; también el cuadro “Una gitana” es obra de gran fuerza: la figura está dibujada con seguridad y energía varonil, y el carácter de la cabeza revela una fuerte penetración psicológica del modelo. Estas dos telas y unas cuantas más nos enseñan una artista llena de vigor y de la que se puede esperar mucho en el porvenir, que auguramos glorioso…. La exposición es digna de todo elogio, y se hace simpática por el noble esfuerzo que representa en estas dos jóvenes damas que, abrazando el camino del Arte, han tenido el valor de ponerse en las líneas avanzadas”.

.

Retrato de la Señora de la Peña. 1947

.

Participando después en numerosas exposiciones y certámenes artísticos, como la exposición celebrada en el Museo Nacional de Arte Moderno de Madrid en 1929 y dos años más tarde al concurso de Pintura, Escultura y Grabado organizado por el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Consiguió la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de 1924 y en la de 1929, por los lienzos titulados Autorretrato y Reposo. Segunda Medalla en la Nacional de 1941 por el lienzo titulado La Anunciación.

.

La Anunciación

.

Participó en el IX Salón de Otoño de 1929, con la obra titulada “Campesinos de Ávila”, un óleo sobre lienzo de 1’39 x 1’12 cms. y en cuya ficha de inscripción figuraba que la artista era natural de Madrid, con domicilio en la Calle Valenzuela, 3.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1934 mostró su otra pasión, la pintura religiosa: su cuadro “Virgen”, una obra religiosa pero de una fractura rotundamente moderna, llamó la atención de los espectadores y críticos que vieron en esa generación por primera vez con rigor a las mujeres artistas españolas.

.

Estévez Ortega firma un interesante artículo en la Gaceta de Bellas Artes de marzo de 1934 en el que se dice que ”…la joven pintora Marisa Roësset, segura de su arte y dotada de raras condiciones pictóricas. Marisa, en constante evolución, procede, por selección, con agudeza extraordinaria, con señero sentido crítico y con un poderoso instinto asimilativo, que no la perjudica porque tiene talento y un fervoroso deseo de colmar, de ser, de lograr… Pero Marisa, menuda, circunspecta, reflexiva y serena, pese a su rostro de chiquillo travieso y voluntarioso, sabe bien por dónde camina a dónde…. y va en derechura hacia el final, con parsimonia… Ni tiene impaciencias juveniles, ni apresuramientos locos. Lentamente, gustosamente…. va haciendo su labor, cada vez más depurada, más personal, más libre de ajenas influencias y más coetánea de su tiempo y de su época

Presentó obras a la exposición del Women International Art Club de 1947 y un año después en la Internacional de Buenos Aires.

En su trayectoria artística recibió excelentes críticas que se publicaron en las más prestigiosas publicaciones como Blanco y Negro, El Sol, La Esfera, Crónica, El Imparcial, La Libertad, El Heraldo de Madrid, La Voz, La Época y Estampa entre otros.

Autorretrato (1924). Marisa se auto dibuja como una joven de estética moderna, pelo a lo garçon y cuidado estilo

 

En su obra “La isla del tesoro” (1928) o “La Isla Misteriosa” sus modelos fueron su hermano menor, Mauricio y un hijo de su maestro, Sotomayor

 

Vivió discretamente su condición homosexual, manteniendo una estrecha relación con la profesora del Centro de Canto, Lola Rodríguez Aragón, mostrándose como una mujer moderna, con una estética cercana al dandismo, alejándose y cuestionando los estereotipos femeninos de la mujer, mostrando la búsqueda de su propia identidad.

Durante casi cuarenta años dio clases de pintura en su estudio de la calle Goya.

 Mujer de azul (1928)

 

Roësset fue una pintora inteligente llena de amor y alegría.

Sus obras tienen una depurada técnica y muestran un trabajo excepcional del color con una base sólida de dibujo que presentan escorzos y perspectivas exquisitas.

Su obra forma parte de las colecciones del Museo de Arte Moderno de Barcelona, de la Escuela de Canto de Madrid y del Museo del Prado entre otras instituciones.

.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

.

Marisa murió de cáncer en 1976. Su compañera Lola Rodríguez Aragón hizo de las dos casas en las que vivían, un cuidado museo con toda su obra. Su intención era hacer un patronato y donarlo al Estado español, pero vio truncada su ideal al fallecer repentinamente, desmantelando entonces la familia todo su legado, con el reparto de cuadros y enseres.

Ambas descansan en la misma tumba en la Sacramental de San Isidro de Madrid.

.

.

.

BIBLIOGRAFÍA

Mujeres en el arte español, cat. exp., Madrid, Centro Cultural Conde Duque, 1984.

