Restauración de la escultura «Retrato de Carlos del Pozo» de Mariano Benlliure

Por Blanca del Pilar Balbuena Lorenzo

Experta en Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural

 

Pertenece al fondo patrimonial de la Asociación Española de Pintores y Escultores, gracias a una donación de Alejandro Aguilar Soria, Socio de Honor de la AEPE

«Retrato de Carlos del Pozo«, de Mariano Benlliure

 

Su nombre completo era Carlos Rodríguez del Pozo. Era hijo del gobernador de la capital cuando el país aún era una colonia española. Probablemente debutó de barítono en 1911 en el Teatro Reale de Madrid como Wagner en » Fausto » de C. Gounod. Pronto comenzó a cantar partes principales de barítono. En 1913, en el mismo teatro, apareció como Silvio junto a Titta Ruffo (Tonio) en «Pagliacci» de R. Leoncavallo. En 1924 aquí cantó la parte de Rigoletto. En 1927 en el teatro de la Zarzuela de Madrid apareció en » Mignon » como socio de Conchita Supervía, Roberto D’Alessio y Felipe Romito. En 1928 en el mismo teatro participa en » Les Contes d’Hoffmann » junto a Vicente Sempere, Matilde Revenga, Hina Spani, Pina Raymondo y Giulio Fregosi. En 1932 en el Teatro Calderón de Madrid alcanzó un gran éxito como Don Bartolo en » Il Barbiere di Siviglia » junto a Maria Espinalt, Vicente Simón, Carlo Morelli y Aníbal Vela. Se retiró de los escenarios en 1940.

 

Carlos del Pozo, además de barítono, fue un locutor de radio para la cadena EAJ-7 Unión Radio Madrid (el embrión de la Cadena SER) (Pérez, 2008). Esta emisora se inauguró el 17 de junio de 1925 y tuvo su sede en la sexta planta del edificio de la Sociedad Madrid-París, en el número 32 de la Gran Vía. A la inauguración asistió el rey Alfonso XIII junto con el Consejo de Administración de “Unión Radio”, el alcalde de Madrid, el Director General de Comunicaciones, el presidente de la Diputación, …remarcando la importancia que tuvo la cadena desde su lanzamiento.

Pronto salió el primer número de “Ondas”, revista editada por esta empresa radiofónica y de la cual fue su portavoz. Uno de los logros más importantes de la programación de “Unión Radio” fue el diario hablado “La Palabra”, un informativo general que se retransmitió por primera vez el martes 7 de octubre de 1930 para toda la cadena. Con 20 minutos de duración, contó con las voces de Luis Medina y Carlos del Pozo, tratando de deportes y toros, donde coincidiría con el escultor Mariano Benlliure.

Se sabe con certeza que la escultura de Don Carlos del Pozo la realizó Mariano Benlliure en 1942, gracias a una fotografía encontrada en el libro de Violeta Montoliu Soler titulado “Mariano Benlliure: 1862-1947”. En estas fechas, Carlos del Pozo ya estaba retirado de Unión Radio, por lo que la realización del busto se pudo deber a una relación amistosa entre los dos.

Dos fotografías donde se puede ver a Mariano Benlliure junto a Carlos del Pozo y el busto objeto de la restauración

ESTADO DE CONSERVACION

Las distintas patologías que interfieren en la conservación del bien, así como el grado de afectación de las mismas, permiten afirmar que el estado de conservación de la escultura a simple vista es relativamente bueno, pero no se puede considerar una pieza estable.

Se pudo observar una pérdida general de la pátina del bien, así como modificaciones en el cromatismo que dificultan en gran medida la lectura del conjunto. Este cambio en el color de la obra se debe a una espesa capa de suciedad de tipo graso, probablemente de carbón, producida por las condiciones ambientales del lugar donde residía la escultura. Sumado a lo anterior, se distinguen pequeñas pérdidas y rasguños en toda la superficie.

La gran falta matérica trasera es uno de los daños más notorios, posiblemente causado, así mismo, por una mala manipulación, transporte y/o almacenaje precario. Además, se podría constatar una importante marca en la frente del retratado. Este deterioro puede deberse a la absorción de partículas y materiales de carácter ácido, favorecido por el rozamiento durante la manipulación.

Finalmente, se han encontrado elementos incrustados de color naranja-marrón, en la solapa y la base de la escultura, así como en la frente, de origen desconocido y sin una finalidad concreta. Los grafitis, ubicados en la base junto al nombre del retratado, se reducen a una zona bastante apartada de la escultura, pero son bastante molestos e identificables.

INTERVENCION. LIMPIEZA MECANICA

La importante cantidad de suciedad que recubre la escultura puede transportar partículas de carácter ácido que reaccionen químicamente con el yeso, por lo que se decidió eliminar dicha polución mediante la utilización de brochas suaves y distintas gomas de borrar, una excelente alternativa a otros tratamientos más agresivos con disolventes.

Lámina 2. Solapa tras limpieza con gomas

LIMPIEZA QUIMICA CON MÉTODO ACUOSO

Una vez concluía la limpieza mecánica, se inició una serie de limpiezas por toda la superficie con un producto adecuado respecto a la cantidad de humedad que transfiere y al control del tiempo de actuación: el agar-agar. Se optó por la elaboración de un gel viscoso empleando esta tipología de alga, aplicándolo por la superficie, controlando en todo momento el tiempo de actuación para asegurar la estabilidad del soporte. Aplicándolo en  sucesivas capas, se obtuvo un resultado muy satisfactorio, inclusive en zonas tan delicadas como la inscripción a lápiz “Carlos del Pozo”, las áreas que presentaban zonas naranjas y los recovecos más inaccesibles, como las solapas y algunas zonas de la cara.

La limpieza química se justifica dada la higroscopicidad del yeso, que hace que el polvo y la suciedad, presentes en el ambiente y cuyo vehículo de transporte es la humedad, se adhiera a la matriz y sea imposible eliminarlos mediante tratamientos más sencillos.

Lámina 3. Efectividad del gel agar-agar

TRATAMIENTOS DE REINTEGRACION     

Existen numerosos deterioros de pequeño y mediano tamaño que interfieren con la lectura de la escultura, siendo necesario realizar reintegraciones volumétricas, utilizando una técnica y materiales que permitan distinguir el original de los añadidos, así como estables químicamente a lo largo del tiempo. Se elaboró un estuco que permitió rellenar aquellas faltas más molestas, utilizando un espatulín y, posteriormente, lijándolas para aplanar la superficie.

En cuanto a la reintegración cromática de las faltas estucadas – ya que destacan en gran medida del original – se utilizaron acuarelas QoR en Aquazol®, unos pigmentos realizados especialmente para el campo de conservación. La técnica utilizada fue el puntillismo, permitiendo discernir levemente la reintegración con el yeso original siendo reversible y facilitando posteriores tareas conservativas.

CONCLUSIONES

Tras la realización de estos procesos de intervención, se ha podido constatar la efectividad de los mismos, otorgando a la escultura la estabilidad que requería. Dichos procedimientos se han escogido teniendo en cuenta proyectos anteriores, constatando su efectividad sobre obras similares. La nueva visión de la escultura permite apreciarla tal y como pudo ser cuando se realizó.

AGRADECIMIENTOS

Este proyecto ha sido posible gracias a la AEPE, la cual me ha dado la gran oportunidad de realizar la restauración de una escultura realmente maravillosa e importante para nuestro patrimonio. Su labor como asociación no solo se remite a velar por los artistas actuales, sino a cuidar los bienes que constituyen parte de nuestra historia.

El trabajo completo puede consultarse aquí:

RESTAURACIÓN DE LA ESCULTURA DE MARIANO BENLLIURE

La escultura antes de comenzar la restauración

«Retrato de Carlos del Pozo«, obra de Mariano Benlliure, ya restaurada

 

La AEPE se adhiere al Año Benlliure

El Ayuntamiento de Crevillent y la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Crevillent celebran este año del LXXV Aniversario del Fallecimiento de Mariano Benlliure Gil, bajo el lema “Las infinitas formas del alma”.

Un amplio calendario de actividades en los que estará presente la Asociación Española de Pintores y Escultores, que acaba de firmar su adhesión al AÑO BENLLIURE, mediante un escrito dirigido al Alcalde de la localidad, José Manuel Penalva Casanova y al Presidente de la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Crevillent, José Antonio Maciá Ruiz.

El escrito, que José Gabriel Astudillo López ha firmado en nombre de la institución y en representación de todos sus socios, destaca:

Con motivo de la petición de adhesión a la celebración del LXXV Aniversario del fallecimiento de Mariano Benlliure, y como Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, con fecha 3 de enero de 2022 he reunido a la Junta Directiva en pleno, que ha votado unánimemente a favor de dicha adhesión, que me complace transmitirle, así como el privilegio que para todos los miembros de nuestra institución supone sumarse a la celebración que van a abordar.

Nuestra más sincera enhorabuena por tan brillante idea, nuestra gratitud por el recuerdo a quien fuera uno de nuestros fundadores y nuestro orgullo por saber que existen aún ciudades en España, como es el caso de Crevillent, en donde se honra la memoria de los maestros del arte con mayúsculas”.

 

Convocado el Certamen Internacional de Escultura para dedicar un monumento a Mariano Benlliure

El Ayuntamiento de Crevillent, la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa y la Diputación de Alicante han presentado el nuevo certamen “Benlliure, Memoria y Tiempo” con el objetivo de dotar a la localidad de un recordatorio memorable que homenajee la figura del escultor valenciano

Coincidiendo con el 75º aniversario de la conmemoración del Año Benlliure 2022, el Ayuntamiento de Crevillent y la Federación de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa, con la colaboración de la Diputación de Alicante, han organizado el Certamen Internacional de Escultura Mariano Benlliure “Benlliure, Memoria y Tiempo” con el objetivo de dotar al municipio de un recordatorio memorable que homenajee la figura del escultor valenciano.

Según ha explicado el presidente de la Federación, José Antonio Maciá, de este nuevo certamen saldrá una escultura que los organizadores ubicarán delante de la fachada del Museo Municipal Mariano Benlliure de Crevillent (en la Calle San Cayetano, 13),  estimando la inauguración de la escultura para diciembre de 2022. El periodo de presentación de las obras estará abierto desde el 22 de abril hasta el 6 de mayo de 2022.

El alcalde José Manuel Penalva, por su parte, ha mostrado el apoyo del Ayuntamiento a esta iniciativa, agradeciendo la implicación de la Federación y de la Diputación Provincial, y ha animado a los artistas a participar en este concurso que servirá para recordar y homenajear a Mariano Benlliure y su obra con la creación de una escultura, poniendo de manifiesto a su vez la gran vinculación de Benlliure con la localidad y con la Semana Santa de Crevillent.

Miguel Ángel Sánchez, en representación de la Diputación de Alicante, ha destacado la importancia de la coordinación y colaboración de todas las administraciones en beneficio del municipio y ha comentado que la Diputación apoyará la celebración del Año Benlliure, y a esta iniciativa en cuestión, con la adquisición de la escultura a Mariano Benlliure y una actuación a través del ADDA.

La escultura ganadora, elegida por el jurado del certamen, será galardonada con el Premio Benlliure, Memoria y Tiempo”, dotado de 5.000 €, un diploma y la realización de la escultura de forma monumental. Mientras que los premios “Finalista” y “Mención de Honor”, contarán con la entrega de un diploma.

 

Aquí puedes descargar las bases del certamen y las hojas de inscripción:

Bases. Monumento a Benlliure 75º

1. Formularios de Inscripción_75º MBenlliure

2. Boletín inscripción 75º MBenlliure

Y también se puede seguir toda la información del Año Benlliure en el enlace:

https://www.crevillent.es/

Certamen Internacional de Escultura «Monumento a la Semana Santa de Crevillent»

Declarada

de Interés Turístico Internacional

El Excmo. Ayuntamiento de Crevillent, la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, y la Villa de Crevillent, quieren rendir un homenaje a su Semana Santa, elemento fundamental del Patrimonio Histórico y Artístico de la Villa y en su representación, a los integrantes de las Cofradías y Hermandades, portadores históricos de nuestra tradición, constituyéndose en un activo social y cultural de primera magnitud.

El no contar con un recordatorio memorable que homenajee su Semana Santa, es lo que impulsa a convocar este Certamen Internacional de Escultura, mediante el proyecto para la ejecución y materialización sobre las figuras representativas objeto del homenaje.

El “Certamen Internacional de Escultura-Monumento a la Semana Santa de Crevillent” presentado por el Ayuntamiento y la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa se desarrollará a lo largo de 2022 y está previsto que culmine con la inauguración del monumento en el primer trimestre de 2023 en la Plaza de la Constitución.

«Crevillent tendrá por fin un monumento a la Semana Santa«, así lo anunció el pasado jueves 14 de octubre, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento el alcalde, José Manuel Penalva, y el presidente de la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, José Antonio Maciá.

La elección de la figura escultórica ganadora se decidirá mediante el “Certamen Internacional de Escultura-Monumento a la Semana Santa de Crevillent”, que se desarrollará a lo largo de 2022 bajo el lema “Emoción, voluntad, pasión” y que se verá culminado con la inauguración del monumento en el primer trimestre de 2023.

El alcalde de Crevillent ha destacado que el municipio tenía una deuda pendiente con la Semana Santa para homenajearla y que de este modo tengan presencia en el casco urbano las dos fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional de la localidad.

Según ha explicado el presidente de la Federación de Semana Santa, José Antonio Maciá, a los creadores que realicen sus trabajos se les pedirá la creación de un monumento de carácter figurativo que en principio se contempla que se instale a ras de suelo en uno de los ángulos de la Plaza de la Constitución, junto a la Iglesia de Belén, “ágora y centro neurálgico cívico, depositaria eventos de fe, cultura y tradición”.

Desde la Federación han querido agradecer a la Asociación Española de Pintores y Escultores el trabajo prestado para la redacción y elaboración de las bases han mostrado su deseo de que se alcance el máximo de participación posible y poder contar así con un un recordatorio memorable que homenajee la Semana Santa.

Las bases del certamen, así como el resto de detalles, se podrán consultar a través de la página web del Ayuntamiento de Crevillent y de la Federación.

Aquí también puedes consultar las bases:

 

BASES MONUMENTO SSANTA CREVILLENT

 

Más información en:

https://semanasantacrevillent.es/

Crevillent nombrará hijo adoptivo de la villa a Mariano Benlliure

A iniciativa de la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Crevillent y con el apoyo del Ayuntamiento tras la declaración del 2022 como

“Año Benlliure”

El Ayuntamiento y la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa de Crevillent han iniciado en este mes de septiembre la apertura del expediente para nombrar Hijo Adoptivo de la Villa de Crevillent a Mariano Benlliure Gil (1862-1947), una iniciativa de la Federación que tuvo desde el primer momento el apoyo del Consistorio y que, tras informar de ella en la Comisión de Cultura y Fiestas, contó con el visto bueno de todos los grupos municipales.

Este trámite se ha hecho coincidir con la celebración del 75º aniversario del fallecimiento del insigne escultor y llega tras la declaración, el pasado 6 de mayo, del año 2022 como “Año Benlliure” en homenaje a este insigne escultor del siglo XX, reconocido tanto a nivel nacional como internacional.

Desde ambas entidades han resaltado la estrecha vinculación de Benlliure con el municipio, siendo Crevillent la ciudad que más obras suyas dispone: ocho procesionales y una devocional (Virgen del Rosario, patrona de Crevillent). Además la localidad cuenta desde el año 1961 con un museo entorno a la figura del escultor valenciano, con 1000 m2 de exposición y un total de 332 obras, con la rotulación de una calle y una placa conmemorativa de su presencia en 1945.

El presidente de la Federación de Semana Santa, José Antonio Maciá, ha explicado detalladamente la amplia relación del escultor con la localidad, razón fundamental a la hora de impulsar su nombramiento como Hijo Adoptivo de la Villa, y ha agradecido a la Corporación Municipal que “haya tenido la consideración de facilitar que en toda la Comunidad Valenciana y en todo territorio español se reconozca la figura de Mariano Benlliure”.

Mientras que el alcalde, José Manuel Penalva, ha agradecido el trabajo de la Federación así como el “apoyo unánime de toda la Corporación, que hará posible impulsar y aprobar esta relevante propuesta. Importante tanto por el reconocimiento a Mariano Benlliure como para el pueblo de Crevillent, mostrando nuestra gratitud por haber sido elogiados con este privilegio que aportará a su vez a nuestro municipio mayores oportunidades  económicas, culturales y turísticas”.

 

Certamen Internacional Literario Investigación y Ensayo “Benlliure, el viaje de la Escultura”

El Ayuntamiento de Crevillent y la Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa han presentado el Certamen Internacional Literario Investigación y Ensayo “Benlliure, el viaje de la Escultura”.

Este Certamen está enmarcado dentro de las actividades organizadas con motivo del 75º Aniversario del Fallecimiento de Mariano Benlliure. La conmemoración de esta efeméride, tiene entre otros objetivos, el homenaje y reconocimiento al escultor valenciano por su aportación al mundo de la escultura, además de “poner en valor el Museo que Crevillent tiene dedicado al escultor valenciano”.

El objetivo del premio es fomentar el Ensayo y la Investigación basados en la vida y obras de Mariano Benlliure y su tiempo, mediante ensayos de divulgación, investigación, pensamientos, diarios y memorias, desde un punto de vista original, ameno y riguroso.

Cada uno de los apartados cuenta con un único premio en metálico de 1.500 €.

La presentación del Certamen cuyo cartel anunciador ha sido diseñado por el artista crevillentino Pepe Miralles, ha estado a cargo del Alcalde José Manuel Penalva Casanova y del Presidente de la Federación, José Antonio Maciá Ruiz.

El Primer Edil, destacaba que esta convocatoria literaria, ”nos proporcionará un mayor conocimiento de la figura de Mariano Benlliure Gil.”. Junto a este Certamen hay otras actividades que según el Alcalde, “pondrán en valor el Museo Mariano Benlliure y al propio Crevillent.”

Por su parte el Presidente de la Federación, José Antonio Macíá Ruiz, considera que, “este Certamen Internacional dará a Crevillent un gran prestigio cultural” .En este sentido espera que esta convocatoria cuente con una “gran participación de investigadores y ensayistas tanto nacionales como internacionales.”.

Las personas interesadas en participar en el Certamen podrán presentar sus trabajos entre el 16 de febrero y el 2 de marzo de 2022.

Aquí puedes descargar las bases

CERTAMEN LITERARIO Benlliure, viaje a la Escultura

 

Más información en: https://semanasantacrevillent.es/el-ayuntamiento-y-la-federacion-de-cofradias-y-hermandades-de-semana-santa-han-presentado-el-certamen-internacional-literario-investigacion-y-ensayo-benlliure-el-viaje-de-la-escultura/

 

 

El Año Benlliure

Crevillent declara 2022 como el

Año Benlliure

La Federación de Semana Santa y el Ayuntamiento organizarán conferencias, exposiciones y concursos para conmemorar el 75 aniversario de la muerte del escultor valenciano

Crevillent será el centro de la conmemoración del Año Benlliure 2022, en el que tendrá también una participación activa la Asociación Española de Pintores y Escultores que tiene el honor de contar entre sus fundadores con el genial escultor valenciano.

En la localidad de Crevillent se encuentra el Museo Mariano Benlliue, nacido de la reunión de un grupo de tallas religiosas para la Semana Santa que encargó al artista la familia Magro desde el año 1944, tallando un total de nueve obras para la localidad, constituyéndose así en la ciudad que más obra religiosa procesional posee de Benlliure. Esta familia inició, además, la adquisición de muchas de las piezas que hoy se exhiben en el museo logrando reunir en 1961 un total de ciento nueve obras, con las que abrió una primera exposición, embrión del actual museo, creado en 1967.

El Museo exhibe obras acabadas en materia definitiva: bronce, mármol, madera, cerámica e incluso metales preciosos como el oro. Dibujos y pinturas, y un importante archivo documental completan sus fondos. Además, el museo cuenta con obras de los pintores José y Juan Antonio Benlliure, hermanos del escultor y también socios de la Asociación de Pintores y Escultores, de Pepino Benlliure, hijo de José Benlliure, y otros pintores contemporáneos socios a su vez de la AEPE como los Garnelo o Aniceto Marinas.

En total son 332 las obras que guarda el museo, cuya exposición se divide en ocho ambientes: – Galería de retratos. Las técnicas – La casa estudio en la calle Abascal – El estudio. Monumentos públicos – Relieves conmemorativos – Escultura religiosa. El taller de imaginería – Obras de género: tauromaquia y bailaoras – Los Benlliure – Medallas y pequeñas placas conmemorativas Existe asimismo una pequeña sección dedicada al archivo personal de Mariano Benlliure, del cual este museo guarda un valioso conjunto de los primeros apuntes de sus obras, cartas, fotografías, noticias de prensa.

La Federación de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, promotora del homenaje y el Ayuntamiento trabajan en la preparación de un amplio y extenso programa de actividades que tiene su base en la “intelectualidad escultórica del propio Benlliure y que se ve reflejado en el lema que lo identificará “LAS INFINITAS FORMAS EN EL ALMA”. En el plano promocional el Ayuntamiento trabaja para vincular a las Administraciones Estatal, Autonómica y Provincial al 75º Aniversario de la Muerte de Mariano Benlliure”.

De esta forma, las dos entidades llevarán a cabo la celebración del Año Benlliure, reivindicando así su figura con el derecho que les otorga ser los principales guardianes de su memoria y difusores de su grandioso legado artístico.

El Museo de Semana Santa acogió el pasado mes de mayo  el acto que sirvió de pistoletazo de salida a los actos conmemorativos del Año Benlliure 2022, que el presidente de la Federación, José Antonio Maciá, anunciaba que llevarán por título Infinitas formas del alma”.

Maciá destacaba que la Federación está trabajando codo con codo con el Ayuntamiento, para preparar esta conmemoración “que dignifique la figura del excelso escultor Mariano Benlliure, que visitó Crevillent en 1945 y que entre 1944 y 1947 esculpió varias obras para nuestra Semana Santa”.

Previstos están, por ejemplo, concursos literarios, de ensayo y de investigación. Ya en los programas, la creación de un apartado especial para las obras de Benlliure dentro del Concurso Internacional de Fotografía de la Semana Santa “Memorial Alberto Candela”.

También está pensado dedicar al artista valenciano parte del III Congreso Nacional de Escultura Religiosa, pensado para octubre en Crevillent. En 2022 se celebrarán diversas conferencias de expertos e investigadores, se implicará a las academias de bellas artes De San Fernando y San Carlos y a distintas universidades; se presentará un cartel sobre el 75 aniversario, se están diseñando publicaciones específicas y se va a organizar una exposición itinerante con obras del escultor.

La iniciativa nace de la Federación, pero el Ayuntamiento brinda todo su apoyo y, como señalaba el alcalde, José Manuel Penalva, “ya hacemos desde aquí un llamamiento a la Generalitat Valenciana, la Diputación de Alicante, el Gobierno de España, para que se impliquen en este Año Benlliure. También el pueblo de Crevillent debe implicarse en este proyecto tan ambicioso. A los crevillentinos nos gusta hacer las cosas a lo grande”.

