Pura Vázquez de la Varga

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

 

Pura Vázquez de la Varga

VAZQUEZ DE LA BARGA, Purificación       P       1920       MADRID      MADRID

 

Mujeres españolas revista bisemanal 1930

 

Pura Vázquez de la Varga nació en Madrid, en 1902.

Vivía en la Calle Espoz y Mina, 6, duplicado.

Según confesaba ella misma, fue discípula de Cecilio Pla y de Sorolla.

Pese a que en muchas crónicas figure que comenzó a pintar en 1922, no es cierto, sobre todo teniendo en cuenta que ya en 1920 concurrió al I Salón de Otoño de la AEPE con dos obras.

Una de las dos obras presentadas al I Salón de Otoño de 1920

 

En 1924 concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes, mereciendo un dibujo del semanario Buen Humor, en el que se publicaba un epigrama:

La autora, para evitar

A la modelo el sonrojo,

Esperó para pintar

Que hubiera cerrado el ojo”.

Buen Humor. Semanario satírico. Sobre la Exposición Nacional de BBAA de 1924

 

Como vimos en la Gaceta de Bellas Artes de diciembre de 2020, algunos periódicos de la época hacían una crítica a los cuadros y esculturas presentados a la Exposición Nacional de Bellas Artes, apuntes cómicos que comentaban de forma irónica escenas, que describen los cuadros, muchas de ellas en prosa, pero con abundantes rimas, que lo mismo se ríen crudamente del tema tratado, como del pintor, de algún fallo en la ejecución… o aplauden también cuando se merece.

En 1929 realizó una exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, que fue recogida en algunos periódicos de la época como El Socialista, que en su sección de Notas de arte, publicaba: “Las Exposiciones del Círculo de Bellas Artes”, por Emiliano M. Aguilera … “la pintura de una joven y bella muchacha, Pura Vázquez de la Varga, que usufructúa con el señor Rossi el Salón de Exposiciones del Círculo de Bellas Artes. Me interesa, antes de discurrir acerca de los cuadros de la señorita de Vázquez de la Varga, reiterar una afirmación: para mí, la juventud de un artista no puede imponerme benevolencia. Ni la juventud ni la belleza, en el caso de tratase, como en la ocasión presente, de comentar la labor de una mujer… Pura Vázquez, a quien yo, acaso erróneamente, considero como alumna de la Escuela de San Fernando, sabe muchas cosas de gran interés para una pintora. Sabe dibujar muy correctamente, sabe disponer con gusto las personas u objetos que traslada a sus lienzos, sabe hacer grata su pintura, logra calidades muy estimables y aún magistrales con frecuencia… Sabe lo preciso para llegar a realizar cuadros admirables y de gran interés. Ahí están, en el Círculo de Bellas Artes, ese lienzo titulado “Dominadora”, de auténtico empaque artístico, y esas notas de Marruecos, tan sabiamente iluminadas, para demostrar este aserto. Y allí están, igualmente, media docena de retratos demostrando que Pura Vázquez cultiva con fortuna este género. Expone actualmente la señorita de Vázquez de la Varga un cuadro que, no pasando de regular, promete –conocidas las aptitudes de su autora- otro excelente. Se titula el cuadro en cuestión “Gato y gata”. Aparece en este lienzo una mujer desnuda tendida sobre un amplio diván; compone una graciosa actitud y guarda el incógnito. Cerca de ella, un lustroso gato se acurruca. Una piel atigrada, que cubre en parte el diván, evoca la idea de sensualidad que preside la concepción del cuadro. Al fondo, un ventanal y un cortinón. El símbolo de sensualidad, de caricia, está hoy plenamente obtenido en este cuadro. En él hay trozos bellísimos. La cabeza de la modelo, sus manos y algunos otros trozos del cuerpo están muy bien construidos. Empero… Al lado de otros de la señorita de Vázquez de la Varga, desmerece. Pero ninguno como él acusa el temperamento artístico de esta joven pintora”.

El Socialista, 1929

 

En Mundo Gráfico se recogía también la exposición, así como en La Libertad y El Liberal, medio por el que sabemos que “En vista del creciente y extraordinario éxito de la Exposición de obras de la ilustre pintora madrileña, que se celebra en el Círculo de Bellas Artes, se ha acordado prorrogarla”…

Mundo Gráfico, 1929

 

En El Heraldo de Madrid de marzo de 1929 se hace una larga reseña: ….”la joven pintora que, a pesar de su juventud, a pesar de ser una chiquilla, ha logrado en el cultivo del arte muy interesantes resultados. El cuadro representando una hermosa mujer tocada con blanca mantilla, que preside por estos días el salón, basta para considerar a esta señorita como una estimable pintora. El cuadro en cuestión –y como este otros varios que se exhiben a su alrededor- tiene una elegante factura, posee gracia, es grato a la retina y ostenta admirables calidades. Algunos retratos firmados por la señorita Vázquez de la Varga nos dicen que ésta domina este género, y algunos paisajes, muy bien ambientados y muy bien de luz, demuestran que la señorita Vázquez de la Varga es igualmente una buena paisajista. Sus notas de Marruecos tienen una calidad en la luz inmejorable. Carece Purificación de personalidad; a sus años, esto no puede contristarla. Contados son los artistas que recién iniciada su juventud se han acreditado de personales. Empero la señorita Vázquez de la Varga debe recapacitar ahora, ante estos óptimos resultados, y con la seguridad de que tiene indiscutibles dotes de artista, seguridad que le dan esos resultados, debe procurar afirmar una personalidad”.

 

Pura Vázquez de la Varga en 1929 en su taller, del Archivo Moreno

 

En La Esfera firmó José Francés, quien fuera Presidente de la Asociación de Pintores y Escultores, un extenso artículo que incluía dos fotografías de obras de la artista, en el que se leía: …”la retratista fue la señorita Pura Vázquez de la Varga. Discípula de Cecilio Pla –que tan excelente maestro y orientador estético de buenos pintores actuales ha sido- la señorita Vázquez de la Varga tiene verdadero temperamento pictórico. Ve el color y la forma en un sentido clasicista que no excluye simpáticas aspiraciones de modernidad, aunque las refrena todavía cierto temor a desatender las solicitaciones de los temas habituales. Exhibía cerca de sesenta obras de diverso mérito y distinta época… El artista se deja ganar por el gozo instintivo de llenar todas las paredes, y cuelga, junto a obras estimables, obras que no lo son tanto. Nada habría perdido la señorita Vázquez de la Varga con eliminar de su exposición algunos estudios, y hasta cuadros de su época de aprendizaje. Reducida a unas proporciones más modestas en apariencia, pero más conscientes de la actual capacidad, en realidad, la exposición de la señorita Vázquez de la Varga habría tenido otro aspecto menos inseguro y codicioso. Habría sido esa exposición discreta y ponderada a que debe aspirar todo artista en sus comienzos, cuando todavía hay puntos débiles y vulnerables que no conviene ofrecer al ataque del compañero o del crítico. No se crea, sin embargo, que naufragase plenamente en la cantidad numérica la calidad estética. Había una serie de retratos muy notables en el conjunto, y a ella podían añadirse varios lienzos de la colección de cuadros marroquíes, vistos con valentía cromática y enérgico trazo. En mi humilde opinión, la señorita Vázquez de la Varga será una buena pintora de retratos. Tal vez lo sea ya. Y sin que se pueda negar interés y mérito positivos a sus figuras femeninas –el retrato, por ejemplo, de la notable escritora Melchora Herrero es un acierto de elegante sobriedad de parecido fisonómico y de buen gusto- es en la interpretación de la figura masculina donde mejor expresa su arte y su talento la señorita Vázquez de la Varga. Concienzudamente dibujados, desdeñando fáciles éxitos tonales, limitándose a grises finos y a negros enérgicos, estos retratos viriles están logrados de un modo sencillo y agradable, sin caer en adulación al modelo, procurando por el contrario, desentrañar su espíritu a través de la honrada interpretación de los rasgos faciales. Abundaban los lienzos de tal clase en la exposición; pero sobresalían los del padre de la artista y los de los doctores Martín Fernández, Ripollés y Martín Muñoz. Por último, ya se dice que en la colección de figuras, paisajes y ambientes marroquíes no faltaban tampoco laudables resultados de luz y color. Las figuras de chiquillos estaban tratadas con singular ternura y gracioso atractivo pictórico”.

La Esfera, 1929

 

En febrero de 1930, Mujeres Españolas, revista semanal, publicaba en su portada un dibujo de la artista, así como una fotografía con el título “La notable artista madrileña Pura Vázquez de la Varga acude a nuestra invitación enviándonos su interpretación de Dulcinea”.

Unos meses más tarde, La Correspondencia de Valencia publicaba una entrevista firmada por Fidel Cabeza, que se reprodujo también en El Adelanto de Salamanca y en El Diario de Córdoba, bajo el título de “Charlas de actualidad”, en la que descubrimos que comenzó a pintar en 1922, con Joaquín Sorolla, un “hombre modesto que tanto bien hizo a todos los jóvenes artistas de España”. Pura Vázquez es una mujer joven, simpática. Alegría cascabelera… Tiene mucho trabajo, “siempre más de lo que puede hacerse”… Cree que la pintura de España “es muy recia, de un colorido admirable por la limpieza de paleta y la simplificación de colores. Nuestra pintura no tiene que envidiar a la de ningún otro país”. A la pregunta de si cree que la mujer triunfará en la pintura, responde que “puede hacer mucho si se dedica a estudiarla en serio y se deja de florecitas, etc, etc, poniéndose a dibujar en serio, ya que la mujer posee una sensibilidad más agudizada que el hombre”. Prefiere a Sorolla, “más intenso”.  Soltera aún, confiesa no creer en la existencia del hombre perfecto y en cuanto al feminismo, cree que “la mujer nunca debe dejar de ser mujer. Parecerse al hombre nunca debe, porque entonces nos hemos caído”.

Mujeres españolas revista bisemanal 1930

 

En el Blanco y Negro de noviembre de 1931, en la información relativa al XI Salón de Otoño, se reseña que hay una sala dedicada a Pura Vázquez, (no porque hubiera una sala entera dedicada a ella, sino porque concurrió al Salón de 1931 con un total de 18 pinturas al óelo), “pintora simbolista que hubo ya de exponer hace unos meses en el salón del Heraldo; pintora de un esoterismo entre humanitario y místico… Ala que ara la tierra… Luz que de un triángulo astral vierte gotas de plata o de alma célica por los peldaños de una escalinata fantasmal que del Más Allá desciende hasta nosotros… Fulgor de cruz nacarada entre el oleaje proceloso de un torvo mar en tormenta”.

Retrato de señora

 

En 1942 presenta una exposición en La Coruña, donde se reseña que es discípula de Sorolla y que la artista estaba trabajando en diversas obras en las que se plasmaban paisajes de pazos y tipos populares gallegos. Una tendencia que ya había manifestado en otra colección sobre temática marroquí que había realizado con anterioridad.