Pantorba, Bernardino de, Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en España [1948], Madrid, Jesús Ramón García-Rama, 1980, p. 471.

El retrato elegante, cat. exp., Madrid, Museo Municipal, 2000, pp. 116-117, n.º 140.

Gaceta de Bellas Artes

 

 

Teresa Madasú y Celestino

Por Mª Dolores Barreda Pérez

.

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

.

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

.

TERESA MADASÚ Y CELESTINO (o Teresa Madasú de Avellaneda)

.

Teresa Madasú y Celestino o también conocida como Teresa Madasú de Avellaneda. Zaragoza, 1855 – Madrid, 11 de marzo de 1917.

Pintora, dibujante y litógrafa. Hija de Antonio Madasú y Tomás, funcionario que tras servir once años como militar en el ejército, estuvo trabajando hasta 1865 como oficial de la administración de hacienda en las poblaciones de Biescas, Ayerbe y Huesca, siendo destinado posteriormente a Linares, con el empleo de pagador de las minas del estado.

Teresa Madasú se crió en Linares, donde desde muy pronta edad dio muestras de excepcionales aptitudes para el dibujo, dedicándose a  la práctica de copias, como un retrato litográfico de Emilio Castelar y los grabados del periódico de modas Le Magasin des Demoiselles, trabajos que llamaron la atención  del ingeniero director de las minas de Linares, Luis Fernández Sedeño, que le encargó la ejecución de una serie de copias de fósiles que posteriormente publicaría, en siete láminas, la comisión del mapa geológico en la acreditada litografía del alemán  Gustavo Pfeiffer.

Al jubilarse su padre en 1871, la familia se desplazó a Madrid, pero al carecer de suficientes recursos, Teresa y sus tres hermanas tuvieron que trabajar como costureras. Su padre además padeció una grave enfermedad y su único hermano, alférez del ejército, falleció en Cuba.

Fue entonces cuando en 1872, el pintor y arqueólogo Paulino Savirón y Esteban, un antiguo amigo que su padre Antonio conoció en Aragón, intercedió para que Teresa trabajara como dibujante en la publicación El Museo Español de Antigüedades que editaba don José Gil Dorregaray.

Copia de “Melchor de Macanaz” obra de Teresa Madasú, Museo del Prado

 

En 1873 asistió a la recién creada cátedra de dibujo para señoritas del Conservatorio de las Artes que dirigía el pintor José Vallejo, que advirtió las dotes de dibujo de Teresa y se ofreció para orientarla en su carrera, haciéndola asistir a las cátedras de tarde y noche.

La recompensa no se hizo esperar, pues obtuvo el primer premio de oposición en el mencionado curso y también fue recompensada con una mención de cooperación en la Exposición Nacional de 1874 por sus nueve dibujos presentados, que el jurado de exámenes decidió conservar en el álbum del Ministerio de Fomento.

En 1873 empezó los estudios en la Escuela Especial de Pintura en Madrid, inscribiéndose en las categorías de Antiguo, Ropajes y Modelo antiguo, transcurriendo el resto del tiempo copiando objetos del Museo Arqueológico y realizando varios trabajos para publicaciones  como La Ilustración Católica (Dibujo de la escultura  El mendigo Lázaro de Alcoverro, 1878 ) que le proporcionó el profesor Vallejo.

Aprende a litografiar y empieza a copiar fósiles en láminas que son publicadas por la Comisión del mapa geológico.

Fue pensionada por el Ministerio de Fomento y premiada en varias exposiciones tanto por sus dibujos y acuarelas como por sus trabajos litográficos.

Figura registrada en el libro de copistas del Museo del Prado el 11 de junio de 1875 siendo garante el director.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1876 presentó una acuarela, copia de un retablo indio consagrado a la diosa Durga.

Por estas fechas se casa con el funcionario de hacienda Joaquín Avellaneda y Rico, y en 1880 finaliza sus estudios en la Academia.

En 1881, el periódico El globo le encarga que dibuje la urna donde descansaban los restos de Calderón, con motivo de las fiestas del centenario, publicando el grabado en su portada el 27 de mayo de 1881.

En 1881 seguía trabajando con dibujos de fósiles para El mapa geológico de España.

En 1888 la nombraron responsable de dar las clases de la recién creada asignatura de “Clase de dibujo con aplicación a las artes y a la industria” en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer.

En 1890 tomo parte en la Exposición Nacional con el Retrato de doña R.A.

En 1897 era profesora de pintura en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer.

Falleció el 11 de marzo de 1917. Su marido, Joaquín Avellaneda se volvería a casar en 1918 con Dolores Millán.

