Las Medallas de la AEPE: Francisco Pradilla

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de los galardones en los que se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla de Pintura Francisco Pradilla

Del Certamen de Pequeño Formato

 

La pintura de pequeño formato es una síntesis de lo mínimo y no obstante es completa, plena, sorprendente y satisfactoria. Trabajar en un formato reducido permite la inmediatez, la experimentación creativa, el derroche de imaginación, el despliegue de color que no abordamos en obras de mayor escala.

Desde esta tradición pictórica, la Asociación Española de Pintores y Escultores convoca anualmente el Certamen de Pequeño Formato que siempre supone un gran éxito tanto en la participación de los socios como en la calidad de las obras presentadas.

Son obras grandes, pese a su pequeño formato, que nunca nos dejan indiferentes porque encierran, de la misma forma que una preciosa y costosísima esencia, lo mejor de los sentimientos de los maravillosos artistas que componen nuestra entidad.

En el año 1979, la Asociación Española de Pintores y Escultores llegó a un acuerdo con la Galería Eureka, situada en la vecina calle Caballero de Gracia, para realizar una exposición de pequeño formato que se celebraría en el año siguiente, buscando una continuidad en el futuro y llegando a ser ya una de las convocatorias más tradicionales de la entidad.

El I Certamen tuvo lugar del 28 de marzo al 12 de abril de 1980 con un límite de tamaño de 46 cms.

En Eureka se llevaron a cabo las seis primeras ediciones del premio, trasladándose en 1986 a la Galería Infantas hasta su cierre, y encontrando desde entonces cabida en distintos locales e instalaciones municipales que siempre ceden sus espacios expositivos para acoger una muestra tan característica.

El arraigo definitivo de este certamen hace que estemos a punto de llegar a su edición número 40, todo un logro que destila fragancia y crédito.

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales. En el caso del Certamen de Pequeño Formato, y como en el resto de las ocasiones con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, se instituyeron los premios: Medalla de Pintura Francisco Pradilla y Medalla de Escultura Juan Bautista Adsuara.

 

Francisco Pradilla y Ortiz

 

En el número de la Gaceta de Bellas Artes correspondiente al 15 de febrero de 1930, Ramón Pulido firmaba un artículo en el que se quejaba… “los que el año 1921, en Madrid, asistimos a su entierro éramos un número contadísimo, y el desprecio y la indiferencia de la crítica al dar noticia de su muerte, no podemos por menos de sentir tristeza al ver de qué modo muchas de las grandes figuras del arte, en el ocaso de su vida, son olvidadas, y ni la patria grande ni la chica tienen para ellos esos recuerdos póstumos de ternura y amor para quien, en vida, las dio tantos días de gloria”. Unas palabras que lamentable y tristemente un siglo después, mantienen su vigencia.

Francisco Pradilla es justamente considerado como uno de los máximos exponentes de la pintura española del último cuarto del siglo XIX, además del último gran maestro del género histórico en esta centuria.

Autorretrato de juventud

 

Consiguió situar a las grandes composiciones históricas, que tanto éxito tenían en el siglo XIX español, en lo más alto de la pintura europea. Su Juana la Loca bien puede considerarse como una de las mejores obras del siglo, gracias a la brillantez y la fuerza de su estilo realista, en el que las pinceladas de óleo vibran y se aprecian claramente en el lienzo.

Francisco Pradilla y Ortiz nació el 24 de julio de 1848 en Villanueva de Gállego, un pequeño pueblo de Aragón. De muy joven entró como aprendiz en el taller de pintura del escenógrafo de Zaragoza Mariano Pescador, quien le animó a acudir a la Escuela de Bellas Artes de San Luis.

El profesor Bernardino Montañés ve en él unas dotes excepcionales, encaminando sus pasos hacia Madrid, donde compaginará su trabajo como ayudante en el estudio de los escenógrafos Augusto Ferri y Jorge Busato, con la asistencia a la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado, donde tuvo como maestros a Federico Madrazo y Carlos Rivera.

Incitado por José Casado del Alisal, primer Director de la Academia Española en Roma, que deseaba contar en la primera promoción de pensionados con las mejores promesas del panorama artístico español, en 1874 ganó la pensión de la primera promoción en la Academia de España en Roma, junto a Casto Plasencia, Jaime Morera y Alejandro Ferrant y Fischermans, estos últimos, Socios Fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

El trabajo correspondiente al tercer año de pensión le supone a Pradilla un éxito rotundo. Se trata de Doña Juana la Loca, con la que consigue la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878 y la Medalla de Honor en la Sección Española de la Exposición Universal de París de ese mismo año.

Doña Juana La Loca

 

Desde entonces empezó Pradilla a pintar encargos para los amantes del arte del mundo entero, cotizándose sus obras a precios muy elevados.

Este sonoro triunfo le llevaría a recibir el encargo del Senado para la ejecución del cuadro La rendición de Granada, cuya difusión le catapultaría a una fama internacional.  Tan gran éxito obtuvo el cuadro, que el Senado no sólo recompensó al artista con mayor cantidad que la contratada, sino que durante muchos días permitió la entrada al edificio a todo el que quiso admirar la obra. Madrid entero desfiló por el salón de conferencias del Senado. Y es que esta obra produjo entre los pintores y los críticos profunda admiración, rindiéndosele homenaje en Roma por parte de todos los pintores. Las revistas del mundo entero reprodujeron la obra y publicaron todo tipo de elogios. En Francia, se le otorgó la cruz de la Legión de Honor y se le nombró además individuo extranjero de la Academia de Bellas Artes de París.

La rendición de Granada

 

Su nombramiento como Director de la Academia de España en Roma, sustituyendo a Casado del Alisal, le hizo fijar su residencia en la ciudad eterna, donde, emulando a su admirado Fortuny, abrió un estudio al que acudían los más importantes coleccionistas y marchantes de Europa. Pero agobiado por las obligaciones administrativas del cargo, presentó su renuncia a los ocho meses.

Los años vividos en Italia, alternando su trabajo en Roma con los veranos pasados en las Lagunas Pontinas de Terracina, fueron los más felices de su vida.

En 1896 es nombrado Director del Museo del Prado, un cargo que colma las ambiciones de cualquier artista, más él que gozaba de un extraordinario reconocimiento artístico entre coleccionistas y marchantes de todo el mundo, viéndose obligado a regresar a España.

La situación real del Museo, las críticas a la conservación de la colección, el vivir atrapado nuevamente por las limitaciones administrativas, desatendiendo su verdadera vocación de pintar, hicieron que en 1989 abandonara el cargo y con cincuenta años, cansado, se alejó voluntariamente de actos sociales y políticos, dedicando su vida a pintar.

Autorretrato de 1917

 

En su magnífico palacio-estudio recibía a numerosos amigos como Pérez Galdós, Núñez de Arce, el Marqués de Pidal y al mismísimo rey, que solía visitarlo con frecuencia.

Aunque su muerte sorprendió a muchos por el alejamiento del pintor de la vida social, la exposición póstuma de sus obras que se instaló en su propio domicilio, fue un éxito de concurrencia, ya fuera para visitar un lugar difícilmente accesible o por ver «los Pradillas» que conservaba su propio autor.

Entre todos los géneros pictóricos que cultivó, la pintura de historia fue la que más fama le proporcionó. Se interesó por las anécdotas más emotivas de la historia. También pintó retratos de la aristocracia madrileña y conjuntos decorativos, como la ornamentación del Palacio de Linares de Madrid, para el que ejecutó la Lección de Venus al Amor, en el techo del salón de baile.

Pradilla por Alejandro Fischermans

 

Pradilla fue también un gran paisajista, como ya demostró en sus composiciones de historia. Intentaba ambientar las escenas en exteriores y con una depurada técnica, organizaba amplias perspectivas panorámicas con multitud de figuras y de motivos.

La faceta más moderna de su obra son los abocetados paisajes que realizó tomados del natural, en los que busca plasmar sensaciones atmosféricas y paisajes, y donde abundan las luces efectistas.

Falleció en Madrid a causa de un cáncer en la boca, en su casa estudio situada en la calle Quintana,33, el 1 de noviembre de 1921. A su entierro, celebrado en el cementerio de Santa María, acudieron multitud de miembros de la Asociación Española de Pintores y Escultores como Mariano Benlliure, Moreno Carbonero, Álvarez de Sotomayor, Casado del Alisal, Miguel Blay, Benedito, Cecilio Plá, Aniceto Marinas, Marceliano Santamaría…

Huecograbado del pintor

Autorretrato

 

La Asociación Española de Pintores y Escultores dedicó una corona al finado que la familia, agradecida, no aceptó porque la modestia de Francisco Pradilla así lo tenía dispuesto, y abrió con la triste noticia el número de la Gaceta de Bellas Artes del 1 de noviembre de 1921, en la que además de una semblanza y biografía de su vida, se acompañaba en el sentimiento a la familia.

Su nivel de maestría fue tal, que una narración de la historia de España sin sus cuadros es una crónica huérfana de imágenes.

Su obra fue ingente y se halla dispersa en colecciones particulares españolas y en diferentes países europeos y sudamericanos.

También fue un buen ilustrador gráfico de publicaciones literarias, un maestro retratista y un gran pintor costumbrista, siendo las pinturas de este último género las más abundantes y cotizadas.

Cortejo del bautizo del Príncipe Juan

 

Pradilla supo crearse un estilo personal fruto de la observación, aquilatando valores, con un espíritu analítico, dominando el color sin ser colorista, la técnica, la composición, el dibujo, y con un concepto estético muy elevado y espiritual del arte, creó obras que tuvieron un público entusiasta que en todo momento le rindieron franca y sincera admiración.

Juana La Loca recluida en Tordesillas

 

Sus cuadros de costumbres italianas y españolas son obras sugestivas, tienen interés y belleza, en ellas buscó Pradilla la psicología de los personajes y el ambiente de su propia naturaleza.

Las lagunas pontinas y los pueblos de Galicia recogieron una gracia extraordinaria cuyo profundo estudio supone la contemplación de la naturaleza como pocos pintores hicieran, trasladando esa atmósfera a sus lienzos con recogimiento.

El suspiro del moro

 

El pintor era amante del aislamiento: vivía entregado al trabajo, correcto, sin ganas de visitas y reuniones, lo que le hacía poco asequible. Los domingos por la tarde recibía en su estudio a sus amigos íntimos, artistas y no artistas, y si le pedían consejos los daba sin apelar a medias tintas, en forma clara y concreta, fuesen gratos o desagradables, él, a quien le molestaba la adulación profundamente.

Sorolla, que fuera discípulo de Pradilla en Roma y Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, recibió del maestro consejos tan sinceros que le molestaron por su rudeza, llegando a distanciarlos en el transcurso de sus vidas, si bien finalmente el valenciano tuvo para Pradilla frases de justicia y de cariño.

Últimas nieves en Terracina

 

Pintaba la figura de un modo admirable y era un gran paisajista, creando obras que es difícil superar. Fue además un acuarelista extraordinario, dando a este género de pintura la solidez y calidad del óleo, sin perder el encanto y la gracia de la acuarela.

Hizo retratos muy bellos, pero no transigía con adular al retratado, rechazando la mayoría de encargos si conllevaban esta “pena”.

Primavera

 

Sus cuadros eran de una preparación lenta y minuciosa, debido a los muchos apuntes, dibujos y estudios que hacía antes de dar comienzo a la obra definitiva; preparaba el fondo, sobre todo en sus cuadros de historia. En el aire libre buscaba el momento de luz y hora que respondiese de modo muy expresivo al asunto que había concebido para su cuadro, los efectos de nubes, los terrenos en que los grandes carros marcaban las huellas de las ruedas… todo era objeto de profunda observación.

Amparito

 

Consiguió todos los honores que su talento le granjeó: fue académico de Bellas Artes en España y en las academias de París, Berlín, Munich y otras más. Fue condecorado con grandes cruces nacionales y extranjeras y sus cuadros se pagaban a precios muy elevados.

En palabras de Wifredo Rincón, especialista en la figura del aragonés, y quien fuera también Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, fue un pintor muy versátil que rivalizó en popularidad y prestigio con Joaquín Sorolla. Practicó todos los géneros: el retrato, la pintura de historia, estampas populares y costumbristas, paisajes, cuadros alegóricos y mitológicos próximos al simbolismo en ocasiones, aunque fue en la pintura histórica donde logró sus mayores éxitos y su maestría indiscutible. Fue un pincel refinado de ‘realismo ambiental’.

La tarde

 

Hace no mucho tiempo, recibimos emocionados en la AEPE la visita de la bisnieta del maestro Pradilla, Sonia Pradilla, quien nos habló de la familia y de su abuelo, el también pintor e hijo del aragonés, Miguel Pradilla, figura desconocida que siguió los pasos de su padre.

En una exposición celebrada en octubre de 2018 en Pozuelo de Alarcón, se rindió homenaje a los dos artistas, pintores que compartieron el amor a Italia, donde Francisco vivió tantos años y Miguel pasó toda su infancia, y la pintura de uno y otro volvía a los mismos escenarios (como las Lagunas Pontinas) con décadas de distancia.

Bajo el árbol consagrado a Ceres

 

Padre e hijo coinciden también en su interés por las escenas populares y costumbristas de fiestas, romerías, procesiones, mercados, etc. Y en la pasión por el paisaje, aunque con estilos muy diversos, con Francisco endeudado con el preciosismo y Miguel influido ya por el impresionismo.

La lectura de Anacreonte

 

En la página web de la AEPE www.gacetadebellasartes.es  publicamos también en el apartado “Recordando a nuestros socios”, la documentación que tan amablemente nos hicieron llegar en el ánimo de ayudar a difundir la memoria de ambos, que a todos recomiendo visitar.

Miguel recordaba a su padre “conmovido por su amor de hijo y su vocación de artista… yo consideraba a mi padre como a un dios, como a un coloso al que nunca podría llegar”… motivo por el que tantas veces declinó presentar sus trabajos al público, temiendo quizás, España es así… antes, durante y me temo que después… que la comparación entre uno y otro destrozaría su vocación.

Manolas en el palco

 

Pradilla gustaba de Rembrandt, Velázquez, Tiziano, el Greco y Ribera. Apasionado de Wagner, lector incansable, viajero y deportista, buen alpinista, gran nadador, practicante de gimnasia, senderista… el lado más personal del maestro así nos lo recordó su bisnieta, merced a las impresiones que su abuelo Miguel escribiera de él.

Retrato de la Marquesa de Encinares

 

Francisco Pradilla y la AEPE

En el III Salón de Otoño de 1922, Francisco Pradilla expuso tres obras cedidas para la ocasión por Félix Boix. Se trataba de hacer un pequeño homenaje al gran artista fallecido unos meses antes. Las obras expuestas fueron:

471.- “Recogedora de algas” (Vigo), óleo

472.- “El suspiro del moro” (boceto), óleo

473.- “Estudios de bordados y telas para La rendición de Granada” (acuarela)

En el V Salón de Otoño de 1924 estuvo presente también en la Sala de Recuerdos, junto a obras de Goya, Eugenio Lucas, Palmaroli, Rosales y otros muchos artistas fallecidos, con una obra propiedad de F.F.

413.- “Dibujo”

Niebla de primavera en Italia

 

 

Webgrafía y bibliografía

https://historiaragon.com/2016/11/01/francisco-pradilla/

AUTORRETRATOS DE FRANCISCO PRADILLA. A PROPÓSITO DEL CONSERVADO EN EL MUSEO DE ZARAGOZA Wifredo Rincón García online: https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/35/21/52rincon.pdf

http://www.bibliotecalazarogaldiano.es/carhis/descargas/Rincon-Garcia_De-pintura-y-fotografia-cartas-de-Francisco-Padilla-Ortiz-a-Antonio-Canovas-y-Vallejo-Kaulak.pdf

Wifredo Rincón ‘Francisco Pradilla’ (Aneto, 1999)

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

www.gacetadebellasartes.es

www.salondeotoño.es

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