En 1942 firma el “Retrato del padre Nicolás Sancho Moreno” que posee en su colección de obras el Ayuntamiento de Alcañiz, en Teruel. Esta obra forma parte del grupo de retratos protocolarios u oficiales de la colección municipal, fue realizada para conformar la “galería de alcañizanos ilustres” del salón de sesiones del Ayuntamiento de Alcañiz. En ella se presenta al autor de la conocida Descripción histórica, artística… de Alcañiz (1860) con el hábito cisterciense para subrayar el alto cargo que ocupó en la Orden de San Bernardo: prior (el último) del Real Monasterio de Rueda, uno de los más antiguos y célebres de Aragón.

Retrato del Padre Nicolás Sancho Moreno

Retrato de Concepción Falci

 

El encargo de la obra se hizo a la pintora Purificación Vázquez de la Varga el mismo año 42, así como otros dos retratos de los esposos Concepción Faci y Julián de Santapau, los tres según encargo de Emilio Díaz, Alcalde de Alcañiz y principal responsable del legado del matrimonio, circunstancia que facilitó el pago de estas obras. Se dio además la circunstancia de que la artista, tras recibir este triple encargo, decidió entregar gratuitamente el “Retrato del padre Nicolás Sancho Moreno”.

La correspondencia entre Emilio Díaz y Purificación Vázquez de la Varga aporta numerosos detalles sobre los encargos, como es el hecho de que Abelardo Álvarez Estrada fuera quien le proporcionara el nombre de la artista al Alcalde de Alcañiz, tras haber visto sus obras “en la Exposición de Bellas Artes, dedicadas a pazos y a las maruxiñas”, y comenta que “cobrará 3.000 pesetas por cada uno”.

La artista se tomó muy en serio el encargo, preguntando sobre las “medidas exactas que debían tener, el color de los ojos, cabellos y pies de estos señores; y cuantos datos complementarios le dicte su buen juicio que puedan serme útiles para su mejor realización”.

Serán ”lienzos pintados al óleo, que deberán tener unas dimensiones de 0’75 mts. por 1’05 mts. con una faja blanca en la parte baja en la forma y leyenda que se indica en la fotografía”. También precisa que “en cuanto a la fotografía del padre Nicolás Sancho, ha sido sacada de un grabado antiguo y es lo único que podemos ofrecerle como modelo”.

Pero Pura solicitó además “alguna fotografía de Alcañiz “del castillo en lejanía o de otra de las muy bellas vistas de esa ciudad, para hacer con ellas algún fondo”.

Tras dos meses de trabajo, las tres obras se entregaron al Ayuntamiento de Alcañiz, que presumió de tener obra de “una pintora de reconocido prestigio en la época, discípula de Sorolla y especializada, precisamente, en el retrato”.

La Diputación de La Coruña adquirió a la pintora madrileña una obra en 1945. Se trata de un lienzo que refleja a una joven ansotana. Ya Sorolla había pintado a una anciana ansotana y a su nieta, vistiendo el traje típico de esa localidad. Para ello, contrató a esta peculiar pareja que, desde su tierra aragonesa, se había desplazado a Madrid para vender te de roca en 1911.

Cuadro de la Diputación de La Coruña

 

Sorolla que, por entonces, estaba realizando los bocetos para el encargo de la Hispanic Society, las fotografió a la puerta del convento de las Descalzas Reales y después las llevó a su estudio. Sabemos que se llamaban Sebastiana Puyó y Sebastiana Brun. Es posible que Pura Vázquez se inspirara en ellas, pues no creemos que llegara a viajar hasta el valle de Ansó.

Sebastiana Puyó y su nieta Sebastiana Brun fotografiadas en Las Descalzas

Sebastiana Puyó y su nieta Sebastiana Brun retratadas por Sorolla en su casa taller

 

En 1950 participó en la Primera Exposición de Pintores de África del Instituto de Estudios Africanos de Madrid. En el catálogo de la muestra, se dice …”en realidad hemos de llegar a una mujer, la única expositora africanista, Pura Vázquez de la Varga, para encontrar en su “Rifeña”, pese a una técnica débil, un rostro de intensidad notable, aureolada sólo por gradaciones blancas, sin olvidarnos de la delicada intimidad evocada en su “Rincón de Tetuán”…

 

En 1950 envía también la obra titulada “Sibila” a la Exposición Nacional de Bellas Artes.

En julio de 1974 participó en la exposición “El desnudo en la pintura”, que realizó la Galería de arte Atisha de Madrid, junto a otros artistas como Abeja, Rufino Alonso, María José Altuna, Leonardo Andrande, Francisco Bengoa, José María Calvo Delgado, José Luis Cantero Pastor, Clarós, Luis B. Caputo Demarco, María Sol Carrasco, Marta Durán, Mariano del Corral, Ángel Gainza, Juanjo, María Jesús Herrero Alonso, Rafael Lafuente, Juan Mas Ramón, Manuel Mingorance, Jorge Muñoz, Mariano Olcese, Celedonio Perellón, Carlos Pujol, Víctor Puyuelo, Rem, Jaime Rocamora, Concepción Salinero, Pilar Toscano y Mary Carmen Vargués.

Y tras esta reseña en prensa, se pierde su pista… tal vez para siempre.

Pintora de paisaje y de figuras, su técnica es ágil y triunfó lo mismo en las opulencias decorativas como en los sobrios toques de tipo moderno. Notable fueron su colección de paisajes de Marruecos, con acierto de luz y color, impresionismo vivaz, y sabe captar con presteza los cambiantes fugitivos de la atmósfera.

Pura Vázquez de la Varga y la AEPE

Concurrió al I Salón de Otoño de 1920 inscrita como Pura Vázquez de la Varga, natural de Madrid, donde reside, calle de Espoz y Mina, núm. 6 duplicado. Presentó dos obras:

733.- Carrera nacional, óleo, 2,35 x 1,68

734.- Benita (estudio), óleo, 0,70 x 0,43

Al XI Salón de Otoño de 1931 presentó un total de 18 obras que se exhibieron en la Sala XI:

325.- Sonidos, óleo

332.- ¿Un hombre?, óleo

318.- ¿Una mujer?, óleo

328.- Siglo XX, óleo

316.- La historia, óleo

317.- El beso, óleo

315.- Fecundación, óleo

326.- Esperanza, óleo

323.- Maternidad, óleo

322.- Amanecer, óleo

320.- Orfandad, óleo

319.- El pobrecito de Asís, óleo

331.- Cristo, óleo

330.- Dios, óleo

321.- La escalera del Pretorio, óleo

324.- La santa compañía, óleo

329.- Después de la marcha triunfal, óleo

327.- El tiempo, óleo

 

 

Inaugurado el 59 Certamen de San Isidro

El 17 de mayo de 2022 tuvo lugar el acto de inauguración del 59 Certamen de San Isidro de tema madrileño de la AEPE cuyas obras se exhiben en las Salas de Exposiciones del Centro Cultural Moncloa, de la Junta Municipal del Distrito de Moncloa-Aravaca, hasta el próximo 3 de junio y en el que se exponen un total de 57 obras de entre más del centenar de las presentadas a este certamen que ya es histórico y que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores.

El acto de inauguración estuvo presidido por el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, que estuvo acompañado por los Vocales Antonio Téllez de Peralta,  Carmen Bonilla Carrasco, Paloma Casado y Ana Martínez, además de por la directora del Centro Cultural Moncloa y por un numeroso grupo de socios, artistas seleccionados y amigos, que no quisieron perderse este acontecimiento.

De izquierda a derecha: Antonio Téllez, Carmen Bonilla, Ana Martínez, José Gabriel Astudillo, la directora del C.C.Moncloa y Paloma Casado

 

En el acto de inauguración se procedió a realizar la lectura del acta del jurado y la entrega de premios. En esta ocasión, el Jurado ha estado presidido por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE, actuando como Presidente del Jurado y Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, en calidad de Secretaria del mismo, ambos con voz y sin voto; y como Vocales los directivos Juan Manuel López Reina, Alicia Sánchez Carmona, Antonio Téllez de Peralta, Carmen Bonilla y Ana Martínez Córdoba.

 

Las Medallas y recompensas concedidas han sido:

MEDALLA de Pintura ANTONIO CASERO SANZ, Medalla y diploma

Teiji Ishizuka. Un día soleado. Óleo / lienzo. 92 X 73

 

MEDALLA de Escultura LUIS BENEDITO VIVES, Medalla y diploma

Alfonso Leal Muñoz. El sueño del Neandertal. Homenaje a Cervantes. Mármol Macael. Talla directa. 36 x 36 x 24

Alfonso Leal no pudo asistir al acto, pero en su lugar, el premio lo recogió Ángel Belinchón

 

MENCIÓN DE HONOR. Diploma

Sergio García Díez. Pícara. Resina patinada. 165 x 70 x 80

 

MENCIÓN DE HONOR. Diploma,

Alon. El año que no te vimos. Talla directa en piedra y acero batido. 56 x 53 x 36

 

MENCIÓN DE HONOR. Diploma,

Juan Layos. Gran Vía. Óleo / tabla. 70 x 120

 

MENCIÓN DE HONOR. Diploma,

Juan Ramón Luque Ávalos. Homenaje a Benlliure. Acuarela / papel. 103 x 79

 

Recordamos que los artistas seleccionados en esta ocasión para integrar la exposición del  “59 Certamen de San Isidro de tema madrileño” de la AEPE, son:

Aracely Alarcón Morales (Aracely Alarcón) – Joaquín Alarcón González (Joaquín Alarcón)- Isabel Ávila Rubio – Alejandro Aynós Romero (Alejandro Aynós) – Ana Barrera García (Ana Barrera) – Beatriz de Bartolomé Díez (Beatriz de Bartolomé) – Francisco Bertrán Hernández ( Paco Bertrán) – Alfonso Calle García (Alfonso Calle) – Paloma Casado López (Paloma Casado) – Pilar de Arriba Guerrero – José Antonio de la Peña García (José Antonio de la Peña) – Francisco Díaz Muñoz – Carmen Durán Sanz (Carmen Durán) – Magdalena España Luque (Magdalena España) – José Carmelo Esteban Gracia (Carmelo Esteban) – Gabriel Rimoli (Dámaso Arriero García) – Sergio García Díez – María García García (M. García García) – Fernando Gascó Alberich (Fernando Gascó) – Pedro Gómez Gómez (J. Pedro Gómez) – Juan Antonio González Sáinz  (Juan Antonio González Sáiz – Juanchi-) – M. Montserrat Gonzalo Tomé (Tomé) – Fernando Herranz Alonso (Alon) – Teiji Ishizuka – M. Teresa Izquierdo Sánchez (M. Teresa Izquierdo – TESSAIS-) – Svetlana Kovalenko Schelchkova – Juan Layos Pantoja (Juan Layos) – Alfonso Leal Muñoz (Alfonso Leal) – Eugenio López Berrón – Enrique López Sardón – Juan Ramón Luque Ávalos – Juan MarbánMuñoz (Juan Marbán)  – Juan José Martín Martínez – Emilia Moreno García (Emilia Moreno) – Rosa Moreno Moreno (Rosim Moreno) – Antonio Municio Gutiérrez (Antonio Municio) – Pedro Muñoz Mendoza (Pedro Muñoz) – Julio Nuez Martínez -Nuria Ruiz de Alegría – Paulino Lorenzo Tardón (Paulino L Tardón) – Julián Peinador de Juana (Julián Peinador) – Paloma Ramírez-Montesinos – Fernanda Regidor Fernández (Fernanda Regidor) – Ángel Rueda Rodríguez – Rosario Salcedo Martínez (Chari Salcedo) – María Sánchez Balsalobre – M. Jesús Sánchez Gómez (Chus San) – Pedro Sanz López – Guillermo Sanz Murat (Murat) – Jorge Andrés Segovia Gabucio – Arturo Tejero Esteban (Arturo Tejero) – Patricia Vega-Hazas.

En esta misma web, en la pestaña «Certámenes y Premios», subpestaña «San Isidro»,  puede verse una completa galería de obras, así como el catálogo digital editado para la ocasión, y una galería de fotografías de la exposición y la inauguración.

 

59 Certamen de San Isidro de tema madrileño

Del 17 de mayo al 3 de junio de 2022

Sala de Exposiciones del Centro Cultural Moncloa

Junta Municipal de Moncloa-Aravaca

Plaza Moncloa, 1. 28008 Madrid

De lunes a viernes: De 11 a 14 h. y de 17 a 20’30 h.

Metro: Moncloa (líneas 3, 6)

Bus: 1, 44, C2, 82, 132, 138, 160, 162, C1, 161, 83, 133, A, G, 46, 16, 61

Ángel Rueda, ganador del cartel anunciador del 89 Salón de Otoño de la AEPE

Con la obra titulada «Pajarita de colores»

El pasado día 17 de mayo de 2022, tuvo lugar la deliberación del Jurado de selección del cartel anunciador de la que será la edición número 89 del tradicional Salón de Otoño, que se celebrará del 27 de octubre al 27 de noviembre de 2022 en la Casa de Vacas del Parque del Retiro de Madrid.

El jurado estuvo presidido por José Gabriel Astudillo López, Presidente de la AEPE, actuando como Secretaria del mismo Mª Dolores Barreda Pérez, Secretaria General de la AEPE, y contando con los Vocales Alicia Sánchez Carmona, Antonio Téllez de Peralta, Paloma Casado, Carmen Bonilla Carrasco y Ana Martínez Córdoba.

Tal y como explica José Gabriel Astudillo, “para la Asociación Española de Pintores y Escultores es muy especial contar una imagen identificativa del Salón de Otoño, y que la misma sea una obra propia de los socios de nuestra institución, que de esta forma recuperan protagonismo en el Salón de Otoño”.

La obra ganadora es del socio de la AEPE, Ángel Rueda Rodríguez, a quien desde estas líneas felicitamos, titulada “Pajarita de colores”.

Ángel Rueda Rodríguez

Licenciado en Ciencias de la Información, rama Periodismo, ha cursado estudios de diseño gráfico y cine de ficción, asistiendo a numerosos seminarios y talleres.

Ha trabajado toda su vida en la creación de mensajes publicitarios, como director de arte y director creativo en agencias de publicidad.

Hace un par de años, coincidiendo con su retiro profesional, volvió a coger los pinceles y alguna que otra gubia y serrucho, para dar rienda suelta a la pasión que le ha acompañado toda la vida: el arte.

De hecho, en la exposición de obras seleccionadas del 59 Certamen de San Isidro de la AEPE, verá colgados dos cuadros suyos por primera vez. Tal y como indica el artista, “la AEPE ha sido todo un descubrimiento para mí, y confío en sacar mucho partido de ello. Gracias”.

 

Autorretrato

El 18 de mayo se inaugura el 59 Certamen de San Isidro

Las Salas de Exposiciones del Centro Cultural Moncloa, de la Junta Municipal de Moncloa-Aravaca, acogerán desde el día 18 de mayo al 3 de junio de 2022, la exposición de las obras seleccionadas en el  “59 Certamen de San Isidro de tema madrileño” que organiza la Asociación Española de Pintores y Escultores, para el que se han seleccionado un total de 57 obras, de entre más del centenar presentadas, y en la que participan reconocidos autores con obras de temática madrileña, en diferentes estilos y con unas propuestas siempre renovadas.

Al acto de inauguración asistirán el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, el Vicepresidente de la entidad, Juan Manuel López-Reina, la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez,  el resto de miembros de la Junta Directiva, además de la Concejala Presidenta de Moncloa, Loreto Sordo, acompañada de los servicios culturales del distrito.

Los artistas seleccionados en esta ocasión para integrar la exposición del  “59 Certamen de San Isidro de tema madrileño” de la AEPE, son:

Aracely Alarcón Morales (Aracely Alarcón)

Joaquín Alarcón González (Joaquín Alarcón)

Isabel Ávila Rubio

Alejandro Aynós Romero (Alejandro Aynós)

Ana Barrera García (Ana Barrera)

Beatriz de Bartolomé Díez (Beatriz de Bartolomé)

Francisco Bertrán Hernández ( Paco Bertrán)

Alfonso Calle García (Alfonso Calle)

Paloma Casado López (Paloma Casado)

Pilar de Arriba Guerrero

José Antonio de la Peña García (José Antonio de la Peña)

Francisco Díaz Muñoz

Carmen Durán Sanz (Carmen Durán)

Magdalena España Luque (Magdalena España)

José Carmelo Esteban Gracia (Carmelo Esteban)

Gabriel Rimoli (Dámaso Arriero García)

Sergio García Díez

María García García (M. García García)

Fernando Gascó Alberich (Fernando Gascó)

Pedro Gómez Gómez (J. Pedro Gómez)

Juan Antonio González Sáiz  (Juan Antonio González Sáiz – Juanchi)

Montserrat Gonzalo Tomé (Tomé)

Fernando Herranz Alonso (Alon)

Teiji Ishizuka

Teresa Izquierdo Sánchez (M. Teresa Izquierdo – TESSAIS-)

Svetlana Kovalenko Schelchkova

Juan Layos Pantoja (Juan Layos)

Alfonso Leal Muñoz (Alfonso Leal)

Eugenio López Berrón

Enrique López Sardón

Juan Ramón Luque Ávalos

Juan Marbán Muñoz (Juan Marbán)

Juan José Martín Martínez

Emilia Moreno García (Emilia Moreno)

Rosa Moreno Moreno (Rosim Moreno)

Antonio Municio Gutiérrez (Antonio Municio)

Pedro Muñoz Mendoza (Pedro Muñoz)

Julio Nuez Martínez

Nuria Ruiz de Alegría

Paulino Lorenzo Tardón (Paulino L Tardón)

Julián Peinador de Juana (Julián Peinador)

Paloma Ramírez-Montesinos

Fernanda Regidor Fernández (Fernanda Regidor)

Ángel Rueda Rodríguez

Rosario Salcedo Martínez (Chari Salcedo)

María Sánchez Balsalobre

Jesús Sánchez Gómez (Chus San)

Pedro Sanz López

Guillermo Sanz Murat (Murat)

Jorge Andrés Segovia Gabucio

Arturo Tejero Esteban (Arturo Tejero)

Patricia Vega-Hazas

 

 

59 Certamen de San Isidro de tema madrileño

Del 17 de mayo al 3 de junio de 2022

Sala de Exposiciones del Centro Cultural Moncloa

Junta Municipal de Moncloa-Aravaca

Plaza Moncloa, 1. 28008 Madrid

De lunes a viernes: De 11 a 14 h. y de 17 a 20’30 h.

Metro: Moncloa (líneas 3, 6)

Bus: 1, 44, C2, 82, 132, 138, 160, 162, C1, 161, 83, 133, A, G, 46, 16, 61

Haciendo balance: sobreviviendo a la crisis

José Gabriel Astudillo López

Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

El mes de mayo va a ser un periodo de reflexión. Hemos convocado dos Asambleas Generales, una Extraordinaria y otra Ordinaria, en las que presentar a los socios los datos de nuestra gestión en los años 2019, 2020 y 2021.

La pandemia no hizo posible que lleváramos a cabo las Asambleas en su momento, pero retomada la «normalidad», con las debidas precauciones y todas las medidas higiénico-sanitarias que son posibles, el próximo día 24 de mayo podremos finalmente presentar el balance de estos últimos tres ejercicios.

En marzo de 2020 dejamos convocada la Asamblea para aprobar la memoria de actividades del año 2019. No pudo ser. El covid y sus fatídicas consecuencias  lo impidieron hasta ahora. Así que volvemos al momento en que lo dejamos.

Celebraremos primero una Asamblea Extraordinaria, ya que es mi intención modificar un punto de los Estatutos vigentes de la entidad, en concreto el referido a la Comisión liquidadora en caso de disolución, ya que no me parece lógico que el sobrante se entregue a la Facultad de Bellas Artes de Madrid, en lugar de a sus legítimos propietarios: los socios de la institución.

Una rectificación que precisa de su aprobación en Asamblea, que a tal motivo he querido convocar. Devuelvo así a los socios lo que es suyo, puesto que son quienes mantienen y han contribuido a que nuestra casa común, sea lo que es y perviva y haga historia.

Son los socios quienes mantienen viva a la Asociación Española de Pintores y Escultores, son los auténticos «héroes» que en estos tiempos de crisis, y no solo económica, hacen posible que el ritmo de los proyectos y actividades que realizamos ,alcancen el éxito que están teniendo.

Y el balance es positivo, más que positivo. No sólo sobrevivimos en tiempos de crisis, sino que damos la cara y estamos en primera línea, capitaneando la actividad artística y cultural de España.

Cada nueva convocatoria de la AEPE es siempre emocionante. Nos genera una emoción al pensar que es un momento único para ver nuevos trabajos y descubrir artistas a la expectativa de que logren medallas, que siento generalmente como una pequeña victoria personal.

Es la identidad de nuestra casa común, lograr el reconocimiento de la entidad, de las personas que logran la Medalla, a sus esfuerzos, a sus momentos de crisis, constituyendo un pasito más hacia el éxito.

Pero no es sólo una cultura meritocrática, sino el orgullo del grupo al generar esas emociones en amigos ajenos al arte y la cultura.

Ese es el gran mérito de la Asociación Española  de Pintores y Escultores, el valorar todos juntos la grandeza de los ganadores, el esfuerzo de los creadores y la alegría de compartir los triunfos.

Mi mayor logro como Presidente es saber que el espíritu con el que se fundó la AEPE sigue vivo, presente y de plena actualidad en un mundo tan cambiante y egocéntrico.

Y mi mayor orgullo es representar a unos socios que rebosan talento y arte y hacen de ello su pasión y su vida, compartiéndolo con todos.

No he estado solo. He contado siempre con vuestro apoyo y ánimo, con vuestra colaboración  y aportaciones. Y con una gran Junta Directiva en la que me he apoyado incondicionalmente para afrontar un esfuerzo y un trabajo desmedido.

Decir que el soporte continuo, constante y extraordinario que ha supuesto el trabajo de la Secretaria General, Mª Dolores Barreda Pérez, es lo que ha permitido a nuestra casa estar a la altura de lo que nos demanda la sociedad y los tiempos es quedarme siempre corto.

Ella nos ha llevado siempre con la lengua fuera en un ritmo de trabajo  que ha marcado la frenética actividad mantenida, redactando proyectos, presentando iniciativas a otras instituciones, atendiendo una correspondencia cada vez más numerosa y unas consultas del Archivo Histórico «Bernardino de Pantorba» por el que ahora la AEPE goza de un gran reconocimiento y prestigio  en la historiografía del mundo del arte.

Sus esfuerzos por mantenernos en el siglo XXI sin olvidar  la historia  que atesoramos, recogen sus frutos en cada número de la Gaceta de Bellas Artes que con tanto acierto dirige. Y su labor callada y sacrificada, completamente altruista, deben servirnos de admiración, puesto que ya se ha ganado el respeto que merece del mundo del arte y la cultura.

Un balance positivo como decía, el que vamos a presentaros en la Asamblea, para la que pido vuestra asistencia y acompañamiento, vuestro apoyo y vuestra mejor intención, en la que confío como vengo haciéndolo ya desde hace años.

Llevamos 112 haciendo arte

112 años de pasión por el arte

112 años haciendo cultura en España

 

 

 

Recordando… Ignacio Pinazo Martínez

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Ignacio Pinazo Martínez

Como hemos visto en la biografía de las primeras artistas de la AEPE, dedicada a Marisa Pinazo, además de ella, su padre, José Pinazo Martínez, su abuelo, Ignacio Martínez Camarlench y su tío Ignacio Pinazo Martínez, fueron socios de la Asociación de Pintores y Escultores.

     Con este motivo, recuperamos también aquí su memoria, que de otra forma ya no podríamos recordar…

 

 

Vocal de la AEPE en 1949

Socio de Mérito de la AEPE

 

PINAZO MARTINEZ, Ignacio   E   1916   30.abr.1883   VALENCIA    MADRID   13.oct.1970

 

Nació el 30 de abril de 1883 en Valencia, y desde niño estuvo rodeado de un soberbio ambiente artístico, ya que su padre, Ignacio Pinazo Camarlench, ejerció como maestro de los dos hijos del matrimonio con Teresa Martínez Monfort, enseñándoles dibujo y modelando figuras en su taller.

A la temprana edad de nueve años ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, donde inició su vocación escultórica, realizando dibujos de obras maestras de Hans Holbein.

Distintos retratos de Ignacio Pinazo Martínez pintados por su padre, Ignacio Pinazo Camarlench

En una fotografía viendo pintar a su padre al aire libre

 

Su padre lo envía a Madrid, donde trabajó en el taller de Mariano Benlliure, socio de la AEPE. A los veinte años, la Diputación de Valencia le concedió una beca de pensionado por cuatro años en Roma, donde tuvo como compañeros a Sorolla y Navarro, entre otros.

En 1907, visitó París y conoció a Rodin, recibiendo las lecciones del maestro de la escultura, estudiando los museos franceses y observando las tendencias de la época.

Allí recibió el encargo del director del Museo Nacional de Reproducciones Artísticas, don José Ramón Mélida, también socio de la AEPE, de realizar una copia de la Dama de Elche, que se encontraba expuesta bajo una campana de cristal en la sala ibérica del Louvre.

Encargo que Pinazo realizó, pues se le permitió el acceso a la obra durante tres sesiones de trabajo, para sacar un modelado en barro por puntos, sistema que permite la exactitud de todas las medidas del original.

Del modelo en barro se hizo un vaciado para conseguir un molde, lo que permitió sacar un cierto número de copias en escayola reforzada, retocadas y policromadas por el propio autor, considerándose todas ellas piezas originales por el carácter artesanal de la manufactura.

Se desconoce cuántas Damas de Elche realizó, aunque sabemos que en el Museo de Albacete se encuentra la numerada con el 60, con el fin de suministrar a entidades públicas y privadas las réplicas, para su difusión cultural y el conocimiento de tan importante obra de arte, y sabemos que Pinazo firmó y numeró cada una de ellas.

Pinazo fue muy cuidadoso a la hora de atender las peticiones de copias de la Dama de Elche, solo las hacía para instituciones culturales o personalidades de reconocida valía, pero copias de escayola se enviaron a los museos e instituciones más importantes de Europa y América, que todavía la exponen.

Sobre una de estas copias hay una curiosa anécdota, en su visita a Madrid de octubre de 1940 el jefe de las S.S., Heinrich Himmler, demuestra un especial interés por contemplar la réplica expuesta en el Museo del Prado, quedando testimonio gráfico del entusiasmo del siniestro personaje ante la misma.

Heinrich Himmler viendo la Dama de Eche de Pinazo en Madrid

En la Exposición Nacional de 1899 de Madrid, obtuvo una Mención de Honor, por la escultura Mi primera obra. Nueve años más tarde, en 1908, lograría una Segunda Medalla en la Exposición Internacional Hispano-Francesa de Zaragoza, por su obra Santuzza.

Mater Natura, Colección Carmen Tthyssen

El saque

Monumento a Ignacio Pinazo Camarlench

 

En 1915, presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes su obra denominada Saque, por la que logró la Segunda Medalla, en la cual muestra a un jugador de pelota valenciana, vestido a la usanza clásica.

En la Exposición Nacional de 1917, envió su obra Ofrenda, donde la forma se hace realidad, y la belleza existe siempre en el desnudo, situando al arte griego en la cúspide de todo. Sus desnudos son luminosos y apasionados.

En 1918, en el Salón de París recibió un gran galardón, la Medalla de la Legión de Honor, por su busto titulado El alcalde de Benifarach, estudio de raza con gran realismo en su rostro. Ese mismo año realizó el Monumento al Marqués de Borja (El Escorial) y al año siguiente, Estudio.

Dos fotografías de su obra Pagania, de 1920, basada en la Dama de Elche

 

En la década de 1920 realizó el grueso principal de su producción: Grupo de “Valencia” (1920), Busto del pintor valenciano Ignacio Pinazo Camarlench (1921), Busto de Magdalenita (1924), La Vida, La Oratoria, La Ofrenda a los dioses familiares, La Confarreatur, El Liberto. Realizó los bajorrelieves en el Salón de Actos del Colegio Notarial de Albacete y el boceto de la estatua colosal que se encuentra en el hall, del mismo edificio, Estatua colosal de la Fe, que remata la fachada exterior del edificio (1925), Busto del ingeniero de montes, don Ricardo Codorníu (1926), Bustos de los hijos de los príncipes de Hohenlohe (1927), Monumento a don Roque Martínez Pérez, en Jumilla (Murcia), jardín del rey don Pedro (1927). Las obras de Jesús Prendido, María Magdalena, Dolorosa, Virgen del Carmen, Virgen de la Asunción Yacente, Jesús Nazareno, para la Semana Santa de Jumilla las elaboró entre 1929 y 1952.

Guillot Carratalá señala que Ignacio Pinazo es el mejor escultor retratista que ha tenido España, durante la primera mitad del siglo xx.

Pinazo hace una síntesis entre el relato escultórico de la antigüedad clásica y los bustos étnicos de la región valenciana, de gran expresión y extraordinario realismo, ejemplo de ello es el busto que esculpió en mármol del nuncio en España, Cardenal Cicognan, o los de Padre Fullana, María Pinazo, Tío Quico, y el maravilloso retrato de su hija, titulado Obsesión, de cabellos barrocos, que caen sobre la frente femenina, busto en el que se juntan dos concepciones estéticas: belleza y sentimiento.

Ignacio Pinazo Martínez modelando la copia de la Dama de Elche

Trabajando en un busto

 

Tras muchos años de trabajo, concurrió a la Exposición Nacional de 1948, en la que obtuvo la Primera Medalla por su obra: Enigma, donde se aprecia claramente la influencia de la Venus Borghese de Canova; en la de Pinazo se muestra a una bellísima joven desnuda, reclinada, volviendo su cabeza dulce y encantadora, de insuperable belleza, que Gaya Nuño califica de “guapa ninfa”.

Terminada la Guerra Civil se dedicó a la imaginería religiosa, sin alejarse de lo profano.

En 1945, ingresó en la Orden de Alfonso X el Sabio, en 1967 fue nombrado miembro numerario de la Real Academia de San Carlos de Valencia, y fue también profesor de la Escuela Normal de Albacete y de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid.

Ignacio Pinazo Martínez fue un escultor entusiasta de la estatuaria clásica griega, sobre todo de Fidias, del desnudo femenino y de Donatello en el Renacimiento italiano.

Falleció en Godella, Valencia, el 10 de octubre de 1970.

Ofrenda

Enigma

Mujer

 

Ignacio Pinazo Martínez y la AEPE

En Madrid, vivía en la calle Luis Díaz Cobeña, 18, en Lope de Vega, 55 y en Antonio García Quejido, 18.

Fue Vocal de la Asociación de Pintores y Escultores de 1949 a 1957.

Realizó la placa homenaje a Eduardo Rosales en 1949.

Socio de Mérito en el Salón de Otoño de 1935.

Participó en los siguientes Salones:

II Salón de Otoño de 1921:

296.- Retrato de Aureliano de Beruete y Moret, busto en bronce

297.- Pagania, bronce

298.- Amparito, bronce

En el V Salón de Otoño de 1924 presentó las obras:

447.- Magdalenita, bronce plateado

448.- Cabeza de querubín, bronce

Al VII Salón de Otoño de 1927:

503.- Retrato de Antonio Gotor, bronce

Al XIV Salón de Otoño de 1934:

9.- Retrato del pintor Pinazo Camarlench

Al XV Salón de Otoño de 1935:

368.- Valenciana, escayola

Al XVII Salón de Otoño de 1943:

12.- Generalísimo Franco, escayola

162.- Retrato de Muñoz Seca

Al XXIII Salón de Otoño de 1949:

22.- Retrato del Reverendo Padre Fullana, tierra cocida

Al XXVI Salón de Otoño de 1954:

167.- Consumatum Est, barro cocido

 

Distintas obras presentadas a los Salones de Otoño

 

Recordando… Ignacio Pinazo Camarlench

Obras, artistas, socios, pequeñas historias…

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Ignacio Pinazo Camarlench

Como hemos visto en la biografía de las primeras artistas de la AEPE, dedicada a Marisa Pinazo, además de ella, su padre, José Pinazo Martínez, su abuelo, Ignacio Martínez Camarlench y su tío Ignacio Pinazo Martínez, fueron socios de la Asociación de Pintores y Escultores.

     Con este motivo, recuperamos también aquí su memoria, que de otra forma ya no podríamos recordar…

Autorretrato, 1895

 

PINAZO CAMARLENCH, Ignacio  P 1911(N)  11.ene.1849  GODELLA (V)  18.oct.1916 GODELLA (V)

 

Ignacio Pinazo Camarlench nació en Valencia, el 11 de enero de 1849. Fue el segundo hijo de una familia numerosa humilde, propietaria de un pequeño comercio, que residía a las afueras de Valencia.

Con tan sólo ocho años, quedó huérfano de madre, que falleció de cólera, en una de las pandemias que asolaban España en el siglo XIX, y obligado por la situación familiar, fue panadero, platero, sombrerero y pintor de abanicos y azulejos.

En 1865, inducido por su amigo José Miralles, para el que trabajó como aprendiz de dorador en su taller, asistió a clases nocturnas gratuitas en la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Durante seis años compaginó su trabajo de sombrerero con las lecciones impartidas por el pintor José Fernández Olmos en la Academia, mostrando grandes habilidades plásticas.

Autorretrato

 

En 1865 el cólera acabó también con la vida de su padre y de su madrastra, haciéndose cargo de Ignacio y sus hermanos su abuelo paterno, quien le facilitó un pequeño espacio en la casa para pintar.

Un segundo accésit en la clase de Dibujo al Natural y un primero en la de Composición, animaron al joven a dedicarse exclusivamente a la pintura.

Su primer encargo conocido fue el lienzo de Santa Mónica de 1871, que presentó bajo el título de La Caridad a la Exposición Regional de Barcelona de 1873.

Apunte

Las hijas del Cid

Bella herida por Cupido

Los últimos momentos de Jaime I el Conquistador

 

En 1871 consiguió la Medalla de Plata en la Exposición de la Sociedad de Amigos del País de Valencia, por una serie de estudios que le animaron a presentarse a una plaza de pensionado en Roma convocada por la Diputación Provincial, cuya prueba final fue el lienzo El Cardenal Adriano, que desaprobó el jurado, pero que sus amigos enviaron un año más tarde, a la Exposición de la Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia, donde mereció una Medalla de Plata Dorada, premio que le permitió emprender un viaje por su cuenta a Italia, acompañado de sus amigos el pintor José Miralles y el escultor Jerónimo Sunyol, entre 1872 y 1874.

En Roma conoció al maestro Fortuny, influencia que se vio reflejada rápidamente en sus primeras obras, y a Casto Plasencia, que estaba promoviendo una nueva concepción del género del paisaje y que tanta influencia tendría en España.

De regreso a Valencia, llamado por la quinta de Castelar, decidió continuar con su formación en la Academia de Acuarelas y pasó antes tres meses en Barcelona, junto con su amigo Juan Peyró.

De nuevo en Valencia volvió a optar por una plaza de pensionado en Roma, que consiguió con el cuadro Desembarco de Francisco I, rey de Francia, en el muelle de Valencia, inspirado en La Rendición de Breda de Velázquez.

Baco niño

Paisaje de Valencia

 

Poco antes de regresar a Italia, contrajo matrimonio con Teresa Martínez Monfort en Valencia, a quien retrató en numerosas ocasiones durante toda su carrera y fue una auténtica musa para muchas de sus obras.

En este segundo viaje a Italia, Ignacio Pinazo admiró profundamente a Hans Holbein, a quien llegó a considerar como maestro. Estudió a los clásicos, pintó obras de factura académica y entró en contacto con el grupo de los macchiaioli, representantes de la aportación italiana al realismo europeo, de los que asimiló la temática cotidiana y el gusto por el paisaje realista al plain air, y determinados procedimientos técnicos, como la pintura sobre tabla sin preparación previa.

Mostró interés por el retrato infantil, que aumentó tras el nacimiento en 1879 de su hijo José, que llegó a ocupar uno de los capítulos más interesantes de la producción del artista. Niños que fueron retratados como personajes mitológicos, bajo la forma de dioses, amorcillos, ninfas o querubines, cargados de gran simbolismo.

Dos de sus más conocidas obras son Baco niño, conocido también como El Fauno y un primer ensayo de pintura de historia como pensionado titulado Las hijas del Cid, que fueron expuestas en la Exposición de la Lonja de Valencia, y que fueron galardonadas con el Diploma de Medalla de Oro concedido por el Ayuntamiento.

Detalle, Carnaval en la Alameda

Juegos icarios

Apunte

Fotografía del artista en su estudio

 

En 1878 envió a la Diputación desde Roma, Don Jaime el Conquistador, moribundo, entregando la espada al infante don Pedro, continuando así la renovación del género de pintura de historia iniciada por Rosales, que envió también a la Exposición Nacional de 1881, donde fue galardonado con una Segunda Medalla y, seguidamente, adquirido por el Estado.

En España, Ignacio Pinazo siguió alternando los temas de historia, con la pintura de paisaje y con los retratos, especialmente infantiles.

Paralelamente, fue  nombrado profesor sustituto de Colorido por la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. El Ateneo Científico y Literario de Valencia le nombró presidente de su Sección de Bellas Artes.

Valencia sufrió en 1885 una epidemia de cólera que asoló la ciudad. La familia Pinazo se desplazó, a la finca “Villa María”, en Godella, donde comenzó un período de gran actividad y consolidación de su pintura.

Allí cerca se construyó una casa en 1895 que terminó siendo, años más tarde, su residencia habitual, y poco a poco fue desvinculándose de los ambientes artísticos e intelectuales, y aislándose, concentrándose de lleno en captar el encanto del pueblo valenciano en su vida cotidiana y recuperando su interés por el paisaje descubierto en Italia, retratos de factura impresionista, y numerosos pequeños lienzos y tablas en los que el pintor experimentó con la luz y el color de forma subjetiva.

Alfonso XIII

Alegoría de la Vendimia

Retrato de Teresa  Martínez Monfort, esposa del artista

Fallera

Desembarco de Francisco I en Valencia

 

En 1888 Pinazo presentó en la Exposición Universal de Barcelona el lienzo Pompas de jabón,  bajo el título La primera ilusión. Un año más tarde el artista obtuvo grandes éxitos como retratista y decorador de la alta sociedad valenciana.

Realizó varios proyectos decorativos tras los que se sucedieron grandes reconocimientos a su trayectoria, como su nombramiento, en 1894 de socio de mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País de Alicante.

En la Exposición Nacional de Bellas Artes fue galardonado con la Medalla de Segunda Clase por el Retrato de Nicanor Picó, que envió junto con la obra Muchacha y Cupido fumando.

El 15 de marzo de 1896 fue elegido académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, para el que redactó un polémico discurso titulado De la ignorancia en el arte, que no fue publicado hasta dieciocho años después.

Medalla de Oro en la Nacional de 1897 por el Retrato de José María Mellado, fue la primera vez que se concedió un galardón de estas características a un retrato, en lugar de a una pintura de historia, como marcaba el gusto imperante.

En 1899 logra la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid con el cuadro Lección de memoria, compartida con los también socios de la Asociación de Pintores y Escultores Luis Menéndez Pidal y Gonzalo Bilbao.

Cristo Yacente

El guardagujas

Pinazo pintando en Roma

 

Con el cambio de siglo, le llegaron una serie de encargos oficiales, de entre los cuales, el más importante fue el Retrato del Rey Alfonso XIII de cadete.

En 1903 fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y profesor auxiliar de Dibujo en la Escuela de Artes e Industrias de Madrid. Pero, aquejado por una salud muy débil debido a una fuerte pulmonía, regresó a Valencia instalándose en su residencia de Godella.

En 1909 obtuvo Diploma de Honor y la Medalla de Oro en la Exposición Regional Valenciana por los lienzos Muerte del Rey y Lección de memoria, mismo premio que recibió un año más tarde en la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada excepcionalmente en Valencia.

En 1910, participó también en la muestra del Museo Municipal de Barcelona titulada Retratos y dibujos antiguos y modernos con un total de diecisiete obras.

En 1912 le fue concedida la Medalla de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

El Ayuntamiento de Godella le dio su nombre a la calle en la que estaba su casa y el de Valencia cambió el nombre de la antigua plaza del Picadero por la de plaza de Ignacio Pinazo.

En su residencia de Godella, falleció, a los setenta y siete años de edad, el 18 de octubre de 1916, a consecuencia de una bronquitis aguda. Toda la prensa de la ciudad se hizo eco del profundo sentir que produjo su fallecimiento.

Dos años más tarde, se levantó en su honor un monumento en el paraninfo de la Universidad valenciana y Gonzalez Martí publicó la primera monografía sobre su vida y su obra. La mayor colección pública de obras de Ignacio Pinazo se encuentra en el Instituto Valenciano de Arte Moderno, que posee más de cien cuadros y más de seiscientos dibujos.

Ignacio Pinazo Camarlench fue el pionero de la pintura moderna valenciana, representante del impresionismo español, cuando su estilo, polivalente y afín a diferentes registros artísticos, es difícil de inscribir dentro de una corriente artística determinada.

Perteneciente a la misma generación que Darío de Regoyos, Santiago Rusiñol, Aureliano de Beruete y Emilio Sala, fue un pintor avanzado e innovador que rompió con los esquemas tradicionales de género y abrió nuevas posibilidades para la pintura decimonónica.

Su modernidad radicó, principalmente, en su particular acercamiento a la realidad y en la manera de abordar con su pintura, su entorno más inmediato.

Anticipó aspectos de la pintura del siglo xx, tales como ese naturalismo que, por su estética del inacabado, se sitúa próximo a la abstracción.

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes de la AEPE: José Pinazo Martínez

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

Los Directores de la Gaceta de Bellas Artes

de la Asociación Española de Pintores y Escultores

 

La  Gaceta de Bellas Artes 1915-1916

 

En enero de 1915 vuelve a editarse la Gaceta de la Asociación de Pintores y Escultores.

En la cabecera aparece como Secretario de la Asociación, José Pinazo Martínez, por lo que en base a lo publicado en el número 28 de la Gaceta de Bellas Artes de 1912, en el que se expone que “En la Junta de hoy se ha acordado por unanimidad que la dirección de la Gaceta sea anexa al cargo de Secretario”… debemos interpretar pues, que la nueva etapa de publicación de la revista, contaba con la dirección de José Pinazo Martínez.

El formato y el papel se mantenían, y seguía imprimiéndose en Gráficas Mateu, con un coste de tirada de 133 pesetas.

Además, volvió a recuperar la antigua numeración y comenzaba con un saludo “A nuestros compañeros”, en el que se detalla el “deseo de que estas páginas sean lazo de unión entre todos los artistas y sirvan para reflejar la labor que realizamos y los proyectos que tenemos”… Sin entrar en detalles, refiere también que la suspensión de la revista “Por el Arte”, se ha debido a motivos de índole económica. Y añade… “No terminamos estas líneas sin prodigar un aplauso a José Garnelo, Director que fue de la Revista Por el Arte, y a los Sres. Mateu, que la confeccionaban en sus talleres; uno y otros se han desvelado por realizar una obra que, a la vez que ha tenido en encanto de ser personal, ha sido motivo de orgullo para la Asociación de Pintores y Escultores”.

Los primeros números de 1915 se limitaron a informaciones societarias y de la Gaceta de Madrid, que reflejaba las convocatorias y reglamentos de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, tratándose los estudios de la Junta Directiva sobre los derechos de propiedad artística y otro tipo de noticias oficiales, como concursos para la elaboración de monumentos públicos, subastas, convocatorias…

En el número de octubre de 1915, se publicaba la carta que Ramón Pulido envió al Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, en la que le pedía la restauración de los techos de Lucas Jordán situados en el Museo de Reproducciones, recordándole también el lamentable estado de los murales de Goya en la Florida.

También comienza a incluir noticias varias y nos hace saber que la Real orden de 10 de junio de 1912, por la cual se le conceden honores de Corporación oficial, otorga a la Asociación de Pintores y Escultores el derecho a tener representación oficial en la Junta del Patronato del Museo de Arte Moderno.

En la de diciembre de 1915, se anuncia que se ha acordado que a partir del próximo año, la Gaceta de la Asociación “sea bimensual, reduciendo algo su tamaño y ajustando el texto a las necesidades del momento”.

 

José Pinazo Martínez

 

 

Socio Fundador Nº 50

Secretario de la AEPE en 1914

Socio de Mérito de la AEPE

 

PINAZO MARTINEZ, José         P        1910(F050)    1879         ROMA          MADRID

 

José Pinazo Martínez nació el 10 de julio de 1879, en la ciudad de Roma, por encontrarse allí residiendo su padre, el también socio de la AEPE Ignacio Pinazo Camarlench, disfrutando de la pensión de pintura de la Diputación Provincial de Valencia, que había ganado en 1876.

José Pinazo era hijo de Ignacio Pinazo Camarlench y de Teresa Martínez. Con solo dos años de edad, la familia regresa a España, instalándose en Valencia.

En marzo de 1883, nace el segundo hijo de la familia, Ignacio Pinazo Martínez, igualmente socio de la AEPE, que llegará a ser un afamado escultor.

Desde niño comienza a desarrollar su vocación pictórica, casi antes de aprender a leer y escribir, debido a la personalidad de su padre, y al ambiente artístico en que vive durante su infancia y adolescencia, bajo la atenta mirada de su padre.

Juntos, frecuentan un gimansio y comparten la afición del ejercicio físico que José mantuvo toda su vida.

En esta época, José Pinazo pinta impresionado por la obra de su padre, hasta el extremo incluso, de copiar algunos de sus cuadros. Mientras permanece en el gimnasio, su padre le borraba todo aquello que no le parecía bien. De esta forma, José, tendría que enfrentarse a su regreso con los problemas pictóricos que no había resuelto el día anterior. Al mismo tiempo completa su aprendizaje con el escultor Gilaber, acudiendo al estudio de éste diariamente.

Esta relación pictórica padre-hijo durará poco tiempo, pues sus concepciones del mundo van a ser radicalmente distintas, además de que el nombre de su padre se convertirá en una de las barreras que José tendrá que traspasar para encontrarse consigo mismo y con su pintura.

Con apenas catorce años José concurre a la exposición del Ayuntamiento de Valencia, donde obtiene un accésit de Segunda Medalla, y a la exposición de la Sociedad Económica de Amigos del País de Alicante, siendo premiado también con una Segunda Medalla; sin embargo, en ambos casos es tomado en cuenta sólo por su apellido, lo que le hace trasladarse a Madrid.

 

Autorretrato de 1904

Autorretrato realizado en París

El pintor y su hija Marisa, conversan con un visitante en su estudio. 1930, EFE

 

En la Exposición Nacional de 1895 continuará siendo conocido como el hijo de Ignacio Pinazo.

En 1897 se desliga de su padre y ya no pinta en la casa familiar de Godella, abriendo su propio estudio en la Calle Cirilo Amorós de Valencia. Este mismo año vuelve a concurrir a la Exposición de Madrid con tres obras, logrando una Medalla. Para José Pinazo Martínez es una exposición importante porque por primera vez la crítica no alude a su padre.

En 1899 envía a la Exposición Nacional de Madrid un óleo, con el que consigue una Medalla de Tercera Clase.

En la Exposición Universal de París de 1900 consigue una Medalla de Plata, y otra en la de 1901, en el año en el que participa en el I Concurso Artístico, organizado por la Revista Blanco y Negro y cuando se matricula en la Academia de San Carlos de Valencia.

Allí se presenta a la Pensión, pero los artistas que optan con él a dicha plaza, elevan un escrito de protesta al Tribunal, argumentando que Pinazo, no era valenciano (requisito para presentarse a la oposición), puesto que había nacido en Roma. El Tribunal considera que su nacimiento en la ciudad italiana es un hecho accidental y no aceptan las alegaciones maliciosas, pero durante la celebración de los ejercicios de oposición se desató una dura campaña de prensa, organizada por el El Pueblo, periódico dirigido por Blasco Ibáñez de ideología republicana y radical que, en todo momento, apoyó a Viscaí, simpatizante del Partido y en contra de José Pinazo Martínez, unido de alguna forma a los círculos conservadores de tendencia monárquica.

José Pinazo Martínez, posa en su estudio junto a una de sus obras. EFE, 1930

 

La sensación de rechazo que siente José Pinazo Martínez ante todos estos problemas, va a significar un total alejamiento del ambiente artístico valenciano, desarrollando, definitivamente, su actividad profesional en Madrid. Sólo esporádicamente, volverá a la casa familiar en Godella.

En 1904, retoma la costumbre de enviar obras a la Exposición de Madrid. Un año más tarde vuelve a intentar la pensión de Pintura de la Diputación Provincial de Valencia. En esta ocasión, se presenta también a la pensión de escultura, su hermano Ignacio, pero nuevamente los ataques de El Pueblo se recrudecen, extendidos ahora a su hermano, lo que induce a José a no presentarse a las oposiciones. Su hermano Ignacio conseguirá la pensión de escultura, marchando a París y Roma a completar sus estudios.

En Madrid conoce a la que más tarde será su mujer, Magdalena Mitjans, hija de Luis Mitjans, un mecenas que le aconsejó viajar a París y Londres, como así hizo en 1906, contrayendo matrimonio un año más tarde. Fruto de esta unión nacerán sus dos hijas Mª Teresa y Mª Luisa.

En una fotografía aparecida en La Esfera

 

Perteneciente a la alta burguesía madrileña, Magdalena aporta a la vida de José posición social, una situación económica desahogada y una esmerada educación, además de un perfecto conocimiento de varios idiomas, convirtiéndose en su compañera, administradora y asesora en la elección de telas y trajes para la elaboración de sus cuadros, procurando su aislamiento del mundo exterior, para que concentre todos sus esfuerzos en pintar, creando un ambiente familiar equilibrado y sereno.

En 1908, concurre a la Exposición Nacional con seis obras y en 1909 realiza dos exposiciones. Una, con su hermano Ignacio en la Sala Vilches de Madrid, a cuya inauguración asiste la Infanta Dña. Isabel y toda la alta sociedad madrileña, y otra en Barcelona, en la Sala Parés, que tuvo una excelente acogida entre la prensa y el público.

A la Exposición Nacional de 1910 envía una obra que plasma el resultado de sus investigaciones pictóricas: la pincelada pierde soltura, y las figuras se convierten en masas de color claramente diferenciadas, a través de un dibujo cada vez más sólido. La crítica lo coloca frente a López Mezquita, los hermanos Zubiaurre y Álvarez Sala, considerándolo como un gran «colorista».

Con su esposa Magdalena Mitjans y el escultor Mateu en Cuba 1921

 

Participa en la Exposición Nacional de 1911 con un tríptico de grandes dimensiones, consiguiendo Medalla de Plata, al igual que en la Exposición Nacional de Madrid del año siguiente. Concurre también a la Exposición Internacional de Roma de 1911 y a la Nacional de 1912.

Hasta 1915 trabaja intensamente en su estudio madrileño de la calle Sánchez Bustillo, por donde pasan críticos y periodistas, que son testigos de su trabajo.

Exposición en las Galerías Gimpel & Wildenstein en Nueva York. 1920

 

En 1914 expone en Brighton y Londres. En esta Exhibition of Modern Spanish Art, no se limita al envío de dos obras ya conocidas, sino que tiene también un sentido institucional, dado que era Presidente de la Sección de Pintura del Círculo de Bellas Artes y Segundo Secretario de la Asociación de Pintores y Escultores de España, lo que motivó que fuera nombrado portavoz de los expositores de Brighton en Londres, a la vez que representante en Madrid del Comité Organizador de la Exposición.

En 1916, su padre se encuentra muy enfermo y el artista alquila un estudio en Godella, donde se trasladan los Pinazo. Año en el que comienza su proyección en el extranjero, consiguiendo una Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Panamá. Participa además en la Exposición de Saint Louis (Missouri), organizada por la Sección Internacional de Pintores del Carnegie Institute de Pittsburg.

 

José Pinazo retratado por López Mezquita

 

En agosto, Sorolla organiza en Valencia la Exposición de la Juventud Valenciana en la que José presentará siete obras.

A finales de agosto y principios de septiembre, expone en Bilbao, en la Asociación de Artistas Vascos, en los locales del Círculo de Bellas Artes y el Ateneo.

El 16 de octubre de 1916, fallece en su casa de Godella, Ignacio Pinazo Camarlench, una muerte que supuso el alejamiento definitivo de Valencia, a la que sólo regresaría, temporalmente, en 1921.

 

En noviembre de 1916, exhibe sus obras en las Galerías Layetanas de Barcelona y un año después en la Nacional de Madrid y en la IV Exposición de Pintura Española de Buenos Aires.

La Exposición del Círculo de Bellas Artes de 1918 supuso un éxito de prensa y público.

Obras de una coloración exuberante, que no llega a producir un efecto sensual, como ocurre con Romero de Torres, sino más bien, un efecto sintético. Este efecto consiste en delimitar amplios campos cromáticos con líneas curvas y arabescos muy marcados. Prescinde de la dictadura del modelo, resolviendo la imagen, de acuerdo con la idea que él quiere dar.

La Exposición es visitada por la Reina Victoria Eugenia, la Infanta Isabel.

Amor, naturaleza y Arte

 

En 1919 realiza una Exposición Individual bajo el patrocinio de la Asociación de Pintores y Escultores. Será la mayor exposición individual de las celebradas hasta ahora por Pinazo en la que exhibe 32 obras.

En 1920, gracias a la exposición que organiza Mr. Hunntington en las Galleries of E. Gimpel and Wildenstein, la crítica y el público se rinden a su obra y así, expondrá después en Londres en 1921 y en Cuba y en los años posteriores en el Instituto Carnegie de Pittsburg y en las Galerías Albright de Buffalo, en los Salones Christoffe de Buenos Aires, patrocinada por la AEPE, en la Haya, Amsterdam…

Camino al cielo

 

Ya en Godella, sus hijas empiezan a interesarse por el arte y dibujan en cuartillas, en el estudio paterno. Es su hija menor, Mª Luisa, la más interesada en seguir los pasos del padre, llegando a exponer en los Salones de Otoño de Madrid, y, que, ha continuado pintando hasta su desaparición. Durante el año de 1922, envía a la Exposición Nacional de Madrid, tan sólo un cuadro.

En marzo y abril de 1925, realiza su última gran exposición individual, en el Palacio de Bibliotecas y Museos de Madrid.

Bodegón con limones

 

En 1929 recibe el encargo de Mr. Hunntington de la Hispanic Society of América de Nueva York, para realizar un gran lienzo decorativo, en el que debían aparecer plasmadas las costumbres valencianas, a través de los retratos de su familia. El resultado del encargo es Nosotros Antes de salir para América, cuadro en el que la crítica coincide en señalar es la síntesis de la obra de José Pinazo Martínez (…) se encuentra dominado por un afán de dibujo sobrio y acentuado por un deseo de la línea pura que le lleva a acusarla destacándose enérgicamente con un trazo oscuro y fino.

Participará con cinco obras en la Bienal de Venecia y en la Exposición de Arte Novecentista de Valencia.

Durante el curso 1931-32, ocupa la plaza de profesor de la clase de Desnudo y Ropaje de la madrileña Academia de San Fernando.

Fallera

Floreal

Chulapa

 

En el verano de 1933 enferma, mientras veranea en El Escorial, a causa de un antrax. No le da mucha importancia, ya que se encuentra dedicado a preparar un viaje a Chile. Sin embargo, en el mes de noviembre, un enfriamiento agrava su estado de salud, produciéndole una septicemia. Como la septicemia produce mucha alteración, se descompensó hasta el punto de confundirlo todo, los colores, los objetos, hasta las personas. Esta enfermedad irreversible, acaba con su vida el 3 de diciembre de 1933 a la edad de 53 años.

El impacto que la pérdida del pintor produce en los ambientes artísticos españoles es muy grande. La casa de la familia Pinazo permanece llena de gente durante más de tres meses para mostrar sus condolencias a la viuda y las hijas.

En 1935 se celebra su última exposición individual con carácter póstumo, en el Museo de Arte Moderno de Madrid. El catálogo está diseñado por su hija María Luisa y prologado por el crítico Juan de la Encina.

 

Luciérnaga

Nosotros

 

En el momento de su muerte, se encuentra en el cenit de su carrera, siendo reconocido oficialmente con las condecoraciones de la Cruz de Isabel La Católica, Cruz de la Orden Civil de Alfonso XII, Medalla de los Sitios de Zaragoza y Caballero de la Legión de Honor francesa.

Bernardino de Pantorba, en la Gaceta de Bellas Artes de abril de 1923 decía esto del pintor: …”Tiene toda su producción un sello peculiar de elegancia, serenidad y armonía, de ritmo en la línea y de esplendor en el colorido; un alto valor decorativo la anima… Exaltación de la naturaleza, meridional, levantina, valenciana… de sus mujeres, sus flores, sus frutas, la policromía de sus trajes populares, la alegría que nace en su tierra y el amor que inflama el pecho de sus hijos, todo lo vemos ahí, expresado con un sano alborozo, interpretado con un alentador y juvenil optimismo. Cuanto puede animar el conjunto está elegido y colocado con suma destreza… pompa colorista que se nos mete en los ojos, con alegría de fiesta… las flores, las frutas, la figura humana, la naturaleza, todo lo trata con el mismo vigor constructivo, con idéntica complacencia… Serenas y graciosas; así son las mujeres y las niñas que pinta; todo en ellas reposa; todo en ellas tiene un aire mesurado, tranquilo, recogido y casto… El retrato de la Señora de Solms… con sus manos magistralmente pintadas.. es una obra digna de figurar entre los grandes retratos femeninos del arte contemporáneo… Pinazo es uno de los poquísimos pintores de talla que tratan la naturaleza muerta con verdadero amor y con grandísimo acierto. Sus bodegones son admirables por la modernidad de su concepto, por el brío, la soltura con que están pintados… las frutas de Pinazo son carnosas, sabrosas y jugosas, como la fruta misma; no está en ellas perseguido el detalle a la manera puramente objetiva, fría, de los bodegonistas al uso”…

Claveles

La maja de las campanillas

Retrato de Virtudes

 

Julián Moret, en la Gaceta de Bellas Artes de enero de 1934, con motivo de la muerte del artista, reseñaba…”Pinazo era un pensador del pincel. Su arrogancia y su maestría le llevaban cotidianamente a definir pintando; pero definiciones que abarcaban límites inconmensurables, rebosantes de matices espirituales y pletóricas de profunda ciencia cerebral y materializada… Su obra tenía cuajada la bohemia de Fortuny, la perfecta dicción colorista y lineal de Rosales… el eclecticismo de Plácido Francés… que le sirvió para fundar matices y simplificar escorzos, añadiendo a sus últimas obras, el sello inconfundible de su paleta regionalista, en bellísimos parajes de vida, naturaleza muerta y figuras, tocadas de impresionismo delicado, de expresiones finísimas y plena dulzura cuajadas de añoranzas”

Boceto

 

José Pinazo Martínez y la AEPE

Socio Fundador Nº 50, en 1910 formó parte de la comisión de estudio de la Cooperativa que intentaba organizar la AEPE.

Fue nombrado Vicesecretario en 1912 y Secretario en 1914, puesto del que tuvo que dimitir en 1917 al ser nombrado Secretario del Círculo de Bellas Artes, si bien continuó como Vocal de la AEPE.

Donó obra para el festival que organizó la AEPE en 1915.

En el Salón de Otoño de 1929 fue nombrado Socio de Mérito.

En el IX Salón de Otoño de 1929 figuró inscrito como José Pinazo Martínez, vive en Madrid, calle Fortuny, 7. Presentó las obras:

146.- Retrato, óleo, 1,23 x 1,05

147.- Retrato, óleo, 1,15 x 1,03

148.- Bodegón, óleo, 0,77 x 1,00

En el XXIV Salón de Otoño de 1950, estuvo presente en la Sala XI de Fundadores

9.- Niña

10.- Bodegón

11.- Niña

José Pinazo Martínez con su padre Ignacio Pinazo Camarlench en su estudio de la calle Bustillo de Madrid 1915

Niña, presentada al Salón de Otoño

Pintando el retrato de la Srta. Rivero en Buenos Aires en 1926

Posando para el escultor Mateu en la Habana 1919

Marisa Pinazo Mitjans

Por Mª Dolores Barreda Pérez

 

LAS PRIMERAS ARTISTAS DE LA

ASOCIACION ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Desde su fundación en 1910, y después de haber tratado en anteriores números a las Socias Fundadoras de la entidad, y las participantes en el primer Salón de Otoño, vamos a ir recuperando de la memoria colectiva, el nombre de las primeras socias que vinieron a formar parte de la Asociación de Pintores y Escultores.

Marisa Pinazo Mitjans

ABC, 1931

 

PINAZO MITJANS, Marisa      P       1935           MADRID        MADRID

 

Hija de José Pinazo Martínez (10/7/1879 Roma + 2/12/1933 Madrid) y de Magdalena Mitjans y Sans (1889 +14/2/1977 Madrid), nieta de Ignacio Pinazo Camarlench.

El matrimonio tuvo dos hijas: María Teresa, nacida en 1910 en Madrid, y María Luisa, nacida también en Madrid el 24 de abril de 1912.

Su infancia transcurrió en la localidad valenciana de Godella, donde el matrimonio vivía con el patriarca de la familia Pinazo, hasta su fallecimiento en 1916.

Después, se trasladaron a vivir a Madrid, a la calle Sánchez Bustillo, 3.

Dotada de una tremenda sensibilidad artística y humana, desde niña comenzó a desarrollar su instinto para la pintura y el dibujo, contando con una mano privilegiada.

Distintos retratos de Marisa Pinazo de niña, realizados por su padre, José Pinazo Martínez

 

Bajo el constante aprendizaje del mundo de la pintura que su padre le proporciona y la esmerada educación que recibe de su madre, Marisa crece en un ambiente familiar propicio para las bellas artes.

Los últimos años de vida de su padre, Marisa asumirá el papel que había venido haciendo su madre de apoyo constante al pintor y al hombre. Estará con él permanentemente pintando en el estudio, o llevando sus asuntos personales, sirviéndole de modelo e incluso saliendo al campo y tomando para él apuntes y notas, donde dibuja figuras y objetos que luego servirán a José Pinazo para la elaboración de sus obras.

Retrato de Marisa, por José Pinazo, 1928

 

En 1930, en la revista Blanco y Negro, se hablaba por primera vez de la artista en estos términos: …”Pinazo tiene esposa, compañera y dos hijas que añaden a la simpatía y la belleza la circunstancia de haber nacido de la una con pelo negro y ojos negros; la otra, con ojos claros y pelo de buen oro…. Jovencísima aún, lleva pintados no más de media docena de lienzos y ya se puede decir que hay en ella una pintora… puede apreciarse la excelente manera de entender de esta criatura dotadísima… Y ¡qué ejemplo el de elegir esas materias humildes…! ¡Cómo va, gracias a Dios, abriéndose camino la buena educación plástica…! Unas cuantas cajas de cartón, unos frascos, dos o tres bombillas o una sartén y unos platos… “Pues tengo aquí delante un cuadro preciosísimo… Sí, si… Muy bien está… pero ¡que muy requetebién! Más me convenzo cuanto más lo miro.. Es uno de los Pinazo más “primera medalla” que conozco”…

 

En 1931, el ABC publica un reportaje titulado “Caras nuevas”, en el que se habla así de la artista: …”Marisa Pinazo es pintora. Suave temperamento, espíritu en reposo que busca también el reposo en el arte… Propende hoy a un quietismo cálido. Agrupa esas formas menudas, esas masas de materia diversa, modeladas para la utilidad, y las enlaza en una composición que revela ciencia, pero también un orden interno, una valoración cariñosa, subjetiva, de niña-mujer. No son pueriles los cuadros de Marisa Pinazo, y  sin embargo, fluyen los candores que ella encontró en las menudencias y en las pobres cosas que forman el menaje del mundo. Dio con la manera de robustecer los contornos, de infundir seriedad al color, de bañar en una luz cernida a los humildes seres manuales. La botella, el plato, la bombilla eléctrica, el tintero, el vaso, el búcaro… Andábamos entre esas cosas sin verlas. Marisa Pinazo nos enseña con qué afición las debemos mirar. Hay algo de cuento y varita mágica, de hada de lo inerte, en su pintura”.

 

Y también en el ABC, leemos …”Un Estudio de la gentilísima- Marisa Pinazo confirma cuanto había de prometedores augurios respecto al espíritu de artista de esta muchacha, vástago que honra e ilumina con luz propia su estirpe egregia. El cuadro de Marisa Pinazo representa, con relación a sus obras anteriores, una estilización de la natural, sencillez y de la espontánea gracia que brota de su arte personalísimo. Unas nonadas como tema, y, sin embargo, ¡qué poder evocador el de la candorosa levedad de unas infantiles alegorías… En cuanto a técnica, hay en esta obra un tratado de moderna pintura”.

En 1931 concurre al XI Salón de Otoño, mereciendo una reseña de la revista Nuevo Mundo, en la que se lee: … “También discreta, selectísima, la serie de Naturaleza s en silencio. Maestros como Juan de Echevarría y Nicanor Piñole tienen la coincidente compañía de jóvenes estéticamente capacitados: Marisa Piñazo, Cristóbal González, Chicharro Briones”… y también: …”Marisa Pinazo, en una naturaleza muerta, marca el avance seguro y dichoso de su arte hacia la claridad dispositiva y tonal que también –y tan bien- está en las obras recientes de su padre; pero con un sentido personalísimo y de indiscutible atractivo en las suyas propias”…

En 1932 participó en el Salón de “Heraldo de Madrid”, apareciendo en la prensa como “El arte nuevo de catorce jóvenes reunidos en nuestra capilla”, una exposición de arte moderno en la que coincidió con pintores y escultores escogidos para la ocasión: Arroute, Waldo Insúa, Cobo Barquera, Serny, Borrás Casanova, Gil Guerra, Cristóbal González, Rosario de Velasco, también socia de la AEPE, Florit y Horacio Ferrar, además de los escultores Compostela, Monreal y Vassallo.

En otros diarios se referían a que “el grupo obedece a los dictados de libertad y rebeldía, con propósitos levantados de cultivar el arte nuevo”. Se detallaba que se habían agrupado bajo el nombre de grupo “Acción”.

En Crónica, de mayo de 1932, se publicaba un reportaje sobre lo que la palma de la mano decía de algunas artistas. En el caso de Marisa Pinazo se leía: “La belleza, la expresión, toda ella, es un ritmo de línea. Ritmo de carcajadas suaves y conversaciones en murmullo, ritmo de pinceladas que acaban sus cuadros con un perfil rasgado, casi áspero, capaz de infundirles aún más ingenuidad”…

 

La prematura muerte de su padre en 1933 marca en ella una profunda herida, pero continúa pintando y realizando algunas exposiciones.

En 1933 repite experiencia en el Salón de “Heraldo de Madrid”, con la Exposición de Artistas Independientes. En el Heraldo de Madrid del 28 de febrero se publicaban las fotografías de los componentes del Salón, 14 artistas entre los que ya no aparece Rosario de Velasco, que es sustituida por el pintor Cataluña, publicándose en los días siguientes, algunas fotografías del acto de inauguración.

Fotografía aparecida en el Heraldo, en 1933

 

En 1934 la Junta General de la Casa Regional Valencia rindió un homenaje a José Pinazo, y con tal motivo, y por aclamación popular, acordó nombrar socios de honor a las hijas del finado, María Teresa y Marisa.

En el Blanco y Negro del 28 de abril de 1935, el cuadro “Azucenas”, presentado al Salón de Otoño, ocupa una página entera, mientras que a lo largo de diferentes días de octubre y noviembre, se hace eco de la obra con diferentes reseñas, como la que afirma que … “Hay excepciones honrosas, como el Bodegón de Marisa Pinazo…”, o …“Unas azucenas de delicada factura dentro del sentido moderno”… o la que aseguraba que el …”Bodegón, de la Srta. De Pinazo, que hasta hace poco algo cobarde en el color, ha vencido esta timidez con resultado espléndido. Su obra, si no la más profunda, es la que más encanto tiene entre todo el concurso”… mientras que Julián Moret firmaba unas notas en La Epoca, asegurando que …”Marisa Pinazo describe con una paleta dilectísima, todo un poema literario”…

Azucenas

Bodegón de las bombillas

Bodegón de los pajaritos

Bodegón marinero

 

Faisanes

Magnolias

 

Tan meritoria obra le valió a la artista la recompensa de ser propuesta como Socio de Mérito del Salón de Otoño.

Y otra gran reseña, firmada por Rafael Suárez Solís, que en Crónica decía que …”Estos primeros pasos de una Marisa Pinazo, de un Vázquez Aggerholm, n o pueden denunciarse como lecciones aprendidas. Si acaso, infiltradas o exaltadas. Tomamos estos dos ejemplos por corresponder a dos hijos de pintores ilustres- uno, muerto; otro, activo: don José Pinazo y Martínez, y don Daniel Vázquez Díaz- , de quienes no se puede decir que siguen la simple manera doctrinal de sus padres. Si los recuerdan en sus obras, no es por la lección o por la imitación, sino por cierto “aire de familia” que en arte se llama temperamento y, en última instancia, escuela. Tienen la misma inquietud de raza, como un día la tuvieron los “familiares” Velázquez y Carreño, Madrazo y Vicente López. Pero nada más. Lejos de ser Marisa Pinazo como don José Pinazo y Martínez, y Rafael Vázquez Aggerholm, como don Daniel Vázquez Díaz, debemos considerar que Vázquez Díaz y Pinazo Martínez serían hoy, si hoy empezaran a pintar, como son pintores sus hijos. En Marisa Pinazo el “aire de familia” ha tomado unos rumbos de gran modernidad, con los que da a lo simplemente levantino- color, disposición, plástica –un movimiento y una elocuencia universales y dinámicos. Aprieta sin demorarse y “deja” en el lienzo una inquietud que señala el paso por la vida del arte de una generación rebelde a permanecer en el pasado”…

En 1935 participó en la Exposición celebrada en Valencia en la que se reunieron 38 esculturas y 200 pinturas de firmas como Sorolla, Pinazo padre, hijo y nieta, Benlliure, José y Pepino, Segrelles, Bartolomé, Mongrell, Tomás Murillo, Peris Brell, Domingo, Sigüenza, Novellas y Messeguer entre otros.

En junio de 1935 la revista zaragozana Noroeste dedicó su número 10 íntegramente a algunas escritoras y artistas modernas de lengua española como Carmen Conde, Ernestina de Champourcin, Elena Fortún… y entre las que se encontraba también Marisa Pinazo.

Paisaje

 

En 1936 Participó en la Exposición de Arte Español en París.

En marzo de 1939 contrae matrimonio con Francisco Fernández Longoria, que llegó a ser Jefe del Estado Mayor del Ministerio del Aire, Teniente General Jefe de la Región Aérea Atlántica y Jefe de la Región Aérea Central y Consejero del Reino en 1969.

En 1943 tuvo a su hija María Luisa, cuando ya contaba con dos varones, Francisco y José Luis. Francisco Fernández-Longoria Pinazo se casó con Carmen Muñoz-Seca Blanc, hija del literato Pedro Muñoz-Seca, y tuvieron los hijos: Miguel, Nuria, Paula y Jorge Fernández-Longoria Muñoz-Seca

A partir de entonces, pintará de forma esporádica, acudiendo al estudio en Madrid del pintor valenciano Amadeo Roca, que fuera alumno de José Benlliure, profesor en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando y académico en San Carlos de Valencia.

También acudía a tomar apuntes en las sesiones del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Paisaje

 

Falleció el 21 de febrero de 1990 en Madrid, a los 78 años.

Javier Pérez Rojas dijo de ella que “es una autora de depuradas y sintéticas naturalezas muertas donde los objetos irradian vida propia”.

Retrato de Pacorro

 

Marisa Pinazo y la AEPE

Al XI Salón de Otoño de 1931 concurrió inscrita como Marisa Pinazo, natural de Madrid. Vive en Fortuny, 7, y presentó la obra:

74.- Estudio, óleo, 0,62 x 0,88

Al XIV Salón de Otoño de 1934

7.- Azucenas, óleo, 0,80 x 0,70

Al XV Salón de Otoño de 1935

16.- Bodegón, óleo, 0,87 x 0,98

Azucenas, presentado al XIV Salón de Otoño

Publicadas las bases de Solo Arte

Con fecha de abril de 2022, el Presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores, José Gabriel Astudillo, y la Secretaria General de la AEPE, Mª Dolores Barreda Pérez, firman las bases que habrán de regir en la convocatoria de la quinta edición de Solo Arte, la convocatoria que admite todo tipo de arte, formato, estilos, técnica y temática libre (tradicional, digital,…), que se celebrará en enero de 2023, en la Sala de Exposiciones del Centro Cultural “Eduardo Úrculo”, del madrileño distrito de Tetuán (Pl. de Donoso, 5, 28029 Madrid).

Solo Arte es una convocatoria más con la que la AEPE intenta ser el reflejo de los artistas en la actualidad, dando visibilidad y representando sus intereses e inquietudes en la creación artística, ofreciéndolo a la sociedad y al público como forma de comprender y difundir el arte de la pintura y la escultura.

Solo Arte pretende ser también una plataforma de experimentación, desafiando lo convencional en busca de los nuevos caminos por los que se mueve el arte más actual. Por eso admite todo tipo de arte, formato, estilos, técnica y temática libre (tradicional, digital,…).

Como en ocasiones anteriores, Solo Arte incluye las secciones de pintura (dibujo, grabado y acuarela) y escultura, siendo el tema y la técnica libres, y podrá concurrir al mismo cualquier artista de nacionalidad española y extranjeros residentes en España, pertenezcan o no a la AEPE, aunque a los Premios Honoríficos sólo podrán optar los asociados.

Las  obras  se  presentarán  únicamente  por  correo  electrónico a administración@apintoresyescultores.es  hasta el 9 de diciembre de 2022.

Se otorgarán los siguientes premios: la Medalla de Pintura Antonio Muñoz Degrain, la Medalla de Escultura Julio Antonio y las Menciones de Honor que el jurado estime oportunas.

Toda la información está disponible en esta misma web, pestañas “Certámenes”, Subpestañas “Bases de Certámenes” y en “Solo Arte”.

 

Solo Arte

Enero de 2023

Sala de Exposiciones del C.C. “Eduardo Úrculo”

Junta Municipal del Distrito de Tetuán

Plaza Donoso, 5

28029 Madrid

De lunes a viernes de 9 a 21’30 h.

Sábados de 9 a 13 horas.

Domingo y festivos cerrado

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