El concejal de Turismo, Josep Candela, destacaba que el Año Benlliure “situará a Crevillent en el centro de las miradas turísticas y del mapa cultural, con una dimensión estatal e internacional”. Por ello, “nuestro Ayuntamiento se alegra de que gracias a la Federación podamos conmemorar este evento que adoptamos como una prioridad y sobre el que pondremos toda nuestra disposición y las herramientas de las que disponemos, como nuestra participación en Fitur. Todas nuestras actuaciones de promoción turística pivotarán en torno a la figura del escultor”.

En la imagen, el acto de presentación del Año Benlliure, a la izquierda, el Alcalde de Crevillent, José Manuel Penalva, José Antonio Maciá, Presidente de la Federación de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Crevillent y el Concejal de Turismo, Josep Candela

Las Medallas de la AEPE: Mariano Benlliure Gil

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

      Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla Mariano Benlliure Gil

del Salón de Otoño

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales.

Con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, para el Salón de Otoño se sustituyeron los premios de primera, segunda y tercera medalla, reservados únicamente a los socios, otorgándoles el nombre de los grandes maestros fundadores de la centenaria institución.

Fue en el 84 Salón de Otoño de 2017 cuando se establecieron los premios: Medalla de Pintura Joaquin Sorolla y Bastida, Medalla de Escultura Mariano Benlliure y Gil, Medalla de Pintura Cecilio Pla y Gallardo, Medalla de Escultura Miguel Blay y Fabregas, Medalla de Pintura Marcelina Poncela de Jardiel y Medalla de Escultura Carmen Alcoverro y Lopez.

 

Mariano Benlliure Gil

 

BENLLIURE Y GIL, Mariano       E    1910(F047)    8.set.1862   EL GRADO(V)   MADRID    9.nov.1947

 

Mariano Benlliure Gil nació el 8 de septiembre de 1862 en Valencia, en el seno de una humilde familia formada por los padres, Juan Antonio Benlliure Tomás y Ángela Gil Campos, y por sus hermanos Blas, José y Juan Antonio, todos ellos socios de la Asociación de Pintores y Escultores, si bien Mariano fue Socio Fundador con el número 47.

El cabeza de familia se especializó en pintura decorativa, introduciendo a sus hijos en el mundo artístico y preocupándose de que recibieran alguna formación, como José, que asistía como discípulo del pintor Francisco Domingo Marqués.

Mariano en cambio, que contaba haber sido mudo hasta los siete años, su hermano Juan Antonio fue ciego hasta los trece, no asistió a ninguna escuela ni academia, pese a su fuerte pasión por la escultura; era callado y observador, capaz de realizar movimientos finos que denotan que suplía la expresión oral por la plástica.

La insistencia en la falta de fluidez oral a lo largo de toda su vida, es la base de su alta capacidad manual, su agudeza visual y su autodidactismo, pues a los cinco años ya modelaba figuritas de cera con un alto grado de proporción y anatomía, que hacían las delicias de las monjas que atendían el asilo que el Marqués de Campo había levantado en la calle de la Corona y a cuyas escuelas asistió de niño.

Dibujo de José Benlliure en el que aparece su hermano Mariano, modelando a los seis años de edad

 

En 1874 la familia se traslada a Madrid, donde Mariano aprende el oficio de cincelador en la platería Meneses.

Dos años más tarde, participa en la Exposición Nacional de Bellas Artes antes de trasladarse de nuevo con la familia a Zamora, en donde recibe el encargo de un paso procesional para el que posó toda la familia y que terminó en Madrid, donde concurrió nuevamente a la Exposición Nacional con tres bustos en mármol y yeso.

En 1881 viaja a Roma junto a su hermano Juan Antonio, y donde ya residía su hermano José, abriendo un estudio que mantendría activo durante veinte años. Allí trabajó como pintor y acuarelista y se dedicó de lleno a la escultura.

 

Italia le permitió dominar las técnicas y materiales, conocer las fundiciones artísticas, visitar las canteras de Carrara y estudiar a los clásicos. Desde allí envió obra a la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1884, consiguiendo la Segunda Medalla.

Integrado en la vida cultural y artística de Roma, se relacionó con artistas como Alma Tadema, por cuya recomendación recibió un importante encargo de Henry Gurdon Marquand en Nueva York.

Viajó también a París, invitado por Francisco Domingo Marqués, para el que modeló los bustos de sus hijos, que envió a las Exposiciones Internacionales de Múnich (1890) y Berlín (1891), con las que consiguió las Primeras Medallas, y fue galardonado con Medalla de Honor en la de Viena (1894) y en la Universal de Paris de 1900.

En 1886 contrajo matrimonio con Leopoldina Tuero O’Donnell, con quien tuvo dos hijos, Leopoldina y Mariano, pero la ruptura del matrimonio le anima a trasladarse a Madrid y abrir estudio en la glorieta de Quevedo, pero sin cerrar su estudio italiano.

 

Ya conocido en el mundo artístico nacional e institucional, recibía numerosos encargos para la realización de monumentos conmemorativos, con los que consiguió la Primera Medalla en la Exposición Nacional de 1887.

En la  Exposición Nacional de 1890 presentó una gran producción en la que había obras de todo tipo de técnicas y géneros como el mármol, yeso, bronces,… mientras seguía triunfando en los concursos públicos para la realización de monumentos, alcanzando el más alto reconocimiento en la Exposición Nacional de 1895, la Medalla de Honor, que por primera vez se concedía a un escultor.

Leopoldina Tuero O’Donnell

 

En esos años, conoció a Lucrecia Arana, la primera tiple del Teatro de la Zarzuela, con quien emprendió una nueva y estable relación que perduró hasta la muerte de la cantante, y fruto de la cual nació un único hijo, José Luis Mariano.

Mariano Benlliure visto por  Ramón Casas

 

Mariano Benlliure visto por  Joaquín Sorolla

Mariano Benlliure visto por  Laszlo

 

Reconocido en los ambientes internacionales, le llegaron los primeros reconocimientos académicos e institucionales, siendo nombrado Director de la Academia de España en Roma e ingresando como Académico de Número en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

Los nuevos y constantes encargos de monumentos en Madrid y distintas ciudades, hicieron que el artista ampliara su estudio, trasladándolo a la calle de Abascal, próximo al Paseo de la Castellana, que pronto se convertirá en punto de encuentro de los personajes más ilustres del momento, tanto para posar como participar en sus animadas tertulias. De allí salieron excepcionales y numerosos retratos y monumentos, entre ellos la larga serie dedicada a la familia real, que acostumbraba visitar al escultor para admirar sus últimas obras.

1910 fue un año trascendental para Benlliure por su concurrencia en tres exposiciones internacionales conmemorativas de las independencias de Argentina, Chile y México.  En la Exposición Internacional de Medallas Contemporáneas, organizada por la Sociedad Numismática de Nueva York, a raíz de la cual entró en contacto con Archer Huntington, que adquirió la placa Retrato de Santiago Ramón y Cajal (1909) para la Hispanic Society. Benlliure contribuyó de forma notable a la evolución de la medalla escultórica, con una abundantísima y constante producción.

Mariano Benlliure junto a Lucrecia Arana, el amor de su vida

 

Fueron años de intenso trabajo en monumentos públicos en América y España, como los monumentos a San Martín en Lima, a Simón Bolívar, a Núñez de Balboa, al cabo Noval, a José Canalejas y su mausoleo destinado al Panteón de Hombres Ilustres.

En 1917 fue elegido para ocupar la Dirección del Museo de Arte Moderno y la Dirección General de Bellas Artes, cargo desde el que asumió importantes retos como la conversión de la Ermita de San Antonio de la Florida en panteón de Goya y el traslado de sus restos desde el Cementerio de San Isidro; la creación de la Escuela de Paisaje del Paular (Rascafría, Madrid), de la Casa de Velázquez (Madrid) y del Pabellón Español en la Bienal de Venecia.

Tras su dimisión, fue nombrado Patrono del Museo Nacional del Prado.

Dos fotografías del escultor con La fuente de los niños y  junto a su nieto

 

En esos años, Archer M. Huntington le encargó un primer busto del pintor Joaquín Sorolla para presidir la sala destinada a albergar su serie de grandes lienzos Visión de España en la Hispanic Society de Nueva York, busto con el que se inició una serie de retratos de personajes ilustres de la vida cultural y política española para la sociedad y un segundo busto de Sorolla en 1932.

Además, continuó enviando obras a exposiciones nacionales e internacionales, obteniendo Medallas y distinciones, premios y honores que francamente, merecía.

Su fuerte atracción desde la infancia por el espectáculo de la lidia fomentó su amistad con algunos de los más famosos diestros a los que consagró en múltiples obras.

Lucrecia Arana y su hijo, retratados por Joaquín Sorolla

 

La repentina muerte de Lucrecia Arana el 9 de mayo de 1927, marcó profundamente a Mariano Benlliure, que se refugió en su trabajo.

En 1929, durante la inauguración en Jerez del monumento ecuestre al general Miguel Primo de Rivera, coincidió con Carmen Quevedo Pessanha, viuda del escritor y amigo Juan Nogales Delicado, a la que se uniría en matrimonio civil en 1931 en una ceremonia privada en su estudio, y que escribiría una extensa biografía del escultor publicada después de su muerte.

Unos meses después de la proclamación de la Segunda República, dimitió como director del Museo de Arte Moderno tras la remodelación de su patronato, y fue nombrado Director Honorario al tiempo que Patrono del Museo Sorolla de Madrid.

Los encargos oficiales y particulares seguían llegando, si bien se dedicó con mayor fluidez a realizar retratos  de su entorno más próximo y obras de menor tamaño en bronce y cerámica, generalmente de carácter costumbrista, modeladas con minucioso realismo.

Mariano Benlliure Tuero, fruto del primer matrimonio de Mariano con  Leopoldina Tuero O’Donnell,  fue un escritor (1868-1952) que  perteneció al Grande Oriente Español y su filiación masónica era conocida puesto que formó parte del consejo de redacción de la revista Latomia que publicaba                      la logia La Unión

 

En mayo de 1935 abrió las puertas de su estudio para presentar sus últimas obras: el Altar del Sagrado Corazón de Jesús para la Catedral de Cádiz, el Mausoleo de la familia Falla y Bonet para el Cementerio Colón de Buenos Aires, y el Sarcófago de Vicente Blasco Ibáñez, amigo desde la juventud, y del que ya había modelado un espléndido busto.

Durante los primeros meses de la Guerra Civil no quiso abandonar su estudio y permaneció en Madrid trabajando. Con 74 años de edad, casi ciego y con todos los achaques de la edad, invitado por el Gobierno Francés como miembro del Instituto de Francia, a visitar la Exposición Universal de 1937, accedió a viajar a París donde se exponían dos de sus obras, permaneciendo allí más de un año, hasta que cayó enfermo y a finales de julio de 1938 se traslada junto a su esposa Carmen Quevedo, de origen portugués, a Viseu donde ella tenía casa, familia y medios para atender su enfermedad.

Una vez recuperado, reemprendió su trabajo en el estudio del escultor Texeira Lopes que le cedió un espacio, hasta su retorno definitivo a Madrid en junio de 1939. Aún regresó a Viseu un año después para montar el Monumento a Viriato.

El escultor en uno de sus viajes a Nueva York

 

 

En los últimos años de su vida, los encargos de carácter procesional fueron abrumadores, saliendo de su taller multitud de imágenes religiosas que reemplazaron a las destruidas en la guerra civil. Tallas de las que se encargó el escultor Juan García Talens a partir de los modelos ampliados de los bocetos modelados por Benlliure.

Mariano Benlliure realizó también a lo largo de su vida artística, diseños para vajillas y elementos decorativos, como esta copa de champán para uno de sus clientes de Nueva York

 

La escultura religiosa ocupó gran parte de su trabajo de los últimos años de su vida

 

En 1942 Valencia le rindió un emotivo homenaje en el Paraninfo de la Universidad y le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad, y en 1944 la Dirección General de Bellas Artes celebró un Homenaje Nacional en el que le fue concedida la Gran Cruz de Alfonso X, el último de la larga lista de reconocimientos oficiales y académicos que recibió a lo largo de su fructífera trayectoria artística.

Carmen Quevedo Pessanha, última esposa del artista

 

Mariano Benlliure fue miembro de diversas Academias de Bellas Artes: San Fernando de Madrid, Valencia, Zaragoza, Málaga, San Lucas de Roma, Brera de Milán, Carrara y París, así como de la Hispanic Society de Nueva York; y recibió innumerables condecoraciones entre las que destacan la Legión de Honor de Francia y Comendador de la Orden de la Corona de Italia, además de la mencionada Gran Cruz de Alfonso X y la del Mérito Militar de España.

Falleció a los 85 años, el 9 de noviembre de 1947, en su casa-estudio de la calle de Abascal en Madrid.

En cuanto se conoció la noticia de su muerte, acudieron a su casa estudio los escultores Ignacio Pinazo, Ramón Mateu y Víctor de los Rios, que hicieron mascarillas del cadáver. En su casa se instaló la capilla ardiente, habiendo sido amortajado con el hábito de San Francisco de Asís, y encerrado en un ataúd de caoba sencillo y sobrio. Llegaron después el Ministro de Educación y otras personalidades como el marqués de Lozoya, el subdirector del Museo del Prado, José Francés, en nombre de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y durante todo el día desfilaron por su domicilio numerosísimas personalidades, que firmaron en el libro de condolencias instalado en el jardín, a la entrada del estudio del escultor.

A las cinco de la tarde comenzó el traslado de los restos a la Estación de Atocha en una comitiva encabezada por su nieto, familiares y amigos íntimos, a la que seguía el clero de San Juan de la Cruz, y miembros de la Asociación de Pintores y Escultores, del Círculo de Bellas Artes, de la Real Academia de Bellas Artes y la Asociación de Escritores y Artistas. Al llegar a la estación, el cadáver fue trasladado al vagón habilitado para capilla ardiente.

A su llegada a Valencia, millares de personas desfilaron para contemplar los restos del ilustre artista, en la capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento. Y tras tres solemnes misas celebradas allí mismo, la comitiva fúnebre encabezada por la Guardia Municipal montada, abría la marcha a los portadores de las numerosísimas coronas; tras ellas, representaciones de los gremios y entidades valencianas, de la Banda Municipal, el clero y el féretro, al que seguían el capitán general de la Región Militar en representación del Jefe del Estado, Ayuntamiento, Diputación, autoridades varias, su nieto y sobrino, Enrique Benlliure y José Campos Benlliure, junto a otros íntimos del finado, el representante del Director General de Bellas Artes, representantes de las Reales Academias y otros cuerpos, representación de la Real Academia de San Fernando y una inmensa multitud. Llegados a la catedral, el cabildo rezó un responso, siendo colocado el féretro ante la Patrona de Valencia, Nuestra Señora de los Desamparados, de la que el artista era tan devoto. Pasó después la comitiva por el Museo Provincial de Bellas Artes y desde allí el entierro continuó hasta el cementerio del Cabañal, donde los restos de Mariano Benlliure recibieron sepultura, en el panteón donde reposan los restos de sus padres.

La capilla ardiente en Madrid, el traslado de los restos hasta Valencia y el multitudinario entierro de Mariano Benlliure

 

Madrid: museo abierto de Benlliure

Autor de innumerables obras civiles y funerarias, de monumentos repartidos por todo el mundo, y de abundante obra religiosa, destacaremos que es el escultor del que más obras hay en la ciudad de Madrid: las Estatuas ecuestres de Alfonso XII y del General Martínez Campos en el Retiro, el Monumento a Miguel Moya y el Grupo escultórico a Cuba, también en el Parque del Retiro, distintos sepulcros en el Panteón de Hombres Ilustres de Atocha, la Estatua de la Regente María Cristina, frente al Casón del Buen Retiro, la Estatua de Francisco de Goya, junto al Museo del Prado, en la Plaza de la Villa la Estatua de Álvaro de Bazán, la Estatua del General Manuel Cassola Fernández, en el Parque del Oeste, la Estatua del Teniente Jacinto Ruiz Mendoza en la Plaza del Rey, la Estatua de Bárbara de Braganza en la Plaza de la Villa de París, la Estatua a Loreto Prado en la Plaza de Chamberí, la Estatua en honor al Cabo Noval en la Plaza de Oriente, la Efigie del Teniente Ruiz en Chueca, el Grupo Escultórico del edificio Metrópolis de la calle Alcalá con Gran Vía, el Grupo Escultórico a Emilio Castelar en el Paseo de la Castellana y las lápidas y placas conmemorativas a José Canalejas, en la Puerta del Sol, a Serafín y Joaquín Álvarez Quintero en la calle Velázquez y a José Nogales en la Calle Santa Engracia.

Decimos que es el autor de mayor número de esculturas en Madrid y por el contrario, no cuenta el artista en la capital de España más que con una humilde lápida de cerámica situada en la tapia de la Plaza de Toros de El Batán, dedicada por los aficionados al toro y al toreo. Triste recuerdo y mal pago le hace Madrid a quien culminara obras tan sublimes, a quien ha embellecido calles y plazas, parques y jardines con su arte.

Madrid se ha convertido en su gran museo abierto y le debe también una estatua. Propuesta que sale de esta humilde Asociación Española de Pintores y Escultores, y que como tantas otras, no tendrá eco en una sociedad que ya no requiere memoria.

Perfil humano

Mariano Benlliure es el escultor español que ha gozado de mayor reconocimiento público desde sus primeros éxitos logrados en vida hasta nuestros días.

En su persona confluyen unas excepcionales dotes para el oficio, conjugadas con una asombrosa versatilidad creativa, una originalidad renovada en sus planteamientos estéticos y un manejo absoluto de todos los recursos plásticos y escenográficos que permite la creación escultórica, en la que demostró un esfuerzo continuo por evolucionar en sus diversos lenguajes estilísticos, aderezado todo ello por una actividad creadora desbordante, resultado de su inagotable energía vital y de una dedicación total a su trabajo.

Su obra tiene la aparente facilidad con que utilizó todos los recursos de las distintas técnicas de modelado y cincelado, mostrando siempre un cuidado exquisito en el acabado de las superficies, con las que supo extraer el máximo provecho a su morfología y texturas, atento al virtuosismo en los detalles, pero sin caer en el manierismo.

Mariano Benlliure esculpiendo el caballo del Monumento al General Martínez Campos que se encuentra en el madrileño Parque del Buen Retiro y en el que trabajó directamente con sus dedos, imprimiéndolos en la materia

 

Con una incontenible fogosidad creativa, de genio dinámico, de activa y vivaz inteligencia, una inusitada vocación al trabajo, para Mariano, la escultura era una expresión personal, una habilidad innata y una paleta en la que trabajar.

En esta fotografía se aprecian las proporciones de una de sus esculturas ecuestres

 

Como ya hemos visto, sus problemas de expresión oral en la niñez, hicieron que sin embargo  su prodigiosa memoria almacenara las imágenes de las pinturas que colgaban del Museo Provincial de Bellas Artes de Valencia, situado en el Convento del Carmen, donde su madre enviaba a los hijos todos los domingos por la mañana.

Lucrecia López de Arana fue la compañera fiel, entregada y sincera que buscaba su torturado espíritu y, sin reparar en la hipócrita mentalidad de la sociedad del momento, le deparó la auténtica felicidad sentimental necesaria para realizar sus mejores obras.

Su casa-estudio de la calle de Abascal, frecuentada por políticos, artistas, intelectuales, toreros…, aportó popularidad de su nombre, colocado hacía tiempo en la cima de los autores más afamados en el país, de modo que el asistir a su casa ya era un «acto público obligado» para todo aquel que quería destacar en el mundillo de la popularidad. Su casa y su amistad eran sinónimo de distinción social, abundando también los encargos de obras menores y los retratos, algunos acompañados de piezas de orfebrería.

Un destello de entrañable alegría fue el nacimiento de su nieto, hijo de su hija Niní en 1915, una de las últimas alegrías personales.

La longevidad de Mariano le acarreó la tristeza de ver desaparecer a todos sus seres queridos, desde Lucrecia Arana, que muere en 1927, hasta su hermano José, que muere en 1936. El contrarresto es siempre el hundimiento febril en su trabajo creador, capeando las circunstancias más o menos favorables que depara el proceso histórico de los años críticos de la Guerra Civil Española, una etapa en la que Mariano ya no espera más que morir trabajando. Sin embargo hay también hechos que le llenan de emoción, como si fueran la culminación de sus aspiraciones recompensadas: los homenajes que Valencia rinde a Joaquín Sorolla y a Vicente Blasco Ibáñez.

 

A pesar de tantos años de lucha y triste vejez, Mariano Benlliure tuvo la suerte de morir tal como siempre deseó: trabajando, tallando una Entrada en Jerusalén que parecía indicarle que había llegado la hora de iniciar el camino de salida de este mundo. Era el día 9 de noviembre de 1947.

El tedio de la estética clasicista avivó su propio instinto de observación de la realidad que, unido a su falta de expresión oral y a la situación humilde de su familia, redundó en un refuerzo del espíritu de trabajo, sacrificio, esfuerzo y unión familiar, cualidades que al haberlas captado desde niño pudo siempre valorar.

“Tenía una extraña mezcla de señor y bohemio,
bebía en copa de plata o en botijo verbenero
lo mismo esculpía a un rey que al golfillo colillero.

Orgulloso de su España, de sí propio era modesto,
suplicaba a la gente que le llamaba maestro
no me digáis don Mariano y escultor, ni nada de eso,
soy solo Marianet, alias el picapedrero”.

Trabajando en el busto a Sorolla de la Hispanic Society

 

No fue un artista ilustrado ni brilló por su elocuencia, sino precisamente por su sencillez, su carácter alegre y festivo, su sincera camaradería y su saber mantenerse en su puesto, pudo conservar la amistad de una clientela, indudablemente interesada en obtener su obra, a la que sabía mimar con sus detalles y atraer con el ambiente de salón, escaparate, exposición permanente y tertulia artística que lograba crear en su estudio taller.

Mariano convierte la pintura en escultura, o mejor dicho, hace una escultura que recuerda a la pintura, de ahí que podamos concluir que sus obras son el encuentro de las dos artes: composición, espacio y dibujo fusionados con el volumen, la forma y la textura, incluso el color se traduce en la combinación de volúmenes, en el logro de sombras y en la combinación de los materiales (mármol y bronce, terracota patinada, piedra natural y cerámica vidriada). El hecho de que gran parte de sus pinturas no se hayan localizado, se justifica precisamente porque las realizó en la época en que vivió en Roma y fueron vendidas en el extranjero, aparte de que nunca les concedió importancia al hablar de su obra.

Mariano gozó de la clientela del “todo Madrid” durante su prolongada carrera. La sociedad madrileña acomodada y especialmente aristocrática gustaba de su ingenio para la decoración y encontró en él, al artista que supo llenar sus ansias de novedad a tenor de las nuevas modas. Su temperamento y su sentido artístico le predisponían para ser un buen decorador y aquel ambiente, que prefería lo vago y lo impreciso, le fue favorable.

Todos los que le conocieron y han transmitido sus recuerdos nos destacan enseguida su atractivo personal: un cuerpo ágil y vigoroso, con manos encallecidas como las de un jovial trabajador, con un rostro que atrae por sus ojos pequeños y expresivos, sano de color, densas patillas rizadas y poblado bigote, pero en especial prominentes orejas que él siempre destaca en sus autocaricaturas. Y sobre todo destaca en él una sonrisa franca, eterna y contagiosa, que se hace más cálida cuando con su afable cordialidad, tiende su mano llena de vitalidad. A ello une su especial indumentaria: un gorrito de tela negra, chaleco sobre la camiseta, brazos al aire y pantalones de polaina “porque se le enfrían los pies”, todo ello manchado de barro y de tiznes blancos de escayola…, parece un obrero de la construcción al pie de la obra.

 

Gállego define así su obra: «es romántico como Carpeaux en sus niños, guirnaldas y composiciones históricas; impresionista al jugar con los efectos de luz sobre las superficies con destelleantes detalles minúsculos; expresionista porque nos habla de emociones y sentimientos; simbolista porque en toda su producción pervive la idea de la vida y de la muerte; modernista por sus ritmos ondulantes, que recogen el movimiento de una suave brisa; fidíaco en sus detalles realistas; helenístico en sus figurillas menudas de terracota; y primitivista en sus relieves de gruesos trazos […] y sobre todo un enamorado de la naturaleza y de la vida que pretende aprisionar en el barro». Sus delicados y juguetones niños que danzan entre frondas de guirnaldas, flores o frutas, así como los frisos de cerámica en donde el amor emerge entre besos furtivos y motivos alegóricos a la alegría y la abundancia, fueron sus mejores creaciones, que sus imitadores jamás llegaron a igualar.[…] En todos sus elementos ornamentales, de un potente barroquismo de raíz tan valenciana, es preciso reconocer siempre la perfección con que el artista modela, dotando a la piedra, barro o bronce de una afinada sensibilidad. De aquí también el primor incomparable de sus pequeñas composiciones, destinadas a una serie de adornos de mesa, fundidas en bronce o vaciadas en cerámica. Como en todos los escultores de su generación, la mayor excelencia de Benlliure fue el retrato. Como los grandes artistas del Renacimiento sabe captar en el modelo aquello que es constante, que constituye su expresión, el reflejo externo de su vida interior. El retrato, que obliga a ceñirse a lo natural, le permite ostentar la habilidad prodigiosa en el modelado. Es inútil citar ejemplos. En la lista innumerable de sus excelentes bustos y retratos, hasta los labrados en su extrema ancianidad, no se pueden señalar sino aciertos”.

En 1952 se realizó una emisión de billetes de 500 pesetas con el busto de Benlliure en el anverso, mientras que en el reverso figuraba el sepulcro del tenor Gayarre en el valle del Roncal, una de sus obras más conocidas y que fueron retirados de circulación en diciembre de 1971

 

Todos hemos tenido en la mano un auténtico «Benlliure»: las monedas que se acuñaron a partir de 1947 eran obra  del escultor valenciano

 

La peseta de 1946 con estrellas 19-48, se conoce como «Peseta de Benlliure», por haber sido diseñada por el escultor . La pieza fue presentada a Franco, que la rechazó porque no le gustaba la caída del cuello; en 1947 se hizo otra, con el cuello más redondeado y se puso en circulación sin que se retiraran las antiguas, que cuestan algo más de 3.000 euros la pieza

 

En el billete de 100 pesetas del 19 de febrero de 1946, aparece un retrato de medio cuerpo de Goya, inspirado en el monumento que realizó Benlliure al pintor aragonés en 1902, y que se encuentra frente al Museo del Prado

 

Mariano Benlliure y la AEPE

La fundación de la Asociación de Pintores y Escultores se fraguó según una idea de Mariano Benlliure, quien en 1904 y en el transcurso de un banquete celebrado en el Retiro, en honor de los artistas premiados en la Exposición Nacional de Bellas Artes de ese año, propuso ya la “formación de una Sociedad de Pintores y Escultores Españoles, aún residentes en el extranjero, con objeto de defender sus intereses materiales y artísticos,… fomentar todas las manifestaciones del Arte por medio de Exposiciones en España y en el extranjero, crear una Caja de socorros y pensiones…y la instalación de un salón permanente donde los individuos que perteneciera a la Asociación pudiesen exponer sus obras, dando así mayores facilidades al público y a los artistas para la venta”.

Estas y otras ideas expuestas entonces fueron acogidas por todos los presentes y los ausentes cuando las conocieron, con unánime aplauso. Pero Mariano Benlliure no volvió a acordarse de ello y la idea quedó sumida en el olvido.

Seis años más tarde, fue Eduardo Chicharro quien recordando las palabras del maestro, decidió retomar la idea y recordar a todos los artistas que era preciso unirse para constituir una fuerza, para prestarse mutualidad y recíproco apoyo, y así se formó una Junta organizadora que convocó a todos los pintores y escultores madrileños y logró reunirlos en el gran salón de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Más de 150 acudieron a este llamamiento que se convirtió en Asamblea y que reunió a artistas anónimos y a otros de primera fila, y en donde se habló de la conveniencia de la reunión de todos los artistas y se leyeron los estatutos, que habían sido previamente repartidos con las invitaciones a la convocatoria, para que los que quisieran pudieran presentar modificaciones o sugerencias, y que fueron finalmente aprobados con total unanimidad.

El encierro, presentada al XIX Salón de Otoño

Mariano Benlliure firmó el acta fundacional, convirtiéndose en Socio Fundador, con el número 47. Desde el inicio, se convirtió en miembro activo de la entidad, participando en festivales, en la suscripción popular para la adquisición de La Adoración de los Reyes de Van der Goes, iniciada por el Presidente Joaquín Sorolla.

En 1918 la Asociación de Pintores y Escultores convocó en España del I Congreso Nacional de Bellas Artes, con el beneplácito de todos los organismos oficiales y sociedades afines de la época, que estuvo bajo el Patronato del Rey, y teniendo como Presidentes de Honor, a los socios de la entidad Marceliano Santamaría, a Mariano Benlliure, Miguel Blay, Antonio Muñoz Degrain y José Llimona.

Desde su cargo como Director General de Bellas Artes, se reunió en multitud de ocasiones con el Presidente y la Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores, prestando todo el apoyo oficial que requería sacar adelante los importantes proyectos que llevó a cabo la entidad, como la realización de exposiciones en distintos países latinoamericanos, la buena marcha de la Residencia de Artistas de El Paular, la Comisión para la Exposición de Venecia, o la colaboración que mantenía en la Gaceta de Bellas Artes que publicaba la institución.

El Sagrado Corazón, que presentó al XV Salón

 

Cuando en 1921 dimitió de su cargo por razones de salud, Juan Espina y Capo, la Asociación de Pintores y Escultores le homenajeó haciéndole entrega en los locales sociales, de una Medalla de Oro modelada altruistamente por Mariano Benlliure, junto a un cuaderno con las firmas de los asistentes en reconocimiento a quien fue el alma del Primer Salón de Otoño.

Además, el propio Benlliure participó con la Asociación de Pintores y Escultores en la colaboración que hizo la entidad de una exposición y venta de obras en el Museo Provincial de Pintura de Huelva, con destino a los hospitales de sangre, en un intento de aliviar los sufrimientos ocasionados por la Guerra del Rif.

En 1924 fue elegido Vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Pintores y Escultores bajo la presidencia de Pedro Poggio, junto a artistas como Cecilio Plá o Alcalá Galiano, y siendo Director del Museo de Arte Moderno.

En 1926 la Exposición Internacional del Grabado de Florencia, solicitó a la Asociación de Pintores y Escultores organizara la participación española, siendo elegido para presidir el comité de selección de obras.

Retrato de mi padre, que se exhibió en le XIX Salón de Otoño

 

Ese mismo año, abrió su estudio de la calle Abascal a los socios de la entidad para que pudieran ver el Monumento a Bolívar que hizo con destino a la República de Panamá.

En 1928 y con motivo del Centenario de Goya, publicó sus opiniones acerca del inmortal artista en la Gaceta de Bellas Artes, en un número dedicado al genio aragonés. Además, formó parte del comité organizador para la exposición de pintura y escultura en Bélgica y Holanda que le fue encomendado a la Asociación de Pintores y Escultores por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, así como en la que también se le encomendó a la AEPE, en la ciudad de Oslo en 1931.

En el XII Salón de Otoño de 1932 hubo una sala dedicada a Mariano Benlliure, que exhibía 17 obras, de ellas, cuatro bajorrelieves, siete cerámicas y barros, un bronce, un mármol y cuatro óleos.

1932 fue un gran año en el arte español. Las instituciones dedicadas al arte reunían a grandes maestros: Julio Moisés era el Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores, Mariano Benlliure el Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas, y José Francés (ex Presidente de la AEPE), Vicepresidente del Círculo de Bellas Artes.

En 1934, comentando sobre las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, declaraba Mariano Benlliure que Es doloroso que nunca se haya preocupado el Estado de que existiese un local adecuado para celebrar las Exposiciones Nacionales y suponemos que esto lo decía con muy amplio conocimiento de causa puesto que él fue Director General de Bellas Artes en 1918 y se supone lucharía por conseguirlo.

Después de ver la película Alma de centauro Mariano Benlliure logro un pase privado exclusivo de la película, en el cine Progreso de Madrid, para tomar apuntes del caballo protagonista “Rex”.

Fue Jurado del XV Salón de Otoño.

Terminada la guerra en abril, en mayo de 1939, el secretario de la Asociación, José Prados López, envió una carta a los artistas que poseían Medalla de Oro de las Exposiciones Nacionales, para que entregasen de forma voluntaria aquellas medallas para ayuda a la patria en la posguerra. Toda la prensa se hizo eco, como no podía ser menos, de aquellas cartas y de la generosidad de los artistas a los que se ofreció fundir otras en inferior metal para recuerdo. Benlliure entregó la suya en un gesto altruista, otro más a lo largo de su carrera, que le honraba.

En junio de 1939, recién terminada la contienda, tomó parte en la exposición de “Obras ejecutadas en Madrid durante la guerra”.  Que se celebró en los locales de la Asociación en la calle Infanta, 30, junto a artistas como Moreno Carbonero, Martínez Cubells, Orduna, Ardavín, Llorens, Vázquez Díaz…

En 1944, la Casa de Valencia promovió un homenaje nacional a Mariano Benlliure, al que se adhirió la Asociación, siendo José Planes el representante de la institución en la Comisión del Homenaje.

En el entierro del artista, la Asociación Española de Pintores y Escultores tuvo una presencia destacaba, como no podía ser menos por uno de sus más ilustres miembros y fundadores.

Al I Salón de Otoño de 1920 concurrió Mariano Benlliure y Gil, inscrito así, reseñando que es “natural de Valencia; reside en Madrid, calle de Abascal, número 53”, y presentó las obras:

872.- El garrochista (bronce) y 873.- Mi nieto (mármol)

En el II Salón de Otoño de 1921 presenó:

277.- Escultura

Al VII Salón de Otoño de 1927, reseñado ya como Socio de Honor de Salones anteriores, presentó las obras:

482.- Busto-Retrato del Excmo. Sr. D. José Francos Rodríguez (bronce), 483.- Busto-Retrato del pintor Domingo Marqués (bronce) y 484.- ·l Garrochista (estatuita ecuestre, en bronce)

Al XI Salón de Otoño de 1931 concurrió con:

121.- Boceto de la estatua del duque de Rivas (bronce) y 270.- Arrancándose (bronce)

En el XII Salón de Otoño de 1932 hubo una sala dedicada a Mariano Benlliure, que exhibía 17 obras, de ellas, cuatro bajorrelieves, siete cerámicas y barros, un bronce, un mármol y cuatro óleos: Cuatro placas relieves de niños, tituladas Las cuatro estaciones, La Sagrada familia, placa en cerámica, Goya, ídem, Velázquez, ídem, La bailaora, figura en cerámica, Niño, barro cocido, Cabeza de gitana, ídem, Busto de mujer, ídem, Bretón, medalla barro cocido, Las víctimas de la fiesta, bronce, Amalio Gimeno, mármol, La vara, óleo, Matilde Benlliure, óleo, Angelita Benlliure, óleo

En el XIII Salón de Otoño de 1933 llevó las obras: 79.- Las víctimas de Navidad (bronce), 80.- Hacia el redil (bronce), 13.- La primera alegría (barro cocido esmaltado), 11.- Mantilla española (cerámica) y 35.- Busto de Romero de Torres

Al XIV Salón de Otoño de 1935 presentó 15.- Don Tirso Rodrigáñez y Sagasta (busto en bronce)

En el XV Salón de Otoño de 1935 presentó las obras:

372.- La maja de la mantilla, 373.- Retrato del escultor portugués Antonio Teixeira López, 374.- Sagrado Corazón (talla policromada)

En el XVI Salón de Otoño de 1942 exhibió las obras:1.- Cristo yacente de Hellín (escayola), 2.- Retrato de Mercedes Sangroniz (escayola), 3.- Anverso de la medalla de Rodríguez Marín (bronce), 4.- Reverso de la medalla de Rodríguez Marín (bronce), 5.- Medalla del maestro Bretón (bronce) y 6.- Retrato de Nelly Schultes (bronce)

En el XVII Salón de Otoño de 1942 llevó: 5.- La Marías y 8.- Retrato de Aniceto Marinas (escayola)

En el XIX Salón de Otoño de 1946 contó con Sala propia y se exhibieron las obras: 1.- Retrato del padre (bronce), 2.- Retrato de la madre (mármol), 3.- Retrato de don Aniceto Marinas (bronce), 4.- Autorretrato (bronce), 5.- Retrato de don José Benlliure (bronce), 6.- La perrita “Tinita” (bronce), 7.- La perrita “Tasquitas” (bronce), 8.- Retrato del Caudillo (mármol), 9.- Estatuita ecuestre de Fernando Primo de Rivera (bronce), 10.- Busto estudio del Teniente Gral. Orgaz (yeso), 11.- Retrato de Mercedes (yeso), 12.- Retrato del escultor Laszlo Zinner (yeso), 13.- Busto del pintor Jorge Apperley (yeso), 14.- Grupo del encierro (bronce), 15.- El arrastre (bronce), 16.- Busto de Lucrecita (bronce) y 17.- Toro marrajo (óleo)

En el 50 Salón de Otoño de 1983, en la Sala Homenaje a los artistas que hicieron posible el I Salón de Otoño en 1920, se exhibió la obra D. Segismundo Moret (Dedicado a don Natalio Rivas), bronce.

 

Mariano Benlliure fotografiado junto a su hermano José

 

Dos fotografías aparecidas en el diario ABC, arriba en la tumba de Cánovas, en el Panteón de Hombres Ilustres de Madrid y abajo, despachando cuando era Director General de Bellas Artes

Las Medallas de la AEPE: Francisco Esteve Botey

Por Mª Dolores Barreda Pérez

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de su creador y en qué galardones se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

Medalla de Grabado Francisco Esteve Botey

del Salón de Dibujo, Grabado e Ilustración

En el año 2016 la Asociación Española de Pintores y Escultores convocó por vez primera el Salón de Dibujo de la AEPE, que constituyó un rotundo éxito. Un año más tarde y con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, se instituyeron los siguientes premios: La Medalla de Dibujo Marceliano Santamaría Sedano, la Medalla de Grabado Francisco Esteve Botey y la Medalla de Ilustración Eulogio Varela Sartorio.

FRANCISCO ESTEVE BOTEY

ESTEVE BOTEY, Francisco    P.G. 1910(N)           19.ene.1884    S. MARTIN PROVENSALS(B)   MADRID              4.jul.1955

El pintor, grabador, aguafuertista y publicista Francisco Esteve y Botey, nació en la localidad barcelonesa de San Martín de Provensals, en 1884.

Hijo de un comerciante radicado en el barrio de Poble Nou de Barcelona, que poseía una especial habilidad para tallar en madera pequeñas figuras perfectamente modeladas, y de Natalia, el matrimonio tuvo tres hijos: Francisco, María Dolores y José María.

Llegó a Madrid siendo muy niño y pronto se descubrió su afición al arte, conociendo pronto también sus primeros éxitos.

Fue un estudiante brillante y su paso por la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid fue realmente extraordinario: obtuvo premios en todas las asignaturas de la carrera, lo que le valió el máximo galardón como alumno con más aprovechamiento.

Discípulo del vallisoletano Ricardo de los Ríos, uno de los más grandes grabadores españoles, un artista formado en la Escuela de Bellas Artes de París, donde residió varios años, «Caballero de la Legión de Honor» y reconocido internacionalmente con siete medallas de oro y tres diplomas de honor.

La estrecha relación con su maestro fue para Esteve Botey fundamental: su maestro fue quien decidió que estudiara grabado, cuya «taumatúrgica ejecución» le atraía poderosamente por su complejidad técnica, por «el color rojo de las planchas de cobre, el verde esmeralda intenso y transparente del aguafuerte, aquel tórculo que lanzaba la prueba»… Él lo recuerda en sus memorias: «Yo hube de dedicarme especialmente al grabado por la voluntad decidida del profesor De los Ríos».

La Gaceta de Bellas Artes del 15 de mayo de 1920

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La estrecha amistad con su maestro le permitió «repatriar» para España, en 1920, las 40 planchas de cobre de «La tauromaquia» de Francisco de Goya. Esteve las compró a De los Ríos en 1920 con dinero propio -25.000 francos- y tras realizar numerosas gestiones, frustradas todas, para que el Estado español las adquiriera, fue el Círculo de Bellas Artes el que las adquirió, tras haber rechazado inicialmente su compra, dando pruebas de lo que el artista calificó de «la desconfianza como norma», cuando ello no le reportaba ningún tipo de beneficio económico particular.

Este hecho tan singular fue recogido en la Gaceta de Bellas Artes del 15 de mayo de 1920 y en la de febrero de 1922, que reproducimos íntegras, por cuanto de hecho histórico debe tenerse y cuya actualidad, desgraciadamente, es tan similar al momento actual que vivimos, que sobrecoge.

La Gaceta de Bellas Artes de febrero de 1922

En la actualidad pertenecen a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde forman parte de los fondos de la Calcografía Nacional.

Viajó pensionado por dos veces a Francia, Italia, Bélgica, Inglaterra y Suiza, para ampliar sus estudios.

A los veinte años ganó por oposición la plaza de profesor de dibujo, teoría y práctica del arte en la benemérita institución Fomento de las Artes, cargo que desempeñó cerca de cuatro lustros.

En 1910 fue nombrado auxiliar de la clase de grabado en la Escuela de San Fernando y unos años después profesor de pintura decorativa con la enseñanza de ejercicios prácticos de ornamentación.

Fue profesor de dibujo, teoría y práctica del arte de la Sociedad de Fomento de las Artes, de las Escuelas Normales de Barcelona y profesor de dibujo artístico de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid.

Profesor de dibujo artístico de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Madrid en 1922, de la que fue también Director honorario y Profesor de los Becarios Superdotados del Ayuntamiento de Madrid.

Barcas en el puerto

Desde 1923, fue catedrático de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado de Bellas Artes de San Fernando, y sacó a la luz dos del total de seis libros dedicados al arte, que escribiría a lo largo de su vida: «El grabado» y «El desnudo en el arte».

El primero, que lo convertiría en «el principal teórico del grabado en su época», estaba prologado por otro prestigioso grabador, el mallorquín Bartolomé Maura Montaner, hermano del que fue varias veces jefe del Gobierno de la Restauración Antonio Maura, y socio también de número de la Asociación Española de Pintores y Escultores desde 1910, y reproducía varias obras originales de Esteve Botey. Fue editado en 1914 y hoy está considerado una auténtica «joya bibliográfica».

El segundo, en el que hacía un recorrido por las creaciones pictóricas de lo que siempre consideró «la más bella expresión del Arte, síntesis de la Naturaleza, vituperada precisamente por quienes la miran con ojos profanos», el mismo año de 1926.

Pero, además, desde varios años antes, gozaba del más amplio reconocimiento a su obra. Tras haber alcanzado terceras medallas en las exposiciones nacionales de Bellas Artes de 1908 y 1910, el primer premio del Círculo de Bellas Artes en 1911 y una segunda en la Nacional de 1915, había obtenido una primera, en la de 1920, por un bello y vigoroso tríptico de motivo marinero, «Barcas en el puerto», cuyo título completo era «Barcas en el puerto de Barcelona», según escribió a lápiz en una de las pruebas que se conservan.

Casa de pescadores

Con aquel tríptico, de dimensiones poco habituales en aquellos años -49,4 x 64,5 cm el panel central y 48,5 x 32 cm cada uno de los laterales- y que, según escribió José Francés en «La Esfera», era «la culminación del género», se premiaba «su maestría indiscutible como grabador», diría años después Bernardino de Pantorba en su «Historia Crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes». Y aquel máximo galardón sería refrendado después con la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929.

Francisco contrajo matrimonio con Inés, con quien tuvo dos hijos: Francisco, director de la Biblioteca de Toledo, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y autor de varias obras, entre ellas una notable «Historia de la Cultura»; y Lolita, que tras estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, seguiría como grabadora durante algunos años la andadura artística de su padre y la compartiría con su marido, el también pintor y grabador Luis Alegre Núñez, miembro también de la Asociación Española de Pintores y Escultores y que fuera Premio Nacional de Grabado en 1950.

La saga iniciada por Francisco continúa en su nieta, la pintora, grabadora y profesora de Arte en un instituto madrileño Lola Alegre Esteve.

Adscrito al realismo -Antonio Gallego lo calificaría de «un realismo de buena ley»-, Francisco Esteve Botey creó pinturas y grabados, fundamentalmente, de paisajes españoles y extranjeros con las distintas técnicas con las que trabajaba. Sintió una especial predilección por los motivos marineros. Después del tríptico doblemente galardonado creó, entre otro, un óleo sobre lienzo titulado «Costa cantábrica», que presentó a la Nacional de Bellas Artes de 1943, las litografías de Cudillero, el grabado titulado «Barcas», y otro precioso grabado, el díptico «De vuelta de la pesca», también de gran formato, que fechó en plancha en 1946 y presentó a la Nacional de Bellas Artes de 1950.

Cartón del aguafuerte Pobre hijo

Su habitual forma de trabajar consistía en pintar primero al óleo o a la acuarela directamente del natural, en una sesión rápida. Después plasmaría aquel paisaje con el buril o la punta seca sobre las planchas de cobre o de cinc, traduciendo con minuciosidad los matices y las múltiples calidades de sus grabados, en distintas gamas de rayados o de aguatintas.

Como dibujante, tenía maestría y precisión, derivada de su disciplina de grabador y su excelente paleta de acuarelista, que utiliza tonos cálidos para dotar de frescura sus obras.

En junio de 1928, expuso varias acuarelas en la Galería Nancy, de Madrid, junto a un total de 37 obras. Algunas de ellas fueron reproducidas en varios periódicos madrileños, entre otros el «ABC», y resaltados por los mejores críticos, como Francisco Alcántara, que en «El Sol» habló de Esteve Botey como un artista «descriptivo, minucioso, brillante en ocasiones…»

En la década de los cuarenta realizó una serie de seis litografías titulada «Cudillero», dibujadas con lápiz graso sobre cinc de grano fino y cuyas planchas, con una huella de 30 x 40 cm, de media, son, desde 1998, propiedad del Museo de Bellas Artes de Asturias y con las que alcanzó el Premio Nacional de Grabado, concedido en 1944 por la Dirección General de Bellas Artes.