El en Museo del Prado de Madrid se encuentra una de sus obras, una copia titulada “Melchor de Macanaz”, un óleo sobre lienzo realizado en 1877.

El imparcial. 8/6/1874

Al examinar los dibujos de fósiles que se están preparando para las láminas que han de acompasar á algunas Memorias geológicas, nos Sorprendió la perfección y exactitud con que están copiados del natural; y como en España este género de dibujo es tan nuevo que casi es desconocido, preguntamos con cierto interés quién era el afortunado artista que aquellos trabajos hacía y nuestra sorpresa fue mayor cuando nos contestaron que la señorita doña Teresa Madasú. Es tan extraño que una señorita se dedique en nuestro país a dibujar fósiles, que excitada nuestra curiosidad, tratamos de indagar las causas de un hecho tan singular, y he aquí lo que hemos averiguado en breves palabras que compendian la vida de un genio artístico y de una virtuosa hija de familia.

En 1869 residía en Linares, donde su padre D. Antonio Madasú era oficial pagador de las minas del Estado, y allí empezó a manifestar su afición y aptitud para el dibujo, copiando el caballo de oros de una baraja, que fue el caballo de batalla que decidió de su porvenir.

Vista la copia por los ingenieros destinados a aquel establecimiento minero, la animaron con sus justas alabanzas, y estimulada por ellas acometió la empresa, ardua para quién no poseía la más ligera noción de dibujo, de copiar una cabeza de los modelos que publica el periódico de modas Le Magasin des Demoiselles, imitando el claro-oscuro con puntos de lápiz más o menos gruesos, trabajo improbo que la fatigó al extremo de tener que abandonarlo, pero cuya perfección era tal, que hizo dudar quién seria el autor.

Esto picó su amor propio, y acto continuo se puso a copiar un retrato litografiado do D. Emilio Castelar, que disipó todo género de duda. Estas primeras tentativas no tuvieron consecuencias por el momento. En 1871 el Sr. Madasú quedó cesantil, viniendo a Madrid, donde doña Teresa y sus tres hermanas se dedicaron á la costura, el padre pasó una penosa enfermedad, y su hermano, alférez del ejército, falleció en Cuba, estando la familia reducida ala más triste situación. No por esto desmayó la señorita Madasú en el firme propósito que había formado de trocar la aguja por el lápiz; antes se animó más en él, consiguiendo en 1873 por mediación de un antiguo amigo de la familia, D. Paulino Saviron, obtener trabajo para Ia obra que sobre antigüedades artísticas publica el señor Dorregáray. Sus deseos se realizaron con el establecimiento en el Conservatorio de artes (Cátedra pública de dibujo para señoritas, bajo la dirección del señor don José Vallejo, cuyo distinguido profesor comprendió desde luego que si esta alumna carecía por completo de instrucción, tenia sobrada aptitud y voluntad para aprender, y la hizo asistir a las cátedras de tarde y de noche. La discípula correspondió al interés del maestro, concluyendo 22 dibujitos desde el 13 de enero hasta principio de mayo de 1873, ganando el primer premio por oposición y obteniendo otro premio en la última Exposición Nacional del Paseo del Cisne, por los nueve dibujos presentados, que el jurado de exámenes del Conservatorio juzgó dignos de reservar para el álbum del ministerio de Fomento. Estos primeros triunfos estimularon más y más su afán insaciable de aprender, consiguiendo después de varias gestiones ser matriculada en los estudios superiores de pintura, concurriendo por mañana y noche, durante el curso que acaba de terminar a las clases públicas de antiguo, ropajes y modelado antiguo, y empleando el resto del día en copiar objetos del Museo arqueológico, en los trabajos que la proporcionó su primer profesor Sr. Vallejo para las obras ilustradas que publica el Sr. Borrell y en otros que le encomiendan varios editores. Un día oyó explicar a un compañero de su hermano la manera de trasladar los dibujos a la piedra en el deposito de planos del ministerio de la Guerra, y sin más antecedentes se aventuró a hacer un ensayo con un retrato de María Antonieta, que se estampó en Ia litografía del Sr. Zaragozano. El éxito fue completo, y entonces fue cuando el ingeniero de minas D. Luis Periandez Sedeño, que era director de las minas de Linares en la época en que la señorita Madasú hacia sus primeras pruebas, la excitó a copiar fósiles, trabajo difícil, porque sus contornos no están siempre bien determinados, y delicada porque de un detalle, al parecer insignificante, depende el carácter distintivo de una especie o de una variedad, y que sin embargo, lo desempeña hoy con tanta perfección como en el extranjero…. EUGENIO MAFFEI.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad