Alejandro Aguilar Soria

Miembro del Jurado del 87 Salón de Otoño de la AEPE

¿Qué te ha parecido el nivel de este año?

Buen nivel, interesante, con propuestas serias a tener en cuenta.

Como figura importante en el mundo del arte, ¿Qué te parece el Salón de Otoño? ¿Te parece una lanzadera artística?

Me parece un clásico en la temporada expositiva del otoño. Es un punto de referencia, y además marca siempre la temporada, sirve como bastión. Mucha gente asociamos el año académico artístico con el Salón de Otoño. Es así de familiar ya para los artistas.

¿Crees que en esta edición del Salón de Otoño se pueden ver las últimas tendencias artísticas?

Creo que sí, se pueden ver tendencias. Todas no, pero sí que hay un abanico amplio en la que hay muchas representadas, tanto técnico como estilístico.

¿Qué aporta el Salón de Otoño a los artistas?

Estabilidad. Al fin y al cabo, es un escalón más, porque forma parte del tejido curricular artístico de cualquier creador y artista, un estímulo que cualquiera queremos tener y atesorar. El Salón de Otoño es uno de los certámenes con más historia, por lo tanto, a la vez que sirve de referente, sirve también para ver la proyección del artista. Por ello, creo que es una plataforma imprescindible para que el artista pueda mostrar su obra, sobre todo para los más jóvenes, extremadamente interesante.

Ricardo Sanz

Miembro del Jurado del 87 Salón de Otoño de la AEPE

¿Qué te ha parecido el nivel de este año?

A pesar de haber tenido algo  menos de cantidad de obras, sí ha habido unas cuantas muy interesantes.

Como figura importante en el mundo del arte, ¿Qué te parece el Salón de Otoño? ¿Te parece una lanzadera artística?

Me parece un certamen en extremo interesante y bastante importante, porque a la exposición acude muchísimo público y las obras de los artistas seleccionados serán vistas por las personas que acudan a ver la exposición. Esa es una interacción necesaria para cualquier artista.

¿Crees que en esta edición del Salón de Otoño se pueden ver las últimas tendencias artísticas?

Efectivamente hay un poco de todo, figurativo abstracto… va a estar bastante bien en cuanto a propuestas.

¿Qué aporta el Salón de Otoño a los artistas?

Es una manera de mostrarse en una exposición colectiva, y las medallas del Salón de Otoño que siempre siempre, son un honor y son muy importantes para el currículum de cualquier artista

Paula Varona

Miembro del Jurado del 87 Salón de Otoño de la AEPE

¿Qué te ha parecido el nivel de este año?

Me ha parecido que el nivel estaba bastante bien; diferente, porque el tamaño de los cuadros era más pequeño, pero en realidad había mucha variedad.

Como figura importante en el mundo del arte, ¿Qué te parece el Salón de Otoño? ¿Te parece una lanzadera artística?

Más que una lanzadera, me parece que es una institución. Es un certamen que lleva vigente desde 1920, por lo que es un acontecimiento muy sólido y firme en el mundo de la cultura española, y dentro de lo que es el mundo del arte.

¿Crees que en esta edición del Salón de Otoño se pueden ver las últimas tendencias artísticas?

En principio, no diría yo tanto; hay mucha variedad, pero no está todo lo que se puede llegar a ver dentro del mundo del arte. Creo que como está cambiando todo muy rápido, y que toda la incertidumbre que hay a día de hoy se transmitirá en el arte, ya que el arte es el transmisor de la situación que vivimos, anímica, económica, etc. Por lo tanto, yo creo que todavía no lo hemos visto… pero todo llegará…

¿Qué aporta el Salón de Otoño a los artistas?

Ilusión, inquietud, expectativas y ganas de seguir adelante. Me parece que ser partícipe, seleccionado o ganador es algo que motiva muchísimo. Yo he sido partícipe de este certamen durante muchísimos años y así lo he sentido. Ahora lo veo todo desde el otro lado, desde el punto de vista del jurado y lo cierto es que es muy complicado seleccionar y premiar tanto arte.

Tomás Paredes

Miembro del Jurado del 87 Salón de Otoño de la AEPE

¿Qué te ha parecido el nivel de este año?

Dadas las circunstancias, muy bueno. Quiero decir que con esta irregularidad de todo, ha habido menos aportación y proporcionalmente, cuando hay menos aportación, varía la calidad, y dentro de esta situación creo que el nivel es muy salvable y está bastante bien.

Como figura importante en el mundo del arte, ¿Qué te parece el Salón de Otoño? ¿Te parece una lanzadera artística?

Siempre ha sido importante, porque el Salón de Otoño no es una cuestión de ahora, son 87 ediciones y siempre es importante exponer, y ahora precisamente creo que es más importante que nunca poder hacerlo, sobre todo cuando el resto de la cultura se ha parado, que el Salón de Otoño siga adelante es un gran triunfo.

¿Crees que en esta edición del Salón de Otoño se pueden ver las últimas tendencias artísticas?

No creo que sean todas las tendencias. Creo que es un concurso de pintura y escultura, pero dentro de la pintura, sí que hemos visto diferentes formas de realizar pintura. Pero creo que es suficiente para lo que aporta el Salón de Otoño.

¿Qué aporta el Salón de Otoño a los artistas?

A los artistas les aporta mucho. Les aporta la posibilidad de concurrir, la posibilidad de exhibir su obra y la posibilidad de ser premiado, de tener una medalla y ser distinguido de alguna forma; todo lo que se aporte al arte es siempre una bendición.

AEDA, colaborador del 87 Salón de Otoño de la AEPE

Desde el año 2014, la Agrupación Española de Acuarelistas se suma al Salón de Otoño con la concesión del Premio AEDA, en una colaboración que era del todo necesaria para aglutinar los esfuerzos que ambas instituciones realizan por el desarrollo del arte.

La presencia de la institución en el Salón de Otoño es una actuación lógica, ya que la acuarela es una disciplina muy utilizada en las obras que se presentan habitualmente a este certamen.

Este año además, la Agrupación Española de Acuarelistas, celebra el 75 aniversario de su nacimiento como entidad de referencia entre los acuarelistas de España y desde estas líneas, deseamos felicitar a la entidad y desearle una larga carrera de éxitos como los que ha cosechado hasta el momento.

Más información:
http://aedamadrid.org/

Santiago de Santiago, colaborador del 87 Salón de Otoño de la AEPE

Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores, que honra con su presencia cada año una cita tan importante como es el Salón de Otoño, en un premio que lleva su nombre y que se concreta en un trofeo salido de su taller, una estatuilla nacida de las manos de uno de los mejores escultores y máximo exponente de una época de la historia del arte de España irrepetible.

De su extenso currículo podemos destacar:

– Medalla de bronce Exposición Nacional E y D. 1953

– Segundo Premio Melilla 1953.

– Medalla especial de la EXINCO 1962

– Elegido Popular de Avila 1965.

– Espiga de Oro Valdepeñas 1970

– Miembro de Honor de la Orden Gran Duque de Alba 1971

– Premio Exposición Internacional de Bellas Artes 1975

– Cruz Militar de primera clase con distintivo blanco 1976

– Distinction Price en Hakone, Japon.

– Premio Mejor Escultor 1980

– Premio T de triunfador 1982

– Medalla de oro y brillantes SEK 1982

– Premio Triunfadores Ladreda 25, Segovia 1982

– Caballero Templario de la Orden de Jerusalén en 1987

– Premio en el II Gran Premio Rodín. Japón 1987

– Caballero de la Viña de Plata. México. 1988

– Liderman al prestigio y creatividad en Escultura 1988

– Laurel de oro a la calidad. Barcelona 1988

– Tercera medalla Salón de Otoño 1957. Premio Marques de Aledo 1957

– Primera medalla Arte Decorativo Salón de Otoño 1963

– Premio Orilo 1963.

– Premio Excmo. Ayuntamiento de Madrid en la Exposición de San Isidro 1976.

– Medalla Mateo Inurria en el Salón de Otoño de 1966. Premio Excmo. Ayuntamiento de Madrid en 1968.

– Premio Especial Princesa Sofía Salón 1971

– Medalla de Honor en el Salón de Otoño 1977

– Escribió poesía y pronunció algunas conferencias, sobre poesía y escultura. El 26 de octubre de 1979, en el ciclo de conferencias de la Asociación con el título de Escultura y poesía.

– Publicó el libro Piedra Ardiente 1980

– Libro de su obra editado por Caja de Avila en 1987

– Expuso varias veces en Japón y en Méjico. Su obra está por todo el mundo.

– Desde 1967 se concede en el Salón de Otoño un premio con su nombre, consistente en una escultura suya.

– Tuvo sala especial con 23 obras en el Salón de 1966.

– Vocal de 1960 a 1969, contador de 1970 a 1972, Relaciones Públicas en 1973 y 1974, Vicepresidente hasta 1987.

– Participó en los Salones de Otoño de 1955 a 1960 y de 1962 a 1979, siendo Jurado en el de 1967.

Más información:

http://santiagodesantiago.es/

El Ayuntamiento de Getafe, colaborador del 87 Salón de Otoño de la AEPE

El Ayuntamiento de Getafe, a través de la Concejalía de Cultura, otorga el “Premio Ciudad de Getafe”, dotado con la realización de una exposición individual, con su correspondiente catálogo, en la sala municipal de exposiciones “Lorenzo Vaquero”, situada en la Antigua Fábrica de Harinas, un espacio céntrico con una ubicación estratégica que convierten a este premio en uno de los más interesantes del 87 Salón de Otoño. 

Los responsables de Cultura en el Ayuntamiento de Getafe, se centran en dar mayor calidad al programa de exposiciones de la ciudad, programa dirigido a promover el conocimiento y el gusto por las artes plásticas entre los ciudadanos de Getafe. Con el objeto de educar la mirada analítica en niños y adolescentes, busca un equilibrio entre los contenidos temáticos (por ejemplo el medio ambiente) y los puramente artísticos (las artes plásticas).

Más información:

http://getafe.es/

Tritoma, colaborador del 87 Salón de Otoño de la AEPE

Tritoma colabora en el 87 Salón de Otoño de la AEPE con el PREMIO TRITOMA , dotado con la realización de una exposición individual, con su correspondiente catálogo, en el Centro Cultural Sanchinarro. 

Expertos en Gestión Cultural, con más de 30 años de experiencia acumulada en la creación, gestión y promoción de eventos culturales. Desde 1986, su máximo objetivo es la creación, promoción y desarrollo de servicios sociales, culturales, educativos y de ocio.

Acercar la cultura a todos. Esa es la misión de Tritoma, que proporciona un servicio de gestión en los ámbitos de la cultura y la educación, así como la difusión y comunicación de estos proyectos en distintos soportes editoriales, mediáticos y multimedia.

También trabajan en campos tan diversos como la gestión cultural, los programas de educación y formación, las actividades dirigidas a la infancia y la juventud, los servicios sociales y la cooperación al desarrollo.

Todo ello a través de un servicio profesional y de calidad en la creación, promoción y desarrollo de servicios sociales, culturales, educativos y de ocio que requieran la participación de una empresa especializada.

En Tritoma, son conscientes de que este es un camino con un recorrido largo y una sola meta: hacer llegar la cultura a todos. Por eso ofrecen un amplio abanico de servicios de gestión cultural.

Más información:

http:://www.tritoma.es

La AEPE en PatrocinaM

PatrocinaM es la primera plataforma de Sponsorship Crowdfunding que publicita eventos y proyectos para poder lograr patrocinadores o financiación. Este escaparate de proyectos, estudia detalladamente cada propuesta que quiere ser publicada y poder lograr un acuerdo de patrocinio con una marca.

La Asociación Española de Pintores y Escultores presentó la propuesta del Salón de Otoño para poder lograr otro patrocinador y también mostrar al mundo cultural que existen mecenas que a pesar de las circunstancias quieren seguir apoyando la cultura y promoviéndola. Pero no solo pueden participar las grandes marcas, también tienen cabida las pequeñas empresas o las personas de a pie, a través de: donaciones (aportaciones puras y simples a favor de un proyecto), patrocinio en especie (esta línea ofrece bienes o servicios en vez de dinero), convenio de colaboración empresarial en actividades de interés general, o patrocinio de medios de difusión. Estas nuevas líneas de patrocinio son fruto de propuestas de otras entidades para poder participar en el Salón de Otoño, entre otros.

Como se ha mencionado en el párrafo anterior, la idea presentada y aceptada por PatrocinaM ha sido la del Salón de Otoño. En todo momento, se ha indicado la historia de nuestra entidad y la importancia del Salón de Otoño en la historia cultural, así como su evolución y la alta afluencia de participantes que quieren formar parte del proyecto, demostrando así su importancia. Cabe mencionar también que en la presentación se incidió en otros trabajos que la AEPE ha llevado a cabo, como: los Premios Reina Sofía de Pintura y Escultura, la exposición EScultura, la exposición “Lo que no ves” en colaboración con INDIVI, la colaboración con Alusamen, el Certamen de Pequeño Formato, Congreso Internacional de Crítica de Arte en el Museo Reina Sofía…

Sin duda es una oportunidad para la Asociación Española de Pintores y Escultores y para las entidades o personas que se ponen en contacto con nosotros para colaborar, ya que a través de esta plataforma podrán optar por la manera que mejor les parezca. Además, el poder publicar en la plataforma PatrocinaM el proyecto, ya es un reconocimiento en sí, como bien se ha dicho antes, son pocas y muy bien seleccionados los proyectos que se publican.

El proyecto se puede ver a través del siguiente enlace: https://patrocinam.com/proyecto/salon-de-otono1117/

Las Medallas de la Asociación Española de Pintores y Escultores

La Medalla de Fructuoso Orduna

Por Mª Dolores Barreda Pérez

La Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores celebrada el 10 de febrero de 2017, aprobó la propuesta planteada por el Presidente de la centenaria entidad, José Gabriel Astudillo López, relativa a la reorganización de los premios y galardones que otorga la institución en los distintos certámenes y concursos habituales.

     Los análisis realizados por la Junta Directiva sobre el más que positivo aumento del número de esculturas que se presentan en cada convocatoria, hacían necesario distinguir definitivamente las secciones de pintura y escultura, dotándolas con premios bien diferenciados, de forma que no compitan entre sí dos elementos tan distintos y cuyo contenido da nombre a la Asociación Española de Pintores y Escultores.

     Ante esta situación, se hizo imprescindible revisar y reformar las bases de las distintas convocatorias que lleva a cabo la AEPE, y teniendo en cuenta que algunas de ellas tenían medalla propia, aunque sin especificar si era de pintura o de escultura, se hacía del todo necesario analizar los premios y distinciones que hasta la fecha otorgaba la institución, planteando una propuesta justificada del por qué y del cómo hacer bien las cosas.

     Es triste y descorazonador pensar que las distinciones y los premios, más allá de la pura anotación que nos queda en la actualidad, no tienen ningún tipo de soporte documental ni histórico. Más descorazonador aún pensar que hay medallas con reglamento específico del que no sabemos nada pese a haber visto la luz en nuestra entidad.

     El extravío de la documentación que se custodia en la institución, en el transcurso de los años, de forma cotidiana y habitual, nos priva de archivos históricos más completos en los que apoyarnos y poder entender mejor el cómo y por qué de cada acción.

     Partiendo del documento base de la Asociación Española de Pintores y Escultores que nos proporciona un mínimo soporte histórico como es el libro de la Historia elaborado por el Bibliotecario, Fernando de Marta y Sebastián, vamos a tratar de saber cómo y cuándo nacieron los premios y distinciones, y sobre todo, por qué y con qué fin, nacen los nuevos para cubrir la necesidad planteada de distinguir entre disciplinas artísticas.

Pero antes de nada, debemos saber más acerca de la Medalla de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Fructuoso Orduna, Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores y autor de la Medalla de la AEPE

Creación de la Medalla

Bajo la presidencia de Pedro Poggio y siendo Secretario General Pedro García Camio, se reúne la Junta Directiva, informándose de ello en la Gaceta del 15 de junio de 1926, en donde aparece publicado textualmente, bajo el título de “Una Medalla de Oro”: “La Asociación de Pintores y Escultores, y por acuerdo de la Junta Directiva, ha creado una “Medalla de Oro” que, al igual que la del Círculo de Bellas Artes de Madrid, será otorgada en las Exposiciones Nacionales, y por primera vez en la actual Nacional que se celebra en el Retiro. Ha movido a ello, no sólo el deseo justificadísimo de que nuestra Asociación, a este respecto, no fuera menos que cualquier otra entidad, sino, además, el afán de acuciar la creación de premios especiales, de que tan faltas están nuestras Exposiciones. Da grima, en verdad, comparar cómo se estimula a los artistas, por los particulares, en otros países y lo muy poco que en España se hace en este aspecto. Esta nueva “Medalla de oro” será obra del escultor Fructuoso Orduña, que se ha ofrecido a modelarla gratuitamente».

«Su valor no será inferior a 500 pesetas, cantidad que se recaudará por suscripción, agradeciendo mucho que los que deseen suscribirse lo hagan rápidamente, pudiendo dirigirse para ello a esta Secretaría, Jovellanos, 8, Madrid. (La tan repetida Medalla será otorgada en las mismas condiciones que la de Honor, y firmando el votante la candidatura)».

El día 12 de junio se celebró la votación de la Medalla de Oro de la Asociación de Pintores y Escultores en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1926, otorgándose a Martínez Vázquez por su cuadro “La Rondeña”. La Gaceta de Bellas Artes del 1 de junio de 1927 (Año XVIII, Núm. 313) publicó en su portada una fotografía original de Moreno, (Pl. de las Cortes, 8), del Anverso de la Medalla de Oro creada por la Asociación de Pintores y Escultores, para ser concedida en las Exposiciones Nacionales, obra del escultor Fructuoso Orduna.

Medalla de la AEPE obra original de Fructuoso Orduña

La Medalla en el Salón de Otoño


Portada de la Gaceta de Bellas Artes del 1 de junio de 1927 (Año XVIII, Núm. 313)

El I Salón de Otoño de 1920 nació …“Sin recompensas, sin presiones, sin apasionamientos, sin envidias ni prejuicios, el próximo Salón Otoñal ha de ser, no el campo de batalla de odiosas comparaciones, sino el santuario en el cual cada manifestación, cada destello tenga su propio altar, su merecido respeto y sus creyentes, todo en un ambiente de paz, de dulzura y compañerismo, que haga de ella en los años sucesivos el lugar consagrado a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad de los artistas y sus admiradores”…”Íntegro, sin prejuicios, en apretado haz, los artistas españoles inaugurarán, entregando al juicio público, al de la Prensa y a los altos poderes de toda clase, de quienes esperarán tranquilos el fallo”…

Como vemos, el Salón de Otoño nació con la idea de exhibir solo las obras, pero no otorgar ningún tipo de recompensa ni distinciones.

Sin embargo, en el III Salón de Otoño de 1922, y con la aprobación de la Junta General de 25 de mayo de ese mismo año, ya se hicieron propuestas de socio para los que no lo eran, propuestas que incluían la exención de la cuota de entrada, y para los que ya eran asociados se proponía que se les pudiera nombrar Socio de Mérito o Socio de Honor.

De esta forma, las primeras recompensas en un Salón de Otoño se otorgaron en el III Salón de 1922 y fueron el nombramiento de Socios de Honor, que según resaltaba el Reglamento, se acordaron por mayoría de votos, y que recayeron en José Moreno Carbonero, Julio Moisés, Jaldón, José Gutiérrez Solana y Miguel de la Cruz.

Así transcurrieron los salones hasta el año 1936, en que la actividad de la Asociación de Pintores y Escultores se vio interrumpida por la contienda civil.

En mayo de 1939, el Secretario de la entidad, José Prados López, envió una carta a los socios, que se difundió en los distintos medios de comunicación de la época, en la que rogaba a los artistas que poseían la Medalla de Oro de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, para que la entregasen en un acto altruista que ayudara a la reconstrucción de la España de la posguerra.

Toda la prensa recogió esta solicitud y la generosidad de los artistas que finalmente la entregaron, insistiendo en la voluntariedad del acto, y a quienes se les ofreció recibir otras medallas fundidas en inferior metal, para recuerdo.  

El plazo inicial fue hasta el 31 de mayo, pensando poder entregarlas al Vicepresidente del Gobierno el día 2 de junio, pero esta audiencia no tuvo lugar hasta el día 17, cuando el Conde de Jordana recibió en Burgos a la Junta Directiva de la Asociación y aceptó para el Tesoro Nacional las primeras 15 Medallas recibidas.

Entre quienes desinteresadamente las aportaron, y cabe recordar que dichas Medallas eran ciertamente de oro, figuran Mariano Benlliure, Aniceto Marinas, José Garnelo y Alda, Fructuoso Orduna, Daniel Vázquez Díaz, José Gutierrez Solana, Julio Prieto Nespereira, José Bueno Gimeno, Jacinto Higueras Cátedra, Eugenio Hermoso, Eduardo Chicharro Chicharro, José Ortells…

En la Junta Directiva del 15 de marzo de 1940, bajo la presidencia de Fructuoso Orduna y siendo Secretario José Prados López, se decidió que la leyenda de las medallas de bronce que sustituían a las medallas de oro entregadas por los artistas fuera: «España, por tu oro, te devuelve este honor -1940», y de ellas se hicieron cincuenta ejemplares, aunque en una Junta anterior se habían aprobado 30, que fueron hechas por la Casa Teu, sobre el modelo realizado por José Ortells. Dichas medallas fueron entregadas por Juan de Contreras y López de Ayala, más conocido como el Marqués de Lozoya, que ocupaba el cargo de Director General de Bellas Artes, en su despacho oficial el 17 de junio de 1940.

Como veíamos anteriormente, hasta este momento, las recompensas del Salón de Otoño se limitaban a los nombramientos honoríficos de Socios de Honor y de Mérito.

En 1942, para el XVI Salón de Otoño, se establecen por primera vez premios económicos, que conviven con los honoríficos: el Ministerio de Educación Nacional aportó 10.000 pesetas, y 1.000 pesetas el Ayuntamiento de Madrid y la Diputación Provincial de Madrid otras 1.000.

Para el XIX Salón de Otoño de 1945 la Dirección General de Bellas Artes concedió 10.000 pesetas para premios-adquisición de obras con destino al Museo de Arte Moderno.

También hubo premios de 5.000 pts del Banco de España, de 2.500 del Duque de Alba y del Marqués de Aledo, así como los ofrecidos por el Ayuntamiento y la Diputación de Madrid.

En principio, los premios del Salón los votaban los mismos expositores, pero en Asamblea Extraordinaria del 14 de enero de 1946 se llegó al acuerdo de nombrar un jurado que quedó formado por Daniel Martínez Vázquez y José Prados López, en representación de la directiva y por los pintores Joaquín Valverde y Gregorio Toledo, y el escultor Juan Adsuara, designados por la Asamblea General. Finalmente Adsuara fue sustituído por José Ortells.

Los premios a otorgar fueron, además de los de la Dirección General de Bellas Artes, otros dos de 2.500 pesetas del Marqués de Aledo y del Duque de Alba, y se había establecido que los primeras medallas presentados al salón no obtasen a premios.

El hijo de Martínez Vázquez pidió ser considerado fuera de concurso al haber sido designado su padre como jurado, y Planes decidió no aceptar el cargo para el que, al parecer, fue votado, por la misma razón de que se presentaba su hijo.

Para el XXII Salón de Otoño de 1948, y por acuerdos de la Asamblea General, se establecían por primera vez medallas de primera, segunda y tercera clase, para pintura, escultura, grabado y dibujo y arte decorativo en general, distinguiéndose en pintura entre figura y paisaje. La acuarela estaba incluida en la pintura.

El número de medallas para pintura fue de dos, cuatro y seis respectivamente para primera, segunda y tercera clase y fueron concedidas por voto escrito y firmado de los expositores y, posteriormente, los premios en metálico asignados por el mismo procedimiento de voto entre los medallados, recayendo entre ellos mismos.

Las medallas así establecidas se dejaron de adjudicar a principios del siglo XXI, siendo retomadas en el año 2014 por el Presidente de la AEPE José Gabriel Astudillo López, si bien no de la misma forma.

Simultáneamente, continuaban los nombramientos de Socio de Honor y de Socio de Mérito entre 1942 y 1963, a artistas dentro del Salón de Otoño, pero sin tener acreditada su participación en ellos.

A partir de 1963 y para su concesión exclusiva en el Salón de Otoño y fuera de las bases, se creó la Medalla de Honor, formándose para ello expresamente un jurado especial. La última otorgada de esta manera lo fue en el Salón de 1978.

Coincidiendo con la celebración de la última Exposición Nacional de Bellas Artes, la Medalla de Oro que concedía la Asociación de Pintores y Escultores deja de tener sentido, por lo que es muy probable que se decidiera hacer de la Medalla creada por Fructuoso Orduna la pieza “estrella” de los Salones de Otoño, quedando ya para siempre unida a la centenaria entidad y a su más prestigioso galardón.




El Heraldo de Zamora 4 mayo 1939
Anverso de la Medalla de José Ortells para quienes entregaron su Medalla de Oro al Tesoro Nacional

Reverso de la Medalla de José Ortells

Lo que encierra la Medalla

Más allá de lo que formalmente representa, la Medalla de la AEPE constituye la seña de identidad de la centenaria institución. En ella se muestra claramente la capacidad del autor para el estudio anatómico y su excelencia como retratista, con simbología simplificada y líneas en las que las figuras sobresalen con una fuerza y energía acentuadas siempre por su excelente complexión física. Una obra que muestra rotundidad en la composición y un modelado de gran potencia y maestría.

Antes que la recompensa en metálico, que bien es verdad que a nadie le amarga un dulce, obtener la Medalla de la AEPE significaba lograr el reconocimiento del artista, pero no un reconocimiento cualquiera, sino la aprobación y afirmación de otros artistas, y entre iguales, esa hazaña alcanzaba aún más importancia y repercusión.

Que quienes se dedican a la pintura y la escultura, con conocimientos propios de la materia y experiencia personal acerca del mundo de las bellas artes, del difícil mundo del arte, de sus penas y alegrías, sinsabores y vanaglorias, sean quienes reconozcan que el trabajo realizado es digno de una medalla, va más allá de cualquier otro tipo de distinción, puesto que dice mucho a favor de quienes hacen de la creatividad y la calidad, el oficio de los artistas con todos los valores que ello encierra. Por todo ello, lograr la Medalla de la AEPE es un gran honor que quizás pocos artistas puedan aún comprender, pero por el que merece la pena intentar conseguirla.

Sujetamedallas de la AEPE, obra de José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE
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