Dama con mantilla

La asturiana localidad de Cudillero mantuvo con Francisco Esteve Botey una estrecha relación, siendo plasmada en infinidad de lienzos, tablas, cartulinas y planchas de cobre o cinc. Un paisaje evocador con antecedentes pictóricos en la “Colonia artística de Muros”, formada entre los años 1884 y 1890, similar a otras colonias artísticas a las que nos referimos en anteriores biografías.

En Cudillero, donde pasó largas temporadas con su familia, reunía además a sus discípulos de San Fernando pensionados en la Residencia del Monasterio de El Paular, una institución creada, en 1921, por el escultor valenciano Mariano Benlliure, uno de los fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores, en su época de Director General de Bellas Artes, que dirigiría durante una década, desde 1923.

Trataba de acostumbrarlos a la «pintura al aire libre», porque «el cuadro debe pintarse en el natural, mirando frente a frente los árboles, las rocas y las charcas, en vez de ampliar los estudios con peligrosas invenciones fuera de la verdad», tal como escribió en su «Evocación del viejo Madrid. Recuerdos y experiencias de un viejo pintor».

Remitió asiduamente sus obras a muestras y certámenes, dedicando su vida al estudio del grabado y sus técnicas.

En Madrid, vivía en la calle Onésimo Redondo, 28, el actual Paseo de San Vicente, Nº 20.

Falleció en Madrid, el 4 de julio de 1955.

Francisco Esteve Botey

De él decía otro de nuestros ilustres socios, Bernardino de Pantorba, que “su retina y su pincel están acostumbrados a enfrentarse con el natural; no a huir de él, por seguir borreguilmente cualquier “ismo” de moderna fabricación. Su arte es sencillo y veraz, de los que  no necesitan exégesis; la soltura de su dibujo corre por cauce disciplinado, y su visión del color, nunca estridente, se mantiene afinada, ponderada… la personalidad de Esteve Botey debe señalarse a la juventud como un ejemplo digno de ser seguido”…

Fundador de la Asociación Española de Acuarelistas en 1945 y su primer Presidente, también presidió la Sección de Grabado del Círculo de Bellas Artes, al que siempre estuvo muy vinculado; impulsor de los trabajos de grabadores y acuarelistas, a través del grupo de «los 24» socio fundador de la Revista de Grabado La Estampa; y, sin duda alguna, el teórico y tratadista del arte de la incisión de mayor importancia en la historia artística española.

Concurrió, entras otras, a las Exposiciones artísticas celebradas en Buenos Aires, Aix-les-Bains, Bruselas, Munich, Brighton, Londres y Panamá, así como las de Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga, Cádiz, etc.

Figuró como jurado de concursos, exposiciones y oposiciones, y en el primer Congreso Nacional de Bellas Artes celebrado en Madrid por iniciativa de la Asociación de Pintores y Escultores, ocupó una presidencia.  Colaboró ​​con originales literarios y artísticos en importantes revistas y publicaciones de arte.

Dos de las múltiples portadas que las obras de Esteve Botey publicó en la revista Blanco y Negro

Corrida de toros pueblerina, obra presentada al XVIII Salón de Otoño

Premios y distinciones:

Tercera Medalla de la Exposición Nacional de 1908 y de 1910; Segunda Medalla en la de 1915 y Primera Medalla de la Exposición Nacional de 1920; Primera Medalla de Grabado de la Exposición Nacional de 1929; Medalla de Oro en Panamá en 1916; Premio en el Concurso del Círculo de Bellas Artes de Madrid de 1919; Primer premio del Concurso Nacional de Grabado 1923; Premio Nacional de Grabado en 1944; Medalla de Oro en grabado en la Exposición Internacional de Barcelona en 1929; Medalla de Honor de la Agrupación de grabadores; Medalla de Honor de la Diputación de Alicante; Académico correspondiente de las de San Jorge, San Carlos, y de Cuba; Cruz de Alfonso XII; Cruz de Alfonso X el Sabio; Encomienda de Alfonso X el Sabio; Oficial de la Academia de Francia en 1932; Medalla Roig Enseñat en el primer Salón del Consejo Nacional de la Acuarela, en junio de 1955

Entre otros escritos, La evocación del viejo Madrid. El camposanto de San Mateo. Recuerdos y experiencias de un viejo pintor; Publicó seis libros de arte, “Grabado” (1914) declarado «de Mérito», El grabado en la ilustración del libro, y colaboró en algunas revistas de arte, como Coleccionismo (226) en 1922.

Parque de París, presentada al XVII Salón de Otoño

Autorretrato

Francisco Esteve Botey y la AEPE

Socio de Número de la Asociación donde ingresó en 1910. Donó obra para el festival benéfico en 1915.

Socio de Mérito en el Salón de Otoño de 1927 y Socio de Honor en el de 1929.

Vocal de la Junta Directiva entre el 27 junio de 1929 y 1930.

Se hizo cargo de la dirección de la Gaceta de Bellas Artes.

Presentó obra a once Salones de Otoño, concurriendo como forma de alentar a las nuevas generaciones de artistas y apoyarlos en la exhibición de sus obras.

Al I Salón de Otoño de 1920 presentó un grabado titulado “Aguafuerte”.

Al VII Salón de Otoño de 1927 la pintura titulada “Lolita” y la pintura “Nuestra Señora de París”

Al IX Salón de Otoño de 1929 presentó las pinturas “Paisaje del Guadarrama” y “Claustro de Santillana del Mar”

Al XVI Salón de Otoño de 1942 la pintura “Lirios del Valle” y el grabado “Nieve en Venecia”

Al XVII Salón de Otoño de 1943 la pintura “Garganta en el purtagorio (El Paular)” y el grabado “Jardín de Saint Cloud (París)”

Al XVIII Salón de Otoño de 1944 los grabados “Campesina”, “Somnolencia” y “Corrida de toros pueblerina”.

Al XX Salón de Otoño de 1946 presentó el grabado “Oración”

Al XXII Salón de Otoño de 1948 la acuarela “La Virgen del Lluch (Mallorca)” y el grabado “Puente de Austerlik”

Al XXIII Salón de Otoño de 1949 presentó la acuarela “Casas de pescadores en Asturias”

Al XXV Salón de Otoño de 1952 la acuarela “Enfermera” y el grabado “Hogar asturiano”

Al XXVI Salón de Otoño de 1954 la pintura “Casa de la Hermandad del Señor”

«Enfermera», obra presentada al XXV Salón de Otoño

«Descanso»

«Un canal de Venecia», aguafuerte

«La vieja gitana», acuarela

«Cardando lana»

«Fuente de Apolo»

.

Bibliografía y webgrafía

“Historia y crítica de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes celebradas en España” Pantorba, Bernardino de [1948], Madrid, Jesús Ramón García-Rama, 1980, p. 400.

“El grabado en España. Siglos XIX-XX”, Valeriano Bozal, «Summa Artis», Madrid, Espasa Calpe, 1988, t. XXXII, pp. 617-618.

Vega, Jesusa, Catálogo de estampas, Madrid, Museo del Prado, 1992, pp. 39-40.

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/esteve-y-botey-francisco/4680398e-47ce-4fe6-9cef-2aa96688fcad

https://aedamadrid.org/wp-content/uploads/2020/07/20200707_Acuarelia_83.pdf

https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=1350880

http://www.culturaydeporte.gob.es/mnceramica/colecciones/seleccion-piezas/pintura-artes-graficas/barcas-en-el-puerto.html

https://www.lne.es/nueva-quintana/2010/01/25/esteve-botey-fascinacion-cudillero/861563.html

https://www.duran-subastas.com/tienda-online/pintura/francisco-esteve-botey-la-vieja-gitana.html

La Correspondencia de España 25/10/1925 5/1/1913  27/10/1914  29/10/1914  8/12/1914  9/12/1914  22/5/1915  23/5/1915  16/7/1915  28/10/1915  8/9/1917  29/8/1918  5/3/1923

La Esfera 24/7/1920  11/2/1922

La Ilustración artística  14/7/1915

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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Las Medallas de la AEPE: Juan Bautista Adsuara

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Después de ver cómo y cuándo nació la Medalla de la Asociación de Pintores y Escultores, vamos a seguir conociendo más acerca de los galardones en los que se otorga actualmente, con sus correspondientes denominaciones.

 

Medalla de Escultura Juan Bautista Adsuara Ramos

del Certamen de Pequeño Formato

 

En 1980 la Asociación Española de Pintores y Escultores convocó el I Certamen de Pequeño Formato, con gran tradición entre los asociados y que este mismo año llega a su edición número 39.

En 2017 y gracias a la propuesta que realizara el Presidente de la AEPE, José Gabriel Astudillo, bajo el título de “La plenitud de los nombres”, se acordaba la reorganización de los premios y galardones que otorgaba la institución en los distintos certámenes y concursos habituales. En el caso del Certamen de Pequeño Formato, y como en el resto de las ocasiones con el ánimo de honrar la memoria de los fundadores de la AEPE, se instituyeron los premios: Medalla de Pintura Francisco Pradilla y Medalla de Escultura Juan Bautista Adsuara.

 

JUAN BAUTISTA ADSUARA

 

ADSUARA RAMOS, Juan Bautista  E 1924   31.jul.1891  CASTELLON     MADRID/CASTELLON   17.ene.1973

 

Juan Bautista Adsuara Ramos nació en Castellón de la Plana, el 31 de julio de 1893.

Hijo de José Adsuara, natural de Alfara de Algimia (Valencia) y de Mariana Ramos (Castellón), era el cuarto de los seis hijos de un modesto matrimonio de artesanos alpargateros.

Sin ningún tipo de influencia artística, su hermano Emilio, siete años mayor que Juan, se inclina hacia la pintura, y guiado por Eduardo Laforet, profesor del instituto de Castellón, llega a trasladarse a Madrid para continuar sus estudios, si bien falleció prematuramente en 1911.

Autorretrato de 1926

 

El mismo profesor contempló las actitudes que para el dibujo y el modelado en barro tenía Juan Bautista, al que animó a seguir estudios de la Academia de Dibujo.

Becado por la Diputación Provincial de Castellón, en 1907 comienza sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, teniendo como maestros a dos de los Socios Fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores: José Garnelo y Miguel Blay.

Mientras duraron sus estudios trabajó en un taller modelando medallas conmemorativas.

En 1912 consiguió la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes por su obra “Estudio. Cabeza de niño” y tras cumplir el servicio militar en Marruecos, regresa a su tierra natal para realizar algunos trabajos, regresando en 1916 a Madrid.

Comienza a trabajar en los talleres del sacerdote Félix Granda, dedicados a la imaginería religiosa principalmente. Allí entablará amistad con otro de los firmantes del acta fundacional de la AEPE, el escultor José Capuz.

«El mago de la madera», como fue bautizado por la prensa, trabajando en su estudio

 

En 1920 firma un contrato con la compañía de seguros La Aurora Polar, para la realización de una obra monumental que culminará el edificio que la entidad poseía en el Paseo de Recoletos de la capital.

El mismo año en el que consigue también la Segunda Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes con la obra “San Juan Bautista”.

En esta época montó su propio taller animado por los encargos de retratos y distintos monumentos, que le permiten ya dedicarse por entero a la profesión.

Participa entonces en las distintas exposiciones nacionales hasta que en 1922 lleva a cabo un largo viaje por distintos países europeos como Francia, Italia, Grecia y Alemania.

En 1923 logra el Primer Premio de la XVI Bienal de Venecia y al año siguiente es galardonado con la Primera Medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes con un yeso titulado “Piedad”, que adquiere el Estado para el Museo Nacional de Arte Moderno.

En 1925 participó en la Primera Exposición de Artistas Ibéricos y en 1926, y para Castellón, realizó el monumento al pintor Francisco Ribalta.

En 1927 expuso en la ciudad holandesa de La Haya y dos años más tarde, participó con la maternidad titulada “La Carga”, en la Exposición Internacional de Barcelona, cuyo ayuntamiento compró la escultura.

Una fotografía de Juan Adsuara aparecida en la prensa en 1929

 

En 1929 consiguió el Premio Nacional de Escultura con dos alegorías tituladas “Las Artes” y “Las Ciencias”, que adornan la fachada del Ministerio de Educación y Ciencia con sede en la calle Alcalá de Madrid.

“Las Artes” y “Las Ciencias”, de la fachada del Ministerio de Educación y Ciencia de la calle Alcalá de Madrid, que le valieron el Premio Nacional de Escultura

 

En 1932 consigue la Cátedra de Dibujo de ropajes y del natural de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, cubriendo la vacante dejada por Julio Romero de Torres, quien también fuera uno de los Socios Fundadores de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Bañista

 

La docencia para él es una vocación a la que se entrega con fuerte sentido del deber, siendo reconocido no sólo como un gran escultor, sino como un gran maestro.

Siguió realizando encargos de todo tipo, especialmente de Castellón, donde pasaba sus vacaciones estivales y donde la sorprende el estallido de la guerra civil, que le acarreó que fuera desposeído de su cátedra sin más.

Testigo de saqueos y desmanes de todo tipo con valiosas obras de arte, alertó a las autoridades al respecto, siendo nombrado Delegado Oficial de la Junta de Protección del Tesoro Artístico de Castellón, salvando por su mediación importantísimas obras de arte religioso de la zona del Maestrazgo.

Eva

 

Reincorporado a su Cátedra en 1937, su vuelta a Madrid le depara, por imposición oficial, la tarea de depurar, junto al Director de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, Manuel Menéndez, otro de los Socios Fundadores de la AEPE, aquellos profesores considerados “fascistas” por las autoridades del momento. Su informe se limitó a calificar los valores profesionales y pedagógicos de los profesores.

Retrato de Juan Bautista Adsuara

 

De vuelta a Castellón, reanuda el rescate de obras de arte, siendo trasladado a Barcelona en 1938 y a Perelada, donde se depositaron las más importantes obras del Museo del Prado que fueron llevadas a Ginebra.

Terminada la guerra, volvió a Castellón a pasar sus vacaciones en un clima enrarecido en el que es acusado y detenido como colaborador del gobierno republicano.

Demostró que sus intervenciones fueron sólo de asesoría técnica, no política, como experto en Bellas Artes, poniéndose de manifiesto que su actuación en los primeros meses de la guerra fue meritísima, pues gracias a su celo se libraron de la destrucción multitud de obras de arte religioso que hoy se exhiben en iglesias y museos.

Juan Adsuara en la plenitud

 

La intervención a su favor de numerosos amigos como Álvarez de Sotomayor, nuevo director del Museo del Prado y uno de los Presidentes de la Asociación Española de Pintores y Escultores, fue decisiva para que la causa fuera sobreseída, y si bien era por todos conocido que Adsuara era republicano, incluso amigo personal de Azaña, su desinterés por la política activa también era más que sabida.

En 1940 se integró a su Cátedra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ocupándose de sus clases y de los encargos de obras originales y de restauraciones, como la reconstrucción que llevó a cabo del Monumento al Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles de Madrid.

Cadencia

 

Desde su casa y estudio en Madrid, situada en la calle Sánchez Bustillo, 3, y entre 1943 y 1946 realiza la que se ha considerado su obra más importante: toda la decoración escultórica de la iglesia del Espíritu Santo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, compuesta por diversas esculturas y relieves.

En 1948 es nombrado Académico de la Real Academia, cubriendo la vacante de Mariano Benlliure, otro de los Socios Fundadores de la AEPE, siendo contestado en su discurso de toma de posesión por José Francés, quien fuera también Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

En 1958 ocupó el cargo de Director de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, hasta que por problemas de salud, presentó su renuncia en 1963.

Sello conmemorativo editado hace unos años 

 

Jubilado de su cátedra en 1961 y honrado como premio a su labor docente con la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio, en 1964 y tras la muerte de Capuz, finalizará los relieves del Circulo de Bellas Artes de Madrid y en 1965 realiza una estatua de Carlos III para los jardines de Sabatini, por encargo del Ayuntamiento de Madrid.

Antes de fallecer legó a la Diputación Provincial de Castellón toda la obra que conservaba en su estudio madrileño y que hoy se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Castellón.

Su última exposición tuvo lugar en 1971, con motivo de la muestra que de Artistas Socios de Honor se llevó a cabo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid

En 1973 se traslada a Castellón donde muere el 17 de enero de 1973.

Estudio. Cabeza de niño

 

Según nos describía F. Pérez Dolz, Juan Adsuara era “por naturaleza, modesto, serio meditativo, honestísimo y artista muy respetado. Desde niño, y antes de haber recibido lección alguna, en cascotes de yeso  tallaba graciosas filigranas. Juan es un caso de perseverancia en la personalidad nativa, sin vacilaciones ni desmayos”.

En el periódico El Debate se apuntó que Adsuara exhibía en sus obras la “exaltación de las cualidades que son el fundamento de su personalidad y de su carácter, fuerza, sinceridad, energía expresiva y delicadeza. Sencillo y claro como un buen levantino, es adorador de la forma, que bajo sus dedos y buscando siempre la mayor emoción, unas veces se hace amplia y barroca y otras se simplifica y estiliza en un ansia  de elocuencia sorprendente”.

Fauno

 

De él dijo Fernando Álvarez de Sotomayor, quien fuera Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, como Director del Museo del Prado: “No olvidare nunca su trabajo y desvelo para devolver a España su tesoro de arte depositado en Ginebra colaborando conmigo durante varios meses”.

Fue un artista deseoso de incorporarse a la renovación plástica, pero en él pesaba mucho su formación clásica así como su excesiva admiración por la imaginería barroca. De esta manera aunque su intención fuese honrada y sincera y su escultura cambie poderosamente de dirección, siempre va a dar la sensación de que su cambio es externo y formal, que no llega a entender en lo más profundo esta renovación y que prácticamente lo que hace es un lavado de cara de la escultura tradicional.

Escultor bien dotado, especialmente en su tallas de madera, entre 1927 y 1936 realiza su obra más valida con un cierto esquematismo de líneas y planos pero llena de una gracia especial con cierto ascendente Mediterráneo.

Crucifijo

 

Como otros muchos artistas que proceden de tierras valencianas, se integró en el llamado grupo del realismo castellano y en la denominada “Generación valenciana post Benlliure” en el que podríamos incluir escultores como Julio Vicent, José Capuz, Julio Antonio, José Ortells …. todos ellos socios, Socios Fundadores y Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Estos artistas no crearon una Escuela ni un grupo homogéneo en sus tendencias, puesto que lo único que les unía era desvincularse del pasado e iniciar una renovación de la escultura. Lo hicieron cada uno según su entender, creando volúmenes y formas personales, aunque manteniendo su conexión con el clasicismo en la acepción más pura del término.

Adsuara estudió profundamente a Alonso Berruguete, al que llamaba su maestro y cuya obra es la “más extraordinaria del mundo, en cuanto a expresión de vida”, confesaba.

La cúpula del edificio de Seguros de la Aurora, en el Paseo de Recoletos, 4 de Madrid, con  la cuadriga en bronce de Juan Bautista Adsuara

 

Cultivó todos los géneros de la escultura y sus variadas técnicas, porque fue un artista formado e informado, destacando entre sus temas preferidos las maternidades, figuras femeninas, desnudos, obras religiosas, alegóricas, monumentos públicos y retratos.

Influido también por el escultor y amigo Victorio Macho, de gran expresividad, su escultura presenta una preocupación por formas y volúmenes. En sus imágenes religiosas se acerca más a la escultura castellana, mientras que en sus figuras femeninas y sus maternidades, son frescas y con unos planos llenos de gracia.

Parte trasera de la cúpula del edificio de Seguros de la Aurora y detalle de la cuadriga

 

Sus obras de madera tallada son exquisitas y sus alegorías, sin perder la raíz clásica, acentúan sobriamente la estilización de los planos y extrema rigidez de sus líneas, con vestigios de formas geométricas. Un idealismo novedoso de cierta influencia neocubista y de Mestrovic.

Relieves del edificio del Banco Bilbao Vizcaya situado en  la calle Alcalá, 45 de Madrid

 

Los principales monumentos que llevó a cabo se pueden contemplar en Madrid, Castellón, Vigo y Chile, y su obra religiosa en la Iglesia del Espíritu Santo de Madrid, Benicasim y en el Museo Provincial de Bellas Artes de Castellón.

La Abundancia, obra presentada al IX Salón de Otoño

 

Juan Bautista Adsuara y la AEPE

Conocido como el “mago de la madera”, Juan Bautista Adsuara fue nombrado Socio de Honor de la Asociación Española de Pintores y Escultores en 1927, año en el que ingresó como Vocal de la Junta Directiva, cargo que ocupó también en los años 1930 y 1931.

Participó en los siguientes salones:

* I Salón de Otoño de 1920, inscrito como “Juan Adsuara Ramos, natural de Castellón de la Plana, reside en Madrid, calle de la Reina, 45” con la obra:

852.- “Desnudo femenino” (bronce)

* III Salón de Otoño de 1922, “Juan Adsuara, natural de Castellón de la Plana, vive en Madrid, Ferraz, 61”, y la obra:

489.- “Estudio de Evangelista” para talla en madera, yeso patinado.

* VII Salón de Otoño de 1927, inscrito como “Juan Adsuara, n. de Castellón de la Plana; reside en Madrid, Sánchez Bustillo, 3”, con la obra:

554.- “El pintor Ribalta” (boceto en bronce).

* IX Salón de Otoño de 1929, apareció inscrito como “Juan Adsuara, natrual de Castellón. Vive en Madrid, Sánchez Bustillo, 3. (Socio de Honor de Salones anteriores)”. Presentó tres obras:

208.- “La abundancia” (yeso)

209.- “Flora” (yeso)

210.- “Maternidad” (madera)

* En el L Salón de Otoño estuvo también presente por conmemorarse el 50 aniversario de la creación del certamen, con el bronce titulado “Madrileña”.

Desnudo

Maternidad

 

Madrileña

Las tres Gracias (Castellón)

 

 

 

Webgrafía y bibliografía

La Voz 26/6/1925

El Imparcial 5/6/1929

La Libertad 7/7/1929  27/10/1922

La Gaceta literaria 15/10/1929,

Las Provincias: diario de Valencia 17/01/1910  18/06/1917

El Pueblo: diario republicano de Valencia 12/03/1912  02/01/1924  19/06/1924  26/06/1924

La Ilustración artística 25/10/1915

La Correspondencia de España 15/06/1917  26/06/1923

Diario de Valencia  04/03/1918  29/06/1923

La Esfera 05/06/1920  21/07/1923

La Prensa: 18/06/1924

El Heraldo de Castellón 05/06/1926 

Josefina Alix Trueba (1985). Escultura Española 1900-1936. Madrid Ed. El Viso

Jaime Peris Domínguez (1991). Adsuara(1891-1973). Castellón-Servei de Publicacions Diputació de Castelló.

“La obra artística de Fisac, Adsuara y Stolz en la Iglesia del Espíritu Santo”, Fidel García Cuéllar. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 2007

Archivo Histórico “Bernardino de Pantorba” de la Asociación Española de Pintores y Escultores

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